Salte la navegación

Category Archives: Prensa veracruzana

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “El peor error que se puede cometer es mirar el pasado con condescendencia”. Toni Doménech

Teniendo como fondo un escenario nacional de incertidumbre en los terrenos de lo económico y social, el estruendo de la batahola matraquera de mil y un huijas pronosticando el futuro, en los círculos políticos y periodísticos afines de la entidad veracruzana, especulando a cual más, se intercambian apuestas en torno a las aún no definidas candidaturas a la presidencia de la república y gubernatura estatal.

Como en el juego de “Juan Pirulero”, cada quien atendiendo a su sapiencia y dominio del ritual electoral que,  a lo largo del tiempo,  ha ido definiendo su actual descompostura, mete baza, habla de estadísticas, de circunstancias, estrategias, de estructuras partidarias, de compadrazgos y hasta de la vida privada de encumbrados personeros de la política federal y estatal, para afirmar sin empacho “quien es el bueno” para lo que viene en el 2018.

Como si el domingo primero de julio del año próximo estuviera a la vuelta de la esquina. Clásico deporte veracruzano, el de la grilla como entretenimiento y cómoda manera de pasar el tiempo. A la par que también comodina conducta de obviar lo obvio ignorando o pretendiendo ignorar que la última palabra en materia electoral corresponde a la cúspide de los poderes fácticos, siendo ésta la que determina rumbo y destino del país en función de sus intereses particulares, y no a los mirones de palo que votan pero no eligen.

Poder real por encima del institucional, que se encuentra en una encrucijada y en torno a la cual se alinean intereses: o se continúa por el camino de un modelo económico y social neoliberal presuntamente agotado o se asume el cambio de época, apostándole a un proceso de transformación acorde con las nuevas realidades del mundo globalizado. O se sigue por el mismo sendero de lento y magro crecimiento económico, finanzas y políticas  públicas insuficientes para atender las necesidades crecientes de un país que aspira a acceder al primer mundo,  y un tejido social en franca y efervescente descomposición, o se asume el riesgo de un cambio de modelo de crecimiento y desarrollo que, con todas sus consecuencias, recobre el dinamismo perdido y se eleven tasas de ganancia y acumulación a la par que se recupera control del Estado  y administración de conflictos en el seno de una sociedad que amenaza con desbordarse.

En el marco de esta encrucijada, es a mi juicio el que para el 2018, debería contemplarse propósito y fin último de la elección más compleja de que se tenga memoria en el país, y no en el tejemaneje de una partidocracia corrupta y acomodaticia que, tiempo ha habiendo dejado de responder a las necesidades políticas y sociales de la élite dominante, vive una crisis de obsolescencia.

La liturgia electoral a que se nos tenía acostumbrados, es cosa del pasado. Si queremos cuando menos tratar de entender el presente y otear lo que el futuro puede depararnos, hay que romper la burbuja. De otra manera seguiremos anclados en el limitado fondo de una realidad que ya no existe. Demos vuelta a la página y aceptemos que ya no hay huija matraquera que valga. Hay que intentar ver más allá del estrecho horizonte que nos ofrece nuestro aldeano ombligo.

Tiempo al tiempo que las piezas del rompecabezas solitas buscarán acomodo. El pueblo llano así lo entiende, clase política y ruido mediático ni le van ni le vienen cuando el día a día de la vida cotidiana lo mismo marca agravios, expectativas y esperanzas. Sabe su propio cuento y en su momento sabrá optar entre el más de lo mismo o  encaminar sus pasos hacia nuevos horizontes.

Ya mañana Dios dirá que más seguro es lo comido,  recomienda la conseja.

Hojas que se lleva el viento

El inicio en territorio rebelde en Chiapas de la campaña de propaganda y despertar de conciencias emprendido por el EZLN y el Movimiento Nacional Indígena por conducto de su vocera y aspirante a la candidatura testimonial independiente para la presidencia de la república, no se quiere ver ni escuchar. Son indígenas, que más puede pasar, se dice en el México racista y excluyente.

Xalapa, Ver., octubre 20 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Anuncios

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Teniendo como escenario la barbarie criminal que tiene en ascuas a la sociedad veracruzana, la vida pública gira en torno a más circo y menos pan para las mayorías empobrecidas. Es lo que en síntesis podría resumirse como clima dominante en lo que va de la gestión de Miguel Ángel Yunes Linares al frente del poder ejecutivo estatal. Y aunque parezca absurdo, no son pocos los veracruzanos que se prestan al juego, desestimando la problemática toral de la entidad y no queriendo ver más allá de su ombligo se alimentan de especulaciones, rumores y chismes de barandilla.

El rescate de Veracruz ha quedado en simple retórica y juegos pirotécnicos electoreros, mientras crece desigualdad, pobreza y desempleo,  pretendiéndose tapar el sol con un dedo magnificando resultados de un raquítico asistencialismo a modo que, lejos de impulsar inversión, producción, empleo y bienestar hunde más a Veracruz. Economía y finanzas públicas en crisis dan cuenta de ello.

Hojas que se lleva el viento

Fuera de toda duda, no es recomendable arrojar piedras al patio del vecino cuando el techo de nuestro hogar es de cristal. O en pocas palabras, hay que cuidar de no pisarse la  cola. Lo cual viene a cuento ante uno más de los escándalos mediáticos, distractores a modo administrados paso a pasito por el gobierno estatal. Si, distractor a modo pues no se puede calificar de otra manera el que sin decir agua va, se exhiba lo mismo al Congreso que a la Universidad Veracruzana por destinar recursos públicos a publicidad y propaganda sirviéndose de medios de comunicación “fantasmas”.

Una raya más al tigre en el desempeño faccioso del gobierno de la alternancia, magnificada por medios y comunicadores que a diferencia de pasados y oscuros tiempos, no figuran de manera relevante en el listado de convenios de publicidad ahora del dominio público.

Si son empresas “fantasmas”, queda a la autoridad correspondiente y no a quien esto escribe, el dilucidarlo y actuar en consecuencia.  Empero no puede dejarse de considerar que lo que hoy es motivo de escándalo es y ha sido a lo largo del tiempo pan de todos los días, en la relación entre gobierno y medios de comunicación; estableciéndose convenios de publicidad y propaganda sin mediar elementos técnicos de juicio que determinen la importancia de cada medio y la contraprestación correspondiente, valorando periodicidad, tiraje,  circulación y grado de penetración e influencia en la población objetivo, trátese de prensa impresa o electrónica.

Convenios que independientemente de los signados por medios de comunicación con partidos políticos, sindicatos, ONGS o personeros de la vida política en lo individual como medio de manipulación social y política así como de  proyección de  imagen y presencia en la sociedad, se establecen discrecionalmente entre los tres órdenes de gobierno y empresas periodísticas.

Una mano lava a la otra, conformándose una relación gobierno-prensa que en la más absoluta opacidad ronda los terrenos de la corrupción, cuando está de por medio el pago con recursos públicos de presuntos servicios prestados cuya eficacia cuantitativa y cualitativamente deja mucho que desear así sean éstas respaldadas por destacados comunicadores, cuantimás tratándose de “empresas fantasmas”.

Compadrazgo, amiguismo y “moche”, van por delante.

En los señalamientos de corrupción y enriquecimiento inexplicable que se formulan en contra de Gina Domínguez y Alberto Silva, cuestionándose su desempeño como coordinadores de comunicación social de la administración duartista, hay mucho de eso.  Corruptor y corrompido van de la mano en una telaraña de interés mutuo en la más completa opacidad.

Hoy por intereses políticos, se exhibe al Congreso y a la Universidad Veracruzana. Pero me pregunto cuál sería la reacción de medios y comunicadores, si en un afán de transparentar la relación gobierno-prensa se dieran a conocer los convenios vigentes durante las administraciones de Fidel Herrera y Javier Duarte, signados por los tres poderes del gobierno estatal o por los más destacados ayuntamientos de la entidad.

¿Se daría el mismo desgarre de vestiduras? O se guardaría silencio cómplice al grito de “no hagan olas”.

Como reza una bomba yucateca, “… dices que no comes tierra y esa barriga que tienes, es de la tierra que comes”.

Xalapa, Ver., 17 de julio de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Leí con interés el último artículo de Uriel Flores Aguayo,  ex diputado federal perredista y ahora flamante subsecretario de desarrollo educativo en el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, publicado en diversos medios de comunicación y  en el que bajo el título “La crítica fácil y la piel delgada“,  se refiere a la crítica periodística que en la entidad se vierte en torno al gobierno yunista.

Celebro que no tenga pelos en la lengua para abrir un debate sobre un tema por lo demás controvertido, como lo es el desempeño del periodismo en Veracruz y, específicamente, el que con talante crítico cuestiona al gobierno bianual de la alternancia a escaso mes y medio de iniciado el mandato constitucional. Y lo celebro porque no es nada común el que un funcionario público abiertamente con el mismo talante a su vez cuestione el quehacer cotidiano de los medios de comunicación.

En aras de contribuir al debate, debo mencionar que quien esto escribe dándose por aludido en tanto que en más de un maquinazo ha hecho señalamientos en torno a la alternancia y al Sr. Yunes Linares, aclara que por principio no es nada personal lo expresado en este espacio. No se juzga a priori ni a la ligera. Se aprecia y se emite una opinión crítica a partir tanto de una percepción políticamente válida como de hechos concretos que ponen de relieve tendencias negativas que, de tener continuidad, bien pudieran anticipar el fracaso del mini gobierno de dos años en Veracruz, entre otras, pretender combatir la ilegalidad con ilegalidad en el afán si bien legítimo de restablecer el imperio de la ley por ahora extraviado,  no por ello deja de ser equívoco. O bien, anteponer el énfasis en privilegiar las limitaciones financieras y desorden administrativo heredadas de sus enemigos más que adversarios políticos  por sobre la atención a problemas estructurales que conformando la actual crisis multidimensional y multisectorial de la entidad, tienen a Veracruz en franca indefensión frente a lo que en el futuro inmediato se espera con el arribo de Donald Trump a la presidencia de EE. UU.

Se puede por lo que toca a quien estas líneas escribe, estar equivocado en esta apreciación en cuanto a tan corto período de gestión más no puede, a mi juicio,  calificarse de ligera o “facilona” cuando está de por medio no el rescate de la administración pública sino algo de mayor trascendencia como el futuro económico y social de una entidad federativa que ha perdido rumbo y destino.

La prensa veracruzana no es ajena a la crisis que en todos los órdenes se vive en la entidad. De una u otra forma no sólo la refleja también la vive en carne propia. De ahí que recogiendo el guante lanzado por Uriel Flores,  por principio soy de la idea de un repensar del periodismo en Veracruz, eso sí, pero entendido este más que como ideal subjetivo de una actividad llamada a pugnar por el bien común colectivo, como lo que es realmente: un negocio empresarial como cualquier otro en el que obtener ganancias es el propósito último.

Debiendo superarse el viejo y ya caduco esquema de confundir información con propaganda política,  jerarquizando en primer término en el orden de prioridades no lo que el poder formal o fáctico quiere que la gente conozca y actúe en consecuencia sino que, en sintonía con la vida cotidiana de la población, el responder a la necesidad de la sociedad de estar bien informada; contribuyendo tanto a la construcción de ciudadanía como de una vida en democracia que perfeccione con respeto, tolerancia inclusión la necesaria convivencia civilizada entre diferentes en una colectividad en principio plural.

¿Es pedirle peras al olmo?

En este marco de reflexión, cabe tomar en cuenta algunas consideraciones a mi juicio relevantes para dar contexto a la inquietud del subsecretario: 

  1. El periodismo-empresa es un negocio que como tal requiere de vender mercancía (espacio-información) para obtener una legítima ganancia que justifique su presencia y quehacer social;
  2. Tanto la verdad como la objetividad en el periodismo-empresa, son relativos y no conceptos absolutos. Como negocio privado responde a motivaciones, propósitos y objetivos en función del mercado al cual concurre. El cliente que paga manda, en términos llanos;
  3. La libertad de expresión la ejerce el capital y no los periodistas, es decir, cada propietario de una empresa y no los que profesionalmente le venden su fuerza de trabajo puesto que quien decide que, como y cuando publicar es el dueño del negocio;
  4. Los periodistas en particular pueden ser asalariados o colaboradores sin remuneración, profesionales o “amateurs”, pero siempre sujetos a la línea editorial o interés último del propietario del medio informativo;
  5. La empatía entre emisor y receptor de los mensajes depende teóricamente del criterio de los lectores y no necesariamente del periodismo-empresa, dependiendo de ello el éxito o fracaso editorial;
  6. Paradójicamente en Veracruz, aunque no es la excepción, el fracaso o el éxito editorial no depende del lector, del grado de aceptación, orientación, tiraje, penetración o influencia ante la opinión pública del medio, sino de la capacidad de negociación del propietario ante el poder público o sus personeros, clientes podría decirse,  si no únicos si sustantivos para la supervivencia del medio periodístico.

El periodismo ciudadano o independiente y no comercial, tiene sus propios asegunes, siempre también motivado por propósitos y objetivos coincidentes o no con el periodismo-empresa, coincidentes o no con el interés general de la sociedad, pero siempre acicateado por un interés específico, implícito o explícito, que le somete también a la relatividad de la verdad y la objetividad como paradigmas de la prensa impresa o electrónica.

Nadie escapa a un mínimo de intencionalidad individual o colectiva respecto al mensaje a difundir. En este juego todos participamos, el sistema y su ideología dominante nos iguala.

De estas consideraciones, entre otras que pudieran enumerarse, siempre a mi juicio habría que partir para poner en su exacta dimensión a lo que conocemos como crítica periodística, amén de que a esta también habría que diferenciarle, pues no es lo mismo la especulación, la denuncia, el comentario, la opinión fundada, o el simple chisme tan socorrido en el síndrome de la grilla electorera que caracteriza a la vida política en la entidad.

Expuesto lo anterior, cabe entonces recordar que en el mundo de la percepción que anima al imaginario colectivo, cada cabeza es un mundo. Reflejándose ello en el ejercicio del talante crítico a que hace referencia el ahora subsecretario de desarrollo educativo de la SEV, en relación a lo que se dice o deja de decirse del gobierno bianual de la alternancia en Veracruz.

A lo que habría que incorporar otro elemento que no puede soslayarse: el factor tiempo, ya que no es lo mismo 45 días en un gobierno de dos años que 45 días en uno normal de seis, dando lugar lo mismo a impaciencia por parte de los gobernados que a desesperación e impotencia del poder público para legitimarse en un plazo tan perentorio.

Uriel Flores nos dice en un recadito como colofón a su artículo: “El pesimismo de la inteligencia contra el optimismo de la voluntad”. Frase razonable, el voluntarismo irracional siempre estará en contraposición a la inteligencia y, yo agregaría, al sentido común, puesto que en el caso que nos ocupa, suele pensarse en la cúpula del poder que el ciudadano de a pie careciendo de inteligencia fundamenta su pesimismo en la ignorancia y no en el optimismo voluntarista que se pretende inocularle desde las esferas del poder.

Y hago referencia al sentido común, porque nadie puede ignorar que la inviabilidad del gobierno de la alternancia no reside únicamente en el estilo personal de gobernar del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares o de los propósitos de una alianza PAN-PRD circunstancial y perentoria, sino que, fundamentalmente en el contexto que da marco al desempeño de un gobierno que pretendiendo navegar contra la corriente, está sujeto a una cruda realidad que oponiéndosele, condiciona presente y futuro del país y por ende, de la entidad veracruzana.

La gente no es tan tonta como se piensa. Observa, calla y guarda en el morral sus percepciones y conclusiones esperando su oportunidad como en junio pasado; nadie en su sano juicio, puede asegurar sin un dejo de pesimismo que la realidad que lastima a las mayorías gracias a políticas públicas contrarias al interés nacional, como el gasolinazo y la brutal pérdida real de la capacidad de compra del salario, rebasa por mucho optimismo y buena voluntad del gobierno actual de Veracruz en su pretendido afán de rescate de una entidad cuya crisis tiempo ha tocara fondo. 

Ante “la crítica facilona” cabe entonces la “piel gruesa” y poco sensible, aceptándose que en la relación gobierno-prensa, cercanos o distanciados del bien común, como en el juego de Juan Pirulero uno y otro atendiendo a su juego lleva agua a su respectivo molino. No hay de otra… por ahora.

En el inter, la crisis multidimensional y multisectorial que afecta a Veracruz sigue sin respuesta que valga.

Hojas que se lleva el viento

No se murió la gallina de los huevos de oro, gobiernos neoliberales por más de 30 años le retorcieron el pescuezo, como bien afirmara López Obrador. Políticas públicas entreguistas, corrupción y saqueo, imprevisión y pésima administración, dieron al traste con la industria energética nacional hoy a merced de las trasnacionales domésticas y extranjeras. La reforma energética auspiciada por los gobiernos de Fox y Calderón e implementada por Peña Nieto, fue sólo la puntilla.

-ooo-

Siempre oportuno y a caza de la ocasión, el Sr. senador Héctor Yunes Landa nos dice que hay que prepararse para lo que viene, recomendándole a los veracruzanos generalidades y lugares comunes  pero, eso sí, sin comprometerse a emitir propuestas concretas que, como legislador debería elevar como iniciativas al Congreso de la Unión en previsión a las arremetidas del presidente electo de los EE UU. Tampoco reconoce, como es lógico, la necesidad de presionar al Sr. Peña Nieto para que dé marcha atrás a sus presuntas reformas estructurales que, como la energética y laboral ponen a la sociedad contra la pared.

-ooo-

Gobierno de Veracruz, duro y tendido en todos los frentes contra molinos de viento. Hombre orquesta solo contra el mundo, más que gobernador operador político, Yunes Linares olvida que gobernar es saber delegar.

Cd. Caucel, Yuc., enero 17 de 2017.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

A %d blogueros les gusta esto: