Salte la navegación

Tag Archives: Crisis de partidos políticos en México

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Por mucho esfuerzo que se aplique, harto difícil resulta substraerse del clima de discordia y encono que de manera temprana auspicia la pedestre y hasta obscena confrontación del PRI y el PAN en Veracruz. Paradójicamente ambos partidos a su vez enfrascados en como resolver el divisionismo que,  con igual carácter, se da entre sus filas.


Entre la clase política y el ejercicio periodístico que gira en torno a esta, la motivación para conformar el escenario de negros nubarrones, se circunscribe a la sucesión del Maestro Fidel Herrera Beltrán; de esta depende el obtener o conservar privilegios, prebendas y hasta una manera cómoda y rápida de enriquecerse a costa de las arcas públicas. Un todos contra todos en el que los partidos minoritarios juegan el triste papel de mirones de palo, esperando, quizá, la oportunidad de sumarse a un PAN o a un PRI que les garantice su supervivencia.


Lo curioso del asunto es que quien marca la agenda de tal confrontación, es Miguel Ángel Yunes Linares, lo mismo al interior del PAN que al interior de la administración pública estatal cuya expresión partidista, el PRI, tantito afirma que el enemigo natural de Fidel Herrera Beltrán está políticamente  muerto,  y tantito se muere de miedo ante la sola idea de que el actual Director General del ISSSTE sea postulado como candidato del blanquiazul a la gubernatura del estado. Y no es para menos, de lograrse la unidad al interior del PAN y el consenso se de en torno a Yunes Linares,  depende que el hasta ahora delfín del gobernador, cual globo de Cantoya, se eleve o lo le corten el gas dejándolo caer.


Para la vieja guardia priísta, conocedora de la inteligencia, perversidad y perfil psicopolítico de Fidel Herrera Beltrán, está claro lo segundo. Al ahora diputado federal le cortaría de tajo la cabeza optando por el llamado “plan B”, enfrentando en su momento  a Yunes Linares con un comodín a la altura de la circunstancia. Y tan pesa tal percepción de un priísmo formado en usos y costumbres de un viejo régimen que ya está de retorno, que ello ha dado lugar a un cada vez más amplio consenso en torno a la desde ahora descalificación de Duarte de Ochoa; abriéndole paso libre a un personaje con mayor formación, experiencia, empuje y capacidad para enfrentar las malas artes del neopanista; lo que ya se refleja en los medios de comunicación masiva que, al margen de los dividendos que les reditúa el inflar mediáticamente al joven delfín, piensan y actúan  ya en función del futuro cercano.


La descalificación de Duarte de Ochoa, se está llevando al extremo que ya toca las fibras más sensibles del mecenas, al que públicamente se le ha colgado la etiqueta de “mentiroso y ladrón”, con la pretensión de torcerle la mano para que anticipe la caída del delfín.


Y mientras en Veracruz se teje y desteje la grilla a bacinicazos y encuestas “patito”,  nubarrones oscuros ensombrecen al país en su conjunto. La alianza entre el PRI y el PAN para sacar adelante el paquete económico propuesto por Calderón Hinojosa, auspiciada por Carlos Salinas, en su calidad de “Padrino” y, el “jefe Diego” en su carácter de cabildero de los intereses del poder fáctico, es más que evidente en el Congreso de la Unión. Tan evidente, que más que hablar de un muy  posible bipartidismo en México, tal alianza de intereses comunes es calificada ya por la opinión pública como un unipartidismo soez bajo las banderas del PRIAN.


Ambiente propicio para engallar a un Calderón Hinojosa, que obcecado en dar continuidad al neoliberalismo en México, presuntamente sin oposición en el Congreso al contar con la anuencia del PRI, anuncia a bombo y platillo que los trabajadores contribuirán a resolver la crisis, financiando con sus fondos de pensión y ahorro para el retiro, el rescate de de sus patrones.


Si vivieran  los Constituyentes del 17, el sólo conocer tal anuncio les llevaría a la muerte súbita; lo que no sucede con una izquierda electoral ni con un charrismo sindical inerte. La lucha de clases está muerta y enterrada en México; la prioridad hoy ante la pretensión reaccionaria de Calderón Hinojosa es la pugna por el poder y el control en dos delegaciones del gobierno del Distrito Federal.


La izquierda social es otro cantar. Para esta, Calderón y el PRIAN constituyen el peligro real para México y defenderán, a su modo, pero defenderán los derechos de los trabajadores, la economía popular, y la soberanía de este país hoy vulnerada y vilipendiada desde las trincheras de la derecha.  Defensa inútil en una batalla desigual, condenada de antemano al fracaso, pero al fin defensa de los más caros intereses de la Nación.


No cabe duda, el México real  y el Veracruz virtual,  son dos mundos conviviendo en el mismo espacio en órbitas y tiempos diferentes.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


En el marco de la crisis del sistema de partidos políticos en México, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados denunció que por parte del PAN existe una guerra sucia que enmugra la política. Vaya novedad, como si la clase política en su conjunto no hiciera lo indecible por hacer de la vida política del país un auténtico cochinero. No por nada,  conforme pasan los días se profundiza el abismo que separa a los partidos políticos del grueso de la población.


Más que acusarse mutuamente de enmugrar la política, tanto el PRI como el  PAN deberían preguntarse que hacen para limpiar al país del mugrero en que lo han convertido, frente a un electorado harto de corrupción, impunidad, procesos electorales fraudulentos, simulación y gatopardismo. Si en algún momento la ciudadanía confió en la alternancia como vía para abrir cauces de mayor amplitud a la vida en democracia, los partidos políticos se han encargado de cancelar tal esperanza. El PAN con el poder formal transformado en caricatura,  no sólo adoptó lo peor de la herencia histórica del priísmo, superó al partido tricolor al grado de que,  hoy día, tan no existe diferencia entre ambos institutos políticos que el pueblo ya les identifica como “PRIAN”. Al icono de tal engendro se le conoce como Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.


El resto de los partidos políticos con registro vigente, se encuentran en la misma tesitura. La herencia acumulada a lo largo de varias décadas de un sistema político corrupto y autoritario, con diferentes matices, permea en todos por igual. La crisis del sistema de partidos va de la mano del creciente deterioro de un Estado que no hace esfuerzo alguno por limpiar tanto en lo externo como en el ámbito doméstico,  su imagen de “fallido”.


La credibilidad en la vigencia del estado de derecho, en la legitimidad de las instituciones republicanas, y en la clase política en su conjunto, lastimosamente ya no existe. La partidocracia y su cauda de corrupción y oportunismo, vinculada a los poderes fácticos que dimanan del poder del dinero,  mantiene secuestrado al pueblo de México; la democracia, como forma de vida en sociedad, quedó entrampada entre las telarañas iconográficas de los grandes mitos nacionales.


Bombardeada por millones de spots, triviales propuestas de los candidatos, y obscenas cantidades de limosnas asistencialistas,  la ciudadanía habrá de decidir por quien votar en los comicios de julio próximo. Ejercicio inútil que desde ya apunta al triunfo del abstencionismo.  Por lo que a mi respecta, conciente de que a menor número de electores mayor será el agandalle del PRIAN, responsablemente concurriré a sufragar  pero eso sí, tengo la seguridad plena de que mi voto no será a favor del PRI o del PAN. No es mi voluntad participar a favor del cochinero.


pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

En perspectiva

J. Enrique Olivera Arce


Ya era de extrañarse. Convergencia se estaba salvando o aparentaba estar al margen de la crisis generalizada de los partidos políticos en México. La división en este instituto político está a flor de piel y la polarización ideológica y de intereses cupulares ya es del dominio público.

En Veracruz, cuna del partido naranja, era previsible el conflicto, se veía venir y todo era cosa de tiempo. Tras un largo período de ayuno de ideas, propuestas, y compromiso partidista,  auspiciado por Alfredo Tress y su antecesor en la conducción del partido en la entidad, la frágil estructura se fractura confrontando a quienes están a favor de la “Coalición Salvemos a México” y los que comulgan con la equívoca intención de mantener al partido en un inexistente centro del espectro político nacional, ajenos a cualquier bronca que ponga en peligro el registro y el disfrute de canonjías y manejo de las prerrogativas.


La incapacidad de la dirigencia estatal para conciliar los intereses diversos de la militancia fue más que evidente. En tanto que la mayoría se inclinara por la defensa del petróleo, sumándose al movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, la minoría, vinculada pragmáticamente a los intereses del titular del Poder Ejecutivo estatal a través del “Pacto de gobernabilidad”, se mantuvo en el mejor de los casos, al margen de la movilización social en la que, incluso, participa en forma destacada el senador Dante Delgado Rannauro.


Hoy día, frente a la posibilidad de que la mayoría de la militancia de  base de Convergencia y el PT, se imponga en la definición de las candidaturas a la diputación federal de la “Coalición Salvemos a México”, la minoría convergente se da por desplazada y pone el grito en el cielo. Manifestando su inconformidad en relación a una presunta violación a los estatutos del partido; cuestionando la designación de la Comisión Ejecutiva que encabeza Armando Méndez de la Luz, a sabiendas de que el ex alcalde xalapeño no se andará por las ramas. El rescate del partido en la entidad exige poner a cada quién en su lugar, reconstruir la estructura y concretar en los mejores términos la alianza con el PT; privilegiando a los militantes que se han mantenido firmes tanto en la defensa del petróleo como en el reconocimiento de Andrés Manuel López Obrador como “presidente legítimo”.


Lo que reduce el conflicto existente, ya extensivo al Distrito Federal y algunas entidades federativas, primero,  a una clara intención de la minoría de sabotear a la coalición “Salvemos a México”, quedándose con el control de la estructura convergente y el manejo de los recursos financieros del partido. En segundo término, sabotear la participación de Convergencia en el movimiento popular para, en alianza con los “chuchos” del PRD, restarle fuerza al movimiento social que encabeza el político tabasqueño.


Como era de esperarse, el bombardeo mediático se encarga de agregar leña a la hoguera. En Veracruz los medios de comunicación  exageran la nota respecto a  un  conflicto que es real pero superable,  para restar capital político a Dante Delgado y frenarle en sus aspiraciones de obtener la candidatura al gobierno de la entidad.


De cómo se maneje el conflicto por parte de la dirigencia nacional y la Comisión Ejecutiva en la  entidad, evitando el choque de trenes en las vísperas de las campañas que culminarán con la elección de diputados federales, depende el que las diferencias existentes no se desborden poniendo en riesgo el registro del partido. Pero también de la acción enérgica de la mayoría de la militancia, definiendo con toda claridad su postura y participación tanto en el movimiento lopezobradorista como en la “Coalición Salvemos a México”.


No hay lugar para a estas alturas asumir una actitud vergonzante, negándose a lo que es obvio. Ante la nación Convergencia está con Andrés Manuel López Obrador y,  si no es así, que la militancia abiertamente lo manifieste y actúe en consecuencia.


Sea cual fuere la solución al conflicto existente, lo que hoy acontece en Convergencia es un aviso más de la necesidad de resolver la crisis del sistema de partidos políticos en México por la vía democrática. El país no puede ni debe seguir siendo rehén de las cúpulas de la  partidocracia.


pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Lo que no entienden los cínicos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven.

Barack Obama

Recién leí una columna periodística en la que el autor manifestaba, como algo digno de destacar, la ausencia de democracia al interior del Partido Acción Nacional. Haciendo referencia al método anunciado por este Instituto Político para la selección de los candidatos a diputados federales, como si ello fuera algo extraordinario y totalmente fuera de lugar en un país en el que la democracia solo figura en los discursos oficiales.


Para nadie es un secreto que todos los partidos políticos en México, con diferentes matices, se valen del mismo método que el que se señala para el PAN, sin que esto modifique la suerte principal. Da igual que los gatos sean blancos o negros, lo importante es cazar ratones, y para eso, la clase política se pinta sola, sin que se modifique en forma alguna la realidad de un sistema de partidos políticos que vive una profunda crisis de representatividad y credibilidad.


Pero más llama la atención, quizá por razones de cercanía, que quienes se prestan al golpeteo por consigna, no tengan empacho en insistir que la lista de presuntos aspirantes del PRI a las diputaciones federales, se está cocinando en el escritorio del “que manda en Veracruz” atendiendo a compromisos diversos con personeros del poder real. Especulándose abiertamente sobre el “palomeo” a que esta sujeta la selección definitiva de precandidatos, barajándose nombres en los medios impresos y electrónicos que pudieran estar en el ánimo e interés del gobernador.


La misma gata, con diferente revuelco, pudiéndose afirmar, sin lugar a dudas, que por lo que respecta a la selección de candidatos a cargos de representación popular, la democracia, a secas, no figura en la metodología electoral partidista. Siendo lamentable el que para la ciudadanía, en su gran mayoría y fuera de los círculos cercanos al poder político y económico,  ni le va ni le viene lo que los partidos políticos tengan en gana decidir. Clase política y sociedad civil marchan en paralelo por caminos distintos, sin un punto de encuentro a la vista que le abra espacios a la vida en democracia. La ausencia de cultura política va de la mano de la indiferencia popular, dejando manos libres a una partidocracia que, a su vez, está sometida a los intereses económicos de una oligarquía rapaz, ineficiente e insensible, que ha puesto a México de rodillas frente al mundo.


En este contexto, en términos latos ni los partidos políticos y  representantes populares son tales, ni la mayoría de los medios de comunicación se sienten obligados  para con la vida en democracia, haciéndose eco del discurso a modo de los gobernantes en turno.


Dejemos pues en libertad a comentaristas y analistas políticos que hagan su juego a manera de catarsis purificadora,  señalando la paja en el ojo ajeno, que al fin y al cabo la ciudadanía, con mayor objetividad, atiende a lo sustantivo que, frente a la crisis actual, es preservar la cotidiana subsistencia.


pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

A %d blogueros les gusta esto: