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Tag Archives: Crisis de la izquierda

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dada la situación que está viviendo la sociedad mexicana, considero de mal gusto hablar de la soga en casa del ahorcado. La sola mención de la palabra “cadáver” crispa los nervios de más de uno, quizá por ello los excluidos del PRD en la aldea, autodenominados “amarillos”  para diferenciarse de sus correligionarios “rojos” uncidos al gobierno estatal, se niegan a reconocer  públicamente que el partido del sol azteca tiempo ha es fiambre insepulto, en Veracruz cuando menos.

Si así lo hicieran, en congruencia lejos de desgastarse inútilmente en una ramplona pelea que no lucha, al interior de su instituto político, tendrían por principio de cuentas que reconocer que la fuerza electoral de la izquierda ya no está en los partidos que,  en la geometría política nacional  se asumen como exponentes, representación y voz autorizada  de los intereses de una ciudadanía opositora en desacuerdo con las políticas públicas que vulneran soberanía, democracia y bienestar de la gente.

Si su corta visión les permitiera ver más allá de lo electoral y de los beneficios personales, prebendas y canonjías  que acarrea el ejercicio de la política y el servicio público, actuarían en consecuencia identificando quienes son en la realidad los electores que materializan en las urnas sus apetitos de acceso al poder formal. Y sin embargo, no parece tengan claro que la fuerza electoral real de la izquierda electoral no radica ni en las dirigencias espurias ni en una raquítica militancia que ha sido desplazada por los movimientos sociales contestatarios que, al margen de siglas y color de camisetas partidistas, optan por la autodefensa de sus más caros intereses, lo mismo de inclusión y participación solidaria y democrática en las tareas del desarrollo nacional que en aquellos asuntos que les afectan trastocando su vida cotidiana en el seno de las comunidades que les son propias.

Defensa popular a la que los partidos autodenominados de izquierda son ajenos, como bien se constata con  las diversas movilizaciones sociales que pugnan por hacerse cuando menos escuchar por las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

A estos movimientos sociales lo electoral les vale un cuerno. Pero sus integrantes ejercen su derecho a votar a sabiendas de que la democracia representativa es un mito, en tanto esta esté secuestrada por la partidocracia y que el gobierno en sus diversas esferas de la administración pública está para servir a los poderes fácticos y no al mandato de la voluntad ciudadana recibido en las urnas. Pero también recurren por la libre en la defensa de sus legítimos intereses.

Lo mismo les vale un rábano la pugna entre amarillos y rojos al interior del PRD en la entidad o la tribal que se da a nivel nacional, que para el caso es lo mismo. Identificado como partido palero, coparticipe en el diseño y aprobación de políticas públicas antipopulares y contrarias al interés nacional, más que como un aliado de valía al que otorgarle un voto de confianza, se le ve como un obstáculo más a enfrentar en el accidentado camino de la lucha social.

Los perredistas honestos y bien intencionados, que los hay, no quieren o no pueden ver que con la reforma política peñista, o sin esta, los dueños de las canicas son quienes por la buena o a la mala, imponen sus reglas y que, en éstas, la izquierda partidista es un mal necesario al que hay que acotar, usar y desechar cuando así convenga en oposición a la izquierda social y sus pretensiones de inclusión y participación en un juego al que no está invitada. Que, por tanto, como un bien utilitario al servicio de los poderes fáctico y formal, hay que cultivar y conservar compartiéndole clientelarmente algunas de las migajas que ofrece el servicio público a la servidumbre leal y bien portada.

Falta de visión y de ubicación política, que a esta militancia bien intencionada  le lleva a confiar y actuar en consecuencia en una confrontación electoral que no ofrece futuro y, de ahí, el que se preocupen y ocupen en dirimir diferencias internas que les restan presencia y peso en el escenario electoral; paseando de cuerpo presente  a un corrompido difunto que habiendo cumplido su ciclo en el escenario político nacional, exige ya, con urgencia, cristiana sepultura.

Tanta es su miopía que marginados de la lucha social trascendente, día con día alimentan odios y rencores al interior del partido, absurdamente a sabiendas de que en tanto la militancia no renuncie a la estructura tribal y se sacuda a “los chuchos”, todo queda en inútiles amentos.

