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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En medio del embrollo que parece tiene ya de cabeza al país y, en el marco de los prolegómenos mediáticos del Segundo Informe de Gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, de manera extraordinaria y por demás insólita, Elizabeth Morales, alcaldesa de la capital veracruzana aceptó a un encuentro con los integrantes de la Asociación Civil Otero Ciudadano. Extraordinario porque su cargada agenda le impidiera atender con anterioridad a la invitación e, insólito, porque se abrió al diálogo con una organización de la sociedad civil veracruzana que ya pesa en el ánimo de la llamada clase política, aceptando el reto y el riesgo de serios cuestionamientos a su desempeño.

A petición suya, a lo largo de hora y media, auxiliada con diapositivas, dio pormenores de lo que para el Ayuntamiento a su cargo es lo más destacado de su gestión, poniendo énfasis en obra pública, medio ambiente, rescate de espacios públicos y desarrollo económico sustentado en la promoción turística, pasando por planeación municipal, vialidad y participación ciudadana. Prolongada intervención en la que fue escuchada con respeto, atención, y un legítimo interés por los más de 50 asistentes.

Al término de la presentación, se dio paso a la ronda de preguntas, comentarios y cuestionamientos alusivos a lo expuesto y a lo que  no se dijo por parte de la joven Elizabeth. Los comentarios fueron breves, las interrogantes amplias y fundadas por parte de quienes quisieron hacerlo. Predominando la duda sobre la pertinencia de los logros largamente expuestos, a partir de percepciones y experiencias personales que al fin cada quien habla como le va en la feria. Cuestionamientos que sin lugar a dudas fueron compartidos por la mayoría de los presentes que, recogiendo el sentir de amplios círculos de la sociedad xalapeña, más allá de los logros expuestos por la Sra. Alcaldesa, guardan la impresión de que el gobierno municipal no está cumpliendo a cabalidad con su encargo.

Por primera vez, hasta donde he observado y escuchado, se hizo referencia al pésimo estado de las banquetas, a la falta de respeto a la población con discapacidad o capacidades diferentes y, el derecho del peatón a ser tomado en cuenta en la solución de los problemas de vialidad.

No todo fue cuestionamiento. Se hicieron propuestas concretas encaminadas a la búsqueda de soluciones a una compleja problemática que tiene a Xalapa postrada y/o en franco retroceso. Invitándose a la Alcaldesa a tomar en cuenta a la llamada sociedad civil como coadyuvante.

Paso seguido tocó a Elizabeth dar  respuesta puntual a los diversos señalamientos que se le expusieran, prolongándose la reunión hasta el filo de la media noche. Recursos presupuestales insuficientes, orden de prioridades, atención a rezagos heredados y poco o nulo apoyo por parte de la sociedad xalapeña, mencionó como limitantes a una mejor gestión municipal en la administración a su cargo. Poniendo énfasis en que si se tiene una mala o insuficiente percepción de todo lo que se ha avanzado en obra pública, medio ambiente y rescate de espacios públicos, es resultado de no haber sabido “cacarear” todas y cada una de las acciones realizadas a lo largo de casi dos años al frente del Ayuntamiento, pero lo realizado ahí está a la vista de todos, lo mismo en las colonias, fraccionamientos y centro histórico de la ciudad.

Tanto la exposición de la alcaldesa como la de quienes intervinieron, dio una somera idea de la Xalapa de hoy día, de su problemática y de lo que a juicio de la autoridad municipal debe ser el camino en la búsqueda de soluciones en el corto y largo plazo. Pero también de la brecha existente entre autoridades y ciudadanía por ausencia de un diálogo permanente y constructivo. Si el evento es a mi juicio insólito, no es tanto por las largas horas que Elizabeth destinara a sus anfitriones, sino precisamente por la oportunidad de dialogar sobre un tema que nos compete a todos. Tan responsable es la autoridad como la población de que nuestra ciudad esté muy lejos de lo deseable.

Lo que faltó fue profundizar en un asunto vital para la capital veracruzana: desigualdad, pobreza y desempleo. Esperemos que se presente una nueva oportunidad para dialogar sobre este tema, ya que el futuro de Xalapa gravita sobre la capacidad de sus habitantes para construir una economía sana y pujante que se refleje en crecimiento y bienestar para todos.

Ya fuera de la reunión, pasada la media noche alguien comentó: “Elizabeth aprendió bien la lección de Fidel y sus puentes. Nos tomó el pelo y nos vendió la idea de un gobierno municipal democrático, transparente, incluyente y eficaz”. Otro fue más lejos: “Los compromisos contraídos por Elizabeth  con los intereses creados, pesan más que su voluntad de servir a los xalapeños”.

Pepe Zaidén, cronista de la ciudad, con júbilo exclamó: “¡Ya ven por qué estoy con ella!”

Para quien esto escribe, queda la firme convicción de que la búsqueda de soluciones viables para atender la compleja problemática de una ciudad atrasada, sucia y sin expectativas de crecimiento económico y mejoría social, no transita por los caminos de los partidos políticos. Corresponde a la llamada sociedad civil, organizada, participativa y conciente de su carácter de ciudadanía, el definir actuando en consecuencia, que capital veracruzana merecemos.

Hojas que se lleva el viento

El priísmo veracruzano y eso incluye al panismo duartista, requiere de ser exorcizado. De varios años para acá Miguel Ángel Yúnes Linares y su estirpe   traen azorrillados a todos con el petate del muerto. No hay día que no digan que se les apareció el fantasma del blue demon, que no los deja dormir y que les amenaza con cancelarles el futuro.

Interesante el rumor de que el ex gobernador Fidel Herrera representará al CEN del PRI en el estado de Puebla, con el objetivo de rescatar lo que queda del tricolor tras el escandaloso desempeño del “gober precioso”. Interesante porque aunado a este rumor se dice que ya se supo la neta sobre la pésima actuación de Ranulfo (Tonicho) Márquez como delegado del CEN en esa entidad federativa, hablándose de que quiso hacer extensiva la fea costumbre de vender candidaturas como se acostumbra en Veracruz, dividiendo a las huestes priístas. Recibida la queja, Pedro Joaquín Coldwell busco acomodo a su delegado en el gobierno duartista y, para que la cuña apriete, nombraría al tío Fide para que reponga los platos rotos. Si este nuevo rumor tiene algún viso de sustento, el tricolor en Puebla saldrá de guatemala para ingresar a guatepeor.

Algo huele mal en los círculos empresariales veracruzanos. Ya algunos destacados personajes brincaron de las páginas de sociales a la nota roja. ¿A que se deberá?

Si usted estimado lect@r pensaba que la política veracruzana está en chino, salga de dudas visitando el próspero negocio denominado “El dragón rojo”. Si ahí de casualidad se topa con la Sra. Gina Domínguez, directora de comunicación social y vocera del gobierno duartista, ella podrá ponerle al tanto de cómo se mueve en Veracruz Doña Rosa Borunda. Si  no encuentra respuesta consulte el diario “El águila”, es gratuito.

Desde estas líneas deseamos a nuestro amigo Carlos García Méndez, rector de la Universidad de Xalapa, un pronto restablecimiento.- Xalapa, Ver., octubre 28 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Distractores políticos como el debate en torno a las reformas y adiciones a la Ley Federal del Trabajo, ocupan nuestra atención,  pasándose por alto  lo que para la vida cotidiana del mexicano de a pie es sustantivo en un país en el que es más seguro lo comido. Asegurar el presente antes que un futuro incierto, y eso significa contar hoy con alimentación, vivienda, salud, educación y recreación, que ya mañana Dios dirá. Seguridad mínima de supervivencia en nuestra sociedad sólo posible con un empleo u ocupación remunerada,  a cuenta propia o como dependiente. Todo lo demás es accesorio, así de simple. 

Es por ello que,  quizá a sabiendas de lo anterior el ruido mediático, el discurso de la llamada clase política e incluso, sesuda argumentación de no pocos expertos y académicos, para no hacer olas privilegian reformas a la superestructura jurídica del Estado y no,  a la estructura económica que deviene de la producción y el trabajo. Tomar el toro por los cuernos afrontando la naturaleza de unas relaciones sociales de producción existentes, basada en la explotación de la fuerza del trabajo en beneficio del capital, no entra en los propósitos del debate. 

De ahí que todo gire en torno a la reglamentación del mercado laboral en beneficio del patrón con pretexto de incrementar productividad, competitividad, tasa de ganancia, inversión y reinversión y, poco o nada, se atienda al derecho humano a un empleo y su justa remuneración en la que descansa la seguridad y sustentabilidad de supervivencia de la mayoría. 

Hasta donde es dable observar y escuchar, en la discusión no se toca la composición del mercado laboral en México, la precariedad del empleo, ni mucho menos cuantitativa y cualitativamente los componentes de una masa salarial que de éste se deriva en beneficio del país en su conjunto. Aplicándose tabla rasa para una población económicamente activa, presente y futura, de acuerdo a criterios estadísticos y parámetros oficiales que tienen más que ver con simulación y autoengaño gubernamental en materia de generación de empleos, que con la realidad cotidiana de la economía familiar;  recreándose un clima laboral jurídicamente surrealista que choca con lo que a diario vive el mexicano de a pie, en perjuicio de este.  

La reforma a la ley una vez votada será de observancia general en teoría, pero eso no cambia el hecho de que su  aplicación estará restringida a la relación obrero patronal en la llamada economía formal. Para la ocupación informal y para el creciente número de los sin trabajo, será letra muerta, en tanto de facto este sector de la población para el capital seguirá siendo en el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo, ejército marginal y prescindible de una reserva sobredimensionada. 

Muertos de hambre, numéricamente más o menos, víctimas del desempleo y la pobreza, no entra en los cálculos del capital en la actual coyuntura ni en el debate legislativo. Lo determinante es la fuerza de trabajo activa en un mercado laboral excedentario. 

Hay quien me dice lo contrario: “Con la aplicación de la nueva legislación (o parche a la vigente) se combate el desempleo y se abren espacios para los desocupados al contar los patrones con mayor flexibilidad de contratación y despido y, por ende, con mayor seguridad para invertir en nuevas fuentes de empleo y modernización  del aparato productivo”.  

A mi juicio, podrían tener razón en un contexto diferente. Roto el equilibrio entre población ocupada y remunerada y el ejército de reserva que se crea a sí mismo el capital, tanto para reposición de la fuerza de trabajo como para presionar los salarios a la baja, tal posibilidad, salvo casuísticamente y en una bajísima proporción,  se hace nugatoria en un mercado laboral en el que la oferta de mano de obra, a cualquier nivel, supera en mucho a la demanda del aparato productivo. Fenómeno que a su vez repercute en detrimento de modernización, productividad y competividad. La contratación y despido discrecional privilegiará el uso extensivo de mano de obra barata como fuente generadora de plusvalía para el capital, en demérito de la innovación tecnológica en la micro, pequeña y mediana empresa urbana y rural, incrementándose la precariedad del empleo. 

En un país con más de cincuenta millones de pobres cuya necesidad familiar primaria de supervivencia es un empleo más que sea mal pagado y sin prestación social alguna contemplada en la ley, hoy y en el futuro cercano la sobreexplotación de la fuerza de trabajo que propicia la realidad sistémica y no precisamente la legislación laboral por aprobarse, será la regla general y no la excepción. Contar hoy con alimentación, vivienda, salud, educación y recreación, deja el día de mañana para los hogares mexicanos en manos de Dios.

O se reforma la estructura económica del país o todo cambio en la superestructura jurídica del Estado, será para seguir igual. ¿O peor?

Hojas que se lleva el viento 

Si el Sr. Peña con su improvisada gira por Europa pretendía hacerse presente como hombre de Estado ante la opinión pública internacional, algo falló. Para los principales diarios europeos el viajero mexicano no mereció ser destacado en sus primeras planas, pasando desapercibida su visita. La profundidad de la crisis a que se enfrenta la Eurozona no permitió dar cabida mediática a frivolidades tercermundistas.  Lo que si logró el presidente electo es alborotar la gallera doméstica en México, ofreciendo al capital extranjero lo que no es suyo y sí propiedad de la Nación como preámbulo del intenso debate que tendrá lugar con motivo de la pretendida reforma energética.

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Señal ominosa lo acontecido en Michoacán. Se radicalizan protesta juvenil  y represión gubernamental en demérito de la tranquilidad pública deseable en un país azotado por la violencia criminal. ¡Aguas!

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Cuando se convoca a la unidad es porque esta no existe. Es el mensaje que deja el Consejo Político Estatal del PRI en Veracruz, confirmándose que en la entidad de todos los partidos políticos nacionales con registro no se hace uno. Intereses personales y de grupo, tribu o cacicazgo en época pre electoral pueden más que la razón de Estado. Para los medios de comunicación el  Sr. Dr. Duarte de Ochoa se asume como el líder natural e indiscutible del priísmo veracruzano, lo que queda en duda cuando habla de romper con un pasado que, en los hechos, se resiste a abandonar el escenario.   Xalapa, Ver., octubre 17 de 2012

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 Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“La lección de 2008 es que cuanto más tarde se actúe más hay que hacer”. Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial

No es catastrofismo a secas ni minimizar lo que en materia de violencia criminal estamos viviendo. Hay mucho de preocupación sobre el Veracruz que heredaremos a las nuevas generaciones, cuando reflexiono sobre la necesidad de poner las barbas en remojo y prepararnos para lo que considero una menaza real a la vida económica y social de la entidad, como consecuencia de una posible recesión en nuestro vecino país del norte.

Tenemos mucha tela de donde cortar para resistir los efectos del desorden financiero que ya nos impacta, “no hay que ser catastrofista cuando lo que se requiere es optimismo, valorando lo mucho que tenemos para construir el futuro”, me dicen algunos amigos. En efecto, el potencial de Veracruz es tan amplio y diverso que sus riquezas naturales y el trabajo de su gente dan para eso y más. Sin embargo una cosa es contar con la fortaleza que nos ofrece la diversidad geoeconómica y otra, muy distinta, el que le saquemos el necesario provecho con oportunidad, inteligencia y racionalidad a favor de las mayorías. En ello estriba la diferencia para poder valorar con realismo fortalezas y debilidades, frente a un proceso global de recesión económica que lastima a los sectores más vulnerables de la población.

Y aquí cabe un paréntesis. En artículo anterior comentaba de mi percepción sobre la indiferencia de nuestra clase política frente a una amenaza que estimo posible. Las declaraciones de algunos políticos locales y líderes de opinión, son en el sentido de que lo que viene es una nueva crisis financiera que, como en el pasado reciente, se puede superar. Creo que aquí reside tanto la confusión como el desinterés que se evidencia en una llamada clase política  que privilegia la grilla electoral.

A juicio de connotados analistas internacionales, la crisis por la que atraviesa no sólo Estados Unidos de Norteamérica sino el mundo entero no es nueva. Es expresión de la profundización de un fenómeno estructural, multidimensional y multisectorial del sistema económico y social dominante, -cuyas primeras manifestaciones se dan a mediados del 2008-, y no sólo unos traspiés financieros coyunturales. Impacta y afecta primordialmente en lo económico y social, en tanto que más allá de las manifestaciones de las bolsas de valores, especulación financiera e instrumentos macroeconómicos para “blindar” la economía, la actual fase de la crisis sistémica incide en el aparato productivo, mostrándose incapaces las recetas neoliberales para sostener el libre mercado, la derrama económica y la tasa media de ganancia del capital, motor del sistema.

De darse un proceso de desaceleración de la economía norteamericana, la más poderosa del planeta, se desequilibra la relación oferta-demanda, restringiéndose el consumo y la inversión productiva a nivel global, impactando en primer término en el sector exportador de cada país. Lo que, dado nuestro nivel de dependencia en condiciones asimétricas con nuestro principal socio comercial, traería consecuencias graves en México.

Hay que ver la realidad de Veracruz con optimismo, insisten mis amigos. “Mientras nos apoyemos en la fortaleza del amplio potencial veracruzano y lo que venimos haciendo en materia de inversión y crecimiento económico, fortaleciendo el campo, generando empleos y propiciando una más amplia distribución de la riqueza producida en un combate frontal a la pobreza, estamos blindados y a ello le apuesta la actual administración pública de Veracruz que, como dice el Gobernador, ya se toman medidas para remontar un posible impacto de la crisis”. Pensar diferente, me dicen, es catastrofismo sin sustento.

No coincido con tal apreciación.

Para Veracruz estimo que el problema inmediato es de mercado. Si a nivel nacional se restringe el flujo comercial y se incrementa el desequilibrio en la balanza de pagos que se guarda con nuestro vecino del norte e incluso, con la Unión Europea y Asia, habría que esperar menor inversión productiva, volatilidad de precios de alimentos, energéticos y materias primas, cierre de empresas ineficientes y poco competitivas, merma de remesas de mexicanos en el mercado laboral norteamericano, mayor desempleo e incremento de la economía informal, abatimiento de la masa salarial, y por ende, mayor pobreza.

En ese contexto Veracruz no podría mantenerse al margen del fenómeno ni cifrar sus esperanzas en medidas cuya maduración se contempla para el mediano y largo plazo.

A lo que habría que agregar que las no tan sanas pero si vapuleadas finanzas públicas estatales se verían afectadas a la baja, como consecuencia de una menor captación fiscal y una reducción previsible de aportaciones federales. Ello necesariamente incidiría negativamente en los esfuerzos públicos por ampliar y modernizar infraestructura, promover el crecimiento económico y abatir los índices de pobreza. Afectando en todos los órdenes a la vida social y económica de Veracruz  sin que estemos preparados para modificar la actual tendencia exportadora con vistas a fortalecer el mercado interno, restringido ya de sí por el bajo nivel de ingresos de quienes tienen aún la oportunidad de contar y sostener un empleo formal remunerado y acompañado de prestaciones en seguridad social. De ahí que el blindaje que me señalan a mi juicio es ilusorio.

Lo deseable es que todo ello no pase. Que todo quede en un “pesimista catastrofismo” de quien esto escribe. Pero no podemos hacer de lado que el escenario negativo que ya se da a nivel global, obliga a la reflexión tanto en una clase política insensible y poco informada, como por la sociedad veracruzana en su conjunto, tomando en serio la amenaza latente.

¿Perderíamos algo si ponemos las barbas en remojo?

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A diferencia de Cartens, el actual Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, diría que lo que se viene con la crisis económico financiera de nuestros vecinos del norte, no es ningún catarrito, tras conocer el informe del FMI en el que se advierte que  una desaceleración prolongada en el crecimiento de Estados Unidos sería una carga sustancial para la economía de México. Advertencia que hace propia la Canacintra señalando a su vez que México es capaz de enfrentar la crisis financiera, pero no para enfrentar una desaceleración o recesión en EU.

Escenario en el que no puede dejar de jugar el hecho de que en esta ocasión, a diferencia del pasado reciente, la crisis económico financiera global se hace acompañar por una espiral de efervescencia social, que confronta a los gobiernos con su población, sin que se encuentre más salida que el autoritarismo antidemocrático y la represión.

Así las cosas, ante la gravedad de una crisis estructural que afecta ya al mundo entero, cabe entonces poner las barbas en remojo, puesto que siendo los Estados Unidos nuestro principal socio comercial y dada nuestra dependencia económica y política con el país más poderoso del mundo, su fragilidad en la coyuntura arrastrará consigo necesariamente a México, sin contar con el blindaje suficiente para amortiguar el golpe.

Agotado el modelo económico que nos ha sido impuesto, las recetas neoliberales ya no dan más. O se cambia de rumbo a nivel nacional o nos lleva al baile la tía de las muchachas.

Ello implicaría tomar el ejemplo de otras economías que en el ámbito internacional están optando por políticas públicas proteccionistas, fortaleciendo su mercado interno, restringiendo importaciones no indispensables  y consumiendo prioritariamente bienes y servicios locales.

Si lo anterior es motivo de preocupación nacional, con mayor razón debería ser tema de primer orden para una economía en franco deterioro como la veracruzana. Misma que en el renglón productivo acusa un alto grado de dependencia tanto de las exportaciones al país del norte como de las remesas que nos llegan del exterior. Sin perder de vista que en lo social, el abandono del campo y los cinturones urbanos de miseria cobran factura. Acusamos  niveles de pobreza que mantienen deprimido el mercado interno, en un marco de inestabilidad y restricción de finanzas públicas. O lo que es lo mismo, como entidad federativa carecemos de “blindaje”, estando a merced del tsunami recesivo anunciado.

Si ya la prosperidad en Veracruz es utopía, de seguir por el mismo camino, dependiendo de inversión externa y de reducidos nichos de mercado en los países consumidores de América del Norte y Europa, la amenaza de mayores índices de desempleo, pobreza y desigualdad no es simple expresión de catastrofismo a la que haya que ignorar.

En nuestra pueblerina aldea, vamos en el cabús, a la zaga de otras entidades federativas mejor equipadas para afrontar la nueva etapa de la crisis global. El colmo para la economía veracruzana es que se tenga que depender del exterior  para satisfacer el abasto de productos básicos, incluida el agua, favoreciendo a las grandes cadenas comerciales al extremo de felicitarnos por privilegiar productividad y competitividad de la inversión externa, ignorando al productor local por ineficiente.

Naturalmente el explorar nuevos caminos no figura en la agenda de nuestra llamada “clase política”. Lo que está a debate no es la economía ni mucho menos los efectos sociales de una muy posible recesión mundial. Al fin veracruzanos, la prioridad es la política electoral, privilegiando dimes y diretes, ajustes de cuentas, acomodos y reacomodos, con vías a la elección del 2012. Tan es así, que las deterioradas finanzas públicas estatales arrastrando cuantioso endeudamiento, parecen no ser de su incumbencia. Lo hecho, hecho y a otra cosa mariposa, como si éstas no fueran palanca del crecimiento económico y desarrollo de la entidad, o bien impedimento para avanzar.

Es problema de Javier Duarte y de nadie más, al fin es el que manda, dirían nuestros políticos, desentendiéndose de la bronca a la cual contribuyen.

Los partidos políticos nacionales en su expresión estatal, presuntas correas de trasmisión y amortiguamiento entre gobierno y sociedad civil, juegan cada uno para su santo; la elección del 2012, está por encima de cualquier otra consideración, así sea el futuro de Veracruz. Nada que pudiera afectar la suma o resta de sus nomios, es de su interés, mucho menos desviar su atención a problemas económicos y sociales que por incapaces no está en sus manos resolver. En la jerarquización de prioridades primero está definir presuntas candidaturas para contender por senadurías o diputaciones federales para de ahí, concentrarse en la pugna nacional por la presidencia de la República. La recesión económica y sus muy previsibles efectos pueden esperar.

Quien ya no espera son los veracruzanos de a pie, quienes cotidianamente consultando su bolsillo, restringen no por gusto su consumo a la par que sus condiciones de vida, observando como la espada de Damocles pende sobre sus cabezas. El pobre, por pobre, ya no aguanta más tras estarse acostumbrando a no comer, en tanto que los varios millones que sobreviven en la medianía, pierden expectativas y esperanzas en un futuro incierto que ya es hoy.

La amenaza es real. Estamos indefensos, aceptémoslo.

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Pulsocritico.com Fuente: La Jornada.- 05-Enero-2011

Lozano Alarcón

Ciudad de México. Sólo uno de cada tres jóvenes incorporados a la población económicamente activa en los cuatro años de gobierno del presidente Felipe Calderón encontró empleo en el sector formal de la economía, según datos dados a conocer ayer por el secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón. Los dos restantes se ocuparon en la informalidad o no encuentran trabajo, en proporciones casi iguales.

En conferencia de prensa conjunta con el secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo, Lozano Alarcón precisó que entre enero de 2007 y diciembre de 2010 se crearon un millón 36 mil 928 puestos de trabajo netos en el sector formal de la economía. Con esto se cubrió menos de una tercera parte de los nuevos empleos requeridos para atender la demanda planteada por la incorporación de 3.2 millones de jóvenes en ese lapso a la población económicamente activa del país.

El desempleo juvenil alcanzó niveles históricos a causa de la crisis económica global, con una tasa mundial del 13 por ciento en 2009 y la perspectiva de que aumente este año, según informó hoy la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“Los jóvenes ya no saben dónde ni cómo buscar empleo”, dijo Steven Kapsos, economista de la “Unidad de Tendencias de Empleo” de la OIT en Ginebra, donde se presentó el informe sobre Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2010 con ocasión del lanzamiento del Año Internacional de la Juventud de Naciones Unidas.

Según el informe, de los 620 millones de jóvenes económicamente activos en el mundo entre 15 y 24 años, 81 millones estaban desempleados a finales del 2009, el número más alto de la historia. En porcentaje, el desempleo juvenil aumentó de 11,9 por ciento en 2007 a 13 por ciento en 2009, y la OIT prevé una subida de hasta el 13,1 por ciento para finales de año.

Además, dentro de este grupo son las mujeres quienes afrontan más dificultades a la hora de encontrar empleo; en 2009, la tasa de desempleo juvenil femenina fue del 13,2 por ciento, en contraste con el 12,9 por ciento entre los hombres.
El desalentador escenario hace que ya se hable de la “generación perdida”, que denomina al “grupo de jóvenes desanimado que, después de una larga y frustrada búsqueda de empleo, se excluye del mundo laboral”, explicó Sara Elder, economista de la OIT. Crónica del Poder

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En el México cuya imagen de cercanía al desastre es ya tema cotidiano, contamos con algunas entidades federativas cuyos gobernantes, con más sentido común que sabiduría y buen juicio, practican el difícil arte de nadar de muertito. Sin ruido, sin aspavientos, sin triunfalismos infundados, y sin confrontaciones con el gobierno federal, pasan desapercibidos frente a la crisis y lo más relevante, mantienen un clima de paz, tranquilidad y trabajo entre sus gobernados.

De que existen problemas de toda índole en todo el país, ni quien lo dude. La lacerante desigualdad y pobreza, ahora incrementada con el desempleo, pérdida del poder adquisitivo del salario, así como por la violencia y los desatinos propiciados por un gobierno federal que carece de piloto, brújula, y lo que es peor, de visión de Estado a la que habría que recurrir para marcar rumbo y destino, lastima en menor o mayor grado a todas las entidades federativas. Ninguna está a salvo y, sin embargo, fuera de las inevitables confrontaciones entre una clase política que no sabe actuar de otra manera, algunas de ellas viven prácticamente en el anonimato mediático. Poco o casi nada, los medios de comunicación de masas les ponen en el primer plano de la vida nacional.

Tlaxcala y Yucatán, por ejemplo, en muy contadas ocasiones ocupan las primeras planas de la prensa impresa o electrónica. Dando la impresión de que viven en el limbo. Su reducida población se corresponde con disponibilidades del empleo generado por incipientes pero eficaces actividades industriales, agropecuarias o de servicios, guardándose un mínimo de equilibrio en el mercado laboral. Sin tener la audacia de afirmar que la mayoría de la población vive bien en estas entidades federativas, cuando  menos se percibe que se desenvuelve en un clima de trabajo y tranquilidad social.

Llamando la atención el que sus gobernantes no hagan ostentación de lo anterior, ni mucho menos generen expectativas sobre la situación que guardan sus respectivas entidades, que pudieren dar lugar a considerárseles polos de atracción para los ya varios millones de desempleados que pululan lo mismo en las áreas urbanas que en el medio rural.

Un buen amigo yucateco, tras escucharme ponderar el impactante desarrollo urbano de Mérida y los altos niveles de cultura de promoción y atención al turismo que se perciben en la ciudad blanca, con no fingida preocupación me pidió no expresarme así fuera de los límites de esa entidad. Antes al contrario, me dijo, habla mal de Yucatán, de los problemas insolubles de Mérida, de la crisis en el sector rural, de lo cursi de la gobernadora y, sobre todo, del desempleo galopante que nos aqueja. Ante mi extrañeza, me argumentó: “Como dicen ustedes en el México chilango, entre menos burros más olotes. No nos gustaría que de buenas a primeras nos invadieran miles de desempleados provenientes de otras entidades federativas.  Con los que ya tenemos es suficiente”.

Muy elocuente tal argumentación. Entre más se propale que una entidad federativa atraviesa por una situación de bonanza, con tasas de inversión, crecimiento económico, del PIB y de la generación de empleos,  por encima de la media nacional, como es el caso de Veracruz, mayor será el grado de atractivo que para los desempleados de entidades vecinas ofrece el estado. La gente, emigra hacia aquellos “paraísos” en los que pueda asegurarse un mínimo de oportunidad de supervivencia, constituyéndose en un problema de gran envergadura para  los países receptores como se observa en la Unión Americana y Europa. En nuestro caso particular, para la isla de la fantasía en la que por suerte nos toca vivir.

La diferencia con Yucatán o Tlaxcala, es que en Veracruz nuestro gobernador  no gusta de nadad de a muertito, antes al contrario, entre más chapotea y más ruido hace, ponderando las bondades de Veracruz y de su gobierno fiel, más a gusto gobierna. Por lo que yo me pregunto: ¿A cuanto asciende nuestra capacidad como entidad receptora para poder soportar una eventual avalancha de desempleados? ¿Se estará tomando en cuenta en el “plan estatal de desarrollo (con minúsculas), que con nuestros propios desempleados y los migrantes que ya vienen de regreso por falta de oportunidades en la Unión Americana, es más que suficiente?

Si las cuentas alegres que propalan Carlos García Méndez y Américo Zúñiga Martínez, fueran comprobablemente ciertas, chance y podríamos darnos por satisfechos cuando menos, de que no hay un solo veracruzano sin una oportunidad de empleo con salario remunerador. ¿Para que buscar entonces descender en el lugar privilegiado que ocupamos en la tasa nacional de crecimiento del PIB y de generación de empleos?

Más nos vale aprender a nadar sin hacer ruido.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Algún día no faltará un investigador serio que  liberado de la influencia y peso específico del régimen estatal de la llamada fidelidad,  habrá de publicar un estudio objetivo de la realidad real del sexenio que le tocara en suerte gobernar al Maestro Fidel Herrera Beltrán. Números duros con los que se dilucide el tamaño, forma y contenido de las falacias que hoy por hoy los veracruzanos estamos obligados a tragar; no por gusto, por cierto, sino por el hecho mismo de que la mayoría de los actores políticos y medios de comunicación no nos ofrecen más de una sola sopa: frente a una desquiciada realidad nacional Veracruz se distingue por mantener su ritmo ascendente, lo mismo en crecimiento económico, generación de empleos, infraestructura, educación, salud, atención al campo,  que en finanzas públicas.


Idealizado panorama que nadie se atreve a poner en duda ante la ausencia de información fidedigna que respalde o cuestione el discurso mediático oficial. Imponiéndose así el triunfalismo de que hace gala el régimen de la fidelidad. Y cuando alguien alza la voz, como fuera el caso de los personeros de la oposición, desmintiendo a los voceros fieles, éstos son satanizados o simplemente ignorados por los texto servidores pagados por el régimen.


Es por eso que llama la atención que para fundamentar el perjuicio que a la entidad causa el (des) gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y su errática y por demás fallida política económica y social, el economista y diputado federal electo,  José Yunes Zorrilla,  para distinguirse del también diputado federal electo Javier Duarte de Ochoa, portador este del discurso a modo de una juventud priísta ayuna de ideas con la que no se identifica la mayoría de los jóvenes veracruzanos, aprovechara el foro de la reunión-desayuno de la agrupación “Entidad Plural” que preside el buen amigo Felipe Hakim Simón, para hacer un rápido recuento de algunos aspectos destacados de lo que a su juicio guarda tanto la vida económica como las finanzas públicas estatales frente a la crisis global.


Destacando dos aspectos que guardan estrecha relación con el mediático clima de bonanza que se insiste cobija a Veracruz: Empleo y pobreza. En lo referente al primer renglón, Yunes Zorrilla señaló que en Veracruz un 36% de ciudadanos se encuentran sin oportunidades de trabajo, en tanto que por lo que toca al flagelo de la pobreza,  afirmó que un 59% de los 7 millones 110 mil habitantes de la entidad,  padece pobreza patrimonial, además de un alto porcentaje que no cuenta con un sistema de salud pública. Reconociendo que tal rezago se debe en buena medida al modelo neoliberal ya caduco bajo cuya tónica se ha venido rigiendo la marcha del país en los últimos años.


Con base en estas afirmaciones, en la misma reunión quien esto escribe entre otras cosas comentó: “No hay economía que pueda salir adelante con un lastre de más del 50 % de su población en condiciones de pobreza o pobreza extrema”. Con lo que me basta para poner en duda el triunfalismo fiel.


Paradójicamente, un día después, los medios de comunicación atribuyen a  Américo Zúñiga Martínez, Secretario estatal de Trabajo, Previsión Social y Productividad, una declaración en la que con todo desparpajo, sin mencionar  lo dicho por José Yunes Zorrilla, afirma que: “… el 97 por ciento de la población económicamente activa de Veracruz, mayor de 18 años, tiene una oportunidad laboral”. Insistiendo en se sigue incrementando en la entidad el número de nuevos empleos generados.


¿Quién se aproxima a la verdad objetiva y quién miente?  ¿José Yunes Zorrilla o Américo Zúñiga Martínez?


Para descargo del joven Secretario estatal del Trabajo, este dice apoyarse en la estadística del IMSS. Flaco referente en el que ni los mismos empleadores confían a sabiendas de cómo se manejan en dicho organismo las altas y bajas de los afiliados. No obstante, el funcionario bien se cuida de no comparar el número de nuevos afiliados al Seguro Social con el número de aquellos que en igual lapso –primeros meses del año- perdieran su empleo. Tampoco nos dice en que porcentaje los nuevos empleos contribuyen a dar respuesta a la demanda que se genera anualmente con la incorporación de miles de jóvenes al mercado del trabajo.


Para el grueso de la población, con base en lo que se vive en carne propia, está más claro que el agua que cada vez es más estrecho el campo de oportunidad laboral para los jóvenes que se incorporan año con año a la población económicamente activa,  como estrecho también es el campo de oportunidad de educación media superior y superior para las nuevas generaciones.


Un alto porcentaje de jóvenes veracruzanos ni trabaja ni estudia. Sumándose al ejército de pobres que lastra a la vida económica y social de la entidad.


Ya habrá oportunidad en un futuro no lejano de conocer a ciencia cierta, con números duros,  cual ha sido el comportamiento del crecimiento económico y del empleo en Veracruz en el actual sexenio, así como en que medida este flagelo se ha combatido con eficacia por el gobierno estatal. Hoy por hoy, la percepción que se tiene sería apenas pálido reflejo de una  realidad marcada por una  crisis global de la que no escapa nadie.

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El año pasado, cuando el mundo se preparaba para enfrentar la crisis económica, las autoridades mexicanas minimizaron el problema. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, calificó el posible efecto sobre México como un catarrito, mientras el presidente Felipe Calderón se declaró emocionado por enfrentar las dificultades y aseguró, ante banqueros españoles, que la economía mexicana era un navío de gran calado.


“Estamos en un ciclo recesivo en la economía”, declaró ayer Eduardo Sojo, presidente del INEGI. Una contracción de 8.2 por ciento en la economía mexicana en el primer trimestre de 2009, superior a la previsión más pesimista realizada por el gobierno federal, provocó una destrucción de riqueza en el país del orden de 716 mil 612 millones de pesos, unos 55 mil millones de dólares.


El hoyo recesivo en que cayó la actividad productiva a partir de la segunda mitad del año pasado tiene ya un costo económico en los últimos 12 meses que, para efectos comparativos, equivale a 10 veces la destrucción provocada por los huracanes que golpearon al país en 2005, año que marca un antes y un después en cuanto al efecto económico de los desastres naturales en el país.


La economía es hoy 8.2 por ciento menor que hace un año. En estos últimos 12 meses, según el Consejo Nacional de Población, el número neto de mexicanos aumentó en un millón 413 mil 104, si se toma en cuenta la diferencia entre las personas que nacieron y murieron en el periodo. Esto significa que ahora hay un pastel menor y más convidados a la fiesta. Y que, por lo tanto, en términos del ingreso por habitante –que es uno de los indicadores más generales sobre el nivel de bienestar– ocurrió un retroceso.

Nota completa en: La Jornada 21/05/09 ; El Financiero 21/05/09

Felipe Calderón: Vamos por buen camino en materia económica


El presidente Felipe Calderón aseguró que vamos por el camino correcto, porque si bien la economía mexicana enfrenta los ajustes más severos está en proceso de transición hacia la recuperación.


En Los Pinos celebró ayer el compromiso de un grupo de empresas trasnacionales de invertir en 2009 6 mil 300 millones de dólares, lo que representa una leve disminución de 450 millones de dólares respecto de la cifra del año pasado, y de generar 27 mil 300 nuevos empleos. Como ejemplo de los avances mostrados por la economía mexicana, Calderón señaló que en los momentos más complicados el dólar se vendía en 15.65 pesos y el martes pasado estuvo por debajo de los 13 pesos aunque luego planteó que esto puede variar.


Rodeado de directivos de empresas como British Petroleum, Iberdrola, Gas Natural, Hewlett-Packard y Dupont, de las 38 agrupadas en el Consejo de Empresas Globales, su presidente, Julio de Quesada, pidió apoyo a Calderón para que acelere la aplicación de programas de reactivación económica en forma pertinente y eficaz.


Nota completa en: La Jornada 21/05/09


En 8 años de gobierno del PAN la desocupación aumentó 150%


Más de 951 mil trabajadores quedaron cesantes entre junio de 2008 y marzo de 2009 a consecuencia de la recesión de la economía mexicana registrada en ese periodo, indicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).


En tanto, cifras dadas a conocer por el organismo revelaron que en los poco más de ocho años de gobiernos surgidos del Partido Acción Nacional, el universo de personas en desocupación total aumentó en 150 por ciento, respecto a la dimensión que tuvo este fenómeno al término de 2000.


La ola de despidos que sacude el ámbito laboral del país elevó en 43 por ciento el universo de desocupación desde el comienzo de esta administración, el cual afectaba a un millón 600 mil 891 habitantes en diciembre de 2006 y alcanza ahora una dimensión sin precedente de 2 millones 228 mil 659 personas.


Nota completa en: La Jornada 21/05/09

Europa frente a la crisis sistémica global

PARIS.- En la mayor protesta desde la llegada de Nicolás Sarkozy a la presidencia, en mayo de 2007, tres millones de personas salieron ayer a las calles de Francia, por segunda vez en menos de dos meses, en reclamo de “medidas populares” para mitigar los efectos de la crisis global. La protesta, que fue acompañada por una huelga, intentó forzar al gobierno a defender los empleos frente a los despidos anunciados en una gran cantidad de sectores económicos.

La multitudinaria manifestación, después de la cual hubo algunos enfrentamientos entre jóvenes y la policía, fue el último reflejo del descontento social que amenaza no sólo a Francia, sino a los gobiernos de toda Europa, a raíz de la profundización de la crisis mundial.

Corresponsal de La Nación.com 20/03/09

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