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Tag Archives: Américo Zúñiga

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce 

Entre tanta simulación, engaño y descaro, ya no sabe uno si lo declarado por políticos y servidores públicos en su cotidiano bombardeo mediático de imagen personal, es broma o persistencia en considerar a los receptores del mensaje como colectivo de estúpidos.

Crónica del Poder, portal digital veracruzano, publica uno más de estos petardos mediáticos bajo el título “Xalapa será modelo en la reconstrucción del tejido social: Cristchfield Hernández”. En el cuerpo de la nota se despliega el absurdo, destacándose que nuestra ciudad capital servirá de ejemplo para replicar las Jornadas de Justicia Alternativa a los 212 consejos municipales de seguridad pública como un modelo que promueve la reconstrucción del tejido social.

Si la nota formara parte del clásico “Alicia en el País de las maravillas”, no habría purrum; para los lectores amantes del surrealismo no sería motivo de asombro, estaría dentro del contexto de la obra de Lewis Carroll. Pero, no, gobierno estatal y Ayuntamiento xalapeño lo insertan como un hecho real incidiendo en la penosa realidad de Xalapa.

El universo objetivo del modelo por aplicar se refiere a 10 colonias de los varios cientos que conforman el escenario de exclusión, pobreza, desigualdad social y económica y altos índices de abandono e inseguridad de una ciudad perdida como Xalapa. A estas 10 colonias se enfocan programas asistencialistas con carácter más de corte electorero que de búsqueda real de resolver rezagos e insuficiencias, soslayándose el hecho inobjetable de que el deterioro social no es privativo únicamente de las colonias más jodidas entre las jodidas, sino de la sociedad entera. Al igual que dicho deterioro es consecuencia histórica de políticas públicas erráticas, erróneas y sin respaldo democrático de las mayorías y no necesariamente, referidas a la problemática de seguridad pública que aqueja a toda la ciudad.

El deterioro del tejido social en nuestra ciudad capital, así como en todo el territorio estatal y nacional tiene un origen, desenvolvimiento y consecuencias multifactoriales que necesariamente deben ubicarse tanto en la esfera económica como en las políticas de exclusión, clientelismo electoral y supresión de derechos políticos y sociales que dan marco a un caldo de cultivo del que devienen conductas antisociales. Pretender que el problema del deterioro del tejido social se resuelve con el fortalecimiento de la seguridad pública basado en una simulada participación ciudadana, honestamente equivale a orinarse fuera del tiesto.

Más, si tal deterioro es percibido y ubicado en los terrenos de la población económica y socialmente más vulnerable, cuando para todo mundo está claro que dicho deterioro permea de arriba hacia abajo conforme la corrupción e impunidad entre las élites priva a la población subordinada lo mismo de bienes básicos para la supervivencia que de expectativas de vida digna. Si hubiera una real intención de promover el rescate del tejido social, se empezaría de arriba hacia abajo en la pirámide social, más no es así, todo es simulación en época electoral y complicidad del alcalde Américo Zúñiga, más preocupado por mantener una costosa política de proyección mediática de su imagen que en atacar de fondo la problemática que mantiene a la capital veracruzana en el ostracismo y abandono.

Y ya que se toca el tema del deterioro del tejido social en Xalapa, vale señalar que la autoritaria y absurda medida del Ayuntamiento de “actualizar” el catastro predial de los bienes inmuebles en el municipio, fijando unilateralmente y sin consulta previa a los interesados un valor nominal que no se corresponde con el abandono en que se tiene a la capital veracruzana, ha generado no sólo irritación en los afectados, también daños patrimoniales lesionando la economía de los xalapeños. Lo mismo podría decirse del incremento en el pago del servicio de “agua potable”, saneamiento y alcantarillado en cientos de colonias en las que el servicio prestado es deficiente o inexistente. Estos abusos no se resuelven con “Jornadas de Justicia alternativa” en comunidades en la que precisamente la justicia social está ausente y sí, exhiben el afán desmedido de cargar sobre las espaldas de la población el costo de la ineficiencia, corrupción y quebranto financiero de la administración pública municipal. Fenómeno que se hace extensivo a todos los municipios veracruzanos.

Sirvan estos comentarios para ilustrar el por qué en la capital veracruzana electoralmente el PRI ha perdido presencia y posibilidades de triunfo ante la proximidad de los comicios intermedios federales de junio próximo, obligándose este partido político al reciclaje de personaje así como de vetustas y corruptas y amañadas prácticas antidemocráticas para mantenerse en el poder, como ya se observa en las colonias periféricas y no precisamente únicamente en las 10 en las que se dice se reconstruirá un tejido social en franco deterioro.

Hojas que se lleva el viento

Irrelevante la visita presidencial a San Andrés Tuxtla, Veracruz. Discursos anodinos y parafernalia electorera priísta con el clásico acarreo y entrega de “apoyos”, porra y matraca, no fueron suficientes para desvanecer en la percepción colectiva los oscuros nubarrones que ensombrecen el horizonte mediato para una entidad federativa empobrecida con un gobierno fallido. “Veracruz próspero sin hambre” a dos años de gobierno del Sr. Peña y cuatro del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, fue la puntilla.

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Uno de los pocos lectores de quien esto escribe, enardecido comenta que exagero en mis maquinazos al colocar a toda la llamada clase política en el mismo canasto de la corrupción e impunidad, ya que México y Veracruz cuentan con políticos honorables y comprometidos con las mejores causas de la sociedad. Cuestión de enfoques, efectivamente no todos los políticos traen al cuello la etiqueta de corruptos impunes, empero las contadas y honorables excepciones confirman la regla, sin olvidar que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, bien por comisión o por omisión, puesto que el silencio cómplice o el importamadrismo dejando hacer, dejando pasar para no hacer olas y perder posición y estatus, también es manifestación de corrupción.- Xalapa, Ver., febrero 18 de 2015.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

A río revuelto ganancia de pescadores y, bajo esta tónica, el priísmo nacional pretende adjudicarse como un triunfo el episodio coyuntural del diálogo entre el secretario de gobernación y la movilización del estudiantado del IPN. A la par que manda el mensaje de que toda protesta ciudadana deberá seguir el ejemplo de madurez, prudencia y disposición a la concertación con las autoridades en un clima de civilidad.

Pasando por alto que si ha de hablarse de triunfo, este habrá que adjudicarlo al estudiantado inconforme que, avanzando en organización y conciencia de clase, movilizado impuso al gobierno de Peña Nieto el atenderles, reconocer la legitimidad del movimiento y, en un tiempo perentorio, dar respuesta al pliego de peticiones de la comunidad politécnica.

Sin demérito de la actitud valiente asumida por el Sr. Osorio Chong, prueba de lo anterior es que la respuesta a la propuesta gubernamental, ha sido condicionada a la aceptación tácita de las asambleas plenarias de la juventud politécnica, como expresión sí, de madurez democrática de la base estudiantil. Aceptación que, de acuerdo a la información disponible, no será en todos sus términos, habida cuenta de que tras el carácter académico administrativo intramuros, está de por medio la convicción de que por sobre el modelo neoliberal de la educación superior en México, debe prevalecer el espíritu democrático y popular que dio origen a la institución en el gobierno del Gral. Cárdenas.

Convicción que da al movimiento carácter político y ejemplo para toda la educación pública nacional, trascendiendo los muros del Politécnico.

En la propuesta del gobierno se menciona que no debe tener cabida intervención política ajena a la vida académica y administrativa de la institución. Pecándose en ello de ingenuidad o un evidente interés por maniatar al estudiantado y evitar su politización. Ingenua porque en la aldea global ideología y política permea todo lo que toca sin necesidad de intervención explícita de personeros o partidos políticos. En cuanto a evitar la politización del movimiento, la propuesta llega tarde, una vez que el estudiantado tomó la calle y exigió diálogo con la autoridad, el movimiento estudiantil tomó carácter político, enriqueciéndose con ideas claras y contundentes respecto a lo que piensa la juventud de México del modelo neoliberal de la educación; germen de una participación ideologizada y de un programa mínimo para acciones subsecuentes que podría extenderse en todo el territorio nacional.

Luego, dónde está el triunfo que el priísmo quiere adjudicarle al gobierno del Sr. Peña Nieto echando las campanas al vuelo.

El gobierno resintió el golpe y se puso a la defensiva. El estudiantado tiene la iniciativa y seguramente va por todo. Ya veremos si se mantiene el espíritu de prudencia y diálogo manifestado por el Sr. Osorio Chong en nombre del régimen, o se retorna al viejo y rancio esquema de autoritarismo y represión violenta en contra de la juventud movilizada. Por lo pronto, el gobierno de Peña Nieto está obligado a ceder en la designación de las autoridades de una institución de educación superior hoy acéfala.

Un paso a la vez en el proceso de aproximaciones sucesivas en la larga lucha por la democratización del país y el rechazo al modelo neoliberal de crecimiento, es la lección que está dejando la comunidad politécnica movilizada. Falta ver el resultado en una coyuntura en la que el Sr. Peña Nieto ya no quiere queso, salir de la ratonera es su objetivo más próximo apabullado por el cúmulo de contradicciones existente entre el modelo de país que propone y el país de más del 50 por ciento de la población en condiciones de desigualdad y pobreza que se le escurre entre los dedos.

Tiempo al tiempo en un escenario en el que el Banco Mundial exige a México calidad educativa en beneficio del gran capital globalizado en tanto que los graves sucesos acaecidos en Iguala, Gro., pide el gobierno estadounidense sean investigados a fondo y con transparencia.

Hojas que se lleva el viento

Engolosinado por lo que considera su pase a la historia, el gobernador de Veracruz no tiene ojos más que para los Juegos Centroamericanos y del Caribe a celebrarse el mes próximo. Y en el inter, la entidad se hunde por carencia de timonel, inmersa ya en el rejuego electorero de una clase política ramplona y convenenciera a la que le es ajeno el desbarajuste económico, finanzas públicas quebradas, inseguridad y malestar de la gente en el próspero y vanguardista Veracruz que aguanta todo.

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Y a propósito del evento deportivo, Américo Zúñiga, alcalde de la capital veracruzana resuelve un problema de vialidad e imagen urbana creando otro de igual o mayor magnitud, como el reubicar el tianguis dominical de la Av. Orizaba pasándolo a calles aledañas de la Col. Obrero Campesina. Con la consiguiente molestia para los vecinos que, por cierto, tienen más de 9 años pidiendo a las autoridades les resuelva el problema del comercio informal en la zona cuyo foco se localiza en el conocido “Salón Bazar” propiedad de la familia Ferraez. A esta constante pedir sin ser escuchados, se suma la inútil protesta por la instalación de una gasolinera en la confluencia de Av. Xalapa y la calle Francisco Vázquez de la colonia citada, ya autorizada por la Comuna.

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 J. Enrique Olivera Arce

  • “Guerra sucia”

Corriendo la cuenta regresiva, el alcalde xalapeño se desentiende de la problemática más aguda que padece la capital veracruzana, evadiéndola y lavándose las manos dejando en manos de los gobiernos federal y estatal atención y y búsqueda de soluciones, por no ser de la competencia de la comuna una pronta y positiva respuesta. 

Seguridad pública, movilidad y vialidad, infraestructura urbana, limpia pública, transporte público, ambulantaje y caos en tianguis y mercados, entre otros, percibiéndose por la población como problemas no resueltos y de urgente atención, son el escenario local que en unas cuantas semanas servirá de marco a “los mejores Juegos Centroamericanos y del Caribe”. 

No hay suficientes recursos para paliar la situación, se insiste. Son más los problemas heredados y los que se acumulan en el presente, que la capacidad para hacerles frente con eficiencia y eficacia, pero si se cuenta con recursos de sobra para la promoción mediática de imagen del ya no tan joven Américo Zúñiga. 

A falta de resultados relevantes, imagen mediática, es el camino que a sí mismo se ha trazado.

Estando ya el evento deportivo a la vuelta de la esquina, es curioso el hecho de la poca o prácticamente nula involucración y entusiasmo de la sociedad civil, en unos Juegos que no logran su propósito distractor de alejar de la mente de los xalapeños una problemática hoy por hoy insoluble que requiriendo respuestas integrales, no acepta más parches. 

Todo mundo es consciente, menos la autoridad municipal, que el centro histórico de Xalapa, capital veracruzana, está diseñado para el tránsito de peatones y carretas, y no para un flujo vehicular de la magnitud que hoy registra la ciudad. El centro histórico, corazón de la capital siendo un verdadero nudo gordiano, colapsado afecta al resto de la mancha urbana. No obstante las recomendaciones de expertos extranjeros, movilidad y vialidad a lo largo y ancho del municipio exigen cirugía mayor y no más remedios caseros. En medio del desorden urbano, la inseguridad pública lejos de abatirse registra incrementos preocupantes, sustentado una percepción que deviene en malestar y protesta. 

También se es consciente de que la comuna de Xalapa se encuentra entre la espada y la pared. Por un lado presionada por la opinión pública y, por el otro, la necesidad política de no contravenir lo que para un gobernador responsable de una administración pública estatal fallida, es prioridad mediática. Sin embargo, ello no justifica el pésimo desempeño de un alcalde que a sabiendas de las limitaciones a que se enfrentaría, prometió más de lo que hoy ofrece como resultados. 

El tiempo se acorta, la cuenta regresiva se acelera y la capital veracruzana sin respuestas que satisfagan su calidad de sede de un evento deportivo de interés si no mundial, cuando menos sí para los países centroamericanos y del Caribe. Lástima, la oportunidad de cambio y transformación con la sola designación de la capital como sede del evento, se pierde en medio de la demagogia, la grilla electoral y el hartazgo ciudadano. Xalapa seguirá siendo la peor dotada como capital estatal en la región sur sureste del país. Y a otra cosa mariposa… 

Hojas que se lleva el viento 

Apenas el miércoles pasado comentamos que se percibe un enfrentamiento entre el México de siempre, y el que pretende construir el actual régimen a partir de las reformas “estructurales” aprobadas por el Congreso de la Unión a instancias presidenciales. Las últimas noticias en el ámbito nacional lo confirman; el campesinado con su abandono, atraso y permanente deterioro así como los pueblos originarios con sus usos y costumbres,  estorban en el pretendido paso a la próspera modernidad.  

No siendo suficiente el asistencialismo oficial -hoy bajo la denominación de “Prospera”- para saciarles su hambre y mantenerles al margen,  también en paralelo se recrudece la fórmula del viejo régimen priísta de represión y, su corolario, la satanización y criminalización mediática, de todo movimiento social contestatario que atente contra el pensamiento único a que invita el Sr. peña Nieto convocando a la concordia entre diferentes, en torno a su proyecto de modelo de país.

La escalada de la guerra y la violencia institucional ya no tan silenciosa del régimen contra los pueblos originarios, contra los campesinos que defienden historia, tierra y territorio, así como contra los activistas que desde la clase media urbana se suman a la protesta y resistencia, está a la orden del día ocupando lugar destacado en la prensa no oficialista. Mexicanos enfrentados a otros mexicanos en pro y en contra de la modernidad neoliberal en un México contra México, en el marco del regreso del PRI a Los Pinos. 

Si no ayudan no estorben, es la consigna con la que se pretende justificar una nueva etapa de guerra sucia en México, en la que a la exclusión y despojo material y espiritual del “nuevo régimen” contra los olvidados de siempre, se suma la inseguridad pública creciente, en un país sin rumbo que transita al garete sin destino cierto.

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Veracruz no necesita de la gendarmería nacional, con nuestros propios recursos basta para mantener el clima de seguridad y certeza jurídica que priva en la entidad, dice su gobernador a los veracruzanos. En este marco el secretario de seguridad pública valida el uso de palos y machetes para la autodefensa de la integridad física y bienes materiales de la población. Buen retorno a la edad de las cavernas en el Veracruz de aquí no pasa nada. 

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Ha llegado el momento en que el exceso de presencia en los medios ya ni perjudica ni beneficia a los senadores priístas en su intención de alcanzar la gubernatura de Veracruz. Identificados con la traición a México, fuera del círculo estrecho de la clase política profesional y texto servidores a modo que esperan la oportunidad de llevar agua a su molino, nadie los pela. Y menos si llaman a celebrar con alegría un aniversario más de la independencia de un México que no logrando romper las ignominiosas cadenas del subdesarrollo,  la sumisión y dependencia, vende hoy soberanía, territorio y recursos nacionales al mejor postor.- Cd. Caucel, Yuc., septiembre 16 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

No es de extrañarse el comportamiento de la Legislatura local en Veracruz al aprobar en fast track la iniciativa de Ley del IPE del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, cuando el mal ejemplo lo pone el Congreso de la Unión avalando en automático lesivas leyes secundarias que dan soporte a las tan cacareadas “reformas estructurales” del Sr. Peña. En el mismo escenario de descomposición social y política, todos los actores de la farándula se cubren con la misma sábana.

Tal para cual, con la salvedad de que en Veracruz se avala a toro pasado el saqueo impune de los dineros de los trabajadores en el Instituto de Pensiones del Estado, cargándole el costo de los platos rotos a los pensionados presentes y futuros. Borrón y cuenta nueva, pide el Sr. Duarte de Ochoa en nombre de la impunidad.

Si se avala saqueo y despojo de los bienes de la nación, lo que acontece en Veracruz es pecata minuta. Los trabajadores aguantan eso y más, cuando de dejar hacer dejar pasar se trata. Con suerte y hasta a la larga resultan beneficiados respaldando a un gobierno estatal fallido y en crisis financiera resultante de otros saqueos, de otro despojo, en los que la impunidad es la constante.

Luego tampoco no es de extrañarse que los trabajadores al servicio del gobierno estatal veracruzano esperen que una mano lave a la otra, obteniendo con el tiempo ventajas y prebendas en compensación, que les resarza de lo hoy escamoteado a iniciativa de un gobernador que no encuentra fórmula segura para la supervivencia de quebradas finanzas públicas. No por nada en las buenas o en las malas simpatizan, confían, y hasta votan por el PRI, partido de sus sentidas añoranzas y vitalicios liderazgos.

Ya lo dijo Juan Nicolás, impoluto priísta pastor moral del SNTE y diputado, pastor efectivo de la actual Legislatura local, los que protestan en contra de la nueva ley del IPE son ajenos a los leales trabajadores al servicio del gobierno estatal y que en el incremento del monto de las cuotas y de la edad mínima para la jubilación, más que perjuicios contemplan beneficios.

Hágase la ley mandató Duarte de Ochoa para tapar entuertos, y la ley se hizo. Ninguna diferencia con Peña Nieto y partidocracia rampante. Veracruz y el país aguantan todo. Una traición más, como quitarle un pelo al gato. Esperemos que en la confusión no estén jalándole al tigre los bigotes.

Hojas que se lleva el viento.

La iglesia en manos de Lutero, es opinión generalizada ante el hecho consumado del arribo a la conducción de la secretaría de planeación y finanzas (SEFIPLAN) del ex titular del ORFIS y presunta tapadera de más de un desaguisado en el manejo del erario público estatal y municipal. Un palo más de ciego, uno más en la crisis del gobierno fallido de Veracruz. La pregunta obligada: ¿Cuánto tiempo estará el Sr. Mauricio Audirac Murillo al frente de SEFIPLAN?

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El benefico de la duda se agotó. El tiempo se ha encargado de exhibir el cobre de que está hecho Américo Zúñiga. No necesitó mucha imaginación el alcalde de la capital veracruzana para encontrar en el incremento al impuesto predial la tabla salvadora, como tampoco se necesita mucha imaginación para pensar que la ciudadanía agraviada bien podría recurrir a la suspensión de pago o bien, diferir este en espera de mejores tiempos. Xalapa de mal en peor y cada vez en peores manos.

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J. Enrique Olivera Arce

“… Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez…” (Galeano 1971, Las venas abiertas de América latina)

Para los ciudadanos de a pie dos cosas deberían quedarnos claro: ni las presuntas reformas estructurales de Peña Nieto van por sí mismas a generar crecimiento, desarrollo, estabilidad, justicia social y fortalecimiento de la democracia, como tampoco las estadísticas sobre el comportamiento aleatorio y coyuntural de la economía, reflejan fielmente la profundidad tanto de una realidad adversa a la mayoría de los mexicanos como de la percepción que de esta anida en el imaginario colectivo.

En el papel se pueden asentar muchas cosas. Las palabras y los números son unos y los hechos, resultados concretos pie a tierra, son algo muy distinto cuando de evaluar el desempeño de un país se trata.

Luego es de considerarse que no podemos confiar ni en los desplantes triunfalistas del Secretario de hacienda, el coro oficialista y la partidocracia que ha sentado sus reales en el Congreso de la Unión, ni en los números duros asentados en estadísticas oficiales, fruto de muestreos aleatorios, por muy profesionales que sean estos, cuando la terca realidad se impone por sobre la relatividad de lo que se dice y lo que no se dice.

De lo que seguramente si podemos estar ciertos, es que pese a la palabra fácil y el juego de números oficiales, ante la opacidad y desinformación respecto al desempeño real de la economía y lo que socialmente a ello concierne, cada quien habla según le va en la feria. De ahí que se observen serias contradicciones entre lo que declaran Peña, Videgaray, Cartens y el INEGI y no quedándose atrás lo que la partidocracia en lo general y en lo particular asegura tras haber aprobado –de espaldas a sus presuntos representados- reformas constitucionales que no aterrizan.

Y lo más significativo, lo que declaran actores económicos y organizaciones sociales en este escenario de contradicciones e incertidumbre, en lo que a su particular entender les afecta o beneficia en el entorno de una economía a todas luces precaria navegando en las turbulentas aguas de lo incierto.

Torre de Babel

Todos hablan desde el balcón cupular y, como en una Torre de Babel, nadie se entiende ni todos entienden en dónde estamos y por cual derrotero camina México. Pasándose por alto realidades concretas reflejadas en sus propios números, como el hecho de que en un mercado interno deprimido la fábrica nacional opera al 40% de su capacidad instalada (Canacintra / Diario Mx 22/05/2014), no obstante contar el país con cerca de 120 millones de consumidores potenciales. Realidad real o virtualmente simulada que en detrimento del empleo, salarios remunerativos, bienestar familiar y captación fiscal suficiente para atender la demanda creciente de obras y servicios públicos, pesa más en el imaginario popular que los dimes y diretes en relación al comportamiento de un Producto Interno Bruto Nacional que muy lejos está de reflejar desigualdad, ingreso y pobreza en la base de la sociedad mexicana.

Pie a tierra, más allá del discurso y las estadísticas, no se sabe a ciencia cierta de que se habla en las altas esferas del poder. Lo que sí se sabe es que no hay empleo y, cuando lo hay, el salario no alcanza para satisfacer necesidades básicas de supervivencia, reproducción y calificación de la fuerza laboral que el país requiere para crecer con índices aceptables de productividad.

Varias decenas de millones de mexicanos en su bolsillo y en su cotidiana penuria, miden, evalúan y sacan conclusiones: algo anda mal y no precisamente el volátil y contradictorio juego de palabras y de números que anima el desgarre de vestiduras en la cúpula; el país se hunde y no hay respuesta válida para remediarlo cuando corrupción y saqueo validados por un desquebrajado estado de derecho, tocan ya a la puerta de la economía familiar.

En la aldea

Y en este orden de ideas, en nuestra “próspera” aldea resulta hasta cómico escuchar el diálogo que auspiciara la Asociación Civil “Otero Ciudadano” el pasado miércoles 21 de los corrientes entre el alcalde de la capital veracruzana y actores destacados de la política, la prensa, los negocios y la academia.

Todos hablan, cada quien contemplándose su propio ombligo, atendiendo a sus particulares intereses e ignorando lo que Xalapa espera de sus propios habitantes y lo que estos esperan de su ciudad capital. El problema toral del Municipio fue evadido, “la gallina de los huevos de oro” se extingue en medio de un mercado interno regional deprimido; desigualdad y pobreza en galopante ascenso, así como un paupérrimo e injusto ingreso de la mayoría de las familias no auguran nada bueno para la capital veracruzana.

Este problema toral no se resuelve con florilegio verbal, inversión pública focalizada asistencial y clientelar, cemento hidráulico, funiculares y jardines floridos, Xalapa requiere de inversión productiva, fuentes de trabajo, empleo y una política salarial generalizada que asegure ingreso familiar digno y capacidad real de compra que estimule consumo, producción y reinversión. Todo lo demás viene por añadidura.

Para el alcalde Américo Zúñiga y para sus interlocutores, el tema de pobreza y desigualdad es tabú. Causalidad y consecuencias se ignoran olímpicamente. El diálogo transita por los caminos trillados de lo reiterativo y anecdótico; la prioridad hoy es sacar al buey de la barranca ofreciendo un ambiente urbano decoroso a los asistentes a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, compromiso gubernamental y no de los veracruzanos, pero con expectativas de protagonismo político y buenos negocios para unos cuantos.

La frase de moda, “pacto de participación ciudadana” y en torno a ella se teje y se desteje, mientras en Xalapa, cuatro ciudades en una, por inanición agoniza “la gallina de los huevos de oro” ante la indiferencia de sociedad y autoridades.

Hojas que se lleva el viento

Para Ripley. El alcalde de Xalapa cacarea su plan municipal de desarrollo para el cuatrienio y al mismo tiempo se felicita por el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo BID) para elaborar un diagnóstico preciso del municipio que gobierna. Interesante, primero se formula por encargo y valida por el Congreso local un costoso mamotreto denominado plan municipal y, a posteriori el diagnóstico que debería sustentarle. En mi pueblo a eso le llaman tirar el dinero a la basura. La metodología del BID para la planeación regional le llama improvisación y, para no quedarme atrás, yo le llamo simulación consentida con pinceladas de deshonestidad intelectual. En esas andamos.

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La revolucionaria tendencia en el mundo globalizado de la substitución paulatina pero firme del periodismo impreso por el digital, no ha sido ignorada en Veracruz. La información difundida en tiempo real ha tenido acogida en nuestra aldea lo mismo entre emisores que entre receptores del mensaje; trátese lo mismo de periodismo profesional, que del ciudadano que hace suyo el ejercicio de un derecho democratizador como el de la libertad de expresión, que antes de la socialización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) y la masificación del acceso a la Internet le fuera restringido.

Enmarcado en este innovador escenario, Alfredo Hákim Simón, Salvador Santoyo Ramírez (QEPD) y Emilio Cárdenas Escobosa, con entusiasmo y visión de futuro se sumaron a la tarea de contribuir a dar presencia en el mundo a la vida cotidiana de un Veracruz que pese a todo, con tropiezos y sobresaltos está de pie gracias a sus hombres y mujeres que con imaginación, voluntad y tesón productivo mantienen viva la llama de la esperanza. “Crónica del Poder”, fruto de esta iniciativa empresarial, cumple el próximo domingo primero de junio seis años de incursionar en la Red de Redes, destacando como un medio de comunicación plural, atractivo y de alto impacto. Desde estas líneas va nuestro reconocimiento solidario y sincera felicitación a sus hacedores.

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J. Enrique Olivera Arce

“La confianza es un factor fundamental del cemento social para la cohesión y el funcionamiento adecuado de los procesos sociales. Este bien social y público, que es la confianza, se encuentra en ruinas. Los ciudadanos no creemos en nada que venga de las autoridades y de los partidos políticos.” Juan Castaingts Teillery (El Financiero 15/05/2014)

La alcaldía xalapeña confía en la ciudadanía para el buen éxito de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en nuestra ciudad capital pero, ¿la ciudadanía confía en la alcaldía?

La profusa y costosa promoción mediática de imagen no abona a favor de Américo Zúñiga Martínez en respuesta a esta interrogante.

En ello debería reflexionar el alcalde de la capital veracruzana, antes de que sea demasiado tarde en el logro de conjunción de voluntades.

La participación ciudadana no se logra de la noche a la mañana, fruto de generación espontánea, o resultado de “un pacto” cupular y mediático, se construye cotidianamente en torno a tareas comunes, concretas y organizadas pero sobre todo, en un clima de solidaridad y confianza mutua, que lo mismo en el seno de la sociedad que entre esta y las autoridades, permita establecer un mínimo de consenso en torno a propósitos y objetivos que atañen a todos.

Clima que al día de hoy brilla por su ausencia. La sociedad no tiene confianza en sí misma como para proponerse hacer de la participación social consciente y organizada herramienta para enfrentar la problemática de la ciudad, ni el Ayuntamiento le merece confianza como para signar un pacto consensuado sustentado en compromisos comunes.

Unos y otros nos rascamos cada quién con nuestras propias uñas. Con el grado de violencia de los últimos días desconfiamos no sólo de la autoridad sino hasta del vecino.

Por su parte, la alcaldía si bien habla de pactar con la sociedad para hacer de la capital veracruzana una ciudad ordenada, limpia y atractiva para recibir dignamente a quienes nos visiten con motivo de los Juegos, tampoco la sociedad xalapeña le merece confianza como para echar a andar una estrategia de participación social en la que la población seguramente exigiría más de lo que la alcaldía está dispuesta a dar.

