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Category Archives: Redes sociales

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tras advertencia no hay engaño. Héctor Yunes Landa, ex candidato a la mini gubernatura de dos años en Veracruz, se dice traicionado cuando es del dominio público que se traicionó a sí mismo.

Tras un largo periplo en busca de la candidatura, contra viento y marea le fue  concedida por su partido en circunstancias tales en las que la derrota en las urnas  -y fuera de ellas-,  estaba más que cantada y, aun así, la aceptó a sabiendas de que su principal oponente no era Miguel Ángel Yunes sino el llamado primer priísta de Veracruz.

Esto en una coyuntura social y política en el que el anti priísmo se consolidaba lo mismo en Veracruz que en la mayoría del territorio nacional.  El rechazo al autoritarismo represivo y las reformas estructurales, así como políticas públicas impulsadas e impuestas  por el gobierno de Peña Nieto y el clima de corrupción impune y violencia criminal en la entidad, no dejaba lugar a dudas. En la elección del 2016 el descontento y el hartazgo social participarían protagónicamente en contra del PRI, su alianza con partidos satélites a modo y sus candidatos.

Nada que en el imaginario colectivo no anidara como oportunidad para echar al PRI del gobierno.

Yunes Landa no lo consideró así. No lo vio o no lo quiso ver, confiando en la fortaleza de una estructura partidista más virtual que real y en una estrategia electoral  a todas luces equivocada. La realidad se encargó de lo demás, reflejándose en las urnas el cinco de junio. Descontento y hartazgo, como protagonistas de primer nivel, fueron disputados por la oposición, el voto de castigo se polarizó entre la derecha y la izquierda electoral, dándole el triunfo a la alianza PAN-PRD y, de manera significativa fortaleciendo a Morena que por primera vez participara en una elección de gobernador en la entidad.

Luego en donde reside la traición. Tras advertencia no hay engaño. El senador le apostó al voto duro tradicional cargando con todo en contra sobre sus espaldas.  Pudo más el disputado voto de castigo que su escasa visión sobre una realidad que nunca quiso aceptar. Hoy ni llorar es bueno. Si acaso se puede hablar de traición,  es aquella infringida por los gobiernos priístas a una sociedad lastimada y dolida  a la que no han querido ver ni escuchar.

Paradójicamente,  con el auxilio de una prensa afín al gobernador electo, ve en Morena, López Obrador y Cuitláhuac García como responsables de un oscuro pacto con el gobernador fallido para restarle los votos necesarios para vencer a Miguel Ángel Yunes Linares en las urnas. Paradójicamente en tanto que con ello fortalece a los opositores al PRI en el camino al 2018 exhibiendo las miserias de un partido político venido a menos que, subestimando a los electores, atribuye triunfos y derrotas a pactos cupulares y no a la voluntad ciudadana.

Perdiendo el tiempo

Y mientras el senador Yunes Landa clama traición rumiando su derrota, el otro Yunes, hoy virtualmente gobernador electo, desesperado ve escurrírsele el tiempo entre los dedos, perdiendo oportunidad para la ansiada legitimización que solo puede consolidar ofreciendo respuestas contundentes al descontento y el hartazgo que le dieran el triunfo en las urnas. “El pueblo quiere sangre”, se dice, y la sangre no llega al rio. Como último recurso se dirige a Peña Nieto exigiendo justicia para Veracruz, aceptando que a nivel local no hay forma de echar a Duarte de Ochoa del gobierno y meterle a la cárcel como ha prometido. Mucho menos asegurar que los miles de millones que se dan por desaparecidos, regresen a las arcas públicas.

Obnubilado por la poca respuesta a sus palos de ciego, se olvida de lo sustantivo y se concentra en lo accesorio. La prioridad es venganza, es el discurso que la gente quiere escuchar, la crisis multisectorial y multidimensional que vive Veracruz aun habiendo tocado fondo  puede esperar.

Así, Yunes Linares lejos de concentrarse en el diseño de una estrategia de corto plazo que asegure un buen gobierno, se desgasta quemando pólvora en infiernitos. Perdiendo un tiempo valioso para los veracruzanos  de espaldas a una realidad real nacional en la que,  frente a los recortes presupuestales a que se obliga la federación y el clima social de rechazo que ello genera en la población,  en el ánimo de Peña Nieto y sus aprendices de brujo el combate a la corrupción impune es tarea secundaria, quedando en el papel como simple recurso retórico y  mediático para justificarse ante la presión y la crítica internacional.

Nada extraño para Veracruz. Perder el tiempo en grilla, especulación, chisme mediático, está inscrito en usos y costumbres de una entidad en la que la política electoral ocupa el primer lugar en el orden de prioridades. Economía y bienestar de la gente, para nuestra aldeana clase política y un buen de medios de comunicación, pasan a segundo término, siempre con la esperanza de que el poder mesiánico de quienes gobiernan,  sea garantía de salpique y prosperidad.

Hojas que se lleva el viento

¿Con qué ojos?, señalábamos en maquinazo anterior en referencia a promesas de campaña de quienes aspiraban a la mini gubernatura de dos años. La terca realidad se impone. No hay con que dar cumplimiento a lo ofertado en materia de obra y servicios públicos. Tampoco para resarcir a la Universidad Veracruzana y hacer efectiva la aportación del gobierno estatal en el esquema de autonomía aprobado por el Congreso. Yunes Linares iniciará su mandato a partir de cero en las arcas públicas, con obligaciones de pago de adeudos cuyo monto real al día de hoy se desconoce y, por si fuera poco, con aportaciones federales mermadas por los recortes anunciados por el secretario de hacienda y la inviabilidad de incrementar recursos fiscales propios. Mal augurio para los dos años de mini gobierno, descontento y hartazgo seguirán siendo protagonistas de primer nivel en un Veracruz postrado y sin visos de cambio real.

Al gobernador electo sólo le queda, para legitimarse, seguir con el juego del gato y el ratón, hasta donde la ciudadanía aguante.

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J. Enrique Olivera Arce

“Todo el país ha sido cultivado con mucho esmero durante los años recientes para que se esparza en él la desobediencia y la insurrección”. José M. Murià

Gobernador de Veracruz

Gobernador de Veracruz

Estimo que en el estilo personal de gobernar cuenta, y cuenta mucho si no es que lo determina, el origen, las raíces familiares, el entorno de crecimiento y desarrollo, educación, experiencia, ambiciones personales y, sin duda, el estilo de vida a que está acostumbrado el gobernante. Salvo un excepcional garbanzo de a libra, considero que nadie en la llamada clase política escapa a esta condicionante.

No es por tanto casual el que en Veracruz suframos un gobernador como el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, cuyo estilo personal de gobernar a mi juicio acusa pobreza de atributos sólidos en su hoja de vida.

En la entidad y fuera de ésta, tal estilo es considerado mediocre y, dada la conformación de nuestra clase política en México, eso es ya decir mucho, más cuando el estilo de gobernar no se ve reforzado con una mediana visión de Estado, sensibilidad, tacto y voluntad política en el desempeño de la función para la cual fue electo. Atributos estos que se sustituyen con alegórica fantasía y triunfalismo mediático, pagado y sin sustento, al cual es aplicable la fábula del emperador desnudo.

