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Por Porfirio Muñoz Ledo

Quienes suponíamos mayor oficio político y experiencia legislativa en el PRI fuimos desencantados por la “iniciativa Beltrones”. Es un aborto tardío que no rebasa la trampa anunciada de las empresas “espejo”, desnuda contubernios con sectores del gobierno y exhibe voracidad por las cuotas de poder y los negocios.

El proyecto parece ciertamente un espejo, por la claridad de sus intenciones y el remedo jurídico y semántico de la iniciativa calderonista. Mientras ésta abría claramente rendijas y recubrimientos legales a la inversión extranjera, aquélla propone crear válvulas o exclusas con el mismo objetivo: los “organismos descentralizados de carácter estratégico filiales de Pemex”, creados “por decreto”.

La intentona de “balcanizar” la empresa so pretexto de flexibilizarla obedece al diseño de repartir territorios burocráticos, sindicales y mercantiles con la multiplicación de consejos de administración, contratos colectivos y concesiones a particulares. Maniobra semejante a la de 1995 con las petroquímicas, que se multiplicaron en 64, de las cuales luego 42 fueron disueltas o “desincorporadas”.

Dice con razón Claudia Sheinbaum que el “eje central” del proyecto “es la participación del sector privado en las áreas estratégicas de exploración, extracción, refinación, almacenamiento y distribución de los hidrocarburos”.

Cualesquiera que sean los contratos, se transferirían a particulares partes de la “renta petrolera” que corresponde a la nación.

Es pues el mismo felino y desgraciadamente del mismo domador. En tiempos de reajuste hegemónico sobre los hidrocarburos y expansión de la “seguridad energética” de las grandes potencias, se requieren decisiones para las grandes potencias, se requieren decisiones para reducir la exportación de crudo, incrementar la producción petrolífica y petroquímica, emprender una reconversión científica y tecnológica, impulsar las energías nuevas y garantizar nuestra soberanía sobre esos procesos.

La iniciativa pavimenta por el contrario la ruta del ASPAN mediante una metodología mañosa, que refuerza la intermediación de la clase política con capitales privados e intereses extranjeros. Se dice que es un proyecto de otro ritmo, más articulado a largo plazo que el de Calderón. Así es porque no está concebido para rescatar al actual gobierno, sino para favorecer los intereses del PRI presentes y futuros.

Remite al Fobaproa de 1998. Cuando la mayoría del Congreso, con el respaldo de la opinión pública —y de una consulta popular— rechazaba la conversión de los pasivos bancarios en deuda pública, súbitamente el PAN llegó a un acuerdo con el gobierno. La deuda pasó a los contribuyentes y se creó el IPAB para administrar los suministros presupuestales, los bienes y las enajenaciones.

Zedillo salió del hoyanco y a contrapelo de sus intenciones de equilibrio político, selló una Santa Alianza sobre bases pecaminosas. Se echó toda la tierra disponible encima de las operaciones ilícitas y los favores indebidos para que en

la misma barca se salvaran la tecnocracia transexenal, los empresarios aliados de la clase política y los deudores panistas y para que los banqueros internacionales se quedaran a la postre con el control de todo.

El plan implica la total amnistía para los abusos y despojos cometidos, un marco institucional para la complicidad política, el reparto de los negocios, la transnacionalización de los beneficiarios mexicanos y la sumisión del interés nacional a la derecha estadounidense. La consagración del coágulo oligárquico encapsulado en un bipartidismo coágulo oligárquico encapsulado en un bipartidismo aparente.

Extraña que algunos despistados y otros pícaros del sector progresista estimulen —a cambio de migajas— la contribución a ese proyecto vía una “iniciativa legal”. Esta no podría presentarse antes de que terminen las consultas porque quedaría incluida en el NO y entonces resultaría extemporánea.

Lo que deberíamos presentar es un conjunto de políticas que terminen con la depredación y la castiguen, una iniciativa presupuestal, una reforma hacendaria y un Plan Nacional de Energía en el que encarne nuestro proyecto alternativo de nación.

Tomado de Revista Electrónica Revoluciones No. 18

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En política, a veces lo importante es la cantidad –es el caso de los procesos electorales- pero en otras lo que cuenta es la intensidad. Desde esta perspectiva, y en tanto que llegamos a la fecha marcada en el calendario electoral para la siguiente elección nacional, la izquierda va a echar mano de ese recurso donde le lleva ventaja al PAN, al PRI y a todo el amplio espectro de poderes fácticos: la intensidad del compromiso político.

En dónde Estamos. Terminaron las sesiones en el Senado en torno a la propuesta del Gobierno para modificar el marco legal de la actividad petrolera. El PRI ya sacó su propia propuesta de reforma petrolera y, finalmente, tuvo lugar la primera etapa de la consulta ciudadana auspiciada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en torno a los proyectos hasta ahora presentados pero, sobre todo, en relación a la idea de abrir aún más el campo de los hidrocarburos a las empresas privadas como vía para modernizar esa industria.

Los eventos y argumentos en relación al futuro de Pemex, no parecen haber modificado significativamente las posiciones al interior del pequeño círculo en el que vive la clase política mexicana. No es particularmente aventurado suponer que las intenciones de los diferentes actores siguen siendo las originales, pues el acercamiento entre las posiciones del Gobierno y su partido con el PRI se daba por descontado desde el principio. Y si en más de tres meses nadie ha modificado realmente su posición en torno al problema petrolero –y que es sólo un reflejo del desacuerdo de fondo sobre el proyecto nacional-, entonces únicamente se compró tiempo, pero se sigue sin encontrar el cauce apropiado para administrar de manera satisfactoria las grandes diferencias políticas, sociales y culturales que caracterizan el momento actual.

Los Proyectos.

El Gobierno y su partido desean extraer más petróleo y lo más rápidamente posible para: a) aprovechar los altos precios de ese recurso natural para contar con más ingresos fiscales sin tener que hacer una auténtica reforma fiscal; b) dejar en manos del capital privado la construcción de nuevas refinerías más la exploración y extracción de petróleo en aguas profundas, de esta manera se logra un triple propósito: primero, no tener que prescindir de los recursos de Pemex para el erario; segundo, no tener que transformar realmente a Pemex atacando la corrupción de sus administradores y de su sindicato, un buen aliado de cualquier Gobierno; tercero, hacer de los grandes consorcios petroleros que lleguen a explotar el petróleo, aliados políticos de peso.

Al presentar su proyecto de reforma petrolera el PRI no ofrece una alternativa real a la del Gobierno y por eso Felipe Calderón ya le dio el “visto bueno”. Lo que el PRI pretende es reformular desde el centro político este proyecto al proponer la creación de empresas especializadas propiedad de Pemex para que formalmente ellas se hagan cargo de la refinación, transporte y almacenamiento de hidrocarburos, pero puedan firmar contratos con terceros y por esa vía pueda admitirse al capital privado en los tres sectores donde lo quieren el Gobierno y su partido. Por lo que se refiere a la exploración y extracción en zonas difíciles, el plan del PRI es hacerlo mediante contratos con consorcios privados, pero sin atar el pago al valor de la riqueza que se descubra, como ha sido el caso con los adversos “contratos riesgo” inaugurados por Miguel Alemán. Finalmente, la iniciativa priista sostiene que no es sólo petrolera sino energética pues propone que se destine una parte, aunque no sustantiva de los ingresos de Pemex para introducir a México en la etapa de las energías alternativas. Desde luego, esta iniciativa, como la del Gobierno, no dice nada respecto a esa piedra de molino que desde hace mucho lleva Pemex atada al cuello: el sindicato petrolero.

La izquierda aún no da forma a su proyecto, pero se ha presentado como la fuerza que reivindica el legado cardenista y que desea volver a hacer de la actividad petrolera estatal, el centro del nacionalismo mexicano y de la política social. Es por eso que las líneas generales de su proyecto consisten en mantener toda la actividad petrolera como responsabilidad exclusiva de Pemex, pero permitiendo que la empresa mantenga utilidades suficientes como para reinvertir hasta revertir el estado lamentable en que le ha dejado una política que sólo ve en Pemex al gran proveedor de impuestos para un Estado que sigue captando en impuestos apenas la mitad de lo que logra en otros países de características similares a las de México o un tercio de lo que es usual en los países de la Europa Occidental.

Como única fuerza de oposición real, la izquierda no tiene hoy posibilidades de derrotar en el Congreso una iniciativa privatizadora PAN-PRI. La alianza de estos partidos es ya un patrón que se ha seguido en todos los momentos clave del enfrentamiento izquierda-derecha a partir de la época de Carlos Salinas. Además, la brutal división interna del PRD que se agudizó a raíz de la derrota electoral de 2006, ha llevado a que ese partido tenga que dividir sus fuerzas luchando en dos frentes: uno contra la derecha y otro el creado por el choque entre Nueva Izquierda e Izquierda Unida.

Sin embargo, ese PRD en guerra civil, pero forzado por el movimiento social creado por AMLO, y que tiene como núcleo al Movimiento en Defensa del Petróleo, ha logrado llevar a cabo una resistencia que ha tenido mejores resultados de los que podrían suponer sus obvias debilidades. En efecto, en abril pasado, alcanzó a impedir la aprobación de la iniciativa petrolera de Calderón y con su consulta popular dio voz, en este tema, a una parte de la ciudadanía. Obviamente que el Gobierno y la derecha han descalificado la consulta subrayando que millón y medio de opiniones ciudadanas no es un número representativo del gran espectro político mexicano. Sin embargo, la cifra es significativa si se tiene en cuenta que el ejercicio se llevó a cabo con un mínimo de recursos y a contrapelo del Gobierno Federal y de la mayoría de los estatales, en contra de dos de los tres partidos dominantes, en contra de la mayoría de los medios de comunicación, de la posición de los grupos empresariales y de la Iglesia Católica.

La Política del Salmón.

En política, a veces lo importante es la cantidad –es el caso de los procesos electorales- pero en otras lo que cuenta es la intensidad. Desde esta perspectiva, y en tanto que llegamos a la fecha marcada en el calendario electoral para la siguiente elección nacional, la izquierda va a echar mano de ese recurso donde le lleva ventaja al PAN, al PRI y a todo el amplio espectro de poderes fácticos: la intensidad del compromiso político. Por ahora y quién sabe por cuánto tiempo más, la izquierda –al menos esa parte que se identifica con las posiciones de AMLO- va a tener que aguantar las dificultades de vivir como los salmones y nadar contra la corriente. La energía para sostenerse en esa situación la va tener que sacar tanto de sus convicciones como de la frustración y rabia que provocaron en ella la forma en que se condujo la última elección presidencial. El encono alrededor de la política petrolera no es más que la manifestación más obvia de un problema más profundo y serio. La atmósfera envenenada en que se desenvuelve hoy la política mexicana tiene su origen inmediato en la decisión de la derecha de no apegarse al espíritu de la competencia electoral democrática, ese espíritu al que ella apeló tantas veces en su lucha contra el autoritarismo priista y que, finalmente, se materializó al concluir el siglo pasado y que fue justamente lo que le permitió llegar al poder en 2000.

El compromiso de la derecha triunfadora con la competencia leal en las urnas se evaporó ante la posibilidad de que al final del sexenio hubiera una nueva alternancia en favor de la izquierda. El espíritu democrático en el PAN y en los círculos del poder económico fue sustituido por una mezcla de gusto por el poder recién conquistado, resabios anticomunistas, prejuicios sociales y temor a las mayorías de desposeídos. Esa mezcla condujo al desafuero de AMLO, a la campaña del miedo y a la intervención ilegal del presidente y de los empresarios en el proceso electoral de 2006. En estas condiciones la negociación serena y de buena fe entre izquierda y derecha es imposible.

El Choque de los Trenes

Una izquierda que considera que en el proceso institucional, y por malas artes, se le cerró el paso al triunfo no le queda más alternativa que aceptar su marginación o recurrir a lo que es su fuerte: la movilización. Pero en un país políticamente crispado, con profundas divisiones de clase y afectado por la crisis económica mundial, la política de la movilización puede llevar a un choque, como a un nivel local ocurrió en Atenco y en Oaxaca. Esa eventualidad es la que debió de ser tomada en cuenta años atrás por los que al inicio de la consolidación democrática decidieron poner sus intereses por encima del “bien común”. En fin, hoy que la posibilidad del choque de los trenes ha vuelto a surgir es urgente encontrar al guardagujas eficaz.

Tomado de: Kikka Roja

Jorge Octavio Ochoa

El Universal

Ciudad de México Miércoles 30 de julio de 2008 16:30

La Auditoría Ciudadana Independiente de la consulta sobre la reforma energética, dio a conocer hoy un segundo informe preliminar sobre la jornada realizada el pasado domingo en el Distrito Federal y otras nueve entidades del país.

El informe está basado en los reportes proporcionados por 205 auditores desplegados en 740 mesas receptoras de la consulta en 89 municipios de las nueve entidades del país y siete delegaciones en el Distrito Federal.

Según este informe, 96% de las mesas fue instalado en los lugares donde indicó la publicación previa; en 53% de ellas hubo al menos tres responsables y en 35% hubo dos.

En 87% estaba el material completo; en 2.8% no hubo lona de ubicación; en 97% se proporcionó la información solicitada por los auditores y se registró debidamente a los participantes.

En 98% se utilizó tinta para marcar a los votantes; sólo en 2% se detectó acarreo; en 1% se detectó a personas obsequiando objetos o boletos a cambio de la participación.

La Auditoria Ciudadana asegura que hubo apego en los procedimientos de la consulta a los principios de certeza y transparencia para garantizar la libre expresión de la opinión de la ciudadanía en la materia consultada.

Los incidentes reportados y documentados no afectan ni alteran de manera significativa el ejercicio libre de participación de la ciudadanía, excepto por la falta de condiciones para la secrecía y la privacidad, que se denunció desde el primer informe.

Laura Itzel Castillo/Blog Revoluciones

Aunque el oficialismo insista en descalificar la consulta ciudadana del domingo pasado, se puede afirmar sin aspavientos que fue todo un éxito. Aún faltan dos etapas, de las tres en que se dividió este ejercicio ciudadano —en algunos estados se votará el 10 de agosto, en otros el 24 del mismo mes—-, pero el primer evento superó las expectativas de los organizadores.

La consulta no es vinculante, aunque sí tiene un efecto político. Sólo los necios e irresponsables lo ignoran. Esta actitud tampoco resulta sorpresiva. Es la misma que han asumido, desde diciembre de 2006, casi todos los miembros de la coalición derechista que llevó fraudulentamente al poder a Felipe Calderón.

Qué pena, pero no aprenden. No se dan cuenta que México es un polvorín que puede estallarles en las manos. De manera cada vez menos vergonzante, asumen como propia la conducta y la truculencia de aquel ex presidente de triste memoria, de origen priísta, a quien el PAN acusó de apropiarse de su ideología y propuestas; el que dijo, al final de su administración, refiriéndose a la oposición de izquierda: “Ni los veo, ni los oigo”.

Ni la toma de tribunas, ni el contundente NO emitido por un millón y medio de ciudadanos respecto a las iniciativas calderonistas, los hace retroceder. La derecha quiere seguir adelante con sus planes. Ilusos y torpes si creen que el movimiento cívico encabezado por el presidente legítimo, Andrés Manuel López Obrador, dejará que consumen este atraco a la nación.

La iniciativa del PRI fue la misma gata aunque revolcada. Mantuvo la entrega de una parte de la renta petrolera a las trasnacionales que tanto trabajo nos costó expulsar. Era previsible, viniendo de quien vino: Manlio Fabio Beltrones.

Este policía político, formado en los sótanos del régimen priísta, se ha convertido en un personaje poderoso, a consecuencia de la ilegitimidad de origen de la actual administración federal. Carlos Loret de Mola lo identifica como el jefe del presidente espurio. Sin embargo, el periodista se equivoca. El ex gobernador de Sonora sólo es el operador político de un personaje mayor. El verdadero patrón, el capo de capos, responde al nombre de Carlos Salinas de Gortari.

¿Y qué sigue después de la consulta, si no se respeta el sentir ciudadano?, se pregunta mucha gente. La respuesta es variada pero, al final, existe sólo un camino para detener la intentona privatizadora de nuestra riqueza petrolera: la resistencia civil pacífica.

Democracia participativa

Democracia participativa

Crónica de la Consulta Ciudadana en el D. F.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Cómo habría que explicarle a nuestra clase política que lo que la ciudadanía está expresando por diversas vías, son mensajes más que evidentes de la necesidad de cambio de rumbo? México no puede ni debe ya seguir por el camino de la simulación democrática, so pena de un estallido social que complique aún más la ya de sí compleja y polarizada vida política nacional y su acompañante, el estancamiento y retroceso que acusa la economía.

Si lo que se pretende es involucrar a toda la sociedad en la búsqueda de respuestas a la problemática que se vive, este involucramiento no se logra ni por decreto ni por voluntarismo cupular. La sociedad tiene por si misma, desde la profundo de sus entrañas, que generar el impulso necesario para, a partir de una conciencia colectiva, le concite a asumirse corresponsable en la construcción de su presente proyectado al futuro. Lo que no es posible en tanto la mayoría transite su vida cotidiana bajo el velo de la desinformación, la manipulación y el engaño, que desde la cima del poder se le impone.

Lo cual salta a la vista en el reciente ejercicio de participación y consulta ciudadana. Los mismos que desde el poder niegan a la población la posibilidad de estar informada, han sido los primeros que agitar el argumento en contra del ejercicio democrático, de que la ciudadanía no cuenta con elementos de juicio para expresarse en torno a una temática de indudable interés para la Nación. Descalificando el legítimo interés de un importante segmento de la sociedad por participar en el debate, expresando su opinión en un asunto que compete a todos los mexicanos.

Y por si fuera poco, la reacción no duda en insistir en despreciar la inteligencia del pueblo de México, sacando de entre las “momias de Guanajuato” a un personaje ya juzgado y condenado por la historia reciente de este país, elevándolo al primer nivel decisorio del partido en el gobierno, “por haber dado futuro y democracia a México”. Ninguno de los partidos políticos que se ostentan como oposición, elevó su más enérgica condena frente a este hecho deleznable. Con su silencio se hacen cómplices de tal desprecio a la inteligencia popular.

Como también resulta harto sintomático de tal desprecio el que la clase política nacional en pleno, aplauda el papel protagónico que desde Los Pinos se asigna a otro personaje salido de las catacumbas, la auto asignada líder moral vitalicia del SNTE, en una simulada reforma con la que se pretende elevar la calidad educativa en México. Premiándose el corporativismo, la corrupción, la impunidad, y el retroceso democrático, como paradigmas del progreso y la modernidad.

Vaya necedad y que necesidad de restregarle en el rostro a las mayorías de este país, el papel de menor de edad que la cúpula del poder le asigna en la asimétrica relación entre mandantes y mandatarios. Reduciendo la legitimación del ejercicio del poder público a un mero asunto de retórica. Y aún así, la clase política se llena la boca llamando a la llamada “sociedad civil” a sumarse a presuntas soluciones a problemas que aquejan al país, que por principio, excluyen a la ciudadanía de su derecho a la participación democrática.

Hoy un renombrado comunicador veracruzano, me reiteró que la democracia representativa se legitima, de principio a fin, con el sufragio mayoritario a favor de los mandatarios electos, así se obtenga tal mayoriteo por un voto de diferencia. Si el pueblo se equivoca a la hora de elegir, “se chinga” y esperará su próxima oportunidad. En ello se sustenta la democracia simulada de este país.

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Se puede señalar que aunque el resultado de la consulta no sea vinculatorio, está será o mejor dicho ya es un referente obligado en la historia política del país, más allá de las implicaciones políticas que traerá aparejadas, entre ellas el reacomodamiento de las fuerzas políticas del país y de sus representaciones al interior del Congreso de la Unión.

Decimos que será un referente porque marca un hito en que el pueblo de México ante una precaria difusión de este ejercicio salió a expresarse y supo responder al llamado de las fuerzas progresistas de nuestro país. Hacemos incapié en la precaria difusión puesto que los grandes medios de comunicación y sus empleados, conductores de noticieros, columnistas, los llamados líderes de opinión, no cesaron en los días previos en descalificarla e inducir a sus radioescuchas y televidentes a la no participación.

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Observadores Internacionales Visitaron más de 40 Mesas Receptoras de Opinión.

Como un ejercicio ciudadano ejemplar, calificaron a la Consulta Ciudadana sobre la Reforma Energética, integrantes de la Delegación de Observadores Internacionales de Paraguay, Uruguay y Bolivia, luego de un recorrido por 40 Mesas Receptoras de Opinión. En conferencia de medios, los observadores internacionales Carlos Berón del Partido Comunista de Paraguay, Juan Canessa del Frente Amplio de Uruguay, Gerardo García del Movimiento de Socialismo de Bolivia, así como el presidente de la Comisión de Participación Ciudadana de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Humberto Morgan, y el promotor de la delegación, Alfredo Rojas Díaz Durán; detallaron los resultados de su participación en este ejercicio ciudadano. Señalaron que el proceso tendrá un peso político y la calidad moral para que una vez que se tengan los resultados finales, tanto el Gobierno de la Ciudad en conjunto con la ALDF, dirijan los resultados al Senado de la República.

El promotor de la Delegación de Observadores Internacionales, Alfredo Rojas Díaz Durán, indicó que en la Consulta Ciudadana también participaron personalidades de Vietnam, Rusia, Irán, Nicaragua, El Salvador, Estados Unidos y Canadá. En su oportunidad, Carlos Berón del Partido Comunista de Paraguay destacó que constataron que la consulta se desarrolló con total normalidad, sin incidentes que pudiera perturbarla, tanto de los organizadores como de parte de los ciudadanos.

“Es verdaderamente un ejemplo porque es fundamental e indispensable que a la hora de tomar decisiones de la política de un recurso como es el petróleo, para México que tiene una historia importante en el plano de preservar sus recursos naturales, sea la decisión popular la que determine el destino de la explotación del petróleo en México”, afirmó. En tanto, Juan Canessa del Frente Amplio de Uruguay subrayó que la conciencia cívica de los ciudadanos que participaron voluntariamente fue satisfactoria, aunque algunos, no pudieron emitir su opinión al no ser residentes del Distrito Federal. Por su parte, Gerardo García del Movimiento de Socialismo de Bolivia, puntualizó que visitaron más de 40 Mesas Receptoras y constataron que se trató de una “buena y rica experiencia porque hemos visto con toda tranquilidad y normalidad la participación, sin ninguna agresividad, sin ningún control policial, hemos visto que los patriotas en diferentes mesas se suman y están participando normalmente”.

Agregó que ésta es la mejor forma de hacer consultas al pueblo, porque en su determinado momento, éste tiene derecho a decidir sobre las riquezas del país.

fuente

Sondeo: 84.7% vota no en DF a privatizar áreas de Pemex

La Jornada. Domingo 27/07/08

En la consulta realizada por la firma Mitofsky, 82.9 por ciento de los participantes también se pronunció en contra de aprobar la iniciativa de reforma energética.

Sin contratiempo, la consulta energética en provincia

La Jornada 27/07/08. México, DF. Con retrasos, falta de papelería y urnas sin instalar se inició este domingo la jornada de consulta sobre la reforma energética en Tlaxcala, Hidalgo y Baja California Sur; no así en Guerrero, donde no se reportaron anomalías. Semejante situación también se reporta en el estado de México, Michoacán, Morelos, San Luis Potosí y Veracruz.

En este último estado se informó que en Xalapa, las 750 boletas de las mesas colocadas en la plaza Sebastián Lerdo de Tejada, a un lado de la catedral y frente a palacio de gobierno se agotaron en tan sólo cinco horas. “La consulta, un éxito. Boletas agotadas”, fue el cartelón colocado en el zócalo xalapeño.

La consulta sobre la reforma energética en este estado se realiza con normalidad en 209 de los 212 municipios donde se distribuyeron 692 mesas receptoras de opinión, informaron las dirigencias de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia.

También en Jalapa, el diputado local del PAN, Marco Antonio Nuñez se presentó a la mesa de votación para participar en la consulta y aclaró a los medios informativos que no iba en un afán de generar confrontación ni a descalificar el plebiscito. “Como ciudadano vine a dar mi voto por el sí a la reforma, solo ejercí mis derechos”, explicó.


Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Poder sin sociedad tiende a engendrar sociedad sin poder”

André Gorz

Faltando unas horas para el inicio de la Consulta Ciudadana sobre la reforma petrolera, en la que un importante segmento de la sociedad mexicana habrá de manifestarse a favor o en contra de las iniciativas que en la materia Calderón Hinojosa pusiera a consideración del Congreso de la Unión, lo destacable no es el resultado en sí de este ejercicio democrático, descalificado por la reacción y encubierto por el silencio casi total de los medios de comunicación de masas. No. Lo que a mi juicio vale la pena rescatar es que pese al cerco informativo y la andanada de descalificaciones, incluida la del fuego amigo, un sector consciente de la población contribuirá, al emitir su opinión, a ratificar, entre otras cosas, que:

La democracia representativa en México, que el pueblo como mandante hace descansar en sus mandatarios, ya no responde a sus fines. En tanto la voluntad popular expresada en las urnas, ha sido secuestrada por una clase política insensible, acomodaticia y corrupta;

Un importante segmento de la población pretende reivindicar, por la vía pacífica, el derecho ciudadano a la participación democrática en la toma de aquellas decisiones que competen a todos los mexicanos. Exigiendo de los mandatarios el respeto irrestricto a la voluntad de los mandantes;

La polarización social y política que divide a los mexicanos, a dos años de distancia de las elecciones presidenciales del 2006, lejos de atemperarse se profundiza. Lo que sólo puede atribuirse a la manifiesta incapacidad del sub sistema de partidos políticos, para conciliar los diversos intereses encontrados en el seno de una sociedad plural, enferma de desigualdad, pobreza, corrupción e impunidad;

Frente a la inquietud social y política que ha generado la propuesta gubernamental de reformas y adecuaciones en la industria petrolera, está en curso un proceso creciente de pérdida de credibilidad de las instituciones republicanas, en detrimento de la gobernabilidad;

La irrupción en la vida social de México, de una nueva cultura política de participación ciudadana, refleja la tendencia internacional orientada a un nuevo ascenso de masas, que reivindica el nacionalismo revolucionario como vía para avanzar en la defensa de la soberanía sobre recursos estratégicos escasos, como los energéticos, el agua y los alimentos.

La consulta ciudadana va, y si lo que refleja no es tomado en cuenta por la clase política para actuar en consecuencia, reduciendo la brecha que separa a mandantes de mandatarios, reconstruyendo los cimientos de la débil e incompleta vida democrática de México, el pueblo se los demandará por caminos nada deseables que todos habremos de lamentar. No se puede seguir pretendiendo que el sol se puede tapar con un dedo.

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Eduardo Pérez Roque

Como es de todo sabido, el próximo domingo 27 de julio, 10 y 24 de agosto se realizará la Consulta Ciudadana por la No Privatización del Petróleo a la que convoca el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo y con la cual culmina una etapa de una lucha en la que el pueblo de México se ha unido más allá de siglas partidistas, sectores sociales u orígenes ideológicos.

Manifestamos que con esta consulta culmina una etapa más, apenas concluido el debate convocado por el Senado de la República, de la actual lucha del pueblo de México por seguir siendo propietario de una de las fuentes de ingreso más fuertes con que cuenta la nación, ya que esta cruzada seguirá al votarse en el Senado de la República la iniciativa enviada por el Ejecutivo Federal y que atenta contra la historia de México, aunque se quiera cubrir con falacias técnicas, financieras, jurídicas y políticas.

Pero más allá de todos los aspectos que hemos mencionado, se tiene que expresar que estamos ante una lucha ideológica entre derecha e izquierda, lo que significa que estamos entre dos proyectos de nación, dos visiones del país, dos perspectivas del futuro de México y, por lo tanto, ante dos alternativas de acción colectiva, dos tipos de actuar político, dos sentidos sociales del quehacer individual ante los cuales no podemos permanecer con una actitud pasiva, como ciudadanos que no cumplen con su obligación de participar en las grandes decisiones de nuestra patria.

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