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Tag Archives: corrupción

Pulso crítico

 Enrique Olivera Arce

La solidaridad nos hermana. Con reconocimiento y afecto para Aurelio Contreras Moreno. Un periodista más sufriendo los embates de lo absurdo.

Caray, en todos lados se cuecen habas y la sensación de inseguridad es la constante.

Si no es por una cosa es por otra que la sociedad no está tranquila, aunque hay de inseguridad a inseguridad, pues lo mismo tiene que ver con corrupción e impunidad y violencia desatada sea por un fenómeno natural catastrófico, o de criminalidad consecuencia del deterioro lo mismo del tejido social que del estado de derecho, que la que provoca en el ánimo de la gente un salario que no alcanza para maldita la cosa , el no tener lo suficiente para atender la salud y educación de los hijos o el pago de la hipoteca.

Sea cual fuere la causa, motivo o razón, la sensación de inseguridad o su materialización, se hace presente en todos lados y sin distingo de estrato social, militancia partidista, o lugar de residencia; haciéndose acompañar por la terca incertidumbre del no saber a ciencia cierta que nos depara el mañana, cercano o lejano pero siempre incierto y azaroso.

Como carga no deseada y de la cual no podemos desprendernos, guarda estrecha relación con el cómo y a que grado se percibe; cómo nos afecta en lo individual y colectivo, o bien, como pretendemos ignorarla para hacernos menos pesada la existencia.

Pareciera que como muchas otras cosas que no alcanzamos a entender del todo, lo más cómodo es aceptar que la inseguridad es permanente compañera de camino de la naturaleza humana. Nada es seguro, todo es incierto y vencer la percepción o sensación de inseguridad es el pan nuestro de cada día. Enfrentarla y atemperarle es el reto y tarea cotidiana.

Toda esta verborrea viene a cuento mientras leo, por un lado, que en Veracruz o en Tamaulipas la percepción de inseguridad frente a la violencia criminal, venga de donde venga y sea cual fuere su grado o intensidad, cobra prioridad en la jerarquización de preocupaciones de la gente. De esta percepción se alimenta lo mismo el discurso oficial que el río de tinta que vuelcan los medios de comunicación para estar en sintonía con las audiencias. Nada pareciera ser más importante que la amenaza desquiciante directa o indirecta de ser víctima de una violencia desbordada en la que hombres y mujeres de a pie se ven reducidos a “daño colateral”.

En tanto que, en otras latitudes, como es el caso de la sociedad yucateca, en el imaginario colectivo la amenaza que genera inseguridad, es aquella que atentando contra la salud de las personas, gira en torno al piquete de un mosquito infectado y trasmisor del dengue o más grave, de la fiebre chikungunya. Esta amenaza toca todos los hogares, pobres o ricos, ocupa un lugar privilegiado en los medios de comunicación, y es motivo de preocupación lo mismo en autoridades y partidos políticos, que entre empresarios y académicos.

Nada hoy día inquieta más a los yucatecos y a los que sin ser nacidos en estas tierras peninsulares radican en esta entidad federativa, que ser una víctima más de la chikungunya. De ese tamaño es la paranoia colectiva y de ese tamaño es la capacidad para minimizar o ignorar amenazas de otra índole, que las hay.

Luego todo es relativo y, en este mosaico plural y diverso que es México, como en la Viña del Señor, hay de todo, todo cabe, y todo es posible. Si no es el piquete de un mosquito otra cosa será, pero la inseguridad al igual que la corrupción impune, está presente y nos iguala alimentando nuestros miedos.

Hojas que se lleva el viento

Tal es nuestro estado de sumisión frente a un régimen político que nos mantiene secuestrados, que ante la catástrofe de un gobierno fallido como el de Veracruz, la sociedad espera que sea el gobierno federal el que venga al rescate poniendo a Javier Duarte a buen recaudo. El gobernante y sus marionetas lo saben y en consecuencia actúan como actúan, burlándose lo mismo de las instituciones republicanas que de la voluntad mayoritaria de una población que, en su descontento y hartazgo, es incapaz de hacer valer el papel que la democracia representativa le asigna como mandante. Que pena. Así, no tiene ningún sentido la queja, la crítica o la denuncia, si como pueblo no estamos dispuestos a considerarnos ciudadanos y actuar responsablemente tomando al toro por los cuernos.

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De lo que podemos estar seguros y no hay indicios de que las cosas sean diferentes, es que en Veracruz el proceso sucesorio que desembocará en la elección para dos años del sucesor del Sr. Duarte de Ochoa, se descarriló en medio del pantano, reduciéndose a un pedestre pleito callejero en el que de todo se vale. Ofreciendo la vida política en la entidad, a propios y extraños, nauseabundo escenario en torno al cual gravita lo mismo la crisis económica, el creciente deterioro social o las finanzas públicas quebradas de un gobierno inconsecuente y fallido. En este marco, quien parece llevar la peor parte es el partido en el gobierno, habiéndose fracturado y derrumbado gracias a los buenos oficios del gobernador, lo ganado por los senadores tricolores en su proselitismo adelantado, quedó atrás, reducido a frases hechas, falsas denuncias y afán desmedido por decir lo que los veracruzanos lastimados y ofendidos, quieren escuchar. La idea de rescate de una entidad federativa siniestrada, es letra muerta y, frente a Yunes Zorrilla y Yunes landa, Juan de los Palotes en medio del desmadre generalizado se siente con tamaños para contender por la minigubernatura. Facil, sólo hay que subir al ring de barriada y entrarle al intercambio de mordidas y piquetes de ojos.

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Ciego e insensible a todo lo largo de su vida pública, Javier Duarte de Ochoa pareciera estar despidiéndose de los veracruzanos, haciendo público su “legado histórico”.

Sin tener la menor idea de lo que sucede en su entorno y el mal que con su pésimo desempeño causara a Veracruz, el aún gobernador evidencia que el revoloteo de mariposas en su cerebro ya no le permite el afrontar su mandato con lucidez y responsabilidad. Sólo en un estado grave de insanía mental es posible afirmar que la administración pública veracruzana en los tiempos que corren es sólida y confiable. Y que ello constituye el legado que se deja a las nuevas generaciones.

Triunfalismo sin sustento en medio del desorden administrativo, endeudamiento que raya en el absurdo y corrupción impune, ha sido la constante del paso de Javier Duarte en el servicio público. Así lo registra la realidad real y así quedará inscrito en la historia de Veracruz. Este es el legado que los veracruzanos perciben, dejará el mandatario cuando de manera pública y expresa en amplios círculos de la sociedad se exige renuncie y deje el paso libre a un proceso sucesorio lo más pacífico y constructivo posible.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 14 de 2015.

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Si alguien debería saber de la relación entre política y economía, lo es sin duda el presidente de la Comisión de Hacienda del senado de la república. Con información privilegiada y hablando el mismo idioma del secretario Videgaray, José Yunes Zorrilla debe contar con elementos de juicio suficientes para afirmar con toda seguridad  que “…El país va caminando en la dirección correcta no obstante lo volátil y complicado del entorno internacional”.

Tal afirmación implica, por un lado, conocer a detalle el entorno internacional a que hace referencia y lo insoluble de una crisis globalizada que representa para el mundo entero algo más que una simple amenaza. Por el otro, antecedentes históricos, situación actual y tendencias para el futuro inmediato, tanto de la economía nacional como de las políticas públicas que animan al proyecto neoliberal de país que impulsa el Sr. Peña Nieto. Esto le coloca en el quehacer político como uno de los hombres del presidente responsables de estrategia y conducción del México de nuestros días.

Luego no habría razón para que hombres y mujeres de a pie, sin mayor conocimiento que lo que se nos ofrece mediáticamente, podamos albergar la menor duda de que el senador veracruzano está en lo cierto al afirmar que México camina en la dirección correcta. Y sin embargo, no convence, como tampoco convence en su totalidad el proyecto de país que se nos impone. Correspondiendo al propio Estado mexicano, con la información que difunde y pone a disposición de la audiencia, el alimentar desconfianza e incredulidad.

Si nos atenemos a lo que por un lado difunde el Banco de México, el INEGI, y la propia Secretaría de Hacienda, la información respecto a la marcha presente y futura de la economía nacional y su caldo de cultivo social que le arropa, es contradictoria y resta congruencia al triunfalismo que pareciera carecer de sustento, con el que se afirma que todo es miel sobre hojuelas  a pesar del entorno internacional negativo,  que condiciona sistémicamente el comportamiento de la economía y finanzas públicas de cada país, chico o grande, débil o poderoso  que sea.

Está claro y así debemos entenderlo, que el senador Yunes Zorrilla no se manda solo, como tampoco el propio Secretario de Hacienda. Su estrecha vinculación con el presidente Peña y su compromiso con el proyecto neoliberal de país, obliga, entre otras cosas, a mostrar y exaltar lo positivo de la estrategia neoliberal, ya que mostrar el lado oscuro no sería políticamente correcto. Luego el triunfalismo debe tomarse con cautela para que, en su momento, no nos agarren con los dedos tras la puerta.

Y digo que con cautela, porque el confiar en exceso en el triunfalismo gubernamental tiene consecuencias, como ha quedado demostrado en Veracruz.

Más aún, cuando es evidente que el entorno negativo internacional está más allá de las posibilidades reales del gobierno de México para paliar la crisis globalizada y sus efectos en el ámbito doméstico. Como ejemplo, bastaría saber que el peso específico de la política monetaria de USA o el precio internacional de la mezcla del crudo, es tal que como espada de Damocles, pende sobre nosotros determinando presente y futuro del quehacer económico y financiero nacional.

Y para no ir muy lejos ni meternos en honduras, también es evidente que en el terreno microeconómico, el del bolsillo cotidiano de las mayorías, el triunfalismo macroeconómico no pesa en la percepción que anida en el imaginario colectivo. A contrario sensu de la afirmación gubernamental, la realidad real se encarga de convencer a hombres y mujeres que algo anda mal en lo que se propone construir el régimen peñista. Controlada o no la inflación y la paridad cambiaria frente al US dólar, el deterioro del empleo y el poder adquisitivo del salario es creciente y permanente; la reducción del consumo familiar y el incremento de la pobreza como corolario, ya es tema cotidiano. Frente a ello no hay triunfalismo que valga.

La estrategia neoliberal es empobrecedora y excluyente, aquí, en la Unión Europea, o en China. Convencer de lo contrario en un país que arrastra a 55 millones de seres humanos en situación de pobreza y pobreza extrema, con el argumento de que gracias a las llamadas reformas estructurales,  México va por buen camino reflejándose ello en la mejoría en el nivel de vida de sus habitantes, me parece fuera de lugar.

Empero, acostumbrados ya al triunfalismo sin sustento, palabras más, palabras menos de los hombres del presidente, ni perjudican ni benefician, simplemente en el imaginario colectivo fortalecen la idea de la necesidad impostergable de cambio de rumbo.

Hojas que se lleva el viento 

Bajo el título:  Zonas económicas especiales: Nueva escalada neoliberal, el 25 de agosto del presente año comentaba en mi maquinazo que a mi entender las Zonas Económicas Especiales que propone el presidente Peña, son en esencia un paso adelante en el proyecto neoliberal del Sr. Peña, pero tambien un paso atrás para el pueblo de México. “Un giro de 180 grados tanto en la economía nacional como en las políticas públicas y la política política, que por principio de cuentas, auspiciará mayor aceleración de desigualdad y pobreza entre regiones y, al interior de cada una de éstas, polarizando y confrontando al México neoliberal “modernizante” con el México más atrasado y estancado en el subdesarrollo”.

Estimo no estar equivocado en tal apreciación. El anuncio en Puerto Chiapas del proyecto de tres zonas especiales en el sur-sureste, por su localización geográfica, potencial productivo e intencionalidad, lo dejó claro, priorizándose el interés privado por sobre el interés social más general en una estrategia de expoliación y saqueo lo mismo de recursos naturales que de pueblos enteros. Pero aún hay más, en la negociación en lo oscurito del Acuerdo Transpacífico (TPP), que signara el gobierno de México  a espaldas de la ciudadanía y a instancias del gobierno norteamericano, en el orden nacional ya se contemplaba la inserción de las Zonas Especiales de Puerto Lázaro Cárdenas, Puerto Chiapas  y el corredor Coatzacoalcos-Salina Cruz en este acuerdo multinacional que nos subordina a intereses supranacionales que se sintetizan en la frase que se le atribuye al presidente Obama: “No dejaremos a países como China escribir las reglas de la economía global”.

 Abriéndose la puerta en un acuerdo asimétrico más, a poderosas trasnacionales energéticas y alimentarias en perjuicio de la fábrica nacional, sin que mediara consulta alguna a los actores políticos, económicos y sociales por involucrar en estas regiones.

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Cuestión de enfoques. Si Juárez no hubiera muerto otro gallo cantaría, así, para el titular de Sedesol, José Antonio Meabe, si la pobreza se midiera en México en base a estándares internacionales, para nuestra tranquilidad este flagelo se abatiría en un 77 por ciento. Chingón ¿No?

Cd. Caucel, octubre 7 de 2015. 

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Pulso crítico

 Enrique Olivera Arce

Siempre dentro del marco de la especulación, rumorología y dimes y diretes mediáticos en torno a la deuda pública de Veracruz, a mi parecer destacan tres vertientes en las que amplios sectores de la opinión pública están coincidiendo y que podríamos resumir en igual número de interrogantes:

  1. Aceptando sin conceder que el monto total de la deuda es la cifra que oficialmente diera a conocer el Sr. Duarte de Ochoa, ¿en que se empleó un recurso público que obviamente no benefició a los veracruzanos?
  2. ¿En que contribuyó el multimillonario endeudamiento gubernamental al crecimiento económico y soberanía alimentaria, así como al abatimiento de desigualdad, pobreza, analfabetismo, desempleo y pérdida de calidad de vida de los veracruzanos, fijados como objetivos en el Plan Estatal de Desarrollo?
  3. ¿La reestructuración y negociación disminuirá o incrementará el monto total de la deuda pública, y en que medida resolverá en lo que resta del sexenio fallido la ineficiencia e ineficacia del gobierno duartista?

A estas interrogantes que la población hace suyas, se habría que añadir la convicción que anida en el imaginario colectivo, de que el endeudamiento es consecuencia de la corrupción y el enriquecimiento explicable e impune de un puñado de servidores públicos.

En medio de la opacidad, desinformación y defensa de lo indefendible, la obviedad de las interrogantes y las posibles respuestas, con el contundente análisis de Hilario Barcelata Chávez (Veracruz. Las falacias de la deuda pública), deja ya poco margen para seguir hilando en torno al tema del monto global de la deuda pública veracruzana. Más o menos deuda, para el caso es lo mismo, elevándose el nivel de la discusión y el debate entre la opinión pública interesada, a lo verdaderamente relevante para la vida social, económica y política de la entidad:

¿Cuándo, dónde, como, en qué, se aplicaron los miles de millones de pesos que conforman la deuda pública existente?

¿A quiénes benefició el endeudamiento con obras y servicios públicos de calidad?

La reestructuración.

Y para los que saben del paño, ¿en qué beneficia o perjudica una reestructuración de la deuda bancaria y bursátil? Toda vez que se da por sentado que la negociación implica sumar al principal tanto comisiones como capitalización de intereses y, de ninguna manera, quita o, en su caso, absorción de adeudos por parte del gobierno federal. Negociándose plazos y tasas de interés sin que disminuya y sí se incremente el monto total de la deuda.

Luego da igual si corresponde al gobierno del estado o al senador Yunes Zorrilla, el tomar la iniciativa en la negociación.

Quedando entonces la impresión en la opinión pública que lo único que se persigue con la reestructuración es que la administración pública estatal culmine el sexenio duartista libre de tropiezos y sinsabores. Dejándole el tiradero al mini gobierno entrante que recibirá una hacienda pública mermada en liquidez, y capacidad para obtener nuevos créditos, así como en capacidad de pago y garantías ante la disminución creciente de aportaciones federales y captación de recursos fiscales propios.

Amén de que el gobernador de dos años tendrá que bailar, ahora sí, con la más fea, política y socialmente, obligándose a una estrategia de austeridad y disciplina en el ejercicio del gasto que repercutirá en propósitos, objetivos y metas de crecimiento económico, en perjuicio de los sectores más vulnerables de la población.

Pues por mucho que fuere el ahorro al apretarse el cinturón, el tiempo y recursos perdidos nadie los repone, quedando imposibilitada la nueva administración para dar un nuevo y renovado impulso a crecimiento económico y bienestar social de la población.

La discusión y el debate en la opinión pública tienen para largo y el bombardeo mediático que le alimenta, no cesará en tanto la deuda sea tema del discurso proselitista de quienes aspiran a suceder al Sr. Duarte de Ochoa. Por lo pronto, y más allá de la especulación, dimes y diretes, Veracruz, en su economía y tejido social, profundiza su crisis sin que la política política frente al desastre anunciado, la pueda frenar o evitar.

¿O sí?

Hojas que se lleva el viento.

Nada esperanzador el cambio de jinetes a mitad del río en el gabinete legal del Sr. Peña Nieto. Más de lo mismo con los mismos rostros, las mismas ineptitudes y, sobre todo, con el mismo proyecto de nación sustentado en reformas y políticas públicas que la población por principio rechaza. El mismo grupo de exquisitos elitistas, aprendices de brujo e intérpretes de los intereses y recetas de los organismos financieros internacionales, pese a los propósitos del partido gobernante por enmendar la plana seguirá conduciendo al país por el negativo derrotero neoliberal de achicar al Estado mexicano en beneficio del capital extranjero. Con la agravante de que la presunta y mermada base social de apoyo con que cuenta el peñismo, se muestra decepcionada y escéptica frente a los enroques aplicados.

Para la mayoría de los medios de comunicación, el “ajuste” en el gabinete ofrece la oportunidad de especular en torno a la sucesión presidencial. Para el Sr. Peña un intento fallido por mejorar imagen y aceptación, en tanto que para la mayoría empobrecida de la población, más desigualdad, desempleo y pobreza es la expectativa para lo que resta del sexenio.

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A río revuelto, ganancia de pescadores” reza el refrán, refiriéndose a aquellas personas que sacan provecho de las situaciones de confusión o desorden, y esto es lo que se observa en la cúpula del empresariado veracruzano que aprovechando la crítica situación por la que atraviesan las finanzas gubernamentales, como decía mi abuela, se quieren agandallar trasladando el efecto del impago de bienes y servicios por parte de la administración duartista, a indefensos consumidores de a pie.

Si de alguna manera repercute en empresas y hombres de negocios la deuda pública estatal, que paguen los platos rotos los que menos tienen, vía desempleo e incremento de precios. Fórmula cómoda de la cúpula empresarial para presionar a las autoridades y quedar bien con sus agremiados.

Xalapa, Ver., agosto 30 de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No nos hagamos bolas, si recordamos como se cocinó el llamado “pacto por México”, tenemos que entender que a partir del domingo siete de junio la derecha con el PRIAN y sus satélites tienen el sartén por el mango; impulsará una mayor profundización en las políticas públicas reformistas privatizadoras, y pugnará por consolidar el modelo neoliberal de país que auspician e imponen los organismos financieros internacionales, en detrimento de la soberanía nacional, el bienestar de la gente y el futuro para las nuevas generaciones. De ahí la necesidad de construir un frente amplio de la izquierda auténtica en torno a Morena, si es que se está por un cambio verdadero por la vía electoral… Y a otra cosa mariposa.

Una de las tantas contradicciones por las que transita la sociedad veracruzana, es la que atañe a los medios de comunicación de masas. La mayoría de los medios informativos, siempre prestos a denunciar injusticias, entuertos y componendas, impunemente violentan tanto le legislación laboral vigente como los más elementales derechos humanos de los trabajadores intelectuales, técnicos y manuales que, a su servicio, hacen posible la existencia del medio y el enriquecimiento de sus propietarios.

Empresarios ricos y reporteros jodidos, señala el comunicador Luís Velázquez, destacando esta contradicción, y así es en efecto. Ya en los inicios de mi desempeño como reportero en los diarios El Imparcial de Xalapa y El Tiempo, en la capital veracruzana, lo viví en carne propia como algo inaceptable, obligándome, primero, a sumarme a la organización y puesta en marcha de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa y, más tarde, a independizar mi trabajo incursionando en el entonces incipiente periodismo alternativo con el Boletín Diario de Noticias “Correo de la Noche” buscando otros horizontes.

Transcurridos casi 50 años, con un mayor número de medios y salvo contadas y honrosas excepciones nada ha cambiado en la relación laboral entre empresas periodísticas y sus trabajadores ni los periodistas cuentan con una organización gremial sólida y unitaria que vele por sus intereses El imbricado maridaje entre medios de comunicación y poder político no sólo niega el cumplimiento de la legislación laboral por parte de las empresas atentando contra los derechos de los trabajadores, también da lugar a la simulación y perversa práctica del “chayote” o “embute” que permite a reporteros, fotógrafos y columnistas, el redondear por debajo del agua sus magros ingresos para poder sobrevivir y sostener a la familia.

O bien, propiciando la proliferación de “texto servidores”, mercenarios que se doblegan sirviendo la más de las veces a no muy claros intereses en los círculos del poder formal y fáctico.

Nada es nuevo bajo el sol en México. No hay reproche. El no contar con un salario profesional digno y remunerativo, así como con las prestaciones de ley que dan acceso a la seguridad social individual y familiar, dobla a cualquiera. La necesidad obliga y la vocación queda.

A últimas fechas, se da otro fenómeno derivado de lo mismo: Los dueños de los medios de comunicación acumulan riqueza, prebendas y canonjías y los reporteros ponen los muertos.

En este escenario se celebra año con año en el mes de junio el “Día de la Libertad de Expresión”; fecha en la que el poder político formal refrenda jugosos convenios económico financieros con los propietarios de los medios y obsequia palmaditas y migajas a los periodistas de a pie.

Y en el marco de esta contradicción es que, como un hecho paradigmático, se presenta el no esperado fallecimiento del reportero gráfico y comentarista Noé Valdés. Hombre de bien, esposo y padre ejemplar, amigo entrañable de todos y con un singular cariño para Veracruz, muere al margen de la seguridad social desprovisto de derechos laborales que constitucionalmente deberían ampararle.
Toda una vida dedicada al desempeño del periodismo en diversos medios informativos, autodidacta, discípulo de otro amigo y colega en los viejos tiempos que se nos adelantara en el camino, el recordado reportero gráfico Saúl Sánchez.

Noé destacó como talentoso y sensible artista de la lente obsequiándonos imágenes invaluables del paisaje y vida comunitaria de un Veracruz que no todos aprecian. Y al final de su fructífera existencia, los gastos de la atención hospitalaria a su quebrantada salud, servicios funerarios y un modesto respaldo post mortem a sus deudos, habrán de solventarse en parte con la aportación solidaria del gremio gracias a la colecta que promueve el también comunicador Gustavo Cadena.

“¿Dormiste bien?”, era su saludo cotidiano. Hoy le decimos, Noé, duerme bien y descansa en paz.

Paradójicamente, quienes defienden con su trabajo la plena vigencia del Estado de Derecho, culminan su paso por el terrenal camino como víctimas de la injusticia impune. Llevándose como único consuelo la palabra solidaria de los amigos y compañeros que fieles a su vocación de servicio a la sociedad, comparten infortunio.

En los festejos del Día de la Libertad de Expresión, para los trabajadores de la prensa, nada que celebrar en Veracruz y sí un sentido reconocimiento a su entrega y compromiso con una vocación y una labor no valorada por la sociedad.

El discurso hueco de un gobernador fallido que reparte lo mismo mayor enriquecimiento para unos que limosna para los más, no puede ocultar u opacar el hecho inobjetable de que para al periodista de a pie la justicia está negada. ¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

Siendo la grilla electorera en Veracruz un continuum, o cuento de nunca acabar, para nuestra clase política y sus adláteres en un solo paquete se inserta la conclusión de la elección federal intermedia, las pre campañas de quienes aspiran a la candidatura a la gubernatura de la entidad en el 2016, y el salto a la palestra de quienes aspiran a una diputación local o a una alcaldía. Esto sin dar tiempo a que se presente y apruebe la iniciativa de reforma al Código Electoral de la entidad que el Sr. Duarte de Ochoa sacará de su chistera como aggiornamento para la elección de gobernador de dos años.

Lo curioso del caso es que todos, aspirantes y suspirantes, toman como plataforma de lanzamiento para sus sueños guajiros los resultados de la elección del domingo siete, como si estos fueran algo más que un triunfo pírrico de la partidocracia y no simple acceso de unos cuantos al botín. Deterioro y estancamiento de la economía veracruzana, desempleo, pérdida del poder adquisitivo y seguridad social de los asalariados así como la percepción de un despeñadero preñado de privatización y saqueo del patrimonio público, ni motivan preocupación ni quitan el sueño a los muchos tiradores que se apuntan, y los que surjan. Mucho menos, tiene cabida en su morral lo que la población inconsulta piense al respecto. Mala señal para el futuro inmediato.

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Y si de malas nuevas y señales se trata, hay que ir poniendo las barbas en remojo. Gracias al resultado de la elección del domingo siete, la privatización del agua en México es amenaza real anunciada. En Veracruz ya prácticamente es un hecho presuntamente irreversible que, parafraseando al Sr. Peña, a pesar de las resistencias, toma a los veracruzanos con los pantalones a las corvas. Después vendrán los impuestos por ventanas, jardines y mascotas, sin nada que lo impida.

Xalapa, Ver., junio 17 de 2015.

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J. Enrique Olivera Arce

De acuerdo a la lógica formal que enseñan en la escuela, 1+1=2, luego si a 2 le sumamos 1, el resultado es tres. A la luz de este razonamiento el PRI hace cuentas alegres respecto al resultado que espera obtener en la elección de junio próximo. De acuerdo a las reglas electorales que algunos dicen que los mexicanos nos hemos dado, con un voto se gana la elección; luego si sólo votan tres ciudadanos, con dos que crucen la boleta a favor del tricolor, ya la hicieron, el PRI legalmente se levanta con el triunfo. De ahí que bajo este supuesto, al priísmo le valga si el abstencionismo o el voto nulo superan al voto efectivo.

Como lo asentado en la ley es lo que cuenta en la democracia mexicana y no la legitimidad democrática, por anticipado la cúpula del PRI canta ya su triunfo en las urnas.

Por eso resulta sospechoso el que desde la esfera oficialista, e incluso el Instituto Nacional Electoral, presuntamente ciudadano, se muestren tan preocupados ante la amenaza del fantasma del abstencionismo o el voto nulo de castigo.

¿A qué le tienen miedo si todo está a su favor?

En lo interno a la partidocracia más o menos votantes le tiene sin cuidado. La fuerza de la costumbre manda y el pueblo, “haiga sido como haiga sido”, sin chistar lo acata.

No así en lo externo, para Peña Nieto y su necesidad de legitimación en un escenario internacional que le ha dado ya la espalda, una copiosa votación en junio próximo sería su oportunidad para cacarear el triunfo de la democracia en México, validando su gestión al frente de un gobierno que se considera roza los límites de lo fallido.

El régimen político y su sistema de partidos políticos, quedaría a salvo y, con un voto de diferencia a favor del PRI y sus satélites, salvaría ante la opinión pública internacional el hoy más que cuestionado prestigio del presidente reformista.

La otra lógica

Bajo otra lógica, la del hartazgo y rechazo social, podría darse el caso de que el resultado de 1+2 para el partido en el poder no fuera 3, sino menos 2, perdiendo por un voto. Esto si la ciudadanía le tomara la palabra a la propaganda oficial, reduciendo en números absolutos y relativos tanto el voto nulo como el fenómeno del abstencionismo, pero inclinando la balanza en contra del PRI y sus aliados satélites, votándose por otra opción político electoral.

Hasta donde se alcanza a percibir en el ánimo e intención del voto en la opinión pública, la lógica del descontento y del hartazgo está imponiéndose, bajo el supuesto de que es mayor el deseo de cambio real y la voluntad de así hacérselo saber al régimen, que una dosis de más de lo mismo.

No se puede hacer de lado que la elección que nos ocupa, en esta ocasión constituye un plebiscito de facto a mitad del río, que pone a prueba la aceptación del desempeño tanto del Sr. Peña Nieto como del régimen que representa; asignándole al voto en contra del partido gobernante una especial connotación en el marco de una creciente exigencia de revocación de mandato.

El 7 de junio próximo en las urnas se verá si los mexicanos aún confiamos en el valor de espejitos y abalorios para seguir manteniendo el gatopardismo y la simulación democrática, o si el México que ha despertado en el imaginario colectivo, pone un hasta aquí y se manifiesta electoralmente por la vuelta a la tortilla.

En esta ocasión a las mayorías les tiene sin cuidado el resultado de la elección. Se tiene conciencia plena que para efectos prácticos, el relevo es irrelevante. Secuestrada la democracia representativa, el cambio de estafeta es para seguir igual. La motivación que mueve a sectores mayoritarios de la población a expresarse en las urnas no es otra que hacer camino al andar transitando por la única vía válida para mantener la fiesta en paz.

Si para la lógica formal a mayor número de votos efectivos mayor prestigio internacional para Peña Nieto y el régimen, la lógica del descontento, hartazgo y rechazo que mueve a las mayorías, a mayor número de votos mayor la oportunidad para avanzar en el camino del rescate de la voluntad popular. Ya se verá de que cuero salen más correas. Por lo pronto, ante el desconcierto del partido en el gobierno, Peña Nieto se mantiene en caída libre ante la opinión pública nacional e internacional.

Hojas que se lleva el viento

La honestidad de los servidores públicos no sólo se mide por su rechazo a meter las manos en el cajón de los dineros públicos. En épocas de crisis la deshonestidad intelectual en el resistirse a aceptar la realidad y actuar en consecuencia, es un indicador que cuenta y cuenta mucho. La simulación y el engaño pudieren ser más graves para un país en crisis que el saqueo de las arcas públicas. Es el caso de los señores senadores veracruzanos de extracción priísta, en tanto sustentan su aspiración a gobernar a Veracruz con más medias mentiras que medias verdades. Se matan solos, únicamente basta leer lo que en medios informativos y plazuelas declaran para saber de qué pie cojean ante una opinión pública que no olvida el llamado pacto por México, la aprobación de las reformas energética, laboral, educativa y fiscal entre otras aberraciones avaladas por el Congreso de la Unión.

Quién sirve a dos amos con uno queda mal. O los senadores Yunes landa y Yunes Zorrilla están a favor de necesidades y demandas no satisfechas de los veracruzanos, o con los gobiernos de Peña Nieto y Duarte de Ochoa y sus nefastas secuelas de entrega de soberanía, corrupción, impunidad e ineficacia en el manejo de los destinos de la nación y de la entidad en lo específico.

Y a propósito de falta de congruencia y deshonestidad intelectual, cuando el Sr. Peña declara de dientes para afuera que “La justicia en sus diferentes materias está rezagada, olvidada y rebasada. Es excluyente, lenta compleja y costosa, además de inaccesible y poco útil, por lo que genera espacios de ilegalidad, impunidad, corrupción y abuso.”, Es porque está urgido de decirle al pueblo lo que este quiere escuchar y no necesariamente como un reconocimiento tácito a su garrafal equivocación privilegiando en el orden de prioridades nacionales a unas reformas, presuntamente estructurales, cuando debió atenderse en primer lugar los rezagos de desigualdad, pobreza y corrupción, rescatando a la olvidada y enterrada justicia social por la que tanta sangre se derramara en la Revolución Mexicana. Equivocación o desconocimiento de nuestra historia y requerimientos presentes del país, entre comillas, ya que en realidad Peña Nieto actúa con conocimiento de causa en su afán por consolidar un modelo neoliberal contrario a los intereses más caros del pueblo de México.

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¡Qué ironía! Hablar en Veracruz de la bondad del Sistema Nacional Anticorrupción es tanto como el que el verdugo celebre la efectividad de la soga en casa del ahorcado. Los corruptos impunes aprueban la ley, estos mismos vigilarán que se cumpla y se sancione a quien la infrinja. Paradójicamente en un Estado de derecho cuestionado y atravesando por una crisis de confianza y credibilidad que atañe a todas las instituciones republicanas.-

Cd. Caucel, Yuc., mayo 6 de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La política importa. Más que nunca, importa y dirige nuestras vidas, economías y culturas. David Runciman

Es tanto el ruido que resulta casi imposible substraerse del juego electoral que mantiene ocupada lo mismo a la clase política que a medios de comunicación y amplios sectores de la llamada sociedad civil que, para bien o para mal, ven en este evento de democracia simulada una oportunidad para participar y expresarse a favor o en contra del proceso comicial que desembocará en la elección bien de gobernadores, bien de diputados federales o alcaldes.
Y es en este escenario, en el que es más lo que se tiene que perder que lo que se pudiera ganar en favor de la democracia, que la bola de cristal gira incesantemente, mostrando caleidoscópicas imágenes de lo que hasta ahora no pasa de ser más malos que buenos augurios.

La moneda está en el aire y como bien se afirma, no hay nada escrito para nadie, salvo inicuas y dispendiosas campañas electorales financiadas con recursos públicos salpicados con otros de dudoso origen, en las que se refleja la miseria moral, intelectual y política no sólo de partidos y candidatos en contienda, también de algunos adelantados que en río revuelto pretenden hacen crecer aspiraciones y proyectos futuristas.

En este marco de referencia se encuadran las cifras dadas a conocer en Veracruz por la Consultora Santoyo y Asociados que, a una semana de iniciadas las campañas electorales de quienes aspiran a una curul federal por el Distrito Xalapa Urbano, nos dice “… casi el 60 por ciento de la población desconoce qué elecciones se realizarán el próximo siete de Junio”. En el universo del 40 por ciento restante, la intención del voto a favor de la candidata de la coalición PRI-Verde, Elizabeth Morales es del el 26.6 contra el 22.6 del candidato del PAN.

Si los números no mienten, del total de 282 864 votantes potenciales que registra la lista nominal del INE para el Distrito X de Veracruz, 169,118 que no tienen ni idea de que elecciones tendrán lugar en junio próximo, tampoco, por lo consiguiente, cuentan con intención de voto a favor o en contra de tal o cual partido o candidato. Luego el universo de preferencias electorales dentro del cual compiten Elizabeth Morales y sus adversarios, se reduce a sólo 113 145 sufragios potenciales.

Así, la ex alcaldesa de Xalapa con el 26.6 % de la intención de voto, si hoy fueran las elecciones contaría apenas con 30,096 votos efectivos, contra 25 570 de su oponente panista y 57 478 del resto disperso y fragmentado de contendientes que participan como candidatos a una diputación federal en el proceso electoral en curso.

Elizabeth Morales se levantaría con el triunfo con apenas el 10.6 % del total del listado nominal. Y aun así, la coalición PRI-Verde echa las campanas al vuelo, a sabiendas de que con la sumatoria de sufragios efectivos a su favor, ganaría la elección.

Con un voto se gana en la democracia a la mexicana, la ley es la ley y en las reglas del juego dictadas por los dueños de las canicas, la legitimidad no cuenta.

Triste pero real. De mantenerse la tendencia, frente a la “indiferencia” ciudadana la primera minoría se levantaría con el triunfo, reduciéndose a eso la “fiesta democrática” para Xalapa urbano en el 2015. Un buen de Ignorantes, indecisos y apáticos xalapeños, le pondrían al PRI-Verde, en bandeja de plata la oportunidad de contribuir a la construcción de la mayoría que desde la Cámara de diputados aprobará la gestión de Peña Nieto y la profundización de sus reformas en el segundo y último tercio del actual mandato presidencial.

Esto en el marco de un análisis simplista y lineal que parte de la presunta fortaleza histórica de la estructura, recursos financieros, materiales y humanos que, con recursos públicos sustenta una ya muy cuestionable hegemonía del PRI en Veracruz. Empero, a mi juicio la cosa no es tan simple en la actual circunstancia política y social que se vive en México, en la entidad y en la capital veracruzana. Bajo el agua podría estarse gestando un “voto de castigo” para el PRI-Verde, precisamente en el ámbito de los llamados indecisos, los que dicen aun no decidir su intención del voto y los que dicen desconocer en qué elección están llamados a participar.

No puede ignorarse que la ciudadanía deberá votar por candidatos seleccionados por un grupo de notables y no por consulta a las bases partidistas; mucho menos a los ciudadanos sin partido que son mayoría en la población xalapeña. El voto duro partidista podría no ser tal, como lo pone en evidencia la Consultora Santoyo y Asociados, y la llamada estructura o maquinaria electoral sueño guajiro de pasadas glorias.

Son muchos los agravios sufridos a últimas fechas por la militancia priísta en Xalapa a manos de su propio partido y del gobierno duartista, a lo que habría que agregar el clima de desconfianza y crisis de credibilidad que coloca al presidente Peña y su gestión al borde del colapso. Esto cuenta y seguramente influirá en el voto duro de la coalición PRI-Verde en demérito de una candidata ya de sí cuestionada y señalada por la opinión pública como amoral, oportunista y corrupta.

De aquí al 7 de junio los tiempos se acortan, el control de daños no se contempla en la campaña electoral de la señora Morales ni ésta incide en los indecisos en la medida de lo deseable para el PRI-gobierno. Mucho ruido auditivo y visual con pocas nueces en la capital veracruzana, no es garantía para revertir la percepción negativa que anida en el imaginario colectivo. Como tampoco es garantía el que con apenas el 10.6 % a su favor del total de la lista nominal para el Distrito X, la Sra. Morales pueda legitimarse en un Xalapa urbano que por principio le rechaza muy a pesar de lo que digan o dejen de decir sus apologistas gratuitos o de paga.

La última palabra la dirán los xalapeños el 7 de junio. Tienen mucho que decir y esta será la oportunidad para expresarse participando con responsabilidad y buen juicio el día de la elección. Quedarse en casa, dando la espalda a los comicios y evadiendo el ejercicio de un derecho conquistado no es el camino. Basta ya de masoquismo ciudadano; refrendarlo es garantía de un más de lo mismo reciclado que hoy lamentamos.

Mostremos a la Sra. Morales de que cuero salen más correas. Ni un voto a la coalición PRI-Verde.

Hojas que se lleva el viento

El sistema nacional anticorrupción nace muerto. Como la cosecha de mujeres, corrupción e impunidad nunca se acaban, corre en las venas de una clase política insensible y sorda que no está dispuesta al suicidio.

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México está blindado, dice Luís Videgaray. ¿Y los mexicanos también?

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Considerándose muy “sácale punta”, los senadores veracruzanos deberían explicarnos qué es y con qué se come esa última jalada de los tecnócratas aprendices de brujos, pomposamente llamada “presupuesto base cero”.
Yunes Zorrilla, presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara alta, con tantita honestidad intelectual no se atrevería. Sabe bien que sin un sistema nacional de planeación participativa que involucre regional y sectorialmente a la población en la formulación de diagnósticos puntuales, presupuestos por programa sustentados en proyectos específicos, y todo un mecanismo de seguimiento, control y evaluación en tiempo real, el presupuesto con base cero de antemano va camino al fracaso, uno más de Peña Nieto y sus aprendices de brujo por desconocer el terreno que pisan. La estructura orgánica, dinámica inercial burocrática e intereses creados de la administración pública en los tres niveles de gobierno, sería el obstáculo número uno a salvar, y eso está en mandarín.

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Mérida, capital de Yucatán, ciudad blanca y de la paz es hoy un horno. Temperaturas de más de 42 grados y el termómetro sigue subiendo…
Cd. Caucel, Yuc., abril 22 de 2015
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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Más tarda la Secretaría de Desarrollo Social en medio rescatar pobres extremos que Hacienda y el gabinete económico en producir nuevos”. Víctor M. Quintana S.

Inaudita la prisa del gobierno de Peña Nieto no sólo por profundizar la crisis económica, también por auspiciar el caos social en un país que se sostiene con pincitas bajo la tónica de propósitos neoliberales de un proyecto empobrecedor impuesto desde las cúpulas de los poderes fácticos y formales.

La partidocracia pastoreada por los legisladores priístas, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, aún no termina de procesar los dictámenes de las leyes secundarias en materia energética que en “fast track” serán aprobadas por el Congreso de la Unión, y ya el gobierno federal inicia el censo catastral de tierras nacionales, privadas, ejidales y comunales, en las zonas susceptibles de extracción de gas shale mediante la innovación tecnológica conocida como fracking o fracturación hidráulica. (Vanguardia 05/06/2014)

Siendo este el primer paso de la Reforma para la Transformación del Campo del Sr. Peña, encaminada al despojo y posterior entrega del suelo a las grandes empresas petroleras y gaseras. Con lo que se augura profundización de pobreza y desigualdad en el agro nacional.

Otra señal ominosa de lo que viene, es el proyecto de desviar las aguas del Río Pánuco, canalizándolas a los estados norteños en los que la extracción de gas demanda cuantiosos volúmenes del vital líquido.

Para Peña Nieto primero lo primero, el mercado energético, que al fin y al cabo las leyes secundarias en la materia ya están cocinadas y planchadas, sin visos de que con la panacea reformista México salga del atolladero en que a lo largo de más de 30 años le han venido sumiendo gobiernos del PRIAN en complicidad con el PRD y la morralla.

Poniéndose en evidencia el autoritarismo del titular del ejecutivo federal que hace suya aquella conseja porfirista de mátalos en caliente y luego averiguas, pasándose por el arco del triunfo lo que queda de democracia representativa y voluntad ciudadana en un tema de la mayor relevancia para México.

Impaciencia es impotencia.

Al fin aprendiz de brujo, el presidente Peña apuntalando a su ineficaz secretario de hacienda previamente al auto adorno de que hiciera gala en Lisboa, anuncia seis medidas para impulsar el ansiado crecimiento económico (Alto Nivel 02/06/2014); la misma gata en un mismo proyecto revolcado y fallido, olvidándose de que el Talón de Aquiles de la economía nacional en crisis, reside en un mercado interno marcado por desempleo, salarios de hambre, capacidad instalada ociosa y restringido consumo familiar, en el marco de una inobjetable realidad que en la que pobreza y hambre son denominador común en más del 50% de los mexicanos.

Como todo lo que viene de la presidencia, las cúpulas empresariales aplauden la estrategia anunciada. No obstante, se reservan el beneficio de la duda en tanto las medidas de impulso no aterricen y rindan frutos expresados en ganancias reales contantes y sonantes.

En el inter la presunta fortaleza macroeconómica no se refleja en una microeconomía en crisis que a su vez incide en los niveles negativos de aceptación del modelo y políticas públicas impulsadas por la SHCP a cargo de Luís Videgaray.

Como tampoco se refleja en expresiones sustentadas de optimismo y confianza respecto a una evolución positiva de la economía en su conjunto, persistiendo la percepción de estancamiento y recesión que se confirma con números duros (La Jornada 07/06/2014), difundidos por el propio aparato gubernamental.

Incapaz de entender que el en mundo globalizado la crisis generalizada del modelo neoliberal no encuentra salida, al régimen peñista le gana la impotencia, de esta deviene la impaciencia improvisando e imponiendo. En esas andamos mientras la punta del iceberg del caos social ya sobresale en las turbulentas aguas de un país sin rumbo y con expectativas de progreso canceladas.

Hojas que se lleva el viento

La celebración oficial, la oficiosa, y la independiente, del “Día de la Libertad de Expresión”, transcurrió sin pena ni gloria para un periodismo veracruzano que se niega a aceptar que por sobre la simulación, la crítica light así como la censura, autocensura y represión, el derecho humano inalienable al ejercicio de la libre expresión es conquista y patrimonio universal y no concesión graciosa del poder en turno para la prensa-empresa.

Lo destacable de esta festividad para mi gusto fue la presentación en las instalaciones del Congreso del estado del libro “El gran solitario de palacio” de René Avilés Fabila, por el escritor orizabeño Rafael Junquera Maldonado, quien con crudeza a punto estuvo de aguarle la fiesta a la selecta y concurrida audiencia de comunicadores.

Rescato el colofón del mensaje con el que Junquera Maldonado cerrara su intervención, cito:

“Ayer como ahora, la impunidad sigue imperando como un símbolo que nos es muy propio. México es el país de la impunidad. Hace ya muchas décadas que la amnesia parece dominarnos y nada nos perturba, como si también estuviéramos muriendo en vida. El crimen vinculado a la democracia y a las libertades, quizá tenga su arranque en la masacre de Hizilac, Morelos, adonde encontrara la muerta el General Serrano y sus más cercanos partidarios, por oponerse a la reelección de Alvaro Obregón. Crimen que hubiera quedado en el olvido, de no haber sido por Martín Luís Guzmán quien en su novela La sombra del caudillo dio cuenta de esos hechos. No menos conocidas son la masacre de Topilejo de 1930, donde se diera muerte a un centenar de vasconcelistas o el asesinato de más de mil almazanistas en los años cuarenta para acallar a quienes ponían en duda el triunfo electoral de Ávila Camacho, así como los incontables crímenes para acallar a los seguidores del General Enríquez Guzmán en la década de los cincuenta, quienes de igual modo, ponían en duda el resultado electoral.

Nuestro olvido no sólo se remonta al pasado, sino a hechos recientes. El crimen de la guardería de Hermosillo, ocasionado por un incendio para borrar evidencias, el de los mineros sepultados en vida en Pasta de Conchos. La masacre de Aguas Blancas en Guerrero en 1995. El crimen de Acteal de 1997, en Chemalho, nos muestra al mundo como una nación de cínicos e inmorales, de asesinos despiadados que no se detienen ante nada cuando se trata de preservar los privilegios, borrar huellas o cobrar venganzas.

Seguimos con las mismas falacias, los mismos patrones de adulación a quien gobierna. Estamos ante un grave proceso de desintegración nacional. Nuestro cuerpo, el cuerpo de la república carcomido por la corrupción y la gangrena de la inmoralidad muere minuto a minuto ante nuestro propio aplauso. Estos días Arturo González de Aragón, señaló que las principales plagas que infectan a México, son: la mala educación, impunidad, inseguridad, partidos políticos, monopolios y el mal gobierno. No dejó títere sin cabeza. Debe saber de qué habla. No es ningún guerrillero verbal. Durante muchos años fue el titular de la Auditoría Superior de la Federación.

Sé que este día es un día de alegría, por ser el día de la libertad de prensa. Celebren, siéntanse felices, pero no olviden. El 2 de octubre no se olvida, no debe olvidarse”.

Entre tantos premios, reconocimientos, discursos, halago mutuo, desayunos y banquetes, el aleccionador mensaje del escritor orizabeño quedó en el olvido; no quedando registrado en la memoria, prensa-empresa y comunicadores simplemente lo ignoraron. Fue día de fiesta, acercamiento cómplice entre el poder y la prensa, no celebración mortuoria con crespones negros.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La terca realidad no nos desmiente. La crisis de un  régimen presuntamente democrático sustentado en un racimo de partidos que conforman lo que ya se etiquetó como partidocracia, tiempo ha que tocó fondo, exhibiendo públicamente sus miserias ante una ciudadanía que ya no se da por sorprendida.

La pugna facciosa al interior del PRI está al desnudo, el ignominioso ejemplo del príncipe de la basura en el D.F.,  es apenas la punta del iceberg de lo que a nivel nacional se vive en la estructura del tricolor; Veracruz no es la excepción como ha quedado ampliamente demostrado con la imposición -contra la opinión generalizada de la militancia- de Elizabeth Morales al frente del Comité Directivo Estatal.

Éste ejemplo no es privativo del PRI, en todo el sistema partidista se da, ningún instituto político con registro vigente se salva de la descomposición moral y política, corrupción, tráfico de influencias y simulación que hoy exhibe el PRI, con la diferencia de éste último que bien se ha venido guardando de exhibir sus trapitos al sol presumiendo de unidad al interior de sus filas, hasta ahora.

Lo cual no obsta para que conste ante la opinión pública que la descomposición del partido gobernante responde a un proceso permanente de corrupción, impunidad y gatopardismo. Ejemplos de ello sobran lo mismo entre dirigencias que entre presidentes de la república, gobernadores y legisladores.

Quien esto escribe se sumó oportunamente a la percepción de la profundidad de la crisis del régimen caduco que hoy la realidad pone al descubierto:

Septiembre 7 de 2010.- ¿Partidos políticos en crisis?

“Corrupción, impunidad, enriquecimiento más que explicable, demagogia y más de lo mismo, es la respuesta de los partidos políticos al cumplimiento del deber cívico y obligación ciudadana frente a las urnas. La voluntad popular  es desechada pasada la elección y el mandato ciudadano toma la forma de cheque en blanco, a disponibilidad arbitraria de los elegidos que habrán de actuar atendiendo a los intereses del partido político que les postulara.”

Octubre 25 de 2011.- México. El sistema político nacional toca fondo

“Los partidos políticos dejaron de ser funcionales a la par que el estado de derecho es letra muerta en México. El imperio de la ley no aplica para el sistema político vigente; prevaleciendo la “ley del embudo” que se maneja sin excepción al libre albedrío en todas las instancias partidistas…”

Enero 15 de 2013.- ¿Qué fuerzas políticas moverán a México?

“Aparentemente todo cambia con el PRI nuevamente en el gobierno de la república, la verdad es que todo sigue igual en un régimen de partidos políticos parchado que, en su carácter de partidocracia de hecho, se asume como  rector de la vida nacional. Ni vencedores ni vencidos, todos son iguales, todos se tapan con la misma sábana.”

Abril 4 de 2013.- Peña Nieto y la crisis partidaria

“La crisis partidista no es solo de credibilidad. Puede observarse, sin temor a equivocarse, que también es orgánica y de racionalidad instrumental. Tres lustros de inmovilidad en los procesos de alternancia y transición democrática, desarmaron fines y razón de ser del sistema de partidos en México…”

Abril 29 de 2013.- El ocaso de los partidos políticos en México

“Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad…”

No estábamos del todo equivocados.

Hay muertos que no hacen ruido…

El tricolor a lo largo de su historia supo más o menos guardar la basura bajo la alfombra, cuidando las formas exigidas por su carácter hegemónico apareciendo en público como  un partido monolítico, sin fisuras ni rupturas. En eventos previos a la elección presidencial de 1988, quedó demostrado  lo contrario, la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas lo puso al descubierto auspicio desbandada y pérdida del control clientelar, iniciando una debacle de la que el PRI aún no se repone.

Hoy día, en un México diferente con una sociedad plural mejor informada y con mayores condiciones para la participación ciudadana, está demostrado que el PRI ni es monolítico ni es ya referente hegemónico de la vida política nacional, sobreviviendo de la simulación y la corrupción político- electoral.

Para el pueblo todos son iguales

Si en su momento por su carácter tribal el PRD mostrara ser el eslabón más débil entre los tres partidos mayoritarios de la cadena de un régimen caduco, exhibiendo división, guerra fraticida, encono y vulgar telaraña de intereses particulares y de grupo, en el presente con el ilegítimo mandato de Enrique Peña Nieto, el llamado pacto por México y la aprobación de presuntas reformas estructurales, tanto el PAN como el PRI ponen de manifiesto que no hay diferencia entre unos y otros, contribuyendo los tres a la profunda descomposición política del régimen que deviene en crisis y que, por su peso específico en la conducción de los destinos del país, arrastra consigo a toda la sociedad.

No teniendo cara para pretender seguir secuestrando a la democracia representativa y voluntad popular, los tres partidos mayoritarios divididos y polarizados a su interior, se desgarran las vestiduras ofreciendo el compromiso de cambiar para bien. Vano esfuerzo mediático, si como el Ave Fénix aspiran a renacer de entre las cenizas, su naturaleza lo impide. Así como nacieron entre corrupción y simulación democrática, así los mexicanos esperan pasen a mejor vida cediendo el espacio a una auténtica representación de la voluntad ciudadana.

Hojas que se lleva el viento

“El influyente diario The Washington Post se refirió a la drástica caída en los niveles de aceptación del gobierno del priista Peña Nieto. La clase media en México, expuso el periódico de la capital estadounidense, ha visto cómo los impuestos se elevan, la gasolina es más cara y también las bebidas gaseosas, casi la mitad del país se mantiene en la pobreza y la confianza del consumidor va en picada, junto con otros indicadores que muestran que a los más pobres les está yendo peor que nunca con el actual Presidente. El mayor problema es el crecimiento débil de México. El año pasado, la economía del país creció a sólo 1.1 por ciento, muy por debajo de la meta de crecimiento del 5 por ciento que Peña Nieto estableció cuando se postuló para Presidente”  ( ADN sureste 15/04/2014).

Apreciación del Washington Post que anida desde endenantes en el imaginario colectivo de los mexicanos. Alguien no está haciendo bien la tarea y este podría ser el súper secretario de hacienda Luís Videragaray Caso, que la mayor parte del tiempo se la pasa en campaña nacional e internacional promoviendo las inciertas bondades de las reformas peñistas y descuidando el apuntalar un mercado interno en constante deterioro. Sin consumo efectivo de los mexicanos no hay condiciones para la inversión, nuevos empleos, ahorro y crecimiento y esto, el flamante economista mexiquense parece ignorarlo ocupado como está en justificar lo injustificable de la alquimia neoliberal del Sr. Peña.

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J. Enrique Olivera Arce

Se escuchó hasta el cansancio la frase acuñada por Calderón Hinojosa: “López Obrador es un peligro para México”,  y de ello derivó el rechazo de amplios sectores de clase media a las aspiraciones del político tabasqueño de alcanzar la primera magistratura del país en la elección presidencial del 2012. La izquierda se equivocó con la postulación de López Obrador, si se hubiera inclinado a favor de Marcelo Ebrard, demócrata sensato y bien portado, Peña Nieto no se levanta con la presidencia, se dijo en su momento.

Hoy esa misma clase media ramplona se desgarra las vestiduras ante los excesos de corrupción en la administración calderonista, que demuestran que el  verdadero enemigo residía en Los Pinos.

Seis años antes, esa misma clase media votó en contra de Andrés Manuel convencida de que nada bueno podía esperarse de un candidato que viendo moros con tranchete, resumía toda su propaganda electoral denunciando a las mafias que, desde los poderes formal y fáctico, saqueaban a la nación. Dos frases del tabasqueño fueron suficientes para concretar el rechazo: “Al diablo con sus instituciones” y,  “Ya cállate chachalaca” en referencia a los constantes y estúpidos exabruptos del presidente Vicente Fox,  abriéndole el camino a Felipe Calderón.

Hoy día, esas mismas clases medias, empobrecidas, frustradas en sus intentos de movilidad social y ascenso económico, son las primeras en reconocer y aceptar que López Obrador tenía razón al calificar en lenguaje llano como “chachalaca”,  a un presidente que aún ahora en su carácter de ex, no controla ni la  lengua ni a su familia. Así como acepta y lo expresa de diversas formas, en privado o en la calle, que las corruptelas que no cesan, o las  políticas públicas aprobadas y puestas en práctica por el poder formal respondiendo a los dictados e intereses mafiosos del poder fáctico,  tienen al país en un brete.

 Así como se reconoce en amplios sectores de la clase media,  que en el actual estado de cosas las instituciones republicanas se corresponden con un pacto social que para México resulta ya anacrónico y obsoleto. “Al diablo con sus instituciones”, es un sentir cada vez más generalizado entre esas clases medias que le abrieran la puerta a una trunca transición política que hoy de manera casi explícita, nos lleva a un nefasto bipartidismo bajo la conducción de un PRI que, con Peña Nieto como presidente,  retoma del viejo régimen y recicla  centralismo, autoritarismo y simulación.

Siendo evidente en la sociedad de un México plural que ya no es la del 2006 o 2012, el rechazo a partidos políticos,  organismos electorales, de defensa de los derechos humanos, de trasparencia y acceso a la información, de seguridad, procuración y administración de justicia, de asistencialismo social, entre otras instituciones del Estado,  y ni que decir, de las municipales, hacendarias y de promoción económica tiende a polarizar a la sociedad. Ausencia de credibilidad y confianza en las instituciones republicanas, es la constante.

Estado de derecho, instituciones públicas  y conducción política, han dejado de ser referentes del pacto social que históricamente nos diera identidad, pertenencia, cohesión y unidad como Estado independiente y soberano. El México de hoy, como en su momento afirmara Andrés Manuel López Obrador, requiere de un nuevo pacto entre los mexicanos que responda a las necesidades de nuestro tiempo; no basta con reformas presuntamente estructurales ni mucho menos con una reforma política ajena al sentir y necesidades de participación ciudadana, cuyo único beneficiario es una parasitaria partidocracia. El país exige un cambio verdadero desde abajo, democratizando la vida de la nación.

Vueltas que da la vida, a 12 años de distancia, el “al diablo con sus instituciones” y el “ya cállate chachalaca”, con un “¡Ya Basta!”  Y,  “que se vayan todos”, refrendan su valia,  dándoles plena vigencia en un México que día con día cambia para seguir igual.

Hojas que se lleva el viento

Definitivamente la humildad no es virtud en la administración pública veracruzana. No se quiere aceptar que en una cajetilla para 20 cigarrillos no caben 500 ni haciéndolos talco. Ni con toda la infraestructura hotelera y restaurantera con que cuenta la entidad, es posible en la conurbación Veracruz-Boca del Río, alojar y dar de comer  a 2 millones de visitantes durante los tres días que dura el carnaval jarocho. Euforia y triunfalismo sin sustento continúan siendo la tónica en una administración pública estatal que gobierna con anuncios de ocasión.

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No se quiere aceptar que lo primero es lo primero. En el orden de prioridades de la agenda veracruzana los medios de comunicación ya impusieron el tema de la sucesión por sobre la búsqueda de soluciones a problemas ingentes de la población. O no quieren al Sr. Dr. Duarte de Ochoa y ya les urge que se vaya, o bien, toman parte en la construcción de una cortina de humo que desvíe la atención de los veracruzanos para minimizar denuncia, protesta y reclamo social que sube de tono. Y en este escenario, la consigna parece ser la de confrontar y desgastar en el camino a los dos senadores priístas y el solitario  del PAN que aspiran a la gubernatura. Xalapa, Ver., Marzo 1 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

La gente protesta muy bien contra algo, pero lucha mucho mejor por algo. Alberto Garzón, economista español.

Entre excelentes, buenos, regulares y malos augurios para el futuro inmediato del país, cierra el 2013 cediendo el paso a un 2014 que para Peña Nieto será el de la consolidación de las grandes transformaciones. Y, para no quedarse atrás, para el gobernador de Veracruz con la reforma energética la entidad registrará el mayor crecimiento de su historia.

En el caso del Sr. Peña se justifica, que caray, tiene que salir a defender los frutos arrancados por la fuerza a la historia nacional. No así en tratándose del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien repite como loro huasteco lo que no entiende pero escucha de la voz que de las alturas baja.

Lo cierto es que con reforma o sin reforma, el futuro inmediato no sólo es incierto, todo apunta a estancamiento y retroceso en lo económico, así como a un deterioro creciente de la vida política de la Nación, tejido social y calidad de vida de los mexicanos.

Nada indica que para el 2014 las llamadas reformas estructurales y, en específico la energética, rindan frutos acelerando crecimiento económico, generación de empleos de calidad, o productividad y competividad en el quehacer productivo como afirma Peña Nieto y sí, indicadores sobran respecto a dos variables que a mi juicio en el marco de la crisis del sistema político y régimen de partidos políticos, se complementan y retroalimentan: ineficacia gubernamental y desigualdad con pobreza extrema.

Que se vayan todos, empieza a escucharse como en el 2000 se escuchara de viva voz en Argentina ante ineficacia y corrupción oficial, mientras la pobreza avanza sin freno, la protesta popular invade la calle y el autoritarismo enseña los dientes.

Por cuanto a Veracruz, la anunciada prosperidad sólo existe en la mente de un gobernador que ni el menor intento hace por conectarse con la realidad. Anuncio tras anuncio triunfalista y el 2013 se le escurre entre las manos, como habrá de escurrírsele el 2014 y así, hasta la conclusión de su mandato, cuente o no con la bendición papal que, para el caso, sale sobrando.

Buenos propósitos y optimistas deseos con motivo del año que comienza, parecen no tener cabida en la realidad que se vive hoy día. Optimismo no falta en los hogares –el consumismo lo delata-, de lo que se carece en lo colectivo es de esperanza para un país amenazado por un infausto futuro dominado por un clima de negros nubarrones de incertidumbre, pérdida de expectativas de progreso y de valores trascendentes que, a su vez, enmarca hartazgo social que se acumula.

Para las mayorías empobrecidas, nada que celebrar

Peña Nieto y partidocracia, celebrando pírricos triunfos navideños, confiados apuestan al camino andado sin visos de atender a lo que viene. Para Duarte de Ochoa el festejo es permanente, arribó a su mandato con la prosperidad bajo el brazo. Nada le inquieta, nada le quita el sueño, en Veracruz no pasa nada y si pasa, será para bien,  con la prometedora panacea de una reforma energética que ni perjudica ni beneficia a una entidad federativa en que todo ya está hecho; consolidar las grandes realizaciones de su régimen es su propósito para el año que comienza.

Para las mayorías empobrecidas, nada que celebrar. Ni fiestas decembrinas ni festejos de año nuevo, sobrevivir es propósito, objetivo y meta cotidiana. Si alguna vez lo comido era lo seguro, para el 2014, Dios dirá.

Se fue el 2013 con su pesada carga de traiciones. La historia habrá de registrarle como el año en que un puñado de notables cancelara la joya de la corona, inscrita con letras de sangre en la Constitución del 17. Entregada la cereza del pastel, con ello culmina también la época de la simulada democracia representativa. “El Estado soy yo”, dicta Peña Nieto y el país acata.

El que manda, manda, decía Napoleón Bonaparte, y si se equivoca vuelve a mandar. Regla de oro del autoritarismo, propósito restaurador del viejo régimen de espaldas a la voluntad y aspiración democrática de los gobernados.

Dejar hacer, dejar pasar, masoquista síndrome del mexicano, como contrapartida.

Con estas viejas fórmulas pendiendo cual “Espada de Damocles” sobre el México inerte e indefenso, arriba el 2014. Bienvenido sea y que cada quién se agarre donde pueda que con el cambio climático, todo es posible,  hasta perder lo que nunca se tuvo: libertad como conciencia de la necesidad.- Cd. Caucel, Yucatán, diciembre 25 de 2013.

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