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Tag Archives: Eruviel Ávila

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Aceptando como válida la información preliminar proporcionada por el “PREP” del Instituto Electoral del Estado de México, con el 99.82 % de casillas contabilizadas, festinada anticipadamente por diversos medios nacionales y locales, en el sentido de que el PRI “arrasó” en la elección del pasado domingo en esa entidad federativa, ello parece confirmar mi percepción personal sobre la profundidad de la crisis del sistema político en México.

De acuerdo con la información disponible -18:00 Hrs. / 040711- Eruviel Ávila superó a su más cercano competidor, Alejandro Encinas, en una proporción de 3 a 1, con un total de 2 millones 882,102 votos contra 966,627, en tanto que el PAN apenas sumaba 570,185 sufragios.

Honestamente para efecto de un maquinazo pueblerino, me da igual si ganó “Chana o Juana”, si el que perdió fue Calderón, o si el rotundo fracaso de la izquierda electoral se debió a la decisión autoritaria de Andrés Manuel López Obrador al negarse a una alianza con el PAN. El resultado aún no oficial de la elección no modifica en lo más mínimo mi percepción sobre la tendencia a una cada vez más profunda degradación de la política en México, salvo que, siempre a mi juicio, con el apabullante triunfo priísta la crisis de los partidos políticos toca fondo, encontrándose en su punto de quiebre el sistema político nacional.

El PRI gana en términos relativos, con el 62.54 % de los votos emitidos (4 millones 586,551) y el 27.3 % del total de la lista nominal que asciende a 10 millones 555,606 electores registrados en la entidad. La democracia en México pierde en cifras absolutas, con casi 6 millones de enlistados que no sufragaron. La elección fué legal, la legitimidad democrática del triunfo priísta queda en duda.

Si la elección de gobernador en Edomex se considerase como se dice: laboratorio para la definición de estrategias partidistas y determinación de probabilidades y resultados a esperar en el 2012, la tendencia registrada es desastrosa y expresión de la profundidad de la crisis a que hago referencia.

Me apoyo en algunos de varios elementos a considerar:

Eruviel Ávila “arrasó” con el 62.54 % de los votos emitidos, en tanto que la oposición en conjunto sumó apenas 1 millón 536, 812 sufragios, es decir, el 37.46 %. Diferencia de 25 puntos a favor de la alianza encabezada por el PRI, lo que indica que la oposición ha dejado de ser electoralmente competitiva o al PRI “se le pasó la mano”.

Los gastos de campaña, hasta donde se sabe, fueron determinantes para el triunfo priísta, en una relación asimétrica entre los contendientes favorable al PRI, luego los recursos materiales, humanos, mediáticos y financieros aplicados, se corresponden con el resultado de la elección pero no guardan igual correspondencia con el total de votos emitidos. El costo de cada sufragio a favor del PRI y sus partidos comparsas, es el más alto alcanzado en la historia electoral del país.

La elección del pasado domingo deja claro que el electorado se ha polarizado, observando como únicas opciones en el espectro electoral, la derecha con un PRI que ocupara los espacios del panismo, y la izquierda fragmentada, confrontada y dispersa. O quizá, lo más grave, los que confían aún en los procesos electorales y quienes, desencantados, optan por no votar, dando la espalda a las instituciones republicanas y haciéndole el caldo gordo al PRI al que le beneficia la abstención y el voto nulo. 

A partir de estos supuestos, ¿puede dudarse de que el sistema político nacional vigente está en crisis terminal? De todos los partidos políticos no se hace uno que responda a los grandes retos de un país al borde del desastre.

De continuar esta tendencia las elecciones le resultarán cada vez más caras a los contribuyentes, sin que ello abone a disminuir el déficit democrático en México; el abstencionismo se disparará a niveles tales que las elecciones serán irrelevantes como en el pasado y, lo más grave, si el PRI no tiene competidores socialmente aceptables y confiables, el estancamiento del país en todos los órdenes que hoy se vive con la llamada “alternancia”, a partir de la elección presidencial del 2012 dará paso a un franco retroceso regresándose al partido hegemónico, sin contrapesos,  y al presidencialismo autoritario presuntamente superado. Luego pierde México. ¿Eso es lo que deseamos?

Corresponde a cada partido político sacar sus propias conclusiones y actuar en consecuencia. Sin embargo, vale la pena señalar que la izquierda electoral tiene que asumir una seria autocrítica, no se puede apostarle a la vía electoral y ser competitivo si un partido está partido en tantos tepalcates como corrientes, tribus, grupúsculos, movimientos independientes de barriada y sacrosantas capillas de intelectuales, chuchos y no chuchos, legítimos y no legítimos. Si se quiere seguir jugando bajo las reglas impuestas por el PRI, la izquierda electoral tiene que participar con un partido único, unido en su estructura y bajo las banderas de una ideología y un programa común consensuado desde abajo hasta la cúpula, que sea capaz de impulsar un amplio frente único con la izquierda social.

Para el futuro inmediato -elección presidencial del 2012-, desde ya urgiría que la izquierda electoral se defina, de una vez por todas, a favor de Andrés Manuel o de Marcelo. Seguir jugando al gato y al ratón, perdiendo el tiempo, no puede augurar otra cosa que una nueva y más rotunda derrota que la sufrida el pasado domingo. México no se lo merece.

Como corolario, insistiría en que el PRD de los chuchos no deja de oler a cadáver insepulto, sin que exista un alma caritativa que le de la infausta noticia de su muerte.

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Candidato del PRI a la gubernatura de Edomex

Eruviel Avila, PRI Edomex

El Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) multó solamente con 475 días de salarios mínimos, equivalente a 26 mil 900 pesos, al candidato del PRI a la gubernatura, Eruviel Ávila Villegas, por violar la Ley Electoral, al realizar actos anticipados de campaña. En cumplimiento al resolutivo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y por unanimidad, el Consejo General del IEEM aprobó la sanción planteada a su vez por la Secretaría Ejecutiva que consideró que se trató de una “falta menor”. El representante de la coalición que conforman los partidos quejosos, “Unidos Podemos Más”, y exalcalde de Texcoco, Horacio Duarte, consideró “muy menor” la multa económica y advirtió que esta resolución “alienta la impunidad”. Periódico Digital

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

30/03/2011

Perder el tiempo es el deporte nacional por excelencia del que gusta nuestra clase política. Mientras México rueda al despeñadero bajo la conducción de Calderón Hinojosa, dimes y diretes, confrontaciones estériles, chismes, maledicencias, golpes bajos, patadas bajo la mesa, son jugadas de las que nadie debe ni puede sustraerse para escalar la empinada cuesta de acceso al poder por el poder mismo y algo más siempre posible.

En tanto que nuestra avispada clase política se anota un punto mediático a favor, México retrocede dos. Y ahí la llevamos día tras día, año tras año, sin que se tome consciencia del daño a que da lugar tan primitivo deporte.

Sólo así se explica el desperdicio de tiempo, de dinero y de paciencia de la población, en que están incurriendo los partidos políticos en la fase previa de la justa electoral en el Estado de México. La llamada consulta popular para definir si el PRD va en alianza con el PAN, es eso. Simple y llanamente pérdida de un tiempo precioso en la que, directa o indirectamente, todos estamos involucrados.

Tanto jaloneo para quedar en lo mismo. En el marco de un PRD polarizado, con o sin consulta popular, los chuchos van de la mano con el PAN  y el lopezobradorismo dice no, mientras el PRI, por su lado, consolida una alianza con lo más nefasto del espectro político electoral, con una jugada magistral que no estaba en la agenda de sus adversarios, ganándose el aplauso del respetable en los tendidos. Y aún hay más. El juego está en sus inicios, ayuno de marco ideológico y de ética política pero rico en pragmatismo y simulación, se prolongará hasta el mes de julio. Nuestra clase política sudará la camiseta y los mexiquenses de a pié su desventura.

Nadie en su sano juicio llegó a dudar de que con el empate en la elección de la directiva nacional del PRD, los chuchos saldrían derrotados, con o sin consulta popular. Andrés Manuel López Obrador se queda con la mejor parte, tiene al candidato ganador en tanto que los jesuses habrán de conformarse con ir a la cola de un panismo que, en su extravío y anemia crónica, impone ya con el auxilio de Calderón Hinojosa al sacristán de medio pelo,  Luís Felipe Bravo Mena, como abanderado perdedor de la alianza aún no concretada.

Por su lado, Peña Nieto, gobernador príista, gana perdiendo al hacer a un lado a Alfredo Del Mazo, delfín de la gente bonita toluquense, imponiéndole al partido a un Eruviel Ávila, “pelado” populachero y entrón, proveniente de las goteras de la periferia. Autogol se dice en el graderío, sin la menor conciencia de lo que le espera al respetable si prospera el gambito y triunfa el PRI con su más de lo mismo, en un gatopardismo inacabable. Las cosas así son y así se quedan, el PRI contenderá no contra el partido de Calderón sino contra la “Morena” popular y bien nacida, como ya estaba programado.

¡Vaya manera de perder el tiempo! Mientras en el inter se cocina la final del 2012 por la partidocracia, administradora de un quehacer político conducido sabiamente por poderes fácticos  que mueven los hilos desde la penumbra.

Veracruz no canta mal las rancheras. Jugando ahora en segunda división tras salir derrotada en la justa del descenso por una pésima conducción, nuestra aldeana clase política mata el tiempo en cascaritas, pintándose sola en eso de hacer como que hace sin dar un solo pase.

También tuvimos nuestra consulta popular. Nada relevante, sólo pedestre estratagema para justificar un Plan Estatal de Desarrollo que, ni es plan ni mucho menos apunta al desarrollo. En un acto demagógico más, hoy miércoles por la tarde el mencionado listado de buenos deseos será presentado por el gobernador ante dóciles acarreados que arroparán a la cortesana cohorte de notables. Paso previo para que en el Congreso del estado, la extensión local de la partidocracia de el banderazo de salida a mil y un declaraciones triunfalistas. Nada trascendente y sí pérdida de tiempo cuando no hay dinero ni para solventar compromisos heredados.

Audacia es el juego. Duarte de Ochoa gana tiempo matando el tiempo, mientras la gran familia veracruzana, confiada en que “más seguro lo comido, ya mañana Dios dirá”, clama por respuestas en tiempo presente mientras el susodicho mamotreto en cuyas pastas, impreso en letras de oro, reza: Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, apunta a un incierto futuro en el que habrá, habrá y habrá prosperidad a satisfacción del graderío para quedar siempre en lo mismo.

¡Vaya manera de Perder el tiempo!

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