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Archivo de la etiqueta: Autoritarismo

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La terca realidad no nos desmiente. La crisis de un  régimen presuntamente democrático sustentado en un racimo de partidos que conforman lo que ya se etiquetó como partidocracia, tiempo ha que tocó fondo, exhibiendo públicamente sus miserias ante una ciudadanía que ya no se da por sorprendida.

La pugna facciosa al interior del PRI está al desnudo, el ignominioso ejemplo del príncipe de la basura en el D.F.,  es apenas la punta del iceberg de lo que a nivel nacional se vive en la estructura del tricolor; Veracruz no es la excepción como ha quedado ampliamente demostrado con la imposición -contra la opinión generalizada de la militancia- de Elizabeth Morales al frente del Comité Directivo Estatal.

Éste ejemplo no es privativo del PRI, en todo el sistema partidista se da, ningún instituto político con registro vigente se salva de la descomposición moral y política, corrupción, tráfico de influencias y simulación que hoy exhibe el PRI, con la diferencia de éste último que bien se ha venido guardando de exhibir sus trapitos al sol presumiendo de unidad al interior de sus filas, hasta ahora.

Lo cual no obsta para que conste ante la opinión pública que la descomposición del partido gobernante responde a un proceso permanente de corrupción, impunidad y gatopardismo. Ejemplos de ello sobran lo mismo entre dirigencias que entre presidentes de la república, gobernadores y legisladores.

Quien esto escribe se sumó oportunamente a la percepción de la profundidad de la crisis del régimen caduco que hoy la realidad pone al descubierto:

Septiembre 7 de 2010.- ¿Partidos políticos en crisis?

“Corrupción, impunidad, enriquecimiento más que explicable, demagogia y más de lo mismo, es la respuesta de los partidos políticos al cumplimiento del deber cívico y obligación ciudadana frente a las urnas. La voluntad popular  es desechada pasada la elección y el mandato ciudadano toma la forma de cheque en blanco, a disponibilidad arbitraria de los elegidos que habrán de actuar atendiendo a los intereses del partido político que les postulara.”

Octubre 25 de 2011.- México. El sistema político nacional toca fondo

“Los partidos políticos dejaron de ser funcionales a la par que el estado de derecho es letra muerta en México. El imperio de la ley no aplica para el sistema político vigente; prevaleciendo la “ley del embudo” que se maneja sin excepción al libre albedrío en todas las instancias partidistas…”

Enero 15 de 2013.- ¿Qué fuerzas políticas moverán a México?

“Aparentemente todo cambia con el PRI nuevamente en el gobierno de la república, la verdad es que todo sigue igual en un régimen de partidos políticos parchado que, en su carácter de partidocracia de hecho, se asume como  rector de la vida nacional. Ni vencedores ni vencidos, todos son iguales, todos se tapan con la misma sábana.”

Abril 4 de 2013.- Peña Nieto y la crisis partidaria

“La crisis partidista no es solo de credibilidad. Puede observarse, sin temor a equivocarse, que también es orgánica y de racionalidad instrumental. Tres lustros de inmovilidad en los procesos de alternancia y transición democrática, desarmaron fines y razón de ser del sistema de partidos en México…”

Abril 29 de 2013.- El ocaso de los partidos políticos en México

“Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad…”

No estábamos del todo equivocados.

Hay muertos que no hacen ruido…

El tricolor a lo largo de su historia supo más o menos guardar la basura bajo la alfombra, cuidando las formas exigidas por su carácter hegemónico apareciendo en público como  un partido monolítico, sin fisuras ni rupturas. En eventos previos a la elección presidencial de 1988, quedó demostrado  lo contrario, la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas lo puso al descubierto auspicio desbandada y pérdida del control clientelar, iniciando una debacle de la que el PRI aún no se repone.

Hoy día, en un México diferente con una sociedad plural mejor informada y con mayores condiciones para la participación ciudadana, está demostrado que el PRI ni es monolítico ni es ya referente hegemónico de la vida política nacional, sobreviviendo de la simulación y la corrupción político- electoral.

Para el pueblo todos son iguales

Si en su momento por su carácter tribal el PRD mostrara ser el eslabón más débil entre los tres partidos mayoritarios de la cadena de un régimen caduco, exhibiendo división, guerra fraticida, encono y vulgar telaraña de intereses particulares y de grupo, en el presente con el ilegítimo mandato de Enrique Peña Nieto, el llamado pacto por México y la aprobación de presuntas reformas estructurales, tanto el PAN como el PRI ponen de manifiesto que no hay diferencia entre unos y otros, contribuyendo los tres a la profunda descomposición política del régimen que deviene en crisis y que, por su peso específico en la conducción de los destinos del país, arrastra consigo a toda la sociedad.

No teniendo cara para pretender seguir secuestrando a la democracia representativa y voluntad popular, los tres partidos mayoritarios divididos y polarizados a su interior, se desgarran las vestiduras ofreciendo el compromiso de cambiar para bien. Vano esfuerzo mediático, si como el Ave Fénix aspiran a renacer de entre las cenizas, su naturaleza lo impide. Así como nacieron entre corrupción y simulación democrática, así los mexicanos esperan pasen a mejor vida cediendo el espacio a una auténtica representación de la voluntad ciudadana.

Hojas que se lleva el viento

“El influyente diario The Washington Post se refirió a la drástica caída en los niveles de aceptación del gobierno del priista Peña Nieto. La clase media en México, expuso el periódico de la capital estadounidense, ha visto cómo los impuestos se elevan, la gasolina es más cara y también las bebidas gaseosas, casi la mitad del país se mantiene en la pobreza y la confianza del consumidor va en picada, junto con otros indicadores que muestran que a los más pobres les está yendo peor que nunca con el actual Presidente. El mayor problema es el crecimiento débil de México. El año pasado, la economía del país creció a sólo 1.1 por ciento, muy por debajo de la meta de crecimiento del 5 por ciento que Peña Nieto estableció cuando se postuló para Presidente”  ( ADN sureste 15/04/2014).

Apreciación del Washington Post que anida desde endenantes en el imaginario colectivo de los mexicanos. Alguien no está haciendo bien la tarea y este podría ser el súper secretario de hacienda Luís Videragaray Caso, que la mayor parte del tiempo se la pasa en campaña nacional e internacional promoviendo las inciertas bondades de las reformas peñistas y descuidando el apuntalar un mercado interno en constante deterioro. Sin consumo efectivo de los mexicanos no hay condiciones para la inversión, nuevos empleos, ahorro y crecimiento y esto, el flamante economista mexiquense parece ignorarlo ocupado como está en justificar lo injustificable de la alquimia neoliberal del Sr. Peña.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No podía esperarse otra cosa. Sólo la ingenuidad, corta visión o arreglo simulado  de la cúpula perredista bajo el control de “los chuchos”, le permitió al PRD confiar en que en el llamado pacto por México o en el Congreso de la Unión, las dirigencias formales o de facto del PRI y PAN hicieran honor a su palabra.

La reforma energética fue aprobada,  promulgada y entra en vigor a partir de este sábado, en tanto que el compromiso de sacar adelante la ley secundaria que normaría la consulta ciudadana, quedó en la congeladora del senado. Tengan su consulta, diría Gustavo Madero al perredismo, cuando afirmara que la consulta en los actuales términos plasmados en la Carta Magna, no aplica ni en la energética ni en el resto de las reformas ya aprobadas tanto en el Congreso de la Unión como en los correlativos de las entidades federativas.

Estaba más que visto. Cartucheras al cañón quepan o no quepan. El talante autoritario del presidente Peña anidado en lo más reaccionario de su partido, llegó para quedarse. El sólo pensar que no prosperarían las llamadas reformas estructurales por la oposición de la izquierda electoral, más que bordar en el vacío ante un hecho inminente rondaría en los terrenos de una supina estupidez política.

El subestimar la probada capacidad de maniobra del PRI-gobierno, sobrevalorar el peso social y político de las llamadas izquierdas representadas por un tribal PRD en decadencia, si no es que a estas alturas insepulto, o es ingenuidad política de la cúpula chuchista o juego perverso previamente pactado en lo oscurito con el dueño de las canicas.

El error, de motu propio o negociado, para el PRD fue el haber aceptado jugar en el llamado pacto por México, bajo las reglas impuestas por Peña Nieto y en franca oposición a la izquierda social bajo el liderazgo de López Obrador. A partir de ese momento, sacrificando lo más por lo menos, se propició y auspicio la división de la izquierda electoral, el divorcio con los movimientos sociales opositores al actual régimen, así como el freno a la inercia  del descontento y rechazo a una elección presidencial cuestionada de origen.

Sin estrategia de mediano y largo plazo, el PRD abandonó la resistencia opositora plegándose en la coyuntura a los acuerdos del pacto peñista. Participó activamente en el diseño y aprobación de las reformas laboral, educativa, de comunicaciones, financiera y hacendaria, pretendiendo frenar la energética a cambio de migajas pactadas en una reforma política que no beneficia a nadie y mucho menos a nuestra incipiente democracia.  Hoy es dado observar que no obtuvo nada a cambio, más que el desprecio de sus adversarios y el rechazo de amplios sectores de la izquierda electoral y social que sintiéndose traicionados, fijan ya fecha de caducidad al partido negro amarillo.

Las reformas van, porque así lo quiere Peña Nieto, incluida la energética, afirmáramos en artículo anterior. No procedía duda alguna al respecto. Sin objetivamente división de poderes en México no podría esperarse otra cosa de senadores y diputados sumisos, obedientes y alcahuetes. El PRD no lo entendió así o no quiso entenderlo, prestándose al juego de Peña Nieto; reduciendo a la izquierda electoral a su mínima expresión y abriendo la puerta a un nefasto bipartidismo sustentado en lo más reaccionario de la derecha, hoy representada sin distingo alguno por el PRI y, a la zaga, el PAN.

Con pacto o sin pacto, con representación en el legislativo o sin esta, el PRD ya no es nada. La historia que cotidianamente viven y escriben los pueblos ya le colocó en el basurero. Otras fuerzas, otra izquierda más conciente y consecuente, reclama ya para sí el espacio vacío aprestándose para una lucha que apenas empieza.

Las reformas ya constitucionales, son hechos consumados, verdad jurídica, dicen los que saben del paño. Movilizaciones y protestas callejeras no modifican en nada este hecho incuestionable. Pretender echarlas abajo por la vía de multitudinarios mítines callejeros, desgastante protesta social y ruido mediático, es tanto como mantenerse en la misma posición que condujera al PRD al fracaso y al ridículo, resistiendo para fortalecer al indeseable autoritarismo que deviene de la restauración del viejo régimen.

Frente a hechos consumados, legales pero no legítimos, cabe entonces el alto en el camino, la reflexión autocrítica y el reagrupamiento de la izquierda social en base a estrategias claras e incluyentes. Sin organización y militancia conciente en torno a un programa de clase que oriente y ordene para la acción consecuente, el camino de la protesta es estéril frente al autoritarismo gatopardista de una clase política insensible.

Leyes del embudo y de Herodes

“La reforma energética a la población le vale madre”, afirmara de manera contundente el dirigente nacional del PAN y a mi juicio tiene razón. Para la mayoría del pueblo de México el reformismo peñista ni le beneficia ni le perjudica en tanto no viva en carne propia sus efectos, luego se muestra indiferente en la forma percibida, atento y preocupado bajo la superficie alimenta hartazgo y descontento. Quebrado el espíritu nacionalista y de profundo sentido humanista de la reforma del 17 a la Carta Magna y con ello el pacto social que nos une,  leyes más, leyes menos, no hacen Estado de derecho.

Para la mayoría -que para la partidocracia se muestra indiferente y ajena a la trascendencia de las reformas-, bástele saber que las únicas leyes válidas y vigentes en nuestro bananero país, son la del embudo y la de Herodes. La vía electoral y concertacesiones en las Cámaras, rato ha que dejo de ser opción para el cambio verdadero y a eso se atiene.

Cuando de hecho en este país no existe ciudadanía conciente y responsable, como lo reconociera Gustavo Madero, la democracia a secas en México considerada por el Sr. Peña como madura, con el 66 % de los mexicanos en condiciones de pobreza, sin oportunidades y sin expectativas de futuro, no existe. Como no existe democracia representativa cuando senadores y diputados atienden a todo menos al interés de sus representados.

Para una izquierda responsable y con visión de largo aliento, en su laberinto reivindicar democracia construyendo ciudadanía participativa es la tarea pendiente para recuperar el camino extraviado. La lucha será ardua y prolongada y así se debería entenderse para no caer en pesimismo y desanimo.

No entenderlo así, privilegiando pragmatismo coyuntural electorero o protesta callejera sin sentido claro por sobre propósitos y objetivos de largo plazo, es a mi juicio volver a caer en el juego del dueño de canicas y reglas del juego que en el terreno legislativo empinara al PRD.- Mérida, Yuc., diciembre 21 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A la luz de lo que hoy se vive en México y en la entidad veracruzana, 12 meses después de publicada  comparto con los lectores mi percepción de hace un año sobre una realidad nacional caracterizada por el hartazgo y desencanto ante una alternancia política fallida y que,  hoy día con la prisa de Enrique Peña Nieto por ganarle tiempo al tiempo se ve agudizada en sus contradicciones y conflictos, es otra más compleja, difícil y ríspida de la que gota a gota paso a paso, a golpes  y tropiezos la sociedad va tomando  conciencia.

“En tiempos de crisis los otros también son nosotros”

02/11/2012

En la tierra de los vivos, el más vivo propone disponiendo.  Reflexión personal.

Empantanada la vida política nacional en torno a lo que la partidocracia reinante mediáticamente estima conveniente para México, lo mismo en materia legislativa que en combate a la corrupción, a la pobreza, a la desigualdad y a la violencia criminal, Calderón Hinojosa tranquilamente se prepara para abandonar una presidencia obtenida por medios poco convencionales, por decir lo menos. Peña Nieto en la antesala, en espera de una tersa sucesión negociada en lo oscurito.

Por su parte, la enorme mayoría de los mexicanos, excluidos y empobrecidos, al margen de los diferendos políticos hace transcurrir su existencia rascándose cada quien con sus propias uñas. La otredad le es ajena y lo mismo se encomienda al más allá tratándole de encontrar sentido a la vida, que a la esperanza terrena de no perder el magro equipaje que le acompaña en busca de un mejor destino. Todos contra todos y contra todo, roto el diálogo, sin entenderse que lo que afecta a uno le afecta a todos y  a todo.

No aflojar el paso, el camino es de la unidad para alcanzar el vellocino de oro al otro lado del arco iris, mientras el país, a tumbos, amenaza con desquebrajarse dando la espalda a una crisis que, económica y financiera, ya arrastra consigo a lo que desde la antigüedad entendemos y aceptamos como democracia entre notables, perdiéndose principios y valores que hacen de la vida en común para unos y otros una carga llevadera.

Aunque se niegue, la crisis sentó sus reales tocando a la puerta del bolsillo. No hay crecimiento real; desempleo, pobreza y expectativas de progreso canceladas en lo individual y colectivo domina el imaginario popular. La política dejó de ser administrador de los conflictos, el suyo es más profundo; corrupción, simulación, descrédito e impunidad hacen de la representación popular una entelequia. La democracia representativa quedó en los textos de los clásicos para solaz de los filósofos.

En los albores de la ya denominada “Tercera Revolución Industrial”, el rumbo cierto para México en el escenario de la crisis sistémica que tiene de cabeza a la aldea global, está perdido. Los caminos se cierran, barruntos de autoritarismo y una nueva edición de la guerra de clases amenaza en el horizonte próximo.

Una mejor educación, incluyente y de excelencia es la salida, dicen unos, en tanto que otros cómodamente se acogen a la idea de un dios para salir del paso,  ignorando que en la tierra de los vivos, el más vivo propone disponiendo.

Un pueblo en la miseria no puede aspirar a una educación que gravita bajo los designios de una economía que se le niega, ni es escuchado por dioses omnipresentes y omnipotentes que dan a la minoría lo que a la mayoría le quitan.

Sin una economía boyante y una distribución equitativa que destine excedentes  a la cultura, a la educación, a las bellas artes, a la recreación y, a la política como medio y no fin en sí en la búsqueda del bien común, el aula no es solución, la resignación tampoco. Quiero pensar que está en el hogar, en la proximidad de la calle, en el ágora pública, en el diálogo fraterno, respetuoso, y el entender padres e hijos y los hijos de los hijos, que el nosotros solidario y no el yo individualista, como principio ético y moral de una sociedad de todos y para todos, es el bien de todos.

Revolución en las conciencias  y no falsos becerros de oro premiando el todos contra todos que hoy nos ofrecen el político, el sabio y el profeta, como modelo educativo que hace del hombre y del saber  pedestre y desechable mercancía.

“A cada quien según su necesidad, de cada cual según su capacidad”. Afirmara Marx, privilegiando la solidaridad entre diferentes en una utópica sociedad sin clases sustentada en la equidad. No es posible salir del atraso, la pobreza y desigualdad inducida en una sociedad que premia a los menos y excluye a los más de la riqueza producida. En esto último radica la semilla de la corrupción; su combate retórico es el fertilizante que le hace crecer  y multiplicarse día con día. Discurso e intereses creados, enriquecen el nauseabundo florecer de lo que dicen combatir. La Ley y el libro de texto van de la mano, políticos, jueces, legisladores y mentores, artífices son del hombre contra lo humano.

¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

 Por lo que la Dirección de Comunicación Social difunde y que la mayoría de los medios de comunicación reproducen como propaganda pagada con dinero público, la tónica del segundo informe de gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa estará enfocada no a convencer sino a pretender engañar. Ya no sólo con un falso triunfalismo fruto de incapacidad y carencia de visión de Estado. Ahora con el engaño y el insulto a la inteligencia de los gobernados. Como si tapar el sol con un dedo fuera varita mágica para ocultar la realidad, a la prensa se le encomienda el resto.

La prosperidad que se construye día con día gracias a la acción de una administración pública estatal y municipal eficaz, es el tema del momento; “buen fin” anticipado para los medios de comunicación que así lo tienen convenido. Una mano lava a la otra, sin lograr disimular sequía y carencia lo mismo de políticas públicas que de honestidad intelectual para, en tiempos de crisis, promover, auspiciar e impulsar crecimiento económico con justicia social a favor del bienestar de los veracruzanos todos. Xalapa, Ver., noviembre  1 de 2012.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El recuerdo imperecedero de nuestros hermanos mayores, los Héroes Niños,  palpita  en la memoria colectiva de su pueblo. Por el Honor de México.

Cartucheras al cañón, quepan o no quepan…Las reformas van, no hay marcha atrás, reitera el Sr. Peña.

Con apenas el 38.5 por ciento del total de los votos válidos emitidos en la elección presidencial, ha sido suficiente para considerar que el pueblo de México le otorgara al presidente un cheque en blanco para imponer una estrategia de gobierno que pareciera  ir en sentido inverso a las manecillas del reloj. Ignorándose la historia reciente y realidad del mundo, se pretende tardíamente imponer en México políticas públicas neoliberales, dictadas por un mercado en crisis y no por las necesidades reales y sentidas de una población empobrecida que ya no ve lo duro sino lo tupido.

¿Adónde pretende llevarnos el presidente Peña? ¿Cuál es el destino para el largo plazo? ¿Por cuál sendero y cuál es la hoja de ruta? Se preguntarían hombres y mujeres de a pie ante la incertidumbre que anima a sectores mayoritarios de la población que no conocen, que no entienden, cual es propósito último de una estrategia de gobierno que, sustentada en el autoritarismo de Estado, hasta ahora sólo ha atinado a dar palos de ciego alborotando el avispero.

No leen, no analizan, no entienden contenido, sustento y alcances de las iniciativas de reforma, nos dice una minoría de ilustrados que pontifican sobre la bondad de la panacea peñista, cuando para el hombre común inmerso en los avatares de su vida cotidiana sólo alcanza a percibir un rompecabezas cuyas piezas se pretende embonar a “la de a huevo”, ajusten o no ajusten.

Ley es ley y esta debe cumplirse a rajatabla. Guste o no guste, que para eso se aprueban las leyes por una mayoría representada en el Congreso. Con ella se garantiza la inserción de México en la modernidad; con ella se asegura el bienestar para todos los mexicanos. No importa si la legislación es de avanzada o regresiva, si beneficia a unos y lastima a otros, si con ella se polariza al país, se ponen en riesgo gobernabilidad o soberanía nacional. Así lo quiere el presidente y así será sin importar la voz de la calle.

En hora buena, para el hombre más rico de México, con las reformas estructurales del Sr. Peña en quince años seremos parte del primer mundo. En mala hora, para hombres y mujeres de a pie, nadie asegura que mañana se amanecerá con el estómago lleno. La prosperidad no se alcanza por decreto.

Pero las reformas de ajuste van, pretendiéndose borrar de un plumazo lo que bajo los auspicios, tolerancia o conveniencia del poder público creciera torcido.

Decenas de años de simulación, improvisación, corrupción, gatopardismo e impunidad que en un clima político de incipiente democracia,  colocaran a México en el atraso económico y deterioro social del que hoy nos dolemos, a corregirse por decreto en un santiamén con no muy claras y aceptadas medidas diseñadas de espaldas al pueblo de México.

Baste y sobra con que un cónclave de notables agrupados en el llamado pacto por México, con la venia de diputados y senadores  que responden más a sus partidos políticos de origen que al interés nacional, atendiera a los poco claros propósitos del Sr. Peña, para que de la noche a la mañana sin más instrumental que un puñado de leyes más de las tantas que no se cumplen, se emprenda la campaña de enderezar entuertos.

Para las mayorías, la ley del embudo. Ni participa en el pacto cupular ni tiene vela en el entierro en la toma de decisiones que le afectan. La clase política, juez y parte, ni escucha ni atiende el clamor popular. Las reformas van porque sí, cumplan o no con el propósito de enderezar el rumbo perdido.

Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, cual Quijote y Sancho Panza, solos en el yermo estéril combatiendo a la vez no uno sino varios molinos de viento. Solos porque sus seguidores, con el “nuevo” PRI a la cabeza y dejando a salvo honrosas excepciones, lejos de estar convencidos con plena conciencia y conocimiento de causa de la bondad y alcance de las llamadas reformas estructurales, dóciles y disciplinados acatan únicamente órdenes. Lo mismo que si el Sr. Peña ordenara caminar juntos al matadero, convencidos de que la elección presidencial les concediera con el triunfo  legitimidad, unidad y consenso ante las mayorías.

La argumentación del priismo defendiendo en la calle lo que tampoco entiende, así lo confirma. En tanto que la mayoría silenciosa, conocedora del paño en carne propia, también así lo percibe sabedora de que con reformas estructurales  o sin estas, la ley que priva es la “Ley de Herodes”… Y esta se acata aquí y en todas partes en el México de siempre.

Simulación, improvisación, corrupción, gatopardismo e impunidad, a sabiendas de que los poderosos intereses creados o la modesta conveniencia de los subordinados al poder, siendo el pan de cada día persistirán oponiéndose en los hechos al Sr. Peña y sus afanes reformistas. Demasiado chico y demasiado solo para trascender en la aventura frente a la realidad real que se le opone. Tocando al tiempo, ni antes ni después, decir la última palabra.

Por ahora, la indignada voz de un pueblo lastimado, opacará con su grito justiciero el murmullo de un lastimero “Viva México” del autoritarismo reformista. El recuerdo imperecedero de aquellos que nos dieron patria, vive latente en la memoria colectiva y no estará presente en las tantas veces mancillado zócalo de la Ciudad de México,  corazón de la República.- Xalapa, Ver., septiembre 14 de 2013

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Raúl Abraham López Martínez

Los que conocimos personalmente a Regina, y todos aquellos que conocieron de la entereza y profesionalismo de su actividad periodística nos sentimos muy dolidos del asesinato que fue víctima.

Regina, fue una connotada mujer, que se ganó su lugar en el escenario veracruzano debido a su alto compromiso con los valores de la honestidad y la verdad. Aunado a su personal interés de otorgarle voz a todos aquellos actores que se han manifestado críticamente en contra del autoritarismo y la corrupción que se vive en el territorio veracruzano.

En sus reportajes, Regina Martínez visibilizó de manera ejemplar a ese otro Veracruz, al Veracruz profundo que se manifiesta en las luchas de los movimientos sociales, de los ambientalistas, y en tiempos recientes, Regina especializó su trabajo de investigación periodística en el tema de seguridad pública.

En la década del noventa, en pleno auge de las políticas represivas del ex gobernador de Veracruz  Patrio Chirinos  y del gobierno de Carlos Salinas de Gortari; en un ambiente político en donde la mayoría de los medios de comunicación locales encabezados por el Diario de Xalapa se dedicaron a bloquear y a estigmatizar a los opositores, Regina Martínez, siendo reportera del periódico Política, en ese entonces dirigido por el licenciado Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos, se convirtió en un importante referente de comunicación para las voces disidentes.

El asesinato de Regina Martínez, es reflejo del actual contexto político que se vive en Veracruz. Un contexto en donde el PRI se ha negado a abandonar el poder recurriendo a toda una gama de mecanismos corruptores y de control político. Uno de estos mecanismos de control ha consistido en comprar a los medios de comunicación local y el de corromper a un significativo grupo de trabajadores de los medios que se ostentan como reporteros o periodistas cuando en realidad su función es la de  texto servidores.

En este contexto, cuando algún periodista se salta las trancas, le dan la tarea a gente de la calaña de Reynaldo Escobar, quien ocupando el cargo de Secretario de Gobierno de Veracruz, se dedicó a amedrentar a los comunicadores que no se dejaron doblegar por el “chayote”.

Con sus convicciones y fortaleza, Regina logró transcender a este contexto de sumisión para convertirse en corresponsal de la revista Proceso. Un medio de comunicación que se ha caracterizado en contar con un equipo de periodistas comprometidos con la verdad de los sucesos.

A Regina Martínez la asesinaron justamente porque su presencia ejemplificaba una certera amenaza a este orden prepotente y autoritario que se ha instalado en Veracruz. A este orden, que busca obtener por medio de la prensa una legitimidad que no logró ganarse en el proceso electoral del 2010.

La involuntaria muerte de Regina Martínez, nos tiene que llevar a alzar la voz, tal y como cientos de ciudadanos lo han hecho mediante las redes sociales. Tenemos que alzar la voz y exigir que las investigaciones conducentes sobre el asesinato de la periodista las lleven a cabo gente que no tenga relación con las redes del PRI.

Las circunstancias políticas del asesinato de Regina, también nos obliga a presionar al gobierno estatal a implementar en lo inmediato una distensión de sus autoritarias y represivas relaciones de poder. La muerte de Regina no puede ser en vano, su muerte nos exige a actuar con firmeza en la construcción del respeto a la libertad de expresión y al impulso democrático que tanto requiere Veracruz.

 

*Director de la Revista Digital Independiente Voz Universitaria 

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raul@vozuniversitaria.org.mx 

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

El estómago vacío toca mal son

 Como distractor no pegó. Mala señal del gobierno veracruzano con la cacería de alcaldes, síndicos, y funcionarios públicos menores de Ayuntamientos que, con excepción del de Tuxpan, sólo obtuvieran migajas por su mal proceder y presunto saqueo de las arcas públicas municipales. Lejos de obtener el aplauso de la ciudadanía, lo que generó es malestar y una nueva andanada de rumores. “Se persigue a los pequeños peces y se dejan sueltos a los mayores” Se comenta en diversos círculos sociales.

 Opinión a la que me tomo la libertad de agregar: y ni que decir del rojo y resbaladizo tiburón, artífice  del saqueo a Veracruz”.

Y en efecto, tal es la percepción que se construye en torno a una nueva cortina de humo tras la que se oculta lo mismo impunidad que voluntad expresa de no tocar a los Alcaldes con mayor merecimiento para hacerse acreedores a sanciones en serio, y menos a servidores públicos estatales de la anterior administración, que la opinión pública señala, infructuosamente, como presuntos delincuentes.

La cercanía del inicio formal y legal del proceso electoral del 2012, recomienda no hacer olas. De entre los peces gordos presuntamente responsables del saqueo de las arcas públicas, figuran aspirantes al Senado y diputaciones federales que podrían ver afectada su imagen pública, en perjuicio del número de votos que el PRI requiere para hacer pesar a Veracruz  en la elección presidencial.

Podría salir a flote el destino de miles de millones de pesos, que presuntamente se desviaran a las campañas políticas y elección del 2010. Lo cual no es conveniente. Dando con ello al traste con la ya de sí deslucida y menguada imagen de la administración duartista,  que ya no ve lo duro sino lo tupido.

Si la intención fuera otra, la voluntad expresa del gobernador encaminada a sanear tanto la vida política de Veracruz como a su propia administración, Javier Duarte empezaría combatiendo la corrupción en las filas de su partido; encaminando investigación y señalamiento de responsabilidades a partir de su gabinete legal y ampliado; actuando en consecuencia contra todo servidor público presumiblemente participante tanto del lamentable saqueo de que fuera objeto la hacienda pública estatal y municipal en la anterior administración, como de la pérdida de credibilidad y esperanza que el gobierno debería merecer de la ciudadanía.

¿Existe tal voluntad, como lo ha afirmado el Sr. Gobernador en más de una ocasión? Al parecer no es así. De ahí la orquestada propaganda mediática, destacando la detención de servidores públicos municipales de poca monta. Pretendiéndose desviar la atención sobre la deuda pública estatal y del caso de los rumorólogos, a los que contra viento y marea se les fincara auto de formal prisión como presuntos responsables de los delitos de terrorismo y sabotaje. Cortina de humo fallida, nada más, que pone en entredicho todo sentido de justicia en la entidad. Pésima estrategia, cuyos resultados está valorando la ciudadanía como equivocada.

Mientras, la corrupción e impunidad sigue su curso inexorable rumbo al 2012, en medio de una escalada no esperada de la violencia criminal en la ínsula de “aquí no pasa nada” crece el deterioro económico y social de Veracruz, que por cierto se resiste aceptar como tal un reducido sector de la clase media, que aún cifra sus esperanzas de movilidad y ascenso en un presidente de la República priísta que sepa salpicar.

El Dr. Duarte de Ochoa “hace lo que puede”. Nadie se lo regatea. El problema es que siendo “el solitario de palacio”, todo le sale mal. Sin equipo probado en las lides político administrativas, sin asesores a la altura de las circunstancias y, sin un partido, su partido, que perdido en intereses mezquinos electoreros, no hace nada por darle soporte social, no logra legitimarse.

Careciendo de liderazgo, dentro y fuera de su administración, El Dr. Duarte empieza a dar muestras de desesperación e intolerancia. Sus decisiones parecen ser viscerales y reactivas frente a un  complicado rompecabezas, sin encontrarle la punta al mecate.

Así como para el pueblo las tripas insatisfechas no tocan buen son, para el gobierno de Veracruz la combinación de  arcas públicas vacías, acreedores que ya no aguantan más, presión de gobierno federal, nuevas inundaciones, incremento de pobreza y desigualdad, la elección presidencial en puerta, así como la presencia de la oleada criminal a lo largo y ancho de la entidad, resulta ser un coctel pésimo para una buena y sana digestión. El malestar visceral como consejero, da paso a la sinrazón de las cosas.

Hemos afirmado que a nadie le gustaría estar hoy en los zapatos del Dr. Duarte. La circunstancia que le ha tocado enfrentar –factores internos y externos que se le oponen-no reditúa el disfrute del premio que le concediera Fidel Herrera Beltrán, su mentor y padrino. Se dice que sólo por ello bien merece el beneficio de la duda. Si, pero, ¿hasta cuando? Estamos en septiembre, a tres meses de cumplirse el primer año de gobierno y no se ve claro el panorama. Es más lo que se dice, se repite y se machaca, siempre adelante, que lo que el gobierno estatal hace en bien de la comunidad.

¿Esperaremos que en el 2012 las hoy negativas circunstancias se pongan a favor del gobernante? Honestamente, creo que podemos esperar, que caray, pero me permito dudar de que las condiciones mejoren. La prioridad tanto para la clase política como para el gobierno, será lo electoral, gobernar bien y para todos puede darse por descontado; así lo dice la historia, así lo recomienda la práctica inveterada de la política veracruzana.

Ante los barruntos de crisis que se perciben, la saliva mal empleada y el bombardeo mediático sobre pedido ya resultan insuficientes y banales. Más ruido a través de los medios es irrelevante, ha perdido eficacia; la prensa comparte con el gobierno la crisis de credibilidad ante una ciudadanía escéptica, misma que se mueve en un clima de incertidumbre gracias a una buena dosis de criminalidad impune, desinformación oficial, y autocensura periodística.

Disfrazándose con una profusa difusión de imagen del Dr. Duarte de Ochoa que, por cierto, cuesta y mucho a los contribuyentes, las cortinas de humo no son ya solución, habría que pensarse, simplemente, en escuchar al pueblo, más que fuera en el “twitter”.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 En memoria de Carlota Ángela Botey Estape, incansable luchadora social agraria hasta el día de su muerte. Descanse en paz.

Difícil cambiar de página como me lo propusiera. Lo que inicialmente se circunscribiera a un asunto policiaco –que no es mi línea el tratarlo-, se tornó político, prestándose a todo tipo de interpretaciones y especulaciones como suele suceder en Veracruz.

Sin pretender meter las manos al fuego por los twitteros consignados como presuntos “terroristas y saboteadores” -los que no conozco personalmente-, a mi juicio la actitud asumida por el gobierno me parece, además de exagerada, arma de doble filo, al poderse interpretar como advertencia o amenaza en contra de quienes disientan con el comportamiento de funcionarios públicos ó con las políticas públicas de la administración estatal.

Atendiendo al lenguaje coloquial, una cosa es Juan Domínguez y otra “no me chingues”. Está bien que la sociedad veracruzana aplauda el empeño de su gobierno por combatir a la delincuencia organizada cumpliendo con su función de proveer de seguridad a la población, mas no es aceptable a mi juicio que, con el pretexto de ello, se equipare a lo acontecido en Monterrey, acción criminal premeditada que Calderón Hinojosa calificara de “terrorismo”, con el caos vial y zozobra de atribulados padres de familia que, en la conurbación Veracruz-Boca del Río, se dejaran llevar por la histeria generada por un rumor en medio de un clima de desinformación propiciado por las mismas autoridades, como bien señala Emilio Cárdenas Escoboza en su columna “De interés público”.

Parangón a mi entender exagerado que, con su secuela de actos punibles en contra de dos o más twitteros y el juicio sumario en contra de estos en la prensa cooptada, habla por sí de paranoia gubernamental.

En el caso de la Sultana del Norte, independientemente de la intencionalidad de quienes sean los criminales responsables de la tragedia, hay pérdida de vidas humanas que lamentar y daños materiales. En Veracruz, el único daño real es la confirmación de una pésima política de comunicación social del gobierno duartista, al extrapolar un asunto local a toda la entidad, extendiéndose lo mismo zozobra que rumor.

“Terroristas y saboteadores” somos todos. Internet, celular y “radio bemba” no descansan; el miedo se apodera de las calles ante la incertidumbre. “Si aquí hoy no pasa nada, ya pasará, me lo dijo un pajarito”.

*****

En mis años mozos el gobierno priísta imponía a chaleco el pensamiento único, combatiendo a la disidencia. No había lugar para pensar diferente y, quien se atreviera a hacerlo, acusado de disolución social era encarcelado o desaparecido sin mayor trámite. Todavía está vivo el recuerdo de los varios cientos de jóvenes masacrados en  Tlatelolco  a manos del gobierno priísta en 1968. Para quienes vivieran enfrentando desde la clandestinidad al gobierno de Díaz Ordaz, está aún latente la zozobra propia y de sus familias ante la amenaza del terrorismo de Estado.

El gobierno de México,  haciéndose eco del macartismo norteamericano, a todo disidente le colgaba la etiqueta de “comunista y propalador de ideas exóticas y extralógicas”. Ello bastaba para que fuera reo del delito de disolución social y enemigo de la patria.

Hoy día en Veracruz, sin el mayor talante autocrítico y si mucho de ligereza, por decir lo menos, el gobierno priísta presuntamente sin  más intención aparente que poner las barbas en remojo ante el creciente malestar, inconformidad y protesta ciudadana,  saca del armario empolvado artículo del Código Penal y califica de “terrorismo y sabotaje” a un rumor que, fruto de la inconsciencia, dolo deliberado o venganza política, fuera propalado vía internet y teléfono celular, consignando la Procuraduría de Justicia ante un juez a sus presuntos autores.

No medió un análisis serio, reflexión sobre las consecuencias políticas ó la autocrítica por parte del gobierno, juez y parte en el tema. A bote pronto se aplica la ley a raja tabla, bajo el supuesto de que la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI) logró ubicar las cuentas y usuarios iniciales que generaron estas actividades y que propagaron los falsos mensajes. “Estableciendo que llevó a cabo diligencias periciales de química forense, perfil psicológico, informática forense, dactiloscopia y dictamen de información de teléfonos celulares y equipos de cómputo, los cuales se tienen como prueba plena de que los indiciados enviaron mensajes desde estas unidades”.

Mejor no lo pudo hacer la policía china, cuando es público y sabido que los presuntos “terroristas informáticos”, en sus cuentas en twitter y facebook, daban pelos y señales de su identidad, dirección IP, conexión al servicio de internet, y presumible proclividad al chisme y el rumor.

No se pensó que de haber existido premeditación en los indiciados, lo lógico hubiera sido el que estos actuaran al amparo del anonimato, lo que es posible y práctica común en todas las redes sociales.

*****

El rumor está en la carcel, los villanos andan sueltos. Todo al viejo estilo autoritario priísta, para beneplácito de los cortesanos, amanuenses, y texto servidores a disposición del gobierno duartista.

El rumor ya no más tiene cabida en Veracruz, quien lo inicie o lo propale será acusado de “terrorismo”. Luego o se tiene el valor civil para expresar libre y abiertamente lo que se piensa del gobierno priísta, ateniéndose a las consecuencias, o se guarda silencio cómplice. No habría de otra sopa.

El dinosaurio está de vuelta y la disidencia, en esta ocasión más amplia y con mejores medios a su alcance, de percibir advertencia o amenaza, optaría entre regresar a los sótanos de la clandestinidad y el anonimato o, con valentía y mejor juicio, dar la cara enfrentando al autoritarismo oficial negándose a aceptar el retorno al pensamiento único.

Si el PRI quiere ganarse a los jóvenes para que estos voten en el 2012  a favor de los candidatos de éste partido político, el tiro pudiera salirles por la culata. El no entender que la sociedad veracruzana ha evolucionado, resistiéndose a aceptar los retos de nuevas expresiones comunicacionales de una juventud inconforme y dolida, ello tiene un costo. Chile es el ejemplo.

Bien vale no provocar a la hidra, pretendiendo enjaularle. El caldo podría salir más caro que las albóndigas.

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Carmen Aristegui

México, 9 feb (EFE).- La periodista mexicana Carmen Aristegui, que fue despedida por la emisora MVS por comentar en antena una pancarta política que atribuía un supuesto alcoholismo al presidente Felipe Calderón, consideró hoy que fue una decisión autoritaria e inaceptable. En un concurrido encuentro con la prensa, la periodista, que leyó un comunicado y no admitió preguntas, ofreció a la empresa su regreso al programa matutino de radio que llevaba, de gran audiencia, a condición de que resarza públicamente su imagen ética y profesional. “Un hecho así sólo es imaginable en las dictaduras que nadie quiere para México: castigar por opinar o por cuestionar a los gobernantes”, dijo Aristegui.

La empresa Multivisión (MVS) anunció este lunes la decisión de despedir a la periodista por “transgredir” el código de ética al divulgar una información que fue considerada como un “rumor”.

El 4 de febrero pasado, en su programa de radio, Aristegui hizo una referencia a una pancarta mostrada por el Partido del Trabajo (PT) en la tribuna de la Cámara de los Diputados que decía:”¿Tú dejarías a un borracho conducir tu auto? No, ¿verdad?, ¿y por qué lo dejas conducir al país?”.

En sus comentarios la periodista se hizo eco del asunto y pidió una reacción oficial de la Presidencia ante lo que decía la pancarta.

Poco después, MVS le pidió que se disculpara públicamente, lo que no sucedió y motivó el fulminante despido.

Aristegui dijo hoy que la razón esgrimida por la empresa “fue una coartada para tomar una decisión que le imponían” desde la Presidencia.

A su juicio, la Oficina de la Presidencia “de inmediato exigió a los dueños, que no a la periodista, una respuesta pública, inmediata, por la tremenda osadía”.

Carmen Aristegui reconoció que el comentario era “duro pero de ningún modo injurioso o difamatorio. Tampoco se transgredía en ningún punto el código de ética que ha sido aludido”, agregó, en referencia a las normas de trabajo de la empresa.

Recordó que no es la primera vez que un mandatario de un país debe afrontar críticas y acusaciones, como lo hicieron en su día Bill Clinton por un escándalo sexual, la brasileña Dilma Rouseff, sobre su salud, y actualmente Silvio Berlusconi, sobre supuestas relaciones sexuales con menores.

Y se preguntó: “¿Por qué en México los empresarios de los medios pueden ser sometidos a presiones indebidas para que silencien a los comunicadores?”.

No obstante, dijo que estima al dueño de la empresa, Joaquín Vargas y a su familia. “Lamento sinceramente que sus nombres están siendo acribillados con insultos en las redes sociales por la decisión tomada”, agregó.

Según Aristegui, la razón última de su despido es “el grado de vulnerabilidad” de quienes tienen negocios o concesiones de telecomunicaciones y medios de comunicación en México, porque MVS, a la espera de conocer si se renueva la concesión de 2.5 gigahertzios que tiene, depende de una decisión que, dijo, corresponde a las autoridades políticas.

La periodista se ofreció a volver a su trabajo, pero con “una condición básica: que MVS anuncie que retira de forma oficial el comunicado emitido junto con mi salida en el cual afirma, falsamente, que transgredí nuestro código de ética y que promoví la difusión de rumores como noticias”.