En tales condiciones, llegará noviembre y el tal pacto no pasará de acuerdos coyunturales y cupulares prefabricados, de nulo impacto en el propósito de rescatar a una ciudad sumida en el atraso y abandono; aún si sólo se tratara de montar un fastuoso escaparate destinado a la atención de atletas y público asistente a los eventos tan ampliamente cacareados. Lo deseable es sin duda otra cosa, pero el resultado está por verse.

El gobernador del estado ha dicho ¡Estamos listos! ¿Realmente lo estamos en la capital veracruzana?

Es de dudarse ya que si bien las instalaciones físico deportivas podrían estar en condiciones óptimas para la realización de los Juegos, la ciudad no lo está para recibir dignamente a miles de visitantes, empezando por disponibilidad suficiente de infraestructura hotelera y de servicios, transporte público decente y personal de policía y tránsito políglota y eficiente, si se toma en cuenta que la expectativa de las autoridades habla de una afluencia y concentración de visitantes extranjeros sin precedente. Esto sin hablar del tema de seguridad que por lo que se observa, va de mal en peor en la región.

El alcalde con Otero ciudadano

El alcalde seguramente sabe de la magnitud del reto y de las debilidades de la comuna. Es por ello que convoca a un pacto ciudadano que coadyuve a la tarea, consciente de que sin la participación de todos, dignificar Xalapa en un mínimo de tiempo, es prácticamente imposible.

Pero una cosa es que sea consciente y otra, muy distinta el que se haga acompañar de honestidad, voluntad política y confianza en sus gobernados como para poner en marcha la estrategia de participación social aún a costa del riesgo que ello implica. No es circunstancial que ponga su mayor interés en cooptar a los líderes de movimientos sociales de mayor presencia y peso en las colonias populares, para así asegurar participación social simulada y lleno en las graderías, sin que ello tenga el menor impacto en el rescate de Xalapa y mucho menos en construcción de ciudadanía consciente, responsable y comprometida con su ciudad capital.

Américo Zúñiga dialogará el próximo miércoles con exponentes de la llamada sociedad civil en el marco de Otero Ciudadano, Asociación propiciatoria de dialogo entre actores políticos y población. En esta ocasión seguramente el joven alcalde en su intervención pondrá énfasis en su estrategia de pacto con las cúpulas ante la proximidad de los Juegos centroamericanos y del Caribe llamando a los asistentes a unidos sumarse a la tarea, la respuesta a tal demanda más que de compromiso de dientes para afuera, será de una nueva andanada de quejas, reclamos y propuestas, así como de una enérgica demanda de información puntual en torno al Plan Municipal de Desarrollo para el cuatrienio.

Sin conocimiento público de propósitos, objetivos, tareas y metas por alcanzar, la participación ciudadana sustentada en un pacto a la palabra, se quedará en el tintero. El qué, por qué, donde, cuándo, cómo y con qué sería el punto de partida para un principio de entendimiento mutuo, sin esto en una comunidad desinformada, apática y harta de discursos y promesas, la desconfianza seguirá siendo la constante.

Hojas que se lleva el viento

Al fin jarochos. Por más esfuerzos que la autoridad realiza para dar realce a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, se queda atrás frente a un madrugador proceso electorero. No se quiere entender que primero lo primero; lo mismo se trate de los señalados como aspirantes a la gubernatura que a los que suspiran por una diputación federal deberían entenderlo así. El fuego amigo desatado y las patadas mediáticas, ponen en entredicho la prioridad de los Juegos y quien pierde es Veracruz.

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J. Enrique Olivera Arce

Loable la intención del alcalde y bienvenido el apoyo del BID al Ayuntamiento xalapeño a través de expertos de la empresa “Gehl Architects”, consultora urbanística con sede en Copenhague, Dinamarca. Ojalá y esta asesoría profesional de primer nivel pudiera rendir los frutos esperados.

Sin embargo, en mi modesta opinión cabe comentar que está probado que la problemática situación por la que atraviesa la ya caótica Xalapa exige respuestas que lejos están de ser de orden técnico. Adicionalmente, la receta esperada debería hacerse acompañar del trapito, ya que el Ayuntamiento ni tiene dinero ni capacidad para un mayor endeudamiento que se pudiera destinar al rescate integral de la capital veracruzana.

El bucólico pasado de una ciudad provinciana en la que sus habitantes se esmeraban por hacer de ésta un lugar digno para vivir, trabajar, emprender negocios prósperos y educar a los hijos en un clima de tranquilidad, arte y cultura con un alto sentido de civilidad y sana convivencia, quedó atrás; cediéndole el paso a un crecimiento atropellado y anárquico del que se derivan carencias de servicios básicos y respeto al medio ambiente así como pérdida de identidad, cincelados esto por una absurda competencia entre un falso concepto de modernidad y necesidades económicas insatisfechas por falta de emprendimiento productivo para la creación de fuentes permanentes de trabajo y generación de empleos dignos y remunerativos.

Transcurrir de una ciudad capital que no fue circunstancial. Lustros de corrupción, indiferencia, apatía, abandono y ausencia de visión de futuro de autoridades estatales y municipales, así como el flujo migratorio del campo a la ciudad ante el desmantelamiento de la agricultura de subsistencia en la región, al que se sumara el que diera lugar el Sismo de 1985 en la ciudad de México, propiciaron una problemática urbana que hoy por hoy tiene tintes de insoluble y que atañe ya no sólo al municipio de Xalapa.

Fenómeno este último al que no han sido ajenos los partidos políticos que avidos de clientela electoral, auspiciaran “paracaidismo” y creación de decenas de humildes colonias irregulares en cerros, colinas y barrancas, rebasando tanto la capacidad de dotación de servicios públicos del Ayuntamiento como de un ordenamiento territorial del municipio y de la ciudad capital, que resultara racionalmente acorde con criterios técnico-urbanísticos que contemplaran, lo mismo multiculturalidad y desigualdad social y económica, que usos y costumbres en la pluralidad de una población que ocupando espacios comunes, entremezcla a la sociedad xalapeña tradicional con decenas de miles de recién avecindados.

Tal desborde de capacidades y de aprovechamiento racional del espacio, ha dado lugar a una conurbación directa e indirecta en la que la ya grave situación del municipio se hace extensiva tanto a la región en su conjunto como a los municipios vecinos, cuyas autoridades edilicias se ven incapacitadas para afrontar el caos generalizado.

La ausencia de una planeación regional y conflicto de intereses entre poderes municipales superpuestos, cobra hoy una factura que nadie está dispuesto a pagar; antes al contrario, ante la limitación de la extensión territorial y ausencia de visión integral de la problemática que acusa la conurbación, se dan tanto conflictos limítrofes como el fenómeno de la privatización del espacio público tanto en el centro histórico como en la periferia, en detrimento de cohesión comunitaria y sentido de identidad.

A esto, entre otras cosas de igual o mayor complejidad, se enfrenta Américo Zúñiga, alcalde novel que de buenas intenciones ha creado su propio laberinto; dependiente y disciplinado políticamente del titular del ejecutivo estatal y de su partido, presionado por el clientelismo partidista, sin recursos presupuestales y enfrentando a un entorno económico sustentado en la informalidad, da palos de ciego improvisando y tratando de encontrar una salida que él mismo ante la falta de congruencia entre el discurso y los hechos, va cerrando.

La solución -si es que la hay-, a la problemática de nuestra ciudad, juzgo que por ahora no es de orden técnico, requiriéndose a mi juicio de honestidad y voluntad política de las autoridades, participación responsable de la población, así como una radical ausencia de injerencia clientelar de partidos políticos que haciendo labor de proselitismo entre los que menos tienen, más que sumar y construir ciudadanía dividen y confrontan a la población con falsas expectativas de solución. Y peor aún, pretendiendo tapar el sol con un dedo vendiendo la idea, como es el caso del PRI, de que la belleza incomparable de nuestra ciudad capital basta por sí misma para superar la cotidianeidad del abandono y el atraso.

Sin esto último, pueden asesorar al Ayuntamiento los mejores urbanistas del mundo, sin que cambien las cosas, antes al contrario, complicarse aún más en el propósito de aplicar recetas extra lógicas y euro centristas a un problema que, al paso del tiempo, ha conformado ya una idiosincrasia colectiva propia y muy arraigada dentro de la que se inscribe de manera dispersa lo que contemplan y esperan los xalapeños en materia de desarrollo urbano.

Si los xalapeños no somos conscientes de lo que somos y donde estamos parados, cuantimás expertos extranjeros que llegan, ven, pontifican y recetando a un desconocido, cobran y se van.

Hojas que se lleva el viento

Si fuera Pinocho, el senador José Yunes Zorrilla se pisaría la nariz. En Papantla aseguró que: “Con respecto a las reformas estructurales llevadas a cabo recientemente a partir de este momento se comenzarán a ver los beneficios y las bondades de éstas, especialmente en los bolsillos de los que menos tienen…” Sin mayores comentarios.

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La coordinación de Comunicación Social del gobierno estatal está haciendo bien su trabajo. El número de apologistas de la prosperidad aumenta y, por lo consiguiente, también la crítica independiente. Vamos bien, se está logrando un sano equilibrio.

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Periodismo veracruzano pierde dos estimados comunicadores. Mario Ugalde Fuentes, quien se desempeñara como jefe de Redacción del diario Marcha, de Xalapa, falleció el pasado jueves en esta capital, en tanto que Alfredo Valenzuela Calderón, director fundador de la revista “Fundamentos”, un día después sufrió un accidente carretero en el que perdió la vida. A sus apreciables familias, al gremio de tundeteclas en Veracruz y a al amplio círculo de amistades que cultivaran a lo largo de su desempeño profesional nuestras sinceras condolencias por tan sensibles pérdidas. Descansen en paz.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De acuerdo con las reglas del juego impuestas por la partidocracia, en materia electoral palo dado ni dios lo quita. Enrique Peña Nieto es presidente y no hay vuelta de hoja, por más que se compruebe a toro pasado que para asumirse triunfador de la elección presidencial del 2012, incurriera en falta al excederse en 12 veces el gasto de campaña autorizado. Con el estoque adentro sólo queda la satisfacción de que, en su oportunidad ante lo evidente una mayoría contestataria pusiera el grito en el cielo dándose por robada frente al fraude percibido.

Así que ni llorar es bueno. Sólo queda ante “el fraude”, ahora comprobado, del entonces candidato del PRI a la presidencia de la república, reconocer que de acuerdo a las reglas del juego vigentes su mandato es legal; pero no por ello es legítimo y, por tanto, obligado está el Sr. Peña a ganarse la confianza ciudadana con un buen desempeño.

Lo que obviamente no está haciendo al obtener en el corto tiempo de su gestión más rechazo que aceptación al imponer reformas legislativas presuntamente estructurales que, a más de impopulares, no están incidiendo positivamente en mejorías tanto en el orden económico como en un deteriorado tejido social dominado por la desigualdad, pobreza, inseguridad, corrupción y barruntos de gobernanza fallida.

Peor aún, la ilegitimidad de su mandato polariza a los mexicanos;  dividiéndoles más que acercarlos a un principio de unidad y consenso en torno a instituciones republicanas y políticas públicas, con el propósito de  impulsar crecimiento y desarrollo para salir del bache del subdesarrollo. En este escenario, las reformas aprobadas no aterrizan, perdiéndose oportunidad e ímpetus iniciales ahora reducidos a manido discurso reiterativo y ruido mediático que aleja más que acercar a la ciudadanía.

El lastre del subdesarrollo.

Tras cada traspiés legislativo y reforma planteada y aprobada, surge la necesidad de muchas más que den viabilidad a las primeras, mientras el país entero espera resultados que ni por asomo llegan.  Si bien no se le puede ni debe regatear sus hasta ahora exitosos logros en el combate a los varones de la delincuencia, éstos no son suficientes para tranquilizar el ánimo de la ciudadanía; descontento y hartazgo ya pesan más que los aún efímeros  resultados cortoplacistas del Sr. Peña.

El histórico rezago estructural se impone al ambicioso proyecto de modernización y consolidación neoliberal del mandato de un Peña Nieto  enfrentado  -parafraseando  a Vicente Fox-, hoy, hoy a la amarga realidad de patos por doquier disparándoles a las escopetas. El libre mercado como paradigma de su gobierno, no resuelve por sí lo que el lastre del subdesarrollo dependiente construye en el día a día de la pobreza y desigualdad, antes al contrario, lo agudiza.  A mayor valor de la riqueza producida, mayor en México es su concentración en pocas manos,  fórmula que traduciéndose en una  también mayor indefensión económica y social de un pueblo postrado y expoliado, hace nugatorias las reformas presuntamente estructurales por muy ambiciosas que estas sean.

Estado de derecho.

Para fortuna del PRI y sus micro satélites, la oposición perdida en sus propias contradicciones internas, dividida y confrontada en torno a las rebanadas del pastel que las reglas del juego le asignan, carece de fuerza, voluntad y autoridad moral y política para afrontar con energía lo que, en otros países medianamente civilizados sería motivo para desconocer el mandato presidencial. El excederse  en más de cuatro mil millones de pesos en gastos de campaña, además de ruin y escandaloso,  rompe con los principios de equidad,  legalidad y certeza de una elección presuntamente democrática. Con ello, el Estado de derecho se vulnera y hace de la impunidad regla de oro para un país sin ley.

Pero estamos en México. La ley es tan elástica como el titular del poder ejecutivo federal quiera y convenga. A estas alturas, Peña Nieto con el sartén por el mango, hace lo propio. Como también está en sus manos, sin oposición al frente, el ofertar a México en el tianguis internacional del capital. Está en su derecho, visto esto desde la óptica de las reglas del juego político de quienes son los dueños de las canicas.  Más no siendo legítimo, debe aceptarse que en la pseudo democracia representativa ante mirones de palo audacia es el juego  y al que no le guste es, en lenguaje coloquial, “su pedo”.

Y sobre estos últimos, que no son precisamente uno ni dos, vale la pena preguntarse si reconociendo la legalidad del mandato del Sr. Peña, pero convencidos de que carece del mínimo de legitimidad, estarían dispuestos a aceptar sumarse a un cuestionado liderazgo que más que pedir, exige e impone el peso de la autoridad para obtener magros consensos y unidad en torno a un proyecto económico y social del que se derivan reformas legislativas y políticas públicas contrarias al interés nacional y al espíritu del pacto social que el Estado mexicano se ha dado.

A toda acción corresponde una reacción.

Y en este marco, cabe preguntarse también cuál será la respuesta de una indignada, frustrada y lastimada ciudadanía  frente a las urnas en las próximas contiendas electorales,  a sabiendas del  carácter fraudulento y antidemocrático de éstas. Mi opinión es que seguramente no será favorable ni al PRI ni a sus candidatos, juzgados ya desde ahora como delincuentes electorales. Pero tampoco favorable al PAN o al PRD que cogobiernan, si es que tiene validez alguna aquella conseja popular que nos dice que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Desde ya la balanza se inclina a favor de la abstención y el voto en blanco.

Salvo, claro está, que nuevamente nos falle la memoria. Estamos en México y esto suele suceder para nuestro infortunio como país,  con harta frecuencia.

Hojas que se lleva el viento.

Si algo caracteriza al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa es su proclividad a ser políticamente inoportuno. Con la filtración de la información al diario local de mayor circulación en la capital veracruzana sobre el cese de dos connotados funcionarios públicos de primer nivel -por cierto muy cercanos anímicamente al ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y públicamente señalados por su ostentoso enriquecimiento-, el Dr. Duarte le gano la de ocho a Peña Nieto y su celebración del 78 Aniversario de la Expropiación Petrolera. Fue mayor el interés que despertara en la opinión pública veracruzana el “manotazo” que todo lo que tenía que decir el Sr. Peña en Cosoleacaque.

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El alcalde de la capital veracruzana está invitando a la ciudadanía a participar en los foros previos a la elaboración y, en su caso, aprobación del Plan Municipal de Desarrollo. Lo que en principio suena bien, abonando a las buenas intenciones del joven Américo Zúñiga, sin embargo surgen de inmediato dudas: ¿La invitación va acompañada del diagnóstico sobre la situación que guarda el Municipio de Xalapa, que a estas alturas ya debe estar sobre el escritorio del munícipe? ¿Con cuanto contante y sonante contaría el Ayuntamiento para financiar un plan de cuatro años? Estas y otras más que surgen cuando se habla de un ambicioso plan en el que deben considerarse el qué, por qué, para qué, cómo, quién, en que tiempo  y con cuánto.

Sin un marco de referencia que centre participación y debate, una vez más se estaría bordando en el vacío y tapándole el ojo al macho con una manifestación más de simulación. Tenemos no una Xalapa, sino cuatro, con necesidades reales y sentidas de primer orden  cuya prioridad es limpiar el cochinero existente antes que hablar de grandes y ambiciosos proyectos. ¿A qué orden de prioridades deben atender entonces los participantes en el foro?, partiendo del supuesto de que hay más deudas que dinero líquido en las arcas públicas municipales. ¿Lo explicitó el alcalde xalapeño al invitar a participar?

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre “los cambios” en el gabinete del gobernador Duarte de Ochoa, existiendo amplio consenso en que estos son expresión viva del gatopardismo que anima a los actos de gobierno ya no sólo en Veracruz, sino en el país entero;  en los que la simulación o interés implícito o explícito ocultando lo que compete o afecta a  ciudadanía y democracia, sólo modifica el tenor del discurso.

Sin embargo, poco o nada abonamos a favor de lo que deberíamos entender o esperar  de todo cambio impreso en la estructura orgánica de la administración pública veracruzana. Confundiéndose la necesidad de cambio en el contexto más amplio de la vida política y económica de la sociedad, con el cambio de actitud o de rumbo en el ejercicio del poder público que esperaríamos como sociedad de un gobierno por ahora fallido a los ojos de la ciudadanía.

Esto sin parar mientes en que si bien sociedad civil y gobierno se interactúan y retroalimentan, no necesariamente responden a los mismos propósitos y objetivos ni marchan al mismo ritmo. Como tampoco les afecta en igual medida el estado de cosas que configura el reino de las necesidades reales y sentidas y las respuestas y mecanismos para satisfacerlas.

En tal sentido, no se ve un punto de encuentro que permita aseverar que unidos, los veracruzanos transitamos por el mismo camino en la búsqueda de crecimiento y desarrollo.

En este orden de ideas cabe preguntarse entonces cuales son las expectativas de cambio de la sociedad civil, en que rubros y en qué orden de prioridades, así como cuáles serían los caminos más idóneos que se espera conduzcan a la búsqueda de respuestas eficaces al abanico de necesidades que ésta demanda para alcanzar estadios superiores de convivencia y bienestar.

Y, en este marco, delimitar lo que en justicia es tarea de la sociedad civil y cuál es la que corresponde al poder público en sus tres órdenes de gobierno. Para, a partir de esto, concretar lo que la sociedad espera de su gobierno, así como identificar y encuadrar lo que siendo tareas comunes, exigen la conjunción de propósitos, objetivos y tareas de todos,  en su respectivo ámbito competencia.

Si no se tiene clara esta situación, a mi juicio estaríamos recreando el clima de paternalismo de Estado del viejo régimen, esperando –dejando hacer, dejando pasar- que sea el gobierno el responsable único de proveer respuesta eficaz a todas nuestras necesidades como sociedad. Evadiendo lo que a cada quien corresponde aportar en la construcción de un país más amable y llevadero.

Si lo que se persigue es la utopía de una sociedad justa y solidaria que por sí misma construya y fortalezca lo que se ha dado en llamar “Estado del bienestar”,  lo que encontraríamos con tal talante de dejadez sería reafirmar el carácter ineficaz por sus resultados y autoritario por sus actos, de un régimen político que hoy día parece no dar más.

México ha cambiado, se dice con razón y, por ende, también Veracruz que va en el mismo barco. Habría que clarificar en qué, cómo y hacia donde apunta este cambio, para tomar conciencia de en donde estamos parados y que es lo que en dicho proceso, para bien o para mal, se ha quedado rezagado, y entonces pensar y actuar en consecuencia con visión de futuro. Si esto no se tiene claro, a mi modesto entender sociedad civil y gobierno van de la mano sin rumbo y a la deriva, compartiendo e intercambiando reclamos, lamentos e indiferencia.

Bajo esta óptica es que considero debe contemplarse el “gatopardismo” del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

¿Qué cambia para seguir igual? Lo mismo para las expectativas de la sociedad en su conjunto que para una administración pública que, en stricto censu, está obligada a desempeñarse bajo el mandato de la ciudadanía con honestidad, eficiencia, eficacia y transparencia, dando resultados palpables a sus mandantes como coadyuvante en las tareas del crecimiento y desarrollo.

De otra manera, tejeremos burdo o fino en torno a la idea de cambio como mera abstracción, frente a una realidad real que nos ofrece estancamiento económico, deterioro del tejido social y nulo avance en el bienestar de los veracruzanos. Realidad que exige algo más que elaborada retórica.

Hojas que se lleva el viento

Gobierno omiso. Hubo necesidad de un movimiento social de autodefensa en Michoacán para que el gobierno federal “descubriera”, en un mar de corrupción, cuantiosas operaciones presuntamente ilícitas en el puerto Lázaro Cárdenas en esa entidad federativa. Miles de toneladas de minerales y decenas de maquinaria pesada se ocultaban bajo la alfombra ante la mirada complaciente de las autoridades.

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El ya identificado como “falso debate” en torno a la centralización del cobro y administración del impuesto predial por parte del gobierno estatal, ha levantado ámpula en la sociedad. Más allá de la especulación, ignorancia o chisme palaciego, lo que vale y vale mucho, es lo que la ciudadanía percibe. Lo primero que se pensó es que el gobierno duartista ante la falta de dinero para afrontar el costo de los Juegos Centroamericanos, se ve obligado a irse sobre los recursos de los Ayuntamientos. Los veracruzanos no olvidan el affaire de la bursatilización y sus nefastos resultados.  La burra no era arisca…

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En Xalapa no hay obra pública porque aún no hay plan municipal de desarrollo, diría muy molesto el alcalde Américo Zúñiga ante la tempranera crítica. Y tampoco hay con qué, dicen los xalapeños. El Ayuntamiento de la capital veracruzana cuenta con más deudas que disponibilidades, y no es la excepción en el ámbito municipal de la entidad. Así que no nos queda más que aguantar y esperar a que los genios de la planeación, si es que los hay,  hagan de la crisis oportunidad para salir del bache.

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Y ya montados en las expectativas electorales del 2015 y 2016, pasamos por alto que lo que está en juego, de no entender y atender cuál debe ser la prioridad número uno de Veracruz, es su viabilidad económica y social.  El no avanzar en la concreción de logros tan importantes como urgentes de crecimiento económico, creación de empleos y aminorar los efectos de la miseria, desigualdad y marginación, así como en el combate a la corrupción, impunidad y dispendio de los recursos disponibles, la entidad no tiene futuro. De ahí la pregunta obligada: ¿El futuro de Veracruz depende de la política electoral o de la reactivación económica?.- Xalapa, Ver., marzo 5 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Entre quienes ayer comían  de la mano de la señora que hasta mediados de la semana pasada  se desempeñara como Coordinadora de Comunicación Social en el gobierno de Veracruz, no faltan los ingratos. Muerto el rey viva el rey. Los asiduos lectores de las columnas políticas en medios impresos o en portales de la Internet, por su pluma los identificarán.

Otros, sin haber sido beneficiarios directos de las políticas equívocas de pago por servicios prestados, simplemente hacen leña del árbol caído, responsabilizando más de oídas que por conocimiento de causa, a la Sra. Gina Domínguez. Ingratos y no ingratos, pero también un buen número de afectados por su exclusión de la nómina gubernamental, se cuidan eso sí, de no mencionar que como empleada del gobernador o bien recibía órdenes o las interpretaba a su real entender, que para el caso es lo mismo en la medida en que contara con carta blanca para el ejercicio de su función.

El que ahora se autonombra “pavo Real”, es el bueno, el llamado a limar asperezas con los empresarios de la prensa y  a salvar con ello  la deteriorada imagen del gobernante. Alberto Silva, ex alcalde de Tuxpan, ex secretario de Desarrollo Social y hoy flamante Coordinador de Comunicación Social, merece no sólo el beneficio de la duda, sino que se hace acreedor al tendido de alfombra y quema de incienso de los aduladores que van tras la chuleta. Muerto el rey, viva el rey mientras el billete fácil fluya y las infanterías reporteriles no se le suban a las barbas a sus empleadores, como ya está ocurriendo.

Unos comen en bandeja de plata, otros, los más disfrutan de las migajas aún a costa de su integridad física, y así lo están entendiendo las infanterías del periodismo oficial u oficioso hoy al margen de un régimen salarial digno y de prestaciones sociales que hagan más llevadera tanto su tarea como el bienestar de la familia. La amenaza de despido no es impedimento para que se manifiesten en protesta.

Gina Domínguez deja el cargo para ocupar otro de menor valía. Cosa nada rara en la actual administración duartista, si suben o bajan lo que menos cuenta es dignidad. Para sus cercanos, la renuncia al cargo responde a fatiga y desencanto; el aceptar un nuevo encargo de escritorio, liberación oportuna de una carga ya insoportable para la salud física y mental de la señora.

Para sus críticos más amables, la oportunidad de servir más de cerca a su empleador,  hablándole al oído sobre espinosos temas, como una asesora más entre penumbras y entretelones.

Para el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, el relevo responde a su personal interpretación de una realidad y una actividad periodística profesional que no entiende; el ubicarle en otro puesto creado ad hoc, como es la secretaría técnica de la oficina del gobernador, salida lo menos traumática para quien le sirviera con relativa lealtad.

Sean cual fueren  las razones, la eficacia de su desempeño queda en duda; su presunto enriquecimiento a costa tanto del erario público como de su participación en lo oscurito en negocios poco claros, voz populi. Liberada de la carga no escapa al escarnio y la maledicencia; quedó señalada y marcada, por salud mental difícilmente podrá sin sobresaltos por las tardes compartir un café con quienes en el ejercicio periodístico fueran sus amigos y colegas.

El 19 de septiembre del año pasado, en el artículo de mi autoría publicado bajo el título “Vida útil y caducidad”, consideré: Gina Domínguez Colío alcanzó su más alto nivel de eficiencia y con ello su condición de obsolescencia. No porque dejara de ser inteligente, capaz o por perder la confianza de su empleador, como se rumora. Alcanzó su tiempo de vida útil como Coordinadora de Comunicación Social, simplemente porque así lo está determinando el mercado de medios de comunicación masiva en la entidad lo que obliga a su vez al gobierno del estado, consumidor del producto ofertado, a poner en práctica una nueva estrategia de consumo, orientada a obtener el mayor impacto comunicacional en la población con el menor costo político y financiero.

Si ella hubiera tenido clara esta situación, renuncia en la cúspide de su desempeño. No fue así como tampoco la nueva estrategia comunicacional cuajó, sin alcanzarse mayor impacto ni mucho menos el menor costo político, económico y financiero. Antes al contrario, socialmente se revertió en perjuicio de credibilidad e imagen de un gobernador confrontado con el periodismo.  Hoy Gina deja el cargo con la cola entre las piernas y a otra cosa mariposa. Ni hablar, el poder marea y así se escribe la historia en la política jarocha.

Hojas que se lleva el viento

Para Ripley.  En un santiamén el alcalde Américo Zúñiga exentó al cuerpo de bomberos de la capital veracruzana del pago de agua que le cobraban sus antecesores. Ojalá y tome la misma medida exentando del pago de saneamiento  a las decenas de colonias populares que carecen de drenaje.

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Ya trascendió. Ambición mata razón. Con los cambios en el gabinete duartista se hizo pública la contienda de perros y gatos que se traen en el seno del primer círculo de la administración pública veracruzana. Todos contra todos en el mismo costal, fuego amigo y patadas bajo la mesa es el escenario en el que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa inútilmente clama por la concordia y unidad.

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Muchos se preguntan el por qué Alberto Silva se autonombró “Pavo Real”, al tomar posesión de su encargo como Coordinador de Comunicación Social, cuando cómodamente el mote de “Cisne” le quedaba a la medida. Ya salió el peine, se considera plumífero de ornato que distinguiéndose  por una amplia y colorida cola, ni perjudica ni beneficia en los floridos jardines de palacio.

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Este miércoles Carlos Luna Escudero presentó en sociedad al nuevo portal informativo “Sociedad 3.0” que,  bajo la conducción de Jaime Ríos Otero y Alfredo Bielma Villanueva, pretende ser un medio de comunicación que interactúe con sus lectores en un esfuerzo por sumar su grano de arena en el rescate del periodismo veracruzano,  hoy en crisis. Desde estas líneas expresamos nuestros mejores deseos para el buen éxito de esta iniciativa, haciendo votos por que cumpla a cabalidad su propósito de dar espacio a los sin voz en una entidad federativa en la que hombres y mujeres de a pie ni se ven ni se escuchan.

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