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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Desde un destacado columnista que le calificara como show, hasta un secretario de gobierno que minimizara la relevancia social y política de un hecho insólito a todas luces lamentable en suelo veracruzano, nadie, en los círculos políticos y mediáticos de la entidad, interpretó el verdadero significado de la inmolación del luchador social y líder agrario Ramiro Guillén Tapia, o cuando menos eso reflejó el tratamiento a la información por los medios y opinión de diversos comentaristas. Hubo necesidad de que un hombre, conocedor del trasfondo espiritual de la conducta humana, alzara su voz para destacar y entender un hecho ya conocido por el mundo entero.

¡Ya basta!

¡Ya basta!

Sí. Únicamente el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, dijo que la muerte del dirigente indígena es una “llamada de atención a las autoridades para que tengan oídos y ojos abiertos a la realidad, siendo urgente hacer justicia y evitar que más personas recurran a medidas desesperadas para ser escuchados”.

Pueden surgir muchas voces justificando la actuación de las autoridades en este caso específico, o en otros similares. Fundamentadas o no, lo cierto es que en todo el país empiezan a surgir “llamadas de atención” que no pueden echarse en saco roto, ignorándolas o minimizándolas. Hoy, a cuarenta años de la masacre del 2 de octubre del 68, otro hecho insólito lo recomienda: un joven brillante, tras recibir de manos del Sr. Calderón Hinojosa en Palacio Nacional un valioso reconocimiento por su desempeño académico, cara a cara, de frente, le espetó a la máxima autoridad de este país el epíteto de “espurio”. Guardada la necesaria proporción, entre el acto voluntario del dirigente campesino auto inmolado y el atrevimiento del joven galardonado, no existe diferencia. El valor para manifestar el descontento social frente a un gobierno sordo y omiso les iguala.

Andrés Gómez Emilsson

Andrés Gómez Emilsson

¿Qué pasa en México? Es lo que deberían preguntarse las autoridades frente a hechos que hablan por sí solos de un país sin rumbo, víctima de la pobreza y la desigualdad, sumido en la corrupción, la impunidad, la desconfianza y el burocratismo. Pero también, para nuestro infortunio, en un cada vez mayor grado de indiferencia y deshumanización en amplios sectores de la población.

El Arzobispo Reyes Larios, por diplomacia o por no lastimar la imagen del gobierno que preside su amigo, Fidel Herrera Beltrán, se quedó corto. La “llamada de atención”, equivale a un “ya basta” y así se interpreta en los sectores más desprotegidos, especialmente en las comunidades indígenas cuya paciencia se agota, tras quinientos años de espera de un trato justo que nunca llega.

He escuchado algunos comentarios en los que se señala “que el mal ya está hecho, la noticia de la inmolación de Ramiro Guillen Tapia ha dado la vuelta al mundo para desprestigio de Veracruz”. U otros que consideran que “lo ganado por el gobernador con la promoción de la entidad en los círculos internacionales del poder económico y financiero, se derrumbó en unas horas a causa de un loco”. “Miguel Ángel Yunes capitalizará a su favor la pifia de la secretaría de gobierno”. “Ante la cercanía del proceso electoral del 2009, hay que meterle billete para parar el escándalo”. La pobreza de la política veracruzana así se expresa. Por encima de los intereses de las mayorías, sus carencias y sus actos desesperados, se impone el discurso vano; el falso baño de pueblo; los intereses particulares o de grupo de una minoría insensible y falta de visión, que todo lo tasa en votos y componendas.

Frente a ello, con la complicidad del silencio de los medios, la interpretación del Arzobispo quedará como una puntada anecdótica de la ultraderecha clerical. Para el pueblo común, para los indígenas, el sacrificio de Guillen Tapia es un hito más en la larga cadena de la memoria histórica de los mexicanos. El pueblo calla pero no olvida, así se refrendó ayer, 2 de octubre, a 40 años del genocidio.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Poder sin sociedad tiende a engendrar sociedad sin poder”

André Gorz

Faltando unas horas para el inicio de la Consulta Ciudadana sobre la reforma petrolera, en la que un importante segmento de la sociedad mexicana habrá de manifestarse a favor o en contra de las iniciativas que en la materia Calderón Hinojosa pusiera a consideración del Congreso de la Unión, lo destacable no es el resultado en sí de este ejercicio democrático, descalificado por la reacción y encubierto por el silencio casi total de los medios de comunicación de masas. No. Lo que a mi juicio vale la pena rescatar es que pese al cerco informativo y la andanada de descalificaciones, incluida la del fuego amigo, un sector consciente de la población contribuirá, al emitir su opinión, a ratificar, entre otras cosas, que:

La democracia representativa en México, que el pueblo como mandante hace descansar en sus mandatarios, ya no responde a sus fines. En tanto la voluntad popular expresada en las urnas, ha sido secuestrada por una clase política insensible, acomodaticia y corrupta;

Un importante segmento de la población pretende reivindicar, por la vía pacífica, el derecho ciudadano a la participación democrática en la toma de aquellas decisiones que competen a todos los mexicanos. Exigiendo de los mandatarios el respeto irrestricto a la voluntad de los mandantes;

La polarización social y política que divide a los mexicanos, a dos años de distancia de las elecciones presidenciales del 2006, lejos de atemperarse se profundiza. Lo que sólo puede atribuirse a la manifiesta incapacidad del sub sistema de partidos políticos, para conciliar los diversos intereses encontrados en el seno de una sociedad plural, enferma de desigualdad, pobreza, corrupción e impunidad;

Frente a la inquietud social y política que ha generado la propuesta gubernamental de reformas y adecuaciones en la industria petrolera, está en curso un proceso creciente de pérdida de credibilidad de las instituciones republicanas, en detrimento de la gobernabilidad;

La irrupción en la vida social de México, de una nueva cultura política de participación ciudadana, refleja la tendencia internacional orientada a un nuevo ascenso de masas, que reivindica el nacionalismo revolucionario como vía para avanzar en la defensa de la soberanía sobre recursos estratégicos escasos, como los energéticos, el agua y los alimentos.

La consulta ciudadana va, y si lo que refleja no es tomado en cuenta por la clase política para actuar en consecuencia, reduciendo la brecha que separa a mandantes de mandatarios, reconstruyendo los cimientos de la débil e incompleta vida democrática de México, el pueblo se los demandará por caminos nada deseables que todos habremos de lamentar. No se puede seguir pretendiendo que el sol se puede tapar con un dedo.

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Fidel Herrera Beltrán, gobernador de Veracruz, afirma que la entidad se mantiene firme apoyando las iniciativas en materia energética de Calderón Hinojosa. Lo anterior de dio en el marco de la gira del michoacano en La Huasteca Alta.

Previamente el Sr. Calderón Hinojosa manifestó que está decidido a impulsar fuerte a Veracruz y abrió la posibilidad de que, si se saca adelante la reforma en materia energética, algunas de las tres o cuatro refinerías que se proyectan para los próximos 12 o 15 años se construyan en el estado.

Milenio (El Portal), Xalapa, Ver., 21/05/08

http://www.milenio.com/xalapa/milenio/nota.asp?id=524718

Falta ver si los veracruzanos están de acuerdo con la postura adoptada por su gobernador.

Apunte para Newsver

J. Enrique Olivera Arce

Ya le colmaron la paciencia a Calderón Hinojosa. Reaccionando –al estilo de Fox- ante la opinión pública internacional que considera que el sistema político de México está haciendo el ridículo, el michoacano, durante su gira en tierras estadounidenses, aclara que quien está haciendo el ridículo es el Frente Amplio Progresista y, más específicamente, el PRD por “haber incurrido en acciones como la toma del Congreso que abonado al conflicto interno que viven, sólo empobrece su propia imagen”.

A estas alturas, francamente y por lo que toca a México en su política doméstica, quien hace el ridículo es el propio Calderón Hinojosa. Con un Secretario de Gobernación cuestionado, pretendiendo impulsar por todos los medios y a contracorriente, un puñado de reformas legales de lo más controvertidas, prácticamente ha perdido la iniciativa en el Congreso de la Unión. Dejando esta en manos de una partidocracia que se abroga la representación popular, en contrario a lo que la Constitución General de la República establece.

Lo anterior no se puede ocultar, dentro y fuera de México. Más allá de una crisis institucional, que compete a un partido político en particular al que ya se da prácticamente por liquidado en el terreno electoral, lo que se percibe, insisto, es una crisis generalizada de la vida política nacional, que se expresa en el secuestro de la representación popular por un sistema de partidos políticos incapaz de conducir el proceso de democratización del país.

A ello debe agregarse la beligerancia identificada del duopolio televisivo y algunos medios de prensa escrita, que a su vez se abrogan no solamente el papel de árbitros, substituyendo a una inoperante Secretaría de Gobernación. También se erigen en jueces, calificando y condenando, en su propio provecho, la pésima actuación de los partidos políticos y sus personeros en la vida nacional. Amen de su abyecta participación en la difusión de despreciables mensajes en los que se personaliza a los legisladores del FAP, como émulos de Hitler, Mussolini, Pinochet ó Victoriano Huerta. Velada alusión al liderazgo del ex candidato presidencial López Obrador.

Se habla y se insiste en un secuestro del Poder Legislativo Federal. Cuando lo que está a la vista de todos es precisamente un secuestro de la voluntad popular, excluida de los procesos de consulta y toma de decisiones por las cúpulas de los partidos políticos, a su vez imbricados con poderosos intereses económicos, domésticos y externos.

Todo en el marco de un Estado-Nación que habiendo optado por el neoliberalismo como camino viable de desarrollo, hoy es víctima de sus propias contradicciones entrampado como está en el tema del necesario rescate de PEMEX. Y digo entrampado, porque el fortalecimiento de la paraestatal pasa necesariamente por dos vertientes sustantivas: el previo combate a la corrupción, dentro y fuera de su ámbito de competencia, y el fortalecimiento de las finanzas públicas, mediante una auténtica reforma fiscal progresiva que libere a la industria petrolera de la carga que hoy amenaza con ahogarle. Ni una ni otra vertiente se afronta con responsabilidad. El Estado mexicano está atado a intereses particulares y de grupo de todo tipo, que se oponen al cambio de rumbo.

Mientras el resto de América Latina avanza, elevándose el producto interno bruto y el nivel de vida de la población en la mayoría de los países, México se mantiene a la zaga, insistiéndose en avanzar en un callejón sin salida. Ofreciéndose como respuesta al estancamiento económico y retroceso social y político, un “tesorito” en las profundidades del océano. Agreguemos el hecho de que al celebrarse un aniversario más de la histórica defensa de Veracruz frente al invasor extranjero, simultáneamente Calderón Hinojosa refrenda en Estados Unidos de Norteamérica la voluntad de su gobierno, de validar y seguir impulsando un cuestionado TLCAN. Sometiendo a México a los intereses de la economía de nuestro vecino del norte. Patético y ridículo.

pulsocritico@gmail.com

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