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Tag Archives: Actualidad

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El beneplácito social por la captura de Javier Duarte se dejó sentir en todo el territorio nacional, empero, de la mano de un justificado “sospechosismo” que ya destacados analistas políticos se han encargado de destacar y a los que Peña Nieto respondiera con un “No hay chile que les embone…”.

La crisis de credibilidad que arrastra el país, pesa más que el discurso oficial. La reacción social ante el mensaje con el que el presidente Peña Nieto pusiera de manifiesto la fuerza del régimen contra la corrupción, ejemplarizando con la las recientes capturas de los ex gobernadores de extracción priísta, Javier Duarte, de Veracruz y de Tamaulipas, Tomás Yarrignton, fue de escepticismo y de sospecha de un arreglo en lo oscurito garantizando el silencio de los detenidos.

No podía esperarse otra cosa. La credibilidad y desconfianza en las instituciones encargadas de procurar y administrar la justicia en el país, ganada a pulso por el régimen político mexicano da para mucho. Y si bien es de aplaudirse el que el gobierno haga su trabajo, la opacidad de sus acciones da lugar a duda sobre su eficiencia y eficacia.

Con mucha mayor razón cuando estas acciones se politizan, sirviendo de marco a intereses electorales en juego, como podría ser el caso de los presuntos saqueadores hoy a resguardo de las autoridades. Pareciendo que el objetivo último en tiempo y forma de las detenciones de marras es lo mismo de un acto propagandístico a favor del partido en el gobierno ante los próximos comicios en Edomex, Veracruz, Nayarit y Coahuila, que el de un gran distractor tras el cual ocultar el fracaso gubernamental tanto en el combate a la corrupción e impunidad como en materia de seguridad pública, talones de Aquiles del Estado mexicano.

Cortina de humo que más allá de las consecuencias ulteriores que ameriten los aún presuntos actos delictivos de Javier Duarte y Tomás Yarrington, también opera a favor de distraer la atención de la sociedad en lo referente al pobre desempeño de la economía nacional reflejada en el bolsillo de las mayorías empobrecidas.

Esto en el orden nacional. Por lo que toca a Veracruz, la detención del ex gobernador Duarte de Ochoa, no deja de ser parte del show mediático con el que Miguel Ángel Yunes Linares pretende justificar su empeño tanto por restablecer el estado de derecho en la entidad como del rescate de una administración pública quebrada, sin pies ni cabeza. El énfasis de la prensa estatal por destacar lo que la gente quiere escuchar, obviando la problemática toral de un Veracruz de rodillas, lo refleja.

Para empezar, no se puede ni debe pretenderse el restablecer el estado de derecho al margen de la ley. Perseguir delincuentes no está dentro de las funciones del ejecutivo estatal, como tampoco el asumirse como vocero de la Fiscalía declarando sin apego a verdad y transparencia. Y, por cuanto al rescate de la administración pública estatal, el refundir en la cárcel al ex gobernador Duarte de Ochoa ni saneará las arcas públicas ni asegura eficiencia y eficacia, mucho menos credibilidad y confianza en las instituciones veracruzanas que, hasta ahora, bajo el gobierno de la alternancia dejan mucho que desear. La corrupción, impunidad y simulación siguen siendo la constante. Nada nuevo bajo el sol.

Lo prudente sería dejar que la PGR haga su trabajo y el gobierno de Veracruz a lo suyo. El tiempo es oro y no se puede perder con el seguir quemando pólvora en infiernitos. Ya con el proceso electoral en marcha es suficiente como distractor para amainar el temporal. Empero, no se puede echar en saco roto el hecho de que el gobierno de Peña Nieto se valdrá del caso Duarte con fines electoreros. La tendencia del PRIAN pretendiendo de manera orquestada capitalizar a su favor el tema así lo indica. El gobernador Yunes Linares tendrá que aceptarlo, sumándose,  o renunciar a un  juego que sólo reditúa a su ego.

Chetumal, Q. Roo 18 de abril de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En memoria de Rafael Junquera Maldonado. Entrañable amigo que se nos adelantara en el camino.

Una vez definidos los candidatos de los partidos políticos – no de la ciudadanía-  a la contienda electoral que desembocará en la elección de las 212 fórmulas edilicias de la entidad, vale considerar  aspectos a mi juicio relevantes para el electorado en el camino a la decisión a tomar frente a las urnas el próximo 4 de junio.

Tanto a nivel nacional como en nuestra aldea, la sociedad ha cambiado, no es la misma la que emitirá su voto en el 2017 que la que en el pasado se sometiera electoralmente a las reglas del juego, usos y costumbres del partido hegemónico. Lo que obliga a pensar que a diferencia del pasado, para la elección edilicia en Veracruz pesará más la percepción negativa que se tiene tanto del poder público como de los partidos contendientes, que de los candidatos, independientemente de la aceptación o empatía que estos últimos generen en la ciudadanía;

En estas condiciones atípicas de la vida política nacional, el proceso electoral del 2017 en Veracruz, va más allá de la simple elección edilicia. Lo que está en juego es la elección de gobernador y la presidencial en el 2018, y a ello está encaminada sin distingos  la estrategia partidista;

La oposición al gobierno de la alternancia y sus candidatos en la contienda,   no es homogénea.  Hay de chile de dulce y de manteca. Si bien pareciera que todos los partidos opositores van en el mismo saco,  la realidad es que van juntos pero no revueltos, cada uno persigue propósitos, objetivos e intereses diferentes que les acercan o alejan, según el caso, tanto del gobierno priísta de Peña Nieto en el orden nacional como de la alianza PAN-PRD en el gobierno veracruzano. No son lo mismo el PRI y sus satélites que con sus asegunes Movimiento Ciudadano, Morena o el Partido del Trabajo.

Ideológica y programáticamente no hay diferencias de fondo en el espectro político-electoral vigente. En la visión de mediano y largo plazo propósitos, objetivos y metas por alcanzar, sin excepción toda la partidocracia se encuadra dentro del modelo neoliberal del capitalismo salvaje de nuestra época, hoy día impulsado en México por Peña Nieto y los poderes fácticos que representa.

Coyunturalmente, dominando el pragmatismo, para un horizonte de corto plazo la oferta electoral no es blanco y negro, tiene sus matices que van desde la visión conservadora de la ultraderecha que agrupa al PAN, al PRI y al PRD, que la de un reformismo más o menos progresista en forma y fondo de Morena y, quizá de  Movimiento Ciudadano, que le apuestan a un cambio en el statu quo del régimen político, económico y social dominante,  frenando políticas públicas empobrecedoras y contrarias a principios sustantivos de independencia y soberanía nacional.

