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Tag Archives: Deuda pública

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si el que paga es el pueblo, este tiene derecho a conocer adonde va a parar su dinero. Bajo está simple fórmula el gobierno de Veracruz está obligado a transparentar montos y destino final del creciente endeudamiento de la administración pública estatal y su correlativo en el ámbito municipal. Bajo el pretexto de impulsar crecimiento económico y generación de empleos, el gobierno de la fidelidad bursatilizó las participaciones federales que le corresponden a la entidad y, hasta la fecha, no se tiene claro en que medida se logró tal objetivo. Hoy, el gobierno de la prosperidad pretende pignorar nuevamente tales participaciones con tres paquetes a colocar en la Bolsa de valores, una nueva bursatilización por un monto superior de más de 6 mil millones de pesos; recursos que estarían destinados presuntamente tanto a la reestructuración de la deuda pública acumulada y, lo que sobre, a diversas obras y servicios no especificados.

Con la misma ligereza con la que el Congreso local aprobara a Fidel Herrera Beltrán contratación de deuda y bursatilización, los actuales diputados de espaldas a sus representados harán lo propio con  la estrategia financiera del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, sin previo conocimiento puntual de la aplicación en montos y destino tanto de los recursos provenientes de los adeudos contraídos con anterioridad como de las obligaciones por  contraer con la nueva colocación de deuda pública.

El gobernador Duarte de Ochoa ha sido el último en reconocer la pesada carga que heredara de su antecesor, padrino y mentor, así como el último en aceptar que técnicamente las arcas públicas veracruzanas atraviesan por una quiebra técnica., de acuerdo con lo que se ventila en diversos medios de comunicación.

A escasos dos meses de cumplir su segundo año de mandato, el próspero gobernante por fin ha tomado debida nota de que hay que pagar lo que se debe ó, en el mejor de los casos, hay que renegociar la deuda, aligerando hoy la carga aunque a mediano y largo plazo salga más caro el caldo que las albóndigas, como se observa en un mundo globalizado en crisis.

Si con el nuevo proyecto de bursatilización está convencido de que sacará al buey de la barranca, abonando a sus buenas intenciones, ¡Adelante!, pues, pero antes deberá rendir cuentas claras a sus gobernados. Es hora de que los veracruzanos sepan a ciencia cierta, con pelos y señales, adonde ha ido a parar su dinero y cual es el costo de los platos rotos por pagar.

También deberá ser consciente que como priísta no ha sabido gobernar. El no reconocer a tiempo los desmanes de su antecesor marcando su raya y, lo que es peor, servirle de tapadera pretendiendo jugarle el dedo en la boca a sus gobernados con espectaculares anuncios triunfalistas de saliva, tiene su costo político, mismo que el PRI, en su nombre, pagará en las elecciones locales del 2013.

Hojas que se lleva el viento

Como suele suceder en vísperas de elecciones, los rumores cobran plena vigencia. No nos dejemos engañar, todo rumor y maledicencia tiene remitente y destinatario. Si se dice que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa se va, es porque alguien quiere ocupar su lugar. Si se dice que a Héctor Yunes Landa ya se le queman las habas, es porque desde ahora hay que frenar al cisne tuxpeño, delfín del grupo fidelista y amigo entrañable del todavía gobernador.

Andrés Manuel López Obrador borda en el vacío, me dicen. “Morena” no existe más que en la mente de quien queriendo ser nuevamente candidato de las izquierdas a la presidencia de la República, está “jugando petate”. Que bueno que así se piense, entre menos asome la cabeza el Movimiento de Regeneración Nacional menor número de provocadores y francotiradores. Todo a su tiempo.

Me dice un turista de los pocos que arriban a la ciudad de las flores: “Teniendo un palacio de gobierno con tan interesante muestra pictórica en sus muros, ¿porqué se impide el acceso al público para su gozo, con vallas metálicas y policías armados?” No supe que contestar. “¿Será porque los que están adentro tienen miedo?” comenta  el visitante.  Xalapa, Ver., octubre 10 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Ni hablar, los “agoreros del desastre” a los que se refirió el Sr. Doctor. Javier Duarte de Ochoa en Coatzacoalcos, tendrán que tragar sapos y aceptar que “Veracruz no está quebrado”.