Por cuanto a las dirigencias espurias del sol azteca, hace ya un buen tiempo que espaldas de la militancia se olvidaron del cadáver, utilizando el petate del muerto para mantener vigente la posición de dependiente utilitario  y el disfrute de prerrogativas, prebendas y canonjías que en vida le fueran concedidas al difunto.

Para la izquierda electoral no hay dilemas. Cumplió en su momento con el papel asignado por el Estado mexicano al sacar del closet a la izquierda histórica en la clandestinidad, extirpándole los dientes. Cumplido su ciclo y auto marginada de la lucha social de las mayorías empobrecidas y lastimadas, sólo le queda un camino, el de sepulturero de su propio despojo.

Hoy la sociedad es otra en un México que paradójicamente, se transforma para seguir igual en su estructura desigual y excluyente. Los tiempos presentes son para la izquierda social que, expresándose en un cada vez mayor número de movilizaciones de la más diversa índole, reclaman para sí el espacio  que venían ocupando los “partidos tradicionales de izquierda electoral”.  Y esto, pese a mi simpatía explicita para con Andrés Manuel López Obrador y su persistente llamado al cambio verdadero, va también para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), aspirante aún a partido político, en tanto no represente a la auténtica izquierda social y haga suyas, sin eufemismo, medias tintas y al margen del juego electoral,  las demandas de las mayorías hoy movilizadas;  en un programa mínimo para la acción, que incluya, unifique y de sentido con visión de largo plazo a las buenas intenciones que hoy animan a las fuerzas contestatarias de este país que se oponen al modelo neoliberal expoliador.

Hojas que se lleva el viento

No nos engañemos, la autodefensa no sólo se expresa en el ámbito de la seguridad pública, ni la mejor expresión de este fenómeno se da en terrenos michoacanos. Es una realidad nacional que cotidianamente se expresa en todos los órdenes de la vida social; los mexicanos vivimos día a día auto defendiéndonos de abusos, agravios e injusticias que derivan de un estado de derecho imperfecto, vulnerado y copado por la corrupción,  impunidad, intereses fácticos, pobreza y desigualdad e ineficiencias de un gobierno fallido. Y en este escenario, quien tiene más saliva come más pinole.- Xalapa, Ver., febrero 9 de 2014.

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La orfandad de la estrategia

América Latina, un continente de revoluciones y contrarrevoluciones, carece de pensamientos estratégicos que orienten procesos políticos ricos y diversificados que estén a la altura de los desafíos que enfrenta. A pesar de contar con una fuerte capacidad analítica, importantes procesos de transformación y dirigentes revolucionarios emblemáticos, el continente no produjo la teoría de su propia práctica.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En tanto que en el Distrito Federal con vías a la elección presidencial del 2012 el perredismo se pierde en una eterna e insoluble confrontación de todos contra todos, la izquierda electoral y social  en Veracruz marcha al garete. Uncida al intercambio de dimes y diretes entre quienes están con “los chuchos” y quienes se dicen seguidores de Andrés Manuel López Obrador, lo que queda del PRD arrastra en su caída lo mismo a Convergencia y el PT que a amplios sectores de la izquierda social que se mantienen al margen de la militancia formal en la izquierda electoral, perdiéndose de vista que previa a la elección del 2012 en la entidad tendrá lugar en el 2010 la elección de gobernador, diputados locales y presidentes municipales.

Privilegiar el presente por sobre lo que en el 2012 dicten las cambiantes circunstancias de la vida política del país, debería ser la preocupación central de la izquierda electoral y social de Veracruz.

Los desastrosos resultados de la reciente elección de diputados federales, tendrían que inscribirse en tal contexto. La izquierda en Veracruz no puede seguir gravitando en torno a la desgastante confrontación cupular de las tribus y camarillas perredistas que se disputan el poder en el Distrito Federal, como tampoco resulta políticamente razonable el reproducir a nivel local el todos contra todos. Para la izquierda veracruzana cabría hacer un alto en el camino, recurrir a la autocrítica y muy pragmáticamente, en la coyuntura, proponerse un pacto de unidad sin sectarismos estériles que en torno a un programa mínimo consensuado, se tome como punto de partida para la construcción de un frente amplio opositor al bipartidismo que objetivamente el PRI y el PAN construyen con vías a la elección del año próximo.

Partiendo de la amarga experiencia del pasado cinco de julio, está visto que la conformación de tal frente no sería viable sin el previo consenso desde abajo de las bases partidistas del PRD, Convergencia y PT, y al margen de las disputas cupulares e intereses creados de las actuales dirigencias.

