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Category Archives: Educación

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En abierto, sin tapujos, Peña Nieto inicia su sexto año de gestión provocando polarización y encono entre los mexicanos ante el proceso electoral 2018 que formalmente inicia en noviembre próximo.

Enrique Peña Nieto (La Jornada 03/09/2017) aseguró que hace muchos años que el país no se encontraba ante una encrucijada tan decisiva y determinante como la actual. “La disyuntiva es muy clara: seguir construyendo para hacer de México una de las potencias mundiales del siglo XXI o ceder a un modelo del pasado que ya ha fracasado’’. Afirmación en clara alusión al “populismo” que se dice colocaría a México en igual o peor tesitura que lo que se vive en Venezuela.

Frenar a López Obrador y Morena a cualquier costo es el propósito ya explícito del gobierno peñista y su partido, como se pusiera de manifiesto al afirmar Peña que respeta al tabasqueño pero difiere de su modelo económico, dando lugar a una orquestada andanada de descalificaciones al partido de reciente creación y su líder nacional.  Destacando las declaraciones del secretario de educación, Aurelio Nuño Mayer (La Crónica 010917),  quien llamó a los priistas “… a la unidad y a dar la batalla para que el legado del presidente Enrique Peña Nieto en materia educativa continúe en 2018 y así convertir a México en la Corea del Sur del siglo XXI y no tomar el camino que nos lleva a resultados populistas como los que vemos en Venezuela”.

Nueva versión de “López Obrador un peligro para México”, ahora sustentada en una deformada idea mediática de “populismo” y en presuntos nexos de López Obrador con el gobierno venezolano de Maduro. Ello enmarcado en la posición injerencista del gobierno de México en los asuntos internos de la nación sudamericana.

Con la diferencia de que el México de hoy no es el que gobernaran Vicente Fox y Felipe Calderón. Como tampoco la presidencia de la república y el PRI cuentan con respaldo suficiente para rescatar la hegemonía de antaño, como para pretender  arrebatarle  el posible triunfo a  un López Obrador cuya popularidad y aceptación va en ascenso.

Fruto de la impotencia y la desesperación la estrategia peñista lejos de ser exitosa no solo podría revertírsele en el último año de su gobierno, también y eso acusa extrema gravedad, el que la sociedad se polarice sumando encono entre los mexicanos cuando ya de si no estando el horno para bollos, México se debate en una espiral de violencia que cuestionando a un endeble estado de derecho, lo mismo merma gobernabilidad que capacidad para administrar un conflicto que rebasando a las instituciones republicanas tiene como caldo de cultivo desigualdad, pobreza y deterioro del tejido social en ascenso.

La mayoría del pueblo de México ya no se mueve por consigna dictada desde la cúpula de la élite. La estructura poblacional en lo social, así como la económica caracterizada por una profunda desigualdad en el ingreso, ya no se corresponde con el discurso oficial ni responde a pie juntillas a intencionalidad y propósito del poder formal y fáctico dominante, luego pretender alcanzar unidad nacional en base a una supuesta disyuntiva que equivale  a dos sopas, “o estás conmigo o estás contra mí”, oponiendo el negro al blanco sin ponderar los medios tonos, a mi juicio no solo cae en los terrenos de lo absurdo, también divide y agudiza los conflictos en un país que en su conjunto y salvo pequeñas islas que confirman la regla, sin rumbo claro, timonel y brújula, a partir de la violencia criminal impune, ronda peligrosamente el camino de la anarquía.

Atendiendo al bajo nivel de aceptación que registra Peña Nieto y su gestión, confirmado con la indiferencia de la mayoría de los mexicanos ante un V Informe de Gobierno plagado de triunfalismos sin sustento, mentiras y verdades a medias, en qué cabeza cabe, sin desvariar u optar por un autoritarismo a ultranza, el oponer como una disyuntiva que parte de premisas falsas,  la continuidad de un modelo neoliberal fracasado, entreguista y empobrecedor al retorno al pasado. ¿Cuál pasado? ¿Aquel al que el partido hegemónico con sus luces y sus sombras nos sometiera a lo largo de décadas? ¿A los gobiernos panistas de Fox y Calderón? Vaya manera tan simplista de contemplar la historia de México en aras de dar continuidad a lo que las mayorías rechazan.

México ni es Corea del Sur ni es Venezuela. Cuenta con su propia historia, su propia circunstancia en el orden nacional e internacional, pero sobre todo cuenta con un pueblo que, en las encrucijadas más álgidas de la historia nacional ha sabido encontrar su propio camino. De ahí a que viene entonces la dicotomía planteada, si no es con el propósito explícito no solo de confundir a sectores desinformados de la población, también el de encontrar un respaldo social que no se tiene, en una clase media alta que contempla como peligro a sus aspiraciones de ascenso económico y social el que López Obrador sea un Maduro más en América Latina.

El mismo juego que en Venezuela opone a la clase media alta con las mayorías populares con el resultado por todos conocido. ¿Eso es lo que queremos para México?

Insistiré una vez más: Andrés Manuel López Obrador no es el revolucionario que se sataniza; tanto el cómo Morena son simple expresión de un reformismo progresista que se identifica con el descontento y hartazgo que ha generado un régimen político obsoleto y caduco que, para una población de 130 millones de mexicanos, ya no responde a las necesidades presentes de nuestras realidades.

Ya experimentamos con el PRI y el PAN en el gobierno, por qué entonces se nos quiere negar la opción que ofrece Morena, si no es para seguir igual o peor que endenantes.

Hojas que se lleva el viento

Patética la andanada mediática del priismo en Veracruz  condenando la ausencia de democracia interna en Morena, como si el tricolor tuviera calidad política, ética  y moral para asumirse como paladín de la democracia. Despotrica contra la paja en el ojo ajeno sin tomar conciencia de la viga que nubla su tuerta visión. Todo sea por alcanzar un pedazo de pastel en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., septiembre 3 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

México no ha logrado pasar de un modelo de manufactura maquiladora a uno de creación de valor industrial, reconoció el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso durante su participación en la Reunión Anual de Industriales 2015 de la Concamin (La Jornada ).

Con esta afirmación parece que el titular de Hacienda por fin descubrió el hilo negro de una realidad que no se puede modificar con el simple hecho de promulgar reformas “estructurales” para adecuar a México a los requerimientos del mundo globalizado.

“Hay dos Méxicos: uno dinámico, que compite con el mundo con industrias crecientes, y un sur del país que se ha venido rezagando y quedando atrás”, afirmó el funcionario, aceptando que no se puede tener una visión homogénea y dar trato igual entre desiguales, sectorial y regionalmente, en un país que estructuralmente conforma un auténtico mosaico de diversidades en el que el común denominador es precisamente la desigualdad.

Mosaico en el que históricamente intereses creados y particularidades de cada una de las piezas que le conforman, responde de manera diferente a expectativas de progreso y modernidad y en el que no caben, por lo consiguiente, políticas públicas tendientes a una homogeneización por decreto, como pretende el presidente Peña.

Para algunas regiones y sectores productivos, “productividad, competitividad, formación de talento y encadenamiento productivo”, tienen significado relevante dentro del marco de la economía neoliberal de mercado, en tanto que para otras, son discurso inerte o que, en su defecto, se perciben como una verdadera amenaza a un histórico statu quo de acumulación de capital, sustentado en un modelo arcaico de explotación de los recursos humanos y naturales.
Amén de la natural resistencia de las comunidades humanas a todo proceso de cambio que implique modificación a sus formas, costumbres y tradiciones de existencia.

Se han requerido tres años de topes contra la pared, para aceptar que el modelo neoliberal de modernización y homogeneización de los procesos productivos existentes, regional y sectorialmente, no camina en tanto no contemple políticas públicas diferenciadas y de gradual aplicación, acordes con el mosaico de realidades por transformar.

No es circunstancial el hecho de que la mayor resistencia a la reforma educativa, se de en el marco de las regiones con el mayor atraso económico relativo y cuyas poblaciones, aún se aferren a modos de producción hoy considerados “arcaicos” para el neoliberalismo. La reforma se pretende imponer por igual a todo el sistema educativo nacional, sin considerar asimetrías dominantes entre regiones y sectores productivos que determinan la vida cotidiana de millones de mexicanos.

De ahí que resulte interesante aunque insuficiente y posiblemente contraproducente, la postura asumida por el secretario de Hacienda, planteando la necesidad de una política industrial de nueva generación que de paso a un nuevo modelo productivo. Y digo que posiblemente contraproducente, porque el problema de fondo que es la desigualdad y asimetría entre regiones, se sometería nuevamente a los conceptos neoliberales de eficiencia, eficacia y competitividad en el marco de la economía de mercado; desestimando el papel del Estado como promotor, inductor y rector de un proceso de cambio que constituyendo en sí una verdadera revolución, requiere de algo más que el libre juego de las fuerzas productivas, o decretos cupulares que en el papel quedan como buenos deseos.

Lo grave para el país es que en su impaciencia, el gobierno peñista se inclina por substituir este proceso interno de cambio y transformación, por el cómodo camino de una amplia apertura a capital, recursos humanos y tecnológicos a empresas extranjeras, como aunque aún de manera incipiente, ya está teniendo lugar de manera evidente en diversas regiones del país. Sobreponiendo a rajatabla el “modelo modernizador” en territorios y economías locales consideradas por el peñismo como “atrasadas”, en perjuicio de comunidades enteras aferradas a costumbres y tradiciones, como es el caso de los pueblos originarios. Deslegitimando las presuntas buenas intenciones de nuestros aprendices de brujos.

Situación ésta última, generadora de resistencias y conflictos que poniendo en riesgo paz social y unidad nacional, acentúan aún más desigualdades y diferencias entre regiones y sectores productivos. Luego cabe cautela y prudencia, dando tiempo al tiempo sin esperar que en los próximos tres años con una visión cortoplacista, un México homogéneo tenga plena cabida en el mercado globalizado.
Y aquí es donde cabría la interrogante: ¿Estará dispuesto Peña Nieto a transitar con paciencia y prudencia a lo largo del segundo tercio de su mandato?

Más temprano que tarde tendremos la respuesta.

Hojas que se lleva el viento

Era de esperarse. A lo largo de un año de proselitismo madrugador a los senadores priístas veracruzanos no sólo ya se les desgastó el discurso, sino que se les está haciendo grumos el engrudo a unos días de definirse la candidatura al minigobierno de dos años, enfrentando, como punteros, a una andanada de fuego amigo que ha fragmentado y polarizado internamente al tricolor. Al final del día, afirmara Javier Duarte, lo que prevalecerá será la unidad y el PRI nuevamente se levantará con el triunfo. Por cierto, Duarte así lo aseguro en su encuentro con integrantes de la Asociación de Periodistas de Veracruz “Noé Valdez”, considerando que con el crecimiento de Morena en Veracruz, se dividirá el voto opositor y la elección de su sucesor se irá a tercios, favoreciendo a su partido, por lo que en esta ocasión no tiene reparo en una alianza entre el PAN y el PRD.

Buenos deseos del gobernante bajo su óptica triunfalista. La realidad es que pese a la aceitada maquinaria electoral del PRI, si este partido se equivoca en la selección de candidatos y si Morena mantiene el paso que trae, avanzando a paso firme con inteligencia e inclusión, la por ahora incierta alianza entre el PAN y PRD no será suficiente para inclinar la balanza a favor del tricolor. Dejemos al tiempo la última palabra.

-ooo-

Javier Duarte de Ochoa no desmintió lo expresado por Arturo Reyes Isidoro en su columna “Prosa aprisa”. Simplemente aclaró en la Casa Veracruz, que un “chismosín” hizo público lo por él expresado en corto y entre amigos. No es una declaración pública del gobernador de Veracruz que infrinja las disposiciones legales en materia electoral, aclaró. Para su infortunio, palo dado ni Dios lo quita y lo expresado entre amigos tuvo ya repercusiones en el descarrilado proceso electoral 2016.

Xalapa, Ver., diciembre 5 de 2015
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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

 La democracia sufre un vacío de comunicación que ha sofocado el debate y, en los hechos, negado la importancia crucial que la deliberación pública tiene para la forja de un buen gobierno”. Rolando Cordera campos

Desde hace algunas semanas, el ex diputado federal Uriel Flores Aguayo ha venido señalando la necesidad de un debate constructivo que enriquezca la vida política de Veracruz, privilegiando respeto, diálogo y confrontación de ideas y propuestas. Encomiable llamado, cuando lo que se percibe es precisamente ausencia de diálogo y debate responsable ya no sólo entre la clase política, también en el ámbito académico, en torno a los problemas torales de la entidad.

