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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Fuera de contexto las palabras del Sr. Senador Héctor Yunes Landa no dejarían de considerarse tremendista y franco rompimiento con el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa y una escalada más en la rebelión al interior del PRI veracruzano. En el boletín de prensa difundido el pasado viernes, Yunes Landa por conducto de los medios informativos bajo el título “Primera estocada a la democracia está dada”, Yunes Landa dice a los lectores:

“La aprobación por parte del Congreso del Estado de Veracruz de una próxima gubernatura de dos años pervirtió la democracia, expresó el Senador por Veracruz, Héctor Yunes Landa quien refirió que lo grave será que se afectará la economía, se comprometerá la seguridad pública y se cancelará el bienestar de millones de veracruzanos…”

Palabras fuertes en el marco de la sumisión que no respeto, de la clase política veracruzana y en especial el priísmo, a la primera autoridad en la entidad. Empero, más allá de su efecto mediático en el contexto de la realidad real que se vive en el país y específicamente en Veracruz, no pasan de ser balandronada demagógica que lejos de hacer mella en el ánimo del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, le fortalecen ante los ojos del Sr. Peña Nieto, como un gobernante que se suma con eficacia al tendido de la cortina de humo con la que se quiere ocultar el estado crítico del Estado mexicano.

Para empezar, “la estocada a la democracia” no es la primera ni la única. El pueblo de México vive bajo una democracia secuestrada, pervertida a lo largo de los últimos cien años, víctima de la simulación, el engaño, la corrupción e impunidad como ha quedado evidenciado con el destape de la cloaca a que diera lugar el crimen de Iguala.

Por cuanto a la economía, peor no puede estar en México bajo la conducción de un régimen político en crisis, ciego, sordo y torpe. Veracruz no es la excepción, registrando estancamiento y recesión bajo el mandato de un señor que no alcanza a ver más allá de su ombligo.

Por los mismos senderos transita la seguridad pública, cuando el crimen se combate con palos de ciego en las cañerías de la sociedad mientras los verdaderos malandrines, los de cuello blanco, en las alturas saquean impunemente al país, generando inseguridad, incertidumbre y un “Jesús en la boca” de millones de mexicanos.

¿Cancelar el bienestar de millones de veracruzanos con una gubernatura de dos años?

Con perdón de ustedes, los pocos que siguen estos maquinazos, el Sr. Senador quiere tapar el sol con un dedo orinándose fuera del tiesto. ¿Cuál bienestar? Más jodida ya no puede estar la gran familia veracruzana, ahora “beneficiada” con un incremento salarial para el 2015 de unas míseras monedas. ¡Ni la burla perdona!

Con un gobierno estatal de dos, tres, o seis años, las cosas seguirán igual. Ya llevamos diez de un pésimo mandato, caracterizado por el saqueo de las arcas públicas y un permanente desentenderse de la vida cotidiana de esos millones de veracruzanos que rondando la miseria extrema, para el Sr. Senador un capricho no exento de oscuros intereses del Sr. Dr. Duarte de Ochoa pone en riesgo su bienestar.

Así, contextualizado, lo expresado por Yunes Landa no se diferencia en nada de las ¿estupideces? de la señora que en la entidad pastorea al PRI. La gubernatura de dos años estipulada en la reforma constitucional aprobada por una mayoría casi absoluta de lacayos en el Congreso local, ni perjudica ni beneficia al pueblo de Veracruz, sino todo lo contrario parafraseando a Luís Echeverría. Son los intereses personales y de grupo de una clase política pandilleril los que están en juego y así se refleja en el pseudo debate y desgarre de vestiduras que la prensa difunde. Simple cortina de humo que no logra acallar el descontento y hartazgo de una sociedad lastimada que está diciendo ¡Basta!

Así los veracruzanos deberíamos considerar lo que en el seno de la clase política se cocina y, si queremos ir más lejos, es el pleito elevado al absurdo entre Fidel herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares en la disputa por el botín. Irrelevante para los veracruzanos todos, si no fuera por sus nefastas consecuencias que a lo largo de ya diez años, viene padeciendo la entidad.

Que con su pan se lo coman Javier Duarte y las mafias partidistas en contienda, que para las mayorías los comicios del 2015-2016 y 2018, son episodios circunstanciales que no contribuyen al esfuerzo de rescate de democracia y buen gobierno.

Arribamos al final del 2014 e iniciamos el 2015 con más de lo mismo. Ni los agravios se olvidan ni la lucha legítima por el rescate de nuestra incipiente y hoy secuestrada democracia, cede. La crisis multifactorial del Estado mexicano y su expresión en la debacle de la partidocracia, no varía en lo más mínimo, antes al contrario, se profundiza arrastrando a toda la nación. Frente a una más de las cortinas de humo que al pueblo de México el régimen corrupto y senil receta, abrir los ojos, ampliar la visión de futuro, que resistir es el camino.- Xalapa, Ver., diciembre 21 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Para el dirigente nacional del PRI es un hecho irrefutable  que para el 2015 su partido se lleve carro completo en los 21 distritos electorales de Veracruz. Vistas las cosas sobre la condición que guardan los partidos opositores en la entidad, no anda tan equivocado el Sr. Camacho, no por las políticas públicas del gobierno federal y el desempeño de la actual administración pública estatal, o la designación de Elizabeth Morales como dirigente estatal como se quiere interpretar, sino por la carencia de una oposición sólida que en materia electoral pudiera impedirlo.

 Es  público y notorio que lo mismo el PAN que el PRD como opositores mayoritarios no viven su mejor momento. Pérdida de identidad, de rumbo y pugna facciosa a su interior, así como su cada vez mayor alejamiento de las necesidades reales y sentidas de la población, les imposibilitan el poder transitar en sentido contrario a las expectativas de triunfo a que hiciera referencia el ex gobernador de Edomex.

Aún en el caso de que tuviera tiempo la oposición para recomponerse, el peso específico de su pérdida de confianza y credibilidad ante un electorado mejor informado y participativo, le imposibilitaría el poder hacer un papel decoroso en la próxima contienda electoral.

Así las cosas, a mi juicio tenemos PRI para rato.

Esto si nos atenemos a las reglas del juego tradicionales, que circunscriben el comportamiento de la ciudadanía en las urnas  a un reflejo del quehacer de las diversas fuerzas político electorales en contienda. Otros factores que marginalmente pudieran entorpecer el libre tránsito del PRI en sus afanes hegemónicos, no se contemplan en el escenario triunfalista que hoy pone de relieve el Sr. Camacho.

