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Category Archives: Andres Manuel López Obrador

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No nos hagamos bolas, si recordamos como se cocinó el llamado “pacto por México”, tenemos que entender que a partir del domingo siete de junio la derecha con el PRIAN y sus satélites tienen el sartén por el mango; impulsará una mayor profundización en las políticas públicas reformistas privatizadoras, y pugnará por consolidar el modelo neoliberal de país que auspician e imponen los organismos financieros internacionales, en detrimento de la soberanía nacional, el bienestar de la gente y el futuro para las nuevas generaciones. De ahí la necesidad de construir un frente amplio de la izquierda auténtica en torno a Morena, si es que se está por un cambio verdadero por la vía electoral… Y a otra cosa mariposa.

Una de las tantas contradicciones por las que transita la sociedad veracruzana, es la que atañe a los medios de comunicación de masas. La mayoría de los medios informativos, siempre prestos a denunciar injusticias, entuertos y componendas, impunemente violentan tanto le legislación laboral vigente como los más elementales derechos humanos de los trabajadores intelectuales, técnicos y manuales que, a su servicio, hacen posible la existencia del medio y el enriquecimiento de sus propietarios.

Empresarios ricos y reporteros jodidos, señala el comunicador Luís Velázquez, destacando esta contradicción, y así es en efecto. Ya en los inicios de mi desempeño como reportero en los diarios El Imparcial de Xalapa y El Tiempo, en la capital veracruzana, lo viví en carne propia como algo inaceptable, obligándome, primero, a sumarme a la organización y puesta en marcha de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa y, más tarde, a independizar mi trabajo incursionando en el entonces incipiente periodismo alternativo con el Boletín Diario de Noticias “Correo de la Noche” buscando otros horizontes.

Transcurridos casi 50 años, con un mayor número de medios y salvo contadas y honrosas excepciones nada ha cambiado en la relación laboral entre empresas periodísticas y sus trabajadores ni los periodistas cuentan con una organización gremial sólida y unitaria que vele por sus intereses El imbricado maridaje entre medios de comunicación y poder político no sólo niega el cumplimiento de la legislación laboral por parte de las empresas atentando contra los derechos de los trabajadores, también da lugar a la simulación y perversa práctica del “chayote” o “embute” que permite a reporteros, fotógrafos y columnistas, el redondear por debajo del agua sus magros ingresos para poder sobrevivir y sostener a la familia.

O bien, propiciando la proliferación de “texto servidores”, mercenarios que se doblegan sirviendo la más de las veces a no muy claros intereses en los círculos del poder formal y fáctico.

Nada es nuevo bajo el sol en México. No hay reproche. El no contar con un salario profesional digno y remunerativo, así como con las prestaciones de ley que dan acceso a la seguridad social individual y familiar, dobla a cualquiera. La necesidad obliga y la vocación queda.

A últimas fechas, se da otro fenómeno derivado de lo mismo: Los dueños de los medios de comunicación acumulan riqueza, prebendas y canonjías y los reporteros ponen los muertos.

En este escenario se celebra año con año en el mes de junio el “Día de la Libertad de Expresión”; fecha en la que el poder político formal refrenda jugosos convenios económico financieros con los propietarios de los medios y obsequia palmaditas y migajas a los periodistas de a pie.

Y en el marco de esta contradicción es que, como un hecho paradigmático, se presenta el no esperado fallecimiento del reportero gráfico y comentarista Noé Valdés. Hombre de bien, esposo y padre ejemplar, amigo entrañable de todos y con un singular cariño para Veracruz, muere al margen de la seguridad social desprovisto de derechos laborales que constitucionalmente deberían ampararle.
Toda una vida dedicada al desempeño del periodismo en diversos medios informativos, autodidacta, discípulo de otro amigo y colega en los viejos tiempos que se nos adelantara en el camino, el recordado reportero gráfico Saúl Sánchez.

Noé destacó como talentoso y sensible artista de la lente obsequiándonos imágenes invaluables del paisaje y vida comunitaria de un Veracruz que no todos aprecian. Y al final de su fructífera existencia, los gastos de la atención hospitalaria a su quebrantada salud, servicios funerarios y un modesto respaldo post mortem a sus deudos, habrán de solventarse en parte con la aportación solidaria del gremio gracias a la colecta que promueve el también comunicador Gustavo Cadena.

“¿Dormiste bien?”, era su saludo cotidiano. Hoy le decimos, Noé, duerme bien y descansa en paz.

Paradójicamente, quienes defienden con su trabajo la plena vigencia del Estado de Derecho, culminan su paso por el terrenal camino como víctimas de la injusticia impune. Llevándose como único consuelo la palabra solidaria de los amigos y compañeros que fieles a su vocación de servicio a la sociedad, comparten infortunio.

En los festejos del Día de la Libertad de Expresión, para los trabajadores de la prensa, nada que celebrar en Veracruz y sí un sentido reconocimiento a su entrega y compromiso con una vocación y una labor no valorada por la sociedad.

El discurso hueco de un gobernador fallido que reparte lo mismo mayor enriquecimiento para unos que limosna para los más, no puede ocultar u opacar el hecho inobjetable de que para al periodista de a pie la justicia está negada. ¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

Siendo la grilla electorera en Veracruz un continuum, o cuento de nunca acabar, para nuestra clase política y sus adláteres en un solo paquete se inserta la conclusión de la elección federal intermedia, las pre campañas de quienes aspiran a la candidatura a la gubernatura de la entidad en el 2016, y el salto a la palestra de quienes aspiran a una diputación local o a una alcaldía. Esto sin dar tiempo a que se presente y apruebe la iniciativa de reforma al Código Electoral de la entidad que el Sr. Duarte de Ochoa sacará de su chistera como aggiornamento para la elección de gobernador de dos años.

Lo curioso del caso es que todos, aspirantes y suspirantes, toman como plataforma de lanzamiento para sus sueños guajiros los resultados de la elección del domingo siete, como si estos fueran algo más que un triunfo pírrico de la partidocracia y no simple acceso de unos cuantos al botín. Deterioro y estancamiento de la economía veracruzana, desempleo, pérdida del poder adquisitivo y seguridad social de los asalariados así como la percepción de un despeñadero preñado de privatización y saqueo del patrimonio público, ni motivan preocupación ni quitan el sueño a los muchos tiradores que se apuntan, y los que surjan. Mucho menos, tiene cabida en su morral lo que la población inconsulta piense al respecto. Mala señal para el futuro inmediato.

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Y si de malas nuevas y señales se trata, hay que ir poniendo las barbas en remojo. Gracias al resultado de la elección del domingo siete, la privatización del agua en México es amenaza real anunciada. En Veracruz ya prácticamente es un hecho presuntamente irreversible que, parafraseando al Sr. Peña, a pesar de las resistencias, toma a los veracruzanos con los pantalones a las corvas. Después vendrán los impuestos por ventanas, jardines y mascotas, sin nada que lo impida.

Xalapa, Ver., junio 17 de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si la plataforma de lanzamiento para la búsqueda de la candidatura al gobierno de Veracruz es el resultado de la elección del pasado domingo 7 de los corrientes, pedalear cuesta arriba para los aspirantes será toda una “Odisea”, habida cuenta de que llevarán a cuestas la carga negativa de un régimen político que, a nivel nacional se exhibe como caduco, corrupto e ineficaz y, en lo local la realidad incuestionable de una entidad federativa con un gobierno fallido.

Lo curioso del caso es que a tal régimen le corresponde una sociedad que no se aventura a dar el paso para renovarle, ni la clase política acepta el juicio social para cambiar por sí misma, retroalimentándose ambos entre sí estableciendo un impase que, en términos reales, da lugar a estancamiento económico, violencia criminal y mayor deterioro del tejido social.

Fenómeno que en la entidad veracruzana se confirma con los resultados de la elección de diputados señalados como delincuentes impunes.

En esas estamos y en este escenario se enmarca la sucesión en Veracruz.

Los aspirantes.

La lista de los que queriendo tienen hasta el día de hoy alguna posibilidad, se reduce a tres militantes de los dos partidos que mantienen el primero y segundo lugar en la correlación de fuerzas político electorales en la entidad, no hay más y a sólo a uno de estos les tocará intentar revertir el clima de desaliento y hartazgo de una población que ya no quiere más queso, sino salir de la ratonera en la que en la entidad le ha enclaustrado lo mismo un gobierno fallido que una partidocracia teñida de corrupción e impunidad, o bien, como hasta ahora se observa, dar continuidad a gatopardismo y corrupción impune.

Hay quien se aventura, por ingenuidad o desconocimiento de la realidad nacional, a poner sobre la mesa la idea del surgimiento de un aspirante más, el independiente o “bronco veracruzano”, pretendiendo extrapolar la experiencia vivida en Nuevo León el pasado domingo. Nada más absurdo si tomamos en cuenta que la sociedad veracruzana no está preparada para tal opción electoral, ni las condiciones políticas están dadas para que de manera espontánea surgiera un liderazgo capaz de reproducir tal experiencia, enfrentando con relativo éxito a una maquinaria electoral que capitaliza para sí desigualdad y pobreza.

Lo cierto es, siempre a mi juicio, que revertir la percepción colectiva de un gatopardismo a modo que elección tras elección receta a la población más de lo mismo con distinto ropaje, es el reto y, para ello, las manidas estrategias electoreras no son ya garantía de aceptación en una población lastimada, dolida y con más ganas que voluntad para expresar su hartazgo.

El pedalear cuesta arriba ya no se puede sustentar en vanos discursos, pedestres baños de pueblo y el caudal de promesas que nunca se van a cumplir. O se cambia o se fracasa en el intento a mitad de la cuesta y, desde ya, tal cambio debe ser una necesidad más que evidente.

Más cuando está más que sabido que dos años y nada es lo mismo, cuando de transformar una realidad adversa a la gran familia veracruzana se trata. Y cuando hablamos de la terca realidad, nos referimos al grave estado de cosas que privando en Veracruz, lo mismo está referido a la economía, al deteriorado tejido social, a un gobierno fallido que a la política política, que tocando fondo en un proceso irreversible de descomposición, contamina y arrastra a las finanzas públicas estatales y municipales.

Gobernador de dos años, ¿para qué?

En esta ocasión, pese a lo que afirman la mayoría de medios informativos, la garantía de triunfo considero no está en el padrinazgo que del centro a la periferia y a la inversa, se dice cobija a los aspirantes. En reflexión anterior señalaba que lo relevante no es el quien gana, sino para qué y con qué propósito y este debería ser el meollo del asunto, ¿para qué Veracruz requiere de un gobernador de dos años y que propósitos animarían a éste en la búsqueda del rescate de una entidad postrada, sin rumbo, sin brújula, sin liderazgo, y sin ánimo y voluntad para cambiar el actual estado de cosas?

Porque ganar una elección y encaramarse a la primera magistratura del estado es una cosa, y otra, muy distinta, el afrontar la problemática actual y actuar en consecuencia para sacar al buey del atolladero. Y esto último es lo que en la mayoría de los veracruzanos anida en su mente, cuando con toda la ligereza del mundo, no sólo se aprueba la gubernatura de dos años, también con la misma ligereza, quienes aspiran a gobernar a Veracruz lo aceptan y se asumen como el mesías que desde los confines celestiales en 24 meses bajará el maná salvador.

Y es aquí donde la marrana tuerce el rabo. Los aspirantes deberán atender a las expectativas de rescate, cambio y progreso de esas mayorías más que al respaldo cupular del flamígero dedo. Y si no es así, podrán ganar una elección pero no gobernar en el sentido y propósitos deseables para la mayoría, poniéndose en riesgo la ya de sí frágil gobernabilidad, prolongando la crisis.

Esa mayoría silenciosa no cuenta, dirán quienes ahora, tras la elección del domingo pasado, sin el más mínimo talante crítico afirman que gano la democracia en Veracruz, siendo pieza clave Javier Duarte de Ochoa y su fallida administración que con el respaldo de una minoría, le cumplió al presidente Peña, avalando las llamadas reformas estructurales (y las que siguen). Porque en efecto, en términos cuantitativos la minoría ganó 16 diputaciones federales, en tanto que quienes se le oponen con un mayor número de sufragios apenas obtuvo 5 de las 21 curules en disputa.

La lección del domingo siete

Cuestión de enfoques ya que cualitativamente los comicios no modifican en nada la percepción que alimenta Javier Duarte de Ochoa tanto de un gobierno fallido como de una economía estancada. Como tampoco en nada se reduce la crisis de credibilidad y de confianza en las instituciones republicanas.

Luego no confundir gimnasia con magnesia. Las circunstancias son cambiantes y una cosa es elegir a Juan de los Palotes en una elección intermedia para que represente a sus electores en una democracia representativa simulada, y otra, muy distinta, elegir a quien chueco o derecho gobernará los destinos de toda una entidad federativa ya de sí compleja, desigual y sin destino cierto que, a su vez, está enmarcada en una realidad nacional prendida con alfileres.

Las mayorías suelen equivocarse, pero aprenden sobre la marcha de sus propios errores enriqueciendo la memoria colectiva. El 7 de junio quedó claro que un estómago vacío y la cabeza ardiendo de descontento y hartazgo, electoralmente no son garantía de cambio; pesando más el voto del hambre, el voto esquirol y el voto mercenario bajo la conducción de una maquinaria electoral corrupta, que una voluntad de triunfo desorganizada, fragmentada y sin un programa mínimo para la acción que aglutine, una y haga pesar la necesidad común de cambio y transformación que anida en las mayorías.A la luz de los resultados del domingo siete, la lección queda en el imaginario colectivo. No es ya aceptable el que la sociedad siga siendo manipulada, mangoneada y obligada a transitar por rumbos equívocos, por una minoría que sigue apostándole al más de lo mismo.

Necesidad de cambio

¿Qué tanto aprendió la sociedad de éste traspiés? Eso está por verse pero, poco o mucho, generará condiciones inéditas para la elección de gobernador en 2016, y ello debería ser suficiente para hacer girar la bola de cristal anticipando que los por ahora aspirantes a la gubernatura ni las tienen todas consigo ni pueden proclamar a los cuatro vientos que cabalgan en corcel de hacienda. Las mayorías les dejan hacer, les observan, escuchan, miden, sin olvidar cuál es su procedencia política y el papel que jugaran en el denostado pacto por México y la aprobación de la privatización de la industria energética en lo nacional, así como en lo local el no haber movido un dedo para frenar el descalabro del gobernador fallido.

De ahí que lo menos que se espera de los suspirantes es un diagnóstico serio, realista y a fondo de la realidad veracruzana, como punto de partida en sus afanes electorales, para de ahí actuar y proponer lo que proceda para, en un tiempo acotado de dos años y en espacios específicos, actuar en consecuencia bajo el eje rector de un programa mínimo con propósitos, objetivos y metas por alcanzar, debidamente jerarquizados, priorizados y consensuados con la población. Sin este enfoque que atendería a la necesidad de cambio, que requiere de honestidad intelectual y compromiso con las mayorías, éstas serán inmunes al mensaje proselitista y se prepararán para llegado el momento cobrar facturas pendientes.

Toca a los suspirantes determinar si transitan por el camino correcto aligerando la carga o, con toda ésta sobre las espaldas, intentar remontar la cuesta. A la sociedad, por su parte, le toca definir si nuevamente le apuestan al más de lo mismo o están por trascender el actual estado de cosas que tiene postrado a Veracruz.

Hojas que se lleva el viento

Inaudito aunque nada del otro mundo. Quienes de entre la militancia perredista, no supieron o no quisieron medir los tiempos renunciando con oportunidad al partido del sol azteca y sumarse a Morena, hoy pretenden colgarse del triunfo electoral del joven ingeniero Cuitláhuac García asumiéndose como los hacedores del marco social que posibilitara la derrota de Elizabeth Morales en la capital veracruzana. Oportunistas al fin, ya buscan establecer los puentes que les permitan encaramarse al nuevo instituto político y, tanto seguir medrando a costillas del erario público como obtener ventajas futuras en el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Ojo, mucho ojo, la llegada de última hora de ex perredistas a las filas de Morena, debe ponderarse con cuidado antes que estos den al traste con propósitos y objetivos de renovación y oxigenación de la vida política veracruzana.

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Y a propósito del maestro Cuitláhuac García, se equivocan tanto los que minimizan la campaña electoral que le llevara al triunfo, como los que aseguran es un improvisado al que nadie conoce en la capital veracruzana. Cuitláhuac ha venido picando piedra desde el 2006, organizando y alentando la participación ciudadana en el Movimiento Nacional de Regeneración Nacional en Veracruz. No es de gratis que cuente con toda la simpatía y confianza de Andrés Manuel, la dirigencia nacional y la militancia de Morena dándole un voto de confianza. Como él, un cada vez más amplio grupo de jóvenes y entusiastas veracruzanos trabajan con visión de futuro y voluntad de triunfo a lo largo y ancho de la entidad, no hay que perderlos de vista.

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Noé Valdez, estimado amigo y destacado periodista, falleció hoy domingo tras penosa enfermedad. Nuestro más sincero pésame a su apreciable familia. Descanse en paz.

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Interesante el proceso de democratización de la vida política en el reino de España. Los patos le tiran a las escopetas y una buena parte de las alcaldías, entre ellas las de Madrid y Barcelona, electoralmente son ganadas por una movilización social harta de corrupción y políticas públicas contrarias al legítimo interés de las mayorías. La Unión Europea bajo cuyo manto pretende cobijarse nuestro ínclito presidente Peña, se está reventando por lo más delgado, griegos, españoles y figurando ya en la agenda los franceses, están apostándole al sí podemos.