A los que ni nos va ni nos viene el exabrupto visceral del gobernador somos los pocos que hemos afirmado de manera reiterada que son las finanzas de la administración pública veracruzana las que están desfondadas. Más todavía, tratándose de quien esto escribe, al haber señalado que Veracruz está por encima de quienes le gobiernan, sin que eso se aproxime a un mal augurio de desastre inminente, a menos que se tome como tal el considerar que, de seguir las cosas como van, engañando a los veracruzanos sobre una fortaleza institucional que no se observa por ningún lado, pudiera dar lugar al fracaso de la batalla del gobernador contra la desigualdad y la pobreza.

Pretender reducir pobreza al 50 % en seis años, si que es un mal augurio. Del optimismo sin sustento al fracaso solo hay un paso y, en menos que canta un gallo, desigualdad y pobreza creciendo diariamente por arriba de la meta establecida para cada día, cada mes, cada año del sexenio duartista, podrían derrumbar la joya de la corona paradójicamente denominada “Adelante”; arrastrando consigo en su caída la visión utópica de una prosperidad que no existe en el mundo real. Eso si sería un desastre.

 Por cierto el propio gobernador veracruzano, que no es ningún agorero del desastre sino simplemente un soñador, entre más pronuncia la palabra “prosperidad” más confirma la percepción de un fracaso anunciado.

Si algo sabe el gobernador, es de finanzas públicas

Ocultar la realidad pretendiendo tapar la luz del sol con un dedo, no es manera de desmentir a aquellos que no comulgamos con el sueño duartista. Si por un lado el Sr. Doctor Duarte de Ochoa declara que se está pagando en tiempo y forma a proveedores y, por otro, su secretario de finanzas afirma que el 24 del mes en curso se  pagará lo adeudado a constructores y proveedores, algo anda mal. O se oculta la verdad o se recurre a medias verdades y medias mentiras para salvar el año, como suelen decir los derechohabientes del Instituto de Pensiones que exigen cuentas claras y chocolate espeso ante el adeudo del gobierno estatal al organismo.

Lo mismo dirían aquellos constructores y proveedores de bienes y servicios, que desde noviembre del 2010 no ven para cuando se les pague lo adeudado, pese a que, como es público y sabido, algunos cubrieran una jugosa cuota para cuando menos tener prioridad  a la hora del pago prometido. ¿O no es así Sr. Benítez?

El Doctor, como lo afirma, si algo sabe es de finanzas públicas. Por lo cual debería de saber lo que significa pagar en tiempo y forma. Ni se ha pagado a tiempo ni se respetan las formas, habiendo transcurrido ya un año de torear con promesas incumplidas a los demandantes de pago.

Por otra parte, el propio gobernador en su Primer Informe de Gobierno, dejó asentado el monto de la deuda que viene arrastrando la administración pública tras el desaguisado fidelista. Así como quedó asentado que en el proyecto de reestructuración de la deuda pública, tenía como pendiente la contratación del último crédito autorizado por la diputación local. Lo cual fue confirmado por el secretario de finanzas en su comparecencia ante el Congreso. Si la banca privada no suelta el billete, pese al aval de Banobras, no hay reestructuración, así de simple.

¿Podrá efectivamente al cierre de año quedar saldada la deuda que el gobierno estatal contrajera tanto con particulares como con el IPE? Por salud pública sería importante que el gobernador Duarte de Ochoa, pasadas las fiestas decembrinas, dijera a los veracruzanos a cuanto ascendería el monto de la deuda pública con el que se inicia el 2012.

“No confundir gimnasia con magnesia”

No se puede culpar a los “agoreros del desastre” cuando a ojos vistas no se ha dado solución a la problemática heredada de la pésima administración a cargo de Fidel Herrera Beltrán. De la cual, el Dr. Duarte de Ochoa, que si sabe de administración pública, conoce sus alcances. Los “agoreros” podrán estar confundiendo a Veracruz con quien le gobierna, sin embargo, no es en stricto sensu su responsabilidad, el propio gobernador en sus peroratas triunfalistas es el primero en recurrir a mendaz juego de palabras. Los demás, como en todo, simplemente le siguen la corriente.

“No hay que confundir gimnasia con magnesia”, ya lo aseveró el Dr. Duarte. Insisto, la grandeza de Veracruz, con sus asegunes, no es equiparable a los hombres y mujeres que en la corrupción, mediocridad e ignorancia le gobiernan. Afirmarlo ni se inscribe en el tema electoral ni guarda relación con diatriba y maledicencia alguna, es percepción que se construye día con día frente a hechos, personajes y conductas que si apuntan al desastre. Cancún, Q.Roo

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e-consulta

El director general del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), Juan E. Pardinas, informó que, tras una evaluación sobre la transparencia de información pública de los estados del país, el promedio que alcanzaron se ubicó en 58 puntos, en una escala de 1 a 100.

Sin precisar la ubicación de cada entidad en particular, el IMCO incluyó al estado de Veracruz entre las entidades que no aprobaron la revisión de transparencia de información pública, dado que evitó la publicación de información relativa a los montos de su deuda pública, desde el ejercicio fiscal 2007.

El reporte de transparencia registra al estado de Colima como la entidad con mayor grado de apertura de información pública con 81 puntos y, en contraparte, al estado de Oaxaca con 34 unidades.

Para el IMCO, la transparencia presupuestal de los gobiernos estatales constituyen un elemento clave para que los ciudadanos conozcan la forma en cómo se utilizan los recursos públicos.

Pulso critico

J. Enrique Olivera Arce

Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, así se podría interpretar la aberrante determinación de la mayoría de diputadas y diputados que en el Congreso local autorizaran, sin mayor análisis, conocimiento real del estado que guardan las finanzas públicas, y mucho menos con honestidad y talante crítico, la contratación de una línea de crédito por hasta 10 mil millones de pesos al gobierno del estado, bajo un pretexto, plausible pero demagógico en sus alcances, como es el atender la emergencia frente a uno de los mayores desastres que ha sufrido la entidad.  Ello a  escasos 55 días de que concluya el mandato del Mtro. Fidel Herrera Beltrán

Se habla, sin confirmar y a ojos de buen cubero,  de más de 70 mil millones de pérdidas, públicas y privadas, que exigen reposición tras los efectos de los fenómenos meteorológicos. Faltaría una evaluación real de daños una vez que las aguas retornen a su cauce y a una relativa normalidad en la vida cotidiana de la población, considerando, en el caso del sector agropecuario, lo que por siniestro total o parcial repongan las aseguradoras del ramo, así como, por lo que toca a la infraestructura pública, cubran los seguros que se afirma contratara el gobierno estatal.

Así que lo que estaría por verse, es a cuanto ascenderían los montos de los créditos que, con cargo a la aún improbable autorización por parte de la banca de la línea de crédito que aprobara el Congreso local, se destinarían al rescate y reconstrucción y, en su caso, a tapar los múltiples hoyos en el gobierno que dieran lugar a la bancarrota técnica de las finanzas públicas estatales.

Lo que debería quedar bien claro, antes de dar rienda suelta a las especulaciones y desgarre de vestiduras, es que una cosa es que la diputación local autorice al gobierno del estado a contratar nuevos créditos y otra, muy distinta y quizá la más relevante, es que la banca conceda una línea de crédito hasta por 10,000 millones de pesos a un gobierno a todas luces insolvente, que ofrece en garantía participaciones federales que año con año son variables e inciertas.

Esto no pasó por la mente de quienes se dicen representantes de la voluntad mayoritaria de los veracruzanos. Simplemente cumplieron con una consigna dada, unos de buen grado por disciplina y compromiso partidista, y otros, porque como ya es del dominio público, fueron lo suficientemente maiceados como para no solamente dar su voto favorable, también para aplaudir la gratificante intención del gobernador de rescatar a Veracruz.

Lo que si debe ser motivo de preocupación general es que con pretexto de atender con eficacia y prontitud la emergencia, sin más la diputación apruebe que el gobierno estatal se siga endeudando y generando obligaciones de pago, con cargo a los ingresos de administraciones futuras, privando a éstas de solvencia para atender las necesidades crecientes de obra, servicios públicos y pago de nómina y prestaciones de la burocracia. No tomando en cuenta que ya de sí la deuda que heredará la actual administración estatal a la que le sigue, fluctúa entre 30 y 40 mil millones de pesos o, en el mejor de los casos, atendiendo al optimismo interesado del gobierno, a tres veces más que el adeudo heredado de la administración alemanista.

Frente a esta preocupación, las preguntas obligadas son: ¿el adeudo con cargo a la línea de crédito lo contratará y ejercerá el gobierno actual, en los días que le restan al mandato de Fidel Herrera, o el siguiente?  ¿Por qué monto y a que plazo? No hay respuesta.

Lo único que si se puede afirmar, es que si una parte proporcional de la línea de crédito a contratar  sea dispuesta antes del primero de diciembre del año en curso, la diputación local, agachona y maiceada, simplemente apretó más el nudo del ahorcado, sin la más mínima consideración al difunto; entregándole en bandeja de plata al gobierno actual la potestad de comprometer más de lo esperado, finanzas públicas y gobernabilidad para los próximos 20 o 30 años.

Ya en el terreno de la especulación política, de la propuesta del gobernador y la decisión tomada por el Congreso local, podrían caber algunas consideraciones:

1.- Si se confía plenamente en que Javier Duarte será ratificado por el TRIFE como gobernador de la entidad, que mala leche. Cuando menos el primer año de gobierno tendrá que avocarse a corregir entuertos, tapar hoyos en la administración y, de entrada, a incrementar la deuda pública, directa e indirecta que le queda como herencia, si es que en sus planes considera vía nuevos endeudamientos, medio remendar los daños del desastre que insiste la naturaleza y la falta de previsión, en seguir lastimando a Veracruz. Restándole al joven delfín legitimación y capacidad para mantener estabilidad y gobernabilidad.

2.- En el caso de contarse con la plena seguridad de que Duarte no será ratificado por el TRIFE, sea quien fuere el gobernador entrante, éste iniciará su mandato atado de manos, con finanzas públicas quebradas, sujetas a participaciones federales con montos inciertos; apechugando y cargando sobre sus espaldas la responsabilidad de poner orden en la administración pública que hoy por hoy es un caos; enfrentando irritación social y confrontado con la corriente priísta de la fidelidad que cifra sus esperanzas en Duarte de Ochoa, así como con la amenaza permanente de un inminente y ya planeado fracaso.

En ambos casos, los platos rotos, como siempre, habrán de pagarlos, primero,  los veracruzanos más vulnerables y, más tarde, Veracruz entero.

3.- Si se contrata el crédito en lo que resta del año ¿Cuánto de este  se van a robar, como lo indica la fama pública ganada a pulso por el gobierno de la fidelidad, y que ya anda de boca en boca tras la decisión del Congreso local?

4.- Lo más lógico y probable, conociendo la capacidad de maniobra de un inteligentísimo Fidel Herrera. Ante la pésima calificación de la capacidad de endeudamiento y, por ende, de pago, del gobierno de Veracruz, la autorización de la línea de crédito es una más de las brillantes jugadas mediáticas del Mtro. Herrera Beltrán para concluir su administración. Presenta a Veracruz en el concierto nacional e internacional como una entidad federativa capaz de ponerse de pie por sí sola, con solvencia económica, moral y política envidiable; echa por tierra la idea de que el gobierno federal le resta autonomía al gobernador en la toma de decisiones frente a la emergencia; recobra credibilidad y aceptación, ganándose la fama pública de ser “el gran salvador” de la entidad frente al desastre y, por ende, sus amplias posibilidades de poder acceder a la candidatura de su partido en la contienda electoral presidencial del 2012. Un golpe maestro, sin duda, al que contribuye la ingenuidad o mala fe de la diputación, pero, para nuestro infortunio, lo que menos cuenta es el destino de Veracruz.

Por cuanto a los diputados locales actuales, los peores en muchos años salvo muy contadas y respetables excepciones, cobrarán sus 300 mil pesos de bono de marcha dentro de treinta días. Concluyendo  su  gestión, unos se irán a casita a prepararse para una nueva oportunidad, quizá una próxima alcaldía, en tanto que otros seguirán mamando del presupuesto, al considerarse ya nominados para ocupar altos cargos en la próxima administración pública estatal.

Eso sí, ninguno de éstos, está dispuesto a donar tal bono a favor de los damnificados a los que con tanta enjundia dicen apoyar con recursos públicos vía endeudamiento. Los que tuvieran un poco de vergüenza harían bien en irse de Veracruz cuanto antes, pues todos, sin excepción serán señalados, los maiceados y los que apoyaran de a grapa la propuesta del gobernador, como los diputados que pusieran “la iglesia en manos de Lutero”.

Por lo que toca a las miles de familias en desgracia, éstas habrán de conformarse con seguir saliendo en la foto de los diarios o como actores de reparto en la TV; recibiendo en sus urgencias despensas, albergues mal planeados y peor equipados,  láminas, bultos de cemento, o como privilegio, bicicletas y electrodomésticos, como anticipo clientelar para el  próximo proceso electoral. De eso no nos quepa la menor duda. Así se escribe la historia de Veracruz.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Terca realidad que siempre termina por imponerse por sobre la ligereza del discurso. No pasó mucho tiempo para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación diera fin al bizantino debate sobre bursatilización y deuda pública en Veracruz. De acuerdo a la declaración de inconstitucionalidad emitida en el caso de Sonora, bursatilizar recursos que el gobierno local reciba de los impuestos y de las participaciones federales, es simple y llanamente deuda pública sujeta a  transparentarse y fiscalizarse.

Dictada la última palabra por los ministros de la Corte, cae por su propio peso todo el esfuerzo aplicado en la entidad a tratar de convencer a la ciudadanía de que por ningún concepto con la bursatilización del impuesto a la tenencia de automotores y participaciones federales,  se incrementaba la deuda de la administración a cargo de Maestro Fidel Herrera Beltrán.

En muchos casos se podría considerar que el afirmar que bursatilización no es deuda, fue simple seguidísmo con un mucho de oportunismo de quienes por ignorancia así lo manifestaran. No así en el caso del ex titular de la SEFIPLAN que, como bien señalan sus apologistas, es todo un experto en administración y finanzas públicas; obligado entonces por su formación académica y cargo que desempeñara, a expresarse con verdad, antes al contrario, correspondió al ahora diputado federal Javier Duarte de Ochoa ser el más entusiasta defensor de que la bursatilización por donde se le viera no constituía técnicamente de manera alguna deuda pública y así, sin duda, se lo hizo saber al gobernador. Hoy, gracias a lo dispuesto por la Suprema Corte de Justicia, no sólo se tragará su insistente dicho sino que sienta un precedente de mentiroso, lo que pesará sin duda en su aspiración a gobernar a los veracruzanos.

Precedente negativo que habrán de compartir los diputados locales que con tanto entusiasmo votaran a favor de la aprobación de la iniciativa que diera lugar a las bursatilizaciones, con excepción de Héctor Yunes Landa quien oportunamente pidiera se pospusiera la discusión y aprobación en su caso, en tanto no se conociera el dictamen de la Corte por el caso Sonora. Y más todavía, los diputados de la oposición que se negaran a firmar la demanda de inconstitucionalidad de lo aprobado por el pleno de la Legislatura local tras haber votado en contra.

Lo que ahora estaría en la mesa de debate, es si de acuerdo con el dictamen de la Corte, el gobierno de Veracruz está dispuesto tanto a  aceptar que efectivamente se incrementó la deuda pública con las bursatilizaciones y en que monto, así como a reconocer la obligación de transparentar y dar cuenta al Congreso local y a la ciudadanía sobre el destino y resultados de los recursos bursatilizados, o se hará de la vista gorda. Sobre todo cuando está siendo cuestionado su manejo por parte de algunos ediles que, presuntamente, les han dado un destino poco claro y distinto a lo autorizado por la Legislatura.

Debate que por principio ya está contaminado e inscrito en el proceso electoral en marcha. Duarte de Ochoa se ha manifestado pública e insistentemente en contra de un mayor endeudamiento de la administración pública y, bajo ese argumento, justificó el que la diputación federal priísta hubiere votado a favor del incremento del ISR y el IVA contemplado en la Ley de Ingresos de la Federación y la Miscelánea Fiscal para el 2010, en tanto que el  director del ISSSTE y aspirante a la gubernatura de Veracruz por el PAN, haya insistido en que con la bursatilización se disparaba la deuda pública del gobierno estatal a niveles nunca vistos.

En uno y otro caso, el Maestro Fidel Herrera Beltrán queda en medio y obligado a manifestarse públicamente al respecto. Si lo dispuesto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación para con el gobierno de Sonora,  tiene aplicación o no en Veracruz es un tema relevante que debe quedar claro para la ciudadanía.

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Poco efecto tuvo en Veracruz el que por “decreto” Felipe Calderón Hinojosa diera por concluida la recesión económica en México. Destacando por ello que el ex gobernador Miguel Alemán, desde Monterrey, declarara que la percepción del titular del ejecutivo federal no se corresponde con la realidad, coincidiendo tanto con Carlos Slim como con diversos politólogos y expertos que le siguen el pulso a la crisis sistémica y sus efectos en la vida económica y social del país.

El limitado efecto, sin duda se debe a que en Veracruz la crisis y su componente recesivo de la economía no es algo que preocupe o inquiete a una mayoría de la población que confía en la atinada estrategia del gobernador que, como afirmara el secretario de desarrollo social  el sábado pasado ante los miembros de la naciente Asociación Veracruzana de Periodistas Democráticos, se ha sustentado en la promoción de la inversión pública y privada así como en la protección e incremento del empleo. Nada de que preocuparse, en tanto que la administración pública de la entidad se ocupa con eficiencia y eficacia en proveer liquidez a empresas y consumidores para mantener el ritmo de crecimiento económico y desarrollo.

Afirmación de Ranulfo Márquez que fuera confirmada por el secretario de trabajo y productividad, Américo Zúñiga, quien diera a conocer a la opinión pública que Veracruz ocupa el tercer lugar nacional en la generación de empleos, coincidiendo con su homólogo de desarrollo económico y portuario que en días pasados, divulgara que la entidad registra un alto número de nuevas empresas generadoras de riqueza y empleo. Luego la afirmación de Calderón Hinojosa, pese al desmentido de Miguel Alemán y el llamado del empresario Carlos Slim a corregir rumbo privilegiando fortalecimiento del Estado y mercado interno, por lo que respecta a nuestra entidad debe considerarse como correcta. Se remontó la situación de recesión económica y todo indica que México retoma el camino del crecimiento.

Percepción esta última que se sustenta en cifras duras del INEGI que indican alivio en la inflación y reactivación del aparato productivo, así como en el índice de confianza del consumidor que registra un alentador repunte.

A contracorriente del resto del mundo y de la percepción del hombre común, México sale paulatinamente de una  crisis que en Veracruz no alcanzó a sentirse. Hasta aquí la visión optimista que sin duda habrá de ratificar el Maestro Fidel Herrera Beltrán al rendir ante el Congreso local su quinto y penúltimo informe de gobierno, trasmitiendo confianza en la ciudadanía con vías al proceso electoral que desembocará en la elección de quien habrá de sucederle. Optimismo y confianza que a su vez trasmite en su cotidiano “pueblear” el diputado federal Javier Duarte de Ochoa, afirmando que la diputación federal veracruzana habrá de encargarse de que cuando menos en lo que respecta a las finanzas públicas, Veracruz esté bien proveído a lo largo del 2010 para así asegurar la continuidad del actual ritmo de crecimiento y desarrollo.

Dios le oiga, dicen la mayoría de los alcaldes veracruzanos, pues si la crisis y recesión económica no les ha afectado, si la creciente deuda presente y futura que les agobia. De ahí que masivamente entreguen al diputado federal y vocero de la bancada priísta en la Cámara de Diputados, largos y enjundiosos listados de necesidades reales y sentidas de sus respectivos municipios, incluyendo apoyos extraordinarios para cubrir prestaciones laborales a su cargo en lo que resta del presente año.

La visión pesimista de los “detractores” es otra cosa muy poco de tomarse en cuenta. O están alejados de la aldea y hablan de oídas, o aviesa intención les anima para no confiar en la cifras duras del INEGI y el IMSS, haciéndole el juego al “innombrable” que no para de hablar en contra de los veracruzanos a los que aspira a gobernar. Para estos lo afirmado por Calderón Hinojosa es un “decreto a modo” y lo que presume la administración pública estatal es simple falacia. La crisis y la recesión económica que le acompaña sigue dañando a todo el país y  Veracruz no es la excepción pese a las cifras que afirman lo contrario.

Y mientras todo esto es tema recurrente en las cúpulas, abajo, en los hogares de las mayorías en los que los vaivenes de la bolsa de valores o las cifras del INEGI no guardan relación con la economía familiar, la inflación sigue su curso ascendente, el cierre de empresas, desempleo y salarios congelados es asunto cotidiano de supervivencia.

12/11/09

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


“Más seguro lo comido, ya mañana dios dirá”. Bajo esta premisa se pretende asegurar el cierre exitoso de la administración pública que mediáticamente ha convencido a muchos de una presunta eficiencia y eficacia que ha mantenido a lo largo de casi cinco años tanto finanzas gubernamentales sanas, como un blindaje contra toda adversidad que pudiera llegarnos de fuera bajo los efectos del fenómeno “cucaracha”.


Bajo esta misma premisa, el Maestro Fidel Herrera ejerció un efectivo chantaje poniendo en la balanza la paralización de la economía veracruzana, o el salvador remedio de un cuantioso endeudamiento público bajo la modalidad de eso que pomposamente se ha dado en llamar bursatilización. Capitalizando en su favor indiferencia o ignorancia de la gente común, interesada más en su personal y galopante deterioro de la economía doméstica que en la estrategia gubernamental de tapar hoyos abriendo boquetes.


Pareciera absurdo, si no viviéramos en la surrealista y fiel  isla de la fantasía. Sin haber hecho a fondo una evaluación de destino de recursos y resultados del anterior endeudamiento que bajo la misma modalidad, comprometiera en la bolsa de valores el impuesto a la tenencia de automotores, sin más, transitando del servilismo a la ignominia, la LXI Legislatura local se anticipó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aprobando mediante el clásico mayoriteo, un nuevo endeudamiento por la friolera de 6 mil 800 millones de pesos, que compromete por quince años parte de las futuras participaciones de recursos que la federación está obligada a poner anualmente a disposición de la hacienda pública estatal. Con ello, el gobernador sacrifica el futuro de Veracruz en aras de un incierto presente, obligado a cubrir pasivos cuyo origen carece de transparencia.


Lo curioso del caso es que localmente se aprueba bursatilizar recursos  presupuestamente aún no aprobados por la Cámara Baja del Congreso de la Unión para el 2010 y años venideros y que, en su momento, no dejarán de ser federales en tanto no sean recibidos oficialmente por la hacienda estatal.


Lo más lastimoso es el hecho de que 29 diputados locales, avalados por los 21 diputados federales electos de la entidad -en carta abierta publicada en diversos medios impresos-, que en los hechos son más fieles servidores del gobernador que representantes de la voluntad popular, con el mayor desparpajo y desvergüenza, sin mediar consulta con sus electores, levantaran el dedo aprobando hoy lo que para mañana será una carga de grandes proporciones para quienes les toque gobernar a Veracruz  en las tres próximas administraciones. Amén de lo que para la ciudadanía en general representará el contar con una hacienda pública estatal de antemano comprometida.


La historia de Veracruz, o la SCJN, en su caso, ya pondrá a la LXI Legislatura local en el lugar que les corresponde.


En colaboración anterior ya afirmaba que todos los partidos, sin excepción, pasan por una crisis de representatividad, credibilidad y confianza. Lo mismo se puede afirmar de la mayoría de los diputados, que atienden a consignas partidistas y de los gobernadores y no a quien se deben, los ciudadanos en general, sin distingo partidista. Lo cual por puro sentido común, indica que la crisis del sistema de partidos políticos se hace extensiva al poder legislativo, federal o local, que a los ciudadanos ni les inspira confianza y credibilidad, ni mucho menos se sienten democráticamente representados.


Vaya en estas líneas nuestro respetuoso reconocimiento a aquellos diputados locales que votaran en contra de la iniciativa de Fidel Herrera Beltrán o que, con un mínimo de dignidad se abstuvieran de aprobar el todavía presunto endeudamiento multimillonario.

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Emilio Cárdenas Escobosa

DE INTERÉS PÚBLICO

28 de julio de 2009

Un tema que en la entidad parecía bajo control en la arena política, que no en la económica, vuelve al debate público. El manejo de la deuda y la situación de las finanzas en Veracruz retornan a la discusión como resultado de la fuerte crisis por la que atraviesa la hacienda estatal, afectada por el impacto de la debacle económica nacional que ha llevado a la federación a perder cerca de 500 mil millones de pesos en la recaudación fiscal y en los ingresos petroleros, lo que ha desquiciado las proyecciones económicas y obligado a un recorte en el gasto público de 85 mil millones de pesos, con el correspondiente efecto en las participaciones a estados y municipios, donde la hacienda veracruzana resiente pérdidas del orden de los 3 mil millones de pesos.


La situación financiera del estado es complicada. Menudean las quejas de alcaldes sobre la falta de recursos para hacer frente a sus obligaciones. Casi la totalidad de los municipios veracruzanos se encuentran endeudados lo mismo con instituciones financieras que con emisiones bursátiles. De acuerdo con un documento del Departamento de Registro de Deuda Pública y Programas Institucionales de la Secretaría de Fiscalización del Congreso del Estado, hecho público recientemente, los compromisos económicos de los ayuntamientos superan ya los 2 mil 463 millones de pesos. Situación que ha llevado a casi 100 municipios a presentar solicitudes de préstamo ante el Banco Nacional de Obras y Servicios para poder cumplir con el programa de obras y, además, ha obligado a muchos de estos municipios a iniciar recortes de personal o a anunciar que se reducirán salarios en los mandos de confianza. Todo lo cual revela que la crisis se vive con fuerza en sus administraciones.


Y ahora, en un tema que vuelve a encender las discusiones, se señala, por parte de la dirigencia y de conspicuos militantes del Partido Acción Nacional, que se estaría negociando un crédito de 10 mil millones de pesos para fortalecer las finanzas estatales, que resentirían desequilibrios económicos producto de deudas por gastos en las campañas, según el discurso blanquiazul. Desde luego que esta especie ha sido rotundamente negada por congresistas locales del PRI y por el ex secretario de finanzas y hoy diputado electo, Javier Duarte de Ochoa, quien acusa que es una “mentira y una muestra de desesperación política del PAN ya que no sabe cómo contrarrestar la fuerza y presencia de Fidel Herrera y del Partido Revolucionario Institucional”. Se le achaca en todo caso el problema de las finanzas locales al retraso en el pago de las participaciones federales al gobierno y los municipios de Veracruz. Se culpan unos a otros, mientras los problemas financieros están ahí. Finalmente ni era “catarrito” lo que llegaría al país por la crisis mundial, ni Veracruz era invulnerable.


Lo deseable es que no haya más deuda pública, porque “la entidad reporta una deuda compartida entre estado y municipios -hasta mayo del 2009- de 8 mil 304 millones 800 mil pesos, por lo que se ubica en el sexto lugar nacional con mayor monto. Un incremento sustancial si se toma como referencia la deuda heredada por el ex gobernador Patricio Chirinos Calero en 1999 que apenas fue de apenas 22.6 millones de pesos”, puede leerse en la página web Plumas Libres. Y, ojo, esta cifra se abulta al considerar sobre todo los recursos obtenidos a través de la bursatilización del Impuesto Sobre Tenencia Vehicular que ascienden a 7 mil 145 millones 800 mil pesos.


De acuerdo a la versión oficial, elevada a la categoría de dogma, este monto no es deuda, sino que son recursos frescos llegados al estado para dinamizar la economía y que provendrían de “inversionistas” que al adquirir bonos en la bolsa de valores apoyan así a la entidad, gracias a un moderno instrumento financiero en cuyo uso Veracruz, siempre a la vanguardia, puso el ejemplo al resto del país. Compre hoy y páguese después, o mejor, gaste hoy y mañana…ya veremos. En esa lógica el estado ya no tendría acreedores, sino inversionistas, los cuales, desde luego, y para ser francos, estarían invirtiendo, pero en la bolsa, no en Veracruz.


Como sea, el caso es que sería grave que se cargue nuevamente la cuenta del endeudamiento, aunque, de concretarse, se nos diga que no será deuda y que no se comprometen ingresos futuros. Porque los tenedores de los bonos emitidos en la bolsa, dígase lo que se diga, son acreedores.

La crisis llegó y falta el 2010.


Crónica del Poder 28/07/09

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