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Tag Archives: Calentamiento Global

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El saldo trágico que nos deja el embate de la naturaleza que, en esta ocasión tomara a nuestro país entre dos fuegos, con “Manuel “en el Océano Pacífico e “Ingrid “en el Golfo de México, es una señal inequívoca más de lo que nos espera con un cambio climático que, pese a todo lo que se dice,  no sólo es resultado de la caótica y desenfrenada carrera de la sociedad humana en pos de la ganancia y acumulación de riqueza. Otros factores, el posicionamiento del planeta en el espacio sideral entre los más destacados, inciden en un fenómeno irreversible y casi imposible de prever en sus efectos y consecuencias.

No se puede dar marcha atrás en lo que no está en manos humanas resolver. Frente al cambio climático y el calentamiento global, sólo queda el prepararse en todo tiempo para mitigar sus efectos.

De ahí la importancia y tarea ineludible de la previsión. Entre mejor estemos preparados para afrontar lo que la naturaleza nos depara, menores serán los daños y tragedias como la que hoy se vive en México.

Insisto una vez más, las medidas reactivas frente al desastre, ex post y no antes, nunca han sido suficientes. Cuanto más en los tiempos que corren y los que a futuro se vislumbran.

Sin una cultura de previsión que compete por igual a los gobiernos que a las poblaciones, nunca dejaremos de estar expuestos a las pérdidas de vida y de haciendas. Así como tampoco los recursos disponibles para paliar los daños y reconstruir serán suficientes frente a la magnitud de los desastres.

Más vale prevenir que lamentar, nos dice la sabiduría popular y, sin embargo, hacemos caso omiso a tal conseja. Por comisión u omisión, siempre a la espera de lo peor, no hacemos nada por tomar providencias privilegiando la cultura del lamento, siempre a la zaga en la administración de daños y siempre culpando a otros de nuestra tragedia.

Es por ello que la protección civil, como se denomina a la acción de gobierno para preservar vidas y bienes materiales, debería entenderse como una tarea cotidiana y permanente de toda la sociedad, y no únicamente como obligación gubernamental.

Ejercicio social que debería sustentarse en información, participación, iniciativa y organización a todos los niveles. Lo mismo en los tres órdenes de gobierno que en el resto de la sociedad, tanto antes como durante y después de las contingencias a enfrentar. Esto no es nada nuevo, países como Japón lo tienen puesto en práctica y dan ejemplo al mundo de ello.

El que un pueblo adquiera tal cultura de la prevención no es resultado de la espontaneidad, ni respuesta individual a una necesidad vital. El promoverla, desarrollarla y consolidarla deviene de la acción de gobierno como autoridad normativa y ejecutiva. En México la cultura de la prevención del riesgo brilla por su ausencia, es un desastre anunciado  y en iguales términos, se encuentra en todos los niveles de gobierno.

Ante el desastre las acciones son reactivas, a posteriori e insuficientes por parte de la población civil y, lamentablemente, ejercicio de simulación ineficaz por parte de las autoridades, como es dable observarlo tras el impacto del fenómeno meteorológico en suelo nacional.

Lo cómodo es atribuirle al señor que está en los cielos el castigo divino. O bien, satanizar aquello que la naturaleza tiene e bien otorgarnos en mal momento. Lo más grave, es el que las autoridades se desentiendan de su tarea preventiva y sin más, afirmen que las muertes registradas son consecuencia del descuido de los propios fallecidos o irresponsabilidad por asentarse en sitios de alto riesgo.

Nadie en los tres órdenes de gobierno asume su responsabilidad. Si existen comunidades enteras asentadas en lugares de alto riesgo, ¿qué autoridad oportunamente lo evitó? Como bien lo señala el politólogo veracruzano Alfredo Bielma, corresponde a las autoridades municipales el delimitar los espacios habitables y autorizar permisos de construcción.

¿O no acaso se vierte verborrea oficial hablando de la existencia de mapas de riesgo y protocolos de prevención? ¿Dónde está ubicado el riesgo y a quién compete administrarlo?

Interrogantes sin respuesta, aunque cabe por sentido común sobreentender que corresponde a la corrupción y abulia oficial el determinar el qué y donde espacialmente,  existe riesgo en sus diferentes magnitudes.

Los usos y costumbre a valores entendidos mandatan la imprevisión. La vista gorda de las autoridades propicia la mayor o menor magnitud del desastre. La cultura de la prevención, impedida por intereses creados. O bien, por necesidades de la gente no atendidas con oportunidad.

Las señales son claras, no se puede ni deben ser  ignoradas. Prevenir más que lamentar es la tarea. Claro, si el miedo que el gobierno le tiene a la participación y organización ciudadana lo permite.

Hojas que se lleva el viento

Lo señalaba, la democratización de la vida sindical no tardaba en presentarse como reivindicación en la lucha que mantiene el movimiento magisterial. Por lo pronto, aquí en Veracruz ya está inscrita en el cuestionamiento del líder moral de la Secc. 32 del SNTE y su estirpe.

No es el sindicato el responsable de corrupción e impunidad, son los charros sindicales que se han enriquecido a costillas del proceso educativo y de los trabajadores de la educación  y son estos últimos a los que se les quieren cobrar los platos rotos.- Xalapa, Ver., septiembre 25 de 2023.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Mientras nuestros líderes fueron incapaces de hacer Historia, la gente alrededor del mundo sí lo logró. A través de miles de vigilias, marchas y protestas, cientos de miles de llamadas telefónicas y una petición con millones de firmas, hemos asistido al surgimiento de un movimiento sin precedentes en torno a este momento. Tras conocer el resultado de las negociaciones, uno de nuestros miembros de África escribió: <Se requiere mucho esfuerzo para poner en marcha a un elefante, pero cuando lo haces, es difícil detenerlo… ¡el elefante ya está en marcha…!>” Azaaz.org

Con estas palabras la organización social en defensa del planeta y los derechos humanos, tras recabar más de once millones de firmas en 140 países exigiendo que en Copenhague los jefes de Estado y de gobierno reunidos en la V Cumbre Climática, comprometieran medidas concretas y eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, hace referencia al más importante resultado de la fallida Cumbre de Copenhague: el inicio de multimillonaria movilización de personas y consciencias en todo el mundo en torno a un solo objetivo, salvarnos a nosotros mismos de las consecuencias de un sistema económico, político y social depredador que,  en su propósito  de acumular inmensas fortunas en beneficio de una minoría, no se detiene ante el riesgo que representa el poner al borde del colapso a la humanidad entera.

La toma de consciencia y la movilización en torno a la temática de la Cumbre, es apenas el comienzo. Si los líderes del mundo son incapaces de conducirle por el camino de la racionalidad, la humanidad que por cierto no es suicida, habrá de mostrarles el camino correcto.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En el marco del discurso de un triunfalismo sin sustento, ya costumbre del maestro Fidel Herrera Beltrán, gobernador de Veracruz, este anuncia sin rubor alguno el inicio de un programa de incremento en 100 mil  hectáreas de la superficie destinada al cultivo de caña de azúcar, con objeto de dar viabilidad a la producción de etanol a partir de la gramínea, sin parar mientes en el costo ecológico y de soberanía alimentaria que ello significa.

Aprovechando la presencia de varios miles de productores provenientes de las diversas zonas productoras del país, reunidos para la clausura del Congreso Nacional de la Unión de Productores de la gramínea, no sólo describe un bonancible panorama productivo de Veracruz, sobredimensionando nuestra capacidad real de producción y la aportación de esta a la Nación con una planta industrial en constante situación de quiebra técnica; ponderando el alto precio del endulzante en el mundo a favor de un presunto beneficio para el productor pero desdeñando la ruptura del equilibrio tecno-económico de las zonas de abastecimiento de los ingenios azucareros y  el alto costo de los insumos que gravita en la rentabilidad de la explotación, así como el precio que paga el consumidor final por un producto de primera necesidad como es el azúcar, gracias a su importación arbitraria.

Con igual nivel de gravedad, el costo ecológico que representa el incrementar superficies para el monocultivo de la gramínea en perjuicio de los ecosistemas, es algo que ya no está a discusión; científicos del más alto nivel en el concierto internacional ratifican con estudios serios la no sustentabilidad a mediano y largo plazo de tales medidas, lo mismo en términos ecológicos que económicos o sociales.

Ver La Declaración del Seminario Internacional sobre impactos de los agrocombustibles

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