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Tag Archives: Elección 2010 en Veracruz

J. Enrique Olivera Arce

Los resultados definitivos del proceso electoral de sucesión de Fidel Herrera Beltrán en el gobierno de Veracruz, estarán sujetos a lo que los tribunales electorales, estatal o en su caso el TRIFE, determinen y, mientras esto sucede, la llamada izquierda electoral deberá asumir que ya se transita en el largo y escabroso camino de la elección presidencial del 2012. Debiéndose atender a diversos supuestos que a mi juicio irán configurando un nuevo escenario para las distintas corrientes de centro izquierda que, en un nuevo intento por participar y pesar en el proceso, le apostarán a un frente amplio electoral.

La elección en Veracruz quedó atrás. Sea quien fuere el próximo gobernador en la entidad, su designación oficial se conocerá hasta el mes de noviembre, pero es indudable que éste, a su vez,  en su momento tendrá que enfrentar a una oposición a la que deberá considerar seriamente en la toma de decisiones, para así obtener un mínimo de consenso que le permita gobernar sin tropiezos. Para la izquierda esto debería ser la primera conclusión a sacar si es que se pretende avanzar. Asumiéndose que la nueva administración pública veracruzana desde sus inicios estará acotada, primero, por la Legislatura en la cual ni el PRI ni el PAN contarán con mayoría absoluta y, segundo, por finanzas públicas deficitarias sobre las que habrán de gravitar cuantiosas deudas heredadas; obligándose a privilegiar gobernabilidad por sobre otro desgastante esfuerzo electoral con vías al 2012.

Lo anterior permite considerar un escenario inédito para un Veracruz que vive de y para la política electoral. Siendo este el punto de partida para afrontar los retos y tareas a que están obligadas las corrientes de centro izquierda electoral, si su propósito es salir de su marasmo en la entidad.

Agotado el esquema de la Fidelidad como proyecto transexenal del PRI, sustentado en el falso supuesto de que todo es rojo en la geografía política veracruzana y en el mito de la infalibilidad, omnipotencia y omnipresencia del Maestro Fidel Herrera Beltrán, se transita ya por un complejo proceso de reacomodo de las diversas fuerzas que configuran el espectro político electoral. Este a mi modesto entender, ofrecerá nuevas posibilidades de rescate, crecimiento y fortalecimiento de los ahora cascarones partidistas de Convergencia, PRD y PT, e inclusive, para el movimiento social plural de resistencia ciudadana que encabeza el lopezobradorismo, llamado a jugar un importante papel en la elección presidencial del 2012, si se decide a salir del closet.

En este nuevo escenario de la vida política de Veracruz, a mi juicio resaltan varios elementos a considerar como contexto previo para todo esfuerzo unitario de las fuerzas electorales de centro izquierda, que merezca tanto el respaldo del lopezobradorismo como de aquellos ciudadanos considerados “indecisos” pero que, por sus condiciones de vida, expectativas de inclusión, crecimiento y aspiraciones futuras canceladas, se identificarían con los propósitos y objetivos de un amplio  movimiento social en la construcción de un frente ciudadano, único y renovado.

  1. Las derrotas enseñan. Las militancias del PRD, Convergencia y PT, e incluso el movimiento lopezobradorista en Veracruz, deberían estar sacando conclusiones en torno al fracaso electoral.
  2. El principal enemigo de la izquierda, hoy y siempre, es la propia izquierda. No se puede seguir confiando en dirigencias espurias enemigas de la democracia;
  3. El enemigo a vencer en el 2012 es el PRI. El PAN se está derrotando a sí mismo a nivel nacional por las políticas erráticas y antipopulares de la administración federal a cargo de Calderón Hinojosa;
  4. El PRI en Veracruz hasta ahorita pierde ganando. No cuenta, como ha venido afirmando, con el monopolio de la vida política en la entidad; habiendo quedado claramente sentado que apenas alcanzó la primera minoría en el espectro plural electoral de la entidad.
  5. Pese a todos los esfuerzos gubernamentales y de las dirigencias colaboracionistas, por sepultar a las fuerzas de centro izquierda, estas se mantienen vivas y actuantes gracias al compromiso, convicción ideológica y voluntarismo de las bases partidistas.
  6. Mal que bien y pese a todas las imprevisiones, improvisaciones, errores, traiciones y desviaciones de los conductores de la llamada izquierda electoral, ésta alcanzó en la elección de gobernador alrededor de medio millón de votos, es decir, el 14 % del total de los votos computados, habiendo contribuido a desenmascarar los mitos de la “Fidelidad”.
  7. En el ámbito nacional, con las alianzas triunfantes en Oaxaca, Puebla, Sinaloa y posiblemente en Durango e Hidalgo, quedó expuesta la debilidad del panismo y de su conductor, Calderón Hinojosa. Sin la participación en alianza de las fuerzas de centro izquierda, pese a presentarse estas fragmentadas, usadas y manipuladas, el fracaso electoral del PAN frente al PRI hubiera sido total. Luego insisto, a mi entender el enemigo a vencer en el 2012 es el PRI, no hay de otra y, en torno a este supuesto, habría  que trabajar intensamente, desde abajo, confiando en la fuerza, creatividad  y compromiso de las bases.

Estos, entre otros elementos relevantes que para mi gusto deja tras de sí la elección del domingo cuatro de julio, bastarían para reafirmar optimismo y confianza para un borrón y cuenta nueva para lo que viene en el 2012. Las fuerzas de centro izquierda electoral en Veracruz, aún sin la participación del lopezobradorismo que le dio la espalda tanto a las alianzas con el PAN como a la simulación político electoral, fueron derrotadas pero no vencidas y, si tomamos en cuenta su propio cochinero a lo largo de los últimos cuatro años, afirmaría que ganó perdiendo, si es que toma conciencia de que habiendo tocado fondo en sus crisis recurrentes, llegó la hora del resurgimiento y reconstrucción con autenticidad y compromiso.

A todo esto se agregaría el hecho de que, no obstante el cerco informativo aplicado al movimiento social de resistencia en defensa del petróleo, la soberanía y la economía popular, se cuenta con el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador que se fortalece a nivel nacional,  en contrario a la “muerte política” del tabasqueño que muchos analistas de buena fe o textoservidores orgánicos al servicio de la reacción, propalan como cierta. Y aquí cabe aclarar que AMLO no perdió la elección presidencial en el 2012  como consecuencia de la frase “Al diablo con las instituciones” o el ya clásico “Cállate chachalaca” que le recetara a Vicente Fox, como tampoco por el “López Obrador, un peligro para México” que propalaran PAN y PRI en alianza con un sector ultra conservador de la iniciativa privada. La elección no la perdió, le fue robada a los electores, mediante un megafraude ampliamente documentado y presente en el imaginario popular.

Cabe también aclarar que la radicalización que se critica y condena del movimiento Lopezobradorista, devino de la movilización de resistencia ciudadana frente al fraude y el colaboracionismo del PRI y la corriente Nueva Alianza del PRD, que pretendieran legitimar tanto la elección del 2006 como el mandato de Calderón Hinojosa, y no de un presunto complot para desestabilizar a México, como ha quedado ampliamente comprobado. El verdadero peligro para México era y lo sigue siendo Felipe Calderón.

Como bien lo afirma Mario Di Constanzo, la izquierda tiene como único líder nacional a López Obrador. De su reconocimiento como tal por las fuerzas de centro izquierda partidista en Veracruz, depende en mucho la recoja eficaz de los tepalcates y ulterior renovación con la participación activa del lopezobradorismo. Desdeñar nuevamente a éste movimiento, escuchando el canto de las sirenas de “los chuchos” y demás colaboracionistas que se inclinan a favor de una alianza cupular para impulsar la candidatura de Ebrard o cualquier otro para la elección presidencial del 2012, es, a mi juicio, un nuevo tropezarse de la izquierda con la misma piedra, rechazando la oportunidad de aprender de su propia historia, negándose a un escenario que hoy por hoy está dado para avanzar.

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J. Enrique Olivera Arce

Al margen de la intencionalidad propagandística del mensaje, cabe reflexionar sobre una de las tantas declaraciones que hiciera el pre candidato por  la coalición PAN-PANAL a la gubernatura de Veracruz en su recorrido de proselitismo: “… si cada candidato a la gubernatura gastara 400 millones a lo largo de las campañas políticas, representaría un total de 3 mil 200 millones de pesos, lo que significa la mitad del presupuesto total de obras del Gobierno del Estado, y ocho veces el presupuesto total de los 50 municipios más pobres de Veracruz”.

La cifra exacta de lo que los diversos partidos políticos y sus candidatos a la gubernatura, diputaciones locales y fórmulas edilicias tienen erogado y lo que aún falta por destinar al proceso electoral en marcha, seguramente nunca se sabrá, sin embargo debemos dar por cierto que tal derroche de recursos de los contribuyentes es simplemente criminal.

En una entidad federativa indudablemente rica en recursos naturales pero con más de la mitad de su población en condiciones de pobreza, o pobreza extrema, como eufemísticamente se denomina oficialmente a la miseria, el gasto de varios miles de millones de pesos que podrían tener mejor destino, no se justifica.

El Maestro Fidel Herrera Beltrán, gobernador de Veracruz, de manera reiterada se queja de que la federación no contribuye en la medida de lo deseable al sostenimiento de las finanzas públicas veracruzanas, resultando estas insuficientes para atender la demanda creciente de obras y servicios. Su gobierno reconoce que  la entidad se encuentra entre las cinco con mayor número de pobres en el país y aún así, no hemos escuchado que entre las medidas de austeridad y adelgazamiento de su gobierno siquiera mencione el despilfarro en que se incurre al destinarse mayor cantidad de dinero a un ineficaz, absurdo y a todas luces incongruente proceso electoral que al combate a la desigualdad y la pobreza.

Proceso ineficaz, porque no logra su cometido. La vida democrática en Veracruz no se enriquece, antes al contrario es cada vez más evidente su deterioro; no se respeta la voluntad popular y su representatividad soberana; no se incrementa la participación de los electores potenciales, ni se abate el abstencionismo. El costo de cada voto emitido es altísimo y no por ello deja de profundizarse el divorcio entre la clase política y la sociedad civil; lo que hacen o dejan de hacer partidos y candidatos con el propósito de ganar una elección, a la mayoría de la población le tiene sin cuidado.

Proceso absurdo e incongruente, porque en un carísimo proceso electoral como el que ya está en marcha, sin necesidad de contabilizar los votos que habrán de emitirse el próximo cuatro de julio, a decir de los priístas el gobernador Herrera Beltrán ya decidió quien habrá de sucederle en la gubernatura, quienes se harán cargo de una diputación y quien habrá de gobernar a los 212 municipios de la entidad, por algo es quien “manda en Veracruz”

Frente a este hecho presuntamente consumado y del cual cínicamente el PRI se enorgullece, los partidos y candidatos que se oponen a la corriente política del Maestro Fidel Herrera Beltrán pueden darse por bien servidos con el sólo hecho de permitírseles participar en una carrera de obstáculos, en la que gobierno estatal, partido oficial, organizadores y árbitro de la elección están de facto al servicio del titular del poder ejecutivo del gobierno de Veracruz. Luego ¿tiene algún sentido racional gastar miles de millones de pesos en precampañas, campañas, organización y captación del sufragio, cuando ya de antemano se decretaran resultados?

El criminal dispendio de recursos fiscales destinados al proceso electoral, no sólo constituye un agravio a los veracruzanos, como afirmara el neopanista Yunes Linares. Es ante todo causa y efecto de la carencia de cultura cívica y política de una población que con indiferencia deja hacer, deja pasar, como si proceso electoral y los recursos que le soportan no fuera de su incumbencia. Al fin y al cabo también le da igual quien y como ganará la elección.

Los que piensan que con sólo sufragar es suficiente para justificarse a sí mismos y ante la comunidad, son los menos y lo hacen a “valores  entendidos” porque en ello contemplan la seguridad en el empleo, la prebenda o la oportunidad de participar y hacerse acreedores a la rebanada del pastel, frente a una mayoría ciudadana cívicamente indiferente a la que parece no parece importarle si quienes ejercen su mandato hacen bien, mal o regular el trabajo por el que se les paga con exceso de generosidad.

Y lo que indudablemente constituye llanamente una verdadera mentada de madre para los varios millones de veracruzanos pobres es que partidos y candidatos destinen varios miles de millones de pesos a propalar que, de resultar triunfantes, combatirán desigualdad y pobreza. Eso no tiene madre.

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J. Enrique Olivera Arce

¡Que bonito es Veracruz! ¡Y falta lo mejor!

Lo que tenía que pasar, pasó. Héctor Yunes Landa se juega su última carta en rebeldía ante el Tribunal Federal Electoral. ¿Y ahora qué? Se preguntan sus miles de seguidores en territorio veracruzano, tras considerar que hasta aquí llega la aventura del diputado local con licencia en su pretensión de ser el abanderado del PRI en la justa electoral por la gubernatura.

La moneda está en el aire y son pocos los que aún confían en que Yunes Landa pudiera por un golpe de suerte alcanzar ansiada pre candidatura, tras la advertencia del legislador de que no renunciará a su partido, dejando a sus leales en libertad de optar por el camino que mejor convenga a sus intereses políticos. ¿Cuáles intereses? ¿Sumarse a la cargada en apoyo de Duarte de Ochoa, virtual candidato? ¿Sumarse a los seguidores del neopanista Miguel Ángel Yunes Linares? ¿Incorporarse a las filas de la alianza de nunca jamás, compartiendo nuevas esperanzas en un proyecto que parece haber nacido para perder con un Dante Delgado Rannauro que no da color?

Vaya dilema para un ejército de más de 100 mil priístas que aseguran por la  vida de su madre que sus firmas, ahora desechadas por la Comisión de Asuntos Internos del PRI estatal, son auténticas.  Si bien hoy se sienten colgados de la brocha, confundidos y lastimados, lo que les mantiene con la frente en alto es saber que actuaron de buena fe, que no se les puede tachar de traidores y que le apostaron a un hombre íntegro, valiente, que no claudicó ante la incomprensión de correligionarios y amigos, ni las amenazas ni mucho menos con los intentos de soborno bajo el agua. Como el “implanchable”, le califico destacado analista político.

La carne es débil. Algunos, los más viejos quizá, seguirán siendo leales a la camiseta, por convicción, por inercia o por comodidad. Sin embargo, nadie sabe ni nadie está en capacidad de prever cuantos de ese ejército de desencantados formado en “Alianza Generacional”, negarán su voto al candidato oficialista. Mal cálculo de la cúpula priísta en la entidad en su afán de ungir al delfín, cerrándole la puerta en sus narices a Yunes Landa porque así lo decidió “quien manda en Veracruz”.

No hay fijón, dicen los fieles de la ola roja; La aventura de Héctor así como empezó, terminó, sin que su actitud en rebeldía mellara la fuerza y unidad del partido. “Las firmas auténticas recabadas por “Alianza Generacional”, son mínimas y quienes las suscribieran no tienen ningún peso”. Dando por cerrado el expediente. ¿Será esto cierto? O la borrachera de un sobredimensionado inicio de pre campaña, derroche de recursos públicos incluido, de un Javier Duarte de Ochoa que ufano acepta cabalgar a nancas en el “caballo del hacendado”, nubla la visión de quienes minimizando y desdeñando el peso electoral de “Alianza Generacional”, olvidan que en el 2004 el Maestro Fidel Herrera Beltrán obtuvo del TRIFE la victoria con una diferencia de apenas 26 mil votos sobre su más cercano oponente.

Y mientras esto sucede en los patios del PRI, en los que por cierto se rumora la pronta salida de Jorge Carballo, presidente del CDE, ante los apremios de una presunta investigación de su persona por parte de la PGR, el malestar crece entre los xalapeños ante una andanada más de los desclasados desnudos de Cesar del Angel, que exigen y esperan pronta respuesta del gobierno del estado a su propuesta de hurgar en el pasado y aplicar el peso de la ley al virtual candidato del PAN a la gubernatura. Turbio inicio del proceso electoral, ahora amenizado con la ingrata música de viento del Registro Nacional de Electores, que investiga la existencia en el padrón de cuando menos 50 mil “turistas” dispuestos a vender su voto al mejor postor.

¡Que bonito es Veracruz! ¡Y falta lo mejor!

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J. Enrique Olivera Arce

La evidente debilidad del proyecto del PRI en Veracruz con vías a la sucesión del Maestro Fidel Herrera Beltrán, se refleja nítidamente en las actitudes paranoicas que se asumen frente al adversario político potencialmente más competitivo de la contienda. El miedo exacerbado se impone por sobre la objetividad en el análisis e interpretación de los diversos escenarios que conforman la vida política de México y de la entidad; la percepción de un panismo que se derrota a sí mismo en todo el país no se considera y, antes al contrario, se asume que el enemigo personal de Herrera Beltrán y adversario panista de Javier Duarte de Ochoa en la búsqueda de la gubernatura, cuenta con más fortalezas que debilidades, contemplándosele como el enorme reto a vencer.

En este marco, priístas de todos tamaños, unos muy cercanos al ejercicio del poder público en la entidad, no tienen otro tema que no sea la amenaza que representa Miguel Ángel Yunes Linares para el éxito del proyecto de Javier Duarte y la continuidad de la “fidelidad”. Bien sea sobredimensionando sus oscuros antecedentes ó minimizando su capacidad como operador político y su amplia red de apoyadores, entre los que paradójicamente se incluyen a no pocos priístas de la vieja guardia. Insistiéndose en que un perdedor consuetudinario como el ex director del ISSSTE se enfrenta a un gobernador que nunca ha perdido una elección. Olvidándose que el candidato que la ciudadanía debería contemplar como opción para la elección del 4 de julio, es Duarte de Ochoa y no Fidel Herrera Beltrán.

Y siguen las paradojas con las que se destaca la prevalencia del miedo y se pierde la objetividad:

“Fidel Herrera Beltrán es el primer gobernador que en muchos años llega al final de su mandato sin haber perdido un ápice de poder”. Esto nadie lo pone en duda, ¿luego a que se le teme?

“Fidel Herrera Beltrán con su gran capacidad de trabajo, cercanía con la gente e inigualable promotor de la inversión y el empleo, cuenta con la aceptación de cuando menos el 90 por ciento de aceptación entre sus gobernados”. Podría aceptarse sin conceder tal aseveración en un juicio objetivo, sin embargo para el priísmo no cabe la menor duda, ¿luego a que se le teme?

“Fidel Herrera Beltrán es el mejor de todos los gobernadores del país, contando con el reconocimiento nacional e internacional por su visión de Estado, finanzas públicas sanas, políticas públicas exitosas y un sustentado potencial  para aspirar a la candidatura de su partido a la presidencia de la República en el 2012”. Si nos atenemos a la versión mediática sobre el tema, para la ciudadanía no existe ningún elemento en que sustentar lo contrario, ¿luego a que se le teme?

“El Proyecto de Javier Duarte de Ochoa, bajo la tutela del gobernador, marcha sobre caballo de hacienda por lo que ya se le puede considerar como el virtual gobernador de Veracruz”. Lo afirmamos hace más de un mes, el joven diputado federal con licencia “será candidato único porque así lo decidió tiempo atrás la corriente de la fidelidad”. Y así se dieron las cosas, luego entonces que necesidad había de darle la espalda a las formas, exhibiendo el talante antidemocrático de la burocracia partidista al servicio de Fidel Herrera Beltrán, cerrándole las puertas a las aspiraciones de Héctor Yunes Landa y poniendo en riesgo la unidad del priísmo en Veracruz. ¿Miedo a que el diputado local con licencia pudiera desbancar a Duarte en la contienda interna?

Ahora es el propio Maestro Herrera Beltrán quien pone en duda la bondad de su proyecto transexenal, observando moros con tranchete a diestra y siniestra que  pudieran arrebatarle el triunfo en la elección de gobernador. Ya no sólo arremete contra el gobierno federal en abstracto y sus delegados en la entidad. También personaliza sus constantes señalamientos a Felipe Calderón Hinojosa, por haberle impuesto al PAN un candidato “antipopular” en Veracruz, sin parar mientes en que el michoacano, nos guste o no nos guste, lo aceptemos de buen grado o como un “espurio” impuesto por el PRIAN, es presidente de la República, Jefe del Estado Mexicano y salvaguarda constitucional de las instituciones. ¿Qué necesidad?, si como es del dominio público el gobernador impulsó y respalda a Javier Duarte de Ochoa, considerándolo capaz de derrotar a sus adversarios políticos así sea en una justa por principio asimétrica?

Y por si fuera poco, ahora, presumiblemente sin elementos contundentes para respaldar una acusación de tal magnitud, arremete contra el Ejército Mexicano, advirtiendo que éste podría ser utilizado con fines partidarios por la presidencia de la República, como si nuestras fuerzas armadas fueran proclives a actuar como los clásicos “mapaches” del priísmo.

Reitero: ¿Qué necesidad que no sea aquella que provoca un alto grado de paranoia ante la sola y lejana posibilidad de que el proyecto del PRI para la sucesión pudiera fracasar frente al PAN y su “aborrecible” abanderado?

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J. Enrique Olivera Arce

Posible fractura del PRI en Veracruz

Como se había anticipado, el órgano de Procesos Internos del Comité estatal del PRI ayer jueves a la media noche le negó el registro a Héctor Yunes Landa como precandidato a la gubernatura de Veracruz. “Luego del cotejo de la Comisión de las 105 mil 317 firmas de un millón 99 mil afiliados del Estado, presentadas por Yunes Landa, se determinó que sólo 20 mil ciudadanos son militantes priistas, el resto más de 70 mil, no lo eran”. Esta decisión, y la aprobación del registro de Javier Duarte de Ochoa, dejan a un solo precandidato a la gubernatura.

Como reguero de pólvora corrió la noticia por todo Veracruz, a la que se agregaran comentarios en pro y en contra de la decisión del Comité Directivo Estatal del PRI. Los seguidores de Yunes Landa coinciden en señalar que se cumplió lo que ya todos esperaban pues la principal trampa en contra del legislador local con licencia es que el cotejo de las firmas de apoyo recabadas tuvo lugar con un padrón de militantes y simpatizantes inexistente. “No existe padrón alguno contra el cual cotejar”, afirman.

La mañana de hoy Héctor Yunes Landa fijará públicamente su postura, previéndose que impugnará ante el Tribunal Electoral Federal la decisión de la Comisión de Procesos Internos de su partido.

Javier Duarte de Ochoa, iniciará campaña en Nopaltepec, congregación en la que naciera Fidel Herrera Beltrán, a la que el ahora virtual “candidato único” llamó “cuna de la fidelidad”.

Con el rechazo al registro de Yunes Landa, la división al interior del priísmo veracruzano se da como un hecho. Sin embargo el ex coordinador de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local advirtió previamente a sus seguidores que quedarían en libertad de tomar el camino que mejor conviniera a sus intereses políticos.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A primeras horas de mañana viernes la opinión pública sabrá si la “crónica de un registro negado” a que hiciera alusión Héctor Yunes Landa en pasado miércoles, se concretó o sólo quedo en una sospecha fundada del legislador priísta local con licencia y aspirante a candidato de su partido a la gubernatura de Veracruz. Oficialmente en rueda de prensa a las nueve de la mañana, personalmente  Yunes Landa informará sobre la determinación tomada por la Comisión de Procesos Internos del CDE del PRI en torno a la aceptación o negación de su registro como pre candidato, así como la postura que asumirá en uno u otro caso, habiendo adelantado que de serle negada su participación en el proceso de selección interna de candidato a la gubernatura, impugnará la decisión ante los órganos internos del partido y, de ser necesario, recurrirá a tribunales.

Por lo pronto, la quijotesca actitud de rebeldía asumida por Héctor Yunes Landa, así como la prolongación en la toma de la decisión a adoptar por la Comisión de Procesos internos del Comité Directivo Estatal del PRI, mantiene en ascuas tanto al priísmo veracruzano como a las fuerzas políticas opositoras para las que cualquier decisión que se tome en torno al registro de la precandidatura del diputado local con licencia, incidirá en el curso del proceso de sucesión de Fidel Herrera Beltrán.

Para los primeros, lo deseable es que haya un pre candidato único, encarnado en la figura de Javier Duarte de Ochoa, que asegure la unidad del partido. Aspiración hasta cierto punto ingenua toda vez que independientemente de la decisión que se dicte desde palacio de gobierno, el proceso de división interna es ya un hecho objetivo, sólo modificable si Héctor Yunes Landa decidiera claudicar en su lucha y declinara a favor del favorito del gobernador.

Por cuanto a las fuerzas opositoras, estas esperan una decisión en contra de Yunes Landa por dos motivos: Una, se confirmaría ante la opinión pública el talante antidemocrático de Herrera Beltrán y del PRI en la entidad y, dos, el candidato priísta a enfrentar en la justa electoral sería el menos idoneo para soportar la cargada de Miguel Ángel Yunes Linares y Dante Delgado Rannauro, a más de que éste tendría que sacar adelante una campaña con el priísmo dividido.

Así las cosas, no queda de otra que esperar el dictamen a emitir por la Comisión de Procesos Internos, partiendo siempre de la base de que de resultar positivo para Yunes Landa, éste únicamente prolongaría una aventura que culminaría en su momento con la votación en el seno de la Asamblea de Delegados, que de antemano se sabe será a favor del delfín Javier Duarte de Ochoa porque así lo quiere el gobernador.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Entre las tareas asignadas por los presuntos operadores políticos del “Fidelato” a los seudo dirigentes del partido del sol azteca en Veracruz, es más que evidente: la de confundir a la militancia de centro izquierda, evitando con ello se concrete la alianza del PRD con el PT y Convergencia rumbo a la elección de gobernador, diputados locales y alcaldes.

“Están hechos bola”, se comenta en diversos medios de comunicación al escucharse las declaraciones públicas de personajes muy menores que ostentándose como titulares de la dirigencia del instituto político, lo mismo consideran que está abierta la posibilidad de una coalición con el PAN que con el PRI, que afirman que la alianza podría tener como abanderado en la búsqueda de la gubernatura a un Gerardo Buganza, al senador Arturo Herviz e incluso al actual secretario de educación, Víctor Arredondo Álvarez o Raúl Arias Lovillo, rector de la U.V.

Cualquiera, menos Dante Delgado Rannauro, afirmara Juan Carlos Mezhua Campos, el mismo que hoy arremete contra la dirigencia nacional de su partido por haber desconocido esta el resultado de la elección interna del perredismo en Veracruz.

Desde mi personal punto de vista no están “hechos bolas”. Siguen el libreto al pié de la letra, que para eso fueron cooptados en su oportunidad. Su tarea frente al proceso electoral en curso es confundir tanto a sus bases hoy dispersas, como a la militancia de Convergencia y el PT, con la clara intención de estorbar y sabotear la conformación y consolidación de la alianza de centro izquierda en Veracruz, porque así conviene a la corriente “Fidelidad” del priísmo veracruzano.

Sin embargo, tales personajes, muy menores, insisto, carentes de autoridad moral y política, si bien en su momento tuvieron relativo éxito prestándose al cochinero que diera al traste con la vida interna del PRD en  la entidad, en las actuales circunstancias están muy lejos de lograr su objetivo. Hablan por cuenta propia, cada uno por su lado, pero de ninguna manera constituyen la voz autorizada de los varios miles de perredistas que a lo largo y ancho de Veracruz están a favor de la alianza de centro izquierda y que de ninguna manera estarían de acuerdo con aliarse al PAN o al PRI, partidos a los que vienen combatiendo desde diversas trincheras desde que se concretara el fraude electoral del 2006.

En términos de sufragios a emitir el próximo 4 de julio, la lógica indica que la alianza de Convergencia-PT y PRD, tendría que ir con Dante Delgado Rannauro como abanderado. No tanto por la decisión cupular de los partidos políticos involucrados o su estructura electoral, endeble y dañada tras reiterados cochineros en el seno del PRD y la aparatosa derrota de Convergencia en la elección federal del 2009, sino por la convicción de las fuerzas de centro izquierda en la entidad que considerando al senador con licencia como el mejor posicionado, en el confiarían para intentar el difícil reto de retomar la experiencia electoral del 2006 y buscar la gubernatura por la vía de un amplio frente popular.

El reto es mayor al tener que participar en una elección de Estado, sin árbitro a la vista, en la que tanto el gobierno federal como el estatal pondrán todo el peso en el plato de la balanza para sacar adelante a sus candidatos designados. En los círculos políticos de Veracruz se afirma que dinero mata capital político, la guerra sucia que enturbia al proceso electoral lo confirma, y a ello debe enfrentarse la alianza de centro izquierda.

En un comentario anterior señalaba que la alianza coyuntural partidista, para prosperar en el proceso electoral en marcha, tiene que sustentarse en una más amplia, incluyente y duradera con la sociedad civil. A esto último le apuesta Dante Delgado Rannauro, cuando afirma que las fuerzas de centro izquierda en la entidad rebasan a una partidocracia anquilosada, sometida a intereses personales y de grupo.

Si la alianza partidista lo entiende así, vinculándose al movimiento social que encabeza Andrés Manuel López Obrador, con presencia en todos los municipios veracruzanos, a la clase media empobrecida, a los campesinos ahora excluidos, a los indígenas,  llamando a la conformación de un amplio frente popular en torno a un programa mínimo que reivindique demandas comunes, podría revertirse la negativa experiencia electoral del 2007 y 2009 y retomar el camino del 2006. Para ello tanto en Convergencia como en el PT y el PRD debería existir un mínimo de humildad y de congruencia para aceptar la fragilidad de sus actuales estructuras, la carencia de liderazgos regionales, y ceder la iniciativa al movimiento social. De lo contrario, en el actual contexto de guerra sucia y dispendio de recursos públicos con fines electorales, las dispersas fuerzas de centro izquierda quedarán atrapadas entre el PRI y el PAN y sin más expectativa que rumiar una vez más la derrota.

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