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Tag Archives: Deuda pública de Veracruz

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nada es verdad, nada es mentira, todo, medias verdades y medias mentiras es lo que es dable observar en torno a los reclamos  de los empresarios veracruzanos por la falta de pago en adeudos contraidos por el gobierno estatal.  Constructores y proveedores por obras y servicios prestados, salvo honrosas excepciones atrapados entre la espada y la pared se olvidan del respeto debido a la regla de oro de la corrupción gubernamental.

A los reclamos de unos, otros, cubiertos por la misma cobija, desde la Secretaría de Planeación y Finanzas, contestan que a todos se les va a pagar cuando las arcas públicas, ahora desfondadas, tengan un respiro por ahí de la segunda quincena de noviembre.

En el inter, tienen lugar intensa negociación entre empresarios, coyotes y servidores públicos para definir el orden de prioridad en la lista de pagos programados. Según ha trascendido de buena fuente, en muchos casos se está condicionando el pago a la cesión de un “diezmo” extra, adicional al ya cubierto en el momento de contratar, que fluctúa entre un 30 y hasta un 40 por ciento del monto de lo adeudado por el gobierno estatal. Extra que no se sabe si se destinará a las campañas políticas del 2012, o al bolsillo personal de uno o más vivales en Sefiplan.

Rascándole un poco al asunto, escuchando por aquí y por allá, se afirma que efectivamente el adeudo existe y Finanzas está comprometida al pago, hablándose de algo así como 17 mil millones de pesos. Pero también se dice que entre los acreedores ni están todos los que son ni son todos los que están en la lista de marras y, por tanto, lo más seguro es que el gobierno estatal no pague a todos los reclamantes como han declarado el Secretario de Finanzas y el Contralor general de la administración pública veracruzana.

No, no se trata de venganzas políticas como podría suponerse. El hecho concreto es que entre los reclamantes figuran no pocos que actuaran como juez y parte, al ser constructores o prestadores de servicio y al mismo tiempo servidores públicos, en un claro conflicto de intereses, o bien, prestanombres de poderosos funcionarios de la anterior administración. Dándose el caso, incluso, de que varios ahora reclamantes ni licitaran ni les fuera otorgada formalmente y por escrito una asignación directa de obra o servicio, pero sí el anticipo; otros no cumplieron a cabalidad con lo contratado, así como los que no tienen manera de comprobar haber prestado un servicio o ejecutado una obra pública y que, sin embargo, figuran como acreedores en los registros de la Sefiplan, según afirma nuestra fuente.

También de buena fuente ha trascendido que la Contraloría gubernamental se ha avocado a espulgar a conciencia todos y cada uno de los pagos reclamados, encontrándose con no pocas sorpresas que quizá nunca lleguen a la opinión pública pero que dan pie para que conjuntamente con Sefiplan, se rasure la lista definitiva y se reduzca substancialmente el monto a cubrir.

La verdad de a kilo, es el hecho de que en materia de obras y servicios prestados al gobierno, la corrupción y la impunidad es la constante. ¿O alguien se atrevería a negarlo, corriendo el riesgo de morderse la lengua?

Es público y sabido que todo contrato conlleva el “diezmo”, sea este del 10, del 20 o del 30 por ciento del valor de lo contratado, lo mismo en el gobierno estatal que en no pocos Ayuntamientos, entre ellos el de Xalapa.

Sobran los empresarios o pseudo empresarios que manifiestan su malestar por tal práctica y, sin embargo, acceden porque no hay de otra. O hacen voluntariamente a fuerza su aportación o son borrados del padrón de constructores y proveedores. Por lo que no es de extrañarse entonces que a regañadientes algunos acepten cubrir el “extra” para obtener dinero líquido, pagar sus deudas y esperar mejores tiempos a lo largo del sexenio para seguir pegados a la ubre gubernamental.

Una mano lava a la otra, en un cuento de nunca acabar. Luego no hay que irse con la finta considerando con el mismo rasero a todo constructor o proveedor como honesta víctima de la pésima administración del gobierno fidelista, o de la incapacidad de la actual para solventar compromisos heredados. La corrupción está de ambos lados del mostrador, administrándose mediante valores entendidos. Según el sapo es la pedrada, en perjuicio, sí del erario público al que aportamos todos los contribuyentes.

Bien entonces por la Contraloría a cargo del contador Iván López cumpliendo la instrucción del gobernador pero, en justicia, también se debe espulgar a todos y cada unos de los que intervinieron o intervienen por parte de la administración pública veracruzana en el cochupo. O todos parejos o todos rabones para poder entonces  hablar de un aire fresco de honestidad y transparencia.

Tepalcates

Elizabeth Morales, Xalapa

Trasciende más allá de nuestra prospera aldea que la alcaldesa de Xalapa ya dio luces de querer arreglar su mal gobierno, destituyendo a su secretaria particular Shariffe Osman Flores, pero quedándose corta al cubrir su salida, consiguiendo que fuera designada Secretaria Adjunta del PRI en Veracruz, para posteriormente promoverla como diputada federal. Esto a decir del diario La Verdad de Quintana Roo, en un amplio artículo bajo el título: Mares de corrupción inundan Veracruz, que tiene que ver con acusaciones serias de malos manejos administrativos que se realizan con dinero público.

Destacándose que “… Shariffe Osman intervino en la designación de su cuñada Dari Isabel López Andrade, como Directora de Turismo Municipal, a pesar de no contar con el perfil apropiado ni con experiencia para desempeñar ese cargo. Igualmente logró la designación de su amiga Flor de María Ruíz Haddad como Directora Jurídica del Ayuntamiento, a pesar de carecer de cédula profesional. A la hermana de esta funcionaria, Faride Ruíz Haddad, la colocó como Jefa de la Unidad de Gestión de Proyectos Especiales, aunque en la práctica fungía como asistente personal de Shariffe Osman Flores. También logró la designación de su prima Elisa Flores Forzan como Jefa de la Unidad de Oficialía de Partes, aunque en realidad maneja la agenda personal de Shariffe Osman. Sus amigas Claudia Melgarejo Revuelta y Leticia Vázquez Juárez, fueron designadas como Secretaria Privada y como Jefa de Giras de la Alcaldesa, respectivamente. Su hermano Hassan Osman Flores se dice es quien es el medio por el cual se asignan los principales contratos de obras y prestación de servicios del Ayuntamiento de Xalapa, por los cuales recibe millonarias gratificaciones que comparte con su hermana Shariffe y, presumiblemente, con Elizabeth Morales. Además está  la Directora del DIF Municipal, Michelle Servín González, quien siendo una de las colaboradoras más cercanas de la alcaldesa, ha percibido millonarias gratificaciones por diversos contratos adjudicados de manera directa a distintos proveedores de esa dependencia, se afirma. Por si fuera poco el empresario Hassan Osman Flores, hermano de Shariffe y el coordinador de los diputados locales del PRI en el Congreso de Veracruz, Jorge Carvallo Delfín, también han lucrado a costillas del pueblo. Esa relación de negocios trascendió, continúa ahora que Carvallo es coordinador de los diputados locales del PRI en el Congreso de Veracruz y quien ha servido como “gestor” de Hassan Osman para la adjudicación de contratos en el gobierno estatal y en diversos ayuntamientos de la entidad. Hassan Osman es propietario de “El Herabiye Constructora S.A. de C.V.” y de “Comercializadora La Herabiye S.A. de C.V.”, entre otras empresas”.

 

¿Qué tanto hay de cierto como para que en Cancún antes que destacar la excelente imagen mediática de Elizabeth Morales, se ventilen las presuntas corruptelas en el Ayuntamiento de Xalapa? Cuando el río suena seguro agua lleva, no olvidemos que una mano lava a la otra, regla de oro en el mundo de la corrupción. ¿O será fuego amigo?

