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Tag Archives: Alianzas PAN-PRD

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La gran confusión de Trump y sus allegados es que no estamos en una época de cambios, sino del cambio de una época.-  Luis Manuel Arce Isaac

Los días transcurren, uno tras otro en suelo veracruzano sin que las aguas se  asienten. La turbulencia política en un clima de inseguridad en todos los órdenes de la vida social y económica, mantiene en ascuas a la población.

Una entidad federativa que, mereciendo mejor destino no encuentra rumbo cierto, es el pan de cada día en medio de un aciago entorno nacional e internacional adverso en el que para México, se blande lo mismo la amenaza del proteccionismo norteamericano que la recesión económica y el deterioro social.

Confundiéndose política con política electoral, la brújula gubernamental gira incesantemente en todas direcciones, perdiéndose la oportunidad de racionalizar el quehacer público en un legítimo y auténtico esfuerzo por rescatar a Veracruz de su postración.

Si nos atenemos a percepciones generadas a partir de notas y columnas periodísticas y no solo de especulaciones estériles, la terca realidad señala que no es aventurado anticipar un nuevo fracaso para una administración pública perdida entre la ausencia de visión de Estado y de recursos frescos en las arcas públicas.

Atrapado el gobierno de la alternancia entre el poder y no poder, brilla por su ausencia la honestidad intelectual suficiente para reconocer que no solo no se cuenta con una varita mágica, tampoco con claridad para encontrar la diferencia entre un pasado tortuoso y las exigencias de un presente que exige gobernar a partir de tiempo y recursos disponibles escasos.

No es pesimismo infundado ni se pretende en estas líneas asumirse como agorero del desastre. Anticipar el fracaso de la alternancia es atender a las tendencias por ahora observadas y ampliamente difundidas por la prensa en los escasos 75 días de la administración a cargo del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares. Administración por cierto en la que parece estar ausente la alianza partidista PAN-PRD que transita en el margen, ajena a las expectativas generadas y sin mayor interés que el jaloneo electoral, con vías a la elección edilicia como prolegómeno de lo que esperan obtener en el 2018.

Percepción que a diferencia de la oficial, anida cada vez en mayor medida en amplios sectores de la población. Más de lo mismo,  dominando los temas de inseguridad, desempleo, bajos salarios, pobreza creciente, deterioro de los servicios de educación y salud, así como el de la cada vez menos accesible vivienda digna para todos.

Arropada esta percepción en un clima político preñado de un interminable perder el tiempo en una guerra sin cuartel, en la que los frentes abiertos, cual hongos se multiplican día con día.

Si lo que se pretendía con un discurso acorde con lo que la gente deseaba escuchar, era el justificar carencias y desorden administrativo como nefasto legado del saqueo y gobierno fallido de los sexenios previos, el tiro salió por la culata; el tremendismo se desinfla ante una opinión pública que se da por defraudada.

Hasta ahora, las necesidades cotidianas y el incumplimiento de lo ofertado en campaña se imponen por sobre el discurso oficial; los buenos deseos de la minoría que sufragara a favor de la alternancia van quedando atrás, desconfianza y pérdida de expectativas de cambio se generaliza.

Si el dilema es no poder en el ejercicio del poder, aún es tiempo de corregir y enderezar el rumbo, gobernando para todos sin distingo y sin prejuicios. El pasado es pasado; tan necesario como urgente es construir el presente si en algo se valora el futuro para las nuevas generaciones. Veracruz está a la espera.

Xalapa, Ver., 15 de febrero de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pretendiéndose curar en salud, cuando la póstula gangrenó, suena a algo así como a algo fuera de lugar. Tal es el caso de la nomenklatura  priísta que, desgarrándose las vestiduras y en nombre del combate a la corrupción hace como que hace expulsando de sus filas al primer priísta de Veracruz.

Habiendo no sólo consentido sino solapando a Javier Duarte de Ochoa en sus desaciertos y tropelías a lo largo de un sexenio, hoy, que ya se va, indignados piden  la horca para el peor gobernador que Veracruz ha padecido.  El colmo del absurdo, pero así es,  los corruptos investigan, juzgan y condenan a uno de sus más paradgmáticos correligionarios, no por su pésimo desempeño, carencia de autoridad moral y política y ganador a pulso del repudio popular, sino por no haber sabido guardar las formas exhibiendo con cinismo y descaro lo peor de la militancia tricolor.

Pero no sólo el priísmo corrupto y simulador,  la partidocracia se hace uno respondiendo no al bien común de una sociedad saqueada y harta de desatinos y corrupción impune, más bien como es ya del conocimiento público,  atendiendo a la consigna que, desde la cúpula presidencial pretende dar vida a una legislación y a un “sistema  anti corrupción” que habiendo nacida muerta, encuentra víctima propiciatoria a modo para levantar la imagen de un presidente de México hoy en el sótano.

