Skip navigation

Tag Archives: En defensa del petroleo

Michael T. Klare

La realidad de la dependencia creciente de Estados Unidos hacia el petróleo del extranjero únicamente refuerza la convicción (existente en Washington) de que la fuerza militar y la seguridad energética son gemelos inseparables. Casi dos tercios de la cuota diaria de petróleo en el país son importados –y el porcentaje sigue creciendo–, por lo que no es difícil darnos cuenta de que los montos significativos de nuestro petróleo llegan ahora de áreas propensas a los conflictos como el Medio Oriente, Asia central y África.

Ver artículo completo en: La Jornada. México

Anuncios

Michael T. Klare /I

La Jornada. 28/06/08.- Hace mucho que los planificadores estadunidenses de políticas consideran la protección de las reservas de crudo en el extranjero como un aspecto indispensable de la “seguridad nacional”, que requiere del establecimiento de la amenaza –y alguna vez el uso– de una fuerza militar. Esto es ahora parte incuestionable de la política exterior de Estados Unidos.

Leer más >>>>>

Apunte para: gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cuando el movimiento en defensa del petróleo entienda que hay que guardarle respeto y consideración lo mismo al adversario que a los ciudadanos poco informados, tanto o más que el que se le tiene a los aliados, practicando con el ejemplo, tolerancia e inclusión,  los principios democráticos que se defienden, en ese momento se estarán dando condiciones para multiplicar y fortalecer la participación y suma de voluntades requeridas  para un masivo vuelco de la sociedad a favor de la preservación de los recursos energéticos y soberanía de la Nación.

Lo anterior viene a cuento frente a provocaciones de la derecha que lo mismo desde las barricadas oficialistas que en los círculos de intelectuales orgánicos y amanuenses a sueldo, se acumulan, pesan y lastiman, descalificando ó condenando el legítimo interés de quienes desde la izquierda social pugnamos por la defensa de la independencia y soberanía de la Nación. Auspiciando división y encono entre los mexicanos, que somos todos. Frente a la provocación, que no es poca, procede entonces inteligencia y  mesura; menos aspavientos y desgarre de vestiduras y más tolerancia, respeto e inclusión, confiando en la fuerza de las ideas. No dejemos que el lenguaje soez deprecie el valor de la palabra.

El movimiento es por principio pacífico y así debe mantenerse, pero para una gran parte de la sociedad lo mismo es la violencia física que la violencia verbal, y de ello se valen los adversarios para promover campañas de miedo y descalificación. No deben dársele armas a los oponentes para frenar el avance de una acción colectiva tan necesaria como legítima. Antes al contrario, que sea la fuerza de las ideas y la convicción de que se obra con honestidad y apego a la verdad, la que con argumentos sólidos se encargue de convencer y de sumar. No entenderlo así, conduce al sectarismo de capilla y a la dispersión que históricamente ha dividido a la izquierda, en perjuicio de propósitos, objetivos y estrategias que si bien pueden ser bien intencionados, terminan por diluirse frente al rechazo de las mayorías.

Es entendible aunque no justificable, que muchos militantes de los partidos políticos que conforman el Frente Amplio Progresista, por abulia o mala fe de las dirigencias,  no estén lo suficientemente informados o comprometidos con el Movimiento en Defensa del Petróleo que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Ello no los hace adversarios ni mucho menos enemigos y a ellos, en primer término, es que se debería enfocar la atención de los brigadistas.

También es entendible y ahora sí justificable, el que una gran masa de ciudadanos sin partido se mantengan al margen del movimiento. Ni están informados ni ven en éste  una acción colectiva que en congruencia, a más de pugnar por la defensa del petróleo, atienda y se comprometa con las necesidades ingentes de la vida cotidiana de las mayorías. “El petróleo es de todos los mexicanos pero sus beneficios no se reflejan en bienestar y mejores condiciones de vida de la población”, es el argumento de mayor peso de quienes se mantienen al margen, obrando en contrario con su actitud pasiva e indiferente. Con el mismo entusiasmo, alegría y convicción nacionalista, que las brigadas aplican defendiendo un recurso estratégico de la Nación, deberían comprometerles  solidariamente con las necesidades más inmediatas de supervivencia y desarrollo humano de la  población. Tan prioritario es lo uno como lo otro visto a la luz del país que queremos para las nuevas generaciones de mexicanos, y así deberían hacerlo sentir en sus marchas, mítines y visitas domiciliarias.

Sumar y multiplicar es la tarea. Ni la resta ni la división, fruto del encono y la exclusión que conlleva el sectarismo, caben en el movimiento en defensa del petróleo. Mentadas de madre y epítetos escatológicos son  llamadas a misa para los oponentes, denigrando a quien o quienes las utilizan como instrumento político en defensa de una causa justa. El México al que aspiramos para nuestros hijos, no puede sustentarse en manifestaciones culturales pedestres y decadentes que las clases dominantes bien se han cuidado de cultivar en las subordinadas; antes al contrario, la lucha social debe ser crisol en el que se forje una cultura superior en la que la ciencia, la tecnología, las artes y la política, en manos y bajo el dominio de las mayorías, coadyuven a la construcción de formas de convivencia también superiores.

No entenderlo así, contribuye a ser cómplices de lo mismo que hoy juzgamos y condenamos, fortaleciendo a quienes se nos oponen y debilitando la fuerza de la razón que nos anima.

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

Revoluciones · Revista Electrónica · Número 11

En el número 11 de la Revista Electrónica escriben: J.Enrique Olivera Arce, Mario Di Costanzo Armenta, Jorge Gómez, Samuel García y Pedro Echeverría.

Descargar #11

Apunte para: gobernantes.com; Our Words in Resistance

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Como era de esperarse, para el gobierno español es motivo de regocijo la sola posibilidad de la privatización energética en México y la participación de las empresas de su país en la explotación petrolera. Las declaraciones del Jefe de gobierno, manifestando su optimismo en torno a la reforma que sobre el particular promueve Calderón Hinojosa, no dejan lugar a dudas. Al fin y al cabo, está en su derecho y su interés por ampliar la presencia de capital español en América Latina; no sólo es legítimo sino que además explícitamente se encuadra dentro de las estrategias a seguir en materia de energía y política exterior del país ibérico.

Lo que no es justificable es el que Calderón Hinojosa haga caravanas con sombrero ajeno al gobierno y empresarios de la España monárquica, ofreciendo lo que es propiedad de todos los mexicanos y no del gobierno de México. Anticipándose a lo que en su momento el Congreso habrá de determinar en materia de reformas a PEMEX; dando por sentado que será con capital extranjero y no con recursos de la Nación como habrá de financiarse el fortalecimiento y modernización de la paraestatal.

Así como seguramente da por sentado que sus iniciativas serán aprobadas en los términos, de acuerdo a sus intenciones privatizadoras. Con debate, con consulta ciudadana o sin estos instrumentos. De otra manera hubiera sido más cauto, manifestando su respeto tanto al esfuerzo que tiene lugar en el Senado de la República, como en las iniciativas de llevar a consulta ciudadana el tema petrolero. Lejos de ello, por principio de cuentas, ante el gobierno español descalificó la riqueza de conceptos y clarificaciones que viene arrojando el debate, afirmando que únicamente se han discutido temas ideológicos y políticos y no elementos importantes y sustantivos de su iniciativa.

Con lo que, de paso, descalifica la historia del pueblo de México e ignora que precisamente lo que implica una reforma de fondo en PEMEX, responde a la necesidad de poner ciencia, tecnología y economía petrolera bajo la conducción de la política y al servicio de toda la Nación. Con la carga ideológica y visión de futuro que ello conlleva.

Reduciendo el debate en el Senado a una confrontación coyuntural de intereses partidistas con vista a futuros comicios. Lo que, sin descartarlo porque estamos en México, es asunto de política doméstica y no asunto a dirimir en el exterior frente a gobierno extranjero.

