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Category Archives: Guerra sucia electoral

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Falleció Don Ernesto Rizzo Murrieta, destacado exponente del periodismo en Veracruz. Que en paz descanse.

En Veracruz la política electoral en todas sus tonalidades es como “la cosecha de mujeres”, nunca se acaba. Y en torno a ella gira el hacer, medio hacer ó no hacer nada de la administración pública estatal y municipal. Entre ciclo y ciclo lo único que cambia es el énfasis mediático acorde con los tiempos de la elección en turno.

Por lo consiguiente, ello arrastra a la vida social y económica de la entidad, la mayor de las veces para mal, en tanto se privilegia la politiquería, el chisme, el rumor, las patadas bajo la mesa y el fuego amigo, por sobre la temática toral de crecimiento económico en todas sus vertientes. Todo quehacer social o productivo, así como la acción de gobierno, “se politiza” o “partidiza” al tenor de los intereses y expectativas de los que aspiran a un cargo de elección popular.

En este escenario, a todos los políticos profesionales les sienta bien la etiqueta de “adelantados” y de ello la prensa se hace eco, rompiéndose de hecho las reglas del juego establecidas en un marco jurídico que en la entidad se interpreta a conveniencia.

Inició octubre y con ello a partir del martes el proceso electoral que desembocará en la elección federal intermedia del 2015. Toca entonces asistir al período carnestolendo de énfasis en la grilla electorera y, por lo consiguiente, el velatorio de armas con vías a la elección de gobernador de Veracruz… y lo que sigue para años venideros.

Lo curioso del asunto es que ni el gobernador Duarte de Ochoa es Veracruz, ni la clase política son todos los veracruzanos, luego en el circo electoral permanente, ni son todos los que son ni son todos los que están. De otra manera la entidad estaría más que perdida con tanta simulación y holgazanería.

Pase lo que pase, suceda lo que suceda, en este marco se desenvolverá la vida económica y social de la entidad en los próximos meses. Así como también en este escenario transcurrirán sin pena ni gloria los Juegos centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en noviembre próximo. Evento deportivo internacional que en la entidad será juzgado en sus resultados bajo diferentes ópticas partidistas, siempre enfocadas a al virulento interés electoral de unos y otros colores de camiseta.

Y como siempre, el respetable será mirón de palo, pagando por ver lo que ni le va ni le viene. Así como presa fácil del bombardeo mediático orientado a convencer a la opinión pública de que en esta ocasión todo será distinto, prevalecerá el clima democrático y en la justa electoral del 2015 ganarán los mejores, los más idóneos y más proclives a defender los intereses de Veracruz y de la Nación en la Cámara baja del Congreso de la Unión.

Y a río revuelto, “los adelantados” que aspiran a gobernar a Veracruz, llevando agua a su molino destacarán como “los salvadores de la patria”, siempre dispuestos a tenderle la mano a los sectores más vulnerables y desvalidos de la entidad, prometiendo lo que no está en sus manos dar y pidiendo en reciprocidad bailar al son de las llamadas “reformas estructurales” porque así lo mandata el Sr. Peña Nieto.

Y en el inter, economía, finanzas públicas, empleo, formalidad fiscal, tocando fondo seguirán siendo compañeros de camino de inseguridad, descontento y hartazgo en un Veracruz condenado al estancamiento y el retroceso gracias a la política electoral, que como la cosecha de mujeres, nunca se acaba… ni se acabará, está en la naturaleza de quienes gustan vivir del trabajo ajeno.

Hojas que se lleva el viento

La descomposición tanto en forma como en fondo del subsistema de partidos políticos en México, profundiza la crisis del régimen político que el pueblo de México se ha dado. Percibiéndose que la política política le es disfuncional a la política económica y social. Incluso choca con los propósitos “modernizadores” de la panacea neoliberal del crecimiento que impulsa el Sr. Peña Nieto, persistiéndose en viejas y caducas prácticas político electoreras que dinamizan la inercia burocrática de la administración pública, fortaleciendo corrupción e impunidad. A la política política se le escapa el control y son cada vez más los movimientos sociales que optan por transitar por la libre, al margen de los partidos políticos. Bueno, ahora hasta los militares en activo convocan a marchas y plantones… Cuando los patos le tiran a las escopetas, algo anda mal y no hay visos de corrección de rumbo.

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Para el secretario de gobernación no todo es miel sobre hojuelas. Su ofrecimiento a la comunidad politécnica está sujeto a la aceptación por parte de las asambleas estudiantiles. La burra no era arisca… Y entre si son peras o manzanas, poco a poco va saliendo el peine del porqué el IPN alzó la voz y salió a la calle. No al modelo neoliberal de la educación superior que se pretende imponer en México.

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No se lo pierda. El gobierno de Veracruz invita a la ciudadanía a disfrutar de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Aparte con tiempo su boletote y gánese la primicia de galletitas y gaseosas.- Cd. Caucel, Yuc., octubre 5 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

“No votar, es un cómodo desinterés de los débiles en inteligencia…”  Claudia Guerrero, periodista

Frente al aparato del gobierno, la mayoría decide no votar 

El triunfalismo sin sustento ofende a los ciudadanos. A casi tres años al frente del ejecutivo estatal la estrategia mediática del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, es ejemplo de ello. El festejo anticipado de la dirigencia estatal del PRI cuando el PREP apenas computaba el 4 por ciento de las actas de casilla, es la puntilla. Con el Programa de Resultados preliminares en el ojo del huracán por sus inconsistencias y sospechosa caída del sistema por casi once horas, se carece de credibilidad y certeza sobre la información difundida. El que éste cerrara anticipando triunfos y derrotas, no es la última palabra, el cochinero 2013 a nuestro pesar no termina hasta que termina y aún hay más.  

En artículo anterior estimamos que la elección de diputados locales y autoridades edilicias, confrontaría al voto duro con el voto nulo. Y no ha sido así. Pese a que el voto nulo sumado al que favoreciera a candidatos no registrados llegó a niveles insospechados, el verdadero oponente al voto duro en el que se incluye el voto comprado, de partidos y candidatos, fue el abstencionismo que, en esta ocasión,  si la numeralia del PREP se acerca a la realidad, derrotó no solo a partidos, candidatos, IEV y prensa oficialista, también al proceso electoral y estrategias de quien mece la cuna. 