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Todo parece indicar que a los yucatecos la elección federal intermedia les tiene sin cuidado. Para elegir a sus cinco diputados federales de mayoría relativa, la mayoría voto en automático e inercialmente, favoreciendo al PRI. No así en el caso de la contienda local que motiva y moviliza a prácticamente a toda la población en edad de votar, destacando la elección de alcaldes, en especial en el ayuntamiento de Mérida en el que asentándose más del cincuenta por ciento de la población estatal, en esta ocasión el sufragio nuevamente dio la ventaja al PAN. Lo destacable es que en Yucatán a diferencia del resto del país, la participación ciudadana superó el 67%.

Xalapa, Ver., junio 14 de 2015
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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce 

Lo relevante no es el quien ganó, sino para que y con qué propósito.

Dada la complejidad de la elección del domingo próximo pasado, a lo que habría que agregar la contaminación, por decir lo menos, que sufriera el proceso comicial de elección de diputados federales desde sus inicios, salvo para los expertos que conocen del paño y sus “inteligentes audiencias”, la interpretación de sus resultados para hombres y mujeres comunes resulta ser un verdadero reto. Quizá por ello amplios sectores de la población optan por lo más simple y entendible: ni son confiables ni modifican para bien el grave estado de cosas que aqueja a un país gobernado por un presidente que no inspira credibilidad y confianza.

Posiblemente se  tenga razón al optar por lo más simple, dejando que la partidocracia y sus adláteres se haga bolas en el análisis acucioso del resultado y sus consecuencias futuras para sus particulares intereses, o bien, para justificar ante la audiencia el porqué de su derrota tras haber aprobado nuevas reglas de un juego electoral que no respeta.

¿Derrota? Sí, los números hablan. La elección, con sus asegunes, podrá ser legal a la luz de la legislación vigente que la misma partidocracia se ha dado, pero de ninguna manera es legítima a la luz de un mínimo de normalidad democrática. Una elección financiada con alrededor de 8 mil millones de pesos tomados del erario público, ni arrojó los resultados deseados de un fortalecimiento de la base social de apoyo para un presidente cuestionado, ni mucho menos, recuperó certidumbre, confianza, y credibilidad en el régimen político, representatividad democrática e instituciones republicanas. Esto, para quien escribe estas líneas no puede calificarse sino como una derrota.

Debiendo destacarse que en toda elección  democrática de representantes de la voluntad popular, lo relevante no es quien ganó sino para qué y con que propósito.

Veamos.

Los números que por ahora arroja el “Programa de Resultados electorales preliminares” (PREP), en su simplicidad que no necesariamente en su confiabilidad, nos dicen que con el 93.19% de las actas contabilizadas, de un total de 77, 913, 406 votantes potenciales listados en el Padrón federal vigente, hicieron valer su derecho al voto 36, 623, 125 ciudadanos; cifra de sufragios que representa el 47.5 % del total mencionado en tanto que 41, 290, 281 ciudadanos se abstuvieron de votar. Es decir, el 52.5% de los votantes potenciales se quedó en casita ajeno al juego electoral.

Hay mucha tela de donde cortar para explicar o justificar el fenómeno del abstencionismo. Lo cierto es que este se dio y peso en el resultado final de la elección, quedando a juicio de los propios votantes el juzgarle. Aunque cabe señalar que en política el hubiera no existe como para saber a ciencia cierta cuál hubiere sido el resultado con una mayor participación ciudadana. Empero, con los números en la mano, si se puede colegir que en una democracia medianamente decente menos del 50% de participación en las urnas no legitima una elección, por legal que esta sea, salvo en el remedo que vivimos en México.

Puede argumentarse cualquier cosa, como el que en toda elección intermedia es de esperarse poco interés en los votantes potenciales, lo cierto es que objetivamente tal desinterés responde a algo específico y a la partidocracia corresponde el revertirlo. En esta ocasión, el INE y los partidos políticos fracasaron en el intento, exhibiendo la vulnerabilidad de un régimen político carente de legitimidad democrática.

Aunque no puede dejarse de lado que se cumplió con el propósito de asegurar una mayoría dócil en la Cámara baja para los fines del proyecto neoliberal de Peña Nieto.

Por cuanto a los resultados de la votación, siempre siguiendo los números del PREP, el partido que resultara beneficiado con el mayor número de votos -de acuerdo con las actas contabilizadas en el momento de escribir este artículo-, fue el PRI, con un total de 10, 660, 241 sufragios. Votación a su favor que representa el 13.58 % del total nacional del padrón y el 29.10% de los votos emitidos en la elección. Porcentajes que ni uno ni otro dan visos de legitimidad al pírrico triunfo, ni deberían dar lugar al triunfalismo desplegado por el partido tricolor.

Sumada la votación del PRI con la de su satélite, el Verde Ecologista, el PREP arroja un total de 13, 248, 129 sufragios. Cifra menor al total de la sumatoria de votos a favor de sus adversarios y votos nulos, que ascendió a 23, 374, 996. Razón ésta por lo que el Revolucionario Institucional no alcanza la calificación de partido mayoritario y si, de una cuestionada primera minoría, en la correlación de fuerzas político-electorales en contienda. Todos los partidos que integran la partidocracia, son minoría en este país y ninguno alcanza el mínimo de legitimidad que toda elección en democracia exige.

Hasta aquí la numeralia electoral que arroja la elección nacional de diputados del pasado domingo 7. Que cada quien de acuerdo a su interés y posibilidades, la analice, juzgue y califique, antes o después de conocido el cómputo final que no definitivo, puesto que existen impugnaciones en puerta que tendrá que dirimir el Tribunal Superior Electoral del Poder Judicial de la Federación e, incluso, la Suprema Corte de Justicia de la nación.

Las cifras son públicas y están al alcance de todos.

“Sospechosismo” en Veracruz

Para el caso de Veracruz, sólo acierto por el momento a destacar que el triunfador de la elección fue el “sospechosismo”. Al calor de la noche pudieron pasar muchas cosas como para revertir una tendencia a todas luces contraria al partido en el gobierno y la gente así lo percibe, cuando los números finales benefician de manera más que escandalosa a los candidatos priístas más cuestionados del cotejo e incluso, señalados por la opinión pública como presuntos coparticipes de la quiebra moral, política y financiera del gobierno de la entidad.

No puede pasarse por alto también que:

Morena, de nueva creación, en el primer proceso electoral al que concurre, y a menos de un año de haber obtenido su registro como partido, se coloca ya en la entidad como la tercera fuerza electoral. Ganando con apenas 26, 368 votos la diputación en el Distrito Xalapa Urbano en la capital veracruzana, tomando con los dedos tras la puerta tanto al PRI como al gobierno del estado, que ignoraron o subestimaron lo mismo la inercia del efecto López Obrador y la transferencia de gran parte del voto duro perredista al nuevo instituto político, como el  claro rechazo al PRI, al PAN, al PRD y a la morralla de viejo y nuevo cuño que anima a los xalapeños. 

El voto efectivo de sectores participativos y bien informados de la población urbana xalapeña, es suficiente para nulificar la estrategia electoral, pedestre y antidemocrática del partido gobernante y su “aceitada” maquinaria. 

Como corolario y fuera del menú,  la candidata derrotada fue víctima tanto de su propia soberbia como del fuego amigo de sus correligionarios priístas. Un PRI dividido se unió y operó en contra de la candidatura de Elizabeth Morales, ex diputada federal, ex alcaldesa de Xalapa y ex presidente del CDE del tricolor, dejándole sola en los tendidos a diferencia del apoyo brindado a los “cochinitos” respaldados por Duarte de Ochoa y su padrino y mentor.

La elección de diputados federales para la ciudadanía concluyó. La pelota ahora está en el terreno institucional de árbitros y calificadores, pero eso no obsta para que conste que, de acuerdo a “usos y costumbres” de los veracruzanos, termina un proceso electoral y, de inmediato, inicia otro para no perder la aviada. Hoy a un día después del evento comicial del domingo siete, ya está en marcha el proceso que desembocará en el 2016 con la elección del sucesor del gobernador fallido.

 Hojas que se lleva el viento

El evento comicial en Veracruz dejó en claro que para la vida política de la entidad,  la crítica y denuncia mediática carecen de peso y efectividad en materia electoral en un régimen que,  premiando corrupción e impunidad, el estado de derecho no cuenta. El más de lo mismo entre los mismos, es la constante.

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La mayoría de los medios de comunicación son extensión de la partidocracia rampante, por lo que para amplios sectores de la población en Veracruz y en tratándose de la libertad de expresión, consideran no hay nada que celebrarle a los tundeteclas. Razón ésta quizá, por la que el festejo del “Día de la libertad de expresión” se reduce a los variopintos “Clubs de Tobi”, en los que se reconoce y premia a lo más selecto de su cofradía.-

Xalapa, Ver., 8 de junio de 2015.