Resultado de una estrategia previamente acordada, se endurece la postura del PAN gobierno. Se substituye al coordinador de la bancada panista en el Senado por un incondicional de línea dura que, inicia su encargo declarando que una de las principales tareas de su grupo parlamentario es relanzar la defensa de las iniciativas presidenciales para modernizar Petróleos Mexicanos, a la par que también hace mofa del debate en el Senado descalificando a los ponentes invitados y afirmando que “…al concluir la discusión se extenderá a reporteros y personal de seguridad un diploma de expertos en energía por chutarse los foros, a los cuales estamos trayendo puras lumbreras”.

Así las cosas, la percepción que deja la primera etapa del viajecito de Calderón Hinojosa a España, es la de la existencia de una estrategia ya acordada con sectores afines del PRI de dejar pasar el debate en el Senado para, al término de este, sin más proceder a la aprobación de las iniciativas de reformas mediante el mayoriteo en ambas Cámaras, previo ajuste y maquillaje en lo oscurito atendiendo a intereses específicos del partido tricolor. Dejándole a los medios de comunicación la tarea de vender la idea de que la consulta ciudadana resulta improcedente, porque sería una manifestación más de una absurda insistencia en privilegiar la ideología y la política por sobre lo sustantivo de los más caros intereses futuros de la Nación. El tesorito de Calderón.

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

A diferencia de la derecha y de sus tecnócratas, nosotros pensamos que podemos sacar adelante al país desterrando la corrupción de la que se alimentan y nutren mutuamente el poder económico y el poder político de México. También creemos que es indispensable, para la transformación del país, un modelo económico propio que tenga como eje aprovechar la vocación de trabajo de nuestro pueblo y el uso racional de los recursos naturales, sobre todo de los energéticos.

Aquí no trataré el problema de la corrupción política y de los beneficios que obtendríamos con erradicarla. No hablaré de los jugosos negocios que actualmente se están haciendo al amparo del poder público, como es el caso del reciente contrato de compra de gas a Repsol de España por 15 mil millones de dólares, asignado sin que se presentara ninguna otra oferta y con gas extraído en Perú y revendido a la Comisión Federal de Electricidad a precios elevadísimos. Tampoco me referiré a lo mucho que ganaríamos al liberar de la opresión a los trabajadores mexicanos, a quienes se les ha cancelado el futuro en su patria y se han visto obligados a emigrar para desatar en el extranjero su talento y laboriosidad.

El propósito de este artículo es resaltar la importancia estratégica del petróleo y de cómo podríamos convertirlo en palanca del desarrollo nacional. La relevancia del sector energético radica en que se extiende desde la extracción del crudo y el gas hasta la refinación, la petroquímica y la generación de electricidad. Los productos de estas industrias son insumos de otras y, así, se va formando una gran cadena de valor económico. Además las industrias energéticas usan de manera masiva bienes y servicios de otras ramas de la economía, con lo que se fortalece el mercado interno.

Por otra parte, todas las proyecciones indican que la demanda de energéticos seguirá en aumento, incluso, se estima que para el año 2020 será un 50% mayor que la actual. Es decir, aún cuando se continúa investigando sobre otras fuentes de energía, todavía por varias décadas el desarrollo de la economía mundial seguirá sustentándose en los hidrocarburos. Es en este horizonte en el que México goza de invaluables posibilidades de desarrollo. Nuestro país cuenta con reservas potenciales de crudo suficientes para producir gasolinas y petroquímicos y, además, posee en el subsuelo gran cantidad de gas natural que, cada vez, con mayor frecuencia se está utilizando para la generación de energía eléctrica.

Ahora bien, por qué se ha desaprovechado este gran potencial económico y no se ha usado el petróleo para fomentar la industrialización, generar empleos y convertir a México en una potencia energética. La respuesta, aunque parezca increíble, tiene que ver con la idea que ha prevalecido, en los últimos 25 años, de privatizar la industria eléctrica y el petróleo. Y desde luego, detrás de esta concepción está el interés de quienes ambicionan apropiarse de recursos que son propiedad de la Nación y del pueblo de México.

Ver texto completo en Our Words in Resistance

http://wordsinresistance.wordpress.com/2008/06/10/andres-manuel-lopez-obrador-%c2%bfpais-o-colonia/#comment-759

El diario ABC de España publica en su edición de ayer viernes 6 un artículo de Josu Jon Imaz, Ex Presidente Del Pnv, por demás interesante que arroja luz sobre el debate petrolero en México. Se transcribe íntegro a continuación.

