Skip navigation

Category Archives: Economía Veracruzana

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si bien la crisis por la que atraviesan las finanzas públicas estatales y municipales en la entidad veracruzana merecen especial atención por parte de las autoridades responsables, no puede hacerse de lado que todo esfuerzo gubernamental tendiente a paliarla en la actual coyuntura, está contaminado por intereses específicos partidistas encaminados al proceso electoral en curso y, sin duda, a los que vienen en el 2018. Verlo de otra manera sería pecar de ingenuo.

De ahí que el estira y afloja entre el Poder Ejecutivo Estatal, el Congreso local y partidos políticos a favor y en contra del proceso de renegociación de la deuda pública, tengan una connotación eminentemente político-electoral que, para nuestro infortunio, está cada vez más alejada de la búsqueda de soluciones coherentes y viables al problema toral de Veracruz que es una economía estancada y con visos recesivos,  cuyo impacto en la población se observa en una agudización estructural de desigualdad, desempleo, pobreza e inseguridad.

En este marco, se tiende a confundir la crisis multidimensional de Veracruz con la que coyunturalmente en el orden financiero y administrativo aqueja a la administración pública. Y si bien, ambas se retroalimentan interactuando entre sí, a diferencia de la primera, la segunda no es determinante en la conformación de la problemática sustantiva de Veracruz. Más si no se toma en cuenta que ambas manifestaciones críticas para la entidad están inmersas en otra mayor de un país que, en su conjunto, el efecto Trump le tomara por sorpresa, descomponiendo todo el escenario en el que el gobierno federal sustentara su visión de futuro.

Escenario global en el que el rescate de las finanzas públicas veracruzanas para el poder central es aleatorio, en tanto que para el partido de Peña Nieto de antemano electoralmente la entidad ha perdido hegemonía y relevancia, como también estimo juzga que coyunturalmente en su orden de prioridades, la problemática de la economía en la aldea requiere de medidas de fondo que por ahora no está en manos de la federación emprender.

Lo anterior conduce a pensar que si bien el titular del ejecutivo veracruzano lograra en segunda vuelta que el Congreso local con el visto bueno del PRI aprobara su iniciativa de reestructuración, ello no es garantía de que ésta tenga lugar en los plazos y  las mejores condiciones deseables. Como tampoco el que con el ahora presunto respiro, se rescate a una alicaída administración pública estatal; mucho menos el que ésta logre avances significativos en atemperar la crisis estructural que mantiene postrada a la entidad.

Adicionalmente, a escasos 80 días de la elección edilicia, la presión de los actuales alcaldes para que se les restituya lo que alegan les adeuda el gobierno estatal incidirá en el propio proceso electoral, constituyéndose en un escollo más para que el gobierno de la alternancia pueda sacar al buey de la barranca. Habida cuenta de que antes de los comicios ya con la aprobación del presupuesto 2017 diferido, no habrá pretexto para dejar de atender a los alcaldes salientes.

En este marco transcurrirán los primeros seis meses del mandato del Sr. Yunes Linares, a la par que pasada la elección edilicia, toda la carne en el asador tendrá que ponerse en la anticipada carrera para los procesos electorales del 2018.

Los tiempos seguirán jugando en contra del Sr. Yunes Linares; las promesas sustantivas de campaña seguirán en el tintero y, por lo consiguiente, la atención a las expectativas de cambio de una población cada vez más exigente, seguirán anidando en un clima de frustración y descontento creciente. No olvidemos que lo prometido también es deuda y que gracias a las redes sociales la gente todos los días vota.

No se puede ni se debe seguir meando fuera del tiesto sin que haya consecuencias.

Obras son amores. Ya entonces se verá a quién se juzgará como “enemigo del bienestar de los veracruzanos”.

Hojas que se lleva el viento

Gastada la capacidad de asombro e indignación de una población lastimada y dolida, para amplios sectores de la sociedad veracruzana la inseguridad y violencia criminal, siendo el pan de cada día, se toma como algo tan inevitable como irrelevante. De otra manera no se explica uno el cómo es posible que la población se muestre indiferente ante el creciente número de inhumaciones clandestinas, ejecuciones, asesinato de periodistas, extorsión  y privación ilegal de la libertad en la entidad; hechos que por principio quedan impunes. Da tristeza y rabia el observar como Veracruz es calificado de la peor manera lo mismo por la prensa nacional e internacional que por los organismos defensores de los derechos humanos, como uno de los peores lugares para vivir. En cualquier otro país medianamente civilizado, hechos como los descritos en los medios de comunicación darían lugar a diversas expresiones de indignación y exigencia de justicia plena por parte de la población movilizada que, para nuestro infortunio, ni por asomo se dan en Veracruz.

-ooo-

No se puede esperar paz social, sana convivencia y respeto  entre diferentes cuando desde la cúspide del poder político en Veracruz se auspicia el odio y la confrontación estéril. El gobernador de dos años lejos de propiciar el diálogo político civilizado y la conciliación en el ejercicio de la administración del conflicto, pone más leña al fuego polarizando a las diversas fuerzas político-electorales.

-ooo-

En menos de 72 horas el Congreso veracruzano pasó de la gloria a la ignominia. Si bien el no a una iniciativa del ejecutivo se consideró en su momento un hito histórico, la diputación priísta y sus adláteres menores al corregir su voto en la segunda vuelta, dando el ansiado si a la renegociación de la deuda pública confirmaron el estado de sumisión del Poder Legislativo a los caprichos del Ejecutivo. Lástima, tanto brinco para seguir igual.

-ooo-

Para los conocedores del paño, el voto del PRI a favor de la reestructuración de la deuda pública veracruzana como respuesta a la catástrofe apocalíptica anunciada por el gobernador caso de reincidirse en la negativa de aprobación, incidirá positivamente en las expectativas electorales del tricolor,  sobre todo en la elección del alcalde de la capital veracruzana, asegurándose el triunfo de José Alejandro Montano, ex secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Miguel Alemán. El PAN tendrá que corresponderle al PRI por el favor recibido si está en su intención el frenar a MORENA reduciendo al partido de López Obrador  a su mínima expresión, por abajo del PRD.

Opinión respetable viniendo de verdaderas chuchas cuereras, pero cuestionable si a mi modesto entender, se considera que atípicamente en el proceso electoral en marcha pesarán más a la hora de la elección las siglas y no los candidatos postulados. El hartazgo y la pérdida de credibilidad, como en la anterior contienda electoral, seguirán jugando en contra del PRI saqueador y, de refilón, ahora en contra de la alianza PAN-PRD por no cumplir con lo ofertado en campaña.  El tiempo, más que la bola de cristal, será quien diga la última palabra.

Xalapa, Ver., marzo 22 de 2017.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.co

 

Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En las agitadas aguas de un Veracruz sin pies ni cabeza, montado a lomo de caballo va el proceso electoral 2017 que desembocará en la elección de autoridades edilicias en los 212 municipios de la entidad. Inmersas en este proceso, entre indiferencia y escepticismo las mayorías empobrecidas cumpliendo con su papel cual mirones de palo, invitados de piedra a la fiesta, contemplan como el régimen político vigente se desmorona, víctima de sus propias contradicciones fruto de corrupción sin límite, ausencia de visión de futuro y un cada vez más marcado distanciamiento entre instituciones y ciudadanía.

Descomposición política y carencia de expectativas de progreso y bienestar de una sociedad estancada en el tiempo, van de la mano; dando marco a un proceso electoral con resultados hoy día impredecibles.

Y si bien la grilla electoral ha sido para Veracruz lo que las telenovelas son para una gran mayoría de amas de casa, punto de fuga para substraerse de una realidad agobiante, distractor a modo y  generadora de falsos sueños, sendero de reafirmación del ser y  búsqueda incesante de un estatus económico y social que nunca llega,  la realidad, siempre la terca realidad, se impone por sobre toda esperanza de cambio y transformación.

El tiempo transcurre dejando un más de lo mismo acunado en la demagogia, la especulación, el chisme y la diatriba como antesala de la frustración y el desengaño. El síndrome electorero no va más, la sociedad abrió los ojos, como distractor a modo la elección de fórmulas edilicias bajo la conducción de una partidocracia infame está agotada. La conciencia de la necesidad de cambio desde abajo se refleja en el vacío en el que como escenario dominante la población ofrece a los titiriteros de siempre.

El llamado voto duro partidista es cosa del pasado. Ante la indiferencia social,  los indecisos cobran fuerza inusitada, modificando día con día la correlación de las fuerzas político-electorales a la vez que otras fuerzas, desde la humildad de los de abajo, los sin voz construyen un andamiaje diferente; el participar y resistir contemplándose a sí mismos como sujetos sociales y no más objeto de manipulación,  da otra connotación a un proceso electoral en el que las élites círculos cercanos  y aspirantes a las alcaldías son ajenos.

Hoy Veracruz no es el de ayer. La sociedad es otra y lo que quedó atrás, atrás quedo, acaso  para el anecdotario o para aprender de lo vivido. Repensar a la entidad y en esta tesitura, repensar el papel del Municipio Libre con sentido comunitario y visión de futuro es el reto. Democracia representativa sin democracia participativa es seguir dándole vueltas a la noria, más de lo mismo, cambiando para seguir igual  y así lo está entendiendo el elector potencial. De ahí el desconcierto,  lo mismo del gobierno en turno que de una partidocracia que se desdibuja; la incapacidad de las élites políticas  para proporcionar seguridad, auspiciar empleo, mejores salarios, vivienda digna y atención universal a la salud, hace nugatorio el discurso electorero de aspirantes y candidatos plagado de ofertas y promesas que no pasan del papel.

Lo sustantivo queda en el tintero, la pobreza, desigualdad y ausencia de expectativas de cambio y de progreso no se resuelven con una demagógica política-política que ignora el sustrato económico que determina la crisis multidimensional por la que atraviesa la entidad. La clase política no ve ni escucha, las mayorías, las invitadas a la fiesta comicial lo sienten en carne propia, bastando con esculcar en el fondo del bolsillo.

Especular sobre cuál de todos, partidos, aspirantes y suspirantes, es el mejor en la contienda sin atender a una nueva correlación de fuerzas que se construye desde abajo, es bordar en el vacío.

Tiempo al tiempo, el régimen político vigente, caduco e incapaz de reconstruirse a sí mismo, en sus entrañas madura su caída. El pueblo espera, si no es hoy será mañana, nada es eterno más no por ello la resignación es el camino. Al tiempo hay que ayudarle con un ganchito, con otro y con otro; sin participación responsable, consecuente y organizada el plazo de espera se prolonga. Una vez más, más de lo mismo, ¿hasta cuándo?

Las mayorías empobrecidas tienen la respuesta.

Hojas que se lleva el viento

El PRI de Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza, en Veracruz resurgiendo desde lo más profundo de la cloaca, sin más voto duro que los autollamados “400 pueblos”. Habiendo perdido todo, designa como su vocero al hijo de Cesar del Ángel.

-ooo-

Cien días en el haber del nuevo gobierno veracruzano de la alternancia. Mucho ruido y pocas nueces. Son más las preguntas que se hacen los electores que las respuestas contundentes que les saquen de dudas. PAN y PRD guardan silencio.

Xalapa, Ver., marzo 8 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

  • Para AMLO, Yunes Linares simple peón en el escenario nacional

Parafraseando a Trump, el gobernador Yunes Linares  con hechos y no con palabras,  nos dice: Sí, vamos a tener una buena relación con los veracruzanos, y si no, pues no. Ya que seguramente le vale al anteponer intereses personales o de grupo a los intereses de una entidad federativa ávida de seguridad, tranquilidad, orden, bienestar y progreso.

A lo largo de 90  días escasos de su toma de posesión, ha mostrado evidentemente que su prioridad ha sido combatir con palos de ciego a fantasmas del pasado, dejando en segundo plano la encomienda sustantiva que se le asignara en las urnas: servir a Veracruz gobernando sin distingo para todos; obteniendo como corolario división y encono ya no solo entre la llamada clase política, también en el seno de una sociedad que tomando partido, se polariza en detrimento de la tan necesaria como urgente unidad en torno a objetivos comunes.

Estrategia fallida. Tanto y en todos los frentes ha insistido en justificar su impotencia  y desesperación al encontrarse atado de manos para enderezar la nave gubernamental, que todo se le revierte, profundizando su empantanada circunstancia.

El Sr. Yunes Linares cumplió en parte con su propósito explícito de destapar la Caja de Pandora, exhibiendo hasta el tuétano la cloaca en que el fidelismo-duartismo convirtiera al gobierno de Veracruz, pero ello ya  no es suficiente.

A toda acción corresponde una reacción, si mal no recuerdo hacía hincapié de manera insistente el maestro Antonio Nadal Romero allá por mis años mozos en la Benemérita Escuela Normal Veracruzana. Ante la plausible acción propagandística de campaña del hoy gobernador la reacción de la opinión pública no se dejó esperar, las leyes de la física también operan en la naturaleza humana; la gente abrió los ojos y hoy la sociedad veracruzana es otra, más desconfiada, más incrédula, más exigente esperando del gobierno de la alternancia algo más que un estéril show mediático que no abona a un buen gobierno.

Hoy como gobernador la oportunidad de trascender se le viene escurriendo entre los dedos. Sin proyecto de cambio y transformación… Sin tiempo y sin dinero, el rescate de Veracruz desde una administración pública honesta, coherente y eficaz, queda en el tintero. Esto en el marco de un escenario nacional adverso en el que lo mismo el descrédito presidencial creciente que una economía estancada en vías de recesión, anuncian malos augurios para el país en un futuro cercano.

Veracruz no es una isla ajena al resto de la nación, por su posición geoestratégica frente al Golfo de México su gobierno no puede permanecer al margen de un contexto general que requiere el concurso de todos para paliar el temporal que se viene. Más ahora cuando la repatriación de connacionales asumida por nuestro vecino del norte, exige previsión, cordura y políticas públicas agresivas de reinserción de los migrantes al aparato productivo nacional. Ni se debe ni se puede soslayar el hecho de que Veracruz requiere de gobierno previsor ante lo que nos espera cuando ya de sí estancamiento económico y desempleo campean por todo lo alto en la entidad.

Considero que el Sr. Yunes Linares tiene que entender que no contando con el respaldo de la mayoría de las fuerzas políticas, está en la tesitura de tener que legitimar día con día su desempeño. Persistir en su pedestre estrategia propagandística pretendiendo imponer su estilo personal por sobre la terca realidad,  no es el camino.

En la proximidad de sus primeros cien días de gestión, a mi juicio debería valorar la situación prevaleciente y revisar su orden de prioridades antes de que sea demasiado tarde. Tiene ya encima el proceso electoral que desembocará en la elección edilicia y,  a manera de plebiscito, los veracruzanos en las urnas premiarán o castigarán el desempeño del gobierno de la alternancia con los beneficios o perjuicios que para la vida política de la entidad ello representa. En sus manos está el reencausar a su administración por los caminos que mejor convengan a Veracruz.

El tiempo cuenta y cuenta mucho, en su escasa disponibilidad para un gobierno de dos años, lo importante pesa más que la urgencia de lo personalmente deseable. En 2018, el Sr. Yunes Linares deberá entregar una administración saneada y un Veracruz pacificado, si en algo estima su proyecto de vida personal y familiar.

Hojas que se lleva el viento

López Obrador sabe lo que hace, no es “loco”, ni tonto ni improvisado. Provocar al gobernador de Veracruz y a su prole a sabiendas de que estos siendo de mecha corta y visceralmente propensos a dejarse llevar por la ira los hace vulnerables, está en su estrategia de dividir para vencer para el 2018. Yunes Linares para el Peje no es más que un peón en el ajedrez nacional, al que hay que desestabilizar y anular para lo que viene, la elección en Edomex y la gran batalla en la que habrán de enfrentarse MORENA y el PAN por la presidencia de la república.

Por lo pronto el diferendo AMLO-Miyuli ya provocó se exhiba de cuerpo entero la alianza de facto  PAN-PRI para frenar a MORENA, así como sacudiera las entrañas del PRD auspiciándose la ruptura del negro amarillo con el blanquiazul para el 2018.

-ooo-

Gracias a la reforma energética empobrecedora y entreguista, China ya tiene presencia frente a costas veracruzanas, lo que le da a la entidad una connotación geopolítica de primer orden que no se puede ignorar. Un gobierno estatal saneado, una población con pleno empleo gozando de seguridad, paz y expectativas de bienestar, estratégicamente para México deberían ser prioridad en la defensa de la soberanía nacional. Hay que ponerse las pilas.

Xalapa, Ver., 1 de marzo de 2017.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Al margen de la reiterada insistencia del economista Rafael Arias sobre la tan necesaria como urgente transparencia en el ejercicio de gobierno  e información fidedigna a la población por parte de la administración pública estatal veracruzana, rescato un tema que al alimón toca el  conocido investigador de la UV y ex servidor  público en su artículo fechado el 20 de los corrientes, el  relativo a la entrega y recepción del poder ejecutivo.

A 80 días de la toma de posesión de Don Miguel Ángel Yunes Linares, nada se ha dicho sobre el resultado final de un proceso de entrega y recepción que debió concluir al inicio del nuevo gobierno y punto de partida para la alternancia de dos años. El silencio en torno a este tema, ha sido más que evidente, desconociendo los veracruzanos  cual es el estado que guarda a la fecha cada una de las dependencias y organismos que integran el poder ejecutivo del gobierno estatal y, por lo consiguiente, conocer cuáles son las fortalezas y debilidades encontradas para,  a su vez, tener elementos suficientes para estimar el tamaño de la bronca a la que se enfrentará la actual administración en lo que resta de los dos años de gestión.

Puesto que es a partir de un diagnóstico preciso del estado que guarda la administración como la ciudadanía valorará los cursos de acción a seguir por la administración pública para corregir, cambiar o consolidar en su caso el aparato gubernamental.

A estas alturas ya no basta con conocer lo conocido en exceso sobre el saqueo y pillerías del duartismo como continuidad del fidelato. La estrategia mediática encaminada a “sacudir al país”,  cumplió su papel  y, desde el punto de vista jurídico, serán  la Fiscalía y el poder judicial los que deberán dar le seguimiento y actuar en consecuencia con los pelos de la burra en la mano.

Lo que realmente importa es el con qué se cuenta  ahora para enderezar la nave y lograr que esta arribe en el menor tiempo posible a puerto seguro. Sin esta información a disposición de la población los veracruzanos no tendremos claro ni de donde se parte ni a donde se pretende llegar, haciendo nugatorio cualquier esfuerzo por un legítimo compartir entre gobierno y gobernados en  la tarea de avanzar en el rescate de la administración pública estatal.

No se le pueden pedir peras al olmo. Sin información y transparencia somos más los “ignorantes” (De Interés Público 20/02/17 ) bordando en el vacío llevados por el chisme y la especulación que los leídos y escribidos que, interpretando correctamente lo que el señor piensa, guarda para sí o propala,  respaldan a ojos cerrados lo mismo palos de ciego que la más atinada decisión del  titular del ejecutivo estatal;  polarizándose el esfuerzo líneas arriba citado en perjuicio de una tarea que a todos compete.

Si “la ignorancia” es mala consejera, como afirma el gobernador, corresponde a la autoridad dar luz sobre el quehacer gubernamental con información clara, suficiente y sustentada para sumar más que restar en una tarea común. ¿O me equivoco?

Hojas que se lleva el viento

Vaya jugada de la rectoría de la UV en su afán de encontrar una respuesta positiva del gobierno entrante a su pretendida autonomía financiera. A sabiendas de la situación en que Yunes Linares encontraría a una administración pública saqueada, le vendió la idea de un “Plan estatal de Desarrollo” fantasioso, caro e inviable que tras ser aprobado por una legislatura novel, a escasos diez días del cambio de estafeta prácticamente se tiró a la basura,  al declarar oficialmente el gobernador el estado de emergencia de su administración por falta de los recursos mínimos necesarios para el arranque. Hoy por hoy, la realidad pone en evidencia que ante la crisis del gobierno de la alternancia no hay plan estatal de desarrollo que valga.

El “mapa” no funcionó como tal y se avanza a tropiezos, improvisando y como dicen los tabasqueños,  a la “pela vaca” sin rumbo ni brújula,  cifrando esperanzas en una reestructuración de deuda y reasignación de prioridades apenas suficiente para paliar temporalmente el temporal no previsto.

-ooo-

El estruendo distractor sigue su curso. Ahora y un día después de que el diario Reforma destacara que no se concretan las denuncias en contra de Javier Duarte de Ochoa y su pandilla, sorpresivamente se catea una bodega en Córdoba, encontrándose nuevos elementos de prueba del saqueo a Veracruz, poniéndose énfasis en la presunta corresponsabilidad criminal de la ex primera dama. Más leña al fuego mientras el gobierno de la alternancia marcha al garete.

-ooo-

Sin mayor elemento de prueba y con el afán de servir al que paga, conocido texto servidor ahora incrustado en el gobierno estatal y que en el pasado reciente fuera seguidor del fidelismo-duartismo y acre crítico a conveniencia de Miguel Ángel Yunes Linares, se aventó la puntada de propalar que “Fidel se montó en Morena”. De ese tamaño es el temor de que los correligionarios de López Obrador den una nueva sorpresa en Veracruz imponiéndose en las urnas en la elección de las 212 doce alcaldías veracruzanas en junio próximo.

Xalapa, Ver., febrero 21 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los que saben del asunto de la guerra dicen que lo trascendente en toda conflagración bélica no es el ganar o perder una batalla sino ganar la guerra. Y si como dicen los conocedores del paño, “la guerra es la política por otros medios”, bien podría establecerse como válido que en la política electoral es quien gana la guerra y no una batalla el que a la larga se hace merecedor al triunfo.

Bajo esta lógica, y atendiendo que el pasado domingo se diera inicio formalmente a la carrera electoral que desembocará en las urnas el 4 de junio próximo con la elección de alcaldes en los 212 municipios veracruzanos, cabe considerar que el PAN-PRD y MORENA, los dos grandes contendientes a enfrentarse con relativo éxito, se encontrarán en la tesitura de ganar o perder una batalla en el largo camino de ganar la guerra.

Por ahora y en lo que toca a la vida política postduartista de la entidad, la alianza PRD superó a Morena ganando la batalla por la gubernatura de dos años, más no la guerra; debiendo refrendar su triunfo parcial en la batalla por las alcaldías veracruzanas como prolegómeno para la gran batalla del 2018.

Por su parte, MORENA estará en la obligación de ganar la batalla parcial en el presente proceso electoral si quiere aspirar al triunfo de la guerra en el 2018, alzándose con la gubernatura local y la presidencia de la república.

Siempre bajo este orden de ideas, habría que considerar si alguno de los dos grandes contendientes tiene conciencia plena del con que armas cuenta no para ganar batallas, sino de manera relevante para ganar la guerra no a nivel nacional que es otro cantar, sino en territorio veracruzano.

Y es que bajo mi punto de vista personal, bajo esta óptica habría que analizar los pros y contras en el abanico de posibilidades reales de ganar la contienda, más que en los actores que de manera destacada circunstancialmente en ella participan.

Para empezar, habría que partir de si ambas fuerzas electorales tienen en mente ganar la guerra o sólo contiendas parciales; no por la intencionalidad que en eso no hay duda, ambas aspiran a la sucesión del enterrador del PRI en la presidencia de México, pero los buenos deseos no bastan, se requiere algo más que buenas intenciones y es aquí en donde a mi juicio la alianza PAN-PRD en Veracruz está en desventaja frente a MORENA.

A la cabeza de dicho contubernio sui generis de intereses locales en el que el sol azteca va sobre la espalda del blanquiazul, se ubica al actual mini gobernador Yunes Linares, cuya visión de mediano y largo plazo es prácticamente nula al estar obsesionado más en atacar fantasmas del pasado que en gobernar con visión de futuro.

Al frente de las huestes azul-negro amarillas, no tiene nada que ofrecer a una sociedad ávida de cambios que positivamente pongan al alcance de los electores mejores condiciones de vida material, política y social. No existe, cuando menos en el discurso, un proyecto-programa de acción que apunte al mediano y largo plazo; el quehacer político se reduce a una coyuntura inmediatista en el que el objetivo último es borrar del mapa a las corrientes fidelistas y duartistas enquistadas en la administración pública estatal y municipal. Ya mañana Dios dirá.

Por el contrario, MORENA –siempre a la luz del discurso- tiene más claro que el objetivo último es ganar la guerra y no solamente batallas aisladas; ofertando al electorado lo mismo hipotéticas respuestas a la coyuntura que se vive en Veracruz que expectativas, más o menos viables de florecer, plasmadas en un nuevo proyecto de nación enmarcado por un escenario internacional fuente permanente de incertidumbre, descontento y hartazgo ciudadano; vinculando el sentir popular frente a un gobierno local transitorio, “zombi” con poco dinero en efectivo y mucha deuda e incapaz de auspiciar crecimiento y desarrollo, con el pésimo gobierno priísta de Peña Nieto que lastima lo mismo inteligencia que el bolsillo de las mayorías.

Líneas arriba insisto en que mi apreciación se sustenta en el discurso-mensaje político electoral. Los hechos concretos están aún por verse en el marco de la terca realidad, toda vez que depende en mucho el que MORENA sepa capitalizar a su favor la batalla del 2017, aglutinando a la mayoría electoral en torno a democracia e inclusión en su base militante y corriente de simpatizantes para convencer a los indecisos; implicando esto el mayor esfuerzo por seleccionar a los mejores candidatos con amplia aceptación a las gubernaturas edilicias. Y aquí es donde, a mi juicio, la marrana tuerce el rabo, cuando el discurso no se hace acompañar por una praxis congruente y consecuente menospreciando a las bases y pragmáticamente recurriendo a prácticas antidemocráticas y antipopulares presuntamente superadas, dejando en manos de Andrés Manuel López Obrador la última palabra, cuando es evidente que este desconoce antecedentes, probada militancia y nivel de compromiso para con el partido y ciudadanía de la mayoría de los que -dejándose llevar por lo que la dirigencia estatal recomienda-,  con su dedo señale como precandidatos y candidatos en su momento a contender por las alcaldías.

En las filas de MORENA ni están todos los que son ni son todos los que están, dejando abierta la puerta de acceso a oportunistas de toda laya como le consta a los veracruzanos, y en ello debe poner atención tanto el líder moral del partido-movimiento como la dirigencia nacional, evitando lastimar a una militancia auténtica que a brazo partido se ha rajado el cuero acompañando a López Obrador en la lucha por la soberanía nacional y defensa del petróleo desde el 2006.

Mostrar el músculo, evidenciando la fortaleza de MORENA frente a la alianza PAN-PRD como gobierno local,  como se observara el pasado domingo en la capital veracruzana, no basta si el objetivo último es ganar la guerra. Por si no lo sabe Andrés Manuel, un buen de veracruzanos ya aprendió a leer entre líneas; cansados y agotados están de más de lo mismo y este malestar se inicia y concreta a partir de los gobiernos municipales.

Ganar una batalla a cualquier precio puede significar el perder la guerra.

Hojas que se lleva el viento

En plena incertidumbre y a goteo las arcas públicas en materia de convenios de comunicación y propaganda, la mayoría de la prensa veracruzana añorando el pasado da palos de ciego en torno a la vida política de la entidad; aspirando entre sueños al retorno a un pasado que Yunes Linares pretende sepultar. Solo así se explica que el cada vez más estrecho círculo priísta siga figurando de manera relevante en notas de prensa y columnas políticas, dándole más importancia que la que en la realidad tiene o pretende tener. Situación inercial que habrá de reflejarse durante el Foro “Medios de comunicación, comunicadores, libertad de expresión y derecho a la información”, que se realizará los días 13 y 14 de febrero en las instalaciones del Congreso del Estado y convocado por Instituciones de educación superior, públicas y privadas de la entidad.

-000-

Si el gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares no alcanzó su propósito de “cimbrar a México”, Andrés Manuel lo logró con creces con tres magnas concentraciones en Michoacán, Estado de México y Veracruz en las que se ratificara el “Acuerdo político de unidad por la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México”. Confirmándose la amplia ventaja del tabasqueño rumbo al 2018 y un PRI que se desdibuja en el escenario nacional.

Y a propósito de Don Miguel Ángel, ni la burla perdona al afirmar que la prioridad de su administración es “Combatir la pobreza y el rezago social… por lo que se mejorará la calidad de vida de un millón de familias en materia de alimentación, salud, vivienda, educación y bienestar”. Ni dinero ni tiempo, tampoco claridad respecto a lo que en Veracruz representa pobreza y desigualdad, pero sí tremendismo mediático de un triunfalismo sin sustento. Javier Duarte al inicio de su mandato afirmó lo mismo, sólo que con mayor modestia, pues sólo se comprometió a reducir la pobreza en un 50%.

Xalapa, Ver., febrero 8 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Por momentos el gobernador Yunes Linares pareciera estar obligado a entender que su estrategia mediática de poner en primer plano los estropicios de su antecesor, y expresar lo que la gente quiere escuchar, no está dando los resultados esperados. Antes al contrario,  se percibe que se le revierten complicando su ya compleja y difícil tarea de gobernar enderezando la nave.

No basta con que algunos sectores de la población “quieran sangre” y ser partícipes de la venganza social. Para satisfacerles, hay que contar en tiempo y forma con todos los pelos de la burra en la mano acompañando declaración mediática y denuncia al canto con pruebas fehacientes para con apego a la legalidad, y atendiendo a las exigencias del debido proceso, actuar en consecuencia hasta lograr que los responsables del brutal desaguisado estén en la cárcel. Y, por lo que se ve, el golpe anticipado que cimbraría a todo México aún está en veremos.

El tiempo se le echa encima al gobernador. Tanto ha confiado en su estrategia mediática que no contó con que Fidel Herrera pudiera dejar el Consulado de Barcelona para regresar a Veracruz a “defenderse”. Fidel no es manco ni ciego, se defenderá atacando como él sabe hacerlo,  abriéndose un frente más por atender de todos los que hasta ahora el Sr. Yunes Linares tiene agendados, obligándose a revisar su orden de prioridades en una auténtica encrucijada. O gobierna u opera políticamente para contrarrestar los mandarriazos de un Fidel que viene con todo, es la disyuntiva.

Luego a mi juicio parece acertado que mire, aunque sea de refilón, problemas de verdadero interés para quienes esperan un rescate a fondo de Veracruz y no solamente de una administración pública quebrada y sin rumbo claro. Me refiero a su visita y declaración a modo al ingenio La Gloria, en donde dialogando con los trabajadores de la factoría se comprometiera a defender la industria azucarera veracruzana ante lo que se viene con las ahora más que amenazas del presidente de EU.

¿Qué tanto es tantito? Bueno, algo es algo. Ojalá y con la misma tesitura también considere otros renglones productivos como la pequeña y mediana industria, la cafeticultura, la citricultura, la ganadería, la producción de granos básicos  y, sin duda la boca bajeada industria petrolera, pilares de la economía veracruzana en términos de empleo y aportación al producto interno bruto estatal. Renglones en los que descansa, a mi modesto entender, la verdadera situación crítica que se vive en la entidad.

Si el tiempo, factor escaso, se le escurre entre las manos al gobierno de la alternancia, luego cambiar de página es de celebrarse. Empero, vale la pena destacar que con lo que Veracruz deberá enfrentar la nueva estrategia del Sr. Trump para con México, es una economía sana y sólida más que con declaraciones que, como bien se sabe, son flor de un día.

Y para eso el gobernador y colaboradores cercanos tendrían que aceptar que el problema sustantivo del aparato productivo estatal no es de coyuntura sino de carácter estructural; habiendo tiempo atrás alcanzado su nivel de obsolescencia ya no responde a las exigencias de productividad, competitividad, tasa de ganancia y reinversión en activos que exige el mercado, generando desempleo y pobreza.

Crisis estructural que va más allá de lo local, rebasando las buenas intenciones de un gobierno de dos años que debería dedicarse simple y llanamente a rescatar y reordenar la administración pública, más que pretender enderezar entuertos geopolíticos combatiendo molinos de viento.

Luego no tiene sentido  comprometerse a defender lo indefendible frente a la andanada proteccionista del nuevo gobierno norteamericano. Más temprano que tarde, el Sr. Yunes Linares tendría que retractarse u olvidarse del compromiso.

Si no se acepta esta realidad se seguirá con la estrategia tremendista, sin más objetivo que justificar con el escándalo público incapacidad e impotencia para resolver el crucigrama.

Hojas que se lleva el viento

El programa federal de “Zonas económicas especiales” se diseñó, aprobó y se le asignaron recursos en el presupuesto de egresos 2017 como estrategia de incorporación de México al Acuerdo Transpacífico (TTP), iniciativa lanzada en el 2012 por el  gobierno de Obama para impulsar la liberación del comercio y la inversión, misma  que Donald Trump como una de sus primeras medidas de un plumazo desechó, dejando a nuestro país colgando de la brocha. Situación esta última que los gobiernos federal y estatal pretenden ignorar instalando en Coatzacoalcos una “mesa permanente de trabajo de las zonas económicas especiales” como mecanismo entre los distintos órdenes y niveles de gobierno de coordinación para la región sur de la entidad . ¿Será que a Peña Nieto les vale la decisión geopolítica adoptada por el gobierno de EU y México se irá por la libre? Si es así, ello equivale a un salto triple en el trapecio y sin red.

Es más que obligado considerar en la actual coyuntura que Veracruz seguirá entre las patas de los caballos. El pleito ramplón Yunes Linares-Herrera Beltrán toma nuevo derrotero en perjuicio de la entidad y la aspiración de cambio de los veracruzanos. Va a llover caca para rato, hay que preparar los paraguas.

Cd. Caucel, Yuc.., enero 25 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La absurda pretensión presidencial de dar atole con el dedo a una población indignada y movilizada anunciando un acuerdo para la protección de la economía familiar, como era de esperarse obtuvo más rechazo que aceptación.  Si después de ahogado el niño con el gasolinazo, Peña Nieto y sus aprendices de brujo consideraran que con tapar el pozo era suficiente, el tiro les salió por la culata.

Lejos de encontrar respuesta positiva por parte de la llamada sociedad civil, el anuncio calentó más el ambiente adverso generado por el gasolinazo ya no sólo entre los segmentos más vulnerables de la población, los pobres de siempre y clases medias empobrecidas, también entre el empresariado nacional hoy confrontado por falta de consenso.

Por principio de cuentas la CONAGO reclamó no haber sido consultada, quejándose los gobernadores de no ser tomados en cuenta para la firma de un acuerdo suscrito únicamente por los titulares de las secretarias de Economía y del Trabajo y los directivos del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC).

En tanto que la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), conformado por los sindicatos de Telmex, la UNAM y Aeroméxico, entre otros, rechazaron la firma del documento (Diario-mx, 09/01/2017); la COPARMEX por su parte lo estima improvisado e insuficiente, generando controversia al interior del empresariado nacional.

Para el grueso de la población, como pudo observarse en las manifestaciones que tuvieran lugar en más de 20 entidades federativas, los siete puntos dados a conocer el pasado lunes  por el Sr. Peña y cuya instrumentación se dice protegerán la economía familiar, resultarían irrelevantes en tanto no contribuyen a resolver el problema de fondo que se genera con el gasolinazo, como lo es la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la espiral inflacionaria.

Tampoco el acuerdo de marras expresa la intención presidencial de “blindar” la economía nacional frente a lo que viene con Donald Trump como presidente de EU., pretendiéndose responder a una coyuntura marcada por el abierto rechazo social al gasolinazo y sus efectos en la economía familiar sin atender a las amenazas que,  para el mediano y largo plazo, se ciernen sobre un México en franca indefensión.

La designación de Luís Videgaray como canciller, inexperto y sin conocimiento del paño como él mismo lo reconoce, soportada con un anecdótico argumento de su cercanía con Trump y no por el perfil que la tarea reclama, pone en evidencia lo anterior.

A ojos de buen cubero, Peñalandia se desmorona. Incapaz e impotente para hacer frente a la oleada de rechazo y protesta popular, Peña Nieto se saca de la manga un acuerdo cupular no consensuado con los principales actores de la vida económica, política y social, anunciando el principio del fin de un sexenio fallido. La iniciativa está en la calle con manifestaciones de protesta creciendo, en tanto que el gobierno, a la zaga, respondiendo con palos de ciego a una realidad que ni entiende ni se espera que entienda.

La mítica imagen que Televisa vendiera a los mexicanos se derrumba.  ¿Ustedes que hubieran hecho?, pregunta de Peña Nieto que retrata de cuerpo entero su impotencia para aceptar el fracaso de sus llamadas reformas estructurales como eje central de su gobierno. Hoy el pueblo movilizado se lo echa en cara, mañana en las urnas se confirmarán los alcances de un sexenio perdido.

Hojas que se lleva el viento

Y en la aldea no se cantan mal las rancheras. En medio de un contexto nacional adverso, la alternancia en Veracruz impotente contempla como el poder se le escurre entre las manos, pesando más la realidad de un pueblo lastimado y ofendido que el discurso prometedor de lo imposible. Solo se percibe una salida, el autoritarismo como respuesta al agitado avispero.