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 El tema de moda en la aldea es el del “ciber terrorismo”, el Procurador Escobar Pérez, la policía cibernética, y la meteórica pesquisa que llevara a la detención de varios twitteros que presuntamente encajan a la perfección en lo dispuesto por el Código Penal de Veracruz. Cortina de humo por demás eficiente para cubrir lo ineficaz de las políticas públicas de información y comunicación social del gobierno duartista. Tanto se ha insistido en las altas esferas del poder que los ciudadanos somos estúpidos o retrasados mentales, que muchos ya estamos convencidos de que lo somos, así que mejor darle vuelta a la hoja, que cada quien lo interprete a su manera, y que las autoridades se encarguen de resolver el como cerrar la Caja de Pandora que destaparan en el ciberespacio,  y a otra cosa mariposa.

Al declarar el gobernador que con la nueva línea de crédito por casi cinco mil millones de pesos que autorizara el Congreso local, se podrá cumplir con las reglas de operación establecidas  en el nuevo esquema del FONDEN, se da por terminada la discusión a que diera lugar el Secretario de Finanzas en torno a  la responsabilidad del gobierno federal al retrasar el arribo a la entidad de los recursos del Fondo de Reconstrucción de Entidades Federativas.

Más claro ni el agua. No bajaban los recursos porque el gobierno estatal no cumplía con las reglas de operación al no aportar la parte que le correspondía. Simplemente no se tenía el dinero para el pari passu al heredar el Dr. Duarte las arcas vacías. Así se pone fin a los dimes y diretes y aspavientos porriles de Héctor Yunes Landa, presidente del CDE del PRI en Veracruz, en contra de Calderón Hinojosa y Ernesto Cordero.

Lo que de ninguna manera queda claro, ni siquiera aún para la SHCP, pues se mantiene una hermética opacidad por parte del gobierno veracruzano, es lo referente al destino de los 10 mil millones de pesos de la línea de crédito autorizada por el Congreso en 2010 a Fidel Herrera Beltrán, titular del ejecutivo en aquel entonces. Toda vez que dicho monto presuntamente se destinaría a la reconstrucción de municipios devastados por lluvias y huracanes. Mismo destino que hoy se aduce para el voto a favor del Congreso para la autorización de una nueva línea de crédito por 4 mil 556 millones de pesos, con la salvedad de que ahora sí, a decir del gobernador, se está en condiciones de cumplir con las reglas de operación del FONDEN. Representando ello disponibilidades de 9 mil millones de pesos  para emprender la reconstrucción.

Tampoco se tiene claro como fue posible que Fidel Herrera Beltrán, en su carácter de titular del ejecutivo estatal (“el que manda en Veracruz”, decían sus panegiristas),  dejara de pagar al IPE, contratistas, proveedores y periodistas nada menos que 17 mil quinientos millones de pesos, heredándole la deuda a su sucesor. Lo menos que se dice en “radio bemba veracruzana”, es que se los robó, aunque en honor a la verdad concediéndole el beneficio de la duda, pudiéramos presumir que simplemente dio muestras de ser un pésimo administrador, como pésimo lo fue como gobernador.

Sea cual fuere el destino de la deuda pública acumulada y heredada al Dr. Duarte de Ochoa, algún día saldrá a la luz pública, como ya está aconteciendo con el caso Coahuila, cuyo gobierno ya fue denunciado por la Secretaría de Hacienda.

Lo verdaderamente grave en perjuicio del gobierno duartista, se da en dos vertientes, a saber:

La pérdida de credibilidad en el gobierno estatal por parte de una ciudadanía que se da por engañada, achacándosele al Dr. Duarte de Ochoa ser tapadera de los malos manejos de su antecesor;

La imposibilidad de la actual administración pública veracruzana para ocultar que no cuenta con dinero suficiente para atender con eficiencia y eficacia sus tareas, en el propósito de abatir la pobreza y consolidar la prosperidad en Veracruz.

En el primer caso, el gobernador tendrá mucho trabajo por delante para borrar tal impresión, actuando en consecuencia.

Por cuanto a la escasez de recursos, tendrá que admitirse que cuando menos que en lo que resta del año y en tanto no nos afecten nuevos huracanes, tormentas tropicales, lluvias y ventoleras, el énfasis del gobierno estará en aplicar los recursos del FONDEN en “la reconstrucción”, puesto que no hay para más.

Esto último sin que se sepa a ciencia cierta que se hizo en el 2010 y que se hará en el presente año; opacidad e impunidad cubren con un manto indeleble el verdadero alcance de las afectaciones a lo largo y ancho del estado.

Partiendo de esto último, el Dr. Duarte de Ochoa está más que obligado a imprimir a su mandato la más cristalina de las transparencias, so pena de ser juzgado con el mismo rasero con el que hoy se juzga a su antecesor, en una circunstancia clave como son las elecciones del 2012. Por el bien de Veracruz esperemos que el gobernador esté a la altura de lo que de el esperan los veracruzanos, empezando por una limpia de depredadores heredados y aún enquistados en las filas de su gobierno, así como la transparente y oportuna aplicación de los nueve mil millones que dice cuenta su administración  para hacer lo que debería haberse hecho el año pasado.

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J. Enrique Olivera Arce

El problema no es que los gobiernos se endeuden, lo grave es que los gobernantes se beneficien de ello saqueando al erario.

O de plano nos tienen a todos como incapaces de ver más allá de nuestra nariz ó es tal el desprecio por la inteligencia de los veracruzanos que nuestros políticos y algunos medios de comunicación que les sirven de comparsa, insisten en querer convencernos de que es mejor tragar el remedio que sufrir la enfermedad, sin parar mientes en que su credibilidad está ya por descontada para una opinión pública medianamente informada.

No es broma de mal gusto. Entre las noticias que en los últimos días ha publicado la prensa nacional y estatal alimentada por el boletín oficial del gobierno veracruzano que difunde la Sra. Gina Domínguez Colío, no obstante que son para morirse de risa, tanto el gobierno estatal como el priísmo trasnochado, se lo toman muy en serio. Habida cuenta de que con fines estrictamente electoreros, en su cortedad de miras pretenden que una mentira se vuelva verdad de tanto repetirse mediáticamente.

Como si los veracruzanos en su gran mayoría no supieran que dos mas dos es cuatro, cuando es público y notorio que la reestructuración de deuda pública, o más bien redocumentación en términos bancarios, por 10 mil millones de pesos e intereses no cubiertos en su oportunidad, sumados a 17 mil quinientos cincuenta millones de pesos a contratar para cubrir adeudos a proveedores varios de bienes y servicios que se arrastran del sexenio anterior, suman alrededor de 28 mil millones de pesos, a los que habría que agregar las obligaciones contraídas con la bursatilización fidelista. En lenguaje coloquial, la administración pública estatal está endeudada hasta el copete, si no es que en franca bancarrota por más que lo quiera disfrazar de otra cosa el Secretario de Finanzas.

A esta deuda el gobernador con la complicidad de la bancada priísta, pretende darse un respiro obteniendo un nuevo financiamiento bancario por 4 mil setecientos cincuenta millones de pesos, siempre con la garantía de las participaciones federales que corresponden anualmente a Veracruz.

De ahí que cuando leemos en la prensa que el Secretario de Hacienda declara que las medidas financieras adoptadas por el gobierno de Veracruz están bien encaminadas, poniendo al gobierno veracruzano como “ejemplo de orden”, asumiendo el gobernador Duarte de Ochoa “decisiones costosas en política pero fortaleciendo las finanzas”, no se sabe si reír o llorar, o las dos cosas acompañadas de sonora carcajada.

De un político que aspira a ser candidato de su partido a la presidencia de la República, se pueden esperar muchas cosas, con tal de ganar simpatía y apoyo pueden negar hasta a su madre si ello les es redituable. Luego las declaraciones de Cordero no tendrían mayor relevancia, si éstas no insinuaran que el apapacho al gobierno veracruzano y a quien lo encabeza, es resultado de un presunto acuerdo en lo oscurito entre las autoridades hacendarias y el Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Esto último en el marco del rompimiento de una fracción de gobernadores y diputados  priístas encabezados por Beatríz Paredes con el Secretario de Hacienda y con la propia dirigencia nacional de su partido, “para llevar la fiesta en paz con Calderón Hinojosa pues el escándalo por los alcances de la deuda de Coahuila podría poner en riesgo la Presidencia de la República”.

¿A que se comprometería el gobernador veracruzano con el Secretario de Hacienda, y a cambio de qué? Es la pregunta obligada, aunque es obvio que se le da fácil acceso a las arcas de BANOBRAS a cambio de respaldo político, tanto al gobierno calderonista como al aspirante a candidato presidencial del PAN, ante las andanadas de palos de ciego de Humberto Moreira.

Pero el asunto lleva cola. Cuando el mismísimo Secretario de Hacienda dice a los veracruzanos que su gobierno va por buen camino con la política financiera adoptada, implícitamente acepta que el Dr. Duarte puede seguir endeudando a Veracruz para tapar la cloaca heredada de su antecesor.

Y para seguir disfrutando de la farándula, Marco Antonio Aguilar Yunes, Secretario de Trabajo Previsión Social y Productividad del gobierno estatal, declara a la prensa que se han creado 50 mil empleos en Veracruz en lo que va del año “Vamos por la ruta adecuada. El eje fundamental de la política de gobierno de Javier Duarte de Ochoa es el empleo y lo vamos cumpliendo”, consideró el funcionario. Eso no se lo cree ni mi mamá, que a sus 93 años es asidua lectora de las engañifas del boletín oficial del gobierno veracruzano que publica literal y puntualmente el Diario de la provincia.

Claro que Aguilar Yunes se abstiene de declarar, si es que lo sabe, cuantos negocios han cerrado en igual período y a cuanto ascienden los despidos en la economía formal, incluidos los burócratas y policias que el gobierno puso de patitas en la calle sin aún haberles cubierto su liquidación,  con el pretexto de poner orden adelgazando la administración.

De risa, si todo ello no implicara perjuicios graves para la vida económica y social de la entidad.

Y espérese amigo lector. Falta por ver como le está yendo a los Ayuntamientos Veracruzanos con las cuantiosas deudas heredadas, incluidas las obligaciones de la bursatilización que les fueran impuestas en el trienio anterior.

Si no se dispone otra cosa, vamos bien, el camino andado es el correcto en la farándula mediática con que se nos da circo porque para pan, simplemente no hay de donde.

Aunque en descargo al Dr. Duarte de Ochoa, francamente a nadie le gustaría estar en sus zapatos, hace lo que puede, pues peor sería que no hiciera nada para tratar de salvar al  gobierno de los veracruzanos.

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J. Enrique Olivera Arce

A saber cual será la bolita de cristal de cabecera o el santo al que se encomienda el gobernador de Veracruz para persistir en navegar contra la corriente. No obstante que la Secretaría de Hacienda insiste en alertar sobre el riesgo que implica el que los estados se sigan endeudando, el Dr. Duarte de Ochoa recurre una vez más a los obedientes diputados de su partido en la Legislatura local para que estos, sin mayor análisis y trámite, le autoricen un nuevo endeudamiento por 4 mil  750 millones de pesos, que se destinarían a la reconstrucción de municipios devastados por lluvias y huracanes del año pasado, bajo el pretexto de que no fluyen los recursos del FONDEN.

En artículo anterior señalaba que en la reestructuración de la deuda que tanto se publicitara, ni el gobernador ni menos el Congreso local había considerado un colchón que asegurara un mínimo de  liquidez para solventar los compromisos más urgentes de la administración pública veracruzana. Habida cuenta de que únicamente se atendió a la redocumentación de pasivos bancarios y a la contratación de un nuevo financiamiento por 17 mil quinientos millones para pago de adeudos a constructores, proveedores y medios de comunicación.

No pasó un mes para que se intentara corregir el entuerto. A los 17 mil quinientos millones de pesos de financiamiento bancario que autorizaran los diputados priístas, ahora habrá que sumarle 4 mil 750 millones más. Elevándose la deuda pública, sin contar las obligaciones de la bursatilización, a más de 32 mil millones.

“Se hace lo que se puede” afirmara el gobernador en aplaudido mensaje, cuando la razón indica que debe hacerse lo que se debe, exigiendo cuentas claras sobre el destino de la deuda que heredara de su antecesor. Puesto que ya para nadie es creíble el que tiro por viaje se tome como pretexto al huracán y a la tormenta tropical para seguir endeudando al gobierno estatal, culpando al gobierno federal del despilfarro fidelista.

Resultando también paradójico que se anuncie que se están reestructurando las finanzas públicas para estar en condiciones de enfrentar posibles efectos de la “crisis financiera” en los Estados Unidos y Europa, cuando lo que se hace es buscar la salida fácil de un endeudamiento creciente, desmantelando a la administración y pignorando el futuro de los veracruzanos. Bajo esta óptica, el Programa Adelante ya no sólo es entelequia en sus alcances, sino fracaso en sus inicios por falta de recursos para combatir la pobreza, cuando el grueso de las disponibilidades se destina a la tan llevada y traída “reconstrucción”.

Como es de esperarse, la irresponsabilidad de la bancada priísta en el Congreso local, con Jorge Carballo como pastor y Eduardo Andrade como sacristán, cual ágil saeta dará por aprobada, con dispensa de trámite, la nueva petición del Dr. Duarte de Ochoa, mientras la ciudadanía en franca indefensión, como el chinito, “nomás milando” mientras lleva sobre sus espaldas un adeudo a pagar en treinta años, o más.

Alguien debe marcar el alto a la espiral del absurdo.

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J. Enrique Olivera Arce

Era de esperarse que el PRI en Veracruz pretendiera deslindar la participación del gobierno estatal en el aumento de la pobreza en México, destacando la pésima actuación del gobierno federal a cargo de Felipe Calderón y minimizando o ignorando la parte de responsabilidad que le corresponde a la administración pública de la entidad durante el período de Fidel Herrera Beltrán, quien hoy por cierto con todo cinismo nos dice que “abatir la pobreza es un reto inaplazable”. 

Ello es lógico por dos razones:

  • Estamos ya inmersos en la carrera por la presidencia de la República, luego cabe cargarle todas las pulgas al PAN en la persona del “presidente del empleo”.

  • Descalificar al gobierno del oriundo de Nopaltepec descobijaría a la actual administración a cargo del “delfín” de Herrera Beltrán, obligando al Dr. Duarte de Ochoa   a reconocer el fracaso de su antecesor en materia de empleo y combate a la pobreza, habiendo sido pieza importante en el diseño y aplicación de políticas públicas fallidas, incluido el pésimo y opaco manejo financiero gubernamental.

Flaca memoria del priísmo veracruzano o interés sesgado por no reconocer la responsabilidad de Herrera Beltrán, para el caso es lo mismo. Los veracruzanos no olvidamos que a lo largo del sexenio fiel la tónica del discurso oficial ampliamente respaldado por la prensa, fue el éxito en la generación de nuevas fuentes de trabajo, colocando en todo tiempo a Veracruz por debajo de la media nacional en desempleo y pobreza. Tanto se hizo alarde de ello que incluso se llegó al extremo de involucrar a empresas chinas en un montaje circense que aún subsiste en las instalaciones del llamado “armadillo amarillo”, a un costado de la autopista Xalapa-Cardel,  tras el sonado viaje del ex gobernador al país asiático.

La verdad es tan terca como la realidad. Siempre terminan por imponerse por sobre la propaganda mediática artificiosamente diseñada para dorarle la píldora a un pueblo en constante indefensión frente a los despropósitos de los gobiernos en turno. Hoy, tras el anuncio en el que se atribuye a la administración calderonista el haber incrementado en 13 millones el número de pobres en el país a lo largo de lo que va del sexenio, la prensa internacional con base en las mismas cifras dadas a conocer por el Coneval, destaca que:  “De los 3.2 millones de mexicanos que en 2010 se sumaron a la población pobre, 600,000 fueron veracruzanos, lo que significa que el estado sureño contribuyó con el 18.75% del aumento de las personas que viven en pobreza, según los datos más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) difundidos el pasado 29 de julio”.

Sin dejar de considerar que el “presidente del empleo” ha fallado de manera escandalosa tanto en sus propósitos como en sus logros, tergiversando el orden de las prioridades de su gobierno y profundizando las causas origen de la desigualdad y pobreza en México, no se puede menos que reconocer que el viraje priísta en la conducción del país, acatando las recetas neoliberales del llamado “Consenso de Washington”, tienen mucho que ver en el deterioro económico y social que hoy se padece y que, de manera fehaciente, dieran continuidad los gobiernos panistas en la alternancia. Si se debe atribuir responsabilidad alguna por la pobreza y desigualdad acumulada a lo largo de cuando menos cinco lustros, esta estaría compartida solidariamente por el PRI y el PAN y, en última instancia, por el masoquismo congénito de todos los mexicanos que con singular indiferencia dejamos hacer, dejamos pasar.

Por cuanto a Veracruz, a lo largo de los cinco lustros considerados, ha sido gobernado por el PRI bajo las mismas recetas neoliberales aplicadas por el gobierno federal. Ninguno de los gobernadores priístas en su momento se opuso o cuando menos se expresó en contra del cambio de rumbo derivado del “Consenso de Washington, siendo por omisión o comisión, corresponsables del desaguisado. Otra cosa es que el PRI lo niegue por así convenir a sus intereses electorales.

Al Dr. Javier Duarte de Ochoa no se le puede señalar responsabilidad alguna, como gobernador. En el tema de la desigualdad y pobreza, en el breve lapso de su administración ni perjudica ni beneficia con su inocuo programa “Adelante”. Navegando con la bandera multicolor de la presunta prosperidad, atado de manos frente al tigre heredado, capea el temporal discursivamente,  procurando no hacer olas respecto a la pésima actuación de su antecesor al que ya se considera el peor gobernador que ha padecido Veracruz en los últimos cincuenta años, estirando la cuerda hasta donde aguante con medidas como la reciente aprobación por el Congreso de la redocumentación de la onerosa deuda pública con la que iniciara su mandato.

Por cierto, valdría la pena considerar que con la redocumentación de la deuda bancaria no necesariamente el gobierno estatal obtiene liquidez, por lo que la presión de los acreedores y demandantes de obra pública relevante, va para largo.

Coloquialmente, así las cosas al priísmo estatal más le convendría no hacerla de tos tratando de llevar agua a su molino con fines electoreros. Podría revertírsele el chirrión de sopesar el electorado que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, pues no se puede hacer de lado que tan responsable de la lastimosa condición de pobreza en México es el presidente Calderón a nivel nacional, como los gobernadores, ahora virreyes, en sus respectivas heredades.

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J. Enrique Olivera Arce

La calma chicha domina el escenario político de Veracruz. Tras la espera a que los tribunales resuelvan lo conducente sobre la elección de gobernador,  pedida por el Maestro Fidel Herrera a los acelerados, la feria de las listas de los listos que ya le habían armado el gabinete al Sr. Duarte de Ochoa, se aplacó o, cuando menos, por el momento, no entra en los temas de interés mediático. Con razón o sin razón, rumores y especulaciones, a nivel de piso, se concentran en las últimas decisiones del aún titular del ejecutivo estatal.

La interrogante que ronda en los espacios públicos, parques y jardines, tertulias de café y corrillos palaciegos, es una sola: ¿Los cambios en el gabinete actual, anunciados por Herrera Beltrán, están pensados para beneficiar, o perjudicar, al Sr. Duarte de Ochoa, o a quien, Dios nos libre, se desempeñará como gobernador interino?

Sin la especulación y el rumor no se puede vivir en Veracruz, así esté la entidad en calma.

Y mientras se discute si la Constitución Política de la entidad será reformada a modo, para que Reynaldo Escobar Pérez pueda librar el filtro de la actual Legislatura, éste, viejo y mañoso zorro, pacta con algunos medios para que su nombre figure como favorito para ocupar el cargo de Procurador en esta y en la administración pública estatal del sucesor de Herrera Beltrán. Enturbiándose y encrespándose las tranquilas aguas de la espera obligada, como si la calma chicha precediera a ominosa tormenta.

Javier Duarte de Ochoa entendió el mensaje. No hacer olas sobre el proceso de entrega y recepción hasta que así lo decida el que dicen aún manda en Veracruz. Tomás Ruíz se quedó con el bat al hombro, alcanzando únicamente a intercambiar palabras amistosas con el actual secretario de planeación y finanzas. No tengo aún instrucciones del jefe, le diría amablemente Don Salvador Sánchez.

Mientras que Don Ranulfo Márquez, cariñosamente “Tonicho”, en medio de la rechifla, lanza bolas de humo para distraer a las galerías. “No habrá cacería de brujas”, dice el dirigente estatal,  mientras limpia la casa de alimañas menores y cubre costos de facturas donde así conviene al partido de la fidelidad. La deuda de Veracruz es de 9 mil millones y no de 47 mil, afirma desmintiendo a los voceros de la oposición; si los ayuntamientos no tienen para pagar a empleados y proveedores es culpa de los alcaldes, no de la SEFIPLAN.

Todo en calma. Fidel no quiere sorpresas en los próximos cien días en que habrá de hacer sentir su presencia hasta el último minuto de su mandato. Si se ha de evaluar su desempeño al frente del ejecutivo estatal, que sea la historia, a su tiempo y no antes. Parando así, en seco, a los que frotándose las manos esperaban que la entrega y recepción arrojara datos suficientes, y de peso, para poner en la picota al hijo distinguido de Nopaltepec. El tradicional “Muerto el Rey, Viva el Rey”, quedó en suspenso, más no así la valoración que del mandato del Maestro Fidel Herrera, hace un buen de ciudadanos que, sin estar obligados por el cortesano protocolo, exhiben públicamente las heridas de compromisos y promesas no cumplidas o bien, las laceraciones de medidas de política que beneficiando a los menos lastimara a los más necesitados.

Javier Duarte toma nota de ello y habla y habla sobre como habrá de enderezar entuertos. De cómo se debe gobernar para todos, para que fluyan inversiones, se facilite la creación de fuentes de trabajo y se generen cientos de miles de nuevos empleos, siempre acorde a lo que disponga el Sr. calderón Hinojosa, del que se manifiesta su amable y atento servidor, por lo que pudiera ofrecerse. Un ojo al garabato y, el otro, a las no muy claras intenciones de su benefactor, amigo y padrino, que le acerca a decenas de solícitos servidores públicos, currículo bajo el brazo, dispuestos a servirse del próximo festín sexenal y, de paso, allanarle el camino al patrón de ser este tocado por la diosa fortuna en el 2012.

Calma chicha, brumosa y  salpicada por la lluvia, en la que, parafraseando a García Márquez, se viven los últimos cien días del patriarca que, sabiendo de intereses pero no de amigos leales, va de la ceca a la meca llevando a cuestas la agonía de su soledad.

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