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Category Archives: Hartazgo social

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pasada la carnestolenda del 4 de junio y una vez calificada la elección de los 212 alcaldes veracruzanos nuestra aldeana clase política ya está embarcada en el proceso electoral del 2018.  Sin darse tiempo y respiro para entender con espíritu autocrítico la lección de los comicios del 2017, partidos políticos y sus personeros con el triunfalismo de costumbre dan vuelta a la página y a otra cosa mariposa.

Esto en el marco de guerra de lodo en contra de MORENA y López Obrador, enemigo a vencer antes que adversario incómodo al que hay que bajar del caballo antes de llegar al río.

No así en la llamada sociedad civil, ciudadanos de a pie, que continúan debatiendo en torno a lo que aconteciera el pasado domingo 4, privilegiando percepción por sobre reglas escritas y no escritas argumentadas lo mismo por las autoridades electorales que por el gobernador del estado que opta por tapar el sol con un dedo.

El PAN y el PRD en alianza como gobierno de la alternancia y autoridades electorales, dan por sentado que los resultados de la elección están más claros que el agua, considerando improcedentes los reclamos de MORENA y el PRI por presuntos delitos (irregularidades les llaman) y manidos trastupijes, en tanto que en el imaginario colectivo los ciudadanos perciben que una vez más se pasó por encima de la voluntad popular expresada en las urnas; reafirmándose la idea de que no vale la pena votar si desde arriba se persiste en prácticas fraudulentas. Paradójicamente, en este marco, el voto nulo adquiere connotación política deslegitimadora como expresión de rechazo en amplios sectores de la población.

Percepción, en política, mata argumentos legaloides y esto no se quiere entender en las altas esferas del poder, dejando a la libre interpretación de la ciudadanía lo que pudo haber sido y no fue. Agudizándose incredulidad,  desconfianza y vacuna en contra de instituciones y procesos electorales, en detrimento de una democracia representativa ya de por sí secuestrada.

Hasta donde se alcanza a observar, tal percepción tiene sin cuidado a nuestra aldeana clase política, para esta las reglas del juego son inamovibles, cartucheras al cañón quepan o no quepan, lo relevante es lo que sigue, los procesos electorales del 2018. No se alcanza a entender que cada proceso electoral es distinto porque se da en un lugar, un tiempo histórico y un entorno global diferente.

El no hacer un alto en el camino, evaluar con espíritu autocrítico procesos y resultados ignorando la percepción colectiva, profundiza el divorcio entre partidos y ciudadanía, partidos y su estructura de base, arrastrando consigo credibilidad y confianza en las instituciones republicanas en un escenario global en el que el horno no está para bollos.

Tanto ha ido el cántaro al pozo… que la prioridad hoy autoimpuesta puede resultar tiro por la culata para partidos y personeros; la elección del 2018, pudiere revertírseles de continuarse transitando, régimen político y ciudadanía, por caminos divergentes. Y esto va para todo el espectro partidista, ningún instituto político se salva si se antepone triunfalismo sin sustento por sobre el bien común en una realidad más que evidente.

En la elección edilicia ningún partido o coalición contendiente, con sus pírricos triunfos obtuvo el aval mayoritario de los ciudadanos (o aspirantes a serlo) que les legitime; todos sin excepción representan a minorías segmentadas y dispersas. Habida cuenta también de que tanto el PAN como el PRI de haberse presentado solos y no en coalición, aún mayor sería su descalabro y carencia de legitimidad democrática.

La gente lo percibe y en la calle lo debate. Ignorando incluso a una prensa que se niega a si misma negándose a ver más allá de su ombligo, uncida como está a la ya manida costumbre del triunfalismo sin sustento de la llamada clase política y al interés coyuntural de la supervivencia; caja de resonancia de personeros partidistas y servidores públicos protagónicos, la mayoría de los medios renuncian a su rol de voceros de la opinión pública prestando oídos sordos a la percepción ciudadana.

Caldo de cultivo, esto último, para fraguar un descalabro mayor en el 2018. No se le podrán pedir peras al olmo cuando al arribo de la elección de gobernador la gente, desde abajo, opte por su propio camino consciente de que en la correlación de fuerzas político-electorales en la entidad,  es la gente, si la gente común, la que tiene mayoría.

 Hojas que se lleva el viento

Acto de congruencia de López Obrador y de MORENA cuando rechazan aliarse con el PRD en el 2018. Este último no figura más como de izquierda electoral en el espectro político, aliado con el PRIAN enlodo a los morenistas en el 2017 y para el 2018, no es de fiar.

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Considerando el clima de guerra sucia que campea en todo el país, no es de extrañarse que los alcaldes veracruzanos recién electos y ajenos al gobierno de la alternancia, pasarán las de Caín transitando por un sendero sembrado de minas. De ahí que en el caso de los postulados por  MORENA, abiertamente rechazados como miembros de pleno derecho del sistema, la prioridad obligada para librarla es desempeñarse con honestidad, eficiencia y rindiendo cuentas con oportunidad y transparencia.

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Con motivo del Día de la Libertad de Expresión, con un propósito eminentemente electorero, el senador Héctor Yunes Landa ofreció a los tundeteclas parte de sus ingresos como legislador para la constitución de un fideicomiso,  llamado este a brindar apoyo a periodistas con problemas económicos. Por su parte, Don Generoso Zúñiga Martínez, alcalde de la capital veracruzana con el mismo motivo y propósito, repartiendo chilaquiles, despensas, reconocimientos y electrodomésticos a periodistas afines, pensando en el futuro se dijo amigo de la prensa.

Como siempre, no falto el colega que expresara que el PRI si sabe salpicar, a diferencia de otros… #$#&#  que se pasan de miserables.

Y ya metidos en el ajo, por enésima ocasión insisto en que los trabajadores de la prensa como dependientes subordinados, así como denuncian y exigen justicia para otros grupos vulnerables, en los mismos términos deberían no sólo denunciar su situación laboral, sino que también organizarse para exigir mejores condiciones de trabajo, salarios remunerativos y aquellas prestaciones sociales que la ley mandata, antes que sumarse a la simulación de los generosos políticos y servidores públicos que, en corto, no tienen pelos en la lengua para calificar a los tundeteclas como “pinches”  limosneros.

