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Tag Archives: Debate en el Senado

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En mi anterior apunte me preguntaba donde está la capacidad de indignación del pueblo de México frente a hechos que reflejan la profunda crisis de valores que aqueja a la sociedad mexicana; en estas líneas lo refrendo. ¿Dónde está? Porque no puede causar otra cosa que una tremenda indignación el conocer de boca de Arturo González de Aragón, titular de la Auditoría Superior de la Federación, que en México las grandes corporaciones en 2004 pagaron en promedio sólo 74 pesos de ISR y 69 de IVA.

Esto durante su intervención en el penúltimo de los foros de debate de la reforma petrolera del jueves 17, en la que además diera a conocer el altísimo grado de discrecionalidad, corrupción y opacidad en el manejo de PEMEX, destacando el manejo de los excedentes petroleros en la administración foxista, que ascendieron a 720 mil millones de pesos, y que en su mayoría se utilizaron para el gasto corriente del gobierno del Partido Acción Nacional. Detallando que el 73 por ciento se aplicó a gasto corriente, 14 a inversiones financieras y sólo 13 por ciento a inversión física directa.

De la misma forma, explicó el auditor, se ha manejado el Fondo de Estabilización de Ingresos Petroleros, del cual el gobierno federal no ha acreditado debidamente la forma en que se ha aplicado. Más aún, expuso, el exceso de discrecionalidad de funcionarios de PEMEX en el otorgamiento de préstamos, donativos diversos y asignación de contratos, derivó en la presentación de denuncias penales ante la Secretaría de la Función Pública y la Procuraduría General de la República por un probable daño al erario de 3 mil 400 millones de pesos, sin que a la fecha estas hayan prosperado.

Uno a uno, los ponentes desgranaron la cadena de irregularidades detectadas en el manejo discrecional de la paraestatal, destacando, entre otras, a lo largo de las intervenciones:

  • La reconfiguración de la refinería de Minatitlán, en Veracruz, fue otorgada a la empresa española Dragados, tiene un retraso de dos años y los costos pactados originalmente se han duplicado sin que se hayan fincado responsabilidades.
  • Una empresa noruega rentó al mismo tiempo tres plataformas petroleras por cinco años a Petrobras América, Petrobras Brasil y Pemex, sólo que a la empresa mexicana le envió la más pequeña y con un costo 300 millones de dólares más cara.
  • Pemex pagó a la trasnacional estadunidense Noble Corporation una plataforma semisumergible, reconstruida, con sobreprecio de 59 mil dólares diarios.
  • Pemex signó contratos de servicios múltiples con empresas extranjeras para explotar gas en la cuenca de Burgos. Una contratista adquirió una planta recuperadora de azufre para la paraestatal con un costo directo de 46.4 millones de dólares, que al final se convirtieron en 102 millones de dólares. A las corporaciones extranjeras, entre ellas Repsol, en la cuenca de Burgos, se les autorizan pagos por costos indirectos hasta del 125 por ciento.
  • Pemex Internacional constituyó Pemex Financial Trust en noviembre de 1998, bajo el amparo de leyes de Islas Caimán, no cuenta con empleados y es administrada por un banco en aquella localidad. Como ésa, se han constituido empresas en Dublín, Houston, Aruba, y en otras partes. El consejo de administración de Pemex no recibe información de esas empresas debido a que, “en la perla de la corrupción”, las decisiones de Pemex Internacional pasan por el Comité de Comercio Exterior del Petróleo, que no existe jurídicamente.

El titular de la Auditoría Superior de la Federación alertó también que el pasivo laboral ascendió, al cierre de 2007, a 528 mil millones de pesos, equivalente a 4.7 por ciento del PIB. En ese mismo año, dijo, se erogaron 24 mil millones, en ese rubro, que representa 45 por ciento de la nómina; proponiendo reformas de fondo como el mejorar la administración y recaudación tributaria; mantener como irrenunciable la facultad del Congreso de revisar y fiscalizar a Pemex; fortalecer la autonomía y ampliar las facultades del órgano fiscalizador para que imponga sanciones administrativas y económicas; destinar los excedentes petroleros a inversión; reducir la burocracia, así como revisar a fondo el régimen laboral de la empresa.

Si para muchos, incluidos la mayoría de los voceros de los medios de comunicación, el debate senatorial en torno a la industria petrolera, ha sido un ejercicio tan inútil como no vinculatorio para el trabajo legislativo previo a la dictaminación de las iniciativas de Calderón Hinojosa, lo que ha salido a relucir en los diversos foros, demuestra lo contrario. No sólo se justifica el debate como una ventana a la que al pueblo de México se le está mostrando crudamente una realidad que de manera tan mendaz es ocultada por el poder. También se confirma la necesidad de la ya obligada e imprescindible consulta ciudadana en torno a un tema que debe interesarnos a todos los mexicanos.

Si para Calderón Hinojosa, de dientes para afuera y sabedor de que sus iniciativas sólo han generado repudio, las cosas no pueden seguir como hasta ahora en Pemex, para el pueblo de México el rescate del patrimonio energético constituye una exigencia vital para la soberanía y seguridad nacional, así como garante del futuro de las nuevas generaciones. El rumbo deseable para PEMEX no puede dejarse únicamente en manos del Congreso de la Unión. Si aún existe un mínimo de capacidad de indignación en este país, esta debe expresarse en consecuencia en la consulta ciudadana.

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Apunte para: Kaos en la Red; Our Words In Resistance; Revoluciones

J. Enrique Olivera Arce

“Nunca antes desde el año 2000, el tricolor se había opuesto con tanto denuedo a una iniciativa de Los Pinos), y nunca antes había hecho naufragar al panismo con un lujo de detalle tan extenuante”.

Ilán Semo

En el debate sobre el petróleo que tiene lugar en el Senado, la polarización que priva en la calle se refleja en las posturas de los diversos ponentes, abierta o con matices diversos, pero al fin polarización en torno a un tema de la mayor relevancia para el futuro de México. La disyuntiva que ocupa el centro del debate está entre privatizar la actividad petrolera, como es la intención de la derecha representada por Calderón Hinojosa y su partido el PAN, así sea por “la puerta de atrás” mediante argucias legaloides y criterios tecnocráticos, y la postura de centro izquierda, hasta ahora expresada por las corrientes nacionalistas tanto del Frente Amplio Progresista como del ala izquierda del PRI, que estando a favor del rescate, saneamiento y modernización de la paraestatal, se oponen a las iniciativas privatizadoras.

En la calle existe la percepción de que el debate es para Calderón Hinojosa, los sectores conservadores del PRI, que encabezan Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, y para el PRD de los “chuchos”, un simple taparle el ojo al macho; como el mismo presidente nacional del PAN, Germán Martínez Cazares, lo deja entrever al declarar que “Mientras se está debatiendo, estamos construyendo una mayoría que respalde el fortalecimiento, la transparencia y la modernización de Pemex. ¿Con quién?, pues no sólo con el PRI, también con el PRD, hay una parte del PRD que está dispuesta a ver las bondades que se necesitan y que están en la iniciativa”.

Pero también el tono y rumbo hasta hoy adoptado en las primeras escaramuzas del debate, ha dado lugar a pensar que sin el movimiento en defensa del petróleo y la toma de las tribunas en el Congreso, ya las iniciativas hubieran sido aprobadas por mayoriteo simple y al vapor por el Senado. Así como también, el que la movilización popular ha sido determinante para que al interior del tricolor y del PRD, se separe el agua del aceite, definiéndose importantes sectores en contra de la privatización. Por lo que independientemente de las intenciones de la derecha, lo que se diga o deje de decirse en los foros de la Cámara alta, el debate abona a favor de una mayor transparencia a la hora de definir que pasa y que no pasa de la iniciativa calderonista.

En este contexto, las propuestas de los gobiernos priístas de las entidades federativas que se auto designan “productoras”, incorporadas previo maquillaje a la propuesta del institucional dada a conocer en el foro por Beatriz Paredes, fueron ignoradas por estar sobre entendido que contravienen el espíritu del pacto federal.

En las ponencias presentadas se observaron diferencias de fondo y forma pero también coincidencias, a las que legisladores del PRI y Frente Amplio Progresista se sumaran, en el sentido de la necesidad de una política de Estado en materia energética; librar a PEMEX de las garras de la Secretaría de Hacienda, transparentar su operación y destinar mayores recursos a la paraestatal para su rescate y desarrollo; así como de fortalecer las actividades de investigación y formación de recursos humanos con visión de futuro. Prevaleciendo eso si, en unos, la idea de una privatización abierta o encubierta del recurso petrolero, en tanto que, en la mayoría, la convicción de que la explotación de los hidrocarburos es del dominio exclusivo de la Nación.

Es de hacerse notar que Porfirio Muñoz Ledo, Coordinador Nacional del Frente Amplio Progresista (FAP), y Claudia Sheinbaum en nombre del “gobierno legítimo”, fueron los únicos que pusieran en el contexto geoeconómico y geopolítico -y sus implicaciones para México-, lo que en el debate en el senado se ventila. Por lo que no pasó desapercibido el que sea nuevamente Andrés Manuel López Obrador, con su propuesta ya formalizada, quien marcara la pauta en este primer foro del debate nacional. Así las cosas, al margen del resultado ulterior del debate y de un posible albazo calderonista, es un hecho que no fue en vano la estrategia trazada por AMLO, de defensa anticipada. El movimiento popular pegó primero y sin duda, pegará dos veces.

Y en el inter., los chuchos del PRD ya no saben que hacer para mantener en sus filas a la mayoría de los militantes, conservar para sí las prerrogativas, y disponer del peso de la estructura partidista en el terreno de la negociación y el chantaje legislativo. De no lograr su propósito vendrá la desbandada, y el voto duro de la militancia perredista y simpatizantes en el 2009, quedará al garete frente a la disyuntiva de sumarse al abstencionismo u optar por sumarse a Convergencia y el PT. El tiempo lo dirá.

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Apunte para: Our Words In Resistance

J. Enrique Olivera Arce

El debate sobre el futuro de la industria petrolera en México que en el Senado iniciara el pasado martes, parece ser mero trámite para justificar reformas ya pactadas a PEMEX, contrarias a los intereses de la Nación. De otra manera no se explica el que a un día de iniciado, Calderón Hinojosa enviara a la Cámara de diputados una propuesta para reformar y adicionar la Ley Federal de Derechos que, en su parte medular, contempla reducir la carga fiscal a empresas privadas que perforen en busca de petróleo y gas en aguas profundas y en la zona del paleocanal de Chicontepec.

Si existe consenso en que México no cuenta con la tecnología y equipo para explorar en aguas profundas del Golfo, entonces estaríamos hablando de que la iniciativa de marras está dirigida a incentivar a empresas extranjeras, para que inviertan en la búsqueda del “tesorito”.

Así, mientras a PEMEX se le aplica una fórmula fiscal que le descapitaliza, orillándole a un constante endeudamiento y a la quiebra técnica, de aprobarse las modificaciones a la Ley Federal de Derechos las empresas privadas que resultaran beneficiarias, pagarían al fisco entre un 15 y 20 por ciento en relación con los que se cobran a Petróleos Mexicanos. Adicionalmente gozarían de un régimen de excepción que permitiría a las empresas mayores márgenes para deducir impuestos, que serían de hasta 15 dólares por barril de crudo y gas en aguas profundas, y de hasta 10 dólares en el paleocanal.

De acuerdo a la información proporcionada por La Jornada el día de hoy, la privatización de facto tendría lugar mediante “contratos de desempeño”. Eufemismo con el que se pretende ocultar el hecho de que con las reformas a la Ley Federal de Derechos, que establecería el cálculo de impuestos con base en el volumen y precio del petróleo en el mercado mundial, en realidad estaríamos hablando de “contratos de riesgo”, con los que el Estado mexicano compartiría por la vía fiscal, parte de la renta petrolera con empresas extranjeras.

No resulta extraño, por tanto, que en el primer día de debate, el PAN por conducto de su dirigente nacional, lejos de aportar elementos legales y técnicos a favor de las iniciativas de Calderón Hinojosa, fijando la posición de su partido, se concretara a descalificar a quienes se oponen a estas, polarizando el debate y generando ruido. Dando por sentado que el camino para la privatización ya está allanado mediante pacto en lo oscurito y de espaldas a la ciudadanía.

Como tampoco resulta extraño que los gobernadores de los estados autonombrados “productores”, a riesgo de comprometer su capital político, ya manifiesten más interés en el como beneficiarse de la rebatinga de la renta petrolera que en el rescate y modernización de la paraestatal (PEMEX).

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