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Archivos en la Categoría: Crisis alimentaria

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Hechos reales, opacidad oficial, desinformación, rumor, especulación y leyenda urbana, conforman coctel perverso que a más de construir difusa percepción ciudadana sobre el clima de inseguridad que se vive en gran parte del país, genera un estado real de temor, miedo y ansiedad en las personas, lo que psicológicamente bloquea en el imaginario colectivo el tomar conciencia de que existe otro tipo de inseguridad e incertidumbre de mayores consecuencias para la ya ahora mayoría de una población azotada por la pobreza : el no saber si se comerá mañana.

Pasando a segundo plano el hecho de que el ingreso diario no es suficiente para cubrir todos los gastos familiares del día, y privilegiándose la idea de que el solo salir a la calle puede ser razón suficiente para ser una víctima más de una criminalidad presuntamente desbordada.

Fenómeno al que no son ajenos diversos medios de comunicación impresa o electrónica, o las ahora muy de moda redes sociales en la Internet, que sobredimensionando hechos y rumores capitalizan morbo e ignorancia; contribuyendo a desviar la atención sobre lo que sí es un verdadero problema estructural para México, pobreza y desigualdad que se abaten sobre algo más del 50 por ciento de la población total de este país.

El subsistir con salarios de hambre, Odisea.

Un rápido vistazo a las estadísticas oficiales y, sobre todo, a lo que las amas de casa expresan, anuncia a voz en cuello que el costo de la canasta básica está muy por arriba de las disponibilidades monetarias familiares; estas son ya insuficientes para afrontar la situación que se vive en eso que los especialistas llaman microeconomía.

En el caso de quienes están empleados, percibiendo en su gran mayoría entre uno y un máximo de 5 salarios mínimos por día, cuando el sólo subsistir ya es verdadera Odisea el sostener una familia toma cariz de tragedia.

Sumados los gastos imprescindibles en vivienda, transporte, energía eléctrica, agua entubada, educación, vestido, calzado, salud y alimentación –en este orden de prioridades- , para la mayoría de las familias mexicanas la relación ingreso-gasto mensual es deficitaria, debiendo recurrir al crédito, la mayor de las veces leonino, que a la larga no resuelve el problema y si resulta impagable.

Ahorro familiar.

En estas condiciones, la posibilidad de destinar parte del ingreso al ahorro familiar es algo menos que imposible. El apretarse hoy el cinturón para darse la oportunidad de acceder a un futuro con mejores condiciones de vida, es ya sueño guajiro entre los pobres y entre una clase media paulatinamente empobrecida.

Es por ello que me resulta del todo inapropiado que el Sr. Senador José Francisco Yunes Zorrilla hable de que en el poder legislativo se trabaje en la protección del ahorro de las familias.

¿Cuál ahorro?

Me pregunto y pregunto a mis estimados lectores, cuando la lógica más elemental nos indica que más que ahorro lo que tenemos en lo individual y colectivo es un proceso permanente de deterioro de la capacidad real de compra de los consumidores, descapitalización y pérdida de expectativas de progreso, que pone a los trabajadores con un pie en inaceptables condiciones de pobreza. Ya no digamos aquellos mexicanos que desempleados han perdido toda esperanza de salir de la condición de pobreza extrema.

El Sr. Senador podría argumentar que en el caso de los trabajadores formales, estos cuentan con el ahorro para el retiro y para vivienda que suma aportaciones del propio trabajador, el patrón y el gobierno, permitiéndose separar un pequeño excedente para capitalizarlo en una Caja de ahorro popular para atender imprevistos.

Nadie creería semejante especie, cuando está visto que el modelo neoliberal expoliador que el Sr. Peña insiste en profundizar con sus reformas presuntamente estructurales, en términos reales mantiene el esquema de salarios de hambre congelados y además, no tiene contemplado el acceso a una vivienda y una vejez digna para la mayoría de quienes entregan su vida trabajando para un patrón.

Y ni qué decir de las personas de la tercera edad, pobres y desempleados a los que los legisladores les conceden como apoyo gubernamental en el programa “70 y más”, 30 pesos diarios pagaderos cada tres meses para irla pasando.

Luego hablar de ahorro familiar en casa del ahorcado, resulta una soberana grosería. Más cuando la voz proviene de alguien que nunca ha sabido de lo que es estirar el salario para sostener a una familia.

Más seguro lo comido, ya mañana algún dios dirá. En ello radica la principal amenaza a la seguridad del individuo. Inseguridad ante un mañana incierto y el estar negado hoy a tener un empleo remunerativo y sostener dignamente a una familia ya no es rumor, especulación o leyenda urbana, la terca realidad se impone en un presente en el que la vida no vale nada para millones de mexicanos.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Peña Nieto no es monedita de oro, como se pudo observar en los resultados de la elección presidencial del 2012. Sin embargo, habiendo iniciado su mandato con un afán renovador que por principio de cuentas apuntaba a un combate real a la corrupción,  se ganó el beneficio de la duda, sobre todo, en amplios sectores de clase media impactados por la defenestración y encarcelamiento de “la maestra”, Elba Esther Gordillo.

Hoy día las cosas son diferentes, el presidente Peña acusa un notable descenso en popularidad, el beneficio de la duda se ha perdido y sus reformas presuntamente estructurales, como el mismo afirma, encuentran resistencia y rechazo en amplios sectores de la población.

Entre errores propios del “aprendizaje” de inicio de sexenio, arrastre no previsto de inercias nocivas de usos y costumbres políticas, y un entorno internacional negativo, la falta de claridad de rumbo y destino propició un sub ejercicio presupuestal a lo largo de 9 meses del orden de 28 mil millones de pesos,  que impactó en la vida económica de las entidades federativas y, por ende, en el conjunto de la economía nacional, generándose un clima de estancamiento y desaceleración cercano a la recesión que ya impacta, a su vez, en la economía familiar.

Caldo de cultivo para el descontento y protesta ciudadana, que enmarca el rechazo a las reformas laboral, de comunicaciones, educativa y fiscal propuestas por el titular del ejecutivo federal.’ Así como el estira y afloja en el Congreso de la Unión por una reforma electoral que pretende modificar sin consenso,  reglas del juego  para la partidocracia.

Esto como prolegómeno a la “madre de todas las batallas”, la reforma energética, que en sus propósitos y alcances no del todo explicitados,  más que sumar divide lo mismo a las fuerzas político-electorales, que a las élites empresariales, academia y a una escéptica opinión pública poco informada pero perspicaz en sus percepciones.

Ante la proximidad del Primer Informe de Gobierno del Sr. Peña, las cosas no le pintan como este deseara y, en su frustración e impotencia, se obliga a sí mismo a imponer más que a convencer, mostrándose proclive a un autoritarismo que, de entrada, genera más rechazo y resistencia social a leyes y políticas públicas reformistas que se derivan de modificaciones constitucionales que viene aprobando un Congreso  pusilánime, sometido tanto al poder ejecutivo como a intereses coyunturales partidistas.

En este escenario de deterioro económico con pinceladas de inseguridad e ingobernabilidad en diversas regiones del país, el presidente Peña anuncia una más de sus reformas en cascada, la del sector agropecuario, sin tener claro que con la continuidad de la contrarreforma salinista en el campo, se mete en camisa de once varas.

Si bien México está ávido de incrementos substanciales en productividad y rentabilidad de la fábrica nacional para hacerle frente al mercado mundial en condiciones de los mínimos de competitividad que este exige, no se puede aplicar tabla rasa en aplicación de políticas públicas neoliberales en un sector en el que la desigualdad social, económica, tecnológica e incluso orográfica, climática y ecológica, es la constante.

El afirmar que se buscaría pasar de los subsidios a los incentivos productivos, buscando poner al día las normas y reglamentos del sector para incentivar las inversiones, combatir la pobreza, generar más empleos y elevar su productividad, como lo comentara el Sr. Peña con diputados de su partido, sin tener a mano un diagnóstico socio-histórico de la conformación estructural del campo mexicano, es a mi juicio un paso al vacío.

A lo largo de más de 70 años el  PRI-gobierno, en congruencia con su traición a los postulados de la Revolución Mexicana, con una Reforma Agraria más ambiciosa en el papel que en los hechos, lo intentó todo, valiéndose de diversas fórmulas, unas extralógicas y otras de manufactura nacional, contando con lo mejor del pensamiento agrario que, teórica y pragmáticamente estuviera a disposición del régimen. El PRI topó con pared al igual que en su momento, con la alternancia aconteciera con el PAN en el poder.

La contrarreforma salinista  continuada con Zedillo, lo único que logró fue profundizar las contradicciones propias del sector, agudizándose desigualdad, pobreza y abandono de la producción en el campo mexicano.

De que la estrategia asistencialista que substituyera al paternalismo populista, con fines más electoreros que de racionalidad productiva, ha sido un fracaso, no hay duda. La fórmula no funcionó, salvo para incrementar corrupción. Debe por tanto someterse a una revisión estricta para actuar en consecuencia. Se requiere una reforma sí, pero de fondo, que incida a profundidad en la estructura agraria y productiva del campo mexicano  pero, por favor, sin pensar en Monsanto, sus semillas transgénicas y su control de la producción y del mercado, como beneficiario directo.

Y este nuevo capítulo de una reforma agraria inacabada, traicionada y vuelta a traicionar por la revolución hecha gobierno, considero no puede ser otro que aquel que surja tanto de un diagnóstico preciso, regional, micro regional y por cuencas hidrológicas de la realidad del campo mexicano, pero sobre todo, de un nuevo pacto social incluyente en el medio rural, que con visión de largo aliento   y voluntad política, convenga en que no es ya posible que el campo mexicano continúe transfiriendo capital neto vía políticas de precios de alimentos y materias primas, al hoy magro desarrollo nacional.

Si profesores, sindicatos, pequeños, medianos y grandes empresarios, están brincando de la sartén al comal con lo que ya se aprobara en materia de reformas presuntamente estructurales, no quiero imaginarme lo que sucedería, no estando el horno para bollos, si a continuación de la reforma energética, diputados y senadores le entraran a una reforma agropecuaria como la que pretende el Sr. Peña. Este debe pensarlo dos veces antes de que se le incendie la pradera en su afán modernizador y transformador, que no es otro que darle oxígeno a un neoliberalismo trasnochado cuyo fracaso histórico transita a lo largo y ancho de los llamados países del primer mundo.

Hojas que se lleva el viento

El gobernador veracruzano les modificó la plana a sus críticos. Personalmente el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, ante la cúpula de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), aclaró que las 600 empresas de nueva creación en el trienio en curso, no son MIPYMES, sino grandes empresas aportadoras de multimillonarias inversiones en dólares y generadoras de más de 200 mil nuevos empleos. Las MIPYMES ordinarias de nueva creación, para ser precisos mencionó, ascienden a 8,400.

