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Tag Archives: CNC

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tiempo ha, tanto que se pierden los recuerdos, representando a la dirigencia nacional de la CNC en el Plan Chontalpa, Tabasco, tenía como tarea sustantiva el auxiliar al Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización y a la Comisión del Río Grijalva de la SRH, en  la promoción social y económica, organización y consolidación de 22 ejidos colectivos y su integración como Unión de Ejidos Colectivos, primera en su género en el país. Tarea nada fácil en la que tras un fracaso previo de autoritarismo e imposición por parte del gobierno de Díaz Ordáz, había que remontar la experiencia negativa y resistencia fruto de la desconfianza, a base de convencimiento tanto en lo individual y familiar como en asambleas plenarias en cada ejido.

Ello enfrentando simultáneamente resistencia y boicot por parte del gobierno estatal y poderosos intereses privados, que veían con malos ojos tanto la colectivización en el medio rural como el paulatino empoderamiento político y económico del sector ejidal en la región.

En estas andanzas, el trabajo sustantivo estaba en campo, podría decirse que a pie de surco; desde el amanecer hasta bien entrada la tarde el equipo integrado por entusiastas  jóvenes promotores del DAAC y la CNC, recorríamos todos y cada uno de los ejidos objetivo, sin más propósito que convencer de las bondades económicas y sociales de la organización y capacitación, a la par que estableciendo vínculos entre la organización social para el trabajo y la organización colectiva de las actividades productivas.

El esfuerzo aplicado tanto por las promotorías como por los propios ejidatarios integrados en la Unión de Ejidos Colectivos “Lázaro Cárdenas del Río”, rindió frutos positivos. Las actividades productivas colectivizadas y sustentadas en la ganadería, la agricultura mecanizada, industria azucarera, explotación forestal y rescate y consolidación de la producción cacaotera y arrocera, así como el transporte ejidal y servicios de educación, salud y comercio interior, contribuyeron a elevar la calidad de vida en las 22 cabeceras de igual número de ejidos participantes. Empero, este resultado duró poco. Habiéndose previsto un proceso de 12 años para la consolidación del proyecto, al concluir el sexenio de Luís Echeverría el gobierno federal decidió ponerle fin, suspendiendo el respaldo técnico y  financiero, auspiciando el retorno a la parcelación y dando entrada a la explotación petrolera en las 32 mil hectáreas del plan.

Al día de hoy, ni el recuerdo queda de un ambicioso proyecto que muchos llegaran a considerar como el “niño bonito” del echeverrismo. De López Portillo a Peña Nieto el gobierno federal le dio la espalda, dejando el plan a su suerte como una víctima más de las actividades petroleras en La Chontalpa y Región Lagunar del Estado de Tabasco.

Todo esto viene a cuento porque en mis constantes encuentros con ejidatarios del Plan y habida cuenta de que trabajaba para la CNC en un proyecto presidencial sin ser priísta, uno de los argumentos manejados para convencer era el que debería tomarse conciencia de que el gobierno echeverrista era como un ferrocarril en el que había que treparse en tanto éste fuera para adelante, mejorando las condiciones de vida del ejidatario y su familia; ver en el gobierno federal, a la CNC y al PRI como aliados, compañeros de camino a los que había que concederles el beneficio de la duda. Pero una vez que el ferrocarril se desviara y tomara un rumbo distinto, cual ágil saeta había que abandonarle y esperar el arribo de otro medio de transporte que acercara a los 22 ejidos y a su Unión  al destino deseado.

Este símil fue entendido en parte, la mayoría de los 22 ejidos colectivos se bajaron del trenecito, optaron por el reclamo y la resistencia desconfiando de un gobierno que les daba la espalda. Dejaron al PRI, se olvidaron de la CNC y cambiaron de camiseta sumándose al PRD. La minoría no se bajó a tiempo, retornó al trabajo parcelado rascándose cada quién con sus propias uñas, y hoy pagan las consecuencias por confiar en un gobierno que ni les ve ni les escucha.

Algo similar está sucediendo en los tiempos que corren. El campesinado nacional, abandonado por el gobierno federal, desmantelada la infraestructura productiva, traicionado por líderes espurios, y dejado a su suerte, se está bajando del ferrocarril oficial, consciente de que las instituciones agrarias son una farsa, la CNC es un cascarón vacío y el PRI extravió el rumbo abandonando la lucha por la justicia económica y social en el campo. Si alguna vez el sector ejidal fuera la base social de apoyo y respaldo del gobierno y del PRI, esta condición está perdida y, con ello, el voto duro o clientelar que legitimara los triunfos electorales del tricolor.

