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Tag Archives: Alternancia

Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Me pregunto si para aquellos que en la elección para gobernador de dos años votaran por la alianza PAN-PRD, cifrando sus esperanzas en un cambio orientado al rescate de una administración pública quebrada por un gobierno corrupto y fallido, hoy a cien días de la toma de posesión del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares estos mismos electores guardan las mismas expectativas de cambio y de progreso con las que concurrieran a las urnas el año próximo pasado.

La respuesta está a flor de labios de estos esperanzados electores. Sólo ellos podrán afirmar a ciencia cierta, si su voto contribuyera a un cambio tangible en propósitos y objetivos del gobierno de la alternancia, o, por el contrario, su respuesta es negativa.

Empero, más allá de la respuesta explícita, para el observador cuenta lo que se percibe; más si se considera que socialmente toda percepción conlleva un alto contenido político que por sí mismo refleja el estado de ánimo de la sociedad. Y, en este caso concreto, todo pareciera indicar que existen más dudas que respuestas. El gobierno de la alternancia no responde aún a las expectativas de esa minoría social que sufragara a favor de la alianza y éstas se mantienen a la expectativa,  estando muy lejos de respaldar el quehacer de la administración en lo que va del mandato del Sr. Yunes Linares.

El beneficio de la duda que inspirara en la gente un nuevo gobierno dispuesto a imprimir cambios significativos en la tarea de rescatar a la administración pública veracruzana, se diluye e incluso, los partidos políticos que como tales llevaran al triunfo electoral a la alianza expresan públicamente más escepticismo que confianza; las dirigencias partidistas tanto en el ámbito nacional como en la aldea, guardan silencio y están dejando solo en el atolladero al gobernador al imponerse una ominosa realidad por sobre expectativas y esperanzas.

Más ahora, ya inmersos en el proceso electoral en el que los intereses personales y de grupo pesan más que interés y voluntad política de un gobernante empantanado en sus propias contradicciones. Miguel Ángel Yunes Linares está solo tanto en su combate contra fantasmas del pasado que en la difícil tarea de gobernar.

Se dice que ello es resultado de su estilo personal de gobernar, que está en su naturaleza pelearse contra todos y por todo. En justicia habría que insistir que por encima de tal consideración, están los factores adversos que, lo mismo en el entorno internacional que nacional y sin duda en nuestra propia entidad federativa se oponen a un terso rescate de la administración pública veracruzana; a todos consta que la federación respalda a Veracruz de dientes para afuera, dejó hacer y deshacer a su antojo a la pandilla de depredadores y hoy consiente impunidad y olvido forzando al gobernador a aceptar que en el régimen político vigente todo cambio es para permanecer igual.

Igualmente me pregunto si las mayorías que votaran en contra de la alternancia, lo hicieran para mantener el statu quo apostándole nuevamente al dejar hacer dejar pasar o, por el contrario, conscientes de que con la alianza Pan-PRD el esperado cambio y rescate de la administración pública estaría vedado, saliendo de guatemala para entrar a guatepeor. Esto sin contar en que para muchos el sufragar en contra, inercialmente mantendría la hegemonía priísta en la innoble tarea de gobernar saqueando pero salpicando.

El cómo esta mayoría lo mismo se mantiene indiferente que apostándole al más de lo mismo,  aceptando sin chistar las candidaturas partidistas a los gobiernos municipales que notablemente apuntan hacia un retorno al pasado, también para el observador se percibe poco o nulo respaldo al gobierno de la alternancia como opción de buen gobierno, manteniéndose al margen o bien, socavando con su silencio, en el mejor de los casos, la tarea que se echara a cuestas el gobernador de dos años.

Si esto es así, tanto para la minoría como para las mayorías, la base social de apoyo y respaldo en que se sustentaría el gobierno de la alternancia, a cien días de mandato para efectos prácticos podría afirmarse que es nula; cayendo en suelo estéril la semilla de unidad, compromiso y esfuerzo solidario que el gobernador reclama de la ciudadanía.

Cada quien para su santo, es la tónica dominante en el seno de una sociedad escéptica que aún no logra asimilar el cómo es que dejara que una pandilla de delincuentes diera al traste con una administración pública, arrastrando consigo a toda la entidad.

Así las cosas, pasarán otros cien días y otros más sin que el ansiado cambio y rescate se concrete; antes al contrario, el pronóstico es que las cosas irán para peor, incrementándose el deterioro político, económico y social en demérito de gobernabilidad y gobernanza en la entidad y, por lo consiguiente del bienestar de los veracruzanos. En todos está el dejar hacer dejar pasar nuevamente, o hacer posible el cambio desde abajo gobernando con una participación responsable a quienes gobiernan. Llegó la hora de rescatar la política y con ello la democracia representativa. Mañana será demasiado tarde.

El que calle hoy no tendrá cara para reclamar mañana.

Hojas que se lleva el viento

Histórico.  Para Ripley, la mayoría en el Congreso Veracruzano le dijo no a la solicitud del gobernador  de reestructuración de la deuda pública. La razón se impuso por sobre el voluntarismo de Yunes Linares complicando el arranque del gobierno de la alternancia.

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Escudado en un mediocre y triste desempeño como senador de la república, Héctor Yunes Landa más en un afán protagónico que con la intención de aportar algo positivo a la turbulenta vida política de la entidad, sin más  y en referencia a los primeros cien días del gobierno de la alternancia, afirma que a Veracruz le iba mejor con Javier Duarte. A él sin duda, para los veracruzanos tal aberrante aseveración sonó, con perdón de mis cuatro lectores, como mentada de madre. Por muy que el gobierno de Yunes Linares apunte a ser una administración fallida más, no puede comparar ésta con el inmisericorde saqueo impune, cinismo y desvergüenza del fidelismo-duartismo sin pecar de demagogo. Y aun así guarda la absurda esperanza de alcanzar en el 2018 la nominación como candidato del PRI al gobierno de la entidad. Aunque como andan las cosas de descuajaringadas en el seno de la partidocracia, todo es posible.

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Y a propósito de la partidocracia, en su expresión aldeana en su momento señalamos que el Movimiento de Regeneración Nacional al transformarse en partido político aceptaba tácitamente someterse a las reglas del juego de los dueños de las canicas, sumándose al juego de la partidocracia, sus contradicciones, mañas y trastupijes electorales, renunciando a sus orígenes. Lo que se observa en su participación como instituto político de interés público en el proceso electoral en curso, confirma nuestra aseveración; Morena, con sus asegunes,  ya es un partido más, bailando al ritmo de la descomposición política en la que Veracruz es nítida expresión del “desmadre nacional” de un régimen político que pide a gritos ser colocado en el basurero de la historia.

Xalapa, Ver., marzo 15 de 2017

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

  • Para AMLO, Yunes Linares simple peón en el escenario nacional

Parafraseando a Trump, el gobernador Yunes Linares  con hechos y no con palabras,  nos dice: Sí, vamos a tener una buena relación con los veracruzanos, y si no, pues no. Ya que seguramente le vale al anteponer intereses personales o de grupo a los intereses de una entidad federativa ávida de seguridad, tranquilidad, orden, bienestar y progreso.

A lo largo de 90  días escasos de su toma de posesión, ha mostrado evidentemente que su prioridad ha sido combatir con palos de ciego a fantasmas del pasado, dejando en segundo plano la encomienda sustantiva que se le asignara en las urnas: servir a Veracruz gobernando sin distingo para todos; obteniendo como corolario división y encono ya no solo entre la llamada clase política, también en el seno de una sociedad que tomando partido, se polariza en detrimento de la tan necesaria como urgente unidad en torno a objetivos comunes.

Estrategia fallida. Tanto y en todos los frentes ha insistido en justificar su impotencia  y desesperación al encontrarse atado de manos para enderezar la nave gubernamental, que todo se le revierte, profundizando su empantanada circunstancia.

El Sr. Yunes Linares cumplió en parte con su propósito explícito de destapar la Caja de Pandora, exhibiendo hasta el tuétano la cloaca en que el fidelismo-duartismo convirtiera al gobierno de Veracruz, pero ello ya  no es suficiente.

A toda acción corresponde una reacción, si mal no recuerdo hacía hincapié de manera insistente el maestro Antonio Nadal Romero allá por mis años mozos en la Benemérita Escuela Normal Veracruzana. Ante la plausible acción propagandística de campaña del hoy gobernador la reacción de la opinión pública no se dejó esperar, las leyes de la física también operan en la naturaleza humana; la gente abrió los ojos y hoy la sociedad veracruzana es otra, más desconfiada, más incrédula, más exigente esperando del gobierno de la alternancia algo más que un estéril show mediático que no abona a un buen gobierno.

Hoy como gobernador la oportunidad de trascender se le viene escurriendo entre los dedos. Sin proyecto de cambio y transformación… Sin tiempo y sin dinero, el rescate de Veracruz desde una administración pública honesta, coherente y eficaz, queda en el tintero. Esto en el marco de un escenario nacional adverso en el que lo mismo el descrédito presidencial creciente que una economía estancada en vías de recesión, anuncian malos augurios para el país en un futuro cercano.

Veracruz no es una isla ajena al resto de la nación, por su posición geoestratégica frente al Golfo de México su gobierno no puede permanecer al margen de un contexto general que requiere el concurso de todos para paliar el temporal que se viene. Más ahora cuando la repatriación de connacionales asumida por nuestro vecino del norte, exige previsión, cordura y políticas públicas agresivas de reinserción de los migrantes al aparato productivo nacional. Ni se debe ni se puede soslayar el hecho de que Veracruz requiere de gobierno previsor ante lo que nos espera cuando ya de sí estancamiento económico y desempleo campean por todo lo alto en la entidad.

Considero que el Sr. Yunes Linares tiene que entender que no contando con el respaldo de la mayoría de las fuerzas políticas, está en la tesitura de tener que legitimar día con día su desempeño. Persistir en su pedestre estrategia propagandística pretendiendo imponer su estilo personal por sobre la terca realidad,  no es el camino.

En la proximidad de sus primeros cien días de gestión, a mi juicio debería valorar la situación prevaleciente y revisar su orden de prioridades antes de que sea demasiado tarde. Tiene ya encima el proceso electoral que desembocará en la elección edilicia y,  a manera de plebiscito, los veracruzanos en las urnas premiarán o castigarán el desempeño del gobierno de la alternancia con los beneficios o perjuicios que para la vida política de la entidad ello representa. En sus manos está el reencausar a su administración por los caminos que mejor convengan a Veracruz.

El tiempo cuenta y cuenta mucho, en su escasa disponibilidad para un gobierno de dos años, lo importante pesa más que la urgencia de lo personalmente deseable. En 2018, el Sr. Yunes Linares deberá entregar una administración saneada y un Veracruz pacificado, si en algo estima su proyecto de vida personal y familiar.

Hojas que se lleva el viento

López Obrador sabe lo que hace, no es “loco”, ni tonto ni improvisado. Provocar al gobernador de Veracruz y a su prole a sabiendas de que estos siendo de mecha corta y visceralmente propensos a dejarse llevar por la ira los hace vulnerables, está en su estrategia de dividir para vencer para el 2018. Yunes Linares para el Peje no es más que un peón en el ajedrez nacional, al que hay que desestabilizar y anular para lo que viene, la elección en Edomex y la gran batalla en la que habrán de enfrentarse MORENA y el PAN por la presidencia de la república.

Por lo pronto el diferendo AMLO-Miyuli ya provocó se exhiba de cuerpo entero la alianza de facto  PAN-PRI para frenar a MORENA, así como sacudiera las entrañas del PRD auspiciándose la ruptura del negro amarillo con el blanquiazul para el 2018.

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Gracias a la reforma energética empobrecedora y entreguista, China ya tiene presencia frente a costas veracruzanas, lo que le da a la entidad una connotación geopolítica de primer orden que no se puede ignorar. Un gobierno estatal saneado, una población con pleno empleo gozando de seguridad, paz y expectativas de bienestar, estratégicamente para México deberían ser prioridad en la defensa de la soberanía nacional. Hay que ponerse las pilas.

Xalapa, Ver., 1 de marzo de 2017.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Al margen de la reiterada insistencia del economista Rafael Arias sobre la tan necesaria como urgente transparencia en el ejercicio de gobierno  e información fidedigna a la población por parte de la administración pública estatal veracruzana, rescato un tema que al alimón toca el  conocido investigador de la UV y ex servidor  público en su artículo fechado el 20 de los corrientes, el  relativo a la entrega y recepción del poder ejecutivo.

A 80 días de la toma de posesión de Don Miguel Ángel Yunes Linares, nada se ha dicho sobre el resultado final de un proceso de entrega y recepción que debió concluir al inicio del nuevo gobierno y punto de partida para la alternancia de dos años. El silencio en torno a este tema, ha sido más que evidente, desconociendo los veracruzanos  cual es el estado que guarda a la fecha cada una de las dependencias y organismos que integran el poder ejecutivo del gobierno estatal y, por lo consiguiente, conocer cuáles son las fortalezas y debilidades encontradas para,  a su vez, tener elementos suficientes para estimar el tamaño de la bronca a la que se enfrentará la actual administración en lo que resta de los dos años de gestión.

Puesto que es a partir de un diagnóstico preciso del estado que guarda la administración como la ciudadanía valorará los cursos de acción a seguir por la administración pública para corregir, cambiar o consolidar en su caso el aparato gubernamental.

A estas alturas ya no basta con conocer lo conocido en exceso sobre el saqueo y pillerías del duartismo como continuidad del fidelato. La estrategia mediática encaminada a “sacudir al país”,  cumplió su papel  y, desde el punto de vista jurídico, serán  la Fiscalía y el poder judicial los que deberán dar le seguimiento y actuar en consecuencia con los pelos de la burra en la mano.

Lo que realmente importa es el con qué se cuenta  ahora para enderezar la nave y lograr que esta arribe en el menor tiempo posible a puerto seguro. Sin esta información a disposición de la población los veracruzanos no tendremos claro ni de donde se parte ni a donde se pretende llegar, haciendo nugatorio cualquier esfuerzo por un legítimo compartir entre gobierno y gobernados en  la tarea de avanzar en el rescate de la administración pública estatal.

No se le pueden pedir peras al olmo. Sin información y transparencia somos más los “ignorantes” (De Interés Público 20/02/17 ) bordando en el vacío llevados por el chisme y la especulación que los leídos y escribidos que, interpretando correctamente lo que el señor piensa, guarda para sí o propala,  respaldan a ojos cerrados lo mismo palos de ciego que la más atinada decisión del  titular del ejecutivo estatal;  polarizándose el esfuerzo líneas arriba citado en perjuicio de una tarea que a todos compete.

Si “la ignorancia” es mala consejera, como afirma el gobernador, corresponde a la autoridad dar luz sobre el quehacer gubernamental con información clara, suficiente y sustentada para sumar más que restar en una tarea común. ¿O me equivoco?

Hojas que se lleva el viento

Vaya jugada de la rectoría de la UV en su afán de encontrar una respuesta positiva del gobierno entrante a su pretendida autonomía financiera. A sabiendas de la situación en que Yunes Linares encontraría a una administración pública saqueada, le vendió la idea de un “Plan estatal de Desarrollo” fantasioso, caro e inviable que tras ser aprobado por una legislatura novel, a escasos diez días del cambio de estafeta prácticamente se tiró a la basura,  al declarar oficialmente el gobernador el estado de emergencia de su administración por falta de los recursos mínimos necesarios para el arranque. Hoy por hoy, la realidad pone en evidencia que ante la crisis del gobierno de la alternancia no hay plan estatal de desarrollo que valga.

El “mapa” no funcionó como tal y se avanza a tropiezos, improvisando y como dicen los tabasqueños,  a la “pela vaca” sin rumbo ni brújula,  cifrando esperanzas en una reestructuración de deuda y reasignación de prioridades apenas suficiente para paliar temporalmente el temporal no previsto.

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El estruendo distractor sigue su curso. Ahora y un día después de que el diario Reforma destacara que no se concretan las denuncias en contra de Javier Duarte de Ochoa y su pandilla, sorpresivamente se catea una bodega en Córdoba, encontrándose nuevos elementos de prueba del saqueo a Veracruz, poniéndose énfasis en la presunta corresponsabilidad criminal de la ex primera dama. Más leña al fuego mientras el gobierno de la alternancia marcha al garete.

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Sin mayor elemento de prueba y con el afán de servir al que paga, conocido texto servidor ahora incrustado en el gobierno estatal y que en el pasado reciente fuera seguidor del fidelismo-duartismo y acre crítico a conveniencia de Miguel Ángel Yunes Linares, se aventó la puntada de propalar que “Fidel se montó en Morena”. De ese tamaño es el temor de que los correligionarios de López Obrador den una nueva sorpresa en Veracruz imponiéndose en las urnas en la elección de las 212 doce alcaldías veracruzanas en junio próximo.

Xalapa, Ver., febrero 21 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La gran confusión de Trump y sus allegados es que no estamos en una época de cambios, sino del cambio de una época.-  Luis Manuel Arce Isaac

Los días transcurren, uno tras otro en suelo veracruzano sin que las aguas se  asienten. La turbulencia política en un clima de inseguridad en todos los órdenes de la vida social y económica, mantiene en ascuas a la población.

Una entidad federativa que, mereciendo mejor destino no encuentra rumbo cierto, es el pan de cada día en medio de un aciago entorno nacional e internacional adverso en el que para México, se blande lo mismo la amenaza del proteccionismo norteamericano que la recesión económica y el deterioro social.

Confundiéndose política con política electoral, la brújula gubernamental gira incesantemente en todas direcciones, perdiéndose la oportunidad de racionalizar el quehacer público en un legítimo y auténtico esfuerzo por rescatar a Veracruz de su postración.

Si nos atenemos a percepciones generadas a partir de notas y columnas periodísticas y no solo de especulaciones estériles, la terca realidad señala que no es aventurado anticipar un nuevo fracaso para una administración pública perdida entre la ausencia de visión de Estado y de recursos frescos en las arcas públicas.

Atrapado el gobierno de la alternancia entre el poder y no poder, brilla por su ausencia la honestidad intelectual suficiente para reconocer que no solo no se cuenta con una varita mágica, tampoco con claridad para encontrar la diferencia entre un pasado tortuoso y las exigencias de un presente que exige gobernar a partir de tiempo y recursos disponibles escasos.

No es pesimismo infundado ni se pretende en estas líneas asumirse como agorero del desastre. Anticipar el fracaso de la alternancia es atender a las tendencias por ahora observadas y ampliamente difundidas por la prensa en los escasos 75 días de la administración a cargo del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares. Administración por cierto en la que parece estar ausente la alianza partidista PAN-PRD que transita en el margen, ajena a las expectativas generadas y sin mayor interés que el jaloneo electoral, con vías a la elección edilicia como prolegómeno de lo que esperan obtener en el 2018.

Percepción que a diferencia de la oficial, anida cada vez en mayor medida en amplios sectores de la población. Más de lo mismo,  dominando los temas de inseguridad, desempleo, bajos salarios, pobreza creciente, deterioro de los servicios de educación y salud, así como el de la cada vez menos accesible vivienda digna para todos.

Arropada esta percepción en un clima político preñado de un interminable perder el tiempo en una guerra sin cuartel, en la que los frentes abiertos, cual hongos se multiplican día con día.

Si lo que se pretendía con un discurso acorde con lo que la gente deseaba escuchar, era el justificar carencias y desorden administrativo como nefasto legado del saqueo y gobierno fallido de los sexenios previos, el tiro salió por la culata; el tremendismo se desinfla ante una opinión pública que se da por defraudada.

Hasta ahora, las necesidades cotidianas y el incumplimiento de lo ofertado en campaña se imponen por sobre el discurso oficial; los buenos deseos de la minoría que sufragara a favor de la alternancia van quedando atrás, desconfianza y pérdida de expectativas de cambio se generaliza.

Si el dilema es no poder en el ejercicio del poder, aún es tiempo de corregir y enderezar el rumbo, gobernando para todos sin distingo y sin prejuicios. El pasado es pasado; tan necesario como urgente es construir el presente si en algo se valora el futuro para las nuevas generaciones. Veracruz está a la espera.

Xalapa, Ver., 15 de febrero de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Leí con interés el último artículo de Uriel Flores Aguayo,  ex diputado federal perredista y ahora flamante subsecretario de desarrollo educativo en el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, publicado en diversos medios de comunicación y  en el que bajo el título “La crítica fácil y la piel delgada“,  se refiere a la crítica periodística que en la entidad se vierte en torno al gobierno yunista.

Celebro que no tenga pelos en la lengua para abrir un debate sobre un tema por lo demás controvertido, como lo es el desempeño del periodismo en Veracruz y, específicamente, el que con talante crítico cuestiona al gobierno bianual de la alternancia a escaso mes y medio de iniciado el mandato constitucional. Y lo celebro porque no es nada común el que un funcionario público abiertamente con el mismo talante a su vez cuestione el quehacer cotidiano de los medios de comunicación.

En aras de contribuir al debate, debo mencionar que quien esto escribe dándose por aludido en tanto que en más de un maquinazo ha hecho señalamientos en torno a la alternancia y al Sr. Yunes Linares, aclara que por principio no es nada personal lo expresado en este espacio. No se juzga a priori ni a la ligera. Se aprecia y se emite una opinión crítica a partir tanto de una percepción políticamente válida como de hechos concretos que ponen de relieve tendencias negativas que, de tener continuidad, bien pudieran anticipar el fracaso del mini gobierno de dos años en Veracruz, entre otras, pretender combatir la ilegalidad con ilegalidad en el afán si bien legítimo de restablecer el imperio de la ley por ahora extraviado,  no por ello deja de ser equívoco. O bien, anteponer el énfasis en privilegiar las limitaciones financieras y desorden administrativo heredadas de sus enemigos más que adversarios políticos  por sobre la atención a problemas estructurales que conformando la actual crisis multidimensional y multisectorial de la entidad, tienen a Veracruz en franca indefensión frente a lo que en el futuro inmediato se espera con el arribo de Donald Trump a la presidencia de EE. UU.

Se puede por lo que toca a quien estas líneas escribe, estar equivocado en esta apreciación en cuanto a tan corto período de gestión más no puede, a mi juicio,  calificarse de ligera o “facilona” cuando está de por medio no el rescate de la administración pública sino algo de mayor trascendencia como el futuro económico y social de una entidad federativa que ha perdido rumbo y destino.

La prensa veracruzana no es ajena a la crisis que en todos los órdenes se vive en la entidad. De una u otra forma no sólo la refleja también la vive en carne propia. De ahí que recogiendo el guante lanzado por Uriel Flores,  por principio soy de la idea de un repensar del periodismo en Veracruz, eso sí, pero entendido este más que como ideal subjetivo de una actividad llamada a pugnar por el bien común colectivo, como lo que es realmente: un negocio empresarial como cualquier otro en el que obtener ganancias es el propósito último.

Debiendo superarse el viejo y ya caduco esquema de confundir información con propaganda política,  jerarquizando en primer término en el orden de prioridades no lo que el poder formal o fáctico quiere que la gente conozca y actúe en consecuencia sino que, en sintonía con la vida cotidiana de la población, el responder a la necesidad de la sociedad de estar bien informada; contribuyendo tanto a la construcción de ciudadanía como de una vida en democracia que perfeccione con respeto, tolerancia inclusión la necesaria convivencia civilizada entre diferentes en una colectividad en principio plural.

¿Es pedirle peras al olmo?

En este marco de reflexión, cabe tomar en cuenta algunas consideraciones a mi juicio relevantes para dar contexto a la inquietud del subsecretario: 

  1. El periodismo-empresa es un negocio que como tal requiere de vender mercancía (espacio-información) para obtener una legítima ganancia que justifique su presencia y quehacer social;
  2. Tanto la verdad como la objetividad en el periodismo-empresa, son relativos y no conceptos absolutos. Como negocio privado responde a motivaciones, propósitos y objetivos en función del mercado al cual concurre. El cliente que paga manda, en términos llanos;
  3. La libertad de expresión la ejerce el capital y no los periodistas, es decir, cada propietario de una empresa y no los que profesionalmente le venden su fuerza de trabajo puesto que quien decide que, como y cuando publicar es el dueño del negocio;
  4. Los periodistas en particular pueden ser asalariados o colaboradores sin remuneración, profesionales o “amateurs”, pero siempre sujetos a la línea editorial o interés último del propietario del medio informativo;
  5. La empatía entre emisor y receptor de los mensajes depende teóricamente del criterio de los lectores y no necesariamente del periodismo-empresa, dependiendo de ello el éxito o fracaso editorial;
  6. Paradójicamente en Veracruz, aunque no es la excepción, el fracaso o el éxito editorial no depende del lector, del grado de aceptación, orientación, tiraje, penetración o influencia ante la opinión pública del medio, sino de la capacidad de negociación del propietario ante el poder público o sus personeros, clientes podría decirse,  si no únicos si sustantivos para la supervivencia del medio periodístico.

El periodismo ciudadano o independiente y no comercial, tiene sus propios asegunes, siempre también motivado por propósitos y objetivos coincidentes o no con el periodismo-empresa, coincidentes o no con el interés general de la sociedad, pero siempre acicateado por un interés específico, implícito o explícito, que le somete también a la relatividad de la verdad y la objetividad como paradigmas de la prensa impresa o electrónica.

Nadie escapa a un mínimo de intencionalidad individual o colectiva respecto al mensaje a difundir. En este juego todos participamos, el sistema y su ideología dominante nos iguala.

De estas consideraciones, entre otras que pudieran enumerarse, siempre a mi juicio habría que partir para poner en su exacta dimensión a lo que conocemos como crítica periodística, amén de que a esta también habría que diferenciarle, pues no es lo mismo la especulación, la denuncia, el comentario, la opinión fundada, o el simple chisme tan socorrido en el síndrome de la grilla electorera que caracteriza a la vida política en la entidad.

Expuesto lo anterior, cabe entonces recordar que en el mundo de la percepción que anima al imaginario colectivo, cada cabeza es un mundo. Reflejándose ello en el ejercicio del talante crítico a que hace referencia el ahora subsecretario de desarrollo educativo de la SEV, en relación a lo que se dice o deja de decirse del gobierno bianual de la alternancia en Veracruz.

A lo que habría que incorporar otro elemento que no puede soslayarse: el factor tiempo, ya que no es lo mismo 45 días en un gobierno de dos años que 45 días en uno normal de seis, dando lugar lo mismo a impaciencia por parte de los gobernados que a desesperación e impotencia del poder público para legitimarse en un plazo tan perentorio.

Uriel Flores nos dice en un recadito como colofón a su artículo: “El pesimismo de la inteligencia contra el optimismo de la voluntad”. Frase razonable, el voluntarismo irracional siempre estará en contraposición a la inteligencia y, yo agregaría, al sentido común, puesto que en el caso que nos ocupa, suele pensarse en la cúpula del poder que el ciudadano de a pie careciendo de inteligencia fundamenta su pesimismo en la ignorancia y no en el optimismo voluntarista que se pretende inocularle desde las esferas del poder.

Y hago referencia al sentido común, porque nadie puede ignorar que la inviabilidad del gobierno de la alternancia no reside únicamente en el estilo personal de gobernar del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares o de los propósitos de una alianza PAN-PRD circunstancial y perentoria, sino que, fundamentalmente en el contexto que da marco al desempeño de un gobierno que pretendiendo navegar contra la corriente, está sujeto a una cruda realidad que oponiéndosele, condiciona presente y futuro del país y por ende, de la entidad veracruzana.

La gente no es tan tonta como se piensa. Observa, calla y guarda en el morral sus percepciones y conclusiones esperando su oportunidad como en junio pasado; nadie en su sano juicio, puede asegurar sin un dejo de pesimismo que la realidad que lastima a las mayorías gracias a políticas públicas contrarias al interés nacional, como el gasolinazo y la brutal pérdida real de la capacidad de compra del salario, rebasa por mucho optimismo y buena voluntad del gobierno actual de Veracruz en su pretendido afán de rescate de una entidad cuya crisis tiempo ha tocara fondo. 

Ante “la crítica facilona” cabe entonces la “piel gruesa” y poco sensible, aceptándose que en la relación gobierno-prensa, cercanos o distanciados del bien común, como en el juego de Juan Pirulero uno y otro atendiendo a su juego lleva agua a su respectivo molino. No hay de otra… por ahora.

En el inter, la crisis multidimensional y multisectorial que afecta a Veracruz sigue sin respuesta que valga.

Hojas que se lleva el viento

No se murió la gallina de los huevos de oro, gobiernos neoliberales por más de 30 años le retorcieron el pescuezo, como bien afirmara López Obrador. Políticas públicas entreguistas, corrupción y saqueo, imprevisión y pésima administración, dieron al traste con la industria energética nacional hoy a merced de las trasnacionales domésticas y extranjeras. La reforma energética auspiciada por los gobiernos de Fox y Calderón e implementada por Peña Nieto, fue sólo la puntilla.

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Siempre oportuno y a caza de la ocasión, el Sr. senador Héctor Yunes Landa nos dice que hay que prepararse para lo que viene, recomendándole a los veracruzanos generalidades y lugares comunes  pero, eso sí, sin comprometerse a emitir propuestas concretas que, como legislador debería elevar como iniciativas al Congreso de la Unión en previsión a las arremetidas del presidente electo de los EE UU. Tampoco reconoce, como es lógico, la necesidad de presionar al Sr. Peña Nieto para que dé marcha atrás a sus presuntas reformas estructurales que, como la energética y laboral ponen a la sociedad contra la pared.

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Gobierno de Veracruz, duro y tendido en todos los frentes contra molinos de viento. Hombre orquesta solo contra el mundo, más que gobernador operador político, Yunes Linares olvida que gobernar es saber delegar.

Cd. Caucel, Yuc., enero 17 de 2017.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El pasado jueves 15 de los corrientes, despidiendo el año con los hacedores del portal jalapeño “Sociedad 3.0”, de Carlos Arturo Luna Escudero,  tuve oportunidad de charlar con dos veracruzanos de indudable valía,  quienes siempre tienen tela de la cual aprender.

El crítico literario José Miguel Naranjo Ramírez, quien no obstante su juventud es toda una autoridad en su ramo, nos ilustró lo mismo sobre los quehaceres de lo más destacado de la literatura universal que del pensamiento y andares de destacados estadistas que,  recogidos y recreados  por sus biógrafos, dejaran como legado la convicción de que siempre es posible aspirar y lograr el alcanzar un mundo mejor.

Humanista por excelencia, nuestro joven interlocutor nos dejó para el tintero una frase en torno a la cual no se puede dejar de reflexionar: “… la mediocridad no cabe cuando hay disposición y voluntad para aprender de los demás”. La mayoría de los políticos y servidores públicos, se niegan a esta realidad. Nuestra aldeana clase política con sus contadas y respetables excepciones,  parece confirmarlo, no basta ser inteligente cuando a la luz de sus quehaceres exhibe ignorancia y casi nulo afán por encontrarse con lo mejor del conocimiento humano, siendo refractarios al aprender de los demás para su mejor y eficaz desempeño. El pragmatismo pedestre y coyuntural  les gana privándose de la oportunidad para sí y para sus representados, de cultivar el espíritu y adquirir visión de Estado.

Armando Méndez de la Luz, ex candidato al gobierno de dos años en Veracruz por Movimiento Ciudadano,  respondiendo a preguntas expresas de quienes compartiéramos la misma mesa, se refirió a la situación política que se vive en México y, en particular en Veracruz, enriqueciendo la charla con la necesaria relación entre la visión de coyuntura y el horizonte ampliado  de la visión de Estado; coincidentemente tocó el tema de la importancia del aprender del conocimiento universal, haciendo gala  de un amplio bagaje cultural destacando el  legado que a la humanidad deja pensamiento y acción de hombres y mujeres que entregaran su vida al servicio de los demás.

Hombre forjado en las lides políticas, el también ex senador Méndez de la Luz es a todas luces persona ilustrada, destaca su afán por estar al día lo mismo en tareas propias de su quehacer público que en los avatares de la cultura universal, destacando su deseo permanente por aprender de los demás enriqueciendo lo mismo su acervo personal que su desempeño en el ámbito de lo colectivo.

De su amena charla recojo un pensamiento por el vertido: “No se puede ejercer el poder sin vocación de poder, en su más amplia connotación de lo que esto significa.. Por ello, en la política no se puede dejar de considerar el perfil sicológico de aquellos actores de la vida pública que aspiran o, en su caso, habiéndolo alcanzado,  tienen en sus manos el ejercicio del poder”.  Afirmación del político veracruzano que solo es posible entender cuando se tiene el propósito de aprender de las enseñanzas de la  historia.

Aprender para conocer; conocer para aprender de los demás, es la lección.  Nunca se deja de aprender cuando se tiene la voluntad de aprender, es lo que me queda de esta cena brindada a colaboradores y amigos de “Sociedad 3.0”, enriquecida para mi gusto con una aproximación a lo que deberíamos entender por sociedad del conocimiento.

Hojas que se lleva el viento

Nicanor Parra, poeta chileno,  retrataba de cuerpo entero a  encuestas y estadísticas con este cálculo:” hay dos panes; usted come dos, yo ninguno. Promedio de consumo: un pan por persona”. Sencilla apreciación sustentada en el sentido común que, sin duda, es aplicable al bombardeo mediático con el que nuestros gobernantes tratan de convencernos de lo bien que marchan las tareas del crecimiento y desarrollo, permitiendo que el país destaque como una de las primeras economías del mundo.

Con la misma óptica, en Veracruz el mini gobierno de la alternancia pretende socializar las pérdidas resultantes del saqueo, llamando a 8 millones de veracruzanos a compartir el costo del rescate de la administración pública. Si la disponibilidad financiera proyectada es de dos panes, el gobierno come dos y la población victimada, ninguno a lo largo de más de 30 años plazo.

De ahí que tanto el llamado a la austeridad como el de fortalecer la unidad en torno a la alternancia, generen tantas dudas en aquellos que no habiéndose dejado influenciar por las circunstancias del momento, no votaran a favor de la alianza presuntamente anti natura PAN-PRD. Y utilizo  la palabra anti natura, como un lugar común con el que suele calificarse de manera simplista  al juntar la derecha con la izquierda del  espectro electoral para constituir un gobierno de coalición. Simplismo que juzgo no tiene lugar cuando, de hecho y al menos en el caso que nos ocupa, pragmáticamente ya no existe diferencia ideológica y programática entre un partido conservador que pretende dar vuelta atrás a la rueda de la historia y otro que habiendo renunciado a su carácter contestatario,  corriéndose a la derecha se encuentra en vísperas de celebrar sus propias exequias.

Si lo que se pretende es que prive justicia y equidad en la relación fiscal de la entidad con la federación, debería empezarse por ejercerla en Veracruz. No puede ni debe prorratearse el pago de la deuda pública pagando justos por pecadores. Más si el endeudamiento no se refleja en beneficios palpables para todos, teniendo como origen el enriquecimiento indebido de una minoría de rufianes sin más afán que el saqueo de la hacienda pública. No más deuda ni impuestos legales o extralegales; que el gobierno haga lo que tenga que hacer haciendo más con menos, en un esfuerzo de racionalidad y productividad institucional sin  simulación ni privilegios fuera de orden para la alta burocracia.

Entendámoslo de una vez por todas. El saqueo ya es cosa del pasado. Lo que se llevaron ido está y no regresará en la medida de lo mínimo deseable para resarcir la pérdida, así se aplique la ley hasta sus últimas consecuencias a los saqueadores. No más venganza y ajuste de cuentas, hay que cederle el  paso a un buen gobierno.

Lo que cuenta es el presente, de aquí para adelante y de acuerdo a lo presupuestado para el 2017 por los tres órdenes de gobierno, es el punto de partida a considerar. Lo que se haga o deje de hacerse con los recursos disponibles en los próximos doce meses, será la medida para juzgar a la nueva administración. Y a otra cosa mariposa que el horno no está para bollos.

Así, ¿o más claro?

-ooo-

No es lo mismo ser activista que gobernar.  Como está poniéndose de manifiesto con Miguel Ángel Yunes Linares al frente del mini gobierno de la alternancia. La desconfianza, desesperación, impotencia y falta de imaginación para paliar el temporal heredado,  se refleja tanto en la integración del gabinete como en palos de ciego en sus primeros 20 días de mandato. Y no es para menos, la situación caótica que se vive en la administración pública veracruzana tiene a Miguel Ángel Yunes entre la espada y la pared.  Hoy afirma una cosa y al día siguiente se desmiente forzado por la realidad, sin que hasta el momento se vea tanto en la forma como en el fondo que cuenta con un equipo de colaboradores eficientes y eficaces que, más allá de la lealtad al jefe y al partido gobernante, contribuya a empujar la carreta.

Estamos observando un gobierno de un solo hombre multiplicado en varios frentes y rebasado por su circunstancia, que habiendo generado amplias expectativas de cambio entre los veracruzanos que le dieran su voto, no le encuentra la punta al mecate para salir avante del atolladero;  poniendo en evidencia lo que ya resultaba obvio, sin dinero, empujando la pesada carga de una burocracia indolente, con una oposición siempre dispuesta a ponerle piedritas en el camino y una opinión pública escéptica y desconfiada, no se puede transitar de la denuncia y el señalamiento pertinaz que como estrategia le permitiera el triunfo en las urnas, a la estructuración y operatividad de un gobierno eficaz como el que la coyuntura demanda.

Por otra parte, es notorio el curarse en salud sobredimensionado mediáticamente la ausencia del gobierno federal en la búsqueda de soluciones efectivas a un problema al que por omisión ésta contribuyera. Como activista era bien vista su actitud de denuncia y reclamo, como gobernador y bajo las reglas de un presidencialismo que no se quiere ir, otra muy distinta es el pretender gobernar jalándole los bigotes al tigre.

-ooo-

Si la lógica formal no nos engaña, negros nubarrones se abaten por sobre los territorios asignados por el gobierno de Peña Nieto a las poderosas trasnacionales, entre ellos los veracruzanos. Veamos:

Como es bien sabido, nuestros vecinos del norte no tienen amigos, tienen intereses y, entre estos, en primer término los de sus más importantes corporaciones económico-financieras asentadas a lo largo y ancho del mundo. Como también es del dominio público y los ejemplos de ello sobran,  que en los territorios en los que operan éstas, por sobre la soberanía de los países huéspedes privan los propósitos y objetivos últimos de las trasnacionales norteamericanas a la sombra de la protección legal o extralegal de su gobierno, incluyendo a la tortuosa CIA y  mercenarios al servicio de prestadores de servicio de seguridad mejor conocidos como “contratistas”.

Donald Trump,  futuro presidente de EE UU., en la integración del que será su gabinete ha designado al presidente y CEO de ExxonMobil, Rex Tillerson,  como Secretario de Estado, organismo este último encargado de velar por los intereses de sus connacionales en el exterior, con énfasis en los de sus poderosas corporaciones petroleras. Luego es de esperarse entonces el que los territorios mexicanos, incluidos los veracruzanos,  en los que  éstas operan u operarán en el futuro (gracias a la llamada “reforma energética” o al programa de “zonas económicas especiales”), por sobre la soberanía nacional e interés vital  de sus habitantes  se impongan  jurisdiccionalmente los mecanismos de protección del Departamento de Estado a cargo del jerarca petrolero con todas las consecuencias imaginables.

Por lo pronto, el Departamento de Estado ya presiona para que el gobierno de México entregue los territorios asignados a las petroleras, libres de compromisos laborales contraídos entre Pemex y el sindicato petrolero,  dando lugar a una política de despidos que está dejando sin empleo a miles de trabajadores tanto en Veracruz como en Tabasco y Campeche, generando incertidumbre, deterioro social y pérdida de expectativas de crecimiento y desarrollo en las comunidades afectadas.

El gobernador de Veracruz, mostrando algo más que miopía geoeconómica,  ni tardo ni perezoso se hace eco  de las declaraciones triunfalistas de Peña Nieto, asegurando que gracias a la reforma energética y a la estrategia de zonas económicas especiales,  la entidad recuperará el ritmo perdido de crecimiento y desarrollo. Nada, a mi modesto entender,  más alejado de la realidad, tenemos como ejemplo negativo de ello a las consecuencias socioeconómicas que ha traído aparejada la expansión del  fracking en la extracción de hidrocarburos a cargo de trasnacionales en el norte de la entidad.

Xalapa, Ver., diciembre 20 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En la entidad veracruzana su gente vive aturdida en medio de optimista esperanza y una realidad agobiante. Entre aquello a lo que se aspira, a lo que se quiere para un hoy incierto, lo que se puede con lo que se tiene y, el consabido con lo que se debe hacer, que trasciende los límites de un simple voluntarismo, para ubicarse en los terrenos de una terca realidad en lo que política, económica y éticamente consideramos como  viable y correcto para transformarle.

El gobernador en turno diciéndole a sus fans en los tendidos lo que estos quieren escuchar. Los medios de comunicación, haciéndose eco, por lo consiguiente y, en el inter, ante la indiferencia del padre,  la tía de las muchachas llevando a éstas al bailongo. Sin que el ominoso panorama de un Veracruz con crisis multidimensional y multisectorial con mayorías cada vez más pobres, merezca la menor atención.

Confusión en la que el debate está ausente, huérfano de ideas. Por sobre éstas, dominando el incierto panorama, el “Síndrome de Estocolmo” que, inoculado en nuestro ADN por el viejo régimen priísta, nos ata a paradigmas presuntamente superados, esclaviza  y determina nuestro destino, convencidos de que no existiendo política a secas que le apueste al bien común con la que comprometerse, hacemos de la política electoral razón de ser de nuestra cotidiana y domesticada existencia.

No salimos aún de una, cuando ya estamos inmersos en lo que viene, la elección de alcaldes en el 2017. En el escenario electoral se aferra la esperanza de lo que nunca llega.

Parte intrínseca de nuestro folklore, en los procesos electorales ciframos nuestras más caras expectativas de bienestar y progreso, esperando que de arriba de la pirámide la bienaventuranza descienda como Maná del cielo sobre las mayorías siempre excluidas, siempre empobrecidas.

Y con qué facilidad olvidamos el ayer para volcarnos en un futuro incierto. Entusiastas participamos en las campañas políticas, sufragamos a favor de quién habrá de privarnos de esperanza, de saquearnos hasta más allá de un límite concebible y, frustrados, retornamos al punto de partida, una nueva elección, nuevos gobernantes o representantes de elección popular que restituyan confianza, credibilidad y renovada fe en las instituciones republicanas. Círculo vicioso en el que la política, a secas como instrumento en el que confiar el bien común, está ausente, trastocada por la política-política reducida a su expresión pedestre.

Resultado de ello, hoy día transitamos de un gobierno corrupto y fallido a la llamada alternancia, simple cambio de siglas partidistas en el ejercicio de gobierno. Despotricamos en contra del que se fue dejándonos con un palmo de narices, a la par que aplaudimos y confiamos un cambio que no pasa más allá del manido discurso. Permaneciendo ajenos a lo sustantivo y confiando en lo accesorio, dejamos hacer, dejamos pasar, en espera de una nueva elección en la cual depositar la confianza perdida.

No se aprende del pasado, las lecciones recurrentes no impactan en el imaginario colectivo. El efímero presente y la expectativa de futuro promisorio, es lo que cuenta, lo vivido queda para el anecdotario popular, cerrándose el círculo perverso.

Más de lo mismo, siempre sujetos a los vaivenes de la circunstancia electoral más como invitados de piedra que como protagonistas de nuestra propia historia. Secuestrada la democracia representativa, siempre fieles al “Síndrome de Estocolmo”, por más que nos peguen siempre dispuestos a lamer la mano de los secuestradores de siempre. ¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

Lo afirmamos en su oportunidad. ¿Con qué ojos mí querido tuerto?

 Saqueada la hacienda pública bajo la solapadora indiferencia del gobierno de Peña Nieto, no hay dinero para paliar el temporal, ni lo habrá en suficiencia para costear en escasos dos años un mediocre rescate de la administración pública.

Hoy el gobierno de la alternancia curándose en salud descubre el hilo negro: La federación, injusta e inequitativa cierra los ojos ante nuestras carencias. En Veracruz se vive una emergencia en las finanzas públicas estatales, que requieren el sacrificio de todos para sacar al buey de la barranca.

Yunes Linares lo sabía desde endenantes, estaba consciente de ello al aceptar la candidatura al mini gobierno de dos años. Hasta el cansancio, por sí mismo o por interpósitos voceros, denunció el saqueo y conoció de la quiebra de la hacienda pública. Se comprometió en campaña a sanear las finanzas y rescatar del desastre al gobierno de Veracruz a la par que metería en la cárcel a los prevaricadores,  más en ningún momento expresara que pagarían justos por pecadores.

Hoy pide comprensión y respaldo, forzando a ocho millones de veracruzanos a comprometerse con una estrategia de austeridad y nuevos endeudamientos, sin que se diga una sola palabra sobre el trasfondo real de la crisis política, económica y social por la que transita la entidad y que a todos afecta. Sustento económico en picada, deterioro del tejido social, desigualdad, pobreza y un régimen político caduco, no figuran en la agenda del rescate. Veracruz es algo más que su gobierno.

En este espacio se puso en duda la viabilidad del llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo”, respondiendo a una lógica hoy oficialmente confirmada: no hay dinero suficiente ni siquiera para pagar completos sueldos y prestaciones de la burocracia, adeudos con proveedores y trabajadores de la educación y la salud. ¿Lo habrá para impulsar crecimiento económico y desarrollo? Exceso de optimismo, falta de previsión, o simulación sería la respuesta.

El mamotreto, instrumento legal de cajón avalado por la Universidad Veracruzana y aprobado por el Congreso, ni da razón ni advierte que para rescatar la hacienda pública,  la única salida es recurrir nuevamente a onerosos endeudamientos.

Empantanados y sin salida. Si en el pasado reciente el Sr. Yunes Linares advirtiera de lo negativo del endeudamiento creciente del gobierno de Duarte de Ochoa, hoy día sólo le queda optar por más deuda pública para salir del atolladero. Vana esperanza, afirmáramos en maquinazo anterior, la terca realidad lo confirma. Más de lo mismo; ahora bajo el manto de la alternancia la esperanza hay que afincarla en la elección del 2018.

Xalapa, Ver., diciembre 14 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No es lo mismo el adeudo a empresarios que el no pago de salarios a los trabajadores. En el primer caso el tema es de carácter mercantil, en el segundo, es una flagrante y consentida violación a un mandato constitucional. Luego no se vale que los primeros, a río revuelto, pretendan se les meta en el mismo saco en la asignación de prioridades en el proceso de pago de adeudos del gobierno estatal.

Primero lo primero y, si alcanza, ya mañana dios dirá. Así de simple, puesto que el horno no está para bollos.

Y ya que se toca el tema del cuento de nunca acabar, vale señalar que si en nombre del orden y gobernabilidad se contempla reprimir a los trabajadores inconformes, el gobierno estatal debe pensarlo dos veces, toda vez que quién está violentando el espíritu de la ley y dando lugar al desorden, es el empleador omiso y no los asalariados. Creo que esto debe quedar claro para no confundir a una ciudadanía que se dice cansada de marchas, plantones y bloqueos y a la que el por ahora gobernador electo curándose en salud responde con un llamado a evitar desorden y caos en la entidad.

-ooo-

Hojas que se lleva el viento.

Más chingones que bonitos, tanto la desfondada Secretaría de  Finanzas y Planeación del gobierno estatal como el Congreso local, que por voz de sus personeros hacen gala de una simulación que ya no se corresponde con la dinámica social de una entidad federativa que, para bien o para mal, ya no es la de endenantes.  

La dependencia del ejecutivo, sin un clavo ni para papel higiénico, presenta a la LXIV Legislatura para su análisis y aprobación, en su caso, el proyecto de presupuesto de ingresos y egresos para el 2017 que, en números redondos, supera los 100 mil millones de pesos, declarando la titular de Sefiplan, Clementina Guerrero García, que  “…el proyecto está elaborado con la metodología presupuestal basada en los estados y modelos preferentemente señalados por el Instituto Mexicano de la Competitividad”.

Por su parte, la presidenta de la mesa directiva de la Legislatura local, diputada María Elisa Manterola Sáinz, siguiéndole la corriente a Doña Clementina, expresa su beneplácito ante un proyecto de presupuesto “histórico”, puntualizando que “Se buscará una concordancia entre lo propuestado y el propio  Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018, que también analiza esa soberanía, toda vez que el gobernador electo, lo entregó en tiempo y forma”.

En ambos casos, se antepone protagonismo al sentido común, cayéndose en la vieja y manida fórmula del engaño y la manipulación mediática, considerándose que los veracruzanos se siguen chupando el dedo.

El proyectar un presupuesto de ingresos y egresos gubernamental, sea cual fuere la metodología seguida para su elaboración, no se puede sustentar sin una evaluación seria de la situación que guardan las finanzas públicas estatales para de ahí, como punto de partida, establecer la relación ingreso-gasto de la administración pública estatal para el periodo contemplado. Evaluación que, de acuerdo con lo declarado por la propia titular de SEFIPLAN, aún no concluye ni arroja resultados definitivos que puedan ponerse a consideración de la Secretaría de Hacienda para una negociación ulterior.

El sentido común, dada la situación que guarda una administración pública quebrada, obliga a pensar entonces que en orden de preeminencia debería jerarquizarse como prioritario primero el saber a ciencia cierta de que punto de partida estamos hablando. Más existiendo la incertidumbre respecto a la disponibilidad y montos de recursos frescos, que la federación está dispuesta a aportar como respaldo a una entidad federativa en condiciones de desastre.

En tanto la opinión pública no tenga claro lo anterior, no cabe echar las campanas al vuelo, sin conocer aún con cuanto se contará una vez descontado de los 100 mil millones presupuestados, el pago de deuda y su servicio, so pena de quedar en ridículo y seguir dándole vueltas a la noria.

También, recurriendo al sentido común, no procede afirmar que se buscará la necesaria concordancia entre el proyecto de egresos y el llamado “Plan Veracruzano de desarrollo 2016-2018”, cuando el pleno de la actual Legislatura presumiblemente aún desconoce alcances, contenido y exigencias financieras de un instrumento legal a todas luces cuestionable y aún en proceso de estudio en comisiones.

La simple lógica formal indica que primero hay que conocer la disponibilidad real de recursos para, de ahí, validar o ajustar estrategias, objetivos y metas por alcanzar en el período proyectado. Esto lo conoce a la perfección cualquier ama de casa responsable de la administración del ingreso familiar, si no quiere fracasar en el intento. No se puede programar el gastar por anticipado un dinero cuya disponibilidad futura está en veremos, salvo endeudándose y, para el caso Veracruz, es algo así como imposible, no más deuda es el sentir en el imaginario colectivo.

Todo ello en un plazo límite de apenas siete días para que tanto el proyecto de leyes de ingresos y egresos como el llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo” sean analizados y aprobados, en su caso, por el pleno de diputados para su promulgación y vigencia. Instrumentos que a su vez, para materializarse y puesta en práctica, requieren de un aparato gubernamental hoy por hoy, ineficaz y corrupto que debe ponerse a tono con propósitos, estrategias y estilo personal de gobernar de Yunes Linares.

Esto, en un escenario social de descontento, desconfianza y hartazgo, en el que el nuevo gobierno está obligado a caminar con pies de plomo para no resbalar.

No nos engañemos ni engañemos si de oxigenar el cotarro se trata. Ya lo decía la abuela pontificando: el que mal empieza mal acaba.

Xalapa, Ver., 24 de noviembre de 2016.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Frente a las turbulencias que agitan la vida política y social de Veracruz, se alza la voz   de una infinidad de medios de comunicación, columnistas, comentaristas y politólogos  que, en nombre de la verdad, la objetividad e independencia de criterio, confundimos  más que informar a una audiencia ávida de escuchar  lo que quiere  escuchar.  Anteponiendo a lo sustantivo la especulación y el rumor que rodea al sonado caso de barandilla “Veracruz, Javier Duarte y su cauda de pillastres”.  Construyendo una verdadera cortina de humo tras la que en los hechos,  se pretende ignorar u ocultar la existencia de una profunda crisis estructural que, multisectorial y multidimensionalmente lo mismo atañe a la política política que a la economía  y al tejido social.

Crisis que lejos de tocar fondo, profundiza día con día en sus alcances, conforme se pierde un tiempo valioso en el propósito de llevar hasta sus últimas consecuencias una absurda venganza social que,  en primera y última instancia no conduce en lo absoluto a resarcir el daño causado a Veracruz por una caterva de saqueadores con disfraz de servidores públicos. Concentrándose la atención en el árbol más próximo e ignorándose el bosque que se consume bajo el fuego.

La economía estatal en picada, la política política en franca descomposición reflejando los estertores de un régimen que ya no da más y un tejido social vulnerado,  en el que la desigualdad y la pobreza ahíjan y cobijan conductas contrarias al bien común. Caldo de cultivo propicio y auspiciador lo mismo de violencia criminal que de perpetuación de prácticas nefastas contrarias a la vida democrática de una sociedad hoy sometida y manipulada por espurios intereses de mafias y camarillas que, desde la administración pública,  atentan contra la sociedad en su conjunto.

Estado de cosas que, inédito y guardando la necesaria proporción en relación al acontecer nacional, no tiene cabida en la prioridad mediática ni da marco referencial para distinguir entre lo que es el saqueo a la administración pública,  con todas sus consecuencias presentes y futuras y una crisis que no es potestativa de Veracruz en tanto está presente a todo lo largo y ancho del país. México se le escurre entre los dedos al viejo régimen y el alto grado de descomposición política y social que se vive en la entidad veracruzana, es solo la punta del iceberg.

Habría que insistir, el régimen político vigente ya no da más, arrastrando consigo en su obsolescencia al todo nacional. La tragedia veracruzana lo confirma, el rumbo está extraviado,  se carece de brújula y la llamada clase política en medio de la corrupción impune, dando palos de ciego agudiza sus propias contradicciones abonando al creciente deterioro poniendo en evidencia la necesidad de un nuevo pacto social para el México del Siglo XXI.

Conocedor del paño, juez y parte, Manlio Fabio Beltrones asegura que “El problema está en el sistema político, no solamente en los hombres”, empero, no puede dejarse de considerar que son los hombres los que dan vida a un régimen político y este,  en México está podrido, la corrupción rampante anida lo mismo en los hombres que en un sistema político depredador que ya no responde a las necesidades del Estado mexicano.

Javier Duarte no es “chivo expiatorio”, como señala Andrés Manuel López Obrador. El hoy prófugo gobernador con licencia, a mi juicio es expresión viva del grado de descomposición del régimen caduco. Y aquí cabe apuntar que en medio del caos, para Veracruz el ratificado como gobernador electo y el interino que tomara la papa caliente pretendiendo salvar lo insalvable, no escapan a esta realidad que se retroalimenta lo mismo del centro a la periferia que de ésta última al centro.

El deterioro es generalizado y no hay forma de evadirlo. El mundo entero atraviesa por la misma tesitura sin que se vislumbre alguna luz al final del túnel.

Quizá por ello, los pueblos originarios agrupados en el Congreso Nacional Indígena y jalonados por el EZLN, sin ataduras que les vinculen con los intereses mafiosos de la partidocracia, llamen lo mismo a resistir que a oxigenar la vida política nacional rescatando con una participación masiva, responsable y consecuente por la vía del voto, los principios sustantivos de la democracia representativa. Llamado que no puede echarse en saco roto, si se pretende entender el estado de cosas que configura la profundidad de la crisis de un régimen político rebasado por la terca realidad.

Hojas que se lleva el viento.

Sin pena ni gloria y sin más presencia que los mismos de siempre, transcurrieron las dos horas que Enrique Ochoa Reza, presidente del CEN del PRI le dispensara a Veracruz. La renovación del partido y el combate a la corrupción, fue el tema central del manido discurso del administrador partidista designado por Peña Nieto. Lo destacable es que mientras Ochoa Reza leía la cartilla a la élite priísta veracruzana, el militante sin derechos haciendo gala de impunidad, tomó las de Villadiego presuntamente cobijado por el mismo PRI… Desconocemos su paradero, declaró el responsable de la política y seguridad interna de México. Así se las gastan.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 20 de 2016.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Por fin se libró Veracruz de un gobierno  fallido, corrupto e impune?

Para nada, la despedida de Javier Duarte ha sido un juego más en la larga cadena de simulación con la que el ahora gobernador con licencia  se ha burlado de la ingenuidad política de los veracruzanos.

Tanto la solicitud de licencia y su aceptación por parte de una Junta de notables (Junta de Coordinación Política de la Legislatura local), así como la designación “fast  track” (dedazo) de Flavino Ríos Alvarado como gobernante sustituto, no es otra cosa que  un acto de prestidigitación pactado para, hasta el último minuto de noviembre próximo, hacerle la vida imposible al gobernador electo.

Ganar tiempo, en la estrategia de desbancar a Yunes Linares es la jugada; dejar correr los días y esperar activamente que el TEPJF se pronuncie en contra del triunfo electoral del choleño  y en ello descansa el pacto acordado entre Javier y Flavino. Presión, mucha presión sobre los señores ministros y cero respaldo del gobierno estatal a las exigencias del por ahora gobernador electo y su partido.

47 días no dan para más. ¿O acaso como señalan los “fans” del ex secretario de gobierno, bastan y sobran para limpiar la casa? 

Pretender que la población acepte que la licencia de Javier Duarte responde a quedar en libertad de defenderse de lo indefendible y poner a salvo su buen nombre y el de su familia, es tanto como esperar que los veracruzanos estén ciegos y sordos para no ver ni entender la profundidad del saqueo inmisericorde e impune a lo largo de los últimos doce años. Luego la motivación que impulsara la solicitud de licencia a 48 días de concluir su mandato, es otra y no la que con todo descaro explícitamente ofreciera el defenestrado y aún “primer priista” de Veracruz en su despedida.

Si la instrucción  vino de Los Pinos, o fue una decisión que a motu propio tomara Javier Duarte, a estas alturas es irrelevante. Lo destacable es que como quedara asentado en la entrevista televisiva  con Loret de mola, para Javier Duarte la mejor defensa es el ataque, con la pretendida intención de evitar que Yunes Linares tome posesión como gobernador de Veracruz.

Estrategia perversa que si no le evita ser enjuiciado, cuando menos se lleva entre las patas al por ahora gobernador electo. Contando para ello con la complicidad no sólo de un puñado de diputados locales, también  con la de Flavino Ríos Alvarado que, como es del dominio público, no ha tenido empacho en respaldar  a Duarte atacando a Yunes Linares desde la secretaría de gobierno.

Pacto al que sin duda implícita o explícitamente  no es ajeno el propio presidente Peña, su secretario de gobernación y el sedicente dirigente nacional del PRI.

Más de lo mismo en una continuidad pactada. No se puede esperar otra cosa y sí, como ya se otea en el horizonte próximo, la puntilla para un Veracruz ofendido, lastimado e inerme ante los juegos perversos de un poder formal que sin disimulo alguno, jugando con lumbre y sin ya nada que perder, carente de autoridad moral y política le apuesta  al todo por el todo a costa de la precaria supervivencia de millones de veracruzanos.

Lo lastimoso es que estos millones, indiferentes cual mirones de palo, aún confían en un inexistente estado de derecho, dejando hacer, dejando pasar en espera de mejores tiempos… Y algunos, unos pocos, aplauden la ilegítima designación de Flavino Ríos como bateador emergente.

Hojas que se lleva el viento

Hundida la nave en nauseabundo cieno, en el colmo del absurdo el PRI en Veracruz aún le apuesta a recuperar en la elección municipal del próximo año el terreno perdido. Ajeno al pensar y al sentir de los veracruzanos, desde ya baraja sus cartas para imponerle a la militancia los mismos rostros, las mismas mañas, como si no pasara nada tras la defenestración de Javier Duarte y su camarilla delincuencial. Y en estos mismos terrenos Pepe y Héctor Yunes jalando agua para su molino. O los priístas no han evaluado la profundidad de la crisis de credibilidad y supervivencia que vive su partido en la entidad, o de plano  la derrota de junio les hizo perder la chaveta. A buen entendedor pocas palabras, Veracruz entero no quiere nada con el PRI.-

Cd. Caucel, Yuc., octubre 14 de 2016

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