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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Si las sociedades son suficientemente aptas para vivir, vivirán, y está bien que sea así. Si no son lo suficientemente aptas, morirán, y es mejor que mueran”. Herbert Spencer

La ex perredista y ahora secretaria de desarrollo social, Rosario Robles, no se manda sola. Responde al mandato del Sr. Peña, luego la decisión anunciada por la funcionaria de suprimir el apoyo de “oportunidades” a madres que tengan más de tres hijos, así como el lugar seleccionado para tal anuncio, una región nayarita donde habitan las etnias coras, huicholes y tepehuanos, es más que simbólico. Con ello se pone de manifiesto el fracaso del asistencialismo oficial para abatir hambre y pobreza; abandono de pueblos originarios a su suerte y, fracaso del proceso educativo en México largamente acariciado como herramienta de transformación y cambio para abandonar los terrenos del subdesarrollo.

De manera explícita igualmente se exhibe el propósito último del régimen priísta de evadir la carga de más del 50 por ciento de los mexicanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, en su objetivo de concentrar los esfuerzos gubernamentales en la búsqueda de incrementos de productividad y competitividad que se dice exige al país el mercado mundial globalizado.

A decir de la Sra. Robles, “… 60 por ciento de la población en situación de pobreza se encuentra en las zonas urbanas, diseminada principalmente en las periferias de las ciudades; por ello la aplicación de programas sociales se ha extendido también a estas zonas que ya se consideran marginadas”. Más claro ni el agua, se trata de una estrategia de chantaje, imponiendo control natal y sometiendo la capacidad reproductiva de la mujer a políticas públicas discriminatorias aplicadas a las familias pobres y marginadas.

Se puede estar o no de acuerdo en que el asistencialismo oficial, auspiciado por requerimientos clientelares electorales, no contribuye a resolver el problema estructural de la desigualdad y pobreza, antes al contrario, hace de los destinatarios dependientes del subsidio mano de obra inerte, incapaz por sí misma de aportar a las tareas del crecimiento económico y desarrollo en la medida en que lo demanda el mercado, más ello no justifica el que, por decreto y sin decir agua va, se corte de tajo y de manera autoritaria un paliativo que por décadas ha tenido en última instancia como único beneficiario a una clase política corrupta que vive de y para el saqueo.

No se puede hacer de lado que en respuesta a problemas estructurales históricos, como desigualdad y pobreza, ha sido el propio gobierno federal el que instituyera el caritativo asistencialismo social, generando entre los “beneficiarios” una cultura de dependencia que ya tiene arraigo en las generaciones presentes de la población marginada. Hoy las consecuencias están a la vista, la pobreza y pobreza extrema campean en todo el territorio nacional acompañadas de una brutal desigualdad que inciden en el desempeño de una economía lastrada por un mercado interno restringido, sin capacidad real de compra de más del 50% de los mexicanos.

Castrar a los pobres, solución neoliberal.

La decisión del gobierno de Peña Nieto puede tener muchas lecturas de acuerdo al cristal con que se mire. Para quien esto escribe, la medida anunciada asume postulados capitalistas de Darwinismo social; más que sumar divide, polarizando, confrontando y poniendo en franca competencia por la supervivencia a quienes el sistema considera aptos para cumplir con los objetivos de incremento de productividad y competitividad -que demanda el mercado mundial globalizado-, y los mexicanos que lejos de aportar, estorban a tales propósitos. Una medida más del régimen peñista que condena a priori a morir de hambre a las familias que dependiendo del subsidio oficial para sobrevivir, en suerte hayan procreado más de tres hijos. ¿Qué van a hacer las madres cuya única esperanza de tener un ingreso para atender sus necesidades básicas se sustentara en tener más hijos? ¿Desprenderse de los que le sobren para seguir contando con la caridad oficial?

La pobreza no sólo sobra en el México neoliberal, también estorba lo mismo en la ciudad que en el campo para los fines de expansión y dominio del capital. ¿Cómo se le ocurre a Peña Nieto frenar su crecimiento a niveles de reposición de la fuerza de trabajo? Controlando la natalidad con políticas públicas de exterminio. A eso nos conduce el fascista modelo neoliberal de desarrollo. A falta de guerras intestinas de poda genocida, castrar a los pobres.

¿A eso queríamos llegar permitiendo el retorno del PRI a la presidencia?

Dejo la respuesta a la conciencia de los lectores.

Hojas que se lleva el viento.

Con los contenidos de la iniciativa de leyes secundarias en materia energética presentada al Congreso por el Sr. Peña, salió ya a relucir el peine despejando las dudas. El petróleo y gas propiedad de la nación se privatizan, la renta petrolera de los mexicanos será compartida con la iniciativa privada, nacional o extranjera.

A decir de los secretarios de hacienda y de energía, los posibles beneficios para el pueblo de México se harán visibles, si los hay, en el mediano y largo plazo, condicionados en que para entonces los combustibles fósiles no hayan caído en desuso gracias al avance tecnológico en el aprovechamiento de otras alternativas de generación de energía.

Lo mismo ocurrirá con la generación de energía eléctrica y, de paso, con el agua como recurso asociado.
Para que esta propuesta del presidente Peña se materialice, se requerirá del aval de la partidocracia en el Congreso. Lo cual sin duda tendrá lugar una vez logrado el equilibrio de intereses entre los tres partidos mayoritarios, sin importar lo que el pueblo de México pueda opinar al respecto.

Y en este clima de mansedumbre y complicidad, nuestros flamantes senadores veracruzanos hacen labor de proselitismo electoral afirmando que con las reformas del Sr. Peña ya se sienten en el bolsillo de los mexicanos los primeros beneficios.

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Ya no es ingenuidad o falta de oficio político que pudiera justificar en el presente la grosera conducta del gobernador de Veracruz para con el pueblo que dice gobernar. Lo por él expresado y profusamente divulgado por la Coordinación de Comunicación social de la administración pública estatal el primero de mayo del mes en curso, es simple y llanamente un insulto más a la inteligencia de los veracruzanos, así como manifestación explícita de valemadrismo del gobernante ante la grave situación de desempleo y pérdida del valor adquisitivo del salario que aqueja a la entidad. Júzguelo usted mismo estimado lector:
Xalapa, Ver., 01 de mayo de 2013.- El gobernador Javier Duarte de Ochoa encabezó el desfile conmemorativo por el 127 aniversario del Día Internacional del Trabajo, en el que participaron más de 50 mil trabajadores de diversos gremios del estado. “Con más de 230 mil empleos generados en dos años, un crecimiento económico que dobla la media nacional y plena paz laboral, consolidaremos a Veracruz como el estado de los trabajadores…”, apuntó el Gobernador y destacó que en su administración 230 mil familias hoy ya tienen ingresos, certidumbre, estabilidad y arraigo.- Comunicado oficial

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J. Enrique Olivera Arce

Con perdón de los apologistas oficiales u oficiosos que con plausible imaginación pretenden poner a cubierto la imagen de la actual administración pública estatal y, por extensión la de la mayoría de los 212 Ayuntamientos de Veracruz, es ya hora de que éstos pongan los pies sobre la tierra y reconozcan que el horno ya no está para bollos. Todo esfuerzo por acreditar el buen desempeño de la vida económica, política y social de Veracruz resulta, a más de vano, contraproducente; más que estimular deprime, en un escenario en el que para la percepción ciudadana y colectivo popular la idea de que lejos de mejorar la entidad va de mal en peor, se consolida.

A mayor abundamiento mediático de que aquí no pasa nada, que el tránsito a la prosperidad es miel sobre hojuelas y que tanto el gobierno estatal como en su caso los municipales cumplen a cabalidad con su encargo, mayor es el malestar y rechazo que se genera en la opinión pública.

Terca como es la realidad que se pretende ocultar, ésta desmiente día con día lo que virtualmente se construye tanto en el discurso como en las notas periodísticas. Veracruz está en la olla y su gobierno próspero pisa con fuerza el terreno de lo fallido.

Veracruz involuciona

Estancamiento y deterioro galopante en el quehacer económico y su correlato de pérdida creciente de bienestar de la gran familia veracruzana, fortalecen desigualdad, pobreza y exclusión focalizada. Las serias carencias en capacidad para generar nuevos empleos y el salario congelado para los existentes, así como la paulatina pérdida de infraestructura productiva y capital social, diluyen expectativas de progreso cediendo el paso a incertidumbre y desconfianza de la sociedad en un futuro que pintando incierto, se niega a millones de veracruzanos.

Frenado crecimiento económico y bienestar, Veracruz involuciona ante la indiferencia de autoridades y partidocracia.

El malestar social generalizado se hace acompañar incrementándolo, por corrupción, simulación, ineficiencia e ineficacia, así como saqueo e impunidad en las esferas del poder público, ameritando estas, el ser exhibidas a nivel nacional por la Auditoría Superior de la Federación que, diáfanamente, coloca al gobierno de Veracruz en el primer lugar de observaciones a la cuenta pública 2012; el manejo inapropiado por decir lo menos, de recursos públicos federales puestos a disposición de la entidad alcanza niveles de escándalo.

Agregándose a esto último el constante endeudamiento en los dos niveles locales de gobierno que pese a la opacidad existente al respecto, ya no se puede ocultar.

Escenario estatal enmarcado por un tejido social en franco deterioro; caldo de cultivo propicio para conductas antisociales que afloran día con día a lo largo y ancho del terruño veracruzano, poniendo en jaque seguridad, tranquilidad, convivencia comunitaria y fortalecimiento de ciudadanía.

Ocultar el sol con un dedo ya no le reditúa ni al régimen duartista ni a los partidos políticos. Números duros exhibidos por académicos y analistas serios, nos hablan de la realidad veracruzana, mediocridad en una economía empobrecida, desempleo creciente y un régimen salarial insuficiente para cubrir necesidades básicas vitales; corrupción, ineficiencia e ineficacia de servicios públicos en el marco de una administración pública que financieramente se sostiene con ganchitos que no escapan ya al dominio de la comprensión de la opinión pública.

Situación que no escapa a la percepción y análisis que de la conducción política en la entidad se forja en el ánimo del gobierno federal. El distanciamiento del gobernador de Veracruz con el presidente Peña, es evidente; la consecuencia de esto último se evidencia también en una mayor astringencia en el flujo y control de los recursos presupuestos federales asignados a una entidad que no inspira confianza.

No se puede ni debe seguirse por este camino. O se cambian las cosas para mejorar o nos aprestamos a enfrentar el desastre en todos los órdenes de la vida económica y social de la entidad; así debería entenderlo la prensa, coadyuvando en el cambio verdadero desnudando con verdad y objetividad más que ocultar o maquillar a una realidad sofocante que no acepta ya apologías sin sustento.

Hojas que se lleva el viento

“Día del trabajo”, celebración que en México nos remite a tiempos aciagos de sumisión sindical y disciplina clientelar de los trabajadores bajo la férula del partido-gobierno hegemónico. Práctica oficial obsoleta que también nos habla del “sincretismo” con el que el pueblo trabajador más que celebrar, recrea memoria histórica trayendo al presente la permanencia de la lucha proletaria por romper las cadenas que le atan a un estado de cosas injusto e inhumano. México cambió pero la lucha sigue, como habrá de constatarse en estos días de hartazgo y reclamo.

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Y seguimos dando vueltas en la noria. Duro y dale en los círculos políticos y periodísticos con la sucesión en el gobierno de Veracruz y el paso previo de la elección de diputados federales, como si el cochinero electoral fuera respuesta válida a la problemática que aqueja a la entidad. Incapaces de entender y atender con eficacia el presente, le apostamos a un futuro incierto en el que todo puede pasar, incluso la pérdida del o los padrinazgos en que agudos analistas sustentan el pro o el contra de tales o cuales precandidatos. ¿En que bola de cristal se asegura que el PRI ganará en los comicios del 2015 y 2016? Especulación y pérdida de tiempo, cortina de humo para ocultar las miserias del presente.

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Desde estas líneas nuestra sincera felicitación al portal informativo veracruzano “Crónica del Poder”, y a sus directivos Felipe Hakim Simón, Francisco Saucedo Ramírez, Marco Aurelio González Gama, personal y colaboradores, por la distinción que le otorga el Club de Periodistas de México, AC, nominándole como acreedor a la “Presea de la libertad”. Reconocimiento que en esta ocasión distingue al periodismo alternativo digital que hace camino en la Red de Redes. Expreso también mi agradecimiento por ser generosamente acogido en sus páginas publicando mis maquinazos.

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J. Enrique Olivera Arce

Loable la intención del alcalde y bienvenido el apoyo del BID al Ayuntamiento xalapeño a través de expertos de la empresa “Gehl Architects”, consultora urbanística con sede en Copenhague, Dinamarca. Ojalá y esta asesoría profesional de primer nivel pudiera rendir los frutos esperados.

Sin embargo, en mi modesta opinión cabe comentar que está probado que la problemática situación por la que atraviesa la ya caótica Xalapa exige respuestas que lejos están de ser de orden técnico. Adicionalmente, la receta esperada debería hacerse acompañar del trapito, ya que el Ayuntamiento ni tiene dinero ni capacidad para un mayor endeudamiento que se pudiera destinar al rescate integral de la capital veracruzana.

El bucólico pasado de una ciudad provinciana en la que sus habitantes se esmeraban por hacer de ésta un lugar digno para vivir, trabajar, emprender negocios prósperos y educar a los hijos en un clima de tranquilidad, arte y cultura con un alto sentido de civilidad y sana convivencia, quedó atrás; cediéndole el paso a un crecimiento atropellado y anárquico del que se derivan carencias de servicios básicos y respeto al medio ambiente así como pérdida de identidad, cincelados esto por una absurda competencia entre un falso concepto de modernidad y necesidades económicas insatisfechas por falta de emprendimiento productivo para la creación de fuentes permanentes de trabajo y generación de empleos dignos y remunerativos.

Transcurrir de una ciudad capital que no fue circunstancial. Lustros de corrupción, indiferencia, apatía, abandono y ausencia de visión de futuro de autoridades estatales y municipales, así como el flujo migratorio del campo a la ciudad ante el desmantelamiento de la agricultura de subsistencia en la región, al que se sumara el que diera lugar el Sismo de 1985 en la ciudad de México, propiciaron una problemática urbana que hoy por hoy tiene tintes de insoluble y que atañe ya no sólo al municipio de Xalapa.

Fenómeno este último al que no han sido ajenos los partidos políticos que avidos de clientela electoral, auspiciaran “paracaidismo” y creación de decenas de humildes colonias irregulares en cerros, colinas y barrancas, rebasando tanto la capacidad de dotación de servicios públicos del Ayuntamiento como de un ordenamiento territorial del municipio y de la ciudad capital, que resultara racionalmente acorde con criterios técnico-urbanísticos que contemplaran, lo mismo multiculturalidad y desigualdad social y económica, que usos y costumbres en la pluralidad de una población que ocupando espacios comunes, entremezcla a la sociedad xalapeña tradicional con decenas de miles de recién avecindados.

Tal desborde de capacidades y de aprovechamiento racional del espacio, ha dado lugar a una conurbación directa e indirecta en la que la ya grave situación del municipio se hace extensiva tanto a la región en su conjunto como a los municipios vecinos, cuyas autoridades edilicias se ven incapacitadas para afrontar el caos generalizado.

La ausencia de una planeación regional y conflicto de intereses entre poderes municipales superpuestos, cobra hoy una factura que nadie está dispuesto a pagar; antes al contrario, ante la limitación de la extensión territorial y ausencia de visión integral de la problemática que acusa la conurbación, se dan tanto conflictos limítrofes como el fenómeno de la privatización del espacio público tanto en el centro histórico como en la periferia, en detrimento de cohesión comunitaria y sentido de identidad.

A esto, entre otras cosas de igual o mayor complejidad, se enfrenta Américo Zúñiga, alcalde novel que de buenas intenciones ha creado su propio laberinto; dependiente y disciplinado políticamente del titular del ejecutivo estatal y de su partido, presionado por el clientelismo partidista, sin recursos presupuestales y enfrentando a un entorno económico sustentado en la informalidad, da palos de ciego improvisando y tratando de encontrar una salida que él mismo ante la falta de congruencia entre el discurso y los hechos, va cerrando.

La solución -si es que la hay-, a la problemática de nuestra ciudad, juzgo que por ahora no es de orden técnico, requiriéndose a mi juicio de honestidad y voluntad política de las autoridades, participación responsable de la población, así como una radical ausencia de injerencia clientelar de partidos políticos que haciendo labor de proselitismo entre los que menos tienen, más que sumar y construir ciudadanía dividen y confrontan a la población con falsas expectativas de solución. Y peor aún, pretendiendo tapar el sol con un dedo vendiendo la idea, como es el caso del PRI, de que la belleza incomparable de nuestra ciudad capital basta por sí misma para superar la cotidianeidad del abandono y el atraso.

Sin esto último, pueden asesorar al Ayuntamiento los mejores urbanistas del mundo, sin que cambien las cosas, antes al contrario, complicarse aún más en el propósito de aplicar recetas extra lógicas y euro centristas a un problema que, al paso del tiempo, ha conformado ya una idiosincrasia colectiva propia y muy arraigada dentro de la que se inscribe de manera dispersa lo que contemplan y esperan los xalapeños en materia de desarrollo urbano.

Si los xalapeños no somos conscientes de lo que somos y donde estamos parados, cuantimás expertos extranjeros que llegan, ven, pontifican y recetando a un desconocido, cobran y se van.

Hojas que se lleva el viento

Si fuera Pinocho, el senador José Yunes Zorrilla se pisaría la nariz. En Papantla aseguró que: “Con respecto a las reformas estructurales llevadas a cabo recientemente a partir de este momento se comenzarán a ver los beneficios y las bondades de éstas, especialmente en los bolsillos de los que menos tienen…” Sin mayores comentarios.

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La coordinación de Comunicación Social del gobierno estatal está haciendo bien su trabajo. El número de apologistas de la prosperidad aumenta y, por lo consiguiente, también la crítica independiente. Vamos bien, se está logrando un sano equilibrio.

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Periodismo veracruzano pierde dos estimados comunicadores. Mario Ugalde Fuentes, quien se desempeñara como jefe de Redacción del diario Marcha, de Xalapa, falleció el pasado jueves en esta capital, en tanto que Alfredo Valenzuela Calderón, director fundador de la revista “Fundamentos”, un día después sufrió un accidente carretero en el que perdió la vida. A sus apreciables familias, al gremio de tundeteclas en Veracruz y a al amplio círculo de amistades que cultivaran a lo largo de su desempeño profesional nuestras sinceras condolencias por tan sensibles pérdidas. Descansen en paz.

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J. Enrique Olivera Arce

Difícil si no es que imposible tratar de rasguñar el futuro incierto cuando nos aferramos a ser lo que éramos hace apenas un instante… Reflexión personal

Cuando la vida cotidiana gira en torno al cardiólogo, al gastroenterólogo, al odontólogo, al oftalmólogo, al urólogo, al gerontólogo, al terapeuta y su correlato de análisis clínicos, dietas especiales y demás obligaciones que nos impone el peso de la edad, es la hora de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre lo que a nuestro escaso juicio justificara nuestra presencia en el mundo de los vivos.

La hora del balance entre lo que somos y lo que hubiéramos querido ser, lo que recibimos, lo que dimos y lo que no dimos de nosotros mismos a nuestros semejantes, aceptando con talante autocrítico que en nuestra precaria existencia es más lo que esperamos que lo que logramos al paso del tiempo.

Con el México que nos viera nacer, algo hay de eso. A doscientos años de declararnos independientes de unos voraces colonizadores que nunca se fueron de la vida nacional, observamos que la salud del país siendo deficitaria, se deteriora aún más día con día, debiendo recurrir a especialistas que, a cual más, diagnostican minusvalía, sin ofrecer otra cosa que recetas extra lógicas, sin dar oportunidad al paciente de enfrentarse por sí mismo a una agobiante realidad.

Es la hora de hacer un alto en el camino. Retomar la sabiduría de un Morelos, la insistencia indomable de un Zapata por defender lo que es de todos, la audacia de un Francisco Villa, la visión de futuro de los Constituyentes del 57 y 17, o el espíritu nacionalista de Lázaro Cárdenas y, a la luz de su experiencia vivida reflexionar sobre lo que un rico pasado histórico devino en mediocridad, corrupción, desigualdad, pobreza y remedo de vida en democracia.

Postrado de rodillas frente a los poderes fácticos, el México de hoy requiere de sus hijos para con ambicioso talante crítico y autocrítico, formular un balance entre lo que esperábamos como país independiente, soberano y próspero y lo que hoy al paso del tiempo con pesar contemplamos frente al espejo. Ya no para prolongar lo decrépito de una sociedad que en el tiempo perdiera lo mismo rumbo que principios y valores, sino para ofrecer un México mejor para las nuevas generaciones.

Si la senectud en el hombre es el anuncio ineluctable de lo que pudo haber sido y no fue, en un país potencialmente beneficiado para tenerlo todo, es oportunidad para un renacer rico en experiencia acumulada, en nuevos bríos para desprenderse de lo que sobra en las alforjas y afrontar el presente con visión de un futuro digno de la raza humana.

Para mi generación ya es algo tarde para ello, se va cerrando el ciclo. Perdimos tiempo y energía. El balance es negativo; siendo mayor el déficit que el logro transformador que haría de nuestros sueños libertarios realidad. La vida se agota y magra herencia dejamos; es más lo que las nuevas generaciones reclaman para sí y las venideras que lo que queda de aquella imagen de país a la que muchos aspiráramos en nuestros años mozos.

Es ahora la oportunidad para las generaciones que precedemos de demostrar de qué están hechas para retomar memoria histórica y pugnar por hacer realidad el sueño de ese gran patriota -entre otros de igual talla universal-, el cura Morelos y Pavón, siervo de la entonces joven Nación.

Es su hora, México reclama de su juventud la reconstrucción nacional, sabiéndose de antemano que sabrán en la reflexión sobre su pasado, presente y expectativas de futuro, encontrar el hilo conductor de la historia en el quehacer cotidiano de hombres y mujeres comunes, en la vitalidad de un pueblo que en sus orígenes e identidad encuentra voluntad y fuerza para que cual Ave Fénix en un permanente renacer, flaqueza y renuncia no sean nunca las últimas palabras en lo perenne del sueño libertario.

Hojas que se lleva el viento

Si la clase política abandonando ideología como guía para una acción consecuente ha optado por un grosero pragmatismo, la sociedad civil desconfiando del futuro le juega las contras con la misma moneda, atendiendo a los tiempos políticos con singular intuición; habiendo aprendido a vivir en la coyuntura ni suda ni se acongoja ante el fenómeno que en Veracruz viven los que viven de la poliquería electoral, el de “los adelantados”. Todo a su tiempo, de ahí que resulte harto ocioso el que los senadores veracruzanos descuiden su compromiso con la entidad federativa que representan para darse baños de pueblo, ofertar lo que no está en sus manos dar y cacaraquear las reformas del Sr. Peña como panaceas para alcanzar una tan incierta como volátil prosperidad. Todo a su tiempo cuando lo que sobra es tiempo y la llamada sociedad civil se lo toma en serio, ignorando propósitos, objetivos y falsas promesas de precampañas tempraneras; viviendo su día a día con relativo éxito y dentro de las posibilidades que su realidad ofrece, a sabiendas de que un gobierno partidocrático corrupto y simulador no es garantía de futuro. Si la clase política, no ve, no escucha, el pueblo llano pie a tierra vive con intensidad su presente velando armas para lo que el mañana depare.- Xalapa, Ver., abril de 2014

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J. Enrique Olivera Arce

Hechos reales, opacidad oficial, desinformación, rumor, especulación y leyenda urbana, conforman coctel perverso que a más de construir difusa percepción ciudadana sobre el clima de inseguridad que se vive en gran parte del país, genera un estado real de temor, miedo y ansiedad en las personas, lo que psicológicamente bloquea en el imaginario colectivo el tomar conciencia de que existe otro tipo de inseguridad e incertidumbre de mayores consecuencias para la ya ahora mayoría de una población azotada por la pobreza : el no saber si se comerá mañana.

Pasando a segundo plano el hecho de que el ingreso diario no es suficiente para cubrir todos los gastos familiares del día, y privilegiándose la idea de que el solo salir a la calle puede ser razón suficiente para ser una víctima más de una criminalidad presuntamente desbordada.

Fenómeno al que no son ajenos diversos medios de comunicación impresa o electrónica, o las ahora muy de moda redes sociales en la Internet, que sobredimensionando hechos y rumores capitalizan morbo e ignorancia; contribuyendo a desviar la atención sobre lo que sí es un verdadero problema estructural para México, pobreza y desigualdad que se abaten sobre algo más del 50 por ciento de la población total de este país.

El subsistir con salarios de hambre, Odisea.

Un rápido vistazo a las estadísticas oficiales y, sobre todo, a lo que las amas de casa expresan, anuncia a voz en cuello que el costo de la canasta básica está muy por arriba de las disponibilidades monetarias familiares; estas son ya insuficientes para afrontar la situación que se vive en eso que los especialistas llaman microeconomía.

En el caso de quienes están empleados, percibiendo en su gran mayoría entre uno y un máximo de 5 salarios mínimos por día, cuando el sólo subsistir ya es verdadera Odisea el sostener una familia toma cariz de tragedia.

Sumados los gastos imprescindibles en vivienda, transporte, energía eléctrica, agua entubada, educación, vestido, calzado, salud y alimentación –en este orden de prioridades- , para la mayoría de las familias mexicanas la relación ingreso-gasto mensual es deficitaria, debiendo recurrir al crédito, la mayor de las veces leonino, que a la larga no resuelve el problema y si resulta impagable.

Ahorro familiar.

En estas condiciones, la posibilidad de destinar parte del ingreso al ahorro familiar es algo menos que imposible. El apretarse hoy el cinturón para darse la oportunidad de acceder a un futuro con mejores condiciones de vida, es ya sueño guajiro entre los pobres y entre una clase media paulatinamente empobrecida.

Es por ello que me resulta del todo inapropiado que el Sr. Senador José Francisco Yunes Zorrilla hable de que en el poder legislativo se trabaje en la protección del ahorro de las familias.

¿Cuál ahorro?

Me pregunto y pregunto a mis estimados lectores, cuando la lógica más elemental nos indica que más que ahorro lo que tenemos en lo individual y colectivo es un proceso permanente de deterioro de la capacidad real de compra de los consumidores, descapitalización y pérdida de expectativas de progreso, que pone a los trabajadores con un pie en inaceptables condiciones de pobreza. Ya no digamos aquellos mexicanos que desempleados han perdido toda esperanza de salir de la condición de pobreza extrema.

El Sr. Senador podría argumentar que en el caso de los trabajadores formales, estos cuentan con el ahorro para el retiro y para vivienda que suma aportaciones del propio trabajador, el patrón y el gobierno, permitiéndose separar un pequeño excedente para capitalizarlo en una Caja de ahorro popular para atender imprevistos.

Nadie creería semejante especie, cuando está visto que el modelo neoliberal expoliador que el Sr. Peña insiste en profundizar con sus reformas presuntamente estructurales, en términos reales mantiene el esquema de salarios de hambre congelados y además, no tiene contemplado el acceso a una vivienda y una vejez digna para la mayoría de quienes entregan su vida trabajando para un patrón.

Y ni qué decir de las personas de la tercera edad, pobres y desempleados a los que los legisladores les conceden como apoyo gubernamental en el programa “70 y más”, 30 pesos diarios pagaderos cada tres meses para irla pasando.

Luego hablar de ahorro familiar en casa del ahorcado, resulta una soberana grosería. Más cuando la voz proviene de alguien que nunca ha sabido de lo que es estirar el salario para sostener a una familia.

Más seguro lo comido, ya mañana algún dios dirá. En ello radica la principal amenaza a la seguridad del individuo. Inseguridad ante un mañana incierto y el estar negado hoy a tener un empleo remunerativo y sostener dignamente a una familia ya no es rumor, especulación o leyenda urbana, la terca realidad se impone en un presente en el que la vida no vale nada para millones de mexicanos.

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J. Enrique Olivera Arce

Siendo la constante el desencuentro entre información oficial y terca realidad, el optimismo que pretende inocular el presidente Peña en relación a sus panaceas reformistas, se pierde en el vacío. La sociedad mexicana, cansada, frustrada y con cada vez mayores muestras de hartazgo, hace caso omiso del mensaje presidencial, ateniéndose a lo que en su vida cotidiana percibe: un gobierno fallido, incapaz de dar respuestas congruentes y eficaces en el combate a la inseguridad, pobreza, desigualdad y pérdida de expectativas de progreso para las nuevas generaciones.

En su mensaje de año nuevo el Sr. Peña afirmó que el 2014 sería de eficacia y resultados gracias a las reformas ya aprobadas por el Congreso de la Unión. A su regreso del Foro de Davos, se obliga a declarar que los beneficios de las reformas estructurales se irán “cosechando” gradualmente y que la actual generación conocerá de las bondades de las medidas adoptadas por su gobierno. Diluyendo indefinidamente en el tiempo los beneficios que afirmara se verían materializados en el presente año.

La realidad se impone. Hubo necesidad de que el Fondo Monetario Internacional le señalara que los efectos de las reformas no se verían en México en el presente año y que en Davos se le corrigiera mencionándole que sin seguridad no hay avances,  para que modificara el discurso.

La población observa, valora y duda, encontrando en las contradicciones en que incurre la administración pública en los tres órdenes de gobierno, razones para resistir a la aventura reformista del presidente Peña.

La no correspondencia entre propósitos de gobierno y rezagos manifiestos en la administración pública para aterrizar las reformas, es evidente. El peso específico de la corrupción e inercia burocrática es mayor que lo deseable explícitamente expuesto en el discurso. Si la sociedad no estaba preparada para asimilar la andanada de reformas presuntamente estructurales, la administración pública en los tres órdenes de gobierno, tampoco; generándose un empantanamiento en la mayor parte del territorio nacional que difícilmente podrá ser superado en el presente año y que se refleja en desacuerdos al interior de la administración y, hacia el exterior, en confrontaciones con diversos sectores de la vida económica y social del país.

En tanto que el deterioro económico y del tejido social, van en crescendo; incrementándose pérdida de confianza y credibilidad en las autoridades y profundizando la brecha entre sociedad civil y la llamada clase política. No hay asideros que permitan confiar en que en el corto y mediano plazo reformas que no tocan en lo más mínimo rezagos estructurales históricos, puedan incidir en mejores condiciones de vida de la mayoría de la población.

Con y sin reformas, fenómenos como desigualdad y pobreza, marcan presente y futuro de un país que no logra encontrar caminos viables para abandonar los terrenos del subdesarrollo y dependencia del exterior. Antes al contrario, tales lastres se agudizan. Los límites entre un gobierno fallido y un Estado fallido se difuminan, pendiendo de un hilo. El estado de derecho como marco de convivencia ya no es suficiente para marcar la diferencia.

El acumulado de pobreza crece y la desigualdad le acompaña. Más del cincuenta por ciento de la población en condiciones de pobreza y más del 60 por ciento de la economía en la informalidad, no auguran nada bueno; con o sin reformas presuntamente estructurales el país va en picada. El deterioro del tejido social es evidente, a la pérdida de valores se agrega la pérdida de expectativas de progreso, haciendo del cumplimiento de la ley letra muerta.

Si el neoliberalismo pretende más sociedad y menos Estado anteponiendo individualismo a solidaridad colectiva, lo está logrando, cada vez es mayor el sentimiento de que frente a la ineficacia del Estado el camino idóneo es rascarse cada quién con sus propias uñas; sobrevivir es el reto, al costo que sea. El surgimiento y expansión de las autodefensas comunitarias frente a la delincuencia, es un grito de alerta. Lo que habría que preguntarse es si la búsqueda de justicia por propia mano es el mejor camino para México.

El régimen político, incapaz de dar respuesta a la demanda social, está en crisis y no se quiere reconocer. Negarse mediáticamente a la realidad que le supera y rebasa, contribuye al deterioro en todos los órdenes de la vida nacional. O se avanza en el sendero del cambio verdadero, dando cauce a la democratización y participación consecuente de la ciudadanía en la toma de decisiones en aquello que le compete, o las reformas peñistas, más que panaceas terminarán como toda medida autoritaria e injusta, en el basurero de la historia. No se quiere entender así y las consecuencias están a la vista. No es posible avanzar sin atender rezagos históricos, afirma el rector de la UNAM, enfatizando en los niveles de desigualdad y pobreza acumulados a lo largo de 500 años; palabras sabias evidenciando el desencuentro y divorcio entre una clase política sorda y ciega y un país que merece un mejor destino.

Hojas que se lleva el viento

Y a propósito de desencuentros, en Veracruz el gobierno fallido a cargo del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, rebasa los límites de la paciencia de una sociedad lastimada y dolida a la que no se le quiere ver ni escuchar.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 27 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

La gente protesta muy bien contra algo, pero lucha mucho mejor por algo. Alberto Garzón, economista español.

Entre excelentes, buenos, regulares y malos augurios para el futuro inmediato del país, cierra el 2013 cediendo el paso a un 2014 que para Peña Nieto será el de la consolidación de las grandes transformaciones. Y, para no quedarse atrás, para el gobernador de Veracruz con la reforma energética la entidad registrará el mayor crecimiento de su historia.

En el caso del Sr. Peña se justifica, que caray, tiene que salir a defender los frutos arrancados por la fuerza a la historia nacional. No así en tratándose del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien repite como loro huasteco lo que no entiende pero escucha de la voz que de las alturas baja.

Lo cierto es que con reforma o sin reforma, el futuro inmediato no sólo es incierto, todo apunta a estancamiento y retroceso en lo económico, así como a un deterioro creciente de la vida política de la Nación, tejido social y calidad de vida de los mexicanos.

Nada indica que para el 2014 las llamadas reformas estructurales y, en específico la energética, rindan frutos acelerando crecimiento económico, generación de empleos de calidad, o productividad y competividad en el quehacer productivo como afirma Peña Nieto y sí, indicadores sobran respecto a dos variables que a mi juicio en el marco de la crisis del sistema político y régimen de partidos políticos, se complementan y retroalimentan: ineficacia gubernamental y desigualdad con pobreza extrema.

Que se vayan todos, empieza a escucharse como en el 2000 se escuchara de viva voz en Argentina ante ineficacia y corrupción oficial, mientras la pobreza avanza sin freno, la protesta popular invade la calle y el autoritarismo enseña los dientes.

Por cuanto a Veracruz, la anunciada prosperidad sólo existe en la mente de un gobernador que ni el menor intento hace por conectarse con la realidad. Anuncio tras anuncio triunfalista y el 2013 se le escurre entre las manos, como habrá de escurrírsele el 2014 y así, hasta la conclusión de su mandato, cuente o no con la bendición papal que, para el caso, sale sobrando.

Buenos propósitos y optimistas deseos con motivo del año que comienza, parecen no tener cabida en la realidad que se vive hoy día. Optimismo no falta en los hogares –el consumismo lo delata-, de lo que se carece en lo colectivo es de esperanza para un país amenazado por un infausto futuro dominado por un clima de negros nubarrones de incertidumbre, pérdida de expectativas de progreso y de valores trascendentes que, a su vez, enmarca hartazgo social que se acumula.

Para las mayorías empobrecidas, nada que celebrar

Peña Nieto y partidocracia, celebrando pírricos triunfos navideños, confiados apuestan al camino andado sin visos de atender a lo que viene. Para Duarte de Ochoa el festejo es permanente, arribó a su mandato con la prosperidad bajo el brazo. Nada le inquieta, nada le quita el sueño, en Veracruz no pasa nada y si pasa, será para bien,  con la prometedora panacea de una reforma energética que ni perjudica ni beneficia a una entidad federativa en que todo ya está hecho; consolidar las grandes realizaciones de su régimen es su propósito para el año que comienza.

Para las mayorías empobrecidas, nada que celebrar. Ni fiestas decembrinas ni festejos de año nuevo, sobrevivir es propósito, objetivo y meta cotidiana. Si alguna vez lo comido era lo seguro, para el 2014, Dios dirá.

Se fue el 2013 con su pesada carga de traiciones. La historia habrá de registrarle como el año en que un puñado de notables cancelara la joya de la corona, inscrita con letras de sangre en la Constitución del 17. Entregada la cereza del pastel, con ello culmina también la época de la simulada democracia representativa. “El Estado soy yo”, dicta Peña Nieto y el país acata.

El que manda, manda, decía Napoleón Bonaparte, y si se equivoca vuelve a mandar. Regla de oro del autoritarismo, propósito restaurador del viejo régimen de espaldas a la voluntad y aspiración democrática de los gobernados.

Dejar hacer, dejar pasar, masoquista síndrome del mexicano, como contrapartida.

Con estas viejas fórmulas pendiendo cual “Espada de Damocles” sobre el México inerte e indefenso, arriba el 2014. Bienvenido sea y que cada quién se agarre donde pueda que con el cambio climático, todo es posible,  hasta perder lo que nunca se tuvo: libertad como conciencia de la necesidad.- Cd. Caucel, Yucatán, diciembre 25 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Una embarcación en que viajaban unos 500 inmigrantes africanos se incendió y zozobró el jueves frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa. Hasta el momento sólo 151 personas han sido rescatadas vivas, se han recuperado 104 cadáveres y el resto están desaparecidas, en uno de los peores desastres de la afluencia de inmigrantes a Europa. “Es una vergüenza. La palabra que me viene a la mente es vergüenza”, clamó el papa Francisco al ser informado, pidiendo esfuerzos para que no se repita esta tragedia, ocupando los titulares de la mayor parte de la prensa europea.

Para la londinense BBC la interrogante que pone a disposición de su audiencia: ¿Dónde empieza la tragedia que  termina con cientos de muertos en Lampedusa?, La respuesta es contundente.

“Según un reciente informe de Afrobarometro, una organización que estudia temas de desarrollo económico y social africano, la pobreza en el continente permanece inalterable, a pesar del crecimiento económico regional y las proyecciones oficiales que apuntan en sentido contrario.

Tras el análisis de datos de 34 naciones africanas entre 2011 y 2013, obtenidos de encuestas realizadas a ciudadanos comunes, la organización concluyó que pese a un crecimiento del Producto Interno Bruto que promedia el 4,8%, “no hay evidencia de la reducción sistemática de la pobreza. Eso puede quedar reflejado en el fenómeno de que cada año decenas de miles de personas tratan de salir en busca de empleo, atención médica, o condiciones mínimas de bienestar en territorio europeo”.

Lampedusa, isla cercana a Sicilia, fue justamente el lugar que en julio pasado, en su primer viaje fuera de Roma, el Sumo Pontífice alertó del drama de los migrantes indocumentados que intentan llegar a los países del primer mundo, deplorando lo que llamó globalización de la indiferencia.

El nombre de la isla fue inmortalizado por el italiano Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa, autor de la célebre novela política El gato pardo,  con la frase Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi” (Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie“)

Paradoja que en México tiene plena vigencia. Simulación y gatopardismo son la constante en un país en el que en medio de la espesa cortina de la corrupción e impunidad, desde los círculos del poder se combate a la pobreza profundizándola sin el mayor reparo.

El México de siempre se maquilla y, tras el optimista triunfalismo del aquí no pasa nada, sin el menor asomo de vergüenza el paso de “Manuel” e “Ingrid” por tierras nacionales se reduce a evento propicio para legitimar el mandato del presidente “peregrino” Enrique Peña.

El saldo trágico se politiza, las consecuencias del impacto hidrometeorológico se atribuyen a todo, nadie se salva en la distribución de responsabilidades. Los únicos ausentes  en el ruido mediático son la desigualdad y la pobreza, origen y destino de una tragedia que, como muchas otras, se ocultan tras la simulación y gatopardismo de los intereses creados y la indiferencia.

Cubierto mediáticamente el primer impacto, lo que sigue es la reconstrucción anunciada a bombo y platillo. Miles de millones de pesos dispuestos para tal efecto para que las cosas sigan igual y a otra cosa mariposa. ¿No acaso Veracruz es para nosotros el ejemplo más cercano?

El país sigue imperturbable su marcha, preocupado y ocupado lo mismo en las presuntas reformas estructurales que impulsa el gobierno del Sr. Peña que en la reforma política que mejor conviene a la partidocracia, mientras en la sierra guerrerense la pesadilla aún no concluye, como lo reporta el diario La Jornada en su edición del pasado viernes.

 “El deslave que sepultó a decenas de pobladores de La Pintada, en el municipio de Atoyac de Álvarez, en la Costa Grande, sigue imponente, casi intacto, un gigante de tierra roja que cubre decenas de casas y callejuelas de la comunidad cafetalera, donde reina la desolación, sólo interrumpida por el sonido del río que desciende con fuerza desde la parte alta de la sierra, casi en el corazón de Guerrero. Los 20 topos que desde el 22 de septiembre realizan labores de rescate parecen insuficientes para retirar el lodo traicionero que descendió con fuerza, como escupido por el cerro, el pasado 16 de septiembre, el cual no ha podido ser retirado, más que en unos cuantos sitios contados con los dedos de una mano. Los sobrevivientes calculan que aún hay unos 90 cadáveres bajo el lodo, pues era día de fiesta cuando quedaron sepultados”.

Y mientras aún escurren lágrimas de sangre en las famélicas comunidades afectadas, lo mismo en el medio rural que en los cinturones de miseria citadinos, el Presidente Peña ufano se vanagloria ante el mundo de que Acapulco está de pié, la infraestructura turística está intacta y los guerrerenses dispuestos a acoger a sus visitantes como siempre en el país de aquí no pasa nada.

Parafraseando al Sumo Pontífice, frente a la simulación, gatopardismo e indiferencia, la palabra que viene a la mente es vergüenza. Vergüenza sí ante el mundo de un país con más de 50 millones en condiciones de pobreza y pobreza extrema que como todos los condenados de la tierra, cual el perro más flaco, cargan con todas las pulgas.- Xalapa, Ver., octubre 6 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Habida cuenta del enorme potencial de México, el que estadísticamente 53 millones de sus habitantes transiten por el camino de la pobreza, marginación y desigualdad, debería ser motivo de vergüenza nacional.

En tal contexto es indignante que se echen las campanas al vuelo para vanagloriarse de un presunto avance en la erradicación de tales lastres que, por ahora, en tanto los 327 mil veracruzanos que se dice salieran de la condición de pobreza extrema no lo reflejen en una mejor calidad de vida, sólo existe en el papel.

El  secretario de desarrollo social del gobierno de Veracruz y responsable operativo del programa “Adelante”, ufano a los cuatro vientos anuncia que las cifras difundidas por la CONEVAL indican que con un avance del 22.5 por ciento en el combate a la pobreza extrema, la entidad deja de figurar entre las primeras cinco con mayores índices de abandono y exclusión gracias a la estrategia diseñada e impulsada por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, lo avala y lo anota como uno más de sus mediáticos logros, sin tomarse la molestia de leer el informe completo de la CONEVAL que deja mal parado a Veracruz.

Siendo del dominio público que si el avance cacareado fuera real, sería gracias a los programas sociales federales. Sin este auxilio para un gobierno estatal en quiebra, ni el simple asistencialismo en contadas poblaciones, fuera viable.

Ahora que, sin regateos, aceptando sin conceder que fuera posible que con el programa electorero “Adelante” se estén abatiendo algunos de los indicadores de pobreza extrema en los municipios de mayor atraso relativo considerados en la medición de este flagelo, ello no quiere decir necesariamente que tantos más cuantos veracruzanos hayan dejado de encontrarse en tal situación.

¿Quiénes, donde habitan, en que medida y como dejaran atrás su estatus de pobres en extremo 327 mil veracruzanos? Es lo mínimo a preguntarse, así como obligado estaría el gobierno del estado el dar puntual respuesta para así sustentar su desmedido triunfalismo.

Estoy seguro de que nadie lo sabe. Es un simple juego de cifras estadísticas, 22.5 de cien por ciento, si es que se conoce realmente el total, arroja tantos miles menos de veracruzanos en condiciones de pobreza extrema. Números y no personas de carne y hueso sujetos de un proceso de crecimiento económico y desarrollo humano, es de lo que se habla. El papel aguanta todo.

Ya lo señalamos en maquinazo anterior: “…con el asistencialismo marginal para marginados como eje de la cruzada contra el hambre, en la mayoría de las entidades federativas se pretende dar respuesta con indicadores a los indicadores de pobreza del CONEVAL; atendiendo más al abatimiento estadístico de éstos, que a un combate real y frontal contra los escollos estructurales que históricamente nos ubican en los terrenos del subdesarrollo.

El cacareo desmedido parece indicarlo así. Se abaten porcentajes estadísticos pero  la pobreza en sus diversos grados de incidencia,  persiste y no sólo en los contados municipios en los que interesa generar indicadores positivos para cubrir las apariencias.

Ninguno de los indicadores que dan lugar a una más de tales expresiones triunfalistas de un gobierno ineficaz, da cuenta y razón de que los niveles de pobreza extrema superados estén sustentados en un proceso de autogestión en el que los pobladores objeto de medición, se basten económicamente a sí mismos; contando con empleo seguro y permanente, así como con un ingreso remunerativo que les permita acceder sin tropiezos a la canasta básica alimentaria y ejercer su derecho a la salud y la educación.

Hoy, gracias al asistencialismo gubernamental, los presuntos beneficiarios medio comen.  Ya mañana Dios dirá, sin que eso borre las secuelas históricas de marginación  crónica y de exclusión del bienestar.

Si no es autosostenible dicho proceso, no hay avance que festinar. Antes al contrario, es más que sabido que una vez retirado el subsidio en obras y servicios asistencialistas, los destinatarios de estos quedan a merced del desempleo y la marginación. Igual o peor que en el momento de ser incorporados a los programas gubernamentales de erradicación de la pobreza. La historia de fracaso tras fracaso de los programas sociales asistencialistas a cargo de los tres órdenes de gobierno, da cuenta ampliamente de ello.

Lo destacable es que lo que el gobierno de Veracruz celebra, se contradice con lo afirmado por el propio Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo de la CONEVAL.y por Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal, en torno al asistencialismo y sus resultados.

Sin empleos permanentes y remunerativos, no se avanza en el combate a la pobreza. Sin crecimiento económico regional y local e inclusión social de los veracruzanos menos favorecidos y vulnerables, todo queda en pedestre simulación.

Hojas que se lleva el viento

Con la desincorporación y venta a la IP del Complejo Pajaritos en el sur de Veracruz, el gobierno federal ya nos está dando una probadita anticipada de cómo viene la antipopular reforma energética del Sr. Peña… Y para lo que sirve el antidemocrático Congreso de la Unión. No se venderá ni un tornillo, dicen cuando demuestran lo contrario atentando contra la soberanía nacional.-

Cd. Caucel, Yuc., agosto 4 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Satisfechas las expectativas personales y de grupo de las cúpulas partidistas opositoras, el instrumento meta institucional denominado pomposamente como “Pacto por México”, retorna a la normalidad antidemocrática.

El distractor al que en las redes sociales calificaran como “chayotegate” y que la prensa diera el nombre de “Caso Veracruz”, tras ser utilizado como petate del muerto para cubrir un caso más de chantaje político, es tema cerrado. Como a muchos otros similares en los que va de por medio corrupción e impunidad oficial, se le ha dado carpetazo en la cúpula nacional, dejando las obligadas respuestas al respetable en manos de la FEPADE. O lo que es lo mismo, la Iglesia en Manos de Lutero.

La secretaria de desarrollo social ceso a su delegado en Veracruz y el gobernador Duarte de Ochoa aceptó la renuncia del secretario de finanzas para evitar suspicacias. Y hasta ahí llegó el mitote jarocho.

Habiendo retornado las aguas a su cauce, el presidente Peña, por conducto del secretario de hacienda, ahora sí, dio por presentada su iniciativa de reforma financiera la que, como prolegómeno a otras de mayor calado, como la fiscal y la energética, dará marco legal a un nuevo esquema de operación para la banca pública y privada.

La carga sobre las espaldas de las mayorías se mantiene, los beneficios para los menos se incrementan. Tal es el espíritu del pacto.

Las cúpulas partidistas, olvidando agravios y sinsabores, a la par que refrendaran el pacto, avalaron la continuidad del proceso de reformas estructurales que, a decir del Sr. Peña, nos pone en el camino de una exitosa inserción de México en la modernidad del libre mercado como potencia ascendente.

Y mientras las cúpulas nacionales festinan el acuerdo entre “las principales fuerzas políticas de la Nación”, esta profundiza su situación de desigualdad, desempleo, pobreza y exclusión con más de la mitad de su población económicamente activa sobreviviendo en la economía informal, o enfrentando la constante precarización del empleo formal. Poniéndose de relieve que en un escenario de desigualdad y pobreza, no bastan los pactos copulares de papel y saliva, en tanto no se avance en la construcción de un nuevo pacto social que redistribuyendo cargas y beneficios, atempere los efectos de la desigualdad, la pobreza y el hambre en una sociedad que no logra revertir su ya histórica condición de subdesarrollo.

El “tentempié” político que habla de reformas estructurales sin tocar la problemática estructural de fondo que arrastramos desde la Colonia, únicamente pospone el enfrentar las soluciones requeridas para una auténtica transformación y modernización del país. Cambiar para seguir igual, o peor, ni es el camino ni mucho menos da viabilidad  a un proyecto serio y racional de Nación como el que se pretende sustentar en el Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio del Sr. Peña.

Mientras el ánimo transformador quede en la cúpula, sin que este peerme al conjunto de la sociedad o, mejor aún, en tanto tal espíritu no surja y se construya desde abajo, con la participación activa y consecuente de las mayorías en la búsqueda de su propio destino, el tentempié político queda sólo en eso, un pacto por México con carácter meta institucional  que, en la coyuntura, sólo sirve para atemperar la lucha político electoral de un sistema en crisis de partidos políticos o, porque no decirlo, para legitimar a un presidente de la República que obtuvo legalmente el cargo en un proceso electoral amañado.

¿O acaso a estas alturas alguien duda de la ilegitimidad de los procesos electorales en México?

El “caso Veracruz”, ya planchado y presuntamente en manos de la justicia no abona en contrario.

Si como el senador Héctor Yunes Landa afirma, el llamado de Enrique Peña Nieto a los mexicanos convoca a la construcción de una gran Nación, serio obstáculo de credibilidad para ello es hacer descansar tal llamado en las cúpulas de una partidocracia hostil a los intereses de las mayorías. Sin antes construir una reforma política que de razón de ser a una legítima democracia representativa en este país, sustentada en elecciones que inspiren certidumbre y confianza, los pactos cupulares, así sean por México, quedan para la historia como instrumentos de papel sin valor alguno.

En este escenario, Veracruz se suma con su propio mini pacto. A río revuelto ganancia de pescadores, en la inteligencia de que si algo no tiene es motivación electoral como de ello está convencido el Dr. Duarte de Ochoa, y nadie más.- Cd. Caucel, Yuc., Mayo 15 de 2013.

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