Salte la navegación

Tag Archives: Elecciones 2010

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Terrible paradoja. Para crecer políticamente debe disminuir su imagen de pre candidato impuesto.

Adquirida la diputación federal,  haiga sido como haiga sido,  al joven delfín toca ahora ganarse el derecho a ser considerado el único, el ungido, el llamado a  ser elegido por el priísmo veracruzano como su candidato a la gubernatura. En sus manos está el ser el legítimo representante de la Fidelidad en los comicios del 2010, o verse reducido al triste papel de aspirante fallido, incapaz de mantener con decoro la confianza que en él depositara el  mecenazgo.


Consciente de ello, Javier Duarte de Ochoa se deja llevar de la mano, puebleando, de norte a sur y del este al oeste, esforzándose armado  del gastado mensaje pre fabricado que lleva en las alforjas como su mejor carta. Aquí no pasa nada y si pasa, estamos blindados. La bancada priísta veracruzana habrá de encargarse de velar para que en la entidad se transite con  paz y prosperidad  a la fiel continuidad del gobierno cercano a la gente.


Y que mejor blindaje que seguir bursatilizando, no importa si se trata de recursos públicos destinados por el Congreso de la Unión a infraestructura y combate a la pobreza, o las pantuflas de la abuela. Bursatilizar es la consigna, pignorar el futuro de Veracruz es el objetivo.


El otro rollo. El aportar lo mejor de sí para hacer valer en San Lázaro las demandas de un mejor destino para Veracruz, por la primera, la segunda, la tercera o la cuarta vía, o por el camino que fuere, huecas abstracciones quedaron en el camino. La tarea que le fuera encomendada para destacar entre el montón de diputados, está truncada. Le fueron cerradas las puertas en las comisiones de hacienda y presupuesto de la Cámara baja. En otras, de menor valía, ni las quiere ni puede, el sólo sabe de debe y haber, al fin contador y experto en los riesgosos juegos de la bolsa de valores. No por nada es el exhibido padre putativo de la deuda simulada.


Como dice la canción del jibarito, Javierito va. Y ahí va el joven y simpático cordobés, siempre de la mano de su protector e interesado amigo. Ahora caminando, ahora trotando, sudando la gota gorda, presidiendo pantagruélicos banquetes, en pos del tamaño requerido para quien en suerte le toque contender contra verdaderas chuchas cuereras, como Miguel Ángel Yunes Linares y Dante Delgado Rannauro. Hay que crecer. Lo sabe y sufre. Imagen, voz, origen y gastado discurso neoliberal no contribuyen a ser calca fiel del mecenas ni lo que de genio y figura espera la agitada y turbulenta ola roja  hoy al servicio de la fidelidad.


Terrible paradoja. Para crecer políticamente debe disminuir su imagen de pre candidato impuesto.


Temeroso escucha los pasos de los enanos del tapanco. Aquellos que al mecenas le crecieran a destiempo. La amenaza es real, se dice para sus adentros. No por crecidos dejan de representar peligro  para el familiar proyecto que, a contracorriente y sin contar con la venia de Beatriz, Manlio o el futuro “gaviotazo”, le señala como fin último gobernar a Veracruz.


Solo, porque solo se transita por los caminos de la vida cuando amigos y comparsas son comprados, no afloja el paso. Pueblear es su tarea, lo de legislar ya es secundario, al fin propuesta de campaña. Hoy y a lo largo de los próximos meses pueblear es su destino. Suerte si en el camino recoge polvos de aquellos lodos, no los de la contienda sucia, sino aquellos que hablan de mejores tiempos del tricolor; de ideas, de propuestas, de compromiso partidista, de experiencia y madurez política, de todo eso que hoy se le niega a una juventud  que en la fidelidad sustenta tráfico de influencias, enriquecimiento al alcance de la mano, simulación e impunidad.


Polvos de aquellos lodos que si no le ayudan a obtener el cargo a que aspira, cuando menos, en un futuro no lejano, le permitan en su momento ser de su tierra natal un buen alcalde.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Aún no concluye el cómputo definitivo de la elección federal del pasado domingo ni “Fidelidad por México” coloca en sus entendederas que el voto útil en contra de Calderón Hinojosa le dio el triunfo y no necesariamente el “efecto Fidel”,  y ya en nuestra ínsula de la permanente felicidad se amarran navajas rumbo a la elección de legisladores locales, alcaldes y gobernador para el próximo año. Así es Veracruz. Para los políticos, servidores públicos y medios de comunicación, todo gira en torno a los procesos electorales y la imagen virtual del gobernante en turno. El desarrollo del estado puede esperar para mejores tiempos, al fin y al cabo estamos blindados.


Tres días antes de la elección de diputados federales, el gobernador declaró que estamos a salvo de “catarritos, tsunamis y tormentas”, etc., etc, que pudieran poner en peligro la economía, salud y seguridad de los veracruzanos. Así convenía destacarlo ante la inminente elección en contraposición a las declaraciones de claro tinte electorero de Felipe Calderón. Para el lunes, mediando el triunfo priísta en las urnas, el mismo personaje declara que ha instruido a sus diputados federales que impulsen en el Congreso de la Unión una ley de emergencia porque la economía está del cocol y la crisis está lastimando a los sectores más vulnerables de la gran familia veracruzana. No podía quedarse atrás  en concordancia con declaraciones de Calderón Hinojosa llamando a la unidad de todos los mexicanos para enfrentar los efectos del descalabro económico.


O sea que desde la visión electoral un día estamos bien y al siguiente más que jodidos, mientras que la realidad se encarga de demostrar que mientras transitamos de un proceso electoral a otro, más bien estamos jodidos, empezando por las finanzas públicas estatales y municipales. No es de gratis que la secretaria de desarrollo social y medio ambiente, así como mayoría de los alcaldes, ya pusieran el grito en el cielo: no hay dinero para satisfacer la demanda de servicios públicos, concluir obras iniciadas y pagar deudas. La culpa, dicen, es de Calderón quien, con fines electorales retuvo las participaciones federales.


Así son las cosas en Veracruz. Lo llevamos en nuestra naturaleza. Nuestra clase política no puede vivir al margen de la política electoral, aunque ello signifique dar la espalda a la ciudadanía.


Pues bien, mientras la crisis económica ni nos perjudica ni nos beneficia, ya inmersos en el nuevo proceso electoral los de la casaca roja promueven a la aún diputada federal Elizabeth Morales para una diputación local, en tanto que la casa rosada se inclina a favor de Guillermo Zúñiga Jr., modosito y moralmente bien portado, para la alcaldía de Xalapa, a quienes ya se les monta en el jamelgo de hacienda.


El estira y afloja  que nos conducirá a la elección del sucesor de Fidel Herrera Beltrán,  inicia con un alto grado de temperatura. Dos temas están a debate en el seno del partido de la fidelidad, o sea el PRI veracruzano con rostro joven: El primero bordando en torno a la dicotomía juventud y lealtad vs. Madurez y experiencia. En tanto que el segundo avocado a si es un solo aspirante a la candidatura, el delfín, o se le da participación en la fiesta al diputado Héctor Yunes Landa y al actual secretario de educación Victor Arredondo, más los que aparezcan en los próximos meses.


La atención a los efectos de las  crisis concurrentes puede esperar. Estamos entre la espada y la pared, tantito a salvo y tantito no,  cuando menos hasta que tomen posesión de su encargo los nuevos diputados federales y estos estén en condiciones, muy dudosas por cierto,  de poder promover la ley de emergencia y una refinería para Tuxpan que saquen al buey del atolladero.


Para no perder el hilo conductor de la vida política de Veracruz,  mientras de dilucida si para el 2010 el perfil del candidato priísta a la gubernatura del estado deberá privilegiar únicamente  juventud y lealtad, o se opta por experiencia y madurez aunque las canas pinten en la testa del aspirante y este, a su vez,  sea considerado como infiel, el priísmo bate palmas por anticipado impulsando la legítima aspiración de Fidel Herrera Beltrán a la candidatura por la presidencia de la república en el 2012.


Y mientras todo esto bulle en las limitadas entendederas del priísmo veracruzano y sus corifeos, el delfín hace rabieta. ¿Cómo que otro aspirante? Si ya me gané en los medios y en las urnas –en ese orden- el derecho a ser el único, el ungido, el llamado a mantener a salvo a la familia veracruzana. Así me lo aseguraron Fidel y Doña Rosa.


A esto se reduce la política en Veracruz.


pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

A %d blogueros les gusta esto: