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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De conformidad con la información difundida por agencias noticiosas, la noche de hoy 31 de diciembre Estados Unidos caerá técnicamente en el llamado “precipicio fiscal”, una vez que la Cámara de representantes decidió entrar en receso hasta el primer día del 2013. Esto a pesar de que el presidente Barack Obama anunciara que un acuerdo estaba a la vista para evitar un alza de impuestos a la clase media.

Tal acuerdo en principio incluiría aumentar los impuestos a todas las familias con ingresos de más de 450 mil dólares anuales, 200 mil dólares más alto que el propuesto por la casa Blanca.

Con la caída de Estados Unidos en el “precipicio fiscal” se recortaría el gasto gubernamental, se elevaría el impuesto sobre las nóminas de 4.2 a 6.2 por ciento, se demorarían las devoluciones tempranas de impuestos y se anularía la ayuda por desempleo para dos millones de estadounidenses.

El maratón negociador en el Congreso, sin embargo, continúa, comenta la prensa. El intento “in extremis” sería llegar a una suerte de acuerdo mínimo que afronte sobre todo la parte fiscal, para impedir que el martes se produzca un aumento generalizado de los impuestos.

La Oficina Congresional del Presupuesto (CBO) advirtió al inicio del mes que la caída del país en el “precipicio fiscal” podría empujarlo a una nueva recesión.

En este amenazador escenario que para el presidente Obama anuncia graves consecuencias para la economía norteamericana, inicia el segundo mes y primero del nuevo año del gobierno del Sr. Peña. Considerando el alto grado de dependencia de México en su relación comercial con nuestro vecino del norte, sin mayor análisis salta a la vista la necesidad de ser previsores. Los ambiciosos objetivos y metas por alcanzar plasmados en el llamado “pacto por México”, más los que comprometa la casa presidencial con las entidades federativas, corren el riesgo de quedarse en el tintero.

Si le va mal a Estados Unidos no podemos esperar que a México le vaya bien en medio de una crisis globalizada. El combate a la desigualdad, pobreza y desempleo van de la mano con el comportamiento de una economía que en lo interno depende más de la informalidad y por ende, de restricciones y desequilibrios fiscales de primer orden.

En lo externo, de frenarse nuevamente la economía norteamericana, entrando en una fase más de recesión, en lo que ya de sí es una profunda crisis económica financiera, política y social, la estrategia planteada por Enrique Peña para impulsar crecimiento y desarrollo podría topar con pared. La tesis de libre mercado como paradigma de inserción de México en el mercado mundial, tendría que esgrimirse frente al proteccionismo obligado de nuestro principal socio comercial, con resultados poco probables de éxito.

De ahí que las políticas públicas de déficit cero y congelamiento de los impuestos, de hecho atan de las manos al actual régimen. Sin incremento de la base gravable, aumento de la tasa impositiva y sin endeudamiento público, el gobierno del Sr. Peña tendría que agendar más temprano que tarde nuestra propia versión de “precipicio fiscal”, dejando para mejores tiempos su afán modernizador.

Lo curioso del caso es que gobernadores como el de Veracruz, lejos de asumirse preocupados, salgan a declarar que si el 2012 fue propicio para avanzar en la atención a rezagos económicos y sociales históricos, el 2013 será mejor. Ignorancia o valemadrismo, para el caso es lo mismo frente a una crisis que tiene de rodillas a la primera economía del mundo y que, por donde se le quiera ver, nos afecta poniendo en entredicho el futuro bonancible anunciado.

Y más curioso aún, es el observar que la acción política, sin distingos partidistas,  se pierda en los vericuetos de presuntas “reformas estructurales”, por un lado y, por otro, en construir alianzas en torno al discurso peñanietista, sin parar mientes en que lo prioritario no estriba en buenos propósitos sexenales, sino en atender a una economía que se derrumba víctima de la informalidad y el desempleo en medio de la crisis globalizada.

Pero en fin, estamos en México. Desear con optimismo renovado prosperidad y bienestar para el año que inicia es lo obligado, cifrando las esperanzas en que el PRI si sabe salpicar,  aunque la realidad nos ofrezca lo contrario. Cd. Caucel, Yuc., diciembre 31 de 2012

 

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El Comité Nobel Noruego sorprendió al mundo este viernes al otorgar al presidente Obama el galardón.

Obama, Premio Nobel de la Paz

Obama, Premio Nobel de la Paz

Washington. El presidente Barack Obama obtuvo este viernes el premio Nobel de la Paz por su “visión” y “extraordinarios esfuerzos” para fortalecer la diplomacia internacional, tan sólo nueves meses después de convertirse en el primer mandatario afroamericano de Estados Unidos.

El Comité Nobel Noruego sorprendió al mundo este viernes al otorgar al presidente Obama, de 48 años, el galardón “por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”.

Además premió “la visión” y “los esfuerzos de Obama en la perspectiva de un mundo sin armas nucleares”, declaró en Oslo el responsable del comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland.

Nota completa

Nueva York, 1º de junio. General Motors (GM), la empresa automotriz emblemática del poderío industrial estadunidense durante gran parte del siglo pasado, se declaró hoy en bancarrota y será nacionalizada de hecho por el gobierno de Barack Obama.


Obama explicó que para lograr lo que fue, durante los últimos cuatro meses, una quiebra administrada por el gobierno, los contribuyentes estadunidenses invertirán otros 30 mil millones de dólares en la empresa (en la cual ya se habían invertido 20 mil millones del tesoro público); a cambio, ahora el gobierno será dueño de 60 por ciento de las acciones de la empresa.


La que una vez fue la automotriz dominante del mercado mundial ahora buscará mantener lo que pueda de su reducida participación en el mercado nacional automotriz, el cual se ha desplomado a sólo 20 por ciento (gozaba hasta de 54 por ciento en los años cincuenta). Pero eso implica un desastre para todo un universo de empresas, desde las que producen insumos para la compañía (llanteras, vidrieras, autopartes diversas) hasta las concesionarias. De hecho, 40 por ciento de las 6 mil concesionarias de General Motors a lo largo del país ya fueron informadas de que la empresa les retirará sus licencias, o sea, que serán cerradas.


La empresa anunció hoy, como se esperaba, la clausura de 14 plantas de producción más en nueve estados, y con ello liquidará a otros 22 mil trabajadores sindicalizados. Eso dejará a la empresa con 33 plantas en Estados Unidos (hace un año tenía 47) para 2011.


El sindicato automotriz, UAW, aceptó este plan de rescate a cambio de ser dueño minoritario de la empresa (17.5 por ciento), a través de uno de sus fondos de jubilaciones. Pero esas acciones también están seriamente devaluadas: al comienzo de esta década estaban en alrededor de 70 dólares; a fines de la semana pasada estaban a 0.75 centavos de dólar.


A la vez, anoche un juez aprobó la propuesta respaldada por el gobierno de Barack Obama para que Chrysler saliera de la bancarrota que anunció hace un mes. Los bienes de la empresa serán vendidos a una nueva entidad que será administrada por Fiat, con 20 por ciento de las acciones, aunque el accionista mayoritario –con 55 por ciento– será el fondo de jubilación del sindicato automotriz UAW.


Nota completa en: La Jornada 02/06/09

Guillermo Almeyra*

La negativa de los integrantes de la ALBA a firmar la resolución final de la conferencia de la OEA, que ha sido redactada ya desde hace ocho meses atrás, ha modificado profundamente ese cónclave de la organización que una vez fue el “Ministerio de Colonias” de Estados Unidos y que hoy se resiste a obedecer a Washington.

Previamente a la Conferencia Cumbre de Trinidad y Tobago de la Organización de Estados Americanos (OEA), reunida el 17 de abril, se realizó la Cumbre de la ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que reúne actualmente a Bolivia y Venezuela en Sudamérica, Nicaragua y Honduras, en Centroamérica y Cuba y Dominica, en el Caribe, con Ecuador como observador.


Las resoluciones de esta organización son sumamente importantes y prepararon el desarrollo de la posterior conferencia de la OEA, que contó con la participación del presidente Barack Obama encabezando la delegación de Estados Unidos.


Puede observarse, en la declaración de Cumaná, no sólo la decisión de poner fin al bloqueo a Cuba sino también de exigir la descolonización y la independencia de Puerto Rico. Además, al antiimperialismo, se agrega una clara definición anticapitalista y la exigencia de un cambio en la producción, la distribución de mercancías y los consumos para salvar los recursos ambientales y asegurar la equidad social (o sea, un régimen social no regido por las ganancias del capital). Asimismo la ALBA defiende el carácter público de todos los servicios fundamentales y la soberanías nacionales, que están depositadas no en los gobiernos sino en los pueblos, y plantea medidas concretas de unificación regional, las más importante de las cuales son la creación de una moneda de referencia (el Sucre) y la unificación de las reservas en divisas. Este es un  trascendental paso adelante hacia una alternativa anticapitalista a la crisis y un resultado positivo de la crisis misma. En efecto, ésta obliga a avanzar socialmente a los países dependientes que deben cargar con el peso de un desastre provocado por el capitalismo y por el imperialismo.


Ninguno de los países del ALBA está industrializado o tiene una importante clase obrera y sólo dos de ellos (Venezuela y Bolivia) cuentan con grandes riquezas naturales de modo tal que la subsistencia misma del proyecto sólo es posible extendiéndolo hacia los países más industrializados (Brasil, Argentina, México), que tienen gobiernos que buscan negociar con el imperialismo (en vez de crear un nuevo sistema social) pero donde existen fuertes movimientos sociales y un potente sentimiento antiimperialista (que dichos gobiernos no pueden ignorar en el momento de tomar posiciones). La ALBA, por lo tanto, hará  esfuerzos políticos hacia esos gobiernos pero será, de hecho  e incluso a pesar de las debilidades de muchos de los dirigentes nacionales que la integran, un factor de politización alternativo para los pueblos, con independencia de sus gobiernos actuales (Lula, Fernández de Kirchner, Calderón), que vacilan frente a Washington o que lo sirven de rodillas, como el mexicano.


La negativa de los integrantes de la ALBA a firmar la resolución final de la conferencia de la OEA, que ha sido redactada ya desde hace ocho meses atrás, ha modificado profundamente ese cónclave de la organización que una vez fue el “Ministerio de Colonias” de Estados Unidos y que hoy se resiste a obedecer a Washington.


La radicalización política y social en América Latina en lo que va de este siglo, la misma presencia de la movilización en Estados Unidos desde el gran movimiento y paro de los inmigrantes que fue determinante para el triunfo de Obama, se han visto impulsados por la  crisis del capitalismo que, además de dejar claro el carácter criminal y antisocial del sistema, debilitó fuertemente a las transnacionales y  la hegemonía de Estados Unidos y puso a este país a la merced de que Rusia, China y Japón sigan comprando sus bonos en vez de cambiar de moneda de referencia.


Obama tuvo que ir a Trinidad y Tobago no como patrón sino como un miembro más, minoritario, de una asamblea que le impondrá el fin del bloqueo a Cuba y hasta podría imponerle al reingreso de Cuba a la OEA, que así se modificaría fundamentalmente y se debilitaría mucho frente a la ALBA. Puesto que la crisis mundial continuará profundizándose en los próximos años (ya que las medidas del gobierno de Washington o de la Unión Europea) sólo sirven para salvar a los responsables de la misma, reproduciendo sus condiciones de base y  agravándola, la relación de fuerzas sociales será aún más desfavorable que la que se expresó en Trinidad y Tobago y dará márgenes para la lucha de liberación social de nuestros pueblos.


Los países que tienen gobiernos aliados de Washington (México, Colombia, Perú) no estarán inmunes a este proceso. Los actuales Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y la dolarización de la economía, como en Ecuador, tienen sus días contados (sobre todo si el dólar se derrumbase, en el caso de que Washington siga imprimiendo billetes sin valor y de que otros países los rechacen). Los posibles retornos de la derecha al gobierno, en Chile, o su afirmación en Perú ante la falta de una alternativa o la crisis de los gobiernos débiles (como el argentino) no cambiarán el panorama general. América Latina rompe lazos de dependencia, el imperialismo está más débil y desprestigiado que  nunca, la vieja OEA servil está muerta aunque aún no enterrada y muerto está el bloqueo a Cuba.

Tomado de: SINPERMISO.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Apenas el 30 de marzo, ante la reina Isabel II en Londres, Felipe Calderón Hinojosa mencionaba que “México está tomando un papel más activo para que la voz de América Latina sea escuchada en todo el mundo”, agregando que “el país ha retomado su liderazgo natural en la región y está llevando su representación a los foros multilaterales” (Milenio.com 31/03/09).


En la Cumbre de Las Américas que recién concluyera, la realidad se ha encargado de desmentirle. En el conjunto de los 34 jefes de Estado reunidos en Puerto España, Calderón Hinojosa fue simplemente mirón de palo. La prensa mundial lo ignoró; ni una nota ni mucho menos una sola fotografía alusiva al cordial encuentro entre Barack Obama y sus pares latinoamericanos, hicieron referencia al presunto liderazgo de México.


Eh ahí el resultado del triunfalismo falaz asumido por Calderón y que debería ser tomado en cuenta por algunos gobernadores que,  padeciendo del mismo mal, hacen caso omiso de la terca realidad. Como coloquialmente se dice: más pronto cae un hablador que un cojo y eso, en el manicomio foxista, no se perdona; más pronto que tarde la ciudadanía habrá de cobrarse en las urnas la insanía de quienes no perciben como necesaria tanto a  la congruencia como a la honestidad intelectual en la vida política de México.


Nuestro país no sólo ha perdido el liderazgo histórico en el concierto latinoamericano. También ha quedado en evidencia que está solo frente al dinámico proceso de cambio que anima a la mayoría de los países del Continente, incluido nuestro poderoso vecino del norte. Si en algún momento se pensara que Colombia, con el Presidente Uribe, compartía tal soledad, la realidad afirma lo contrario en tanto que el gobierno del país natal de García Márquez, acorralado, se pliega al liderazgo latinoamericano de Brasil y Venezuela.


El neoliberalismo, en el marco de la crisis sistémica global, fue enterrado oficialmente el mes pasado en Londres, y con ello el rumbo unipolar del mundo. Barack Obama y la mayoría de los líderes de los países del Continente así lo entienden y así lo manifestaron en la Cumbre de Las Américas, hablando de igual a igual entre pares; planteando una nueva relación entre diferentes,  sustentada en el respeto mutuo, la colaboración compartida,  y la libre determinación de cada país para afrontar sus realidades. Para Felipe calderón, el cambio de época para América Latina que de ello se deriva, no pasó más allá de la retórica en una manifestación más de un triunfalismo sin sustento.


No se puede seguir así, con tal nivel de obcecación. México debe contemplarse a sí mismo bajo una nueva óptica, abriéndose a la nueva dinámica de América Latina que deja atrás al llamado Consenso de Washington en la búsqueda de nuevos y más amplios horizontes. Reconocer si, sus fortalezas, pero sin ignorar el lastre histórico de nuestra desigualdad, rezago, pobreza y corrupción que determina lo que hoy somos ante el mundo y ante nosotros mismos como Estado-Nación. No podemos seguir siendo ni el país de Alicia y sus maravillas ni el manicomio nacional que,  en su demencia,  contempla Vicente Fox.


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La breve escala que realizó Barack Obama en la ciudad de México la semana pasada constituye un mal augurio para el futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos.


Durante su reciente viaje a Europa, Obama dirigió discursos a plazas rebosantes de ciudadanos y sostuvo diálogos con diversidad de actores políticos y sociales. En contraste, en su primera visita a México el presidente estadunidense se limitó a reunirse a puerta cerrada y de forma apresurada con Felipe Calderón y su gabinete.


En un artículo publicado el año pasado en el Dallas Morning News, Obama prometió que de llegar a la presidencia las reuniones que sostuviera con su homólogo mexicano se desarrollarían con total transparencia y contarían con la participación activa de ciudadanos, trabajadores, sector privado y organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, esto no ocurrió la semana pasada. Los ciudadanos no pudimos incidir en la determinación de la agenda de trabajo y ni siquiera fuimos informados del contenido de las reuniones bilaterales.


La artificialidad de los supuestos encuentros de Obama con la sociedad mexicana fue vergonzante. Los niños que le ondeaban banderas durante el encuentro en el Campo Marte venían principalmente de escuelas privadas, como el Colegio Americano y Westhill. De forma clasista y discriminatoria, a última hora los organizadores tuvieron que improvisar lugares adicionales para algunos jóvenes del Conalep. La controvertida cena de gala en el Museo de Antropología incluyó a destacados representantes de la clase política y empresarial dominante del país y excluyó a la mayoría de los líderes de la izquierda.


El presidente estadunidense tampoco mostró mayor interés en acercarse a la sociedad mexicana. Exigió la reducción del número de asistentes a la cena y canceló un encuentro con organizaciones sociales que originalmente se había programado. No conoció al pueblo mexicano y el pueblo de México se quedó con las ganas de conocerlo, colgado de los puentes peatonales aledaños al aeropuerto en espera de algún saludo.


El siempre ingenioso corresponsal de La Jornada David Brooks tiene toda la razón al señalar que este encuentro demuestra que Estados Unidos sigue viendo sus relaciones con México como un asunto más de política interior (La Jornada, 16/4/09).


Efectivamente, Obama no incluyó en su comitiva a su esposa ni a su secretaria de Estado, Hillary Clinton. Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interna, fue quien tuvo el papel más activo con el gobierno mexicano. Otro dato significativo es que Obama se hizo acompañar de su secretario de Energía, Steven Chu, lo cual indica que el petróleo también fue un tema relevante en la reunión bilateral.


En la conferencia de prensa del jueves pasado, Calderón desaprovechó la oportunidad para exigir de manera contundente y de frente al mismo Obama la reinstalación de la prohibición de la venta de armas de asalto en Estados Unidos. Éste ha sido uno de los pocos temas en que el gobierno mexicano había demostrado cierta contundencia y valor ante los vecinos del norte. Sin embargo, en el momento de la verdad Calderón patinó: “En definitiva respetamos la decisión del Congreso, del pueblo estadunidense al respecto… Sabemos que es un tema políticamente delicado”.


El gobierno de Calderón también se negó a realizar comentario alguno respecto al nombramiento de Alan Bersin como el nuevo zar de la frontera entre México y Estados Unidos. Bersin ya ocupó un puesto similar durante la administración de Bill Clinton, desde donde encabezó la polémica Operación Guardián.


Esta desafortunada política obligó a los mexicanos a utilizar las zonas más inhóspitas para cruzar la frontera, lo que provocó de forma directa un aumento estratosférico de compatriotas muertos durante los años 90.


Estos silencios se suman a acciones concretas, como la apertura de una nueva oficina bilateral en la ciudad de México para combatir al crimen organizado, la negativa a intervenir en el asunto de Citibank y la participación en las operaciones militares conjuntas, que cada día ponen más en tela de juicio la disposición de Calderón para defender la soberanía nacional.


Las recientes declaraciones de Raúl Castro en el contexto de la Cumbre de las Américas ofrecen un buen contraste con la actitud asumida por Calderón ante el gobierno estadunidense. Castro afirmó que estaría dispuesto a discutir todo, incluso temas como derechos humanos, libertad de prensa y presos políticos, siempre y cuando fuera en igualdad de condiciones, sin la mínima violación a nuestra soberanía y al derecho de autodeterminación. Calderón, en contraste, se niega a abordar precisamente estos mismos temas espinosos con Obama y prefiere sacrificar la soberanía con actitudes exageradamente complacientes hacia el gobierno de Washington.


Los optimistas celebran que Obama haya estado dispuesto a visitar nuestro país y que los mandatarios parecen llevarse bien. Pero en la diplomacia lo más importante no es sólo la cordialidad, y las visitas de paso no abonan en nada al establecimiento de una nueva relación de largo plazo basada en el respeto mutuo.


Esclarecimiento inmediato para el artero asesinato de Beatriz López en Oaxaca.


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Tomado de: La Jornada 20/04/09

La quinta Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago terminó este domingo sin que los 34 países presentes llegaran a un acuerdo unánime sobre la declaración final, pero los participantes la adoptaron por consenso para preservar el clima positivo del encuentro.

Puerto España, 19 de abril. El presidente estadunidense, Barack Obama, se reunió este domingo en Puerto España con sus pares centroamericanos al margen de la quinta Cumbre de las Américas y les garantizó que desea ser un socio efectivo de esta región después de años de una relación crítica.


Durante el encuentro los líderes del Sistema de Integración Centroamericana (Sica) plantearon a Obama la necesidad de una reforma migratoria que proteja a los cerca de 5.5 millones de inmigrantes de la región que viven en Estados Unidos.

Igualmente propusieron aumentar los recursos destinados para la lucha contra el narcotráfico y las inversiones para blindar a la región frente a la crisis económica mundial, según dijeron varios de los mandatarios al salir del encuentro.


Obama aseguró a los líderes centroamericanos que está buscando escuchar más ideas sobre cómo Estados Unidos puede ser un socio efectivo.


Según el mandatario estadunidense, América Central fue un socio crítico con el que Estados Unidos comparte una larga historia de relaciones.


Al salir del encuentro, el mandatario de Guatemala, Álvaro Colom, dijo que se discutió la posibilidad de que Estados Unidos brinde información anticipada cuando deporte delincuentes para que cumplan las penas en sus países de origen, así como de seguridad y narcotráfico.


El mandatario estadunidense incluso conversó varios minutos con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, uno de sus más firmes detractores en la región. Quiero creer que Obama tiene disposición, tiene voluntad, dijo Ortega tras este encuentro.


Pero Ortega aseveró que no hubo posibilidad de superar las diferencias y resaltó que “Obama es el jefe de un imperio acorralado por unas reglas que no puede cambiar”.

Nota completa en: La Jornada 20/04/09


Adoptan por consenso declaración de 97 puntos al terminar la Cumbre de las Américas

Puerto España, 19 de abril. La quinta Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago terminó este domingo sin que los 34 países presentes llegaran a un acuerdo unánime sobre la declaración final, pero los participantes la adoptaron por consenso para preservar el clima positivo del encuentro.


La declaración, de 97 puntos, en sí misma no tiene la completa aprobación de los 34 países presentes. Algunos de ellos mostraron sus reservas, declaró el primer ministro de Trinidad, Patrick Manning, en la clausura de esta cumbre continental.


El jefe de gobierno anfitrión fue el encargado de firmar el documento final con el mandato de todos los líderes presentes.


El primer ministro firmó en representación de todos y tomando en cuenta las reservas de varios países. Bolivia tiene reservas por la cuestión del biodiesel, yo con la discusión económica que el documento la deja para 2010 (…) otros con la cuestión de Cuba, explicó el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.


Las declaraciones en la Cumbre de las Américas son normalmente firmadas por todos los mandatarios y nunca en la historia de estos encuentros continentales, que comenzaron en 1994 en Miami, ocurrió un veto de un grupo de países, aunque sí reservas de algunos de ellos hacia ciertos puntos.


Antes del inicio del encuentro, países como Bolivia, Venezuela, Honduras y Nicaragua, unidos en la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), habían acordado no suscribir la declaración final, entre otras cosas en solidaridad con Cuba, nación que no es mencionada en este texto, está excluida de la Organización de Estados Americanos y que ha estado sometida a un bloqueo estadunidense desde 1962.


Hasta el último momento los negociadores trabajaron en vano para lograr un documento final del gusto de los 34 países presentes en Puerto España.


No hubo posibilidad de superar las diferencias, señaló el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, este domingo.


Según los presentes, el documento no representaba las actuales preocupaciones políticas y económicas del continente.


El propio Manning lo reconoció en el discurso de clausura al explicar que desde que la declaración final comenzó a negociarse, hasta la celebración de esta cumbre, pasaron meses y fue difícil incorporar cuestiones como la crisis económica.


Con esta declaración los presidentes americanos se comprometieron a combatir todas las formas del crimen organizado, lo que incluye el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de personas y los crímenes tecnológicos.


La Declaración de Compromiso de Puerto España se refiere a temas como la sustentabilidad ambiental, la prosperidad humana, el abatimiento de la pobreza, la seguridad pública, la gobernabilidad y la necesidad de fortalecer las instituciones.


Al margen del texto, en sus diálogos los mandatarios expresaron la necesidad de garantizar urgentemente el acceso al crédito en medio de la crisis económica y financiera mundial y fortalecer al Banco Interamericano de Desarrollo.


Nota completa en: La Jornada 20/04/09

No estaba previsto que hablaran, pero el presidente venezolano, Hugo Chávez, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, sorprendieron a los asistentes a la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago al saludarse con un apretón de manos y amplias sonrisas.


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El mandatario venezolano hizo patente su voluntad de mejorar las relaciones con un “quiero ser tu amigo” dirigido al presidente estadounidense.


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Fue Obama quien se acercó a Chávez para saludarlo, después de que durante días se hubiese especulado con ese momento y finalmente la Casa Blanca negase la posibilidad de que ambos dirigentes celebrasen una reunión privada por motivos de agenda. Aunque el primer encuentro en Puerto Príncipe fue breve, Chávez lo aprovechó para soslayar las diferencias entre Obama y su predecesor, George W. Bush, enemigo declarado del mandatario venezolano. “Con esta misma mano hace ocho años yo saludé a Bush. Quiero ser tu amigo”, indicó, en declaraciones recogidas por la Agencia Bolivariana de Noticias. Por su parte, Obama agradeció el gesto recibido.


Una relación de tensiones


La V Cumbre de las Américas ha estado precedido de duras críticas contra la política imperialista de Washington lanzadas por Chávez y un grupo de países latinoamericanos agrupados en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). El ALBA, integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana y Honduras, se ha reunido en Venezuela estos días, y junto a los invitados Paraguay, San Vicente y Las Granadinas y Ecuador, han condenado la exclusión de Cuba de la Cumbre hemisférica y han calificado la declaración final como “inaceptable”.


Tomado de: Economía Dominicana 17/04/09

Carta del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, al presidente de los Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama.

México, Distrito Federal a 15 de abril de 2009

Ciudadano Barack Hussein Obama

Presidente de los Estados Unidos de América

P r e s e n t e


Ciudadano Presidente Obama:


Llega usted a nuestro país en tiempos aciagos cuando la mayoría de nuestro pueblo vive agobiado por la pobreza, el desempleo y la inseguridad.


Estos males, Presidente Obama, han sido causados por un grupo que se apoderó del Estado para imponer una política de pillaje a costa del sufrimiento de muchos y en detrimento del interés público.


Usted no debiera ignorar que la oligarquía imperante en México se conformó al amparo de las falacias del modelo neoliberal y a partir de que un Presidente ilegítimo, Carlos Salinas (1988-1994), entregó a sus allegados, -especuladores, traficantes de influencias y políticos corruptos-, empresas públicas, bancos y otros bienes del pueblo y de la nación. Al paso del tiempo, estos personajes no sólo siguieron acumulando riquezas, como no se ha visto en ninguna otra parte del mundo, sino que también fueron adquiriendo poder político hasta convertirse en una élite dominante que está colocada por encima de las instituciones constitucionales. Además, son dueños o controlan los principales medios de comunicación y fueron los que promovieron el fraude electoral de 2006 para impedir un verdadero cambio e imponer a un pelele en la Presidencia de la República.


Como es obvio, a esta mafia no le ha importado el destino del país y mucho menos el bienestar de la gente. Durante más de dos décadas, México ha sido uno de los países con menor crecimiento en el mundo; desde 1983 se desmanteló la política de fomento económico y de generación de empleos; se dejó sin apoyo a los productores del campo, y se descuidó de manera deliberada el sector energético para arruinarlo y justificar la privatización de la electricidad y de la industria petrolera. El saldo del vandalismo y de esta absurda política es realmente lamentable: nuestro extraordinario pueblo ha sido condenado a la sobrevivencia o al destierro. A los jóvenes se les ha cancelado el futuro pues no tienen oportunidades de trabajo ni de estudios. Ya no hay movilidad social y ahora para salir adelante sólo han dejado el camino de la migración y el de las conductas antisociales. Millones de mexicanos viven hacinados, abandonados, enfermos y sin seguridad social.


Presidente Obama: el hecho de hacer de su conocimiento esta tragedia no implica de ninguna manera pedir su intervención en un asunto que habremos de resolver los mexicanos en pleno ejercicio de nuestras libertades y soberanía. Por fortuna existe en nuestro país un movimiento ciudadano fuerte, pacífico y decidido a derrotar a la oligarquía para devolverle el poder al pueblo y hacer valer la democracia.

Si nos dirigimos a usted es para exponerle que el fenómeno migratorio y la inseguridad se han originado por causas políticas, económicas y sociales, y es un error enfrentarlos sólo con medidas coercitivas, como si se tratara de un pleito entre policías y bandidos.


Los muros en la frontera, las redadas, la militarización y las amenazas de mano dura son recursos propagandísticos que en el mejor de los casos atienden los efectos pero no resuelven el problema. La solución de fondo, la más humana y eficaz pasa necesariamente por combatir la corrupción y la pobreza; es decir, la tranquilidad, la seguridad y la paz social son frutos de la justicia.


Asimismo, nuestro movimiento no permitirá ninguna “acción conjunta” que conduzca a la instauración de un estado de sitio y a la violación sistemática de los derechos humanos. Consideramos que la relación entre nuestros países debe sustentarse en el respeto mutuo y en la cooperación para el desarrollo.


Ciudadano Presidente Obama: ojalá usted tenga la virtud y la suerte que tuvo en circunstancias parecidas ese gran estadista, el Presidente Franklin Delano Roosevelt, quien supo devolverle la esperanza a su pueblo y aplicó una política de buena vecindad con los países de América Latina y el Caribe, y en particular con México.


Bienvenido a nuestro país.


Atentamente

Andrés Manuel López Obrador

Presidente Legítimo de México


Tomado de: Soberanía Popular

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Parafraseando a Marx, decimos que los pueblos no pueden regresar a ser niños, a menos que caigan en el infantilismo.

Alejandro Nadal


Si de algo puede estar segura la humanidad,  es que frente a la crisis sistémica del capitalismo nadie sabe como enfrentarla. El sistema está enfermo y nadie sabe de qué y que tan grave es la enfermedad.  Diagnósticos van y vienen  y los presuntos médicos sólo atinan a formular pronósticos que van,  desde un simple catarrito hasta una tormenta perfecta. Sin faltar los merolicos que ofreciendo remedios caseros de negro historial, un día niegan la existencia del mal y al siguiente se desdicen, según la audiencia y el lugar. Sin faltar los dimes y diretes entre quienes le apuestan al “catastrofismo” y los que califican a tal estado de ánimo como traición a la patria.


Ante tal incertidumbre, son pocas las voces que cuando menos ofrecen lo que a su alcance tienen a mano, como sería el caso de Barack Obama que contempla al gobierno de su país y a su disponibilidad monetaria, como el último bastión que en el mundo existe para frenar la debacle.


Y si nadie sabe, nadie cree. Imponiéndose la incredulidad como otra faceta más de la crisis global que el planeta está viviendo. Ya nadie confía ni en su vecino más próximo, mucho menos en el gobierno y los banqueros, en tanto crece el clamor popular dejándose escuchar en varios países del orbe,  la consigna que en el 2001 se pusiera de moda en Argentina “Que se vayan todos”.


Llama la atención entonces, que en México el Senado de la República realice un foro de notables cuyo propósito es el dilucidar cual debería ser el mejor camino para “crecer” en el marco de la turbulencia recesiva de una crisis cuya profundidad no sólo se desconoce, sino que se insiste en minimizar para no incurrir en “condenable” catastrofismo. Cuando es de todos sabido, y en eso si existe certeza, que históricamente el germen del mal viene de lejos y que el modelo de país adoptado e impuesto a lo largo de los últimos cinco sexenios presidenciales, apenas abonó las raíces de la simulación, engaño, corrupción  e impunidad, de una realidad que hoy, sumada a los efectos de la crisis planetaria, padecemos los mexicanos.


De todo lo ahí expuesto, sólo se salva la intervención de la Dra. Denise Dresser, con su retrato hablado del México que todos conocemos pero que todos negamos. “Somos Víctimas de un sistema económico disfuncional, institucionalizado por una clase política que aplaude la aprobación de reformas que no atacan el corazón del problema. Presidentes, secretarios de Estado, diputados, senadores y empresarios que celebran el consenso para no cambiar”. “País de cuates y cómplices”, fue su sentencia. Reiterando lo que con magistral visión nos ofrece Sara Sefchovich, en su libro “País de mentiras”

.

“Torrente implacable, duro, amargo, corrosivo y certero de la realidad mexicana”, afirmara Sergio Aguayo Quesada respecto a la crónica dura del México de siempre.

Se dice hasta el cansancio que crisis es oportunidad. Ojalá y el catastrofismo de quienes quieren ver la realidad con otros ojos,  lejos de condenarse a priori, sea escuchado y valorado como un grito de alerta digno de ser atendido. México no aguanta más simulación, engaño y gatopardismo. Hagamos de la crisis oportunidad para cambiar.

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