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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nuestra clase política de manera reiterada, insiste en considerar a los veracruzanos como menores de edad… Lo grave es que social y  políticamente asumimos que lo somos. Reflexión personal

A jalones y estirones y sin faltar fuego amigo e intervención externa oficial y oficiosa, se concretó la alianza del PAN y el PRD para la contienda en Veracruz por la elección de diputados locales, así como de alcaldes ahora constitucionalmente de cuatro años. La alianza va (https://pulsocritico.wordpress.com/) en los términos pragmáticos previstos.

Sin mediar posicionamientos ideológicos, programáticos o doctrinarios, en el toma y daca se resolvió que al PAN le corresponderá el 60 por ciento de las candidaturas y al PRD el 40 restante. Reduciéndose así lo que parecía ser un problema irresoluble, a una conciliación aritmética de intereses particulares o de grupo.

“Haiga sido como haiga sido” el arreglo cupular entre ambos institutos políticos, lo concreto es que por ahora de manera inédita se crea un frente común opositor de probado peso electoral en contra del PRI en Veracruz. Lo que falta es lo que el sentido común recomienda: que se haga extensivo a la militancia de base de ambos partidos. Lo cual plantea un nuevo escenario de conflicto en torno a la selección de los precandidatos y / o candidatos en su momento, así como la aceptación de estos por consenso. Paso previo para influir en el electorado para que este respalde a la alianza en las urnas.

Resuelto esto último, vendrán precampañas y campañas en las que se determinará de que cuero salen más correas en la confrontación con el PRI-gobierno, pues no basta con el consenso partidario si no se cuenta con aceptación y participación activa de la llamada sociedad civil a la hora de la emisión del voto. Y en este trance es donde los veracruzanos todos tienen mucho que decir. O se acepta sin más que los partidos coaligados digan la última palabra  ó la ciudadanía participa pesando en la toma de decisiones a la hora de preseleccionar y seleccionar.

Luego falta aún un largo trecho por recorrer para que la alianza “Gran Alianza por Ti” (PAN-PRD) prospere como opositor competitivo en la elección de julio próximo y cobre sentido la frase del senador  Fernando Yunes Márquez: “Lo que nos une es la voluntad de cambio para Veracruz”.

Ser opositor competitivo hoy día no está reñido con las reglas del juego preestablecidas, diseñadas y administradas  por la partidocracia para las contiendas electorales. Luego también deben considerarse otros factores de peso para enfrentar al priísmo en el gobierno, como, entre otros, la capacidad financiera y disposición para invertir en las tareas proselitistas. Sin invertir con inteligencia, oportunidad y eficacia, -Dante Delgado Rannauro podría ilustrarnos al respecto-, no se gana una elección.

Sin obviar que la ingeniería electoral para la oposición debe contemplar estrategias que contrarresten y si capitalicen a favor, el efecto de la andanada priísta en la aplicación de sus tradicionales usos y costumbres clientelares, que van desde cooptar y  utilizar con fines proselitistas el asistencialismo oficial que la compra directa e indirecta del voto. Tras lo ocurrido en la elección presidencial del 2012, no cabe más la ingenuidad política: el PRI en Veracruz va por el carro completo al costo que sea. El gobernador Duarte de Ochoa no se puede dar el lujo de perder nuevamente una elección. “Veracruz para adelante” es el pendón del tricolor en alianza por el Verde y el Panal ya bendecido por el gobernante en Tlacotalpan al expresar: ¡“Hacia delante, la dirección en la que va Veracruz”!

Y en este contexto se inscribe el que se haya acordado en la alianza opositora pactada,  que el PRD lleve la mano en la capital veracruzana para la elección de alcalde, en tanto que al PAN le dejan contender por la diputación local. Esto bajo el supuesto de que el perredismo le gano Xalapa urbano al PRI en la elección del 2012.

No obstante, tal supuesto está más que cuestionado. No se puede ni se debe apostarle a dudosas pasadas glorias. Uriel Flores Aguayo y el PRD no ganaron por sí en Xalapa la diputación federal en 2012. La votación se inclinó a la “izquierda” tanto por el hartazgo ciudadano que viera en López Obrador la oportunidad de cambio, como por el desprestigio nacional del gobierno de Felipe Calderón y la nula respuesta de los gobiernos locales a la demanda ciudadana, a lo que se sumara la pésima imagen de Reynaldo Escobar Perez como candidato del PRI a la diputación por el distrito.

Hoy es otra cosa en un escenario circunstancial distinto. López Obrador no apadrina al PRD en su alianza con el PAN ni Morena ha dicho esta boca es mía;  tampoco los xalapeños quieren saber más de una variopinta oferta partidista de la que se desconfía. En amplios sectores de la población se ha tomado conciencia de que la partidocracia tiene secuestrada voluntad y representación popular y que el atraso que en todos los órdenes priva en la capital veracruzana, no conmueve a partidos políticos y sus personeros. El voto ciudadano será para uno u otro candidato, no para los partidos postulantes.

La clase política en general es mal vista y las esperanzas de la ciudadanía en torno a la elección de un alcalde de cuatro años, se cifran en un candidato surgido de la sociedad civil que esté dispuesto a someterse a reglas mínimas de honestidad, eficacia, transparencia, escrutinio y contraloría social, así como al plebiscito y revocación de mandato cuando ello lo amerite.  Una propuesta de trabajo sensata, sustentada en la participación ciudadana que atienda a las necesidades más sentidas del municipio, la ciudad  y sus habitantes,  es lo menos que se espera.

Pero también hoy la oposición al “nuevo” PRI se enfrenta a una maquinaria electoral que cuenta con todo el respaldo del aparato al servicio del poder presidencial, que no es poca cosa. Luego  no cabe el triunfalismo anticipado y si realismo, coherencia, congruencia y humildad para afrontar el reto.

Es indudable que la alianza por sí misma y el candidato de ésta si llegara a triunfar en las urnas, no es garantía suficiente para los xalapeños. Tanto el PRD como el PAN están identificados en lo sustantivo con el PRI. Los tres institutos se tapan con la misma cobija mereciendo desconfianza de la ciudadanía. No obstante, la única forma de restar presión al descontento y hartazgo ofreciendo una alternativa diferente de gobernar, es encauzar pragmáticamente el rechazo al PRI. Estimo que por ahí va la intención de la “alianza impúdica” como le calificara el politólogo Alfredo Bielma y, por los mismos cauces, avanza la idea de postular a un candidato ciudadano independiente. Esperemos que se de una sana concurrencia entre ambas opciones y no un enfrentamiento estéril que de al traste con el objetivo común.

Para mi gusto, no compartido por muchos por cierto, espero que el Movimiento de Regeneración Nacional” (Morena), partido político en ciernes, entienda que por el bien de la capital del estado y la región, es la hora de sumar y multiplicar y no de dividir. Ojala y así sea.

 Por lo pronto, Veracruz está ya en lo que le gusta, anima y entusiasma: politiquería y no política trascendente que vea por el bien común.

Hojas que se lleva el viento

Manteniéndose siempre dentro de los límites de lo políticamente correcto, el Profr. y Lic. Guillermo Zúñiga Martínez en su quijotesca cruzada no ceja en su intento de convencer de que la Universidad Popular Autónoma de Veracruz es iniciativa, obra y resultados palpables del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Plausible el reconocimiento público, no obstante es de llamar la atención el que ni el gobernador ni su secretario de educación le correspondan con igual medida. El fuego amigo, que no es otra cosa, no cede, minimizando empeño y logros, que los hay, de un modelo de educación superior inédito cuando menos en Veracruz. Podemos estar o no de acuerdo con el modelo y la manera de llevarlo adelante, pero no podemos negar que está cumpliendo con el propósito y objetivos trazados, como tampoco negarle a Zúñiga Martínez su disciplinada persistencia y entrega a un sueño, una idea con la que se siente comprometido.

Leí con interés el último artículo del destacado mentor: “Nuevos modelos de Universidad”. No estoy de acuerdo con lo expresado por el maestro. Parte en su análisis de dos contextos diferentes y opuestos, al destacar lo que se viene haciendo en la UPAV frente a lo que promueve la nueva rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona. En el modelo veracruzano se dice que el propósito es reafirmar el carácter público de la educación superior, “democratizándole” y poniéndole al alcance de quienes menos tienen aunque en los hechos, no logra trascender el marco del individualismo y competitividad personal de los “aprendientes” en el mercado laboral. Esto en consonancia con la visión neoliberal de la educación.  En  tanto que en el reino de España, al igual que en el resto del sistema-mundo, la tendencia es privatizarle y someterle al libre juego del mercado en beneficio de de las grandes empresas. Dos modelos, dos visiones que a mi juicio excluyéndose entre sí, coinciden en negarse a reconocer que su marco social, económico y político paradigmático, ya es rechazado por una juventud movilizada y contestataria.- Xalapa, Ver., enero 3 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Justificado estupor entre periodistas con funciones de voceros oficiosos del gobierno estatal, el que pese a los varios intentos por sabotear la posible alianza electoral entre el PRD y el PAN con vías a la elección en Veracruz de diputados y alcaldes, la alianza contra viento y marea va.

¿Cómo es posible una alianza entre institutos tan disímbolos? Se preguntan con la intención de satanizar lo que ya parece ser un hecho, como un último intento por convencer a perredistas y panistas de base de lo absurdo y obsceno que resulta en política el mezclar el agua con aceite. Y tendrían razón si en el seno de los partidos políticos en México existiera, por un lado, un mínimo de ética política y, por otro, un arraigado  apego ideológico y programático a propósitos y objetivos superiores encaminados al bien común.

Más no es así. El pragmatismo se impone por sobre ideologías; el interés inmediatista domina el escenario de la vida política nacional, a la par que los intereses de la partidocracia son ajenos al bien común de las mayorías a las que dicen representar. La ausencia de ética política, del presidente de la República para abajo,  no da cabida a diferendos ideológicos, dominando pura y simplemente el pragmatismo como norma de conducta y guía para la acción.

Independientemente de lo que pretendan obtener el PRD y PAN en el intercambio de favores y abalorios con el Sr. Peña Nieto a través de su participación en el llamado “pacto por México”, para la cúpula de las principales fuerzas opositoras es vital mostrar el músculo en la contienda electoral. De su fuerza expuesta en las urnas va de por medio no sólo su supervivencia, también el estar en condiciones de vender más caro su amor. Nada que ver con ideologías de izquierda o de derecha cuando de hecho la partidocracia en su conjunto se inclina a favor de mantener el statu quo sistémico. ¿O no acaso de facto y en términos prácticos el PRD no es la izquierda de la derecha?

Bajo este supuesto, pragmáticamente lo que procede es capitalizar la aviada de un sentimiento anti priísta fortalecido a lo largo de los últimos años en el seno de la sociedad mexicana. Derrotar al PRI es el objetivo, tanto para establecer contrapesos en el juego de equilibrios políticos como para incrementar presencia y acceso a la toma de decisiones en la mesa de negociaciones.

En este contexto, tanto para el PRD como para el PAN, está claro que solos no lo lograrían al enfrentarse a una maquinaria electoral respaldada por el presidente de la república y los gobernadores priístas. De ahí que la mejor opción en el escenario inmediato es ir juntos tras el voto ciudadano. Y aquí es donde se inscribe el proyecto aliancista para Veracruz bendecido por la instancia cupular partidista opositora.

Todo lo que se diga o deje de decirse al respecto por parte de los amanuenses oficialistas, no es otra cosa que un mecanismo de autodefensa del gobierno estatal y el PRI, auspiciado y orquestado desde la presidencia de la República. El Sr. Peña está obligado al carro completo para su partido porque al igual que las fuerzas opositoras, requiere de fuerza y contundencia en la mesa de negociaciones para sacar adelante su ambicioso proyecto de gobierno. La moral se deja para el árbol que da moras, la ética política se subordina a los intereses personales y de grupo, y la ideología se guarda entre cuatro paredes en los claustros universitarios. Mostrar quien tiene el poder y como se ejerce en lo inmediato, es propósito, objetivo, forma y fondo del quehacer político en la circunstancia actual del país. Todo lo demás, simple patraña para consumo de una mayoría desinformada a la que se pretende manipular enfrentando mediáticamente  a los buenos y a los malos de la película.

En Veracruz para bien o para mal la alianza va. ¿Qué posibilidades de triunfo se vislumbran para los candidatos de la coalición PRD-PAN?, está por verse. Todo depende del acierto en la selección de los abanderados designados, sin echar en saco roto la posibilidad de que a estas alturas no esté ya negociado en lo oscurito el cochupo entre las dirigencias estatales de los partidos por coaligarse y el gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Lo que si se podría asegurar es que pese a la división interna en los partidos opositores que se ha venido cocinando desde tiempo atrás por conocidos operadores oficiosos, para el tricolor la elección de diputados y alcaldes de cuatro años no será juego de niños. Son demasiados los agravios sufridos a manos de gobiernos priístas, que los veracruzanos en las urnas podrían aplicar la misma receta que en julio del 2012. Y aunque en primera y última instancia todos los partidos no guardan diferencias de fondo entre sí, nada con el PRI aunque se venda el alma al yunque o al  demonio.

Hojas que se lleva el viento

La cruzada nacional contra el hambre que simbólicamente iniciará mañana lunes en territorio zapatista del estado de Chiapas, contempla un mayor énfasis en políticas públicas de asistencia social y caridad privada que de antemano están enfocadas mediáticamente a taparle el ojo al macho. La pobreza y el hambre se combaten con empleo; salarios dignos; infraestructura productiva; asistencia técnica eficaz; organización de y para la producción; capacitación; precios de garantía; capital semilla, crédito e insumos suficientes, baratos y oportunos a los productores de bajos ingresos. Pero sobre todo, con el respeto y reconocimiento a los que menos tienen como sujetos de desarrollo y no como objeto inerme al que hay que cambiarle el rostro.

-ooo-

La balanza presidencial parece estarse ya inclinando a favor de la entidad federativa que hasta hace unos meses comandara Ivonne Ortega, actual secretaria general. del CEN del PRI. Con una inversión federal inicial del orden de 50 millones de pesos, se trabaja ya en lo que será el mega Parque Metropolitano Lineal de la Ciudad de Mérida. En una superficie de 80 hectáreas el nuevo “pulmón de la ciudad de la paz” en su primera etapa contará con 20 mil árboles, una ciclo pista y andadores de 12 y 28 kilómetros respectivamente. El gobierno estatal priísta y el municipal de extracción panista, se despojan de la camiseta partidista y convienen jalar parejo a favor del entendimiento y el trabajo en equipo en  beneficio de los meridanos. ¿Y Xalapa? Sin comentarios, lo prioritario es la politiquería electorera.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 20 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

30/03/2011

Perder el tiempo es el deporte nacional por excelencia del que gusta nuestra clase política. Mientras México rueda al despeñadero bajo la conducción de Calderón Hinojosa, dimes y diretes, confrontaciones estériles, chismes, maledicencias, golpes bajos, patadas bajo la mesa, son jugadas de las que nadie debe ni puede sustraerse para escalar la empinada cuesta de acceso al poder por el poder mismo y algo más siempre posible.

En tanto que nuestra avispada clase política se anota un punto mediático a favor, México retrocede dos. Y ahí la llevamos día tras día, año tras año, sin que se tome consciencia del daño a que da lugar tan primitivo deporte.

Sólo así se explica el desperdicio de tiempo, de dinero y de paciencia de la población, en que están incurriendo los partidos políticos en la fase previa de la justa electoral en el Estado de México. La llamada consulta popular para definir si el PRD va en alianza con el PAN, es eso. Simple y llanamente pérdida de un tiempo precioso en la que, directa o indirectamente, todos estamos involucrados.

Tanto jaloneo para quedar en lo mismo. En el marco de un PRD polarizado, con o sin consulta popular, los chuchos van de la mano con el PAN  y el lopezobradorismo dice no, mientras el PRI, por su lado, consolida una alianza con lo más nefasto del espectro político electoral, con una jugada magistral que no estaba en la agenda de sus adversarios, ganándose el aplauso del respetable en los tendidos. Y aún hay más. El juego está en sus inicios, ayuno de marco ideológico y de ética política pero rico en pragmatismo y simulación, se prolongará hasta el mes de julio. Nuestra clase política sudará la camiseta y los mexiquenses de a pié su desventura.

Nadie en su sano juicio llegó a dudar de que con el empate en la elección de la directiva nacional del PRD, los chuchos saldrían derrotados, con o sin consulta popular. Andrés Manuel López Obrador se queda con la mejor parte, tiene al candidato ganador en tanto que los jesuses habrán de conformarse con ir a la cola de un panismo que, en su extravío y anemia crónica, impone ya con el auxilio de Calderón Hinojosa al sacristán de medio pelo,  Luís Felipe Bravo Mena, como abanderado perdedor de la alianza aún no concretada.

Por su lado, Peña Nieto, gobernador príista, gana perdiendo al hacer a un lado a Alfredo Del Mazo, delfín de la gente bonita toluquense, imponiéndole al partido a un Eruviel Ávila, “pelado” populachero y entrón, proveniente de las goteras de la periferia. Autogol se dice en el graderío, sin la menor conciencia de lo que le espera al respetable si prospera el gambito y triunfa el PRI con su más de lo mismo, en un gatopardismo inacabable. Las cosas así son y así se quedan, el PRI contenderá no contra el partido de Calderón sino contra la “Morena” popular y bien nacida, como ya estaba programado.

¡Vaya manera de perder el tiempo! Mientras en el inter se cocina la final del 2012 por la partidocracia, administradora de un quehacer político conducido sabiamente por poderes fácticos  que mueven los hilos desde la penumbra.

Veracruz no canta mal las rancheras. Jugando ahora en segunda división tras salir derrotada en la justa del descenso por una pésima conducción, nuestra aldeana clase política mata el tiempo en cascaritas, pintándose sola en eso de hacer como que hace sin dar un solo pase.

También tuvimos nuestra consulta popular. Nada relevante, sólo pedestre estratagema para justificar un Plan Estatal de Desarrollo que, ni es plan ni mucho menos apunta al desarrollo. En un acto demagógico más, hoy miércoles por la tarde el mencionado listado de buenos deseos será presentado por el gobernador ante dóciles acarreados que arroparán a la cortesana cohorte de notables. Paso previo para que en el Congreso del estado, la extensión local de la partidocracia de el banderazo de salida a mil y un declaraciones triunfalistas. Nada trascendente y sí pérdida de tiempo cuando no hay dinero ni para solventar compromisos heredados.

Audacia es el juego. Duarte de Ochoa gana tiempo matando el tiempo, mientras la gran familia veracruzana, confiada en que “más seguro lo comido, ya mañana Dios dirá”, clama por respuestas en tiempo presente mientras el susodicho mamotreto en cuyas pastas, impreso en letras de oro, reza: Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, apunta a un incierto futuro en el que habrá, habrá y habrá prosperidad a satisfacción del graderío para quedar siempre en lo mismo.

¡Vaya manera de Perder el tiempo!

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