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Category Archives: Economía popular

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El politólogo y destacado comentarista Alfredo Bielma Villnueva, se pregunta si ya se tocó fondo en Veracruz. La respuesta la tiene la ciudadanía, empero, para quien esto escribe la crisis por la que atraviesa la entidad veracruzana tocó fondo desde muy endenantes. El tiempo, once años de saqueo y mal gobierno, así como una estructura económica ineficiente e ineficaz se han encargado de ello, acompañados de un galopante deterioro social marcado por desigualdad, pobreza, desempleo e inseguridad.

Lo grave de esta situación es que no sólo no se le ve salida a la crisis, sino que incluso, se le ignora en sus aristas más agudas, posponiéndose la búsqueda de cursos de acción viables que le den respiro. Y no hablo precisamente del cambio de estafeta en el gobierno estatal, parte de esta crisis, sino del deterioro generalizado, multiregional y multisectorial, que ha puesto a Veracruz de rodillas.

Números duros lo confirman y bolsillo y percepción ciudadana lo reflejan.  A lo largo y ancho de la entidad el abandono, la pobreza y la desigualdad se enseñorean colocando a Veracruz entre los últimos lugares en los indicadores de crecimiento económico y desarrollo relativo. Si esto no es tocar fondo, no sé cómo podría considerársele.

Y aun así, sin parar mientes en la profundidad de la crisis, la clase política sin distingo de color de camiseta, de espaldas a la realidad cifra sus esperanzas en que en 18 meses escasos, el sucesor del gobernador fallido detenga el tobogán y rescate a Veracruz. Vana esperanza. Ni en dos años ni en ocho con los mismos y el más de lo mismo, el mesías más pintado, más honesto y más dispuesto,  podrá evitar morder el polvo en el intento. Esto, en tanto no se reconozca la profundidad de la crisis, se tome plena consciencia de ella y se acepte que sin la sociedad organizada y participando activamente con pleno conocimiento de causa, la vía electoral no es paliativo y mucho menos solución.

Paradójicamente, la prensa estatal llamada a poner los puntos sobre la ies advirtiendo sobre la necesidad de observar más allá de una absurda pugna electoral, no se ve en el espejo; ramplona, acomodaticia y rayando en la ignorancia se pierde en trivialidades pasando por alto lo sustantivo.

A mi juicio tiene que entenderse que el problema siendo de todos, no sólo es de gobernanza y saneamiento de administración y finanzas públicas sino fundamentalmente de una estructura económica obsoleta, ineficiente e ineficaz, en algunos casos herencia de modelos productivos decimonónicos,  que ya no se corresponde con las actuales necesidades  y expectativas de progreso de una población en constante crecimiento.

Castidad virtuosa no es solución

Reflexionando sobre este pesimista escenario y atendiendo al bombardeo mediático a que la clase política tiene sometida a la población, me recuerda a una tía ya entrada en años que, tras haber enterrado a dos maridos y en vísperas de sus terceras nupcias, ante la sociedad de su tiempo se asumía como casta y virtuosa.

De una sociedad construida sobre la hipocresía y la simulación, en la que valores y principios éticos y morales se autoproclaman ante el poder del que dirán y no en la convicción personal y colectiva de entender y ejercer la vida en común, no se puede esperar nada valedero. Si la tía de marras chocaba por su virginal simulación, lo mismo podría decirse del o los candidatos al mini gobierno de Veracruz que,  pretendiendo ganar votos,  autoproclamando limpieza y honestidad en su persona solo dan lugar a soterrada condena y chascarrillos de mal gusto.

Veracruz requiere de visión de Estado y no santurrones de parroquia, exige hombres y mujeres de buena voluntad, lo suficientemente honestos intelectualmente como para reconocer y aceptar que la crisis veracruzana les rebasa y que es la sociedad en su conjunto y no un  mesías de ocasión, la que debe afrontarla tomando al toro por los cuernos.

Hojas que se lleva el viento

Con un fructífero diálogo con el senador José Francisco Yunes Zorrilla, presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, la Asociación Veracruzana de Comunicadores “Froylan Flores Cancela”,  inauguró su transitar por la vida pública de la entidad. Con la asistencia de más de 50 propietarios de medios, articulistas, columnistas, caricaturistas y reporteros gráficos, en un clima de pluralidad, tolerancia y respeto el legislador federal dio puntual respuesta a inquietudes y preguntas que se le formularan en torno a la vida política y económica de la entidad, con énfasis en la coyuntura electoral. Buen inicio de una organización gremial de la que se espera algo más que servir únicamente de pasarela para la proyección de imagen y lucimiento de políticos y servidores públicos.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que se ve, es.. Anónimo

En medio de una profunda crisis de aceptación social y credibilidad, el gobernador de Veracruz se resguarda con patadas de ahogado que ponen en condiciones de alto riesgo ya no solo la ya de frágil condición que guardan tanto la economía como la hacienda pública estatal, también la gobernabilidad y la paz pública Patadas de ahogado de un gobernador fallido que, con la complicidad de un poder legislativo abyecto y el silencio del judicial, colman ya el hartazgo de una sociedad lastimada y dolida.

Esto a ciencia y paciencia de una población que, como invitado de piedra, no tiene ni voz ni voto en una democracia simulada, en la que una minoría privilegiada y corrupta se despacha con la cuchara grande con toda impunidad, haciendo y deshaciendo a su antojo ante el silencio masoquista de las mayorías.

Pálido reflejo de la crisis de representatividad que acusa en el entorno más amplio del contexto nacional el régimen político vigente -sustentado en una partidocracia voraz, insensible, corrupta- por principio obsoleto por obvia caducidad de su función social y política, Veracruz se debate en su propio lodo.

Crisis veracruzana que la mayoría de los medios de comunicación en la entidad parecen ignorar, o bien le descartan en su agenda de negocios, atendiendo más a sus intereses coyunturales cortoplacistas que a la función que la sociedad le tiene encomendada.

Se dice que el hilo se revienta por lo más delgado y Veracruz se encuentra ya en tal tesitura como parte del todo nacional, exhibiendo la podredumbre de las póstulas que afloran en el cuerpo económico, político y social de la entidad. Si Veracruz en el pasado destacara por su pujanza económica, su fortaleza política al servicio de gobernabilidad y gobernanza del partido detentador del poder formal, y un tejido social proclive a la cultura y el progreso, hoy por hoy no es ni la sombra de lo que endenantes fue. Así lo asienta la estadística oficial, lo percibe la población y lo ratifica una clase política ramplona, rapaz y acomodaticia, que se resiste a aceptar su flagrante divorcio con la llamada sociedad civil, renunciando a la salvaguarda de las mejores causas de la sociedad veracruzana.

Lo paradójico de esta situación es que percibiéndolo, una inmensa mayoría de la población en Veracruz deja hacer deja pasar, avalando con su silencio y ausencia de ciudadanía responsable y consecuente, todo aquello que por principio le afecta y lastima. “Palo dado ni Dios lo quita”, dice para sus adentros la víctima del desorden, el saqueo y la corrupción oficial impune, haciendo gala de un enorme sentimiento de resignación frente a lo que presumiblemente no está en sus manos remediar. Y de eso se vale quienes gobiernan profundizando el lamentable y desastroso estado de cosas que tiene postrada a la entidad.

Y aún más paradójico, el observar que la mayoría de los medios de comunicación y sus “formadores de opinión”, presuntamente mejor informados que la audiencia a la que dicen servir con verdad y objetividad, toma el rábano por las hojas, destacando lo accesorio y callando lo sustantivo; contribuyendo por comisión u omisión al deterioro generalizado de una entidad federativa que debiera tener mejor destino.

El que paga manda y, con este criterio empresarial, la prensa, salvo contadas y honrosas excepciones, dice lo que el régimen corrupto quiere escuchar y propalar. Sin parar mientes en que la terca realidad real desmiente a la palabra escrita. O, en el mejor de los casos, contribuyendo inconscientemente con cortinas de humo sustentadas y alimentadas con rumores, chismes y maledicencias en torno a la grilla que no política, en el quehacer gubernamental y partidista; constituyéndose en juez y parte de la crisis del régimen y agotamiento de la administración duartista en la entidad.

En este escenario pedestre, sociedad, gobierno, política y prensa son a la par víctima y victimarios de sus propias contradicciones. Y es en este marco que la posibilidad del tan necesario como urgente rescate de la buena marcha de Veracruz, se aleja cada vez más en un ominoso horizonte dejando camino libre al más de lo mismo.

¿Hasta cuando? Es lo que debería preguntarse una sociedad que con más visos de masoquista que de protagonista activo de su destino presente y futuro, es parte del problema y no de una esperada solución al círculo perverso que nos ahoga.

Hojas que se lleva el viento

Estando constituido el gobierno de Veracruz por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, ninguno se salva en el perverso quehacer cotidiano por el que transita el desastre generalizado de la entidad. Los tres poderes se cubren con la misma sábana, haciendo nugatorio todo esfuerzo de la población por hacer valer el escuálido y maltrecho estado de derecho. La democracia representativa está secuestrada y el principio de soberanía popular vulnerado. Y sin embargo, lo aceptamos como algo natural y con ello somos felices, compartiendo con Duarte de Ochoa la tan distante como ilusoria prosperidad que nos motiva a seguir avalando en las urnas al dinosaurio tricolor y sus espurios satélites.

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No podemos ni debemos olvidar que el PRI en Veracruz electoralmente es primera minoría, representando en el Congreso local a su voto duro y a un reducido número de veracruzanos apáticos o mal informados. A nadie más, luego la aprobación por mayoriteo del tricolor de la aberrante iniciativa de Javier Duarte, de endeudar de por vida a los veracruzanos con una cuestionable “reestructuración de la deuda pública”, no cuenta con el reconocimiento y aval de la mayoría del electorado. Vale la pena refrescar la memoria para actuar en consecuencia y negarse a la posibilidad del triunfo del tricolor en los comicios venideros.

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Si no fuera porque el PRI es parte del gobierno y lo que a su interior acontece nos afecta a todos, su enlodado acontecer cotidiano en Veracruz no debería de ocuparnos y mucho menos preocuparnos, salvo para tomar nota de sus debilidades y atacarlo en las urnas donde más le duele, negándole el sufragio a sus candidato en elecciones venideras. La descalificación de las dos corrientes mayoritarias encabezadas por Yunes Landa y Yunes Zorrilla por parte de Duarte de Ochoa y el presidente estatal del tricolor, debería ser una más que obvia ventaja para la oposición, empero, hasta esta opción nos es negada en tanto no se percibe una oposición responsable y capaz de una alianza con la ciudadanía y ofertar un programa mínimo unitario tendiente a revertir el actual estado de cosas. Más de lo mismo es lo que se espera.

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A mis cuatro lectores: El Semanario en línea “Pulso crítico”, por razones de índole financiera y técnica está temporalmente suspendido en la Web. Esperamos que a la mayor brevedad quede subsanado el problema. Gracias por su comprensión.

Xalapa, Ver., 29/10/2015

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nada es verdad, nada es mentira todo depende del color del cristal con que se mira, reza desde tiempos remotos la conseja popular; todo es relativo cuando de conocer la realidad real se trata, dice el acucioso filósofo. Lo cierto es que en ausencia de lo absoluto, entre medias verdades y medias mentiras, se construye en el imaginario popular una percepción colectiva que en política pesa y, en algunos casos, determina el curso de los acontecimientos.

Y en tratándose de Veracruz, y siempre dentro del contexto de descomposición que en todos los órdenes se vive en México, la percepción que anida en amplios sectores de la población es de desastre; trátese del comportamiento de la economía o de la vida social y política, para el caso es lo mismo: estancamiento, retroceso y deterioro en ascenso es la constante, sin visos a la vista de que existan respuestas viables para abatir rezagos que, como carga histórica, se hacen descansar ya no sólo sobre las espaldas de los sectores más vulnerables, también en las de unas clases medias empobrecidas y obligadas a hace malabarismo para sostener estatus económico y social.

Las causas de tal estado de cosas son diversas y van de lo simple a lo complejo, empero en el imaginario colectivo la percepción dominante gira en torno al desempeño negativo de la administración pública, tanto estatal como municipal, incapaz de encauzar a Veracruz por el camino de la estabilidad y progreso sostenido, así como de brindar seguridad, transparencia, honestidad y rendición de cuentas en el manejo de recursos públicos, o como la anhelada tranquilidad y certidumbre a la gran familia veracruzana.

El descontento y malestar que deriva de la percepción popular, lo mismo sustentada en hechos concretos que en opiniones calificadas surgidas del seno del pueblo, se expresa en forma abierta lo mismo en las redes sociales que entre amigos y familiares en público o en privado.

Ya no sólo se trata del evidente deterioro del poder adquisitivo de un salario devaluado que semana con semana merma la economía familiar generando incertidumbre, o de la pésima respuesta de las autoridades a los problemas urbanos y rurales que afectan la vida cotidiana en lo local, también y con mayor énfasis el entorno nacional sumido en un proceso galopante de descomposición que alcanzando y afectando a todos, pesa en el ánimo de la población fortaleciendo pérdida de confianza y credibilidad en los tres niveles de gobierno. Si le va mal a México le va mal a Veracruz, como apuntan datos duros oficiales, responsabilizándose a una administración pública torpe, ineficiente y corrupta de la que la veracruzana es parte activa.

El triunfalismo oficial no para, poniéndole más leña al fuego. En medio de una crisis evidente y conocido ya el recorte presupuestal que negativamente incidirá en la entidad afectando empleo, producción y consumo de bienes y servicios, el discurso no varía:

Veracruz avanza sin tropiezos por el camino de la prosperidad; Lo mismo destaca en el orden nacional e internacional por su moderna infraestructura, que por una seguridad pública que da marco propicio para el impulso a la inversión, productividad, competitividad y sano esparcimiento para propios y extraños. Una administración pública previsora, ordenada y sana en sus finanzas, lo sustenta.

Aunque la realidad real más allá del aplauso mediático, desmintiendo la palabra oficial se imponga, la verborrea simplista no cesa dando motivo a más desconcierto y descontento en una población que expresa su hartazgo pidiéndole a Dios que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa concluya cuanto antes se mandato.

Hoy miércoles, tras escuchar el anodino rollo del duartista y flamante delegado de la Secretaría de Economía en Veracruz, invitado por la Asociación Otero Ciudadano para informar sobre el comportamiento económico en la entidad, uno de los asistentes cuyo nombre omito, expresó su desencanto diciendo en corto que lo más grave del gobierno de Fidel Herrera Beltrán fue el haber impuesto a su delfín. De ese tamaño.

Lo que viene

No hay esperanza cierta de un cambio de ruta en Veracruz y lo porvenir en materia económica y descomposición social no es nada optimista. Y en este clima de incertidumbre en la entidad se da ya un ríspido debate en torno al sufragio. Votar o no votar; sufragar por los candidatos o por el partido que les respalda; voto de castigo sufragando a favor de candidatos independientes o voto nulo, retornando el fantasma del “gato Moris” que sospechosamente invita a trivializar el ejercicio de un derecho conquistado e irrenunciable.

Y no es para menos, cuando la oferta electoral para junio próximo apunta a favor de los mismos para más de lo mismo, en el marco de la democracia representativa secuestrada por el grupo de notables que, al fin dueños de las canicas, establecen sus propias reglas para que prevalezca en el juego el atole con el dedo, como si el horno estuviera listo y dispuesto para bollos.

Todo cambia para mal es la percepción que domina en el imaginario colectivo, en tanto que lo mismo para el gobierno en sus tres vertientes y niveles que para la insensible mal llamada clase política, la crisis es oportunidad para hacer de las medias verdades y medias mentiras cortina de humo tras la cual ocultar improvisación, desacierto y corrupción impune. Nada es absoluto, todo es relativo y en este contexto, la percepción que anida en el imaginario popular coloca en la misma canasta lo mismo el mal desempeño económico, inseguridad pública, pérdida del poder adquisitivo que el pésimo gobierno que hoy por hoy padece Veracruz.

Cómo pesara esta percepción frente a las urnas en junio próximo, es la pregunta obligada. Empero, no puede dejarse de lado que, pese a todo, la compra de votos y de conciencias también juega y juega bien en el perverso escenario electoral.

Hojas que se lleva el viento

El desplante mediático para anunciar las 8 medidas adoptadas por el presidente peña para combatir la corrupción en la administración pública, más que generar aceptación y el aplauso que hubiera dejado satisfecho al Sr. peña, fue tomado como insensible burla. Los malandros investigando a los malandros en el reparto del botín sin incurrir en conflicto de intereses. Con esto, ahora sí el gobernador de Veracruz se quedó corto y eso, ya es mucho decir.- Xalapa, Ver., 4 de febrero de 2015.

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J. Enrique Olivera Arce

Teniéndose en alta estima al que paga, y entre mejor pague mayor mérito, diversos medios informativos descuidando a sus lectores no dudan en faltarles a éstos el respeto que se merecen, subestimando la inteligencia de aquellos a los que, en teoría, deberían servir. Cosas de un moderno periodismo-empresa en el que la censura y la autocensura tienen valor de cambio.

En este marco, es explicable, aunque en lo personal no justifico, el que con motivo del I Informe de gobierno del alcalde xalapeño, se oculten ineficiencias y carencias, destacándose la imagen de un Américo Zúñiga que, afirman, estando haciendo bien las cosas merece reconocimiento público y aceptación de los xalapeños. “A mí me trata bien, cosa que le agradezco, afirma el diputado federal perredista Uriel Flores Aguayo, haciendo eco de lo que la mayoría de la prensa oficialista difunde.

Lo que bien se guarda y se esconde tras la autocensura, es que la añeja problemática de la ciudad capital, desde tiempos de Reynaldo Escobar Pérez, seguido de David Velasco Chedrahui, Ricardo Ahued y Elizabeth Morales, no ha pasado de un simple manoseo mediático en el que un superficial maquillaje no basta para solucionar lo sustantivo de una ciudad que languidece en medio del atraso económico, carencias de infraestructura urbana, asentamientos irregulares, caótica vialidad y comercio informal, así como un palpable abandono oficial.

En el primer año de cuatro, con Américo Zúñiga al frente de la comuna, la tónica del gobierno municipal no ha cambiado. La pavimentación e introducción de drenaje en algunas calles o la “manita de gato” en parques y jardines, no es respuesta a una problemática que se incrementa con el desordenado crecimiento de la mancha urbana.

Lo más evidente en las “cuatro Xalapas” que conforman la capital veracruzana, es el problema de la seguridad pública, seguido de la basura, el comercio informal y la cada vez más complicada vialidad en la que toda calle es estacionamiento vehicular. Temas recurrentes a los que hace alusión la población en referencia a su vida cotidiana. Minimizándose la ausencia de un crecimiento urbano ordenado, así como la existencia de cientos de colonias periféricas cuyas calles siendo lodazales intransitables, en ellas se asientan humildes viviendas que careciendo de servicios básicos, hacen de sus moradores clientela electoral segura siempre dispuesta a entregar su voto a cambio de migajas.

No todo es responsabilidad única del alcalde en turno. Para el gobierno estatal Xalapa es el patito feo de Veracruz. Lo malo es que los dos órdenes de gobierno se tapan con la misma sábana, priorizando la proyección de imagen y no la búsqueda de soluciones reales a una problemática que rebasa su capacidad de gestión. Es más útil, para el gobernador y el alcalde, pagar por el silencio a modo, censura y autocensura mediática, que sentar las bases para un crecimiento y desarrollo sostenido. Nada extraordinario, siendo esto último el pan de todos los días, generó ya conformismo en una sociedad que exigiendo poco, muy poco recibe.

Hojas que se lleva el viento

El “buen fin” conspiró contra la tradicional alegría de las fiestas decembrinas. De la clase media “media” para abajo, el aguinaldo, cuando lo hay, apenas alcanza para pagar deudas contraídas en el jolgorio consumista pre navideño. Ya en pleno puente “Guadalupe Reyes”, ha caído como balde de agua fría la noticia de que el incremento al salario será más que insignificante, por lo que el inicio del 2015, es difícil, muy difícil, que a las mayorías les ofrezca torta bajo el brazo. Y en esas estamos, cuando el gobernador de Veracruz turna al Congreso local una iniciativa tendiente a eliminar la tenencia vehicular. Medida pensada para calmar las malas vibras de una clase media que haciendo verdaderos malabarismos para sostenerse en el alambre, ha retirado su simpatía, apoyo y aceptación al régimen duartista. No se pagará tenencia pero el impuesto predial para el año venidero se incrementa, así están las cosas y ni para donde hacerse.

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J. Enrique Olivera Arce

Gobernador de Veracruz

Gobernador de Veracruz

Todo tiene un principio y un final. Si muy a tiempo quedara comprobado en Veracruz que la realidad superara los esfuerzos del Sr.  Dr. Javier Duarte de Ochoa por gobernar a periodicazos, los últimos acontecimientos en la vida política, económica y social de la entidad como han dejado asentado diversos medios de comunicación,  derrama el vaso. 

La crisis por la que atraviesa Veracruz ya no puede ocultarse con un dedo; el constante deterioro de una administración pública endeudada y fallida arrastra lo mismo al aparato productivo que al tejido social, pasando por las administraciones municipales. 

Nada puede hacer ya el gobernante veracruzano por frenar y medio componer lo que ya no tiene remedio. A casi cuatro años de mandato, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa ni sabe donde está parado ni sabe lo que hace. El rosario ramplón de anuncios mediáticos de ocasión difundidos por la Coordinación de Comunicación Social del gobierno veracruzano ni se justifica ni convence; el triunfalismo sin sustento se revira y el descontento y el hartazgo crece en amplios sectores de la población y no precisamente entre los más vulnerables; las clases medias empobrecidas y empresarios poco favorecidos por el régimen también alimentan la hoguera. 

Esto en el marco de un contexto nacional enrarecido en el que el gobierno federal y partidocracia más que sumar dividen. Los partidos políticos como instrumento de control político y social hacen agua, inmersos en sus propias contradicciones, oscuros intereses y ausencia de compromiso para con la nación, abjuran de su función y se suman y entregan al presidente de la república en turno en la desvergonzada privatización de la riqueza nacional. La democracia representativa en México  atraviesa por una crisis terminal y el descontento y hartazgo social se generaliza. 

Mal de muchos… No reivindica la ausencia de gobierno en Veracruz ni el pésimo desempeño del que se dice es el primer priísta de la entidad. La mediocre vida política en la entidad así lo refleja; es mayor el interés por terminar de hundir a Veracruz privilegiando tareas electoreras que librarle de corrupción, ineficiencia e ineficacia de una administración pública fallida que transita de espaldas a la población, endeudada, sin rumbo cierto y por veredas sin retorno. 

Nadie se atreve a poner un hasta aquí, marcando el alto al despilfarro no sólo de recursos públicos, también de expectativas y esperanzas de un pueblo confiado que entregara en las urnas cheque en blanco a un inepto que, de antemano, se sabía que llegaría únicamente a cumplir de tapadera de los desmanes de su antecesor. Hoy frustrado, ese pueblo llega al límite de su paciencia; estómagos vacíos y pérdida de confianza en el futuro, levantan la voz y manifiestan su reclamo. Duarte debe irse, sostenerle dos años más es de consecuencias impredecibles. 

Sin embargo, en este escenario no hay salida viable y a la vista que asegure que el camino de las urnas es la mejor opción para rescate y recomposición. El daño infringido es tal que entre la clase política veracruzana no hay hombre o mujer que con honestidad, visión de Estado, voluntad de servir y compromiso para con la sociedad, tenga los tamaños suficientes para hacer frente a la tarea. Tan enana y flaca se exhibe la caballada como los partidos políticos que pudieran postular al candidato del rescate, cambio y transformación de una entidad federativa postrada y de rodillas. 

La crisis política en la entidad es general y se manifiesta ampliada ocupando terrenos de una economía y tejido social en franco estancamiento, deterioro, retroceso y huérfanos de liderazgo. La sociedad veracruzana marcha al garete, la administración pública no es garante de unidad, en tanto que corrupción e impunidad ya opera y se deja sentir en los bolsillos de las mayorías que pagan los platos rotos; la simulación cobra factura retroalimentándose con las falsas promesas de una panacea reformista que sacará a México de la pobreza y desigualdad para, al estilo de Carlos Salinas, incorporarle al primer mundo hoy convulsionado y sin destino cierto. 

Hay que meter el freno. El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa alcanzó y sobrepasó el límite de sus capacidades y fecha de caducidad. Lo que sigue es ingobernabilidad y caos social; los veracruzanos no debemos permitirlo. 

Hojas que se lleva el viento 

El pasado domingo 10 de agosto la revista “Análisis Político” cumplió su 36 Aniversario bajo la conducción de mi entrañable amigo Melitón Morales Domínguez”. Independientemente de su línea editorial cabe reconocer que la permanencia de “Análisis Político”  en la vida política y periodística de Veracruz a lo largo de seis sexenios   se debe a la disciplina, trabajo incansable y conocimiento del tejemaneje de la grilla veracruzana de que hace gala su director general. Desde estas líneas nuestra sincera felicitación y reconocimiento tanto al buen Meli como a su comprometido equipo de trabajo. 

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Nada gratuito el despliegue de alabanzas a favor de Américo Zúñiga Martínez, alcalde de nuestra ciudad capital, con las que se pretende ocultar que por comisión u omisión es corresponsable del fracaso anticipado de la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en la sede xalapeña. Resuelto a la pela vaca el alojamiento de atletas, entrenadores y directivos beneficiando los hoteleros, la pregunta obligada que se formulan los xalapeños gira en torno al alojamiento de los miles de visitantes nacionales y extranjeros que se presume asistirán al evento como espectadores. ¿Tendrán acomodo en el domicilio privado del alcalde?  

Xalapa de mal en peor, sufrirá la peor verguenza de su historia.

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Si se puede. El Semanario “pulsocritico.com” con su edición No. 260 de fecha de hoy miércoles 13 de agosto, arriba a su Quinto Aniversario como un proyecto independiente de periodismo ciudadano en línea, El sitio se ha mantenido en la WEB con carácter no comercial, sostenido con recursos propios y eventualmente con la aportación voluntaria de algunos lectores y amigos que simpatizan con el esfuerzo individual de quien esto escribe. Desde estas líneas mi agradecimiento a columnistas y articulistas que semana a semana con su talento, conocimiento y experiencia enriquecen esta modesta ventana al mundo real, así como a los lectores que generosamente nos conceden tiempo e interés visitando el sitio. ¡Y vamos por más!

  1. Caucel , Yuc., 13/08/2014

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J. Enrique Olivera Arce

Sin lugar a dudas, el futbol no tiene la culpa. El que como espectáculo sea funcional a otros intereses más allá de los estrictamente comerciales y cuya pretensión sea el manipular y distraer a la opinión pública, estableciendo cortinas de humo que oculten o intenten ocultar problemas de fondo que inciden de manera relevante en la vida política y económica de la sociedad, no justifica el que se satanice a priori un evento recreativo de alcance mundial.

Vivir el momento, disfrutar del espectáculo y olvidarse del día a día bajo el acoso apremiante de necesidades insatisfechas, no está reñido con el entender que el circo es efímero y que, una vez concluido, la vida sigue.

Independientemente de que como espectáculo sea un gran negocio privado del que se benefician unos pocos a costa de los más, el futbol como un deporte popular cuya práctica está al alcance de todos y, por ende, merecedora de ser considerada como ejercicio pleno del derecho a la salud y a la recreación, esta debe ser apoyada y estimulada en todo tiempo y a todos los niveles y no sólo llevarle a primer plano con motivo de un evento comercial, por muy importante que este sea.

No obstante, una cosa es Juan Domínguez y otra, muy distinta…

El que como espectáculo el futbol escénico juegue el doble papel de oportunidad recreativa para las mayorías y el de manipulador y distractor del que se valen las clases dominantes para afianzar su control ideológico, sobre todo, en niños y jóvenes en los que hay que imbuir desde temprana edad la idea de las bondades que individualmente ofrece ser competitivo en una sociedad de desiguales, no elimina por sí la necesidad de jerarquizarle; privilegiando ocupación y preocupación por aquello que por su trascendencia en nuestra vida cotidiana tiene mayor relevancia que el resultado de un encuentro deportivo, así sea el triunfo o derrota de la representación del futbol escénico-comercial del país de que se trate.

Empezando por tomar conciencia de la necesidad de separar lo que es deporte y recreación de lo que es manipulación y distractor, para no dejarse llevar perdiendo lo más por lo menos. La contienda mundial celebrándose en Brasil no elimina guerras, mitiga hambre o resuelve crisis económica y deterioro social.

Por lo que toca a México, dado el proceso privatizador y empobrecedor que impulsan gobierno y partidos políticos, es especialmente importante separar lo uno de lo otro para que no nos tomen con los dedos tras la puerta.

Peña Nieto y el Futbol.

Baste para tal efecto leer el discurso pronunciado por Enrique peña Nieto al recibir a sus pares en Nayarit con motivo de la Cumbre de la Alianza Pacífico.

Subordinando el papel de México a simple esquirol de los poderes fácticos trasnacionales, utiliza al balompié como símil de identidad nacional, productividad y competitividad en el libre mercado. Exaltando el desempeño de la selección nacional en el mundial de Brasil y soslayando el triste papel que asume el gobierno de México en el concierto de los esfuerzos de la mayoría de los países latinoamericanos que pugnan por liberarse de las cadenas de los organismos financieros internacionales.

Apoyado en el “éxito” alcanzado por el colectivo mexicano empatando con Brasil, se guarda de hacer referencia tanto al estado que guarda la fábrica nacional de estancamiento y recesión, como al lastimoso desempeño del Estado mexicano en el proceso latinoamericano de integración económica en el mercado global, dependiendo de los vaivenes de la crisis económica, financiera y social de nuestros vecinos del norte.

Esto sin considerar que en paralelo a su exaltación a la “gesta” futbolera nacional, está “goleando” al pueblo de México impulsando un proyecto económico y social sustentado en políticas públicas privatizadoras, que incluyen la entrega del territorio nacional a las empresas petroleras y gaseras domésticas y extranjeras.

El discurso dirigido a sus pares en Nayarit estuvo orientado a convencer en el extranjero que en México no pasa nada, todo es prosperidad y disposición exitosa a la participación e integración a los mercados en la Cuenca del Pacífico. Y, para uso doméstico, palabras de aliento capitalizando para su gobierno el “momento”   de entusiasmo y efímera alegría, en favor de un acercamiento –empatía le llaman ahora-, con el pueblo que dice no a las reformas neoliberales.

Lo destacable es que pese a la pasión que despierta la sed de triunfo y la esperanza depositada en el futbol profesional mexicano, al parecer no escapa en la percepción de las mayorías el hecho de que, en el Congreso de la unión, se cocina la traición a México en materia de telecomunicaciones, energía y entrega del territorio al libre mercado energético. Lo que se piensa y escribe en las redes sociales, conjugando deporte-espectáculo y política, es apenas un pálido reflejo del sentir nacional en un pueblo ignorado, lastimado, ofendido, y excluido de las grandes decisiones que afectan presente y futuro de la Nación.

La pasión ahora desbordada ante el desempeño de la selección de futbol, no es eterna. Pasado el evento mundialista, la realidad cruda y terca que lastima y genera rechazo y resistencia, retornará para tomar el sitio que a sí misma se asigna. De la borrachera futbolística, se pasará de golpe a los efectos de lo que la economía dicta al bolsillo de los mexicanos. El espectáculo dejará satisfechos a sus dueños, los jugadores ganen o pierdan retornarán con fama y dinero, mucho dinero y, los “fans”, a lidiar con su vida cotidiana. El circo es efímero y la necesidad de pan es permanente.

Hojas que se lleva el viento.

Y a propósito de deporte e intereses comerciales y políticos, los xalapeños no se dejan envolver por el bombardeo publicitario promoviendo los Juegos Centroamericanos y del Caribe que tendrán lugar en noviembre próximo. Primero está la ciudad y su gente y así se expresa en diversos sectores de la población. No estándose de acuerdo con una Xalapa maquillada para la ocasión, la respuesta a problemas de fondo que ya hacen inviable la sana convivencia entre desiguales, así como el futuro ordenado de la mancha urbana, es exigencia permanente a un Ayuntamiento que privilegiando un evento deportivo internacional cuyos beneficios económicos se quedarán en unas cuantas manos, no sabe qué hacer para agarrar al toro por los cuernos y cumplirle a sus gobernados.

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Con todo respeto, es absurdo el sólo pensar que el debate cupular en torno a los alcances de la reforma electoral y su adecuación en el marco jurídico estatal, fortalece la imagen del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa y favorece al buen éxito del proyecto transexenal Herrera-Borunda. Antes al contrario, demerita la poca o casi nula autoridad política del gobernante, reflejando que en los tendidos es mayor el interés porque ya tire la toalla y se retire que por su visión política futurista. Y mientras el gobernador alcanza su más bajo nivel de popularidad y aceptación, al interior del PRI a contracorriente se cocina la candidatura del pavorreal o gallinazo de la fidelidad, vocero oficial del régimen duartista, como aspirante a gobernador de dos años. Lo que para el caso es lo mismo, continuidad a favor del saqueo impune que tanto ha dañado a Veracruz.

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Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce

Porque está en la jarocha naturaleza el privilegiar la política electoral, o más preciso, la electorera, y siempre bajo la amenaza de que teniendo más saliva Miguel Ángel Yunes Linares comería más pinole, la reforma electoral federal y su armonización jurídica en Veracruz desató la batahola al interior del PRI en la entidad.

Lo que no pasaba de escaramuzas mediáticas madrugadoras en torno a la sucesión del Dr. Javier Duarte en el 2016, es hoy una auténtica “rebelión en la granja”. El gobernador tiró la piedra y descompuso el cuadro.

Si bien dos años al frente del poder ejecutivo estatal bastan para el saqueo y recuperación con creces de lo invertido, y ello satisfaría la ambición de más de uno, no hay como un botín sexenal y, en torno a esta línea de especulación, se agita la gallera en un todos contra todos en las filas del tricolor, pasándose por alto la gravedad de política económica, política social y cochinero por limpiar en una administración pública estatal fallida.

La descomposición de forma y fondo es total. Para el primer priísta de Veracruz, así como a los agoreros trashumantes se les hace bolas el barniz. No se esperaban que de una simplona estrategia de distracción mediática llamada a atemperar evidencias, señalamientos y crítica, por cierto muy bien fundada, sobre la malograda economía veracruzana y sus repercusiones en los terrenos de lo social, se pasara a una verdadera rebelión interna que pone en riesgo la viabilidad en la entidad del triunfo anunciado del PRI en las elecciones federales intermedias.

Y esto último no porque la caricaturesca oposición de “izquierdas y derechas” que también lleva agua a su molino aprovechando río revuelto, reúna condiciones para disputarle el triunfo electoral al partido del gobernador; comprados como están para simular llevar las contras ni pueden ni quieren enfrentarse al que dicen manda en Veracruz. La derrota se sustentaría en su propia naturaleza, el PRI en la entidad no sabe ni conoce de navegar en las turbulentas aguas de la división, indisciplina y rebelión a su interior sin una mano fuerte que meciendo la cuna dicte la última palabra. Ni el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa ni Elizabeth Morales Domínguez, tienen tamaños para ello.

Eso sin contar el hecho ya irrefutable de que en la actual correlación de fuerzas políticas que domina a la entidad, es mayor la oposición social que una institucional apegada a las reglas inmutables de un régimen político de capa caída. El descontento y hartazgo que conlleva votos de castigo, también cuenta y cuenta mucho cuando en el espectro electoral institucional no hay nada de positivo que ofertar y sí mucho que apechugar frente a una sociedad cansada de lo mismo.

Más si se toma en consideración que en el ámbito nacional para el PRI el horno no está para bollos, enredado como está en seguirle el paso a las pretensiones privatizadoras y empobrecedoras de un presidente que no ve, no escucha el clamor del pueblo al que atropella.

Y mientras a lo largo y ancho de la entidad veracruzana clase política y columnas periodísticas se ahogan en un vaso de agua, ocupándose y preocupándose por el incierto futuro electoral o electorero, que se reduce a un simple rejuego de intereses espurios ajenos a lo que la sociedad demanda, Veracruz sigue deslizándose en el tobogán del deterioro económico y social. Recesión, desempleo, estancamiento productivo, capacidad instalada ociosa, devaluación del poder de compra del salario y contracción del consumo familiar, aunado a endeudamiento creciente, corrupción y ausencia de rumbo de una administración pública fallida, abonan a favor del desastre.

Mal momento para cumplir con la consigna superior de armonización cuanto antes de la legislación electoral estatal ajustándose al mandato federal, cuando ya la aspiración para lo que vendrá en el 2016, para muchos estaba desatada. Peor aún si con la prisa no se le supo tentar el agua a los camotes. Lo que debió haber sido frenando con oportunidad los madruguetes, es hoy rebelión en la granja tricolor. ¿Quién será el bueno que quiera y pueda poner orden en el corral ahora agitado?

¿Algún chamaco de la fidelidad con el respaldo del que ya no está, un senador madrugador? O será necesario un comisionado plenipotenciario con carta poder firmada por ya sabe usted quien.

Hojas que se lleva el viento

Las manecillas del reloj no se detienen. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe están ya a la vuelta de la esquina. Ciudad digna y segura está por verse en las sedes designadas. No hay dinero dicen los alcaldes atosigados por deudas impagables; bursatilización de la hacienda municipal y saqueo les juega en contra mientras quienes les precedieran en el cargo, tan orondos y a otra cosa mariposa.

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Mi afectuoso saludo y agradecimiento sincero a lectores y amigos que con sus donativos hacen posible la continuidad del semanario pulsocritico.com. Gracias a este apoyo desinteresado, a lo largo de 252 semanas ininterrumpidas esta modesta ventana al pensamiento crítico y la reflexión se ha mantenido en la WEB.- Xalapa, Ver., 18/06/2014

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J. Enrique Olivera Arce

“Más tarda la Secretaría de Desarrollo Social en medio rescatar pobres extremos que Hacienda y el gabinete económico en producir nuevos”. Víctor M. Quintana S.

Inaudita la prisa del gobierno de Peña Nieto no sólo por profundizar la crisis económica, también por auspiciar el caos social en un país que se sostiene con pincitas bajo la tónica de propósitos neoliberales de un proyecto empobrecedor impuesto desde las cúpulas de los poderes fácticos y formales.

La partidocracia pastoreada por los legisladores priístas, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, aún no termina de procesar los dictámenes de las leyes secundarias en materia energética que en “fast track” serán aprobadas por el Congreso de la Unión, y ya el gobierno federal inicia el censo catastral de tierras nacionales, privadas, ejidales y comunales, en las zonas susceptibles de extracción de gas shale mediante la innovación tecnológica conocida como fracking o fracturación hidráulica. (Vanguardia 05/06/2014)

Siendo este el primer paso de la Reforma para la Transformación del Campo del Sr. Peña, encaminada al despojo y posterior entrega del suelo a las grandes empresas petroleras y gaseras. Con lo que se augura profundización de pobreza y desigualdad en el agro nacional.

Otra señal ominosa de lo que viene, es el proyecto de desviar las aguas del Río Pánuco, canalizándolas a los estados norteños en los que la extracción de gas demanda cuantiosos volúmenes del vital líquido.

Para Peña Nieto primero lo primero, el mercado energético, que al fin y al cabo las leyes secundarias en la materia ya están cocinadas y planchadas, sin visos de que con la panacea reformista México salga del atolladero en que a lo largo de más de 30 años le han venido sumiendo gobiernos del PRIAN en complicidad con el PRD y la morralla.

Poniéndose en evidencia el autoritarismo del titular del ejecutivo federal que hace suya aquella conseja porfirista de mátalos en caliente y luego averiguas, pasándose por el arco del triunfo lo que queda de democracia representativa y voluntad ciudadana en un tema de la mayor relevancia para México.

Impaciencia es impotencia.

Al fin aprendiz de brujo, el presidente Peña apuntalando a su ineficaz secretario de hacienda previamente al auto adorno de que hiciera gala en Lisboa, anuncia seis medidas para impulsar el ansiado crecimiento económico (Alto Nivel 02/06/2014); la misma gata en un mismo proyecto revolcado y fallido, olvidándose de que el Talón de Aquiles de la economía nacional en crisis, reside en un mercado interno marcado por desempleo, salarios de hambre, capacidad instalada ociosa y restringido consumo familiar, en el marco de una inobjetable realidad que en la que pobreza y hambre son denominador común en más del 50% de los mexicanos.

Como todo lo que viene de la presidencia, las cúpulas empresariales aplauden la estrategia anunciada. No obstante, se reservan el beneficio de la duda en tanto las medidas de impulso no aterricen y rindan frutos expresados en ganancias reales contantes y sonantes.

En el inter la presunta fortaleza macroeconómica no se refleja en una microeconomía en crisis que a su vez incide en los niveles negativos de aceptación del modelo y políticas públicas impulsadas por la SHCP a cargo de Luís Videgaray.

Como tampoco se refleja en expresiones sustentadas de optimismo y confianza respecto a una evolución positiva de la economía en su conjunto, persistiendo la percepción de estancamiento y recesión que se confirma con números duros (La Jornada 07/06/2014), difundidos por el propio aparato gubernamental.

Incapaz de entender que el en mundo globalizado la crisis generalizada del modelo neoliberal no encuentra salida, al régimen peñista le gana la impotencia, de esta deviene la impaciencia improvisando e imponiendo. En esas andamos mientras la punta del iceberg del caos social ya sobresale en las turbulentas aguas de un país sin rumbo y con expectativas de progreso canceladas.

Hojas que se lleva el viento

La celebración oficial, la oficiosa, y la independiente, del “Día de la Libertad de Expresión”, transcurrió sin pena ni gloria para un periodismo veracruzano que se niega a aceptar que por sobre la simulación, la crítica light así como la censura, autocensura y represión, el derecho humano inalienable al ejercicio de la libre expresión es conquista y patrimonio universal y no concesión graciosa del poder en turno para la prensa-empresa.

Lo destacable de esta festividad para mi gusto fue la presentación en las instalaciones del Congreso del estado del libro “El gran solitario de palacio” de René Avilés Fabila, por el escritor orizabeño Rafael Junquera Maldonado, quien con crudeza a punto estuvo de aguarle la fiesta a la selecta y concurrida audiencia de comunicadores.

Rescato el colofón del mensaje con el que Junquera Maldonado cerrara su intervención, cito:

“Ayer como ahora, la impunidad sigue imperando como un símbolo que nos es muy propio. México es el país de la impunidad. Hace ya muchas décadas que la amnesia parece dominarnos y nada nos perturba, como si también estuviéramos muriendo en vida. El crimen vinculado a la democracia y a las libertades, quizá tenga su arranque en la masacre de Hizilac, Morelos, adonde encontrara la muerta el General Serrano y sus más cercanos partidarios, por oponerse a la reelección de Alvaro Obregón. Crimen que hubiera quedado en el olvido, de no haber sido por Martín Luís Guzmán quien en su novela La sombra del caudillo dio cuenta de esos hechos. No menos conocidas son la masacre de Topilejo de 1930, donde se diera muerte a un centenar de vasconcelistas o el asesinato de más de mil almazanistas en los años cuarenta para acallar a quienes ponían en duda el triunfo electoral de Ávila Camacho, así como los incontables crímenes para acallar a los seguidores del General Enríquez Guzmán en la década de los cincuenta, quienes de igual modo, ponían en duda el resultado electoral.

Nuestro olvido no sólo se remonta al pasado, sino a hechos recientes. El crimen de la guardería de Hermosillo, ocasionado por un incendio para borrar evidencias, el de los mineros sepultados en vida en Pasta de Conchos. La masacre de Aguas Blancas en Guerrero en 1995. El crimen de Acteal de 1997, en Chemalho, nos muestra al mundo como una nación de cínicos e inmorales, de asesinos despiadados que no se detienen ante nada cuando se trata de preservar los privilegios, borrar huellas o cobrar venganzas.

Seguimos con las mismas falacias, los mismos patrones de adulación a quien gobierna. Estamos ante un grave proceso de desintegración nacional. Nuestro cuerpo, el cuerpo de la república carcomido por la corrupción y la gangrena de la inmoralidad muere minuto a minuto ante nuestro propio aplauso. Estos días Arturo González de Aragón, señaló que las principales plagas que infectan a México, son: la mala educación, impunidad, inseguridad, partidos políticos, monopolios y el mal gobierno. No dejó títere sin cabeza. Debe saber de qué habla. No es ningún guerrillero verbal. Durante muchos años fue el titular de la Auditoría Superior de la Federación.

Sé que este día es un día de alegría, por ser el día de la libertad de prensa. Celebren, siéntanse felices, pero no olviden. El 2 de octubre no se olvida, no debe olvidarse”.

Entre tantos premios, reconocimientos, discursos, halago mutuo, desayunos y banquetes, el aleccionador mensaje del escritor orizabeño quedó en el olvido; no quedando registrado en la memoria, prensa-empresa y comunicadores simplemente lo ignoraron. Fue día de fiesta, acercamiento cómplice entre el poder y la prensa, no celebración mortuoria con crespones negros.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La participación de la industria naval veracruzana en la construcción de flota menor de Pemex, sin duda es una buena noticia. 30 años de capacidad instalada en franco desuso no son cualquier cosa, si tomamos en cuenta el efecto multiplicador de una actividad que requiere de tecnología, materia prima, suministros y equipo y, sin duda, de mano de obra especializada con alto nivel de calificación.

Y si la industria naval asentada en el puerto de Veracruz a lo largo de tres décadas vegetara de espaldas al mar, habría que preguntarse entonces cuantas décadas atrás nuestra entidad se ha manifestado ajena al potencial que nos ofrece un litoral de más de 700 kilómetros de extensión. Si de aprovechar nuestros recursos costeros se trata, que mejor que hacerlo por la vía inmobiliaria y una incipiente industria sin chimeneas, negocios presuntamente más lucrativos y con recuperación casi inmediata del capital invertido, sin importar si estas actividades atenten contra el medio ambiente y sean altamente vulnerables a los caprichos de la naturaleza.

Para quien esto escribe, a vuela pájaro, baste señalar que cuando se habla y festina de la activación de la industria naval veracruzana, lejos se está de considerar a esta actividad como un renglón sustantivo del comercio marítimo de cabotaje y de la pesca de altamar, y de cómo podría incidir en incrementos de producción, productividad, abatimiento de costos y derrama económica en un marco de integralidad en el aprovechamiento de nuestros recursos costeros.

Industria pesquera

Se ha hablado mucho de la importancia que la pesca tiene en la economía veracruzana; se ha presumido del aporte veracruzano al mercado y consumo de alimentos pero, en realidad, lejos estamos de aprovechar toda su potencialidad. Nuestra pesca se sustenta en actividades ribereñas y acuacultura rústica en aguas interiores que, en términos latos se reduce a una actividad primaria, meramente extractiva y muy lejos del status deseable de una industria próspera, tecnológicamente avanzada con un impresionante efecto multiplicador sustentando a otras ramas industriales afines, diversificación productiva, protección del medio ambiente y expansión del empleo tanto en cantidad como en calificación.

Correspondería a los expertos dar cuenta del desempeño de la actividad pesquera en la entidad y de cómo esta incide en la economía estatal, trátese lo mismo de inversión, composición del capital, capacidad instalada, empleo y volúmenes de producción que a su vez, inciden en ingreso y calidad de vida de quienes participan de los beneficios de esta actividad.

Sin embargo, muy poco podrían hablar de las actividades concurrentes que le dan soporte.
Veracruz no cuenta en cantidad y calidad con una industria naval que distribuida a lo largo del litoral surta de embarcaciones de mediana altura y de altura a la actividad pesquera.

Tampoco se conoce de empresas productoras de avíos y artes de pesca o de volúmenes importantes de financiamiento bancario refaccionario y de avío a los productores. Siendo también prácticamente nula la presencia a lo largo del litoral de una red integral de frío para la conservación y transformación, así como de transporte especializado que aporten a una mejor calidad de los productos pesqueros en el mercado nacional e internacional.

La sola inexistencia de este soporte, habla por sí de que en pesca, a diferencia de otras entidades federativas lo mismo en el litoral del Golfo de México que en el del Pacífico o mar Caribe, estamos en pañales desaprovechando nuestro potencial y especulando siempre de espaldas al mar de la riqueza de nuestras costas.

Que mayor prueba que el considerar a la actividad pesquera veracruzana como renglón productivo marginal, ajena a la promoción industrial y atendida como patito feo por una dependencia ineficiente e ineficaz como la Sedarpa, incapaz esta de encauzar por mejores caminos a la pesca artesanal ribereña y a una acuacultura incipiente y tecnológicamente atrasada.

Lo paradójico es que Veracruz ha contado desde hace varias décadas con la carrera de ingeniería naval de la UV, con escuelas técnicas pesqueras a nivel de bachillerato y con un Instituto Tecnológico del Mar, cuyo potencial ha sido miserablemente desaprovechado y peor aún, ignorado por las autoridades en sus fastuosos programas de promoción económica.

Recuerdo bien que ya en tiempos del presidente Ruíz Cortines se hablaba de la marcha al mar. No pasó de un slogan de moda para la entidad veracruzana. En sexenios posteriores se creó la planta industrial de Productos Pesqueros Mexicanos en Alvarado, correspondiendo a los lugareños y al gobierno estatal el dejarle morir. Con el presidente López Portillo se dotó a las cooperativas veracruzanas de barcos camaroneros de median altura, crédito, asistencia técnica y canales de comercialización nacionales y en el exterior -respaldados por Productos Pesqueros Mexicanos y Ocean Garden-, hoy estas naves yacen hundidas en la laguna de Alvarado.

Es obvio y de todos conocido que Veracruz no está aprovechando las ventajas comparativas que le ofrece su exuberante potencial en recursos naturales, clima, población y ubicación geográfica. Baste señalar que el peso específico en la economía agraria veracruzana descansa en el monocultivo de la caña de azúcar -empobrecedor del suelo, con muy bajos índices de productividad- , así como el proceso industrial de la gramínea, obsoleto, en decadencia y permanentemente subsidiado, son una pequeña muestra de ello y, ni qué decir de una ganadería extensiva depredadora del medio ambiente, tecnológicamente atrasada e inserta en un mercado volátil que frena reinversión y expectativas de mejoría para los productores. El permanente ignorar por décadas a la industria pesquera y su rico potencial a lo largo de más de 700 kilómetros del litoral veracruzano, lo confirman.

Hojas que se lleva el viento

En el marco de la celebración del Día de la Libertad de Expresión, se teje fino en la transformación de “tigres de papel” en confortable zalea para amortiguar los pasos de los adelantados por los escabrosos senderos de la simulación y el engaño.

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J. Enrique Olivera Arce

Bajo el sugestivo título “Economistas pinchan la burbuja de Duarte “, el periodista Williams Cortez publica en El Liberal del Sur, (edición del 20/05/2014), un artículo que no teniendo desperdicio hace referencia a la vida económica de Veracruz, vista esta bajo la lupa de dos destacados investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), Rafael Arias Hernández e Hilario Barcelata Chávez, quienes a su vez fundamentan sus análisis en información difundida por el INEGI.

“La economía veracruzana se estancó y va para atrás. Cada trimestre la propuesta de campaña de 2010, “Veracruz para adelante” es un contradicción.
Una deuda pública que llegaría a los 90 mil millones de pesos, nula obra pública estatal, incapacidad tecnológica para transformar sus recursos naturales, una industria sustentada en micro y pequeñas empresas poco competitivas, 4 millones de pobres y un decrecimiento de 1.5%, colocan a la economía de Veracruz entre las cinco peores del país”
, se afirma en el artículo en comento.

Nada nuevo bajo el sol salvo traerlo a tiempo presente. “La burbuja de Duarte” desde los inicios del mandato del gobernador veracruzano fue “pinchada” por una terca realidad que se le ha venido oponiendo de manera obvia y contundente a un proyecto fallido de gobierno  y a una estrategia mediática de comunicación social triunfalista y sin sustento.

Sin embargo, dada la situación crítica por la que atraviesa la economía nacional y la ausencia de políticas públicas para corregir y enderezar el rumbo, el análisis serio y bien documentado de Arias y Barcelata, a los que agregaría otro economista de valía, Alejandro Soto Domínguez, cobra plena vigencia en tanto que guarda congruencia con diagnósticos y pronósticos tanto del INEGI como de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México en torno al comportamiento económico del país en los últimos trimestres.

Si le va mal a México, obvio que a Veracruz no le puede ir mejor. Y esto queda demostrado con números duros que toman los investigadores para afirmar sin tapujos que la economía veracruzana está colapsada. Afirmación que, en efecto, echa por tierra el cotidiano triunfalismo con el que desde la administración pública se ofende a la inteligencia de los veracruzanos con un iluso juego de abalorios.

El 4 de abril próximo pasado, refiriéndome a esta situación escribía:

“Ahora que los economistas veracruzanos pretenden formar un bloque que les permita involucrarse y pesar en la búsqueda de soluciones a la aguda problemática que tiene postrada a la entidad, vale preguntarles qué respuesta viable podrían aportar para que, de una vez por todas, el gobierno del estado reconozca la profundidad de una crisis en la que la combinación de insolvencia gubernamental y deterioro creciente de la demanda agregada, impide crecimiento económico, generación de nuevos empleos y combate efectivo a desigualdad y pobreza”.

Así como el 27 del mismo mes en relación al mismo tema, afirmara que Ocultar el sol con un dedo, en Veracruz  ya no reditúa.

Los economistas mencionados si bien no tienen una receta ni cuentan con la suficiente influencia para convencer al Sr. Dr. Duarte de Ochoa de lo equívoca de su estrategia de gobierno y de la necesidad de corregir, si, cumpliendo con su papel en el seno de nuestra máxima casa de estudios, desde la academia y por extensión en diversos medios de comunicación, ponen al desnudo  una realidad ya inocultable, señalando con claridad en donde estamos parados y que nos espera de seguir adelante por caminos equívocos.

El oropel de una falsa prosperidad es solo eso. Económicamente le va mal a Veracruz y a los veracruzanos y esto, necesariamente se refleja en la vida social y política de una entidad federativa que vive de y para los procesos electorales.

En su artículo del pasado lunes, Hilario Barcelata ubica con precisión a Veracruz en el contexto de la crisis económica del país, afirmando que:

“La economía veracruzana se encuentra colapsada. Durante el cuarto trimestre de 2013 el Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) cayó un -1.5% comparado con el mismo período del año anterior, situación precedida por un pobre desempeño en los trimestres anteriores, durante los cuales el crecimiento nunca pudo superar siquiera el 1%.”.

Atribuyendo esta situación a la resultante de:

“… un modelo de desarrollo económico estatal que está en crisis, el cual se basa en un patrón productivo obsoleto, ineficiente y con escasa competitividad”.

Y “…un gobierno estatal y gobiernos municipales ineficientes, incompetentes y corruptos que han sido incapaces de crear una estrategia capaz de propiciar las grandes transformaciones que requiere la economía estatal”.

Más claro ni el agua y a buen entendedor pocas palabras. Los economistas, desde la UV, cumplen con su cometido, falta ver si encuentran eco en quien está obligado por el bien de Veracruz a escuchar y actuar en consecuencia.

Hojas que se lleva el viento

El PRI en Veracruz ya no siente lo duro sino lo tupido. Ante la andanada de críticas, fuego amigo y patadas bajo la mesa, la dirigente estatal del tricolor por conducto de la Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo, ideóloga del Comité Directivo Estatal, manda mensajes encriptados que no se sabe si van dirigidos a la militancia priísta o a un cada vez mayor número de críticos “radicales”. Por el bien de México debemos cerrar filas en torno al presidente, nos dice la destacada académica, “… y quien no lo haga o se limite a la crítica destructiva desde la comodidad del asiento de un café,–pues se le respetará su holgura y apatía–, pero no encajarán en esta etapa de reconstitución nacional y tendrán que observar cómo operan, quienes en verdad desean ser útiles y tengan el propósito sincero de coadyuvar al bienestar de los mexicanos, heredando un mejor país”.

Sea como sea, el mensaje cae en tierra infértil, la crítica va y seguramente no parará estando de por medio tanto la implementación de reformas contrarias al sentir de las mayorías como en lo local el madrugador proceso  electoral,  poniendo en riesgo el esperado triunfo del nuevo PRI en los próximos comicios federales y locales.- Xalapa, Ver., 28/05/2014.

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