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Category Archives: Emergencia en Veracruz

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La gran confusión de Trump y sus allegados es que no estamos en una época de cambios, sino del cambio de una época.-  Luis Manuel Arce Isaac

Los días transcurren, uno tras otro en suelo veracruzano sin que las aguas se  asienten. La turbulencia política en un clima de inseguridad en todos los órdenes de la vida social y económica, mantiene en ascuas a la población.

Una entidad federativa que, mereciendo mejor destino no encuentra rumbo cierto, es el pan de cada día en medio de un aciago entorno nacional e internacional adverso en el que para México, se blande lo mismo la amenaza del proteccionismo norteamericano que la recesión económica y el deterioro social.

Confundiéndose política con política electoral, la brújula gubernamental gira incesantemente en todas direcciones, perdiéndose la oportunidad de racionalizar el quehacer público en un legítimo y auténtico esfuerzo por rescatar a Veracruz de su postración.

Si nos atenemos a percepciones generadas a partir de notas y columnas periodísticas y no solo de especulaciones estériles, la terca realidad señala que no es aventurado anticipar un nuevo fracaso para una administración pública perdida entre la ausencia de visión de Estado y de recursos frescos en las arcas públicas.

Atrapado el gobierno de la alternancia entre el poder y no poder, brilla por su ausencia la honestidad intelectual suficiente para reconocer que no solo no se cuenta con una varita mágica, tampoco con claridad para encontrar la diferencia entre un pasado tortuoso y las exigencias de un presente que exige gobernar a partir de tiempo y recursos disponibles escasos.

No es pesimismo infundado ni se pretende en estas líneas asumirse como agorero del desastre. Anticipar el fracaso de la alternancia es atender a las tendencias por ahora observadas y ampliamente difundidas por la prensa en los escasos 75 días de la administración a cargo del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares. Administración por cierto en la que parece estar ausente la alianza partidista PAN-PRD que transita en el margen, ajena a las expectativas generadas y sin mayor interés que el jaloneo electoral, con vías a la elección edilicia como prolegómeno de lo que esperan obtener en el 2018.

Percepción que a diferencia de la oficial, anida cada vez en mayor medida en amplios sectores de la población. Más de lo mismo,  dominando los temas de inseguridad, desempleo, bajos salarios, pobreza creciente, deterioro de los servicios de educación y salud, así como el de la cada vez menos accesible vivienda digna para todos.

Arropada esta percepción en un clima político preñado de un interminable perder el tiempo en una guerra sin cuartel, en la que los frentes abiertos, cual hongos se multiplican día con día.

Si lo que se pretendía con un discurso acorde con lo que la gente deseaba escuchar, era el justificar carencias y desorden administrativo como nefasto legado del saqueo y gobierno fallido de los sexenios previos, el tiro salió por la culata; el tremendismo se desinfla ante una opinión pública que se da por defraudada.

Hasta ahora, las necesidades cotidianas y el incumplimiento de lo ofertado en campaña se imponen por sobre el discurso oficial; los buenos deseos de la minoría que sufragara a favor de la alternancia van quedando atrás, desconfianza y pérdida de expectativas de cambio se generaliza.

Si el dilema es no poder en el ejercicio del poder, aún es tiempo de corregir y enderezar el rumbo, gobernando para todos sin distingo y sin prejuicios. El pasado es pasado; tan necesario como urgente es construir el presente si en algo se valora el futuro para las nuevas generaciones. Veracruz está a la espera.

Xalapa, Ver., 15 de febrero de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Leí con interés el último artículo de Uriel Flores Aguayo,  ex diputado federal perredista y ahora flamante subsecretario de desarrollo educativo en el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, publicado en diversos medios de comunicación y  en el que bajo el título “La crítica fácil y la piel delgada“,  se refiere a la crítica periodística que en la entidad se vierte en torno al gobierno yunista.

Celebro que no tenga pelos en la lengua para abrir un debate sobre un tema por lo demás controvertido, como lo es el desempeño del periodismo en Veracruz y, específicamente, el que con talante crítico cuestiona al gobierno bianual de la alternancia a escaso mes y medio de iniciado el mandato constitucional. Y lo celebro porque no es nada común el que un funcionario público abiertamente con el mismo talante a su vez cuestione el quehacer cotidiano de los medios de comunicación.

En aras de contribuir al debate, debo mencionar que quien esto escribe dándose por aludido en tanto que en más de un maquinazo ha hecho señalamientos en torno a la alternancia y al Sr. Yunes Linares, aclara que por principio no es nada personal lo expresado en este espacio. No se juzga a priori ni a la ligera. Se aprecia y se emite una opinión crítica a partir tanto de una percepción políticamente válida como de hechos concretos que ponen de relieve tendencias negativas que, de tener continuidad, bien pudieran anticipar el fracaso del mini gobierno de dos años en Veracruz, entre otras, pretender combatir la ilegalidad con ilegalidad en el afán si bien legítimo de restablecer el imperio de la ley por ahora extraviado,  no por ello deja de ser equívoco. O bien, anteponer el énfasis en privilegiar las limitaciones financieras y desorden administrativo heredadas de sus enemigos más que adversarios políticos  por sobre la atención a problemas estructurales que conformando la actual crisis multidimensional y multisectorial de la entidad, tienen a Veracruz en franca indefensión frente a lo que en el futuro inmediato se espera con el arribo de Donald Trump a la presidencia de EE. UU.

Se puede por lo que toca a quien estas líneas escribe, estar equivocado en esta apreciación en cuanto a tan corto período de gestión más no puede, a mi juicio,  calificarse de ligera o “facilona” cuando está de por medio no el rescate de la administración pública sino algo de mayor trascendencia como el futuro económico y social de una entidad federativa que ha perdido rumbo y destino.

La prensa veracruzana no es ajena a la crisis que en todos los órdenes se vive en la entidad. De una u otra forma no sólo la refleja también la vive en carne propia. De ahí que recogiendo el guante lanzado por Uriel Flores,  por principio soy de la idea de un repensar del periodismo en Veracruz, eso sí, pero entendido este más que como ideal subjetivo de una actividad llamada a pugnar por el bien común colectivo, como lo que es realmente: un negocio empresarial como cualquier otro en el que obtener ganancias es el propósito último.

Debiendo superarse el viejo y ya caduco esquema de confundir información con propaganda política,  jerarquizando en primer término en el orden de prioridades no lo que el poder formal o fáctico quiere que la gente conozca y actúe en consecuencia sino que, en sintonía con la vida cotidiana de la población, el responder a la necesidad de la sociedad de estar bien informada; contribuyendo tanto a la construcción de ciudadanía como de una vida en democracia que perfeccione con respeto, tolerancia inclusión la necesaria convivencia civilizada entre diferentes en una colectividad en principio plural.

¿Es pedirle peras al olmo?

En este marco de reflexión, cabe tomar en cuenta algunas consideraciones a mi juicio relevantes para dar contexto a la inquietud del subsecretario: 

  1. El periodismo-empresa es un negocio que como tal requiere de vender mercancía (espacio-información) para obtener una legítima ganancia que justifique su presencia y quehacer social;
  2. Tanto la verdad como la objetividad en el periodismo-empresa, son relativos y no conceptos absolutos. Como negocio privado responde a motivaciones, propósitos y objetivos en función del mercado al cual concurre. El cliente que paga manda, en términos llanos;
  3. La libertad de expresión la ejerce el capital y no los periodistas, es decir, cada propietario de una empresa y no los que profesionalmente le venden su fuerza de trabajo puesto que quien decide que, como y cuando publicar es el dueño del negocio;
  4. Los periodistas en particular pueden ser asalariados o colaboradores sin remuneración, profesionales o “amateurs”, pero siempre sujetos a la línea editorial o interés último del propietario del medio informativo;
  5. La empatía entre emisor y receptor de los mensajes depende teóricamente del criterio de los lectores y no necesariamente del periodismo-empresa, dependiendo de ello el éxito o fracaso editorial;
  6. Paradójicamente en Veracruz, aunque no es la excepción, el fracaso o el éxito editorial no depende del lector, del grado de aceptación, orientación, tiraje, penetración o influencia ante la opinión pública del medio, sino de la capacidad de negociación del propietario ante el poder público o sus personeros, clientes podría decirse,  si no únicos si sustantivos para la supervivencia del medio periodístico.

El periodismo ciudadano o independiente y no comercial, tiene sus propios asegunes, siempre también motivado por propósitos y objetivos coincidentes o no con el periodismo-empresa, coincidentes o no con el interés general de la sociedad, pero siempre acicateado por un interés específico, implícito o explícito, que le somete también a la relatividad de la verdad y la objetividad como paradigmas de la prensa impresa o electrónica.

Nadie escapa a un mínimo de intencionalidad individual o colectiva respecto al mensaje a difundir. En este juego todos participamos, el sistema y su ideología dominante nos iguala.

De estas consideraciones, entre otras que pudieran enumerarse, siempre a mi juicio habría que partir para poner en su exacta dimensión a lo que conocemos como crítica periodística, amén de que a esta también habría que diferenciarle, pues no es lo mismo la especulación, la denuncia, el comentario, la opinión fundada, o el simple chisme tan socorrido en el síndrome de la grilla electorera que caracteriza a la vida política en la entidad.

Expuesto lo anterior, cabe entonces recordar que en el mundo de la percepción que anima al imaginario colectivo, cada cabeza es un mundo. Reflejándose ello en el ejercicio del talante crítico a que hace referencia el ahora subsecretario de desarrollo educativo de la SEV, en relación a lo que se dice o deja de decirse del gobierno bianual de la alternancia en Veracruz.

A lo que habría que incorporar otro elemento que no puede soslayarse: el factor tiempo, ya que no es lo mismo 45 días en un gobierno de dos años que 45 días en uno normal de seis, dando lugar lo mismo a impaciencia por parte de los gobernados que a desesperación e impotencia del poder público para legitimarse en un plazo tan perentorio.

Uriel Flores nos dice en un recadito como colofón a su artículo: “El pesimismo de la inteligencia contra el optimismo de la voluntad”. Frase razonable, el voluntarismo irracional siempre estará en contraposición a la inteligencia y, yo agregaría, al sentido común, puesto que en el caso que nos ocupa, suele pensarse en la cúpula del poder que el ciudadano de a pie careciendo de inteligencia fundamenta su pesimismo en la ignorancia y no en el optimismo voluntarista que se pretende inocularle desde las esferas del poder.

Y hago referencia al sentido común, porque nadie puede ignorar que la inviabilidad del gobierno de la alternancia no reside únicamente en el estilo personal de gobernar del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares o de los propósitos de una alianza PAN-PRD circunstancial y perentoria, sino que, fundamentalmente en el contexto que da marco al desempeño de un gobierno que pretendiendo navegar contra la corriente, está sujeto a una cruda realidad que oponiéndosele, condiciona presente y futuro del país y por ende, de la entidad veracruzana.

La gente no es tan tonta como se piensa. Observa, calla y guarda en el morral sus percepciones y conclusiones esperando su oportunidad como en junio pasado; nadie en su sano juicio, puede asegurar sin un dejo de pesimismo que la realidad que lastima a las mayorías gracias a políticas públicas contrarias al interés nacional, como el gasolinazo y la brutal pérdida real de la capacidad de compra del salario, rebasa por mucho optimismo y buena voluntad del gobierno actual de Veracruz en su pretendido afán de rescate de una entidad cuya crisis tiempo ha tocara fondo. 

Ante “la crítica facilona” cabe entonces la “piel gruesa” y poco sensible, aceptándose que en la relación gobierno-prensa, cercanos o distanciados del bien común, como en el juego de Juan Pirulero uno y otro atendiendo a su juego lleva agua a su respectivo molino. No hay de otra… por ahora.

En el inter, la crisis multidimensional y multisectorial que afecta a Veracruz sigue sin respuesta que valga.

Hojas que se lleva el viento

No se murió la gallina de los huevos de oro, gobiernos neoliberales por más de 30 años le retorcieron el pescuezo, como bien afirmara López Obrador. Políticas públicas entreguistas, corrupción y saqueo, imprevisión y pésima administración, dieron al traste con la industria energética nacional hoy a merced de las trasnacionales domésticas y extranjeras. La reforma energética auspiciada por los gobiernos de Fox y Calderón e implementada por Peña Nieto, fue sólo la puntilla.

-ooo-

Siempre oportuno y a caza de la ocasión, el Sr. senador Héctor Yunes Landa nos dice que hay que prepararse para lo que viene, recomendándole a los veracruzanos generalidades y lugares comunes  pero, eso sí, sin comprometerse a emitir propuestas concretas que, como legislador debería elevar como iniciativas al Congreso de la Unión en previsión a las arremetidas del presidente electo de los EE UU. Tampoco reconoce, como es lógico, la necesidad de presionar al Sr. Peña Nieto para que dé marcha atrás a sus presuntas reformas estructurales que, como la energética y laboral ponen a la sociedad contra la pared.

-ooo-

Gobierno de Veracruz, duro y tendido en todos los frentes contra molinos de viento. Hombre orquesta solo contra el mundo, más que gobernador operador político, Yunes Linares olvida que gobernar es saber delegar.

Cd. Caucel, Yuc., enero 17 de 2017.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La absurda pretensión presidencial de dar atole con el dedo a una población indignada y movilizada anunciando un acuerdo para la protección de la economía familiar, como era de esperarse obtuvo más rechazo que aceptación.  Si después de ahogado el niño con el gasolinazo, Peña Nieto y sus aprendices de brujo consideraran que con tapar el pozo era suficiente, el tiro les salió por la culata.

Lejos de encontrar respuesta positiva por parte de la llamada sociedad civil, el anuncio calentó más el ambiente adverso generado por el gasolinazo ya no sólo entre los segmentos más vulnerables de la población, los pobres de siempre y clases medias empobrecidas, también entre el empresariado nacional hoy confrontado por falta de consenso.

Por principio de cuentas la CONAGO reclamó no haber sido consultada, quejándose los gobernadores de no ser tomados en cuenta para la firma de un acuerdo suscrito únicamente por los titulares de las secretarias de Economía y del Trabajo y los directivos del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC).

En tanto que la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), conformado por los sindicatos de Telmex, la UNAM y Aeroméxico, entre otros, rechazaron la firma del documento (Diario-mx, 09/01/2017); la COPARMEX por su parte lo estima improvisado e insuficiente, generando controversia al interior del empresariado nacional.

Para el grueso de la población, como pudo observarse en las manifestaciones que tuvieran lugar en más de 20 entidades federativas, los siete puntos dados a conocer el pasado lunes  por el Sr. Peña y cuya instrumentación se dice protegerán la economía familiar, resultarían irrelevantes en tanto no contribuyen a resolver el problema de fondo que se genera con el gasolinazo, como lo es la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la espiral inflacionaria.

Tampoco el acuerdo de marras expresa la intención presidencial de “blindar” la economía nacional frente a lo que viene con Donald Trump como presidente de EU., pretendiéndose responder a una coyuntura marcada por el abierto rechazo social al gasolinazo y sus efectos en la economía familiar sin atender a las amenazas que,  para el mediano y largo plazo, se ciernen sobre un México en franca indefensión.

La designación de Luís Videgaray como canciller, inexperto y sin conocimiento del paño como él mismo lo reconoce, soportada con un anecdótico argumento de su cercanía con Trump y no por el perfil que la tarea reclama, pone en evidencia lo anterior.

A ojos de buen cubero, Peñalandia se desmorona. Incapaz e impotente para hacer frente a la oleada de rechazo y protesta popular, Peña Nieto se saca de la manga un acuerdo cupular no consensuado con los principales actores de la vida económica, política y social, anunciando el principio del fin de un sexenio fallido. La iniciativa está en la calle con manifestaciones de protesta creciendo, en tanto que el gobierno, a la zaga, respondiendo con palos de ciego a una realidad que ni entiende ni se espera que entienda.

La mítica imagen que Televisa vendiera a los mexicanos se derrumba.  ¿Ustedes que hubieran hecho?, pregunta de Peña Nieto que retrata de cuerpo entero su impotencia para aceptar el fracaso de sus llamadas reformas estructurales como eje central de su gobierno. Hoy el pueblo movilizado se lo echa en cara, mañana en las urnas se confirmarán los alcances de un sexenio perdido.

Hojas que se lleva el viento

Y en la aldea no se cantan mal las rancheras. En medio de un contexto nacional adverso, la alternancia en Veracruz impotente contempla como el poder se le escurre entre las manos, pesando más la realidad de un pueblo lastimado y ofendido que el discurso prometedor de lo imposible. Solo se percibe una salida, el autoritarismo como respuesta al agitado avispero.

Se insiste en afirmar que se trabaja para restablecer el estado de derecho, empero es de llamar la atención que Javier Duarte de Ochoa sigue prófugo, no se le ha consignado ante la autoridad competente, por lo consiguiente ni se le ha sometido a juicio ni mucho menos un juez le ha dictado sentencia. Entonces, cómo es que sus presuntos bienes incautados (evidencia bajo custodia), se están poniendo a disposición del gobierno estatal. ¿En eso consiste el “debido proceso? Solo es pregunta.

Mal momento para el relevo en la dirigencia estatal del PRI si lo que pretende es mejorar su por ahora maltrecha imagen. Calladitos se verían más bonitos ante el rechazo generalizado a Peña Nieto y, por ende, a su partido. El gasolinazo fue la puntilla.

Cd. Caucel, Yuc., enero 12 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pasada la euforia de las fiestas decembrinas y el consabido e irracional consumismo que, con pretexto de éstas,  domina a una gran parte de la población, el retorno a una realidad en la que habrá que trepar la llamada cuesta de enero ahora marcada por el alza de precios de las gasolinas, el gas LP y  la electricidad.

Reencontrarse con la realidad, nada fácil para las mayorías empobrecidas en las que hoy por hoy se ubican segmentos importantes de las clases medias que ven menguadas sus posibilidades de ascenso económico y social.

Y aún hay más. El alza generalizada de los energéticos, sumado a la devaluación de un peso que se sostiene con alfileres, traerá consigo una auténtica cascada de incrementos en los precios de todo tipo de bienes de consumo y servicios públicos, elevándose la espiral inflacionaria a niveles no previstos por los aprendices de brujo que rodean al presidente fallido. Con tiempo lo advirtió el Sr. Cartens y no fue escuchado, hoy se entiende el porqué de su renuncia anunciada.

Lo destacable es que en tanto se desliza a la baja la capacidad de compra de los ingresos de los trabajadores que sostienen la planta productiva nacional, el salario en México  no se incrementa en la proporción deseada, estrechándose el mercado interno y, por ende, el consumo de bienes y servicios que hace posible el crecimiento de una economía hoy por hoy estancada y con visos de recesión.

Escenario éste nada optimista al que la política-política da la espalda. Encapsulada dentro de los límites de la pugna electoral en la que la búsqueda del poder por el poder mismo es la constante, el sentir y el pensar de las mayorías le tiene sin cuidado. Y, por si fuera poco, rechazando el poner las barbas en remojo, se mantiene ajena a un entorno internacional hostil cuyas amenazas están a la vuelta de la esquina.

Siendo más que evidente la ampliación de la brecha entre el quehacer político de la élite gobernante y una población castigada y ofendida. El rechazo social crece y amenaza con salirse de cauce.

Partidos políticos y sus conspicuos personeros, sin más interés que llevar agua a su molino, arrastran consigo a los medios de comunicación, privilegiando en su orden de prioridades el tema electoral, desentendiéndose de lo verdaderamente relevante para el pueblo de México.  Hacedores de un marco legal propicio lo mismo para la entrega del patrimonio nacional a trasnacionales extranjeras que para acumular sobre las espaldas de  la población el costo de corrupción, desaciertos y traiciones, lejos de frenar políticas públicas que atentan contra la mayoría del pueblo empobreciéndolo y privándole de expectativas de progreso, se pierden en estériles dimes y diretes pretendiendo convencer en los tendidos que el de enfrente es el culpable del desaguisado.

Y generalizo, porque ningún partido político se salva. Incluso Morena, de nueva creación, preocupado y ocupado en el tema electoral con vías a los comicios que tendrán lugar en el presente año y la elección presidencial en el 2018, ocupa lo mismo la tribuna en el  Congreso que la plaza pública para capitalizar en provecho propio los entuertos de un gobierno fallido de origen;  proponiendo un programa sin programa que en sus alcances retóricos no conduce a nada.

En su momento lo señalamos. Cuando Morena deja de ser movimiento social para transformarse en partido político, en ese momento tácitamente acepta jugar con las canicas y bajo las reglas de sus dueños, sumándose a la partidocracia corrupta y ajena a la voluntad popular. Hoy nuestra percepción se confirma, Morena con el reformismo limitado de Andrés Manuel López como bandera, concentra su quehacer en las lides electoreras, alejándose de las demandas insatisfechas de un pueblo que resistiendo a los embates neoliberales, exige cambio de rumbo y destino. Traicionándose a sí mismo y a sus seguidores, Morena se niega a sí mismo como opción de cambio sumándose al más de lo mismo dando la espalda a millones de mexicanos que, en cada vez mayor número, transitan en la búsqueda de otras opciones no electorales, otras visiones y otros paradigmas  como respuesta y solución a una problemática nacional hoy empantanada.

Que mayor prueba de ello que el exabrupto de López Obrador, considerando que las propuestas del Congreso Nacional Indígena y el EZLN dividen el voto de la izquierda. Incapacidad para interpretar el sentir y el pensar de los otros en una sociedad plural,  o soberbia al considerar que la única opción válida para la izquierda es la electoral y,  por lo consiguiente,  Andrés Manuel es el llamado por la providencia para dirigir los destinos de la nación.

No hay diferencia. Las formas exhiben un nebuloso fondo que a todos los partidos políticos en México iguala; poniéndose en evidencia la necesidad de un cambio estructural del Estado-nación; un nuevo pacto social  que con visión de futuro  responda a las necesidades de un país que con más de ciento veinte millones de habitantes,  ya no es el mismo que surgido de la Revolución Mexicana en su momento se diera la Constitución de 1917.

Justicia social y democracia representativa auténtica, es el llamado de las campanas al vuelo. Ni con los mismos ni más de lo mismo, es la rúbrica.

Hojas que se lleva el viento

Resuelto el tema de la carga financiera de diciembre, la administración pública veracruzana acusa un respiro. Empero no todo marcha como miel sobre hojuelas, la crisis que ahora deberá enfrentar el mini gobierno de alternancia es política. El descontento social generado por el “gasolinazo” está creciendo dando marco al proceso ya iniciado de la elección municipal de 2017. PRI, PAN y PRD tendrán que asumir el costo electoral de la reforma energética de Peña. Circunstancia que abre espacios a Morena,  adversario a vencer  por la alianza tácita de los partidos políticos signatarios del llamado “Pacto por México”.

Prueba de fuego para el Sr. Yunes Linares. También lo prometido es deuda. Sin dinero y tiempo suficientes para legitimarse cumpliendo con su oferta de campaña tendrá que navegar contra la corriente en un escenario nacional adverso, a la par que en el corto plazo tendrá que someter su proyecto de gobierno a los avatares de un proceso electoral cuyos resultados se le niegan. Si llegó a la gubernatura capitalizando hartazgo social, éste último hoy por hoy lo mismo rechaza al PRI que al PAN gracias a Peña Nieto y su gasolinazo.

P.D.

Va un abrazo solidario para nuestro amigo y distinguido periodista Marco Antonio Aguirre Rodríguez, “regañado” por el gobernador Yunes Linares en el Día del Periodista” por expresar su oportuna y documentada opinión.

Cd. Caucel, Yucatán. Enero 4 de 2017.

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J. Enrique Olivera Arce

Prometer no empobrece, el cumplir es lo que aniquila, decía la abuela atendiendo a una tan antigua como sabia conseja popular.  En los tiempos que corren, parafraseándola  diría que endeudarse si empobrece, cuando la obligación de pago en tiempo y forma atañe a todos los veracruzanos  y no solamente al gobierno que a ello recurre.

Si bien es cierto que la única salida viable que a la mano tiene el Sr. Yunes Linares para paliar las obligaciones de término del año es contratar más deuda, no puede ni debe dejarse de considerar que tanto el pago oportuno del compromiso contraído como de su servicio, compromete recursos presupuestales futuros que deberían canalizarse a obras y servicios públicos, menguando la capacidad de respuesta gubernamental a las demandas ciudadanas.

Los nuevos adeudos para solventar obligaciones ineludibles de fin de año  serán pagados hasta el último centavo en los dos años de mi mandato, dice el gobernador. Sí, pero no puede ignorarse que estos se suman a la ya cuantiosa deuda pública que para su pago en el corto plazo como a lo largo de los próximos 30 años, repercuten en el presupuesto de egresos en una cuantía tal que,  en términos prácticos,  afectan a todos los veracruzanos privándoles tanto de obras  como de servicios de calidad demandados.

Luego el endeudarse no es problema de la administración pública sino de más de 8 millones de veracruzanos y los que están por nacer, que tendrán que llevar a cuestas el peso de la deuda. Razón más que suficiente para exigir transparencia e información puntual sobre la aplicación del empréstito ya obtenido en los últimos días como lo exige la bancada de Morena en el Congreso local ya que de no ser así,  el gobernador  dispondrá de un cheque en blanco de manera arbitraria repitiéndose la historia que hoy lamentamos.

Miguel Ángel Yunes Linares se va una vez concluido su mandato, la obligación del pago puntual de la deuda queda gravitando sobre las espaldas de los veracruzanos. Situación que debería ser tomada en cuenta por la representación popular antes que los diputados en los años venideros alcen la mano autorizando más y más empréstitos para solventar hoy, en perjuicio del futuro, obligaciones de pronto pago en una espiral que no tiene para cuando concluir.

A grandes males grandes remedios

Si la abultada administración pública veracruzana padece de un gigantismo que le deja sin respiro, más vale una vez colorado y no cien descolorido. Hay que racionalizar y optimizar el gasto reduciendo el aparato gubernamental al mínimo posible, eliminar duplicidades y organismos innecesarios, aplicando una política de austeridad real y no simulada. No se puede seguir cargando con el costo de contrapartes estatales del gobierno central, cuando en primera y última instancia propósitos, objetivos y metas por alcanzar son los mismos. No más agencias estatales de empleo, ineficientes e ineficaces que resultan altamente  onerosas para los veracruzanos.

Hacer más con menos, elevando la productividad de la administración pública estatal y municipal, sería el compromiso real, aunque ello implique pérdida temporal de empleos y un costo electoral para el partido gobernante. Si en tiempos de crisis la iniciativa privada lo hace para sobrevivir, por qué no la administración pública.

Hojas que se lleva el viento

La estrategia mediática de trato como enemigo al adversario, está en marcha, descalificando desde ya a quienes  se consideran como candidatos  naturales del PRI y de Morena para la sucesión en el 2018. Ya lo habíamos advertido, la guerra sucia no concluyo en junio pasado, esta habrá de prolongarse a lo largo de los dos próximos años. Conforme pasan los días,  texto servidores que desde tiempo atrás están identificados como afines a los pesebres azules y que en la pasada contienda electoral tomaran parte activa en la estrategia tremendista de denuncias, señalamientos e infundios en contra del fidelismo y su caricaturesca extensión duartista para allanarle el camino al Sr. Yunes Linares, no pierden el tiempo,  polarizando a la sociedad cuando lo que se requiere es unidad y consenso.

-ooo-

Lo señalamos en su oportunidad: no existe correspondencia entre el Plan Veracruzano de desarrollo  y la disponibilidad financiera para implementarlo. El Sr. Yunes Linares lo confirma proponiendo una revisión a fondo del presupuesto de egresos para el 2017. A juicio de quien esto escribe, debería revisarse también el “mapa de la alternancia” elaborado en su momento sobre las rodillas y ajustarlo a la penosa realidad financiera y administrativa que vivirá  el gobierno de Veracruz en los dos próximos años.

-ooo-

“Flor de un día”, se dice ya de un mini gobierno que en escasos 25 días, está mostrando el cobre. Y si bien aún es muy temprano para juzgar desempeño y cumplimiento tras haberse generado muy altas expectativas de cambio, las tendencias observadas  y no resultados por calificar, apuntan a un nuevo gobierno fallido.

Xalapa, Ver., diciembre 28 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En la entidad veracruzana su gente vive aturdida en medio de optimista esperanza y una realidad agobiante. Entre aquello a lo que se aspira, a lo que se quiere para un hoy incierto, lo que se puede con lo que se tiene y, el consabido con lo que se debe hacer, que trasciende los límites de un simple voluntarismo, para ubicarse en los terrenos de una terca realidad en lo que política, económica y éticamente consideramos como  viable y correcto para transformarle.

El gobernador en turno diciéndole a sus fans en los tendidos lo que estos quieren escuchar. Los medios de comunicación, haciéndose eco, por lo consiguiente y, en el inter, ante la indiferencia del padre,  la tía de las muchachas llevando a éstas al bailongo. Sin que el ominoso panorama de un Veracruz con crisis multidimensional y multisectorial con mayorías cada vez más pobres, merezca la menor atención.

Confusión en la que el debate está ausente, huérfano de ideas. Por sobre éstas, dominando el incierto panorama, el “Síndrome de Estocolmo” que, inoculado en nuestro ADN por el viejo régimen priísta, nos ata a paradigmas presuntamente superados, esclaviza  y determina nuestro destino, convencidos de que no existiendo política a secas que le apueste al bien común con la que comprometerse, hacemos de la política electoral razón de ser de nuestra cotidiana y domesticada existencia.

No salimos aún de una, cuando ya estamos inmersos en lo que viene, la elección de alcaldes en el 2017. En el escenario electoral se aferra la esperanza de lo que nunca llega.

Parte intrínseca de nuestro folklore, en los procesos electorales ciframos nuestras más caras expectativas de bienestar y progreso, esperando que de arriba de la pirámide la bienaventuranza descienda como Maná del cielo sobre las mayorías siempre excluidas, siempre empobrecidas.

Y con qué facilidad olvidamos el ayer para volcarnos en un futuro incierto. Entusiastas participamos en las campañas políticas, sufragamos a favor de quién habrá de privarnos de esperanza, de saquearnos hasta más allá de un límite concebible y, frustrados, retornamos al punto de partida, una nueva elección, nuevos gobernantes o representantes de elección popular que restituyan confianza, credibilidad y renovada fe en las instituciones republicanas. Círculo vicioso en el que la política, a secas como instrumento en el que confiar el bien común, está ausente, trastocada por la política-política reducida a su expresión pedestre.

Resultado de ello, hoy día transitamos de un gobierno corrupto y fallido a la llamada alternancia, simple cambio de siglas partidistas en el ejercicio de gobierno. Despotricamos en contra del que se fue dejándonos con un palmo de narices, a la par que aplaudimos y confiamos un cambio que no pasa más allá del manido discurso. Permaneciendo ajenos a lo sustantivo y confiando en lo accesorio, dejamos hacer, dejamos pasar, en espera de una nueva elección en la cual depositar la confianza perdida.

No se aprende del pasado, las lecciones recurrentes no impactan en el imaginario colectivo. El efímero presente y la expectativa de futuro promisorio, es lo que cuenta, lo vivido queda para el anecdotario popular, cerrándose el círculo perverso.

Más de lo mismo, siempre sujetos a los vaivenes de la circunstancia electoral más como invitados de piedra que como protagonistas de nuestra propia historia. Secuestrada la democracia representativa, siempre fieles al “Síndrome de Estocolmo”, por más que nos peguen siempre dispuestos a lamer la mano de los secuestradores de siempre. ¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

Lo afirmamos en su oportunidad. ¿Con qué ojos mí querido tuerto?

 Saqueada la hacienda pública bajo la solapadora indiferencia del gobierno de Peña Nieto, no hay dinero para paliar el temporal, ni lo habrá en suficiencia para costear en escasos dos años un mediocre rescate de la administración pública.

Hoy el gobierno de la alternancia curándose en salud descubre el hilo negro: La federación, injusta e inequitativa cierra los ojos ante nuestras carencias. En Veracruz se vive una emergencia en las finanzas públicas estatales, que requieren el sacrificio de todos para sacar al buey de la barranca.

Yunes Linares lo sabía desde endenantes, estaba consciente de ello al aceptar la candidatura al mini gobierno de dos años. Hasta el cansancio, por sí mismo o por interpósitos voceros, denunció el saqueo y conoció de la quiebra de la hacienda pública. Se comprometió en campaña a sanear las finanzas y rescatar del desastre al gobierno de Veracruz a la par que metería en la cárcel a los prevaricadores,  más en ningún momento expresara que pagarían justos por pecadores.

Hoy pide comprensión y respaldo, forzando a ocho millones de veracruzanos a comprometerse con una estrategia de austeridad y nuevos endeudamientos, sin que se diga una sola palabra sobre el trasfondo real de la crisis política, económica y social por la que transita la entidad y que a todos afecta. Sustento económico en picada, deterioro del tejido social, desigualdad, pobreza y un régimen político caduco, no figuran en la agenda del rescate. Veracruz es algo más que su gobierno.

En este espacio se puso en duda la viabilidad del llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo”, respondiendo a una lógica hoy oficialmente confirmada: no hay dinero suficiente ni siquiera para pagar completos sueldos y prestaciones de la burocracia, adeudos con proveedores y trabajadores de la educación y la salud. ¿Lo habrá para impulsar crecimiento económico y desarrollo? Exceso de optimismo, falta de previsión, o simulación sería la respuesta.

El mamotreto, instrumento legal de cajón avalado por la Universidad Veracruzana y aprobado por el Congreso, ni da razón ni advierte que para rescatar la hacienda pública,  la única salida es recurrir nuevamente a onerosos endeudamientos.

Empantanados y sin salida. Si en el pasado reciente el Sr. Yunes Linares advirtiera de lo negativo del endeudamiento creciente del gobierno de Duarte de Ochoa, hoy día sólo le queda optar por más deuda pública para salir del atolladero. Vana esperanza, afirmáramos en maquinazo anterior, la terca realidad lo confirma. Más de lo mismo; ahora bajo el manto de la alternancia la esperanza hay que afincarla en la elección del 2018.

Xalapa, Ver., diciembre 14 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No es lo mismo el adeudo a empresarios que el no pago de salarios a los trabajadores. En el primer caso el tema es de carácter mercantil, en el segundo, es una flagrante y consentida violación a un mandato constitucional. Luego no se vale que los primeros, a río revuelto, pretendan se les meta en el mismo saco en la asignación de prioridades en el proceso de pago de adeudos del gobierno estatal.

Primero lo primero y, si alcanza, ya mañana dios dirá. Así de simple, puesto que el horno no está para bollos.

Y ya que se toca el tema del cuento de nunca acabar, vale señalar que si en nombre del orden y gobernabilidad se contempla reprimir a los trabajadores inconformes, el gobierno estatal debe pensarlo dos veces, toda vez que quién está violentando el espíritu de la ley y dando lugar al desorden, es el empleador omiso y no los asalariados. Creo que esto debe quedar claro para no confundir a una ciudadanía que se dice cansada de marchas, plantones y bloqueos y a la que el por ahora gobernador electo curándose en salud responde con un llamado a evitar desorden y caos en la entidad.

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Hojas que se lleva el viento.

Más chingones que bonitos, tanto la desfondada Secretaría de  Finanzas y Planeación del gobierno estatal como el Congreso local, que por voz de sus personeros hacen gala de una simulación que ya no se corresponde con la dinámica social de una entidad federativa que, para bien o para mal, ya no es la de endenantes.  

La dependencia del ejecutivo, sin un clavo ni para papel higiénico, presenta a la LXIV Legislatura para su análisis y aprobación, en su caso, el proyecto de presupuesto de ingresos y egresos para el 2017 que, en números redondos, supera los 100 mil millones de pesos, declarando la titular de Sefiplan, Clementina Guerrero García, que  “…el proyecto está elaborado con la metodología presupuestal basada en los estados y modelos preferentemente señalados por el Instituto Mexicano de la Competitividad”.

Por su parte, la presidenta de la mesa directiva de la Legislatura local, diputada María Elisa Manterola Sáinz, siguiéndole la corriente a Doña Clementina, expresa su beneplácito ante un proyecto de presupuesto “histórico”, puntualizando que “Se buscará una concordancia entre lo propuestado y el propio  Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018, que también analiza esa soberanía, toda vez que el gobernador electo, lo entregó en tiempo y forma”.

En ambos casos, se antepone protagonismo al sentido común, cayéndose en la vieja y manida fórmula del engaño y la manipulación mediática, considerándose que los veracruzanos se siguen chupando el dedo.

El proyectar un presupuesto de ingresos y egresos gubernamental, sea cual fuere la metodología seguida para su elaboración, no se puede sustentar sin una evaluación seria de la situación que guardan las finanzas públicas estatales para de ahí, como punto de partida, establecer la relación ingreso-gasto de la administración pública estatal para el periodo contemplado. Evaluación que, de acuerdo con lo declarado por la propia titular de SEFIPLAN, aún no concluye ni arroja resultados definitivos que puedan ponerse a consideración de la Secretaría de Hacienda para una negociación ulterior.

El sentido común, dada la situación que guarda una administración pública quebrada, obliga a pensar entonces que en orden de preeminencia debería jerarquizarse como prioritario primero el saber a ciencia cierta de que punto de partida estamos hablando. Más existiendo la incertidumbre respecto a la disponibilidad y montos de recursos frescos, que la federación está dispuesta a aportar como respaldo a una entidad federativa en condiciones de desastre.

En tanto la opinión pública no tenga claro lo anterior, no cabe echar las campanas al vuelo, sin conocer aún con cuanto se contará una vez descontado de los 100 mil millones presupuestados, el pago de deuda y su servicio, so pena de quedar en ridículo y seguir dándole vueltas a la noria.

También, recurriendo al sentido común, no procede afirmar que se buscará la necesaria concordancia entre el proyecto de egresos y el llamado “Plan Veracruzano de desarrollo 2016-2018”, cuando el pleno de la actual Legislatura presumiblemente aún desconoce alcances, contenido y exigencias financieras de un instrumento legal a todas luces cuestionable y aún en proceso de estudio en comisiones.

La simple lógica formal indica que primero hay que conocer la disponibilidad real de recursos para, de ahí, validar o ajustar estrategias, objetivos y metas por alcanzar en el período proyectado. Esto lo conoce a la perfección cualquier ama de casa responsable de la administración del ingreso familiar, si no quiere fracasar en el intento. No se puede programar el gastar por anticipado un dinero cuya disponibilidad futura está en veremos, salvo endeudándose y, para el caso Veracruz, es algo así como imposible, no más deuda es el sentir en el imaginario colectivo.

Todo ello en un plazo límite de apenas siete días para que tanto el proyecto de leyes de ingresos y egresos como el llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo” sean analizados y aprobados, en su caso, por el pleno de diputados para su promulgación y vigencia. Instrumentos que a su vez, para materializarse y puesta en práctica, requieren de un aparato gubernamental hoy por hoy, ineficaz y corrupto que debe ponerse a tono con propósitos, estrategias y estilo personal de gobernar de Yunes Linares.

Esto, en un escenario social de descontento, desconfianza y hartazgo, en el que el nuevo gobierno está obligado a caminar con pies de plomo para no resbalar.

No nos engañemos ni engañemos si de oxigenar el cotarro se trata. Ya lo decía la abuela pontificando: el que mal empieza mal acaba.

Xalapa, Ver., 24 de noviembre de 2016.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Veracruz no es su gobierno…

El discurso triunfalista sin visos de sustento que caracterizara al mandato de Javier Duarte, en labios de Miguel Ángel Yunes Linares pareciera ser la tónica del “nuevo lenguaje” a imperar en Veracruz. Esperemos que la historia no se repita.

A decir de los expertos, todo ejercicio de planeación regional debe partir de una idea clara del ámbito en el cual se pretende incidir en tiempo y en espacio, bien sea para cambiarlo o modificarlo o, en su caso para consolidar logros alcanzados.  Lo cual implica contar con un diagnóstico preciso del cual partir que de sustento a un plan equilibrado, rentable, socialmente justo y éticamente responsable. Premisa que presumiblemente no se contempla en el llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo”, presentado al congreso local para su análisis y aprobación en su caso, y ampliamente cacareado por el aún gobernador electo, atribuyéndole carácter de panacea.

Afirmo lo anterior sin conocer el resultado del ejercicio a cargo de especialistas de la Universidad Veracruzana, su propósito último, variables tangibles e intangibles consideradas  y, por supuesto, estrategias, objetivos y metas concretas por alcanzar, apoyándome en un único elemento de juicio a mi alcance, a saber:

Recursos escasos y, en términos prácticos, tiempo disponible para la implementación del Plan.

El monto total de la deuda de corto plazo  del gobierno estatal, recién ha sido puesto del conocimiento de Miguel Ángel Yunes Linares por las autoridades responsables (o irresponsables) de la administración pública veracruzana, luego resulta inaudito que se proyectara el porvenir de Veracruz sin contar en el momento de la elaboración del “Plan” con el diagnóstico puntual de la disponibilidad o carencia de recursos frescos de la cual partir para implementarlo,  sino con supuestos inciertos.

Por otra parte, tampoco ha sido del conocimiento oportuno de los especialistas de la UV el monto del adeudo presente y futuro de los ayuntamientos veracruzanos, puntales pie a tierra de las finanzas públicas globales de la entidad y que, por los últimos eventos en la capital del estado, se da como un hecho que cuentan con recursos propios insuficientes para asumir las tareas que “El plan” estatal les asigne en su ámbito de competencia.

En cuanto al tiempo disponible, como variable a considerar, es tan escaso como los recursos financieros de los cuales echar mano. Dos años a no dudarlo, en un contexto nacional e internacional adverso son insuficientes para instrumentar cursos de acción que conduzcan a un proceso de crecimiento y desarrollo regional exitoso.

Luego se obvió la ley de oro de la planeación que exige conjugar lo deseable o probable a partir de lo disponible.

Partiendo de esta única consideración, doy por hecho que el llamado “plan”, carece de un diagnóstico preciso de la situación parada actual que, como punto de partida, de sustento y legitime  el ejercicio académico que Miguel Ángel Yunes califica de “histórico” y guía para el rescate de Veracruz.

Peor aún, si en un exceso de optimismo, el futuro de Veracruz se está proyectando a un horizonte de largo aliento que, trascendiendo los 24 meses de vigencia del mandato yunista, pretenda marcar rumbo y destino futuro para una entidad federativa que, hoy por hoy, acusa estancamiento y recesión tanto en lo económico como en lo social, prevaleciendo un clima de incertidumbre que adicionalmente cubre la totalidad del territorio nacional.

Esto, cuando lo procedente, siempre a mi modesto entender, es el contar pragmáticamente con una modesta estrategia bianual de salvataje de la administración pública veracruzana en sus vertientes estatal y municipal, sin aspiraciones ambiciosas de rescate e impulso al desarrollo de Veracruz, cuya materialización está fuera del alcance de la autoridad local.

Si es que se tiene claro que debemos entender por desarrollo, no puede dejarse de considerar que la crisis financiera de la administración pública es parte y no el todo de la vida económica de la entidad. Y si bien el gobierno es rector y dinamizador, es la llamada sociedad civil la que está a cargo del aparato productivo; producción, distribución de bienes y servicios y contribución a la hacienda pública dependen de la inversión privada doméstica y externa, cuyas expectativas presentes y futuras de crecimiento trascienden el marco de un gobierno estatal -por ahora fallido- que arrastra un endeudamiento jamás imaginado.

Esperemos que el Congreso local tenga la atingencia de someter el mamotreto a la consideración de todos los veracruzanos, antes de aprobarlo. Si esto es así, entonces podrán observarse todas las inconsistencias de un ejercicio, presuntamente democrático, hecho sobre las rodillas y sin mayor propósito que contar con un instrumento legalmente exigible para el nuevo gobierno.

Por lo pronto, con el instrumento legal o sin este, la tarea de rescatar ya no a Veracruz sino modestamente a la hacienda pública estatal y municipal, se ve cuesta arriba; el déficit de los recursos disponibles, incluidos los intangibles como credibilidad, confianza, aceptación y consenso social, es de tal envergadura que Miguel Ángel Yunes Linares bien podría parafrasear lo dicho por el limitado gobernador interino: “De haber sabido a lo que me enfrentaría, no hubiera aceptado ser gobernador”.

Empero, Yunes Linares aceptó y muy a su estilo muestra disposición a tomar el toro por los cuernos y eso cuenta. Para bien de Veracruz esperemos que así sea.

Hojas que se lleva el viento

Para estar a tono con el clima mediático de especulación y rumores, me pregunto si no Javier Duarte sino Fidel Herrera Beltrán ha sido el artífice de la debacle. Si lo es, al señor de Nopaltepec, gozando de absoluta impunidad no se les toca ni un pelo.

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El responsable gubernamental de velar por la justicia es el Poder Judicial. Me pregunto, donde ha estado estos últimos doce años?.

Xalapa, Ver., 15 de noviembre de 2016.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para la ciencia política el cambiar para seguir igual se le conoce como “Gatopardismo” en tanto que, para la conseja popular, es simple y llanamente “la misma gata, nomás que revolcada”. Para el caso ambas definiciones vienen siendo lo mismo cuando de calificar lo que en Veracruz sucede se trata. El tan cacareado cambio ofertado por la alternancia se reduce a más de lo mismo, cuando se observa el desaseado y oportunista manejo en la integración de la mesa directiva de la LXIV Legislatura veracruzana..

La instrucción, previo arreglo en lo oscurito se dio en las oficinas del gobernador electo, todo para el PAN y la botarga perredista,  en alianza con el PRI y sus satélites, nada para Morena no obstante ser esta la segunda fuerza electoral en la entidad. Más claro ni el agua, la alianza de facto fue negociada por Miguel Ángel Yunes Linares con Peña Nieto a espaldas de los veracruzanos. Bola cantada, Peña Nieto respaldará al gobierno de la alternancia y el gobernador de dos años tendrá la cancha libre en la Legislatura a cambio de cederle privilegios y canonjías a un PRI devastado por sus propias contradicciones internas y repudiado por la población por el resultado final de doce años de pésimo y corrupto gobierno.

Con ello se materializa el Gatopardismo y, por lo consiguiente, la conseja popular. Con la alternancia se cambiará para que las cosas sigan igual, o peor si desde ahora ya “Mayuli” ha refrendado su inclinación autoritaria pasándose por lo más pando a lo que resta de un estado de derecho que ha venido brillando por su ausencia.

A sabiendas de lo que podía esperar de una administración pública en bancarrota, hoy se da por robado, pretendiéndose curar en salud auspiciando, alentando y respaldando la “asonada” edilicia con el visto bueno de la presidencia nacional de su partido y la indiferencia del gobierno federal, contraviniendo los más elementales principios de gobernabilidad y buen gobierno desconociendo de facto la autoridad del gobernador interino.

Sentando un pésimo precedente que, a lo largo de los dos años de su mandato, de ninguna manera podrá repetirse so pena de aplicarse todo el peso de la ley y del monopolio de la fuerza a quienes incurran en igual o similar desacato. Pésima señal de quien se dice llamado a enderezar al jorobado haciendo prevalecer la justicia con sobaditas de lomo.

Honestamente, estimo que no obstante proceder el beneficio de la duda para bien de Veracruz, no se podía esperar otra cosa de la llamada alternancia. Va por la venganza y en la venganza construir la plataforma electoral para 2018 dentro del marco peñanietista de la sucesión pactada.

 Más de lo mismo, aunque revuelquen a la misma gata con vanas promesas de un nuevo concepto de lo que los veracruzanos debemos entender por prosperidad y buen gobierno. Así se escribirá la historia bajo el entendido de que el valiente vive mientras el cobarde quiere, como reza la sabiduría popular.

Hojas que se lleva el viento

Conforme la prensa vierte más y más tinta en torno a la elección presidencial en EE. UU., más se confirma el “síndrome de Estocolmo” que como padecimiento endémico,  ata a México a los designios del imperio. Con Trum  lo que cuenta es saber si nos apalearán un día sí y otro también,  con la diestra o la siniestra. Lo demás es lo de menos en el México dependiente.

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¡Qué pena! En Veracruz no hay gobernador

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Al fin jarochos, no terminamos de salir de una y ya nos afanamos en construir la otra. Con una mano atrás y otra adelante, negándonos a aprender de la historia ciframos nuestras esperanzas en los procesos electorales en puerta… y los que siguen.

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Para Ripley… Un buen de xalapeños anticipadamente ya promueve al alcalde cínico, omiso y cómplice del saqueo Américo Zúñiga Martínez, para suceder a Pepe Yunes en el Senado de la República.

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¿Y si Javier Duarte ya hubiese muerto, quién regresaría lo que más que presumiblemente se robó? Lo caído caído, y a otra cosa mariposa.

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Una reflexión: El dinero de que dispone el gobierno federal es de todos los mexicanos, luego me pregunto si el rescate de la administración pública veracruzana queda a cargo del gobierno de Peña Nieto, ¿será una medida similar al FOBAPROA en la que todo el pueblo de México pague por el saqueo que un grupo de sanguijuelas, políticos y servidores públicos, le infringieran a Veracruz? Como que no se me hace justo.

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 La peste cunde… Cuidado, ya se levantan algunas voces a favor de la “Balcanización” del sur-sureste de México.

Xalapa, Ver., noviembre 8 de 2016

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Patético, no puede calificarse de otra manera el vano esfuerzo de los senadores veracruzanos José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, para posicionarse como los más idóneos para la gubernatura del estado en 2018.

No porque en las filas de la clase política veracruzana destaquen por su historial, por su lealtad al presidente Peña y por su empeño por desvanecer la percepción de desconfianza, carencia de credibilidad y rechazo que a pulso se ha ganado el PRI tras doce años de saqueo. No. De eso no hay duda, se registra un grado de congruencia consecuente, remar en el México de hoy contra la corriente tiene su mérito.  

El calificativo de patético como categoría política y no como expresión peyorativa con ánimo de lastimar, deviene de su ingenuidad en tanto confían en que Veracruz sigue siendo  el mismo de siempre, que la sociedad veracruzana no ha cambiado y que,  como endenantes, el desparramar espejitos y abalorios  asistencialistas y clientelares da autoridad moral y política suficiente para un borrón y cuenta nueva.

Ingenuidad reflejada en el discurso pero también en los hechos. Adelantar campaña cuando el horno no está para bollos, fingiendo demencia al pretender que se ignore el     que la nave zozobró con un PRI que presumía saber gobernar y que, con desmarcarse del “fidelato” y repetir y repetir que su lealtad está firme con Veracruz, con Peña Nieto y con el combate a la corrupción, quedan cual blancas palomas, ajenas al desastre. Sí que es ingenuidad, por decir lo menos.

Ilusos, también, en tanto creen a pie juntillas que en el ánimo de los veracruzanos Peña Nieto goza de suficiente confianza, credibilidad y aceptación como para que éste pese y determine en la elección de gobernador de la entidad veracruzana en el 2018.

Pero más aún, el pretender convencer a los veracruzanos que Peña Nieto ve por Veracruz, cuando es del dominio público que el sedicente presidente le dio la espalda a la entidad solapando a Javier Duarte en sus trapacerías. Patético.

Y por si fuera poco, cuando ajenos a la realidad del país, ignoran que para la elección presidencial en el 2018,  Peña Nieto ya no será referente  válido de triunfo para el PRI. El pueblo de México desde ya da por sentado que el mexiquense repudiado y derrotado por las mayorías, entregará la presidencia al PAN antes que cederle los bártulos  a López Obrador.

Pero eso no es todo. Patético también resulta el que algunos medios de comunicación, columnistas y opinadores, más por amistad e interés pecuniario que por convicción, sigan alentando la vana esperanza de los señores senadores sin atender al hecho de que éstos tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar.  En el Veracruz de hoy el PRI ya no tiene cabida.

Pero bueno, como en política todo se vale, no hay peor lucha que la que no se hace, así sea bajo el amparo de recursos de los contribuyentes.

Hojas que se lleva el viento

Por respeto y consideración a la primera minoría electoral de Veracruz que, con su voto, diera el triunfo a Miguel Ángel Yunes Linares, considero prudente el conceder a este el beneficio de la duda esperando le cumpla a la entidad, más no un cheque en blanco. Al asumir la candidatura por la alianza PAN-PRD sabía a qué se enfrentaba y con qué recursos escasos contaría de alcanzar la gubernatura, así que si en algo valora su palabra, no más endeudamiento, opacidad y simulación en el manejo de la cosa pública.

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Mudo por la sorpresa y el espanto, el clasemediero feminismo nacional que reivindica el empoderamiento de la mujer respaldando a Margarita Zavala en sus aspiraciones y propósitos futuristas, pasmado no ha sabido o no ha querido responder al Subcomandante Galeano (Marcos) quien a nombre del EZLN y el CNI, anunciara que para el 2018 los pueblos originarios propondrán como candidato a la presidencia de México a una mujer indígena. Y es que los argumentos asumidos por el zapatismo no dejan lugar a una respuesta que valga:

 “¿Le molestaría ver y escuchar un debate entre la Calderona de arriba, con sus ropas “típicas” de marcas exclusivas, y una mujer de abajo, indígena de sangre, cultura, lengua e historia? ¿Le interesaría más escuchar lo que prometa la Calderona o lo que proponga la indígena? ¿No querría asomarse a ese choque entre dos mundos?”.

¿No estarían, de un lado, la mujer de arriba, nacida y criada con todas las comodidades, educada en el sentimiento de superioridad de raza y color, cómplice y pretendida heredera de un psicópata aficionado al alcohol y a la sangre, representante de una élite que lleva a la destrucción total a una Nación, señalada por el Mandón como su vocera; y en el otro lado, una mujer que, como muchas, se forjó trabajando y luchando todos los días, a todas horas y en todos los lugares, no sólo contra un sistema que la oprime como indígena, como trabajadora y como pobre, también como mujer, que se enfrentó y ha enfrentado a un sistema reproducido a imagen y semejanza en los cerebros de los varones y de no pocas mujeres, que con todo en contra, hoy, sin saberlo todavía, tal vez tenga que representarse ya no sólo a sí misma, o a su colectivo, o a su pueblo, tribu, nación o barrio originario, también tenga que aspirar a representar a los millones de mujeres diferentes en lengua, color y raza, pero iguales en el dolor y la rebeldía?  ¿No estarían, por un lado, una mujer criolla, blanca, símbolo de la opresión, la burla, el escarnio, la impunidad, la impudicia; y del otro una mujer que tendrá que levantar su esencia indígena por encima de un racismo que permea todos los estratos sociales?  ¿No sería verdad que, sin apenas darse cuenta, dejaría usted de ser espectadora, espectador, y desearía, desde lo más profundo de sus sentimientos, que en ese debate venciera, en buena lid, la que tiene todo en contra?  ¿No aplaudiría que con esa mujer indígena ganara la razón y no la fuerza del dinero?”.

-ooo-

Y a propósito de lo anterior, ilustrativa la pobre respuesta de Andrés Manuel a la propuesta rebelde, que le coloca en los terrenos de la pugna electoral y no en los de la necesidad de un cambio auténtico para México. Lo cual es lógico, en tanto que Andrés Manuel por bien intencionado que sea, no es revolucionario sino parafraseando a López Mateos, simple hombre de “izquierda dentro de la Constitución”. Respuesta del “Peje” al EZLN y CNI, que coloca a Morena entre la espada y la pared: o lucha por el poder mesiánico del hombre cazado con el propósito de gobernar a México, o se suma al gran movimiento de resistencia anticapitalista en torno a un programa mínimo de acción unitaria como el ya delineado por los zapatistas en la tarea de transformar al país. De lo que decida depende a su vez la respuesta que de las mayorías excluidas y empobrecidas espera obtener en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 25 de 2016.

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