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Tag Archives: Bursatilización de recursos públicos

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Terca realidad que siempre termina por imponerse por sobre la ligereza del discurso. No pasó mucho tiempo para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación diera fin al bizantino debate sobre bursatilización y deuda pública en Veracruz. De acuerdo a la declaración de inconstitucionalidad emitida en el caso de Sonora, bursatilizar recursos que el gobierno local reciba de los impuestos y de las participaciones federales, es simple y llanamente deuda pública sujeta a  transparentarse y fiscalizarse.

Dictada la última palabra por los ministros de la Corte, cae por su propio peso todo el esfuerzo aplicado en la entidad a tratar de convencer a la ciudadanía de que por ningún concepto con la bursatilización del impuesto a la tenencia de automotores y participaciones federales,  se incrementaba la deuda de la administración a cargo de Maestro Fidel Herrera Beltrán.

En muchos casos se podría considerar que el afirmar que bursatilización no es deuda, fue simple seguidísmo con un mucho de oportunismo de quienes por ignorancia así lo manifestaran. No así en el caso del ex titular de la SEFIPLAN que, como bien señalan sus apologistas, es todo un experto en administración y finanzas públicas; obligado entonces por su formación académica y cargo que desempeñara, a expresarse con verdad, antes al contrario, correspondió al ahora diputado federal Javier Duarte de Ochoa ser el más entusiasta defensor de que la bursatilización por donde se le viera no constituía técnicamente de manera alguna deuda pública y así, sin duda, se lo hizo saber al gobernador. Hoy, gracias a lo dispuesto por la Suprema Corte de Justicia, no sólo se tragará su insistente dicho sino que sienta un precedente de mentiroso, lo que pesará sin duda en su aspiración a gobernar a los veracruzanos.

Precedente negativo que habrán de compartir los diputados locales que con tanto entusiasmo votaran a favor de la aprobación de la iniciativa que diera lugar a las bursatilizaciones, con excepción de Héctor Yunes Landa quien oportunamente pidiera se pospusiera la discusión y aprobación en su caso, en tanto no se conociera el dictamen de la Corte por el caso Sonora. Y más todavía, los diputados de la oposición que se negaran a firmar la demanda de inconstitucionalidad de lo aprobado por el pleno de la Legislatura local tras haber votado en contra.

Lo que ahora estaría en la mesa de debate, es si de acuerdo con el dictamen de la Corte, el gobierno de Veracruz está dispuesto tanto a  aceptar que efectivamente se incrementó la deuda pública con las bursatilizaciones y en que monto, así como a reconocer la obligación de transparentar y dar cuenta al Congreso local y a la ciudadanía sobre el destino y resultados de los recursos bursatilizados, o se hará de la vista gorda. Sobre todo cuando está siendo cuestionado su manejo por parte de algunos ediles que, presuntamente, les han dado un destino poco claro y distinto a lo autorizado por la Legislatura.

Debate que por principio ya está contaminado e inscrito en el proceso electoral en marcha. Duarte de Ochoa se ha manifestado pública e insistentemente en contra de un mayor endeudamiento de la administración pública y, bajo ese argumento, justificó el que la diputación federal priísta hubiere votado a favor del incremento del ISR y el IVA contemplado en la Ley de Ingresos de la Federación y la Miscelánea Fiscal para el 2010, en tanto que el  director del ISSSTE y aspirante a la gubernatura de Veracruz por el PAN, haya insistido en que con la bursatilización se disparaba la deuda pública del gobierno estatal a niveles nunca vistos.

En uno y otro caso, el Maestro Fidel Herrera Beltrán queda en medio y obligado a manifestarse públicamente al respecto. Si lo dispuesto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para con el gobierno de Sonora,  tiene aplicación o no en Veracruz es un tema relevante que debe quedar claro para la ciudadanía.

Emilio Cárdenas Escobosa

DE INTERÉS PÚBLICO

28 de julio de 2009

Un tema que en la entidad parecía bajo control en la arena política, que no en la económica, vuelve al debate público. El manejo de la deuda y la situación de las finanzas en Veracruz retornan a la discusión como resultado de la fuerte crisis por la que atraviesa la hacienda estatal, afectada por el impacto de la debacle económica nacional que ha llevado a la federación a perder cerca de 500 mil millones de pesos en la recaudación fiscal y en los ingresos petroleros, lo que ha desquiciado las proyecciones económicas y obligado a un recorte en el gasto público de 85 mil millones de pesos, con el correspondiente efecto en las participaciones a estados y municipios, donde la hacienda veracruzana resiente pérdidas del orden de los 3 mil millones de pesos.


La situación financiera del estado es complicada. Menudean las quejas de alcaldes sobre la falta de recursos para hacer frente a sus obligaciones. Casi la totalidad de los municipios veracruzanos se encuentran endeudados lo mismo con instituciones financieras que con emisiones bursátiles. De acuerdo con un documento del Departamento de Registro de Deuda Pública y Programas Institucionales de la Secretaría de Fiscalización del Congreso del Estado, hecho público recientemente, los compromisos económicos de los ayuntamientos superan ya los 2 mil 463 millones de pesos. Situación que ha llevado a casi 100 municipios a presentar solicitudes de préstamo ante el Banco Nacional de Obras y Servicios para poder cumplir con el programa de obras y, además, ha obligado a muchos de estos municipios a iniciar recortes de personal o a anunciar que se reducirán salarios en los mandos de confianza. Todo lo cual revela que la crisis se vive con fuerza en sus administraciones.


Y ahora, en un tema que vuelve a encender las discusiones, se señala, por parte de la dirigencia y de conspicuos militantes del Partido Acción Nacional, que se estaría negociando un crédito de 10 mil millones de pesos para fortalecer las finanzas estatales, que resentirían desequilibrios económicos producto de deudas por gastos en las campañas, según el discurso blanquiazul. Desde luego que esta especie ha sido rotundamente negada por congresistas locales del PRI y por el ex secretario de finanzas y hoy diputado electo, Javier Duarte de Ochoa, quien acusa que es una “mentira y una muestra de desesperación política del PAN ya que no sabe cómo contrarrestar la fuerza y presencia de Fidel Herrera y del Partido Revolucionario Institucional”. Se le achaca en todo caso el problema de las finanzas locales al retraso en el pago de las participaciones federales al gobierno y los municipios de Veracruz. Se culpan unos a otros, mientras los problemas financieros están ahí. Finalmente ni era “catarrito” lo que llegaría al país por la crisis mundial, ni Veracruz era invulnerable.


Lo deseable es que no haya más deuda pública, porque “la entidad reporta una deuda compartida entre estado y municipios -hasta mayo del 2009- de 8 mil 304 millones 800 mil pesos, por lo que se ubica en el sexto lugar nacional con mayor monto. Un incremento sustancial si se toma como referencia la deuda heredada por el ex gobernador Patricio Chirinos Calero en 1999 que apenas fue de apenas 22.6 millones de pesos”, puede leerse en la página web Plumas Libres. Y, ojo, esta cifra se abulta al considerar sobre todo los recursos obtenidos a través de la bursatilización del Impuesto Sobre Tenencia Vehicular que ascienden a 7 mil 145 millones 800 mil pesos.


De acuerdo a la versión oficial, elevada a la categoría de dogma, este monto no es deuda, sino que son recursos frescos llegados al estado para dinamizar la economía y que provendrían de “inversionistas” que al adquirir bonos en la bolsa de valores apoyan así a la entidad, gracias a un moderno instrumento financiero en cuyo uso Veracruz, siempre a la vanguardia, puso el ejemplo al resto del país. Compre hoy y páguese después, o mejor, gaste hoy y mañana…ya veremos. En esa lógica el estado ya no tendría acreedores, sino inversionistas, los cuales, desde luego, y para ser francos, estarían invirtiendo, pero en la bolsa, no en Veracruz.


Como sea, el caso es que sería grave que se cargue nuevamente la cuenta del endeudamiento, aunque, de concretarse, se nos diga que no será deuda y que no se comprometen ingresos futuros. Porque los tenedores de los bonos emitidos en la bolsa, dígase lo que se diga, son acreedores.

La crisis llegó y falta el 2010.


Crónica del Poder 28/07/09

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