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Tag Archives: Crisis sistémica global

El fracaso histórico del gobierno panista de Felipe Calderón ha traído como consecuencia que desde todos los ámbitos se haga una evaluación del actual desastre nacional y, sobre todo, que se analicen las gravísimas derivaciones que entrañaría para México permitir que en los próximos tres años un grupo de ineptos e improvisados cuadros de la ultraderecha mexicana sigan jugando con los destinos del país.


1. La República no tiene ahora para sobrevivir más alternativa que a) exigir al gobierno de facto calderonista que tome en cuenta los resultados de las elecciones y que se vaya, lo que muy difícilmente va a hacer, o b) la de acotarlo con todos los recursos constitucionales y de hecho de los que disponen los mexicanos, para impedirle que siga depredando al país, dilapidando los recursos nacionales y entregando riquezas estratégicas al exterior.


2. En un régimen parlamentario, como el que tiene la mayoría de los países europeos, el problema de un gobierno repudiado tras unas elecciones legislativas de manera tan contundente como acaba de serlo el de Calderón, se soluciona con una práctica institucional muy simple: el jefe de gobierno desaprobado renuncia y se va a su casa, y la mayoría legislativa nombra a uno nuevo que pueda tener la confianza de las mayorías: sin mayores aspavientos. Aquí, sin embargo, Calderón y los representante de los grupúsculos de extrema derecha que con él se apoderaron ilegalmente del poder en 2006, se están aferrando a éste, y a pesar del discurso meloso y poco creíble con el que ahora se dirigen a las otras fuerzas políticas hablando de diálogo y de concertaciones para hacer viable, según ellos, lo que resta del desastroso sexenio, pretenden seguir imponiendo al país por la fuerza las mismas políticas antinacionales y antipopulares que son su obsesión, y que han enriquecido sin límites a unos cuantos grupos, pero empobrecido a las mayorías.


3. Las políticas monetaristas que la nueva clase política fue imponiendo al país desde 1982, y que son las que hay que revertir, supusieron ir en contra del marco constitucional mexicano, ignorando los derechos originarios de la nación sobre sus recursos estratégicos, y haciendo nulos los derechos sociales de los mexicanos en aras de un nuevo modelo económico, el que fueron aplicando sumisos los gobiernos de Salinas, de Zedillo y de Fox, burlando a la Constitución, y en el que la toma de decisiones se fue desplazando del Estado nacional a las corporaciones trasnacionales y a los centros de poder financiero de Washington, y ahora con el PAN incluso a las agencias del gobierno estadunidense.


4. A este proyecto se agrega lo que sería ahora un punto clave del programa central de las mafias seudoempresariales salinistas y de la ultraderecha ideológica que por el momento arropan a Calderón –las que pretenden haberse apoderado del poder político por varias décadas para usufructuar en su beneficio los recursos de la nación–, y que consiste en lo esencial en utilizar ilegalmente a las fuerzas armadas mexicanas en una supuesta cruzada contra el crimen organizado, para crear un escenario de terror destinado a amedrentar y someter a la población y a los movimientos sociales, a fin de crear las condiciones para acelerar el desmantelamiento del Estado nacional.


5. Estas políticas del capital trasnacional y de los grupos que le sirven en cada país como punta de lanza son las que ahora mismo están tratando de echar abajo, entre otros, a los gobiernos de Evo Morales en Bolivia, de Fernando Lugo en Paraguay, o de Hugo Chávez en Venezuela, los cuales reivindican los derechos de esas naciones a sus recursos estratégicos; defendiendo el carácter prioritario de los derechos de los trabajadores, de los campesinos, de los pueblos indios; y anteponiendo la soberanía de los estados nacionales a las pretensiones de las corporaciones multinacionales: exactamente lo contrario de lo que buscan Calderón y los pirrurris panistas.


6. El problema de lo que está aconteciendo en México durante el gobierno actual no puede reducirse, por consiguiente, a la por otra parte notoria y evidente ineptitud y perversidad de los gobernantes actuales, y a la utilización perversa que están haciendo de los recursos públicos –desviándolos de sus objetivos constitucionales para utilizarlos de manera patrimonial–, lo que llevaría a una insuficiencia de las políticas sociales del gobierno, según señala como punto central la evaluación hecha por la UNAM y el CIDE que reprueba a Calderón, y de la que ayer dio cuenta La Jornada.


7. El problema de México no es nada más de insuficiencia de las acciones gubernamentales, sino de políticas públicas equivocadas y perversas, que en vez de buscar el bienestar y la felicidad de los mexicanos están destruyendo a la nación en aras de satisfacer la voracidad de las grandes corporaciones y tratar infructuosamente de consolidar a nivel global un proyecto que es repudiado en todo el orbe.


8. La única vía que tiene México para salir adelante es la opuesta a la que buscan Calderón y los panistas yunquistas que lo acompañan y es la de establecer un régimen de respeto a la legalidad constitucional y que impulse las reformas necesarias para hacer viable una vida democrática en el país y ello supone acotar ya, desde ahora, al hampa panista.


9. La otra vía, y que es la que la extrema derecha en el poder se ha empeñado en abrir a los mexicanos, al violentar y desmantelar la legalidad constitucional, cancelar los derechos sociales e individuales de las mayorías y hacer inviables los procesos electorales y el principio de la representación política, es la de la insurrección popular, que a unos meses de cumplirse los 200 años del comienzo de la Independencia y 100 años del inicio de la Revolución Mexicana, está cobrando nuevos significados para muchos sectores en el país.


10. Los tiempos que vienen van a ser determinantes en lo que va a ser el México del siglo XXI, pero lo que es cierto es que la mayoría de los mexicanos no quieren que siga siendo este país saqueado por unos cuantos grupos y que millones de mexicanos sobrevivan sin derechos reales en la explotación y la marginación, modelo que el gobierno espurio del PAN se empeña en seguir consolidando.

La Jornada 24/07/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A la par que  Ernesto Cordero, titular de la secretaría de desarrollo social declaraba que aunque se sumaron 6 millones de mexicanos a la pobreza patrimonial y alimentaria, elevándose el número de pobres a 50.6 millones, “vamos por el camino correcto”, Felipe Calderón Hinojosa en Puebla afirmaba que en el primer semestre del año la economía cayó 9 por ciento y el empleo 3 por ciento, “nada más”.

Optimistas y cínicas declaraciones que ponen en perspectiva el comportamiento de la ciudadanía en los recientes comicios federales intermedios. Derrota del PAN, abstencionismo por arriba del 60 por ciento y voto nulo, son apenas un pálido reflejo de lo que para el pueblo de México representa el “vamos por el camino correcto” de la administración calderonista.

El gobierno de Veracruz no se queda atrás en materia de negligencia frente a la crisis sistémica global. En la entidad no pasa nada, estamos blindados,  seguimos creciendo; en materia de generación de empleos estamos por arriba de la media nacional. La mañana del domingo en Boca del Río el gobernador Fidel Herrera Beltrán convocó a dirigentes sindicales, alcaldes y diputados federales electos a una gran alianza para promover el empleo, mantener la ocupación y la dinámica que hay en Veracruz y seguir conservando el primer lugar a nivel nacional como generador de fuentes de trabajo y destino seguro para todas las inversiones productivas. Triunfalismo sin sustento.

¿Los veracruzanos a quien debemos creerle? A un Calderón Hinojosa deslegitimado, que se vanagloria de su propio fracaso como “presidente del empleo”, o a las mentiras piadosas de un gobernador que en su soberbia se niega a reconocer que si le va mal al país a Veracruz no le puede ir mejor. Todos los mexicanos vamos en el mismo y desvencijado barco, preguntándonos todos: ¿Dónde está el piloto?

¿Pacto cupular? A otro perro con ese hueso. La crisis económica que afecta a México no se resuelve con discursos ni con expresiones de voluntarismo demagógico. O se imprimen cambios estructurales puntuales para salir avante o al país termina por llevárselo la tía de las muchachas con todo y el modelo neoliberal,  impuesto por el PRI y continuado por el PAN a instancias de una oligarquía criolla, vinculada a intereses externos,  a la que lo que menos le interesa es el bienestar de la gente.