Xalapa, Ver., 14 de junio de 2018.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Un parlamento, es un parlamento, sólo bajo determinadas condiciones se convierte en una estafa, un ayuntamiento es un ayuntamiento, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una cueva de ladrones, un tribunal es un tribunal, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una broma de mal gusto. No se trata, pues, de inventar algo mejor o más lúdico, creativo o transversal que los parlamentos, los ayuntamientos y los tribunales, sino de cambiar sus condiciones”. Carlos Fernández Liria

Siguiendo esta línea de pensamiento considero que es una falacia el afirmar que del triunfo de Morena en los procesos electorales devendrá en “mandar al diablo a las instituciones” republicanas. Antes al contrario, si partimos de la premisa de que el Movimiento de Regeneración Nacional y su líder histórico no son revolucionarios radicales,  sino expresión de un reformismo progresista que, cuestionando las condiciones actuales de deterioro por las que atraviesan  las instituciones que el pueblo de México se ha dado, se propone  sanear éstas y ponerlas al día para que así respondan al interés de las mayorías y no únicamente al de una élite depredadora y empobrecedora de la vida nacional, estimo que su propósito último es fortalecer y no destruir el andamiaje institucional.

Y es en esto último que se sustenta a mi modesto entender tanto la penetración en el seno de la sociedad mexicana como el respaldo  político electoral que observamos en el lopezobradorismo. La gente no desea una nueva revolución, sino dar continuidad a un proceso que  habiendo iniciado en 1810, retome el “Sentimiento de la Nación” del ideario político de  Morelos y las reivindicaciones no satisfechas enarboladas por Zapata, Villa y  los Constituyentes de 1917, alejando de la vida económica, política y social del país todo vestigio de corrupción, impunidad, simulación, depredación  y secuestro de la voluntad popular, fortaleciendo a las instituciones republicanas y no destruyéndolas, priorizando honestidad, eficiencia y eficacia como pilares del cambio deseado.

El pueblo de México no es tonto, como se le quiere ver desde la cúpula del poder y sus adlateres. El solo pensar en que estaría de acuerdo en “mandar al diablo” a las instituciones republicanas, construidas a lo largo del tiempo con sangre, sudor y lágrimas, es tanto como persistir en considerar a los mexicanos como idiotas, incapaces de discernir lo  que a sus más caros  intereses conviene aceptando sin chistar lo que bien a bien se  le concede o impone bajo el régimen de un paternalismo de Estado que, en los hechos, niega el carácter soberano de la voluntad popular.

El pueblo sabe leer entre líneas. Así, cuando López Obrador discursivamente manda al diablo a las instituciones, la gente sabe a ciencia cierta que se trata de mandar al diablo el vaciamiento de que ha sido objeto el andamiaje institucional de la nación, recuperando para sí el sentido y razón de un estado de derecho que trascendiendo los límites estrechos de lo que entendemos como gobierno, da sustento al Estado-Nación.

Más que un gobierno para todos, gobernar entre todos como lo mandata la Carta Magna, es lo que la gente estimo interpreta del discurso de MORENA. De ahí la esperanza y confianza que anima al imaginario colectivo y su voluntad de expresarlo en las urnas. Libertad, independencia, y soberanía; no más corrupción impune; que la honestidad norme la búsqueda del bien común en nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos. La nación y sus instituciones republicanas  lo demandan, así quiero entenderlo.

Hojas que se lleva el viento.

¡Para Ripley! Vaya cinismo del senador yucateco Emilio Gamboa Patrón -a quien sus paisanos conocen por el mote de “El chupón”-, cuando arropado por sus pares Yunes Zorrilla y Yunes Landa, viene a Veracruz a decirnos que el PRI si sabe gobernar. “No me defiendas compadre…” Dirían los candidatos priístas a las alcaldías veracruzanas.

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Teniendo como escenario de fondo el fracaso manifiesto de seis meses de gestión del gobierno de la alternancia (no hay nada que asegure lo contrario) así como la incapacidad del PRI para salir de su debacle,  los veracruzanos a una semana de la elección del 4 de junio velan armas dispuestos a dar la batalla en las urnas. Salvo que seamos masoquistas, es de esperarse que la mayoría le dé la espalda al PRIAN votando a favor de los candidatos de MORENA, partido al que se considera como el mejor posicionado en la contienda edilicia. Sufragar a favor del PRI o de las fórmulas postuladas por “la morralla” partidista o candidatos independientes, dividiendo y pulverizando el voto, se dice favorecerá a  la alianza PAN-PRD, apostándole a ello el gobernador Yunes Linares en su desenfrenado intento por hacerse de una base social de apoyo que dé continuidad a su proyecto familiar.

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Quienes en Veracruz habiendo tocado en la puerta equivocada, esperando encontrar en MORENA posiciones, prebendas y canonjías, toparan con pared, se ven impelidos a renunciar y buscar nuevos y más amplios derroteros en los que mojar su pambazo sea la recompensa. Nada nuevo bajo el sol. Es la “condición humana”, dicen los que confundiéndose ven el árbol y no el bosque. Lo que si resulta inédito es que por cada 2 que se van frustrados en sus intenciones,  se incorporan al lopezobradorismo 20 nuevos cuya motivación va más allá del dinero fácil. De ese tamaño es el descontento y el hartazgo.

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Mañana 31 de mayo da término la etapa de campañas del proceso electoral 2017 en Veracruz. El balón pasa a manos de los electores sin que el gobernador, partidos y candidatos contendientes, alcanzaran un marcador distinto al  ya anotado en la etapa previa.  Salvo el fraude electoral como última instancia, MORENA se levantará con el triunfo en el mayor número de los 212 municipios de la entidad y, para sorpresa de muchos, a no dudarse el PRI en alianza con el partido verde de Fidel Herrera, inercialmente quedará en segundo lugar en el tablón de resultados. El gobierno de la alternancia reducido a su mínima expresión. ¿O no es así?

Xalapa, Ver., 30 de mayo de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los procesos electorales en México históricamente no son otra cosa que una cadena de esperanzas frustradas. La democracia representativa es un mito; secuestrada por un régimen de Estado surgido de una Revolución interrumpida y traicionada, responde a los intereses fácticos y no al bien común.

Partiendo de esta premisa, a mi juicio es que la vida política nacional y, en lo particular la de Veracruz, gira en torno a una cúpula elitista en la que gobierno y partidos políticos cumplen con su papel de administradores del poder real dominante,  en tanto que las mayorías cumplen su rol subordinado de simples mirones de palo.

Y es a partir de este supuesto que, a mi juicio, la descomposición de nuestra aldeana clase política da lugar a que los patos le tiren a las escopetas, bordando en el vacío en su  intento de mantener viva la relación de dominio y subordinación que se ratifica periódicamente con el sufragio.

A dos semanas de la elección de autoridades edilicias en los 212 municipios veracruzanos, la llamada clase política y la ciudadanía transitan por caminos divergentes, sin que se observe punto de encuentro alguno. El corto periodo legal de campaña y la ausencia de propuestas viables de partidos y candidatos, amén del descrédito y desconfianza que merecidamente arrastran, impide un acercamiento real entre aspirantes y electores.

Los medios de comunicación, banda trasmisora lo mismo del mensaje electoral que de la legitimización de la elección, perdidos aún en la resaca postduartista, lejos de cumplir con su misión, trivializan el quehacer político,  contribuyendo al distanciamiento entre propósitos y objetivos del poder formal y real y los votantes potenciales; profundizándose el escenario del divorcio anunciado.

La elección del 4 de junio próximo será legal, más no legitimada por una voluntad popular  sustentada en la búsqueda del bien común por una ciudadanía participativa,  informada y consciente de sus derechos y obligaciones,  como se esperaría en   una auténtica  democracia representativa.  

Y es en este marco referencial en el que estando de por medio el futuro económico y social de los veracruzanos, estos deberán optar por elegir entre avanzar por un cambio en forma y contenido que responda a expectativas de progreso y bienestar  o seguir por el camino trillado del más de lo mismo sumando eslabones a la cadena de esperanzas frustradas. 

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Hojas que se lleva el viento

El Senador José Yunes Zorrilla, encaminando sus esfuerzos hacia su postulación en el 2018 a la gubernatura de Veracruz, confía en que los miles de” priístas honorables” dispuestos a imprimirle una nueva cara al PRI en la entidad contribuyan a la restauración de la hegemonía perdida. Buen intento y loable reconocimiento a la honestidad y buena fe de los sin duda honorables priístas que habiendo cruzado el pantano sin enlodarse el plumaje, aún se cuentan por miles en Veracruz, sin embargo, Pepe Yunes olvida que esos miles fueron insuficientes para frenar el saqueo brutal a manos del duartismo. No pudieron o no quisieron, contribuyendo con su silencio y  apática indiferencia a la debacle de un PRI que hoy por hoy acusa total descrédito ante una ciudadanía que ya vive en carne propia la lección del sí se puede.

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La paradoja del momento.  En la capital veracruzana lo que queda del priísmo votará a favor del sedicente capitán, Alejandro Montano Guzmán, presuntamente impuesto y respaldado  como candidato a la alcaldía xalapeña  por el gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares,  en el afán por frenar el por ahora imparable ascenso de MORENA, en consonancia con el acuerdo en lo oscurito de Peña Nieto, el PRIAN y el poder fáctico por evitar la instauración en el 2018 del “populismo en México”.

Xalapa, Ver., mayo 24 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Sin el menor asomo de respeto a la inteligencia de los veracruzanos, gobierno, partidos políticos  y medios de comunicación afines, reducen el quehacer político a un pedestre ejercicio de intercambio de dimes y diretes, chismes y especulaciones sin sustento, privándole de propósitos, objetivos y tareas trascendentes.  Haciendo prevalecer el interés coyuntural de una minoría social por sobre el interés común de una sociedad lastimada, ofendida, harta de más de lo mismo, sin rumbo claro ni timonel, que día con día acusa mayor deterioro lo mismo en su percepción de inseguridad que en sus perspectivas de bienestar y sana convivencia entre diferentes.

Los obligados a dar seguridad, certeza y expectativas de progreso, han reducido a la vida política de la entidad a un lastimero, enfermo  y larvario estado de cosas, en el que la nota dominante de cada día está llamada a profundizar más y más  en el estercolero antes que el intentar buscar una salida medianamente racional a la crisis que tiene postrado a Veracruz.

Empero, la lumpen política no es privativa de la entidad jarocha. El país entero transita por el mismo empantanado detritus fruto de la corrupción, pérdida de rumbo y ausencia de un timonel con hechura de estadista. El bien común sometido a los intereses malsanos de pandillas sin escrúpulos. Reflejando, insisto por enésima vez, el punto de quiebre de un régimen obsoleto con fecha de caducidad vencida que se hace acompañar de un modelo económico y social agotado.

Perdidas las formas, pero sobre todo el mínimo respeto a la ciudadanía, el cinismo, descaro, simulación y corrupción en todas sus manifestaciones de la llamada clase política, se impone por sobre la razón de Estado. Correspondiéndole a la sociedad en su conjunto el pagar los platos rotos en tanto que la minoría favorecida con la lumpen política a modo, no teniendo llenadera se despacha a su antojo con la cuchara grande.

Para infortunio de las mayorías, empobrecidas material y moralmente, estas se niegan a ver más allá de su ombligo. Guardando silencio cómplice o siguiéndole el juego lo mismo a la llamada clase política, que a los medios de comunicación afines cuyo interés último es hacer negocio con el morbo popular, fruto de la ignorancia o el valemadrismo cuidadosamente sembrados en la sociedad por la misma lumpen política del régimen caduco.

Y es en este marco referencial en el que se ubican los procesos electorales del 2017 y 2018. Mientras la llamada clase política y medios de comunicación afines hace su agosto hurgando como distractor entre su propio estercolero, las mayorías, salvo contadas excepciones en resistencia, se aprestan a sufragar validando con su voto la supervivencia de un régimen que ya les es ajeno. ¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

El que tenga limpia la cola, con autoridad política y moral que lapide la casa del vecino, caso contrario calladito se vería más bonito. ¿O no es así gobernador Yunes Linares?

La deshonestidad intelectual también es corrupción.

Cd. Caucel, Yucatán, abril 26 de 2017

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En las agitadas aguas de un Veracruz sin pies ni cabeza, montado a lomo de caballo va el proceso electoral 2017 que desembocará en la elección de autoridades edilicias en los 212 municipios de la entidad. Inmersas en este proceso, entre indiferencia y escepticismo las mayorías empobrecidas cumpliendo con su papel cual mirones de palo, invitados de piedra a la fiesta, contemplan como el régimen político vigente se desmorona, víctima de sus propias contradicciones fruto de corrupción sin límite, ausencia de visión de futuro y un cada vez más marcado distanciamiento entre instituciones y ciudadanía.

Descomposición política y carencia de expectativas de progreso y bienestar de una sociedad estancada en el tiempo, van de la mano; dando marco a un proceso electoral con resultados hoy día impredecibles.

Y si bien la grilla electoral ha sido para Veracruz lo que las telenovelas son para una gran mayoría de amas de casa, punto de fuga para substraerse de una realidad agobiante, distractor a modo y  generadora de falsos sueños, sendero de reafirmación del ser y  búsqueda incesante de un estatus económico y social que nunca llega,  la realidad, siempre la terca realidad, se impone por sobre toda esperanza de cambio y transformación.

El tiempo transcurre dejando un más de lo mismo acunado en la demagogia, la especulación, el chisme y la diatriba como antesala de la frustración y el desengaño. El síndrome electorero no va más, la sociedad abrió los ojos, como distractor a modo la elección de fórmulas edilicias bajo la conducción de una partidocracia infame está agotada. La conciencia de la necesidad de cambio desde abajo se refleja en el vacío en el que como escenario dominante la población ofrece a los titiriteros de siempre.

El llamado voto duro partidista es cosa del pasado. Ante la indiferencia social,  los indecisos cobran fuerza inusitada, modificando día con día la correlación de las fuerzas político-electorales a la vez que otras fuerzas, desde la humildad de los de abajo, los sin voz construyen un andamiaje diferente; el participar y resistir contemplándose a sí mismos como sujetos sociales y no más objeto de manipulación,  da otra connotación a un proceso electoral en el que las élites círculos cercanos  y aspirantes a las alcaldías son ajenos.

Hoy Veracruz no es el de ayer. La sociedad es otra y lo que quedó atrás, atrás quedo, acaso  para el anecdotario o para aprender de lo vivido. Repensar a la entidad y en esta tesitura, repensar el papel del Municipio Libre con sentido comunitario y visión de futuro es el reto. Democracia representativa sin democracia participativa es seguir dándole vueltas a la noria, más de lo mismo, cambiando para seguir igual  y así lo está entendiendo el elector potencial. De ahí el desconcierto,  lo mismo del gobierno en turno que de una partidocracia que se desdibuja; la incapacidad de las élites políticas  para proporcionar seguridad, auspiciar empleo, mejores salarios, vivienda digna y atención universal a la salud, hace nugatorio el discurso electorero de aspirantes y candidatos plagado de ofertas y promesas que no pasan del papel.

Lo sustantivo queda en el tintero, la pobreza, desigualdad y ausencia de expectativas de cambio y de progreso no se resuelven con una demagógica política-política que ignora el sustrato económico que determina la crisis multidimensional por la que atraviesa la entidad. La clase política no ve ni escucha, las mayorías, las invitadas a la fiesta comicial lo sienten en carne propia, bastando con esculcar en el fondo del bolsillo.

Especular sobre cuál de todos, partidos, aspirantes y suspirantes, es el mejor en la contienda sin atender a una nueva correlación de fuerzas que se construye desde abajo, es bordar en el vacío.

Tiempo al tiempo, el régimen político vigente, caduco e incapaz de reconstruirse a sí mismo, en sus entrañas madura su caída. El pueblo espera, si no es hoy será mañana, nada es eterno más no por ello la resignación es el camino. Al tiempo hay que ayudarle con un ganchito, con otro y con otro; sin participación responsable, consecuente y organizada el plazo de espera se prolonga. Una vez más, más de lo mismo, ¿hasta cuándo?

Las mayorías empobrecidas tienen la respuesta.

Hojas que se lleva el viento

El PRI de Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza, en Veracruz resurgiendo desde lo más profundo de la cloaca, sin más voto duro que los autollamados “400 pueblos”. Habiendo perdido todo, designa como su vocero al hijo de Cesar del Ángel.

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Cien días en el haber del nuevo gobierno veracruzano de la alternancia. Mucho ruido y pocas nueces. Son más las preguntas que se hacen los electores que las respuestas contundentes que les saquen de dudas. PAN y PRD guardan silencio.

Xalapa, Ver., marzo 8 de 2017

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Pulso crítico

J.Enrique Olivera Arce

El único mérito que puede atribuirse al nuevo jefe imperial, es el haber develado las contradicciones internas y por sincerar el verdadero pensamiento político de la plutocracia estadounidense. Trump dice y hace sin miedo ni pena lo que piensan todos pero prefieren callar. Otra verdad que debemos reconocerle es, también, el de haber admitido públicamente en muchos de sus discursos la penosa realidad que vive el pueblo estadounidense que perdió el “sueño americano” y hoy vive una pesadilla producto de las desigualdades crecientes, los empleos precarios y el desempleo. Sin embargo, prefiere achacar la responsabilidad de esto último a los inmigrantes. Basem Tajeldine

Opinar sobre lo desconocido en río revuelto, y más aún sumarse a las trivialidades con las que Enrique Peña Nieto, sus estrategas y su partido político en torno a una pretendida “unidad nacional” promueve para “enfrentar” las amenazas de Donald Trump, me parece demasiado aventurado. Más si quien esto escribe se permitiera el atrevimiento de  hacerlo bajo la óptica de una visión pueblerina de una entidad federativa enfrascada en no ver más allá del pleito Yunes Linares-Herrera Beltrán y el tremendismo distractor.

De ahí que lo que a mi juicio parece ser lo más sensato,  es esperar a que se asienten las aguas, que los poderes fácticos domésticos e internacionales que dominan el escenario económico, político y social en nuestro país vecino acoten los alcances de la presidencia de Donald Trump y que, México asuma, con visión de largo aliento, que lo que está en juego es un Estado-Nación vulnerable e históricamente disminuido territorial y económicamente gracias gobiernos contrarios al interés soberano de su población.

Tiempo al tiempo, dentro de la urgencia que demanda una situación que yendo más allá de la retórica, nos está tomando con los dedos tras la puerta.

Y en el marco de esta imprevisión que hoy por hoy tiene a México contra la pared lo que sí está a nuestro alcance comentar por conocido, es el considerar que los temas que mayor inquietud han despertado en nuestro país tienen sus asegunes, incluyendo el cinismo e hipocresía con el que el gobierno de Peña Nieto pretende tapar el pozo tras ahogar al niño, agitando el mito de la unidad nacional.

Nada nuevo bajo el sol. El muro y la expulsión de migrantes connacionales; la salida de EU del Acuerdo Transpacífico y la revisión del TLCAN, así como el gravamen sobre las remesas con su repercusión en el bolsillo de miles de familias de escasos recursos e incremento de la pobreza como daño colateral, tienen diferente connotación dependiendo de donde se les vea.

Qué tanto le convenga a E.U. el seguir adelante con estas medidas, por ahora eso es tema de su absoluta incumbencia y autodeterminación como país soberano. Luego lo que valdría la pena en México es poner los pies sobre la tierra y considerar lo que a nosotros convenga, a la luz de los pros y los contras de las “locuras” del Sr. Trump en su relación con nuestro país; en la inteligencia de que tanto pros como contras no inciden de manera general en todos los mexicanos, puesto que ni todos coludos ni todos rabones estamos tasados con el mismo racero. La pluralidad de intereses personales, de grupo o de facción la determina el lugar que en la condición de desigualdad y exclusión dominante, se ubican estos intereses.

El patrioterismo ramplón del agitar de banderitas tricolores como expresión de unidad nacional, no suple las diferencias en una sociedad fragmentada. Habría que considerar el por qué para unos la percepción de las medidas del gobierno vecino es de oportunidad y optimismo en tanto que para las mayorías es amenaza y desesperanza.

Luego habría que pensar más de dos veces a quienes benefician y a quienes perjudican, como es el caso del TLCAN que desde su inicio con Carlos Salinas de Gortari, por su carácter asimétrico y elitista lo mismo ha acarreado beneficios que relevantes perjuicios en nuestro país como el abandono económico y vaciamiento social del agro mexicano. A 23 años de distancia no cumplió con los objetivos de crecimiento y desarrollo, de ahí que su ratificación o revisión no cambiaría gran cosa para las mayorías empobrecidas en el eslabón más débil de la triada signataria. Lo mismo se podría decir del fallido Acuerdo Transpacífico que generando falsas expectativas, no pasó de ser cortina de humo pretendiendo ocultar la realidad de una economía estancada.

Por cuanto a la deportación de migrantes esta ha sido la constante por más de tres décadas; Obama ordenó la deportación de más de 3.4 millones de mexicanos y se mantuvo intacta la zozobra para más de 11.3 millones de indocumentados que sobreviven perseguidos, explotados y humillados. Luego lo que hoy habría que preguntarse y, por ende actuar en consecuencia, es el porqué de la expulsión masiva de fuerza de trabajo en México bajo gobiernos neoliberales.

Así como por qué el monto de las divisas que recibe México de sus migrantes es superior a los generados por la exportación petrolera y porqué éstas inciden en el alivio de la pobreza de millones de mexicanos.

Y ya ni se diga del desgarre de vestiduras frente a lo que se percibe como agresión a nuestra soberanía, cuando el fenómeno ni es nuevo ni se ha impedido su agudización, dejando hacer, dejando pasar la entrega de territorios y recursos naturales al capital extranjero.

Más que ocuparnos y preocuparnos por lo que haga y disponga el presidente Trump, debería ser punto central de nuestra inquietud el porqué de nuestra imprevisión y vulnerabilidad en el mundo globalizado como Estado-Nación independiente. El por qué a lo largo de la historia nacional de nuestra sumisión económica, política y cultural  ante el coloso del norte.

Tomar conciencia plena de ello con talante crítico y trabajar en nuestras fortalezas y debilidades, más que agitar banderitas haciéndole el juego al peor gobierno que México ha padecido en las últimas décadas, sería el punto de encuentro para encarar como Nación el incierto futuro.

Xalapa, Ver., febrero 1 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pasada la euforia de las fiestas decembrinas y el consabido e irracional consumismo que, con pretexto de éstas,  domina a una gran parte de la población, el retorno a una realidad en la que habrá que trepar la llamada cuesta de enero ahora marcada por el alza de precios de las gasolinas, el gas LP y  la electricidad.

Reencontrarse con la realidad, nada fácil para las mayorías empobrecidas en las que hoy por hoy se ubican segmentos importantes de las clases medias que ven menguadas sus posibilidades de ascenso económico y social.

Y aún hay más. El alza generalizada de los energéticos, sumado a la devaluación de un peso que se sostiene con alfileres, traerá consigo una auténtica cascada de incrementos en los precios de todo tipo de bienes de consumo y servicios públicos, elevándose la espiral inflacionaria a niveles no previstos por los aprendices de brujo que rodean al presidente fallido. Con tiempo lo advirtió el Sr. Cartens y no fue escuchado, hoy se entiende el porqué de su renuncia anunciada.

Lo destacable es que en tanto se desliza a la baja la capacidad de compra de los ingresos de los trabajadores que sostienen la planta productiva nacional, el salario en México  no se incrementa en la proporción deseada, estrechándose el mercado interno y, por ende, el consumo de bienes y servicios que hace posible el crecimiento de una economía hoy por hoy estancada y con visos de recesión.

Escenario éste nada optimista al que la política-política da la espalda. Encapsulada dentro de los límites de la pugna electoral en la que la búsqueda del poder por el poder mismo es la constante, el sentir y el pensar de las mayorías le tiene sin cuidado. Y, por si fuera poco, rechazando el poner las barbas en remojo, se mantiene ajena a un entorno internacional hostil cuyas amenazas están a la vuelta de la esquina.

Siendo más que evidente la ampliación de la brecha entre el quehacer político de la élite gobernante y una población castigada y ofendida. El rechazo social crece y amenaza con salirse de cauce.

Partidos políticos y sus conspicuos personeros, sin más interés que llevar agua a su molino, arrastran consigo a los medios de comunicación, privilegiando en su orden de prioridades el tema electoral, desentendiéndose de lo verdaderamente relevante para el pueblo de México.  Hacedores de un marco legal propicio lo mismo para la entrega del patrimonio nacional a trasnacionales extranjeras que para acumular sobre las espaldas de  la población el costo de corrupción, desaciertos y traiciones, lejos de frenar políticas públicas que atentan contra la mayoría del pueblo empobreciéndolo y privándole de expectativas de progreso, se pierden en estériles dimes y diretes pretendiendo convencer en los tendidos que el de enfrente es el culpable del desaguisado.

Y generalizo, porque ningún partido político se salva. Incluso Morena, de nueva creación, preocupado y ocupado en el tema electoral con vías a los comicios que tendrán lugar en el presente año y la elección presidencial en el 2018, ocupa lo mismo la tribuna en el  Congreso que la plaza pública para capitalizar en provecho propio los entuertos de un gobierno fallido de origen;  proponiendo un programa sin programa que en sus alcances retóricos no conduce a nada.

En su momento lo señalamos. Cuando Morena deja de ser movimiento social para transformarse en partido político, en ese momento tácitamente acepta jugar con las canicas y bajo las reglas de sus dueños, sumándose a la partidocracia corrupta y ajena a la voluntad popular. Hoy nuestra percepción se confirma, Morena con el reformismo limitado de Andrés Manuel López como bandera, concentra su quehacer en las lides electoreras, alejándose de las demandas insatisfechas de un pueblo que resistiendo a los embates neoliberales, exige cambio de rumbo y destino. Traicionándose a sí mismo y a sus seguidores, Morena se niega a sí mismo como opción de cambio sumándose al más de lo mismo dando la espalda a millones de mexicanos que, en cada vez mayor número, transitan en la búsqueda de otras opciones no electorales, otras visiones y otros paradigmas  como respuesta y solución a una problemática nacional hoy empantanada.

Que mayor prueba de ello que el exabrupto de López Obrador, considerando que las propuestas del Congreso Nacional Indígena y el EZLN dividen el voto de la izquierda. Incapacidad para interpretar el sentir y el pensar de los otros en una sociedad plural,  o soberbia al considerar que la única opción válida para la izquierda es la electoral y,  por lo consiguiente,  Andrés Manuel es el llamado por la providencia para dirigir los destinos de la nación.

No hay diferencia. Las formas exhiben un nebuloso fondo que a todos los partidos políticos en México iguala; poniéndose en evidencia la necesidad de un cambio estructural del Estado-nación; un nuevo pacto social  que con visión de futuro  responda a las necesidades de un país que con más de ciento veinte millones de habitantes,  ya no es el mismo que surgido de la Revolución Mexicana en su momento se diera la Constitución de 1917.

Justicia social y democracia representativa auténtica, es el llamado de las campanas al vuelo. Ni con los mismos ni más de lo mismo, es la rúbrica.

Hojas que se lleva el viento

Resuelto el tema de la carga financiera de diciembre, la administración pública veracruzana acusa un respiro. Empero no todo marcha como miel sobre hojuelas, la crisis que ahora deberá enfrentar el mini gobierno de alternancia es política. El descontento social generado por el “gasolinazo” está creciendo dando marco al proceso ya iniciado de la elección municipal de 2017. PRI, PAN y PRD tendrán que asumir el costo electoral de la reforma energética de Peña. Circunstancia que abre espacios a Morena,  adversario a vencer  por la alianza tácita de los partidos políticos signatarios del llamado “Pacto por México”.

Prueba de fuego para el Sr. Yunes Linares. También lo prometido es deuda. Sin dinero y tiempo suficientes para legitimarse cumpliendo con su oferta de campaña tendrá que navegar contra la corriente en un escenario nacional adverso, a la par que en el corto plazo tendrá que someter su proyecto de gobierno a los avatares de un proceso electoral cuyos resultados se le niegan. Si llegó a la gubernatura capitalizando hartazgo social, éste último hoy por hoy lo mismo rechaza al PRI que al PAN gracias a Peña Nieto y su gasolinazo.

P.D.

Va un abrazo solidario para nuestro amigo y distinguido periodista Marco Antonio Aguirre Rodríguez, “regañado” por el gobernador Yunes Linares en el Día del Periodista” por expresar su oportuna y documentada opinión.

Cd. Caucel, Yucatán. Enero 4 de 2017.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para la ciencia política el cambiar para seguir igual se le conoce como “Gatopardismo” en tanto que, para la conseja popular, es simple y llanamente “la misma gata, nomás que revolcada”. Para el caso ambas definiciones vienen siendo lo mismo cuando de calificar lo que en Veracruz sucede se trata. El tan cacareado cambio ofertado por la alternancia se reduce a más de lo mismo, cuando se observa el desaseado y oportunista manejo en la integración de la mesa directiva de la LXIV Legislatura veracruzana..

La instrucción, previo arreglo en lo oscurito se dio en las oficinas del gobernador electo, todo para el PAN y la botarga perredista,  en alianza con el PRI y sus satélites, nada para Morena no obstante ser esta la segunda fuerza electoral en la entidad. Más claro ni el agua, la alianza de facto fue negociada por Miguel Ángel Yunes Linares con Peña Nieto a espaldas de los veracruzanos. Bola cantada, Peña Nieto respaldará al gobierno de la alternancia y el gobernador de dos años tendrá la cancha libre en la Legislatura a cambio de cederle privilegios y canonjías a un PRI devastado por sus propias contradicciones internas y repudiado por la población por el resultado final de doce años de pésimo y corrupto gobierno.

Con ello se materializa el Gatopardismo y, por lo consiguiente, la conseja popular. Con la alternancia se cambiará para que las cosas sigan igual, o peor si desde ahora ya “Mayuli” ha refrendado su inclinación autoritaria pasándose por lo más pando a lo que resta de un estado de derecho que ha venido brillando por su ausencia.

A sabiendas de lo que podía esperar de una administración pública en bancarrota, hoy se da por robado, pretendiéndose curar en salud auspiciando, alentando y respaldando la “asonada” edilicia con el visto bueno de la presidencia nacional de su partido y la indiferencia del gobierno federal, contraviniendo los más elementales principios de gobernabilidad y buen gobierno desconociendo de facto la autoridad del gobernador interino.

Sentando un pésimo precedente que, a lo largo de los dos años de su mandato, de ninguna manera podrá repetirse so pena de aplicarse todo el peso de la ley y del monopolio de la fuerza a quienes incurran en igual o similar desacato. Pésima señal de quien se dice llamado a enderezar al jorobado haciendo prevalecer la justicia con sobaditas de lomo.

Honestamente, estimo que no obstante proceder el beneficio de la duda para bien de Veracruz, no se podía esperar otra cosa de la llamada alternancia. Va por la venganza y en la venganza construir la plataforma electoral para 2018 dentro del marco peñanietista de la sucesión pactada.

 Más de lo mismo, aunque revuelquen a la misma gata con vanas promesas de un nuevo concepto de lo que los veracruzanos debemos entender por prosperidad y buen gobierno. Así se escribirá la historia bajo el entendido de que el valiente vive mientras el cobarde quiere, como reza la sabiduría popular.

Hojas que se lleva el viento

Conforme la prensa vierte más y más tinta en torno a la elección presidencial en EE. UU., más se confirma el “síndrome de Estocolmo” que como padecimiento endémico,  ata a México a los designios del imperio. Con Trum  lo que cuenta es saber si nos apalearán un día sí y otro también,  con la diestra o la siniestra. Lo demás es lo de menos en el México dependiente.

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¡Qué pena! En Veracruz no hay gobernador

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Al fin jarochos, no terminamos de salir de una y ya nos afanamos en construir la otra. Con una mano atrás y otra adelante, negándonos a aprender de la historia ciframos nuestras esperanzas en los procesos electorales en puerta… y los que siguen.

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Para Ripley… Un buen de xalapeños anticipadamente ya promueve al alcalde cínico, omiso y cómplice del saqueo Américo Zúñiga Martínez, para suceder a Pepe Yunes en el Senado de la República.

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¿Y si Javier Duarte ya hubiese muerto, quién regresaría lo que más que presumiblemente se robó? Lo caído caído, y a otra cosa mariposa.

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Una reflexión: El dinero de que dispone el gobierno federal es de todos los mexicanos, luego me pregunto si el rescate de la administración pública veracruzana queda a cargo del gobierno de Peña Nieto, ¿será una medida similar al FOBAPROA en la que todo el pueblo de México pague por el saqueo que un grupo de sanguijuelas, políticos y servidores públicos, le infringieran a Veracruz? Como que no se me hace justo.

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 La peste cunde… Cuidado, ya se levantan algunas voces a favor de la “Balcanización” del sur-sureste de México.

Xalapa, Ver., noviembre 8 de 2016

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Patético, no puede calificarse de otra manera el vano esfuerzo de los senadores veracruzanos José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, para posicionarse como los más idóneos para la gubernatura del estado en 2018.

No porque en las filas de la clase política veracruzana destaquen por su historial, por su lealtad al presidente Peña y por su empeño por desvanecer la percepción de desconfianza, carencia de credibilidad y rechazo que a pulso se ha ganado el PRI tras doce años de saqueo. No. De eso no hay duda, se registra un grado de congruencia consecuente, remar en el México de hoy contra la corriente tiene su mérito.  

El calificativo de patético como categoría política y no como expresión peyorativa con ánimo de lastimar, deviene de su ingenuidad en tanto confían en que Veracruz sigue siendo  el mismo de siempre, que la sociedad veracruzana no ha cambiado y que,  como endenantes, el desparramar espejitos y abalorios  asistencialistas y clientelares da autoridad moral y política suficiente para un borrón y cuenta nueva.

Ingenuidad reflejada en el discurso pero también en los hechos. Adelantar campaña cuando el horno no está para bollos, fingiendo demencia al pretender que se ignore el     que la nave zozobró con un PRI que presumía saber gobernar y que, con desmarcarse del “fidelato” y repetir y repetir que su lealtad está firme con Veracruz, con Peña Nieto y con el combate a la corrupción, quedan cual blancas palomas, ajenas al desastre. Sí que es ingenuidad, por decir lo menos.

Ilusos, también, en tanto creen a pie juntillas que en el ánimo de los veracruzanos Peña Nieto goza de suficiente confianza, credibilidad y aceptación como para que éste pese y determine en la elección de gobernador de la entidad veracruzana en el 2018.

Pero más aún, el pretender convencer a los veracruzanos que Peña Nieto ve por Veracruz, cuando es del dominio público que el sedicente presidente le dio la espalda a la entidad solapando a Javier Duarte en sus trapacerías. Patético.

Y por si fuera poco, cuando ajenos a la realidad del país, ignoran que para la elección presidencial en el 2018,  Peña Nieto ya no será referente  válido de triunfo para el PRI. El pueblo de México desde ya da por sentado que el mexiquense repudiado y derrotado por las mayorías, entregará la presidencia al PAN antes que cederle los bártulos  a López Obrador.

Pero eso no es todo. Patético también resulta el que algunos medios de comunicación, columnistas y opinadores, más por amistad e interés pecuniario que por convicción, sigan alentando la vana esperanza de los señores senadores sin atender al hecho de que éstos tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar.  En el Veracruz de hoy el PRI ya no tiene cabida.

Pero bueno, como en política todo se vale, no hay peor lucha que la que no se hace, así sea bajo el amparo de recursos de los contribuyentes.

Hojas que se lleva el viento

Por respeto y consideración a la primera minoría electoral de Veracruz que, con su voto, diera el triunfo a Miguel Ángel Yunes Linares, considero prudente el conceder a este el beneficio de la duda esperando le cumpla a la entidad, más no un cheque en blanco. Al asumir la candidatura por la alianza PAN-PRD sabía a qué se enfrentaba y con qué recursos escasos contaría de alcanzar la gubernatura, así que si en algo valora su palabra, no más endeudamiento, opacidad y simulación en el manejo de la cosa pública.

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Mudo por la sorpresa y el espanto, el clasemediero feminismo nacional que reivindica el empoderamiento de la mujer respaldando a Margarita Zavala en sus aspiraciones y propósitos futuristas, pasmado no ha sabido o no ha querido responder al Subcomandante Galeano (Marcos) quien a nombre del EZLN y el CNI, anunciara que para el 2018 los pueblos originarios propondrán como candidato a la presidencia de México a una mujer indígena. Y es que los argumentos asumidos por el zapatismo no dejan lugar a una respuesta que valga:

 “¿Le molestaría ver y escuchar un debate entre la Calderona de arriba, con sus ropas “típicas” de marcas exclusivas, y una mujer de abajo, indígena de sangre, cultura, lengua e historia? ¿Le interesaría más escuchar lo que prometa la Calderona o lo que proponga la indígena? ¿No querría asomarse a ese choque entre dos mundos?”.

¿No estarían, de un lado, la mujer de arriba, nacida y criada con todas las comodidades, educada en el sentimiento de superioridad de raza y color, cómplice y pretendida heredera de un psicópata aficionado al alcohol y a la sangre, representante de una élite que lleva a la destrucción total a una Nación, señalada por el Mandón como su vocera; y en el otro lado, una mujer que, como muchas, se forjó trabajando y luchando todos los días, a todas horas y en todos los lugares, no sólo contra un sistema que la oprime como indígena, como trabajadora y como pobre, también como mujer, que se enfrentó y ha enfrentado a un sistema reproducido a imagen y semejanza en los cerebros de los varones y de no pocas mujeres, que con todo en contra, hoy, sin saberlo todavía, tal vez tenga que representarse ya no sólo a sí misma, o a su colectivo, o a su pueblo, tribu, nación o barrio originario, también tenga que aspirar a representar a los millones de mujeres diferentes en lengua, color y raza, pero iguales en el dolor y la rebeldía?  ¿No estarían, por un lado, una mujer criolla, blanca, símbolo de la opresión, la burla, el escarnio, la impunidad, la impudicia; y del otro una mujer que tendrá que levantar su esencia indígena por encima de un racismo que permea todos los estratos sociales?  ¿No sería verdad que, sin apenas darse cuenta, dejaría usted de ser espectadora, espectador, y desearía, desde lo más profundo de sus sentimientos, que en ese debate venciera, en buena lid, la que tiene todo en contra?  ¿No aplaudiría que con esa mujer indígena ganara la razón y no la fuerza del dinero?”.

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Y a propósito de lo anterior, ilustrativa la pobre respuesta de Andrés Manuel a la propuesta rebelde, que le coloca en los terrenos de la pugna electoral y no en los de la necesidad de un cambio auténtico para México. Lo cual es lógico, en tanto que Andrés Manuel por bien intencionado que sea, no es revolucionario sino parafraseando a López Mateos, simple hombre de “izquierda dentro de la Constitución”. Respuesta del “Peje” al EZLN y CNI, que coloca a Morena entre la espada y la pared: o lucha por el poder mesiánico del hombre cazado con el propósito de gobernar a México, o se suma al gran movimiento de resistencia anticapitalista en torno a un programa mínimo de acción unitaria como el ya delineado por los zapatistas en la tarea de transformar al país. De lo que decida depende a su vez la respuesta que de las mayorías excluidas y empobrecidas espera obtener en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 25 de 2016.

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J. Enrique Olivera Arce

Ante la caótica situación que se vive en México, la pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones republicanas es ya casi total. La entrevista concertada del candidato republicano a la presidencia de los EE. UU. con el ya presidente fallido de nuestro país en vísperas del cuarto informe de gobierno de este último, ha sido la puntilla como confirmación del sometimiento de Peña Nieto a los intereses trasnacionales, así como de la pérdida de soberanía y dignidad que su gobierno ha propiciado y auspiciado en acatamiento a lo dispuesto en el llamado “Consenso de Washington” por los organismos financieros de alcance mundial.

En el orden internacional, México está supeditado a las políticas neoliberales de libre comercio, reducido nuestro  gobierno a simple marioneta o esquirol al servicio del Departamento de Estado de los EE.UU. en contra flagrante del proceso de integración latinoamericana. En tanto que, en lo interno, la supeditación está referida a una concepción patrimonialista de un poder autoritario y represivo que dando la espalda a los intereses más caros de la Nación, privilegia el saqueo del patrimonio de todos los mexicanos y el uso del garrote antes que el diálogo constructivo y democrático. El llamado “pacto por México” signado por el PRI, PAN y PRD está vigente, ha reiterado el titular de la SEGOB.

La consigna acatada es reducir al Estado-Nación a su mínima expresión, privilegiando las leyes del mercado por sobre el Estado de derecho que los mexicanos nos hemos dado. Lo grave es que se está cumpliendo a raja tabla; cartucheras al cañón, quepan o no quepan, primero el interés oligárquico de unos cuantos y, si queda tiempo y recursos, las migajas para las mayorías empobrecidas.

Pero más grave aún es que frente a ello, impávidos seguimos comportándonos como simples mirones de palo, poniendo nuestra suerte, como Estado y como Nación, así como el futuro de las nuevas generaciones en manos de una partidocracia cómplice que nos mantiene quietos ya no a base de pan y circo como endenantes, sino simplemente a base de atole con el dedo con promesas triunfalistas sin sustento.

¿Qué hacer?

Interrogante a la que Lenin en la ex Unión Soviética, dedicara todo un volumen en su basta aportación a la lucha internacional en la búsqueda de la utopía socialista y a cuyas reflexiones vertidas, no podemos ni debemos acceder, pues como afirma el ex diputado federal veracruzano Uriel Flores Aguayo desde su posición de una autonombrada  “izquierda” –conciliadora, sometida a los intereses creados, en vías de extinción y sin más visión de Estado que la lucha electoral por el poder formal-, es pensamiento caduco, rescoldo de “ideologías huecas” ajenas a las aspiraciones democráticas del pueblo de México y de América Latina.

¿Y entonces? ¿Qué hacer frente a un Estado-Nación cuyo gobierno neoliberal conduce al desastre?

La respuesta se la dejo a mis cuatro lectores, que ya bastante tenemos con aprendices de brujo enfocados a la construcción de un México próspero sin mexicanos,  como para proponer desde este maquinazo una receta más.

¿Y si no hay respuesta?

Bueno, aún nos queda seguir mentándole la madre en las redes sociales a aquel o aquellos que nos tienen de rodillas. No implica costo alguno y sí nos deja satisfechos y en paz con nosotros mismos.

Hojas que se lleva el viento

Arribamos al cuarto informe de gobierno de Peña Nieto y Javier Duarte se mantiene firme en el cargo, compartiendo corrupción impune con quienes desde la cúpula del poder formal obligados legalmente están a ponerle un hasta aquí. Frente a esta cruda realidad el gobernador electo patinando en la encrucijada.

Y a propósito del Sr. Lic. Miguel Ángel Yunes Linares, parece que este ya escucho la caída del veinte, aceptando que la situación que guardan las finanzas públicas veracruzanas es de reprobadas según las calificadoras internacionales, por lo que su capacidad de maniobra para emprender un buen gobierno está acotada por la realidad real. Esta tácita aceptación obliga a pensar en el cómo va a afrontar el pago de la cuantiosa deuda pública –formal e informal- que heredará en diciembre próximo. ¿Acaso se contemplará en el “Plan Veracruzano de Desarrollo” el contar con una varita mágica para su pronto y oportuno pago?

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Ingenuidad, simpatía a ultranza, intereses creados, o incertidumbre ante un futuro incierto, es lo que se percibe en la línea editorial de no pocos medios de comunicación veracruzanos que, inercialmente, siguen considerando al PRI como el ombligo del mundo y en torno al cual hay que girar. Difícil aceptar que estamos dentro de una nueva época en la que el tricolor habiendo perdido hegemonía dejó en el camino credibilidad, confianza y fortaleza clientelar.

Esto último aceptando también que el dinosaurio no está muerto. Un ejército mercenario envuelto en la bandera tricolor, -cuya soldadesca bajo el mando del senador Emilio Gamboa Patrón está dispuesta a defender a Peña Nieto y sus reformas-, se dispone a evitar que Morena y López Obrador le enmienden la plana.

Xalapa, Ver., 1 de septiembre de 2016

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