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce 

La información que en la semana en curso ha levantado ámpula, es la concerniente al conflicto que al interior de MVS, culminara con el despido de Carmen Aristegui y la salida del aire del programa informativo que conducía la destacada comunicadora e icono del periodismo independiente nacional.

Dado el clima de incredulidad y desconfianza para con todo lo que provenga del poder público que a nivel nacional prevalece, la primera reacción de la opinión pública fue de un justificado “sospechosismo” sobre una presunta intervención presidencial en la toma de la decisión adoptada por los propietarios de MVS, así como de un masivo respaldo a la conductora y su equipo de trabajo.

La percepción en el imaginario colectivo fue y sigue siendo la de un golpe más a la libertad de expresión y no un simple conflicto entre particulares como puntualiza la Segob,  considerándose que la argumentación para justificar el despido de Aristegui y su equipo de trabajo no pasa de ser un pueril pretexto tras el cual se oculta la mano presidencial.

En este nocivo clima que confronta al poder público con la ciudadanía, la opinión pública personaliza el affaire, colocando a los despedidos como víctimas de una manifestación autoritaria de un régimen político rebasado por la realidad e incapaz de recuperar confianza y credibilidad.

Observándose, sobre todo en las redes sociales, que la población percibe que más allá de  la simpatía, y solidaridad que la destacada periodista y su programa informativo concitan, está presente y es motivo de preocupación colectiva un hecho de la mayor relevancia, como una más y obvia escalada de un autoritarismo gubernamental en contra de la libertad de expresión y de la libertad de información como derechos inalienables del pueblo de México.

Escalada que no se daría en el vacío. Estaría encuadrada a mi juicio en la pérdida de confianza del poder público en una ciudadanía que el mismo presidente considera estorba por incrédula y obstáculo para el terso aterrizaje de sus reformas y consolidación del modelo de país que, cupularmente, se estima panacea idónea para abandonar las canchas del subdesarrollo.

Si esto es así, tanto el Sr. Peña como los intereses particulares que representa, no contaban para sus propósitos con el despertar de una sociedad cansada, lastimada y harta de corrupción y expoliación. Carmen Aristegui, en su carácter de mensajero, reflejando tal descontento social resulta incómoda para quienes se niegan a ver y escuchar el sonoro caminar de una realidad que ya no se puede ocultar con un dedo. Había que salir a parar y que mejor que recurrir a la manida fórmula de conflicto de intereses mercantiles entre una empresa periodística y sus subordinados.

La información periodística tiene dos puntas, la emisión y la recepción del mensaje. Es obvio que con la cancelación de un programa informativo, crítico tanto por su contenido como por su amplia cubertura a nivel nacional e internacional, se afecta a ambos extremos del mecate. Eliminado el mensajero, emisión y recepción se pliegan a los intereses del régimen. Vulnerándose de un solo tajo lo mismo la libertad de expresión que el derecho de la ciudadanía a estar bien informada, como bien lo apuntara Andrés Manuel López Obrador al meter basa en el conflicto, sugiriendo se resuelva el diferendum por medio del diálogo, ya que los espacios independientes son muy pocos en México.

Luego la supresión del programa informativo líder en MVS, va más allá de un conflicto empresarial de intereses en la que la primera perjudicada es Aristegui. Creo que así debe entenderse, como también creo debe entenderse que el pretexto aducido por la empresa de medios no es otra cosa que un mensaje por interpósita persona del gobierno peñista a la prensa nacional (como bien lo sospecha la opinión pública), acotando lo mismo el quehacer del periodismo que el ejercicio de la crítica y descalificación de la actuación gubernamental por una ciudadanía cada vez más propensa a expresar públicamente descontento, hartazgo y resistencia.

La impotencia manifiesta del régimen político para revertir incredulidad y desconfianza en favor de los propósitos y objetivos gubernamentales, habla por sí de la no aceptación de más crítica que azuce el avispero. Más si este talante crítico trasciende las fronteras nacionales y obtiene eco en el marco internacional, proyectando una imagen que pone en entredicho cualitativa y cuantitativamente desempeño y alcances reformistas del gobierno de México en su afán de apertura a la inversión extranjera y entrega del bien público al capital privado.  

MVS, Aristegui y en general la amplia audiencia que ha seguido el programa informativo en cuestión, pierden pero mayor daño acusa el ya de si deteriorado clima de incertidumbre de un México titubeante que no encuentra rumbo.

La pregunta obligada es si no estando el horno para bollos, la medida presidencial a tras mano se revertirá o no en contra del afán reformista neoliberal.

La respuesta a esta interrogante está en el aire. Empero, la ciudadanía ya suma lo que considera una afrenta,  al acumulado que Ayotzinapa pusiera al desnudo.

Libertad de expresión y libertad de empresa

Adicionalmente a todo esto que ventilado mediáticamente ya está en la calle, el conflicto de intereses que se vive al interior de MVS también pone en evidencia la confrontación entre libertad de prensa (de empresa) y libertad de expresión. La crisis por la que atraviesa el país ya no da cabida a la conciliación entre uno y otro derecho constitucional. La libertad de prensa garantiza aunque acotado por la ley, el ejercicio del periodismo como un negocio mercantil lucrativo más en la vida económico-empresarial del país, en tanto que la libertad de expresión es un derecho universal que transversalmente atañe a todos por igual, teóricamente en la vida en democracia no tiene acotación alguna,  y cuyo precio no se tasa en dinero.

MVS lo deja establecido muy claro, haciéndose eco del sentir de la industria de la comunicación y entretenimiento: la libertad de expresión termina cuando vulnera el carácter mercantil de la libertad de prensa, atentando contra los negocios e intereses de la empresa.

Conversando sobre el tema con el propietario de un medio de comunicación local que difunde el sueño duartista de que aquí no pasa nada, vamos bien, éste fue claro y contundente: “La actitud asumida por MVS en contra de Carmen Aristegui está plenamente justificada. Ningún subordinado debe o puede atentar contra los intereses de su fuente de trabajo, sin atentar contra su derecho y obligación de llevarles el pan a sus hijos. La periodista sobrepasó los límites generalmente aceptados de una sana y recíproca relación entre el poder y la prensa por lo que no le queda hacerse la mártir”. Así como también me expresara que “… eso de coartar el derecho de la población a estar bien informada es relativo cuando el programa de Aristegui sólo ha interesado a intelectuales trasnochados  o a seguidores de López Obrador”.

De esta manera, mi aldeano interlocutor plenamente consciente del terreno en que se mueve y medra, sintetiza la confrontación entre los intereses de unos cuantos por sobre los intereses más generales de la población.

En la misma tesitura estimo se encuentra la mayoría de los empresarios de la comunicación de masas en México y,  particularmente en Veracruz, entidad federativa en la que la empresa periodística tiene como fuente primaria de financiamiento al convenio propagandístico con los gobiernos estatal y municipales. Reduciéndose la libertad de expresión de los tundeteclas de a pie, reporteros y comentaristas, a lo que el poder público quiere escuchar.

Como corolario, a mi juicio considero que el “conflicto de intereses entre particulares” que nos ocupa, lleva cola y aún hay más. Lo que acontece al interior de MVS es apenas la punta de lanza en la presunta escalada. El régimen político y los poderes fácticos que mecen la cuna no cesarían en su propósito de acallar por la vía del autoritarismo la voz ciudadana de protesta y resistencia, generalizando el uso del tapaboca por todos los medios a su alcance. Que lo logren es otro cantar.

Hojas que se lleva el viento

En los círculos políticos y periodísticos cobra fuerza la idea de que el próximo gobernador de dos años en Veracruz será -contra la opinión e intereses de Fidel Herrera Beltrán y el duartismo-, un Yunes. Y en torno a esto la elección de junio próximo en la que es de esperarse que los veracruzanos se manifiesten en contra del más de lo mismo, se desdibuja por irrelevante, dando paso a un incierto futuro sobre lo que serán los procesos electorales del 2016 y 2018 en la entidad. Mucha crema a los tacos en torno a lo superfluo cuando lo sustantivo que es el derrumbe de la economía veracruzana se ignora o se pasa por alto. Por cierto, un Yunes o Juan de los Palotes, no son garantía de que en tiempo y forma se recoja oportunamente el tiradero acumulado de 10 años de pésimo gobierno. Frente a la perversa maquinaria electoral partidista, la realidad seguirá imponiéndose al aquí no pasa nada.

-ooo-

Atinado mi comentario vertido el día que el diario  “La Jornada Veracruz” iniciara su aventura saliendo a la luz pública por vez primera. Con su presencia en el cotarro el periodismo veracruzano se oxigena, dejando atrás el obsoleto y rancio ejercicio que por décadas mantuviera a la población desinformada y manipulada. A partir de un antes y un después de la prensa veracruzana, como un parte aguas en sus ediciones impresa y digital este diario conducido con responsabilidad y profesionalismo por Tulio Moreno Alvarado, alienta el apostarle a un periodismo decente con elevadas miras en pro de los intereses más generales de la población, como es posible observarlo ya en publicaciones digitales alternativas que se ganan a pulso aceptación y simpatía de la audiencia veracruzana en la Internet.

Xalapa, Ver., marzo 17 de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Como dice la canción: “… esta flor ya no retoña, tiene muerto el corazón.”

Pudiera entenderse que toda reforma en la vida institucional del Estado mexicano se inscribe en un proyecto viable que respondiendo a necesidades concretas para avanzar en el azaroso e incierto camino del desarrollo, ésta debe a su vez atender en sus propósitos y objetivos a condicionantes también concretas, tanto en lo económico como en lo social del entorno en el que habrán de operar.

A mi juicio, estas condicionantes a considerar, a groso modo y salvo la mejor opinión de expertos y estudiosos podrían sintetizarse en:

Entorno global como contexto externo;
Condiciones internas económicas, políticas y sociales;
Confianza, credibilidad y certeza sobre la bondad de las reformas;
Respaldo consensuado de la población;
Capacidad operativa de las entidades encargadas de su implementación.

Si esto es así, cabe entonces preguntarse si tanto el proyecto de nación como las reformas neoliberales presuntamente estructurales que impulsa el presidente Peña, atienden a estas premisas para una tersa implementación, o bien, si se han pasado por alto atendiéndose únicamente a un afán voluntarista y autoritario.

A la luz de lo que la realidad ofrece en los tiempos que corren, es de considerarse que los aprendices de brujo desde la presidencia de la república, partiendo de la certeza del qué, cómo, dónde, con cuánto y con quién se contaba para sacar adelante el paquete de reformas legislativas, no dudaron en arrojarlas en cascada y casi de manera simultánea, atendiendo más a lo deseable que a su factibilidad, topándose con pared.

En lo externo, el entorno global inmerso en una crisis aún no superada, es del todo negativo y escasamente favorable; el respaldo social está muy lejos de sustentarse en un amplio consenso, antes al contrario, la sola aprobación de las reformas planteadas polarizó a la sociedad y generó malestar y rechazo, incrementándose desconfianza y credibilidad, así como duda en torno a la certeza sobre la bondad de las medidas adoptadas por el gobierno del Sr. Peña. Observándose que existe más audacia mediática e improvisación que capacidad operativa real de la administración pública en los tres órdenes de gobierno para su implementación.

A ello habría que agregarle condimentos no previstos, fruto del deterioro histórico del tejido social y de la dinámica inercial de un régimen político caduco, infiltrado hasta el tuétano por la corrupción impune.

El resultado a dos años de distancia del asalto a la presidencia de la república por el Sr. Peña, su grupo de amigos y colaboradores cercanos, así como de su partido, está a la vista. La realidad real del entorno global y del Estado-nación en lo interno, han pesado más que la intencionalidad de un proyecto de futuro sustentado a reformas que, lejos de apuntar a resolver añejos problemas estructurales como desigualdad, pobreza, corrupción e impunidad, les han profundizado a niveles críticos, agudizándose las condiciones de subdesarrollo y dependencia del exterior en que se históricamente se debate la sociedad mexicana.

Las reformas propuestas y aprobadas por el Congreso de la Unión, están quedando en el papel, en tanto que sus artífices son conducidos por la opinión pública a la picota del descrédito, destacando la vertiginosa caída del nivel de aceptación del Sr. Peña Nieto tanto en el exterior como en el entorno nacional. Si éste último en su mejor momento le fuera funcional a los poderes fácticos, hoy estorba siendo objeto de serias descalificaciones en las que va de por medio su autoridad moral y política, amén de su integridad personal como servidor público.

Tomados por sorpresa, aprendices de brujo y partidos políticos que les respaldan, el castillo de naipes se les derrumba. No estando el horno para bollos en la economía mundial, en lo interno la abrupta caída del precio del petróleo sobre el que descansa economía y finanzas públicas, echa por tierra la bondad de la panacea soñada, poniendo a México en franca indefensión, a la par que exhibe imprevisión y torpeza en el reducido cónclave de los artífices ya no de las reformas presuntamente estructurales, sino de un desastre más que anunciado.

El Congreso de la Unión se lava las manos tras aprobar la cauda de medidas económicas propuestas por la presidencia de la república. No ve, no escucha y hace de su silencio cómplice cómoda instancia para mantenerse al margen, sin el menor viso de interés por corregirle la plana al Sr. Peña y retomar el camino perdido.

Y es en este escenario en el que la partidocracia privilegia sus intereses por sobre los de la nación entera, dedicada a lo suyo, intentando mantener y acrecentar privilegios y prebendas hoy en riesgo, impulsando un proceso electoral contra corriente en el que se ignora el clima de descontento, hartazgo y resistencia de una sociedad en la que amplios y de lo más diversos sectores de antemano retiran confianza y credibilidad en partidos y candidatos. No siendo circunstancial el que por doquier surjan candidatos independientes que al margen del espectro partidista, con respaldo de la ciudadanía estén dispuestos a enfrentar la maquinaria oficial.

Esto último, en el marco de las reglas del juego político electoral. Más allá, trascendiendo los límites de la legislación electoral vigente, movimientos sociales de diversa composición, intencionalidad y reivindicaciones, proliferan a lo largo y ancho del país en franco rechazo y resistencia a institucionalidad y autoridades, poniendo en jaque a un régimen político que, como en el caso de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, se manifiesta incapaz y rebasado para manejar y controlar la fuerza de la resistencia social.

Esto, observando la punta del iceberg. Lo que no se ve o no es destacado mediáticamente, es lo que se cocina en las profundidades de una sociedad en proceso de transformación y cambio a la que la estructura actual del Estado mexicano y concomitantemente el régimen político vigente, ya no le es funcional.

Y en este caldo de cultivo de hartazgo y resistencia teñido de violencia criminal, la partidocracia confía en sus añejas estructuras y añosas mañas para sacar adelante un proceso electoral que legitime el secuestro de la democracia participativa; y tan convencida está, que sin distingo del color de la camiseta oferta a la ciudadanía un ramillete de aspirantes y candidatos para la elección de junio próximo, que siendo los mismos de siempre le apuestan al más de lo mismo.

Estando la moneda en el aire y no habiendo más que de dos sopas, la incertidumbre se apodera de la ciudadanía. Si la única salida viable al descontento y al hartazgo está en las urnas, como bien afirma López Obrador, ¿por quién votar? ¿Por los partidos y sus candidatos, o por los candidatos independientes?

La respuesta está en un proceso serio de reflexión a lo largo del escaso período de precampañas y campañas, siendo el tiempo y a tiempo el que en su momento aclare el panorama.

Hoy por hoy, de lo que se puede estar seguro es que el magro desempeño económico y el deterioro del tejido social modifican la correlación de fuerzas políticas en México, fortaleciéndose una creciente resistencia social que tomando protagonismo viene por lo suyo.- Cd. Caucel, Yucatán. Enero de 2015

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El que manda, manda y si se equivoca vuelve a mandar, sin importar cuantas veces se equivoque… Qué lejos estamos del mandar obedeciendo que propone el zapatismo. Reflexión personal.

Hace algunos meses comentaba que con la imposición de Elizabeth Morales al frente del CDE del PRI en la entidad, era de esperarse una “rebelión en la granja” al interior de este instituto político. Confirmándose mi dicho con un desatado fuego amigo, patadas bajo la mesa y una nada disimulada descalificación tanto de tirios como troyanos, duartistas y no duartistas, en una abierta y futurista lucha interna por el poder, que la señora ex alcaldesa de Xalapa no pudo ni ha podido controlar y mucho menos parar, cuando ella misma es juez y parte al aspirar a una diputación federal en el 2015.

Y en este ríspido escenario en las entrañas del tricolor en Veracruz, la crisis nacional se les dejó caer, tomándoles por sorpresa y con los pantalones en las corvas. Resultado: inmovilidad y confusión que se ha venido incrementando en la medida de que, esperando señales del primer priísta de la entidad, hasta ahora éste no daba color. Tampoco hoy se da por enterado de los graves acontecimientos que están sacudiendo al país, poniendo en jaque la unidad de su partido.

“No pasa nada”, la crisis política, social y económica ni por asomo nos toca. Y, bajo esta aventurada tesis, el PRI en Veracruz dale que dale a lo suyo, arreciando el fuego amigo con vías a los comicios del 2015 y 2016; confiando en que su mafiosa estructura, como los priístas le llaman a un corporativismo a modo, manipulación de la pobreza y compra de votos, así como dinero, mucho dinero de dudoso origen, es suficiente para enfrentar con éxito a una “oposición” venida a menos.