¿O no acaso tanto la ley como el sistema no fueron diseñados, aprobados e impuestos por lo más notable y destacado de la corrupción partidocrática?

Pero no para ahí la cosa. ¿Por qué hoy y no cuando el clamor popular y el bombardeo mediático pusieran en primer plano el desastre de una administración pública a cargo de un tan inútil como perverso discípulo y ahijado de Fidel Herrera Beltrán?

Simple a mi juicio la respuesta. Peña Nieto requiere de un distractor a modo que encubra ya no sólo su propia tendencia corrupta y corruptora, también el fracaso de un régimen político caduco y en plena obsolescencia cuyas aristas más agudas de su crisis,  se expresan en un paquete económico que, para el 2017, acarreará serias consecuencias en la vida económica y social de un país en el que las mayorías empobrecidas suelen pagar los platos rotos.

Estrategia mediática de óptimos resultados en Veracruz. La cortina de humo es tal  y tan espesa, que para la audiencia el presunto castigo a un priísta saqueador tiene prioridad por sobre la realidad real de un presente y futuro económico y social al que no se le encuentran pies ni cabeza.

Devaluación en la paridad cambiaria, deterioro del salario real y pérdida de su poder adquisitivo, un aparato productivo caduco e ineficiente generador de más desempleo, inseguridad y violencia, entre otros rubros del desastre, ¿se privilegian en la jerarquización de prioridades en Veracruz? No. El juicio, desafuero y cárcel de Javier Duarte y sus achichincles no menos corruptos, primero,  lo demás es lo de menos que ya mañana dios dirá… Aunque ya sea demasiado tarde.

¿Qué nos pasa?

No cabe duda, nos guste o no, en Veracruz el PRI sigue siendo el ombligo que da vida y en torno al cual seguimos girando.  No aprendemos ni siquiera de una realidad que nos agobia.

Xalapa, Ver., septiembre 25 de 2016

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“Al tomar posesión, Rousseff tiene bajo su liderazgo una nación y un pueblo que evolucionaron políticamente, maduraron su conciencia democrática y están disponibles para una movilización histórica en favor de la realización de reformas estructurales que harán de Brasil una gran nación democrática y progresista”, subraya el editorial publicado en el sitio Web del partido comunista brasileño. Prensa  Latina. En México los “comunistas ” de la tribu de Aguilar Talamantes, que encabezan el partido político de la “ultraderecha atea” (no creen en nada, no piensan nada, no sienten nada, pero como estorban), que por mal nombre se denomina “de la revolución democrática”, ni pio dicen sobre el trascendental e histórico acontecimiento latinoamericano, estando preocupados y ocupados en consolidar su alianza con “el Yunque” para los procesos electorales del 2011 y 2012.

Crisis de partidos en México

Gustavo Madero

El presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, señaló que su partido se encuentra dispuesto a formar alianzas para competir en las elecciones que se desarrollarán en el Estado de México. En entrevista, aclaró, sin embargo, que el Partido Acción Nacional (PAN) podría participar con candidato propio para buscar la gubernatura de ese estado. Hizo ver que el Estado de México, gobernado por el priísta Enrique Peña Nieto se encuentra en los primeros lugares, pero de inseguridad y de pobreza en todo el país. Por otra parte, afirmó que el Comité Ejecutivo Nacional panista brindará todo su apoyo a la administración del nuevo gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez. Dijo que en todo lo que sea posible estarán coordinados con el gobierno de Sinaloa para apoyarlos políticamente. El Universal / México

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El ciudadano Felipe de Jesús del Sagrado Corazón Calderón Hinojosa, como cualquiera otro en nuestro país, está en plena libertad de pensar y de expresar sus ideas, por cualquier medio a su alcance, en los términos y con las limitantes que la legislación vigente establece. Luego lo que a el le venga en gana expresar no debería ser motivo de escándalo y desgarre de vestiduras, como está aconteciendo en atención a los términos en que califica al polémico político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Otra cosa muy distinta es que el ciudadano Calderón, en su carácter de presidente de la República en funciones, emita públicamente su opinión sobre el controvertido tema de las alianzas electorales, dando por sentado que Andrés Manuel ha sido y siga siendo “un peligro para México”, y, de paso, afirme que quienes comulgan con las ideas del tabasqueño sean “sus fanáticos”, “extremo super radical”, “especie de feligresía”, “que no tiene nada que ver con el mexicano común que trabaja, lleva a sus niños a la escuela, y quiere vivir en paz y tranquilidad”.

Para el ciudadano común, es legítimo el acogerse la libertad de expresión, derecho inalienable dispuesto por la Carta Magna que nos rige a todos por igual, sin más limitantes que aquellas que la propia ley establece. Como presidente de la República, al ciudadano que ostente tal investidura, tal libertad le está acotada, adicionalmente, social, económica y políticamente por lo que mejor  convenga a la Nación.

De ahí que habría que preguntarse si Felipe Calderón, con sus públicas declaraciones en contra de Andrés Manuel López Obrador, actuó como presidente de la República, o como ciudadano común, asumiéndose como militante beligerante de un partido político en específico, que ve en el político tabasqueño más que “un peligro para México”, una amenaza latente para las aspiraciones del PAN de mantener para sí el poder presidencial.

La respuesta la tienen los varios millones de mexicanos, incluidos senadores y diputados federales, que ya se están manifestando en contra de las afirmaciones de Felipe Calderón, al considerarse que actuó como un militante más del PAN y no como presidente de la República, en tanto contribuye a enrarecer el clima político, reactivar polarización social, e inmiscuirse en asuntos de la absoluta competencia de un sistema de partidos políticos ya de sí en franco deterioro.

Precisamente auspiciando y propiciando aquello que menos conviene a la Nación,  en un país que requiere con urgencia de unidad, concordia y estabilidad política, frente a los efectos de una crisis que tiene a México al borde de la calificación de Estado fallido, y viviéndose una situación de emergencia en gran parte de México, a consecuencia de los efectos de fenómenos naturales que lastiman a miles de familias

Andrés Manuel López Obrador en esta ocasión ha sido cauto en su respuesta. El amor al prójimo que une y no el odio y la mentira que separa y divide, son sus palabras frente a la provocación de un presidente de la República que no sabe estar a la altura y responsabilidades a que su investidura  le obliga.

Lo que no podemos asegurar es si la misma cautela y ponderada respuesta, domine en el amplio escenario de millones de esos mexicanos a los que Calderón califica como “fanáticos”, “extremo super radical”, que conforman esa “especie de feligresía”, que convencida acepta y sigue, no al hombre, con sus debilidades y fortalezas y confrontado con el sistema, sino a las ideas e intencionalidad de cambio que por todo el país difunde López Obrador, coincidentes con el sentir generalizado de un ya basta al estado de cosas que está hundiendo a México.

Porque una cosa es el hombre, el ciudadano común, con sus anhelos, contradicciones, convicciones, renovadas y legítimas  aspiraciones a ocupar la primera magistratura del país y, otra cosa son aquellas ideas que trasmite y que prenden en multitud de ciudadanos que, valorando al país que en suerte les ha tocado vivir, atienden más a lo mediato de su vida cotidiana y futuro cercano, que a la incertidumbre de un retroceso histórico ofertado por el gobierno calderonista, o un más de los mismo, ofertado por el sistema formal de partidos políticos que padecemos en México.

¿Qué es un peligro para México, a decir de Calderón? Habría que ver cual es el México que ve en Andrés Manuel una amenaza y cual México constituye para muchos, el país al borde del desastre en el que, los que menos tienen, habrán de pagar los platos rotos. Para estos últimos, Más que ver en Andrés Manuel como un peligro, lo siguen como oportunidad de una renovada esperanza de transformación y cambio. La ambivalencia del discurso de López Obrador, no lo aclara. Por un lado se asume como un reformista radical confrontando al sistema capitalista como tal, arremetiendo contra “la mafia” burguesa, doméstica y trasnacional y, por el otro, como un bien intencionado y honesto político “de izquierda”, que propone cambios sustantivos en el gobierno en beneficio del pueblo llano. Tal ambivalencia o incongruencia discursiva, indudablemente genera lo mismo rechazo que aceptación.

La verdad de las cosas es que López Obrador no es un “revolucionario radical”, en el sentido socio-histórico, tampoco un reformista al estilo de Chavez o Evo Morales. Apenas aspira a darle un rumbo cierto al futuro de un país que ha perdido la brújula, privilegiando con visión social el crecimiento, desarrollo y bienestar de los más.

En consecuencia, Felipe Calderón estaría obligado a explicar el porqué considera que el tabasqueño sea “un peligro para México, y a cual México ve amenazado con las ideas y propuestas de quien ya desde ahora,  pretende marginar de la contienda electoral del 2012.

Por lo pronto, dentro del marco de la fracasada “guerra” que bajo los auspicios y dirección de Calderón Hinojosa, desparrama miles de muertos por todo el territorio nacional, generando desconfianza, inseguridad, incertidumbre e intranquilidad social, Andrés Manuel López Obrador políticamente retoma el centro neurálgico del debate nacional sobre el futuro de México. El maridaje entre la obcecación enfermiza y ausencia de visión de Estado de Calderón y la corrupción y oportunismo del chuchismo perredista, se han encargado de que así sea.

Paréntesis aparte, a mi juicio ya es tiempo que Andrés Manuel defina su militancia partidista. No puede seguir con un pie dentro del PRD y otro fuera de su partido, sin que ello genere confusión y falsas expectativas,  a la par que inyecta, en vano, oxígeno a  una dirigencia cupular entreguista y tan reaccionaria de un partido que, en la mayor parte del país, es ya un muerto insepulto.

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