Se insiste en afirmar que se trabaja para restablecer el estado de derecho, empero es de llamar la atención que Javier Duarte de Ochoa sigue prófugo, no se le ha consignado ante la autoridad competente, por lo consiguiente ni se le ha sometido a juicio ni mucho menos un juez le ha dictado sentencia. Entonces, cómo es que sus presuntos bienes incautados (evidencia bajo custodia), se están poniendo a disposición del gobierno estatal. ¿En eso consiste el “debido proceso? Solo es pregunta.

Mal momento para el relevo en la dirigencia estatal del PRI si lo que pretende es mejorar su por ahora maltrecha imagen. Calladitos se verían más bonitos ante el rechazo generalizado a Peña Nieto y, por ende, a su partido. El gasolinazo fue la puntilla.

Cd. Caucel, Yuc., enero 12 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pasada la euforia de las fiestas decembrinas y el consabido e irracional consumismo que, con pretexto de éstas,  domina a una gran parte de la población, el retorno a una realidad en la que habrá que trepar la llamada cuesta de enero ahora marcada por el alza de precios de las gasolinas, el gas LP y  la electricidad.

Reencontrarse con la realidad, nada fácil para las mayorías empobrecidas en las que hoy por hoy se ubican segmentos importantes de las clases medias que ven menguadas sus posibilidades de ascenso económico y social.

Y aún hay más. El alza generalizada de los energéticos, sumado a la devaluación de un peso que se sostiene con alfileres, traerá consigo una auténtica cascada de incrementos en los precios de todo tipo de bienes de consumo y servicios públicos, elevándose la espiral inflacionaria a niveles no previstos por los aprendices de brujo que rodean al presidente fallido. Con tiempo lo advirtió el Sr. Cartens y no fue escuchado, hoy se entiende el porqué de su renuncia anunciada.

Lo destacable es que en tanto se desliza a la baja la capacidad de compra de los ingresos de los trabajadores que sostienen la planta productiva nacional, el salario en México  no se incrementa en la proporción deseada, estrechándose el mercado interno y, por ende, el consumo de bienes y servicios que hace posible el crecimiento de una economía hoy por hoy estancada y con visos de recesión.

Escenario éste nada optimista al que la política-política da la espalda. Encapsulada dentro de los límites de la pugna electoral en la que la búsqueda del poder por el poder mismo es la constante, el sentir y el pensar de las mayorías le tiene sin cuidado. Y, por si fuera poco, rechazando el poner las barbas en remojo, se mantiene ajena a un entorno internacional hostil cuyas amenazas están a la vuelta de la esquina.

Siendo más que evidente la ampliación de la brecha entre el quehacer político de la élite gobernante y una población castigada y ofendida. El rechazo social crece y amenaza con salirse de cauce.

Partidos políticos y sus conspicuos personeros, sin más interés que llevar agua a su molino, arrastran consigo a los medios de comunicación, privilegiando en su orden de prioridades el tema electoral, desentendiéndose de lo verdaderamente relevante para el pueblo de México.  Hacedores de un marco legal propicio lo mismo para la entrega del patrimonio nacional a trasnacionales extranjeras que para acumular sobre las espaldas de  la población el costo de corrupción, desaciertos y traiciones, lejos de frenar políticas públicas que atentan contra la mayoría del pueblo empobreciéndolo y privándole de expectativas de progreso, se pierden en estériles dimes y diretes pretendiendo convencer en los tendidos que el de enfrente es el culpable del desaguisado.

Y generalizo, porque ningún partido político se salva. Incluso Morena, de nueva creación, preocupado y ocupado en el tema electoral con vías a los comicios que tendrán lugar en el presente año y la elección presidencial en el 2018, ocupa lo mismo la tribuna en el  Congreso que la plaza pública para capitalizar en provecho propio los entuertos de un gobierno fallido de origen;  proponiendo un programa sin programa que en sus alcances retóricos no conduce a nada.

En su momento lo señalamos. Cuando Morena deja de ser movimiento social para transformarse en partido político, en ese momento tácitamente acepta jugar con las canicas y bajo las reglas de sus dueños, sumándose a la partidocracia corrupta y ajena a la voluntad popular. Hoy nuestra percepción se confirma, Morena con el reformismo limitado de Andrés Manuel López como bandera, concentra su quehacer en las lides electoreras, alejándose de las demandas insatisfechas de un pueblo que resistiendo a los embates neoliberales, exige cambio de rumbo y destino. Traicionándose a sí mismo y a sus seguidores, Morena se niega a sí mismo como opción de cambio sumándose al más de lo mismo dando la espalda a millones de mexicanos que, en cada vez mayor número, transitan en la búsqueda de otras opciones no electorales, otras visiones y otros paradigmas  como respuesta y solución a una problemática nacional hoy empantanada.

Que mayor prueba de ello que el exabrupto de López Obrador, considerando que las propuestas del Congreso Nacional Indígena y el EZLN dividen el voto de la izquierda. Incapacidad para interpretar el sentir y el pensar de los otros en una sociedad plural,  o soberbia al considerar que la única opción válida para la izquierda es la electoral y,  por lo consiguiente,  Andrés Manuel es el llamado por la providencia para dirigir los destinos de la nación.

No hay diferencia. Las formas exhiben un nebuloso fondo que a todos los partidos políticos en México iguala; poniéndose en evidencia la necesidad de un cambio estructural del Estado-nación; un nuevo pacto social  que con visión de futuro  responda a las necesidades de un país que con más de ciento veinte millones de habitantes,  ya no es el mismo que surgido de la Revolución Mexicana en su momento se diera la Constitución de 1917.

Justicia social y democracia representativa auténtica, es el llamado de las campanas al vuelo. Ni con los mismos ni más de lo mismo, es la rúbrica.

Hojas que se lleva el viento

Resuelto el tema de la carga financiera de diciembre, la administración pública veracruzana acusa un respiro. Empero no todo marcha como miel sobre hojuelas, la crisis que ahora deberá enfrentar el mini gobierno de alternancia es política. El descontento social generado por el “gasolinazo” está creciendo dando marco al proceso ya iniciado de la elección municipal de 2017. PRI, PAN y PRD tendrán que asumir el costo electoral de la reforma energética de Peña. Circunstancia que abre espacios a Morena,  adversario a vencer  por la alianza tácita de los partidos políticos signatarios del llamado “Pacto por México”.

Prueba de fuego para el Sr. Yunes Linares. También lo prometido es deuda. Sin dinero y tiempo suficientes para legitimarse cumpliendo con su oferta de campaña tendrá que navegar contra la corriente en un escenario nacional adverso, a la par que en el corto plazo tendrá que someter su proyecto de gobierno a los avatares de un proceso electoral cuyos resultados se le niegan. Si llegó a la gubernatura capitalizando hartazgo social, éste último hoy por hoy lo mismo rechaza al PRI que al PAN gracias a Peña Nieto y su gasolinazo.

P.D.

Va un abrazo solidario para nuestro amigo y distinguido periodista Marco Antonio Aguirre Rodríguez, “regañado” por el gobernador Yunes Linares en el Día del Periodista” por expresar su oportuna y documentada opinión.

Cd. Caucel, Yucatán. Enero 4 de 2017.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Prometer no empobrece, el cumplir es lo que aniquila, decía la abuela atendiendo a una tan antigua como sabia conseja popular.  En los tiempos que corren, parafraseándola  diría que endeudarse si empobrece, cuando la obligación de pago en tiempo y forma atañe a todos los veracruzanos  y no solamente al gobierno que a ello recurre.

Si bien es cierto que la única salida viable que a la mano tiene el Sr. Yunes Linares para paliar las obligaciones de término del año es contratar más deuda, no puede ni debe dejarse de considerar que tanto el pago oportuno del compromiso contraído como de su servicio, compromete recursos presupuestales futuros que deberían canalizarse a obras y servicios públicos, menguando la capacidad de respuesta gubernamental a las demandas ciudadanas.

Los nuevos adeudos para solventar obligaciones ineludibles de fin de año  serán pagados hasta el último centavo en los dos años de mi mandato, dice el gobernador. Sí, pero no puede ignorarse que estos se suman a la ya cuantiosa deuda pública que para su pago en el corto plazo como a lo largo de los próximos 30 años, repercuten en el presupuesto de egresos en una cuantía tal que,  en términos prácticos,  afectan a todos los veracruzanos privándoles tanto de obras  como de servicios de calidad demandados.

Luego el endeudarse no es problema de la administración pública sino de más de 8 millones de veracruzanos y los que están por nacer, que tendrán que llevar a cuestas el peso de la deuda. Razón más que suficiente para exigir transparencia e información puntual sobre la aplicación del empréstito ya obtenido en los últimos días como lo exige la bancada de Morena en el Congreso local ya que de no ser así,  el gobernador  dispondrá de un cheque en blanco de manera arbitraria repitiéndose la historia que hoy lamentamos.

Miguel Ángel Yunes Linares se va una vez concluido su mandato, la obligación del pago puntual de la deuda queda gravitando sobre las espaldas de los veracruzanos. Situación que debería ser tomada en cuenta por la representación popular antes que los diputados en los años venideros alcen la mano autorizando más y más empréstitos para solventar hoy, en perjuicio del futuro, obligaciones de pronto pago en una espiral que no tiene para cuando concluir.

A grandes males grandes remedios

Si la abultada administración pública veracruzana padece de un gigantismo que le deja sin respiro, más vale una vez colorado y no cien descolorido. Hay que racionalizar y optimizar el gasto reduciendo el aparato gubernamental al mínimo posible, eliminar duplicidades y organismos innecesarios, aplicando una política de austeridad real y no simulada. No se puede seguir cargando con el costo de contrapartes estatales del gobierno central, cuando en primera y última instancia propósitos, objetivos y metas por alcanzar son los mismos. No más agencias estatales de empleo, ineficientes e ineficaces que resultan altamente  onerosas para los veracruzanos.

Hacer más con menos, elevando la productividad de la administración pública estatal y municipal, sería el compromiso real, aunque ello implique pérdida temporal de empleos y un costo electoral para el partido gobernante. Si en tiempos de crisis la iniciativa privada lo hace para sobrevivir, por qué no la administración pública.

Hojas que se lleva el viento

La estrategia mediática de trato como enemigo al adversario, está en marcha, descalificando desde ya a quienes  se consideran como candidatos  naturales del PRI y de Morena para la sucesión en el 2018. Ya lo habíamos advertido, la guerra sucia no concluyo en junio pasado, esta habrá de prolongarse a lo largo de los dos próximos años. Conforme pasan los días,  texto servidores que desde tiempo atrás están identificados como afines a los pesebres azules y que en la pasada contienda electoral tomaran parte activa en la estrategia tremendista de denuncias, señalamientos e infundios en contra del fidelismo y su caricaturesca extensión duartista para allanarle el camino al Sr. Yunes Linares, no pierden el tiempo,  polarizando a la sociedad cuando lo que se requiere es unidad y consenso.

-ooo-

Lo señalamos en su oportunidad: no existe correspondencia entre el Plan Veracruzano de desarrollo  y la disponibilidad financiera para implementarlo. El Sr. Yunes Linares lo confirma proponiendo una revisión a fondo del presupuesto de egresos para el 2017. A juicio de quien esto escribe, debería revisarse también el “mapa de la alternancia” elaborado en su momento sobre las rodillas y ajustarlo a la penosa realidad financiera y administrativa que vivirá  el gobierno de Veracruz en los dos próximos años.

-ooo-

“Flor de un día”, se dice ya de un mini gobierno que en escasos 25 días, está mostrando el cobre. Y si bien aún es muy temprano para juzgar desempeño y cumplimiento tras haberse generado muy altas expectativas de cambio, las tendencias observadas  y no resultados por calificar, apuntan a un nuevo gobierno fallido.

Xalapa, Ver., diciembre 28 de 2016

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocriticowordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El pasado jueves 15 de los corrientes, despidiendo el año con los hacedores del portal jalapeño “Sociedad 3.0”, de Carlos Arturo Luna Escudero,  tuve oportunidad de charlar con dos veracruzanos de indudable valía,  quienes siempre tienen tela de la cual aprender.

El crítico literario José Miguel Naranjo Ramírez, quien no obstante su juventud es toda una autoridad en su ramo, nos ilustró lo mismo sobre los quehaceres de lo más destacado de la literatura universal que del pensamiento y andares de destacados estadistas que,  recogidos y recreados  por sus biógrafos, dejaran como legado la convicción de que siempre es posible aspirar y lograr el alcanzar un mundo mejor.

Humanista por excelencia, nuestro joven interlocutor nos dejó para el tintero una frase en torno a la cual no se puede dejar de reflexionar: “… la mediocridad no cabe cuando hay disposición y voluntad para aprender de los demás”. La mayoría de los políticos y servidores públicos, se niegan a esta realidad. Nuestra aldeana clase política con sus contadas y respetables excepciones,  parece confirmarlo, no basta ser inteligente cuando a la luz de sus quehaceres exhibe ignorancia y casi nulo afán por encontrarse con lo mejor del conocimiento humano, siendo refractarios al aprender de los demás para su mejor y eficaz desempeño. El pragmatismo pedestre y coyuntural  les gana privándose de la oportunidad para sí y para sus representados, de cultivar el espíritu y adquirir visión de Estado.

Armando Méndez de la Luz, ex candidato al gobierno de dos años en Veracruz por Movimiento Ciudadano,  respondiendo a preguntas expresas de quienes compartiéramos la misma mesa, se refirió a la situación política que se vive en México y, en particular en Veracruz, enriqueciendo la charla con la necesaria relación entre la visión de coyuntura y el horizonte ampliado  de la visión de Estado; coincidentemente tocó el tema de la importancia del aprender del conocimiento universal, haciendo gala  de un amplio bagaje cultural destacando el  legado que a la humanidad deja pensamiento y acción de hombres y mujeres que entregaran su vida al servicio de los demás.

Hombre forjado en las lides políticas, el también ex senador Méndez de la Luz es a todas luces persona ilustrada, destaca su afán por estar al día lo mismo en tareas propias de su quehacer público que en los avatares de la cultura universal, destacando su deseo permanente por aprender de los demás enriqueciendo lo mismo su acervo personal que su desempeño en el ámbito de lo colectivo.

De su amena charla recojo un pensamiento por el vertido: “No se puede ejercer el poder sin vocación de poder, en su más amplia connotación de lo que esto significa.. Por ello, en la política no se puede dejar de considerar el perfil sicológico de aquellos actores de la vida pública que aspiran o, en su caso, habiéndolo alcanzado,  tienen en sus manos el ejercicio del poder”.  Afirmación del político veracruzano que solo es posible entender cuando se tiene el propósito de aprender de las enseñanzas de la  historia.

Aprender para conocer; conocer para aprender de los demás, es la lección.  Nunca se deja de aprender cuando se tiene la voluntad de aprender, es lo que me queda de esta cena brindada a colaboradores y amigos de “Sociedad 3.0”, enriquecida para mi gusto con una aproximación a lo que deberíamos entender por sociedad del conocimiento.

Hojas que se lleva el viento

Nicanor Parra, poeta chileno,  retrataba de cuerpo entero a  encuestas y estadísticas con este cálculo:” hay dos panes; usted come dos, yo ninguno. Promedio de consumo: un pan por persona”. Sencilla apreciación sustentada en el sentido común que, sin duda, es aplicable al bombardeo mediático con el que nuestros gobernantes tratan de convencernos de lo bien que marchan las tareas del crecimiento y desarrollo, permitiendo que el país destaque como una de las primeras economías del mundo.

Con la misma óptica, en Veracruz el mini gobierno de la alternancia pretende socializar las pérdidas resultantes del saqueo, llamando a 8 millones de veracruzanos a compartir el costo del rescate de la administración pública. Si la disponibilidad financiera proyectada es de dos panes, el gobierno come dos y la población victimada, ninguno a lo largo de más de 30 años plazo.

De ahí que tanto el llamado a la austeridad como el de fortalecer la unidad en torno a la alternancia, generen tantas dudas en aquellos que no habiéndose dejado influenciar por las circunstancias del momento, no votaran a favor de la alianza presuntamente anti natura PAN-PRD. Y utilizo  la palabra anti natura, como un lugar común con el que suele calificarse de manera simplista  al juntar la derecha con la izquierda del  espectro electoral para constituir un gobierno de coalición. Simplismo que juzgo no tiene lugar cuando, de hecho y al menos en el caso que nos ocupa, pragmáticamente ya no existe diferencia ideológica y programática entre un partido conservador que pretende dar vuelta atrás a la rueda de la historia y otro que habiendo renunciado a su carácter contestatario,  corriéndose a la derecha se encuentra en vísperas de celebrar sus propias exequias.

Si lo que se pretende es que prive justicia y equidad en la relación fiscal de la entidad con la federación, debería empezarse por ejercerla en Veracruz. No puede ni debe prorratearse el pago de la deuda pública pagando justos por pecadores. Más si el endeudamiento no se refleja en beneficios palpables para todos, teniendo como origen el enriquecimiento indebido de una minoría de rufianes sin más afán que el saqueo de la hacienda pública. No más deuda ni impuestos legales o extralegales; que el gobierno haga lo que tenga que hacer haciendo más con menos, en un esfuerzo de racionalidad y productividad institucional sin  simulación ni privilegios fuera de orden para la alta burocracia.

Entendámoslo de una vez por todas. El saqueo ya es cosa del pasado. Lo que se llevaron ido está y no regresará en la medida de lo mínimo deseable para resarcir la pérdida, así se aplique la ley hasta sus últimas consecuencias a los saqueadores. No más venganza y ajuste de cuentas, hay que cederle el  paso a un buen gobierno.

Lo que cuenta es el presente, de aquí para adelante y de acuerdo a lo presupuestado para el 2017 por los tres órdenes de gobierno, es el punto de partida a considerar. Lo que se haga o deje de hacerse con los recursos disponibles en los próximos doce meses, será la medida para juzgar a la nueva administración. Y a otra cosa mariposa que el horno no está para bollos.

Así, ¿o más claro?

-ooo-

No es lo mismo ser activista que gobernar.  Como está poniéndose de manifiesto con Miguel Ángel Yunes Linares al frente del mini gobierno de la alternancia. La desconfianza, desesperación, impotencia y falta de imaginación para paliar el temporal heredado,  se refleja tanto en la integración del gabinete como en palos de ciego en sus primeros 20 días de mandato. Y no es para menos, la situación caótica que se vive en la administración pública veracruzana tiene a Miguel Ángel Yunes entre la espada y la pared.  Hoy afirma una cosa y al día siguiente se desmiente forzado por la realidad, sin que hasta el momento se vea tanto en la forma como en el fondo que cuenta con un equipo de colaboradores eficientes y eficaces que, más allá de la lealtad al jefe y al partido gobernante, contribuya a empujar la carreta.

Estamos observando un gobierno de un solo hombre multiplicado en varios frentes y rebasado por su circunstancia, que habiendo generado amplias expectativas de cambio entre los veracruzanos que le dieran su voto, no le encuentra la punta al mecate para salir avante del atolladero;  poniendo en evidencia lo que ya resultaba obvio, sin dinero, empujando la pesada carga de una burocracia indolente, con una oposición siempre dispuesta a ponerle piedritas en el camino y una opinión pública escéptica y desconfiada, no se puede transitar de la denuncia y el señalamiento pertinaz que como estrategia le permitiera el triunfo en las urnas, a la estructuración y operatividad de un gobierno eficaz como el que la coyuntura demanda.

Por otra parte, es notorio el curarse en salud sobredimensionado mediáticamente la ausencia del gobierno federal en la búsqueda de soluciones efectivas a un problema al que por omisión ésta contribuyera. Como activista era bien vista su actitud de denuncia y reclamo, como gobernador y bajo las reglas de un presidencialismo que no se quiere ir, otra muy distinta es el pretender gobernar jalándole los bigotes al tigre.

-ooo-

Si la lógica formal no nos engaña, negros nubarrones se abaten por sobre los territorios asignados por el gobierno de Peña Nieto a las poderosas trasnacionales, entre ellos los veracruzanos. Veamos:

Como es bien sabido, nuestros vecinos del norte no tienen amigos, tienen intereses y, entre estos, en primer término los de sus más importantes corporaciones económico-financieras asentadas a lo largo y ancho del mundo. Como también es del dominio público y los ejemplos de ello sobran,  que en los territorios en los que operan éstas, por sobre la soberanía de los países huéspedes privan los propósitos y objetivos últimos de las trasnacionales norteamericanas a la sombra de la protección legal o extralegal de su gobierno, incluyendo a la tortuosa CIA y  mercenarios al servicio de prestadores de servicio de seguridad mejor conocidos como “contratistas”.

Donald Trump,  futuro presidente de EE UU., en la integración del que será su gabinete ha designado al presidente y CEO de ExxonMobil, Rex Tillerson,  como Secretario de Estado, organismo este último encargado de velar por los intereses de sus connacionales en el exterior, con énfasis en los de sus poderosas corporaciones petroleras. Luego es de esperarse entonces el que los territorios mexicanos, incluidos los veracruzanos,  en los que  éstas operan u operarán en el futuro (gracias a la llamada “reforma energética” o al programa de “zonas económicas especiales”), por sobre la soberanía nacional e interés vital  de sus habitantes  se impongan  jurisdiccionalmente los mecanismos de protección del Departamento de Estado a cargo del jerarca petrolero con todas las consecuencias imaginables.

Por lo pronto, el Departamento de Estado ya presiona para que el gobierno de México entregue los territorios asignados a las petroleras, libres de compromisos laborales contraídos entre Pemex y el sindicato petrolero,  dando lugar a una política de despidos que está dejando sin empleo a miles de trabajadores tanto en Veracruz como en Tabasco y Campeche, generando incertidumbre, deterioro social y pérdida de expectativas de crecimiento y desarrollo en las comunidades afectadas.

El gobernador de Veracruz, mostrando algo más que miopía geoeconómica,  ni tardo ni perezoso se hace eco  de las declaraciones triunfalistas de Peña Nieto, asegurando que gracias a la reforma energética y a la estrategia de zonas económicas especiales,  la entidad recuperará el ritmo perdido de crecimiento y desarrollo. Nada, a mi modesto entender,  más alejado de la realidad, tenemos como ejemplo negativo de ello a las consecuencias socioeconómicas que ha traído aparejada la expansión del  fracking en la extracción de hidrocarburos a cargo de trasnacionales en el norte de la entidad.

Xalapa, Ver., diciembre 20 de 2016

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.c

A %d blogueros les gusta esto: