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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Se ha empleado mucha tinta lo mismo en atacar y descalificar que en defender los motivos por los que el magisterio se opone a la llamada reforma educativa y sus leyes secundarias generando un movimiento que,  rebasado ya su carácter gremial, incursiona en los terrenos de una movilización social de mayor amplitud, contenido e impacto político.

Hasta ahora, a mi entender, el debate si es que se le puede llamar así a un maniqueo enfrentamiento entre lo que es justo o injusto tanto en lo asentado en la reforma constitucional y sus leyes secundarias como en las demandas del magisterio, se ha centrado en los alcances de una modificación al marco jurídico con la que presuntamente se pretende impulsar a la educación en México.

Maniqueísmo en el que se ampara otra dicotomía: la procedencia o improcedencia de la libertad ciudadana de manifestarse causando “daño a terceros” a consecuencia de marchas, plantones y bloqueos -como los que ha dado lugar la protesta magisterial-, siendo ello pretexto para que con el aval y simpatía de los poderes fácticos, la autoridad haciendo valer el monopolio de la fuerza, tome partido presuntamente en defensa de los derechos de terceros afectados.

Todo enmarcado en una premisa, justificada por unos y combatida por otros.

El Estado debe recuperar la rectoría del proceso educativo y si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a la vista de todos es el principal obstáculo para avanzar en el logro de propósitos de eficiencia y calidad, adelante a cualquier costo con reformas legales que apunten en esa dirección, afecte  o no los derechos sociales y laborales  del gremio magisterial.

A ello se circunscribe la postura del gobierno federal. Dándosele al conflicto el carácter explícito de una confrontación entre propósito del Estado mexicano e intereses gremiales del magisterio,  que atañe por tanto únicamente a este último.

No obstante, a mi juicio se pasa por alto que tras lo explícito de un conflicto de intereses y conveniencias, está latente otro no explícito, de mayor envergadura e intensidad que no se quiere ver y que debería ocupar el primer plano en la atención y preocupación de la sociedad, como lo es el que la movilización magisterial, su persistencia y su hasta ahora autonomía, exhibe y es catalizador y canalizador de la frustración, descontento y hartazgo de la mayoría empobrecida de este sufrido país.

El movimiento magisterial no habría alcanzado su actual nivel sin una base social de apoyo, ni la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE) habría rebasado los límites de su lucha por la democratización del gremio más allá del estado de Oaxaca, si lo que reivindican en sus demandas no calara en otros sectores mayoritarios de la población, que ven reflejadas en la movilización magisterial viejas reivindicaciones no atendidas de orden económico, político o social, que tienen que ver con necesidades reales y sentidas no satisfechas y si anidadas en el caldo de cultivo de un país con más del cincuenta por ciento de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema y,  colateralmente con un presidente de la República que cargando con el estigma de haber llegado al cargo mediante trampas y corruptelas, no logra legitimarse ante el pueblo que gobierna.

Las mayorías abren los ojos

Así, mientras los reflectores están puestos en un conflicto manifiesto y explícito referido a lo específico –justo o no-  de la demanda magisterial, el conflicto latente  no explícito crece, se asoma tímidamente a la superficie y ya va por lo suyo.

Como respuesta al “no hay marcha atrás en las reformas” del presidente Peña, lo que se puede observar en las crecientes muestras de solidaridad y respaldo a los mentores movilizados por parte de diversos  y disímbolos sectores de la población aparentemente ajenos a las reivindicaciones particulares agitadas por los maestros, es la concordancia y confluencia de descontento y protesta social en torno a la posibilidad de un amplio frente cívico popular en contra de políticas públicas de ajuste -llamadas estructurales- que impulsa el régimen del Sr. Peña.

Los tiempos cambian y la sociedad también. Las circunstancias que permitieran a Calderón Hinojosa eliminar de un plumazo a la Compañía de Luz y Fuerza y al Sindicato Mexicano de Electricistas ya no son las mismas, las mayorías abren los ojos y actúan en consecuencia.

No se vale, dicen los priístas, fuerzas oscuras ajenas al magisterio atizan la hoguera; no se debe permitir la injerencia de agitadores y movimientos ajenos en las filas magisteriales; debe aplicarse todo el peso de la ley a quienes actúan en perjuicio de terceros. Descalificando lo mismo a “los hijos de Morena”, que a las diversas organizaciones que se suman al movimiento magisterial, a sabiendas o sin entender el que y cómo de un conflicto latente y profundo que viniendo de muy atrás cuestiona estructuras económicas y sociales que no se corresponden con el deseable bienestar de las mayorías y, entre otras cosas, demanda colocar al PRI en el basurero  de la historia.

A este conflicto latente y no explícito, es al que hay que poner atención,  nos atañe a todos.

La protesta gremial del magisterio es coyuntural, el otro que ya aflora tiene carácter estructural actuando sobre las relaciones sociales y modificando la correlación real y equilibrio de las fuerzas políticas; apuntando a cambios profundos que nada tienen que ver con la simulación y gatopardismo de un régimen corrupto que marcha de espaldas a la Nación.

Hojas que se lleva el viento

Lamentables los efectos del impacto de “Manuel” e “Ingrid” en suelo mexicano. Nada más doloroso que la pérdida de vidas y las magras haciendas de los que menos tienen, sea cual fuere el motivo, causa o razón. Lo vergonzoso del caso es que las autoridades “satanicen” lo mismo a la naturaleza que a las víctimas de la perturbación climática, para pretender ocultar improvisación, corrupción y una absoluta falta tanto de previsión como de sensibilidad social y política como lo evidenciara el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, al montar en cólera frente a demandas de ciudadanos afectados cuando lo que esperaba eran aplausos al hacerse presente en  las zonas siniestradas.- Xalapa, Ver., septiembre 21 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Lo deseable y socialmente sano es que se le de vuelta a la hoja a todo lo concerniente a la elección del domingo 7 en Veracruz. El PRI obtuvo su triunfo pírrico e ilegítimo y así lo registra la ciudadanía. Para el Sr. Duarte de Ochoa,  a decir de sus panegiristas, pavimentó exitosamente el camino de su sucesión conservando aplastante mayoría en el Congreso; para el presidente nacional del tricolor ganó el nuevo PRI, en tanto que para Erick Lagos, dirigente estatal, el abstencionismo no fue tal y su partido gobernará a más del 70 por ciento de los veracruzanos.

Seguirle dando vueltas a la noria es tan inútil como innecesario, palo dado ni Dios lo quita y a otra cosa mariposa, que lo que sigue es ni más ni menos, no la imposición de rector de la Universidad Veracruzana, asunto ya cocinado en la tremenda corte, sino la sucesión del gobernador de Veracruz cuyo proceso ya está, para variar, en plena marcha.

Sin embargo vale la pena detenerse en el por qué del abstencionismo, que si fue tal y de tal magnitud en las 14 entidades federativas en las que se convocara a elecciones locales que se hizo sentir cimbrando a la partiocracia, no tanto por curiosidad sociológica sino por lo que el fenómeno representa para la vida política del país como señal de alerta sobre lo que le espera a la clase gobernante de no poner sus barbas en remojo.

A lo largo de los últimos días se ha especulado mucho al respecto. Mucha tinta ha corrido calificándolo desde manifestación antisocial de apatía, abulia ó limitada inteligencia de los electores, hasta una actitud política de rechazo de una sociedad dominada por el hartazgo. Ni blanco ni negro, como en la viña del señor, hay de todo y los medios tonos también están presentes.

Pero a quien estas líneas escribe, no deja de llamar la atención la corta memoria de políticos, analistas, comentaristas y, con mayor razón de texto servidores orgánicos. A un año de distancia,  parece haber quedado en el olvido que más de 16 millones de electores inclinaron la preferencia de su voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, postulado a la presidencia de la República por el Movimiento Progresista.

Mexicanos que frente a un descarado agandalle de un PRI tutelado por los poderes fácticos internos y externos, sintiéndose victimados y frustrados percibieran a la elección presidencial como un fraude electoral más en la larga lista de agravios a la soberanía popular.

Frustración y encono que se queda en el subconsciente de quien se sintiéndose engañado y burlado, cerradas las puertas para expresarlo con relativo éxito, espera una mejor ocasión para  venganza, desquite y castigo. Que mejor que canalizar su frustración en abierto rechazo al juego electoral y sus reglas impuestas.

¿Cuántos mexicanos que le dieran la espalda a las urnas, son parte de esos 16 millones que dieran su voto a López Obrador en 2012?

No se sabe, pero si de algo estoy seguro, es que sin haber participado oficialmente en la elección, Morena jugó a su modo y bajo sus propias reglas, haciendo sentir el polvo de aquellos lodos de los comicios fallidos del 2012.

La memoria colectiva en el imaginario popular, suele imponerse por sobre la memoria corta de los burladores, resultando estos  burlados por las clases subordinadas, como está escrito en la historia de los pueblos. Con mayor razón en la historia no escrita, la que cotidianamente construyen con sus pequeñas vivencias  individuales, de grupo o de movimientos sociales las masas oprimidas.

Vivencias que no se olvidan, que marcan para siempre a los individuos y a los pueblos y que, en momentos álgidos de la sociedad, saltan a la palestra, como bien puede ser el asumir una actitud de rechazo a una elección con la que se confirma el carácter dominante de la clase gobernante.

El rechazo casi unánime a las llamadas reformas estructurales, surgidas de la cúpula del poder formal, es parte de de esta actitud asumida. Si el poder no escucha, no ve, no siente, la memoria colectiva invierte la tortilla haciéndose presente.

Ni López Obrador ni Morena son entidades muertas. El liderazgo del tabasqueño no está apagado como muchos consideran, el Movimiento de Regeneración Nacional está vivo y no dudo que en la memoria colectiva se aloja.

Bien se puede dar dos pasos atrás para avanzar uno con solidez. Seguramente Morena ya sin impedimento legal alguno vendrá por lo suyo en los próximos comicios. Ya veremos como pinta el abstencionismo que ahora cómodamente se ignora y niega. El tiempo lo dirá.- Cd. Caucel, Yuc., 17 de julio de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Entre otras muchas lecciones que deja la elección del domingo siete en Veracruz, destaca la proclividad a la división al interior de los partidos mayoritarios en la entidad. El PAN pudo haber ganado holgadamente de no ser por los pleitos internos que a lo largo de precampañas y campañas confrontaran a los seguidores de Miguel Ángel Yunes Linares con el panismo rojo cooptado por el gobierno estatal. Y ni que decir  de la alianza fallida con el PRD.

Por cuanto a este último instituto político, profundizó su fosa mortuoria ya de sí cavada por el canibalismo tribal,  permitiendo que fuerzas externas compraran dirigencias y cooptaran militancias. El capital político acumulado a lo largo de la campaña presidencial del 2012, lo tiraron por la borda.

Hasta donde se sabe, los pocos resultados que obtuviera en la elección de autoridades edilicias, fue un raquítico triunfo pírrico, ya que la militancia voto a favor de candidatos en su mayoría identificados como seguidores de Andrés s Manuel López Obrador o priístas resentidos, y no por el partido que les postulara.

Por su parte, el diputado federal Uriel Flores Aguayo, con su capital político nada despreciable, promovió y canalizó el voto duro histórico de su partido a favor de los candidatos de Movimiento Ciudadano.

Tanto en el PAN como al PRD, el común denominador fue la traición y el cambio de camisetas que trabajó en contra del posible triunfo de estos institutos en la contienda.

El PRI no estuvo a salvo de esta tesitura. Candidatos perdedores fueron víctimas tanto del fuego amigo como de concertaciones en lo oscurito por parte de la dirigencia estatal, siendo paradigmática la derrota en Córdoba y Boca del Río, en donde pusiera toda la carne en el asador el propio gobernador Duarte de Ochoa.

La guerra de lodo que protagonizara en el marco del pleito personal entre Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes, le fue contraproducente al PRI. Tanto atacó por medios legales y extralegales al oriundo de Soledad  del Doblado y sus vástagos, que el tiro le salió por la culata. Diversos medios informativos contribuyeron con medias verdades y medias mentiras  a engrandecer la figura del choleño y su familia como enemigos de Veracruz, hasta colmar la paciencia del electorado.

Lo verdaderamente absurdo por parte del PRI fue dejar como presidente del CDE del partido en Veracruz al mismo que propiciara la derrota de Peña Nieto en la entidad. Lo cual generó inconformidades y actitudes de franco sabotaje al interior del partido.

Sin embargo, como ya estaba previsto, ganó la elección y eso es motivo suficiente para echar las campanas al vuelo y darse por bien servido. La legitimidad no figura en su diccionario. Está, según lo afirma Gamboa Patrón, para ganar elecciones y nada más.

En suma,  la clase política veracruzana, en sus diversas expresiones partidistas, bacinica en ristre, lodo a discreción, se traicionó a sí misma y, de paso, traicionó a los electores que, de buena fe, en esta confiaran.

La prensa local ha dado cuenta puntual de este desbarajuste coyuntural partidista y sus resultados en la elección. Por lo que toca a quien esto escribe,  lo acontecido al interior de cada partido contendiente, incluida la morralla satélite, la elección del día siete confirma la percepción de una crisis cuasi terminal del régimen político y su sistema de partidos. Todo el conjunto perdió la brújula ideológica y programática, así como la noción de lo que es un partido político de masas en el seno de la sociedad. Y esto va también en referencia al ámbito nacional en el que también se cuecen habas.

El abstencionismo que invirtiera la proporción deseada en toda democracia que se precie de tal, es apenas un pálido reflejo del divorcio entre partidos y ciudadanía, así como del rechazo de esta última al clima de grosero pragmatismo, corrupción, impunidad y limitada eficacia de régimen político caduco que, a su vez, propicia desconfianza y ausencia de credibilidad en las instituciones republicanas.

Reforma del Estado y participación ciudadana

Si la clase política contara con el mínimo de sensibilidad y visión de futuro, la elección en 14 entidades federativas y sus resultados, debe tomarla como señal de alerta para adecuarse a la nueva realidad del México de hoy y a las expectativas futuras Una reforma del Estado a fondo sobre la base de un nuevo pacto social  y un esfuerzo de transparencia, eficiencia y eficacia en la conducción del país, ya no solamente es necesaria sino urgente e imprescindible para reencauzar rumbo y marcha de una sociedad  dividida, polarizada  y confrontada.

Por cuanto a Veracruz, lo acontecido en 7 de julio se sale de toda consideración racional ya que fue el acabose, un pedestre retorno a lo que nunca se fue, teniendo como responsable a un gobernador que perdiendo el piso optó por dejar hacer, dejar pasar, bajo el supuesto de que, ganando su partido mayoría en el congreso, todo será miel sobre hojuelas en los tres años que le restan de mandato.

Las cosas ya no pueden seguir igual, o se da un vuelco en el proyecto de país, generando un cambio positivo a favor de la soberanía nacional y de los sectores más marginados de la sociedad, o parafraseando al extinto Alfredo Bonfil, este país se incendia, ó se apacigua por la vía del autoritarismo y la represión. Dando paso a la involución en el proceso de construcción de ciudadanía y democracia.

Nadie desea esto último. Corresponde a la clase política en su conjunto el cambiar por sí y para sí, abriéndose a los ciudadanos antes que el horno les reviente entre las manos. Y, a la ciudadanía, el hacerse ver y escuchar, canalizando descontento, frustración y rechazo a formas superiores de organización y participación conciente y responsable.

El abstencionismo electoral es un mecanismo de autodefensa frente al poder instituido, también de canalización de una energía reprimida que si bien es una señal válida del hartazgo social, no contribuye a derribar muros,  reconstruir y construir la sociedad que queremos. Instrumentemos el cambio desde abajo, elevando cultura política y democratizando la participación política, tendiendo aquellos puentes que hoy día la clase política no quiere, no puede o no sabe como,  para un respetuoso, eficaz y constructivo encuentro entre ciudadanía y poder público.

Alguien debe dar el primer paso. Si la clase política está imposibilitada por sus intereses poco claros, personales o de grupo, la llamada sociedad civil organizada debe tomar la iniciativa.

Hojas que se lleva el viento

En Veracruz el colapsado sector salud va de mal en peor. Tras suspender el contrato de equipamiento y prestación de servicios en los hospitales veracruzanos por leonino, ineficiente y fraudulento, el titular del ramo en el estado ahora va por más de lo mismo pero en mayor cantidad, como lo anunciara en días pasados;  reconociendo con ello que el sistema hospitalario a cargo de la administración pública estatal ni está a la vanguardia como afirmara el gobernador, ni cuenta con el equipamiento mínimo necesario para satisfacer la demanda creciente de una población al margen de la seguridad social. Hay dinero para comprar conciencias, no lo hay para hacer valer el derecho a la salud de los veracruzanos.

-ooo-

La elección del domingo 7 ya es historia, démosle vuelta a la hoja. Chueco o derecho los xalapeños tendremos un alcalde que no convence, pero eso es lo que hay y tendremos que bailar cuatro años más  con la más fea del fandango. Américo Zúñiga motivado por el triunfo pírrico e ilegítimo que alcanzara en las urnas, declaró olímpicamente que hará de Xalapa la mejor ciudad del sureste sin tener ni la menor idea del alcance de su aseveración, pero en fin, si ese es su utópico propósito ahora lo que corresponde es tomarle la palabra y exigirle que cumpla cuando menos para salir del bache en que Elizabeth Morales deja a nuestra ciudad capital.

Exigir implica participación responsable sin esperar a que la comuna se haga cargo. Desde ya hay que tomar la iniciativa poniendo a trabajar a los jefes de manzana, empezando por nuestra calle, el barrio, la colonia, sumando granitos de arena para hacer de Xalapa un lugar digno para vivir. No hay que dar pie a que la autoridad nos salga otra vez con que a Chuchita la bolsearon diciendo que la culpa es de todos diluyendo su responsabilidad.

Por cuanto al diputado electo por Xalapa Urbano, a  Don Ricardo Ahued le llegó la hora de demostrar que es más un ciudadano preocupado que un priísta ocupado. Ya veremos si en la próxima Legislatura local puede salir avante enfrentando inercia, corrupción, e ingerencia nociva del ejecutivo.

Xalapa, Ver., julio 14 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“La ciudadanía de Brasil debe pagar 35 mil millones de dólares para que el futbolista  Neymar siga cobrando sus 22 millones de euros al año, para que las corporaciones hagan su publicidad, y para que los habitantes de Río sigan viviendo como viven.” Claudio Lomnitz

Los procesos cuantitativos en la sociedad son por naturaleza lentos y no exentos de estancamiento y retroceso, hasta que se derrama el vaso.

Los últimos acontecimientos en Brasil son un ejemplo de ello. La cantidad cedió el paso a la calidad y, lo que para muchos fueran actos vandálicos de una multitud inconforme, se transformó en un movimiento ciudadano pacífico en el que el descontento y el hartazgo social puso a gobierno, partidos políticos y poderes fácticos contra la pared. Hecho que el politólogo Massimo Modonesi califica como El fin de la revolución pasiva en Brasil (La Jornada 22/06/2013).

Todo empezó por una manifestación de protesta ante el incremento del precio del pasaje del transporte público en perjuicio de los sectores más vulnerables de la población. La protesta en unos cuantos días subió de tono en cantidad y calidad, las demandas populares se elevaron cualitativamente exigiendose reformas políticas y económicas en contra de la exclusión, pobreza, desigualdad y corrupción.

Para el pasado miércoles 26 de junio la fuerza de la movilización popular en las principales ciudades del país  -tras obtener que el gobierno frenara el alza del transporte-, bajo las banderas de “Passe Livre” y con el respaldo de los sindicatos logró que a instancias de la presidente Dilma Rousseff,  los diputados aprobaran una ley que obliga a que las regalías petroleras se destinaran a educación y salud, al mismo tiempo que los senadores por su lado aprobaran una reforma legal que equiparara  penalmente los actos de corrupción con crímenes “hediondos”, como el homicidio calificado, así como la iniciativa de la propia mandataria para la realización de una amplia consulta popular sobre una urgente reforma política.

Si aceptamos que en política no hay coincidencias, no podemos dejar de considerar que lo que acontece en la superpotencia económica latinoamericana, es continuidad de las movilizaciones de protesta en Egipto, España, Portugal, Grecia, Turquía, de los “indignados” en la Unión Europea y Wall Street en los Estados Unidos de Norteamérica, no estaríamos equivocados al afirmar que los llamados  efecto dominóefecto mariposa, toman presencia e impactan ya en  todo el mundo globalizado.

Los estertores del modelo neoliberal impulsado por el Tatcherismo” y el Consenso de Washington se expresan en su abierto rechazo de los pueblos. Los sectores más avanzados y progresistas del orbe están diciendo ¡Ya basta!, no más de lo mismo. La resistencia popular en el mundo frente a la globalización neoliberal en crisis,  está llegando a su punto más álgido. El vaso medio vacío o medio lleno se está derramando con consecuencias aún impredecibles.

Las barbas en remojo

Frente a este fenómeno, cabe entonces preguntarnos si en México se le está previendo o, en su defecto, ni se le ve ni se le escucha cuando deberíamos estar preparados para evitarlo o cuando menos paliar el temporal.

El malestar y descontento de los mexicanos frente a una economía que no crece y cuyos efectos sociales ya están a la vista, va en crescendo. La respuesta del gobierno del Sr. Peña parece ser la de tundir con palos de ciego a una realidad inobjetable que le rebasa. Persistir en mantener a cualquier precio el modelo neoliberal de desarrollo a instancias del gobierno de Washington, organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, no ofrece buenos augurios.

Las reformas estructurales, panacea paradigmática de la estrategia peñista para el crecimiento y desarrollo, además de que no resuelven problemas en lo inmediato de la coyuntura, no ofrecen expectativas de éxito para el mediano y largo plazo, en tanto no atacan frontalmente deformaciones estructurales históricas de fondo en lo social, como la desigualdad, pobreza extrema, exclusión, precarización del empleo y seguridad social, así como la petrolización de las finanzas públicas, limitada productividad y competividad de la fábrica nacional en lo económico.

Tampoco resuelven efecto y consecuencias de la crisis globalizada, como la vulnerabilidad del mercado externo, la volatilidad financiera y una galopante contracción del mercado interno acompañada del deterioro de ingreso y consumo en la mayoría de la población,  que exigen respuesta inmediata.

La corrupción rampante, se cuece aparte. En tanto no se resuelva esta lacra histórica, todo lo demás es por demás.

Los cortos y limitados alcances de las reformas planteadas, a partir de su imposición extralógica y origen cupular, se observan ya como contraproducentes y son objeto de rechazo por amplias capas de la población jalonadas por una clase media en proceso de pauperización. No es nada circunstancial que al diputado Manlio Fabio Beltrones su experiencia de dicte proponer institucionalizar el llamado “Pacto por México”,  para legitimar lo que de facto impone la cúpula de la dupla presidencia-partidocracia.

El problema de fondo es que el modelo adoptado de desarrollo y todo lo que este arrastra, está agotado y no se quiere reconocer tal status, mientras el descontento y el hartazgo social crece y se manifiesta ya en todo el territorio nacional,  como evidente rechazo al actual régimen político, al que se identifica como el artífice del deterioro del todo nacional.

La amenaza del desborde está latente y no hay indicios en nuestro país de que las barbas se pongan en remojo.

¿Cuánto tiempo tardará en impactar a México el efecto dominó de la indignación movilizada?  Seguramente más pronto que tarde, el horno no está ya para bollos. Sacar avante las reformas fiscal y energética en un proceso transparente y terso es el reto, si antes no se derrama el vaso con llevar adelante la pretensión de privatizar el suministro de agua por parte de la CONAGUA (La Jornada 28/06/2013).

Por lo pronto en nuestra bucólica aldea del son y la salsa, gobierno y sociedad caminan por sendas diferentes, en medio del avance de la corrupción y deterioro creciente de la gobernabilidad. De espaldas a la realidad y a las necesidades reales de los veracruzanos, nos aprestamos para elegir diputados locales y autoridades edilicias, sin parar mientes en que ya las elecciones locales no son garantía para frenar corrupción, impunidad, estancamiento y retroceso.

Mientras los partidos y candidatos salpiquen a lo largo de campaña tras campaña electoral, Don Javier Duarte puede dormir tranquilo, seguro de que el Veracruz próspero no es Brasil.

Como diría el clásico,  “que sea lo que Dios diga”.

Hojas que se lleva el viento

Confirmando su posicionamiento como organismo serio y comprometido, “Otero Ciudadano” bajo la entusiasta conducción de Leonor de la Millar Huerdo dio un marco de apertura, diálogo constructivo y respeto, a la presentación de propuestas de los candidatos de Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y PRI tanto a la diputación local de los distrito urbano y rural de Xalapa, como a quienes aspiran a gobernar la capital veracruzana.

A este escenario cívico se sumó la Red de Comunicadores Independientes de la entidad, cuyos integrantes reconocen en Otero Ciudadano punta de lanza como una vía válida de participación en la tarea de construir democracia y ciudadanía. A lo largo de las intervenciones de los candidatos invitados, destacó como “un garbanzo de a libra”, el ex alcalde de Xalapa y ex diputado federal,  Ricardo Ahued, quien invitado por la Alianza Veracruz para adelante, busca la diputación por Xalapa urbano.

Don Ricardo no perdió el tiempo en rollos estériles o desplantes demagógicos. Con la congruencia que le caracteriza, sin tapujos, y con la cruda franqueza de quien conoce el paño, mostró un retrato hablado de Veracruz, del deterioro de la política y los políticos, de la corrupción e impunidad, de la inseguridad en aumento que sufre la población, de las limitaciones y potencial del distrito que pretende representar, así como de Xalapa y su problemática presente y futura.

Impactando las aseveraciones de quien en su momento fungiera como vicepresidente fundador de Otero Ciudadano, sobre la creciente deuda pública que ahoga a la administración estatal, servicios públicos de salud colapsados en la entidad, sin faltar el lastimoso tema de los más de 60 mil xalapeños sin servicios públicos básicos y sin expectativas de mejorar en el corto plazo.

No presentó propuestas y promesas, reconociendo que quienes resulten electos simplemente deberán desempeñar fielmente el trabajo para el que estarán obligados. Habló el ciudadano con los pelos de la burra en la mano y no el candidato priísta, reconociendo con respeto calidad y carácter plural de sus anfitriones.- Xalapa, Ver., junio 30 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Pese a la opinión generalizada de que el proceso electoral en Veracruz que desembocará en la elección de diputados locales y autoridades edilicias, está viciado de origen careciendo de legitimidad democrática, el siete de julio próximo la ciudadanía tendrá la oportunidad de decidir si desea más de lo mismo o está por un cambio substancial en la vida económica, social y política para su ciudad, su distrito, su región, o para Veracruz.

De cómo se comporte ante las urnas dependerá el si da un paso adelante en el largo camino de la construcción de la democracia, ciudadanía y bienestar para todos, o deja hacer, deja pasar, para que las cosas sigan igual o, lo más probable, peor que el día anterior a la elección.

En cada quien estará el tomar libremente la decisión de no concurrir a la fiesta cívica, votar por los candidatos de su preferencia, o por ninguno sufragando por el candigato Morris o cantinflas, nulificando su voto. Y, dado el caso, hasta optar por la opción ignominiosa pero económicamente pragmática para un sector desclasado, de vender el voto,  a sabiendas de que se beneficiará a los mapaches de siempre.

No obstante, lo trascendente es entender que la democracia no es una dádiva graciosa del poder, se conquista en un largo proceso de aproximaciones sucesivas. Teniendo esto claro, no cabe ni el desanimo ni la frustración y, mucho menos la indiferencia. Frente a un derecho conquistado no cabe la renuncia, hay que defenderlo y enriquecerlo, ejerciéndolo con plena conciencia de que el valor del sufragio reside en lo que individual o colectivamente  esperamos de la participación ciudadana

Sin esta, la clase política se va por la libre, sin obstáculo popular que se le oponga. Condenando a la sociedad al ostracismo, atraso y retroceso, caldo de cultivo propicio para que siga prevaleciendo corrupción e impunidad en las esferas gubernamentales. Lacras sobre las que no cabe la menor duda, constituyen el más destacado elemento estructural de oposición al crecimiento económico y desarrollo humano en México.

Se sabe que es por demás intentar acabar de golpe con la descomposición moral de la clase política; está en su naturaleza la proclividad al saqueo de las arcas públicas, como se pone de manifiesto en el número creciente de casos en los que políticos y gobernantes se despachan con la cuchara grande, en medio de una absoluta impunidad.

Pero también está en la naturaleza de un pueblo responder a un mínimo de principios y valores éticos en los que sustentar una armónica y sana convivencia. Si no aceptamos esto, dando por sentado que cinismo y descaro es patrimonio vital de todos, sin distingo del rol social y político que se juegue en la sociedad estaríamos acabados. Quien esto escribe, se niega a la aceptación plena de tal situación. Los pueblos suelen equivocarse, pero no son suicidas.

Sabemos bien que propuestas y promesas de campaña, son sólo eso, promesas que no se cumplen y propuestas que se quedan en el papel. Ni hay voluntad política para concretarlas, ni conocimiento, racionalidad y visión de futuro para encauzarlas en beneficio de las mayorías. Luego no cifremos falsas esperanzas ni nos empalaguemos con expectativas irrealizables.

Esto es lo que hay y así hay que entenderlo para ir tomando conciencia de la necesidad de un cambio que nos libere de una partidocracia que hoy por hoy nos tiene secuestrados.

Insisto, la construcción de una sociedad democrática es un proceso de largo aliento que se materializa paso a paso. No tengamos temor de dar uno más hacia delante ni de retroceder otro cuando ello es necesario para recuperar fuerzas para un nuevo impulso. La historia está del lado de las mayorías, en ello radica la fuerza de estas y de ahí debe desprenderse paciencia y confianza en el futuro. Todo a su tiempo.

Concluida la elección y con los resultados en la mano, la tarea siguiente es demostrar que somos los electores los que definimos el triunfo o derrota de tal o cual candidato, exigiendo cumplimiento, transparencia y rendición de cuentas. Si no es así, seremos cómplices obligados a guardar silencio frente a la corrupción e impunidad.  

Faltan 10 días escasos para la elección. Tiempo suficiente para reflexionar sobre la decisión a tomar frente a las urnas. Actuemos en consecuencia dispuestos a ejercer lo mismo  el derecho a expresarnos que a votar en libertad; a los que no debemos renunciar. Está en nosotros los electores el legitimar no a partidos y candidatos sino a nuestra voluntad de participar. 

Hojas que se lleva el viento 

El secretario de energía Pedro Joaquín Coldwell afirma que no se venderá ni un solo tornillo de PEMEX. Juego de palabras con el que el PRI pretende convencer de la bondad de la reforma energética que impulsa el Sr. Peña, pero que no aclara si constitucionalmente se aprobará la participación de otras empresas, nacionales o extranjeras en la industria petrolera dejando a la paraestatal al margen hasta su paulatina extinción.

-ooo-

Cuando elegimos a nuestros senadores, esperábamos que éstos representaran el interés de todos los veracruzanos sin tomar partido a favor de unos en detrimento de otros. Lo que no es así no obstante que para ello les pagamos y estamos obligados a exigir. Tanto José Francisco Yunes Zorrilla como Héctor Yunes Landa trabajan electoralmente a favor del PRI, uno en Veracruz y el otro en Baja California, construyendo su plataforma de despegue para el salto siguiente, la sucesión del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, mientras la entidad marcha a la deriva.  No se vale.- Xalapa, Ver., 26 de junio de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Como en los matrimonios desavenidos, el llevar diferencias y discusión al límite de la pérdida de respeto de uno para con el otro, o entre ambos, pone fin a la posibilidad de diálogo civilizado y constructivo entre las partes. Así podría interpretarse el pleito al interior de la cúpula de Acción Nacional.

Habiendo subido de tono acusaciones, dimes y diretes entre las diferentes facciones del panismo, es muy difícil, si no imposible, que puedan alcanzar un acuerdo duradero que permita el rescate y reconstrucción de un partido que cuenta ya apenas con el mínimo legal necesario de militantes para conservar su registro.

Podrá lograrse una tregua, un adiós a las armas de dientes para afuera pero, este será tan coyuntural como transitorio, en tanto no se retorne a los orígenes del partido y este asuma responsablemente su carácter ideológico y programático de oposición de derecha, con el consenso pleno de todas las facciones en pugna. Lo cual, desde mi modesta opinión, en los tiempos que corren parece ser más que imposible. La simulación, pragmatismo, corrupción y gatopardismo, así como el sometimiento y colaboracionismo con el régimen peñista, parece ser la constante.

El poder marea y evita aprender de los errores propios y ajenos. Doce años fueron más que suficientes para que el “partido de la gente decente y las buenas conciencias” alejándose de ideología y programa para la acción, perdiera las formas y exhibiera el cobre mostrando los mismos vicios del PRI, partido al que en el pasado combatieran encarnizadamente. Hoy día nadie se atrevería a negar que la corrupción y la simulación le iguala con sus adversarios de siempre.

La crisis del PAN ya se veía venir. En el marco de la crisis general del régimen político y decadencia de los partidos en que se sustenta, el añejo conservadurismo decimonónico para el neo panismo, pragmáticamente constituye un obstáculo en el Congreso de la Unión para lograr la unidad y consenso en las bancadas blanquiazules para oponerse o seguirle el juego al gobierno del Sr. Peña.

El instrumento meta institucional, creado y sostenido desde las cúpulas de los tres más importantes partidos políticos en México a instancias del presidente Peña, secuestra, de hecho, al cuerpo de la estructura militante de los institutos signantes, a la par que coloca al Congreso de la Unión como simple oficialía de partes. Lo cual reduce en la vida institucional de la Nación el peso específico,  tanto del PAN como del PRD  como oposición  frente a un  PRI que se siente dueño de todas las canicas.

Inaceptable condición para la vieja guardia, que confronta a la cúpula del PAN, ahora como partido de masas, con la tradición histórica de su militancia como partido de cuadros, al igual que sucede al interior del PRD con una dirigencia ya rebasada por lo más radical de sus militantes.

En otra ocasión comentamos que para el país representa  un riego mayor el que el PRI no cuente con fuerzas políticas opositoras. La tentación autoritaria de irse por la libre para un partido que lejos de evolucionar involuciona, no puede ignorarse y así parece estarlo entendiendo más de una fracción del panismo. Esto, a mi modesto entender, más que estar de por medio la pugna por el poder y el dinero (que no es poca cosa), es la manzana de la discordia entre el pragmatismo de unos y el radicalismo conservador de otros en las filas blanquiazules.

Lo complejo del asunto, es que frente a la ciudadanía el régimen político en su conjunto ya es obsoleto e inoperante. Sin excepción partidos y clase política son cuestionados y señalados como corruptos y contrarios a los intereses de la Nación. Sin autoridad moral, representatividad democrática y credibilidad, los escándalos de unos y otros ventilados en los medios, son su “Talón de Aquiles”. En este escenario, cualquier intento de rescate, saneamiento e innovación del régimen político, es visto con desconfianza y calificado de gatopardismo demagógico. El PAN está inmerso en este marco,  su protagonismo en hechos de descomposición y corrupción partidista, le resta capacidad de maniobra para su recuperación y legitimación democrática.

Caso similar al del PRI en los procesos electorales del  2000 y 2006, cuando la gente dudó de la renovación del tricolor y le dio la espalda. Con la diferencia de que las circunstancias eran otras. Hoy la correlación real de las fuerzas políticas, no la que asume Enrique Peña Nieto ofreciendo la zanahoria a una partidocracia corrupta, es distinta; el equilibrio está roto y las mayorías populares aunque de manera aún dispersa y desorganizada, están haciéndose escuchar. El freno ya casi en desuso de la manipulación  partidista., descansa únicamente en un frágil pacto cupular.

La prueba de fuego para el PAN será la presentación, debate y aprobación de las iniciativas de reformas hacendaria y energética, que van de la mano, se retroalimentan y una sin la otra significaría el fracaso de la estrategia peñista.

En la encrucijada tendrán que decidir si se suman pragmáticamente al PRI atendiendo a su vocación de derecha, o se oponen arriesgando el poco oxígeno que les proporciona el Sr. Peña por conducto del Pacto  Entre la espada y la pared, como partido, tendrán que estar a favor o en contra del PRI y de los intereses de la Nación.

El presidente Peña ha sido claro, o están conmigo o contra mí. Los tiempos de las medias tintas están contados. Para el segundo semestre del año, concluido el proceso electoral en curso, por conducto del pacto por México se presentarán y definirán los alcances de las iniciativas claves de ambas reformas y, para entonces, no sólo el PAN, también el PRD, deberá haber resuelto su disyuntiva.

De la conducta que asuma en su momento, dependerá su futuro. Si se suma al PRI no podrá parar el reclamo de de una base electoral plural que hoy le sostiene. Si opta por oponerse, le levantarán la canasta privándole del oxígeno que hoy les prolonga la vida tras la derrota del 2012. Compleja y difícil  decisión, cuando lo que está en juego es su supervivencia como expresión política de la reacción.

Hojas que se lleva el viento

Inútil esfuerzo del candigato Morris. Las ratas son como la cosecha de mujeres, nunca se acaba. El dominio de las ratas está en su naturaleza, la gestación de la hembra dura de 22 a 24 días con 8 a 12 nidadas por año. Cada nidada posee de 8 a 12 individuos con una supervivencia de 12 a 20 individuos por hembra al año. A eso agréguele los ratones que no por ser depredadores menores causan menor daño al entorno.

Si no puedes con ellas ¡Úneteles! votando por la rata de tu preferencia.

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De acuerdo a la opinión de Ricardo Ahued, candidato del PRI a la diputación local por el distrito Xalapa urbano,  los “detractores” de las finanzas públicas estatales se quedan cortos en su estimación de la deuda pública.. No son 35 mil ni cuarenta mil millones de pesos, sino alrededor de 85 mil entre los que destacan las obligaciones de corto plazo que impactan sobre disponibilidades líquidas para operar. De ser correcta la apreciación del candidato priísta, los espectaculares anuncios sin sustento y nunca concretados vertidos por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa a lo largo de su mandato, han salido más caros que las albóndigas. Sin obra pública de mérito, pésimos servicios públicos y corrupción evidente, en lenguaje llano el gobierno de Veracruz está en quiebra técnica tanto en el orden financiero como en el político. Y aún así, se destinan recursos humanos, técnicos y financieros a respaldos poco claros a las campañas políticas de un selecto grupo de aspirantes a diputados locales y autoridades edilicias.

Ya lo dijo el santo papa en histórica ocasión, sólo Veracruz es bello y, para muestra, su pendón de corrupción.

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Lastimosa actitud de un candidato a alcalde que medrando a costa del sufrimiento ajeno, se publicita como la “Madre Teresa”, auxiliando a la población afectada por los aguaceros que trajera consigo la tormenta tropical “Barry”.  Patético, pero a Veracruz le conviene. -Xalapa, Ver., junio 23 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Desayunando con Elizabeth Morales en compañía de mis buenos amigos Felipe Hakim y Alfredo Bielma,  le hice ver a la alcaldesa de la capital veracruzana que para un alto porcentaje de la población, Xalapa empieza en la puerta de su casa, su calle o su barrio. La primera impresión con el contacto cotidiano de una realidad que no se puede ocultar conforma una percepción que, de tanto repetirse, da lugar a un imaginario popular que ó habla bien de la gestión de la autoridad edilicia, o en su defecto, todo lo contrario como viene sucediendo. 

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Mi bella Xalapa enpieza en mi calle

Naturalmente, la alcaldesa se queda con la percepción positiva, aduciendo que con menos recursos presupuestales ha superado en mucho a la gestión de Reynaldo Escobar, Ricardo Ahued y David Velasco, aclarando que recibió de éste último deuda pública que incluye obligaciones por cubrir resultantes de la bursatilización de las finanzas municipales. Esto merma la capacidad operativa al Ayuntamiento, destacó. 

Xalapa es otra muy distinta a la que recibí, afirmó Elizabeth, enlistando todo lo que se ha venido haciendo a favor de la imagen urbana, turismo, vialidad, saneamiento, recuperación de espacios públicos, etc., etc. 

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Esto, gracias a que la administración a mi cargo ha sabido bajar recursos complementarios de distintas fuentes federales, destinados a obra pública, mejora en la prestación de servicios públicos y promoción de turismo, entre otros rubros, afirmó. 

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Debe considerarse, aclaró, que tres años son insuficientes para resolver todos los problemas de una ciudad como Xalapa, cuyo diseño original se le opone a cualquier esfuerzo de modernización. Para Américo Zúñiga, la tarea será más fácil con cuatro años de administración.

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Por cuanto al problema de seguridad pública, vialidad vehicular y transporte público urbano y suburbano, el argumento aducido fue tajante. Ese es problema a resolver por el gobierno del estado. Policía y tránsito ya están fuera de la esfera municipal. 

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La argumentación de Elizabeth Morales, no descalifica  mi percepción. ¿Xalapa empieza en la puerta de nuestra casa, o no? De la respuesta a esta interrogante, es que a mi juicio se sustenta a su vez la percepción de cada xalapeño respecto a su ciudad y de lo que para el municipio y su cabecera es la imagen deseable.

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Por ende, de la opinión construida sobre la gestión de las autoridades para sacar a la ciudad de su atraso, pobreza y abandono, o de su indiferencia frente a la problemática de una ciudad que poblacional y territorialmente crece anárquicamente en medio del caos, dependerá la calificación que la ciudadanía otorgue a Elizabeth Morales, al día de hoy o al término de su gestión. 

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Puedo estar equivocado. Está en cada habitante del municipio y la ciudad capital, coincidir o no con mi percepción personal, sin perder de vista que cada quién habla de acuerdo a como le va en la feria ya que no se puede ni debe generalizar.  

No obstante, por lo que se observa y escucha, todo indica que para una gran mayoría de los xalapeños, sin distingo de clase social o ubicación en la mancha urbana, nuestra ciudad capital va de mal en peor, en demérito de la calidad de vida de la población y de las expectativas de inversión, creación de nuevas fuentes de trabajo y empleo. Amén de la pérdida de espacios públicos y entorno ecológico. 

La Sra. Elizabeth Morales está de salida. Los pequeños y grandes problemas que aquejan a nuestra ciudad capital, se quedan. La elección de un nuevo alcalde podría ser la oportunidad para sacar al buey de la barranca. Sin embargo, el clima de descontento y desconfianza para con la autoridad municipal que deja la joven alcaldesa, hace dudar de tal oportunidad, salvo la mejor opinión de la Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo.

No está la solución en los políticos, es la opinión consensuada de un importante segmento de la población preocupada por el presente y futuro de la capital veracruzana. En lo personal estoy convencido de ello, sin la participación consecuente y responsable de una ciudadanía conciente, propositiva y exigente, Xalapa seguirá anclada en el atraso y abandono.

Cerrar filas solidariamente para hacer valer el nosotros en beneficio de todos por sobre el individualismo egoísta, personal o de grupo, es la tarea. 

Hojas que se lleva el viento 

Da tristeza escuchar opiniones en el sentido de que en la actual contienda electoral, el PRI será el triunfador en la mayoría de distritos y municipios de la entidad veracruzana, gracias a la compra del voto. Aquello de que “en política lo que se compra con dinero es barato”, como lo expresara en su momento Fidel Herrera Beltrán, sigue vigente para muchos. Mil pesos por voto es una fortuna para quien no tiene para comer y una bicoca para el PRI, se argumenta, poniéndose ejemplos de cómo opera el tianguis electoral antes, durante y después de la elección. Honestamente espero se equivoquen y prevalezca en la ciudadanía un mínimo de honestidad y dignidad que por el bien de todos, salve a un proceso electoral más que cuestionado.

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El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en pleno proceso electoral públicamente se sacó de la manga espacios adicionales en la matrícula de  la Universidad Veracruzana, beneficiando a más de mil  800 jóvenes rechazados. Plausible en términos de oportunidad para los jóvenes que aspiran a acceder a la educación superior, pero no se vale si se toma en cuenta el “Adéndum·” signado en el llamado Pacto por México. Todo a su debido tiempo. 

Lamentable también el que para ciudadanos informados del tejemaneje electoral, sea un secreto a voces el que  los integrantes del gabinete legal y ampliado del gobernador de Veracruz, estén asignados a distritos electorales específicos, como coordinadores responsables de la operación política al servicio del partido tricolor, en demérito de su función y de los recursos destinados a obras y servicios en favor de todos los veracruzanos. – Xalapa, Ver., junio 19 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En medio del tendero público de trapos sucios, las campañas de proselitismo de partidos y candidatos transitan sin pena ni gloria en territorio veracruzano. Mientras éstos cubiertos de un manto de simulación ofrecen y prometen, un sector importante del electorado circula en sentido contrario, expresando  malestar y rechazo.

Lo que se percibe en el entorno mediático de un régimen político en franca descomposición, no es nada halagüeño. Es más lo que hay que reclamar y condenar que lo que pudiera tener de positivo en el imaginario popular el ofertar más de lo mismo.

Sin embargo, en tal escenario, una elección no es cualquier cosa. El elegir a la representación popular y a quien habrá de gobernar el municipio, lleva de por medio algo más que expectativas y esperanzas, confianza en el futuro ó la otra cara de la moneda, frustración, desanimo, desconfianza y pérdida de credibilidad en las instituciones, también ofrece la oportunidad para el electorado de refrendar la reivindicación de larga data de la democratización de la vida política y social.

Luego no es tarea fácil tomar una decisión sensata frente a las urnas ni conveniente el simplemente descalificar y darle la espalda a un proceso electoral amañado, desaseado y pedestre, en el que lo que cuenta es el número de votos y no la calidad de candidatos en contienda. El no ejercer el derecho al voto, implica renuncia tácita y flagrante a la lucha permanente por hacer de la vida en democracia marco propicio para alcanzar mayores niveles de libertad y bienestar individual y colectivo.

Contra desconfianza y rechazo, la decisión de no ceder terreno en los logros históricamente conquistados, obliga a sufragar. Los resultados de la elección, con antelación previstos, es otro cantar, un nuevo reto al que enfrentar en el largo camino de la construcción de democracia y ciudadanía. Llegará el momento en el que la auténtica correlación de fuerzas políticas, expresada en la conciencia y voluntad popular, conduzca al rescate de lo que hoy se nos tiene secuestrado.

Es por ello que vale la pena echar un ligero vistazo, ya no a partidos y candidatos, propuestas y promesas de campaña, sino al comportamiento de quienes con su voto a la par que materializan la defensa del sufragio libre, hacen o no hacen suyo el ejercicio de un derecho universal plasmado en nuestra Carta Magna, como es el de votar y ser votado como sustento de un gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Soberanía popular hoy en manos de una representación espuria y servidores públicos que le dan la espalda a los electores.

Como en botica, hay de todo. No obstante y por lo que se refiere específicamente a la capital veracruzana, me llama la atención la confusión de los presuntos electores frente a los candidatos. Unos piden, esperando que de lo alto caiga el maná que les permita ratificar o incrementar status personal y familiar, anteponiendo el interés egoísta, personal o de grupo, a un solidario anhelo por hacer de nuestra ciudad un lugar digno para vivir y formar a nuestros hijos. Sin parar mientes que con ello hacen factible el que para la clase política sea más útil y redituable comprar votos que convencer.

Otros, con mayor conciencia y conocimiento, con visión de largo aliento exigen respuestas claras y contundentes a la problemática cotidiana de una ciudad víctima del atraso y abandono y, porqué no, también del saqueo de aquellos que dando la espalda a sus conciudadanos, se han enriquecido a costa del futuro del municipio y su cabecera.

Entre el pedir y exigir media una gran distancia en términos democráticos. El que pide se conforma con lo que le den, el que exige contribuye a la construcción de ciudadanía y al fortalecimiento de la democracia.

Para nuestro infortunio, quienes lejos de pedir exigen, es una minoría. Quizá por ello es que corrupción, impunidad y simulación salen triunfantes en las urnas.

La indiferencia es otro patrón de conducta frente a una elección. No son pocos los que optan por quedarse en casita a disfrutar el enajenante transcurrir de las horas frente  al televisor; ni les va ni les viene, con su presunto rechazo a la política, cómodamente aceptan lo que le dan, ni se benefician ni benefician a los demás, sino todo lo contrario. Son estos los que alimentan con su indiferencia el dejar hacer, dejar pasar, fortaleciendo a una clase política parasitaria que ofreciendo y no cumpliendo, vive y medra al amparo del silencio cómplice del indiferente.

Es la condición humana, muchos afirman, la que determina la conducta a seguir por cada quién frente a una elección. Cada cabeza es un mundo, dicen otros, a lo que yo agregaría  que cada bolsillo es un universo. Entre el tener o no tener para satisfacer necesidades básicas, nos da la diferencia. Lo grave del asunto es que tanto los que piden, los que exigen y los indiferentes, no dejan de ser considerados por la clase política como un mal necesario, utilitario accesorio en la pugna por el poder.

El resultado electoral iguala a los desiguales, otorgando parejo a unos y otros el más de lo mismo que se opone a un cambio auténtico que posibilite desandar el camino, rescatar y avanzar por un nuevo sendero que asegure el bienestar colectivo. Con la salvedad de que son más los excluidos de los beneficios que la minoría que se despacha con la cuchara grande en la mesa de los vencedores.

Ya los estudiosos se tomarán el tiempo para una disección precisa de votantes y ciudadanos frente a una elección. Baste entonces concluir que partidos, candidatos y medios de comunicación, les resulta más redituable el poner el énfasis en destacar virtudes y confrontar limitaciones de los contendientes en campaña, que tratar de escuchar, conocer y entender a quienes habrán de emitir su voto.  De ahí las sorpresas.

Hojas que se lleva el viento

Patético el esfuerzo de los muy contados medios informativos impresos y electrónicos que aún insisten en tapar el sol con un dedo, pretendiendo ocultar que es el antipriísmo el que anima a la sociedad veracruzana en la actual contienda electoral. Solos en la brega, desde sus “ocho columnas”, gacetillas cartones y columnas periodísticas ponen su mejor empeño para denostar a los adversarios políticos del tricolor y sus comparsas, bordando en un vacío que ya no tiene retorno. Se respeta y se justifica, es su negocio en el marco del libre mercado, pero no por ello son dignos del aplauso ciudadano cuando cotidianamente ponen más leña al fuego en el cochinero de la guerra sucia que enloda a Veracruz.

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La revista “Semblanza” de la periodista, Virginia Durán Campollo, festejará su séptimo aniversario el próximo miércoles 19 de junio, a las 18 horas, en el Centro Recreativo Xalapeño. Nuestras felicitaciones a Vicky, sostener una publicación contra viento y marea no es tarea fácil.

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Agradecemos a los enanos del tapanco su interés por sacar de la red de redes al semanario pulsocritico.com. Con sus travesuras de aprendiz de brujo, se incrementa simpatía, aprecio y comprensión de nuestros amables lectores para un modesto medio independiente y sin fines de lucro.- Xalapa, Ver., junio 16 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Todo cuerpo que sube tiende a caer; a toda acción corresponde una reacción, de igual o mayor intensidad. Principios elementales que, en el terreno de las ciencias sociales son equiparables a La espiral de Peter que establece: “Incompetencia más incompetencia, igual a incompetencia”, o bien,  el efecto Dunning-Kruger  aplicable a “ los individuos incompetentes que son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia”. Lo que en lenguaje llano, refiriéndose a los mediocres, mi abuela pontificaba con la conseja popular: “El que nace para maceta no pasa del corredor”.

Y todo indica que gran parte de nuestra aldeana clase política se encuentra en tal tesitura, habiendo arribado a su más alto nivel de incompetencia y, de extrema insuficiencia para reconocer y actuar en consecuencia, de su incapacidad para conducir los destinos de Veracruz.

Su acción o reacción frente a una realidad que les rebasa, o que insuficientemente entienden o perciben, les hace caer del ladrillo.

Sólo así se explica el desgarre de vestiduras y gritos al cielo, clamando respeto a una dudosa democracia electoral ante la iniciativa y creatividad, pero también reflejo del hartazgo de la sociedad, de dos adolescentes que han puesto en jaque al proceso electoral en marcha, invitando a votar el próximo siete de julio por un gato.

Lo que para los adictos a las redes sociales no pasa de ser una inteligente y oportuna broma, para la clase política, tomada por sorpresa, adquiere el carácter de amenaza a la democracia;  obligando al Instituto Electoral Veracruzano (IEV) a emitir una declaración pública, invitando a la ciudadanía a no votar por el ya mundialmente famoso personaje gatuno, conocido como “candigato”.

Para otros, también escamados ante tal derroche de buen humor, la iniciativa parte del bunker adversario, ubicando un fenómeno mediático que ha merecido la atención de la prensa mundial, como parte de la guerra sucia, en el intercambio de lodo entre partidos y candidatos contendientes, formalmente registrados ante el IEV.

Sin faltar el candidato oportunista que ve en el voto por Morris, la ocasión para que el sufragio se divida, capitalizando para sí el conteo proporcional.

Para nuestros políticos no tiene nada de graciosa la broma que ya involucra a cerca de 50 mil seguidores. La propuesta del “candigato” a acabar con todas las ratas, los hace ver frente al espejo. La corrupción y la impunidad florecen en tanto la sociedad la tolere.

La inquietud ante tal fenómeno mediático que ya cobro naturaleza política e interés mundial, ya llegó también a nuestros círculos de intelectuales y académicos, generando polémica. Para unos es expresión de una juventud que se siente excluida y marginada, en tanto que para otros, es un claro atentado contra los afanes de una sociedad que se esfuerza por construir ciudadanía y alcanzar cambios sustantivos para el país por la vía de las instituciones democráticas. “Si perdemos el respeto por nosotros mismos, pierde México”, aducen.

Para las “buenas conciencias”, la broma es de mal gusto, propia de jóvenes desorientados influenciados por la televisión y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. “Los muchachos de hoy ya no son como los de antes”, dicen, sin parar mientes en que la sociedad mexicana ha cambiado, más para bien que para mal; entre los jóvenes, de manera aún confusa, se rescata memoria histórica y el afán de trascender rechazando el mundo que sus padres les están heredando.

Lo cierto es que, al igual que aconteciera con la irrupción del #yosoy132” en la vida política y social de México y específicamente en la elección presidencial del 2012 ó los “indignados” del presunto primer mundo frente a la crisis, los jóvenes exigen ser escuchados y tomados en cuenta en la toma de aquellas decisiones cupulares que les afectan cancelando su futuro.

En Veracruz, el vote por “candigato”, ni es broma ni debe ser tomado a la ligera. Está expresando el abierto rechazo de la juventud veracruzana (más los que se sumen de otras partes del país y del mundo), a la descomposición de la vida política en la que se refleja en paralelo tanto la crisis sistémica global como la que acusa el sistema de partidos en México. A lo que se suma la debacle económico financiera que ya impacta en el bolsillo de las mayorías y la pérdida de paradigmas morales, principios y valores universalmente reconocidos.

Crisis multidimensional sin salida a la vista, que orilla a los gobiernos a dar palos de ciego, atentando lo mismo contra principios democráticos que contra calidad de vida y expectativas del devenir de las nuevas generaciones.

Si surge en Veracruz tal manifestación, no es casualidad. La incapacidad e incompetencia de las clases dirigentes en la entidad, ofende a la inteligencia de los veracruzanos. El alto nivel de descomposición de la vida política, expresada en el actual proceso electoral, ha tocado fondo, llegando al límite permisible.

Tal crisis no es privativa de Veracruz. El régimen político a escala nacional transita por el mismo camino. No obstante, es aquí y ahora en donde a los veracruzanos nos aprieta el zapato. Hoy lo que parece ser una broma, llegará el día en que la ciudadanía pase de la algarabía desbordada como manifestación de su repulsa, a una toma de conciencia sobre la realidad y lo que hay que hacer para ponerla al servicio de las mayorías. Y, por lo que se escucha y observa, ésta bien podría adelantarse a la reforma política de maquillaje que se cocina en las cúpulas, obligando a la partidocracia a devolver representación y voluntad popular que por ahora mantiene secuestrados.

Por lo pronto, en Veracruz la incapacidad de la clase gobernante para reconocer su insuficiencia conceptual y operativa para atender a una realidad social y política que le desborda, pone en jaque al proceso electoral, amenazándole con la nulificación de la elección y, de dejar crecer la inconformidad, con un desgastante proceso de ingobernabilidad que Veracruz no se merece. El “candigato”, Morris o los que aparezcan, es apenas la punta del iceberg.

Hojas que se lleva el viento

Bien que se las arregla el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa para dividir y destruir. Primero fueron victimados los partidos políticos de oposición, ahora la prensa, en la que ya se acusa una franca división entre los medios afines al régimen /Los Ginos), los intermedios que bien conjugan el interés económico con la neutralidad, y los independientes que no se deben ni al boletín ni al pesebre oficial, sin faltar los llamados “detractores” de inflamadas vísceras y el círculo rojo de corazón azul celeste. La celebración del Día de la Libertad de Prensa por los periodistas veracruzanos, se encargó de exhibir por donde transita un gremio cuya fuerza radicaría en la unidad frente al poder y no en la dispersión.

Por cierto, Doña Gina Domínguez, coordinadora de Comunicación Social y vocera del ejecutivo, tiene pendientes cuentas por pagar y sus acreedores empresas y personas físicas, ya no aguantan la espera que, según se filtrara, se prolongará hasta pasada la elección del 7 de julio.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En la lucha contra la pobreza, “hay que ponerle calor militante, de compromiso: José Mujica, Presidente uruguayo.

Como lo he expresado de manera reiterada, el actual proceso electoral en Veracruz que desembocará el 7 de julio próximo con la elección de diputados locales y 212 ediles, no merece a nuestro juicio el mínimo de confianza. Es un verdadero cochinero antidemocrático y exhibe la crisis terminal de un sistema de partidos políticos en México rebasado por la realidad presente y expectativas de futuro de las mayorías. En congruencia, por tanto, no estamos ni a favor ni en contra de partidos y candidatos. Que con su pan se lo coman.

No obstante y dado el interés superior de Veracruz y en especial Xalapa, no deja de ser ajeno a mi preocupación el curso que toma el proceso a unos días de iniciadas las campañas de proselitismo de quienes aspiran a los cargos de representación citados.

Llamándome la atención la recurrencia a lugares comunes y slogans que no dicen nada a la ciudadanía, reflejando en forma y fondo que es más el interés de los aspirantes por alcanzar una migaja de poder, acceso a la manipulación ciudadana y manejo de recursos públicos, que un interés real por servir a los veracruzanos. Flaca caballada en contienda que en sus “elaboradas propuestas” y promesas de campaña, expresan pobreza conceptual y una franca miseria de conocimiento y capacidad para enfrentar la problemática de un estado y una ciudad capital cuya complejidad les rebasa.

Salvo algunas respetables excepciones que el pueblo conoce y reconoce, se percibe que los ahora candidatos o candidatas, están más cerca del triunfalismo sin sustento de quien ahora gobierna a la entidad y de quien en su carácter de alcaldesa de Xalapa, marchan de espaldas a una realidad abrumadora que habla de estancamiento y retroceso en todos los órdenes de la vida económica y social de la entidad, que de la más mínima intención y voluntad de cambio.

Así las cosas, no es de dudar que los resultados del proceso electoral arrojarán más de lo mismo, profundizando el estado de cosas que hoy prevalece en la sociedad veracruzana.

Es curioso, pero así es, nadie en campaña se ocupa de enmarcar propuestas y promesas en la estrategia de gobierno del presidente Peña y, por lo consiguiente, en el llamado plan nacional de desarrollo y su equivalente para el estado de Veracruz aprobado por el Congreso local.

Grave a mi juicio, las reformas constitucionales aprobadas por el Congreso de la Unión pasan necesariamente por el aval de las legislaturas locales y en nuestro caso específico por la diputación que será elegida el 7 de julio. Y ni que decir de su implementación en la célula básica de la administración pública a cargo de los alcaldes.

Tanto diputados como ediles actuarán por consigna y de espaldas a la ciudadanía en temas del mayor interés para la Nación. Su compromiso para con Veracruz es coyuntural y meramente circunstancial, en tanto que el cargo para el que serán electos, será apenas un escalón más en el encumbramiento político personal de los hoy aspirantes, en su mayoría “chapulines”.

La reforma laboral, la educativa, la de comunicaciones, y las que vienen en materia financiera, fiscal y energética, así como la cruzada peñista contra el hambre, no figuran en la agenda de campaña de los candidatos y candidatas. A lo sumo y de manera más declarativa que de compromiso, se hace referencia al combate a la pobreza y al abatimiento de desempleo, informalidad e inseguridad, sin ofrecer el como y con qué habrán de enfrentar tales fenómenos económicos y sociales en la entidad y en los 212 municipios veracruzanos, siendo estos temas los de mayor relevancia para las mayorías que pretenden representar.

En nuestra ciudad capital en donde clase política y medios de comunicación concentran con mayor intensidad las escaramuzas de  una guerra sucia sin sentido, se privilegia la exhibición de la mugre de los trapos propios y ajenos, evitándose o desconociéndose el carácter integral y multidimensional de la problemática de una ciudad que ya no da para más. El candidato de la coalición que encabeza el PRI, declara que el problema de la vialidad no frenará el desarrollo de la capital veracruzana, sin reconocer que el caos vial es consecuencia de la inviabilidad de todo proceso de racionalización y modernización de una ciudad que, por principio de cuentas, carece de plano regulador y visión de conjunto, así como de una iniciativa privada con serias carencias de iniciativa y disposición para invertir productivamente para generar empleos de calidad.

Xalapa está muerta y sus habitantes exigen sea resucitada. Ello implica no sólo cuantiosas inversiones en infraestructura urbana que hagan de las colonias colgadas de los cerros espacios habitables y seguros, se requieren además fuentes sustentables de trabajo, salarios remunerativos y, sobre todo, visión de futuro, compromiso y voluntad de cambio en sus autoridades. El qué, el cómo, el cuando, en donde  y el con qué, no se percibe en el discurso de campaña y mucho menos en slogans mediáticos que no dicen nada a los ciudadanos, salvo que nos espera más de lo mismo, o mucho peor en el caso de los xalapeños excluidos, a los que se les ofrece hoy una despensa o una lámina de cartón a cambio de pignorarles el futuro.

Y por si fuera poco, borrón y cuenta nueva. Los desmanes de Elizabeth Morales en su desempeño al frente de la comuna xalapeña, quedarán en el olvido. Corrupción e impunidad no se tocan, concluirá impertérrita su mandato y no hay candidato que le ponga cascabel al gato demandando rinda cuentas ante la justicia.

Frente a esta percepción me pregunto si vale la pena entrarle al juego del apapacho o descalificación de partido o candidato alguno. La respuesta es más que obvia, para quien esto escribe no vale ni tiempo  ni esfuerzo, ya los ciudadanos valoraran en su momento la calidad de su voto. De ellos dependerá apostarle al más de lo mismo o expresar su deseo y voluntad de cambio en las urnas.

La interrogante entonces la dejo en el aire: ¿De los candidatos impuestos por la partidocracia, alguno merece ser votado en respuesta a ese deseo y voluntad de cambio de la ciudadanía?

Hojas que se lleva el viento

Quien esto escribe y el semanario en línea “Pulso crítico.com”, se unen al cúmulo de felicitaciones que ha recibido el portal informativo “Crónica del Poder” con motivo de su quinto aniversario en la Red de redes, expresando nuestro sincero reconocimiento  a sus fundadores y sus actuales directores, Felipe Hakim Simón, Francisco Saucedo Ramírez  y Marco Aurelio González Gama, por su compromiso  para con el ejercicio de la libertad de expresión y servicio a la ciudadanía, agradeciéndoles su generosidad al brindar un espacio valioso a los maquinazos del suscrito.

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