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Category Archives: Identidad

El destino del país y su desarrollo pasa necesariamente por considerar que los problemas sociales y medioambientales tienen que resolverse de manera conjunta, pues los elementos de ese binomio –la organización humana y la naturaleza- interactúan todo el tiempo y los males de uno repercuten necesariamente en el otro. La anterior fue una de las muchas conclusiones a las que se llegó en el primer día del Foro Nacional por la Regeneración Socio–Ambiental, celebrado en Cuetzalan del Progreso, Puebla,  y que hoy llegará a su fin. El acto fue convocado por la sociedad cooperativa Tosepan Titataniske, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (Conoc), contándose con la presencia de Andrés Manuel López Obrador. Ver nota completa en:  Soberanía Popular 23/03/11

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si el propósito de Calderón Hinojosa de alcanzar en quince años el quinto lugar mundial en turismo, resulta utópico a juicio del sector, contando con destinos de la importancia de Cancún, Costa Maya, Puerto Vallarta o Los Cabos, el colocar la actividad en Veracruz a nivel sustantivo de pilar del crecimiento, empleo y desarrollo en escasos seis años, politizando el tema y sin conocer a fondo las entrañas de la industria sin chimeneas, ¿cómo podríamos calificarle?

Existiendo consenso y sustento respecto al potencial turístico de la entidad y las razones por las que el gobierno de Veracruz le da alta prioridad como detonador de crecimiento, generación de empleo y desarrollo, bien valdría la pena el que a partir de las experiencias del Carnaval de Veracruz y La Cumbre Tajín, se tomaran como referencia para hacer un balance realista de fortalezas y debilidades del sector.

Partiendo de la idea de que, por lo hasta ahora difundido por las autoridades estatales y municipales de turismo en la entidad, no existe un diagnóstico preciso de lo que tenemos y condiciones actuales de aprovechamiento del potencial como para, en el corto plazo, impulsar la actividad del sector y llevarle a los niveles que como propósito ha señalado el titular del Poder Ejecutivo en el estado. Es más lo que se habla sin ton ni son sobre turismo, que el tener un concepto claro de lo que regional y sectorialmente tenemos y las acciones concretas por llevar a cabo para alcanzar condiciones razonables  de competividad como destino turístico de primer orden en el concierto nacional.

Resultando infantil el vanagloriarnos con motivo del Carnaval, de ocupación hotelera al 100 por ciento en la conurbación Veracruz-Boca del Río, principal destino en la entidad, cuando a la par se afirma que en la zona se cuenta con disponibilidad limitada de cuartos de hotel, al mismo tiempo que los restauranteros se quejan de que los festejos más importantes del año para el sector turístico, no cumplieran con las expectativas esperadas. Así, lo que resulta positivo para un reducido número de hoteleros no cubre en igual forma las expectativas de la industria gastronómica y las autoridades. ¿Qué pasa entonces?

En este contexto, las autoridades de turismo se quejan amargamente de la baja calidad social y económica de la afluencia de visitantes, llegando incluso a prohibir que se pernoctara en las playas de Veracruz y Boca del Río, en franca contradicción a lo anunciado a bombo y platillo en cuanto a los beneficios esperados por el arribo de un millón de turistas. Si no es en la playa, ¿en donde esperaban las autoridades que se alojaran e hicieran sus necesidades un millón de almas, cuando en 34 hoteles medianamente aceptables la oferta de cuartos disponibles en cada uno de ellos en promedio apenas es de 100?

En lo que respecta al sitio arqueológico “El Tajín”, el festival anual conocido como “La Cumbre”, concecionado en usufructo permanente a un grupo de vivales, ajeno a la cultura y a las necesidades reales y sentidas de los pueblos originales a los que se les explota y manipula como objetos-marioneta, marcha por igual camino. Se habla de más de 200 mil visitantes nacionales y extranjeros, sin parar mientes en la carencia regional de infraestructura turística y servicios de apoyo para soportar tal afluencia y, por ende, en el perjuicio que de ello resulta tanto para la preservación de un sitio arqueológico de primer orden para la humanidad como del medio ambiente en su entorno.

Ven, disfruta un rato del paseo y te vas, pareciera ser la consigna dictada por las autoridades de turismo a los visitantes, perdiéndose de vista el objetivo económico del aprovechamiento racional de ambos destinos turísticos y lo que ello representa fiscalmente en el marco de la crisis de las finanzas pública estatales. Amén de que tales destinos pareciera que sólo son importantes  para el gobierno estatal en fechas específicas y no a lo largo del año como debiera esperarse por parte de hoteleros y prestadores de servicios.

La actividad turística es, sin duda, multisectorial y multiregional. Si no se le ve de manera integral, su fomento, por los medios que sean, resulta irrelevante al no considerarse congruencia y complementariedad en políticas públicas, inversión, infraestructura de comunicaciones y transporte, hotelera y de servicios, así como la promoción de la cultura y participación activa de la población para la atención de los visitantes. Si no se contempla de manera integral con todo su soporte, el turismo seguirá siendo lo que es ahora y, difícilmente, se puede aspirar a más. No se puede avanzar sin un plan preconcebido, al que concurran todas las variables sectoriales y regionales a considerar para el buen éxito del fomento a la hoy prioritaria acción de gobierno.

Resulta ocioso el comentar que la promoción turística debe estar en manos de expertos y  profesionales de los sectores público y privado en estrecha coordinación y complementariedad. Sin embargo dado que ello en Veracruz no sucede, cabe señalar  con todo respeto que en principio las señoras Leticia Perlasca y Dalia Pérez, no reúnen el perfil ni tienen experiencia que les avale para la envergadura de la tarea puesta en sus manos. Viajes a USA o Europa en plan de compras o paseo, no les califica para entender la complejidad de una actividad económica y social ubicada entre las más competidas del mundo.

No bastan buenas intenciones y ambiciosos propósitos si éstos no aterrizan con seriedad y profesionalismo. Mantenernos en la misma ruta de la improvisación, autocomplacencia y chacoteo mediático, lo que parece ser bueno para el futuro de Veracruz terminará en más de lo mismo: promoción turística de jícama y horchata.

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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En México, país de discursos triunfalistas y hechos concretos cuestionables, en materia forestal son escasos los proyectos exitosos enfocados a la reforestación de amplias zonas en las que la racionalidad comunitaria se imponga al afán desmedido de lucro de empresas privadas o talamontes clandestinos. Programas oficiales van y vienen, divulgándose información sobre inversiones multimillonarias en apoyo a la conservación y recuperación de bosques, más no sobre resultados concretos que pudieran tomarse como paradigmas en una tarea de interés nacional que va aparejada al clima y al agua, elementos sustantivos para la vida humana. Por eso es de llamar la atención el que diversos medios de comunicación, entre ellos la revista veracruzana Análisis Político, del Lic. Melitón Morales Domínguez, publicaran la noticia sobre el otorgamiento del Premio Medioambiental “Goldman 2008” al campesino de origen indígena, Jesús León Santos, por su destacada labor a lo largo de 25 años en pro de la reforestación de su región en el estado de Oaxaca.

José León Santos se hizo merecedor a dicho premio, equivalente al “Nobel” en materia ecológica, al comprometerse conjuntamente con otros comuneros de la Mixteca Alta a  revertir el proceso de desertificación de la región, recurriendo a técnicas precolombinas que le trasmitieran indígenas mayas de Guatemala. Gracias a  su visión y al esfuerzo colectivo comunitario, la tarea tuvo el éxito deseado, no sólo reforestando con más de cuatro millones de árboles de especies nativas, sino que también con el trabajo comunal se desarrolló un sistema de agricultura orgánica sostenible, con énfasis en en la conservación y reproducción  de semillas nativas de maíz. Al día de hoy la Mixteca Alta está restaurada, reza el artículo difundido por los medios, hay árboles y alimentos y los mantos freáticos alimentan a infinidad de manantiales de agua fresca. Rescatándose actividades tradicionales como la artesanía de la madera y la agricultura de auto subsistencia.

El ejemplo de un esfuerzo colectivo ha cundido en las zonas indígenas de Oaxaca, fortaleciéndose el ya casi olvidado espíritu de la solidaridad, la colaboración y la ayuda mutua, rescatándose la tradición del tequio prehispánico a la par que se fortalece el sentido de identidad comunitaria. Nada que ver con los propósitos, objetivos, normas de operación, y asistencialismo “social” orientado a generar ciudadanos pasivos y votantes cautivos, que ofrecen los programas oficiales y cuyos pobres resultados están a la vista.

El ejemplo de Jesús León Santos y los comuneros de la Mixteca Alta oaxaqueña, baste para afirmar que el hombre del campo, los indígenas empobrecidos de amplias zonas serranas del país, motivados, con visión de futuro sustentada en la experiencia acumulada a lo largo de siglos, pueden transformar su realidad requiriendo acaso, más que limosnas oficiales, comprensión, y un apoyo gubernamental  honesto y bien intencionado que confíe en la sabiduría campesina y en el deseo no escuchado de participación democrática de millones de compatriotas. En su profundo sentido de comunidad que opone al yo el nosotros y en una memoria histórica que se trasmite de generación en generación, radica su fuerza. El mensaje que nos deja tal experiencia paradigmática, más allá del hueco discurso triunfalista, es que el recate de nuestros bosques, la soberanía alimentaria y el cuidado del agua está en manos de todos, sólo se requiere voluntad y organización colectiva para la acción constructiva.

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Gilberto López y Rivas

La autonomía, esto es, regirse uno mismo por sus leyes, es definida como la capacidad de individuos, gobiernos, nacionalidades, pueblos y otras entidades y sujetos de asumir sus intereses y acciones mediante normativas y poderes propios, opuestos en consecuencia a toda dependencia o subordinación heterónoma.