Como en su momento Fidel Herrera respondiera a la crítica por sus presuntos logros en materia de construcción de un titipuchal de puentes, si no las han visto, búsquenlas, que 9,000 empresas de nueva creación no se pueden esconder bajo la alfombra.- Xalapa, Ver., noviembre 13 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Habiéndose puesto de moda por la presidencia de la república el combate frontal a la pobreza en su expresión más aguda, como es el hambre y sus negativas secuelas, sobre todo en la población infantil, la administración pública en sus tres órdenes de gobierno hace como que hace sin que su accionar apunte a las raíces mismas del problema.

El asistencialismo como eje sustantivo de la guerra contra el hambre, con todo y que está demostrada su ineficacia y fracaso, fruto de la inercia pero también de la ausencia de visión de futuro e integralidad, sigue demostrando lo inútil de destinar esfuerzos y recursos en políticas públicas que nacen muertas.

Y peor aún, ante la ineficiencia e ineficacia, se opta por la simulación y el triunfalismo sin sustento, como es el caso de Veracruz.

A más de dos años de iniciado el programa “Adelante”, cuyo propósito explícito fuera abatir la pobreza en un 50 % de la población objetivo, ha quedado en simplemente propósito de legitimación de un gobernante impuesto, con el objetivo de incidir en un cuadro estadístico que coloca a la entidad entre las que cuentan con los municipios  más pobres con altos índices de pobreza extrema.

Los resultados, por más que se festinen, son tan pobres o más que la pobreza que se pretende abatir. Se podrá incidir mínimamente en las estadísticas pero en la realidad, tras generarse falsas expectativas, indica que la pobreza crece en lugar de disminuir. El asistencialismo y la simulación reafirman el carácter de objeto y no sujeto de crecimiento y desarrollo a la población objetivo.

Ni se incrementa la inversión productiva y el empleo remunerado en la economía formal, ni mucho menos mejora el nivel sustentable de ingresos reales y alimentación en las comunidades y municipios inicialmente señalados como objetivos del programa.

Es por ello que llama la atención que ahora, con el Sr. peña como presidente, el DIF hable de un nuevo programa que substituye al anterior, sin que se cuente con una evaluación de acciones y resultados alcanzados a lo largo de casi tres años. Salvo el poner como ejemplo mediático al municipio de Mixtla de Altamirano. ¿Qué se logro? ¿Qué no funcionó? Es lo de menos, lo importante es estar a tono con la moda.

“Adiós a la pobreza”, nuevo programa con la misma estrategia, sobre los mismos municipios que la estadística señala como los de mayores índices de pobreza extrema.

Y llama la atención porque días antes de divulgarse con tono triunfalista el inicio del nuevo programa de combate a la pobreza, el DIF en el estado aseveró que no tiene ni idea de cuantos niños veracruzanos encontrándose en condición de pobreza extrema, padecen hambre y desnutrición.

Indicando lo anterior que se carece de un diagnóstico puntual sobre el cual operar, sustentando un plan integral que de razón de propósitos, estrategia, objetivos, metas y mecanismos de evaluación y control de resultados.

Más de lo mismo, con parafernalia mediática diferente. Sólo que ahora en tiempos electorales, desnudando los propósitos implícitos de un programa asistencialista que, incidiendo entre los más pobres, asegure el voto de la miseria a favor del partido del Gobernador.

Digno de un panorama kafkiano, la percepción que se tiene es que son más los recursos públicos que se invierten en la parafernalia mediático propagandística que en un efectivo combate a la pobreza y abatimiento del hambre. Recursos humanos, materiales, financieros, respaldados por campañas publicitarias en prensa y TV, sirven de cortina de humo para ocultar ineficiencia, ineficacia y, porque no decirlo, corrupción e impunidad.

Toda una estrategia de simulación en pro de ganarse la buena voluntad del presidente Peña, sumándose a la campaña nacional contra el hambre, mientras la pobreza crece en Veracruz, se incrementa desigualdad y disminuye calidad de vida entre la población más vulnerable.

Ya habrá quien, entre los estudiosos de los problemas torales de la entidad, de cuenta pormenorizada, con pelos y señales, de cuanto se ha invertido y cuales son los resultados en los municipios más emblemáticos de la pobreza y pobreza extrema en la entidad. Por ahora, queda la percepción, que no por subjetiva deja de tener impacto político y social para un gobierno cuyo estandarte es la simulación.

Hojas que se lleva el viento

¿Con qué autoridad legal, política y moral el llamado “Pacto por México” atenderá y dará solución a las demandas del magisterio contestatario? Con la autoridad de facto que le da ser engendro presidencial. Así de simple.

-ooo-

La estrategia electoral a cargo de Fidel Herrera para la elección de diputados locales y alcaldes ahora de 4 años, parece estar haciendo agua. Arrinconada en la cúpula de la oficina del  secretario particular del Sr. Duarte de Ochoa y del CDE del PRI, es víctima del fuego amigo.

Dos senadores de la República que ven amenazado su futuro y el control del Congreso ahora en manos de los alemanistas con quien mece la cuna desde una diputación federal, torpedean bajo el agua los arreglos copulares cuyo propósito es dar continuidad al proyecto transexenal del  fidelismo.

Al parecer Fidel perdió terreno y, con él, su ahijado y discípulo, dando lugar a un todos contra todos al interior del tricolor, obligando al gobernador a tratar de hacerse fuerte en sus municipios consentidos: Tuxpan, Córdoba y Boca del Río, en los que deposita su confianza con vías a su sucesión. Aunque quienes se dicen conocedores del paño, pese a los arreglos en lo oscurito del secretario de gobierno, ya dan por perdida la plaza de Córdoba para el PRI. Xalapa, Ver., abril 10 de 2013.

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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

El mundo está patas arriba,  bombardeado lo mismo por meteoritos venidos del cosmos que por una red de corrupción, egoísmo e irracionalidad  de una sociedad que ha perdido rumbo y destino. Como dice Melitón Morales, Director propietario de la revista “Análisis Político”, “Todo está descomponido, en el  árbol que daba moras ahora se cosechan guayabas,  hasta el lenguaje con el que nos comunicamos va de mal en peor”.

Basta una mirada a las múltiples ventanas de la  Torre de Babel que cobija a los medios de comunicación para perder toda perspectiva de futuro. En la cotidianidad  de la noticia no hay nada alentador que en cualquier rincón del planeta llame a confirmar que la raza humana en su animal evolución, alcanzara ya la madurez que le exige su prestado inquilinato en la tierra.

Todos contra todos y contra todo, en un absurdo individualismo en el que la competencia es norma de conducta a asumir por todos, y la acumulación de riqueza religión impuesta por quienes entre más tienen más quieren.

Pesimista panorama en el que hasta el faro de luz que iluminara el camino espiritual de millones de seres humanos, se apaga entre corrupción e impunidad. La renuncia y sus motivos del Papa Benedicto XVI,  a su papel de pastor del rebaño humano e intérprete de la verdad divina, da la medida de la pérdida de principios y valores éticos y morales sustento de humana y solidaria convivencia de la especie animal, autocalificada como superior. Pero también confirma que la medida de todas las cosas es la condición humana que fiel a sus orígenes, frente  a una realidad abrumadora que no comprendiéndola, atribuye el alfa y el omega a unos dioses que hoy pareciendo negársele, dan pie al sálvese quien pueda.

La supervivencia del yo frente a la tragedia de los otros en un cíclico retorno a la adoración del “Becerro de oro”; Dios terrenal que todo lo puede, esperanza viva de una felicidad que se recrea en la ambición egoísta lo mismo de quien nada tiene que de aquel que lo tiene todo. El fin justifica los medios, la felicidad ilusoria al costo que sea, por sobre lo que sea. El ser, domeñado por el tener como expresión material del querer y el poder ser,  habla de la derrota espiritual de la raza humana. Víctima y victimario de su propio destino.

Frente a la incertidumbre, nada es creíble, nadie cree más allá de su fortaleza individual para sobrevivir en un mundo que es arrastrado al desastre. El nosotros solidario no existe o no sabe encontrar el camino para expresarse. Iglesias, Estados-Nación, gobiernos, partidos políticos, perdidos en esa vorágine de egoísmo, corrupción e impunidad, no son más paradigma de unidad y de cohesión social. La ley de la selva pareciera ser presente y futuro.

Todo está mal. Las piezas del rompecabezas no encajan en su sitio, sin que nadie pueda señalar a ciencia cierta donde la humanidad perdió el camino. Las manecillas del reloj de la dialéctica del desarrollo caminan en sentido contrario. El hambre de miles de millones anuncia el retorno a los primeros tiempos. Nada es más caro que lo que no se tiene, de un bocado depende el vivir o morir, obtenerlo a cualquier costo es el precio a pagar en un mundo en el que el hombre contra lo humano se vuelca en contra del planeta que transitoriamente nos cobija. ¿Será este el principio del fin de la civilización que anunciaran las profecías? ¿O acaso el anuncio de un nuevo amanecer?

Xalapa, Ver., 27 de febrero de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bajo condiciones y contextos distintos, siguiendo el modelo brasileño arrancó en México la cruzada contra el hambre con una parafernalia sin precedente. Contradiciéndose con el propósito presidencial de austeridad lo que se vivió en Las Margaritas, Chiapas, fue la representación teatral política y financiera más onerosa de los últimos treinta años, cuando menos.

La concentración de todo el gabinete legal y ampliado, 30 gobernadores, senadores, diputados, más de 10 mil indígenas acarreados, soldados y policías en torno al presidente Peña, trajo nuevamente a escena la parafernalia con la que el PRI acostumbrara destacar su poder hegemónico sobre la Nación, exacerbando las formas para arropar el vacío de contenido.

Los discursos ahí vertidos, desde el del gobernador Velasco hasta el del Sr.  Peña, tuvieron de todo, menos autenticidad. Las medias verdades y medias mentiras como estrategia mediática,  sin una autocrítica profunda del hacer y deshacer de más de 70 años de gobiernos priístas dando la espalda a la pobreza y abandono de los pueblos indígenas,  no logra ocultar la verdadera intencionalidad de un gobierno que le está apostando a más de lo mismo: los pobres como objeto y no como sujetos de su propio desarrollo. ¿O acaso no lo indica así el acarreo de miles de indígenas de 122 municipios chiapanecos para aplaudir al Sr. Peña?

Abatir estadísticamente el hambre de  7.4 millones de mexicanos de un total de más de 50 millones en el medio rural y centros urbanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, siguiendo tardíamente el ejemplo de un aún cuestionado éxito del programa “Hambre cero” del presidente Lula en Brasil, suena a demagogia, afán mediático de trascender como el estadista que “saldó la deuda histórica” con los pobres  de este país y, de paso, con los pueblos originarios en una falsa respuesta en territorio rebelde al silencioso reclamo de justicia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

¿Cuánto costó el poner toda la carne en el asador para tratar de convencer de que una deuda histórica con más de quinientos años de opresión, exclusión y abandono, el Sr. Peña y su partido lo saldará en seis años?

Despilfarro de recursos públicos y de capital político, para no convencer a nadie con un palmo de razón;  atendiendo únicamente al frágil estatus del beneficio de la  duda que se le concede a un presidente de la República cuyo ascenso a la titularidad del poder ejecutivo federal, registra cuestionables irregularidades como ya lo está reconociendo el Instituto Federal Electoral.

Lo que mal empieza mal acaba, reza el refrán. No se puede hablar con seriedad de abatir el hambre de un pueblo, tirando la casa por la ventana para anunciarlo.

Sin embargo, lo gastado y lo comido ahí queda para la posteridad. Lo relevante es el contenido programático, el como, con quién, y los recursos presupuestales destinados para materializarlo. Y ahí es donde la marrana empieza a torcer el rabo. Como propósito de legitimación viste al nuevo presidente: todo y con todo contra el hambre y la pobreza. El escollo desde ahora a salvar, es su implementación nacional desde una administración pública instrumentalmente ineficiente, ineficaz y corrupta en los tres órdenes de gobierno; una clase política sin sustento ideológico que le identifique con un modelo extralógico (“Hambre cero”), que ni entiende ni conoce y;  una iniciativa privada que careciendo de vocación humanista le es ajena la solidaridad social que pudiere comprometerle con los que menos tienen.

Andrés Manuel López Obrador  en su momento propuso que “primero los pobres”. Conocemos la respuesta de los poderes fácticos.

“Hambre Cero” En 2003, fue descrito como un “programa creado para combatir el hambre y sus causas estructurales, que perpetúan la exclusión social. En otras palabras, “Hambre Cero” fue creado para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional a todos los brasileños y brasileñas. La seguridad alimentaria es más que terminar hoy con el hambre. Significa garantizar que todas las familias puedan alimentarse por sus propios medios, con dignidad, comiendo regularmente la cantidad de alimentos con la calidad necesaria para mantener su salud física y mental. (FAO).

Brasil y su particular problemática no son lo mismo que México y su coyuntura. El PRI de Peña Nieto no es el Partido del Trabajo de Lula y Dilma Rousseff. Sin un gobierno fuerte con un amplio respaldo popular, incluyendo un catastro único que permita identificar a los beneficiarios, garantizar la transparencia en el manejo de los recursos, y perfeccionar el proceso de selección de los beneficiarios (ONU), la cruzada a emprender quedará en el papel como una fallida buena intención. Brasil lo intentó y los resultados no han sido del todo satisfactorios. La pobreza, el hambre, la desigualdad y la exclusión son fenómenos estructurales concomitantes y consubstanciales al sistema mundo dominante  -así como, en su caso, al modelo neoliberal de desarrollo adoptado por el gobierno de México y cuya continuidad corre hoy a cargo del Sr. Peña-, que no se modifican con voluntarismo autoritario, así sea el de un presidente de la república.

A ello habría que agregar lo disímbolo de criterios e intereses creados que mueven a cada uno de los gobernadores del país y al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Pues una cosa es manifestarse por lo “políticamente correcto”, aplaudiendo y sumándose de dientes para afuera a la estrategia presidencial y otra, muy distinta, a secundarla en los hechos. La guerra contra la delincuencia organizada emprendida por Felipe Calderón a lo largo de su sexenio es un ejemplo de ello.

Que más quisiéramos que le fuera bien a México en todos los órdenes de la vida nacional, empezando por abatir el enorme rezago social que históricamente marca las condiciones de subdesarrollo del país, así como creando condiciones para dar sustentabilidad a la microeconomía que descansa en el empleo y el ingreso familiar. Pero ¿eso es posible sacando teatralmente de la chistera al conejo? ¿O hace falta otra cosa? El tiempo y la paciencia de los millones de pobres de este país lo dirá. Por lo pronto esperemos la contra respuesta del EZLN.

Hojas que se lleva el viento

¿Ahora sí el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa podrá como lo prometiera,  abatir en un 50% la pobreza en Veracruz?

 Cd. Caucel, Yuc., 22/01/2013

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J. Enrique Olivera Arce

Como en los viejos tiempos. Parafernalia onerosa con cargo a recursos públicos, acarreo de miles de campesinos procedentes de diversas partes del país, el clásico lonche y el aplauso fácil acrítico y zalamero, fue el escenario propicio montado por el gobierno de Veracruz para que el Sr. Peña convocara a la nación a cambiarle el rostro al campo mexicano.

Sin mediar una obligada autocrítica de un gobierno priísta por el desmantelamiento del sector social de la economía agraria por gobiernos emanados del mismo partido político, y en un discurso que en nada reflejara sentido e intencionalidad de la Ley Agraria promulgada por el presidente Carranza en 1915, el actual mandatario ofreció lo que de antemano se sabe no podrá cumplir. El rescate del campo mexicano va más allá de buenas intenciones y simulada pose de agrarista modernizador. La tarea no es cualquier cosa que pueda inscribirse en políticas públicas productivistas y en afanes por alcanzar niveles competitivos  en el mercado. Antes que todo, la simbiosis entre el campo y quienes lo hacen producir es una forma de vida hoy en franco deterioro que no se puede restablecer de un plumazo con medidas tecnocráticas de planeación del territorio, sin antes recuperar el sentido humanista de la Reforma Agraria que concibiera el Constituyente del 17.

Modernizar el campo como objetivo para ponerlo al servicio del consumidor de las grandes ciudades, bajo el supuesto de que con ello el productor rural será el directamente beneficiado, es afirmación demagógica. Oferta de un gobierno priísta sin sustento a más que ajena a la realidad de un  México profundo que arrastra más de 50 millones de pobres, en su mayoría de origen campesino expulsados de su tierra por carencia de oportunidades resultado de políticas públicas neoliberales que, privilegiando los dictados del mercado generan miseria, desigualdad y recreación de prácticas de explotación de la mano de obra rural propias del subdesarrollo.

Si de algo se puede estar seguro, es que el presidente. Peña conmemoró en Veracruz un aniversario más de la promulgación de la Ley Agraria de espaldas al campesinado nacional, sepultando  en definitiva el espíritu agrarista emanado de la Revolución Mexicana que usufructuara su partido por más de 70 años. Faltará ver si el obituario modernizador es compartido por la mayoría de un campesinado abandonado a su suerte.

Y a tono con la política agraria modernizadora del gobierno del Sr. Peña, la administración pública veracruzana por conducto de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa), reducirá el número de proyectos productivos y apoyara en el presente año los más rentables para tener más impacto y un mejor efecto en la entidad. El titular de la dependencia, Manuel Emilio Martínez de Leo, justificó lo anterior señalando que  “…lo importante es tener más resultados y más involucramiento de los productores”.

De acuerdo con el criterio oficializado de la Sedarpa, la atención al campo será focalizada, con énfasis en incrementos de productividad y competitividad y orientada a los productores con mayor disponibilidad de tierra, recursos humanos, técnicos y financieros, ya que son estos los que mayores posibilidades ofrecen tanto de involucramiento como de resultados, entendiéndose el “involucramiento” como capacidad de gestión y administración de los proyectos productivos a su cargo.

Siendo obvio que los pequeños productores vinculados a actividades agropecuarias y pesqueras consideradas como de bajo impacto económico-productivo, no gozarán de los beneficios de apoyos gubernamentales, salvo los establecidos en los programas asistencialistas. Lo cual es lógico ya que de acuerdo al criterio asumido, están muy lejos de cubrir el requisito de productividad, rentabilidad y competividad exigible para participar con éxito en el mercado.   En igualdad de circunstancias quedarán decenas de miles de productores que no han salvado la barrera de la producción de autoconsumo, incluidos los pueblos indígenas. Para ellos, los programas de asistencia social que trocan limosna y clientelismo electoral por dignidad.

Pero no para ahí la cosa. No puede dejar de pensarse que las políticas públicas de apoyo al campo seguirán teñidas de corrupción: proyectos productivos para los cuates o prestanombres asociados. Práctica común que reduce aún más el padrón de beneficiarios de las políticas públicas de impulso a la producción agropecuaria y pesquera, a la par que incrementa desigualdad y pobreza en el medio rural. Todo en nombre de una presunta modernización del campo veracruzano tras la que se oculta el desvío de recursos para financiar tareas electorales.

Hojas que se lleva el viento

El pacto por México se materializa en Veracruz con el contubernio entre el priísmo y la espuria dirigencia perredista en la entidad. “El pacto de Perote” promovido por el senador José Yunes Zorrilla, salta a la vista como instrumento electoral en contra de las aspiraciones de un panismo dividido pero eficaz. Con la llamada izquierda maiceada muy al estilo de Fidel Herrera Beltrán, una posible alianza electoral entre el PAN y el PRD, con vías a la elección de alcaldes y diputados locales, quedará como caricatura de lo que pudo haber sido y no fue. Cd. Caucel Yuc., a 6 de enero de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Distractores políticos como el debate en torno a las reformas y adiciones a la Ley Federal del Trabajo, ocupan nuestra atención,  pasándose por alto  lo que para la vida cotidiana del mexicano de a pie es sustantivo en un país en el que es más seguro lo comido. Asegurar el presente antes que un futuro incierto, y eso significa contar hoy con alimentación, vivienda, salud, educación y recreación, que ya mañana Dios dirá. Seguridad mínima de supervivencia en nuestra sociedad sólo posible con un empleo u ocupación remunerada,  a cuenta propia o como dependiente. Todo lo demás es accesorio, así de simple. 

Es por ello que,  quizá a sabiendas de lo anterior el ruido mediático, el discurso de la llamada clase política e incluso, sesuda argumentación de no pocos expertos y académicos, para no hacer olas privilegian reformas a la superestructura jurídica del Estado y no,  a la estructura económica que deviene de la producción y el trabajo. Tomar el toro por los cuernos afrontando la naturaleza de unas relaciones sociales de producción existentes, basada en la explotación de la fuerza del trabajo en beneficio del capital, no entra en los propósitos del debate. 

De ahí que todo gire en torno a la reglamentación del mercado laboral en beneficio del patrón con pretexto de incrementar productividad, competitividad, tasa de ganancia, inversión y reinversión y, poco o nada, se atienda al derecho humano a un empleo y su justa remuneración en la que descansa la seguridad y sustentabilidad de supervivencia de la mayoría. 

Hasta donde es dable observar y escuchar, en la discusión no se toca la composición del mercado laboral en México, la precariedad del empleo, ni mucho menos cuantitativa y cualitativamente los componentes de una masa salarial que de éste se deriva en beneficio del país en su conjunto. Aplicándose tabla rasa para una población económicamente activa, presente y futura, de acuerdo a criterios estadísticos y parámetros oficiales que tienen más que ver con simulación y autoengaño gubernamental en materia de generación de empleos, que con la realidad cotidiana de la economía familiar;  recreándose un clima laboral jurídicamente surrealista que choca con lo que a diario vive el mexicano de a pie, en perjuicio de este.  

La reforma a la ley una vez votada será de observancia general en teoría, pero eso no cambia el hecho de que su  aplicación estará restringida a la relación obrero patronal en la llamada economía formal. Para la ocupación informal y para el creciente número de los sin trabajo, será letra muerta, en tanto de facto este sector de la población para el capital seguirá siendo en el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo, ejército marginal y prescindible de una reserva sobredimensionada. 

Muertos de hambre, numéricamente más o menos, víctimas del desempleo y la pobreza, no entra en los cálculos del capital en la actual coyuntura ni en el debate legislativo. Lo determinante es la fuerza de trabajo activa en un mercado laboral excedentario. 

Hay quien me dice lo contrario: “Con la aplicación de la nueva legislación (o parche a la vigente) se combate el desempleo y se abren espacios para los desocupados al contar los patrones con mayor flexibilidad de contratación y despido y, por ende, con mayor seguridad para invertir en nuevas fuentes de empleo y modernización  del aparato productivo”.  

A mi juicio, podrían tener razón en un contexto diferente. Roto el equilibrio entre población ocupada y remunerada y el ejército de reserva que se crea a sí mismo el capital, tanto para reposición de la fuerza de trabajo como para presionar los salarios a la baja, tal posibilidad, salvo casuísticamente y en una bajísima proporción,  se hace nugatoria en un mercado laboral en el que la oferta de mano de obra, a cualquier nivel, supera en mucho a la demanda del aparato productivo. Fenómeno que a su vez repercute en detrimento de modernización, productividad y competividad. La contratación y despido discrecional privilegiará el uso extensivo de mano de obra barata como fuente generadora de plusvalía para el capital, en demérito de la innovación tecnológica en la micro, pequeña y mediana empresa urbana y rural, incrementándose la precariedad del empleo. 

En un país con más de cincuenta millones de pobres cuya necesidad familiar primaria de supervivencia es un empleo más que sea mal pagado y sin prestación social alguna contemplada en la ley, hoy y en el futuro cercano la sobreexplotación de la fuerza de trabajo que propicia la realidad sistémica y no precisamente la legislación laboral por aprobarse, será la regla general y no la excepción. Contar hoy con alimentación, vivienda, salud, educación y recreación, deja el día de mañana para los hogares mexicanos en manos de Dios.

O se reforma la estructura económica del país o todo cambio en la superestructura jurídica del Estado, será para seguir igual. ¿O peor?

Hojas que se lleva el viento 

Si el Sr. Peña con su improvisada gira por Europa pretendía hacerse presente como hombre de Estado ante la opinión pública internacional, algo falló. Para los principales diarios europeos el viajero mexicano no mereció ser destacado en sus primeras planas, pasando desapercibida su visita. La profundidad de la crisis a que se enfrenta la Eurozona no permitió dar cabida mediática a frivolidades tercermundistas.  Lo que si logró el presidente electo es alborotar la gallera doméstica en México, ofreciendo al capital extranjero lo que no es suyo y sí propiedad de la Nación como preámbulo del intenso debate que tendrá lugar con motivo de la pretendida reforma energética.

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Señal ominosa lo acontecido en Michoacán. Se radicalizan protesta juvenil  y represión gubernamental en demérito de la tranquilidad pública deseable en un país azotado por la violencia criminal. ¡Aguas!

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Cuando se convoca a la unidad es porque esta no existe. Es el mensaje que deja el Consejo Político Estatal del PRI en Veracruz, confirmándose que en la entidad de todos los partidos políticos nacionales con registro no se hace uno. Intereses personales y de grupo, tribu o cacicazgo en época pre electoral pueden más que la razón de Estado. Para los medios de comunicación el  Sr. Dr. Duarte de Ochoa se asume como el líder natural e indiscutible del priísmo veracruzano, lo que queda en duda cuando habla de romper con un pasado que, en los hechos, se resiste a abandonar el escenario.   Xalapa, Ver., octubre 17 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Gobernador de Veracruz“Ser competitivos sin depredar nuestros abundantes recursos naturales”, criterio del gobierno de Veracruz expresado por su gobernador en relación a las actividades agropecuaria y pesquera, al hacer entrega de lanchas y motores a pescadores artesanales de la región de Tamiahua que,  por principio son depredadores. La tradición productiva obliga y la necesidad empuja, sin que en Veracruz se mueva un dedo para pasar de la pesca ribereña depredadora a una pesca industrial que tecnológicamente sustentada, permita incrementar productividad y competividad en uno de los sectores productivos más atrasados, olvidados y desprotegidos de la entidad. Sin embargo, lo que importa es pescar votos para el PRI, a eso está enfocado el programa “Adelante”.

 Pese a que siendo Veracruz la única entidad federativa del Golfo de México en la que el gobierno cuenta con una secretaría de desarrollo económico y portuario, no tenemos un solo puerto pesquero que se distinga por dar soporte a una actividad productiva integral e integradora como lo es la industria pesquera como tampoco políticas públicas orientadas a su fomento. La atención gubernamental al sector se reduce al papel burocrático de una subsecretaría dependiente de la SEDARPA, de la que a su vez depende una dirección responsable de la promoción y fomento de la pesca costera, así como ribereña en aguas interiores. El efecto multiplicador en empleo y crecimiento económico de la pesca industrial, a diferencia de lo que se viene haciendo en entidades vecinas, para el gobierno de Veracruz no está contemplado.

Por cuanto a competividad, baste saber que el abasto en Veracruz de pescados y mariscos depende en gran medida de los centros de acopio del Distrito Federal y de los estados vecinos. El reducido abanico de especies ofertadas, calidad del producto, y los precios que paga el consumidor final en los mercados locales dan prueba de ello. Contando Veracruz con un litoral de 745 Km. De longitud, marcha de espaldas al mar en materia pesquera; concentrándose el esfuerzo productivo en ríos y lagunas interiores ya contaminadas, con muy baja productividad y un alto impacto ambiental sobre “nuestros abundantes recursos naturales”.

La pesca en Veracruz sigue siendo depredadora, con bajos niveles de productividad y competividad, y sustentada en comunidades rurales como actividad marginal en economías micro regionales de autosubsistencia. Como promoción del voto a favor del PRI, se podría justificar lo expresado por el gobernador Duarte de Ochoa en Tamiahua. Como estímulo y respaldo a un sector que debería ocupar un lugar de primer orden en el litoral del Golfo de México, las palabras vertidas resultan irrelevantes pero también peligrosas, al avalar que se siga adelante con una actividad depredadora que atenta contra la sustentabilidad de la biodiversidad.

Que más da, una raya más al tigre en la irresponsable gestión económico productiva del gobierno duartista. Todo sea en pro de asegurar un por ahora dudoso triunfo electoral  del PRI en territorio veracruzano. Soberanía alimentaria y crecimiento económico con justicia social, no figuran en la agenda del Sr. Doctor Javier Duarte de Ochoa, en la que lo prioritario es machacar con el chocante mensaje de la prosperidad y la abundancia, aunque al sector agropecuario y pesquero se lo esté llevando la tía de las muchachas.

Para infortunio de los veracruzanos, palabras vanas ni nutren el cuerpo ni alimentan al espíritu. El estómago vacío y la desesperanza dirán su propia palabra el primero de julio.

Hojas que se lleva el viento

Orgullo del régimen calderonista, más cárceles y menos universidades. Más presupuesto federal para alojar a la escoria social de alta peligrosidad y menos recursos para educación, salud, y combate a la pobreza. Duarte de Ochoa tan aplaudidor como siempre cuando se trata de la figura presidencial, avala tal despropósito. Al fin y al cabo Calderón de la mano con el gobernador de Veracruz nos conduce al progreso, en una entidad federativa ya de por sí próspera gobernada por un prianista.

-O-

Macuiltépetl”, volcán apagado emblemático de Xalapa, capital del “próspero” estado de Veracruz, propicio para ahuyentar malas vibras y atraer efluvios energéticos, sirve de escenario para las “misas negras” que a la media noche pone en practica Elizabeth Morales, alcaldesa de fachada. Pero no va sola, -le saca al clima de violencia que a últimas fechas se registra en la colonia Progreso- Macuiltépetl-; se hace acompañar de un selecto séquito de acarreados entre los que figuran directores y personal de confianza de la comuna, incluidos los parientes que tiene clavados en el presupuesto municipal.  Aprovechando la luna llena, en la pirámide mortuoria que corona la cima de nuestro volcán, invoca a los seres del más allá y a los del más acá para que Reynaldo Escobar Pérez, aspirante a diputado federal, le reviente la fiestecita. Caray, cuando no se tiene la conciencia tranquila, cualquier hoyo es trinchera.

-O-

El DIF, se suma a la pesca de votos. A Toño Nemi Dib, director del organismo, le toca acarrear borregos. De distinguido intelectual de izquierda hoy se desempeña como bucólico pastor y figura central de pasquines para gente bonita. Después de vejez viruela, así es la vida.

-O-

Pobreza extrema en cuadros de valía registra el priísmo estatal. Si no es con chapulines, nada puede hacer para completar candidatos a diputados federales. Cumplir con el mandato popular en los términos para el cual fueran electos, a los chapulines le vale madre, la prioridad es seguir medrando a costillas del erario.  Y así quiere el PRI aportar más de millón y medio de votos al morral de su candidato presidencial. A este paso, no se duda ni tantito que los veracruzanos le recetarán el mismo remedio del 2006. – Xalapa, Ver., 21/03/2012

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La Crónica de hoy

A partir de mañana, sábado 9 de marzo, la gasolina Magna en México tendrá un precio de 10 pesos por litro, luego de incrementar nueve centavos respecto a su cotización del mes anterior, informó la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas). Por su parte, la gasolina Premium se comercializará en 10.74 pesos el litro, con un avance de cinco centavos, mientras que el diesel presentará un incremento de siete centavos para venderse en 10.36 pesos el litro. 

El Economista

La Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) fijó en 4.2% el aumento a los salarios mínimos generales para 2012, lo que representa un incremento de dos pesos con 63 centavos para esas percepciones.

Reunidos en la sede de la Conasami, los representantes de los trabajadores, empleadores y gobierno ponderaron en este acuerdo la preservación de las fuentes de trabajo y las estimaciones en el índice inflacionario del año en curso y las que se esperan para el año próximo.

Así, para la zona A el salario quedó en 62.3 pesos diarios, para la zona B en 60.57 pesos y para la zona C en 59.80.

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