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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De acuerdo con las reglas del juego impuestas por la partidocracia, en materia electoral palo dado ni dios lo quita. Enrique Peña Nieto es presidente y no hay vuelta de hoja, por más que se compruebe a toro pasado que para asumirse triunfador de la elección presidencial del 2012, incurriera en falta al excederse en 12 veces el gasto de campaña autorizado. Con el estoque adentro sólo queda la satisfacción de que, en su oportunidad ante lo evidente una mayoría contestataria pusiera el grito en el cielo dándose por robada frente al fraude percibido.

Así que ni llorar es bueno. Sólo queda ante “el fraude”, ahora comprobado, del entonces candidato del PRI a la presidencia de la república, reconocer que de acuerdo a las reglas del juego vigentes su mandato es legal; pero no por ello es legítimo y, por tanto, obligado está el Sr. Peña a ganarse la confianza ciudadana con un buen desempeño.

Lo que obviamente no está haciendo al obtener en el corto tiempo de su gestión más rechazo que aceptación al imponer reformas legislativas presuntamente estructurales que, a más de impopulares, no están incidiendo positivamente en mejorías tanto en el orden económico como en un deteriorado tejido social dominado por la desigualdad, pobreza, inseguridad, corrupción y barruntos de gobernanza fallida.

Peor aún, la ilegitimidad de su mandato polariza a los mexicanos;  dividiéndoles más que acercarlos a un principio de unidad y consenso en torno a instituciones republicanas y políticas públicas, con el propósito de  impulsar crecimiento y desarrollo para salir del bache del subdesarrollo. En este escenario, las reformas aprobadas no aterrizan, perdiéndose oportunidad e ímpetus iniciales ahora reducidos a manido discurso reiterativo y ruido mediático que aleja más que acercar a la ciudadanía.

El lastre del subdesarrollo.

Tras cada traspiés legislativo y reforma planteada y aprobada, surge la necesidad de muchas más que den viabilidad a las primeras, mientras el país entero espera resultados que ni por asomo llegan.  Si bien no se le puede ni debe regatear sus hasta ahora exitosos logros en el combate a los varones de la delincuencia, éstos no son suficientes para tranquilizar el ánimo de la ciudadanía; descontento y hartazgo ya pesan más que los aún efímeros  resultados cortoplacistas del Sr. Peña.

El histórico rezago estructural se impone al ambicioso proyecto de modernización y consolidación neoliberal del mandato de un Peña Nieto  enfrentado  -parafraseando  a Vicente Fox-, hoy, hoy a la amarga realidad de patos por doquier disparándoles a las escopetas. El libre mercado como paradigma de su gobierno, no resuelve por sí lo que el lastre del subdesarrollo dependiente construye en el día a día de la pobreza y desigualdad, antes al contrario, lo agudiza.  A mayor valor de la riqueza producida, mayor en México es su concentración en pocas manos,  fórmula que traduciéndose en una  también mayor indefensión económica y social de un pueblo postrado y expoliado, hace nugatorias las reformas presuntamente estructurales por muy ambiciosas que estas sean.

Estado de derecho.

Para fortuna del PRI y sus micro satélites, la oposición perdida en sus propias contradicciones internas, dividida y confrontada en torno a las rebanadas del pastel que las reglas del juego le asignan, carece de fuerza, voluntad y autoridad moral y política para afrontar con energía lo que, en otros países medianamente civilizados sería motivo para desconocer el mandato presidencial. El excederse  en más de cuatro mil millones de pesos en gastos de campaña, además de ruin y escandaloso,  rompe con los principios de equidad,  legalidad y certeza de una elección presuntamente democrática. Con ello, el Estado de derecho se vulnera y hace de la impunidad regla de oro para un país sin ley.

Pero estamos en México. La ley es tan elástica como el titular del poder ejecutivo federal quiera y convenga. A estas alturas, Peña Nieto con el sartén por el mango, hace lo propio. Como también está en sus manos, sin oposición al frente, el ofertar a México en el tianguis internacional del capital. Está en su derecho, visto esto desde la óptica de las reglas del juego político de quienes son los dueños de las canicas.  Más no siendo legítimo, debe aceptarse que en la pseudo democracia representativa ante mirones de palo audacia es el juego  y al que no le guste es, en lenguaje coloquial, “su pedo”.

Y sobre estos últimos, que no son precisamente uno ni dos, vale la pena preguntarse si reconociendo la legalidad del mandato del Sr. Peña, pero convencidos de que carece del mínimo de legitimidad, estarían dispuestos a aceptar sumarse a un cuestionado liderazgo que más que pedir, exige e impone el peso de la autoridad para obtener magros consensos y unidad en torno a un proyecto económico y social del que se derivan reformas legislativas y políticas públicas contrarias al interés nacional y al espíritu del pacto social que el Estado mexicano se ha dado.

A toda acción corresponde una reacción.

Y en este marco, cabe preguntarse también cuál será la respuesta de una indignada, frustrada y lastimada ciudadanía  frente a las urnas en las próximas contiendas electorales,  a sabiendas del  carácter fraudulento y antidemocrático de éstas. Mi opinión es que seguramente no será favorable ni al PRI ni a sus candidatos, juzgados ya desde ahora como delincuentes electorales. Pero tampoco favorable al PAN o al PRD que cogobiernan, si es que tiene validez alguna aquella conseja popular que nos dice que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Desde ya la balanza se inclina a favor de la abstención y el voto en blanco.

Salvo, claro está, que nuevamente nos falle la memoria. Estamos en México y esto suele suceder para nuestro infortunio como país,  con harta frecuencia.

Hojas que se lleva el viento.

Si algo caracteriza al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa es su proclividad a ser políticamente inoportuno. Con la filtración de la información al diario local de mayor circulación en la capital veracruzana sobre el cese de dos connotados funcionarios públicos de primer nivel -por cierto muy cercanos anímicamente al ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y públicamente señalados por su ostentoso enriquecimiento-, el Dr. Duarte le gano la de ocho a Peña Nieto y su celebración del 78 Aniversario de la Expropiación Petrolera. Fue mayor el interés que despertara en la opinión pública veracruzana el “manotazo” que todo lo que tenía que decir el Sr. Peña en Cosoleacaque.

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El alcalde de la capital veracruzana está invitando a la ciudadanía a participar en los foros previos a la elaboración y, en su caso, aprobación del Plan Municipal de Desarrollo. Lo que en principio suena bien, abonando a las buenas intenciones del joven Américo Zúñiga, sin embargo surgen de inmediato dudas: ¿La invitación va acompañada del diagnóstico sobre la situación que guarda el Municipio de Xalapa, que a estas alturas ya debe estar sobre el escritorio del munícipe? ¿Con cuanto contante y sonante contaría el Ayuntamiento para financiar un plan de cuatro años? Estas y otras más que surgen cuando se habla de un ambicioso plan en el que deben considerarse el qué, por qué, para qué, cómo, quién, en que tiempo  y con cuánto.