El análisis serio, de profundidad, incitando al diagnóstico del actual estado de cosas y a la formulación de propuestas viables, para el corto y mediano plazo es aislado y se pierde en el vacío. Es más importante el intercambio de dimes y diretes en torno a la definición de las candidaturas al mini gobierno de dos años, que entender y atender lo que debería ser prioritario para un Veracruz que vive una crisis dentro de otra, más amplia, como podría ser la que acusa el país en su conjunto ahora acicateada lo mismo por un acuerdo comercial asimétrico y negativo para México en la Cuenca del Pacífico, que la pretensión de llevar adelante reformas neoliberales, presuntamente estructurales, al precio que sea, incluido el uso de la fuerza.

Nada que no sea el contexto aldeano de la coyuntura electoral -descarrilada por cierto por los afanes continuistas del clan Herrera-Duarte-, preocupa y ocupa a nuestra llamada clase política y a la prensa afín a los primeros círculos del poder formal. Y es en este escenario que Flores Aguayo pierde también la brújula, al ubicar su llamado al debate en los mismos términos, circunscribiéndolo al tema o temas electorales en boga, a los dimes y diretes e incluso a confrontaciones personales, como una manera de adecentar y oxigenar el clima político electoral, sin parar mientes que con ello está contribuyendo al proyecto de regeneracionismo lampedusiano de un régimen político caduco y obsoleto.

Más de lo mismo

Cierto, entre la llamada clase política, el tema electoral es prioridad. Más no por eso debería evadirse el debate de altura sobre una temática que, guste o no, es determinante lo mismo para quienes resulten candidatos a la gubernatura y, con mayor razón, para el futuro cercano de los veracruzanos. Sea quien fuere quien resulte electo gobernador, más temprano que tarde habrá de enfrentar el escenario adverso consecuencia tanto del deterioro económico del país y de la entidad, como aquel de orden social fruto del descontento y el hartazgo que ya se asoma por sobre la superficie de encrestadas aguas.

Esto, además de una administración pública quebrada en lo administrativo y financiero, carente de credibilidad y confianza, que se revuelca en el cochinero de la corrupción impune. Quiebra financiera, moral y política cuya solución no está en manos del más pintado y con mayor razón, el intentarlo siquiera en un periodo acotado de gobierno insuficiente incluso para desenmarañar la madeja y encontrarle el hilo al mecate.

Consecuencia de tal obcecación no puede ser otra que la imprevisión y la improvisación, debiendo pagar nuevamente los platos rotos la mayoría de los veracruzanos cuyo acceso a la toma de decisiones que le competen, le está vedada. Un proceso de cambio para seguir igual, en tanto que la sucesión de antemano está amarrada al proyecto transexenal de peña Nieto.

“Es imposible debatir sin información, no hay tema y se habla al vacío…”, nos dice Flores Aguayo. Y podría tener razón. Antes de debatir hay que informarse, filtrar la información disponible separando la paja de lo sustantivo, y a eso debería contribuir la prensa, empero, a su vez esta se encuentra atada de manos ante la falta de rendición de cuentas y transparencia en el quehacer gubernamental.

Si se habla del PRI y sus enredos sucesorios, me dice un buen amigo, analista y comentarista político, es porque no hay más tela de donde cortar. Pasando por alto que más allá de dimes y diretes electoreros, la crisis multidimensional de Veracruz periodísticamente da para eso y más si hubiera compromiso con la necesidad de un cambio real.

Lo paradójico, es que Flores Aguayo privilegia la necesidad del debate, pero al mismo tiempo acepta la inviabilidad de lo que propone por falta de información fidedigna en que sustentarlo. A lo que yo agregaría, por exceso de desinformación y ausencia de interés a todos los niveles, por trascender los límites de nuestra aldeana visión de lo que debemos entender por política y lo que este corto entendimiento significa en la vida de 8 millones de veracruzanos. Pero si existiera voluntad para debatir en torno lo prioritario, la información disponible reiteradamente propalada por investigadores serios de la Universidad Veracruzana, sería más que suficiente para su inicio.

No hay tal voluntad política. Basta y sobra con lugares comunes como la frase hecha: “Veracruz, un estado que nos llama, nos convoca y exige trabajar en unidad”, para salir del paso en una coyuntura estrictamente de corte e intencionalidad electoral.

“Primero el programa” ¿Y el diagnóstico puntual qué?

Primero el programa, después el candidato, es la señal que baja de la cúpula priísta, dijera el presidente del CDE del PRI en Veracruz en un encuentro con periodistas. Si la lógica no miente, la frase es acertada, primero lo primero. ¿Más de qué programa se habla en la cúpula tricolor si no se antepone diagnóstico y debate para concertar, conciliar y establecer consenso? Y esto cabe para todos los partidos en contienda. Luego parcialmente Flores Aguayo en su cortoplacismo, tiene razón. Información y debate antes que programa y candidato en una racional jerarquización de prioridades que contribuya a enderezar el rumbo.

Hojas que se lleva el viento

El régimen político en torno al cual giran las vidas y haciendas de los mexicanos, en su obsolescencia no logra superar la etapa patriarcal antidemocrática, de exclusión y clientelar. Aún se sigue requiriendo del “dedazo” cupular para que se mueva la rueca. Se observa en todo el espectro partidista y permea al resto de la sociedad. La situación político electoral que se vive en Veracruz lo refleja, cuando lejos de que la selección de candidatos sea fruto de un proceso democrático, ésta esté condicionada a lo que desde la cúpula de la pirámide se considere como lo más conveniente. Resultado de ello, es una democracia representativa simulada y contraria a la búsqueda del bien común. Régimen patriarcal que no se atreve a dar el paso adelante legislando en torno a una auténtica y legítima reforma de Estado. El peso histórico de los intereses creados, personales y de grupo, es superior a una necesidad objetiva que requiere de urgente atención. La sociedad y un país que viven anclados en el pasado, sin eufemismos lo demandan.

-ooo-

Cuando se requiere del uso de la fuerza pública y no de la fuerza de la razón para llevar adelante las presuntas reformas estructurales que le aprobara un congreso sumiso y omiso al presidente Peña, es que algo anda mal y no se hace nada para corregir el entuerto. La violencia de Estado es incapacidad para convencer, lo que deriva en impotencia sectaria del aparato gubernamental para gobernar con la razón. Con amenazas y palos, mis estimados, no se construye ni modernidad ni buen gobierno salvo en las mentes retrógradas de los aprendices de brujo.

-ooo-

La mayoría de los acarreados al evento en que rindiera el senador veracruzano Pepe Yunes su informe legislativo, son los mismos de siempre, profesionales por definición y obvia necesidad. ¿Cuándo se acabará con esta indignante práctica onerosa de exhibición de un falso respaldo político? Ni construye ciudadanía ni fortalece nuestra incipiente y balbuceante democracia.

Xalapa, Ver., 01 de Diciembre de 2015.

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

En la política estatal como en el clima, la primavera inicia lloviendo sobre mojado.

Tanto se ha abusado de la crítica, el cuestionamiento y la denuncia mediática de lo que en lo interno y externo abruma a una administración pública estatal que con el Sr. Javier Duarte de Ochoa ha venido transitando sin rumbo, sin brújula y sin proyecto claro y contundente, que todo lo que pudiera decirse está dicho y todo lo que pudiera tener de punible a la luz de un auténtico Estado de derecho, “ni perjudica ni beneficia sino todo lo contrario”.

No pasa nada ni pasará, el fracaso de un gobierno, corrupción impune y simulación compartida, vacunados.

Crítica y denuncia al paso del tiempo, se transformó para la opinión pública en un lugar común irrelevante. A lo hecho pecho, indiferencia y cinismo en los de arriba, rabia e impotencia en los de abajo, es la triste y terca realidad que hoy se vive en Veracruz.

Frente a lo reiterativo nada pasa y si pasa, el hilo se revienta por lo más delgado, se castiga a quien agarra la pata y se premia a quien la mata. La corrupción impune se impone por sobre lo que la gente pudiere pensar sobre una administración pública fallida.

Si acaso, este lugar común sirve al interés partidista en un año electoral y/o al anticipado proselitismo con vías a las elecciones del 2016 y 2018. Utilizado como herramental mediático de descalificación y posicionamiento de tal o cual actor en el ánimo de votantes potenciales.

En tanto que la crítica fundamentada, denuncia, señalamiento, especulación y denuncia no hacen la menor mella en los círculos del poder público estatal, no contribuyendo a una sana autocrítica del gobernador para corregir y enderezar el rumbo, si contribuyen a una mayor opacidad, al cinismo y descaro, operando a favor de un gatopardismo en el que el más de lo mismo se impone, desgastando todo intento bien intencionado de los veracruzanos por salvar el bache de una crisis económica y social que se profundiza.

La nula atención gubernamental a marchas, plantones, ignominiosa desnudez femenina en la vía pública, y exigencias de diversos sectores de la población, es otro lugar común que no sirve para otra cosa que justificar el talante crítico que la audiencia espera de los medios de comunicación. Ni se observa ni se escucha, bajo el manido criterio o estrategia mediática de una administración pública convencida de que ocultar la realidad con un dedo es sinónimo de gobernabilidad. Aquí no pasa nada y, si pasa, que mejor que achacar el entuerto a la caída del precio del petróleo, el recorte presupuestal federal, o al descalabro del peso frente al US dólar. La quiebra financiera, moral y política que en el gobierno del Sr. Duarte de Ochoa se vive, se ventila ante la opinión pública como consecuencia de factores externos y no como ineficiencia, improvisación, ignorancia y evidente corrupción; la irritación por la paja en el ojo ajeno es mayor que la ceguera que la viga en el propio impide aquilatar el peso de una necia realidad.

La cuantiosa deuda nunca aclarada, el triunfalismo sin sustento, la quiebra de las arcas públicas, la incapacidad para llevar a Veracruz a buen puerto, no cuentan, no existen en el catálogo de problemas e insuficiencias del gobierno a cargo del Sr. Duarte de Ochoa. Corrupción, opacidad e impunidad sólo anidan en la mente aviesa de los agoreros del desastre, o es tema intrínsecamente argumentado con fines electorales.

En este escenario en el que los lugares comunes cierran un círculo perverso, Veracruz se debate entre la incertidumbre y la duda, esperando una respuesta clara y contundente a una compleja problemática en la que más allá de los escollos nacionales, consecuencia de una crisis global mucho más amplia que la simple ineficacia de un gobierno que transita por senderos equívocos, se genera y sustenta hoy día lo mismo en la ausencia de gobierno que en la omnipresente corrupción e impunidad que campeando en todo lo alto califica la gestión del Sr. Duarte de Ochoa.

¿Qué sigue?

Se pregunta la gente, a la par que expresa un no más a crítica, cuestionamiento y denuncia estériles, esperando una respuesta válida al ¿qué hacer? para retomar rumbo.

No más discurso y especulación sobre un oscuro pasado, es la exigencia popular a partidos, clase política y medios de comunicación, cuando ya no se puede desandar lo andado. Los veracruzanos quieren luz al final del túnel no ramplonas “reingenierías” ni promesas de hacer valer el peso de una ley que no sea la de Herodes para limpia el cochinero. Ya nos jodieron, ¿qué hacer para que no nos vuelvan a joder?

No queda otro camino que el de propuestas viables enriquecidas con participación responsable y consecuente de todos. Respuestas concretas al ¿qué hacer?, surgidas desde abajo y con el peso político que la sociedad otorga a quienes comprometidos están por rescatar democracia, bien común y buen gobierno. Propuestas ciudadanas para salir del bache, aquí, hoy y no para un mañana incierto, es el reclamo.

¿Estarían dispuestos los veracruzanos a afrontar el reto? Por el bien de todos, espero que así sea.

Hojas que se lleva el viento.

Más que anticipado el “destape” por interpósita persona del senador Yunes Zorrilla para la candidatura priísta al gobierno de dos años, tras igual número de años de un obvio proselitismo que más que fortalecerle en sus aspiraciones, lo ha venido exhibiendo ante la opinión pública como uno más de los aprendices de brujo que bajo paradigmas neoliberales han hundido a México. Co artífice como presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público del Senado, lo mismo de “reformas estructurales” que no inciden en los problemas estructurales sustantivos que históricamente arrastra el país, como de políticas públicas equívocas y fallidas que más que combatir y abatir desigualdad y pobreza, conducen economía y empleo al despeñadero, nada nuevo y relevante para enderezar rumbo en la entidad oferta a los veracruzanos. Más de lo mismo, si acaso, prolongando la agonía de un Veracruz que exige mejor destino.

Lo reitero, con un Yunes, rojo, azul o tornasol, o un Juan de los Palotes, dos años no son suficientes para barrer bajo la alfombra, restaurar solvencia en las arcas públicas y corregir rumbo para recobrar confianza y credibilidad en el hoy fallido gobierno veracruzano. Con su tempranero destape “Pepe” Yunes avala hoy y no mañana el perverso juego transexenal de Herrera-Duarte, reflejado en la anti popular gubernatura de dos años para un Veracruz tendido en la lona. Seis años o nada, debería ser en congruencia a lo que le apuesten quienes realmente estén dispuestos a servir con honestidad y buen juicio a los veracruzanos todos.

-ooo-

“Desde el Ayuntamiento de Xalapa impulsamos una política incluyente, con perspectiva de género, para fortalecer los derechos y valores de las mujeres en nuestra sociedad”, afirma Américo Zúñiga Martínez, alcalde de Xalapa. Quizá por esa política incluyente es que tolera en nuestra ciudad capital el bochornoso e indigno espectáculo de Cesar del Ángel y sus pupilas desnudas en la vía pública.

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J. Enrique Olivera Arce

Sin pena ni gloria se celebró en tierras veracruzanas la XXIV Cumbre Iberoamericana. Con importantes ausencias, legaciones de 22 países bordaron en vano con buenos propósitos en torno a una realidad global que, como bien señala José Mújica, presidente de la República Oriental del Uruguay y el único que explícitamente se solidarizó con el pueblo de México, no se puede ocultar con  el paraguas.

Cumpliéndose con la parafernalia protocolaria propia de estas estériles reuniones, el presidente Peña como anfitrión, no pudo evitar que la preocupación en el seno de la Cumbre y en el exterior de los recintos destinados para el efecto, se concentrara implícitamente en la profunda crisis que se vive en México y la incapacidad nuestro gobierno para darle un cauce satisfactorio.

La temática, como suele suceder en Cumbres de igual naturaleza, giró en torno al crecimiento, innovación y desarrollo, así como  la cooperación económica y social para la construcción de sociedades más justas. Peña Nieto le definió como la oportunidad para potenciar la riqueza en los países concurrentes, desentendiéndose de la crisis globalizada que rondando los terrenos del estancamiento y recesión,  hace nugatorios los esfuerzos neoliberales por darle salida en el marco de las reglas impuestas por las grandes potencias.

Y en este orden de cosas, la mandataria brasileña de haber asistido es la única que podría aportar algo a nuestro país en la reactivación económica, ya que con excepción de Uruguay, tanto España como la mayoría  de países iberoamericanos con mandatarios y Jefes de Estado presentes en la Cumbre, se encuentran en igualdad de condiciones críticas que México. Sin embargo, Dilma Rousseff está más comprometida con la agenda de UNASUR que con América del Norte.

Independientemente de los logros que pudieran haberse alcanzado en conversaciones bilaterales entre los mandatarios asistentes, las conclusiones generales y acuerdos específicos dados a conocer al término del encuentro, no son nada alentadoras para el bloque iberoamericano como tal. Dando la impresión de que los acuerdos signados son más buenos propósitos y lugares comunes que compromisos viables.

Propósitos como poner empeño en promover la inclusión de los sectores más marginados y de construir sociedades igualitarias, al tiempo que trabajar en estrategias para garantizar una educación universal y de calidad,  en un clima de fortalecimiento de la Conferencia Iberoamericana para una cooperación horizontal que refleje la realidad de la región, son sólo palabras de dientes para afuera cuando la prioridad real es como salir airosos de la crisis globalizada en cada uno de los países participantes.

La Cumbre satisfizo el libreto preestablecido, cumpliendo, para el presidente de México como distractor a la par que oportunidad para recuperar autoridad en el ámbito internacional. Empero, la crisis en México sigue, profundizándose bajo una dinámica en la que los tres poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno, están atrapados frente a una auténtica rebelión de la sociedad movilizada,  a la que no satisface ni la temática del control de daños propuesta por el Sr. Peña Nieto ni la respuesta a bote pronto tanto de los órganos de procuración de justicia como del poder legislativo.

La interrogante que flota en el aire, es: ¿Qué sigue? Cuando 2014 concluye sin restañarse aún  las heridas abiertas.

Hojas que se lleva el viento.

Habida cuenta de que el gobierno de Veracruz no tocó baranda en la organización, desarrollo y clausura de la Cumbre Iberoamericana, al titular del poder ejecutivo estatal le tocó jugar el papel marginal de convidado de piedra y, por más esfuerzos que se le acreditan por estar cerca y tomarse la foto, tanto con el Sr. Peña Nieto como con los mandatarios asistentes, su presencia careció de relevancia alguna, pese a que su vocero y coordinador de comunicación social afirmara lo contrario en sus ya clásicos anuncios de ocasión.

Salvo, claro está, el que para el presidente de México sea relevante el clima de inconformidad social que se manifestara en diversos puntos de la entidad veracruzana durante la Cumbre, dándole marco a la inocultable crisis de gobernabilidad y de inseguridad que con carácter expansivo va cubriendo la casi totalidad del territorio nacional.

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Concluidos tanto los Juegos Centroamericanos y del Caribe como la XXIV Cumbre Iberoamericana, Veracruz retorna a su permanente estado de letargo, disponiéndose sus habitantes a terminar el año en las mejores condiciones posibles; dándose espacio para albergar un poquitín de esperanza y optimismo y pasar las fiestas decembrinas sin sobresalto que altere tranquilidad en el seno de la familia y en el ya de antemano desfondado bolsillo.

Por cierto que las comparecencias de los integrantes del gabinete del jefe ejecutivo estatal que ya también quedaran atrás, aparte de prácticamente no interesar para nada a nadie, confirmaron tanto la vacuidad del IV Informe de Gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa como la mediocridad de  diputados locales y comparecientes de entre los cuales, destaca el secretario de turismo, que se aventó la desafortunada puntada de elevar al infinito tanto el número de visitantes como derrama económica a lo largo del IV año de gobierno en la actividad bajo su responsabilidad, mereciendo la rechifla de un respetable harto de engaño y simulación.-

Xalapa, Ver., diciembre 10 de 2014.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

A río revuelto ganancia de pescadores y, bajo esta tónica, el priísmo nacional pretende adjudicarse como un triunfo el episodio coyuntural del diálogo entre el secretario de gobernación y la movilización del estudiantado del IPN. A la par que manda el mensaje de que toda protesta ciudadana deberá seguir el ejemplo de madurez, prudencia y disposición a la concertación con las autoridades en un clima de civilidad.

Pasando por alto que si ha de hablarse de triunfo, este habrá que adjudicarlo al estudiantado inconforme que, avanzando en organización y conciencia de clase, movilizado impuso al gobierno de Peña Nieto el atenderles, reconocer la legitimidad del movimiento y, en un tiempo perentorio, dar respuesta al pliego de peticiones de la comunidad politécnica.

Sin demérito de la actitud valiente asumida por el Sr. Osorio Chong, prueba de lo anterior es que la respuesta a la propuesta gubernamental, ha sido condicionada a la aceptación tácita de las asambleas plenarias de la juventud politécnica, como expresión sí, de madurez democrática de la base estudiantil. Aceptación que, de acuerdo a la información disponible, no será en todos sus términos, habida cuenta de que tras el carácter académico administrativo intramuros, está de por medio la convicción de que por sobre el modelo neoliberal de la educación superior en México, debe prevalecer el espíritu democrático y popular que dio origen a la institución en el gobierno del Gral. Cárdenas.

Convicción que da al movimiento carácter político y ejemplo para toda la educación pública nacional, trascendiendo los muros del Politécnico.

En la propuesta del gobierno se menciona que no debe tener cabida intervención política ajena a la vida académica y administrativa de la institución. Pecándose en ello de ingenuidad o un evidente interés por maniatar al estudiantado y evitar su politización. Ingenua porque en la aldea global ideología y política permea todo lo que toca sin necesidad de intervención explícita de personeros o partidos políticos. En cuanto a evitar la politización del movimiento, la propuesta llega tarde, una vez que el estudiantado tomó la calle y exigió diálogo con la autoridad, el movimiento estudiantil tomó carácter político, enriqueciéndose con ideas claras y contundentes respecto a lo que piensa la juventud de México del modelo neoliberal de la educación; germen de una participación ideologizada y de un programa mínimo para acciones subsecuentes que podría extenderse en todo el territorio nacional.

Luego, dónde está el triunfo que el priísmo quiere adjudicarle al gobierno del Sr. Peña Nieto echando las campanas al vuelo.

El gobierno resintió el golpe y se puso a la defensiva. El estudiantado tiene la iniciativa y seguramente va por todo. Ya veremos si se mantiene el espíritu de prudencia y diálogo manifestado por el Sr. Osorio Chong en nombre del régimen, o se retorna al viejo y rancio esquema de autoritarismo y represión violenta en contra de la juventud movilizada. Por lo pronto, el gobierno de Peña Nieto está obligado a ceder en la designación de las autoridades de una institución de educación superior hoy acéfala.

Un paso a la vez en el proceso de aproximaciones sucesivas en la larga lucha por la democratización del país y el rechazo al modelo neoliberal de crecimiento, es la lección que está dejando la comunidad politécnica movilizada. Falta ver el resultado en una coyuntura en la que el Sr. Peña Nieto ya no quiere queso, salir de la ratonera es su objetivo más próximo apabullado por el cúmulo de contradicciones existente entre el modelo de país que propone y el país de más del 50 por ciento de la población en condiciones de desigualdad y pobreza que se le escurre entre los dedos.

Tiempo al tiempo en un escenario en el que el Banco Mundial exige a México calidad educativa en beneficio del gran capital globalizado en tanto que los graves sucesos acaecidos en Iguala, Gro., pide el gobierno estadounidense sean investigados a fondo y con transparencia.

Hojas que se lleva el viento

Engolosinado por lo que considera su pase a la historia, el gobernador de Veracruz no tiene ojos más que para los Juegos Centroamericanos y del Caribe a celebrarse el mes próximo. Y en el inter, la entidad se hunde por carencia de timonel, inmersa ya en el rejuego electorero de una clase política ramplona y convenenciera a la que le es ajeno el desbarajuste económico, finanzas públicas quebradas, inseguridad y malestar de la gente en el próspero y vanguardista Veracruz que aguanta todo.

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Y a propósito del evento deportivo, Américo Zúñiga, alcalde de la capital veracruzana resuelve un problema de vialidad e imagen urbana creando otro de igual o mayor magnitud, como el reubicar el tianguis dominical de la Av. Orizaba pasándolo a calles aledañas de la Col. Obrero Campesina. Con la consiguiente molestia para los vecinos que, por cierto, tienen más de 9 años pidiendo a las autoridades les resuelva el problema del comercio informal en la zona cuyo foco se localiza en el conocido “Salón Bazar” propiedad de la familia Ferraez. A esta constante pedir sin ser escuchados, se suma la inútil protesta por la instalación de una gasolinera en la confluencia de Av. Xalapa y la calle Francisco Vázquez de la colonia citada, ya autorizada por la Comuna.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Falleció Don Ernesto Rizzo Murrieta, destacado exponente del periodismo en Veracruz. Que en paz descanse.

En Veracruz la política electoral en todas sus tonalidades es como “la cosecha de mujeres”, nunca se acaba. Y en torno a ella gira el hacer, medio hacer ó no hacer nada de la administración pública estatal y municipal. Entre ciclo y ciclo lo único que cambia es el énfasis mediático acorde con los tiempos de la elección en turno.

Por lo consiguiente, ello arrastra a la vida social y económica de la entidad, la mayor de las veces para mal, en tanto se privilegia la politiquería, el chisme, el rumor, las patadas bajo la mesa y el fuego amigo, por sobre la temática toral de crecimiento económico en todas sus vertientes. Todo quehacer social o productivo, así como la acción de gobierno, “se politiza” o “partidiza” al tenor de los intereses y expectativas de los que aspiran a un cargo de elección popular.

En este escenario, a todos los políticos profesionales les sienta bien la etiqueta de “adelantados” y de ello la prensa se hace eco, rompiéndose de hecho las reglas del juego establecidas en un marco jurídico que en la entidad se interpreta a conveniencia.

Inició octubre y con ello a partir del martes el proceso electoral que desembocará en la elección federal intermedia del 2015. Toca entonces asistir al período carnestolendo de énfasis en la grilla electorera y, por lo consiguiente, el velatorio de armas con vías a la elección de gobernador de Veracruz… y lo que sigue para años venideros.

Lo curioso del asunto es que ni el gobernador Duarte de Ochoa es Veracruz, ni la clase política son todos los veracruzanos, luego en el circo electoral permanente, ni son todos los que son ni son todos los que están. De otra manera la entidad estaría más que perdida con tanta simulación y holgazanería.

Pase lo que pase, suceda lo que suceda, en este marco se desenvolverá la vida económica y social de la entidad en los próximos meses. Así como también en este escenario transcurrirán sin pena ni gloria los Juegos centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en noviembre próximo. Evento deportivo internacional que en la entidad será juzgado en sus resultados bajo diferentes ópticas partidistas, siempre enfocadas a al virulento interés electoral de unos y otros colores de camiseta.

Y como siempre, el respetable será mirón de palo, pagando por ver lo que ni le va ni le viene. Así como presa fácil del bombardeo mediático orientado a convencer a la opinión pública de que en esta ocasión todo será distinto, prevalecerá el clima democrático y en la justa electoral del 2015 ganarán los mejores, los más idóneos y más proclives a defender los intereses de Veracruz y de la Nación en la Cámara baja del Congreso de la Unión.

Y a río revuelto, “los adelantados” que aspiran a gobernar a Veracruz, llevando agua a su molino destacarán como “los salvadores de la patria”, siempre dispuestos a tenderle la mano a los sectores más vulnerables y desvalidos de la entidad, prometiendo lo que no está en sus manos dar y pidiendo en reciprocidad bailar al son de las llamadas “reformas estructurales” porque así lo mandata el Sr. Peña Nieto.

Y en el inter, economía, finanzas públicas, empleo, formalidad fiscal, tocando fondo seguirán siendo compañeros de camino de inseguridad, descontento y hartazgo en un Veracruz condenado al estancamiento y el retroceso gracias a la política electoral, que como la cosecha de mujeres, nunca se acaba… ni se acabará, está en la naturaleza de quienes gustan vivir del trabajo ajeno.

Hojas que se lleva el viento

La descomposición tanto en forma como en fondo del subsistema de partidos políticos en México, profundiza la crisis del régimen político que el pueblo de México se ha dado. Percibiéndose que la política política le es disfuncional a la política económica y social. Incluso choca con los propósitos “modernizadores” de la panacea neoliberal del crecimiento que impulsa el Sr. Peña Nieto, persistiéndose en viejas y caducas prácticas político electoreras que dinamizan la inercia burocrática de la administración pública, fortaleciendo corrupción e impunidad. A la política política se le escapa el control y son cada vez más los movimientos sociales que optan por transitar por la libre, al margen de los partidos políticos. Bueno, ahora hasta los militares en activo convocan a marchas y plantones… Cuando los patos le tiran a las escopetas, algo anda mal y no hay visos de corrección de rumbo.

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Para el secretario de gobernación no todo es miel sobre hojuelas. Su ofrecimiento a la comunidad politécnica está sujeto a la aceptación por parte de las asambleas estudiantiles. La burra no era arisca… Y entre si son peras o manzanas, poco a poco va saliendo el peine del porqué el IPN alzó la voz y salió a la calle. No al modelo neoliberal de la educación superior que se pretende imponer en México.

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No se lo pierda. El gobierno de Veracruz invita a la ciudadanía a disfrutar de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Aparte con tiempo su boletote y gánese la primicia de galletitas y gaseosas.- Cd. Caucel, Yuc., octubre 5 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La participación de la industria naval veracruzana en la construcción de flota menor de Pemex, sin duda es una buena noticia. 30 años de capacidad instalada en franco desuso no son cualquier cosa, si tomamos en cuenta el efecto multiplicador de una actividad que requiere de tecnología, materia prima, suministros y equipo y, sin duda, de mano de obra especializada con alto nivel de calificación.

Y si la industria naval asentada en el puerto de Veracruz a lo largo de tres décadas vegetara de espaldas al mar, habría que preguntarse entonces cuantas décadas atrás nuestra entidad se ha manifestado ajena al potencial que nos ofrece un litoral de más de 700 kilómetros de extensión. Si de aprovechar nuestros recursos costeros se trata, que mejor que hacerlo por la vía inmobiliaria y una incipiente industria sin chimeneas, negocios presuntamente más lucrativos y con recuperación casi inmediata del capital invertido, sin importar si estas actividades atenten contra el medio ambiente y sean altamente vulnerables a los caprichos de la naturaleza.

Para quien esto escribe, a vuela pájaro, baste señalar que cuando se habla y festina de la activación de la industria naval veracruzana, lejos se está de considerar a esta actividad como un renglón sustantivo del comercio marítimo de cabotaje y de la pesca de altamar, y de cómo podría incidir en incrementos de producción, productividad, abatimiento de costos y derrama económica en un marco de integralidad en el aprovechamiento de nuestros recursos costeros.

Industria pesquera

Se ha hablado mucho de la importancia que la pesca tiene en la economía veracruzana; se ha presumido del aporte veracruzano al mercado y consumo de alimentos pero, en realidad, lejos estamos de aprovechar toda su potencialidad. Nuestra pesca se sustenta en actividades ribereñas y acuacultura rústica en aguas interiores que, en términos latos se reduce a una actividad primaria, meramente extractiva y muy lejos del status deseable de una industria próspera, tecnológicamente avanzada con un impresionante efecto multiplicador sustentando a otras ramas industriales afines, diversificación productiva, protección del medio ambiente y expansión del empleo tanto en cantidad como en calificación.

Correspondería a los expertos dar cuenta del desempeño de la actividad pesquera en la entidad y de cómo esta incide en la economía estatal, trátese lo mismo de inversión, composición del capital, capacidad instalada, empleo y volúmenes de producción que a su vez, inciden en ingreso y calidad de vida de quienes participan de los beneficios de esta actividad.

Sin embargo, muy poco podrían hablar de las actividades concurrentes que le dan soporte.
Veracruz no cuenta en cantidad y calidad con una industria naval que distribuida a lo largo del litoral surta de embarcaciones de mediana altura y de altura a la actividad pesquera.

Tampoco se conoce de empresas productoras de avíos y artes de pesca o de volúmenes importantes de financiamiento bancario refaccionario y de avío a los productores. Siendo también prácticamente nula la presencia a lo largo del litoral de una red integral de frío para la conservación y transformación, así como de transporte especializado que aporten a una mejor calidad de los productos pesqueros en el mercado nacional e internacional.

La sola inexistencia de este soporte, habla por sí de que en pesca, a diferencia de otras entidades federativas lo mismo en el litoral del Golfo de México que en el del Pacífico o mar Caribe, estamos en pañales desaprovechando nuestro potencial y especulando siempre de espaldas al mar de la riqueza de nuestras costas.

Que mayor prueba que el considerar a la actividad pesquera veracruzana como renglón productivo marginal, ajena a la promoción industrial y atendida como patito feo por una dependencia ineficiente e ineficaz como la Sedarpa, incapaz esta de encauzar por mejores caminos a la pesca artesanal ribereña y a una acuacultura incipiente y tecnológicamente atrasada.

Lo paradójico es que Veracruz ha contado desde hace varias décadas con la carrera de ingeniería naval de la UV, con escuelas técnicas pesqueras a nivel de bachillerato y con un Instituto Tecnológico del Mar, cuyo potencial ha sido miserablemente desaprovechado y peor aún, ignorado por las autoridades en sus fastuosos programas de promoción económica.

Recuerdo bien que ya en tiempos del presidente Ruíz Cortines se hablaba de la marcha al mar. No pasó de un slogan de moda para la entidad veracruzana. En sexenios posteriores se creó la planta industrial de Productos Pesqueros Mexicanos en Alvarado, correspondiendo a los lugareños y al gobierno estatal el dejarle morir. Con el presidente López Portillo se dotó a las cooperativas veracruzanas de barcos camaroneros de median altura, crédito, asistencia técnica y canales de comercialización nacionales y en el exterior -respaldados por Productos Pesqueros Mexicanos y Ocean Garden-, hoy estas naves yacen hundidas en la laguna de Alvarado.

Es obvio y de todos conocido que Veracruz no está aprovechando las ventajas comparativas que le ofrece su exuberante potencial en recursos naturales, clima, población y ubicación geográfica. Baste señalar que el peso específico en la economía agraria veracruzana descansa en el monocultivo de la caña de azúcar -empobrecedor del suelo, con muy bajos índices de productividad- , así como el proceso industrial de la gramínea, obsoleto, en decadencia y permanentemente subsidiado, son una pequeña muestra de ello y, ni qué decir de una ganadería extensiva depredadora del medio ambiente, tecnológicamente atrasada e inserta en un mercado volátil que frena reinversión y expectativas de mejoría para los productores. El permanente ignorar por décadas a la industria pesquera y su rico potencial a lo largo de más de 700 kilómetros del litoral veracruzano, lo confirman.

Hojas que se lleva el viento

En el marco de la celebración del Día de la Libertad de Expresión, se teje fino en la transformación de “tigres de papel” en confortable zalea para amortiguar los pasos de los adelantados por los escabrosos senderos de la simulación y el engaño.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Difícil si no es que imposible tratar de rasguñar el futuro incierto cuando nos aferramos a ser lo que éramos hace apenas un instante… Reflexión personal

Cuando la vida cotidiana gira en torno al cardiólogo, al gastroenterólogo, al odontólogo, al oftalmólogo, al urólogo, al gerontólogo, al terapeuta y su correlato de análisis clínicos, dietas especiales y demás obligaciones que nos impone el peso de la edad, es la hora de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre lo que a nuestro escaso juicio justificara nuestra presencia en el mundo de los vivos.

La hora del balance entre lo que somos y lo que hubiéramos querido ser, lo que recibimos, lo que dimos y lo que no dimos de nosotros mismos a nuestros semejantes, aceptando con talante autocrítico que en nuestra precaria existencia es más lo que esperamos que lo que logramos al paso del tiempo.

Con el México que nos viera nacer, algo hay de eso. A doscientos años de declararnos independientes de unos voraces colonizadores que nunca se fueron de la vida nacional, observamos que la salud del país siendo deficitaria, se deteriora aún más día con día, debiendo recurrir a especialistas que, a cual más, diagnostican minusvalía, sin ofrecer otra cosa que recetas extra lógicas, sin dar oportunidad al paciente de enfrentarse por sí mismo a una agobiante realidad.

Es la hora de hacer un alto en el camino. Retomar la sabiduría de un Morelos, la insistencia indomable de un Zapata por defender lo que es de todos, la audacia de un Francisco Villa, la visión de futuro de los Constituyentes del 57 y 17, o el espíritu nacionalista de Lázaro Cárdenas y, a la luz de su experiencia vivida reflexionar sobre lo que un rico pasado histórico devino en mediocridad, corrupción, desigualdad, pobreza y remedo de vida en democracia.

Postrado de rodillas frente a los poderes fácticos, el México de hoy requiere de sus hijos para con ambicioso talante crítico y autocrítico, formular un balance entre lo que esperábamos como país independiente, soberano y próspero y lo que hoy al paso del tiempo con pesar contemplamos frente al espejo. Ya no para prolongar lo decrépito de una sociedad que en el tiempo perdiera lo mismo rumbo que principios y valores, sino para ofrecer un México mejor para las nuevas generaciones.

Si la senectud en el hombre es el anuncio ineluctable de lo que pudo haber sido y no fue, en un país potencialmente beneficiado para tenerlo todo, es oportunidad para un renacer rico en experiencia acumulada, en nuevos bríos para desprenderse de lo que sobra en las alforjas y afrontar el presente con visión de un futuro digno de la raza humana.

Para mi generación ya es algo tarde para ello, se va cerrando el ciclo. Perdimos tiempo y energía. El balance es negativo; siendo mayor el déficit que el logro transformador que haría de nuestros sueños libertarios realidad. La vida se agota y magra herencia dejamos; es más lo que las nuevas generaciones reclaman para sí y las venideras que lo que queda de aquella imagen de país a la que muchos aspiráramos en nuestros años mozos.

Es ahora la oportunidad para las generaciones que precedemos de demostrar de qué están hechas para retomar memoria histórica y pugnar por hacer realidad el sueño de ese gran patriota -entre otros de igual talla universal-, el cura Morelos y Pavón, siervo de la entonces joven Nación.

Es su hora, México reclama de su juventud la reconstrucción nacional, sabiéndose de antemano que sabrán en la reflexión sobre su pasado, presente y expectativas de futuro, encontrar el hilo conductor de la historia en el quehacer cotidiano de hombres y mujeres comunes, en la vitalidad de un pueblo que en sus orígenes e identidad encuentra voluntad y fuerza para que cual Ave Fénix en un permanente renacer, flaqueza y renuncia no sean nunca las últimas palabras en lo perenne del sueño libertario.

Hojas que se lleva el viento

Si la clase política abandonando ideología como guía para una acción consecuente ha optado por un grosero pragmatismo, la sociedad civil desconfiando del futuro le juega las contras con la misma moneda, atendiendo a los tiempos políticos con singular intuición; habiendo aprendido a vivir en la coyuntura ni suda ni se acongoja ante el fenómeno que en Veracruz viven los que viven de la poliquería electoral, el de “los adelantados”. Todo a su tiempo, de ahí que resulte harto ocioso el que los senadores veracruzanos descuiden su compromiso con la entidad federativa que representan para darse baños de pueblo, ofertar lo que no está en sus manos dar y cacaraquear las reformas del Sr. Peña como panaceas para alcanzar una tan incierta como volátil prosperidad. Todo a su tiempo cuando lo que sobra es tiempo y la llamada sociedad civil se lo toma en serio, ignorando propósitos, objetivos y falsas promesas de precampañas tempraneras; viviendo su día a día con relativo éxito y dentro de las posibilidades que su realidad ofrece, a sabiendas de que un gobierno partidocrático corrupto y simulador no es garantía de futuro. Si la clase política, no ve, no escucha, el pueblo llano pie a tierra vive con intensidad su presente velando armas para lo que el mañana depare.- Xalapa, Ver., abril de 2014

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