Luego es en la actual coyuntura político-electoral en la que habría poner énfasis en la toma de decisiones ciudadanas frente a las urnas. Definiendo con el voto lo mismo el mantener más de lo mismo o bien, el apostarle a un cambio que, por modesto que sea, como reza la conseja popular, “algo es algo, dijo un calvo”, contribuya lo mismo a la oxigenación de la vida política,  fortaleciendo el poder ciudadano y ulterior rescate de la democracia representativa en la entidad.

Del voto razonado en la contienda en curso, dependerá el peso específico que cobre el reservorio político-electoral de Veracruz para el 2018.

La ciudadanía tiene la palabra, el balón está en su cancha.

Hojas que se lleva el viento

Más allá del diferendo verbal y mediático entre el Sr. Yunes Linares y Andrés Manuel López Obrador, todo parece indicar que el gobernador veracruzano está logrando poner freno a las aspiraciones de MORENA, permitiéndole cacaraquear como minoría beligerante en el Congreso local o con discursos incendiarios en la plaza pública, pero impidiéndole se fortalezca aliándose a los movimientos sociales contestatarios que, como hongos, proliferan ya a lo largo y ancho de la entidad. La amenaza ha sido clara, la injerencia de MORENA en la protesta ciudadana en sus diversas manifestaciones, será combatida con todo el peso de la ley. Obligando al partido de López Obrador a no transgredir las reglas no escritas de un juego en el que todo se vale menos agitar las ya de si encrespadas aguas del descontento y el hartazgo social.

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El senador Héctor Yunes Landa montado en su macho, insiste en llevarle la contraria a su pariente Yunes Linares. Sin contar con autoridad moral y política para juzgar los desaciertos del gobierno de la alternancia insiste en ver moros con tranchete. Incapaz de consensuar el nombramiento del fiscal anticorrupción en la comisión senatorial que preside, olvida que en materia de corrupción el PRI en Veracruz lleva la mano. Doce años de saqueo a manos de gobiernos priistas no se olvidan.

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El primer obligado a proporcionar seguridad a la población conforme a derecho es el gobierno municipal, cosa que en el caso de la capital veracruzana el alcalde Zúñiga Martínez no contempla entre sus prioridades. Habla y habla de una coordinación entre los tres niveles de gobierno en materia de seguridad pública que no existe. El Ayuntamiento xalapeño no contribuye en nada en la tarea del combate a la ola de violencia criminal que tiene en jaque a la población, por lo que no cuenta en los esfuerzos del gobierno federal y estatal por restablecer la extraviada seguridad y tranquilidad social. Los hechos desmienten a nuestro flamante alcalde.

Cd. Caucel, Yuc., abril 12 de 2017.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En el imaginario colectivo la percepción cobra peso político cuando la realidad, siempre la terca realidad, se encarga de confirmar lo percibido. Tal es el caso a mi juicio de la incidencia de percepciones sobrepuestas en la vida política de México y, específicamente en Veracruz,  que se objetivizan   en el quehacer cotidiano de la gente, impulsando resistencia y una cada vez mayor agudización en la descalificación del régimen político vigente y la democracia representativa que de este emana.

La pérdida de credibilidad y confianza toca ya a las instituciones republicanas, poniendo en riesgo gobernabilidad y gobernanza en amplios territorios de la nación y regiones específicas de Veracruz, en los que el doble poder marcado por una delincuencia en ascenso y un poder público corrupto e incapaz de ponerle freno,  niega la posibilidad en el corto plazo de recuperar seguridad  y paz social. Lo que para la autoridad se concibe como percepción popular sin sustento, para la población es ya realidad irrefutable, cobrando un peso político que seguramente se reflejará en los resultados electorales próximos en Edomex, Coahuila, Nayarit y Veracruz con su consiguiente impacto en la elección presidencial en 2018.

La descomposición política en las entidades federativas mencionadas, ya no es percepción anidada en “mentes calenturientas”. La corrupción e incapacidad del aparato gubernamental es obvia, la democracia representativa pende de un hilo y la partidocracia rampante pierde el control, teniendo que recurrir, como en Edomex, a lo que ya se califica por los conocedores del paño como una “elección de Estado” auspiciada por el gobierno de Peña Nieto.

En Veracruz, doce años de saqueo de las arcas públicas y la consiguiente pérdida de hegemonía del PRI en la entidad, tiene a la vida política de la entidad desquiciada, sin pies ni cabeza. El gobierno de la alternancia sin recursos, sin visión y acosado por la violencia delincuencial, se manifiesta incapaz de poner orden en el proceso electoral en curso. En un todos contra todos, aflorando las más bajas pasiones, el interés personal y de grupo se impone por sobre el bien común en la trasmisión del poder municipal en las 212 demarcaciones municipales.

La huella de Fidel Herrera y Javier Duarte contamina todo el espectro político-electoral chocando con la estrecha visión de futuro y de gobierno del Sr. Yunes Linares a quien, por cierto, sus cálculos respecto a la bondad de la alianza con el PRD han resultado fallidos; si bien los votos aportados por el PRD le permitieran ganar legalmente  la gubernatura, estos no han sido suficientes para la legitimación ante las mayorías de la alternancia como opción de gobierno. La elección en el 2016 se fue a tercios y la alianza PAN-PRD quedó en franca minoría en la correlación de fuerzas político-electorales, reflejándose en la ausencia de consensos en la conducción del proceso electoral en curso. Una cosa es ganar y otra, muy distinta, sostener el triunfo.

En términos prácticos, el PRD no aporta nada social y políticamente a la alternancia. El PAN tendrá que vérselas solo para concretar el proyecto político del Sr. Yunes Linares.

Hechos objetivos y no solo percepción aislada confirman lo que bulle  en el imaginario colectivo, definiendo intención del voto. La alternancia en Veracruz está resultando fallida;  el PRI aún no asimila la derrota del 2016 y pasivamente contra corriente espera la del 2017; el PAN a la greña en la entidad, el PRD, en franca desbandada. En tanto que MORENA no actúa en consecuencia con visión y congruencia no obstante a sabiendas de que tiene el triunfo al alcance de la mano. Esto en el marco de un clima de corrupción oficial que no cede y una violencia criminal que tiene lo mismo a la población en ascuas que a un gobernador contra la pared.

Así y en tanto los partidos políticos dominantes velan armas, el grueso de la población en espera de su oportunidad. En Junio próximo se verá que tanto peso político-electoral tiene el imaginario colectivo en condiciones atípicas como las que hoy vive México. El sufragio será nuevamente de castigo.

Hojas que se lleva el viento

En Yucatán también se cuecen habas. No obstante mantenerse a la cabeza entre las entidades federativas que acusan mayor grado de seguridad pública, paz social y armónica convivencia entre desiguales, ya empiezan a aflorar señales ominosas de corrupción oficial y colusión con particulares que ponen en entredicho al gobierno estatal de origen priísta. Ya corre el rumor de un conflicto de intereses en la ejecución de las obras de lo que será la Zona Económica Especial de Progreso, señalándose insistentemente al senador Emilio Gamboa Patrón y su grupo como parte activa.

El brutal asesinato de la Sra. Emma Gabriela Molina Canto en la capital del estado parece estar destapando la “Caja de Pandora” en la maraña de corrupción oficial y privada que vincula a Yucatán con Tabasco y Quintana Roo.

Cd. Caucel, Yuc., abril 5 de 2017.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “La naturaleza política de la democracia, puede mirarse a través de tres elementos generales…: lo primero que la democracia exige es que todo su engranaje tenga como base el reconocimiento de los derechos humanos y estos cuenten con plenas garantías para su realización, pero a la vez que sirvan como limite al poder del Estado; lo segundo que haya una efectiva separación e independencia de los poderes públicos y que las leyes no sean usadas como arma política; y lo tercero que la representatividad, las autoridades tengan legitimidad y atiendan y actúen siguiendo las demandas de los diversos grupos sociales y su discurso aliente la elevación de la conciencia política y social de la ciudadanía.- Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Siguiendo esta línea de pensamiento de Restrepo Domínguez, cabe preguntarse si en nuestra incipiente democracia con las condiciones de descomposición política y social que hoy día prevalecen a lo largo y ancho del país,  Enrique Peña Nieto tiene razón cuando afirma que: “Quienes dicen que México está en crisis, es porque la tienen en la mente” (xeu.com-mx 28/03/2017).

Si la sociedad mexicana atravesara por un proceso de polarización en el que más o menos la mitad de la opinión pública percibiera que todo marcha bien, que la corrupción y la inseguridad acompañadas del desempleo, desigualdad y pobreza, únicamente anidan en la mente de quienes resistiendo se oponen a la versión oficial, la aseveración presidencial encontraría eco calificándose como acertada. Empero, la terca realidad indica que tal polarización no existe, ni los consensos se dividen por partes iguales, las mayorías no solo perciben el estado crítico del Estado mexicano, en su cotidianeidad lo viven en carne propia.

En lo político el régimen acusa una crisis terminal de principios y valores que se refleja en la ausencia de honestidad, representatividad y legitimidad en una democracia representativa secuestrada por la partidocracia, mermando credibilidad y confianza en las instituciones.

En lo económico, las reformas estructurales neoliberales impulsadas por Peña Nieto y sus aprendices de brujo, lejos de estimular crecimiento y desarrollo agudizan estancamiento y retroceso,  tanto en el aparato productivo como en unas finanzas públicas que dejaran de contar con la “gallina de los huevos de oro”.

En lo social, la inseguridad pública y criminalidad en ascenso en todas sus denominaciones, siendo el pan de cada día conviven con exclusión, salarios de hambre y desempleo creciente,  estimulando lo mismo la reproducción ampliada de la economía informal, la desigualdad y la pobreza que la migración de compatriotas que buscan en el extranjero mejores oportunidades; resultando nugatoria la obligación del Estado por preservar el reconocimiento de los derechos humanos otorgando plenas garantías para su realización.

 “No vivimos en el peor de los mundos…” afirma Peña Nieto. Pero tampoco México es el mejor cuando más de 50 millones de mexicanos carecen de la seguridad de saber a ciencia cierta si comerán mañana.

Si esto no configura la condición de crisis del Estado mexicano, efectivamente con toda certeza el Sr. Peña nieto se expresa con verdad. Luego entonces, más que reprobar su mandato cabe elevar nuestro nivel de aceptación, reconociendo que por sobre una percepción equívoca de una mayoría “ignorante” que ve moros con tranchete, debe imponerse el pensamiento lúcido, coherente y congruente de la minoría ilustrada que hoy por hoy nos conduce al despeñadero. Cuestión de enfoques.

Hojas que se lleva el viento

Mientras a Veracruz le va como en feria viviendo en plena penuria política, económica y social, nuestra aldeana expresión de la partidocracia preocupada y ocupada en la arrebatinga electoral, en una disputa de todos contra todos por ganar el derecho a colocarse donde hay… o había antes del saqueo.

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A la Confederación Nacional Campesina lo único que le queda como reminiscencia de su histórico papel como paladín del agrarismo, es el sombrero de ala ancha de sus hoy dirigentes, encumbrados terratenientes millonarios.

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El alcalde xalapeño, Américo Zúñiga, dispuesto a vender caro su apoyo al candidato del PRI al gobierno de nuestra ciudad capital, le pisa duro al acelerador rescatando el voto duro entre las organizaciones de tianguistas y vendedores ambulantes que, a últimas fechas,  les ha dado por poner sus barbas en remojo simpatizado con las propuestas de MORENA… por si acaso.

Xalapa, Ver., 29 de marzo de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Si bien la crisis por la que atraviesan las finanzas públicas estatales y municipales en la entidad veracruzana merecen especial atención por parte de las autoridades responsables, no puede hacerse de lado que todo esfuerzo gubernamental tendiente a paliarla en la actual coyuntura, está contaminado por intereses específicos partidistas encaminados al proceso electoral en curso y, sin duda, a los que vienen en el 2018. Verlo de otra manera sería pecar de ingenuo.

De ahí que el estira y afloja entre el Poder Ejecutivo Estatal, el Congreso local y partidos políticos a favor y en contra del proceso de renegociación de la deuda pública, tengan una connotación eminentemente político-electoral que, para nuestro infortunio, está cada vez más alejada de la búsqueda de soluciones coherentes y viables al problema toral de Veracruz que es una economía estancada y con visos recesivos,  cuyo impacto en la población se observa en una agudización estructural de desigualdad, desempleo, pobreza e inseguridad.

En este marco, se tiende a confundir la crisis multidimensional de Veracruz con la que coyunturalmente en el orden financiero y administrativo aqueja a la administración pública. Y si bien, ambas se retroalimentan interactuando entre sí, a diferencia de la primera, la segunda no es determinante en la conformación de la problemática sustantiva de Veracruz. Más si no se toma en cuenta que ambas manifestaciones críticas para la entidad están inmersas en otra mayor de un país que, en su conjunto, el efecto Trump le tomara por sorpresa, descomponiendo todo el escenario en el que el gobierno federal sustentara su visión de futuro.

Escenario global en el que el rescate de las finanzas públicas veracruzanas para el poder central es aleatorio, en tanto que para el partido de Peña Nieto de antemano electoralmente la entidad ha perdido hegemonía y relevancia, como también estimo juzga que coyunturalmente en su orden de prioridades, la problemática de la economía en la aldea requiere de medidas de fondo que por ahora no está en manos de la federación emprender.

Lo anterior conduce a pensar que si bien el titular del ejecutivo veracruzano lograra en segunda vuelta que el Congreso local con el visto bueno del PRI aprobara su iniciativa de reestructuración, ello no es garantía de que ésta tenga lugar en los plazos y  las mejores condiciones deseables. Como tampoco el que con el ahora presunto respiro, se rescate a una alicaída administración pública estatal; mucho menos el que ésta logre avances significativos en atemperar la crisis estructural que mantiene postrada a la entidad.

Adicionalmente, a escasos 80 días de la elección edilicia, la presión de los actuales alcaldes para que se les restituya lo que alegan les adeuda el gobierno estatal incidirá en el propio proceso electoral, constituyéndose en un escollo más para que el gobierno de la alternancia pueda sacar al buey de la barranca. Habida cuenta de que antes de los comicios ya con la aprobación del presupuesto 2017 diferido, no habrá pretexto para dejar de atender a los alcaldes salientes.

En este marco transcurrirán los primeros seis meses del mandato del Sr. Yunes Linares, a la par que pasada la elección edilicia, toda la carne en el asador tendrá que ponerse en la anticipada carrera para los procesos electorales del 2018.

Los tiempos seguirán jugando en contra del Sr. Yunes Linares; las promesas sustantivas de campaña seguirán en el tintero y, por lo consiguiente, la atención a las expectativas de cambio de una población cada vez más exigente, seguirán anidando en un clima de frustración y descontento creciente. No olvidemos que lo prometido también es deuda y que gracias a las redes sociales la gente todos los días vota.

No se puede ni se debe seguir meando fuera del tiesto sin que haya consecuencias.

Obras son amores. Ya entonces se verá a quién se juzgará como “enemigo del bienestar de los veracruzanos”.

Hojas que se lleva el viento

Gastada la capacidad de asombro e indignación de una población lastimada y dolida, para amplios sectores de la sociedad veracruzana la inseguridad y violencia criminal, siendo el pan de cada día, se toma como algo tan inevitable como irrelevante. De otra manera no se explica uno el cómo es posible que la población se muestre indiferente ante el creciente número de inhumaciones clandestinas, ejecuciones, asesinato de periodistas, extorsión  y privación ilegal de la libertad en la entidad; hechos que por principio quedan impunes. Da tristeza y rabia el observar como Veracruz es calificado de la peor manera lo mismo por la prensa nacional e internacional que por los organismos defensores de los derechos humanos, como uno de los peores lugares para vivir. En cualquier otro país medianamente civilizado, hechos como los descritos en los medios de comunicación darían lugar a diversas expresiones de indignación y exigencia de justicia plena por parte de la población movilizada que, para nuestro infortunio, ni por asomo se dan en Veracruz.

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No se puede esperar paz social, sana convivencia y respeto  entre diferentes cuando desde la cúspide del poder político en Veracruz se auspicia el odio y la confrontación estéril. El gobernador de dos años lejos de propiciar el diálogo político civilizado y la conciliación en el ejercicio de la administración del conflicto, pone más leña al fuego polarizando a las diversas fuerzas político-electorales.

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En menos de 72 horas el Congreso veracruzano pasó de la gloria a la ignominia. Si bien el no a una iniciativa del ejecutivo se consideró en su momento un hito histórico, la diputación priísta y sus adláteres menores al corregir su voto en la segunda vuelta, dando el ansiado si a la renegociación de la deuda pública confirmaron el estado de sumisión del Poder Legislativo a los caprichos del Ejecutivo. Lástima, tanto brinco para seguir igual.

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Para los conocedores del paño, el voto del PRI a favor de la reestructuración de la deuda pública veracruzana como respuesta a la catástrofe apocalíptica anunciada por el gobernador caso de reincidirse en la negativa de aprobación, incidirá positivamente en las expectativas electorales del tricolor,  sobre todo en la elección del alcalde de la capital veracruzana, asegurándose el triunfo de José Alejandro Montano, ex secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Miguel Alemán. El PAN tendrá que corresponderle al PRI por el favor recibido si está en su intención el frenar a MORENA reduciendo al partido de López Obrador  a su mínima expresión, por abajo del PRD.

Opinión respetable viniendo de verdaderas chuchas cuereras, pero cuestionable si a mi modesto entender, se considera que atípicamente en el proceso electoral en marcha pesarán más a la hora de la elección las siglas y no los candidatos postulados. El hartazgo y la pérdida de credibilidad, como en la anterior contienda electoral, seguirán jugando en contra del PRI saqueador y, de refilón, ahora en contra de la alianza PAN-PRD por no cumplir con lo ofertado en campaña.  El tiempo, más que la bola de cristal, será quien diga la última palabra.

Xalapa, Ver., marzo 22 de 2017.

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 J. Enrique Olivera Arce

En las agitadas aguas de un Veracruz sin pies ni cabeza, montado a lomo de caballo va el proceso electoral 2017 que desembocará en la elección de autoridades edilicias en los 212 municipios de la entidad. Inmersas en este proceso, entre indiferencia y escepticismo las mayorías empobrecidas cumpliendo con su papel cual mirones de palo, invitados de piedra a la fiesta, contemplan como el régimen político vigente se desmorona, víctima de sus propias contradicciones fruto de corrupción sin límite, ausencia de visión de futuro y un cada vez más marcado distanciamiento entre instituciones y ciudadanía.

Descomposición política y carencia de expectativas de progreso y bienestar de una sociedad estancada en el tiempo, van de la mano; dando marco a un proceso electoral con resultados hoy día impredecibles.

Y si bien la grilla electoral ha sido para Veracruz lo que las telenovelas son para una gran mayoría de amas de casa, punto de fuga para substraerse de una realidad agobiante, distractor a modo y  generadora de falsos sueños, sendero de reafirmación del ser y  búsqueda incesante de un estatus económico y social que nunca llega,  la realidad, siempre la terca realidad, se impone por sobre toda esperanza de cambio y transformación.

El tiempo transcurre dejando un más de lo mismo acunado en la demagogia, la especulación, el chisme y la diatriba como antesala de la frustración y el desengaño. El síndrome electorero no va más, la sociedad abrió los ojos, como distractor a modo la elección de fórmulas edilicias bajo la conducción de una partidocracia infame está agotada. La conciencia de la necesidad de cambio desde abajo se refleja en el vacío en el que como escenario dominante la población ofrece a los titiriteros de siempre.

El llamado voto duro partidista es cosa del pasado. Ante la indiferencia social,  los indecisos cobran fuerza inusitada, modificando día con día la correlación de las fuerzas político-electorales a la vez que otras fuerzas, desde la humildad de los de abajo, los sin voz construyen un andamiaje diferente; el participar y resistir contemplándose a sí mismos como sujetos sociales y no más objeto de manipulación,  da otra connotación a un proceso electoral en el que las élites círculos cercanos  y aspirantes a las alcaldías son ajenos.

Hoy Veracruz no es el de ayer. La sociedad es otra y lo que quedó atrás, atrás quedo, acaso  para el anecdotario o para aprender de lo vivido. Repensar a la entidad y en esta tesitura, repensar el papel del Municipio Libre con sentido comunitario y visión de futuro es el reto. Democracia representativa sin democracia participativa es seguir dándole vueltas a la noria, más de lo mismo, cambiando para seguir igual  y así lo está entendiendo el elector potencial. De ahí el desconcierto,  lo mismo del gobierno en turno que de una partidocracia que se desdibuja; la incapacidad de las élites políticas  para proporcionar seguridad, auspiciar empleo, mejores salarios, vivienda digna y atención universal a la salud, hace nugatorio el discurso electorero de aspirantes y candidatos plagado de ofertas y promesas que no pasan del papel.

Lo sustantivo queda en el tintero, la pobreza, desigualdad y ausencia de expectativas de cambio y de progreso no se resuelven con una demagógica política-política que ignora el sustrato económico que determina la crisis multidimensional por la que atraviesa la entidad. La clase política no ve ni escucha, las mayorías, las invitadas a la fiesta comicial lo sienten en carne propia, bastando con esculcar en el fondo del bolsillo.

Especular sobre cuál de todos, partidos, aspirantes y suspirantes, es el mejor en la contienda sin atender a una nueva correlación de fuerzas que se construye desde abajo, es bordar en el vacío.

Tiempo al tiempo, el régimen político vigente, caduco e incapaz de reconstruirse a sí mismo, en sus entrañas madura su caída. El pueblo espera, si no es hoy será mañana, nada es eterno más no por ello la resignación es el camino. Al tiempo hay que ayudarle con un ganchito, con otro y con otro; sin participación responsable, consecuente y organizada el plazo de espera se prolonga. Una vez más, más de lo mismo, ¿hasta cuándo?

Las mayorías empobrecidas tienen la respuesta.

Hojas que se lleva el viento

El PRI de Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza, en Veracruz resurgiendo desde lo más profundo de la cloaca, sin más voto duro que los autollamados “400 pueblos”. Habiendo perdido todo, designa como su vocero al hijo de Cesar del Ángel.

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Cien días en el haber del nuevo gobierno veracruzano de la alternancia. Mucho ruido y pocas nueces. Son más las preguntas que se hacen los electores que las respuestas contundentes que les saquen de dudas. PAN y PRD guardan silencio.

Xalapa, Ver., marzo 8 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Al margen de la reiterada insistencia del economista Rafael Arias sobre la tan necesaria como urgente transparencia en el ejercicio de gobierno  e información fidedigna a la población por parte de la administración pública estatal veracruzana, rescato un tema que al alimón toca el  conocido investigador de la UV y ex servidor  público en su artículo fechado el 20 de los corrientes, el  relativo a la entrega y recepción del poder ejecutivo.

A 80 días de la toma de posesión de Don Miguel Ángel Yunes Linares, nada se ha dicho sobre el resultado final de un proceso de entrega y recepción que debió concluir al inicio del nuevo gobierno y punto de partida para la alternancia de dos años. El silencio en torno a este tema, ha sido más que evidente, desconociendo los veracruzanos  cual es el estado que guarda a la fecha cada una de las dependencias y organismos que integran el poder ejecutivo del gobierno estatal y, por lo consiguiente, conocer cuáles son las fortalezas y debilidades encontradas para,  a su vez, tener elementos suficientes para estimar el tamaño de la bronca a la que se enfrentará la actual administración en lo que resta de los dos años de gestión.

Puesto que es a partir de un diagnóstico preciso del estado que guarda la administración como la ciudadanía valorará los cursos de acción a seguir por la administración pública para corregir, cambiar o consolidar en su caso el aparato gubernamental.

A estas alturas ya no basta con conocer lo conocido en exceso sobre el saqueo y pillerías del duartismo como continuidad del fidelato. La estrategia mediática encaminada a “sacudir al país”,  cumplió su papel  y, desde el punto de vista jurídico, serán  la Fiscalía y el poder judicial los que deberán dar le seguimiento y actuar en consecuencia con los pelos de la burra en la mano.

Lo que realmente importa es el con qué se cuenta  ahora para enderezar la nave y lograr que esta arribe en el menor tiempo posible a puerto seguro. Sin esta información a disposición de la población los veracruzanos no tendremos claro ni de donde se parte ni a donde se pretende llegar, haciendo nugatorio cualquier esfuerzo por un legítimo compartir entre gobierno y gobernados en  la tarea de avanzar en el rescate de la administración pública estatal.

No se le pueden pedir peras al olmo. Sin información y transparencia somos más los “ignorantes” (De Interés Público 20/02/17 ) bordando en el vacío llevados por el chisme y la especulación que los leídos y escribidos que, interpretando correctamente lo que el señor piensa, guarda para sí o propala,  respaldan a ojos cerrados lo mismo palos de ciego que la más atinada decisión del  titular del ejecutivo estatal;  polarizándose el esfuerzo líneas arriba citado en perjuicio de una tarea que a todos compete.

Si “la ignorancia” es mala consejera, como afirma el gobernador, corresponde a la autoridad dar luz sobre el quehacer gubernamental con información clara, suficiente y sustentada para sumar más que restar en una tarea común. ¿O me equivoco?

Hojas que se lleva el viento

Vaya jugada de la rectoría de la UV en su afán de encontrar una respuesta positiva del gobierno entrante a su pretendida autonomía financiera. A sabiendas de la situación en que Yunes Linares encontraría a una administración pública saqueada, le vendió la idea de un “Plan estatal de Desarrollo” fantasioso, caro e inviable que tras ser aprobado por una legislatura novel, a escasos diez días del cambio de estafeta prácticamente se tiró a la basura,  al declarar oficialmente el gobernador el estado de emergencia de su administración por falta de los recursos mínimos necesarios para el arranque. Hoy por hoy, la realidad pone en evidencia que ante la crisis del gobierno de la alternancia no hay plan estatal de desarrollo que valga.

El “mapa” no funcionó como tal y se avanza a tropiezos, improvisando y como dicen los tabasqueños,  a la “pela vaca” sin rumbo ni brújula,  cifrando esperanzas en una reestructuración de deuda y reasignación de prioridades apenas suficiente para paliar temporalmente el temporal no previsto.

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El estruendo distractor sigue su curso. Ahora y un día después de que el diario Reforma destacara que no se concretan las denuncias en contra de Javier Duarte de Ochoa y su pandilla, sorpresivamente se catea una bodega en Córdoba, encontrándose nuevos elementos de prueba del saqueo a Veracruz, poniéndose énfasis en la presunta corresponsabilidad criminal de la ex primera dama. Más leña al fuego mientras el gobierno de la alternancia marcha al garete.

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Sin mayor elemento de prueba y con el afán de servir al que paga, conocido texto servidor ahora incrustado en el gobierno estatal y que en el pasado reciente fuera seguidor del fidelismo-duartismo y acre crítico a conveniencia de Miguel Ángel Yunes Linares, se aventó la puntada de propalar que “Fidel se montó en Morena”. De ese tamaño es el temor de que los correligionarios de López Obrador den una nueva sorpresa en Veracruz imponiéndose en las urnas en la elección de las 212 doce alcaldías veracruzanas en junio próximo.

Xalapa, Ver., febrero 21 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los que saben del asunto de la guerra dicen que lo trascendente en toda conflagración bélica no es el ganar o perder una batalla sino ganar la guerra. Y si como dicen los conocedores del paño, “la guerra es la política por otros medios”, bien podría establecerse como válido que en la política electoral es quien gana la guerra y no una batalla el que a la larga se hace merecedor al triunfo.

Bajo esta lógica, y atendiendo que el pasado domingo se diera inicio formalmente a la carrera electoral que desembocará en las urnas el 4 de junio próximo con la elección de alcaldes en los 212 municipios veracruzanos, cabe considerar que el PAN-PRD y MORENA, los dos grandes contendientes a enfrentarse con relativo éxito, se encontrarán en la tesitura de ganar o perder una batalla en el largo camino de ganar la guerra.

Por ahora y en lo que toca a la vida política postduartista de la entidad, la alianza PRD superó a Morena ganando la batalla por la gubernatura de dos años, más no la guerra; debiendo refrendar su triunfo parcial en la batalla por las alcaldías veracruzanas como prolegómeno para la gran batalla del 2018.

Por su parte, MORENA estará en la obligación de ganar la batalla parcial en el presente proceso electoral si quiere aspirar al triunfo de la guerra en el 2018, alzándose con la gubernatura local y la presidencia de la república.

Siempre bajo este orden de ideas, habría que considerar si alguno de los dos grandes contendientes tiene conciencia plena del con que armas cuenta no para ganar batallas, sino de manera relevante para ganar la guerra no a nivel nacional que es otro cantar, sino en territorio veracruzano.

Y es que bajo mi punto de vista personal, bajo esta óptica habría que analizar los pros y contras en el abanico de posibilidades reales de ganar la contienda, más que en los actores que de manera destacada circunstancialmente en ella participan.

Para empezar, habría que partir de si ambas fuerzas electorales tienen en mente ganar la guerra o sólo contiendas parciales; no por la intencionalidad que en eso no hay duda, ambas aspiran a la sucesión del enterrador del PRI en la presidencia de México, pero los buenos deseos no bastan, se requiere algo más que buenas intenciones y es aquí en donde a mi juicio la alianza PAN-PRD en Veracruz está en desventaja frente a MORENA.

A la cabeza de dicho contubernio sui generis de intereses locales en el que el sol azteca va sobre la espalda del blanquiazul, se ubica al actual mini gobernador Yunes Linares, cuya visión de mediano y largo plazo es prácticamente nula al estar obsesionado más en atacar fantasmas del pasado que en gobernar con visión de futuro.

Al frente de las huestes azul-negro amarillas, no tiene nada que ofrecer a una sociedad ávida de cambios que positivamente pongan al alcance de los electores mejores condiciones de vida material, política y social. No existe, cuando menos en el discurso, un proyecto-programa de acción que apunte al mediano y largo plazo; el quehacer político se reduce a una coyuntura inmediatista en el que el objetivo último es borrar del mapa a las corrientes fidelistas y duartistas enquistadas en la administración pública estatal y municipal. Ya mañana Dios dirá.

Por el contrario, MORENA –siempre a la luz del discurso- tiene más claro que el objetivo último es ganar la guerra y no solamente batallas aisladas; ofertando al electorado lo mismo hipotéticas respuestas a la coyuntura que se vive en Veracruz que expectativas, más o menos viables de florecer, plasmadas en un nuevo proyecto de nación enmarcado por un escenario internacional fuente permanente de incertidumbre, descontento y hartazgo ciudadano; vinculando el sentir popular frente a un gobierno local transitorio, “zombi” con poco dinero en efectivo y mucha deuda e incapaz de auspiciar crecimiento y desarrollo, con el pésimo gobierno priísta de Peña Nieto que lastima lo mismo inteligencia que el bolsillo de las mayorías.

Líneas arriba insisto en que mi apreciación se sustenta en el discurso-mensaje político electoral. Los hechos concretos están aún por verse en el marco de la terca realidad, toda vez que depende en mucho el que MORENA sepa capitalizar a su favor la batalla del 2017, aglutinando a la mayoría electoral en torno a democracia e inclusión en su base militante y corriente de simpatizantes para convencer a los indecisos; implicando esto el mayor esfuerzo por seleccionar a los mejores candidatos con amplia aceptación a las gubernaturas edilicias. Y aquí es donde, a mi juicio, la marrana tuerce el rabo, cuando el discurso no se hace acompañar por una praxis congruente y consecuente menospreciando a las bases y pragmáticamente recurriendo a prácticas antidemocráticas y antipopulares presuntamente superadas, dejando en manos de Andrés Manuel López Obrador la última palabra, cuando es evidente que este desconoce antecedentes, probada militancia y nivel de compromiso para con el partido y ciudadanía de la mayoría de los que -dejándose llevar por lo que la dirigencia estatal recomienda-,  con su dedo señale como precandidatos y candidatos en su momento a contender por las alcaldías.

En las filas de MORENA ni están todos los que son ni son todos los que están, dejando abierta la puerta de acceso a oportunistas de toda laya como le consta a los veracruzanos, y en ello debe poner atención tanto el líder moral del partido-movimiento como la dirigencia nacional, evitando lastimar a una militancia auténtica que a brazo partido se ha rajado el cuero acompañando a López Obrador en la lucha por la soberanía nacional y defensa del petróleo desde el 2006.

Mostrar el músculo, evidenciando la fortaleza de MORENA frente a la alianza PAN-PRD como gobierno local,  como se observara el pasado domingo en la capital veracruzana, no basta si el objetivo último es ganar la guerra. Por si no lo sabe Andrés Manuel, un buen de veracruzanos ya aprendió a leer entre líneas; cansados y agotados están de más de lo mismo y este malestar se inicia y concreta a partir de los gobiernos municipales.

Ganar una batalla a cualquier precio puede significar el perder la guerra.

Hojas que se lleva el viento

En plena incertidumbre y a goteo las arcas públicas en materia de convenios de comunicación y propaganda, la mayoría de la prensa veracruzana añorando el pasado da palos de ciego en torno a la vida política de la entidad; aspirando entre sueños al retorno a un pasado que Yunes Linares pretende sepultar. Solo así se explica que el cada vez más estrecho círculo priísta siga figurando de manera relevante en notas de prensa y columnas políticas, dándole más importancia que la que en la realidad tiene o pretende tener. Situación inercial que habrá de reflejarse durante el Foro “Medios de comunicación, comunicadores, libertad de expresión y derecho a la información”, que se realizará los días 13 y 14 de febrero en las instalaciones del Congreso del Estado y convocado por Instituciones de educación superior, públicas y privadas de la entidad.

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Si el gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares no alcanzó su propósito de “cimbrar a México”, Andrés Manuel lo logró con creces con tres magnas concentraciones en Michoacán, Estado de México y Veracruz en las que se ratificara el “Acuerdo político de unidad por la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México”. Confirmándose la amplia ventaja del tabasqueño rumbo al 2018 y un PRI que se desdibuja en el escenario nacional.

Y a propósito de Don Miguel Ángel, ni la burla perdona al afirmar que la prioridad de su administración es “Combatir la pobreza y el rezago social… por lo que se mejorará la calidad de vida de un millón de familias en materia de alimentación, salud, vivienda, educación y bienestar”. Ni dinero ni tiempo, tampoco claridad respecto a lo que en Veracruz representa pobreza y desigualdad, pero sí tremendismo mediático de un triunfalismo sin sustento. Javier Duarte al inicio de su mandato afirmó lo mismo, sólo que con mayor modestia, pues sólo se comprometió a reducir la pobreza en un 50%.

Xalapa, Ver., febrero 8 de 2017

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Pulso crítico

J.Enrique Olivera Arce

El único mérito que puede atribuirse al nuevo jefe imperial, es el haber develado las contradicciones internas y por sincerar el verdadero pensamiento político de la plutocracia estadounidense. Trump dice y hace sin miedo ni pena lo que piensan todos pero prefieren callar. Otra verdad que debemos reconocerle es, también, el de haber admitido públicamente en muchos de sus discursos la penosa realidad que vive el pueblo estadounidense que perdió el “sueño americano” y hoy vive una pesadilla producto de las desigualdades crecientes, los empleos precarios y el desempleo. Sin embargo, prefiere achacar la responsabilidad de esto último a los inmigrantes. Basem Tajeldine

Opinar sobre lo desconocido en río revuelto, y más aún sumarse a las trivialidades con las que Enrique Peña Nieto, sus estrategas y su partido político en torno a una pretendida “unidad nacional” promueve para “enfrentar” las amenazas de Donald Trump, me parece demasiado aventurado. Más si quien esto escribe se permitiera el atrevimiento de  hacerlo bajo la óptica de una visión pueblerina de una entidad federativa enfrascada en no ver más allá del pleito Yunes Linares-Herrera Beltrán y el tremendismo distractor.

De ahí que lo que a mi juicio parece ser lo más sensato,  es esperar a que se asienten las aguas, que los poderes fácticos domésticos e internacionales que dominan el escenario económico, político y social en nuestro país vecino acoten los alcances de la presidencia de Donald Trump y que, México asuma, con visión de largo aliento, que lo que está en juego es un Estado-Nación vulnerable e históricamente disminuido territorial y económicamente gracias gobiernos contrarios al interés soberano de su población.

Tiempo al tiempo, dentro de la urgencia que demanda una situación que yendo más allá de la retórica, nos está tomando con los dedos tras la puerta.

Y en el marco de esta imprevisión que hoy por hoy tiene a México contra la pared lo que sí está a nuestro alcance comentar por conocido, es el considerar que los temas que mayor inquietud han despertado en nuestro país tienen sus asegunes, incluyendo el cinismo e hipocresía con el que el gobierno de Peña Nieto pretende tapar el pozo tras ahogar al niño, agitando el mito de la unidad nacional.

Nada nuevo bajo el sol. El muro y la expulsión de migrantes connacionales; la salida de EU del Acuerdo Transpacífico y la revisión del TLCAN, así como el gravamen sobre las remesas con su repercusión en el bolsillo de miles de familias de escasos recursos e incremento de la pobreza como daño colateral, tienen diferente connotación dependiendo de donde se les vea.

Qué tanto le convenga a E.U. el seguir adelante con estas medidas, por ahora eso es tema de su absoluta incumbencia y autodeterminación como país soberano. Luego lo que valdría la pena en México es poner los pies sobre la tierra y considerar lo que a nosotros convenga, a la luz de los pros y los contras de las “locuras” del Sr. Trump en su relación con nuestro país; en la inteligencia de que tanto pros como contras no inciden de manera general en todos los mexicanos, puesto que ni todos coludos ni todos rabones estamos tasados con el mismo racero. La pluralidad de intereses personales, de grupo o de facción la determina el lugar que en la condición de desigualdad y exclusión dominante, se ubican estos intereses.

El patrioterismo ramplón del agitar de banderitas tricolores como expresión de unidad nacional, no suple las diferencias en una sociedad fragmentada. Habría que considerar el por qué para unos la percepción de las medidas del gobierno vecino es de oportunidad y optimismo en tanto que para las mayorías es amenaza y desesperanza.

Luego habría que pensar más de dos veces a quienes benefician y a quienes perjudican, como es el caso del TLCAN que desde su inicio con Carlos Salinas de Gortari, por su carácter asimétrico y elitista lo mismo ha acarreado beneficios que relevantes perjuicios en nuestro país como el abandono económico y vaciamiento social del agro mexicano. A 23 años de distancia no cumplió con los objetivos de crecimiento y desarrollo, de ahí que su ratificación o revisión no cambiaría gran cosa para las mayorías empobrecidas en el eslabón más débil de la triada signataria. Lo mismo se podría decir del fallido Acuerdo Transpacífico que generando falsas expectativas, no pasó de ser cortina de humo pretendiendo ocultar la realidad de una economía estancada.

Por cuanto a la deportación de migrantes esta ha sido la constante por más de tres décadas; Obama ordenó la deportación de más de 3.4 millones de mexicanos y se mantuvo intacta la zozobra para más de 11.3 millones de indocumentados que sobreviven perseguidos, explotados y humillados. Luego lo que hoy habría que preguntarse y, por ende actuar en consecuencia, es el porqué de la expulsión masiva de fuerza de trabajo en México bajo gobiernos neoliberales.

Así como por qué el monto de las divisas que recibe México de sus migrantes es superior a los generados por la exportación petrolera y porqué éstas inciden en el alivio de la pobreza de millones de mexicanos.

Y ya ni se diga del desgarre de vestiduras frente a lo que se percibe como agresión a nuestra soberanía, cuando el fenómeno ni es nuevo ni se ha impedido su agudización, dejando hacer, dejando pasar la entrega de territorios y recursos naturales al capital extranjero.

Más que ocuparnos y preocuparnos por lo que haga y disponga el presidente Trump, debería ser punto central de nuestra inquietud el porqué de nuestra imprevisión y vulnerabilidad en el mundo globalizado como Estado-Nación independiente. El por qué a lo largo de la historia nacional de nuestra sumisión económica, política y cultural  ante el coloso del norte.

Tomar conciencia plena de ello con talante crítico y trabajar en nuestras fortalezas y debilidades, más que agitar banderitas haciéndole el juego al peor gobierno que México ha padecido en las últimas décadas, sería el punto de encuentro para encarar como Nación el incierto futuro.

Xalapa, Ver., febrero 1 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Por momentos el gobernador Yunes Linares pareciera estar obligado a entender que su estrategia mediática de poner en primer plano los estropicios de su antecesor, y expresar lo que la gente quiere escuchar, no está dando los resultados esperados. Antes al contrario,  se percibe que se le revierten complicando su ya compleja y difícil tarea de gobernar enderezando la nave.

No basta con que algunos sectores de la población “quieran sangre” y ser partícipes de la venganza social. Para satisfacerles, hay que contar en tiempo y forma con todos los pelos de la burra en la mano acompañando declaración mediática y denuncia al canto con pruebas fehacientes para con apego a la legalidad, y atendiendo a las exigencias del debido proceso, actuar en consecuencia hasta lograr que los responsables del brutal desaguisado estén en la cárcel. Y, por lo que se ve, el golpe anticipado que cimbraría a todo México aún está en veremos.

El tiempo se le echa encima al gobernador. Tanto ha confiado en su estrategia mediática que no contó con que Fidel Herrera pudiera dejar el Consulado de Barcelona para regresar a Veracruz a “defenderse”. Fidel no es manco ni ciego, se defenderá atacando como él sabe hacerlo,  abriéndose un frente más por atender de todos los que hasta ahora el Sr. Yunes Linares tiene agendados, obligándose a revisar su orden de prioridades en una auténtica encrucijada. O gobierna u opera políticamente para contrarrestar los mandarriazos de un Fidel que viene con todo, es la disyuntiva.

Luego a mi juicio parece acertado que mire, aunque sea de refilón, problemas de verdadero interés para quienes esperan un rescate a fondo de Veracruz y no solamente de una administración pública quebrada y sin rumbo claro. Me refiero a su visita y declaración a modo al ingenio La Gloria, en donde dialogando con los trabajadores de la factoría se comprometiera a defender la industria azucarera veracruzana ante lo que se viene con las ahora más que amenazas del presidente de EU.

¿Qué tanto es tantito? Bueno, algo es algo. Ojalá y con la misma tesitura también considere otros renglones productivos como la pequeña y mediana industria, la cafeticultura, la citricultura, la ganadería, la producción de granos básicos  y, sin duda la boca bajeada industria petrolera, pilares de la economía veracruzana en términos de empleo y aportación al producto interno bruto estatal. Renglones en los que descansa, a mi modesto entender, la verdadera situación crítica que se vive en la entidad.

Si el tiempo, factor escaso, se le escurre entre las manos al gobierno de la alternancia, luego cambiar de página es de celebrarse. Empero, vale la pena destacar que con lo que Veracruz deberá enfrentar la nueva estrategia del Sr. Trump para con México, es una economía sana y sólida más que con declaraciones que, como bien se sabe, son flor de un día.

Y para eso el gobernador y colaboradores cercanos tendrían que aceptar que el problema sustantivo del aparato productivo estatal no es de coyuntura sino de carácter estructural; habiendo tiempo atrás alcanzado su nivel de obsolescencia ya no responde a las exigencias de productividad, competitividad, tasa de ganancia y reinversión en activos que exige el mercado, generando desempleo y pobreza.

Crisis estructural que va más allá de lo local, rebasando las buenas intenciones de un gobierno de dos años que debería dedicarse simple y llanamente a rescatar y reordenar la administración pública, más que pretender enderezar entuertos geopolíticos combatiendo molinos de viento.

Luego no tiene sentido  comprometerse a defender lo indefendible frente a la andanada proteccionista del nuevo gobierno norteamericano. Más temprano que tarde, el Sr. Yunes Linares tendría que retractarse u olvidarse del compromiso.

Si no se acepta esta realidad se seguirá con la estrategia tremendista, sin más objetivo que justificar con el escándalo público incapacidad e impotencia para resolver el crucigrama.

Hojas que se lleva el viento

El programa federal de “Zonas económicas especiales” se diseñó, aprobó y se le asignaron recursos en el presupuesto de egresos 2017 como estrategia de incorporación de México al Acuerdo Transpacífico (TTP), iniciativa lanzada en el 2012 por el  gobierno de Obama para impulsar la liberación del comercio y la inversión, misma  que Donald Trump como una de sus primeras medidas de un plumazo desechó, dejando a nuestro país colgando de la brocha. Situación esta última que los gobiernos federal y estatal pretenden ignorar instalando en Coatzacoalcos una “mesa permanente de trabajo de las zonas económicas especiales” como mecanismo entre los distintos órdenes y niveles de gobierno de coordinación para la región sur de la entidad . ¿Será que a Peña Nieto les vale la decisión geopolítica adoptada por el gobierno de EU y México se irá por la libre? Si es así, ello equivale a un salto triple en el trapecio y sin red.

Es más que obligado considerar en la actual coyuntura que Veracruz seguirá entre las patas de los caballos. El pleito ramplón Yunes Linares-Herrera Beltrán toma nuevo derrotero en perjuicio de la entidad y la aspiración de cambio de los veracruzanos. Va a llover caca para rato, hay que preparar los paraguas.

Cd. Caucel, Yuc.., enero 25 de 2017

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