A mi juicio, la viabilidad de éxito relativo de tal esfuerzo organizativo radicaría en la adopción de la fórmula de candidatura única de aquellos que resultaran los más idóneos y mejor posicionados para contender por la gubernatura, las alcaldías y diputaciones locales en los distritos en los que se cuente con presencia real de la izquierda electoral y social, sin caer en falsos espejismos.

Por lo que toca al candidato único a la gubernatura, en términos prácticos y atendiendo a la realidad que se vive en la izquierda, no hay mucha tela de donde cortar; las dos únicas cartas de que en la coyuntura se podría echar mano serían los senadores Dante Delgado Rannauro de Convergencia,  y Arturo Hérvis Reyes del PRD, con la salvedad de que el segundo  está involucrado en la pugna cupular perredista e identificado como uno de los artífices del derrumbe de su partido en Veracruz. Reduciéndose por tanto, pragmáticamente,  a una única opción viable, Dante Delgado Rannauro; Este sería el llamado a convencer y aglutinar a las diversas corrientes de la izquierda electoral veracruzana, así como sumar al frente único tanto a la izquierda social como a los ciudadanos identificados con un indefinido centro del espectro político que no contemplando como opción al PRI o al PAN se mantienen al margen de la contienda electoral, como se observara el pasado cinco de julio.

A mi modesto entender,  lo anterior sería la salida más idónea  para la hoy dispersa y en permanente conflicto de la izquierda veracruzana. Seguir dependiendo de lo que para 2012 se decida en el Distrito Federal  y gravitando en torno a un inacabable estira y afloja en el que lo único que impide la honrosa sepultura del  PRD,  es ni más ni menos que el aferrarse a las prerrogativas y prebendas de una burocracia partidista que se niega a renunciar a sus cotos de poder. Si en Veracruz no se quiere entender así, la izquierda en la entidad seguirá dando vueltas en la noria, renunciando de hecho tanto a ser opción electoral en el 2010 como a jugar el papel que le corresponde sumándose a la tarea de transformar a México.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cuauhtemoc Cárdenas, quien en el 2006 torpedeara al PRD y al Movimiento Nacional de Resistencia Pacífica oponiéndose al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador,  en su calidad de “vaca sagrada” de la izquierda electoral insiste en su llamado a que el PRD resurja de entre los muertos para iniciar una nueva vida libre de pecado.

En comunicación telefónica con La Jornada, difundida el viernes por el rotativo,  aseveró que “es indispensable que se restituya la legalidad interna en el partido para que haya autoridad, en primer lugar. Pero también, agregó, para hacer un intenso trabajo de organización; para realmente rehacer el PRD, reconstituir sus bases, darle presencia en aquellas partes donde prácticamente está ausente de todo. Ésos son los trabajos que deben impulsarse desde cero, como si se tratara de fundar el PRD”. Pretendiendo una vez más asumirse como guía moral de la izquierda.

Uno de los requisitos que pone el michoacano como condición para tal refundación es hacer valer la legalidad al interior del sol azteca, expulsando a los militantes que al amparo de las siglas de otros partidos participaran como candidatos  en los recientes comicios, así como a  los que apoyaran o promovieran a estos en contravención a los ordenamientos partidistas. De no acatarse tal condición, no reconocerá la autoridad de la actual dirigencia nacional que, a su juicio, en tal caso debe renunciar.

Más claro ni el agua,  pero sin el valor para decirlo abiertamente, Cuauhtemoc está exigiendo la expulsión de Andrés Manuel López Obrador y quienes desde las filas del perredismo le acompañan en el Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía. Así como el retiro del PRD del Frente Amplio Progresista. En pocas palabras, pide depurar el cadáver para que en su retorno a la vida nacional esté integrado por una militancia químicamente pura que, inmaculada, arrope a aquellos, los chuchos, que legitimen su calidad de dirigentes  mediante la aplicación a raja tabla de la legalidad estatutaria.

Chingón, como suele decir Marcela Gómez Salce.