Sin un marco de referencia que centre participación y debate, una vez más se estaría bordando en el vacío y tapándole el ojo al macho con una manifestación más de simulación. Tenemos no una Xalapa, sino cuatro, con necesidades reales y sentidas de primer orden  cuya prioridad es limpiar el cochinero existente antes que hablar de grandes y ambiciosos proyectos. ¿A qué orden de prioridades deben atender entonces los participantes en el foro?, partiendo del supuesto de que hay más deudas que dinero líquido en las arcas públicas municipales. ¿Lo explicitó el alcalde xalapeño al invitar a participar?

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Peña Nieto no es monedita de oro, como se pudo observar en los resultados de la elección presidencial del 2012. Sin embargo, habiendo iniciado su mandato con un afán renovador que por principio de cuentas apuntaba a un combate real a la corrupción,  se ganó el beneficio de la duda, sobre todo, en amplios sectores de clase media impactados por la defenestración y encarcelamiento de “la maestra”, Elba Esther Gordillo.

Hoy día las cosas son diferentes, el presidente Peña acusa un notable descenso en popularidad, el beneficio de la duda se ha perdido y sus reformas presuntamente estructurales, como el mismo afirma, encuentran resistencia y rechazo en amplios sectores de la población.

Entre errores propios del “aprendizaje” de inicio de sexenio, arrastre no previsto de inercias nocivas de usos y costumbres políticas, y un entorno internacional negativo, la falta de claridad de rumbo y destino propició un sub ejercicio presupuestal a lo largo de 9 meses del orden de 28 mil millones de pesos,  que impactó en la vida económica de las entidades federativas y, por ende, en el conjunto de la economía nacional, generándose un clima de estancamiento y desaceleración cercano a la recesión que ya impacta, a su vez, en la economía familiar.

Caldo de cultivo para el descontento y protesta ciudadana, que enmarca el rechazo a las reformas laboral, de comunicaciones, educativa y fiscal propuestas por el titular del ejecutivo federal.’ Así como el estira y afloja en el Congreso de la Unión por una reforma electoral que pretende modificar sin consenso,  reglas del juego  para la partidocracia.

Esto como prolegómeno a la “madre de todas las batallas”, la reforma energética, que en sus propósitos y alcances no del todo explicitados,  más que sumar divide lo mismo a las fuerzas político-electorales, que a las élites empresariales, academia y a una escéptica opinión pública poco informada pero perspicaz en sus percepciones.

Ante la proximidad del Primer Informe de Gobierno del Sr. Peña, las cosas no le pintan como este deseara y, en su frustración e impotencia, se obliga a sí mismo a imponer más que a convencer, mostrándose proclive a un autoritarismo que, de entrada, genera más rechazo y resistencia social a leyes y políticas públicas reformistas que se derivan de modificaciones constitucionales que viene aprobando un Congreso  pusilánime, sometido tanto al poder ejecutivo como a intereses coyunturales partidistas.

En este escenario de deterioro económico con pinceladas de inseguridad e ingobernabilidad en diversas regiones del país, el presidente Peña anuncia una más de sus reformas en cascada, la del sector agropecuario, sin tener claro que con la continuidad de la contrarreforma salinista en el campo, se mete en camisa de once varas.

Si bien México está ávido de incrementos substanciales en productividad y rentabilidad de la fábrica nacional para hacerle frente al mercado mundial en condiciones de los mínimos de competitividad que este exige, no se puede aplicar tabla rasa en aplicación de políticas públicas neoliberales en un sector en el que la desigualdad social, económica, tecnológica e incluso orográfica, climática y ecológica, es la constante.

El afirmar que se buscaría pasar de los subsidios a los incentivos productivos, buscando poner al día las normas y reglamentos del sector para incentivar las inversiones, combatir la pobreza, generar más empleos y elevar su productividad, como lo comentara el Sr. Peña con diputados de su partido, sin tener a mano un diagnóstico socio-histórico de la conformación estructural del campo mexicano, es a mi juicio un paso al vacío.

A lo largo de más de 70 años el  PRI-gobierno, en congruencia con su traición a los postulados de la Revolución Mexicana, con una Reforma Agraria más ambiciosa en el papel que en los hechos, lo intentó todo, valiéndose de diversas fórmulas, unas extralógicas y otras de manufactura nacional, contando con lo mejor del pensamiento agrario que, teórica y pragmáticamente estuviera a disposición del régimen. El PRI topó con pared al igual que en su momento, con la alternancia aconteciera con el PAN en el poder.

La contrarreforma salinista  continuada con Zedillo, lo único que logró fue profundizar las contradicciones propias del sector, agudizándose desigualdad, pobreza y abandono de la producción en el campo mexicano.

De que la estrategia asistencialista que substituyera al paternalismo populista, con fines más electoreros que de racionalidad productiva, ha sido un fracaso, no hay duda. La fórmula no funcionó, salvo para incrementar corrupción. Debe por tanto someterse a una revisión estricta para actuar en consecuencia. Se requiere una reforma sí, pero de fondo, que incida a profundidad en la estructura agraria y productiva del campo mexicano  pero, por favor, sin pensar en Monsanto, sus semillas transgénicas y su control de la producción y del mercado, como beneficiario directo.

Y este nuevo capítulo de una reforma agraria inacabada, traicionada y vuelta a traicionar por la revolución hecha gobierno, considero no puede ser otro que aquel que surja tanto de un diagnóstico preciso, regional, micro regional y por cuencas hidrológicas de la realidad del campo mexicano, pero sobre todo, de un nuevo pacto social incluyente en el medio rural, que con visión de largo aliento   y voluntad política, convenga en que no es ya posible que el campo mexicano continúe transfiriendo capital neto vía políticas de precios de alimentos y materias primas, al hoy magro desarrollo nacional.

Si profesores, sindicatos, pequeños, medianos y grandes empresarios, están brincando de la sartén al comal con lo que ya se aprobara en materia de reformas presuntamente estructurales, no quiero imaginarme lo que sucedería, no estando el horno para bollos, si a continuación de la reforma energética, diputados y senadores le entraran a una reforma agropecuaria como la que pretende el Sr. Peña. Este debe pensarlo dos veces antes de que se le incendie la pradera en su afán modernizador y transformador, que no es otro que darle oxígeno a un neoliberalismo trasnochado cuyo fracaso histórico transita a lo largo y ancho de los llamados países del primer mundo.

Hojas que se lleva el viento

El gobernador veracruzano les modificó la plana a sus críticos. Personalmente el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, ante la cúpula de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), aclaró que las 600 empresas de nueva creación en el trienio en curso, no son MIPYMES, sino grandes empresas aportadoras de multimillonarias inversiones en dólares y generadoras de más de 200 mil nuevos empleos. Las MIPYMES ordinarias de nueva creación, para ser precisos mencionó, ascienden a 8,400.

Como en su momento Fidel Herrera respondiera a la crítica por sus presuntos logros en materia de construcción de un titipuchal de puentes, si no las han visto, búsquenlas, que 9,000 empresas de nueva creación no se pueden esconder bajo la alfombra.- Xalapa, Ver., noviembre 13 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Lo deseable y socialmente sano es que se le de vuelta a la hoja a todo lo concerniente a la elección del domingo 7 en Veracruz. El PRI obtuvo su triunfo pírrico e ilegítimo y así lo registra la ciudadanía. Para el Sr. Duarte de Ochoa,  a decir de sus panegiristas, pavimentó exitosamente el camino de su sucesión conservando aplastante mayoría en el Congreso; para el presidente nacional del tricolor ganó el nuevo PRI, en tanto que para Erick Lagos, dirigente estatal, el abstencionismo no fue tal y su partido gobernará a más del 70 por ciento de los veracruzanos.

Seguirle dando vueltas a la noria es tan inútil como innecesario, palo dado ni Dios lo quita y a otra cosa mariposa, que lo que sigue es ni más ni menos, no la imposición de rector de la Universidad Veracruzana, asunto ya cocinado en la tremenda corte, sino la sucesión del gobernador de Veracruz cuyo proceso ya está, para variar, en plena marcha.

Sin embargo vale la pena detenerse en el por qué del abstencionismo, que si fue tal y de tal magnitud en las 14 entidades federativas en las que se convocara a elecciones locales que se hizo sentir cimbrando a la partiocracia, no tanto por curiosidad sociológica sino por lo que el fenómeno representa para la vida política del país como señal de alerta sobre lo que le espera a la clase gobernante de no poner sus barbas en remojo.

A lo largo de los últimos días se ha especulado mucho al respecto. Mucha tinta ha corrido calificándolo desde manifestación antisocial de apatía, abulia ó limitada inteligencia de los electores, hasta una actitud política de rechazo de una sociedad dominada por el hartazgo. Ni blanco ni negro, como en la viña del señor, hay de todo y los medios tonos también están presentes.

Pero a quien estas líneas escribe, no deja de llamar la atención la corta memoria de políticos, analistas, comentaristas y, con mayor razón de texto servidores orgánicos. A un año de distancia,  parece haber quedado en el olvido que más de 16 millones de electores inclinaron la preferencia de su voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, postulado a la presidencia de la República por el Movimiento Progresista.

Mexicanos que frente a un descarado agandalle de un PRI tutelado por los poderes fácticos internos y externos, sintiéndose victimados y frustrados percibieran a la elección presidencial como un fraude electoral más en la larga lista de agravios a la soberanía popular.

Frustración y encono que se queda en el subconsciente de quien se sintiéndose engañado y burlado, cerradas las puertas para expresarlo con relativo éxito, espera una mejor ocasión para  venganza, desquite y castigo. Que mejor que canalizar su frustración en abierto rechazo al juego electoral y sus reglas impuestas.

¿Cuántos mexicanos que le dieran la espalda a las urnas, son parte de esos 16 millones que dieran su voto a López Obrador en 2012?

No se sabe, pero si de algo estoy seguro, es que sin haber participado oficialmente en la elección, Morena jugó a su modo y bajo sus propias reglas, haciendo sentir el polvo de aquellos lodos de los comicios fallidos del 2012.

La memoria colectiva en el imaginario popular, suele imponerse por sobre la memoria corta de los burladores, resultando estos  burlados por las clases subordinadas, como está escrito en la historia de los pueblos. Con mayor razón en la historia no escrita, la que cotidianamente construyen con sus pequeñas vivencias  individuales, de grupo o de movimientos sociales las masas oprimidas.

Vivencias que no se olvidan, que marcan para siempre a los individuos y a los pueblos y que, en momentos álgidos de la sociedad, saltan a la palestra, como bien puede ser el asumir una actitud de rechazo a una elección con la que se confirma el carácter dominante de la clase gobernante.

El rechazo casi unánime a las llamadas reformas estructurales, surgidas de la cúpula del poder formal, es parte de de esta actitud asumida. Si el poder no escucha, no ve, no siente, la memoria colectiva invierte la tortilla haciéndose presente.

Ni López Obrador ni Morena son entidades muertas. El liderazgo del tabasqueño no está apagado como muchos consideran, el Movimiento de Regeneración Nacional está vivo y no dudo que en la memoria colectiva se aloja.

Bien se puede dar dos pasos atrás para avanzar uno con solidez. Seguramente Morena ya sin impedimento legal alguno vendrá por lo suyo en los próximos comicios. Ya veremos como pinta el abstencionismo que ahora cómodamente se ignora y niega. El tiempo lo dirá.- Cd. Caucel, Yuc., 17 de julio de 2013

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Puso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Las tardes nubosas y frías que un día si y otro también con que nos castiga el cambio climático, traen a mi memoria otras, igual de frías y con intenso chipi chipi en Santa Rosa, hoy Cd. Mendoza, Veracruz, en las que acurrucados en torno a mi abuela paterna escuchábamos de ella un sin fin de anécdotas sobre sus vivencias al lado de mi abuelo, Miguel C. Olivera, en aquellos agitados tiempos de la lucha proletaria previa a la Revolución Mexicana.

Miguel-C-Olivera, Abuelo paterno de J. Enrique Olivera Arce

Miguel C. Olivera

Nunca flaqueó en los valores éticos y morales en que sustentara su vida. Manteniendo una sana distancia entre las relaciones familiares y su quehacer público, supo ganarse el reconocimiento y aprecio de sus compañeros de trabajo y de lucha, así como un lugar  en el Gran Círculo de Obreros Libres de la región de Orizaba, del cual fue uno de sus co fundadores, nos decía al mismo tiempo que Doña Tirsa, que así se llamaba la abuela, efatizaba: Su vida debe ser ejemplo a seguir por ustedes.

Pasado el tiempo el puñado de hermanos y primos que en nuestra niñez nos deleitáramos con la charla de la abuela, no echó en saco roto las lecciones de vida recibidas. Cada uno tomó su propio camino, formó una familia y se desempeñó en las más diversas actividades, procurando siempre honrar el recuerdo del abuelo y el pródigo amor de quien fuera su esposa, compañera y amiga. La honestidad como principio vital y la solidaridad, respeto y amor para con el otro como norma de convivencia familiar y social, nos marco indeleblemente en nuestro paso temporal por esta tierra que nos ha cobijado.

Mi hermano y la mayoría de los primos se nos adelantaron en el camino, ya les hacen compañía a nuestros entrañables abuelos. Para sus hijos y los hijos de quienes aún estamos aquí, escribo estas líneas, deseando tomen para sí y sus descendientes el legado del abuelo paterno, Miguel C. Olivera, honrándolo en estos días aciagos con una vida plena en la que la honestidad, congruencia y amor al prójimo, sea el faro cuya luz ilumine camino y derrotero. Esto como un modesto presente en el día de la amistad. Que así sea.

