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Category Archives: Veracruz

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Al margen de la reiterada insistencia del economista Rafael Arias sobre la tan necesaria como urgente transparencia en el ejercicio de gobierno  e información fidedigna a la población por parte de la administración pública estatal veracruzana, rescato un tema que al alimón toca el  conocido investigador de la UV y ex servidor  público en su artículo fechado el 20 de los corrientes, el  relativo a la entrega y recepción del poder ejecutivo.

A 80 días de la toma de posesión de Don Miguel Ángel Yunes Linares, nada se ha dicho sobre el resultado final de un proceso de entrega y recepción que debió concluir al inicio del nuevo gobierno y punto de partida para la alternancia de dos años. El silencio en torno a este tema, ha sido más que evidente, desconociendo los veracruzanos  cual es el estado que guarda a la fecha cada una de las dependencias y organismos que integran el poder ejecutivo del gobierno estatal y, por lo consiguiente, conocer cuáles son las fortalezas y debilidades encontradas para,  a su vez, tener elementos suficientes para estimar el tamaño de la bronca a la que se enfrentará la actual administración en lo que resta de los dos años de gestión.

Puesto que es a partir de un diagnóstico preciso del estado que guarda la administración como la ciudadanía valorará los cursos de acción a seguir por la administración pública para corregir, cambiar o consolidar en su caso el aparato gubernamental.

A estas alturas ya no basta con conocer lo conocido en exceso sobre el saqueo y pillerías del duartismo como continuidad del fidelato. La estrategia mediática encaminada a “sacudir al país”,  cumplió su papel  y, desde el punto de vista jurídico, serán  la Fiscalía y el poder judicial los que deberán dar le seguimiento y actuar en consecuencia con los pelos de la burra en la mano.

Lo que realmente importa es el con qué se cuenta  ahora para enderezar la nave y lograr que esta arribe en el menor tiempo posible a puerto seguro. Sin esta información a disposición de la población los veracruzanos no tendremos claro ni de donde se parte ni a donde se pretende llegar, haciendo nugatorio cualquier esfuerzo por un legítimo compartir entre gobierno y gobernados en  la tarea de avanzar en el rescate de la administración pública estatal.

No se le pueden pedir peras al olmo. Sin información y transparencia somos más los “ignorantes” (De Interés Público 20/02/17 ) bordando en el vacío llevados por el chisme y la especulación que los leídos y escribidos que, interpretando correctamente lo que el señor piensa, guarda para sí o propala,  respaldan a ojos cerrados lo mismo palos de ciego que la más atinada decisión del  titular del ejecutivo estatal;  polarizándose el esfuerzo líneas arriba citado en perjuicio de una tarea que a todos compete.

Si “la ignorancia” es mala consejera, como afirma el gobernador, corresponde a la autoridad dar luz sobre el quehacer gubernamental con información clara, suficiente y sustentada para sumar más que restar en una tarea común. ¿O me equivoco?

Hojas que se lleva el viento

Vaya jugada de la rectoría de la UV en su afán de encontrar una respuesta positiva del gobierno entrante a su pretendida autonomía financiera. A sabiendas de la situación en que Yunes Linares encontraría a una administración pública saqueada, le vendió la idea de un “Plan estatal de Desarrollo” fantasioso, caro e inviable que tras ser aprobado por una legislatura novel, a escasos diez días del cambio de estafeta prácticamente se tiró a la basura,  al declarar oficialmente el gobernador el estado de emergencia de su administración por falta de los recursos mínimos necesarios para el arranque. Hoy por hoy, la realidad pone en evidencia que ante la crisis del gobierno de la alternancia no hay plan estatal de desarrollo que valga.

El “mapa” no funcionó como tal y se avanza a tropiezos, improvisando y como dicen los tabasqueños,  a la “pela vaca” sin rumbo ni brújula,  cifrando esperanzas en una reestructuración de deuda y reasignación de prioridades apenas suficiente para paliar temporalmente el temporal no previsto.

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El estruendo distractor sigue su curso. Ahora y un día después de que el diario Reforma destacara que no se concretan las denuncias en contra de Javier Duarte de Ochoa y su pandilla, sorpresivamente se catea una bodega en Córdoba, encontrándose nuevos elementos de prueba del saqueo a Veracruz, poniéndose énfasis en la presunta corresponsabilidad criminal de la ex primera dama. Más leña al fuego mientras el gobierno de la alternancia marcha al garete.

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Sin mayor elemento de prueba y con el afán de servir al que paga, conocido texto servidor ahora incrustado en el gobierno estatal y que en el pasado reciente fuera seguidor del fidelismo-duartismo y acre crítico a conveniencia de Miguel Ángel Yunes Linares, se aventó la puntada de propalar que “Fidel se montó en Morena”. De ese tamaño es el temor de que los correligionarios de López Obrador den una nueva sorpresa en Veracruz imponiéndose en las urnas en la elección de las 212 doce alcaldías veracruzanas en junio próximo.

Xalapa, Ver., febrero 21 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La gran confusión de Trump y sus allegados es que no estamos en una época de cambios, sino del cambio de una época.-  Luis Manuel Arce Isaac

Los días transcurren, uno tras otro en suelo veracruzano sin que las aguas se  asienten. La turbulencia política en un clima de inseguridad en todos los órdenes de la vida social y económica, mantiene en ascuas a la población.

Una entidad federativa que, mereciendo mejor destino no encuentra rumbo cierto, es el pan de cada día en medio de un aciago entorno nacional e internacional adverso en el que para México, se blande lo mismo la amenaza del proteccionismo norteamericano que la recesión económica y el deterioro social.

Confundiéndose política con política electoral, la brújula gubernamental gira incesantemente en todas direcciones, perdiéndose la oportunidad de racionalizar el quehacer público en un legítimo y auténtico esfuerzo por rescatar a Veracruz de su postración.

Si nos atenemos a percepciones generadas a partir de notas y columnas periodísticas y no solo de especulaciones estériles, la terca realidad señala que no es aventurado anticipar un nuevo fracaso para una administración pública perdida entre la ausencia de visión de Estado y de recursos frescos en las arcas públicas.

Atrapado el gobierno de la alternancia entre el poder y no poder, brilla por su ausencia la honestidad intelectual suficiente para reconocer que no solo no se cuenta con una varita mágica, tampoco con claridad para encontrar la diferencia entre un pasado tortuoso y las exigencias de un presente que exige gobernar a partir de tiempo y recursos disponibles escasos.

No es pesimismo infundado ni se pretende en estas líneas asumirse como agorero del desastre. Anticipar el fracaso de la alternancia es atender a las tendencias por ahora observadas y ampliamente difundidas por la prensa en los escasos 75 días de la administración a cargo del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares. Administración por cierto en la que parece estar ausente la alianza partidista PAN-PRD que transita en el margen, ajena a las expectativas generadas y sin mayor interés que el jaloneo electoral, con vías a la elección edilicia como prolegómeno de lo que esperan obtener en el 2018.

Percepción que a diferencia de la oficial, anida cada vez en mayor medida en amplios sectores de la población. Más de lo mismo,  dominando los temas de inseguridad, desempleo, bajos salarios, pobreza creciente, deterioro de los servicios de educación y salud, así como el de la cada vez menos accesible vivienda digna para todos.

Arropada esta percepción en un clima político preñado de un interminable perder el tiempo en una guerra sin cuartel, en la que los frentes abiertos, cual hongos se multiplican día con día.

Si lo que se pretendía con un discurso acorde con lo que la gente deseaba escuchar, era el justificar carencias y desorden administrativo como nefasto legado del saqueo y gobierno fallido de los sexenios previos, el tiro salió por la culata; el tremendismo se desinfla ante una opinión pública que se da por defraudada.

Hasta ahora, las necesidades cotidianas y el incumplimiento de lo ofertado en campaña se imponen por sobre el discurso oficial; los buenos deseos de la minoría que sufragara a favor de la alternancia van quedando atrás, desconfianza y pérdida de expectativas de cambio se generaliza.

Si el dilema es no poder en el ejercicio del poder, aún es tiempo de corregir y enderezar el rumbo, gobernando para todos sin distingo y sin prejuicios. El pasado es pasado; tan necesario como urgente es construir el presente si en algo se valora el futuro para las nuevas generaciones. Veracruz está a la espera.

Xalapa, Ver., 15 de febrero de 2017

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Patético, no puede calificarse de otra manera el vano esfuerzo de los senadores veracruzanos José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, para posicionarse como los más idóneos para la gubernatura del estado en 2018.

No porque en las filas de la clase política veracruzana destaquen por su historial, por su lealtad al presidente Peña y por su empeño por desvanecer la percepción de desconfianza, carencia de credibilidad y rechazo que a pulso se ha ganado el PRI tras doce años de saqueo. No. De eso no hay duda, se registra un grado de congruencia consecuente, remar en el México de hoy contra la corriente tiene su mérito.  

El calificativo de patético como categoría política y no como expresión peyorativa con ánimo de lastimar, deviene de su ingenuidad en tanto confían en que Veracruz sigue siendo  el mismo de siempre, que la sociedad veracruzana no ha cambiado y que,  como endenantes, el desparramar espejitos y abalorios  asistencialistas y clientelares da autoridad moral y política suficiente para un borrón y cuenta nueva.

Ingenuidad reflejada en el discurso pero también en los hechos. Adelantar campaña cuando el horno no está para bollos, fingiendo demencia al pretender que se ignore el     que la nave zozobró con un PRI que presumía saber gobernar y que, con desmarcarse del “fidelato” y repetir y repetir que su lealtad está firme con Veracruz, con Peña Nieto y con el combate a la corrupción, quedan cual blancas palomas, ajenas al desastre. Sí que es ingenuidad, por decir lo menos.

Ilusos, también, en tanto creen a pie juntillas que en el ánimo de los veracruzanos Peña Nieto goza de suficiente confianza, credibilidad y aceptación como para que éste pese y determine en la elección de gobernador de la entidad veracruzana en el 2018.

Pero más aún, el pretender convencer a los veracruzanos que Peña Nieto ve por Veracruz, cuando es del dominio público que el sedicente presidente le dio la espalda a la entidad solapando a Javier Duarte en sus trapacerías. Patético.

Y por si fuera poco, cuando ajenos a la realidad del país, ignoran que para la elección presidencial en el 2018,  Peña Nieto ya no será referente  válido de triunfo para el PRI. El pueblo de México desde ya da por sentado que el mexiquense repudiado y derrotado por las mayorías, entregará la presidencia al PAN antes que cederle los bártulos  a López Obrador.

Pero eso no es todo. Patético también resulta el que algunos medios de comunicación, columnistas y opinadores, más por amistad e interés pecuniario que por convicción, sigan alentando la vana esperanza de los señores senadores sin atender al hecho de que éstos tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar.  En el Veracruz de hoy el PRI ya no tiene cabida.

Pero bueno, como en política todo se vale, no hay peor lucha que la que no se hace, así sea bajo el amparo de recursos de los contribuyentes.

Hojas que se lleva el viento

Por respeto y consideración a la primera minoría electoral de Veracruz que, con su voto, diera el triunfo a Miguel Ángel Yunes Linares, considero prudente el conceder a este el beneficio de la duda esperando le cumpla a la entidad, más no un cheque en blanco. Al asumir la candidatura por la alianza PAN-PRD sabía a qué se enfrentaba y con qué recursos escasos contaría de alcanzar la gubernatura, así que si en algo valora su palabra, no más endeudamiento, opacidad y simulación en el manejo de la cosa pública.

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Mudo por la sorpresa y el espanto, el clasemediero feminismo nacional que reivindica el empoderamiento de la mujer respaldando a Margarita Zavala en sus aspiraciones y propósitos futuristas, pasmado no ha sabido o no ha querido responder al Subcomandante Galeano (Marcos) quien a nombre del EZLN y el CNI, anunciara que para el 2018 los pueblos originarios propondrán como candidato a la presidencia de México a una mujer indígena. Y es que los argumentos asumidos por el zapatismo no dejan lugar a una respuesta que valga:

 “¿Le molestaría ver y escuchar un debate entre la Calderona de arriba, con sus ropas “típicas” de marcas exclusivas, y una mujer de abajo, indígena de sangre, cultura, lengua e historia? ¿Le interesaría más escuchar lo que prometa la Calderona o lo que proponga la indígena? ¿No querría asomarse a ese choque entre dos mundos?”.

¿No estarían, de un lado, la mujer de arriba, nacida y criada con todas las comodidades, educada en el sentimiento de superioridad de raza y color, cómplice y pretendida heredera de un psicópata aficionado al alcohol y a la sangre, representante de una élite que lleva a la destrucción total a una Nación, señalada por el Mandón como su vocera; y en el otro lado, una mujer que, como muchas, se forjó trabajando y luchando todos los días, a todas horas y en todos los lugares, no sólo contra un sistema que la oprime como indígena, como trabajadora y como pobre, también como mujer, que se enfrentó y ha enfrentado a un sistema reproducido a imagen y semejanza en los cerebros de los varones y de no pocas mujeres, que con todo en contra, hoy, sin saberlo todavía, tal vez tenga que representarse ya no sólo a sí misma, o a su colectivo, o a su pueblo, tribu, nación o barrio originario, también tenga que aspirar a representar a los millones de mujeres diferentes en lengua, color y raza, pero iguales en el dolor y la rebeldía?  ¿No estarían, por un lado, una mujer criolla, blanca, símbolo de la opresión, la burla, el escarnio, la impunidad, la impudicia; y del otro una mujer que tendrá que levantar su esencia indígena por encima de un racismo que permea todos los estratos sociales?  ¿No sería verdad que, sin apenas darse cuenta, dejaría usted de ser espectadora, espectador, y desearía, desde lo más profundo de sus sentimientos, que en ese debate venciera, en buena lid, la que tiene todo en contra?  ¿No aplaudiría que con esa mujer indígena ganara la razón y no la fuerza del dinero?”.

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Y a propósito de lo anterior, ilustrativa la pobre respuesta de Andrés Manuel a la propuesta rebelde, que le coloca en los terrenos de la pugna electoral y no en los de la necesidad de un cambio auténtico para México. Lo cual es lógico, en tanto que Andrés Manuel por bien intencionado que sea, no es revolucionario sino parafraseando a López Mateos, simple hombre de “izquierda dentro de la Constitución”. Respuesta del “Peje” al EZLN y CNI, que coloca a Morena entre la espada y la pared: o lucha por el poder mesiánico del hombre cazado con el propósito de gobernar a México, o se suma al gran movimiento de resistencia anticapitalista en torno a un programa mínimo de acción unitaria como el ya delineado por los zapatistas en la tarea de transformar al país. De lo que decida depende a su vez la respuesta que de las mayorías excluidas y empobrecidas espera obtener en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 25 de 2016.

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J, Enrique Olivera Arce

“El respeto al derecho ajeno es la paz”. Paradigma liberal atribuible al presidente Juárez en el que más allá de conceptualizaciones legaloides, se sustentaría el endeble estado de derecho en México,  dando lugar a principios no escritos de gobernabilidad y gobernanza basados en el respeto y tolerancia,  lo mismo entre diferentes que entre gobernados y gobernantes.

Esto, habida cuenta de que clases dominantes y subordinadas convienen en reconocerse como tales, en un pacto social de no agresión que asegure un mínimo de condiciones para una convivencia civilizada, democrática, pacífica, tolerante e incluyente, basada en el respeto sacralizado a la propiedad privada de los medios de producción.

Empero, la realidad real suele desmentir tales supuestos.  Imponiéndose en la vida cotidiana no solamente intolerancia dogmática y ausencia de respeto entre diferentes, también gobernanza y gobernabilidad sustentados en autoritarismo, prepotencia y abuso de autoridad que desdibujan los límites que,  en el derecho público y privado, dan marco de referencia al pacto social convenido.

¿Dónde empieza el derecho de unos y otros, el propio y los que nos son ajenos? La obligación de respeto mutuo se diluye lo mismo entre ciudadanos de a pie que entre gobernantes y gobernados, poniéndose en entredicho el clima de paz a que en teoría debería dar lugar a una sana y pacífica convivencia social; prevaleciendo la violencia en sus diversas manifestaciones, empezando por la que el propio Estado ejerce sobre los ciudadanos. Así, el estado de derecho es letra muerta. Prevaleciendo la ley del  más fuerte. La del embudo y, coloquialmente la más socorrida, la “Ley de  Herodes”.

Y en esas andamos. Lego no debería ser motivo de extrañeza el que en México resulte más cómodo pedir perdón que pedir permiso, caminando de la mano corrupción e impunidad, siempre bajo la premisa de la subordinación de los más al poder dominante, sea este de naturaleza económica o política.

Por sobre el estado de derecho, usos y costumbres. Laxa justicia para quienes detentan el poder y, todo el rigor de la ley a los subordinados.

En éste escenario, la lógica del poder opresor se impone sobre el respeto al derecho ajeno entre diferentes,  y al reconocimiento general al pacto social de no agresión que cobra carácter lo mismo de fetiche que de mito, en la subjetividad de la vida cotidiana.

Pareciendo de lo más normal lo mismo el enriquecimiento ilícito que el pedir perdón por agravios legal y éticamente  injustificables. Tanto o más cuando se trata de quienes primeros obligados al respeto pleno al estado de derecho, como es el caso del presidente Peña Nieto, optan por la comodidad del perdón y el olvido.

Se perdona pero no se olvida en las lides del amor. O en este terreno de la pasión humana, se olvida pero perdonar, ¡jamás!

Lo que extrapolado a la vida pública, bajo el mandato de la “Ley de Herodes”, carece de sentido. Se perdona y se olvida, no hay de otra, salvo estar dispuesto a sufrir las consecuencias como ya sucede con aquellos que, en el ejercicio periodístico, “extralimitándose” destaparan la “Caja de Pandora” investigando sobre los turbios orígenes de “La casita Blanca” de la familia presidencial.

Pecata minuta, dirían los veracruzanos, frente a la cauda de corrupción, impunidad y agravio a la sociedad que arrastra el peor gobernador que la entidad ha padecido. La “Casa blanca” de la familia Peña, no es nada frente a miles de millones de pesos de los contribuyentes, extraviados en el doble fondo de las arcas públicas.        

Ni perdón ni olvido, dice Veracruz entero, azuzado por su gobernador electo. Javier Duarte y compinches partícipes del saqueo, lo menos que merecen es cárcel. A todos ellos el peso de una  ley que para Peña Nieto y el poder fáctico que le sostiene, es letra muerta.

Si el presidente, impune  espera  perdón y olvido por errores cometidos  y agravio al pueblo de México, perdón y olvido para los desmanes de Duarte de Ochoa están en la misma tesitura. Con que cara Peña Nieto establecería distingo alguno, salvo el recurrir a la “Ley del embudo”, reventando el hilo por lo más delgado.

Chuburná Puerto, Yuc., 22 de julio de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para unos ¿ganó el PAN o perdió el PRI?

En tanto que para otros Morena ganó perdiendo y el gran perdedor fue el PRD.

Gano Veracruz, dicen los más.

Parafraseando a Ramón de Campoamor, en el momento que se vive en Veracruz nada es verdad ni mentira, todo se ve de acuerdo al cristal con se mira. Ante la incertidumbre de un futuro incierto, todos somos ganadores a la par que perdedores. Como a cada quién le fue en el circo electoral en cada quien se alberga la miel del triunfo o el vinagre de la derrota cuando, al fin y al cabo, ganadores o perdedores, todos vamos en el mismo barco.

Si la esperanza muere al último, que ello nos sirva de consuelo. Ya vendrán tiempos mejores.

Y si en este mundo traidor, soñar con un Veracruz mejor todo es un sueño, sea verdad o sea mentira, nada nos impide construir nuestra propia realidad. No por nada la imaginación no tiene límites.

¿Y la realidad real, crisol cotidiano de nuestra desventura?

Unos ganando perdieron y otros, perdiendo ganaron. Veracruz hoy está postrado, de rodillas y sin expectativas de cambio real. Vana ilusión, necesidades sentidas no son necesariamente necesidades reales para salir de la postración.

“Es la economía, estúpido”, dijeran con acierto. No es lo mismo escuchar lo que queremos escuchar que callar para engañar. El pueblo quiere sangre que en eso del comer, ya mañana dios dirá.

El divorcio entre la llamada sociedad civil, como mandante, y clase política, como mandataria, es más que evidente en el remedo de democracia que priva no sólo en Veracruz, también en todo México y, sin duda en el resto del mundo. Ello define nuestra realidad política, económica y social real y el alcance de nuestros sueños, expectativas y desventuras. Ni somos ni no somos, a la luz del cristal con que se mira Veracruz ni es de todos ni de la minoría que gobierna para la minoría.

Reconciliación

Los llamados a la conciliación y al evitar la polarización de la sociedad, están enfocados a calmar los ánimos de los rijosos, los políticos, incluyendo los expresados por el Sr. Peña Nieto y el gobernador de papel. A la llamada sociedad civil ni le va ni le viene; ni mucho menos es tema de preocupación. Ni el odio ni el encono divide a los veracruzanos de a pie, como para ser destinatarios de los demagógicos llamados.

La diversidad de opiniones, puntos de vista y posicionamiento de los votantes respecto a partidos y candidatos en pugna, pasada la elección en eso queda, recuperando las aguas su nivel y a otra cosa mariposa. Al fin y al cabo, sea cual fueren ganones o perdedores, en la toma de decisiones que nos afectan a todos, somos simples convidados de piedra.

Cumplimiento de propuestas y promesas de campaña habrán de reducirse a aquello que dentro de lo posible, esté en el ánimo y voluntad política de quien ajeno a la voluntad popular, haga gobierno.

Así las cosas, no teniendo caso el que en el seno de la llamada sociedad civil el encono alimente negativamente la relación familiar o de amistad, extendamos la mano al otro, convencidos de que siendo adversarios, pese a la insidia de una guerra sucia, jamás nos vimos como enemigos.

Ni perdón ni olvido

Otra cosa es el agravio que la sociedad acusa respecto a los actos de un gobierno fallido y de un gobernador que nunca estuvo a la altura de sus responsabilidades. Ahí sí, ni reconciliación ni olvido. Cuidado y se lleva adelante la farsa de  desvirtuar resultados de la elección; el hartazgo y descontento social podría tomar color de hormiga. Se votó para elegir un gobierno diferente, eficiente y eficaz, voltear la tortilla cupularmente para favorecer a uno u otro candidato, a gobernador o a diputado local, sí que despertaría en las mayorías irracional encono y sed de venganza. Cuidado.

A lo hecho pecho, se votó y la autoridad electoral dio un resultado que los sufragantes dan por bueno. Si hubo fraude, y los escépticos lo dan por hecho, ni modo, hoy por hoy el arroz ya se coció, para que tantas vueltas estando el suelo tan parejo. ¿O se trata de ponerle más leña al fuego incendiando  la pradera?

Lo que queda para la historia

Lo relevante en el ánimo colectivo es que de buena fe y con un alto sentido de civilidad y voluntad de participar, el 54 por ciento de los electores potenciales en la entidad, acudieron a las urnas no solo a votar, también a expresar el sentir de cada quien respecto a las instituciones, la política y los políticos, así como el deseo implícito de contribuir al cambio que Veracruz exige de su gobierno.

La tarea era echar del gobierno al PRI. Anhelo de los hartos e inconformes. Si se pudo. Haiga sido como haiga sido, acierto o error en la elección, el voto ciudadano inclinándose a favor de la alternancia hizo valer su propósito. Para bien o para peor, descontento y hartazgo pudieron más que la estructura mafiosa de un partido político que, por más de 80 años, ha mantenido secuestrada en su provecho a una incipiente y endeble democracia representativa. El futuro inmediato aún no está escrito. La realidad real tiene por encargo la última palabra.

¿Cheque en blanco o beneficio de la duda?

Pasada la elección y contándose ya con un gobernador electo que, “haiga sido como haiga sido”  capitalizó en su favor el voto del descontento de amplios sectores de votantes -numéricamente mayor que el voto duro del PAN-PRD-, la sociedad civil debería reflexionar sobre la conveniencia de extenderle un cheque en blanco a Miguel Ángel Yunes Linares, o concederle el beneficio de la duda.

Siendo tanto o más los ofrecimientos de campaña que las necesidades sentidas de una población agraviada y ninguneada, el gobernador entrante tiene ante sí el reto de desvanecer tal descontento y hartazgo, cumpliéndole para legitimarse ya no sólo a sus electores sino a los veracruzanos todos sin distingo de camiseta. De no cumplir o cuando menos dado el tiempo perentorio para ello, sentar las bases para un auténtico cambio en la conducción de la cosa pública, el malestar social ira en crescendo poniéndose en riesgo una vez más la paz social y la gobernabilidad.

Corresponderá a la sociedad el evaluar desempeño y compromiso en los primeros seis meses del nuevo gobierno en la entidad, separando hechos concretos de la paja mediática del discurso triunfalista y sin sustento. Alternancia no es garantía, recordemos a Fox y Calderón.

Esto por lo que toca a lo local. En cuanto a factores externos que sin duda también inciden en el ánimo de la población, como es el caso de la imposición de las reformas llamadas estructurales del gobierno federal, que han generado mayor desigualdad, pobreza y exclusión, habría que partir de la idea de que el gobernador electo no es suicida. Se deberá en todo tiempo más que los partidos que le postularan y a los veracruzanos, al presidente Peña. De eso a mi juicio no cabe la menor duda. Luego el reto a enfrentar reside en el cómo conciliar el interés más general de los veracruzanos con la mano que meciendo la cuna meterá basa desde Los Pinos. Habida cuenta de la dependencia política y presupuestal que Veracruz guarda respecto a la federación.

Conciliación exigida y negociación obligada. De lo contrario, descontento y hartazgo no perderán presencia en la entidad. Y aquí cabe preguntarse si Miguel Ángel Yunes Linares está a favor o en contra de las reformas energética, educativa, laboral, o de salud, cuya incidencia en la entidad es manifiesta contribuyendo a favor o en contra del desempeño económico y social de los veracruzanos. Así cómo hasta donde contará con arrestos y capacidad personal y de gobierno para cumplirle a cabalidad a los veracruzanos sin distanciarse de las políticas públicas neoliberales bajo su responsabilidad en Veracruz.

Hojas que se lleva el viento

Una cosa es Juan Domínguez y otra, muy distinta… El PRI si bien fue vapuleado electoralmente el pasado domingo, no está muerto. El dinosaurio, al iniciar el 2017 seguirá siendo primera minoría, gobernando para efectos prácticos en más de la mitad del territorio nacional, amén de contar con la titularidad del poder ejecutivo federal. La votación del domingo 5 en contra del tricolor no es suficiente para darle vuelta a la tortilla, así que no hay que cantar victoria por anticipado. Si en el ánimo colectivo está el echar al PRI del gobierno en México, hace falta algo más que triunfos parciales en las entidades federativas, incluida la capital del país. Los partidos que se le oponen en el 2018 tendrán que echar mano, más que del justificado hartazgo y descontento en amplios sectores de la población, de una ardua tarea de información, politización y organización en los terrenos de las clases medias,  para dar paso a una auténtica alternancia sustentada en el voto razonado de las mayorías. Si el estómago vacío electoralmente es mal consejero, el hígado enardecido es aún peor cuando de construir un cambio verdadero se trata.

El cambio tiene un costo. Asumámoslo racionalmente con visión de largo aliento.

Xalapa, Ver., 12 de junio del 2016.

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

En el marco de la tragicomedia en que un gobierno fallido arrastra a la vida política de la entidad, no deja de sorprender el que los aspirantes a la minigubernatura de dos años insistan en orinar fuera del tiesto.

Tras meses de precampaña, los aspirantes inician el proceso de registro formal de sus intenciones sin modificar un ápice la tónica triunfalista y mesiánica con la que han bombardeado a propios y extraños. El yo por delante, fuera de contexto con el que asumen ser los llamados a transformar para bien a una entidad federativa postrada y en constante deterioro en todos los órdenes, habla por sí del carácter triunfalista y sin sustento del discurso

De espaldas a un ominoso horizonte nacional e internacional en el que estancamiento y recesión sistémica es la única luz que se vislumbra al final del túnel, machaconamente reiteran su disposición de salvataje para enderezar el gran entuerto en escasos 18 meses. Yo estoy listo, yo puedo, yo estoy limpio, yo generaré miles de empleos con mejores salarios, yo protegeré a los veracruzanos de la violencia criminal, yo acabaré con corrupción e impunidad, yo aseguraré un futuro pleno de oportunidades para los jóvenes. Yo, yo y sólo yo, y nadie más, es la cantaleta de moda en el proceso electoral en marcha, como si de un solo hombre o mujer dependiera el enderezar el rumbo y retomar el sendero perdido.

En contraste, la realidad real ofrece un panorama distinto. No hay respuesta válida para una crisis sistémica global. El deterioro económico es generalizado en todo el orbe y su tendencia a profundizarse se agudiza. En México el INEGI anuncia recesión y el Banco de México advierte que las posibilidades de crecimiento y rescate del empleo son limitados. El gobierno federal aprieta el cinturón y los recortes al presupuesto son ya pan de cada día,  en detrimento de tan optimistas como infundados propósitos y objetivos de un presidente Peña al que el país se le escurre entre los dedos.

Ni a cual ir, tanto quienes aspiran a la gubernatura como los que se apuntan para el relevo de la Legislatura en funciones, cojean del mismo pie.  Cual iluminados tenedores de una varita mágica capaz de enderezar al jorobado más contrahecho, pasan por alto que la realidad real les desmiente.

Ni apego al contumaz contexto de una realidad real ni la más mínima idea de lo que siendo deseable es posible realizar en el corto período de transición. Sólo el prurito de convencer con un falso discurso a un electorado potencial que, curándose en salud por principio niega el sufragio a una partidocracia corrupta, voraz e impune que a fin de cuentas, su propósito último es mantener secuestrada a una incipiente democracia representativa.

Hoy precampañas, mañana campañas, para culminar en junio próximo con una elección que por principio para el imaginario colectivo no garantiza nada que no sea más de lo mismo.

Estimados lector@s, si buscan que alguien les cuide, les de empleo, les mejore el salario y les asegure una vida digna, no lo piense mucho, sólo voten deshojando la margarita. Para el caso es lo mismo, con  más de lo mismo te gratificará con creces el poder del yoyo.

Hojas que se lleva el viento

Indignante el que texto servidores al servicio del autismo oficial,  califiquen a la megamarcha universitaria como fruto de la manipulación político partidista del PAN, orquestada desde las sombras por Miguel Ángel Yunes Linares. Si esta burda maniobra del denostado gobernador fallido estuviera respaldada por algún viso de verdad, su difusión por diversos medios tendría que interpretarse como un flaco servicio al PRI y a sus precandidatos, al exhibir una capacidad de convocatoria y manipulación social de la alianza opositora que está muy lejos de tener. Para el grueso de la sociedad, la maniobra duartista no es otra cosa que una expresión palpable de desprecio ya no sólo a la comunidad universitaria y al respaldo que le diera la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, también a la inteligencia de los veracruzanos. Patadas de ahogado de un pseudo gobernador aferrado con desesperación a un cargo que la sociedad le niega.

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J. Enrique Olivera Arce

Fiar al enemigo político la capacidad de construir un proyecto democrático y una alternativa popular es tanto como abrir el gallinero al zorro, ponerlo de vigilante, pretender que no se coma a las gallinas y luego negar la naturaleza predadora del zorro. Marcos Roitman Rosenmann

Todo indica que las precampañas de quienes aspiran a gobernar a Veracruz además de polarizar a las audiencias y fragmentar la intención del voto, también cumplen con la tarea de desviar la atención de la opinión pública, privilegiando estridente ruido mediático en torno a la crisis de gobernabilidad provocada por Javier Duarte de Ochoa, soslayando la gravedad del momento que se vive en economía y finanzas nacionales bajo el modelo neoliberal que impulsa Peña Nieto, como si la entidad fuera ajena a un desastre que nos compete a todos por igual.

Todos los aspirantes, sin excepción estiman redituable hablar de lo que en la coyuntura una mayoría considerable quiere escuchar. “La gente quiere sangre, tiene sed de venganza”, se dice entre quienes conocen del paño electoral y en ello se concentra la monotemática proselitista de descalificación oportuna de un gobierno fallido, como si toda la responsabilidad de la debacle que se vive en Veracruz fuera del hoy denostado Javier Duarte de Ochoa y, por lo consiguiente, la solución a los problemas vigentes y futuros radicaría en un nuevo estilo de gobernar y simple cambio de estafeta en la administración pública. Evadiéndose el hecho irrefutable de que dos presidentes, Felipe Calderón y Peña Nieto no sólo han tolerado sino incluso respaldado a quien se aspira a suceder.

Así, los que ayer callaron hoy se asumen médicos de cabecera de Veracruz, recetando cárcel para los prevaricadores y saqueadores a partir de un falso diagnóstico en el que lo obvio de un pésimo gobierno es punto de partida. El modelo privatizador y empobrecedor que se impulsa desde Los Pinos bajo la batuta de los poderes fácticos empresariales, no cuenta, no afecta a Veracruz, no requiere de revisión, cuestionamiento y corrección; en el discurso distractor ni es padecimiento que acuse la entidad ni merece médico, remedio y el trapito.

Evadiéndose con pleno conocimiento de causa, que el deterioro económico y social de un país en crisis en el que Veracruz no es ajeno, no sólo va de la mano del desastre financiero y de gobierno de la administración duartista, sino que incluso le antecediera a partir de los gobiernos priístas que adoptando el llamado “Consenso de Washington”, impusieran el modelo neoliberal que hoy padecemos, secundado en su momento en la alternancia panista con Vicente Fox y Felipe Calderón.

Temática tabú esta última, en tanto que por encima del interés presente y Futuro de Veracruz está el no cuestionar, confrontar o contradecir a Peña Nieto y su cohorte de aprendices de brujo, generadores de mayor desigualdad y pobreza. El interés personal y partidista por encima del interés nacional.

“De lengua me como un plato”, dice refrán popular, aplicable a la retahíla de frases hechas, medias verdades y medias mentiras. Fácil resulta hablar, ofrecer, prometer, señalando consecuencias y evadiendo origen último de la problemática multidimensional que se vive en Veracruz y en el país entero. El pueblo quiere escuchar que habrá cárcel para los saqueadores de cuello blanco, y a eso se atienen los aspirantes para ganar aceptación y sufragios, pero lo que no se escucha es que además de merecida prisión quienes han traicionado a Veracruz también deberían regresar lo que se llevaron. Mucho ruido y pocas nueces, en diferente tono y con diverso énfasis, pero el discurso distractor iguala a los aspirantes en la búsqueda del mini gobierno de dos años. Lástima le diríamos a Margarito, en primera y última instancia ello no augura otra cosa que gatopardismo. Luego cabe la interrogante: ¿estarían dispuestas las mayorías a sufragar en junio próximo a favor de partidos y candidatos que ofrecen atole con el dedo, evadiendo lo sustantivo?

¿Votaríamos a favor de la venganza, simulación y más triunfalismo sin sustento, a sabiendas de que desigualdad, pobreza e inseguridad lejos de disminuir se profundizarán con un gobierno estatal subordinado al modelo “reformador” de Peña Nieto?

A lo mejor sí, a lo mejor no, todo depende de si las mayorías hoy mirones de palo, estarían dispuestas a despertar a tiempo.

Hojas que se lleva el viento

Ramon-Castro-Ruz

Ramón Castro Ruz (“Mongo”

Ramón Castro Ruz (“Mongo”), hermano mayor de Fidel, falleció la mañana de hoy 23 a la edad de 91 años. Paradigma de amor a la tierra y al trabajo revolucionó la ganadería bovina cubana. Tuve el privilegio de recibirle en mi casa en los márgenes del río San Pedro, en el Plan Balancán-Tenosique, Tabasco y, más tarde en reciprocidad me invitó a una inolvidable velada en el Plan Especial Genético de Picadura en el que se desempeñara como Director. A su muerte ostentaba el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Descanse en paz.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Javier Duarte de Ochoa

Javier Duarte de Ochoa

Tras un prolongado y madrugador pre proceso electoral 2016, formalmente arranca la contienda por la absurda minigubernatura de Veracruz que, de manera arbitraria, el congreso local le aprobara a Javier Duarte. Pre proceso que entre otras cosas, a más de desgastante, se viera descarrilado por el propio gobernante en su afán de dar continuidad al proyecto transexenal de Fidel Herrera Beltrán. A ello se suma el estira y afloja en torno a la designación de candidatos a la diputación local que entre otras cosas, habrá de calificar la elección de gobernador.

En consecuencia y en congruencia con usos y costumbres veracruzanos, toda la atención de la llamada clase política y por lo consiguiente la prensa de la entidad, está puesta en el proceso que iniciando el pasado lunes está arropado por un clima negativo de especulación, chismes y rumores, lo mismo al interior de los partidos contendientes que al exterior de éstos. Bombardeando con dimes y diretes a un electorado potencial que, por principio mirón de palo, se mantiene al margen alimentando lo mismo desconfianza que rechazo a una actividad político electoral que no le merece credibilidad.

Incredulidad, desconfianza y rechazo que se ha ganado a pulso una partidocracia simuladora y rapaz, alejada de los intereses más caros de una ciudadanía que no se siente representada en la toma de decisiones que le competen.

Aspirantes y expectativas en el arranque

Son tantos los que queriendo alcanzar la gubernatura estatal, aspiran a la soñada nominación como candidatos por sus respectivos partidos o por la vía de candidatos independientes, y hasta sin registro oficial, que el arranque del proceso es un verdadero galimatías en el que lo único que genera en la percepción ciudadana, es que todos aspiran al poder por el poder mismo. Mucho ruido mediático y pocas nueces en el sube y baja de personajes conocidos unos y desconocidos otros para la población, que el objetivo central que debería importarnos, como es el rescate y reconstrucción de Veracruz se pierde en el río de tinta vertido para hacer pesar mediáticamente a uno u actor beligerante..

Acostumbrados a la rancia dinámica inercial del juego electoral, todo se hace girar en torno a los personajes que de manera directa o indirecta, cuentan con mayores posibilidades de éxito en su propósito. Lo mismo para ensalzarlos que para exaltarlos o denostarlos y descalificarlos, a la par que éstos, afanosamente muestran el músculo con la clásica movilización y concentración de simpatizantes y presuntos seguidores ávidos de escuchar y aplaudir el manido discurso, preñado de promesas y lugares comunes, incluído el hoy de moda que habla de crítica y distanciamiento para con el gobernador fallido.

Paradójicamente, aspirantes, seguidores y amanuenses a modo, coinciden en destacar del discurso la hueca alusión al cambio y rescate, enriquecida con la vana promesa de ejemplar castigo para los prevaricadores. Paradójico, en tanto que cambio, rescate y reconstrucción no pasan por la vía electoral ni los aspirantes se expresan con claridad en lo que para cada uno significa el sacudir a Veracruz de su marasmo y ponerlo en el camino correcto, con más ánimo de expresar lo que la audiencia quiere escuchar que de tomar con autenticidad el toro por los cuernos.

Verdadera Torre de Babel que anidada en el ruido mediático, hace de la palabra hablada o impresa cortina de humo tras la cual se oculta ausencia de voluntad política para afrontar con seriedad y al costo político implícito, las tareas que exige un proceso real de cambio y tranformación para la entidad. Lo cual dentro de la turbiedad de la contienda electoral que desembocará en la elección de julio del 2016, resulta hasta cierto punto lógico. Nadie en sus cabales se comprometería a transformar la realidad presente con un límite de tiempo acotado, en el mejor de los casos, de no más de 15 meses calendario.

Y tan es así esto último, que no hay nada que verse sobre propuestas fundadas en un diagnóstico puntual, sectorial y regional, a partir del cual trazar un curso de acción viable cuando menos para crear las condiciones necesarias para que, en los años posteriores al absurdo de dos años, se cuente lo mismo con brújula que con rumbo cierto para encauzar a la entidad en las tareas del crecimiento y desarrollo. Esto bajo la premisa de que las finanzas quebradas de la administración pública no constituirán palanca alguna para un plan o programa aceptable para limpiar el cochinero, antes al contrario.

Pero aún hay más. No basta con un buen diagnóstico del estado que guarda la vida económica y social de la entidad para sustentar un plan emergente de gobierno. A ello obligatoriamente habría que sumarle en previsión, las tendencias más generales de la estrategia neoliberal peñista que inciden o no para avanzar o retroceder y, con mayor razón, aquellas tendencias que en el marco del mundo globalizado, amenazan al todo y, por ende a las partes, con transitar por un periodo de tiempo no cuantificado de estancamiento, recesión y deterioro social que a partir del 2016, condicionan la marcha de la sociedad planetaria.

Sin este marco de referencia, sea cual fuere el llamado a gobernar a Veracruz en el mini periodo de dos años, a juicio de quien esto escribe, toda propuesta, programa o promesa no pasaría más allá de un simplista onanismo retórico y esto, es desafortunadamente lo que a estas alturas se alcanza a percibir lo mismo en partidos, coaliciones y aspirantes a candidatos que en el coro mediático. Lo cual debería parecernos grave y preocupante en tanto el futuro de Veracruz nos atañe a todos.

El V informe

Y es en este escenario turbio y desalentador que Javier Duarte de Ochoa, en un acto más de triunfalismo sin sustento y exaltada simulación, rinde su V informe de gobierno sin el mínimo de honestidad y conocimiento de causa de una realidad que le rebasa y abruma. Con el más bajo índice de aceptación, popularidad y credibilidad, el gobernante fallido se exhibirá desnudo ante sus gobernados, firmemente convencido de que vistiendo atuendo de finos hilos de oro y pedrería sin par, justifica la prosperidad de los veracruzanos que sólo anida en su mente desquiciada

Y al final del día, prolegómeno del nuevo año de mal gobierno, despilfarro, corrupción impune y desvaríos, de su V informe sólo quedará en el imaginario colectivo la interrogante de donde quedó el dinero que hoy es deuda.

Xalapa, Ver., 14 de noviembre de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bueno, parece que no sólo al gobernador de Veracruz le interesa y urge desviar la atención en los tendidos, poniendo en primer termino el desbarajuste electoral por sobre los problemas de fondo que acusa la entidad. También el gobierno federal hace lo propio, ahora con el falso debate mediático de la legalización de la marihuana a partir del amparo que concediera la SCJN a cuatro individuos de una organización de la sociedad civil, quitándole presión en la opinión pública a temas torales del país, como el económico, la movilización magisterial, el affaire no resuelto de Ayotzinapa o la violencia criminal que, como la humedad, se cuela y extiende a lo largo y ancho del territorio nacional.

Cortinas de humo que, al parecer, tanto a Javier Duarte, en su caso, como al Sr. Peña les vienen como anillo al dedo para cerrar el año con el menor número de tropiezos en el imaginario colectivo.

Deuda pública y corrupción impone como corolario, pasan a segundo término en Veracruz, tocándole en suerte al presidente del CDE del PRI el ser el patiño a modo, lo mismo con su “misoginia” que con su orquestado cosquilleo mediático en los ijares de los senadores Yunes Zorrilla y Yunes Landa. No sólo la prensa oficialista, también la independiente y crítica, se han ido con la finta electoral aceptando sin remilgos que el problema de Veracruz es de liquidez de una administración pública quebrada y, por tanto prácticamente insoluble y ya demasiado manoseado, y no económico como lo pusiera sobre la mesa Javier Duarte, cuando la realidad real apunta en contrario, agudizándose la crisis en el aparato productivo estatal que va de la mano con un deterioro social en crescendo.

Para el caso del Sr. Peña, por lo consiguiente. La presión de la percepción social que se refleja en un bajo nivel de aceptación del presidente, se alimenta a partir de dos temas sustantivos, el estancamiento económico y como corolario el tropiezo de las finanzas públicas, así como la inseguridad fruto de un incremento no aceptado oficialmente del accionar de la delincuencia organizada. A estos temas se agrega en lo específico el enredo de la fuga del “chapo”, el conflicto magisterial y el affaire Ayotzinapa, anidados en el imaginario colectivo e interpretado como falta de capacidad, eficacia y transparencia en el quehacer gubernamental.

Sin perder de vista que para algunos sectores mejor informados, el deterioro creciente de la industria petrolera y eléctrica nacionales, perdiendo peso específico en la conformación del presupuesto federal, acompañado de la ya imparable devaluación del peso, se considera en el ámbito de la percepción ciudadana como un fracaso de Peña Nieto en la implementación de las llamadas “reformas estructurales” como instrumentos para reactivar la economía.

De ahí que el colocar el falso debate sobre la misoginia de un político de medio pelo o legalización de la marihuana como temas de la mayor relevancia, habría que considerarles como un éxito tan coyuntural como efímero en las estrategias mediáticas tanto de Duarte como del Sr. Peña. La salida casi inmediata del secretario de gobernación, abriendo las puertas al debate en el marco previo a la cobertura informativa con motivo de la visita de Raúl Castro a México, o las declaraciones en tratándose de Veracruz de la secretaria general del CEN del PRI, Carolina Monroy y el correspondiente bombardeo mediático sobre estos temas, así lo confirman.

Lo destacable del caso es que por sobre la coyuntura cortoplacista, la terca realidad tiende a imponerse. A una cortina de humo casi de inmediato hay que sobreponerle otra sin que pueda ocultarse del todo la problemática estructural del país. Más allá de lo mediático, la percepción colectiva no quita el dedo en los renglones de que le son vitales y de atención cotidiana, como el desempleo, la desigualdad, la pobreza y y la seguridad individual y comunitaria agravados por los efectos de la crisis globalizada.

Lo grave es que ni la problemática de Veracruz ni la que acusa México en su conjunto, se resuelve mediáticamente, posponiéndose el tomar el toro por los cuernos con estrategias viables y políticas públicas para enderezar el rumbo perdido. Tanto Peña como Duarte se han atado a sí mismos las manos estando imposibilitados para cambiar de caballo a mitad del río, cediéndole terreno a la terca realidad que se les opone.

Luego tal similitud coyuntural de tesituras, no es de dudarse configuren el tejido de la misma sábana con la que ambos, Peña y Duarte, se cubren para en el caso Veracruz dejar hacer dejar pasar hasta donde el tiempo y los veracruzanos aguanten. De otra manera para quien esto escribe, opinador que no periodista, desde endenantes el gobierno federal hubiera llamado a cuentas al gobernador fallido. Y esto no sucede por más evidente que sea el agrio divorcio entre Javier Duarte, la realidad real y el hartazgo de sus gobernados.

Hojas que se lleva el viento

Con dinero, acarreos y resoplidos se intenta revivir a la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos (CNC) para que el PRI pueda recuperar el voto duro en la zona rural. Vano intento, para hombres y mujeres en el agro veracruzano no viendo lo duro sino lo tupido con el abandono que padecen desde hace más de tres décadas, ni confían en dirigentes de oropel ni esperan que por la vía electoral se resuelva la compleja problemática de la producción agropecuaria, forestal y pesquera que aqueja a la entidad. Dicen que el campesino es medio tonto, pero no. Sabe bien distinguir entre liderazgos auténticos y dirigencias espurias surgidas del terreno de los explotadores de siempre.

-ooo-

Javier Duarte ya no tiene la fuerza de endenantes para someter, cooptar o comprar y manipular a los partidos que se oponen al PRI y sus señalados satélites, de ahí que ya se de como un hecho la alianza electoral entre el PAN y el PRD en Veracruz, contando con la venia de sus respectivas dirigencias nacionales como una opción viable de alternancia en la gubernatura de la entidad. Alianza que se construye al margen de identidades ideológicas y sobre el supuesto pragmático de que a partir del hartazgo social el número de votos por alcanzar en el 2016 será suficiente para vencer la estructura facciosa y estrategia al tricolor. Falso supuesto, el electorado hoy día está más despierto y para el imaginario colectivo PAN y PRD se sumaron al PRI en el llamado pacto por México, entregando la industria petrolera y eléctrica al capital internacional con la reforma energética. Los veracruzanos tampoco olvidan el papel jugado por estos partidos en la aprobación del criminal endeudamiento aprobado en el congreso local. Del plato a la boca suele caerse la sopa y otra alianza, más congruente y comprometida podría dar la sorpresa. Al tiempo.

Xalapa, Ver., 08/11/2015

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que se ve, es.. Anónimo

En medio de una profunda crisis de aceptación social y credibilidad, el gobernador de Veracruz se resguarda con patadas de ahogado que ponen en condiciones de alto riesgo ya no solo la ya de frágil condición que guardan tanto la economía como la hacienda pública estatal, también la gobernabilidad y la paz pública Patadas de ahogado de un gobernador fallido que, con la complicidad de un poder legislativo abyecto y el silencio del judicial, colman ya el hartazgo de una sociedad lastimada y dolida.

Esto a ciencia y paciencia de una población que, como invitado de piedra, no tiene ni voz ni voto en una democracia simulada, en la que una minoría privilegiada y corrupta se despacha con la cuchara grande con toda impunidad, haciendo y deshaciendo a su antojo ante el silencio masoquista de las mayorías.

Pálido reflejo de la crisis de representatividad que acusa en el entorno más amplio del contexto nacional el régimen político vigente -sustentado en una partidocracia voraz, insensible, corrupta- por principio obsoleto por obvia caducidad de su función social y política, Veracruz se debate en su propio lodo.

Crisis veracruzana que la mayoría de los medios de comunicación en la entidad parecen ignorar, o bien le descartan en su agenda de negocios, atendiendo más a sus intereses coyunturales cortoplacistas que a la función que la sociedad le tiene encomendada.

Se dice que el hilo se revienta por lo más delgado y Veracruz se encuentra ya en tal tesitura como parte del todo nacional, exhibiendo la podredumbre de las póstulas que afloran en el cuerpo económico, político y social de la entidad. Si Veracruz en el pasado destacara por su pujanza económica, su fortaleza política al servicio de gobernabilidad y gobernanza del partido detentador del poder formal, y un tejido social proclive a la cultura y el progreso, hoy por hoy no es ni la sombra de lo que endenantes fue. Así lo asienta la estadística oficial, lo percibe la población y lo ratifica una clase política ramplona, rapaz y acomodaticia, que se resiste a aceptar su flagrante divorcio con la llamada sociedad civil, renunciando a la salvaguarda de las mejores causas de la sociedad veracruzana.

Lo paradójico de esta situación es que percibiéndolo, una inmensa mayoría de la población en Veracruz deja hacer deja pasar, avalando con su silencio y ausencia de ciudadanía responsable y consecuente, todo aquello que por principio le afecta y lastima. “Palo dado ni Dios lo quita”, dice para sus adentros la víctima del desorden, el saqueo y la corrupción oficial impune, haciendo gala de un enorme sentimiento de resignación frente a lo que presumiblemente no está en sus manos remediar. Y de eso se vale quienes gobiernan profundizando el lamentable y desastroso estado de cosas que tiene postrada a la entidad.

Y aún más paradójico, el observar que la mayoría de los medios de comunicación y sus “formadores de opinión”, presuntamente mejor informados que la audiencia a la que dicen servir con verdad y objetividad, toma el rábano por las hojas, destacando lo accesorio y callando lo sustantivo; contribuyendo por comisión u omisión al deterioro generalizado de una entidad federativa que debiera tener mejor destino.

El que paga manda y, con este criterio empresarial, la prensa, salvo contadas y honrosas excepciones, dice lo que el régimen corrupto quiere escuchar y propalar. Sin parar mientes en que la terca realidad real desmiente a la palabra escrita. O, en el mejor de los casos, contribuyendo inconscientemente con cortinas de humo sustentadas y alimentadas con rumores, chismes y maledicencias en torno a la grilla que no política, en el quehacer gubernamental y partidista; constituyéndose en juez y parte de la crisis del régimen y agotamiento de la administración duartista en la entidad.

En este escenario pedestre, sociedad, gobierno, política y prensa son a la par víctima y victimarios de sus propias contradicciones. Y es en este marco que la posibilidad del tan necesario como urgente rescate de la buena marcha de Veracruz, se aleja cada vez más en un ominoso horizonte dejando camino libre al más de lo mismo.

¿Hasta cuando? Es lo que debería preguntarse una sociedad que con más visos de masoquista que de protagonista activo de su destino presente y futuro, es parte del problema y no de una esperada solución al círculo perverso que nos ahoga.

Hojas que se lleva el viento

Estando constituido el gobierno de Veracruz por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, ninguno se salva en el perverso quehacer cotidiano por el que transita el desastre generalizado de la entidad. Los tres poderes se cubren con la misma sábana, haciendo nugatorio todo esfuerzo de la población por hacer valer el escuálido y maltrecho estado de derecho. La democracia representativa está secuestrada y el principio de soberanía popular vulnerado. Y sin embargo, lo aceptamos como algo natural y con ello somos felices, compartiendo con Duarte de Ochoa la tan distante como ilusoria prosperidad que nos motiva a seguir avalando en las urnas al dinosaurio tricolor y sus espurios satélites.

-o-o-o-

No podemos ni debemos olvidar que el PRI en Veracruz electoralmente es primera minoría, representando en el Congreso local a su voto duro y a un reducido número de veracruzanos apáticos o mal informados. A nadie más, luego la aprobación por mayoriteo del tricolor de la aberrante iniciativa de Javier Duarte, de endeudar de por vida a los veracruzanos con una cuestionable “reestructuración de la deuda pública”, no cuenta con el reconocimiento y aval de la mayoría del electorado. Vale la pena refrescar la memoria para actuar en consecuencia y negarse a la posibilidad del triunfo del tricolor en los comicios venideros.

-o-o-o-

Si no fuera porque el PRI es parte del gobierno y lo que a su interior acontece nos afecta a todos, su enlodado acontecer cotidiano en Veracruz no debería de ocuparnos y mucho menos preocuparnos, salvo para tomar nota de sus debilidades y atacarlo en las urnas donde más le duele, negándole el sufragio a sus candidato en elecciones venideras. La descalificación de las dos corrientes mayoritarias encabezadas por Yunes Landa y Yunes Zorrilla por parte de Duarte de Ochoa y el presidente estatal del tricolor, debería ser una más que obvia ventaja para la oposición, empero, hasta esta opción nos es negada en tanto no se percibe una oposición responsable y capaz de una alianza con la ciudadanía y ofertar un programa mínimo unitario tendiente a revertir el actual estado de cosas. Más de lo mismo es lo que se espera.

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A mis cuatro lectores: El Semanario en línea “Pulso crítico”, por razones de índole financiera y técnica está temporalmente suspendido en la Web. Esperamos que a la mayor brevedad quede subsanado el problema. Gracias por su comprensión.

Xalapa, Ver., 29/10/2015

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