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Category Archives: Neoliberalismo

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Sin querer queriendo,  el senador José Fco. Ynes Zorrilla ha traido a colación la gran incógnita en torno al futuro de Veracruz. ¿Cómo reactivamos nuestra economía?, expresó el legislador veracruzano en uno de tantos discursos en su ya largo peregrinar en busca de su nominación como candidato al gobierno de la entidad, sin tener, es obvio, la respuesta, como también es obvio que a estas alturas ninguno de los que aspiran a tal cargo de elección popular  tienen idea del cómo afrontar la crisis multidimensional y multisectorial que teniendo a la economía estatal en franca postración, contribuye a una descomposición social cada vez más aguda.

El cómo es la interrogante. A la cual se llega si antes se tiene claro y de manera puntual cual es el diagnóstico de una enfermedad de larga data, cuyos síntomas son a no dudarlo, estancamiento y recesión. Y es en este preámbulo en el que tuerce el rabo la marrana, no obstante los esfuerzos de algunos especialistas que, de manera parcelada y sin ánimo de ver el problema de manera integral, advirtieran de la proximidad de la llegada del lobo, hoy confirman llegada y presencia de la fiera  al calor de indicadores estadísticos agregados.

Los números fríos no mienten, insisten éstos. Empero no dan el paso necesario para transitar  de la información estadística a un diagnóstico puntual, regional y sectorial, de la problemática que aquejando a un aparato productivo a todas luces obsoleto, se le sostiene artificiosamente con respuestas asistencialistas que de ninguna manera inciden positivamente en crecimiento económico e incremento de bienestar social de la población.

“El gran tema para Veracruz es cómo reactivamos nuestra economía, cómo generamos condiciones de trabajo para nuestras empresas, cómo podemos utilizar los recursos públicos federales, que son de ustedes. Porque de eso se trata. De que el Gobierno de la República los acompañe en aquellas actividades que van a multiplicar su esfuerzo económico, que les va a repercutir en su ingreso, que les va a poder dar la oportunidad de trabajar y lograr una vida más digna, y poder incidir de manera puntual en sus condiciones de vida”:  expresara Yunes Zorrilla. (Comunicado 06/10/2017)

El mismo rollo, girando en torno a finanzas y políticas públicas asistenciales, deteniendo la mirada en el árbol sin mirar el bosque. Fijando  la mirada en una promoción económica que no es tal, sin la más mínima idea de cuál es el problema toral a que se enfrenta Veracruz, lo mismo en zonas urbanas que en zonas rurales, cuyo origen tiene más de estructural que de coyuntura.

Qué, donde y como producimos. Con que propósito y objetivos. Con qué herramental tecnológico se cuenta. A qué mercado y bajo qué condiciones concurre la producción regional y sectorial y a quienes beneficia en primer término, son interrogantes no tocadas ni por asomo. El conocimiento preciso de nuestra realidad económica se substituye con discursos que no dicen nada, al fin instrumento electorero son palabras que se lleva el viento.

Solo a manera de ejemplo, en los discursos no se dice que la industria azucarera veracruzana gira en torno a fábricas chatarra, con zonas de abastecimiento de la gramínea con suelos empobrecidos por el monocultivo a lo largo de más de un siglo, que hacen nugatoria la rentabilidad de la actividad primaria y secundaria. Sosteniéndose precariamente esta rama industrial con subsidios gubernamentales crecientes sin que exista voluntad de transformarle. Y aún hay más en los diversos renglones productivos en que se sustenta lo mismo economía que ecología social de la entidad,  tocándole eso sí, a los especialistas señalarlo.

Sin punto de partida no hay punto de llegada. Sin diagnóstico no hay plan a futuro. Lo debería saber el legislador veracruzano y todos aquellos que aspiran a la gubernatura. Si es que ésta en su ánimo el aproximarse a una respuesta racional al ¿cómo?

Cd. Caucel, Yuc.  octubre 10 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Conforme se asientan las aguas  la realidad objetiva también va cediendo el paso a la razón, privilegiándola por sobre la subjetividad psicológica con la que emotivamente y no pocas veces inducida por los poderes institucional y fácticos,  se da cuenta del antes y el después de los sismos de los días 7 y 19 de septiembre. De los memes virales en redes sociales destacando en primer plano el heroísmo de una perrita de las fuerzas armadas como protagonista distinguida en las tareas de rescate, se pasa a un ascenso en la toma de conciencia de las mayorías empobrecidas de este país que, evidenciando que es posible transformar la realidad real a partir de la intercomunicación virtual, le van encontrando la punta al mecate en un esfuerzo más por hacer de la participación e inclusión colectiva herramienta útil en el camino de su liberación.

Así, el héroe de la jornada, no es más la simpática perrita, como el gobierno mexicano y los medios de comunicación  a su servicio destacan para desviar la atención en tanto recuperan el control de la situación, sino la participación anónima de miles y miles de mexicanos que se solidarizan con sus hermanos en desgracia.

El desborde de las instituciones del Estado por la iniciativa y participación activa, legítima y solidaria de la gente en los primeros minutos, horas y ya días  posteriores a los sismos, no es casualidad, sino que responde a causalidades profundas inscritas en una memoria histórica que se recrea en el imaginario colectivo cuando la sociedad así lo demanda.

El sentido de la solidaridad a mi modesta opinión, no responde a motivaciones psicológicas ni está inscrita instintivamente en el ADN de nuestra condición humana, como respuesta a la parálisis e inmovilismo derivada del sentimiento natural de impotencia frente a un desastre imprevisto;  nace, crece, se organiza y fortalece en el marco de un proceso socio histórico de acumulación de experiencias individuales y colectivas que, encontrando oportunidad y cauce de expresión  en un momento determinado del mismo proceso, antepone en la conciencia colectiva el nosotros por sobre el yo individualista, lo de todos por sobre lo que entendemos como propio impuesto por la ideología dominante, adquiriendo connotación política y sentido de la fuerza que conlleva la participación codo a codo al margen de las esferas de poder institucional y fáctico.

Descontento y  hartazgo acumulados a lo largo del tiempo cobran factura mostrando el músculo, oponiendo participación solidaria, responsable y consecuente a las Instituciones de un Estado en crisis desde endenantes. Las consecuencias sociales, políticas y económicas que derivan de los efectos de los sismos, lo mismo en términos de pérdida de vidas humanas que de bienes materiales aunque son de lamentarse, no constituyen en sí y por sí una crisis nacional como algunos comentan, éstas son apenas un pálido reflejo -no está de más insistir-, de la auténtica crisis que a lo largo de más de tres décadas de gobiernos neoliberales se ha ido conformando en México, la de un régimen político y social obsoleto y caduco que, sostenido por una partidocracia patrimonialista, corrupta y voraz no responde más a los intereses más caros del Estado-Nación.

Esta es la verdadera crisis que se vive en el Estado mexicano y, en el proceso acumulativo de toma de conciencia de las mayorías, la participación solidaria no solo referida a quienes de manera directa tomaran parte en las tareas de auxilio y rescate, así lo perciben, lo palpan y  han evidenciado, exhibiendo a la llamada clase política, a la partidocracia y al régimen que a estos cobija a partir de su eslabón más débil, la simulada democracia representativa y las instituciones electorales.

Mostrando quienes en la correlación de fuerzas políticas, pueden y deben tener prevalencia en un proceso electoral en el que se vota pero no se elige, poniendo contra las cuerdas tanto a la élite de los partidos políticos como al mismo proceso electoral 2018.

Que tanto las condiciones subjetivas de necesidad de cambio en la sociedad mexicana se corresponden con las condiciones objetivas que lo posibiliten para una auténtica transformación del régimen y su modelo económico dominante, está por verse. Es el pueblo de México el que tiene la última palabra, si asentadas las aguas logra avanzar en unidad y organización consecuente en torno a un programa mínimo para la acción en el corto y mediano plazo.

Hojas que se lleva el viento

Cumplidos los primeros 10 meses del gobierno de la alternancia en Veracruz, por lo ya andado se puede vislumbrar su fracaso. El gobernador Yunes Linares empecinado en la venganza se ha olvidado de gobernar. Y por si fuera poco, la mayoría de los medios de comunicación le siguen la corriente, empecinados en no ver más allá de su ombligo, girando en torno a una clase política aldeana sin rumbo ni brújula. Ve pasar la procesión y no se hinca, ausente en un debate serio sobre el futuro de Veracruz, problemática real y las alternativas consecuentes para salir de una postración recurrente, la prensa toma al proceso electoral 2018 como fin en sí  y no como oportunidad para atemperar la crisis, privilegiando dimes y diretes, chismorreo, trivialidades y especulación y, en no pocos casos, tomando como cierto el vaticinio que arroja la veleidosa guija.

Y peor aún, anclada en el pasado, participando como beligerante en el combate sin cuartel de Yunes Linares Vs. Fidel y Duarte de Ochoa.

Cd. Caucel, Yuc., septiembre 30 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Entre terremotos  y huracanes Veracruz sigue al garete. Sacudida la entidad, la desigualdad, la pobreza, la inseguridad, corrupción impune, vulnerabilidad del estado de derecho,  y la ausencia de rumbo cierto, se evidencia ante los embates de la naturaleza a la par que nuestra aldeana clase política exhibe ineptitud y ausencia de visión de Estado.

Lejos de tomarse conciencia del grado de profundidad de la crisis que se vive en Veracruz, la política, si es que se le puede llamar política, se regodea en torno a la especulación, el rumor, dimes y diretes y la maledicencia que nunca falta en una interminable guerra sucia,  sin más propósito de sus actores que ocupar un lugar en el rejuego electoral del 2018.

Sin más límite que lo limitado de su visión, política y políticos, siguen anclados en el aquí no pasa nada que inercialmente arrastramos del pasado reciente. Atención a economía recesiva, deterioro social y efervescencia en torno a descontento y hartazgo de la población, no figuran en la jerarquización de prioridades. Política y políticos, secundados por una prensa igual de miope, se ocupan y preocupan por lo que habrá de acontecer dentro de los límites de una coyuntura marcada por los tiempos electorales, desdeñando un presente que, en primera y última instancia, determinará lo que el futuro depara.

Los efectos del huracán “Katia” y del sismo del jueves 7 de los corrientes  sobre la realidad estructural de la entidad, lejos de considerarse advertencia a tomarse en cuenta para tiempos venideros, se capitalizan por la política y políticos como oportunidad para medrar. “El desastre” al fin producto inevitable de la naturaleza, bajo esta óptica así se contempla en la coyuntura sin parar mientes en  forma y fondo de cómo estos fenómenos habrán de incidir en la profundización de la crisis existente. Más pobreza, más desigualdad, mayor deterioro del tejido social, sin respuesta alguna por ninguno. Como si el asistencialismo clientelar de ocasión, operara mágicamente sobre los grandes desequilibrios estructurales que tienen postrado a Veracruz.

En esas estamos, día con día, resultando ya chocante la voz crítica de un Rafael Árias Hernández que machaconamente insiste en exigir peras al olmo, como si en el gobierno de la alternancia la transparencia, eficiencia y eficacia en el manejo de la cosa pública estuviera la respuesta a los males habidos y por haber, sin parar mientes o ignorando que por sobre los avatares de una administración pública quebrada y fallida, pesa y determina la realidad acumulada de un atraso estructural histórico que nadie quiere ver y que hoy, gracias al “desastre” se exhibe en toda su amplitud.

De ahí que llame a risa el que los partidos políticos, solos o en alianza, crucen apuestas respecto al futuro botín, sin antes conocer en donde están parados. Todos atienden a la coyuntura electoral y ninguno se toma el trabajo de elaborar un diagnóstico puntual serio de la realidad de la entidad federativa que pretenden gobernar. Política y políticos demasiado pequeños, torpes y ciegos para apenas entender lo que los efectos de los fenómenos naturales vividos expresan de nuestra realidad.

Mal de muchos, dirían… Puesto que a nivel nacional se transita por la misma tesitura. El Interés personal o de grupo se impone por sobre razón y visión de Estado, contribuyendo a la agudización de la crisis que México entero padece, pretendiendo mediáticamente imponer la idea de que aquí no pasa nada cuando la realidad y los ciudadanos de a pie,  dicen todo lo contrario.

Hojas que se lleva el viento

He considerado que en el momento en que el Movimiento De Regeneración Nacional pasa a ser partido político, se obliga a jugar bajo las reglas de la partidocracia dominante. Situación que ya se observa cotidianamente tanto en la vida interna de MORENA como en su quehacer público restándole mayor aceptación y penetración a lo largo y ancho del país. De ahí que a mi juicio el novel instituto político para mantenerse como puntero en las preferencias electorales, tendrá que buscar diferenciarse del resto de los partidos políticos nacionales con reglas, usos y costumbres propias y acordes con lo que la ciudadanía exige de nuestra incipiente democracia representativa. MORENA tiene que ir más allá de los límites electoreros y vincularse a los diversos movimientos sociales de lucha y resistencia al modelo de desarrollo  neoliberal y defensa del territorio para seguir creciendo.

-ooo-

En todos lados se cuecen habas. En Yucatán se presume de un crecimiento económico muy por arriba del promedio nacional, empero bien se guarda de destacar el que la desigualdad en el ingreso es su Talón de Aquiles. Crecimiento con desigualdad y pobreza no es el mejor camino para alcanzar el bienestar de las mayorías.

Cd. Caucel, Yuc. Septiembre 13 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

En abierto, sin tapujos, Peña Nieto inicia su sexto año de gestión provocando polarización y encono entre los mexicanos ante el proceso electoral 2018 que formalmente inicia en noviembre próximo.

Enrique Peña Nieto (La Jornada 03/09/2017) aseguró que hace muchos años que el país no se encontraba ante una encrucijada tan decisiva y determinante como la actual. “La disyuntiva es muy clara: seguir construyendo para hacer de México una de las potencias mundiales del siglo XXI o ceder a un modelo del pasado que ya ha fracasado’’. Afirmación en clara alusión al “populismo” que se dice colocaría a México en igual o peor tesitura que lo que se vive en Venezuela.

Frenar a López Obrador y Morena a cualquier costo es el propósito ya explícito del gobierno peñista y su partido, como se pusiera de manifiesto al afirmar Peña que respeta al tabasqueño pero difiere de su modelo económico, dando lugar a una orquestada andanada de descalificaciones al partido de reciente creación y su líder nacional.  Destacando las declaraciones del secretario de educación, Aurelio Nuño Mayer (La Crónica 010917),  quien llamó a los priistas “… a la unidad y a dar la batalla para que el legado del presidente Enrique Peña Nieto en materia educativa continúe en 2018 y así convertir a México en la Corea del Sur del siglo XXI y no tomar el camino que nos lleva a resultados populistas como los que vemos en Venezuela”.

Nueva versión de “López Obrador un peligro para México”, ahora sustentada en una deformada idea mediática de “populismo” y en presuntos nexos de López Obrador con el gobierno venezolano de Maduro. Ello enmarcado en la posición injerencista del gobierno de México en los asuntos internos de la nación sudamericana.

Con la diferencia de que el México de hoy no es el que gobernaran Vicente Fox y Felipe Calderón. Como tampoco la presidencia de la república y el PRI cuentan con respaldo suficiente para rescatar la hegemonía de antaño, como para pretender  arrebatarle  el posible triunfo a  un López Obrador cuya popularidad y aceptación va en ascenso.

Fruto de la impotencia y la desesperación la estrategia peñista lejos de ser exitosa no solo podría revertírsele en el último año de su gobierno, también y eso acusa extrema gravedad, el que la sociedad se polarice sumando encono entre los mexicanos cuando ya de si no estando el horno para bollos, México se debate en una espiral de violencia que cuestionando a un endeble estado de derecho, lo mismo merma gobernabilidad que capacidad para administrar un conflicto que rebasando a las instituciones republicanas tiene como caldo de cultivo desigualdad, pobreza y deterioro del tejido social en ascenso.

La mayoría del pueblo de México ya no se mueve por consigna dictada desde la cúpula de la élite. La estructura poblacional en lo social, así como la económica caracterizada por una profunda desigualdad en el ingreso, ya no se corresponde con el discurso oficial ni responde a pie juntillas a intencionalidad y propósito del poder formal y fáctico dominante, luego pretender alcanzar unidad nacional en base a una supuesta disyuntiva que equivale  a dos sopas, “o estás conmigo o estás contra mí”, oponiendo el negro al blanco sin ponderar los medios tonos, a mi juicio no solo cae en los terrenos de lo absurdo, también divide y agudiza los conflictos en un país que en su conjunto y salvo pequeñas islas que confirman la regla, sin rumbo claro, timonel y brújula, a partir de la violencia criminal impune, ronda peligrosamente el camino de la anarquía.

Atendiendo al bajo nivel de aceptación que registra Peña Nieto y su gestión, confirmado con la indiferencia de la mayoría de los mexicanos ante un V Informe de Gobierno plagado de triunfalismos sin sustento, mentiras y verdades a medias, en qué cabeza cabe, sin desvariar u optar por un autoritarismo a ultranza, el oponer como una disyuntiva que parte de premisas falsas,  la continuidad de un modelo neoliberal fracasado, entreguista y empobrecedor al retorno al pasado. ¿Cuál pasado? ¿Aquel al que el partido hegemónico con sus luces y sus sombras nos sometiera a lo largo de décadas? ¿A los gobiernos panistas de Fox y Calderón? Vaya manera tan simplista de contemplar la historia de México en aras de dar continuidad a lo que las mayorías rechazan.

México ni es Corea del Sur ni es Venezuela. Cuenta con su propia historia, su propia circunstancia en el orden nacional e internacional, pero sobre todo cuenta con un pueblo que, en las encrucijadas más álgidas de la historia nacional ha sabido encontrar su propio camino. De ahí a que viene entonces la dicotomía planteada, si no es con el propósito explícito no solo de confundir a sectores desinformados de la población, también el de encontrar un respaldo social que no se tiene, en una clase media alta que contempla como peligro a sus aspiraciones de ascenso económico y social el que López Obrador sea un Maduro más en América Latina.

El mismo juego que en Venezuela opone a la clase media alta con las mayorías populares con el resultado por todos conocido. ¿Eso es lo que queremos para México?

Insistiré una vez más: Andrés Manuel López Obrador no es el revolucionario que se sataniza; tanto el cómo Morena son simple expresión de un reformismo progresista que se identifica con el descontento y hartazgo que ha generado un régimen político obsoleto y caduco que, para una población de 130 millones de mexicanos, ya no responde a las necesidades presentes de nuestras realidades.

Ya experimentamos con el PRI y el PAN en el gobierno, por qué entonces se nos quiere negar la opción que ofrece Morena, si no es para seguir igual o peor que endenantes.

Hojas que se lleva el viento

Patética la andanada mediática del priismo en Veracruz  condenando la ausencia de democracia interna en Morena, como si el tricolor tuviera calidad política, ética  y moral para asumirse como paladín de la democracia. Despotrica contra la paja en el ojo ajeno sin tomar conciencia de la viga que nubla su tuerta visión. Todo sea por alcanzar un pedazo de pastel en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., septiembre 3 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Si en Francia el “populismo” de centro derecha gano la elección presidencial en segunda vuelta, no es de extrañarse que en México pueda darse el caso de que sea el “populismo” de centro izquierda,  con Morena,  el que en el 2018 se levante con el triunfo.   

La gente, aquí y en una gran parte del mundo  ya no quiere más de lo mismo. El descontento y hartazgo popular frente a los partidos políticos tradicionales es más que evidente; trátese de institutos políticos de derecha, izquierda o centro, ya no se consideran opción viable en las expectativas electorales de las mayorías.

Esto quizá explique a mi juicio, el por qué entre más se insista en descalificar a Morena o a su líder moral, más crece la empatía y aceptación del partido de nuevo cuño, surgido del Movimiento de Regeneración Nacional que diera la pelea en contra de las llamadas “reformas estructurales” que auspiciaran la privatización del petróleo y la energía eléctrica, así como la pérdida de soberanía al abrírsele las puertas a las poderosas trasnacionales de los energéticos.

Fenómeno nuevo en el que el análisis tradicional sobre el curso de una elección, ya no tiene cabida. Factores decisorios como “estructura partidista”, “voto duro”, “imagen mediática de partidos y candidatos”, entre otros, quedaron atrás. Por primera vez en la historia de este país, es la gente con sus percepciones y su participación consecuente,  la que define el curso definitorio de un proceso electoral que desembocará con la elección del sucesor de Peña Nieto.

Muy cierto que la gente suele equivocarse. Son muchos decenios en los que se votara por proyectos partidistas contrarios al interés nacional, luego de sufragarse en favor de Morena y esta decisión resultara fallida, sería una equivocación más, con la salvedad de que ello contribuiría a elevar la conciencia política de los mexicanos. Y si al contrario, los resultados obtenidos por la opción “populista” de centro izquierda fueran positivos, por primera vez en muchos años se vislumbraría como viable el anhelado cambio que la gente exige, a la par que se fortalecería la participación popular y el ejercicio del derecho ciudadano a elegir lo que más convenga al interés de las mayorías.

La moneda está en el aire y, pese a  la alianza tácita de los partidos tradicionales en contra de la muy posible elección de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, todo indica que la gente está comparando y diferenciando la opción de Morena con la de años de simulación, corrupción, impunidad y secuestro de la democracia representativa por oscuros intereses de la partidocracia, en un régimen caduco soportado por el PRI, PAN y la llamada “morralla” partidista.

La gente está diciendo ¡Basta!, lo mismo en el Estado de México, Nayarit, Coahuila y sin duda Veracruz. Frente al más de lo mismo y a sabiendas de que al PRI o al PAN se les puede derrotar en las urnas, ve en Morena al “rayito de esperanza”. Nos guste o no, el “populismo” está tomando las calles.

Los mexicanos no somos tontos. Sabemos que en la vida política nacional la corrupción impune es denominador común, ningún partido político se salva de esta lacra y Morena no es la excepción, empero, hay de corrupción a corrupción y la gente lo valora tras ser del dominio público aquellos extremos a los que se llegara con auténticos saqueadores  emanados de las filas priístas, panistas y perredistas. La diferencia entre Morena y los partidos tradicionales es tal, que no deja lugar a dudas entre los electores potenciales. De entre lo pésimo, lo menos peor podría ser la respuesta como se confirmara en EE. UU con Trump, o en Francia con Emmanuel Macron, electo presidente por el voto del hartazgo el pasado domingo.

Que tanto pesará el voto ciudadano frente a la orquestada andanada del PRIAN desde Los Pinos, es la interrogante. De lo que sí podríamos estar seguros es que la guerra sucia como argucia electorera, desgasta ante la opinión pública a quienes la propician, revertiéndoseles. La sociedad ya es otra y la crisis de credibilidad en las instituciones y aparatos propagandísticos al servicio del statu Quo, se deja sentir hasta en los sectores políticamente más atrasados o menos informados.

Será el tiempo el que dicte la última palabra.

Hojas que se lleva el viento

Cerrar los ojos ante una realidad contundente, también es un derecho que hay no solo que tolerar sino respetar. Bienvenidos sean los senadores Yunes Landa y Yunes Zorrilla a una contienda que, en el 2018, se da de antemano perdida para el PRI.

Cd. Caucel, Yucatán, mayo 11 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Sin el menor asomo de respeto a la inteligencia de los veracruzanos, gobierno, partidos políticos  y medios de comunicación afines, reducen el quehacer político a un pedestre ejercicio de intercambio de dimes y diretes, chismes y especulaciones sin sustento, privándole de propósitos, objetivos y tareas trascendentes.  Haciendo prevalecer el interés coyuntural de una minoría social por sobre el interés común de una sociedad lastimada, ofendida, harta de más de lo mismo, sin rumbo claro ni timonel, que día con día acusa mayor deterioro lo mismo en su percepción de inseguridad que en sus perspectivas de bienestar y sana convivencia entre diferentes.

Los obligados a dar seguridad, certeza y expectativas de progreso, han reducido a la vida política de la entidad a un lastimero, enfermo  y larvario estado de cosas, en el que la nota dominante de cada día está llamada a profundizar más y más  en el estercolero antes que el intentar buscar una salida medianamente racional a la crisis que tiene postrado a Veracruz.

Empero, la lumpen política no es privativa de la entidad jarocha. El país entero transita por el mismo empantanado detritus fruto de la corrupción, pérdida de rumbo y ausencia de un timonel con hechura de estadista. El bien común sometido a los intereses malsanos de pandillas sin escrúpulos. Reflejando, insisto por enésima vez, el punto de quiebre de un régimen obsoleto con fecha de caducidad vencida que se hace acompañar de un modelo económico y social agotado.

Perdidas las formas, pero sobre todo el mínimo respeto a la ciudadanía, el cinismo, descaro, simulación y corrupción en todas sus manifestaciones de la llamada clase política, se impone por sobre la razón de Estado. Correspondiéndole a la sociedad en su conjunto el pagar los platos rotos en tanto que la minoría favorecida con la lumpen política a modo, no teniendo llenadera se despacha a su antojo con la cuchara grande.

Para infortunio de las mayorías, empobrecidas material y moralmente, estas se niegan a ver más allá de su ombligo. Guardando silencio cómplice o siguiéndole el juego lo mismo a la llamada clase política, que a los medios de comunicación afines cuyo interés último es hacer negocio con el morbo popular, fruto de la ignorancia o el valemadrismo cuidadosamente sembrados en la sociedad por la misma lumpen política del régimen caduco.

Y es en este marco referencial en el que se ubican los procesos electorales del 2017 y 2018. Mientras la llamada clase política y medios de comunicación afines hace su agosto hurgando como distractor entre su propio estercolero, las mayorías, salvo contadas excepciones en resistencia, se aprestan a sufragar validando con su voto la supervivencia de un régimen que ya les es ajeno. ¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

El que tenga limpia la cola, con autoridad política y moral que lapide la casa del vecino, caso contrario calladito se vería más bonito. ¿O no es así gobernador Yunes Linares?

La deshonestidad intelectual también es corrupción.

Cd. Caucel, Yucatán, abril 26 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

El hombre muere antes que el hombre. Reflexión personal

Para todos aquellos a los que nos tocara incorporarnos a esta sufrida humanidad en la primera mitad del Siglo XX, la avalancha de acontecimientos jalonados por el ascenso de la Unión Soviética; la Segunda Guerra Mundial con la derrota del fascismo hitleriano y de Japón, tras la detonación de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagazaki; la Guerra Fría y la amenaza nuclear; las guerras de liberación en Argel, Corea y Vietnam y la irrupción de China en el escenario mundial; la independencia del subcontinente indostano; el proceso aún inconcluso de la integración racial en EE.UU, o la caída del Apartheid en Sud África; la reunificación de Alemania y el ulterior derrumbe de la Unión Soviética, entre otros acontecimientos no menos relevantes en el Medio Oriente, África y América Latina, y sin dejar de lado el impacto de la avalancha científico-técnica sin precedentes y la llegada el hombre a la luna, no puede dejar de considerarse la importancia que para millones de ciudadanos del mundo hambrientos de justicia, significara la Revolución Cubana, su paso de un movimiento reformista de corte nacionalista a un intento más, a contracorriente y contra todo pronóstico, por instaurar un régimen socialista que no llegó a cuajar como tal.

Amplio contexto histórico en el que necesariamente debe ubicarse el papel de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, entre otros militantes del Movimiento 26 de Julio, así como con especial relevancia al heroico pueblo de Cuba.

 Contexto que trasciende el ámbito pasado, presente y futuro de la isla caribeña, para ubicarse en los terrenos del esfuerzo planetario de la humanidad por superar aquel mal “karma” de la condición de nuestra especie, que habla del enfrentamiento perenne  y nunca acabado entre el bien y el mal, de los hombres contra lo humano.

Escenario global que difícilmente entenderán las nuevas generaciones que irrumpen en la escena de los albores del Siglo XXI, en tanto no se recupere la memoria histórica que, al mismo tiempo que jalona el devenir de nuestra especie al paso de miles de años sobre la faz de la tierra, nos enseña y prepara para vivir el presente y proyectar el futuro.

Por lo que toca al ámbito de la historia y peculiaridades específicas de  nuestros hermanos cubanos, que no son ajenas ni extrañas a la patria grande latinoamericana, son éstos quienes más allá de la coyuntura y circunstancias actuales, sabrán enfrentar su destino en el marco de una Revolución inacabada y no exenta de traiciones, que, como expresara Galeano, en la búsqueda de la utopía libertaria con Fidel se hizo lo que se pudo y no necesariamente lo deseable.

Es en este marco de referencia que intento para mis adentros ubicar vida y muerte del Comandante Fidel Castro, para otros, sin duda, pesará en sus reflexiones y sus juicios la circunstancia presente de una isla y sus avatares que con recursos naturales limitados y asediada por la globalización del capitalismo salvaje, se debate entre un presente ominoso fruto de sus contradicciones internas y del bloqueo norteamericano, muro de soberbia, incomprensión y odio (al que Trump amenaza con darle continuidad), y el próspero futuro al que aspiraran en su momento el pueblo cubano al triunfo de su Revolución.

Fidel será juzgado por la historia… Entonces, estoy seguro y sin duda alguna parafraseándole, ésta le absolverá, colocándole entre los hombres más grandes, más lúcidos y destacables del Siglo XX por su aporte a la humanidad.

¡Hasta entonces Comandante!

 Hojas que se lleva el viento

Hoy concluye el ciclo del duartismo en la vida política, económica y social de Veracruz, más no por ello podemos dar por terminadas sus secuencias y consecuencias,  ni tampoco apostarle el todo por el todo a un cambio substancial con el arribo del Sr. Lic. Miguel Ángel Yunes Linares a la mini gubernatura de la entidad. El peso de la inercia y de una terca realidad que somete nuestros mejores deseos a los intereses creados, persistirán a lo largo de la llamada alternancia, fenómeno partidista-electoral fruto del descontento y el hartazgo social y no de unidad  consensuada en torno a la toma de conciencia de las mayorías de la necesidad de cambio en todos los órdenes del hoy postrado Veracruz.

Somos los que el PRI a lo largo de su historia ha querido que seamos. Y así será.

Se bajó del caballo al omnipresente PRI, pero no está muerto. El voto ciudadano a favor de la alianza PAN-PRD y empoderando a la derecha,  no es suficiente para sepultar la herencia nefasta que culturalmente nos somete a una ideología y a una praxis opositora a todo sentido de unidad solidaria y vida en democracia con justicia social plena. Herencia que se hará sentir por diversos medios, a todo intento por hacer de la alternancia vehículo para mejorar, antes al contrario,  se constituirá en un serio obstáculo en los esfuerzos por rescatar a Veracruz, habiendo de prevalecer en la mente y en el hacer cotidiano lo peor de un viejo régimen que se niega a abandonar la historia.

Del cómo, con quién, con qué y a favor de quién el gobierno yunista navegue, con las corrientes dominantes o en contra de éstas, dependerá arribar en el 2018 a buen puerto. La integración del gabinete y las elecciones municipales del 2017 serán lo que de la medida, por ahora no pintan nada bien en lo que parece será un gobierno de cuates incondicionales y uno que otro prietito en el arroz para cumplirle al PRD. Las mismas prácticas político-administrativas que impone la cultura priísta, advierten de un horizonte nada grato en el escenario de la alternancia.

No es pesimismo, es simplemente querer ver más allá de lo que mediáticamente se nos dice debemos ver. El nudo gordiano de la crisis en que está inmersa la entidad no está en la quiebra de las finanzas públicas,  es social y económico conjugado con el tiempo y, por ende político y cultural, ámbito que más allá de nuestras fronteras, son otros y no los veracruzanos quienes proponen y deciden en expectativas y quehaceres. Es la terca realidad de una sociedad enferma y no los buenos deseos lo que manda y se avizora.

El cambio que Veracruz reclama está en la raíz misma del problema, en su población, luego depende de los veracruzanos todos y no de la consigna vertical que cual llamado a misa de la cúpula política baja, el comprometerse a cambiar o aceptar el más de lo mismo inclinándose ante el poder ideológico del viejo régimen.

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Casi de manera simultánea, la titular de la SEFIPLAN, Clementina Guerrero García,  afirma ante la diputación local que El gobierno de Veracruz acumula pasivos por 87 mil 927 millones 886 mil 298 pesos y los diputados sin chistar, y al cuarto para las doce, aprueban en todos sus términos el llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018”, sin parar mientes en que el instrumento legal careciendo de respaldo financiero se reduce a un simple listado de buenos deseos. Primero pagar y después soñar, diría la abuela.

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Desfasado, curándose en salud y en el peor momento de un gobierno sin aceptación popular, Enrique Peña Nieto, afirma sin pudor que para el 2018 el PRI ganará la elección presidencial. Por lo que se observa en Veracruz, ni yendo a bailar a Chalma. Su voto duro (vacas, dice Yunes Landa), no alcanza para avasallar el descontento y hartazgo generado por un presidente incapaz y ajeno a las demandas sustantivas de los gobernados.

En oposición a la más que optimista afirmación presidencial, el PRI en Veracruz está optando por el inmovilismo y la resignación. En el 2017, los veracruzanos le repetirán la misma medicina.

Xalapa, Ver., 30 de noviembre de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Estimo que no está de más insistir en que seguir sacando mierda de un pozo que al parecer no tiene fondo, bajo el supuesto de que los veracruzanos en un afán de venganza social quieren sangre, ni construye ciudadanía ni contribuye a tomar conciencia de la necesidad de un  cambio estructural de fondo en Veracruz.

Insisto: ya nos saquearon, y nos volverán a saquear si la sociedad organizada no pone un alto a depredadores de viejo o nuevo cuño. El dinero “extraviado”, tiempo perdido y resarcimiento del agravio, no se contemplan como algo viable dentro de lo posible. Así que a otra cosa mariposa, debiéndose poner el énfasis en una visión integral de futuro sobre el estado que queremos, poniendo en su exacta dimensión  el hoy como punto de partida para de ahí encontrar las mejores fórmulas que contribuyan a paliar una crisis multidimensional y multisectorial que no está reducida únicamente a  la debacle de la administración y las finanzas públicas.

Visión de futuro que, por cierto, no ofrecen las vanas promesas de cambio desde la cúpula gubernamental estatal en las que pudiere cifrarse esperanzas con la “alternancia”. El cambio y transformación de Veracruz debe iniciarse desde abajo, con la participación organizada, responsable y consecuente de hombres y mujeres comunes; sin esto no podemos esperar otra cosa que la misma gata ahora teñida de azul con rayas negro amarillas.

Y esto último, a mi entender, no está contemplado en el bombardeo mediático que, en pro o en contra del  gobernador fallido y el que le sucede, únicamente distrae la atención de los veracruzanos en estos días aciagos; la suerte política principal se oculta tras lo accesorio en una entidad federativa en la que la lógica formal de la “grilla”, atendiendo a las formas, se opone y niega al mar de fondo que en el contexto internacional y nacional configura la gravedad de la crisis que, en lo local, se pretende resolver de manera simplista a partir de la nauseabunda pestilencia del detritus (mierda)  acumulado a lo largo de los tres últimos sexenios.

Lo cual, con todo respeto y salvo muy contadas excepciones, tanto en los círculos políticos y periodísticos como en nuestros destacados académicos e investigadores de la Universidad Veracruzana con un desplante de cortedad de miras, contemplan origen y desenvolvimiento de la crisis multidimensional en el debe y haber de la debacle político financiera de la administración pública estatal pretendiendo, con ello, arrastrar a lo más atrasado de la sociedad.

Peor aún, incidiendo en el marco conceptual del cual partir en lo que indebidamente se ha dado en llamar “Plan Veracruzano de Desarrollo”; auspiciando el seguir dándole vuelta a la noria en una falsa búsqueda de respuestas racionales en un horizonte de dos años plazo a la problemática toral de la entidad. Tomándose e interpretándose tal ejercicio académico respaldado por nuestra máxima casa de estudios superiores, como oportunidad que ofrece la “alternancia” para democratizar la vida económica y social de los veracruzanos, cuando en primera y última instancia, apunta a todo lo contrario en tanto privilegia criterios tecnocráticos elitistas por sobre las necesidades reales de una población que se debate entre la obsolescencia del aparato productivo, el desempleo, salarios de hambre, pobreza y desigualdad.

Escenario distractor en el que los medios de comunicación, en su gran mayoría proclives a una absurda dinámica inercial, derraman ríos de tinta en torno a una política política en franca descomposición; trivializando el interés común con un enfoque electoral nocivo y opuesto a la necesidad en las mayorías de toma de conciencia de nuestra realidad real para transformarla.

Así, entre palada y palada de mierda, el pozo sin fondo de detritus acumulado, cual fetiche en torno al cual ofrecemos sacrificios, justifica la cacería de brujas que para beneplácito de la autonombrada “prensa crítica”, corre a cargo del gobernador electo.

Y mientras se pierde valioso tiempo, el fallido y descarado gobernante en turno, se ríe de los veracruzanos sustentando su defensa en el twitter.

Hojas que se lleva el viento

Torpedeado en su línea de flotación el navío de Peña Nieto hace agua por doquier… Habiendo llegado la lumbre a los aparejos, el primer círculo de los aprendices de brujo se tambalea. ¿Y el ejército priísta dispuesto al rescate? Entrampado, preocupado, ocupado tejiendo ilusiones en torno a la sucesión presidencial para el 2018

Xalapa, Ver., septiembre 7 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Ante la caótica situación que se vive en México, la pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones republicanas es ya casi total. La entrevista concertada del candidato republicano a la presidencia de los EE. UU. con el ya presidente fallido de nuestro país en vísperas del cuarto informe de gobierno de este último, ha sido la puntilla como confirmación del sometimiento de Peña Nieto a los intereses trasnacionales, así como de la pérdida de soberanía y dignidad que su gobierno ha propiciado y auspiciado en acatamiento a lo dispuesto en el llamado “Consenso de Washington” por los organismos financieros de alcance mundial.

En el orden internacional, México está supeditado a las políticas neoliberales de libre comercio, reducido nuestro  gobierno a simple marioneta o esquirol al servicio del Departamento de Estado de los EE.UU. en contra flagrante del proceso de integración latinoamericana. En tanto que, en lo interno, la supeditación está referida a una concepción patrimonialista de un poder autoritario y represivo que dando la espalda a los intereses más caros de la Nación, privilegia el saqueo del patrimonio de todos los mexicanos y el uso del garrote antes que el diálogo constructivo y democrático. El llamado “pacto por México” signado por el PRI, PAN y PRD está vigente, ha reiterado el titular de la SEGOB.

La consigna acatada es reducir al Estado-Nación a su mínima expresión, privilegiando las leyes del mercado por sobre el Estado de derecho que los mexicanos nos hemos dado. Lo grave es que se está cumpliendo a raja tabla; cartucheras al cañón, quepan o no quepan, primero el interés oligárquico de unos cuantos y, si queda tiempo y recursos, las migajas para las mayorías empobrecidas.

Pero más grave aún es que frente a ello, impávidos seguimos comportándonos como simples mirones de palo, poniendo nuestra suerte, como Estado y como Nación, así como el futuro de las nuevas generaciones en manos de una partidocracia cómplice que nos mantiene quietos ya no a base de pan y circo como endenantes, sino simplemente a base de atole con el dedo con promesas triunfalistas sin sustento.

¿Qué hacer?

Interrogante a la que Lenin en la ex Unión Soviética, dedicara todo un volumen en su basta aportación a la lucha internacional en la búsqueda de la utopía socialista y a cuyas reflexiones vertidas, no podemos ni debemos acceder, pues como afirma el ex diputado federal veracruzano Uriel Flores Aguayo desde su posición de una autonombrada  “izquierda” –conciliadora, sometida a los intereses creados, en vías de extinción y sin más visión de Estado que la lucha electoral por el poder formal-, es pensamiento caduco, rescoldo de “ideologías huecas” ajenas a las aspiraciones democráticas del pueblo de México y de América Latina.

¿Y entonces? ¿Qué hacer frente a un Estado-Nación cuyo gobierno neoliberal conduce al desastre?

La respuesta se la dejo a mis cuatro lectores, que ya bastante tenemos con aprendices de brujo enfocados a la construcción de un México próspero sin mexicanos,  como para proponer desde este maquinazo una receta más.

¿Y si no hay respuesta?

Bueno, aún nos queda seguir mentándole la madre en las redes sociales a aquel o aquellos que nos tienen de rodillas. No implica costo alguno y sí nos deja satisfechos y en paz con nosotros mismos.

Hojas que se lleva el viento

Arribamos al cuarto informe de gobierno de Peña Nieto y Javier Duarte se mantiene firme en el cargo, compartiendo corrupción impune con quienes desde la cúpula del poder formal obligados legalmente están a ponerle un hasta aquí. Frente a esta cruda realidad el gobernador electo patinando en la encrucijada.

Y a propósito del Sr. Lic. Miguel Ángel Yunes Linares, parece que este ya escucho la caída del veinte, aceptando que la situación que guardan las finanzas públicas veracruzanas es de reprobadas según las calificadoras internacionales, por lo que su capacidad de maniobra para emprender un buen gobierno está acotada por la realidad real. Esta tácita aceptación obliga a pensar en el cómo va a afrontar el pago de la cuantiosa deuda pública –formal e informal- que heredará en diciembre próximo. ¿Acaso se contemplará en el “Plan Veracruzano de Desarrollo” el contar con una varita mágica para su pronto y oportuno pago?

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Ingenuidad, simpatía a ultranza, intereses creados, o incertidumbre ante un futuro incierto, es lo que se percibe en la línea editorial de no pocos medios de comunicación veracruzanos que, inercialmente, siguen considerando al PRI como el ombligo del mundo y en torno al cual hay que girar. Difícil aceptar que estamos dentro de una nueva época en la que el tricolor habiendo perdido hegemonía dejó en el camino credibilidad, confianza y fortaleza clientelar.

Esto último aceptando también que el dinosaurio no está muerto. Un ejército mercenario envuelto en la bandera tricolor, -cuya soldadesca bajo el mando del senador Emilio Gamboa Patrón está dispuesta a defender a Peña Nieto y sus reformas-, se dispone a evitar que Morena y López Obrador le enmienden la plana.

Xalapa, Ver., 1 de septiembre de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Conforme pasan los días estoy más convencido de que lo reiterativo del discurso de un Javier Duarte en sus patadas de ahogado, así como el de Yunes Linares, avivando el fuego en contra del gobernador fallido, la crítica, la denuncia y las mentadas de madre en las redes sociales, lejos de contribuir al rescate de Veracruz, le hunden más; haciendo las veces de cortina de humo, distractora en el proceso de toma de conciencia de los veracruzanos de la necesidad de pensar más en la crisis estructural que se vive y las medidas concretas para sacar a la entidad de su atraso y postración, que en una venganza social, puesto que no es otra cosa, en contra de los saqueadores que a lo largo de casi 12 años dispusieran a su antojo del erario público.

En primera y última instancia, de prosperar el espíritu de venganza encarcelando a los responsables del saqueo, esto no necesariamente significa que se van a recuperar los miles de millones de pesos que se presume fueron a dar al bolsillo personal de nefastos servidores públicos. Tampoco y no hay nada que pruebe lo contrario, se recuperará el tiempo perdido y, mucho menos, se rescatará a una economía estatal que a nivel nacional ocupa los primeros lugares en deterioro del aparato productivo.

Habría que insistir en la necesidad de repensar a Veracruz. No es posible seguir contemplándole con los ojos de un ayer que siendo historia no se corresponde con la realidad presente, como tampoco con las expectativas que para el futuro se plantea una sociedad insatisfecha y harta del más de lo mismo.

Veracruz y el entorno nacional e internacional dentro del cual la entidad se desenvuelve, se enfrentan a un cambio de época que ha tomado al mundo con los dedos tras la puerta. La profunda crisis sistémica de un neoliberalismo empobrecedor, aceleró la descomposición económica, política y social del capitalismo a nivel planetario, habiendo fallado, hasta ahora, las más de las teorías y fórmulas propuestas para su rescate y continuidad. La fractura en la Unión Europea, las elecciones presidenciales en USA y el interminable conflicto bélico en el Medio Oriente, dan cuenta de ello, conformándose una nueva realidad global que a su vez exige nuevos paradigmas en todos los órdenes.

Tan profunda es la crisis sistémica que, para algunos estudiosos, ésta tiene ya carácter civilizatorio. Lo que la humanidad entiende como civilización está en jaque planteándose cambios estructurales profundos que le oxigenen. Cambios que van más allá de los paradigmas vigentes vinculados tanto a la concepción decimonónica del Estado como de la vinculación a los avatares del mercado.

En esta encrucijada se encuentra Veracruz, viviendo una crisis multidimensional y multisectorial que ha tocado fondo. No sólo en la política política que incide en la descomposición de la administración pública y sus saqueadas finanzas, también y con carácter determinante en las políticas social y económica, íntimamente imbricadas que al igual que un aparato productivo obsoleto e ineficaz, ya no se corresponden con las demandas de una mayoría empobrecida.

De ahí que, a mi juicio, el futuro inmediato demanda de los veracruzanos serenidad y reflexión constructiva orientadas al rescate del todo y no únicamente de un gobierno estatal que, en sus tres vertientes, ejecutiva, legislativa y judicial, está corrompido hasta el tuétano.

Entendiendo que especulaciones, dimes y diretes, intercambio de acusaciones entre el gobernador saliente y el electo, o bien la venganza social hasta sus últimas consecuencias, son distractores que sólo conducen a una pérdida lo mismo de un tiempo valioso que de oportunidad de tomar conciencia plena de la necesidad de cambio y ajuste a la nueva época.

Ya nos saquearon a la vista de todos. Dejamos hacer, dejamos pasar sin inmutarnos. Con cárcel o sin esta para ladrones y prevaricadores, lo perdido está perdido. Ni se va a reponer el tiempo ni el dinero extraviado retornará a la hacienda pública. Así que para qué tanto brinco. Más que denuncias, críticas exacerbadas y mentadas de madre, lo conducente es priorizar la participación activa, responsable y consecuente exigiendo con oportunidad a la administración entrante, lo mismo transparencia y rendición de cuentas en todos los ámbitos de gobierno que políticas públicas acordes con los tiempos que se viven.

Es tiempo de dejar atrás la democracia secuestrada. No más el dejar hacer, dejar pasar, conformándonos con ser mirones de palo. Apostémosle a la participación, resistencia solidaria y el cambio necesario.

Xalapa, Ver., agosto 20 de 2016.
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