En Xalapa, al cierre del PREP y con el 72.71 % de actas capturadas, Américo Zúñiga, candidato de la coalición Adelante por Veracruz contaba a su favor con 35,274 votos, contra 25,336 de Abel Cuevas del PAN y 19,856 de Dulce María Dauzón de Movimiento Ciudadano. Sumando los votos a favor de los tres punteros, tenemos 80,446 sufragios, lo que nos da una idea del peso del abstencionismo en la capital y asiento de los poderes del estado cuya  población se estima como cercana a los 700 mil habitantes. 

Quién entre partidos y candidatos de manera anticipada se asuma como triunfador, de antemano miente engañándose a sí mismo. Independientemente de que aún no se conocen los resultados numéricos de la elección del pasado domingo, inconsistencias y presuntas impugnaciones, en una contienda en la que la ciudadanía se enfrentara electoralmente al aparato del gobierno estatal, el triunfo por donde se le quiera ver  corresponde a los ciudadanos. 

El burlador, burlado

Ni diputados locales o autoridades edilicias que resulten legalmente electos, podrán ocultar el hecho inobjetable de que la minoría se impuso sobre la mayoría. Y aunque se dice como justificación que en la democracia electoral se gana por un voto, es la voluntad ciudadana la que dando la espalda a partidos y candidatos se guarda para sí la legitimidad democrática.  

Frente al cochinero auspiciado desde las esferas del poder, la ciudadanía actuó con mesura. La jornada electoral se desenvolvió en general con tranquilidad y paz social. Si este clima se enturbiara por momentos,  no es atribuible a ésta, se sabe bien quien tira la piedra y esconde la mano. 

Claudia Guerrero nos dice en sus textos que “No votar, es un cómodo desinterés de los débiles en inteligencia…”. Me permito respetuosamente diferir de tan aventurada afirmación de la aguerrida periodista.  El seguirle la corriente a partidos y candidatos o darles la espalda en un juego cuyas reglas se imponen desde el poder por la clase dirigente, no es un asunto de mayor o menor coeficiente intelectual. Si así fuera, frente a un cochinero en el que precisamente se ofendiera hasta el cansancio a la inteligencia de los veracruzanos, la lógica más elemental indicaría que frente al voto duro tanto el abstencionismo, voto nulo o el dispensado a candidatos no registrados debiera haber sido unánime y no simplemente expresión política de una mayoría conciente del agravio.

En un proceso político electoral la ciudadanía se expresa políticamente, con mayor o menor conciencia de sus actos. Si se tratara de poner a prueba la inteligencia o coeficiente intelectual en una elección, seguramente que en la Universidad Veracruzana se elegiría rector mediante un proceso comicial abierto entre  académicos, administrativos y estudiantes y no por imposición de una espuria junta de gobierno en época de vacaciones. 

En la elección del pasado domingo los ciudadanos expresaron a su modo y posibilidades,  su conformidad con el actual estado de cosas, o su descontento y hartazgo frente al cinismo y la desvergüenza, la corrupción e impunidad del régimen político imperante, frente a la pobreza, desigualdad, desempleo, pérdida del poder adquisitivo del salario o falta de expectativas de futuro promisorio para las nuevas generaciones. La ciudadanía se expresó políticamente en las urnas o al margen de estas, a sabiendas de que su voluntad está secuestrada, y eso es lo que cuenta. 

Una vez dados a conocer los resultados definitivos de la elección, individual y colectivamente tenemos que tener conciencia de que se ha avanzado en la construcción de ciudadanía y participación democrática. El sólo saber que la numeralia electoral favorece a la minoría, y que la legalidad de los comicios no implica legitimidad en quien resulte electo, así como tener claro que la elección en nada modifica un estado de cosas que clase política y gobierno se niegan a cambiar, abona a favor de un proceso liberador de la voluntad política de cambio de los ciudadanos. 

En congruencia, lo que sigue es fortalecer ciudadanía y participación y unidad, exigiendo que el mediocre racimo de candidatos electos que nos recetaran gobierno y partidos políticos  una vez en funciones cumplan a cabalidad con su encargo.

Hojas que se lleva el viento 

Congruente actitud de texto servidores y cómplices del cochinero en que devino el proceso electoral, al afirmar en sus columnas sin aún contarse con información oficial, que fue exitosa la estrategia de quien mece la cuna para hundir a la oposición y quedarse con la mayoría en el Congreso local y el gobierno de los principales centros urbanos de la entidad, consolidando al gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Ni hablar, para eso les pagan y la gente así lo entiende. Si su afirmación se sustenta en las tendencias que arrojara el PREP, tendrían que aceptar que la elección pone en evidencia que estamos ante un Veracruz social y políticamente dividido, que en nada abona a favor del desempeño del gobernador.- Xalapa, Ver., julio 10 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Sea quien fuere el o los responsables, la agresión que sufriera Eduardo De la Torre Jaramillo, candidato del PAN a la diputación local por Xalapa urbano, da una idea del nivel de incivilidad, intolerancia y nulo respeto para los electores, que alcanzara un proceso electoral amañado, desaseado y corrompido desde sus inicios, por decir lo menos en la entidad veracruzana.

Los varios meses de intercambio de lodo, agresión de palabra y obra a la inteligencia de los veracruzanos llega su fin. La elección del próximo domingo, a su vez punto de partida para la negociación de la sucesión del inepto gobernador Duarte de Ochoa, correrá la misma suerte que las campañas de proselitismo, expresiones antidemocráticas de un régimen que se quedara anclado en un turbio pasado.

Si asumo que la irrupción de la imagen del llamado “candigato Morris”, es expresión velada del descontento y el hartazgo de un importante segmento de la población ofendida, debo asumir entonces que en  la fiesta cívica no serán pocos los que en las urnas se inclinen a favor de un castigo ejemplar a una clase política que, salvo contadas y honrosas excepciones que el pueblo tiene presentes, se le identifica como corrupta, acomodaticia, simuladora y pedestre. El voto de castigo se hará presente y los ciudadanos cumplido su deber y ejercido un derecho electoral inalienable, festinarán con gozo el triunfo de la nulidad del sufragio.

Esta sería la lógica en la construcción de un escenario electoral y post electoral viciado y repudiado de origen. Más sin embargo, en una sociedad plural, con un muy bajo nivel de cultura política, no podemos hacer de lado al voto duro legal o extralegal, aquel que respondiendo a intereses personales y de grupo, sumiso e ignominiosamente de antemano otorga su voto al partido que como priístas de abolengo dicen  no sólo les da de comer, también la oportunidad de participando en el festín del triunfo esperado les ofrece no pocas oportunidades de enriquecerse a costa del erario y bien público, o en muchos casos, acaso migajas.

En este orden de ideas, es de esperarse entonces que la contienda electoral del 2913 en Veracruz, se resuelva entre el voto duro de los partidos y candidatos participantes.  Quien o quienes ganen  en esta confrontación, arrastrarán consigo la mancha de la ilegitimidad de un proceso electoral disputado entre minorías y diseñado y operado para someter a las mayorías.

Honestamente no puede esperarse otra cosa. Del total del padrón electoral vigente que para el presente año asciende a más de cinco millones de electores potenciales, menos de la mitad del total de sufragios se distribuirá entre los candidatos triunfadores y sus oponentes. El partido que se alce con el triunfo no obtendrá posiblemente ni siquiera el 20 por ciento del total del padrón.

Y si en suerte le tocara al PRI declararse ganador, el número de votos obtenidos pondría en evidencia la limitada legitimidad del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador y primer prísta de Veracruz, frente a una base social mayoritaria descontenta y harta de simulación.

Así lo quiso Fidel Herrera Beltrán, artífice perverso de un proceso electoral como pocos en la historia política de la entidad, en la que la falta de respeto a la inteligencia y voluntad ciudadana, ha sido la constante.

Puedo estar equivocado y ojala así sea, Veracruz no se merece ser arrastrado a la ingobernabilidad  por una clase política que no ve, no escucha y mucho menos percibe la dinámica de una sociedad que ya no quiere más de lo mismo.

Hojas que se lleva el viento

Como para los Shows de televisa, el saqueo de bodegas del PRI en Catemaco, Veracruz en las que se resguardaba desde electrodomésticos hasta dinero en efectivo,  presuntamente para ser repartidos entre la población el próximo domingo. Y aún hay más, no se lo pierda.

Y seguramente más de un partido o candidato se saldrá con su domingo siete burlando las reglas establecidas de la contienda electoral defraudando a la ciudadanía y a las aspiraciones democráticas. Está en su naturaleza, pero no hay porqué alarmarse, las mismas reglas vigentes establecen que de ser sorprendidos, tras un largo litigio legal todo quedará en una multa al infractor, algo así como estacionarse en lugar prohibido deliberadamente. Todo se arregla con dinero y este en política  no es problema, como se observa en los excesos de gastos de campaña de un candidato cuya  imagen aparece hasta en el papel con el que envuelven las tortillas.

Cumplamos con nuestro deber sufragando y a otra cosa mariposa.- Xalapa, Ver., julio 3 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

En medio del tendero público de trapos sucios, las campañas de proselitismo de partidos y candidatos transitan sin pena ni gloria en territorio veracruzano. Mientras éstos cubiertos de un manto de simulación ofrecen y prometen, un sector importante del electorado circula en sentido contrario, expresando  malestar y rechazo.

Lo que se percibe en el entorno mediático de un régimen político en franca descomposición, no es nada halagüeño. Es más lo que hay que reclamar y condenar que lo que pudiera tener de positivo en el imaginario popular el ofertar más de lo mismo.

Sin embargo, en tal escenario, una elección no es cualquier cosa. El elegir a la representación popular y a quien habrá de gobernar el municipio, lleva de por medio algo más que expectativas y esperanzas, confianza en el futuro ó la otra cara de la moneda, frustración, desanimo, desconfianza y pérdida de credibilidad en las instituciones, también ofrece la oportunidad para el electorado de refrendar la reivindicación de larga data de la democratización de la vida política y social.

Luego no es tarea fácil tomar una decisión sensata frente a las urnas ni conveniente el simplemente descalificar y darle la espalda a un proceso electoral amañado, desaseado y pedestre, en el que lo que cuenta es el número de votos y no la calidad de candidatos en contienda. El no ejercer el derecho al voto, implica renuncia tácita y flagrante a la lucha permanente por hacer de la vida en democracia marco propicio para alcanzar mayores niveles de libertad y bienestar individual y colectivo.

Contra desconfianza y rechazo, la decisión de no ceder terreno en los logros históricamente conquistados, obliga a sufragar. Los resultados de la elección, con antelación previstos, es otro cantar, un nuevo reto al que enfrentar en el largo camino de la construcción de democracia y ciudadanía. Llegará el momento en el que la auténtica correlación de fuerzas políticas, expresada en la conciencia y voluntad popular, conduzca al rescate de lo que hoy se nos tiene secuestrado.

Es por ello que vale la pena echar un ligero vistazo, ya no a partidos y candidatos, propuestas y promesas de campaña, sino al comportamiento de quienes con su voto a la par que materializan la defensa del sufragio libre, hacen o no hacen suyo el ejercicio de un derecho universal plasmado en nuestra Carta Magna, como es el de votar y ser votado como sustento de un gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Soberanía popular hoy en manos de una representación espuria y servidores públicos que le dan la espalda a los electores.

Como en botica, hay de todo. No obstante y por lo que se refiere específicamente a la capital veracruzana, me llama la atención la confusión de los presuntos electores frente a los candidatos. Unos piden, esperando que de lo alto caiga el maná que les permita ratificar o incrementar status personal y familiar, anteponiendo el interés egoísta, personal o de grupo, a un solidario anhelo por hacer de nuestra ciudad un lugar digno para vivir y formar a nuestros hijos. Sin parar mientes que con ello hacen factible el que para la clase política sea más útil y redituable comprar votos que convencer.

Otros, con mayor conciencia y conocimiento, con visión de largo aliento exigen respuestas claras y contundentes a la problemática cotidiana de una ciudad víctima del atraso y abandono y, porqué no, también del saqueo de aquellos que dando la espalda a sus conciudadanos, se han enriquecido a costa del futuro del municipio y su cabecera.

Entre el pedir y exigir media una gran distancia en términos democráticos. El que pide se conforma con lo que le den, el que exige contribuye a la construcción de ciudadanía y al fortalecimiento de la democracia.

Para nuestro infortunio, quienes lejos de pedir exigen, es una minoría. Quizá por ello es que corrupción, impunidad y simulación salen triunfantes en las urnas.

La indiferencia es otro patrón de conducta frente a una elección. No son pocos los que optan por quedarse en casita a disfrutar el enajenante transcurrir de las horas frente  al televisor; ni les va ni les viene, con su presunto rechazo a la política, cómodamente aceptan lo que le dan, ni se benefician ni benefician a los demás, sino todo lo contrario. Son estos los que alimentan con su indiferencia el dejar hacer, dejar pasar, fortaleciendo a una clase política parasitaria que ofreciendo y no cumpliendo, vive y medra al amparo del silencio cómplice del indiferente.

Es la condición humana, muchos afirman, la que determina la conducta a seguir por cada quién frente a una elección. Cada cabeza es un mundo, dicen otros, a lo que yo agregaría  que cada bolsillo es un universo. Entre el tener o no tener para satisfacer necesidades básicas, nos da la diferencia. Lo grave del asunto es que tanto los que piden, los que exigen y los indiferentes, no dejan de ser considerados por la clase política como un mal necesario, utilitario accesorio en la pugna por el poder.

El resultado electoral iguala a los desiguales, otorgando parejo a unos y otros el más de lo mismo que se opone a un cambio auténtico que posibilite desandar el camino, rescatar y avanzar por un nuevo sendero que asegure el bienestar colectivo. Con la salvedad de que son más los excluidos de los beneficios que la minoría que se despacha con la cuchara grande en la mesa de los vencedores.

Ya los estudiosos se tomarán el tiempo para una disección precisa de votantes y ciudadanos frente a una elección. Baste entonces concluir que partidos, candidatos y medios de comunicación, les resulta más redituable el poner el énfasis en destacar virtudes y confrontar limitaciones de los contendientes en campaña, que tratar de escuchar, conocer y entender a quienes habrán de emitir su voto.  De ahí las sorpresas.

Hojas que se lleva el viento

Patético el esfuerzo de los muy contados medios informativos impresos y electrónicos que aún insisten en tapar el sol con un dedo, pretendiendo ocultar que es el antipriísmo el que anima a la sociedad veracruzana en la actual contienda electoral. Solos en la brega, desde sus “ocho columnas”, gacetillas cartones y columnas periodísticas ponen su mejor empeño para denostar a los adversarios políticos del tricolor y sus comparsas, bordando en un vacío que ya no tiene retorno. Se respeta y se justifica, es su negocio en el marco del libre mercado, pero no por ello son dignos del aplauso ciudadano cuando cotidianamente ponen más leña al fuego en el cochinero de la guerra sucia que enloda a Veracruz.

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La revista “Semblanza” de la periodista, Virginia Durán Campollo, festejará su séptimo aniversario el próximo miércoles 19 de junio, a las 18 horas, en el Centro Recreativo Xalapeño. Nuestras felicitaciones a Vicky, sostener una publicación contra viento y marea no es tarea fácil.

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Agradecemos a los enanos del tapanco su interés por sacar de la red de redes al semanario pulsocritico.com. Con sus travesuras de aprendiz de brujo, se incrementa simpatía, aprecio y comprensión de nuestros amables lectores para un modesto medio independiente y sin fines de lucro.- Xalapa, Ver., junio 16 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Conforme se han ido dando a conocer en Veracruz las listas de quienes oficialmente están registrados para contender como titulares o suplentes en la elección de diputados locales uninominales y plurinominales, así como de alcaldes, síndicos y regidores para los 212 municipios de Veracruz, el consenso entre la ciudadanía crece y se manifiesta en amplios círculos sociales de la entidad: la elección del siete de julio próximo nada bueno dejará a los veracruzanos.

Las razones para aglutinar la opinión pública en torno a esta percepción, son más que obvias. No hay necesidad de atender a costosas campañas de proselitismo, analizar o confrontar propuestas y promesas de campaña, las listas de presuntos  hablan por sí mismas.  Rojos con piel de cordero y vestimentas azules, amarillas o naranja,  entremezclados con azules de hirsuto pelaje disfrazados de caperucita, todos formando parte de un espectro cromático difuso en el que destaca el gris al desnudo del engendro del pestilente y repudiado movimiento de los 400 pueblos.

¿Por quién votar? ¿Por los rojos, los azules, los amarillos, los naranjas? ¿O por el tendero de la esquina que haciendo de tripas corazón, a regañadientes hoy nos da fiado y mañana también? Difícil decisión por asumir en las urnas.

Hay quien dice, por el menos peor, en tanto otros de plano aseguran sufragarán a favor del voto nulo o, más pesimistas, un buen se inclina por no hacer de la fiesta cívica asunto de su incumbencia. Sin faltar los ingenuos que le apuestan a candidatos no registrados, sin parar mientes que con ello dispersarán el sufragio, favoreciendo a los que afirman con descaro que en democracia se gana por un voto.

Estando así las cosas en el peor cochinero político electoral de las últimas cinco décadas, qué se puede esperar entonces de aquellos que resulten triunfadores de este tianguis antidemocrático. Sí, antidemocrático porque a usted, a usted, al vecino y al de más allá, nadie les consultó sobre la idoneidad de tal o cual candidato. Las cúpulas partidistas, amén de quienes mecen la cuna, atendiendo a sus intereses simplemente dijeron: por estos vas a votar el siete de julio y la mayoría lo aceptamos sin chistar.

Nada positivo para el estado, sus ciudades y pueblos, la economía y el bienestar social y cultural de las grandes mayorías. Los ganadores se cebarán sobre los perdedores en el enlodado coliseo, prepararán su próximo salto previo engorde del cochinito, y a otra cosa mariposa. Unos quizá por tres años completos y los otros constitucionalmente premiados por cuatro.

Veracruz y sus nobles habitantes, seguirán siendo los paganos del aquelarre jarocho, obteniendo a cambio del voto estancamiento y retroceso económico, pésima infraestructura y servicios comunitarios, así como un acelerado deterioro de los niveles de bienestar social, con énfasis en los sectores más vulnerables.

Cuando reclamemos,  a tan espurio ramillete de representantes populares, la respuesta es también obvia: ¡Y yo porqué! ¡Que el de atrás o el que viene que pague la cuenta!

Luego entonces, ¿a que esperar?

Lo que no harán por nosotros tenemos que hacerlo por nosotros mismos. No hay de otra, o nos avocamos todos al rescate de Veracruz o nos llevan al baile las muchachas.

Un conocido líder empresarial de la capital veracruzana, a quien preguntara el porqué de la anemia económica de nuestra ciudad, fue tajante en su respuesta: “…el gobierno es el motor de la economía, si este se frena todo se estanca; si a proveedores de bienes y servicios no se les contrata o paga con oportunidad, se frena inversión y reinversión, se incrementan las quiebras, castigo al salario y despidos, y no queda más que acogerse a la informalidad. Es un círculo vicioso del que no hemos podido salir en los últimos años”.

Xalapa y los xalapeños no podemos seguir entonces cruzados de brazos a expensas de un gobierno estatal insolvente e ineficaz, tampoco asumiendo una actitud contemplativa ante el pésimo desempeño de una alcaldesa que le vale. Si las autoridades no hacen lo suyo, ¡que esperamos! Hagamos nuestro el rescate de nuestra ciudad, a rascarse con nuestras propias uñas, asumiéndonos como ciudadanos responsables en el hogar, el trabajo o en la escuela.

Tomemos en nuestras manos cada calle, cada colonia; que el trabajo solidario entre vecinos de a nuestra ciudad lo que el gobierno no le da.

Empecemos de manera organizada por poner la basura en su lugar, pintemos fachadas y enderecemos banquetas, rescatemos espacios públicos para solaz y esparcimiento familiar y racionalicemos el uso del agua, energía eléctrica y el automóvil. Lo demás, por añadidura, vendrá en respuesta a la participación organizada vecinal.

¡Qué esperamos!

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Hojas que se lleva el viento

Emotivo y merecido homenaje a dos grandes del periodismo veracruzano a cargo de la Red de Comunicadores Independientes que preside la Directora del semanario impreso “Abriendo brecha” Leonor de la Miyar Huerdo. Froylán Flores Cancela y Ernesto Rizzo Murrieta, paradigmas vivientes en pleno ejercicio del noble oficio de la comunicación de masas en la entidad, fueron objeto ayer martes de reconocimiento, amistad y gratitud por parte un buen número de tundeteclas y de algunos de los muchos amigos que, a lo largo de medio siglo, recibieran de ambos decanos la mano tendida siempre generosa y con singular afecto.

Un aplauso para los organizadores y mis parabienes para los homenajeados, con agradecimiento por sus enseñanzas y ejemplo a seguir como hombres de bien que con pasión y entrega pusieran su pluma al servicio de los veracruzanos todos. Xalapa, Ver., junio 5 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Satisfechas las expectativas personales y de grupo de las cúpulas partidistas opositoras, el instrumento meta institucional denominado pomposamente como “Pacto por México”, retorna a la normalidad antidemocrática.

El distractor al que en las redes sociales calificaran como “chayotegate” y que la prensa diera el nombre de “Caso Veracruz”, tras ser utilizado como petate del muerto para cubrir un caso más de chantaje político, es tema cerrado. Como a muchos otros similares en los que va de por medio corrupción e impunidad oficial, se le ha dado carpetazo en la cúpula nacional, dejando las obligadas respuestas al respetable en manos de la FEPADE. O lo que es lo mismo, la Iglesia en Manos de Lutero.

La secretaria de desarrollo social ceso a su delegado en Veracruz y el gobernador Duarte de Ochoa aceptó la renuncia del secretario de finanzas para evitar suspicacias. Y hasta ahí llegó el mitote jarocho.

Habiendo retornado las aguas a su cauce, el presidente Peña, por conducto del secretario de hacienda, ahora sí, dio por presentada su iniciativa de reforma financiera la que, como prolegómeno a otras de mayor calado, como la fiscal y la energética, dará marco legal a un nuevo esquema de operación para la banca pública y privada.

La carga sobre las espaldas de las mayorías se mantiene, los beneficios para los menos se incrementan. Tal es el espíritu del pacto.

Las cúpulas partidistas, olvidando agravios y sinsabores, a la par que refrendaran el pacto, avalaron la continuidad del proceso de reformas estructurales que, a decir del Sr. Peña, nos pone en el camino de una exitosa inserción de México en la modernidad del libre mercado como potencia ascendente.

Y mientras las cúpulas nacionales festinan el acuerdo entre “las principales fuerzas políticas de la Nación”, esta profundiza su situación de desigualdad, desempleo, pobreza y exclusión con más de la mitad de su población económicamente activa sobreviviendo en la economía informal, o enfrentando la constante precarización del empleo formal. Poniéndose de relieve que en un escenario de desigualdad y pobreza, no bastan los pactos copulares de papel y saliva, en tanto no se avance en la construcción de un nuevo pacto social que redistribuyendo cargas y beneficios, atempere los efectos de la desigualdad, la pobreza y el hambre en una sociedad que no logra revertir su ya histórica condición de subdesarrollo.

El “tentempié” político que habla de reformas estructurales sin tocar la problemática estructural de fondo que arrastramos desde la Colonia, únicamente pospone el enfrentar las soluciones requeridas para una auténtica transformación y modernización del país. Cambiar para seguir igual, o peor, ni es el camino ni mucho menos da viabilidad  a un proyecto serio y racional de Nación como el que se pretende sustentar en el Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio del Sr. Peña.

Mientras el ánimo transformador quede en la cúpula, sin que este peerme al conjunto de la sociedad o, mejor aún, en tanto tal espíritu no surja y se construya desde abajo, con la participación activa y consecuente de las mayorías en la búsqueda de su propio destino, el tentempié político queda sólo en eso, un pacto por México con carácter meta institucional  que, en la coyuntura, sólo sirve para atemperar la lucha político electoral de un sistema en crisis de partidos políticos o, porque no decirlo, para legitimar a un presidente de la República que obtuvo legalmente el cargo en un proceso electoral amañado.

¿O acaso a estas alturas alguien duda de la ilegitimidad de los procesos electorales en México?

El “caso Veracruz”, ya planchado y presuntamente en manos de la justicia no abona en contrario.

Si como el senador Héctor Yunes Landa afirma, el llamado de Enrique Peña Nieto a los mexicanos convoca a la construcción de una gran Nación, serio obstáculo de credibilidad para ello es hacer descansar tal llamado en las cúpulas de una partidocracia hostil a los intereses de las mayorías. Sin antes construir una reforma política que de razón de ser a una legítima democracia representativa en este país, sustentada en elecciones que inspiren certidumbre y confianza, los pactos cupulares, así sean por México, quedan para la historia como instrumentos de papel sin valor alguno.

En este escenario, Veracruz se suma con su propio mini pacto. A río revuelto ganancia de pescadores, en la inteligencia de que si algo no tiene es motivación electoral como de ello está convencido el Dr. Duarte de Ochoa, y nadie más.- Cd. Caucel, Yuc., Mayo 15 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Elecciones en VeracruzEn el justo medio del cochinero electoral en Veracruz, parece que hay consenso en la percepción.. El responsable del fracaso de la política jarocha, desfonde de los partidos políticos y pérdida de credibilidad en el proceso electoral en marcha, así como el torpedeo tanto al llamado pacto por México como la cruzada del Sr. peña contra el hambre, es uno solo.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa sólo es una víctima propicia más en el juego; Miguel Ángel Yunes Linares un pésimo actor al que la prensa infló y sus adversarios sobreestimaron y, no podía faltar el respetable que, desde los tendidos, ve desfilar farsa y actores cual mirón de palo.

Si, aunque de manera tardía, lo que a sotto voce se murmuraba en todos los círculos políticos terminó por imponerse, dándose el consenso. El único responsable del total desbarajuste en la prospera entidad es, ni más ni menos, que el megalómano Dr. por la Universidad Veracruzana y ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán.

Se le pasó la mano tejiendo fino y moviendo la cuna, valiéndose de la lealtad de su ahijado y discípulo así como de la servidumbre de sus fieles allegados incrustados tanto en la administración pública estatal como en lo que resta de los partidos políticos. Pero todo tiene un límite, en casa del jabonero el que no cae resbala.

El pensar que con Fidel tenían todas consigo, ensoberbeció a noveles y chuchas cuereras del priísmo jarocho, soberbia, prepotencia y desconocimiento  de la nueva realidad que vive el país les llevó a derrapar.

El dinero no lo es todo, más que Fidel asegurara que en política todo lo que se compra con dinero es barato. También se requiere inteligencia para guardar las formas, tacto y respeto para con el adversario y un desarrollado olfato político para percibir que en el gobierno que inicia Peña Nieto, lo obligado era ocultar la basura bajo alfombra.

Fidel se confió y con el sus beneficiarios, incluyendo al Sr. Dr. Duarte de Ochoa Todo y todos estaban comprados, salvo la botarga que ellos mismos crearan. Miguel Ángel Yunes Linares levantó la cobija destapando la cloaca y el cuetón les trono bajo los pies, exhibiendo corrupción, sí, pero también una ingenuidad política que les llevara a creer a pie juntillas que por sobre los intereses y propósitos del nuevo presidente de la república, en el virreinato simulación e impunidad  seguiría siendo la constante.

Fidel, ignorado por el Sr. Peña, lanzó la piedra para hacerse valer, escondiendo burdamente la mano. Hoy está exhibido.

Si la investigación de la La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) cristaliza porque así convenga al presidente, Salvador Manzur, ahora ex secretario de finanzas del gobierno de Veracruz, se lleva entre las patas al ex gobernador y, de paso, a su compadre, el todavía gobernador.

Si no es así, baste la condena pública. No podía taparse el sol con un dedo, el derrape resultó fenomenal, el proyecto transexenal de la Fidelidad está tronado.

De telenovela y sin derechos exclusivos para el duopolio televisivo. Lo grave es que, como siempre, el respetable desde los tendidos es quien paga los platos rotos. Veracruz en el ojo del huracán saldrá perdiendo. Por lo pronto, si alguien confiaba en la elección de julio próximo con un dejo de esperanza, el proceso para la vida democrática de los veracruzanos está perdido y, con el, un tiempo precioso.

De todos los partidos políticos en la contienda, de todos los candidatos a diputados locales y alcaldes, no se hace uno. En medio de los bacinicazos se votará, si acaso por los menos peores, si es que los hay.

Recomponer el escenario, tiempo perdido, ya lo afirmamos en maquinazo anterior, el mal está hecho y con el los resultados de una elección espuria, así insista en lo contrario el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, clamando en el desierto por un clima de limpieza, transparencia, legalidad, confianza y  unidad,  simple espejismo ante sus ojos para una ciudadanía lastimada que se da por burlada y ofendida.

¿Y el hambre de millones de veracruzanos? Ahí queda. La enfermedad del PRI es genética, está en su naturaleza. El huevo estará más caro que los votos  pero con Veracruz adelante, lo que sobran son aquellos huevos tan azules de la fábula.

Hojas que se lleva el viento

No todo está perdido. Álef / Libera el Conocimiento, revista digital de divulgación de la ciencia, la tecnología y el arte cumple su primer año. Desde estas líneas nuestro reconocimiento a sus hacedores, Sandra Isabel Jiménez Mateos y Marco Antonio Aguirre Rodríguez que con su plausible y denodado esfuerzo muestran a propios y extraños que por encima de eso que llaman política jarocha,  está el el compromiso de los veracruzanos con su historia y su destino.- Cd. Caucel, Yuc., mayo 8 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Eduardo de la Torre Jaramillo en su artículo semanal propone “salir de la emergencia electoral en Veracruz”. Buen intento aunque incompleto, ya que para una mayor comprensión de lo que propone, tendría que establecer con toda claridad cual es la emergencia a la que se refiere, su origen y naturaleza y quienes son los actores protagónicos de la anormalidad democrática a que se refiere, entre los que por cierto, no son los electores. No obstante,  cifra esperanzas en el llamado pacto por México y en un marco jurídico al cual deberían de sujetarse los partidos políticos en el futuro, así como en un proceso discriminatorio de eliminación de la militancia partidista a los beneficiarios de los programas sociales  de combate a la pobreza.

Independientemente de la valoración de su cuestionable argumentación, queda claro que nos remite a la descomposición del régimen político prevaleciente  y a un sistema de partidos políticos que, en los maquinazos de quien esto escribe, se juzgan obsoletos, inoperantes y rebasados por una realidad social cuya dinámica va por delante de una clase política parasitaria y sin compromiso real con los destinos de la Nación.

Ya señalábamos en artículo anterior que la crisis del régimen y del sistema de partidos ha tocado fondo, manifestándose con mayor crudeza en Veracruz -por ahora el eslabón más débil del sistema-, una entidad federativa en la que la democracia representativa es mera ilusión. Lo que se constata al observarse que los partidos con registro nacional, están sometidos a las ocurrencias antidemocráticas de un gobernador que, en su inconciencia y desapego a la realidad, se ha propuesto imponer electoralmente un pensamiento único, el suyo.

Lamentable, pero así es. Para el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa la oposición electoral no tiene razón de existir en una entidad federativa en la que sólo hay lugar para el PRI, su PRI con todas las deformaciones políticas y sociales que ello implica. Aplicándose a fondo lo mismo para evitar una alianza entre el PAN y el PRD que para cooptar dirigencias y militancia opositora ó desatar toda una campaña de guerra sucia en contra del más conspicuo de sus opositores, el neopanista y controvertido ex candidato a la gubernatura de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares.

“Tengo la conciencia tranquila”, ha expresado públicamente el gobernador, en referencia al presunto desvío de recursos públicos destinados al combate a la pobreza, denunciado en los medios y ante la PGR por la dirigencia nacional panista. Expresión que no venía al caso si ya se tenía previsto el cese del Sr. secretario de finanzas, pero que vale la pena retomar puesto que no se puede tener la conciencia tranquila, salvo por inconciencia, cuando por comisión u omisión el gobernador es responsable de la conducción político electoral en el estado.

Es del dominio público que en Veracruz la atención al hambre y la pobreza pasa transversalmente por una comprobada intencionalidad electoral a favor del priísmo veracruzano. Negarlo es pretender tapar el sol con un dedo. Como también lo es el atribuir al PAN los mismos vicios de que se acusa al PRI en referencia a la campaña electoral del 2012, cuando precisamente el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa en su carácter de primera autoridad en el estado, lo permitió para no bronquearse con el presidente Felipe Calderón.

Es difícil aceptar que existe la más mínima posibilidad de salir de lo que Eduardo,  siendo juez y parte califica como “emergencia electoral en Veracruz”. El mal está hecho; el desbarajuste es completo, el marco legal de sujeción de los partidos políticos a que se refiere, está en veremos y el proceso electoral que desembocará en los comicios del 7 de julio próximo es, por donde se le vea, un auténtico cochinero y así serán los resultados.

La única salida, a mi juicio, no de una emergencia electoral coyuntural sino de la descomposición persistente de la vida política y social en la entidad, es la participación y movilización de una ciudadanía que, asqueada de la política jarocha, de los partidos políticos y actores protagónicos, imprima por su cuenta un nuevo rumbo a los procesos electorales, reencausando el quehacer político desde la base misma de la sociedad rechazando lo mismo corrupción que guerra sucia y candidatos espurios para recuperar dignidad perdida. Empezando por exigir que el gobernador se conecte con la nueva realidad del país y de Veracruz, siendo imparcial en la contienda, sacando las manos  del manejo mediático de las bacinicas. El voto de castigo es una opción, la otra, nada aconsejable, es evadir la responsabilidad que a cada quien toca inclinándose por la abstención.- La ciudadanía tiene la palabra.- Cd. Caucel, Yuc., mayo 5 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Todo partido político surge de la sociedad y a esta se debe. Cuando deja de cumplir con su razón de ser, corresponde por tanto a la sociedad el darles sepultura y a otra cosa mariposa. Reflexión personal

En diversas ocasiones he mencionado que a mi juicio el régimen político en México acusa  una profunda crisis que se refleja en un sistema de partidos que, además de obsoletos en su concepción, han dejado de cumplir con su función social y política como intermediarios y como coadyuvantes en la administración de conflictos. La ausencia de ideología  como sustento de visión de futuro, así como un pragmatismo a ultranza, les hizo perder  brújula y rumbo.

Huérfanos de sustento ideológico, su adecuación al modelo neoliberal de desarrollo adoptado por el Estado mexicano no se dio como era de esperarse; dejando de cumplir con su rol de banda transmisora entre el gobierno y la sociedad a la que se deben.

Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad.

En octubre del 2011, bajo el título México. El sistema político nacional toca fondo , ya apuntaba: “Los partidos políticos han perdido credibilidad y confianza; la ciudadanía les considera más un oneroso lastre que instituciones republicanas forjadoras de democracia y auténtica representatividad popular frente a los poderes instituidos. Sus personeros, a todos los niveles, son ajenos a los intereses de la Nación, manifestándose con desvergüenza y cinismo extremo, anteponiendo el interés personal o de grupo  al bien común.

Se perdieron las formas y, con ello, también el contenido ideológico y programático que alimenta y enriquece el ejercicio de la política. El régimen político vigente en México y consagrado en nuestra Carta Magna, se agotó. Lo que hoy es común denominador en la llamada clase política es la mediocridad y desfachatez, que se hace acompañar de impune corrupción y ostentación de riqueza mal habida.”

Hoy día, a la luz de lo que se ha dado en llamar “Caso Veracruz”, el tiempo me ha dado la razón. El régimen político y con este, el sistema de partidos, ha dejado de responder a su razón primigenia de ser. Más que servir a la sociedad se sirve de esta, deviniendo en lo que ya en términos más peyorativos que sociológicos se le conoce como partidocracia;.privilegiándose un pedestre oportunismo pragmático por sobre la política y el bien común. El abismo entre la llamada clase política y su contraparte, la sociedad civil, se profundiza tocando fondo.

La prueba más contundente de lo anterior es el llamado “Pacto por México”. Presunta conjunción de las fuerzas políticas de este país en torno a un presidente que no confía en sus gobernados. De espaldas a una mayoría ignorada no obstante ser la que determina la conformación y equilibrio de las fuerzas políticas reales, la cúpula del régimen político dialoga, negocia, aprieta, cede e impone por cuenta de y a nombre de los más caros intereses de la Nación ahora interpretados por el Sr. Peña Nieto.

Frágil instrumento de una democracia simulada que ya el llamado “Caso Veracruz”, ha puesto a prueba. Lo que menos importa es lo que la sociedad veracruzana piense al respecto tras haber sido exhibida como objeto de cambio y manipulación electoral. Lo relevante del desaseo electoral jarocho es que ha dado pie para que las dirigencias nacionales partidistas valiéndose del chantaje, de espaldas a sus bases negocien la continuidad del pacto atendiendo cada uno a sus coyunturales intereses.

Lo que está puesto sobre la mesa de negociación con el “caso Veracruz”, no es el hambre de millones de mexicanos que presuntamente se pretende mitigar. De eso ni una sola palabra en los dimes, diretes y carretonadas de estiércol entre el PAN, PRI y PRD. El uso de programas sociales y recursos públicos con fines electorales es el pretexto para el chantaje, lo sustantivo es asegurar espacios, prerrogativas y privilegios para las cúpulas signantes.

Tan es así que para el presidente Peña, de hecho el “Caso Veracruz” está cerrado y el pacto continúa sin mayores tropiezos. Ya Cesar Camacho avaló el proceso interno de selección de candidatos del PRI y sus comparsas, Verde Ecologista y Panal. En Veracruz no pasa nada, el tricolor ganará la elección y los presuntos “ladrones de elecciones” quedarán impunes.

El hilo suele reventarse por lo más delgado. Para el caso de los partidos políticos Veracruz exhibió ser el eslabón más débil de un régimen político en crisis; la sociedad lo percibe; con o sin partidos políticos la vida sigue sin cambio alguno que merezca celebrarse. El 7 de julio próximo lo expresará en las urnas.  Ni un voto al PRI, ni un voto al PAN es la consigna que va de boca en boca frente al estercolero en que se debate la política en la entidad.- Cd. Caucel, Yuc., abril 28 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mientras el país se calienta en torno a un falso debate en materia educativa, el cochinero electoral en Veracruz, como era de esperarse ya se volvió un todos contra todos, bacinica en ristre. Clase política y prensa oficialista veracruzana perdieron la brújula; más de lo mismo pero sin cuidar las formas, al son que toca Miguel Ángel Yunes Linares todos bailan en un aquelarre en el que el desfiguro es lo de menos.

Digo falso debate, porque a estas alturas, aprobadas las reformas constitucionales como lo dispone el protocolo, ni la secretaría de educación pública ni analistas y expertos, mucho menos el descabezado sindicato magisterial, han aclarado al respetable si lo que propuso el Sr. Peña por conducto del llamado “pacto por México”, es una reforma al sistema educativo nacional ó es una reforma al sistema escolar que prevalece en el país. Para la opinión pública lo que se debate tiene que ver en lo sustantivo con asuntos de orden administrativo y laboral más que de búsqueda de una tan urgente como necesaria revisión y mejoría de la educación y sustento cultural del pueblo de México.

En este falso debate, se ha pretendido poner por unos y otros en el centro tanto el quehacer como los derechos laborales del magisterio, dentro del marco de las superadas reformas educativas de la década de los 90 en la mayoría de los países latinoamericanos. Sin tocar el núcleo toral de un proceso educativo cuyo punto de partida es el hogar y no la escuela.

Pero también, a mi juicio se está obviando que el futuro de la educación se construye en el día a día y no por decreto, como un proceso permanente de construcción social, colectivo, cuyos objetivos últimos tienen que ver  con qué educación y qué escuela, para qué sociedad. Pues no podemos ignorar que no necesariamente los propósitos y objetivos de un régimen sexenal soportado en una ideología neoliberal, coinciden con los que, de mayor amplitud, para el largo plazo contempla la sociedad en su visión de futuro.

La escuela, los mentores y las nuevas tecnologías al servicio del sistema escolar son únicamente herramientas y complementos en este proceso de largo aliento. Es la socialización de la apropiación del conocimiento lo que enriquece la calidad educativa y cultural del pueblo en su afán de superación y desarrollo.

En tanto las políticas públicas neoliberales se oponen a tal proceso de socialización, la enseñanza aprendizaje se queda en las formas sacrificando el contenido, pretendiéndose que escuela y mentores carguen sobre sus espaldas una responsabilidad no compartida.

Más, en un escenario como el nuestro en el que las barreras sistémicas que nos son impuestas, pobreza y exclusión se oponen a la equidad y calidad de la enseñanza.

Nada es gratuito. Por algo la confusión puesta sobre la mesa por el régimen del presidente Peña, que no establece la necesaria diferenciación entre educación y escolaridad y, por algo, la resistencia de agrupamientos de mentores que provenientes de los estratos más pobres de la población, no están dispuestos a cargar solos con el muerto.

De un falso debate, conclusiones falsas o insuficientes. Pero con ello se satisface el requisito de participación, inclusión y legitimidad democrática, en torno a un proyecto impuesto por decreto que, por cierto, no tiene marcha atrás a decir de sus artífices.

Y ajenos a todo ello, la mayoría de los veracruzanos somos testigos y víctimas del lodazal político electoral en el  que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en su calidad de gobernante, si no es responsable de meter las manos en el proceso como lo viene afirmando no obstante las evidencias, si debemos asumir que es responsable de de no tener el suficiente control para garantizar a la ciudadanía condiciones mínimas de equidad, certeza y transparencia para participar en un ejercicio democrático aseado y propositivo. Si no puede, que lo diga y a otra cosa mariposa, antes de que el fuego llegue a los aparejos.

Hojas que se lleva el viento

La culpa no la tiene el indio… Si la presunta estrategia clandestina del partido-gobierno en Veracruz contempla incidir en el proceso electoral en marcha con el manido recurso de comprar y someter conciencias, es porque sabe que el método es eficaz puesto que nunca falta un roto para un descosido. Si el voto se compra es porque existe quien lo vende o lo cambia por baratijas. Lo que no se vale, en este o en otros mercados político-electorales, es traficar con la miseria extrema, desviando recursos públicos destinados al abatimiento de pobreza y hambre para inclinar la balanza a favor del partido-gobierno. Como dicen coloquialmente en mi pueblo, eso no tiene madre.

Lo más grave es que a los mediáticamente señalados como “ladrones de elecciones”, de facto enjuiciados y condenados por un indignado imaginario popular, oficialmente impunes se saldrán con la suya. Ya el presidente. Peña hizo un enérgico llamado a resistir la andanada crítica de los detractores del régimen. Tal para cual diría el peje.- Villahermosa, Tab., a 21 de abril de 2012.

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