El inconveniente a la vista es que Jesús Ortega y su mafia no se sienten con los arrestos suficientes para enfrentar al movimiento social que encabeza López Obrador.  Mucho menos están dispuestos a renunciar a las canonjías, prebendas y manejo de las prerrogativas de que disfrutan en su calidad de dirigentes del hoy cadáver insepulto. Más, si haciendo valer principios legaloides, con ello propiciaran el que los diputados electos y plurinominales afines a López Obrador en San Lázaro o en la Asamblea Legislativa del D.F., optaran por sumarse a las bancadas del PT o Convergencia.

Por muy  “vaca sagrada” que sea, Cuauhtemoc no tiene ya la autoridad moral y política suficiente para imponer su palabra a los intereses de “los chuchos” y sus corrientes afines. Ni estos estarían dispuestos a escucharlo confrontándose con el lopezobradorismo que tiene presencia y peso al interior del partido.

Enpantanadas las exequias en la cúpula, la única salida viable para la izquierda electoral sería proceder a la cristiana sepultura de un sol que ya no brilla,  y a otra cosa mariposa. De lo contrario, para el 2012, será simple mirón de palo, al garete, perdida en el eterno juego de los dimes y diretes y, de paso, cancelando la opción electoral a una abigarrada izquierda social que en su movilización aún no encuentra su propio camino.

Adendum

Al concluir mi artículo  leo a la analista política María Elena Fisher, quien afirma que: “Dos partidos parecen a punto de pulverizarse: el PRD tras las tonteras de AMLO y el PAN”. Creo que hace una mala lectura de la  realidad que viven ambos institutos políticos, llevada por el triunfalismo del PRI en Veracruz. Una cosa es calificar metafóricamente al PRD como un cadáver insepulto en el contexto de su crisis de identidad  y resultados electorales en gran parte del territorio nacional, y otra, muy distinta, es que esté a punto de pulverizarse.

No olvidemos que gobierna a la capital del país, centro neurálgico de la vida política nacional, en donde PRI no figura y el PAN es a duras penas primera minoría. En cuanto a lo que califica de tontera de AMLO, tomando como referencia lo acontecido en Iztapalapa con “Juanito”, no comparto tal apreciación. No se puede desconocer la diferencia entre izquierda electoral o parlamentaria, e izquierda social;  ello impide comprender que lo que ella toma como “tontera”, es la confirmación de la fuerza de un movimiento ciudadano que bajo la conducción de Andrés Manuel López Obrador, en un santiamén le corrigió la plana al Tribunal Federal Electoral.

Por cuanto al PAN, el rechazo en los recientes comicios a Felipe Calderón Hinojosa por parte de una ciudadanía lastimada, no fue suficiente para concluir que este instituto político está a punto de pulverizarse. Está en crisis, como todo el sistema de partidos políticos en México, pero haiga sido como haiga sido,  detenta el poder presidencial.

Tampoco se puede hacer de lado que no caben comparaciones simplistas.  El PRD es un partido de masas en el que la militancia de base participa en su vida interna, discute, propone, pelea  y, aunque ahora secuestrada por una burocracia corrupta, pesa para bien o para mal, en la toma de decisiones. El PAN y en gran medida el PRI, son partidos de cuadros sometidos a decisiones cupulares en los que el que manda, manda y si se equivoca vuelve a mandar.

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En México el olvido es una fuerza nacional que nos hace posible regresar felizmente al pasado, como si hubiésemos cambiado. La gran fuerza emergente gracias al olvido es el PRI, que en nueve años logró que se olvidaran 70 años de régimen autoritario.


El olvido ha servido para restaurar el clientelismo priísta como política revolucionaria contra el neoliberalismo. Practicar la corrupción para combatir la corrupción, extorsionar y sobornar para la causa suprema de alcanzar el poder presidencial.


Gracias al olvido el fin justifica los medios y se puede hacer todo lo que hacía el PRI para decir que se combate a la derecha. El olvido es necesario para ser reaccionarios diciendo que somos revolucionarios.


Se olvida por interés, por conveniencia, por recomposición, por creer en otra cosa, por oportunismo, por engañarnos a nosotros mismos, por necesidad de cambiar, por sobrevivencia, por concluir y también por empezar.


Olvidar nos ayuda a justificar lo perdido, lo que no podemos cargar por nuestras debilidades, lo que queremos construir sin cimientos o crecer sin raíces. El olvido justifica la falta de historia y hace radicales desde el gobierno a quienes nunca lucharon por ganarlo.


La historia es la gran enemiga del olvido, por eso hay quienes combaten la memoria y los hechos del pasado para inventarse un presente crítico y luminoso. El olvido es el cemento de los advenedizos, los que nunca arriesgaron nada ni lucharon por nada y quieren destruir lo que jamás construyeron.


Los autoritarios de hoy, gracias a su inexistencia histórica, proponen acabar con lo que no controlan y dirigen desde lo que nunca han sido.


La memoria genera caos, desestructura a los sectarios, desenmascara a los agentes, revela a los enemigos del cambio. La memoria histórica, como antídoto del olvido, dibuja trayectorias políticas personales, desnuda a los provocadores y reventadores, a los que liquidan las fuerzas, porque éstas no se someten a sus designios.


La memoria sirve para descubrir alianzas añejas, coyunturales y actuales, donde los aliados se califican y se salpican unos a otros con la misma ética, aunque aparezcan en distintos teatros.


El olvido inmediato sirve para acusar falta de estatura y demandar decoro, mientras se instruye el fraude. La falta de memoria sirve para aquellos que, luego de construir el ejido, pidieron destruirlo por no ser viable.


Gracias al olvido hay los que exigen abandonar el barco, cuando nunca se han subido, y avientan anclas como salvavidas.


Gracias al olvido se puede cambiar de ruta y los que eran en todo caso compañeros de viaje, ahora son los que deciden los objetivos y el rumbo.


Los que ahora dirigen, no desde la tribuna, sino desde el púlpito; los que ofrecen la catástrofe como escalera se sustentan gracias a la fuerza del olvido y luego de ganar batallas se avergüenzan de sus soldados.


El olvido es una forma de ignorancia adquirida, a veces por omisión, otras por comisión.


El olvido sirve para inventarnos y decir que fuimos o somos distintos a los actuales. Olvidando el pasado se puede hoy, gracias al poder, construir estatuas de arena y creer a los que nos combatieron (porque desde nuestras filas ahora nos arengan) irnos al precipicio.


La política sin memoria, como diría Marx, es tragedia y es comedia, porque se repite. En México, gracias al olvido, el pasado se imita y, como en escenilla de gala, actores y público se sueñan en un hecho histórico haciendo teatro. La política sin memoria es historicidio, esfuerzo inútil, motivo de burla.


Gracias al olvido se presenta como inédito lo ya existente. Gracias al olvido se construyen ídolos a modo para cada ocasión. Gracias al olvido no hay que preguntar, porque toda respuesta puede destruir las estatuas de sal y las éticas más relumbrantes. No hay que olvidar que el olvido tiene su devoción y fantasía del poder, ya sea para que permanezca eterno, para que regrese o para que caiga, según sea desde abajo o desde arriba que se mire.


El olvido es la ideología del fariseo, del oportunista, del agorero, del quinta columna. Hay cosas inusitadas que hace el olvido: convierte al demagogo en puro y sincero.


Hay dos tipos de políticos: el que hace política con su ego, resentimiento y olvido y el que la hace con la memoria, la propuesta y el interés de todos. No se puede construir una nueva sociedad sólo con proyectos organizativos que van destruyendo y olvidando los anteriores, sin memoria ni propuesta para construir el futuro.


Hoy, gracias al olvido, al mismo tiempo que regresa el PRI paternal, bondadoso, represor, que es centro y derecha al mismo tiempo, patriarcal, idiosincrático, tricolor, único, inmortal, absoluto, generacional, raíz y cultura nacional, homenaje, fábrica de verdades, a la izquierda electoral se la lleva el carajo por haber querido ser como el PRI y haber terminado como su caricatura.


Por eso son necesarias las memorias del olvido, para no hacer de lo nuevo la repetición de lo que hicimos.


http://marcorascon.org

La Jornada 31/03/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


En la elección interna del PRD en el D.F., Nueva Izquierda se impuso ampliamente a la corriente de “los chuchos”, sin embargo a mi juicio no es tiempo aún de echar las campanas al vuelo. Estructura y prerrogativas siguen bajo el control de Nueva Izquierda.


En las condiciones actuales de crisis profunda del sistema político mexicano, sin rumbo definido, sin liderazgo, sin objetivos concretos, sin claridad ideológica y compromiso programático para con el país, en el ramillete de partidos políticos legalmente constituidos la corrupción y el pragmatismo dominan por sobre todo intento de democratización. De ahí que los intentos fallidos de elección interna abierta del PRD, si bien constituyen un avance frente al autoritarismo e imposición del resto del espectro partidista, no escapan de las reglas del juego impuestas por el sistema en su conjunto. Cochinero tras cochinero es la constante y ello debería ser motivo de reflexión y lección  para la izquierda institucional mexicana.


Al margen del escándalo mediático auspiciado por la reacción, que insiste en maximizar cualquier desliz de la izquierda institucional, así como en dar por muerto políticamente a Andrés Manuel López Obrador, no puede pasarse por alto que es el mismo PRD el que da pie a la descalificación mediática y a la constante pérdida de credibilidad ante una opinión pública mayormente desinformada, pues es del dominio público que la diversidad de corrientes o tribus que,  al interior del PRD se disputan estructura, cargos de elección popular, cotos de poder y manejo personalista de las prerrogativas que les asigna el Estado, hace poco menos que imposible el que pueda tener lugar una elección interna abierta y democrática cuyos resultados sean por todos ampliamente aceptados.


A estas alturas el sol azteca debería entenderlo así, aceptando que una elección interna abierta, sin previo consenso de la militancia y prevalencia de cultura política democrática, a lo que se suma el nivel de polarización y confrontación existente, no puede jugar a la democracia sin salir lastimado. Las consecuencias están a la vista poniéndose en riesgo la propia existencia del PRD como expresión institucional de la izquierda.


A mi juicio, Izquierda Unida en la coyuntura electoral le apostó y apostó mal,  a recuperar desde dentro a una estructura partidista viciada, sujetándose a las reglas impuestas por Nueva Izquierda y corrientes afines, resultándole fallido el intento. Aún habiéndose impuesto en la definición de candidaturas a la diputación federal, gobierno de las delegaciones y asambleístas del Distrito Federal, la estructura nacional del partido  seguirá bajo el control de “los chuchos”. Debiéndose pagar, ahora, el altísimo costo político que representa la pérdida de credibilidad del instituto en su conjunto, ante una opinión pública que por principio y gracias a la campaña mediática, descalifica el nuevo descalabro. Sin parar mientes en que, con ello,  el PRD deja paso libre al bipartidismo de facto que buscan tanto el PAN como el PRI valiéndose del resultado de las elecciones en puerta.


Por otra parte, tal intento fallido multiplica la confusión en los simpatizantes de izquierda al interior de las entidades federativas. ¿Por qué partido votar? Es la interrogante generalizada. ¿Es válido sufragar a favor del PRD o hay que inclinarse a favor de la “Coalición Salvemos a México”?. A escasos meses de las elecciones considero que ni en el Distrito Federal se sabe a ciencia cierta.


Lo grave y en perjuicio del necesario avance democrático, la desinformación existente está dando lugar a que en amplios segmentos de la izquierda institucional y social, prospere la idea del abstencionismo o el voto en blanco (nulo), más que el voto de castigo en contra del PRI o del PAN. Izquierda Unida apostó mal en la coyuntura y estas son las consecuencias. Otra cosa sería si, oportunamente en tiempo y forma, la disidencia hubiera marcado distancia deslindándose del PRD y se hubiera sumado a los partidos que integran la Coalición Salvemos a  México”, como un paso transitorio con vías a integrar un nuevo partido, auténtico representante de la izquierda bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, con objetivos y estrategias de mediano y largo plazo.


La estrategia de coyuntura,  mal analizada y peor instrumentada, pone hoy a la izquierda institucional en franca indefensión frente a la reacción, arrastrando, de paso, a la izquierda social aglutinada en el Movimiento en Defensa del Petróleo y la Economía Popular, que no tendrá oportunidad de manifestarse en las urnas de manera consecuente. Tal error estratégico de Izquierda Unida, prolongará la agonía del sol azteca y la permanencia de los “chuchos” al frente de la estructura, a la par que alejará en el tiempo al movimiento social del logro de sus objetivos,  perdiéndose y diluyéndose en la protesta callejera. Espero no sin cierto pesimismo, estar equivocado en mis apreciaciones. En julio próximo  las urnas darán la respuesta.


Por lo pronto, mañana Domingo y con la presencia de la representación de todos los municipios del país, habrá de tener lugar un nuevo lleno completo en el Zócalo de la Ciudad de México con motivo de la Asamblea Nacional de Evaluación de las Acciones en Defensa de la Economía Popular, convocada por Andrés Manuel.


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Si se promueve la división en el corazón político del país se corre el riesgo de hacerle el juego sucio al PAN, afirma.


México, DF. El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador anunció que apoyará a los candidatos que postule la alianza Salvemos a México, formada por el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia, así como a los abanderados del PRD en el Distrito Federal.


En el marco de una gira por Jalisco, detalló que los candidatos de las tres fuerzas políticas deberán ser ciudadanos con buena fama pública, comprometidos con la defensa de los intereses del pueblo, con principios y honestos.

Notimex / La Jornada On Line 23/01/09

Se reserva PRD 100 por ciento de candidaturas plurinominales


México, DF. El primer pleno extraordinario del séptimo Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) aprobó por unanimidad reservar el 100 por ciento de las candidaturas plurinominales, por lo que los aspirantes a ocupar una curul en la Cámara de Diputados se decidirán mediante acuerdo.


La secretaria general del PRD, Hortensia Aragón, dijo que se tomó esa decisión “porque declaramos una política amplia de alianzas con sectores populares, movimientos populares, personalidades y requerimos tener disponibilidad de los espacios a donde recurren y solicitan esas personalidades, que son los listados plurinominales”.


La Jornada en línea 23/01/09


Militantes irrumpen en Consejo del PRD; piden elecciones abiertas


México, DF. Un grupo de perredistas del estado de México irrumpió en la sede del Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en demanda de que la elección de candidatos a diputados federales en la entidad sea a través de las urnas y no mediante acuerdos cupulares.


Los manifestantes, entre ellos mujeres y niños, tomaron la tribuna del consejo que a su llegada estaba en receso, sin embargo cuando llegó el dirigente nacional, Jesús Ortega, lo rodearon e increparon con pancartas para exigirle elecciones libres y directas.


La Jornada en línea 23/01/09

Ante una crisis mundial del capital, cuando se abre la posibilidad de optar por un modelo distinto al neoliberalismo, es indispensable refundar el partido electoral de la izquierda en el país, porque en las condiciones actuales que vive el Partido de la Revolución Democrática (PRD), “ha dejado de servir a la sociedad mexicana”, afirmó Enrique Semo Calev, historiador e investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México.


En entrevista, tras participar en un homenaje a los líderes sociales Othón Salazar Ramírez y Arnoldo Martínez Verdugo, convocado por el colectivo Rumbo Proletario, afirmó que “quizá ha llegado el momento de que se cumplan muchos de los objetivos del movimiento de 1968, y que se renueve, entre otros factores, el sindicalismo mexicano y el papel de los intelectuales, que deben estar al lado de las causas del pueblo”.


Luego de destacar la trayectoria del dirigente magisterial comunista, Salazar Ramírez, quien falleció el pasado 4 de diciembre a los 84 años, aseguró que “es el modelo de dirigente que podría renovar al sindicalismo de México. Es posible que hoy no se vean muchos líderes como él, pero surgirán de nuevo. El mismo pueblo que produjo a Othón, que es producto del pueblo, generará nuevos dirigentes magisteriales”.

Nota completa: La Jornada 14/12/08


José Agustín Ortiz Pinchetti: La apuesta de AMLO


Podría hablar del cálculo estratégico de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero me gusta más la palabra apuesta, pues implica riesgo y competencia. AMLO arriesga su suerte a la certeza de que el pueblo de México despertará, se organizará y tomará el poder. Él quiere ser partícipe de esta toma de conciencia, organización y victoria, pero no confía mesiánicamente en sí mismo, sino en la capacidad de la gente de cambiar su circunstancia.


Sus competidores también toman en cuenta al pueblo, pero para ellos es una masa a la cual se puede halagar, engañar, corromper. PAN y PRI usan los mismos mecanismos. El clientelismo, la demagogia y, sobe todo, la manipulación de los medios. AMLO no puede ni quiere usar los viejos instrumentos de la política mexicana. PRI y PAN saquean impunes a los dineros públicos y tienen el apoyo de la oligarquía, los monopolios y las televisoras. Así que el obstáculo que tendrá que afrontar el pueblo con AMLO o con otros líderes es formidable. Es la vieja estructura de castas que viene desde la Conquista y que se resiste al cambio.


Nota completa: La Jornada 14/12/08

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