Hojas que se lleva el viento

Un grupo de destacados ciudadanos ha recurrido al Poder Judicial en solicitud de amparo en contra del Poder Legislativo Federal, inconformándose por la disposición del Congreso de la Unión de eximir a gobernadores y alcaldes del pago a la Secretaría de Hacienda de los adeudos contraídos con la federación, al no enterar los impuestos retenidos a servidores públicos de los órdenes de gobierno citados. La argumentación del grupo, en el que figuran destacados intelectuales, es simple: o todos coludos o todos rabones. No se puede ni debe perdonar a Gobernadores y alcaldes que abusando de su autoridad incurrieran en un delito grave, cuando por los mismos hechos reclamados un particular que no entere impuestos retenidos a sus trabajadores se hace acreedor a pisar la cárcel. David contra Sansón, asimétrica batalla de los ciudadanos contra un Poder Federal, que otro, el Judicial, pondrá seguramente en la congeladora, bajo el supuesto de que dar la razón al pueblo atentaría contra la gobernabilidad. Democracia y división de poderes, entelequia en el país de la simulación, la corrupción, el abuso de autoridad y la rampante impunidad de quienes dicen gobernar para todos.

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Otro desigual combate legal es el de la dirigencia del  PRD en Veracruz en contra del Tribunal Electoral del Poder Judicial, que a instancias del Poder Ejecutivo de la entidad, mañosamente teje los hilos para echar por tierra la alianza integrada por el PAN y el Partido de la Revolución Democrática. No cabe la menor duda de que frente a la ley del embudo y contra los Poderes institucionales,  los mexicanos estamos en una total indefensión. Y luego, desgarrándose las vestiduras, nuestra clase política no entiende, condenándole, que los ciudadanos busquen “hacerse justicia por propia mano”.

O todos coludos o todos rabones frente a la ley, clamor de la ciudadanía que nadie escucha.

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Como primer priísta de Veracruz el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa se pronunció en seno de la Asociación Política priísta “Alianza Generacional”, que preside el senador Héctor Yunes landa, como “garante” del proceso electoral en el presente año. Que bueno, porque con el IEV como árbitro de la contienda, la balanza se inclina desde ya a favor de los candidatos del tricolor y morralla que le acompañan. En el mismo evento y a tono con la cruzada contra el hambre emprendida por el presidente Peña, el senador Yunes Landa dio de comer y beber a más de 3,500 hambrientos políticos y propietarios de medios de comunicación. Buen provecho.- Xalapa, Ver., febrero 14 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Coincidiendo con quienes afirman que el México de hoy es otro muy distinto al que contempláramos en la etapa previa al proceso electoral que desembocará en la sucesión presidencial, a mi juicio no puede ignorarse la composición de la nueva correlación de fuerzas políticas. De ésta dependerá estabilidad y  gobernabilidad cuando más del cincuenta por ciento de la población, encontrándose en condiciones de pobreza ó pobreza extrema, no tiene nada que perder.

Si bien la correlación de fuerzas entre las diversas expresiones políticas del país sufrieron modificación y ajuste a lo largo de los procesos electorales del año en curso, observándose en el electorado una creciente polarización entre tendencias de centro izquierda y la derecha en todas sus tonalidades, el reacomodo de éstas también incidió al interior de todos y cada uno de los partidos políticos nacionales. Las elecciones federales, y locales en su caso, no sólo pusieron a prueba en menor o mayor grado las respectivas estructuras partidistas y su llamado “voto duro”,  también hicieron aflorar las profundas contradicciones que, al interior de cada instituto político, reflejan la ausencia de consenso programático, operativo y estratégico, así como la cada vez mayor carencia de control cupular sobre sus bases sociales de apoyo. Lo que hoy se observa nítidamente al interior de Acción Nacional lo confirma y, más temprano que tarde se hará evidente en el resto de los partidos políticos. El PRI no es excepción, los intereses personales y de grupo tanto en la coyuntura como para el mediano plazo, apuntan en tal sentido.

Guste o no, pese a la descalificación y satanización tanto de López Obrador como del movimiento estudiantil #yosoy132, estos han influido de manera notoria sobre la correlación de fuerzas en México, abriendo espacios de participación a una juventud antes excluida de la vida política y agudizando las contradicciones al interior de los partidos políticos nacionales.

La irrupción no esperada en pleno proceso electoral de los jóvenes universitarios, no sólo modifica la correlación de las diversas fuerzas político electorales, también incide de manera más amplia en el seno de la sociedad en su conjunto. Forzando a los partidos a revisar estrategias, quehaceres y discurso para no perder el control de sus ya escasas bases sociales de apoyo. No siendo circunstancial el que en la cúspide cupular de la partidocracia se hable ahora de participación ciudadana, inclusión, y democratización así sea de dientes para afuera, como lo refleja la recién aprobada reforma política constitucional, la confrontación entre el panismo histórico y el neopanismo calderonista en torno a la “refundación” del partido, y el llamado del Sr. Peña a cerrar filas al interior de un anquilosado  PRI que negándose a su renovación, reafirma su carácter antidemocrático.

La nueva correlación de fuerzas en la sociedad mexicana opera ya estructuralmente en contra del statu quo, cuestionándole. La reflexión se hace acompañar de una acción que, si bien es incipiente, crece cualitativamente inclinándose a favor de un cambio sustancial en la vida política, económica y social del país.

La participación ciudadana, al margen de los partidos políticos y de la propia legislación que pretende aherrojarla reglamentándole, está en marcha; el debate está en la calle en busca de un consenso que no tiene nada que ver con las “alianzas útiles” en el seno de un Congreso de la Unión divorciado de la sociedad.

El plebiscito planteado frente al proceso electoral que aún no concluye, está vigente: O se avanza con autenticidad en el camino de un cambio legítimo, ó se opta por el gatopardismo de siempre en el que la continuidad planteada por calderón Hinojosa, parece estar asumida ya por la simbiosis estratégica del PRIAN.

Hojas que se lleva el viento

Pudo más “Ernesto” que la reunión de gobernadores y legisladores con el Sr. Peña.  El escándalo mediático por la ausencia del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, obligó a este a suspender sus vacaciones en Europa y hacer presencia tomándose la foto. Lo curioso del tema es que con gobernador o sin gobernador “aquí no pasa nada”.

A río revuelto ganancia de pescadores. Elizabeth Morales, alcaldesa de Xalapa no podía quedarse atrás. Con una desvergüenza y un cinismo inaudito aprovecha el tono mediático de los nocivos efectos de la tormenta tropical “Ernesto” para pretender colgarse del FONDEN, argumentando que los torrenciales aguaceros dejaron calles y avenidas de la capital veracruzana como queso “gruyere”. No le importan las viviendas afectadas, la gente que dejó de ir a trabajar, los lodazales que por calles tienen cientos de colonias periféricas o el desmadre vial que se complica con la lluvia, su interés está puesto en el interminable negocio del bacheo. El saqueo es PRImero.

