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Tag Archives: Diagnóstico

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Sin querer queriendo,  el senador José Fco. Ynes Zorrilla ha traido a colación la gran incógnita en torno al futuro de Veracruz. ¿Cómo reactivamos nuestra economía?, expresó el legislador veracruzano en uno de tantos discursos en su ya largo peregrinar en busca de su nominación como candidato al gobierno de la entidad, sin tener, es obvio, la respuesta, como también es obvio que a estas alturas ninguno de los que aspiran a tal cargo de elección popular  tienen idea del cómo afrontar la crisis multidimensional y multisectorial que teniendo a la economía estatal en franca postración, contribuye a una descomposición social cada vez más aguda.

El cómo es la interrogante. A la cual se llega si antes se tiene claro y de manera puntual cual es el diagnóstico de una enfermedad de larga data, cuyos síntomas son a no dudarlo, estancamiento y recesión. Y es en este preámbulo en el que tuerce el rabo la marrana, no obstante los esfuerzos de algunos especialistas que, de manera parcelada y sin ánimo de ver el problema de manera integral, advirtieran de la proximidad de la llegada del lobo, hoy confirman llegada y presencia de la fiera  al calor de indicadores estadísticos agregados.

Los números fríos no mienten, insisten éstos. Empero no dan el paso necesario para transitar  de la información estadística a un diagnóstico puntual, regional y sectorial, de la problemática que aquejando a un aparato productivo a todas luces obsoleto, se le sostiene artificiosamente con respuestas asistencialistas que de ninguna manera inciden positivamente en crecimiento económico e incremento de bienestar social de la población.

“El gran tema para Veracruz es cómo reactivamos nuestra economía, cómo generamos condiciones de trabajo para nuestras empresas, cómo podemos utilizar los recursos públicos federales, que son de ustedes. Porque de eso se trata. De que el Gobierno de la República los acompañe en aquellas actividades que van a multiplicar su esfuerzo económico, que les va a repercutir en su ingreso, que les va a poder dar la oportunidad de trabajar y lograr una vida más digna, y poder incidir de manera puntual en sus condiciones de vida”:  expresara Yunes Zorrilla. (Comunicado 06/10/2017)

El mismo rollo, girando en torno a finanzas y políticas públicas asistenciales, deteniendo la mirada en el árbol sin mirar el bosque. Fijando  la mirada en una promoción económica que no es tal, sin la más mínima idea de cuál es el problema toral a que se enfrenta Veracruz, lo mismo en zonas urbanas que en zonas rurales, cuyo origen tiene más de estructural que de coyuntura.

Qué, donde y como producimos. Con que propósito y objetivos. Con qué herramental tecnológico se cuenta. A qué mercado y bajo qué condiciones concurre la producción regional y sectorial y a quienes beneficia en primer término, son interrogantes no tocadas ni por asomo. El conocimiento preciso de nuestra realidad económica se substituye con discursos que no dicen nada, al fin instrumento electorero son palabras que se lleva el viento.

Solo a manera de ejemplo, en los discursos no se dice que la industria azucarera veracruzana gira en torno a fábricas chatarra, con zonas de abastecimiento de la gramínea con suelos empobrecidos por el monocultivo a lo largo de más de un siglo, que hacen nugatoria la rentabilidad de la actividad primaria y secundaria. Sosteniéndose precariamente esta rama industrial con subsidios gubernamentales crecientes sin que exista voluntad de transformarle. Y aún hay más en los diversos renglones productivos en que se sustenta lo mismo economía que ecología social de la entidad,  tocándole eso sí, a los especialistas señalarlo.

Sin punto de partida no hay punto de llegada. Sin diagnóstico no hay plan a futuro. Lo debería saber el legislador veracruzano y todos aquellos que aspiran a la gubernatura. Si es que ésta en su ánimo el aproximarse a una respuesta racional al ¿cómo?

Cd. Caucel, Yuc.  octubre 10 de 2017

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J. Enrique Olivera Arce

Alcalde de Xalapa

Américo Zúñiga Martínez

Descubriendo el hilo negro, en la etapa preliminar del diagnóstico y prospección que aportará el BID al Ayuntamiento de la capital veracruzana, se señalan por lo pronto tres focos rojos que requieren de atención prioritaria a corto y mediano plazo:

Manejo y aprovechamiento del agua, movilidad urbana y transporte, así como manejo de residuos sólidos. (Abriendo Brecha 30/05/14).

Estas prioridades parece tenerlas claro el Alcalde Américo Zúñiga, cuando menos en lo que se refiere al suministro de agua en Xalapa, como lo ha venido expresando en diversos foros. No obstante, por lo que implica técnica y financieramente el reponer la red de distribución del vital líquido sólo en el centro histórico, el atender dicha prioridad no figura entre las tareas inmediatas para el corto plazo, como también el resolver el problema de la movilidad urbana que para las cuatro ciudades en una enclavadas entre cerros y barrancos, está en moderno mandarín.

Así que lo único viable para su atención en el corto plazo, sería el manejo de residuos sólidos que además de la exigencia de la ciudadanía, es compromiso ineludible del alcalde para ofrecer una imagen urbana digna a quienes nos visiten con motivo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Lo que a juicio de quien esto escribe es prácticamente inviable tanto por la complejidad de la tarea como por el tiempo que ya prácticamente le pisa los talones al joven munícipe.

A escasos cinco meses del evento internacional de marras, el Ayuntamiento no encuentra la mejor fórmula para resolver el problema del basurero en que se ha convertido la capital veracruzana. Tentándole el agua a los camotes, contra reloj el Ayuntamiento explora una solución viable, cuando menos para las exigencias derivadas del evento deportivo, sin decidirse por las diversas opciones que, entre otras cosas, implican participación ciudadana y negociación con el sindicato de trabajadores de limpia pública.

Implicaciones estas últimas ni fáciles ni gratuitas en términos políticos y finanzas municipales. Como ya señalábamos en maquinazo anterior, ni el alcalde le tiene confianza a la ciudadanía ni esta le tiene confianza al Ayuntamiento; si se paga anualmente por un servicio que se delega a la comuna, que esta cumpla, dicen los xalapeños, en tanto que el sindicato, -uno entre once de trabajadores al servicio del Ayuntamiento-, no está dispuesto a dar su brazo a torcer perdiendo canonjías, prebendas y negocios poco claros en el manejo de los desechos sólidos del municipio.

Adicionalmente, el gobierno del estado delega en el alcalde la tarea sin aportar dinero e ideas innovadoras, mientras el tiempo transcurre y el hartazgo ciudadano crece en proporción directa a los muladares en la vía pública.

¿Cómo saldrá el alcalde de este brete? Efectivamente está en mandarín, pero de lo que estamos ciertos es de que el problema no se resolverá con promoción de imagen y compra de voluntades en la prensa. Antes al contrario, la irritación social va en aumento y más se incrementa con la difusión mediática de los baños de pueblo de un alcalde que se niega a reconocer que el problema de la basura ya rebasó la capacidad real del Ayuntamiento para resolverlo.

El tiempo se agota y también el beneficio de la duda que los xalapeños han otorgado al munícipe. Si este no puede que lo diga, la ciudadanía seguramente encontrara las respuestas.

Y por esas andamos también en materia de educación, seguridad pública y control del tránsito vehicular; lavándose las manos el alcalde, eludiendo su responsabilidad aduciendo que estos temas son competencia del gobierno estatal mientras sus gobernados ya no ven lo duro sino lo tupido.

Hojas que se lleva el viento.

Sólo en Veracruz sucede. Ya tenemos encima la elección federal del 2015 y el proceso electoral del 2013 aún no concluye. No cabe duda de que la partidocracia es problema y no solución en la búsqueda de democratización de la vida política, económica y social en la entidad.

-ooo-

El derecho a la libertad de expresión es letra muerta en tanto no se ejerza por las mayorías. De ahí que con motivo de la celebración del Día de la Libertad de Expresión, a quien se le debe reconocer y felicitar por ejercerlo a plenitud y en libertad es a una ciudadanía cada vez más participativa, independiente y crítica, que está encontrando gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s), los mejores caminos para intentar hacerse escuchar. Si la prensa-empresa se adjudicaba tal celebración en provecho propio arrogándose la representación de la opinión pública, eso ya es historia; frente al poder autoritario la voz que surge desde abajo construyendo ciudadanía, llegó para quedarse.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Toda reforma al marco normativo que implique agitar el avispero de los intereses creados,  lleva consigo resistencia y rechazo. Ni todos están de acuerdo ni todos están dispuestos a dar el salto adelante que la sociedad requiere.

Hay dos formas de avanzar en la implementación de toda reforma, sea esta política, económica o social: la inteligente, sustentada en su aceptación y amplio consenso y aquella que los tabasqueños en lenguaje coloquial denominarían como  “a la pela vaca”, surgida de  ignorancia, improvisación e imposición autoritaria.

En el primer caso, se parte de un diagnóstico serio, congruente y profundo de la realidad objeto de transformación y cambio y se instrumenta mediante la consulta ciudadana, el diálogo, el convencimiento y el consenso, propios de una sociedad que  preciándose  de ser democrática, evita al máximo el agudizar el inevitable conflicto a que daría lugar la o las reformas en cuestión.

“A la pela vaca”, todo lo contrario. Se parte de la ignorancia, se evita la consulta previa, el diálogo con la ciudadanía y, por ende, el convencimiento y amplio consenso; improvisándose en contenido y alcances e imponiéndose mediante la fórmula simplista y antidemocrática de la imposición a raja tabla. Cartucheras al cañón, quepan o no quepan, esto es así y así será simple y llanamente porque “El Estado soy yo”.

Un auténtico estadista -pocos por cierto hoy día en el ámbito internacional-,  para adecuar la marcha de la sociedad a los nuevos tiempos  sin temor a equivocarme optaría por la  primera vía, la de la inteligencia y congruencia. Un ejemplo de ello nos lo da Michelle Bachelet, aspirante favorita en segunda ocasión a la presidencia de Chile, que en su propuesta electoral somete al juicio de la ciudadanía  su propósito de llevar adelante sendas reformas en materia educativa y hacendaria.

Nada de sorpresas. El propósito se hace explícito en contenido y por anticipado, sujeto a la voluntad ciudadana a expresarse en las urnas el próximo 17 noviembre en ese país andino.

Por el contrario, quién gobierna sin tener estatura de estadista, simplemente, a la “pela vaca” sorprende a la mala, improvisa  e impone, auspiciando profundización y radicalización del conflicto.

Este es el caso del aprendiz de brujo y vendedor de falsas ilusiones, Enrique Peña Nieto, y sus presuntamente estructurales reformas a la legislación vigente; acompañándole en su despropósito, la insensible y acomodaticia partidocracia que, sin visión de futuro y compromiso para con la Nación, atendiendo a oscuros intereses coyunturales sin más respalda autoritarismo e imposición.

Una gran mayoría de la población está de acuerdo en que el estado de cosas prevaleciente en México debe cambiar, así como está de acuerdo en que el camino pacífico del cambio no puede ser otro que el de las reformas, a condición de que éstas sean para bien, con amplio respaldo social,  y no para retroceder en tiempo y forma profundizando aquello que históricamente se ha venido conformando como escollo al crecimiento económico,  justicia social y desarrollo.

Sin consulta previa, sin diálogo y sin consenso, las reformas van porque así lo quiere, “hoy, hoy” parafraseando a Vicente Fox,  el presidente Peña,  y ahí es donde la puerca tuerce el rabo. A fuerza ni los zapatos entran. Sus cuestionadas reformas son rechazadas por una evidente mayoría y, en el inter, agitado el avispero, el país entero se le escurre entre los dedos.

A menos de un año de distancia de su unción como titular del ejecutivo federal, no queda bien ni con dios ni con el diablo en su loca carrera por entregar lo que de  México queda a los poderes fácticos trasnacionales.

En el pedir está el dar. El desconocimiento del México profundo y del comportamiento de las fuerzas políticas reales en una sociedad en constante transformación le pierde. Más que obtener aceptación y consenso de una ciudadanía lastimada, a su afán reformista sólo puede augurársele descalabros y tropiezos.

¿Quién pagará los platos rotos?, las víctimas de siempre, serán los que menos tienen y menos esperan de políticas públicas fraguadas a “la pela vaca”.

Hojas que se lleva el viento

No hay acuerdo. Mientras algunos veracruzanos califican al extinto Fernando Gutiérrez Barrios como estadista destacado, gran gobernante, leal a la república y salvador de la patria, para un gran número de mexicanos a los que les tocara vivir la etapa de la guerra sucia de los años sesenta, el capitán fue simplemente un policía represor, intrigante y avieso, enemigo de las libertades políticas y de la libre difusión de las ideas. Para  salir de dudas, unos y otros deberían recurrir al Archivo histórico de la Nación.  Los papelitos ahí custodiados  no mienten. Xalapa, Ver., octubre 30 de 2013.-

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