Quienes con su esfuerzo cotidiano generan riqueza y contribuyen en mayor medida a la hacienda pública, son los trabajadores urbanos y rurales. Para ellos no hay pacto cupular que valga ni líderes charros que puedan contener el descontento que genera el deterioro galopante del salario y las condiciones de existencia. Si los empresarios quieren pactar, sería con la clase trabajadora, reconociéndole su derecho a exigir escala móvil de salarios. A mayores índices de inflación mayor salario. A mayor deterioro de las condiciones de vida de la gente, mayor seguridad social.

Pactar para que los empresarios mantengan al alza su tasa de ganancia a costa del sacrificio de los trabajadores, reduciéndoles salario y prestaciones, bajo el pretexto de que hay que salvar fuentes de trabajo y abrirle la puerta al capital externo expoliador, no es la solución. O se fortalece el mercado interno generando capacidad real de compra a los trabajadores y, con ello,  la demanda real de bienes y servicios que permitan a los empresarios mantener la dinámica de sus negocios y al gobierno su fuente fiscal de financiamiento, o el señor Calderón Hinojosa y los gobernadores que le hacen el juego, lo que tendrían que pactar es una honrosa renuncia.  Declarándose incapaces de generar condiciones para que se enfrente con seriedad la crisis y sus nocivos efectos económicos y sociales.

El pueblo está cansado de que sobre sus espaldas se haga descansar la simulación y la demagogia. Ya basta de festinar el fracaso. Ni vamos en el camino correcto ni aquí no pasa nada. El desempleo, la pérdida del poder adquisitivo del salario, la pobreza y la desigualdad,  lastiman al país entero. “Nada más”.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

El año pasado, cuando el mundo se preparaba para enfrentar la crisis económica, las autoridades mexicanas minimizaron el problema. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, calificó el posible efecto sobre México como un catarrito, mientras el presidente Felipe Calderón se declaró emocionado por enfrentar las dificultades y aseguró, ante banqueros españoles, que la economía mexicana era un navío de gran calado.


“Estamos en un ciclo recesivo en la economía”, declaró ayer Eduardo Sojo, presidente del INEGI. Una contracción de 8.2 por ciento en la economía mexicana en el primer trimestre de 2009, superior a la previsión más pesimista realizada por el gobierno federal, provocó una destrucción de riqueza en el país del orden de 716 mil 612 millones de pesos, unos 55 mil millones de dólares.


El hoyo recesivo en que cayó la actividad productiva a partir de la segunda mitad del año pasado tiene ya un costo económico en los últimos 12 meses que, para efectos comparativos, equivale a 10 veces la destrucción provocada por los huracanes que golpearon al país en 2005, año que marca un antes y un después en cuanto al efecto económico de los desastres naturales en el país.


La economía es hoy 8.2 por ciento menor que hace un año. En estos últimos 12 meses, según el Consejo Nacional de Población, el número neto de mexicanos aumentó en un millón 413 mil 104, si se toma en cuenta la diferencia entre las personas que nacieron y murieron en el periodo. Esto significa que ahora hay un pastel menor y más convidados a la fiesta. Y que, por lo tanto, en términos del ingreso por habitante –que es uno de los indicadores más generales sobre el nivel de bienestar– ocurrió un retroceso.

Nota completa en: La Jornada 21/05/09 ; El Financiero 21/05/09

Felipe Calderón: Vamos por buen camino en materia económica


El presidente Felipe Calderón aseguró que vamos por el camino correcto, porque si bien la economía mexicana enfrenta los ajustes más severos está en proceso de transición hacia la recuperación.


En Los Pinos celebró ayer el compromiso de un grupo de empresas trasnacionales de invertir en 2009 6 mil 300 millones de dólares, lo que representa una leve disminución de 450 millones de dólares respecto de la cifra del año pasado, y de generar 27 mil 300 nuevos empleos. Como ejemplo de los avances mostrados por la economía mexicana, Calderón señaló que en los momentos más complicados el dólar se vendía en 15.65 pesos y el martes pasado estuvo por debajo de los 13 pesos aunque luego planteó que esto puede variar.


Rodeado de directivos de empresas como British Petroleum, Iberdrola, Gas Natural, Hewlett-Packard y Dupont, de las 38 agrupadas en el Consejo de Empresas Globales, su presidente, Julio de Quesada, pidió apoyo a Calderón para que acelere la aplicación de programas de reactivación económica en forma pertinente y eficaz.


Nota completa en: La Jornada 21/05/09


En 8 años de gobierno del PAN la desocupación aumentó 150%


Más de 951 mil trabajadores quedaron cesantes entre junio de 2008 y marzo de 2009 a consecuencia de la recesión de la economía mexicana registrada en ese periodo, indicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).


En tanto, cifras dadas a conocer por el organismo revelaron que en los poco más de ocho años de gobiernos surgidos del Partido Acción Nacional, el universo de personas en desocupación total aumentó en 150 por ciento, respecto a la dimensión que tuvo este fenómeno al término de 2000.


La ola de despidos que sacude el ámbito laboral del país elevó en 43 por ciento el universo de desocupación desde el comienzo de esta administración, el cual afectaba a un millón 600 mil 891 habitantes en diciembre de 2006 y alcanza ahora una dimensión sin precedente de 2 millones 228 mil 659 personas.


Nota completa en: La Jornada 21/05/09

Tarde o temprano, en Europa habrá una crisis social. Inevitable y dramática. Lo piensan y temen la mayoría de los gobiernos de la UE, aunque callan. Lo ha dicho, serena pero claramente, Jean Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo, presidente del Eurogrupo y una de las cabezas más lúcidas del panorama europeo: “La recesión va a llevar a los ciudadanos a unos niveles de desesperación desconocidos. Habrá una crisis de empleo en toda Europa y una fuerte inestabilidad social”.


Juncker pronunciaba estas palabras este lunes ante sus compañeros del Ecofin (ministros de finanzas de la UE), quienes se aferran desesperados a esas tímidas señales de relanzamiento que se apuntan, si todo va bien, para principios del 2010 y no para todos los países de la Unión.


Y, entretanto, ¿qué? ¿Saldrán los ciudadanos masivamente a la calle a asaltar la Bastilla? ¿Empezarán los asaltos a tiendas y supermercados cuando a la gente se le acaben las ayudas para el desempleo? ¿Se copiará en otros países el modelo francés de secuestrar a los empresarios para forzarles a pagar salarios atrasados o a no firmar EREs? ¿Hasta qué punto Gobiernos como el español pueden confiar en el apoyo de las familias y los amigos como sucursales alternativas y/o complementarias de las Oficinas de Empleo? El potencial de violencia, de frustración y de desesperanza ciega existe, y se ha visto, por ejemplo, aquí en Berlín el pasado 1 de mayo con las peores y más brutales manifestaciones a las que ha tenido que hacer frente una policía habituada año tras año a este tipo de altercados.



Las elecciones europeas, unas primarias para los gobiernos de la UE

En este clima preapocalíptico los líderes europeos tampoco atraviesan sus momentos mejores. Sarkozy celebraba ayer sus dos años en el Elíseo con un balance mediano: dos de cada tres franceses se muestra decepcionado con él. Entre el 60 y el 80% de los ciudadanos creen que el presidente francés es dinámico, valiente y que toma iniciativas, pero casi esa misma proporción de personas opina que no escucha, que no está en contacto con la calle y que no cumple lo que promete. Gordon Brown en Gran Bretaña es un cadáver andante a quien le tienen preparado ya el entierro tras las elecciones locales y europeas previstas para el 4 de junio, que para él serán la puntilla. Aquí en Alemania la Gran Coalición -a cuatro meses de las elecciones generales- asimila y torea como puede el crecimiento negativo del 6% que va a tener la economía germana a lo largo de este año y oculta las cifras de paro reales (en torno al 9%) aplicando de una manera extensiva la reducción de la jornada laboral. Italia vive al margen de la realidad, al parecer, interesada sobre todo por el divorcio de un patético viejo verde.


Las elecciones al Parlamento Europeo van a ser una muestra palpable de la profunda desconfianza de los ciudadanos en sus políticos y en las instituciones europeas. Pero, más allá de la previsible altísima abstención, está la terrible sensación entre los ciudadanos de que ningún político tiene claro cómo salir de ésta. Peor aún, ¿qué van a hacer los políticos europeos con esos 8,5 millones de parados que va haber en nuestro continente? ¿Qué alternativas existen sobre la mesa? Aquí, en Alemania, el sociólogo Klaus Dörre advierte en el semanario Die Zeit: “El umbral de la violencia está descendiendo… La rabia está ahí. Lo que ocurre es que todavía no ha encontrado una salida”.


Ningún político europeo, a excepción de Jean Claude Juncker, ha tenido la vergüenza torera de llamar a las cosas por su nombre. Habría que admitir que hemos creado y aceptado casi como irremediable una sociedad en la que había sólo vencedores y vencidos. Toda la vida estaba orientada a la ganancia, no importaba a qué precio. A los jóvenes se les ha condenado a tener, en el mejor de los casos, sólo empleos precarios. Las clases medias temen por su supervivencia más que nunca. El malestar está generando no sólo el descrédito de la clase política sino populismos y aumento de los extremismos. También del antisemitismo, reflejado en España con el último insulto al embajador israelí en el Bernabéu: “perro judío”.


La pregunta, ahora, es, simplemente, cuándo estallarán las calles en Europa.


Aurora Minués: Extraído de Cotizalia.

Es la hora de que los movimientos populares se fortalezcan, adopten estrategias novedosas y alianzas amplias y flexibles, de hacer pedagogía política con los tangibles efectos de la crisis en círculos de estudio de base. En ellos es muy útil discutir los problemas cotidianos y relacionarlos con todo el entramado de la dominación capitalista y de la crisis para elaborar planes de trasformación social.


Es la hora de la solidaridad planetaria urgente y en ninguna parte del mundo como en América Latina y el Caribe existe una experiencia política acumulada para proponerse proyectos antineoliberales y anticapitalistas a escala local, nacional e internacional. Del Bravo a la Patagonia, además de un conjunto único de gobiernos populares y progresistas, existen fuerzas fogueadas ya en la lucha de trabajadores, indígenas, campesinos, mujeres, estudiantes, pequeños empresarios, profesionistas y desempleados, que podrían dar un memorable ejemplo a sus hermanos de otras latitudes de unidad y organización desde abajo en la lucha por la liberación, la democracia radical y el socialismo. Mañana será tarde.


Nota completa en: La Jornada 26/03/09


Raúl Zibechi: Los movimientos en la transición hegemónica


En un reciente artículo Immanuel Wallerstein vuelve sobre uno de sus temas favoritos: la crisis actual y su relación con la transición hegemónica y sistémica que estaríamos atravesando (La Jornada, 15 de febrero de 2009). Como suele suceder, sus argumentos son sólidos y convincentes y dan pie para reflexionar sobre el papel de los movimientos en un periodo de agudas convulsiones.


El argumento central es que la crisis es algo así como un tornado que nos obliga a refugiarnos en algún lugar seguro. Sostiene que cuando pase la tormenta llegará el momento decisivo, ya que la devastación nos forzará a tomar decisiones con consecuencias de larga duración: La pregunta fundamental es cómo vamos a reconstruir. Esa será la batalla política real, dice el sociólogo. Se trata del tipo de sociedad a crear sobre las ruinas de la actual.


Son los movimientos de los de abajo los que pueden crear un mundo nuevo, o sea diferente al actual, por una sencilla razón: son los portadores del mundo nuevo, aun en pequeña escala, por medio de iniciativas más o menos integrales, con diversos grados de profundidad, permanencia y extensión. Un mundo nuevo es un tapiz tejido de relaciones sociales no capitalistas. Por lo tanto, no es comparable con lo que ya conocemos. Es otra cosa: en construcción-deconstrucción permanente, en resistencia frente al capital y al Estado, por lo tanto frágil, inestable, inacabado, imperfecto.


Los mundos nuevos que laten en el interior de los pueblos organizados en movimientos no son sitios de llegada, sino apenas escalas espacio-temporales en un proceso de luchas y resistencias interminables, que a su vez impulsan y sostienen esas luchas y esas resistencias. No es fácil definirlos, ni es el caso hacerlo, pero cuando estamos allí, cuando los vivimos y compartirmos, no hay duda de qué se trata.


Artículo completo en: La Jornada 27/03/09

Noam Chomsky

Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.

Hace más de un milenio, mucho antes de la conquista europea, una civilización perdida floreció en un área que conocemos ahora como Bolivia.


Los arqueólogos están descubriendo que Bolivia tenía una sociedad muy sofisticada y compleja, o, para usar sus palabras, uno de los medios ambientes artificiales más grandes, extraños y ecológicamente más ricos del planeta… sus poblaciones y ciudades eran grandes y formales, y eso creó un panorama que era una de las obras de arte más grandes de la humanidad.


Ahora Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.


Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido un impacto significativo en países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.


Entre ellas figuran el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, en Caracas, Venezuela; y el Alba, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer si su promesa inicial puede concretarse.


El Alba suele ser descrito como una alternativa al Tratado de Libre Comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos, pero los términos son engañosos. Debe ser entendido como un desarrollo independiente, no como una alternativa. Y además, los llamados acuerdos de libre comercio tienen sólo una limitada relación con el comercio libre, o inclusive con el comercio en cualquier sentido serio del término.


Y ciertamente no son acuerdos, al menos si las personas forman parte de sus países. Un término más preciso sería acuerdos para defender los derechos de los inversionistas, diseñados por corporaciones multinacionales y bancos y estados poderosos para satisfacer sus intereses, establecidos en buena parte en secreto, sin la participación del público, o sin que tengan conciencia de lo que está ocurriendo.


Otra prometedora organización regional es Unasur, la Unión de Naciones de América del Sur. Modelada en base a la Unión Europea, Unasur se propone establecer un Parlamento sudamericano en Cochabamba, Bolivia. Se trata de un sitio adecuado. En 2000, el pueblo de Cochabamba inició una valiente y exitosa lucha contra la privatización del agua. Eso despertó la solidaridad internacional, pues demostró lo que puede conseguirse a través de un activismo comprometido.


La dinámica del Cono Sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista cuya intención es usar los ricos recursos de Venezuela para beneficio del pueblo venezolano en lugar de entregarlos para la riqueza y el privilegio de aquellos en su país y el exterior. También tiene el propósito de promover la integración regional que se necesita de manera desesperada como prerrequisito de la independencia, para la democracia, y para un desarrollo positivo.


Chávez no está solo en esos objetivos. Bolivia, el país más pobre del continente, es tal vez el ejemplo más dramático. Bolivia ha trazado un importante sendero para la verdadera democratización del hemisferio. En 2005, la mayoría indígena, la población que ha sufrido más represiones en el hemisferio, ingresó en la arena política y eligió a uno de sus propias filas, Evo Morales, para impulsar programas que derivaban de organizaciones populares.


La elección fue solamente una etapa en las luchas en curso. Los tópicos eran bien conocidos y graves: el control de los recursos, los derechos culturales y la justicia en una compleja sociedad multiétnica, y la gran brecha económica y social entre la gran mayoría y la elite acaudalada, los gobernantes tradicionales.


En consecuencia, Bolivia es también ahora el escenario de la confrontación más peligrosa entre la democracia popular y las privilegiadas elites europeizadas que resienten la pérdida de sus privilegios políticos y se oponen por lo tanto a la democracia y a la justicia social, a veces de manera violenta. De manera rutinaria, disfrutan del firme respaldo de Estados Unidos.


En septiembre pasado, durante una reunión de emergencia de Unasur en Santiago, Chile, líderes sudamericanos declararon su firme y pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría, aludiendo a su victoria en el reciente referéndum.


Morales agradeció a Unasur, señalando que por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas, sin la presencia de Estados Unidos.


Estados Unidos ha dominado desde hace mucho la economía de Bolivia, especialmente mediante el procesamiento de sus exportaciones de estaño. Como el experto en asuntos internacionales Stephen Zunes señala, a comienzos de la década de los años 50, en un momento crítico de los esfuerzos de la nación para convertirse en autosuficiente, el gobierno de Estados Unidos obligó a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su propio desarrollo, sino para compensar a ex dueños de minas y repagar su deuda externa.


La política económica que se impuso a Bolivia en esa época fue precursora de los programas de ajuste estructural implementados en el continente 30 años más tarde, bajo los términos del neoliberal Consenso de Washington, que ha tenido por lo general efectos desastrosos.


Ahora, las víctimas del fundamentalismo del mercado neoliberal incluyen también a países ricos, donde la maldición de la liberalización financiera ha traído la peor crisis financiera desde la gran depresión.


Las modalidades tradicionales del control imperial -violencia y guerra económica- se han aflojado. América Latina tiene opciones reales. Washington entiende muy bien que esas opciones amenazan no sólo su dominación en el hemisferio, sino también su dominación global. El control de América Latina ha sido el objetivo de la política exterior de Estados Unidos desde los primeros días de la república.


Si Estados Unidos no puede controlar América Latina, no puede esperar concretar un orden exitoso en otras partes del mundo, concluyó en 1971 el Consejo Nacional de Seguridad en la época de Richard Nixon. También consideraba de importancia primordial destruir la democracia chilena, algo que hizo.

Expertos de la corriente tradicional reconocen que Washington sólo ha respaldado la democracia cuando contribuía a sus intereses económicos y estratégicos. Esa política ha continuado sin cambios, hasta el presente.


Esas preocupaciones antidemocráticas son la forma racional de la teoría del dominó, en ocasiones calificada, de manera precisa, como la amenaza del buen ejemplo. Por tales razones, inclusive la menor desviación de la más estricta obediencia es considerada una amenaza existencial que es respondida de manera dura. Eso va desde la organización del campesinado en remotas comunidades del norte de Laos, hasta la creación de cooperativas de pescadores en Granada.


En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones. Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro. Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones. China se ha convertido en un socio cada vez más importante en los asuntos hemisféricos. Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.


América Latina es famosa por la extrema concentración de riqueza y de poder, y por la falta de responsabilidad de las elites privilegiadas con respecto al bienestar de sus países.


América Latina tiene grandes problemas, pero hay también desarrollos prometedores que podrían anunciar una época de verdadera globalización. Se trata de una integración internacional en favor de los intereses de pueblo, no de inversionistas y de otras concentraciones del poder.


Red Sur 15/03/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Está tan mal todo, que cualquier crítica no se equivoca. Todo lo que digamos que está mal es un acierto político, ético y filosófico.”

Marco Rascón


Estudiosos agrupados en torno al LEAP/Europe2020 y especializados en el seguimiento del comportamiento de la crisis sistémica global, manejan la idea de que la debacle económica tarde o temprano traerá aparejado el descalabro político generalizado y la desarticulación geopolítica mundial,  “…ante la incapacidad de los dirigentes mundiales para percibir la magnitud de la crisis y su obstinación con que desde hace más de un año están tratando las consecuencias en lugar de atacar las raíces de sus causas.”


“Se está gestando una secuencia de desarticulación estratégica que afectará directamente a los grandes actores globales como Estados y la UE. Unos de estos actores verán cuestionada su integridad territorial y su tejido socioeconómico tanto como la estructura misma de su poder político y su influencia en el mundo”, afirman los analistas del grupo citado.


Atrapados como están en la tarea de conciliar las contradicciones existentes entre los intereses sistémicos del gran capital y las crecientes necesidades de una  población que retrocede en sus niveles de vida y bienestar, los principales actores del sistema global han comenzado a divergir aceleradamente, independientemente lo que digan los comunicados del G7, G20 y otros foros internacionales, afirman los especialistas europeos, fundamentando la previsión anunciada, y divulgada esta por conducto del “Global Europe Anticipation Bulletin”.


Tal idea podría estar a prueba y confirmación  en los esfuerzos que la administración de Barack Obama por sacar adelante un proyecto de rescate y reconstrucción -acotado por la oposición republicana-, que pretende en paralelo paliar los efectos de la crisis al interior de USA, sin menoscabo de su poder hegemónico e influencia en el resto del planeta. Del resultado de estos esfuerzos, en mayor medida, depende tanto la estabilidad política en el llamado primer mundo y en los países emergentes de Asia y América Latina, así como una correlación de fuerzas que propicie el equilibrio y estabilidad geopolítica mundial, como se desprende de los análisis del LEAP/Europe2020.


México como presunto país emergente, no está exento de ser arrastrado por el derrumbe de las economías primer mundistas. El sólo hecho de tener como principal cliente para su mercado de exportaciones, si no el único, a los Estados Unidos, da la medida del riesgo. El haber asumido el gobierno salinista que estábamos preparados para participar en el tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN), pasando por alto la obvia asimetría  guardada con relación a las economías de USA y Canadá, no solo fue medida política equivocada y demagógica  -aplaudida en su momento por el priísmo en el poder-, también desmanteló y desarmó al país haciéndolo dependiente de una economía exportadora, en detrimento del mercado interno.


Con el agregado de la también equivoca e inconsecuente disposición de Felipe Calderón, de abrir las puertas de par en par a la importación de alimentos, abandonando a su suerte a la factura nacional; condenando a las mayorías, ancladas a un régimen salarial económica y socialmente insuficiente,  a sujetarse en la satisfacción de sus necesidades alimentarias a la paridad cambiaria del peso frente al dólar.


Hoy pagamos las consecuencias. Con la diferencia de que si en los países del primer mundo el descalabro de la clase gobernante es aún previsión de lo posible, en México es ya realidad inobjetable. El desbarajuste existente en los círculos políticos de primer nivel;  la creciente violencia e inseguridad en el seno de la sociedad, y la ya nada velada inconformidad del poder fáctico de los varones del dinero para con la conducción calderonista del país, nos coloca en los términos previstos por los analistas europeos.


Las medidas anticíclicas adoptadas, extemporáneas, dispersas y reactivas frente a la coyuntura, e indudablemente insuficientes, están atascadas y sujetas a un diálogo de sordos en la cúpula de la partidocracia; antes que poner en primer plano la urgencia y consecuente atención a la evolución de la crisis sistémica global en la que estamos inmersos, el interés y acento están puestos en las elecciones de julio próximo como preámbulo de las venideras en el 2012. Esto, en un escenario de doble poder,  que confronta mediática y de facto al gobierno federal con los gobernadores. La consecuencia política de tal irresponsable desapego, está a la vuelta de la esquina. El comportamiento de la ciudadanía en las urnas, y antes, la respuesta del gran capital afectado en sus intereses, darán la medida de la profundidad del resquebrajamiento del sistema político nacional, así como de sus consecuencias en el ámbito de la relación geopolítica de México con el resto del mundo.


Y aún así, frente a este escenario, reduciendo la percepción de  la crisis a su fase financiera embrionaria, a quien alcanza a percibir los alcances de la compleja problemática sistémica del capitalismo en su conjunto, le tildan de “catastrofista” y “enemigo de México”.

Unas 800.000 personas viven apiñadas en Dharavi, donde se filmó la película ganadora del Oscar.

slumdogs

Con una superficie de 71 hectáreas y una población de unas 800.000 personas, Dharavi ha crecido en un terreno pantanoso de las afueras de la populosa Bombay.

El director de Slumdog Millionaire, Danny Boyle, rodó parte de la película en las pequeñas callejuelas de esta ciudad dentro de la ciudad, un laberinto de casas y tiendas atravesadas por sumideros.



Sus pobladores son migrantes de toda India, la mayoría de las regiones rurales pobres del norte y del este.

Dharavi es un refugio. El hogar de los que escaparon de la miseria de sus pueblos para buscar una vida mejor en la capital financiera de India, donde se filman las películas sobre los pobres que se hacen ricos.

Infobae.com 24/02/09

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