En América Latina, a partir de la imposición de las políticas de trasnacionalización neoliberal y coincidiendo con un resurgimiento de las luchas de los pueblos indígenas por reafirmar sus seculares formas de autogobierno, las autonomías se tornan en procesos de resistencia a esta globalización capitalista, por medio de la defensa, fortalecimiento, recuperación y resignificación de sus identidades étnicas, culturas, instituciones, saberes, sentido de pertenencia, patrimonios, tierras y territorios, todo ello basado en la profundización, restablecimiento, recuperación o readaptación de formas de propiedad comunal, predominio de las decisiones de asamblea, cargos y tareas de gobierno como servicio; trabajo colectivo gratuito, solidaridad, ayuda mutua y comunalidad como base de la relación social; festividad también como cohesión sociocultural, concepción del territorio como relación sustentable con la naturaleza y reproducción material y cosmogónica de los pueblos.


Por ello se ha insistido en que la autonomía: a) constituye algo más que el autogobierno tradicional indígena, b) se expresa más allá de una descentralización de competencias, recursos y jurisdicción de los Estados, c) trasciende los marcos de los procesos nacionalitarios hegemonizados por las clases dominantes, d) no significa arreglos jurídico-administrativos que puedan ser establecidos por decreto o a través de reconocimientos formales de orden constitucional, e) se pone en práctica –en la mayoría de los casos– por la vía de los hechos, o más allá de la institucionalidad establecida, f) representa un fenómeno holístico en el que las dimensiones de economía, cultura, ideología y política tienden a integrarse y determinarse mutua y recíprocamente en lo que se denomina la integralidad del sujeto autonómico.


Las autonomías, en consecuencia, expresan un replanteamiento alternativo a las formas nacionales impuestas desde arriba por los grupos oligárquicos que se fundamentaron en el integracionismo –asimilacionismo, o en el diferencialismo– segregacionismo que constituyeron políticas igualmente provocadoras de etnocidios y negación de derechos ciudadanos y colectivos de pueblos y comunidades indígenas. Así, las autonomías son procesos de democratización, articulación nacional y convivencia política –desde abajo– entre agrupamientos heterogéneos en su composición étnico-lingüístico-cultural.


Estos procesos no son lineales ni armoniosos y, por lo tanto, se expresan en sus contradicciones, desequilibrios, avances y retrocesos de muy diversas formas, extensiones y profundidades, provocando cambios en la naturaleza misma de las etnias. Se trata de una reconstitución de pueblos e implica la construcción de un sujeto autonómico que modifica relaciones entre géneros, grupos de edad e instituciones colectivas, las cuales sufren asimismo los impactos de la migración, la explotación laboral, el narcotráfico, los racismos y el grave deterioro en las condiciones de vida de las clases trabajadoras de nuestros países.


Por su naturaleza antisistémica y por la presencia indígena en territorios codiciados por el capital y las características de su actual mundialización, estos procesos de autonomía se enfrentan indirecta o directamente al Estado, sus instituciones y fuerzas represivas, sus estrategias contrainsurgentes; a las estructuras políticas, ideológicas, militares y de inteligencia del imperialismo; a sus corporaciones económicas que buscan abrir los territorios, ocuparlos, apropiarse de sus recursos culturales, naturales y estratégicos; a denominaciones religiosas, partidos y mecanismos políticos encaminados a penetrar, mediatizar y destruir los autogobiernos y formas colectivas de decisión y organización. De ahí su precariedad y su constante batallar por sobrevivir y desarrollarse, por extender sus niveles de articulación intracomunitaria, municipal, regional y nacional, así como ampliar los ámbitos de resistencia, solidaridad y coordinación internacionales.


A partir de las experiencias autonómicas de los pueblos indios, recientemente Pablo González Casanova en un importante documento, presentado con motivo del aniversario 25 de La Jornada, ha reiterado la extensión del concepto de autonomía a otros sectores explotados y desposeídos de la sociedad como una forma de respuesta a la ocupación capitalista de nuestros países. De igual manera, el grupo Paz con Democracia en su Llamamiento a la nación destacó: Es necesaria e impostergable la organización de comunidades autónomas en todo el país; comunidades cuyos miembros se autoidentifiquen y se autogobiernen democráticamente para la producción-intercambio-defensa de su alimentación, sus artículos de primera necesidad, su educación y concientización, con niños, mujeres, ancianos y hombres para la defensa de la vida, del patrimonio público, de los pueblos y de la nación, para la preservación del medio ambiente y el fortalecimiento de los espacios laicos y de los espacios de diálogo, que unen en medio de diferencias ideológicas y de valores compartidos. (La Jornada, 16/11/07)


Los principios igualitarios, participativos, autogestionarios y colectivistas de las autonomías indígenas se transforman en uno de los pocos planteamientos estratégicos actuales para enfrentar con éxito al capitalismo, preservar la especie humana de su autodestrucción y democratizar nuestras sociedades.

A La Jornada, en sus primeros 25 años

La Jornada. 18/09/09

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