Hombre de pocas luces

Si el gobernador veracruzano superara en algo la mediocridad y egocentrismo en su estilo personal de gobernar, habría empezado por rodearse de un equipo de funcionarios preparados, eficientes y eficaces que suplieran sus deficiencias y carencias y, además, desde el inicio de su mandat, romper el cordón umbilical que le mantiene atado a su padrino y antecesor en el ejecutivo estatal. Lejos de ello, así como se ha mantenido el lazo que le une a Fidel Herrera Beltrán, en la misma forma se rodea y hace equipo o establece relaciones de complicidad, con lo más atrasado de nuestra aldeana clase política.

Ser sensible a las necesidades del pueblo que gobierna, saber observar, valorar la realidad y escuchar para actuar en consecuencia, al fin hombre de pocas luces no se le da; sus limitaciones reflejadas en su hoja de vida no se lo permiten. Si a ello le agregamos tozudez para conservar y preservar su propia visión de una realidad inexistente, el retrato hablado está completo.

Luego es absurdo el pretender que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa sea congruente con la situación de profunda crisis que hoy día vive México. No está ni en un talante autocrítico que pudiera orientarle, ni en su estilo triunfalista de gobernar; mientras México entero sufre una crisis combinada de estancamiento económico, confusión e inmovilidad del régimen político, deterioro de un estado de derecho cuestionado, así como una movilización social sin precedentes que en la calle expresa descontento y hartazgo, para el gobernador en Veracruz se vive una próspera etapa de prosperidad, seguridad, paz social, economía boyante y en constante crecimiento, acompañada por la aceptación, credibilidad y confianza en las instituciones de los gobernados.

Si el Sr. Peña es incapaz de lograr encontrarle la punta al mecate, desbarrando y dando palos de ciego para poner a salvo ya no su personal proyecto de nación y presuntas reformas estructurales que le sustentan, sino como prioridad su mandato constitucional, en Veracruz el gobernador presume y lo divulga a los cuatro vientos, de que aquí las cosas son diferentes, aquí sí se sabe cómo gobernar.

Ya no es carencia de tacto político que exige guardar cuando menos las apariencias, sino pecado capital de incongruencia y ausencia de visión de Estado. Pasando por alto que Veracruz no sólo es parte y responde al todo nacional, sino que además contribuye en gran medida al deterioro que en todos los órdenes acusa el Estado-Nación. El análisis, diagnóstico y resultados reflejado en estadísticas oficiales divulgadas ampliamente, así lo confirma. Y aun así, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa ni suda ni se acongoja, insistiendo cotidianamente en su visión triunfalista de una realidad que no entiende o no quiere entender. Los problemas que aquejan al presidente de la república no son problemas de la incumbencia del gobernador de Veracruz, así de simple.

Para tranquilidad de nuestra conciencia y salud mental, ya no le exijamos peras al olmo con desgastantes señalamientos, crítica y denuncias. Es tan desgastante como estéril perder el tiempo en ello cuando hay otros temas de mayor relevancia de los que ocuparse y preocuparse. Faltan dos años para que termine la pesadilla, el aguantar es la opción. ¿O existe otra?

El proceso electoral en marcha.

Y en este marco se ubica el actual proceso electoral que desembocará en la entidad con la elección de diputados federales. Proceso de capital importancia para el Sr. Peña, exigido a contar con mayoría absoluta en el Congreso de la Unión y que en la entidad veracruzana es desdeñado, privilegiándose en el orden de prioridades electorales la sucesión en el gobierno de Veracruz. ¿Falta de control de la vida política por parte del gobernador? ¿O es el no entender donde tiene puesta la prioridad electoral el presidente de México?

Lo más grave es que son las dos cosas. Ni hay control ni se entiende la señal presidencial. De otra manera los madrugadores senadores no andarían por la libre agitando e avispero, ni el fuego amigo al interior del partido gobernante estuviera poniendo en riesgo en la entidad el por cierto ya dudoso triunfo del PRI en la elección del año próximo. ¿En 2015 vamos a elegir gobernador de dos años o diputados federales? Se pregunta una población confundida.

Si el no saber gobernar es el estilo personal que prevalece, en la hoja de vida del Sr. Dr. Duarte de Ochoa está la respuesta, no hay de otra y así lo debemos aceptar para no seguir dando vueltas a la noria, exigiéndole más de lo que el gobernante puede y está dispuesto a dar.

Para estar en consonancia, pensemos en cuál en una muy flaca caballada, será la mejor opción para suceder al actual mandatario y olvidemos el desgranar la mazorca tratando de encontrar en la mediocridad de la llamada clase política, las mejores opciones para ocupar en el 2015 una curul en la Cámara baja del Congreso de la Unión. O de plano, si convencidos estamos de la inutilidad de tratar de que las cosas cambien para bien en los terrenos de la partidocracia, dejemos que se sigan haciendo bolas, gobernador, partidos y políticos, y esperemos con paciencia la hora del sumar a favor del voto de castigo.

Hojas que se lleva el viento.

Dentro de lo relativo que es lo que debemos entender por libertad, destaca el descaro del deteriorado régimen político mexicano, que nos receta una llamada ley de movilidad universal para proteger los derechos de terceros atentando contra los derechos de todos, en su esfuerzo por tapar el pozo tras el niño ahogado. Lo que no se atreven a decir explícitamente diputados, senadores y el mismo Sr. Peña, “autor” de la iniciativa, es que ante el miedo de que la movilización social tome el camino de una auténtica y legítima rebelión, están optando por el camino fácil de un estado de excepción en México que les de seguridad.

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Para “la gente bonita” lo más destacado de la XXIV Cumbre Iberoamericana que inicia mañana en Veracruz, es el contar con la presencia del rey de España, mandatario que representa lo más rancio del trivial glamour de la aristocracia europea en el ámbito de la crisis económica, corrupción, saqueo y exclusión. Para “la prole” el referente principal indudablemente será José Mújica, presidente de la República Oriental del Uruguay, hoy por hoy paradigma mundial de gobernante honesto y comprometido con su pueblo. Dos visiones en el México dividido, polarizado y transitando por la peor crisis de Estado en los últimos cincuenta años.

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No nos esforcemos en ponerle cortinas al edificio cuyos cimientos apenas estamos pretendiendo construir. Todo a su tiempo, el cambio y transformación del país es un proceso largo, azaroso y no libre de obstáculos que exige voluntad, toma de conciencia, serenidad, trabajo, disciplina, sacrificio, noción de unidad basado en la solidaridad y respeto al pluralismo, así como visión de futuro y mucha paciencia confiando en la fortaleza de un pueblo dispuesto.

No por mucho madrugar amanece más temprano, diría mi abuela y eso cabe para quienes estén dispuestos a transformar a México poniéndolo al servicio de todos. Si no es hoy con nosotros, será mañana con las nuevas generaciones, pero será y en ello hay que confiar.

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J. Enrique Olivera Arce

Manteniendo secuestrada a una incipiente y balbuceante democracia representativa, la partidocracia pretende imponer un pensamiento único en una sociedad plural. En los tiempos que corren tal pretensión está topando con pared.

Entre más insiste en su pretensión más rechazo obtiene; sin parar mientes en que el régimen político en México sustentado en remedos de partidos políticos está agotado y que este agotamiento no sólo es resultado de la pérdida o abandono de identidad ideológica y programática, ahora substituida por un pragmatismo pedestre y ramplón teñido de simulación, corrupción, impunidad y gatopardismo, que a todos les iguala sin distingo de siglas o color de camiseta, también en lo sustantivo por el hecho evidente de que los partidos políticos no representan los intereses de una sociedad que en constante evolución, más crítica y participativa, les rebasa y desborda.

Habiéndose colocado como casta privilegiada por sobre la llamada sociedad civil, secuestrando la voluntad popular en el ejercicio de aquellos principios básicos que dan sustento a la democracia representativa que el pueblo de México se ha dado como régimen de gobierno, carecen de legitimidad ante una ciudadanía que les considera más un problemático estorbo que aliado institucional en la búsqueda de rumbo y destino cierto para el país.

Sin legitimidad no hay confianza ni credibilidad y de ahí el rechazo generalizado a esta burocracia parasitaria y corrupta hoy asumida como partidocracia, en tanto en esta se sustenta el ejercicio del poder formal en México.

Para la partidocracia su caducidad reside en la camisa de fuerza que le impone una legislación político-electoral caduca que ya no se corresponde con expectativas de manipulación y control frente a la creciente participación democrática de la sociedad actual. Y con esta cortedad de miras, dicen ajustar las reglas del juego, sin que estas modifiquen en lo sustantivo privilegios y funciones que a sí misma se asigna como instrumento fáctico al servicio del Estado. Reafirmándose la brecha entre lo que asume como representatividad democrática y las necesidades concretas de una sociedad concreta que le descalifica.

Y en este escenario, pareciere que la simulación se generaliza. Bajo el criterio de que lo importante no es ser, sino parecer, gobierno y partidos políticos hacen como que gobiernan y la ciudadanía hace como que pasivamente acepta lo que desde la cúpula del poder se le impone. Desde lo alto se cocina el despojo y traición a México y los de abajo disfrutan el mundial de futbol dejando hacer dejando pasar, intuitivamente conscientes de que deporte y recreación no tienen la culpa. La culpabilidad en el hundir al país está en otro lado.

La resistencia pasiva tiene límites.

No obstante, en México ya se dan visos de resistencia activa que hacen pensar a quien esto escribe que el agotamiento del régimen político se refleja ya en un agotamiento social de magnitudes impredecibles, en el que el simple cambio de reglas político-electorales en un juego que los dueños de las canicas controlan, no es suficiente para asegurar gobernanza y gobernabilidad.

Luego no es de extrañarse el clima de desconfianza y rechazo generado por todo lo que de espaldas a la ciudadanía los partidos políticos cocinan, implícita o explícitamente, en las diversas instancias y esferas de los tres órdenes de gobierno. Rechazo que acota ya los límites de una resistencia pasiva que sería ingenuo pensar que es eterna.

Y es en este marco referencial que a mi juicio e interpretación personal, se inscriben las reformas presuntamente estructurales que impulsa el titular del ejecutivo federal avaladas por el Congreso de la Unión y Congresos locales, secundadas acríticamente por gobiernos y clase política en la mayor parte del territorio nacional, y evidentemente cuestionadas por la percepción colectiva de una realidad terca y contundente que evidencia estancamiento económico y creciente deterioro del tejido social

Construyéndose en el imaginario popular la idea de que con las reformas de marras, gobierno y partidos políticos conspiran contra el interés más general de la sociedad. Individualizándose responsabilidades y destacando con nombre y apellido a sus presuntos incitadores; sin clara conciencia de que el tema es sistémico y no consecuencia de la voluntariedad de un Enrique Peña Nieto, Luís Videgaray Caso o de los priístas Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón en complicidad con los dirigentes nacionales del PAN y el PRD que, en primera y última instancia, son simples peones al servicio de partidocracia y poderes fácticos.

Sea esta interpretación u otra, lo cierto es que si cada cabeza es un mundo, la pretensión de imponer en México un pensamiento único acorde con el hacer y deshacer de gobierno y partidos políticos, llamando el PRIAN a cerrar filas acríticamente en torno al presidente de la república y las reformas presuntamente estructurales aprobadas por el poder legislativo, no pasará de ser una llamada a misa más. Unidad y consenso nacional requieren para su construcción del libre tránsito por caminos diferentes.

Hojas que se lleva el viento

Como estaba previsto, PAN y PRI se pronunciaron en el Senado por el despojo de la propiedad rural a favor de las empresas privadas, domésticas y externas en áreas susceptibles de explotación petrolera y de gas, configurándose un avance más en la traición a México por parte del PRIAN.

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¿”Redes sociales embusteras”, como afirma el periodista Quirino Moreno Quiza en su leída columna? Lo justo y necesario con sus asegunes es afirmar lo contrario, el instrumento o medio de comunicación no miente; si en este se expresan ideas, opiniones o conceptos alejados de una verdad siempre relativa, ello es atribuible al emisor e intencionalidad del mensaje y queda al buen juicio del receptor o lector el filtrar la información que recibe. En la apropiación social y uso de las redes en la Internet ni todo es negro ni todo es blanco, lo que cuenta y debe destacarse es que habiéndosele históricamente negado a hombres y mujeres de a pie el emitir y difundir su propio mensaje obligados a depender de intermediarios, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) -con las limitantes que vinieran al caso habida cuenta de que las redes sociales no escapan a la lucha de clases ni a pasiones propias de la condición humana-, la expresión de las ideas y el acceso a la información se liberan democratizándose. Y, como en todo proceso social, este fenómeno de irrupción que hace de cada individuo emisor-receptor, transita gradualmente por un camino de aprendizaje y de acierto y error que con el tiempo se irá depurando. Saludo con afecto a Quirino.

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J. Enrique Olivera Arce

Mientras se vive bajo los síntomas de depresión económica y una administración pública estatal fallida, no es del todo entendible el por qué tanta insistencia mediática en adelantar las manecillas del reloj electoral en Veracruz, emborronando cuartilla tras cuartilla con especulación rumor y falsas expectativas en torno a la sucesión del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, cuando en el presente la sociedad veracruzana tiene otras preocupaciones de mayor envergadura y trascendencia que deberían reflejarse en el quehacer periodístico.

Salvo de que se trate de una cortina de humo más, para desviar la atención de lo que cotidianamente la realidad económica, social y política ofrece a la población, el insistir e insistir en lo que habrá de acontecer en el 2016, a más de absurdo resulta chocante; el colocar el futuro político de Veracruz en la bola de cristal de adivinos trashumantes, trastocando tiempos y circunstancias para la mayoría de los veracruzanos termina por no perjudicar ni beneficiar, sino todo lo contrario.

El pueblo quiere empleo, pan, seguridad, confianza y certidumbre, lo que el circo político no ofrece ni muchos menos da. Antes al contrario, lo quita y con descaro, enseñoreándose la casta político-burocrática en su burbuja cupular hace gala de intereses de toda laya en los que corrupción, saqueo e impunidad operan en contra de las mayorías.

¿Por qué entonces los veracruzanos habrían de ocuparse y preocuparse en lo que habrá de suceder en un futuro, ahora relativamente lejano, con el acomodo y reacomodo en un tablero de ajedrez electorero que ni le es propio ni por lo consiguiente le beneficia en lo más mínimo?

Las preocupaciones del pueblo son otras muy distintas a las de la voraz partidocracia; se expresan en el agobio cotidiano de un presente en el que sobrevivir es ya ganancia. Resbalándole lo mismo las mentiras que para cada ocasión y día tras día le receta el gobernador, que todo el bombardeo mediático sobre una sucesión gubernamental que se instala en el idílico mundo de una realidad virtual sin más sustento que las ocurrencias de un mentiroso contumaz.

El futuro es pasado y presente.

Y en medio de la farándula mediática, la bola de cristal de los agoreros se niega a dar luz sobre el destino incierto de una entidad federativa que a la cola del ferrocarril federado, en la que los veracruzanos, sin ruido y aspavientos, construyen sobre desigualdad, desempleo, pobreza, exclusión, mentira, corrupción, saqueo y grosera impunidad aquella circunstancia que, en su momento y no hoy, inclinará el fiel de la balanza y la que atendiéndose a la correlación de fuerzas políticas en una sociedad lastimada, dolida y sin expectativas de progreso, determinará quién será el llamado a gobernar a Veracruz.

Circunstancia que llegado el momento bien pudiera no ser necesariamente favorable a la soberbia partidocrática identificada como el mal mayor para Veracruz. Quedando los hoy anticipadamente nominados, en sus aspiraciones colgados de la brocha. Nada está escrito en el quehacer político, mucho menos en el futuro de una historia que el pueblo a contracorriente construye día con día.

La conseja popular señala con acierto que del plato a la boca suele caerse la sopa. No sería nada extraño que para el 2016 la partidocracia enfrentara a una oposición no institucional de hombres y mujeres comunes, cuyo descontento y hartazgo acumulados, en defensa propia le diera la espalda a un proceso electoral que no ofrece nada que no sea más de lo mismo. El tiempo, al tiempo lo dirá.

Hojas que se lleva el viento

Los xalapeños de preguntan en base a qué ordenamiento legal están obligado a pagar por un servicio de vigilancia nocturna que de manera ineficiente e ineficaz prestan empresas privadas. Más a sabiendas de que en materia de seguridad pública el alcalde se desentiende lavándose las manos bajo el argumento de que la tarea es ahora responsabilidad del gobierno del estado. Alguien debe dar respuesta a esta una inquietud más en materia de orden y buen gobierno.

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Igual se preguntan si existe base legal para demandar al Ayuntamiento de nuestra ciudad capital por negligencia en el mantenimiento y conservación de calles, avenidas y banquetas -cuando dado el caso, estas existen- ya que los accidentes, daños y perjuicios en personas y vehículos se han venido incrementando a consecuencia del mal estado de la infraestructura urbana tanto en el centro histórico como en la periferia.

Pregunta que se hace extensiva en tratándose de perjuicios derivados de negligencia en el control de tianguis, mercados sobre ruedas y centros de esparcimiento que operando al margen de la reglamentación oficial, atentan contra la seguridad, salud y tranquilidad vecinal.

Por cierto, ¿quién controla en Xalapa la prestación del servicio de grúas concesionado a empresas privadas que incurriendo en un verdadero atraco a los automovilistas, complican más que resolver el problema de vialidad en las vías rápidas?

¿Alguien tiene la respuesta?

Los tiempos se le acortan al alcalde xalapeño y el malestar ciudadano crece. Por algo será.

Por lo pronto, el lumpen político agrupado en el movimiento “400 pueblos”, clava una estaca más en lo que pomposamente se conoce como imagen urbana de Xalapa.

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J. Enrique Olivera Arce

Difícil si no es que imposible tratar de rasguñar el futuro incierto cuando nos aferramos a ser lo que éramos hace apenas un instante… Reflexión personal

Cuando la vida cotidiana gira en torno al cardiólogo, al gastroenterólogo, al odontólogo, al oftalmólogo, al urólogo, al gerontólogo, al terapeuta y su correlato de análisis clínicos, dietas especiales y demás obligaciones que nos impone el peso de la edad, es la hora de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre lo que a nuestro escaso juicio justificara nuestra presencia en el mundo de los vivos.

La hora del balance entre lo que somos y lo que hubiéramos querido ser, lo que recibimos, lo que dimos y lo que no dimos de nosotros mismos a nuestros semejantes, aceptando con talante autocrítico que en nuestra precaria existencia es más lo que esperamos que lo que logramos al paso del tiempo.

Con el México que nos viera nacer, algo hay de eso. A doscientos años de declararnos independientes de unos voraces colonizadores que nunca se fueron de la vida nacional, observamos que la salud del país siendo deficitaria, se deteriora aún más día con día, debiendo recurrir a especialistas que, a cual más, diagnostican minusvalía, sin ofrecer otra cosa que recetas extra lógicas, sin dar oportunidad al paciente de enfrentarse por sí mismo a una agobiante realidad.

Es la hora de hacer un alto en el camino. Retomar la sabiduría de un Morelos, la insistencia indomable de un Zapata por defender lo que es de todos, la audacia de un Francisco Villa, la visión de futuro de los Constituyentes del 57 y 17, o el espíritu nacionalista de Lázaro Cárdenas y, a la luz de su experiencia vivida reflexionar sobre lo que un rico pasado histórico devino en mediocridad, corrupción, desigualdad, pobreza y remedo de vida en democracia.

Postrado de rodillas frente a los poderes fácticos, el México de hoy requiere de sus hijos para con ambicioso talante crítico y autocrítico, formular un balance entre lo que esperábamos como país independiente, soberano y próspero y lo que hoy al paso del tiempo con pesar contemplamos frente al espejo. Ya no para prolongar lo decrépito de una sociedad que en el tiempo perdiera lo mismo rumbo que principios y valores, sino para ofrecer un México mejor para las nuevas generaciones.

Si la senectud en el hombre es el anuncio ineluctable de lo que pudo haber sido y no fue, en un país potencialmente beneficiado para tenerlo todo, es oportunidad para un renacer rico en experiencia acumulada, en nuevos bríos para desprenderse de lo que sobra en las alforjas y afrontar el presente con visión de un futuro digno de la raza humana.

Para mi generación ya es algo tarde para ello, se va cerrando el ciclo. Perdimos tiempo y energía. El balance es negativo; siendo mayor el déficit que el logro transformador que haría de nuestros sueños libertarios realidad. La vida se agota y magra herencia dejamos; es más lo que las nuevas generaciones reclaman para sí y las venideras que lo que queda de aquella imagen de país a la que muchos aspiráramos en nuestros años mozos.

Es ahora la oportunidad para las generaciones que precedemos de demostrar de qué están hechas para retomar memoria histórica y pugnar por hacer realidad el sueño de ese gran patriota -entre otros de igual talla universal-, el cura Morelos y Pavón, siervo de la entonces joven Nación.

Es su hora, México reclama de su juventud la reconstrucción nacional, sabiéndose de antemano que sabrán en la reflexión sobre su pasado, presente y expectativas de futuro, encontrar el hilo conductor de la historia en el quehacer cotidiano de hombres y mujeres comunes, en la vitalidad de un pueblo que en sus orígenes e identidad encuentra voluntad y fuerza para que cual Ave Fénix en un permanente renacer, flaqueza y renuncia no sean nunca las últimas palabras en lo perenne del sueño libertario.

Hojas que se lleva el viento

Si la clase política abandonando ideología como guía para una acción consecuente ha optado por un grosero pragmatismo, la sociedad civil desconfiando del futuro le juega las contras con la misma moneda, atendiendo a los tiempos políticos con singular intuición; habiendo aprendido a vivir en la coyuntura ni suda ni se acongoja ante el fenómeno que en Veracruz viven los que viven de la poliquería electoral, el de “los adelantados”. Todo a su tiempo, de ahí que resulte harto ocioso el que los senadores veracruzanos descuiden su compromiso con la entidad federativa que representan para darse baños de pueblo, ofertar lo que no está en sus manos dar y cacaraquear las reformas del Sr. Peña como panaceas para alcanzar una tan incierta como volátil prosperidad. Todo a su tiempo cuando lo que sobra es tiempo y la llamada sociedad civil se lo toma en serio, ignorando propósitos, objetivos y falsas promesas de precampañas tempraneras; viviendo su día a día con relativo éxito y dentro de las posibilidades que su realidad ofrece, a sabiendas de que un gobierno partidocrático corrupto y simulador no es garantía de futuro. Si la clase política, no ve, no escucha, el pueblo llano pie a tierra vive con intensidad su presente velando armas para lo que el mañana depare.- Xalapa, Ver., abril de 2014

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J. Enrique Olivera Arce

Hechos reales, opacidad oficial, desinformación, rumor, especulación y leyenda urbana, conforman coctel perverso que a más de construir difusa percepción ciudadana sobre el clima de inseguridad que se vive en gran parte del país, genera un estado real de temor, miedo y ansiedad en las personas, lo que psicológicamente bloquea en el imaginario colectivo el tomar conciencia de que existe otro tipo de inseguridad e incertidumbre de mayores consecuencias para la ya ahora mayoría de una población azotada por la pobreza : el no saber si se comerá mañana.

Pasando a segundo plano el hecho de que el ingreso diario no es suficiente para cubrir todos los gastos familiares del día, y privilegiándose la idea de que el solo salir a la calle puede ser razón suficiente para ser una víctima más de una criminalidad presuntamente desbordada.

Fenómeno al que no son ajenos diversos medios de comunicación impresa o electrónica, o las ahora muy de moda redes sociales en la Internet, que sobredimensionando hechos y rumores capitalizan morbo e ignorancia; contribuyendo a desviar la atención sobre lo que sí es un verdadero problema estructural para México, pobreza y desigualdad que se abaten sobre algo más del 50 por ciento de la población total de este país.

El subsistir con salarios de hambre, Odisea.

Un rápido vistazo a las estadísticas oficiales y, sobre todo, a lo que las amas de casa expresan, anuncia a voz en cuello que el costo de la canasta básica está muy por arriba de las disponibilidades monetarias familiares; estas son ya insuficientes para afrontar la situación que se vive en eso que los especialistas llaman microeconomía.

En el caso de quienes están empleados, percibiendo en su gran mayoría entre uno y un máximo de 5 salarios mínimos por día, cuando el sólo subsistir ya es verdadera Odisea el sostener una familia toma cariz de tragedia.

Sumados los gastos imprescindibles en vivienda, transporte, energía eléctrica, agua entubada, educación, vestido, calzado, salud y alimentación –en este orden de prioridades- , para la mayoría de las familias mexicanas la relación ingreso-gasto mensual es deficitaria, debiendo recurrir al crédito, la mayor de las veces leonino, que a la larga no resuelve el problema y si resulta impagable.

Ahorro familiar.

En estas condiciones, la posibilidad de destinar parte del ingreso al ahorro familiar es algo menos que imposible. El apretarse hoy el cinturón para darse la oportunidad de acceder a un futuro con mejores condiciones de vida, es ya sueño guajiro entre los pobres y entre una clase media paulatinamente empobrecida.

Es por ello que me resulta del todo inapropiado que el Sr. Senador José Francisco Yunes Zorrilla hable de que en el poder legislativo se trabaje en la protección del ahorro de las familias.

¿Cuál ahorro?

Me pregunto y pregunto a mis estimados lectores, cuando la lógica más elemental nos indica que más que ahorro lo que tenemos en lo individual y colectivo es un proceso permanente de deterioro de la capacidad real de compra de los consumidores, descapitalización y pérdida de expectativas de progreso, que pone a los trabajadores con un pie en inaceptables condiciones de pobreza. Ya no digamos aquellos mexicanos que desempleados han perdido toda esperanza de salir de la condición de pobreza extrema.

El Sr. Senador podría argumentar que en el caso de los trabajadores formales, estos cuentan con el ahorro para el retiro y para vivienda que suma aportaciones del propio trabajador, el patrón y el gobierno, permitiéndose separar un pequeño excedente para capitalizarlo en una Caja de ahorro popular para atender imprevistos.

Nadie creería semejante especie, cuando está visto que el modelo neoliberal expoliador que el Sr. Peña insiste en profundizar con sus reformas presuntamente estructurales, en términos reales mantiene el esquema de salarios de hambre congelados y además, no tiene contemplado el acceso a una vivienda y una vejez digna para la mayoría de quienes entregan su vida trabajando para un patrón.

Y ni qué decir de las personas de la tercera edad, pobres y desempleados a los que los legisladores les conceden como apoyo gubernamental en el programa “70 y más”, 30 pesos diarios pagaderos cada tres meses para irla pasando.

Luego hablar de ahorro familiar en casa del ahorcado, resulta una soberana grosería. Más cuando la voz proviene de alguien que nunca ha sabido de lo que es estirar el salario para sostener a una familia.

Más seguro lo comido, ya mañana algún dios dirá. En ello radica la principal amenaza a la seguridad del individuo. Inseguridad ante un mañana incierto y el estar negado hoy a tener un empleo remunerativo y sostener dignamente a una familia ya no es rumor, especulación o leyenda urbana, la terca realidad se impone en un presente en el que la vida no vale nada para millones de mexicanos.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El que la hace la paga, reza la conseja popular. Al Sr. Dr. Duarte de Ochoa, por comisión u omisión le tocó disfrutar de las mieles del “pinche poder” del que se vanagloriaba Fidel Herrera Beltrán, hoy le toca pagar las consecuencias embarcado en una nave a la deriva que hace agua por doquier.

Quiérase aceptar o no, el gobernante veracruzano heredo a una administración pública en exceso endeudada y  carente de autoridad moral y política, fruto de los excesos de su antecesor en los que no puede negar -a gusto o a disgusto- que estuvo involucrado. Aceptó ser tapadera de mil y un entuertos que rondan los terrenos de lo política, legal  y socialmente incorrecto; le cayó de perlas ser escogido como delfín y sucesor con consigna de su padrino y mentor; apechugó de buen grado el hacerse cargo de una tarea para la cual no estaba preparado; se dejó imponer a un primer círculo de colaboradores venidos de la cuadra fidelista y, confundiendo gobernar con el dar brillo mediático  a su inmadura imagen, dio rienda suelta a un triunfalismo sin sustento que, muy a su pesar, es cotidianamente desmentido por una realidad que no quiere o no puede ver.

¡En Veracruz no pasa nada, salvo una constante consolidación de la prosperidad!,  es su percepción de una realidad que le desborda.

Hoy día seguramente ha de preguntarse a sí mismo como es que la realidad virtual que ha venido construyendo a lo largo de más de tres años con una equívoca estrategia de comunicación social, no le es suficiente ni propicia para acompañar al presidente Peña en su aventura reformista.

Lo mismo ha de estar preguntándose el Sr. Peña Nieto respecto a la imagen del  gobierno próspero que mediáticamente proyecta la administración a cargo del Sr. Duarte; viéndose obligado a propalar la decisión de la administración federal de dotar a Veracruz de costosas obras de infraestructura, para así medio paliar el vendaval que envuelve a un gobierno estatal disminuido, si no es que fallido ya cuando menos en los terrenos de las finanzas  públicas y vigencia de seguridad y justicia, que no reúne condiciones para aterrizar socialmente las ambiciosas reformas constitucionales presuntamente estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión.

El evidente deterioro del tejido social, tanto en lo económico como en lo político y moral que  da cohesión y sustento a una sana, armónica y plural  convivencia entre diferentes, pone en relieve la fragilidad de un estado de derecho que en la entidad  ya a nadie satisface.

Ya lo dijo su padrino y mentor, “en política lo que se compra con dinero es barato”, esto, cuando el dinero sobra para sustentar gobernanza en la corrupción y el despilfarro. Hoy el gobernante veracruzano vive en carne propia aquello de  que no hay bien más caro que el que no se tiene. Con las arcas públicas vacías, ayuno de visión de Estado y con las reticencias de la sociedad veracruzana a seguir manteniendo a una administración pública mediocre e ineficaz, corrupción y despilfarro no son ya garantía para una tersa gobernabilidad. Antes al contrario, quienes se enriquecieron a la sombra del “pinche poder” fidelista, hoy frente a una sequía que se prolonga, le mueven el tapete al gobernante en turno exhibiendo  el derrumbe del teatro de la prosperidad. La sociedad en su conjunto, se encarga del resto. ¡Que se vayan todos!, es el sentir consensuado de una mayoría.

¡Es un complot! Que seguramente orquesta Miguel Ángel Yunes Linares y sus vástagos en contra del Sr. Gobernador, insinúan los defensores de oficio, amanuenses oficialistas que hacen lo imposible por tapar el sol con un dedo. Mentes avisas llevan agua a su molino pretendiendo descarrilar al gobierno próspero, politizando el crimen perpetrado en contra del reportero Gregorio Jiménez de la Cruz,  propala el partido en el gobierno, el que, por cierto, al Dr. Duarte flacos favores le dispensa.

Falsa presunción para mi gusto, el inflado poder y perversidad del “demonio azul” mediáticamente construido por la administración fidelista y por la actual, no da para tanto; la lúgubre lista que ya suma diez comunicadores victimados en los últimos tres años, rebasa tanto el ámbito de lo policiaco como del chisme aldeano y la leyenda urbana de las trapacerías y conspiraciones de la familia Yunes Linares construida y alimentada por sus detractores, para ubicarse en el pantano de políticas públicas fallidas.

Lo habíamos advertido: el triunfalismo sin sustento respaldado por una estrategia de comunicación social equívoca, no conduce a buen puerto, hoy a semejanza del emperador del cuento de Hans Christian Andersen y su traje nuevo tejido con hilos y pedrerías sin par, la obcecada realidad muestra a un gobernante desnudo ante su pueblo.

El Sr. Peña personalmente o por interpósita persona, conociendo como se teje el paño en Veracruz lo sabe; ojos y oídos de su gobierno en la entidad tentándole cotidianamente el agua a los camotes,  no ignoran que el rechazo y descontento viene fraguándose desde lo más profundo de una sociedad desatendida y frustrada,  que no ve futuro cargando a cuestas a una administración pública a la deriva. Para nuestro infortunio, toca a esta sociedad lastimada y ofendida pagar los platos rotos de lo que ya algunos califican como “la decena trágica veracruzana”.

Falta algo más de dos años para el término de su mandato, bueno sería por el bien de Veracruz que con talante autocrítico, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa  hiciera un alto en el camino, reflexionara y reencausara el paso, aún hay tiempo antes de que sea demasiado tarde.

Hojas que se lleva el viento

El diario La Jornada Veracruz viene a oxigenar al periodismo en la entidad, consideré cuando este medio informativo viera sus primeras luces. Hoy el diario, atinadamente conducido por Tulio Moreno Alvarado lo confirma en su quehacer cotidiano, respondiéndole a la sociedad con profesionalismo y seriedad reflejando la vida de un Veracruz plural que,  en condiciones adversas, realiza su mejor esfuerzo para sobrevivir no dejándose arrastrar por las veleidades e ineficiencias de un gobierno estatal que no da una.

-ooo-

Américo Zúñiga, novel  alcalde xalapeño,  debe poner sus barbas en remojo. Calladito y haciendo bien las cosas  se vería más bonito. Nadie se traga la versión de que en unas cuantas semanas dejó atrás el cochinero de su antecesora y ya encarrila a la ciudad que gobierna. Por cierto, ¿ya estará  enterado de que la capital veracruzana no cuenta con plano regulador? Sin éste instrumento es prácticamente imposible tanto ordenar la expansión anárquica de la mancha urbana como atender a las recomendaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para las ciudades emergentes.- Xalapa, Ver., febrero 16 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Vale la pena tanto desgaste pretendiendo cambiar las cosas a periodicazos?, me pregunta un buen amigo que sigue mis maquinazos. Quizá sí, quizás no, es mi respuesta, todo depende de la intencionalidad y orientación  social y política ó  interés comercial del medio informativo de que se trate.  Existen medios para los que la denuncia reiterada es buen negocio y otros en los que no siendo redituable económicamente,  es el “gancho” para ganar audiencia, prestigio o simplemente para enmascarar subliminalmente propaganda política que si deja dinero a los empresarios de la comunicación de masas.

Con el relativo bajo costo y facilidad que da la Internet, también se da el caso de medios independientes que en la WEB, o bien satisfacen la necesidad de expresar su desacuerdo con el estado de cosas prevaleciente o  simplemente,  ejerciendo  el derecho a la libertad de expresión aspiran a ser escuchados sin mayor pretensión que la de participar en el diálogo de sordos entre las esferas del poder y la ciudadanía.

Nadie da paso sin huarache, diría mi abuela. Es por ello que pretender que la información que se difunde se apegue a la verdad y a la objetividad, no pasa de ser lugar común sin anclaje con la realidad real. Cada cabeza es un mundo, cada quien tiene su propia verdad, sus propios intereses y apetitos, y cada quien ve y procesa lo que subjetivamente percibe al través de la ventana a la que le es dado o permisible asomarse.

De lo que si estoy convencido es de que a periodicazos ni a las moscas. La denuncia periodística es un arma de dos filos, o crea enemigos gratuitos a quien la ejerce, o gana amigos entre aquellos colegas que cobran y cobran bien desmintiendo o minimizando los hechos denunciados. Para efectos prácticos, beneficia más que perjudicar al o los denunciados que, al amparo de la impunidad satisfacen su ego al ver su nombre en letra impresa. Dante Delgado, en los inicios de su carrera, decía que no importaba si la prensa le trataba bien o mal, lo importante era que se destacara su presencia en la vida pública veracruzana.

El estado de cosas en el país y en nuestra aldea, ejemplifica con creces tanto la intención como la inutilidad de la denuncia periodística. Salvo muy contadas excepciones si de cambiar o mejorar las cosas se trata, es mayor el desgaste que los resultados,  A nuestra clase política le resbala la crítica y está muy lejos de aceptar que la autocrítica ante el señalamiento preciso, es el camino para ser no ya mejores personas pero sí, cuando menos desempeñarse en el servicio público de manera más honesta, eficiente y eficaz.

Cuantas veces no se ha insistido en que la actual etapa de la administración pública veracruzana transita por el camino equivocado. Se denuncia de manera reiterada ineficiencia, corrupción y ausencia de visión política y administrativa, así como un absurdo negarse a la aceptación de una realidad agobiante para los gobernados y para el propio gobierno, asumiéndose una actitud acrítica y triunfalista que termina por ser objeto de rechazo por la población. El resultado está a la vista, tanto va el cántaro al agua que es mayor la apatía e indiferencia en las audiencias  frente a hechos periodísticamente denunciados, que la intención de la administración por corregir sus propios entuertos.

Como todo lo que se da en exceso, termina por ser contraproducente; la denuncia reiterada termina en la basura a la par que exacerba  impunidad y valemadrismo en la llamada clase gobernante. Ni contribuye en la población a elevar los niveles de conciencia e interpretación de la realidad real, ni muchos menos a generar participación, consenso y unidad para una acción concertada encaminada a transformar el statu quo prevaleciente. Antes al contrario, funciona como catarsis social frente a la impotencia y el hartazgo, propiciando desahogos emocionales estériles como es dado observar en las redes sociales en las que, para solaz y esparcimiento de los participantes, prolifera el chiste político de mal gusto o imágenes degradantes.

Pero bueno, en estos caminos transitamos, unas veces a pie y otras andando. Así se da la actividad periodística, aquí y en China. El desgaste es indudable y los resultados estarían por verse en una sociedad con tan poca ciudadanía y en una tan frágil democracia representativa. Para algunos el desgaste es inversión redituable, para otros, masoquismo consciente. De todo hay en la Torre de Babel, lo cierto a no dudarlo es que, cuando menos en Veracruz, lo que se cuente y diga en letra impresa con el afán de denunciar, en eso queda, salvo los penosos y lamentables casos en los que el mensajero termina por ser  victimado.-

Hojas que se lleva el viento

Indignación e impotencia en Veracruz. Con el deceso del periodista Gregorio Jiménez, víctima de la violencia criminal, se ha desatado una ola de indignación en la entidad que se pone de manifiesto de manera exacerbada en las redes sociales; destacándose el sentimiento de impotencia ante la falta de respuesta eficaz y oportuna del gobierno estatal en materia de prevención del delito.  Ante la serie de contradicciones y cortinas de humo en que en relación a este suceso incurriera el gobierno estatal, queda exhibido el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa como falto de sensibilidad política e incapaz para asegurar el libre ejercicio del periodismo en la entidad.-Xalapa, Ver., febrero 12 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “Las piedras falsas de los escaparates fuerzan sus transparencias para dar a los más pobres la ilusión de los tesoros de oriente y de las diademas de las vírgenes…”  Giovanni Papini

Dr. Javier Duarte de Ochoa

Dr. Javier Duarte de Ochoa

Para Veracruz el problema no es el triunfalismo sin sustento con el que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa se ufana de su gestión, sino que el mismo se lo crea… Podría contagiarnos y eso sí sería grave.

“Veracruz está de pie y preparado para cualquier contingencia climática; Peña Nieto reconoce rapidez y control de daños en Veracruz; Ante la emergencia Veracruz actúo con rapidez y eficacia;  Veracruz, comprometido con el fomento laboral dentro de la ley; Veracruz seguirá siendo una economía fuerte y generadora de empleo; Veracruz con un sistema de salud más eficiente y preventivo; Veracruz uno de los estados con mayor transparencia fiscal; En Veracruz, se gobierna en democracia, sin distingo de ideologías”.

Este es el tenor del discurso del gobernador y de ello interesadamente se hace eco en  la prensa oficialista,  desinformando más que informando a una población ya de sí desconfiada y escéptica.

Simulación por delante, día tras día más de lo mismo. Y ya son casi tres años.

Desde los inicios de la actual administración pública estatal lo hemos comentado, más que convencer genera rechazo; más que trasmitir optimismo obtiene lo contrario; más que ofrecer una imagen positiva de la entidad y de su gobierno que motive orgullo  unidad y afán de progreso,  propicia  desánimo , pesar e incertidumbre, pero también pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones.

Veracruz es el espacio donde nos ha tocado vivir y a su realidad nos enfrentamos cotidianamente, unos con mayor suerte u oportunidades y los más tan jodidos como siempre, más de ninguna manera es lo que idealizando el gobernador quiere ver. El estancamiento y atraso en todos los órdenes, no se corresponde con el machacón discurso triunfalista. Ni estamos a la vanguardia en el concierto nacional ni se hace nada para ir al parejo, cuando menos, del paso y avance de la mayoría de las entidades federativas vecinas y eso ya es decir mucho si atendemos a las condiciones de pobreza y deterioro del tejido social en Oaxaca o Chiapas.

Lo mismo en materia de prevención y protección civil ante contingencias climáticas que en salud pública, crecimiento económico o en eficiencia, eficacia y transparencia de la administración gubernamental, el denominador común es puro y simple triunfalismo  sin sustento. Lo que el gobernador afirma no tiene nada que ver con una terca realidad que tiro por viaje le desmiente. ¿Por qué insiste entonces?

¿Qué se propone con una estrategia de comunicación a todas luces ineficaz, sustentada en falacias? Sólo el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa lo sabe, a su vocera corresponde seguirle la corriente y a la prensa oficialista cobrar y cobrar bien por sus servicios.

No se puede seguir así. La emergencia nacional exige realismo, lo que sólo puede sustentarse en honestidad y humildad para reconocer si nuestras potencialidades pero también el enorme fardo de debilidades que arrastramos a cuestas frente a una realidad que nos rebasa. Ni Veracruz es lo que el gobernador idealmente contempla ni lo que los veracruzanos en nuestro fuero interno deseáramos  heredar a las nuevas generaciones. Y, sin embargo, todo pareciera estar dominado por el dejar hacer, dejar pasar… en tanto no afecte nuestros intereses y conveniencias personales o familiares y esto, es relativo, no falta el masoquismo que invita al disfrute ignominioso de la sumisión  y el castigo.

¿Por qué el gobernador se resiste a enfrentar con humildad la realidad que nos agobia? Interrogante sin respuesta como tampoco existe respuesta al por qué es  más cómodo callar y agachar la cabeza ante la simulación o, como dice el investigador de la UV, Rafael Arias Hernández, aceptar sin más que somos portadores del síndrome de la resignación que con la cruz y la espada, marcaran nuestra piel como sello indeleble los conquistadores venidos de ultramar.

Hojas que se lleva el viento

¿Descubrió el hilo negro el diputado local Flavino Ríos Alvarado, presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXII Legislatura del estado al afirmar que tiene conocimiento de  que entre los manifestantes del magisterio veracruzano se mezclaron los intereses de la CNTE? De ninguna manera, en nuestra isla de la fantasía es algo inaudito que los mentores, tan disciplinados y bien portaditos bajo el control moral, político y administrativo de Juan Nicolás Callejas Arroyo, se contaminen de ideas exóticas y extra lógicas llegadas de lejanas tierras como Oaxaca y el D.F.

Ya propósito del movimiento magisterial, es de llamar la atención el que muchas voces clamen se aplique todo el peso de la ley a los educadores faltistas y nadie o casi nadie pide se aplique también la ley con todo rigor, a los corruptos que lo mismo en el gobierno o en el PRI que en las filas del SNTE, han sido ampliamente exhibidos por la prensa como beneficiarios de las corruptelas en el sector educativo. La corrupción se privilegia, la impunidad es la constante.- Xalapa, Ver., septiembre 29 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Las piezas se acomodan, en su momento y todo a su tiempo, que al fin y al cabo en la sociedad de consumo todo tiene fecha de caducidad. A la idea del crecimiento económico se le hace transitar por su compañera de camino, la obsolescencia en un proceso presuntamente infinito de producción-distribución-consumo-caducidad-producción en que se sustenta la acumulación de capital.

Si hasta la década de los sesenta la tecnología aplicada a los bienes de consumo intermedio se orientaba a la “perpetuidad” de lo producido, hoy día está programada para que toda innovación impacte en el mercado, poniendo en juego la capacidad de asombro del incauto consumidor que no alcanza a percibir que lo que adquiere, está diseñado para alcanzar su nivel de obsolescencia en un corto plazo.

Sin consumo no hay producción, sin producción no hay empleo, salarios y capacidad de compra;  luego entonces no se da la acumulación de capital y reinversión, por lo que la llave maestra en la sociedad de consumo para asegurar crecimiento económico está en fijar plazos para que el producto adquirido por el público, alcance la fecha límite de caducidad en un tiempo  calculado.

A la tecnología se le asigna cumplir con esta condicionante de diseño y, a la propaganda el mantener viva en el consumidor tanto la capacidad de asombro frente a la innovación, como el deseo e impulso de adquirirla cuanto antes para aprovechar al máximo la vida útil programada.

El mercado marca los ritmos al proceso productivo; el consumidor lo acata sin chistar sin parar mientes en que forma parte del juego perverso de un sistema que paradójicamente le apuesta al infinito, en un planeta cuyos recursos son finitos.

Cuando por cualquier razón se interrumpe el proceso o se rompe el equilibrio de mercado, el crecimiento económico se frena. De ahí las crisis recurrentes del capitalismo.

La política, la administración y sus actores, no escapan a esta verdad sistémica. La propaganda política como mercancía no tiene porqué ser la excepción.

Mercado de medios informativos

Lo anterior viene a cuento porque la semana anterior comentaba que el gobernador de Veracruz estaba por aplicar un reordenamiento en el manejo de la comunicación social de su administración, con el que se anticipaba el término del ciclo de vigencia de la Coordinadora del área en el puesto.

Al margen de filtraciones, chismes y desmentidos en el juego aldeano del rumor, lo que debería ser del interés ciudadano es la aplicación y eficacia del dinero público. El qué, cómo, cuánto y a donde van a parar los recursos fiscales a cargo del gobierno estatal es lo que define su eficiencia y eficacia como administrador y, en este marco,  considero a manera de “divertimento” especulativo lo siguiente:

Gina Domínguez Colío alcanzó su más alto nivel de eficiencia y con ello su condición de obsolescencia. No porque dejara de ser inteligente, capaz o por perder la confianza de su empleador, como se rumora.

 

Conocemos a la distinguida periodista desde lejanos tiempos en que ella se desempeñaba como reportera en Quintana Roo y quien esto escribe, como delegado federal de pesca en esa entidad federativa, luego cuento con elementos de juicio para reconocer que su límite no está determinado por falta de capacidad profesional, como tampoco seguramente por su ahora cuestionado desempeño honestidad aparte,  como servidora pública.

Antes que todo debemos aceptar que no se manda sola, cumple órdenes como subordinada del gobernador. Es en este en quién recae la responsabilidad de comunicar a la sociedad lo que juzgue o entienda pertinente.

Afirmo que alcanzó su tiempo de vida útil como Coordinadora de Comunicación Social, simplemente porque así lo está determinando el mercado de medios de comunicación masiva en la entidad lo que obliga a su vez al gobierno del estado, consumidor del producto ofertado, a poner en práctica una nueva estrategia de consumo, orientada a obtener el mayor impacto comunicacional en la población con el menor costo político y financiero.

El producto ofertado, periódico y revista, por los varios cientos de micro, pequeñas y medianas empresas periodísticas que pululan en la entidad, no responde ya a las necesidades y posibilidades del gobierno y a la atención de la audiencia a la que va dirigida la publicidad gubernamental. Así de simple, estimo. Luego, ¿se justifica seguir manteniéndoles?

Racionalización y política pública

 El equilibrio se rompió. El exceso de oferta supera la capacidad teórica y real de consumo. Demasiados medios medrando al amparo del poder público y poco o nulo el impacto deseado, a un precio por pagar demasiado alto para un gobierno escaso de recursos. Cabe entonces preguntarse si la nueva estrategia de racionalización del gasto del gobierno estatal está considerando le es desfavorable la relación costo-beneficio y de ahí nuevas políticas públicas, o es respuesta mecánica a su vulnerable debilidad financiera.

De una u otra posibilidad, creo que depende en mucho el futuro de la Coordinación de Comunicación social y su relación con los medios.

 A la Sra. Domínguez Colío tocándole hoy bailar con la más fea del cotarro, corresponde el aplicar las nuevas políticas de comunicación social y, por tanto, ser blanco por sí o por interpósita persona, de las expresiones de descontento y hasta de presunto chantaje de los empresarios periodísticos, que consideran verse afectados con una nueva estrategia gubernamental que racionaliza el gasto,  orientándolo en primer lugar al pago de publicidad a la prensa nacional  impresa y electrónica y, en segundo término, a los pocos medios locales que se considera tienen una mayor penetración e impacto en la audiencia a la que se pretende llegar  e influenciar.

No se puede hacer de lado que la irrupción en la Internet del periodismo alternativo y ciudadano, a través de portales noticiosos y redes sociales, con contenido en tiempo real, supera políticamente en eficacia, penetración e influencia a la prensa escrita en la entidad, limitando la vida útil de decenas de medios de comunicación que, sobreviviendo a costillas del erario público, para el gobierno estatal salen sobrando.

Considero de buena fe que no es nada personal, es un asunto de racionalidad en el ejercicio del gasto público. Así quiero entenderlo para no caer en el juego de los intereses y conveniencias de la política jarocha en la relación gobierno-medios de comunicación.

Luego nuevas políticas públicas exigen nueva administración. Pasado el tiroteo del momento y el lógico desgaste a que está sometida dando cumplimiento a lo que el patrón ordena, la Sra. Gina Domínguez cumpliendo su cometido alcanza muy a su pesar un nivel de obsolescencia acorde con el alcanzado por la mayoría de los medios de comunicación con los que trata y controla.  Debiendo entonces ceder los bártulos a  otra persona que con mayor, igual o menor capacidad se haga cargo del changarro, bien sea para innovar o perecer en el intento por interpretar lo que el gobernador quiere y a su gobierno conviene.

“Ginos” o no “Ginos”, tendrán que ajustarse a la nueva realidad o aceptar también que su fecha de caducidad llegó a buen término.

Lo dice el mercado en la sociedad de consumo. No otra cosa.

Tocará al gobernador de acuerdo a los usos y costumbres, premiar con un nuevo cargo a la distinguida periodista, o refrendando su confianza en ella dejarle en su puesto actual auspiciando su paulatino o bien brusco descenso en su nivel de eficiencia y eficacia. Lo digo yo en un ejercicio de “divertimento” especulativo personal, no atiende a filtraciones ni a rumores. Con algo, dado  el calor alcanzado por el horno,  tiene uno que entretenerse para no ser una víctima más del  pesimismo que invade a un país con rumbo incierto.

Mientras tanto, “perro si come perro”. ¿O no?

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