Además, instó a la Oficina de la Presidencia a valorar “lo sucedido, serenamente, sin odios, con la seriedad que implica tomar decisiones a nombre de los otros, y aceptando, aunque no guste, que los ciudadanos y los periodistas tenemos derecho a preguntar, a inquirir y a criticar”.

Por medio de sus portavoces la Presidencia mexicana ha negado que presionara a la empresa para que despidiera a esta conocida periodista. ABC Agencias

Fuente: EFE

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En el marco de la etapa crítica por la que atraviesa el Partido Revolucionario Institucional, caracterizada por el abandono de la ideología nacionalista surgida de la Revolución Mexicana y substituida abruptamente por  el canto de las sirenas de un neoliberalismo, que muchos califican como la fase “salvaje” del capitalismo, que le llevara a diluir las diferencias sustantivas con la derecha representada por el PAN, el instituto político se prepara a tambor batiente para retornar a Los Pinos en el 2012 sin haber desahogado, tanto en lo interno como en su quehacer cotidiano en lo externo, dos asignaturas pendientes: la democratización y la orientación socialdemócrata tanto ideológica como programática que se propusiera como vía para su renovación.

Asignaturas pendientes que han quedado en el tintero.

Lejos de tomar el camino de la socialdemocracia, el PRI se ha volcado a la derecha, aproximándose más a la democracia cristiana que a los postulados aún vigentes de la Revolución Mexicana entrañablemente vinculados a la justicia social y al combate frontal a la desigualdad y la pobreza. Tanto que para la mayoría de la población en los hechos no existe diferencia ideológica y programática que distinga al PRI del PAN. Por cuanto a la democratización, tampoco existe cambio alguno a la vista que indique el inicio de tal proceso al interior del partido ni en lo externo, en las entidades federativas en las que ejerce el poder, se vislumbra en forma y contenido algo que no sea autoritarismo y exclusión de la participación ciudadana en el diseño y toma de aquellas decisiones que le competen y le afectan.

Beatriz Paredes, Presidente nacional del CEN del PRI, ya registró sin inmutarse el señalamiento internacional. Su partido no tiene cabida en la Social Democracia en tanto prevalezca el pensamiento reaccionario que ha asumido en los últimos tiempos.

En nuestro entorno más cercano, la aldea idealizada que por nombre lleva Veracruz, lo anterior salta a la vista. Autoritarismo exacerbado, alimentado por un absurdo culto a la personalidad de quien gobierna, son denominador común a lo largo y ancho de la vida social, económica y política de la entidad, desatendiéndose necesidades reales y sentidas de participación democrática de la población. El que manda, manda  y si se equivoca vuelve a mandar, así sea en sentido contrario a lo que el sentido común obliga y la decencia en el ejercicio del poder demanda. Reflejándose el talante antidemocrático prevaleciente en la vida interna del PRI, hoy por hoy dominado por la corriente de la “Fidelidad por Veracruz”.

El partido responde al gobernador y no a su militancia, a la vez que el titular del ejecutivo estatal responde a los poderes fácticos y a los intereses personales y de grupo enquistados en la administración pública estatal, a espaldas de una  población privada de su carácter constitucional de mandante y de su derecho a exigir transparencia y rendición de cuentas en las acciones del mandatario.  Consecuencia de ello es el jaloneo en la cúpula partidista entre la decisión de Fidel Herrera de impulsar la imposición  de facto de su sucesor y las corrientes diversas que reclaman participación democrática y el derecho de las bases a elegir con el mismo sentido a quien ha de abanderar al tricolor en las contiendas electorales por la gubernatura, diputaciones locales y alcaldías.

Hasta donde es posible ver, el autoritarismo se impone por sobre la democratización ofertada como vía para la renovación del partido, aún a riesgo de una ruptura que le ponga en desventaja frente a sus adversarios políticos o, caso contrario, para desgracia de la ciudadanía, la continuidad en el poder político de un dinosaurio que renueva día a día los mismos parches; que carece de sensibilidad para escuchar al pueblo y de apego a la normatividad democrática que propala en el discurso. Con tal déficit a cuestas, el PRI podrá ganar legalmente la elección pero no legitimar su derecho a gobernar a los veracruzanos, con las consecuencias que ello trae consigo, como se observa nítidamente en el ejercicio del poder de Calderón Hinojosa en el ámbito nacional;  tres años perdidos y un país desgarrado en lo económico, socialmente polarizado y,  políticamente, sin rumbo cierto, que a pasos agigantados se desliza hacia el desbarrancadero.

Estamos prácticamente ya en el 2010 y sin tiempo ni voluntad para enmendar el camino y atender las asignaturas pendientes. Con ese déficit democrático, pobre será el capital electoral que el priísmo estatal pueda aportar  para el 2012. Pues si bien se habla de que la entidad ocupa el tercer lugar como reservorio de votos, en los hechos y al no haber atendido a tiempo en la entidad su propósito de renovación, el PRI cargará con pérdidas netas, cuya mayor significación se dará al interior de sus propias filas y, en lo externo, en una población cansada ya de más de lo mismo.

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México, D.F., 14 de octubre (apro).- En su primera gira de trabajo por la capital del país, y envuelto en un ambiente de crispación entre los trabajadores sindicalizados, el presidente Felipe Calderón agradeció a los dueños de las cadenas de radio y televisión del país el seguimiento “objetivo, puntual y oportuno” a su decisión de liquidar la compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

Durante la ceremonia de inauguración de la 51 semana de radio y televisión dijo que gracias a estos medios de comunicación los mexicanos han estado “bien informados sobre las razones y argumentos que tuvo su gobierno para tomar esa medida”.

“Así que gracias, sinceramente, por todo el valor en ese trabajo profesional y objetivo de la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión”, sentenció Calderón arropado por aplausos de los empresarios, entre los que destacaron el dueño de Televisa, Emilio Azcárraga, y de Televisión Azteca, Ricardo Salinas.


Calderón incluso agradeció profundamente “la valiente y valiosa cooperación para explicar el deterioro que tenía la compañía

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