El campesinado nacional con la paciencia infinita que le caracteriza, al pie de la vía espera el arribo de un nuevo ferrocarril que les acerque a un mejor destino. La pregunta obligada es si en el 2018 hombres y mujeres de nuestro campo  encontrarán un tren que satisfaga sus crecientes necesidades.

Cd. Caucel, Yuc., noviembre 8 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bueno, parece que no sólo al gobernador de Veracruz le interesa y urge desviar la atención en los tendidos, poniendo en primer termino el desbarajuste electoral por sobre los problemas de fondo que acusa la entidad. También el gobierno federal hace lo propio, ahora con el falso debate mediático de la legalización de la marihuana a partir del amparo que concediera la SCJN a cuatro individuos de una organización de la sociedad civil, quitándole presión en la opinión pública a temas torales del país, como el económico, la movilización magisterial, el affaire no resuelto de Ayotzinapa o la violencia criminal que, como la humedad, se cuela y extiende a lo largo y ancho del territorio nacional.

Cortinas de humo que, al parecer, tanto a Javier Duarte, en su caso, como al Sr. Peña les vienen como anillo al dedo para cerrar el año con el menor número de tropiezos en el imaginario colectivo.

Deuda pública y corrupción impone como corolario, pasan a segundo término en Veracruz, tocándole en suerte al presidente del CDE del PRI el ser el patiño a modo, lo mismo con su “misoginia” que con su orquestado cosquilleo mediático en los ijares de los senadores Yunes Zorrilla y Yunes Landa. No sólo la prensa oficialista, también la independiente y crítica, se han ido con la finta electoral aceptando sin remilgos que el problema de Veracruz es de liquidez de una administración pública quebrada y, por tanto prácticamente insoluble y ya demasiado manoseado, y no económico como lo pusiera sobre la mesa Javier Duarte, cuando la realidad real apunta en contrario, agudizándose la crisis en el aparato productivo estatal que va de la mano con un deterioro social en crescendo.

Para el caso del Sr. Peña, por lo consiguiente. La presión de la percepción social que se refleja en un bajo nivel de aceptación del presidente, se alimenta a partir de dos temas sustantivos, el estancamiento económico y como corolario el tropiezo de las finanzas públicas, así como la inseguridad fruto de un incremento no aceptado oficialmente del accionar de la delincuencia organizada. A estos temas se agrega en lo específico el enredo de la fuga del “chapo”, el conflicto magisterial y el affaire Ayotzinapa, anidados en el imaginario colectivo e interpretado como falta de capacidad, eficacia y transparencia en el quehacer gubernamental.

Sin perder de vista que para algunos sectores mejor informados, el deterioro creciente de la industria petrolera y eléctrica nacionales, perdiendo peso específico en la conformación del presupuesto federal, acompañado de la ya imparable devaluación del peso, se considera en el ámbito de la percepción ciudadana como un fracaso de Peña Nieto en la implementación de las llamadas “reformas estructurales” como instrumentos para reactivar la economía.

De ahí que el colocar el falso debate sobre la misoginia de un político de medio pelo o legalización de la marihuana como temas de la mayor relevancia, habría que considerarles como un éxito tan coyuntural como efímero en las estrategias mediáticas tanto de Duarte como del Sr. Peña. La salida casi inmediata del secretario de gobernación, abriendo las puertas al debate en el marco previo a la cobertura informativa con motivo de la visita de Raúl Castro a México, o las declaraciones en tratándose de Veracruz de la secretaria general del CEN del PRI, Carolina Monroy y el correspondiente bombardeo mediático sobre estos temas, así lo confirman.

Lo destacable del caso es que por sobre la coyuntura cortoplacista, la terca realidad tiende a imponerse. A una cortina de humo casi de inmediato hay que sobreponerle otra sin que pueda ocultarse del todo la problemática estructural del país. Más allá de lo mediático, la percepción colectiva no quita el dedo en los renglones de que le son vitales y de atención cotidiana, como el desempleo, la desigualdad, la pobreza y y la seguridad individual y comunitaria agravados por los efectos de la crisis globalizada.

Lo grave es que ni la problemática de Veracruz ni la que acusa México en su conjunto, se resuelve mediáticamente, posponiéndose el tomar el toro por los cuernos con estrategias viables y políticas públicas para enderezar el rumbo perdido. Tanto Peña como Duarte se han atado a sí mismos las manos estando imposibilitados para cambiar de caballo a mitad del río, cediéndole terreno a la terca realidad que se les opone.

Luego tal similitud coyuntural de tesituras, no es de dudarse configuren el tejido de la misma sábana con la que ambos, Peña y Duarte, se cubren para en el caso Veracruz dejar hacer dejar pasar hasta donde el tiempo y los veracruzanos aguanten. De otra manera para quien esto escribe, opinador que no periodista, desde endenantes el gobierno federal hubiera llamado a cuentas al gobernador fallido. Y esto no sucede por más evidente que sea el agrio divorcio entre Javier Duarte, la realidad real y el hartazgo de sus gobernados.

Hojas que se lleva el viento

Con dinero, acarreos y resoplidos se intenta revivir a la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos (CNC) para que el PRI pueda recuperar el voto duro en la zona rural. Vano intento, para hombres y mujeres en el agro veracruzano no viendo lo duro sino lo tupido con el abandono que padecen desde hace más de tres décadas, ni confían en dirigentes de oropel ni esperan que por la vía electoral se resuelva la compleja problemática de la producción agropecuaria, forestal y pesquera que aqueja a la entidad. Dicen que el campesino es medio tonto, pero no. Sabe bien distinguir entre liderazgos auténticos y dirigencias espurias surgidas del terreno de los explotadores de siempre.

-ooo-

Javier Duarte ya no tiene la fuerza de endenantes para someter, cooptar o comprar y manipular a los partidos que se oponen al PRI y sus señalados satélites, de ahí que ya se de como un hecho la alianza electoral entre el PAN y el PRD en Veracruz, contando con la venia de sus respectivas dirigencias nacionales como una opción viable de alternancia en la gubernatura de la entidad. Alianza que se construye al margen de identidades ideológicas y sobre el supuesto pragmático de que a partir del hartazgo social el número de votos por alcanzar en el 2016 será suficiente para vencer la estructura facciosa y estrategia al tricolor. Falso supuesto, el electorado hoy día está más despierto y para el imaginario colectivo PAN y PRD se sumaron al PRI en el llamado pacto por México, entregando la industria petrolera y eléctrica al capital internacional con la reforma energética. Los veracruzanos tampoco olvidan el papel jugado por estos partidos en la aprobación del criminal endeudamiento aprobado en el congreso local. Del plato a la boca suele caerse la sopa y otra alianza, más congruente y comprometida podría dar la sorpresa. Al tiempo.

Xalapa, Ver., 08/11/2015

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Como si ya estuvieran rindiendo frutos tanto la Financiera Nacional de Desarrollo lanzada por el Sr. Peña, como la inversión anunciada por este del orden de 338,669 millones de pesos para el presenta año, se echan las campanas al vuelo y se da por hecho que con ello se resuelve el problema de atraso y abandono del campo mexicano, sin parar mientes en que la problemática que acusan los sectores agropecuario, forestal y pesquero no es sólo de dinero o de financiamiento barato.

Ignorándose el carácter dual de la economía rural que establece sustanciales diferencias culturales y tecnológicas entre la economía de mercado y la de autoconsumo sustentada en la milpa, práctica ancestral dominante en el territorio nacional que da identidad y arraigo a la tierra al campesinado.

Como tampoco se toma en consideración que a estas alturas del año, tales anuncios no pueden tener otra intención que dorarles la píldora a hombres y mujeres del agro con vías a las elecciones del 2015. Pretendiéndose ablandar a una población rural que viendo en la reforma energética una seria amenaza a sus intereses presentes y futuros es proclive al voto de castigo.

El contar con un programa nacional de financiamiento enfocado al sector rural y nada es lo mismo, si se trata de rescatar a la economía agraria de este país. Por experiencia se sabe que la atención al campo debe ser integral o se abona al fracaso; así como también está demostrado que el escollo toral a la capitalización y crecimiento de la economía rural no reside en la producción y productividad sino en la relación asimétrica de los productores con el mercado. El TLCAN como antecedente cercano lo confirma.

Sin corregir el problema estructural de dicha relación, entre más dinero se invierta en la producción primaria mayor es la transferencia neta de capital del campo a los monopolios agroalimentarios y agroindustriales. Resultando siempre perdedor el eslabón más débil de la cadena productiva, el campesino minifundista o el pescador artesanal.

Adicionalmente, sin infraestructura, organización de la producción, organización social de los productores, asistencia técnica e innovación tecnológica no hay financiamiento, por muy barato que éste sea, que asegure incrementos a la producción y rentabilidad de la inversión aplicada. Paso inicial que no se contempla, de acuerdo a lo anunciado.

Luego ello obliga a pensar en que la medida gubernamental derivará en más programas asistencialistas, sin mayor propósito implícito que, por un lado, la manipulación del sector rural para que no ofrezca resistencia o se oponga al despojo ya previsto en la reforma energética, allanándole el camino a las poderosas empresas trasnacionales y, por el otro, avanzar en el proceso “modernizador” de privatización de la propiedad social iniciado durante el régimen salinista.

No es nada circunstancial el que simultáneamente al anuncio de la puesta en marcha del programa de financiamiento, en el marco de la plenaria de la Confederación Nacional Campesina el Sr. Peña hiciera hincapié en que “la reforma energética puede significar nuevas fuentes de ingresos para los propietarios o titulares de terrenos, en los casos en que se extraiga gas o petróleo de sus tierras… porque recibirán una contraprestación justa, y además transparente a los ojos de todos”. Como tampoco es circunstancial el mensaje del senador Manuel Cota Jiménez ungido como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional de la CNC, pretendiendo atar al campesinado a la panacea reformista y neoliberal del presidente de la república.

Lo cual indica por donde se pretende transitar en una nueva relación entre gobierno y campesinado (inicio de la revolución verde para la CNC). Sin perder de vista que ante la proximidad del proceso electoral del 2015, Peña Nieto y su partido requieren del rescate y reconstrucción del andamiaje clientelar en el sector rural.

En nuestro entorno más próximo, Veracruz, es aún más preocupante el tañer de las campanas por políticos, pseudo líderes agrarios y textoservidores. Ni el gobierno estatal ni los productores agrícolas, pecuarios, forestales y pesqueros, salvo limitadas y muy focalizadas excepciones, están preparados para involucrarse en el corto plazo en las acciones del programa a cargo de la Financiera Nacional de Desarrollo; la carencia de autoridad y liderazgo, la quiebra evidente de la industria azucarera, el abandono de los cultivos de granos básicos y las condiciones oligopólicas del mercado de leche y cárnicos, así como el bajísimo nivel tecnológico de la pesca artesanal constituye un lastre que no se borra por decreto.

Y, sin mayor análisis, no puede echarse en saco roto que en la entidad los productores en su gran mayoría están organizados para votar y no para producir de manera planificada y sistemática, luego el programa nacional de marras por principio de cuentas se politizará y se partidizará, constituyendo un buen pretexto para fortalecer la estructura electoral del PRI a la par que un buen botín para la corrupción dominante.

Tampoco debería ignorarse que el campesinado tiene memoria histórica que se fortalece con agravios cotidianos. El primer paso entonces sería el recuperar confianza y credibilidad en la acción de gobierno, lo que en las condiciones actuales de descontento y rechazo, con la Espada de Damocles pendiendo sobre el régimen de propiedad social de la tierra, parafraseando al Sr. Peña, “no será fácil”; tampoco se puede asegurar para cuando rinda frutos el sueño guajiro de incorporar al campo mexicano a lo que los intereses del mercado globalizado demandan.

Pero no hay mal que por bien no venga, si se oferta crédito suficiente y barato hay que tomarle la palabra al gobierno, ya mañana Dios dirá a favor del quien se vota, si se paga el crédito, se va a fondo perdido o a cartera vencida. La burra no era arisca…

Hojas que se lleva el viento

La celebración del Sr. peña Nieto por sus 24 meses de gestión al frente de la Presidencia de la República seguramente no será compartida por los invitados de piedra, millones de mexicanos que si bien pudieren aceptar que en los dos sexenios panistas el país acusó inmovilidad legislativa, no pueden pasar por alto que en la actual administración priísta es el gobierno en su totalidad quien padece inmovilidad crónica. 20 meses de falso debate, aprobación sin consulta a la ciudadanía de las reformas peñistas y el sepultar de una vez por todas a la Revolución Mexicana privatizando los bienes de la nación,  es de lo único que se puede presumir. Infraestructura, economía, seguridad y bienestar social conforman un escenario de deterioro, estancamiento y retroceso que de entrada, descalifican al Sr. Peña y su gestión.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El 30 de enero del 2008 y con motivo del homenaje conmemorativo del 35 Aniversario de la muerte de Alfredo V. Bonfil, publiqué un artículo que intitulado  “Se conmemora la muerte de Alfredo V. Bonfil con 35 años de traición, se publicara tanto en la revista “Análisis Político”, de Melitón Morales Domínguez, como en el portal de Carlos de Jesús Rodríguez, “Gobernantes.com”. Hoy dos años después, tras la farsa electorera montada hace dos días en La Antigua, Ver., me permito la libertad de reproducirlo toda vez que lejos de cambiar las cosas a favor del hombre del campo, con la actual crisis se recrudece desigualdad, pobreza y abandono en el sector rural, observándose una economía campesina de subsistencia en franca indefensión y atenida a la caridad otorgada por programas asistencialistas de un Estado desmantelado que le ha dado la espalda a la Reforma Agraria, reivindicación sustantiva de la Revolución Mexicana.

En perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En memoria de Felipe Galván, camarada entrañable.

Al conmemorarse el  trigésimo quinto aniversario de la muerte de Alfredo V. Bonfil, de algo estamos  seguros muchos de los que trabajáramos en su cercanía y bajo su conducción: En los años que estuvo al frente de la Confederación Nacional campesina, existían  expectativas de rescate, recuperación y desarrollo para el campo mexicano con las que no se cuenta al día de hoy. Existía credibilidad en las instituciones de la República y en los varios miles de promotores, extensionistas y funcionarios, encargados de llevar adelante los postulados del Libro Tercero de la Ley Federal de Reforma Agraria a lo largo y ancho del país. Así como existía credibilidad y confianza en el liderazgo de  la más importante organización de masas surgida del cardenismo.

Tales expectativas se fueron perdiendo a partir del sexenio priísta de la administración de la abundancia, muriendo más tarde con la reforma neoliberal  salinista que abría la puerta para la privatización de las tierras ejidales y la pérdida de oportunidades de desarrollo económico y social para el campesinado nacional. La renuncia por la vía jurídica del Estado a su obligación solidaria con hombres y mujeres del sector rural, se hizo acompañar con el desmantelamiento de las instituciones republicanas de soporte a la trunca nueva etapa de la Reforma Agraria en México  que impulsara el gobierno del presidente Echeverría.

A treinta y cinco años de la muerte de Alfredo y el grupo de jóvenes, sus más cercanos y leales colaboradores, al explotar el avión en el que sobrevolaban tierras veracruzanas — lo que originara la explosión nunca fue aclarado-, todo homenaje que con un falso  triunfalismo hable de un presente promisorio sin hacer un recuento objetivo de los logros alcanzados durante la gestión del líder indiscutible de la Campesina; de los poderosos obstáculos que desde el poder de la oligarquía se opusieran  al avance del renovado impulso a la Reforma Agraria, sustentado en la organización y capacitación de ejidatarios y pequeños propietarios rurales y en las instituciones al servicio de estos; de los pequeños triunfos y no menos importantes fracasos registrados en el camino, carece de sentido, de contenido y de honestidad intelectual. Más cuando estos huecos homenajes vienen de quienes no tuvieran el menor empacho en traicionar a los hombres del campo, sumándose y aplaudiendo en su momento tanto a la reforma salinista como al viraje neoliberal en el rumbo de la Nación.

En especial y por lo que se refiere a Veracruz, aquellos que desde la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos campesinos, carecen del mínimo de decencia para aceptar la profundidad y relevancia de su traición, ostentándose como líderes agraristas de un movimiento social al que le dan la espalda.

Hoy asistimos a una situación inédita en la que la sociedad y sus autoridades minimizan la importancia del papel jugado a lo largo de la historia de este país por un campesinado que, a lo largo de varias décadas, diera sustento al proceso de industrialización de México, con transferencias netas de capital vía precios de las materias primas, mano de obra barata y  disponibilidad de alimentos para sostener la fuerza de trabajo industrial y el surgimiento y desarrollo de de la clase media. Descapitalizado el campo, propiciada la migración desde el poder del Estado, abundando los pueblos fantasmas o habitados por ancianos, mujeres y niños, hoy importantes sectores de la sociedad y líderes de opinión, satanizan al ejido y a las comunidades agrarias, haciendo responsable al hombre del campo de una crisis que este no propiciara. El campesino no tiene nada que reclamar, el paternalismo lo hizo flojo y abúlico, dicen muchos. No se puede revisar el capítulo agropecuario del TLCAN a partir de la opinión de iletrados que no entienden de los beneficios que les acarrean las letras pequeñas del asimétrico convenio, dice el Secretario de Agricultura desde la comodidad de un campo de golf.

Se asegura que tras más de cinco lustros de abandono de la Reforma Agraria, hoy el campo está blindado contra los efectos del TLCAN y contra lo que se nos  viene encima,  a partir de los efectos de la desaceleración y posible recesión de la economía de nuestro principal cliente y socio comercial. No bastan inversiones, por muy cuantiosas que estas sean, si su destino está focalizado al sector moderno de la agricultura vinculado a los circuitos comerciales de exportación,  o al otorgamiento de caritativos paliativos a los productores más desprotegidos. Sin políticas públicas de gran visión, que rescaten el andamiaje institucional de apoyo al campo, con criterios de integralidad, solidaridad, y reconocimiento universal del derecho de la familia campesina a participar en libertad, con autonomía y autogestión, en la definición de su propio destino, el discurso oficial y triunfalista choca con la realidad. Hoy, a 35 años de la muerte de Alfredo V. Bonfil,  el campo mexicano y la soberanía alimentaria, acusan una franca indefensión.

“Recadito”

Al estilo del buen amigo Uriel Flores Aguayo, va un recadito solidario para “Crónica del Poder”, con motivo del inútil esfuerzo antidemocrático por sacarle de la Red de Redes con la vana intención de imponer el pensamiento único en Veracruz: Aguanten amigos, que si los perros ladran es porque se va cabalgando en el amplio camino de la pluralidad y la libertad de expresión.

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Los recursos reclamados por los campesinos habrían sido ocupados en la campaña electoral del 2004 para apoyar a los candidatos del PRI, entre ellos, al ahora gobernador Fidel Herrera Beltrán, denunciaron públicamente los afectados en el plantón realizado en la Plaza Lerdo.


JALAPA, Ver.- Productores cañeros del municipio La Antigua acusaron a la Procuraduría General de Justicia estatal de proteger a líderes de la Unión de Productores de Caña, acusados de un presunto fraude de casi 400 millones de pesos.


Durante una manifestación frente al Palacio de Gobierno, los inconformes denunciaron que la PGJ tiene “congeladas” más de 700 denuncias penales que interpusieron hace más de un año en contra de líderes de la Unión, afiliada a la Confederación Nacional Campesina (CNC).


Los inconformes, productores de caña que abastecen al ingenio El Modelo, en el municipio de La Antigua, realizaron un plantón de protesta frente al Palacio de Gobierno en esta ciudad, para exigir el apoyo del gobernador Fidel Herrero, uno de los presuntos beneficiarios con el supuesto fraude.


Desde los altavoces instalados frente al Palacio de Gobierno, los inconformes denunciaron que “hay un compromiso oculto para hacer que no prosperen los procesos judiciales”, ya que a casi un año de se interpusieron más de 700 denuncias penales contra los dirigentes cañeros, “no hay justicia expedita”.


Los campesinos defraudados de la caja de ahorro que ha venido operando desde hace 20 años sin mayores problemas, denunciaron penalmente al exalcalde de La Antigua, Daniel Sánchez Hernández, y a los dirigentes de la CNC, Armando Casas Carrillo, Arnulfo Hernández Carrillo, Luis Heredia Trigueros y Heidi Cervantes.


Explicaron que estas personas son las responsables de haber desfalcado la caja de ahorros, cuyo dinero es parte del patrimonio de los productores de caña y trabajadores el ingenio El Modelo. “Desde que los defraudadores mencionaron que nuestros ahorros los destinaron a campañas políticas, los defraudados estamos confundidos, pues a ¿dónde fue a parar nuestro dinero? ¿Por qué la verdad no sale a la luz? ¿Por qué tanto obstáculo para que nos hagan justicia? ¿Acaso dicen la verdad?”, cuestionan en un documento signado por los 3 mil campesinos afectados.


Debido a ello, los productores cañeros solicitaron a Herrera Beltrán “desmentir a aquellos que le atribuyen culpa”, y obligarlos a resarcir el daño causado, ordenar a la PGJ que se agilicen las denuncias interpuestas, para que se imparta justicia, y que los líderes y exlíderes de la CNC les devuelvan “lo robado”.


Una comisión de representantes de los campesinos fue recibida por funcionarios estatales, sin embargo, exigieron tener una audiencia directa con Herrera Beltrán, quien en diciembre pasado se comprometió a atender el caso, “pero es la fecha que no hay resultados”.


Publicado por Thomas Quintero Buendia en: Agenda Veracruz

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