Y en esa estaban, con un ojo al gato y otro al garabato, cada quién cuidando lo suyo y procurando pisarle la cola al de enfrente, ajenos a una ominosa realidad nacional, cuando de sopetón, inoportuna y fríamente calculada por el círculo cercano a Fidel Herrera Beltrán, cual balde de agua fría llega al Congreso local la iniciativa de ajuste y actualización de la legislación político electoral, en la que entre otras cosas, se oficializa la idea de una gubernatura de dos años al término de la gestión del gobernante actual.

Y que se arma la batahola. ¿Gubernatura de dos años?

Clase política, priístas y no priístas, así como la prensa, oficialista y no, en un más que abierto debate rasgado de vestiduras, dimes y diretes, ruedas de prensa y el fuego amigo, directo o cruzado, a todo vapor, sacudiendo la vida política veracruzana.

Todos los partidos políticos metiendo baza, en pro o en contra de la iniciativa, haciendo bailar la perinola y deshojando la margarita, evaluando no la conveniencia o inconveniencia para la entidad de una gubernatura breve y transitoria, sino sus intereses en juego; se olvidan de 2015 y enfocan sus baterías a lo que seguramente aprobará el Congreso en los próximos días para los comicios del 2016.

Tal cual lo hemos venido señalando en nuestros maquinazos, al margen de la prioridad presidencial y de espaldas tanto a la ciudadanía como a la realidad real, de un Veracruz sufriendo el recular de una economía que ya se refleja en los bolsillos de las mayorías, nada más inoportuno e inconsecuente que imponer un capricho tras el cual se pretende ocultar el interés por dar continuidad al proyecto transexenal Herrera-Borunda.

Y ahora sí. La “rebelión en la granja” al interior del PRI, desnuda, cruda y explícita, ignorando las formas, se expresa a gritos y sombrerazos, blandiendo en un todos contra todos las bacinicas, mientras a la par la nación se desquebraja en medio de una crisis multifactorial impulsada por la presión social, la caída del precio internacional de la mezcla mexicana del petróleo exportable, la devaluación del peso, el incremento de la inflación, el deterioro de las finanzas públicas, y los palos de ciego de un gobierno para el que ya no es lo duro sino lo tupido, lo que le mantiene inmóvil e incapaz de enderezar el rumbo.

El que manda, manda y mando una absurda iniciativa al dócil y mediocre colectivo de diputados en el que el PRI y sus partidos secuaces mantienen mayoría, con la consigna de que cuanto antes, con consenso o sin este, sea aprobada. Bajo esta tónica pretextando fortalecimiento de la democracia en la entidad, en medio de la “rebelión” el CDE del PRI en Veracruz por boca de Elizabeth Morales se declara partidario de la enmienda constitucional propuesta que, por cierto, también contempla la permanencia en el cargo del procurador (de injusticias) por un período de 9 años y la criminal reelección de diputados hasta por cuatro períodos consecutivos.

Y por si fuera poco, con el posicionamiento de la cúpula del tricolor esta se confronta con las “estructuras paralelas” al partido que, bajo el control de los senadores Yunes Landa y Yunes Zorrilla, se declaran en franca rebeldía contra la sola idea de una gubernatura bianual.

Si para algunos en Veracruz el PRI no acusaba crisis interna que diera lugar al encendido de focos rojos, no sé cómo éstos podrían calificar lo que al interior del tricolor sucede no sólo en la entidad veracruzana, sino en todo el país, reduciendo las posibilidades de que el instituto político recobre hegemonía como es del interés del Sr. Peña Nieto; ya lo apuntan recientes encuestas que indican una estrepitosa caída en las preferencias del respetable por un partido que, entre otras cosas, se opone a que se legisle en contra de la corrupción oficial.

“Rebelión en la granja tricolor”. Sí señor, en pleno proceso electoral y en medio del estancamiento y recesión de la economía así como de la crisis terminal del régimen político nacional. Y Si el Sr. Peña Nieto esperaba contar con la contribución de la entidad veracruzana para alcanzar mayoría absoluta en la Cámara baja del Congreso de la Unión para el 2015, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa ya le responde con la señal de que aquí quien manda en Veracruz, primero antepone el interés mafioso de grupo a los buenos deseos presidenciales.

Y mientras el PRI se desgarra en lucha intestina, para cada vez más amplios sectores de la sociedad veracruzana, si el próximo gobernador lo será por dos, tres, o cinco años, le tiene sin cuidado. De todas maneras a paso lento o en forma acelerada, “nos van a seguir saqueando”, es la opinión que cobra fuerza en la entidad.

Hojas que se lleva el viento

Aunque los resultados de las encuestas son apenas un pálido reflejo de la realidad, no dejan de ser indicador válido para medir las preferencias electorales en los tendidos populares. Es por ello que llama la atención el que en las últimas mediciones Morena, calladito y sin aspavientos, ya como partido político, en Veracruz está creciendo y calando hondo en el ánimo de los electores, mientras que el PRD se desdibuja, pierde presencia como opción electoral de las llamadas izquierdas institucionales y se enfrenta al rechazo público.

Ahora que si Morena quiere mantener el ritmo de crecimiento que se observa, la tarea aún pendiente a concretar en los próximos meses es el demostrar que no todos los partidos ni todos los políticos, son iguales y, para eso, no basta con denunciar e insistir en que el pueblo de México se enfrenta a una estructura de mafiosos. Más organización, más reflexión, más honestidad intelectual y visión de Estado, así como una mayor confianza en lo que se cocina en el seno del pueblo, son asignaturas pendientes.

-ooo-

Compañeros Internacionales de Periodistas y Editores A.C (CONAPE), condenamos enérgicamente los lamentables hechos sucedidos a nuestro compañero VICEPRESIDENTE DE CONAPE EN ECUADOR, JORGE GUSTAVO PROAÑO RAMÍREZ, al cual le fue confiscado su equipo de trabajo por parte de LA POLICÍA DEL MUNICIPIO DE ESMERALDAS. Desde estas líneas expreso mi solidaridad para con el compañero y amigo Proaño Ramírez.

Xalapa, Ver., diciembre 14 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“De aquí para adelante, sea cual fuere la estrategia a seguir, Peña Nieto no podrá desprenderse ni de su carga histórica ni mucho menos de la opinión que sobre su persona y candidatura anida ya en varios millones de mexicanos, especialmente de una juventud a la que se le colgara irresponsablemente  la etiqueta de intolerante, manipulable e incapaz de discernir con claridad lo que a México conviene”. J. E. Olivera Arce (mayo 17 de 2012)

Puesto en duda el estado de derecho en México, así como la capacidad del régimen para absorber con eficacia un conflicto social y político que tiende a profundizarse, cabe preguntarse hasta donde credibilidad y confianza en las instituciones republicanas alcanzan para lograr la unidad que para sí reclaman las propias instituciones de los mexicanos.

Hasta donde alcanzan para confiar en la aplicación de la ley sin distingos y/o, respaldar el oportuno y eficaz aterrizaje de las reformas que llamadas estructurales, le aprobara el Congreso de la Unión al presidente Peña.

Por lo que es dable percibir en las medias verdades y medias mentiras que trasmite la prensa nacional, en cada vez más amplios sectores de la población credibilidad y confianza en las instituciones, lejos de fortalecerse menguan, en demérito de los esfuerzos del gobierno federal por convencer de que, lo que se ha dado en llamar crimen de Estado, no va más allá de un hecho aislado, resultado de inconfesable complicidad criminal entre un alcalde corrupto y una difusa delincuencia organizada.

El tema es del ámbito de la seguridad pública, focalizado en una entidad federativa penetrada por “el narco” y, de ninguna manera se ubica en los terrenos de una crisis política, insisten desde las trincheras de una cúspide del poder confundida y rebasada.

De esta versión se hacen eco no pocos medios de comunicación, descontextualizando los graves sucesos sin más resultado que auspiciar más duda e incertidumbre.

El affaire Iguala ya toma el cariz de una cacería de brujas en noche de aquelarre; todos son culpables en tanto no demuestren lo contrario, intercambiándose en un todos contra todos culpas y responsabilidades con propósitos evidentemente electoreros entre partidos políticos y sus conspícuos personeros; sin lugar a dudas pretendiendo alejar del imaginario popular lo que, como hecho consumado se percibe ya como crisis terminal del régimen político nacional.

Las ríspidas contradicciones de un México sin rumbo que, como bien apunta Dulce María Sauri Riancho, ex presidente nacional del PRI, enfrenta una “tormenta perfecta” en la que violencia y economía se entrelazan y retroalimentan conformando un ominoso escenario.”Están las dos tormentas, la de la violencia y la de la economía, en riesgo de incrementarse, chocar y volverse una sola, con una fuerza e intensidad desconocida para esta generación de mexicanos”, afirma.

Peña Nieto saliendo al quite en la administración del conflicto, con resultados infructuosos. Habiéndose reunido en Los Pinos con los padres de los jóvenes normalistas que pasado un mes no aparecen; a lo largo de 5 horas en las que prevaleciera el monólogo presidencial, lo que obtuvo fue un descolón.

Los padres salieron así como entraron a la reunión. No queremos promesas, exigimos que nuestros hijos aparezcan, fue la desesperanzadora respuesta a un desgarre de vestiduras que pretendiera ser un discurso solidario, alentador y auspiciador de credibilidad y confianza.

Ni una ni otra. Credibilidad y confianza en las instituciones republicanas y en el quehacer gubernamental en pro de la justicia y el imperio de la ley, se difuminan en el lienzo nacional. La duda e incertidumbre crecen. La economía se complica y respondiendo a los componentes y tendencias de la crisis global, no encuentra respiro en un México en el que desempleo, bajos salarios y consumo deprimido, alimentan el caldo de cultivo que, con desigualdad y pobreza en ascenso, da pie lo mismo a la violencia criminal que a la paranoia del régimen político dando palos de ciego..

No es circunstancial que sintiendo que la lumbre llega a los aparejos, quienes representan a los poderes fácticos de este país, si teniendo mucho que perder, clamen por un pacto nacional por la seguridad. Con ellos se compromete el Sr. Peña a enderezar la nave, aplicando la ley tope con quien tope. Será el tiempo el que diga la última palabra. Por ahora, la promesa presidencial topa ya con la interrogante: ¿Creen y confían los empresarios en la palabra del presidente?

La tormenta perfecta a que hace alusión quien también fuera gobernadora de Yucatán, está más que anunciada en su conformación. Las aguas en la mayor parte del país se agitan y los negros nubarrones en el horizonte no auguran nada bueno. Credibilidad y confianza perdidas y a merced de las olas, a la deriva son de mal augurio.

Para un régimen caduco, divorciado lo mismo de la sociedad que de una necia realidad que se opone e impone al discurso oficial, el sólo anuncio de la madre de todas las tormentas que se avecina, debería ser razón suficiente para poner las barbas en remojo. Y no es así, la paranoia le gana y le ciega; confiando en el blindaje de un estado de derecho pensado y diseñado a su medida, espera que sean las fuerzas del orden, ministerios públicos y jueces quienes saquen las castañas del fuego.

Esperemos que esta pueril estrategia no fracase en el intento.

Hojas que se lleva el viento.

Y a propósito de intento, los senadores priistas en nuestra bucólica aldea, liman asperezas y ponen a prueba credibilidad y confianza. Juntos pero no revueltos coinciden en considerar que la bondad del presupuesto de ingresos de la federación aprobado por el Congreso de la Unión, reside en su carácter de panacea enderezadora de entuertos, lo mismo para una economía deprimida que para unas finanzas públicas que seguirán dependiendo de los recursos expoliados a PEMEX, de un mayor endeudamiento, y de una depreciación del peso frente al US dólar que no se quiere mencionar por su nombre. Buen intento en su afán proselitista de convencer a los veracruzanos de lo que pudiendo ser no será. ¡Salvo un milagro! y francamente no creo que Yunes Landa, Yunes Zorrilla tengan madera de hacedores de milagros. Son simples mortales, políticos en pos de un destino manifiesto, así que sus constantes arengas deben tomarse con la reserva del caso.

-ooo-

Como partido político Morena recibe su primer revés a manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ya lo comentamos en su oportunidad, Andrés Manuel y su movimiento están optando por la vía electoral en sus propósitos transformadores, luego están obligados a jugar bajo las reglas de los dueños de las canicas. No hay de otra, y en dichas reglas no se contempla una democracia directa que vulnere a la democracia simulada.- Cd. Caucel, Yuc, noviembre 1 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Todo parece indicar que para la crisis sistémica global y las concurrentes que una a una aquejan a la mayoría de los países del orbe, no hay respuesta. Habiendo trascendido el marco de la especulación teórica y posicionamientos de la academia, así como la capacidad de maniobra de la llamada clase política, trátese de jefes de Estado representación parlamentaria o partidos políticos rebasados por una necia realidad que no cede, la única explicación y barruntos de salida se ubica ya en la percepción de masas.

Hombres y mujeres comunes, superando a filósofos, sociólogos, economistas, politólogos, gobernantes y fauna de acompañamiento, viviendo en carne propia efectos y consecuencias de la crisis neoliberal del capitalismo de nuestros días, intuitivamente y más allá de un primario sentido común, ubican el origen del pandémico descalabro sistémico y ofrecen alternativas de salida que, si bien, no son acordes con propósitos y objetivos cupulares, si apuntan al salvataje de una humanidad amenazada por el mayor de los holocaustos hasta ahora conocidos.

No es la política, tampoco la economía o la reconstrucción democrática del tejido social por sí mismas en el ámbito de su respectiva competencia, en donde la percepción de masas encuentra la solución a la crisis. Pragmáticamente, intuye que la respuesta a la problemática actual debe ser integral, multidimensional y horizontalmente incluyente al margen de intencionalidad, propósitos, objetivos y acciones concretas del uno por ciento de la población mundial, sustento del capitalismo salvaje en su actual etapa neoliberal de despojo y genocidio.

Lo que a mi juicio, es reflejo de un nuevo ascenso de masas en la permanente lucha anti capitalista y anti imperialista, tomándose consciencia de que el sistema dominante no sólo ya no da más a favor del noventa y nueve por ciento de la población mundial, sino que opera en contra de la propia vida del planeta y sus habitantes.

Esta realidad que subjetivamente anida en la percepción de masas a escala mundial, se expresa cada vez en mayor medida en una clara consciencia de que ésta es reflejo de una realidad real, objetivizando la necesidad de cambio y transformación, actuando en consecuencia.

No hay lugar del mundo en el que no estén resurgiendo movimientos sociales anti capitalistas que desmienten tanto al fantasma del fin de las ideologías y de la lucha de clases, como el mito del eterno destino manifiesto del sistema dominante.

Incipiente aún, dispersa, sin organización y acción unitaria en torno a un programa mínimo de las clases subordinadas que aglutine y oriente la acción de masas, estas, sin embargo se mueven, pesan y empiezan a determinar rumbo y destino de la sociedad deseable para el futuro inmediato.

El reformismo envolvente y adormecedor de conciencias, va quedando atrás. Una vanguardia consciente de la humanidad se encamina a nuevas acciones revolucionarias que cambien la faz del planeta. La vieja disyuntiva entre pacifismo y violencia revolucionaria retorna al escenario mundial.

Contrario a los paradigmas de Marx y la mayoría de los grandes pensadores socialistas de finales del siglo XIX y de principios del XX, los gérmenes de una nueva concepción de revolución mundial, no se expresan en el movimiento obrero más adelantado, como podría ser el de la vieja Europa. La vanguardia en nuestros días se deja ver entre los pobres más pobres de la tierra, los pueblos originarios excluídos de siempre, entre una clase media empobrecida y en una juventud insatisfecha y rebelde sin expectativas de empleo y de futuro; No teniendo nada que perder, imprimen rumbo y voluntad de triunfo en esta nueva etapa de ascenso de masas, frente a una clase dominante a la defensiva y sin respuestas a una crisis que se prolonga en tiempo y consecuencias.

Si consideramos como plenamente vigentes las teorías de la Revolución Permanente y del Desarrollo Desigual y Combinado de la Historia de Trotsky, los sectores más rezagados y vulnerables del orbe, haciendo suyos conocimiento acumulado y guiados por la memoria colectiva de la humanidad en su conjunto, son hoy el motor de la historia al que se enfrenta el reacomodo y redistribución del mundo de las grandes potencias dominantes y el capitalismo en su actual etapa neoliberal.

Creo que es en este contexto que habría que ubicar la actual crisis del régimen político en México. Incapaz de dar respuesta a los grandes retos de un país sin rumbo, a la defensiva se pliega y se revuelve sin encontrarle la punta al mecate de una madeja que cual bola de nieve resbala y rueda ladera abajo.

Puede más la inercia del subdesarrollo que las reformas presuntamente estructurales de un modelo de desarrollo neoliberal que la gente rechaza y lo expresa de viva voz.

Ya no es solamente percepción subjetiva lo que flota en el ambiente. Los mexicanos constatan y viven en carne propia la realidad real de la incapacidad de un Estado en crisis, cuyo régimen político caduco, corrupto e inoperante, es superado por colectivos que cobrando conciencia de su realidad están diciendo ¡Basta!; sumándose a la ola ascendente de una nueva etapa de la lucha permanente de las masas del mundo por su liberación y mejores condiciones de existencia.

Lo que hoy parece fuera de lugar y superado por la historia, bien podría ser el ruido del permanente correr de las aguas de un torrente en busca de cauce. La resistencia se abre paso. Cd. Caucel, Yucatán., octubre 29 de 2014.
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J. Enrique Olivera Arce

Dentro de los tiempos previstos el Instituto Nacional Electoral otorgó el registro a Morena como partido político, con todos los derechos, prerrogativas y obligaciones contempladas en la ley.

Sin dejar de considerar que el nuevo partido de izquierda institucional se incorpora al juego electoral, aceptando participar bajo las reglas y condiciones impuestas por la partidocracia dominante, Andrés Manuel y su seguidores tendrán que demostrar con hechos medibles que Morena responde a las aspiraciones y necesidades reales y sentidas de millones de mexicanos que, a lo largo del tiempo, han dejado de creer y de confiar en un sistema de partidos caduco, corrupto y corruptor.

De una estrategia declarativa, señalando, denunciando y cuestionando al gobierno y a los partidos nacionales hasta hoy existentes, Morena pasa a ubicarse en su nueva realidad ya no como movimiento social sino como una institución más de la república. Lo cual implica oportunidades pero también renuncias, no pocas, a propósitos y objetivos de una izquierda auténtica que le apuesta al cambio y transformación de la sociedad.

El cómo concilie su status institucional con apego a las reglas de los dueños de las canicas con la lucha social, dependerá su trascendencia en la vida política de un México sumido en el desencanto y el hartazgo. Ese es su reto y el reto de millones que confiando en el nuevo partido le darán viabilidad y sustento en lo que esperamos sea una larga y fructífera existencia.

Para diferenciarse positivamente de lo que tanto ha señalado y cuestionado, el primer paso es demostrar que está por la democracia partidista, construyendo ésta desde abajo con pleno respeto a la participación y derechos de la militancia y, al estilo del zapatismo, mandar obedeciendo. Ni tribus, compadrazgos u oscuros intereses, democracia a secas hasta donde el cuerpo aguante bajo las reglas del juego que con su registro acepta Morena.

Sin democracia a su interior su vida institucional sería corta e intrascendente, renunciando de entrada a la autoridad moral y política que requiere para legitimarse como expresión auténtica de una izquierda nacional que busca nuevos derroteros e instrumentos para avanzar. Democratizar la vida del partido aspirando a coadyuvar en la democratización de la vida nacional, es a mi juicio el principal reto hoy por hoy a asumir por Morena en el corto plazo.

Si se afronta con dignidad, honestidad, responsabilidad e inteligencia este reto nada menor, Morena recuperará credibilidad y confianza en una izquierda hoy marginada, excluida y sin voz propia.

Las reglas del juego que hoy se aceptan son claras. El registro que se le otorga a Morena no es eterno, sujeto al rejuego electoral la suma de sufragios a obtener es la medida. Jugando contra reloj los tiempos se acortan. Si para la elección del 2018 Morena no demuestra de que está hecho, su vida estará agotada. Luego tiene que poner toda la carne en el asador para convencer de que es diferente, de que no es un instrumento electorero más, de que su lucha por el poder político es incluyente, legítima y que no se suma a la partidocracia en el secuestro de la representación popular y voluntad ciudadana. En sus manos está el llegar para quedarse, esperemos que así sea.

Hojas que se lleva el viento

Hasta donde es dado observar, el “reconocimiento” del Sr. Dr. Duarte de Ochoa de una realidad que siempre ha negado, para sus apologistas de siempre es buena señal. No obstante habría que percibir señales más sólidas que la simple verborrea de siempre y eso está en chino ya que por lo pronto el gobernante se aferra a la idea de que mentes perversas “satanizan” el endeudamiento mil millonario que tiene tomada del cuello a su administración, lo que de ninguna manera es buena señal de un cambio positivo para afrontar lo que viene en los tres años que le restan en su mandato. Obras son amores, para convencer tendría que transparentar el que, el cómo, el cuanto y en donde en la aplicación de los recursos provenientes del injustificable endeudamiento para que cese la “satanización”. En tanto esto no suceda su acto de constricción tendrá efecto bumerang por más planas, columnas y gacetillas pagadas.- Cd. Caucel, Yuc., 13/09/2014

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Se escuchó hasta el cansancio la frase acuñada por Calderón Hinojosa: “López Obrador es un peligro para México”,  y de ello derivó el rechazo de amplios sectores de clase media a las aspiraciones del político tabasqueño de alcanzar la primera magistratura del país en la elección presidencial del 2012. La izquierda se equivocó con la postulación de López Obrador, si se hubiera inclinado a favor de Marcelo Ebrard, demócrata sensato y bien portado, Peña Nieto no se levanta con la presidencia, se dijo en su momento.

Hoy esa misma clase media ramplona se desgarra las vestiduras ante los excesos de corrupción en la administración calderonista, que demuestran que el  verdadero enemigo residía en Los Pinos.

Seis años antes, esa misma clase media votó en contra de Andrés Manuel convencida de que nada bueno podía esperarse de un candidato que viendo moros con tranchete, resumía toda su propaganda electoral denunciando a las mafias que, desde los poderes formal y fáctico, saqueaban a la nación. Dos frases del tabasqueño fueron suficientes para concretar el rechazo: “Al diablo con sus instituciones” y,  “Ya cállate chachalaca” en referencia a los constantes y estúpidos exabruptos del presidente Vicente Fox,  abriéndole el camino a Felipe Calderón.

Hoy día, esas mismas clases medias, empobrecidas, frustradas en sus intentos de movilidad social y ascenso económico, son las primeras en reconocer y aceptar que López Obrador tenía razón al calificar en lenguaje llano como “chachalaca”,  a un presidente que aún ahora en su carácter de ex, no controla ni la  lengua ni a su familia. Así como acepta y lo expresa de diversas formas, en privado o en la calle, que las corruptelas que no cesan, o las  políticas públicas aprobadas y puestas en práctica por el poder formal respondiendo a los dictados e intereses mafiosos del poder fáctico,  tienen al país en un brete.

 Así como se reconoce en amplios sectores de la clase media,  que en el actual estado de cosas las instituciones republicanas se corresponden con un pacto social que para México resulta ya anacrónico y obsoleto. “Al diablo con sus instituciones”, es un sentir cada vez más generalizado entre esas clases medias que le abrieran la puerta a una trunca transición política que hoy de manera casi explícita, nos lleva a un nefasto bipartidismo bajo la conducción de un PRI que, con Peña Nieto como presidente,  retoma del viejo régimen y recicla  centralismo, autoritarismo y simulación.

Siendo evidente en la sociedad de un México plural que ya no es la del 2006 o 2012, el rechazo a partidos políticos,  organismos electorales, de defensa de los derechos humanos, de trasparencia y acceso a la información, de seguridad, procuración y administración de justicia, de asistencialismo social, entre otras instituciones del Estado,  y ni que decir, de las municipales, hacendarias y de promoción económica tiende a polarizar a la sociedad. Ausencia de credibilidad y confianza en las instituciones republicanas, es la constante.

Estado de derecho, instituciones públicas  y conducción política, han dejado de ser referentes del pacto social que históricamente nos diera identidad, pertenencia, cohesión y unidad como Estado independiente y soberano. El México de hoy, como en su momento afirmara Andrés Manuel López Obrador, requiere de un nuevo pacto entre los mexicanos que responda a las necesidades de nuestro tiempo; no basta con reformas presuntamente estructurales ni mucho menos con una reforma política ajena al sentir y necesidades de participación ciudadana, cuyo único beneficiario es una parasitaria partidocracia. El país exige un cambio verdadero desde abajo, democratizando la vida de la nación.

Vueltas que da la vida, a 12 años de distancia, el “al diablo con sus instituciones” y el “ya cállate chachalaca”, con un “¡Ya Basta!”  Y,  “que se vayan todos”, refrendan su valia,  dándoles plena vigencia en un México que día con día cambia para seguir igual.

Hojas que se lleva el viento

Definitivamente la humildad no es virtud en la administración pública veracruzana. No se quiere aceptar que en una cajetilla para 20 cigarrillos no caben 500 ni haciéndolos talco. Ni con toda la infraestructura hotelera y restaurantera con que cuenta la entidad, es posible en la conurbación Veracruz-Boca del Río, alojar y dar de comer  a 2 millones de visitantes durante los tres días que dura el carnaval jarocho. Euforia y triunfalismo sin sustento continúan siendo la tónica en una administración pública estatal que gobierna con anuncios de ocasión.

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No se quiere aceptar que lo primero es lo primero. En el orden de prioridades de la agenda veracruzana los medios de comunicación ya impusieron el tema de la sucesión por sobre la búsqueda de soluciones a problemas ingentes de la población. O no quieren al Sr. Dr. Duarte de Ochoa y ya les urge que se vaya, o bien, toman parte en la construcción de una cortina de humo que desvíe la atención de los veracruzanos para minimizar denuncia, protesta y reclamo social que sube de tono. Y en este escenario, la consigna parece ser la de confrontar y desgastar en el camino a los dos senadores priístas y el solitario  del PAN que aspiran a la gubernatura. Xalapa, Ver., Marzo 1 de 2014.

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