Entre ellos, el cada vez mayor hartazgo ciudadano con respecto ya no sólo a la partidocracia y lo que políticamente esta representa para nuestra incipiente y vulnerable democracia representativa. La frustración y hartazgo ciudadano también está referenciado al comportamiento errático del Estado mexicano ante los grandes y complejos problemas nacionales que afectan, en primer término, a los sectores más débiles e indefensos de la sociedad, como es el caso de la inseguridad, corrupción, impunidad, disminución de derechos individuales y sociales, desempleo y pérdida del poder adquisitivo del salario. Frustración y hartazgo cuyo origen no se identifica con el Estado como tal sino que es atribuible al gobierno, a la administración pública en sus tres estamentos de autoridad y a la pésima imagen de los actores políticos que les encabezan.

Para la mayoría el Estado es una abstracción poco entendible. Lo concreto, cuestionable, sujeto a valoración y al alcance de todos, es el gobierno que, a su vez, se nutre del sistema prevaleciente de partidos políticos. Luego a estos, indistintamente del color de la camiseta, se le atribuyen culpas y responsabilidades.

Hoy gobierna el PRI tanto a nivel federal como en la mayoría de los estados y municipios del país. Lo que pase o deje de pasar en los meses que faltan para los comicios federales del 2015, se atribuirá a este partido y es aquí en donde el triunfalismo priísta podría topar con pared,  enfrentando un nada despreciable voto de castigo ó, en el mejor de los casos, al fantasma del abstencionismo que no mella en lo legal pero que si priva de legitimidad.

Escenario que, en el caso concreto de Veracruz es más que previsible y viable, si nos atenemos al estado de cosas  que guarda una administración pública estatal disminuida, así como evidente corrupción impune en el ámbito de de los gobiernos municipales.

Luego a mi juicio,  el triunfalismo del Sr. Camacho habría que entenderse como un gesto de cortesía para con el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, más que convicción objetiva. Porque si de algo debe estar conciente el dirigente nacional del PRI, es de un escenario adverso para su partido en el que la inseguridad ciudadana busca a quien pasarle la factura.- Xalapa, Ver., 28 de enero de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Por elemental sentido común, para los no priístas debería valernos un cuerno lo que en la estructura y organización interna del PRI les compete a sus militantes. Si se conducen con espíritu democrático, o todo lo contrario plegándose a la imposición por dedazo de sus dirigentes y cuadros partidistas, es asunto de ellos en tanto no afecten como está de moda decir, a terceros sin vela en el entierro.

Ya bastante tenemos con soportar que como primera minoría el partido del presidente Peña nos lleve al baile sin invitación previa y formal, como era costumbre entre familias de bien en la sociedad decimonónica.

Lo que si es de nuestra incumbencia en tratándose de la vida interna del PRI, específicamente en Veracruz, es que el gobernador sin atender a razones, imponga como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI ni más ni menos, que a una persona no grata para la sociedad xalapeña. Insisto, a los no priístas nos debe valer gorro más no por ello, deberíamos aceptar sin más que la primera autoridad de la entidad se burle de los habitantes de la capital veracruzana,  premiando a quien durante los últimos tres años agravió con corrupción, soberbia e insolencia a los xalapeños.

Tiempo ha que los xalapeños y quizá la mayoría de los ciudadanos de la próspera ínsula duartista, decidimos no aceptar seguir siendo tratados como menores de edad, minusválidos mentales a los que impunemente se les puede jugar el dedo en la boca. Luego si con su pretensión el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa persiste en subestimar a sus gobernados, que con su pan se lo coma. En su momento, ya veremos si priístas o no priístas en las urnas otorgarán su voto a un partido en mala hora presidido por Elizabeth Morales García y su cohorte de arribistas.

Lo más lastimoso es que con la decisión del gobernante veracruzano, ignorando el pensar y sentir de la sociedad xalapeña, quién saldrá raspado es Américo Zúñiga Martínez, recien desempacado como alcalde de Xalapa, pues si se le está concediendo el beneficio de la duda es con la esperanza de que más temprano que tarde exhiba corruptelas y trastupijes de su antecesora, avocándose a enderezar entuertos heredados rescatando confianza, credibilidad y buena marcha de la ciudad capital.

Así sea de dientes para afuera, el agachar la cabeza y acatar el dar por saldado el déficit de buen gobierno que hereda, sumándose a la cargada a favor de Elizabeth para que esta se haga cargo de la conducción del PRI en Veracruz, de antemano se descalifica rechazando el beneficio que le otorgan sus coterráneos.

Su disciplinada actitud e inmerecidos elogios sobredimensionando el desempeño del gobernador, confirma el manojo de valores entendidos que desde aciagos tiempos de Fidel Herrera Beltrán, se construyeran para cederle a Elizabeth el paso a la alcaldía y él, confiado quedar en lista de espera para el siguiente período. Mal antecedente para quien se propone transformar a la ciudad que gobierna y que nos guste o no, sea de nuestra incumbencia o no lo que el PRI haga o deje de hacer, será la capital veracruzana la que pague nuevamente los platos rotos.

Calladito se hubiera visto más bonito. Pero como ya apuntáramos en maquinazo anterior, obligado está a intentar ser ducho alambrista para equilibrar afanes a favor de la ciudadanía y compromisos adquiridos con antelación ante el que se dice gobierna en Veracruz. Lo declarado en los medios, es su primer traspié en el alambre y aún le falta un largo trecho por recorrer.

Vistas así las cosas, el daño colateral a terceros afectados está a la vista. Luego aunque el sentido común recomiende lo contrario, si hay razón para ocuparnos y preocuparnos por lo que acontece al interior del nunca renovado viejo PRI. Ya veremos si en próximas elecciones pasamos la factura o le seguimos apostando al más de lo mismo.

Hojas que se lleva el viento.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa perdió la oportunidad de conocer de primera mano el primer informe de resultados de Rolando Zapata Bello, gobernador de Yucatán quien contando con la presencia de la secretaria de turismo, representante personal del presidente Peña, así como de secretarios de estado, gobernadores, el Jefe de gobierno del D.F., legisladores y la plana mayor nacional del PRI, este domingo en el Centro de Convenciones Siglo XXI de la capital yucateca, dio cuenta de los logros alcanzados en los últimos quince meses por los tres órdenes de gobierno en esa entidad federativa. Seguridad pública, paz social, educación, investigación tecnológica, empleo, turismo, atención al campo, a los trabajadores del mar y a la micro y pequeña empresa, así como vialidad, infraestructura comunitaria, deportiva, cultural y de recreación familiar en el marco de finanzas públicas estables, fue lo destacado. Sin falsos triunfalismos, con  humildad, reconociendo los límites de la realidad de lo posible, Rolando Zapata convocó a la construcción de un nuevo pacto social de los yucatecos sustentado en la unidad, esfuerzo compartido y visión de futuro, dejando entrever el por qué Yucatán avanza con rumbo cierto, sin tropiezos de importancia, por el camino que sus habitantes reconocen como propio.

Lástima, al gobernador veracruzano le hubiera servido de mucho enterarse que la prosperidad se construye paso a paso, librando obstáculos en una realidad adversa y con hechos concretos que se reflejen en el bienestar de la gente..- Cd. Caucel, Yucatán, enero 19 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Con el arribo de Américo Zúñiga Martínez a la presidencia municipal se inicia una nueva etapa para la vida social y económica de la capital veracruzana. El tiradero queda y la desconfianza en la autoridad también. No obstante, en el ánimo de sus habitantes no faltan destellos de esperanza confiándose en que el cambio de estafeta ofrece expectativas de cambio y de progreso.

Cualquier cosa es mejor que lo que le deparó a Xalapa la pésima administración a cargo de Elizabeth Morales es el sentir generalizado, esperándose que con Américo las cosas sean diferentes.

Esto, sin faltar una corriente de escepticismo en cuanto al desempeño y alcances de una administración que no por nueva deja de llevar a cuestas la carga negativa de la extracción priísta del alcalde en turno. De antemano se tiene por sabido que por muy buenas intenciones estas se ven limitadas por la formación partidista y el sometimiento a la autoridad y caprichos del que se dice manda en Veracruz.

Si corrupción, ineficacia y carencia de voluntad política para atender demandas crecientes, reales y sentidas de la población fue la constante a lo largo de los últimos tres años, no puede ignorarse que el PRI nunca llamó al orden a la alcaldesa y que el pésimo desempeño de ésta fue consentido y tolerado por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien renglón aparte, tampoco ha dado muestras de apego y compromiso para con los xalapeños.

Dice la conseja popular que quien sirve a dos amos, con uno queda mal. De ahí que para salir avante, el alcalde tendrá que desenvolver todas sus dotes de alambrista para guardar un sano equilibrio entre sus compromisos partidistas de campaña y servirles a cabalidad a los contribuyentes que le pagan y esperan beneficios tangibles para el municipio…  ¿Podrá?

Luego es lógico el que la opinión pública se divida entre los que confían en el joven ex funcionario fidelista y los que dudan de la oferta de buen gobierno del joven Zúñiga. Sin faltar aquellos a los que ni les va ni les viene la crisis de identidad y atraso en que se debate nuestra ciudad y lo que, al respecto haga o deje de hacer la administración municipal.

Nadie es monedita de oro. Américo no tiene porqué ser la excepción. De su y desempeño eficaz depende el ganar aceptación por una mayoría ahora dolida y al borde del hartazgo. Y en ello deberíamos estar concientes para con talante crítico pero propositivo,  sumar y no dividir y restar, concediéndole el beneficio de la duda.

El alcalde recién desempacado viene ofreciendo las perlas de la virgen en su afán por rescatar confianza y credibilidad en beneficio de la autoridad que el representa, luego a el corresponde ponerle límite al beneficio que se le otorga en el plazo que considere prudente, así como en base a su desempeño al frente de la comuna,  en manos de la población está el refrendar o dar por terminado el maridaje.

Tiempo al tiempo sin bajar la guardia  y todos saldremos ganando. Xalapa merece y exige la contribución solidaria de sus habitantes, no todo viene de la administración municipal; la participación consecuente y responsable de la población  es condición para salir del bache. En ello va implícita la tarea de construir ciudadanía y a ello debemos avocarnos para nunca más votar a ciegas deslumbrados por los espejitos y abalorios que con recursos públicos obsequian candidatos a cambio del sufragio. Que la nefasta experiencia que toleramos dejando hacer y deshacer a Elizabeth Morales nos sirva de lección.

Hojas que se lleva el viento

Cancelada la Reforma Agraria surgida del movimiento armado y desmantelado el campo mexicano por los gobiernos neoliberales, ahora el Sr. Peña Nieto reitera a bombo y platillo el anuncio de un renovado y modernizador impulso a una reforma agraria sui generis sustentada en políticas públicas que nos remiten al porfiriato, privilegiando concentración de la tierra, productividad y competividad, sin el menor asomo de conocimiento de la realidad del agro mexicano y de la historia nacional. No debe extrañarnos entonces que ya se escuche el cabalgar de un Emiliano Zapata que vuelve por sus fueros en las tierras del sur de la patria.

-ooo-

Cada seis meses quien esto escribe cambia de aires, pasando una corta temporada en Yucatán y en cada ocasión Mérida su capital,  me recibe con enjundiosas mejorías que le permiten conservar su status como la ciudad más progresista del sur-sureste de México. En este mes de enero la ciudad blanca considerada internacionalmente como “De la paz”, celebra el 472 Aniversario de su fundación con nuevas obras de infraestructura urbana a la que Dulce María Sauri Riancho, ex gobernadora de la entidad, califica como “Los regalos para Mérida”. Y no es para menos, gobierno del estado, Ayuntamiento e iniciativa privada, en un año calendario  han proyectado y realizado diversas obras e inversiones de gran envergadura que, en mucho,  superan  los logros y anuncios fantasiosos de tres años de gobierno estatal y municipal en la capital veracruzana. Así se las gastan los yucatecos en un clima de colaboración, complementariedad, coordinación y eficacia de los tres órdenes de gobierno.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 8 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Entre los xalapeños en algo hay consenso y eso ya es decir mucho.  De gran envergadura la tarea de Américo  Zúñiga en su estreno como alcalde, ahora de cuatro años, es la opinión que cobra fuerza entre la población.

Y no es para menos ya que la tarea implica el recuperar confianza de la ciudadanía en sus autoridades municipales en el menor tiempo y al menor costo, limpiar la capital veracruzana de tantos acumulados en materia de honestidad, seguridad,  limpia pública, vialidad, e imagen urbana, entre otros  lastres que sobre sus espaldas pesada alforja deja su antecesora.

Un esfuerzo extraordinario requerirá el hacer de Xalapa una ciudad digna de su status político y de lo que sus habitantes exigen.

Es más lo que debe recuperarse que lo nuevo por hacer. Sin confianza, toda innovación resultará estéril. Sin credibilidad, todo esfuerzo por construir ciudadanía responsable será en vano. Sin honestidad y transparencia, Xalapa seguirá deslizándose en el tobogán del estancamiento y retroceso que tendencialmente el flamante nuevo alcalde heredará de Elizabeth Morales.

A mi juicio, el siguiente paso en el tiempo, es devolver a Xalapa su calidad de capital del estado, hoy ignorada; exigiendo con el respaldo de los xalapeños el que se le reconozca como tal otorgándole trato digno y los merecimientos presupuestales que de ello se derivan.

Lo demás, ya vendrá por añadidura en un esfuerzo compartido entre ciudadanía y ayuntamiento.

El que hacer y el cómo, deberá ser la torta bajo el brazo con la que Américo Zúñiga de sus primeros pasos al frente de su encargo. Sin una adecuada planeación sustentada con rigor en un diagnóstico preciso de la situación que actualmente guarda el municipio, la improvisación y los palos de ciego serán fracaso anunciado de su gestión. Ya no se trata de  campaña mediática con falsas promesas para cosechar votos, es el futuro de Xalapa lo que está en juego y a ello debe responder con inteligencia, voluntad política y compromiso con sus coterráneos.

El escuchar todas las voces, ponderando necesidades reales y sentidas de la población para actuar en consecuencia, es el camino. Ni soberbia para no ver lo que ocurre, ni oídos sordos a la demanda ciudadana, es lo que menos se espera del joven hoy aún alcalde electo.

Puertas abiertas e invitación a la participación responsable, siembra buena semilla y rinde frutos trascendentes. El treparse en el ladrillo cerrándose al sentir de los gobernados, todo lo contrario.

Ni tan tan ni muy muy, Entereza de carácter, visión  y ubicación política para mantener el sano equilibrio entre lo deseable y lo posible, entre lo que a la ciudad conviene y acatar la línea que irremediablemente deviene del de enfrente, trasmite seguridad y habla bien del que gobierna. Ese es el reto.

Sin lugar a dudas, dado el nefasto antecedente que le precede en la administración municipal, iniciará su mandato contando con el beneficio de la duda. Convencer y ganar credibilidad y confianza es condición previa para emprender nuevos y más ambiciosos emprendimientos. Pretender ganarle tiempo al tiempo anticipándose, sin antes levantar el cochinero que recibe, mala señal, corriendo el riesgo de  incurrir en la tan de moda tendencia a la simulación y triunfalismo sin sustento.

Tiempo al tiempo administrándolo con inteligencia, pues más vale paso que dure que trote que canse. La población que no es tonta como se cree, sabrá apreciar las primeras impresiones sobre un gobierno que inicia bajo muy negros augurios.

Nadie desea que le vaya mal a nuestra ciudad capital. Con tres años de pésima administración municipal ya ha sido suficiente. Así lo debe entender el joven Zúñiga ante inevitables señalamientos y críticas de una población a la que le gana tanto el hartazgo como la impaciencia. Y así debemos entenderlo también los xalapeños bien intencionados. Si le va bien al alcalde, Xalapa será favorecida con un despertar al crecimiento económico y bienestar de la gente, eso es lo que cuenta que lo demás son polvos de aquellos lodos, inevitables en la aldeana política jarocha.

La esperanza es lo último que se pierde. Esperemos que Américo Zúñiga esté a la altura del reto al que se enfrenta. Esperemos también que la población acepte y entienda en esta nueva coyuntura,  que en mucho de ella depende el que la administración pública municipal arribe a buen puerto. Es oportunidad para empezar a construir la ciudadanía responsable que la sociedad demanda.

Pongamos la basura en su lugar. Recordemos que la ciudad  empieza y termina en nuestro hogar.- Xalapa, Ver., noviembre 27 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Habiendo sentado sus reales en el estado tanto el autoengaño como la persistente ofensa a la inteligencia de los veracruzanos, bajo el domo protector del poder coyuntural todo es posible. Definidos por el gobernador  los límites entre la realidad real y la mediáticamente virtual que gracias a la ausencia de oposición partidista, autocensura  en medios de comunicación y carencia de participación ciudadana responsable, marchan en paralelo y sin puntos de encuentro,  hasta la estupidez tiene cabida en la entidad.

Sólo así se explica el que en un escenario diferente a las comparecencias en el Congreso local en las que pesa más el protagonismo de funcionarios y diputados, hilando en torno a más de lo mismo que preocupados y ocupados en un debate serio que pudiera dar luz sobre las condiciones fallidas del gobierno de la entidad y como salir del atolladero, el Sr. Erick Lagos, secretario de gobierno, ante un selecto ramillete de juristas con todo desparpajo afirmara que “Hoy Veracruz disfruta de una democracia participativa y plena”.

Aventurada afirmación carente de todo viso de sensatez del responsable de la política interna veracruzana y en teoría segundo de a bordo del titular del ejecutivo, que sólo cabe en el pequeño mundo feliz del círculo de enanos que medra en la administración pública de la entidad.

Formado éste en el pedestre ejercicio de la política jarocha, cargando el maletín del que manda, seguramente no ha contado con el mínimo de formación intelectual y de cultura política que demanda el cargo que ostenta; exhibiendo total desconocimiento de nuestra Carta magna y, peor aún, de la realidad nacional, por lo consiguiente también de la que en la entidad ignora el mundo feliz y próspero del proyecto transexenal Herrera-Borunda.

En su reciente encuentro con los integrantes de la Asociación “Otero Ciudadano” e invitados, el Diputado Juan Bueno Torio dando repuesta a inquietud de uno de los presentes, tuvo la atingencia de recordar que conforme a lo dispuesto por la Constitución General de la República, la democracia en México es representativa y no participativa, por lo que toca únicamente al Poder Legislativo el revisar, ponderar, modificar, aprobar o no según el caso,  las iniciativa presidenciales.

Más claro ni el agua. Guste o no, en esa realidad real nos movemos y, en tal contexto, lo dicho por el secretario de gobierno de Veracruz, es una soberana tontería, por decir lo menos. Una más de las tantas que a diario mediáticamente nos endilgan quienes viven de y para una realidad virtual ajena a la que en paralelo cotidianamente sufre la mayoría de los veracruzanos.

Si ya de sí la democracia representativa en México es tan incipiente, tomando la partidocracia para sí  lo que en justicia es del pueblo, afirmar que en Veracruz hoy se disfruta de democracia participativa plena, además de soberbio desplante retórico, es muestra evidente de carencia de ubicación política y exceso de simulación que, afortunadamente, los veracruzanos ya identifican como tónica de gobierno en la entidad.

Y aun así, el ignorante y fatuo funcionario, partiendo de la idea de que si en Veracruz -por encargo de Fidel Herrera Beltrán- interviene, decide y controla la vida interna de siete partidos políticos, cree tenerlas todas para aspirar a la candidatura de su partido a la gubernatura del estado en el 2016.

Estamos en Veracruz, todo es posible, hasta la ignominia.

Hojas que se lleva el viento

Qué tiempos aquellos, Sr. Don Simón, cuando a la dirigencia estatal del viejo y nunca renovado PRI y a la administración pública, llegaran personajes  formados en el ejercicio de una sólida conjugación de la cultura y la praxis política. El estimado profesor, abogado, pedagogo, orador, destacado escritor y hoy rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz,  Guillermo H. Zúñiga Martínez, quien el sábado presentara su más reciente obra literaria, es un ejemplo de ello. Hoy día, en los sexenios de la prospera simulación, la cultura no forma parte del equipaje de los jóvenes priístas que han optado por transitar los caminos de la política y el servicio público.

Tal fuera su prisa por ascender en la rueda de la fortuna, que la saliente presidente municipal de la capital veracruzana no vio ni quiso ver lo que bajo sus pies pasaba y,  en su soberbia, olvidara que el que montado en el artefacto desde arriba escupe a los de abajo, al descender tarde o temprano también será escupido. Hasta nunca Elizabeth.- Xalapa, Ver., noviembre 24 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

¿Se está o no se está con el “Pacto por México”, es la pregunta que se le hace a la bancada del PRI en el Senado, tras el anuncio de Emilio Gamboa Patrón de que se pedirá la destitución del senador panista que ocupa la presidencia de la Mesa Directiva de ese cuerpo colegiado. Lo que mal empieza mal acaba.

Pero ese es otro cantar que dará mucho de que hablar.  Mi comentario de hoy versa sobre  la nada extraordinaria efervescencia en los círculos políticos en torno a la sucesión en el gobierno de la capital veracruzana.

Llama la atención que entre dimes y diretes, a estas alturas bacinica en ristre surjan acusaciones de actos anticipados de campaña, cuando ni siquiera se ha procedido por parte de los partidos políticos a la “consulta”  previa a la designación de candidatos a la alcaldía. Nada nuevo bajo el sol, la efervescencia político-electoral es el pan de todos los días de la clase política veracruzana, anteponiendo intereses personales y de grupo a los intereses más caros de la entidad y, en particular, de un municipio postrado que no encuentra su camino para salir del atraso.

Así, en tanto que los “adelantados” que aspiran a suceder a Elizabeth Morales, con nada que legalmente se los impida alzan la mano para decir públicamente yo quiero, en paralelo, con mayor autenticidad, la llamada sociedad civil viene poniendo sobre la mesa la discusión y debate en torno a los problemas más ingentes de Xalapa. Organizaciones no gubernamentales, con talante crítico y propositivo, expresan un legítimo interés por aprovechar la oportunidad del relevo para participar activamente en el diseño y conducción del rescate del municipio, independientemente de quien resulte beneficiado en julio próximo por el voto ciudadano. Esto al margen de colores partidistas, antes al contrario, tocando madera y poniendo en tela de juicio, que una vez más recaiga el gobierno municipal en manos de un político profesional.

Los políticos profesionales oyen pero no escuchan el clamor popular, lo mismo proveniente de los sectores más afortunados que los más desprotegidos y vulnerables. Ajenos a criterios técnicos de valía y a propuestas concretas de atención a necesidades reales y sentidas de la población, su interés es meramente clientelar, electorero y futurista.

Basta observar a los políticos “adelantados”, haciendo como que la virgen les habla, a lo suyo, recurriendo a lo que saben hacer: guerra sucia para descalificar a cuanto adversario de peligro contemplen se les pone enfrente. Absteniéndose de participar con seriedad en el debate ciudadano, convencidos de que la última palabra la tiene el que dicen manda en Veracruz y a ello está orientado el madrugador protagonismo; a la vez que propalan que la elección se gana con dinero no con ideas, propuestas y cercanía con los que pretenden gobernar. “No más un político profesional al frente de la administración municipal”, es lo que se escucha.

Caminos opuestos en un recorrido paralelo que desemboca en diálogos entre sordos y confrontaciones estériles. Ni la clase política escucha y entiende, ni la llamada sociedad civil logra hacerse escuchar y hacer entender a su contraparte que para abatir desigualdad, pobreza y falta de oportunidades, la ciudad capital y su entorno regional requieren de cirugía mayor para su desenvolvimiento y no más placebos cosméticos.

Recién el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en una más de sus ocurrencias, declaró que su gobierno trabaja por generar más y mejores oportunidades para los veracruzanos. Posiblemente si, pero para los habitantes de la conurbación Veracruz-Boca del Río, o Tuxpan, joyas de su corona virreinal, porque para los xalapeños, las declaraciones del gobernador quedan en eso, simple verborrea que en nada beneficia a la otrora ciudad de las flores, por más esfuerzos mediáticos que se apliquen para mostrar el maquillaje urbano tras el que se oculta ineficiencia desinterés, y abandono.

 No mejora la calidad de vida para los habitantes de la capital del estado, no se observan medidas gubernamentales serias, de fondo y con visión de futuro para atender la demanda ciudadana. En la coyuntura Xalapa no destaca por la promoción del crecimiento económico y el empleo, camino para abatir desigualdad, pobreza y atraso.

De dientes parea afuera se hace ruido en torno al potencial turístico de la capital, como dinamizador de la economía municipal y regional, destacándose sus  fortalezas pero ignorándose debilidades que se ocultan bajo la alfombra. El maquillaje urbano que niega el interés del gobierno estatal por la dignificación de la capital veracruzana, es flor de un día. Son mayores las demandas de infraestructura urbana e industrial, empleo, salarios decentes, vialidad expedita, orden y seguridad, que todo lo que de positivo pueda tener el reconstruir algunas calles o el rescate de espacios públicos que, por cierto, bajo la óptica de la industria sin chimeneas no tienen el menor impacto.

Madrugar participando

Lo positivo del madrugar es que crece tanto la participación y organización ciudadana pugnando por construir unidad de propósitos, así como por encausar la voluntad colectiva para tratar de salir de un  marasmo que ya acusa décadas de inmovilismo y abandono.

En torno a fortalezas y debilidades gira el debate ciudadano, cada vez más participativo, consciente y sustentado, mientras en los círculos políticos se tunden unos y otros en busca del ansiado botín de cuatro años. Si México ya es otro, Xalapa no se queda atrás, está en el mismo paquete en cuanto a cuestionamientos críticos y fundados del quehacer gubernamental y de la clase política en que este se sustenta. El voto de castigo en la pasada contienda presidencial es apenas la cúspide visible de un iceberg de múltiples vértices y aristas.

Tras el silencio y el rumor soterrado, aparente indiferencia y desinterés ciudadano, la legítima preocupación y deseo de participar, anida en cada vez mayor número de xalapeños que buscan organizarse para hacer valer su voz en el momento propicio. Los adelantados en la misma tesitura que autoridades y partidos políticos, ni lo ven ni lo escuchan, a tambor batiente dan por sentado que tienen a Xalapa en un puño.

No sería nada extraordinario que en julio próximo quede en evidencia que ni la parafernalia dispendiosa de las campañas políticas, el gran dedo elector, el clientelismo tradicional en las colonias más humildes colgadas de los cerros y barrancas, o la compra del voto, fueron suficientes para contrarrestar conciencia y voluntad de cambio de una población organizada. En ello debería pensar el racimo de “adelantados” que avivan cotidianamente el mal endémico de la política electoral.

Hojas que se lleva el viento

El presidente Peña ya dio a conocer su largo listado de buenos deseos que presentara a los reyes magos. Toca ahora al Congreso decir con qué ojos mi querido tuerto, y al gabinete informar del cómo materializarlos en escasos seis años. Por lo pronto como anticipo navideño el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) ya apuntó que prometer no empobrece…

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No más mentiras sobre el creciente endeudamiento de la administración pública veracruzana, pide el gobernador Duarte de Ochoa. Lo bailado nadie nos lo quita reza la propaganda oficial. Así que a otra cosa mariposa que el que nada debe nada teme.

 

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tianguis Avenida Orizaba. Xalapa, Ver.

Considerándome una víctima más del desorden urbano que priva en nuestra entrañable ciudad, estoy de acuerdo en que poco o nada hacen las autoridades municipales por resolver un problema administrativo, como el reglamentar el ambulantaje escuchando la opinión de los terceros afectados. Más no puedo estar de acuerdo en que, como algunos señalan, deba recurrirse a la fuerza de la autoridad para “acabar con la economía informal” que, en Xalapa, se hace presente en los tianguis, mercados sobre ruedas y puestos callejeros. Todo el peso de la ley, claman con criterio represivo y sin mayor análisis, pretendiendo hacerse eco de la opinión de la mayoría, cuando en realidad hablan en nombre de una minoría que se ve afectada en sus intereses económicos.

El fenómeno del “ambulantaje” o comercio callejero,  es expresión de otro, más profundo de orden económico, social y, por ende también de competencia política, como lo es la economía informal, en una sociedad que se manifiesta incapaz de proporcionar al ciudadano empleo remunerativo o, en su caso,  alicientes para ganarse la vida honestamente dentro de una formalidad regulada por leyes, reglamentos, códigos, usos y costumbres. Lo que habría que preguntarse entonces es porqué la economía informal crece en demérito de la bien entendida formalidad, antes de someter a la picota pública al “ambulantaje”.

La respuesta no es, sin duda alguna, el que la autoridad lo permite. En este caso específico, el Ayuntamiento xalapeño presidido por Elizabeth Morales.

Es demasiado simplista el considerarlo así, cuando en la capital veracruzana se acusa un alto grado de desigualdad, pobreza y remuneraciones salariales deprimentes para quienes tienen oportunidad de estar empleados, sin que ello necesariamente sea responsabilidad, sin distingo partidista,  de la autoridad edilicia o del próspero gobernador en turno. Vamos, ni siquiera del “presidente del empleo” al que hoy juzgamos por los pésimos resultados de su gestión. Es un problema estructural más del subdesarrollo que se viene arrastrando históricamente y que, en los años que corren, se agudiza como consecuencia de un crecimiento prácticamente nulo de la economía nacional.

La economía informal no es un fenómeno nuevo, viene de muy atrás, una veces por una mala costumbre heredada, otras por evasión al fisco deliberada o por ignorancia y, las más, simplemente por necesidad. En nuestra ciudad como en muchas otras, las razones se entremezclan generando en los hechos una competencia desleal para quien se acoge a la formalidad lo mismo en la producción y distribución de bienes y servicios, que para el contribuyente cautivo que por desempeñar un trabajo remunerado ve mermado su salario por contribuir obligadamente al fisco y la seguridad social.

La responsabilidad de las autoridades reside, en todo caso, en no saber, no poder, sujetarse a compromisos políticos creados, corrupción ó no querer tomar al toro por los cuernos aceptando la realidad y actuar en consecuencia, para ordenar un fenómeno económico y social por ahora inevitable, privilegiando el bien común evitando la afectación de terceros.

Pero también, y no dejaré de insistir en ello, es responsabilidad de todos. Tenemos la ciudad que nos merecemos dejando hacer, dejando pasar en tanto no se afecten nuestros personales o familiares intereses. Más allá de la consideración de fondo, a la economía informal contribuimos todos, bien como ofertantes, que como demandantes de bienes y servicios al margen de la formalidad, bajo el supuesto real o virtual de que así conviene a nuestro bolsillo.

Sin una demanda real, justificada ante una mejor oferta en términos de disponibilidad, calidad y precio al alcance del bolsillo de las mayorías, tianguis y mercados sobre ruedas no tendrían razón de existir en nuestra ciudad.  No se ignora que, en el caso de los mercados sobre ruedas, la oferta de productos perecederos procedentes de otras regiones del estado o fuera de este, responde a las necesidades y disponibilidades económicas de las amas de casa. Suprimirlos por disposición de la autoridad sería absurdo, mal visto y contrario al interés de la mayoría.

Son más los ofertantes y demandantes de escasos recursos que se benefician de la economía informal que los que tienen oportunidad y capacidad para desenvolverse en la formalidad. Y tan lo sabe la autoridad municipal que lo capitaliza electoralmente manipulando, tolerando desorden y corrupción, pero también callando las razones últimas por lo que se da el fenómeno de la economía informal. En una ciudad pobre como Xalapa, no hay empleo ni capacidad real de compra en la mayoría de quienes habitamos en la capital de Veracruz, tampoco inversión pública y privada para revertir el fenómeno.

Lo hemos dicho, contamos con una iniciativa privada carente de iniciativa para emprender negocios productivos generadores de empleo remunerativo. Tampoco disposición para pagar salarios dignos. Por ahí habría que enfocar el fenómeno de la economía informal en nuestra ciudad y, de paso, de nuestro estancamiento.

No caigamos en el juego de la simulación, Xalapa es una ciudad de pobres, con gobernantes, políticos y comerciantes prósperos, aceptemos las cosas como son, exigiendo, eso sí, que la autoridad ordene el uso de espacios públicos para tianguis y mercados sobre ruedas, escuchando a quienes se sienten afectados. Podría mejorar un poco nuestra ciudad y otro tanto la imagen de una alcaldesa que no ha sabido ganarse la buena voluntad de los gobernados.

Hojas que se lleva el viento

 “Ese fantasma que muchas veces gira sobre la imagen de Veracruz, que no tenemos recursos, que estamos quebrados y no sé qué tantos rollos más,  que nada tiene que ver con una connotación política, pero queda claro que a pesar de condiciones complejas, Veracruz va para adelante, sigue construyendo su futuro, desarrollando su infraestructura y cumpliéndole a la gente con programas importantes”: Javier Duarte de Ochoa.

Menos mal que el fantasma que recorre Veracruz de noche como de día, es sólo eso, rollo insustancial. Si tuviera connotación política el PRI no gobernaría a la entidad ni habría tema para un periodismo crítico creador de fantasmagóricos rollos. O quien sabe…

 Por cierto, Veracruz es una cosa y su gobierno otra muy distinta.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En medio del embrollo que parece tiene ya de cabeza al país y, en el marco de los prolegómenos mediáticos del Segundo Informe de Gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, de manera extraordinaria y por demás insólita, Elizabeth Morales, alcaldesa de la capital veracruzana aceptó a un encuentro con los integrantes de la Asociación Civil Otero Ciudadano. Extraordinario porque su cargada agenda le impidiera atender con anterioridad a la invitación e, insólito, porque se abrió al diálogo con una organización de la sociedad civil veracruzana que ya pesa en el ánimo de la llamada clase política, aceptando el reto y el riesgo de serios cuestionamientos a su desempeño.

A petición suya, a lo largo de hora y media, auxiliada con diapositivas, dio pormenores de lo que para el Ayuntamiento a su cargo es lo más destacado de su gestión, poniendo énfasis en obra pública, medio ambiente, rescate de espacios públicos y desarrollo económico sustentado en la promoción turística, pasando por planeación municipal, vialidad y participación ciudadana. Prolongada intervención en la que fue escuchada con respeto, atención, y un legítimo interés por los más de 50 asistentes.

Al término de la presentación, se dio paso a la ronda de preguntas, comentarios y cuestionamientos alusivos a lo expuesto y a lo que  no se dijo por parte de la joven Elizabeth. Los comentarios fueron breves, las interrogantes amplias y fundadas por parte de quienes quisieron hacerlo. Predominando la duda sobre la pertinencia de los logros largamente expuestos, a partir de percepciones y experiencias personales que al fin cada quien habla como le va en la feria. Cuestionamientos que sin lugar a dudas fueron compartidos por la mayoría de los presentes que, recogiendo el sentir de amplios círculos de la sociedad xalapeña, más allá de los logros expuestos por la Sra. Alcaldesa, guardan la impresión de que el gobierno municipal no está cumpliendo a cabalidad con su encargo.

Por primera vez, hasta donde he observado y escuchado, se hizo referencia al pésimo estado de las banquetas, a la falta de respeto a la población con discapacidad o capacidades diferentes y, el derecho del peatón a ser tomado en cuenta en la solución de los problemas de vialidad.

No todo fue cuestionamiento. Se hicieron propuestas concretas encaminadas a la búsqueda de soluciones a una compleja problemática que tiene a Xalapa postrada y/o en franco retroceso. Invitándose a la Alcaldesa a tomar en cuenta a la llamada sociedad civil como coadyuvante.

Paso seguido tocó a Elizabeth dar  respuesta puntual a los diversos señalamientos que se le expusieran, prolongándose la reunión hasta el filo de la media noche. Recursos presupuestales insuficientes, orden de prioridades, atención a rezagos heredados y poco o nulo apoyo por parte de la sociedad xalapeña, mencionó como limitantes a una mejor gestión municipal en la administración a su cargo. Poniendo énfasis en que si se tiene una mala o insuficiente percepción de todo lo que se ha avanzado en obra pública, medio ambiente y rescate de espacios públicos, es resultado de no haber sabido “cacarear” todas y cada una de las acciones realizadas a lo largo de casi dos años al frente del Ayuntamiento, pero lo realizado ahí está a la vista de todos, lo mismo en las colonias, fraccionamientos y centro histórico de la ciudad.

Tanto la exposición de la alcaldesa como la de quienes intervinieron, dio una somera idea de la Xalapa de hoy día, de su problemática y de lo que a juicio de la autoridad municipal debe ser el camino en la búsqueda de soluciones en el corto y largo plazo. Pero también de la brecha existente entre autoridades y ciudadanía por ausencia de un diálogo permanente y constructivo. Si el evento es a mi juicio insólito, no es tanto por las largas horas que Elizabeth destinara a sus anfitriones, sino precisamente por la oportunidad de dialogar sobre un tema que nos compete a todos. Tan responsable es la autoridad como la población de que nuestra ciudad esté muy lejos de lo deseable.

Lo que faltó fue profundizar en un asunto vital para la capital veracruzana: desigualdad, pobreza y desempleo. Esperemos que se presente una nueva oportunidad para dialogar sobre este tema, ya que el futuro de Xalapa gravita sobre la capacidad de sus habitantes para construir una economía sana y pujante que se refleje en crecimiento y bienestar para todos.

Ya fuera de la reunión, pasada la media noche alguien comentó: “Elizabeth aprendió bien la lección de Fidel y sus puentes. Nos tomó el pelo y nos vendió la idea de un gobierno municipal democrático, transparente, incluyente y eficaz”. Otro fue más lejos: “Los compromisos contraídos por Elizabeth  con los intereses creados, pesan más que su voluntad de servir a los xalapeños”.

Pepe Zaidén, cronista de la ciudad, con júbilo exclamó: “¡Ya ven por qué estoy con ella!”

Para quien esto escribe, queda la firme convicción de que la búsqueda de soluciones viables para atender la compleja problemática de una ciudad atrasada, sucia y sin expectativas de crecimiento económico y mejoría social, no transita por los caminos de los partidos políticos. Corresponde a la llamada sociedad civil, organizada, participativa y conciente de su carácter de ciudadanía, el definir actuando en consecuencia, que capital veracruzana merecemos.

Hojas que se lleva el viento

El priísmo veracruzano y eso incluye al panismo duartista, requiere de ser exorcizado. De varios años para acá Miguel Ángel Yúnes Linares y su estirpe   traen azorrillados a todos con el petate del muerto. No hay día que no digan que se les apareció el fantasma del blue demon, que no los deja dormir y que les amenaza con cancelarles el futuro.

Interesante el rumor de que el ex gobernador Fidel Herrera representará al CEN del PRI en el estado de Puebla, con el objetivo de rescatar lo que queda del tricolor tras el escandaloso desempeño del “gober precioso”. Interesante porque aunado a este rumor se dice que ya se supo la neta sobre la pésima actuación de Ranulfo (Tonicho) Márquez como delegado del CEN en esa entidad federativa, hablándose de que quiso hacer extensiva la fea costumbre de vender candidaturas como se acostumbra en Veracruz, dividiendo a las huestes priístas. Recibida la queja, Pedro Joaquín Coldwell busco acomodo a su delegado en el gobierno duartista y, para que la cuña apriete, nombraría al tío Fide para que reponga los platos rotos. Si este nuevo rumor tiene algún viso de sustento, el tricolor en Puebla saldrá de guatemala para ingresar a guatepeor.

Algo huele mal en los círculos empresariales veracruzanos. Ya algunos destacados personajes brincaron de las páginas de sociales a la nota roja. ¿A que se deberá?

Si usted estimado lect@r pensaba que la política veracruzana está en chino, salga de dudas visitando el próspero negocio denominado “El dragón rojo”. Si ahí de casualidad se topa con la Sra. Gina Domínguez, directora de comunicación social y vocera del gobierno duartista, ella podrá ponerle al tanto de cómo se mueve en Veracruz Doña Rosa Borunda. Si  no encuentra respuesta consulte el diario “El águila”, es gratuito.

Desde estas líneas deseamos a nuestro amigo Carlos García Méndez, rector de la Universidad de Xalapa, un pronto restablecimiento.- Xalapa, Ver., octubre 28 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No hay vuelta de hoja. La ciudad capital de Veracruz para salir de su marasmo y atraso requiere de un gobernador con visión y compromiso que con hechos demuestre su amor por Xalapa; de un alcalde con experiencia, honestidad, cercanía con sus gobernados e indudablemente, con la capacidad suficiente para afrontar los retos de cambio y transformación de lo que hoy no pasa de ser un rancho grande que vive de pasadas glorias. Más eso no basta, modernizar la ciudad adecuándola a las necesidades presentes y futuras de una población en expansión permanente, por sobre todas las cosas requiere de una ciudadanía concientes responsable y participativa. Sin estos tres pilares de sustento nuestra ciudad seguirá siendo lo que hoy nos merecemos y lamentamos.

Los xalapeños no contamos con  tal plataforma de despegue. Los gobernadores en turno son los primeros en desentenderse de su obligación para con la capital veracruzana; el glamour de lo que consideran el ombligo del mundo en materia turística les gana, Boca del Río es hoy el centro neurálgico del gobierno estatal; el Ayuntamiento xalapeño destaca por corrupción, opacidad, ausencia de visión y una absoluta carencia de capacidad para atender necesidades reales y sentidas de la población.

Por cuanto a una ciudadanía conciente y responsable, la carencia es aún mayor. Xalapa cuenta con cerca de 600 mil habitantes pero no cuenta con ciudadanos que participen como tales frente a la problemática de la capital veracruzana. El dejar hacer, dejar pasar, cuchicheando quejas y lamentos, no substituye participación comprometida y responsable que nos otorgue calidad de ciudadanos.

Lo anterior viene a cuento ante la inminente elección del próximo Ayuntamiento xalapeño que, como es sabido, durará cuatro años en su gestión edilicia. De espaldas a la población en las esferas del poder ya se barajan nombres de posibles candidatos a la alcaldía, más por así convenir a  intereses personales, de grupo ó de los partidos políticos vigentes y los que surjan, que por atender a lo que Xalapa requiere. De los personajes que ocupan la atención en los círculos políticos, ninguno parece contar con merecimiento alguno para hacerse cargo del gobierno de la ciudad.

Abierto el refuego por la sucesión de la alcaldesa Elizabeth Morales, lo que está a debate en los círculos políticos y medios de comunicación no tiene nada que ver con las urgencias de la ciudad capital. La población, desinformada y al margen ni suda ni se acongoja frente a los nombres que se barajan. Está en lo suyo y en espera de que llegado el momento en las urnas de mala gana premie o castigue a los candidatos de ocasión.

Los medios de comunicación, no obstante contarse con más de diez diarios que se publican en la capital veracruzana  y que profusamente destinan cotidianamente páginas y titulares a proyectar la imagen tanto del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa como de la alcaldesa, no inciden positivamente en la población generando sinergias que contribuyan a fortalecer lazos de identidad entre la población y el gobierno La pasada elección federal dio cuenta de ello.

Y mientras la atención y prioridades están puestas en el proceso electoral en puerta, la ciudad capital duerme el sueño de los justos entre abandono, atraso, inseguridad, basura por doquier e indiferencia de sus habitantes. Crecimiento anárquico y desorden mantienen su curso sin respuestas viables para modificar una  tendencia que ya se considera círculo perverso.

En el ínter, el gobernador del estado, más preocupado por lo que se murmura sobre un anticipado  retiro de sus obligaciones constitucionales, se ocupa de aplicar pinceladas al mediático maquillaje de eficiencia de su administración. Xalapa ni le va ni le viene, sabe a ciencia cierta que la vida cotidiana de la capital no viste políticamente a los ojos de los gobernados.

Construir ciudadanía debería ser el primer paso de todo esfuerzo encaminado a la búsqueda de soluciones viables para la problemática de Xalapa y la región en la que esta se asienta. Tal prioridad brilla por su ausencia y, si acaso, se observa balbuceante intento por parte de algunas de las llamadas organizaciones no gubernamentales  que, de manera aislada, se preocupan y ocupan en darle vueltas a la noria más con criterio asistencialista que con la eficacia que se reclama. Entre estas, “Otero Ciudadano” que pretendiendo imprimir integralidad y juicio técnico a un intento de participación ciudadana, se pierde en un elitismo de clase media que le hace vulnerable a la politización y partidización que, como bien sabemos, en Veracruz todo lo que toca pudre.

El PRD ensoberbecido por su pírrico triunfo en la elección de diputado federal por el distrito de “Xalapa urbano”, sin autoridad moral y política pontifica en torno a la problemática del municipio y ciudad capital y sus posibles soluciones a partir de un gobierno de “izquierda” más generador de clientelismo que de políticas públicas a tono con las necesidades de la ciudad capital. Borda en el vacío, soslayando el carácter integral de la conurbación y la existencia de cuatro Xalapas en una. Sin visión de conjunto anclada en la realidad, ningún partido político está en condiciones de ofrecer electoralmente nada que contribuya a deshacer el nudo gordiano que condena a la capital al estancamiento y atraso; sin democracia participativa sustentada en ciudadanos conscientes y responsables, la elección no es solución.

La respuesta es de la población, la clase política es accesoria.

Xalapa, Ver., agosto 19 de 2012

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