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Tag Archives: Crisis alimentaria

Apunte para: Newsver; gobernantes.com

J. Enrique Olivera Arce

Conforme pasan los días, México se acerca cada vez más a la encrucijada, sin estar aún preparado para optar por la cancelación del modelo neoliberal que en aras del libre mercado reduce al Estado y daña el tejido social, y cambiar, parafraseando a Vicente Fox, de camino y de caballo, retomando proteccionismo con identidad nacional y liberándose de lo pactado en el llamado “Consenso de Washington”, atendiendo a los requerimientos internos de una sociedad que no aguanta más.

La polarización en torno al tema petrolero y los visos de amenaza de una crisis alimentaria sin precedentes, son la punta del iceberg que asoma sobre la superficie; dejando entrever la dimensión de una posible fractura del pacto social que mantiene unida a la sociedad mexicana. Uno y otro fenómeno se retroalimentan en el contexto de una economía que no crece, y que tiende a la baja presionada por la recesión en la Unión Americana. En tanto la economía nacional hace agua, el sistema político se muestra incapaz de lograr consensos y acuerdos en torno a temas torales para el desarrollo del país, que van más allá de definiciones electorales de coyuntura y se inscriben en el terreno estructural.

A medida que avanza el tiempo -sin considerar a propósito por quien esto escribe, el tema del narcotráfico-, se percibe que la cercanía de la encrucijada es cada vez más evidente. La polarización no sólo se da en el tema petrolero, incide también de manera determinante en el asunto alimentario, justificándole. No es posible hablar de terceras vías en las actuales condiciones del país. O se está a favor de la soberanía e independencia nacional ó se está en contra; la necesaria y urgente determinación de optar por el mejor camino para México a ello obliga.

Se escuchan voces que señalan que la prioridad no es el petróleo, cuando el estómago aprieta, oponiendo el tema alimenticio al petrolero. Lo cual juzgo una apreciación equivocada ya que sin petróleo no hay posibilidades de resolver hoy la crisis alimentaria, en tanto que sin alimentos México entregaría el petróleo al extranjero simplemente por hambre. Ambos temas, insisto, se retroalimentan y su prioridad de atención es igual de importante ya que se inscriben dentro del fenómeno global del agotamiento de las recetas neoliberales y la necesidad de dar un nuevo rumbo, con visión de futuro, a la marcha del país.

Pensar en una tercera vía, cediendo un poco por aquí y otro poco por allá, lo mismo en el tema energético que en el alimentario, intentando conciliar proyectos diametralmente opuestos de Nación, a más de posponer el enfrentar la crisis económica y social que se vive, en aras de privilegiar la coyuntura política, no constituye fórmula alguna que racionalmente incida o modifique la crisis estructural a que hoy se enfrenta México. Ni contribuye al fortalecimiento de PEMEX ni saca al campo mexicano de su desmantelamiento y abandono. Antes al contrario, se socavaría la ya de sí cuestionada fortaleza de la paraestatal y se atentaría contra la soberanía e independencia alimentaria, siempre en nombre y a favor de reducir al Estado privilegiando al mercado y al sector privado de la economía que de este se beneficia; como ya se está observando en las medidas adoptadas por Calderón Hinojosa con las que subsidia a los estratos de mayor ingreso (léase trasnacionales), condenando a los sectores más desprotegidos a vivir de la limosna oficial en el mejor de los casos, profundizándose la crisis estructural de la que no puede soslayarse desigualdad, desempleo y retroceso de la economía con su correspondiente secuela.

El agua llegó a los aparejos. Las contradicciones entre las políticas estabilizadoras macroeconómicas del Banco de México, y los paliativos microeconómicos con los que el poder ejecutivo federal pretende paliar el impacto inflacionario con cargo a los excedentes petroleros, dan cuenta de la crisis y de la urgente necesidad de definiciones de fondo. La encrucijada está a la vista.

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El Universal.com 14/05/98

Sostiene el secretario de Economía que los precios de diversos productos como carne de res, pollo, huevo, leche y pan se han mantenido estables. El secretario de Economía, Eduardo Sojo Garza-Aldape, aseguró que no habrá aumento al precio de la tortilla y que este se mantendrá en un promedio de 8.66 pesos por kilo incluso en los próximos meses.

Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, encabezó una reunión con Sojo y los secretarios de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez; del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, para revisar la situación de los precios en el país.

Al término de casi tres horas de conversaciones, Sojo ofreció una improvisada rueda de prensa en la que afirmó que el impacto de la crisis alimentaria en México ha sido menor al de otras economías.

Apunte para: Newsver

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La situación que vive actualmente el campo mexicano frente a la crisis mundial alimentaria, me recuerda una kilométrica reunión de trabajo del ex presidente Luís Echeverría, con la Unión de Ejidos Colectivos “Lázaro Cárdenas del Río”, del Plan Chontalpa en Tabasco.

Convocados los delegados de los 22 ejidos colectivos de los municipios de Cárdenas y Huimanguillo, para discutir problemática y rumbo a seguir en materia de producción de carne, leche, plátano, caña de azúcar, arroz, cacao, coco, y aprovechamiento forestal; así como de la operación de la central de maquinaria, aserradero, beneficios de arroz y cacao, tiendas ejidales y transporte de carga y de pasaje suburbano, responsabilidad de la Unión de Ejidos; infraestructura hidráulica, caminos de acceso, investigación y extensión agrícola, vivienda y centros educativos, a cargo de la Comisión del Grijalva; el ejercicio de las líneas de crédito refaccionario y de avío, a cargo del fideicomiso responsable del plan integral de desarrollo, y el funcionamiento de las clínicas del IMSS, en presencia de Echeverría uno a uno se fueron desahogando los temas agendados.

Destacando el hecho de que agricultores, técnicos, y funcionarios públicos, responsablemente se avocaran a tratar los temas en cuestión, sin que en ningún momento la reunión con el presidente de México tomara tinte político alguno.

Fue hasta el final de los trabajos y tras escuchar el mensaje presidencial, que Juan Córdoba Candelero, presidente del comisariado de la Unión, a nombre de las 22 asambleas generales de los ejidos colectivos, le expresó a Luís Echeverría lo siguiente: “Sr. Presidente, los cinco mil campesinos y sus familias, aquí representados, confiamos en el gobierno que usted dignamente preside; aceptamos de buen grado el programa de colectivización ejidal y nos hemos organizado para llevarlo adelante, bajo la condición de que en el Plan Chontalpa los campesinos deberemos decidir democráticamente en asamblea, que, donde y cuando sembrar, auxiliados, eso sí, por el personal técnico de la Comisión del Grijalva, el Fideicomiso, nuestros asesores de Reforma Agraria y Delegación de la campesina, pero no sometidos a estos. No aceptamos la demagogia como respuesta a nuestros problemas, y con toda honestidad le manifestamos que nos hemos trepado al tren de su gobierno, de la CNC y del PRI, porque este nos lleva a donde queremos llegar, pero una vez que este tome un camino que no nos convenga, en ese mismo momento nos bajamos y esperamos otro que nos acerque a nuestro destino…”.

Las palabras de Juan Córdoba Candelero calaron en el presidente Echeverría. Hasta el final de su mandato el tren transitó por la vía esperada por los ejidatarios del Plan Chontalpa. Bajo la conducción del Comisariado de la Unión de Ejidos, el ambicioso proyecto del trópico húmedo llegó a ser ejemplo de organización social de y para la producción en México y América Latina. Un buen número de técnicos e hijos de ejidatarios, se capacitaron en Yugoslavia, Israel y Cuba; la Universidad de Chapingo abrió el Centro de Posgraduados en terrenos del Plan. El modelo de colectivización ejidal, planeación integral de desarrollo micro regional, y de organización en Uniones de ejidos y Asociaciones rurales de interés colectivo, a partir de la experiencia tabasqueña, se hizo extensivo a buena parte del territorio Nacional.

El tren se detuvo con el arribo de José López Portillo a la presidencia, y definitivamente cambió de rumbo con Miguel De la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. Abandonado a su suerte, cancelado el crédito y la asistencia técnica, infiltrado por políticos priístas y ahogado en demagogia electoral, el Plan Chontalpa dejó de ser lo que era.

Actualmente difícilmente los 22 ejidos colectivos, en vía de privatización y sometidos a la reproducción del sistema económico dominante, se pueden diferenciar de otros ejidos del país. La producción y productividad cedieron el paso al asistencialismo oficial de subsistencia y la política electoral substituyó a la organización social colectiva; se abandonó la infraestructura hidráulica, y cinco mil familias, a pie de vía, esperan en vano un nuevo ferrocarril que les conduzca a un mejor destino.

Si esto pasó con “el niño mimado del régimen”, que podemos esperar frente a la crisis alimentaria que amenaza a México, de la mayoría de los campesinos que en este país nunca tuvieran igual fortuna y que hoy sobreviven atenidos a una caridad oficial, que se vale de programas asistencialistas para intercambiar esperanzas por votos.

Y todavía, algunos políticos se adornan, hablando de apoyo al campo y blindaje alimentario, para latir con fuerza y “vivir mejor”.

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Luis Hernández Navarro (La Jornada 13/05/08)

No obstante ser un instrumento esencial para combatir la especulación y el desabasto, nuestro país no cuenta con reservas estratégicas de alimentos. El gobierno se comprometió a establecerlas cuando se firmó el pacto de estabilización del precio de la tortilla el año pasado. Pero no lo ha hecho. Eduardo Sojo justificó el incumplimiento por la ausencia de presupuesto.

La situación para México es de suma gravedad. Empeñado en seguir una política de ventajas comparativas, ha desmantelado buena parte de su base productiva rural. En lugar de cultivar su comida decidió traerla de otras naciones, argumentando que era más barato hacerlo así. El resultado está a la vista: el país importó durante 2007 productos agropecuarios por un valor de casi 13 mil millones de dólares. Debe pagar por ellos precios muy elevados y adquirir mercancías usualmente de mala calidad, si es que puede conseguirlos en los mercados mundiales… Ver artículo completo

Por el Taller de Economía Social y Políticas Públicas. Facultad de Economía, UNAM

En México durante el sexenio de Fox se intentó cobrar IVA a alimentos y medicinas pero no se concretó esa iniciativa. De haberse aprobado estaríamos en una peor situación. Al mes de marzo de 2008, de acuerdo al Banco de México -institución encargada de medir la inflación del país- anunció que el crecimiento anual de todos los precios de los bienes de consumo de los mexicanos fue de 4.25%, pero si se considera sólo los incrementos de precios de los alimentos la inflación fue de 7.66%. Entre los productos con mayores incrementos están: tomate verde (139.3%), aceite vegetal comestible (33.3%), jitomate (79.4%), aguacate (43.3%), huevo (23.49%), arroz (12%) y pollo (10%). Ir al artículo >>>

Lilia Arellano nos dice: (Diario Por Esto)

http://www.poresto.net/content/view/12802/53/

Jueves, 01 de mayo de 2008

Un verdadero peligro para México ha resultado el gobierno de Felipe Calderón para los trabajadores mexicanos y sus familias, pues en tan sólo 16 meses el poder adquisitivo del salario resiente una pérdida del 23.69 por ciento, debido a la política económica de la actual administración federal, que sólo beneficia a las grandes empresas nacionales y trasnacionales y que tiene como columna vertebral el tope salarial del 4.25 por ciento, raquítico incremento que no corresponde al alza generalizada de los precios de todos los productos, particularmente los de los alimentos, debido al aumento a la gasolina del 2 por ciento mensual y a la aplicación de las nuevas tasas impositivas al sector productivo.


Un estudio del Centro de Análisis Multidisciplinario ((CAM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destaca el acelerado deterioro del salario de los trabajadores en la presente administración federal al subrayar que mientras el 1 de diciembre de 2006 el precio de la Canasta Alimentaria Recomendable era de $80.30 pesos, ya para el 1 de abril del 2008 se ubicaba en $114.59 pesos, es decir que registra un incremento del 41.59 por ciento. Durante el mes de abril, los trabajadores tienen que laborar 10 horas cono 30 minutos para poder comprar dicha canasta, cuando al inicio de este gobierno invertían para tal efecto 10 horas con 10 minutos.

El acelerado aumento de los precios es ya inocultable por lo que el Banco de México tuvo que modificar al alza sus expectativas de inflación para este año, de entre 3.75 y 4.25 por ciento a un rango de 4.25 a 4.75 por ciento, y además el gobernador de esa institución, Guillermo Ortiz, advirtió que la inflación podría llegar incluso a 5.0 por ciento en el segundo y tercer trimestre de este año. Por si algo faltara en este negro panorama, el funcionario pronosticó que la economía crecerá menos y se ubicará entre 2.4 y 2.9 por ciento, cuando al término de 2007 las autoridades hacendarias y del banco central la estimaban entre 2.75 y 3.25 por ciento.

Y mientras se sigue deteriorando el poder adquisitivo de los trabajadores y, por lo tanto, continúa bajando su nivel de vida, y se sigue incrementado la pobreza y la marginación en todo el país, a niveles realmente vergonzosos a consecuencia de las erróneas políticas aplicadas por este gobierno panista, Felipe Calderón se dedica a dar aspirinas para una enfermedad terminal, al anunciar, en el Nayar, una de las zonas más pobres del Estado de Nayarit, la puesta en marcha del Programa Alimentario en Zonas Marginadas, con el cual dijo que se ayudará a “los más pobres entre los pobres”, 280 mil familias en la República Mexicana, quienes recibirán apoyos económicos de 490 pesos cada dos meses, complementos alimenticios y estufas ecológicas.

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