El mal tiempo obliga a uno que otro crucero eventualmente busque refugio en el puerto de Veracruz. Situación propicia para que el gobierno veracruzano anuncie a bombo y platillo ambiciosos acuerdos con navieras internacionales para que la entidad figure como destino turístico en la ruta de cruceros. Año con año es lo mismo sin que se concrete nada al respecto. Buenos deseos sin sustento, en eso quedan las estrategias de desarrollo de la industria sin chimeneas y, de muchas otras cosas también que colocan a Veracruz como una de las entidades federativas con mayor atraso relativo en todos los órdenes.

pulsocritico.com cumple tres años en la Red de Redes como un sitio no comercial. 156 semanas sin interrupción, en un esfuerzo personal no lucrativo de participación crítica e independiente en el periodismo veracruzano. Me he propuesto acceder a un lugar destacado en el ánimo de mis lectores, toca a estos y a los distinguidos articulistas que me permiten difundir sus valiosas aportaciones el juzgar si se está cumpliendo con tal propósito.  Gracias por la confianza que me dispensan.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Flaco favor que Uriel Flores Aguayo, diputado federal electo, pretende hacer a López Obrador al calificarle como un político “antisistema”. Como si los ataques de los detractores del tabasqueño no fueran suficientes. Lo he señalado, a mi juicio Andrés Manuel es un hombre bien intencionado, pertinaz, con visión de futuro y cercano  a la gente, pero ideológica y políticamente no deja de ser simplemente un reformista progresista formado en las filas de un partido hegemónico que gobernó a México por más de 70 años  y, por cierto, menos radical que otros líderes sociales latinoamericanos. Podrá estar en contra del régimen político caduco prevaleciente en México, pero no del sistema económico y social dominante.

Como muchos, no ve con buenos ojos al proyecto neoliberal que impuesto tardíamente a México, ha frenado crecimiento económico y justicia social, pero no puede considerársele como enemigo cazado del capitalismo sistémico.

Parafraseando al ex presidente López Mateos, en el contexto de la vida política nacional  es un “revolucionario dentro de la Constitución”. Asta ahí. No queramos pedirle peras al olmo o hacerle el caldo gordo a quienes califican a López Obrador como un peligro para México, o “para todos”, como afirmara en reciente artículo periodístico Rafael Martínez Zaleta, conocido amanuense veracruzano al servicio del mejor postor.

Vale también señalar que nuestro buen amigo Uriel Flores Aguayo sobredimensiona al PRD en Veracruz y, específicamente en Xalapa, apoyándose en la votación que el aspirante a la presidencia de la república y él mismo, obtuvieran en el Distrito “Xalapa urbano”. Los sufragios a favor de Andrés Manuel los ganó éste por méritos propios y el trabajo pie a tierra de sus seguidores, y no gracias a un cuestionado PRD, sino a pesar de este instituto político en Veracruz. A su vez, los xalapeños favorecieron a Uriel por ser la opción menos peor de entre tres candidatos que le quedan chicos a la problemática que acusa la capital veracruzana.

No nos engañemos, Uriel compitió contra un priísta repudiado por la ciudadanía y por amplios sectores de su propio partido, corrupto, oportunista, acomodaticio y mentiroso, así como contra una respetable dama panista que habiendo aterrizado de última hora en Xalapa, resulta del todo desconocida para los xalapeños. Si una vaca hubiera sido nominada para la candidatura a la diputación federal por el Distrito 10 (Xalapa urbano), frente a los aspirantes del PRI y de Acción Nacional, hubiera ganado, como lo afirmara el propio Uriel Flores Aguayo.

Si como se dice, el diputado federal electo pretende ser nominado por el PRD como candidato a la alcaldía de Xalapa, asumiéndose como uno más de los  políticos “chapulines” que tanto ha criticado, tendría que poner los pies sobre la tierra y valorar las razones últimas de su triunfo en la reciente elección. De no hacerlo sería más que anunciado su fracaso en un nuevo intento por gobernar a la ciudad capital.

El PRD goza de merecido repudio en Xalapa. Tanto o más que el PRI. Su reiterado protagonismo en pleitos internos, fragmentado en tantas tribus como seudo dirigentes tiene, sin calidad moral y política para hablar de honestidad, transparencia, unidad y congruencia, ha sido objeto de crítica aún por el propio Flores Aguayo, quien se ha manifestado en todo tiempo opositor a la corriente de “los chuchos” que a nivel nacional administran la franquicia. Postura que le distingue y le honra, pero que no es suficiente para ganar la alcaldía bajo el supuesto de que el perredismo veracruzano por así convenir a sus intereses le postulara. Cuenta más en el ánimo de los xalapeños la pésima imagen del PRD que las virtudes del ahora diputado electo.

En todos lados se cuecen habas, no puede ni debe olvidarse que el PRD en Jalisco favoreció al PRI en contra de López Obrador. La falta de consistencia y lealtad política es un síndrome que arrastra dicho instituto político en todo el país. La capital veracruzana no es la excepción.

Hojas que se lleva el viento

En Veracruz cuando no hay elecciones, hay elecciones. La contienda federal aún no concluye y ya la clase política se prepara para la elección de alcaldes de cuatro años y diputados locales. La grilla y los acomodos ya iniciaron a lo largo y ancho del territorio veracruzano preparándose el terreno para lo que viene en noviembre próximo. Para infortunio de los veracruzanos, el gobierno estatal se involucra activamente a favor del PRI, por lo que es de esperarse que la administración duartista distrayéndose de su función nos siga dando atole con el dedo en lo que resta del año y primeros meses del próximo. Si es que para entonces Duarte de Ochoa sigue siendo el primer priísta de Veracruz.

Si partimos de una nueva correlación de fuerzas en el estado, en la que tanto el PAN como la oposición de las llamadas izquierdas tienen acotado al PRI, el proceso electoral local será de pronóstico reservado, con muy pobres esperanzas para los candidatos del tricolor.

Por cierto, Duarte de Ochoa no confía más en sus correligionarios del tricolor. Sorpresivamente designó a Enrique Ampudia Mello como subsecretario de gobierno. Panista muy cercano a Miguel Ángel Yunes Linares, enemigo jurado de Fidel Herrera. El “sospechosismo” no espera, con esta designación se confirma que el gobernador veracruzano pactó en lo oscurito con Calderón Hinojosa para allanarle el camino a Josefina, se dice. ¿A cambio de qué? ¿Deslindarse del tío Fide?

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

2012 quedará señalado en la historia de México como el año de la miseria moral de un régimen político caduco y corrupto que marcha de espaldas a la historia.

El cómputo distrital de la elección confirma el triunfo de Enrique Peña Nieto en la elección presidencial.  Ello debería bastar para dar vuelta a la página. No obstante y con la salvedad de que aún falta solventar la etapa de impugnaciones para que se le expida constancia de mayoría al mexiquense, son más los que protestan que los que festejan, percibiéndose un clima de incertidumbre igual o más complejo que el que se viviera en el 2006 con el apretado triunfo de Calderón Hinojosa avalado por el PRI.

Dimes y diretes van y vienen,  más sin embargo las evidencias confirman en el imaginario popular la sospecha si no de un fraude, cuando menos de un proceso electoral carente de pulcritud y apego a la norma legal, que deja a la ciudadanía un amargo sabor de boca,  abriéndose la puerta a conflictivos sucesos post electorales.

Las reglas del juego son claras, en la guerra como en el amor todo se vale, cuanto más en nuestra incipiente democracia tan afanosamente vulnerada. Este es el mensaje que el régimen político prevaleciente nos trasmite conforme se van acumulando elementos probatorios de que, si no legalmente aceptados si hablan de un burdo escamoteo  más de la voluntad ciudadana, así como de un evidente desprecio a la inteligencia de la mayoría de los mexicanos.

A estas alturas ya no es creíble para nadie que la elección del pasado domingo primero de julio fuera la más limpia y transparente de la historia, como afirma el Instituto Federal Electoral (IFE). Tampoco son creíbles los resultados de los comicios.

La duda supera a la legalidad y certeza de la elección, así como al exceso de triunfalismo anticipado de Enrique Peña Nieto y los partidos que le postularan como candidato a la presidencia de la república. Se exacerba la desconfianza y enojo en millones que confiaran en la fuerza del voto como instrumento de cambio. El sospechosismo tiende a generalizarse poniéndose en duda la legitimidad del proceso electoral y, de paso, a la actuación del “arbitro” de la contienda.

En la democracia a la mexicana de hoy se gana o se pierde por un voto, aun cuando el ganador de la contienda no alcance el 50 % más uno del total de los sufragios emitidos. En eso se está de acuerdo, no hay de otra, más no en que se gane a la mala, reviviéndose las viejas prácticas antidemocráticas presuntamente superadas.

“El PRI nunca pierde y, cuando pierde arrebata”, se decía en mis años mozos. Hoy, ostensiblemente perdió y arrebató con la connivencia de la mayoría de los gobernadores priístas y el disimulo del IFE. Siendo paradigmática la masiva compra de votos. No pasó nada, la impunidad se impuso venciendo a la buena fe de un electorado que hoy rumia su impotencia e indignación.

El triunfo del abanderado priísta es irreversible. Así debemos entenderlo conforme a derecho. La anulación de una elección presidencial en México no se concibe. Habría que preguntarse entonces si para el imaginario popular frente a un triunfo mal habido, lo es también dejar atrás rechazo, frustración e indignación  Si conforme a las reglas del juego electoral para el IFE y el TRIFE el triunfo de Peña Nieto es legal, para la ciudadanía una vez más como en el 2006 la elección se juzga  ilegítima y espuria.

Ganó México, rezan anuncios espectaculares sembrados por el PRI en todo el territorio nacional. Para la gran mayoría de los ciudadanos, por el contrario,  una vez más pierde la institucionalidad republicana. Lejos de avanzar en la construcción de una auténtica democracia representativa, la elección del pasado domingo anuncia singular retroceso. México pierde al iniciarse una nueva etapa de polarización maniquea y desencuentros entre diferentes, de la que no se puede culpar al candidato de las llamadas izquierdas; el partido tricolor y su verde satélite presuntamente ecologista, arrebataron sin decoro alguno. A estos la ciudadanía juzga como responsables al darse por burlada con el “madruguete”, avalado por la mayoría de los medios de comunicación y la propia primera autoridad del país.

¿Quién parará la ola de indignación que anima a una mayoría respetable de ciudadanos a lo largo y ancho del país?. Si la primera autoridad ya antes del cómputo oficial diera por sentado que se tenía un ganador en la persona de Enrique Peña Nieto. Si Calderón Hinojosa perdió su oportunidad de amansar las aguas hoy revueltas, quién o que autoridad dará cauce al justificado enojo. Eh ahí la incógnita que se percibe en el aire. Las marchas de protesta crecen y se multiplican con el riesgo de radicalizarse, no hay consenso nacional en torno a los resultados evidentemente ilegítimos. Peña Nieto asumiéndose ya como presidente electo y los partidos que le postularan permitiéndolo, ocupan lugar prominente en el banquillo de los acusados. No pueden ser juez y parte para acallar la protesta.

México salió perdiendo no porque López Obrador y su movimiento ciudadano sean los derrotados. Ya sabrán estos levantarse de entre las cenizas.

A diferencia de elecciones anteriores la participación ciudadana en las urnas alcanzó más del 65 por ciento del padrón electoral. La participación de un  electorado confiado en la fuerza de su voto venció al abstencionismo pero, justo es decirlo, terminó perdiendo una vez más frente a la corrupción y  criminal prostitución de conciencias y voluntades entre aquellos que menos tienen. La inducción perversa y la compra masiva del voto, quedarán impunes como marca indeleble de lo que para la democracia pudo haber sido y no fue.

Hojas que se lleva el viento

En nuestra próspera aldea del aquí no pasa nada, para algunos que desde el closet no movieron un dedo a favor de López Obrador, hoy se lamentan y juzgan como equívoca su candidatura responsabilizando de la derrota de las sedicentes izquierdas al político tabasqueño. Hubiera sido diferente con Marcelo Ebrard como candidato, dicen. A estos les digo: Si el PRI hubiera postulado a Manlio Fabio Beltrones, otro gallo cantaría a los tricolores. Parafraseando al escritor Rafael Junquera Maldonado, si el presente también es pasado, este no deja de ser un pasado que no tiene regreso. Lo hecho, hecho está y eso es lo que cuenta aunque las apariencias digan lo contrario.

En mi tránsito hacia el sureste,  pude observar ostentosos espectaculares del PRI con la leyenda “Ganó Veracruz”. Curioso consuelo en una entidad federativa en la que los números oficiales del IFE apuntan que en la elección presidencial los veracruzanos dieron el triunfo en las urnas a la candidata del PAN. Entendible, no hay que olvidar que el primer priísta de Veracruz, el que manda, dicen, no alcanza a ver más allá de su ombligo; entretenido como está jugando su propia batalla virtual en el Nintendo no se enteró que en su ciudad natal ganó Josefina

Arribo a Yucatán, entidad en la que la política  se cocina diferente guardándose una prudente distancia con la federación, encontrándome a un pueblo en su mayoría satisfecho con los resultados electorales locales. Con el voto diferenciado ganó el PRI la gubernatura y el PAN la alcaldía de Mérida, ciudad de la paz que con sus municipios conurbados aloja aproximadamente al 50% de la población yucateca. Habrá un sano equilibrio político-administrativo con beneficios en lo económico y social para todos, me aseguran.-  Mérida, Yuc., Julio 7 del 2012.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Señor, si me quitas el éxito déjame fuerza para triunfar del fracaso”: Mahatma Gandi

¡¡Te lo dije!! Me escribe un buen amigo, advirtiendo que “si Ebrard hubiera sido el candidato de las llamadas izquierdas, Peña Nieto no gana la elección”.

El hubiera no existe en política. El candidato fue Andrés Manuel y a ello debemos atenernos. Sin embargo la expresión de mi amigo da tema para la reflexión en torno a una situación que me llamara poderosamente la atención y que dejara asentado en mi artículo publicado el 22 de abril bajo el título “Andrés Manuel baila con las más feas. No hay de otra”. El político tabasqueño ha sido postulado por la coalición integrada por el PRD y las morrallas denominadas Partido del Trabajo y Movimiento ciudadano. Institutos electorales que en el marco de una partidocracia rampante y un régimen político obsoleto y corrupto, carecen de autoridad ideológica, moral y política para ser considerados como de izquierda. Una y otra vez señalé que estos partidos políticos más que aportar a la campaña electoral de López Obrador, constituían una pesada loza sobre las espaldas del candidato presidencial.

López Obrador superó los 15 millones de votos legítimos a pesar de, y no por el trabajo político desarrollado por la cúpula partidista de la Coalición “Movimiento Progresista”. Los candidatos al Senado y Cámara baja en su gran mayoría cartuchos quemados impopulares impuestos por “los chuchos” de ello dan constancia. El resultado aún en trámite de la elección confirma tal percepción.

Se jugo en la cancha de la partidocracia conforme a sus reglas y sus prácticas antidemocráticas. Luego nadie puede darse por sorprendido ante la cada vez mayor evidencia de escamoteos de la voluntad popular a lo largo y ancho del país. No obstante, gracias al Movimiento de Regeneración Nacional, “Morena”, en el que participan millones de ciudadanos convencidos de la necesidad de un cambio verdadero, irregularidades aparte de un proceso electoral inequitativo y amañado, Andrés Manuel llegó hasta donde le permitieron llegar. Hoy la decisión final y el futuro de México está en manos del “arbitro” y del Tribunal Federal Electoral, así es el juego. Los partidos postulantes de la llamada izquierda electoral ganan perdiendo.

“Morena”  trabajó intensamente a ras del suelo, en la calle, en las aulas, en el taller, en el surco, en el hogar, siempre confiando con voluntad de triunfo en el liderazgo del político tabasqueño. Jóvenes y no tan jóvenes se pusieron la camiseta y, contra la corriente y contra la estructura partidista de la coalición dominada por las tribus perredistas y sus corruptas y oportunistas dirigencias, sacaron adelante la campaña presidencial. De eso no tengo la menor duda.

Andrés Manuel cometió errores, no se puede negar. Pero así como se equivocó confiando en las estructuras partidistas coaligadas, fue certero al sustentar su campaña en “Morena”. Fue la ciudadanía organizada y movilizada la que le impulsó para cuesta arriba dejar atrás a Josefina Vázquez Mota y alcanzar a Peña Nieto. Con este impulso López Obrador gana en su propósito democratizador al lograr movilizar a más de 15 millones de mexicanos en pos de la esperanza democrática. La ciudadanía salió a la calle y con su voto manifestó su voluntad de cambio. Si hoy se pierde la elección, no fue en vano. La ciudadanía con su participación activa gano terreno y experiencia en la búsqueda de un camino más amplio para avanzar el  rescate de la voluntad popular, hoy secuestrada por la partidocracia y los poderes fácticos.

La construcción de la anhelada democracia transita por un largo camino de aciertos y errores, triunfos y derrotas. Los resultados no se alcanzan en meses o años sino en períodos históricos. Pero cada paso dado fortalece a quienes lo emprenden. Estoy seguro de que la experiencia vivida por la ciudadanía movilizada en este proceso electoral, pesará más en la vida política de México que el triunfo mismo de las llamadas izquierdas. Un importante segmento de la sociedad ha dicho basta y encontró el camino para avanzar participando consecuentemente.  Esto es un logro a mi juicio histórico. No cabe la frustración ni el desanimo, se dio el primer paso y eso es lo que cuenta. Lo que sigue para la izquierda consecuente es la autocrítica y sacar las conclusiones pertinentes para seguir marchando a paso firme y con la frente en alto.

Si Peña Nieto de ser ungido como presidente quiere gobernar, lo tendrá que hacer no en el vacío con el indignante y lastimero voto comprado. Más temprano que tarde tendrá que recurrir a la ciudadanía movilizada. En ella está el que se avance o se retroceda en la construcción del futuro de México.

Hojas que se lleva el viento

En nuestra próspera aldea jarocha siempre sí la elección presidencial, de acuerdo a los resultados preliminares (PREP), se fue a tercios. El triunfalismo priísta se vino abajo y el cacaraqueado triunfo por parte de su dirigente estatal, Erik Lagos fue pírrico. La dupla PRI-PVEM obtuvo un total de 1, 180,147 votos contra 1, 179,327 del PAN. Por su parte Movimiento progresista 1, 1012,818 sufragios. Así, Peña Nieto obtuvo menos votos en Veracruz que los obtenidos por Javier Duarte de Ochoa como candidato a la gubernatura. No cabe duda de que hizo falta el alquimista Fidel Herrera Beltrán para cumplirle satisfactoriamente al mexiquense de acuerdo a lo ofrecido.- Xalapa, Ver., Julio 4 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Andrés Manuel López Obrador afirmó que todavía no está dicha la última palabra. Y en efecto, así es. El Programa Preliminar de Resultados tiene carácter informativo pero no legal. Será cuando el IFE y el TRIFE tras completado el cómputo declaren formalmente el resultado de la elección presidencial y no antes, cuando se tenga un ganador. Cuando ese momento llegue entonces sí partidos y candidatos de conformidad con la legislación de la materia podrán aceptar el resultado o impugnarlo. Respetar tiempos y procedimientos es cumplir con la ley, el pacto de civilidad signado por los presidenciables a ello obliga.

De acuerdo a lo interior, mi optimismo se derrumbó. En mi artículo anterior escrito la tarde del domingo, señalaba que partía de un optimista supuesto de que en esta ocasión al pueblo de México no se le ha escamoteado una vez más su voluntad ciudadana. Mi optimismo se derrumbó por la noche de ese mismo día cuando el Consejero Presidente del IFE,  basado en las encuestas de salida  y apenas iniciado el Programa de Resultados electorales previos (PREP), anunciara que ya se tenía un ganador de la contienda, siendo  avalado instantes después por Felipe Calderón en Cadena Nacional.

La sospecha de un plan preconcebido para impedir una vez más el arribo de las llamadas izquierdas a Los Pinos se impuso por sobre mis buenos deseos. Amor con amor se paga, si el PRI avalara el triunfo de Calderón Hinojosa en el 2006, hoy éste avala el presunto triunfo de Enrique Peña Nieto. Sospecha sembrada a lo largo del proceso, abonada desde la presidencia de la República y exacerbada con el imponente despliegue mediático que da por hecho el que México cuente ya con presidente electo.

Sospecha que en tierra fértil ya hace suya importante sector del electorado, estimando que nuevamente la voluntad popular ha sido burlada. Percibiéndose el dejavú de un círculo perverso que nos regresa al pasado.

Pero no anticipemos vísperas. Ni festín ni enojo, como en el futbol, esto no se acaba hasta que se acaba y obligados estamos, sin mediar pacto de civilidad alguno, a respetar lo dispuesto por la ley. Partidos y candidatos si así lo juzgan conveniente, habrán de recurrir a las impugnaciones y, resueltas estas, entonces se dará el resultado final de la elección. Nada se gana con dejarse llevar por la euforia o la indignación dando por hecho lo que aún está pendiente de resolverse.

Una vez que el triunfador de la contienda sea declarado presidente electo de México, entonces chueco o derecho, haiga sido como haiga sido, el resultado será oficial y, al que no le guste que se aguante, pues por muy incipiente que sea nuestra democracia, en ella se gana o se pierde.

Me mantengo en lo dicho es en lo concerniente a las tareas y retos para gobernantes y gobernados: “Los tiempos para dejar hacer dejar pasar, se agotaron. Una nueva sociedad, más informada y participativa se ha manifestado en tal sentido a lo largo del último tercio del proceso electoral, poniendo en jaque a la partidocracia. O se avanza en la democratización del país u ominosos nubarrones de tormenta ensombrecerán el horizonte futuro de México”.

Sea quien fuere el uncido como presidente electo, su tarea inmediata debería ser el  recuperar confianza en el estado de derecho, construir la urgente y necesaria unidad nacional y asumir un liderazgo auténtico que con la participación y concurso de todos, impulse los cambios que el país exige para salir avante. Si este propósito no se emprende con visión de Estado y voluntad política, México seguirá empantanado en la espiral de violencia y corrupción que hoy nos tiene postrados de rodillas.- Xalapa, Ver., Julio 3 de 2012.

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La joven y guapa líder estudiantil chilena está en México. Conoce quién es y por qué es

Camila Vallejo

Elizabeth Albarrán / El Financiero

Camila Vallejo, líder de uno de los movimientos estudiantiles más importantes en el mundo, el chileno, está de visita en México. El anuncio ha causado efervescencia entre el movimiento llamado #Yosoy132.

El jueves pasado dio una conferencia de prensa en la UAM Xochimilco donde expuso la experiencia de su país con las marchas estudiantiles, aseguró que apoya al movimiento #YoSoy132, sin embargo no vino a aconsejarlos pues “sus mejores consejeros son ellos mismos”.

Esta joven sudamericana sobresale en los medios no sólo por su evidente belleza física, que ha sido constante tema de conversación, sino por la oratoria en sus discursos.

¿Quién es Camila Vallejo?

Camila Vallejo, lider universitaria chilena

  • Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling nació el 28 de abril de 1988. Durante su infancia vivió en La Florida, un barrio de clase media donde asistió a una escuela alternativa llamada Colegio Raimapu, que educaba a los hijos de quienes luchaban contra Pinochet. Más adelante, durante su adolescencia, se unió a la Juventud Comunista.
  • Hija de Reinaldo Vallejo Navarro y Mariela Dowling Leal, de quienes heredó el amor al comunismo. En 1970 sus padres fueron militantes del Partido Comunista de Chile, pero ahora tienen una microempresa.
  • En noviembre de 2010 fue electa presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). En aquel periodo adquirió notoriedad pública al emerger como una de las voceras y líderes.
  • En mayo de 2011, los estudiantes buscaban transformar radicalmente el sistema educativo chileno, demandaron el fortalecimiento de la educación pública, gratuidad de la educación superior, mejoramiento de la equidad y calidad de la educación, para lo cual llevaron a cabo movilizaciones durante varios meses. Camila fue pieza clave en esta etapa.
  • Durante el mismo lapso, Camila logró un encuentro de 3 horas con el líder de la revolución cubana, Fidel Castro. Los medios de comunicación cuestionaron tal circunstancia, por lo que Camila tuvo que aclarar: “El hecho de que soy comunista no estrictamente quiere decir que defiendo el régimen cubano”.
  • A fines de 2011, Vallejo Dowling se convirtió en uno de los símbolos de la protesta, y fue nombrada personaje del año por el periódico británico ‘The Guardian’.

Rompiendo fronteras

En Alemania, Camila fue considerada para la portada de la publicación ‘Rebelión de los jóvenes’ (‘Aufstand der Jungen’, en alemán) del semanario ‘Die Zeit’. Esta revista analizó el movimiento estudiantil chileno junto a otras manifestaciones, como las protestas de indignados en España y la Primavera Árabe.

  • A nivel internacional, Camila es considerada como la “chilena más admirada”, con 43% de menciones, superando a la ex presidenta Michelle Bachelet, con 32%, y a la cantante Violeta Parra, con 27%.
  • En octubre de 2011, viajó a Europa junto con Giorgio Jackson y Francisco Figueroa, donde expusieron ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y se reunieron con los intelectuales Stéphane Hessel, escritor de la Declaración de los Derechos Humanos, y con Edgar Morín, sociólogo y amigo de Hessel.
  • Camila Vallejo ha hecho sudar al presidente Sebastián Piñera con su lema: “La educación no debe ser un privilegio sino un derecho para todos”. Esta frase destaca el hecho de que sólo 40% de los niños chilenos reciben gratis la enseñanza secundaria en escuelas públicas y el resto asiste a escuelas privadas.

Primavera chilena

Camila Vallejo ha retado al primer mandatario de Chile, al afirmar que “la educación es un derecho fundamental, y por más de 30 años los empresarios se han hecho ricos de los sueños y las expectativas de miles de jóvenes y las familias chilenas”.

 En Chile la educación universitaria es de las más caras en el mundo, pues cada familia invierte 3,400 dólares al año, en un país donde el salario medio anual es de 8,500 dólares aproximadamente.

 

  • En noviembre de 2011 dejó la presidencia de la FECh en manos de la estudiante de odontología Scarlett Mac-Ginty.

 

  • El 8 de enero de 2012 lanzó un libro que recopila sus columnas de opinión y más relevantes artículos publicados, además de otros inéditos titulados ‘Podemos cambiar el mundo’.

Camila Vallejo no ha logrado cien por ciento una victoria, pero sí es parte fundamental de una generación de jóvenes que han despertado para construir un modelo de sociedad distinto a nivel nacional o internacional.

Vallejo arribó a México este jueves participará en el encuentro “Las Universidades Públicas en América Latina. El Debate Necesario”, donde compartirá su experiencia en el movimiento universitario de mayo de 2011 contra el sistema educativo del país andino.

Cabe señalar que esta joven revolucionaria ha sido comparada con el Sub comandante Marcos, con la diferencia de que el guerrillero cuenta con una pipa y pasamontañas y Camila un aro de metal en la nariz.

La militante comunista se unió la semana pasada al movimiento #YoSoy132 a través de un video. Por eso, estos días, con la visita de Camila, se anticipa una especial efervescencia del movimiento estudiantil mexicano.

Política y Sociedad

Viernes, 15 de Junio

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