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Category Archives: Empleo

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Teniendo como escenario la barbarie criminal que tiene en ascuas a la sociedad veracruzana, la vida pública gira en torno a más circo y menos pan para las mayorías empobrecidas. Es lo que en síntesis podría resumirse como clima dominante en lo que va de la gestión de Miguel Ángel Yunes Linares al frente del poder ejecutivo estatal. Y aunque parezca absurdo, no son pocos los veracruzanos que se prestan al juego, desestimando la problemática toral de la entidad y no queriendo ver más allá de su ombligo se alimentan de especulaciones, rumores y chismes de barandilla.

El rescate de Veracruz ha quedado en simple retórica y juegos pirotécnicos electoreros, mientras crece desigualdad, pobreza y desempleo,  pretendiéndose tapar el sol con un dedo magnificando resultados de un raquítico asistencialismo a modo que, lejos de impulsar inversión, producción, empleo y bienestar hunde más a Veracruz. Economía y finanzas públicas en crisis dan cuenta de ello.

Hojas que se lleva el viento

Fuera de toda duda, no es recomendable arrojar piedras al patio del vecino cuando el techo de nuestro hogar es de cristal. O en pocas palabras, hay que cuidar de no pisarse la  cola. Lo cual viene a cuento ante uno más de los escándalos mediáticos, distractores a modo administrados paso a pasito por el gobierno estatal. Si, distractor a modo pues no se puede calificar de otra manera el que sin decir agua va, se exhiba lo mismo al Congreso que a la Universidad Veracruzana por destinar recursos públicos a publicidad y propaganda sirviéndose de medios de comunicación “fantasmas”.

Una raya más al tigre en el desempeño faccioso del gobierno de la alternancia, magnificada por medios y comunicadores que a diferencia de pasados y oscuros tiempos, no figuran de manera relevante en el listado de convenios de publicidad ahora del dominio público.

Si son empresas “fantasmas”, queda a la autoridad correspondiente y no a quien esto escribe, el dilucidarlo y actuar en consecuencia.  Empero no puede dejarse de considerar que lo que hoy es motivo de escándalo es y ha sido a lo largo del tiempo pan de todos los días, en la relación entre gobierno y medios de comunicación; estableciéndose convenios de publicidad y propaganda sin mediar elementos técnicos de juicio que determinen la importancia de cada medio y la contraprestación correspondiente, valorando periodicidad, tiraje,  circulación y grado de penetración e influencia en la población objetivo, trátese de prensa impresa o electrónica.

Convenios que independientemente de los signados por medios de comunicación con partidos políticos, sindicatos, ONGS o personeros de la vida política en lo individual como medio de manipulación social y política así como de  proyección de  imagen y presencia en la sociedad, se establecen discrecionalmente entre los tres órdenes de gobierno y empresas periodísticas.

Una mano lava a la otra, conformándose una relación gobierno-prensa que en la más absoluta opacidad ronda los terrenos de la corrupción, cuando está de por medio el pago con recursos públicos de presuntos servicios prestados cuya eficacia cuantitativa y cualitativamente deja mucho que desear así sean éstas respaldadas por destacados comunicadores, cuantimás tratándose de “empresas fantasmas”.

Compadrazgo, amiguismo y “moche”, van por delante.

En los señalamientos de corrupción y enriquecimiento inexplicable que se formulan en contra de Gina Domínguez y Alberto Silva, cuestionándose su desempeño como coordinadores de comunicación social de la administración duartista, hay mucho de eso.  Corruptor y corrompido van de la mano en una telaraña de interés mutuo en la más completa opacidad.

Hoy por intereses políticos, se exhibe al Congreso y a la Universidad Veracruzana. Pero me pregunto cuál sería la reacción de medios y comunicadores, si en un afán de transparentar la relación gobierno-prensa se dieran a conocer los convenios vigentes durante las administraciones de Fidel Herrera y Javier Duarte, signados por los tres poderes del gobierno estatal o por los más destacados ayuntamientos de la entidad.

¿Se daría el mismo desgarre de vestiduras? O se guardaría silencio cómplice al grito de “no hagan olas”.

Como reza una bomba yucateca, “… dices que no comes tierra y esa barriga que tienes, es de la tierra que comes”.

Xalapa, Ver., 17 de julio de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“De aquí para adelante, sea cual fuere la estrategia a seguir, Peña Nieto no podrá desprenderse ni de su carga histórica ni mucho menos de la opinión que sobre su persona y candidatura anida ya en varios millones de mexicanos, especialmente de una juventud a la que se le colgara irresponsablemente  la etiqueta de intolerante, manipulable e incapaz de discernir con claridad lo que a México conviene”. J. E. Olivera Arce (mayo 17 de 2012)

Puesto en duda el estado de derecho en México, así como la capacidad del régimen para absorber con eficacia un conflicto social y político que tiende a profundizarse, cabe preguntarse hasta donde credibilidad y confianza en las instituciones republicanas alcanzan para lograr la unidad que para sí reclaman las propias instituciones de los mexicanos.

Hasta donde alcanzan para confiar en la aplicación de la ley sin distingos y/o, respaldar el oportuno y eficaz aterrizaje de las reformas que llamadas estructurales, le aprobara el Congreso de la Unión al presidente Peña.

Por lo que es dable percibir en las medias verdades y medias mentiras que trasmite la prensa nacional, en cada vez más amplios sectores de la población credibilidad y confianza en las instituciones, lejos de fortalecerse menguan, en demérito de los esfuerzos del gobierno federal por convencer de que, lo que se ha dado en llamar crimen de Estado, no va más allá de un hecho aislado, resultado de inconfesable complicidad criminal entre un alcalde corrupto y una difusa delincuencia organizada.

El tema es del ámbito de la seguridad pública, focalizado en una entidad federativa penetrada por “el narco” y, de ninguna manera se ubica en los terrenos de una crisis política, insisten desde las trincheras de una cúspide del poder confundida y rebasada.

De esta versión se hacen eco no pocos medios de comunicación, descontextualizando los graves sucesos sin más resultado que auspiciar más duda e incertidumbre.

El affaire Iguala ya toma el cariz de una cacería de brujas en noche de aquelarre; todos son culpables en tanto no demuestren lo contrario, intercambiándose en un todos contra todos culpas y responsabilidades con propósitos evidentemente electoreros entre partidos políticos y sus conspícuos personeros; sin lugar a dudas pretendiendo alejar del imaginario popular lo que, como hecho consumado se percibe ya como crisis terminal del régimen político nacional.

Las ríspidas contradicciones de un México sin rumbo que, como bien apunta Dulce María Sauri Riancho, ex presidente nacional del PRI, enfrenta una “tormenta perfecta” en la que violencia y economía se entrelazan y retroalimentan conformando un ominoso escenario.”Están las dos tormentas, la de la violencia y la de la economía, en riesgo de incrementarse, chocar y volverse una sola, con una fuerza e intensidad desconocida para esta generación de mexicanos”, afirma.

Peña Nieto saliendo al quite en la administración del conflicto, con resultados infructuosos. Habiéndose reunido en Los Pinos con los padres de los jóvenes normalistas que pasado un mes no aparecen; a lo largo de 5 horas en las que prevaleciera el monólogo presidencial, lo que obtuvo fue un descolón.

Los padres salieron así como entraron a la reunión. No queremos promesas, exigimos que nuestros hijos aparezcan, fue la desesperanzadora respuesta a un desgarre de vestiduras que pretendiera ser un discurso solidario, alentador y auspiciador de credibilidad y confianza.

Ni una ni otra. Credibilidad y confianza en las instituciones republicanas y en el quehacer gubernamental en pro de la justicia y el imperio de la ley, se difuminan en el lienzo nacional. La duda e incertidumbre crecen. La economía se complica y respondiendo a los componentes y tendencias de la crisis global, no encuentra respiro en un México en el que desempleo, bajos salarios y consumo deprimido, alimentan el caldo de cultivo que, con desigualdad y pobreza en ascenso, da pie lo mismo a la violencia criminal que a la paranoia del régimen político dando palos de ciego..

No es circunstancial que sintiendo que la lumbre llega a los aparejos, quienes representan a los poderes fácticos de este país, si teniendo mucho que perder, clamen por un pacto nacional por la seguridad. Con ellos se compromete el Sr. Peña a enderezar la nave, aplicando la ley tope con quien tope. Será el tiempo el que diga la última palabra. Por ahora, la promesa presidencial topa ya con la interrogante: ¿Creen y confían los empresarios en la palabra del presidente?

La tormenta perfecta a que hace alusión quien también fuera gobernadora de Yucatán, está más que anunciada en su conformación. Las aguas en la mayor parte del país se agitan y los negros nubarrones en el horizonte no auguran nada bueno. Credibilidad y confianza perdidas y a merced de las olas, a la deriva son de mal augurio.

Para un régimen caduco, divorciado lo mismo de la sociedad que de una necia realidad que se opone e impone al discurso oficial, el sólo anuncio de la madre de todas las tormentas que se avecina, debería ser razón suficiente para poner las barbas en remojo. Y no es así, la paranoia le gana y le ciega; confiando en el blindaje de un estado de derecho pensado y diseñado a su medida, espera que sean las fuerzas del orden, ministerios públicos y jueces quienes saquen las castañas del fuego.

Esperemos que esta pueril estrategia no fracase en el intento.

Hojas que se lleva el viento.

Y a propósito de intento, los senadores priistas en nuestra bucólica aldea, liman asperezas y ponen a prueba credibilidad y confianza. Juntos pero no revueltos coinciden en considerar que la bondad del presupuesto de ingresos de la federación aprobado por el Congreso de la Unión, reside en su carácter de panacea enderezadora de entuertos, lo mismo para una economía deprimida que para unas finanzas públicas que seguirán dependiendo de los recursos expoliados a PEMEX, de un mayor endeudamiento, y de una depreciación del peso frente al US dólar que no se quiere mencionar por su nombre. Buen intento en su afán proselitista de convencer a los veracruzanos de lo que pudiendo ser no será. ¡Salvo un milagro! y francamente no creo que Yunes Landa, Yunes Zorrilla tengan madera de hacedores de milagros. Son simples mortales, políticos en pos de un destino manifiesto, así que sus constantes arengas deben tomarse con la reserva del caso.

-ooo-

Como partido político Morena recibe su primer revés a manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ya lo comentamos en su oportunidad, Andrés Manuel y su movimiento están optando por la vía electoral en sus propósitos transformadores, luego están obligados a jugar bajo las reglas de los dueños de las canicas. No hay de otra, y en dichas reglas no se contempla una democracia directa que vulnere a la democracia simulada.- Cd. Caucel, Yuc, noviembre 1 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

La situación que vive México va de mal en peor. Estancamiento económico, desempleo, economía informal, pobreza creciente y desigualdad galopante, acompañados de una percepción cada vez más amplia de inseguridad y deterioro del estado de derecho y tejido social, son ya pan de cada día en la mayor parte del país. A ello habría que sumar la pérdida de credibilidad en los tres órdenes de gobierno y el rechazo al proyecto neoliberal de desarrollo que impulsado desde Los Pinos, ni aterriza ni convence a las mayorías.

Esta realidad ya inocultable, choca frontalmente con los esfuerzos del Sr. Peña Nieto por encontrarle la punta al mecate en el necesario equilibrio entre política interna y política exterior. Perdido como está en el entramado de contradicciones de un país subdesarrollado y sus aspiraciones de estadista de primer mundo a encontrar un lugar destacado para México en el globalizado concierto internacional, opone a la realidad real el sueño de una realidad virtual que no pasa del oropel mediático que le ubica como cancerbero de traspatio de los intereses norteamericanos..

Incongruencia tras incongruencia, el México cotidiano de millones de mexicanos no se corresponde con el México que el Sr. Peña Nieto pretende conducir a lo que el, los poderes fácticos, y sus círculos cercanos conciben como modernidad.

Perdido en el embrollo, sin la menor idea de cómo conjugar lo deseable con lo posible, a la par que se vanagloria del papel que en política exterior le asigna el expansivo gobierno de Barack Obama, en lo interno la paranoia domina, recurriéndose a los palos de ciego en políticas públicas; así como a los palos que, en lo social, literalmente hablando, aplica en contra de quienes en el marco de la pluralidad oponiéndose en los hechos al pensamiento único, no comulgan con la visión modernizadora de Los Pinos.

Para estos últimos, la criminalización de sus actos legítimos; llámense pueblos originarios, campesinos en defensa de agua y territorio, o movimientos precaristas surgidos de una clase media empobrecida, en obvia contraposición a los acuerdos y tratados internacionales sobre derechos humanos, laborales y sociales signados por México.

En el diseño y aplicación de las reformas con las que en el terreno jurídico se consolida el proyecto neoliberal auspiciado por los gobiernos del PRI y del PAN desde hace más de tres décadas, no se consideró tanto el carácter desigual regional y sectorial del México real, como el peso específico de la inercia de una administración pública ineficiente y corrupta a la que le corresponde la responsabilidad de operar desde el gobierno el cambio deseado.

Combinados, estos factores dan al traste con la pretensión de modernidad a partir de las reformas mal llamadas estructurales. La ausencia de unidad de propósitos, visión y de esfuerzo compartido, son nugatorios, estorbando más que coadyuvar en los objetivos que persigue el régimen peñanietista.

Es en este complejo escenario en el que negándose la oscuridad de la casa, cual candil de la calle se pretende uncir a México a las aventuras militaristas con la que, bajo el amparo de las banderas de la ONU, las grandes potencias en un nuevo reparto del mundo pretenden aliviar la crisis económico financiera que distorsiona y frena la razón sistémica del capitalismo

Confrontando la política interna con la exterior en un acto coyuntural que niega la experiencia acumulada en materia de relaciones internacionales, el gobierno federal conducido por el priísmo caduco, compromete al Estado mexicano ya no sólo en sus aspiraciones de futuro, también en el presente con todos los riesgos que implica el meter activamente la nariz en conflictos ajenos.

Para justificar tan ominoso paso, se aclara que la participación de México en las zonas de conflicto, tendrá carácter humanitario en auxilio de las poblaciones afectadas por guerras absurdas, saqueo de recursos naturales y super explotación de la fuerza laboral, cuando en lo interno el humanitarismo del régimen brillando por su ausencia genera más estancamiento económico, mayor retroceso en las libertades sociales, así como desencanto y frustración de millones de mexicanos cuyo horizonte de vida no va más allá de pobreza y desigualdad.

Una incongruencia más del régimen y su partidocracia y una contradicción más en un país condenado a no salir del subdesarrollo. Así como también un paso más en el proceso histórico de dependencia y sometimiento a los intereses norteamericanos.

O se está con el gobierno de Obama o se está en contra, he ahí el dilema en el que Peña Nieto pretende construir castillos en el aire.

Hojas que se lleva el viento

Cada pueblo tiene el gobierno que merece. Sólo así se explica el que la sociedad veracruzana aplauda y justifique la supresión de derechos individuales y sociales en la entidad en aras de la comodidad de una presunta mejora en la vialidad y movilidad urbana, sin parar mientes en que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa pretende curarse en salud, evitando molestas manifestaciones de protesta durante la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, promulgando una ley de tránsito que obligara a los movimientos sociales a pedir permiso previo a la autoridad para expresarse en la vía pública. El aquí no pasa nada, será ratificado por decreto con la anuencia y aval de la propia sociedad ofendida.

-ooo-

El 68 para los viejos no se olvida. Para los jóvenes, lección de compromiso para las nuevas generaciones en el largo proceso de búsqueda de cambio, transformación y progreso democrático compartido. La juventud masacrada por el PRI-gobierno no se sacrificó en vano.

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J. Enrique Olivera Arce

El debate sobre si la intención de las reformas era privatizar o no la cadena productiva de la industria energética nacional está cerrado. Pierde México y con ello perdemos todos los mexicanos independientemente de posición social o económica; unos más unos menos pero todos perdemos al abrírsele la puerta a las poderosas trasnacionales que terminarán quedándose con todo el pastel, incluído el control regional de territorio, tierra y agua. Y como acompañante sine qua non los servicios de seguridad privada eufemísticamente denominados contratistas o consultoras, de oscura data en Iraq y Afganistán.

De un plumazo Enrique Peña Nieto y partidocracia ponen en un brete a soberanía e independencia nacionales, unciendo a México a la cadena de explotación y despojo bajo el control de los centros de poder mundial.

El debate aún vigente en el tintero, es si los afanes neoliberales del régimen político rendirán o no los frutos esperados de crecimiento económico y desarrollo humano que, como panacea, se esgrimieran como argumento para justificar lo injustificable.

Debate que debería tener sustento en un diagnóstico serio de la situación parada hoy de lo que es México, como punto de partida para en tiempo y espacio establecer objetivos y metas por alcanzar en el país gracias a las modificaciones, tanto de propósitos como legislativas, en nuestra Carta Magna; y no partir de generalidades, y triunfalismos sin sustento, cuyo único fin es seguir mintiendo y manipulando a los mexicanos.

Hasta donde se alcanza a observar no hay la intención de sustentar el debate en realidades. Es más, lo que se percibe desde las trincheras de hombres y mujeres de a pie, es que el tal debate no es tal, circunscribiéndose a un monólogo impuesto desde Los Pinos, en el que de antemano se da por sentado que el sueño neoliberal y la prosperidad ofrecida por el Sr. Peña es compartido por todos, y así debe aceptarse.

Tan es así que las manifestaciones triunfalistas obvian tanto el cómo como la hoja de ruta trazada para alcanzar en el tiempo las bondades de la panacea del aprendiz de brujo hoy presidente de la República.

Ignorando o dejando pasar el hecho incuestionable tanto del fracaso probado de la fórmula neoliberal reformista en los países más desarrollados del orbe y en los llamados emergentes, como de la situación que guarda el México de hoy, punto de partida para construir crecimiento económico y desarrollo humano, en el marco de la crisis sistémica global y, por lo consiguiente en un país en el que prevalece estancamiento económico, baja productividad y calidad educativa, bajos salarios, desempleo, informalidad mercado interno deprimido, entre otros fenómenos acompañados de exclusión social y económica, desigualdad, pobreza y corrupción.

Esto último conforma una realidad de la que no se puede escapar y que, de hecho, sería el punto de partida para la construcción del México neoliberal que pretende vendernos el Sr. Peña. Es decir, se parte tarde y de cero, cuando el mundo ya va de regreso.

Y, para colmo, la secuela de las reformas presuntamente estructurales apunta ya a un escenario de división y polarización en el seno de la sociedad, que impide el que fructifique la unidad de esfuerzos en torno a las tareas de instrumentación de lo aprobado, a que llama el presidente. La lucha de clases no estaba muerta…

Lo que ya se observa en los resultados de la última encuesta de Buendía & Laredo (El Universal), que indica que: 46% de los encuestados aprueba mucho o algo al presidente contra 45% que lo reprueba. Pero un contundente 64% sostiene que el gobierno federal debe cambiar de rumbo; 48% cree que el país va por mal o muy mal camino y 66% sostiene que los problemas han rebasado al presidente.

Relatividad aparte de los resultados de toda encuesta, desde el punto de vista político este es el punto de partida para construir el futuro.

Si le va mal al presidente, en un país como México, le va mal al PRIAN, este es el mensaje que deberían tomar en cuenta quienes hoy se expresan con un denodado triunfalismo sobre la bondad de una panacea que sólo existe en la mente calenturienta de los neoliberales y traidores.

Cd. Caucel, Yuc., agosto 20 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Bajo el sugestivo título “Economistas pinchan la burbuja de Duarte “, el periodista Williams Cortez publica en El Liberal del Sur, (edición del 20/05/2014), un artículo que no teniendo desperdicio hace referencia a la vida económica de Veracruz, vista esta bajo la lupa de dos destacados investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), Rafael Arias Hernández e Hilario Barcelata Chávez, quienes a su vez fundamentan sus análisis en información difundida por el INEGI.

“La economía veracruzana se estancó y va para atrás. Cada trimestre la propuesta de campaña de 2010, “Veracruz para adelante” es un contradicción.
Una deuda pública que llegaría a los 90 mil millones de pesos, nula obra pública estatal, incapacidad tecnológica para transformar sus recursos naturales, una industria sustentada en micro y pequeñas empresas poco competitivas, 4 millones de pobres y un decrecimiento de 1.5%, colocan a la economía de Veracruz entre las cinco peores del país”
, se afirma en el artículo en comento.

Nada nuevo bajo el sol salvo traerlo a tiempo presente. “La burbuja de Duarte” desde los inicios del mandato del gobernador veracruzano fue “pinchada” por una terca realidad que se le ha venido oponiendo de manera obvia y contundente a un proyecto fallido de gobierno  y a una estrategia mediática de comunicación social triunfalista y sin sustento.

Sin embargo, dada la situación crítica por la que atraviesa la economía nacional y la ausencia de políticas públicas para corregir y enderezar el rumbo, el análisis serio y bien documentado de Arias y Barcelata, a los que agregaría otro economista de valía, Alejandro Soto Domínguez, cobra plena vigencia en tanto que guarda congruencia con diagnósticos y pronósticos tanto del INEGI como de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México en torno al comportamiento económico del país en los últimos trimestres.

Si le va mal a México, obvio que a Veracruz no le puede ir mejor. Y esto queda demostrado con números duros que toman los investigadores para afirmar sin tapujos que la economía veracruzana está colapsada. Afirmación que, en efecto, echa por tierra el cotidiano triunfalismo con el que desde la administración pública se ofende a la inteligencia de los veracruzanos con un iluso juego de abalorios.

El 4 de abril próximo pasado, refiriéndome a esta situación escribía:

“Ahora que los economistas veracruzanos pretenden formar un bloque que les permita involucrarse y pesar en la búsqueda de soluciones a la aguda problemática que tiene postrada a la entidad, vale preguntarles qué respuesta viable podrían aportar para que, de una vez por todas, el gobierno del estado reconozca la profundidad de una crisis en la que la combinación de insolvencia gubernamental y deterioro creciente de la demanda agregada, impide crecimiento económico, generación de nuevos empleos y combate efectivo a desigualdad y pobreza”.

Así como el 27 del mismo mes en relación al mismo tema, afirmara que Ocultar el sol con un dedo, en Veracruz  ya no reditúa.

Los economistas mencionados si bien no tienen una receta ni cuentan con la suficiente influencia para convencer al Sr. Dr. Duarte de Ochoa de lo equívoca de su estrategia de gobierno y de la necesidad de corregir, si, cumpliendo con su papel en el seno de nuestra máxima casa de estudios, desde la academia y por extensión en diversos medios de comunicación, ponen al desnudo  una realidad ya inocultable, señalando con claridad en donde estamos parados y que nos espera de seguir adelante por caminos equívocos.

El oropel de una falsa prosperidad es solo eso. Económicamente le va mal a Veracruz y a los veracruzanos y esto, necesariamente se refleja en la vida social y política de una entidad federativa que vive de y para los procesos electorales.

En su artículo del pasado lunes, Hilario Barcelata ubica con precisión a Veracruz en el contexto de la crisis económica del país, afirmando que:

“La economía veracruzana se encuentra colapsada. Durante el cuarto trimestre de 2013 el Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) cayó un -1.5% comparado con el mismo período del año anterior, situación precedida por un pobre desempeño en los trimestres anteriores, durante los cuales el crecimiento nunca pudo superar siquiera el 1%.”.

Atribuyendo esta situación a la resultante de:

“… un modelo de desarrollo económico estatal que está en crisis, el cual se basa en un patrón productivo obsoleto, ineficiente y con escasa competitividad”.

Y “…un gobierno estatal y gobiernos municipales ineficientes, incompetentes y corruptos que han sido incapaces de crear una estrategia capaz de propiciar las grandes transformaciones que requiere la economía estatal”.

Más claro ni el agua y a buen entendedor pocas palabras. Los economistas, desde la UV, cumplen con su cometido, falta ver si encuentran eco en quien está obligado por el bien de Veracruz a escuchar y actuar en consecuencia.

Hojas que se lleva el viento

El PRI en Veracruz ya no siente lo duro sino lo tupido. Ante la andanada de críticas, fuego amigo y patadas bajo la mesa, la dirigente estatal del tricolor por conducto de la Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo, ideóloga del Comité Directivo Estatal, manda mensajes encriptados que no se sabe si van dirigidos a la militancia priísta o a un cada vez mayor número de críticos “radicales”. Por el bien de México debemos cerrar filas en torno al presidente, nos dice la destacada académica, “… y quien no lo haga o se limite a la crítica destructiva desde la comodidad del asiento de un café,–pues se le respetará su holgura y apatía–, pero no encajarán en esta etapa de reconstitución nacional y tendrán que observar cómo operan, quienes en verdad desean ser útiles y tengan el propósito sincero de coadyuvar al bienestar de los mexicanos, heredando un mejor país”.

Sea como sea, el mensaje cae en tierra infértil, la crítica va y seguramente no parará estando de por medio tanto la implementación de reformas contrarias al sentir de las mayorías como en lo local el madrugador proceso  electoral,  poniendo en riesgo el esperado triunfo del nuevo PRI en los próximos comicios federales y locales.- Xalapa, Ver., 28/05/2014.

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J. Enrique Olivera Arce

“… Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez…” (Galeano 1971, Las venas abiertas de América latina)

Para los ciudadanos de a pie dos cosas deberían quedarnos claro: ni las presuntas reformas estructurales de Peña Nieto van por sí mismas a generar crecimiento, desarrollo, estabilidad, justicia social y fortalecimiento de la democracia, como tampoco las estadísticas sobre el comportamiento aleatorio y coyuntural de la economía, reflejan fielmente la profundidad tanto de una realidad adversa a la mayoría de los mexicanos como de la percepción que de esta anida en el imaginario colectivo.

En el papel se pueden asentar muchas cosas. Las palabras y los números son unos y los hechos, resultados concretos pie a tierra, son algo muy distinto cuando de evaluar el desempeño de un país se trata.

Luego es de considerarse que no podemos confiar ni en los desplantes triunfalistas del Secretario de hacienda, el coro oficialista y la partidocracia que ha sentado sus reales en el Congreso de la Unión, ni en los números duros asentados en estadísticas oficiales, fruto de muestreos aleatorios, por muy profesionales que sean estos, cuando la terca realidad se impone por sobre la relatividad de lo que se dice y lo que no se dice.

De lo que seguramente si podemos estar ciertos, es que pese a la palabra fácil y el juego de números oficiales, ante la opacidad y desinformación respecto al desempeño real de la economía y lo que socialmente a ello concierne, cada quien habla según le va en la feria. De ahí que se observen serias contradicciones entre lo que declaran Peña, Videgaray, Cartens y el INEGI y no quedándose atrás lo que la partidocracia en lo general y en lo particular asegura tras haber aprobado –de espaldas a sus presuntos representados- reformas constitucionales que no aterrizan.

Y lo más significativo, lo que declaran actores económicos y organizaciones sociales en este escenario de contradicciones e incertidumbre, en lo que a su particular entender les afecta o beneficia en el entorno de una economía a todas luces precaria navegando en las turbulentas aguas de lo incierto.

Torre de Babel

Todos hablan desde el balcón cupular y, como en una Torre de Babel, nadie se entiende ni todos entienden en dónde estamos y por cual derrotero camina México. Pasándose por alto realidades concretas reflejadas en sus propios números, como el hecho de que en un mercado interno deprimido la fábrica nacional opera al 40% de su capacidad instalada (Canacintra / Diario Mx 22/05/2014), no obstante contar el país con cerca de 120 millones de consumidores potenciales. Realidad real o virtualmente simulada que en detrimento del empleo, salarios remunerativos, bienestar familiar y captación fiscal suficiente para atender la demanda creciente de obras y servicios públicos, pesa más en el imaginario popular que los dimes y diretes en relación al comportamiento de un Producto Interno Bruto Nacional que muy lejos está de reflejar desigualdad, ingreso y pobreza en la base de la sociedad mexicana.

Pie a tierra, más allá del discurso y las estadísticas, no se sabe a ciencia cierta de que se habla en las altas esferas del poder. Lo que sí se sabe es que no hay empleo y, cuando lo hay, el salario no alcanza para satisfacer necesidades básicas de supervivencia, reproducción y calificación de la fuerza laboral que el país requiere para crecer con índices aceptables de productividad.

Varias decenas de millones de mexicanos en su bolsillo y en su cotidiana penuria, miden, evalúan y sacan conclusiones: algo anda mal y no precisamente el volátil y contradictorio juego de palabras y de números que anima el desgarre de vestiduras en la cúpula; el país se hunde y no hay respuesta válida para remediarlo cuando corrupción y saqueo validados por un desquebrajado estado de derecho, tocan ya a la puerta de la economía familiar.

En la aldea

Y en este orden de ideas, en nuestra “próspera” aldea resulta hasta cómico escuchar el diálogo que auspiciara la Asociación Civil “Otero Ciudadano” el pasado miércoles 21 de los corrientes entre el alcalde de la capital veracruzana y actores destacados de la política, la prensa, los negocios y la academia.

Todos hablan, cada quien contemplándose su propio ombligo, atendiendo a sus particulares intereses e ignorando lo que Xalapa espera de sus propios habitantes y lo que estos esperan de su ciudad capital. El problema toral del Municipio fue evadido, “la gallina de los huevos de oro” se extingue en medio de un mercado interno regional deprimido; desigualdad y pobreza en galopante ascenso, así como un paupérrimo e injusto ingreso de la mayoría de las familias no auguran nada bueno para la capital veracruzana.

Este problema toral no se resuelve con florilegio verbal, inversión pública focalizada asistencial y clientelar, cemento hidráulico, funiculares y jardines floridos, Xalapa requiere de inversión productiva, fuentes de trabajo, empleo y una política salarial generalizada que asegure ingreso familiar digno y capacidad real de compra que estimule consumo, producción y reinversión. Todo lo demás viene por añadidura.

Para el alcalde Américo Zúñiga y para sus interlocutores, el tema de pobreza y desigualdad es tabú. Causalidad y consecuencias se ignoran olímpicamente. El diálogo transita por los caminos trillados de lo reiterativo y anecdótico; la prioridad hoy es sacar al buey de la barranca ofreciendo un ambiente urbano decoroso a los asistentes a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, compromiso gubernamental y no de los veracruzanos, pero con expectativas de protagonismo político y buenos negocios para unos cuantos.

La frase de moda, “pacto de participación ciudadana” y en torno a ella se teje y se desteje, mientras en Xalapa, cuatro ciudades en una, por inanición agoniza “la gallina de los huevos de oro” ante la indiferencia de sociedad y autoridades.

Hojas que se lleva el viento

Para Ripley. El alcalde de Xalapa cacarea su plan municipal de desarrollo para el cuatrienio y al mismo tiempo se felicita por el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo BID) para elaborar un diagnóstico preciso del municipio que gobierna. Interesante, primero se formula por encargo y valida por el Congreso local un costoso mamotreto denominado plan municipal y, a posteriori el diagnóstico que debería sustentarle. En mi pueblo a eso le llaman tirar el dinero a la basura. La metodología del BID para la planeación regional le llama improvisación y, para no quedarme atrás, yo le llamo simulación consentida con pinceladas de deshonestidad intelectual. En esas andamos.

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La revolucionaria tendencia en el mundo globalizado de la substitución paulatina pero firme del periodismo impreso por el digital, no ha sido ignorada en Veracruz. La información difundida en tiempo real ha tenido acogida en nuestra aldea lo mismo entre emisores que entre receptores del mensaje; trátese lo mismo de periodismo profesional, que del ciudadano que hace suyo el ejercicio de un derecho democratizador como el de la libertad de expresión, que antes de la socialización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) y la masificación del acceso a la Internet le fuera restringido.

Enmarcado en este innovador escenario, Alfredo Hákim Simón, Salvador Santoyo Ramírez (QEPD) y Emilio Cárdenas Escobosa, con entusiasmo y visión de futuro se sumaron a la tarea de contribuir a dar presencia en el mundo a la vida cotidiana de un Veracruz que pese a todo, con tropiezos y sobresaltos está de pie gracias a sus hombres y mujeres que con imaginación, voluntad y tesón productivo mantienen viva la llama de la esperanza. “Crónica del Poder”, fruto de esta iniciativa empresarial, cumple el próximo domingo primero de junio seis años de incursionar en la Red de Redes, destacando como un medio de comunicación plural, atractivo y de alto impacto. Desde estas líneas va nuestro reconocimiento solidario y sincera felicitación a sus hacedores.

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J. Enrique Olivera Arce

“Si las sociedades son suficientemente aptas para vivir, vivirán, y está bien que sea así. Si no son lo suficientemente aptas, morirán, y es mejor que mueran”. Herbert Spencer

La ex perredista y ahora secretaria de desarrollo social, Rosario Robles, no se manda sola. Responde al mandato del Sr. Peña, luego la decisión anunciada por la funcionaria de suprimir el apoyo de “oportunidades” a madres que tengan más de tres hijos, así como el lugar seleccionado para tal anuncio, una región nayarita donde habitan las etnias coras, huicholes y tepehuanos, es más que simbólico. Con ello se pone de manifiesto el fracaso del asistencialismo oficial para abatir hambre y pobreza; abandono de pueblos originarios a su suerte y, fracaso del proceso educativo en México largamente acariciado como herramienta de transformación y cambio para abandonar los terrenos del subdesarrollo.

De manera explícita igualmente se exhibe el propósito último del régimen priísta de evadir la carga de más del 50 por ciento de los mexicanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, en su objetivo de concentrar los esfuerzos gubernamentales en la búsqueda de incrementos de productividad y competitividad que se dice exige al país el mercado mundial globalizado.

A decir de la Sra. Robles, “… 60 por ciento de la población en situación de pobreza se encuentra en las zonas urbanas, diseminada principalmente en las periferias de las ciudades; por ello la aplicación de programas sociales se ha extendido también a estas zonas que ya se consideran marginadas”. Más claro ni el agua, se trata de una estrategia de chantaje, imponiendo control natal y sometiendo la capacidad reproductiva de la mujer a políticas públicas discriminatorias aplicadas a las familias pobres y marginadas.

Se puede estar o no de acuerdo en que el asistencialismo oficial, auspiciado por requerimientos clientelares electorales, no contribuye a resolver el problema estructural de la desigualdad y pobreza, antes al contrario, hace de los destinatarios dependientes del subsidio mano de obra inerte, incapaz por sí misma de aportar a las tareas del crecimiento económico y desarrollo en la medida en que lo demanda el mercado, más ello no justifica el que, por decreto y sin decir agua va, se corte de tajo y de manera autoritaria un paliativo que por décadas ha tenido en última instancia como único beneficiario a una clase política corrupta que vive de y para el saqueo.

No se puede hacer de lado que en respuesta a problemas estructurales históricos, como desigualdad y pobreza, ha sido el propio gobierno federal el que instituyera el caritativo asistencialismo social, generando entre los “beneficiarios” una cultura de dependencia que ya tiene arraigo en las generaciones presentes de la población marginada. Hoy las consecuencias están a la vista, la pobreza y pobreza extrema campean en todo el territorio nacional acompañadas de una brutal desigualdad que inciden en el desempeño de una economía lastrada por un mercado interno restringido, sin capacidad real de compra de más del 50% de los mexicanos.

Castrar a los pobres, solución neoliberal.

La decisión del gobierno de Peña Nieto puede tener muchas lecturas de acuerdo al cristal con que se mire. Para quien esto escribe, la medida anunciada asume postulados capitalistas de Darwinismo social; más que sumar divide, polarizando, confrontando y poniendo en franca competencia por la supervivencia a quienes el sistema considera aptos para cumplir con los objetivos de incremento de productividad y competitividad -que demanda el mercado mundial globalizado-, y los mexicanos que lejos de aportar, estorban a tales propósitos. Una medida más del régimen peñista que condena a priori a morir de hambre a las familias que dependiendo del subsidio oficial para sobrevivir, en suerte hayan procreado más de tres hijos. ¿Qué van a hacer las madres cuya única esperanza de tener un ingreso para atender sus necesidades básicas se sustentara en tener más hijos? ¿Desprenderse de los que le sobren para seguir contando con la caridad oficial?

La pobreza no sólo sobra en el México neoliberal, también estorba lo mismo en la ciudad que en el campo para los fines de expansión y dominio del capital. ¿Cómo se le ocurre a Peña Nieto frenar su crecimiento a niveles de reposición de la fuerza de trabajo? Controlando la natalidad con políticas públicas de exterminio. A eso nos conduce el fascista modelo neoliberal de desarrollo. A falta de guerras intestinas de poda genocida, castrar a los pobres.

¿A eso queríamos llegar permitiendo el retorno del PRI a la presidencia?

Dejo la respuesta a la conciencia de los lectores.

Hojas que se lleva el viento.

Con los contenidos de la iniciativa de leyes secundarias en materia energética presentada al Congreso por el Sr. Peña, salió ya a relucir el peine despejando las dudas. El petróleo y gas propiedad de la nación se privatizan, la renta petrolera de los mexicanos será compartida con la iniciativa privada, nacional o extranjera.

A decir de los secretarios de hacienda y de energía, los posibles beneficios para el pueblo de México se harán visibles, si los hay, en el mediano y largo plazo, condicionados en que para entonces los combustibles fósiles no hayan caído en desuso gracias al avance tecnológico en el aprovechamiento de otras alternativas de generación de energía.

Lo mismo ocurrirá con la generación de energía eléctrica y, de paso, con el agua como recurso asociado.
Para que esta propuesta del presidente Peña se materialice, se requerirá del aval de la partidocracia en el Congreso. Lo cual sin duda tendrá lugar una vez logrado el equilibrio de intereses entre los tres partidos mayoritarios, sin importar lo que el pueblo de México pueda opinar al respecto.

Y en este clima de mansedumbre y complicidad, nuestros flamantes senadores veracruzanos hacen labor de proselitismo electoral afirmando que con las reformas del Sr. Peña ya se sienten en el bolsillo de los mexicanos los primeros beneficios.

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Ya no es ingenuidad o falta de oficio político que pudiera justificar en el presente la grosera conducta del gobernador de Veracruz para con el pueblo que dice gobernar. Lo por él expresado y profusamente divulgado por la Coordinación de Comunicación social de la administración pública estatal el primero de mayo del mes en curso, es simple y llanamente un insulto más a la inteligencia de los veracruzanos, así como manifestación explícita de valemadrismo del gobernante ante la grave situación de desempleo y pérdida del valor adquisitivo del salario que aqueja a la entidad. Júzguelo usted mismo estimado lector:
Xalapa, Ver., 01 de mayo de 2013.- El gobernador Javier Duarte de Ochoa encabezó el desfile conmemorativo por el 127 aniversario del Día Internacional del Trabajo, en el que participaron más de 50 mil trabajadores de diversos gremios del estado. “Con más de 230 mil empleos generados en dos años, un crecimiento económico que dobla la media nacional y plena paz laboral, consolidaremos a Veracruz como el estado de los trabajadores…”, apuntó el Gobernador y destacó que en su administración 230 mil familias hoy ya tienen ingresos, certidumbre, estabilidad y arraigo.- Comunicado oficial

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Con perdón de los apologistas oficiales u oficiosos que con plausible imaginación pretenden poner a cubierto la imagen de la actual administración pública estatal y, por extensión la de la mayoría de los 212 Ayuntamientos de Veracruz, es ya hora de que éstos pongan los pies sobre la tierra y reconozcan que el horno ya no está para bollos. Todo esfuerzo por acreditar el buen desempeño de la vida económica, política y social de Veracruz resulta, a más de vano, contraproducente; más que estimular deprime, en un escenario en el que para la percepción ciudadana y colectivo popular la idea de que lejos de mejorar la entidad va de mal en peor, se consolida.

A mayor abundamiento mediático de que aquí no pasa nada, que el tránsito a la prosperidad es miel sobre hojuelas y que tanto el gobierno estatal como en su caso los municipales cumplen a cabalidad con su encargo, mayor es el malestar y rechazo que se genera en la opinión pública.

Terca como es la realidad que se pretende ocultar, ésta desmiente día con día lo que virtualmente se construye tanto en el discurso como en las notas periodísticas. Veracruz está en la olla y su gobierno próspero pisa con fuerza el terreno de lo fallido.

Veracruz involuciona

Estancamiento y deterioro galopante en el quehacer económico y su correlato de pérdida creciente de bienestar de la gran familia veracruzana, fortalecen desigualdad, pobreza y exclusión focalizada. Las serias carencias en capacidad para generar nuevos empleos y el salario congelado para los existentes, así como la paulatina pérdida de infraestructura productiva y capital social, diluyen expectativas de progreso cediendo el paso a incertidumbre y desconfianza de la sociedad en un futuro que pintando incierto, se niega a millones de veracruzanos.

Frenado crecimiento económico y bienestar, Veracruz involuciona ante la indiferencia de autoridades y partidocracia.

El malestar social generalizado se hace acompañar incrementándolo, por corrupción, simulación, ineficiencia e ineficacia, así como saqueo e impunidad en las esferas del poder público, ameritando estas, el ser exhibidas a nivel nacional por la Auditoría Superior de la Federación que, diáfanamente, coloca al gobierno de Veracruz en el primer lugar de observaciones a la cuenta pública 2012; el manejo inapropiado por decir lo menos, de recursos públicos federales puestos a disposición de la entidad alcanza niveles de escándalo.

Agregándose a esto último el constante endeudamiento en los dos niveles locales de gobierno que pese a la opacidad existente al respecto, ya no se puede ocultar.

Escenario estatal enmarcado por un tejido social en franco deterioro; caldo de cultivo propicio para conductas antisociales que afloran día con día a lo largo y ancho del terruño veracruzano, poniendo en jaque seguridad, tranquilidad, convivencia comunitaria y fortalecimiento de ciudadanía.

Ocultar el sol con un dedo ya no le reditúa ni al régimen duartista ni a los partidos políticos. Números duros exhibidos por académicos y analistas serios, nos hablan de la realidad veracruzana, mediocridad en una economía empobrecida, desempleo creciente y un régimen salarial insuficiente para cubrir necesidades básicas vitales; corrupción, ineficiencia e ineficacia de servicios públicos en el marco de una administración pública que financieramente se sostiene con ganchitos que no escapan ya al dominio de la comprensión de la opinión pública.

Situación que no escapa a la percepción y análisis que de la conducción política en la entidad se forja en el ánimo del gobierno federal. El distanciamiento del gobernador de Veracruz con el presidente Peña, es evidente; la consecuencia de esto último se evidencia también en una mayor astringencia en el flujo y control de los recursos presupuestos federales asignados a una entidad que no inspira confianza.

No se puede ni debe seguirse por este camino. O se cambian las cosas para mejorar o nos aprestamos a enfrentar el desastre en todos los órdenes de la vida económica y social de la entidad; así debería entenderlo la prensa, coadyuvando en el cambio verdadero desnudando con verdad y objetividad más que ocultar o maquillar a una realidad sofocante que no acepta ya apologías sin sustento.

Hojas que se lleva el viento

“Día del trabajo”, celebración que en México nos remite a tiempos aciagos de sumisión sindical y disciplina clientelar de los trabajadores bajo la férula del partido-gobierno hegemónico. Práctica oficial obsoleta que también nos habla del “sincretismo” con el que el pueblo trabajador más que celebrar, recrea memoria histórica trayendo al presente la permanencia de la lucha proletaria por romper las cadenas que le atan a un estado de cosas injusto e inhumano. México cambió pero la lucha sigue, como habrá de constatarse en estos días de hartazgo y reclamo.

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Y seguimos dando vueltas en la noria. Duro y dale en los círculos políticos y periodísticos con la sucesión en el gobierno de Veracruz y el paso previo de la elección de diputados federales, como si el cochinero electoral fuera respuesta válida a la problemática que aqueja a la entidad. Incapaces de entender y atender con eficacia el presente, le apostamos a un futuro incierto en el que todo puede pasar, incluso la pérdida del o los padrinazgos en que agudos analistas sustentan el pro o el contra de tales o cuales precandidatos. ¿En que bola de cristal se asegura que el PRI ganará en los comicios del 2015 y 2016? Especulación y pérdida de tiempo, cortina de humo para ocultar las miserias del presente.

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Desde estas líneas nuestra sincera felicitación al portal informativo veracruzano “Crónica del Poder”, y a sus directivos Felipe Hakim Simón, Francisco Saucedo Ramírez, Marco Aurelio González Gama, personal y colaboradores, por la distinción que le otorga el Club de Periodistas de México, AC, nominándole como acreedor a la “Presea de la libertad”. Reconocimiento que en esta ocasión distingue al periodismo alternativo digital que hace camino en la Red de Redes. Expreso también mi agradecimiento por ser generosamente acogido en sus páginas publicando mis maquinazos.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Loable la intención del alcalde y bienvenido el apoyo del BID al Ayuntamiento xalapeño a través de expertos de la empresa “Gehl Architects”, consultora urbanística con sede en Copenhague, Dinamarca. Ojalá y esta asesoría profesional de primer nivel pudiera rendir los frutos esperados.

Sin embargo, en mi modesta opinión cabe comentar que está probado que la problemática situación por la que atraviesa la ya caótica Xalapa exige respuestas que lejos están de ser de orden técnico. Adicionalmente, la receta esperada debería hacerse acompañar del trapito, ya que el Ayuntamiento ni tiene dinero ni capacidad para un mayor endeudamiento que se pudiera destinar al rescate integral de la capital veracruzana.

El bucólico pasado de una ciudad provinciana en la que sus habitantes se esmeraban por hacer de ésta un lugar digno para vivir, trabajar, emprender negocios prósperos y educar a los hijos en un clima de tranquilidad, arte y cultura con un alto sentido de civilidad y sana convivencia, quedó atrás; cediéndole el paso a un crecimiento atropellado y anárquico del que se derivan carencias de servicios básicos y respeto al medio ambiente así como pérdida de identidad, cincelados esto por una absurda competencia entre un falso concepto de modernidad y necesidades económicas insatisfechas por falta de emprendimiento productivo para la creación de fuentes permanentes de trabajo y generación de empleos dignos y remunerativos.

Transcurrir de una ciudad capital que no fue circunstancial. Lustros de corrupción, indiferencia, apatía, abandono y ausencia de visión de futuro de autoridades estatales y municipales, así como el flujo migratorio del campo a la ciudad ante el desmantelamiento de la agricultura de subsistencia en la región, al que se sumara el que diera lugar el Sismo de 1985 en la ciudad de México, propiciaron una problemática urbana que hoy por hoy tiene tintes de insoluble y que atañe ya no sólo al municipio de Xalapa.

Fenómeno este último al que no han sido ajenos los partidos políticos que avidos de clientela electoral, auspiciaran “paracaidismo” y creación de decenas de humildes colonias irregulares en cerros, colinas y barrancas, rebasando tanto la capacidad de dotación de servicios públicos del Ayuntamiento como de un ordenamiento territorial del municipio y de la ciudad capital, que resultara racionalmente acorde con criterios técnico-urbanísticos que contemplaran, lo mismo multiculturalidad y desigualdad social y económica, que usos y costumbres en la pluralidad de una población que ocupando espacios comunes, entremezcla a la sociedad xalapeña tradicional con decenas de miles de recién avecindados.

Tal desborde de capacidades y de aprovechamiento racional del espacio, ha dado lugar a una conurbación directa e indirecta en la que la ya grave situación del municipio se hace extensiva tanto a la región en su conjunto como a los municipios vecinos, cuyas autoridades edilicias se ven incapacitadas para afrontar el caos generalizado.

La ausencia de una planeación regional y conflicto de intereses entre poderes municipales superpuestos, cobra hoy una factura que nadie está dispuesto a pagar; antes al contrario, ante la limitación de la extensión territorial y ausencia de visión integral de la problemática que acusa la conurbación, se dan tanto conflictos limítrofes como el fenómeno de la privatización del espacio público tanto en el centro histórico como en la periferia, en detrimento de cohesión comunitaria y sentido de identidad.

A esto, entre otras cosas de igual o mayor complejidad, se enfrenta Américo Zúñiga, alcalde novel que de buenas intenciones ha creado su propio laberinto; dependiente y disciplinado políticamente del titular del ejecutivo estatal y de su partido, presionado por el clientelismo partidista, sin recursos presupuestales y enfrentando a un entorno económico sustentado en la informalidad, da palos de ciego improvisando y tratando de encontrar una salida que él mismo ante la falta de congruencia entre el discurso y los hechos, va cerrando.

La solución -si es que la hay-, a la problemática de nuestra ciudad, juzgo que por ahora no es de orden técnico, requiriéndose a mi juicio de honestidad y voluntad política de las autoridades, participación responsable de la población, así como una radical ausencia de injerencia clientelar de partidos políticos que haciendo labor de proselitismo entre los que menos tienen, más que sumar y construir ciudadanía dividen y confrontan a la población con falsas expectativas de solución. Y peor aún, pretendiendo tapar el sol con un dedo vendiendo la idea, como es el caso del PRI, de que la belleza incomparable de nuestra ciudad capital basta por sí misma para superar la cotidianeidad del abandono y el atraso.

Sin esto último, pueden asesorar al Ayuntamiento los mejores urbanistas del mundo, sin que cambien las cosas, antes al contrario, complicarse aún más en el propósito de aplicar recetas extra lógicas y euro centristas a un problema que, al paso del tiempo, ha conformado ya una idiosincrasia colectiva propia y muy arraigada dentro de la que se inscribe de manera dispersa lo que contemplan y esperan los xalapeños en materia de desarrollo urbano.

Si los xalapeños no somos conscientes de lo que somos y donde estamos parados, cuantimás expertos extranjeros que llegan, ven, pontifican y recetando a un desconocido, cobran y se van.

Hojas que se lleva el viento

Si fuera Pinocho, el senador José Yunes Zorrilla se pisaría la nariz. En Papantla aseguró que: “Con respecto a las reformas estructurales llevadas a cabo recientemente a partir de este momento se comenzarán a ver los beneficios y las bondades de éstas, especialmente en los bolsillos de los que menos tienen…” Sin mayores comentarios.

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La coordinación de Comunicación Social del gobierno estatal está haciendo bien su trabajo. El número de apologistas de la prosperidad aumenta y, por lo consiguiente, también la crítica independiente. Vamos bien, se está logrando un sano equilibrio.

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Periodismo veracruzano pierde dos estimados comunicadores. Mario Ugalde Fuentes, quien se desempeñara como jefe de Redacción del diario Marcha, de Xalapa, falleció el pasado jueves en esta capital, en tanto que Alfredo Valenzuela Calderón, director fundador de la revista “Fundamentos”, un día después sufrió un accidente carretero en el que perdió la vida. A sus apreciables familias, al gremio de tundeteclas en Veracruz y a al amplio círculo de amistades que cultivaran a lo largo de su desempeño profesional nuestras sinceras condolencias por tan sensibles pérdidas. Descansen en paz.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pidiéndole a Dios en días de guardar… y que les dan de palos.

Las adecuaciones a la Ley General de Educación de Veracruz son cuestiones de “semántica” y la apoyan los 19 sindicatos de trabajadores del magisterio en el estado, afirmó el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Nicolás Callejas Arroyo (La Jornada Veracruz 16/04/14).

Con ello justificó el ignominioso acto de sumisión del poder legislativo al ejecutivo y de este último al presidencialismo en retorno.

Si partimos de la idea de que lo que el término semántica significa, la justificación de marras es más que simbólica, expresando el nivel de desvergüenza que hoy alcanza una pseudo representación popular ajena a lo que semánticamente deberíamos entender por democracia representativa. Sin embargo, da pie también a preguntarse si el sainete legislativo contribuye por sí mismo al objetivo de una educación de calidad en Veracruz o, significativamente apunta en sentido contrario contribuyendo al clima de hartazgo de una sociedad que ya no ve lo duro sino lo tupido.

Para quien esto escribe, ni diputado ni pedagogo, simple observador y comentarista de lo que percibe en el entorno, cabe pensar que la farsa “semántica” tiene otra lectura que va más allá de lo anecdótico,  la referida a la situación que vive México con el cuestionado e ilegítimo arribo de Peña Nieto a la presidencia de la república y, por lo consiguiente, sus reformas a bote pronto y en cascada que por desconocimiento de la historia nacional o mala fe, el Sr. Peña califica como estructurales; marco de referencia para medianamente entender la actitud servil del Congreso de Veracruz.

Para nadie es  ya un secreto que una de las condicionantes a que se enfrenta  el presidente para llevar adelante su proyecto neoliberal de despojo del capital social de los mexicanos, es, por un lado, el peso inercial de una sociedad que le  ha retirado al poder público su confianza y credibilidad, así como el comportamiento errático de una economía que no crece haciendo nugatorias las hasta ahora en el papel bondades de las susodichas reformas y, por el otro, la resistencia de gobiernos, clase política y poderes fácticos locales a las modificaciones a un statu quo afín a sus aldeanos intereses. Estas condicionantes, entre otras que sesudos analistas podrían agregar,  se combinan y retroalimentan entre sí en la mayor parte del territorio nacional, restándole capacidad de maniobra al gobierno federal.

De ahí la necesidad del Sr. Peña de priorizar el reconstruir el carácter centralista del régimen de gobierno, acotando tanto el poder como el  quehacer político, económico y social que la llamada transición democrática pusiera en manos de los gobernadores.  

Rescatar el presidencialismo otrora hegemónico como razón de Estado y el autoritarismo como medio para lograrlo, es  propósito y estrategia; aterrizar reformas y profundizar en el modelo neoliberal al costo social que sea,  el objetivo.

Para el cuestionado presidente, a mi juicio parece ser que no hay otro camino viable frente a una realidad nacional política y social que se le resiste y que objetivamente, se ve reflejada en el estancamiento económico, crisis del régimen político  y malestar de la gente.

Tarea nada fácil. En las condiciones actuales del país tanto el presidente de la república como los gobernadores se necesitan entre sí para asegurar gobernanza y gobernabilidad. Más cuando ambos órdenes de gobierno se enfrentan hoy día a la amenaza de una ola delincuencial  que a ratos les rebasa. El problema en sí es que ni uno ni otros parecen estar dispuestos a ceder en sus diferencias, generando lo mismo simulación que confusión entre órdenes de gobierno y entre poderes constitucionales, en detrimento del  mínimo de unidad nacional requerido para salir del bache.

Podría decirse que el Sr. Peña tiene razón al reclamar el fortalecimiento de un centralismo autoritario, ya que los gobiernos estatales no han estado a la altura de sus responsabilidades, antes al contrario, a lo largo de más de doce años de libertinaje han auspiciado el recrudecimiento de la corrupción, desvío de recursos, endeudamiento injustificado, pésima administración y hartazgo de la población en la mayoría si no es que en todas las entidades federativas.

Los gobiernos locales, por su parte, podrían argumentar a su favor temas de soberanía, independencia y autonomía estatal, enmarcados en el pacto federal, pero sin tener cara para negar la presunción probada del presidente de la república, como es el caso Veracruz.

Y en eso estamos, los tres órdenes de gobierno estiran la soga, tirando cada quién para su santo llevando agua a su molino respectivo, sin que los cambios legales aprobados y promulgados  logren poner pie a tierra. Lo grave es que esta situación se da al margen de una ciudadanía que pareciera no tener vela en el entierro.

Consecuencia de este estira y afloja entre federación y entidades federativas -al que la población, insisto, asiste como mirón de palo-, es un evidente retroceso en la vida política del país, pagando los platos rotos nuestra incipiente y balbucéante democracia; trayéndose hoy a colación el eterno debate nunca superado en los hechos entre federalismo y centralismo como forma de gobierno en México. Retroceso de facto que cuestiona y vulnera tanto el pacto social en que se sustenta el Estado-nación como el necesario equilibrio entre centro y periferia del poder formal en el quehacer económico y control político.

A mi modesto entender, es en este escenario que habría que ubicar la farsa legislativa que en Veracruz deja mal parado a un gobernador que se ha colocado entre la espada y la pared; obligado de dientes para afuera a someterse al mandato autoritario del centro,  deberá a su vez enfrentar localmente a una movilización magisterial exacerbada por la interpretación “semántica” de la mayoría de los diputados de lo que conviene a Veracruz en materia educativa.

Como corolario, ante la opinión pública el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa no queda bien con Peña Nieto ni con la gran familia veracruzana. Su carencia de oficio político le exhibe como incapaz de entender a que juega el presidente de México y que esperan de él los veracruzanos, al precipitarse vulnerando de facto la división de poderes y autonomía estatal no está ni con dios ni con el diablo como se pudo observar el pasado lunes en el puerto jarocho.

Hojas que se lleva el viento

“Enemigo de la familia veracruzana” es la nueva etiqueta que se le cuelga al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Una más al darle la espalda al pueblo que dice gobernar cediendo ante la demanda del pulpo camionero de incrementar el pasaje en el servicio de transporte público urbano y suburbano.

Lo señalamos en artículo anterior, en la relación ingreso-gasto de los trabajadores el primero ya no alcanza para atender lo segundo. El equilibrio está roto, la capacidad real de acceso de las mayorías a la llamada canasta básica, es deficitaria. El ingreso familiar es insuficiente para satisfacer todas las necesidades básicas y en este marco el gasto mensual por transporte tiene un peso significativo.

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