ABC.es 06 junio de 2008.- Steve Darrow es un dirigente demócrata en el estado norteamericano de Vermont. Este mes de mayo publicaba un artículo en el que decía que en una economía globalizada, cualquier país o alianza que pueda controlar el suministro de los recursos naturales, estará asegurando su propio futuro y el control sobre otros países. Defiende Darrow que en un futuro próximo el poder político será literalmente la capacidad de cerrar la válvula del gas o del petróleo a otros países. Un claro paradigma de esta visión es Dimitri Medvedev, recientemente elegido presidente de Rusia, y que presidía el conglomerado energético Gazprom desde el año 2000. No es casual en un país que ha hecho de la energía el instrumento estratégico de su política exterior y de su reposicionamiento en el concierto internacional. Rusia sabe que su poder político y económico ha crecido paralelo a su capacidad para abrir o cerrar el grifo.

Según las proyecciones del Departamento de Energía de Estados Unidos, el consumo mundial de petróleo pasará de 86 millones de barriles diarios en 2006 a 118 millones en el año 2030. Si las previsiones del Departamento de Energía para ese año se cumplen, necesitaremos inventar ocho nuevos Irán antes de 2030 para poder abastecer las necesidades de consumo del mundo. Si la producción actual iraní es de 4,2 millones de barriles al día, nos harán falta 32 millones nuevos. ¿De dónde los sacamos?

El National Intelligence Council (NCI) americano, en un trabajo publicado en 2004, no tiene dudas en que China e India, que carecen de recursos energéticos propios, tendrán que asegurar un acceso estable a suministradores externos, por lo que la necesidad de energía será un importante factor a la hora de conformar sus políticas exteriores y de defensa, incluida la expansión de su poder naval. La demanda creciente de nueva energía, y el predominio de los recursos fósiles en zonas geopolíticamente inestables con una presión creciente sobre ellas, lleva aparejado el riesgo de un nuevo juego de influencias que nos retrotrae al Great Game del siglo XIX en Asia central.

Hace mes y medio se ha constituido un nuevo gobierno. En una sociedad moderna las prioridades de la política exterior pasan por la influencia política, los intereses económicos y las políticas de cooperación, y en estos momentos estos tres vectores de la política exterior española están directamente entrelazados con la energía. Además, confluyen en un área geográfica de interés prioritario desde un punto de vista histórico y cultural, y más en un momento en el que nos preparamos para conmemorar el bicentenario de los procesos de independencia en Iberoamérica.

El momento presente en Iberoamérica está siendo influido por la energía como un elemento clave en la geopolítica regional y mundial. Hoy en día las reservas de hidrocarburos en esta región constituyen una oferta energética de primer orden y una referencia para la seguridad del abastecimiento energético mundial. China, Rusia e Irán así lo han entendido, y comienzan a extender sus redes de influencia económica e incluso política en el área. Estados Unidos está transformando su desinterés de esta última década en un progresivo interés por América Latina en aras de su seguridad energética. La nueva administración que gobierne EE.UU. tras las elecciones de noviembre, sea demócrata o republicana, volverá a poner el foco en su propio continente al considerarlo un área geopolítica de interés estratégico.

La política exterior española debe priorizar Iberoamérica en su agenda. Pero debe hacerlo con el convencimiento de que puede ser un actor en la nueva geopolítica energética de la región, no sólo por su posición e inversiones, sino también por su fortaleza en el sector. La posición puede articularse superando el viejo debate del expolio de los recursos naturales, y apostando por compartir proyectos y empresas en el sector desde el reforzamiento mutuo de las dos orillas del Atlántico.

Hoy, nuestra potencia en la energía renovable, tanto eólica como solar, puede ser un activo formidable para generar tejido industrial, tecnología y desarrollo económico en Iberoamérica. Según CC.OO, las energías renovables han creado ya 188.000 empleos industriales en España. La cooperación económica en este ámbito tiene potencial para hacer de América Latina un aliado que puede apalancar a su vez su desarrollo con la participación tecnológica y corporativa en este sector. Por otra parte, la energía renovable puede multiplicar nuestra cooperación al desarrollo en el área.

Hoy, hay todavía niños en Iberoamérica que mueren porque no hay energía para mantener frías las vacunas necesarias para salvarlos. Sin embargo, tenemos tecnología y medios para llevar agua y electricidad al último rincón de la región. Una política de cooperación reforzada con una fortaleza tecnológica y empresarial puede multiplicar su efecto humanitario. Nuestra política exterior necesita un sector energético fuerte y competitivo, comprometido con las prioridades del interés general. A su vez, la estrecha relación política y económica en Iberoamérica es un gran activo para las empresas energéticas que, desde las ventajas de su presencia en el sur, pueden reforzar su posición en el gran mercado norteamericano, que seguirá consumiendo la cuarta parte de la demanda energética mundial en un escenario de recursos cada vez más disputados.

La política exterior que desarrolle este gobierno tiene la oportunidad de ser un actor relevante en la piedra angular geopolítica por excelencia de América Latina: la energía. Los principales centros de análisis en materia energética perciben que las reservas de hidrocarburos de la región pueden cambiar el equilibrio mundial de la geopolítica energética del futuro. Y nosotros podemos estar ahí, bien emplazados, trabajando conjuntamente con la región. En beneficio mutuo.

Apunte para: gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Frente a una más que obvia ausencia de propósitos, objetivos, estrategias y prioridades de mediano y largo plazo que en materia energética encuadren las políticas públicas del Estado en el renglón petrolero, es cada vez más notorio que las reformas al marco jurídico tendientes al fortalecimiento y modernización de Pemex, necesariamente trascienden el ámbito de lo propuesto al Senado por Calderón Hinojosa; debiendo inscribirse, de manera explícita, en un plan nacional de desarrollo de mediano y largo aliento que compatibilice lo deseable con lo posible, partiendo de disponibilidades de un recurso natural no renovable susceptible de agotarse en el tiempo.

No basta con el necesario y urgente fortalecimiento y modernización de la paraestatal, cuando en la complejidad científico-técnica, operativa, administrativa y laboral de la explotación petrolera, se involucran toda una red de elementos de orden geopolítico, geoeconómico, socio-histórico y cultural, que tienen que ver con el futuro mediato e inmediato del país en su conjunto. México y las generaciones presentes y futuras están de por medio.

Cuando menos esa impresión nos deja a los legos el séptimo foro del debate nacional sobre la industria petrolera, que tuviera lugar en el senado el pasado martes 3 de los corrientes, a cargo de connotados especialistas y servidores públicos, al ponerse sobre la mesa la indefinición de estrategias y prioridades de orden técnico y político que encaucen las tareas de Pemex con cara al futuro. Quedando claro que una de las grandes decisiones a adoptar por el Estado mexicano es el determinar si se opta por seguir manteniendo la plataforma de exploración y explotación con fines de exportación de petróleo crudo, o se opta por atender prioritariamente la demanda interna, presente y futura de combustibles, lubricantes y petroquímicos, destinados a los requerimientos de la creciente planta vehicular, industria nacional y producción de alimentos.

Sin la definición de estos cursos de acción a futuro, el debate no logra trascender los terrenos de lo político e ideológico a que está sujeto. Siendo notorio en este marco, que las propuestas calderonistas se desdibujan en tanto que importantes sectores del PRI comparten las tesis antiprivatizadoras del Frente Amplio Progresista, agudizando la polarización. En este séptimo foro, el institucional por conducto de Jesús Murillo Karam, secretario general del CEN, ratificó enfáticamente la postura de su partido de no votar a favor de reformas que directa o indirectamente promuevan la privatización de la explotación petrolera.

Y mientras esto sucede en la capital de la República, en Veracruz, ya acostumbrados como estamos a considerar la política como un mero ejercicio electoral, teñido de intereses cortoplacistas de personas y de grupos y no como tema trascendente de búsqueda del bien común, insistimos en ver el árbol y no el bosque en perspectiva. Desdeñamos lo nacional y nos atenemos a nuestras particularidades, priorizando caminos, estrategias y prioridades que presuntamente solo competen a los veracruzanos y a la administración pública en turno. Así, en Veracruz se promueve un mini debate petrolero en el Congreso local que, en fondo y forma, pretende únicamente legitimar la propuesta de la llamada “tercera vía” del gobernador Herrera Beltrán, más como una manera de decir no a la consulta pública nacional que como refrendo de una idea que, cuando menos en esta etapa del debate en el senado, no ha tenido el eco esperado.

Quizá ello explique el por qué los legisladores federales veracruzanos, con excepción de los senadores Dante Delgado y José Luís Lobato, de Convergencia, y Juan Bueno Torio. Del PAN, se mantengan totalmente ajenos a lo que se discute en el ámbito nacional.

Por cuanto al gabinete fidelista, la cosa es distinta. No sólo no se involucra, sino que tampoco (ni por tratarse de un tema que es vital para el futuro del gobernador), ningún funcionario de primer nivel se atreve a decir esta boca es mía, promoviendo con conocimiento de causa la bondad del proyecto veracruzano de la “tercera vía”.

Tal desdén se hace extensivo, desafortunadamente, a la mayoría de los medios de comunicación de la entidad, privilegiándose el compartir a la ciudadanía la información relativa a la irrelevancia de un presunto mini debate destinado a exaltar la propuesta reduccionista de una “tercera vía” de factura doméstica, e ignorándose o minimizándose el hecho de que esta no puede marginarse de lo que, en primera y última instancia, dictaminará y aprobará el Congreso de la Unión, con base presuntamente en el debate nacional.

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

La decisión de llevar a Pemex a ser un exportador de crudos en grandes volúmenes fue adoptada por gobiernos priístas durante los inicios de la década de los 80, es cierto. Rompieron con una tradición de dedicar las abundantes reservas a satisfacer el consumo interno. Empezaron así las extracciones masivas que elevaron la plataforma de producción más allá de los niveles permitidos para una explotación racional de los yacimientos. También cargan los priístas en su pasivo la práctica de incautar a la empresa sus utilidades operativas para financiar la hacienda pública. Durante los últimos 12 años a cargo del Ejecutivo federal los priístas le sacaron unos dos billones de pesos en impuestos y otros aprovechamientos. Poco, muy poco dejaron los soberbios neoliberales priístas para las inversiones que se requerían. Por esa época empezó también el deterioro operativo de la empresa, pues sus gerentes fijaron la vista en las reglas que, pensaron, les imponía de manera inevitable la globalidad. Inexplicablemente, los mandos del priísmo decadente se olvidaron de utilizar a Pemex como el pivote privilegiado para fincar el desarrollo de la fábrica nacional.

Ver artículo completo >>>>

Apunte para: gobernantes.com ; Our Words In Resistance ; revoluciones

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En nota de La Jornada del sábado 30 de los corrientes, los corresponsales L. Chim, A. T. Morales y E. Martínez, , reportan declaraciones del gobernador de Campeche, Jorge Carlos Hurtado Valdés, afirmando que descarta sumarse a las propuestas de su homólogo de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, para que las entidades productoras de hidrocarburos se asocien con Pemex para el aprovechamiento de los remanentes de pozos clausurados, “… porque no tenemos ni los conocimientos ni los recursos para eso”.

En la misma nota se propala la opinión de Fidel Herrera Beltrán, en la que manifiesta no estar de acuerdo con la propuesta del Jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, de convocar a una consulta sobre la reforma energética, porque “el pueblo veracruzano respalda la postura de mi administración”.

De lo anterior se desprende que el gobernador campechano no tiene necesidad de cuestionar si la propuesta del veracruzano se inscribe dentro de los términos constitucionales, o no. Simplemente acepta que la mayoría de los gobiernos de las entidades federativas no cuentan, cuando menos actualmente, con la capacidad técnica y financiera para emprender acciones como las que propone Fidel Herrera. Si esta percepción del mandatario campechano es correcta, la propuesta veracruzana tendría que materializarse en el mejor de los casos, con recursos fiscales federales ó con excedentes petroleros derivados de la operación de PEMEX. Caso contrario, subcontratar con empresas privadas de capital nacional o extranjero, tomando el sesgo privatizador a que hiciera alusión Andrés Manuel López Obrador en su gira por Veracruz el pasado viernes.

Luego la llamada tercera vía ya no sería tal. Y si bien la propuesta del gobernador Herrera Beltrán en principio fuera respaldada por el senador veracruzano, José Luís Lobato, de Convergencia, ello no justifica la afirmación de que el pueblo veracruzano respalda la postura de la administración pública de la entidad en materia petrolera, por lo que no hay necesidad de una consulta popular como lo propone el Frente Amplio Progresista y rechazada de entrada por Acción Nacional.

Una cosa es que los veracruzanos todos estemos absolutamente de acuerdo tanto con que el Estado mexicano, arrastra una vieja deuda social y ecológica con las entidades federativas autonombradas “productoras”, estando obligado a contribuir a subsanar el pasivo ambiental existente y a prevenir mayores daños; o con la consideración de que no es congruente el que en las regiones petroleras subsistan condiciones inaceptables de miseria y marginación.

Otra muy distinta el que en las condiciones actuales de la sociedad mexicana y frente a un tema toral como lo es el del futuro de la industria petrolera nacional, se afirme temerariamente que todos los veracruzanos estemos de acuerdo con una propuesta del gobernador que solo el y su círculo más cercano conoce, y así lo aceptemos sin más.

Como también resultaría temerario considerar que los medios de comunicación reflejan unanimidad en el pensamiento de los veracruzanos, cuando la realidad indica que es al revés: una importante mayoría de la población refleja lo que la administración pública pretende aceptemos acríticamente como verdad absoluta, manipulando a los medios.

La percepción popular y el imaginario que de esta se deriva, es plural. No todas las opiniones son coincidentes no solo en el tema trascendente del petróleo y la necesidad de que su explotación se mantenga bajo el dominio exclusivo de la Nación. También en torno a situaciones no menores, que inciden en la vida cotidiana de las comunidades y que no son compartidas por todos, como el del agua potable, la insalubridad, el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo del salario, la seguridad pública, la protección civil, el desinterés real por el entorno ecológico, entre otros, que se hace acompañar de la percepción de que el gobierno no hace su tarea con eficiencia y eficacia.

De lo que podría desprenderse la idea de que para los veracruzanos resulta de mayor importancia el que la administración pública estatal concentre su atención en lo que está obligado, y no en ocurrencias que si bien no se duda sean bien intencionadas, no guardan congruencia con una realidad en la que prevalece la restricción de recursos presupuestales, así como un endeudamiento creciente pero necesario para atender las necesidades deficitarias de infraestructura social, educación y salud pública.

Por otra parte, más allá de la pluralidad y ello podría en última instancia justificar la improcedencia de una consulta ciudadana, existe un hecho real: la mayoría de los veracruzanos, inclusive nuestra propia clase política y los medios de comunicación, se han mantenido al margen de lo que se debate. Razones para ello son muchas y de diversos matices, pudiéndose destacar tres que a mi juicio saltan a la vista: la deteriorada credibilidad en las instituciones, partidos políticos incluidos; la inobjetable inexistencia de representatividad democrática de diputados y senadores; y el clima de desinformación y opacidad en el manejo de la cosa pública que prevalece.

El pueblo cada vez menos cree en su gobierno, en tanto que la interacción entre representantes y representados, salvo honrosas excepciones, es prácticamente nula. Lo hemos afirmado en otras ocasiones, se tiene la percepción de que sociedad y gobierno parecen marchar por caminos diferentes.

De ahí la importancia de la campaña de información que llevan adelante las brigadas del Frente Amplio Progresista, círculos de estudio y periodismo ciudadano. Poco entendida y menos comprendida, pero necesaria. La vida democrática empieza en el hogar, en el centro de trabajo, la oficina o la escuela. Hoy es el tema del petróleo, pero podrían serlo todos y cada uno de los temas de aquellos asuntos que a todos nos competen. Sin información y participación consecuente, no hay vida democrática.

pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

A %d blogueros les gusta esto: