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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“La ciudadanía de Brasil debe pagar 35 mil millones de dólares para que el futbolista  Neymar siga cobrando sus 22 millones de euros al año, para que las corporaciones hagan su publicidad, y para que los habitantes de Río sigan viviendo como viven.” Claudio Lomnitz

Los procesos cuantitativos en la sociedad son por naturaleza lentos y no exentos de estancamiento y retroceso, hasta que se derrama el vaso.

Los últimos acontecimientos en Brasil son un ejemplo de ello. La cantidad cedió el paso a la calidad y, lo que para muchos fueran actos vandálicos de una multitud inconforme, se transformó en un movimiento ciudadano pacífico en el que el descontento y el hartazgo social puso a gobierno, partidos políticos y poderes fácticos contra la pared. Hecho que el politólogo Massimo Modonesi califica como El fin de la revolución pasiva en Brasil (La Jornada 22/06/2013).

Todo empezó por una manifestación de protesta ante el incremento del precio del pasaje del transporte público en perjuicio de los sectores más vulnerables de la población. La protesta en unos cuantos días subió de tono en cantidad y calidad, las demandas populares se elevaron cualitativamente exigiendose reformas políticas y económicas en contra de la exclusión, pobreza, desigualdad y corrupción.

Para el pasado miércoles 26 de junio la fuerza de la movilización popular en las principales ciudades del país  -tras obtener que el gobierno frenara el alza del transporte-, bajo las banderas de “Passe Livre” y con el respaldo de los sindicatos logró que a instancias de la presidente Dilma Rousseff,  los diputados aprobaran una ley que obliga a que las regalías petroleras se destinaran a educación y salud, al mismo tiempo que los senadores por su lado aprobaran una reforma legal que equiparara  penalmente los actos de corrupción con crímenes “hediondos”, como el homicidio calificado, así como la iniciativa de la propia mandataria para la realización de una amplia consulta popular sobre una urgente reforma política.

Si aceptamos que en política no hay coincidencias, no podemos dejar de considerar que lo que acontece en la superpotencia económica latinoamericana, es continuidad de las movilizaciones de protesta en Egipto, España, Portugal, Grecia, Turquía, de los “indignados” en la Unión Europea y Wall Street en los Estados Unidos de Norteamérica, no estaríamos equivocados al afirmar que los llamados  efecto dominóefecto mariposa, toman presencia e impactan ya en  todo el mundo globalizado.

Los estertores del modelo neoliberal impulsado por el Tatcherismo” y el Consenso de Washington se expresan en su abierto rechazo de los pueblos. Los sectores más avanzados y progresistas del orbe están diciendo ¡Ya basta!, no más de lo mismo. La resistencia popular en el mundo frente a la globalización neoliberal en crisis,  está llegando a su punto más álgido. El vaso medio vacío o medio lleno se está derramando con consecuencias aún impredecibles.

Las barbas en remojo

Frente a este fenómeno, cabe entonces preguntarnos si en México se le está previendo o, en su defecto, ni se le ve ni se le escucha cuando deberíamos estar preparados para evitarlo o cuando menos paliar el temporal.

El malestar y descontento de los mexicanos frente a una economía que no crece y cuyos efectos sociales ya están a la vista, va en crescendo. La respuesta del gobierno del Sr. Peña parece ser la de tundir con palos de ciego a una realidad inobjetable que le rebasa. Persistir en mantener a cualquier precio el modelo neoliberal de desarrollo a instancias del gobierno de Washington, organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, no ofrece buenos augurios.

Las reformas estructurales, panacea paradigmática de la estrategia peñista para el crecimiento y desarrollo, además de que no resuelven problemas en lo inmediato de la coyuntura, no ofrecen expectativas de éxito para el mediano y largo plazo, en tanto no atacan frontalmente deformaciones estructurales históricas de fondo en lo social, como la desigualdad, pobreza extrema, exclusión, precarización del empleo y seguridad social, así como la petrolización de las finanzas públicas, limitada productividad y competividad de la fábrica nacional en lo económico.

Tampoco resuelven efecto y consecuencias de la crisis globalizada, como la vulnerabilidad del mercado externo, la volatilidad financiera y una galopante contracción del mercado interno acompañada del deterioro de ingreso y consumo en la mayoría de la población,  que exigen respuesta inmediata.

La corrupción rampante, se cuece aparte. En tanto no se resuelva esta lacra histórica, todo lo demás es por demás.

Los cortos y limitados alcances de las reformas planteadas, a partir de su imposición extralógica y origen cupular, se observan ya como contraproducentes y son objeto de rechazo por amplias capas de la población jalonadas por una clase media en proceso de pauperización. No es nada circunstancial que al diputado Manlio Fabio Beltrones su experiencia de dicte proponer institucionalizar el llamado “Pacto por México”,  para legitimar lo que de facto impone la cúpula de la dupla presidencia-partidocracia.

El problema de fondo es que el modelo adoptado de desarrollo y todo lo que este arrastra, está agotado y no se quiere reconocer tal status, mientras el descontento y el hartazgo social crece y se manifiesta ya en todo el territorio nacional,  como evidente rechazo al actual régimen político, al que se identifica como el artífice del deterioro del todo nacional.

La amenaza del desborde está latente y no hay indicios en nuestro país de que las barbas se pongan en remojo.

¿Cuánto tiempo tardará en impactar a México el efecto dominó de la indignación movilizada?  Seguramente más pronto que tarde, el horno no está ya para bollos. Sacar avante las reformas fiscal y energética en un proceso transparente y terso es el reto, si antes no se derrama el vaso con llevar adelante la pretensión de privatizar el suministro de agua por parte de la CONAGUA (La Jornada 28/06/2013).

Por lo pronto en nuestra bucólica aldea del son y la salsa, gobierno y sociedad caminan por sendas diferentes, en medio del avance de la corrupción y deterioro creciente de la gobernabilidad. De espaldas a la realidad y a las necesidades reales de los veracruzanos, nos aprestamos para elegir diputados locales y autoridades edilicias, sin parar mientes en que ya las elecciones locales no son garantía para frenar corrupción, impunidad, estancamiento y retroceso.

Mientras los partidos y candidatos salpiquen a lo largo de campaña tras campaña electoral, Don Javier Duarte puede dormir tranquilo, seguro de que el Veracruz próspero no es Brasil.

Como diría el clásico,  “que sea lo que Dios diga”.

Hojas que se lleva el viento

Confirmando su posicionamiento como organismo serio y comprometido, “Otero Ciudadano” bajo la entusiasta conducción de Leonor de la Millar Huerdo dio un marco de apertura, diálogo constructivo y respeto, a la presentación de propuestas de los candidatos de Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y PRI tanto a la diputación local de los distrito urbano y rural de Xalapa, como a quienes aspiran a gobernar la capital veracruzana.

A este escenario cívico se sumó la Red de Comunicadores Independientes de la entidad, cuyos integrantes reconocen en Otero Ciudadano punta de lanza como una vía válida de participación en la tarea de construir democracia y ciudadanía. A lo largo de las intervenciones de los candidatos invitados, destacó como “un garbanzo de a libra”, el ex alcalde de Xalapa y ex diputado federal,  Ricardo Ahued, quien invitado por la Alianza Veracruz para adelante, busca la diputación por Xalapa urbano.

Don Ricardo no perdió el tiempo en rollos estériles o desplantes demagógicos. Con la congruencia que le caracteriza, sin tapujos, y con la cruda franqueza de quien conoce el paño, mostró un retrato hablado de Veracruz, del deterioro de la política y los políticos, de la corrupción e impunidad, de la inseguridad en aumento que sufre la población, de las limitaciones y potencial del distrito que pretende representar, así como de Xalapa y su problemática presente y futura.

Impactando las aseveraciones de quien en su momento fungiera como vicepresidente fundador de Otero Ciudadano, sobre la creciente deuda pública que ahoga a la administración estatal, servicios públicos de salud colapsados en la entidad, sin faltar el lastimoso tema de los más de 60 mil xalapeños sin servicios públicos básicos y sin expectativas de mejorar en el corto plazo.

No presentó propuestas y promesas, reconociendo que quienes resulten electos simplemente deberán desempeñar fielmente el trabajo para el que estarán obligados. Habló el ciudadano con los pelos de la burra en la mano y no el candidato priísta, reconociendo con respeto calidad y carácter plural de sus anfitriones.- Xalapa, Ver., junio 30 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Resistencia popular ante la crisis sistémica

La cruda realidad no se detiene. Avanza al ritmo del fluir del tiempo dejando a la zaga propósitos y objetivos de los pueblos y, más atrás, políticas gubernamentales reactivas para controlarla, domesticarla y manipularla. La crisis en Europa “es crítica”, expresara Enrique Peña Nieto, quien gobernará a este país sin entender y, mucho menos, para aceptar para pensar  y actuar en consecuencia que la crisis es sistémica, global y, por ahora, irreversible. Ya está aquí, en un México con condiciones políticas y sociales diferentes, como también son diferentes las maneras de expresarse del capitalismo, sus contradicciones y sus retos en la vida doméstica de cada país a  lo largo y ancho del planeta.

No es que el destino nos alcance como reza la manida frase. Ya en México vamos tras este, montados en caminos equivocados, medidas políticas fallidas y estrategias económicas suicidas, La elección del ahora presidente electo y la reelección de dos nefastos dirigentes sindicales, paradigmas de la corrupción que corroe hasta las entrañas a este país son la medida, anticipándose a un Congreso de la Unión que dando palos de ciego, pretende ajustar el marco jurídico a los efectos y no a las causas de la crisis.

“La crisis en Europa no es económica, es de confianza”, expresara el Sr. Peña sin haber tomado nota del “¡es la economía, estúpido!”, frase que se manejara durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre). Como en su momento ante un diagnóstico ajustado a la política del momento y no a la realidad que se viviera, el Sr. Agustín Cartens, secretario de hacienda en el sexenio foxista, con el mayor desparpajo calificó a los efectos de una crisis ya en marcha desde los tiempos de los gobiernos priístas, como un simple “catarrito”. Sin rumbo y sin destino, la terca realidad no se detuvo. Hoy desarmados, material e ideológicamente, se nos llama a cerrar los ojos, a dejar hacer, dejar pasar, para con confianza ciega en un gobierno con propósitos y rumbo incierto, evitar que la vorágine que envuelve al mundo se apodere de la esperanza que aún guardan mexicanos insensibles.

Como en el Veracruz falaz, en México no pasa nada. Pobreza, desigualdad, inseguridad y desconfianza son ilusorias. La reserva monetaria vive su mejor momento; la inflación bajo control, blindaje equilibrado de las finanzas públicas y el estado de derecho a salvo. Visión macroeconómica de una realidad que no existe en el bolsillo y percepción de millones de mexicanos que, en el mejor de los casos, sobreviven día con día gracias a un ingenio finito, mas que inagotable. Se le gana tiempo a la crisis, se dice en los círculos más optimistas de este país, con Peña Nieto al frente de un gobierno priísta, inversión, empleo y leyes justas, se superará el sombrío panorama que hoy nos deja el gobierno panista del Sr. calderón. Ignorándose que el tiempo ya no es nuestro, las nuevas generaciones frustradas, desilusionadas, engañadas, lo exigen para sí. Una vanguardia juvenil retoma ya el hilo conductor de la memoria, dispuesta a rescatar lo mejor de las generaciones precedentes y, arrojar a la basura de la historia lo peor del mundo que reciben en custodia. El orden nuevo llama a la puerta del viejo, ciego y sordo, que se resiste a morir.

La noche de los tiempos nos ha dejado sin horizontes. No obstante, para los que si quieren ver, la luz de un nuevo amanecer ya se asoma en el amplio escenario de una memoria histórica que enseña que la humanidad no es suicida; siempre hay caminos para avanzar contra la adversidad transformando la realidad que nos niega el papel de ser hombres. No hay caminos, se hace camino al andar, dijera el poeta. Caminemos.

Hojas que se lleva el viento

La Universidad Popular Autónoma de Veracruz y su promotor, Maestro Guillermo Zúñiga Martínez, se encuentran en el ojo del huracán, soportando serios cuestionamientos por parte de diversos personeros de la sociedad civil y la llamada clase política tras los que se oculta una que otra mano que mece la cuna. Entendible, ya estamos inmersos en los prolegómenos de la justa electoral local para elegir diputados, así como alcaldes, ahora de cuatro años. En una entidad federativa en la que todo se politiza, hasta el asunto más nimio debe observarse bajo esta perversa óptica. No se puede hacer de lado que uno de los aspirantes a la alcaldía de Xalapa es precisamente Américo Zúñiga, hijo del destacado mentor, rector de la UPAV; si no se puede golpear al vástago por no tenerse agarradera por ser este un cero a la izquierda, entonces se enfocan las baterías hacia la actividad político administrativa de su señor padre y su “engendro”, como ya muchos etiquetan a la innovadora propuesta de educación superior de su autoría.

Pero si bien políticamente es entendible, la argumentación que se esgrime en contra o a favor de la UPAV, hasta ahora no pasa de ser especulativa y, sin duda, carente de objetividad, en tanto que nadie conoce a ciencia cierta que es y como opera la institución. Mucho menos se hace un esfuerzo por conocer y entender a profundidad en que consiste la propuesta educativa que vendiera el Maestro Zúñiga Martínez al ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, ahora formalizada por disposición del Congreso local a instancias del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Debe reconocerse que el rector de la Universidad Popular viene haciendo una intensa promoción de la institución a su cargo, explicando por todos los medios a su alcance objetivos y modus operandi de la institución, así como su sustento pedagógico y resultado a la vista. No obstante, predica en el desierto no logrando convencer de la bondad de la propuesta, o bien, no existe el interés por conocerla y aceptarla por aquellos que a priori le cuestionan y descalifican. Quieren contemplarla como competencia desleal no sólo en demerito de la Universidad Autónoma Veracruzana, también en perjuicio de las instituciones privadas de educación superior en la entidad. Sobre todo cuando el mismo Maestro Zúñiga Martínez ante un secretario estatal de educación que hace como que la virgen le habla, propala que el número de alumnos inscritos en la corta existencia de la institución, iguala ya a la matrícula de la U. V.

“El que mucho abarca poco aprieta”, dicen los detractores, oponiendo calidad a cantidad en su argumentación, en tanto que los que le defienden de manera interesada, afirman que no es “patito” por contar con reconocimientos oficiales en la entidad. Nadie, que yo sepa, cuestiona o aplaude el modelo educativo propuesto, por sus contenidos y alcances como coadyuvante en la búsqueda de solución a las carencias de la oferta pública de educación superior en Veracruz. Siendo esto precisamente lo que debería ponerse en el centro de un tan estéril como amañado debate, al que por cierto parece estar ajeno el propio gobernador Duarte de Ochoa. Xalapa, Ver., 21/10/2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Antes de aceptar reformas neoliberales a la legislación laboral vigente, valdría la pena echar un vistazo a la crisis que en todos los órdenes de la vida nacional, hoy amenaza al reino de España. Con el mismo argumento de modernidad, productividad, competividad y crecimiento económico para intentar paliar la crisis global, se revivió la lucha de clases bajo otros esquemas, otros modos de ver y hacer las cosas en las que el gobierno, imprimiendo recortes a conquistas y derechos de los trabajadores que culminaran con la precariedad del empleo y un desempleo cercano al 25 por ciento de la población, abrió la Caja de Pandora.

La idea de que la concentración de la riqueza y el incremento de la tasa media de ganancia en unos pocos para que satisfechos los intereses del gran capital los excedentes salpicaran al grueso de la población, terminó por hundir a la vida económica española y, no sólo eso, socialmente dio al traste con la ilusoria sociedad del bienestar que, en apariencia, colocaba al reino de España entre los países más desarrollados del primer mundo. La burbuja económico financiera reventó, exhibiendo el fracaso del neoliberalismo como fórmula superior del capitalismo para solventar sus crisis recurrentes.

Habida cuenta del desarrollo desigual y combinado de la sociedad española, las contradicciones al interior del reino se agudizan. Las regiones con más desarrollo relativo, como es el caso de Cataluña, no están  ya dispuestas a llevar  sobre sus espaldas la carga de las más pobres y atrasadas. Hoy los catalanes exigen su independencia del reino español en una clara intencionalidad de que, rascándose con sus propias uñas, como país independiente estarían en mejores condiciones de remontar autonómicamente una crisis que está tocando fondo en toda Europa.

Al tenor de lo que el PRIAN pretende imponer a los mexicanos con una legislación laboral regresiva como lo es la “ley Calderón-Peña”, a la que se sumaría una mayor apertura al capital privado, doméstico y externo en la industria energética, la experiencia que lastimosamente vive hoy el reino español debería prender los focos rojos en nuestro país. Con precariedad del empleo se abate no sólo calidad de vida de los trabajadores, también se incrementa el deterioro de un mercado interno ya de sí deprimido, al reducirse la capacidad real de compra de amplias capas de la población en demérito de la producción y el consumo de bienes y servicios, así como de la captación fiscal en la que se sustenta el quehacer gubernamental. Para la sociedad en su conjunto, son más los perjuicios que los presuntos beneficios en que se sustentara la aprobación fastrack  de la ley de marras.

Pretender imprimir modernidad al país con presuntos incrementos de productividad y competividad, flexibilizando el trabajo en beneficio de unos y el perjuicio para los más que hacen posible la generación de riqueza, rompe con la armonía deseada entre los factores de la producción. Los trabajadores en desventaja frente a la patronal no tardarán en reciclar en la práctica el viejo apotegma mexicano: “El asalariado hace como que trabaja en tanto que el patrón hace como que paga”. Amén de que la modernidad, productividad y competividad de un México que llegó tarde a la fiesta,  no depende exclusivamente de las relaciones laborales. Otros factores de igual o mayor peso, como idiosincrasia, acceso a la educación de calidad y al desarrollo científico técnico, infraestructura, pasando por la eficiencia y eficacia de las acciones de gobierno y el lastre endémico de la simulación, corrupción e impunidad, condicionan crecimiento económico, tasas de ganancia y distribución de la riqueza.

Esto sin considerar factores externos como el comportamiento de los mercados de capital, bienes y servicios en el mundo globalizado.

No bastan los parches a la legislación, como ya tampoco es de fiar el modelo neoliberal que pretende continuar la dupla PRI-PAN al servicio de los poderes fácticos en una escalada más de simulación, engaño y gatopardismo, en un proceso de fortalecimiento de la derecha en México que la izquierda institucional ni puede, ni quiere, ni sabe como frenar.

El país requiere de reformas estructurales de fondo y auténticas que promuevan crecimiento económico a la par que abatan desigualdad, pobreza,  precariedad del empleo y el peso específico de la corrupción en todos los ámbitos y niveles de la vida nacional. Reformas estructurales que sólo podrían tener lugar con una ciudadanía responsable, participativa, que consecuentemente rescate para sí la representación popular en el Congreso de la Unión, hoy secuestrada por la partidocracia rampante. Lo que a su vez necesariamente pasa por la democratización de la vida cotidiana empezando por la relación entre las cúpulas sindicales y sus bases, así como al interior de los partidos políticos. Sin democracia participativa México no tiene futuro. Cd. Caucel, Yuc., septiembre 29 de 2012

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J. Enrique Olivera Arce

Ver para creer. La defensa del libre mercado y de las privatizaciones de la riqueza nacional, así como una tácita condena a las expropiaciones y el estatismo que Calderón Hinojosa hiciera en Cartagena, previamente a la Cumbre de Las Américas, contrasta con la decisión del gobierno argentino de intervenir a la petrolera YPF buscando expropiar el 51 por ciento de la empresa controlada por la española Repsol-YPF. Lo cual demuestra una vez más que el gobierno de México va a contracorriente de las políticas públicas asumidas por la mayoría de los gobiernos latinoamericanos.

“YPF es de todos, quiero que lo tengamos muy claro”, expresó la presidenta argentina Cristina Fernández al anunciar que enviará al Congreso un proyecto para expropiar la mayoría de la petrolera más grande de ese país sudamericano. Medida para contrarrestar la caída en la producción de hidrocarburos que obliga a realizar importaciones y erosiona el superávit comercial, dijera la presidenta argentina en defensa de la soberanía nacional.

Todo lo contrario a las políticas públicas que en materia de energéticos asume el gobierno que preside Calderón Hinojosa,  al que no le interesa en lo más mínimo refinar el crudo mexicano para incrementar el valor agregado y reducir las lesivas importaciones de combustibles. Política de Estado que se hace extensiva a la generación de energía eléctrica, ya prácticamente en manos de empresas privadas, en un alto porcentaje .extranjeras.

Por si fuera poco, Calderón Hinojosa pretende enmendarle la plana a Cristina Fernández, lamentando la decisión de la presidenta argentina y “defendiendo” la participación minoritaria de Pemex en la española Repsol. Vocero hoy del gobierno de Rajoy, se hace eco de la política retrógrada del gobierno español sin tener más credenciales a su favor ante los gobiernos de América Latina, que la derrotada guerra contra el crimen organizado en México, como tuvo que aceptarlo ante el presidente del Perú.

Andrés Manuel López Obrador tiene razón al proponer una política energética que reivindicando soberanía, se constituya en palanca del desarrollo de México, oponiéndose a la privatización de la riqueza nacional. Sus adversarios de la coalición PRI-Verde Ecologista y Nueva Alianza, Enrique peña Nieto y Gabriel Quadri, respectivamente, están por lo contrario, proponiendo políticas públicas privatizadoras que a su entender incrementarían eficiencia y eficacia tanto en materia petrolera como en la industria eléctrica.

López Obrador habla de rescatar la riqueza energética saneando a PEMEX y a la CFE, eliminando corrupción e incrementando inversión pública tanto en la extracción y refinación de hidrocarburos como en la generación de electricidad a favor del pueblo de México. Enrique Peña Nieto, por el contrario, se pronuncia por poner en manos privadas bajo la rectoría del Estado a ambas empresas, obviando el tan necesario como urgente combate a la corrupción que les ahoga. Tan es así que se hace acompañar por el líder nacional del sindicato petrolero, mandando el mensaje de que las corruptelas sindicales serán intocables.

Escuchando a calderón Hinojosa en Cartagena Colombia y a Enrique Peña Nieto en Poza Rica Veracruz, no queda la menor duda de que en materia energética, como en otros tantos rubros de la economía nacional, el PAN y el PRI vienen siendo lo mismo. La confrontación electoral extra muros de ambos partidos políticos, choca con una realidad inobjetable, muros adentro en el ámbito del poder no existe diferencia alguna en propósitos, objetivos y estrategias de mediano y largo plazo para el país. Ambos partidos políticos de derecha y sus candidatos, persisten en el agotado modelo económico y social neoliberal al que se aferra Calderón Hinojosa. Privatizar la ganancia, socializar las pérdidas, es la visión de Estado lo mismo para el panista presidente  que para el abanderado del tricolor.

De no cambiar el modelo privatizador que EE UU nos impone como obsoleto paradigma, la política exterior de México, como continuidad de la interna, seguirá a la zaga y a contracorriente de la asumida por la mayoría de los países latinoamericanos y del caribe. Hoy es Calderón, mañana si así se decide en las urnas, será Peña Nieto la voz discordante en una América Latina que ha decidido seguir su propio camino.

Hojas que se lleva el viento

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa de plano se olvidó de las “suspicacias”. Se soltó el pelo y sin ningún rubor con toda impunidad vacaciona mostrándole a Peña Nieto el porqué festejo tras festejo son más de dos millones los visitantes que benefician a Veracruz. Esperemos que el primero de julio próximo el Sr. Peña agradezca a Duarte de Ochoa el que por lo menos le ponga un millón de votos en charola de plata, para que valga la pena el haber abandonado el encargo que le confirieran los veracruzanos para irse en sus “días de descanso” de operador político del tricolor.

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Candidatos veracruzanos al Senado y a la Cámara de diputados, olvidándose que aspiran a ser simplemente legisladores federales, proponen y prometen hacer y deshacer como si su objetivo fuera alcanzar la titularidad del Poder Ejecutivo. De todos los que aspiran, sin distingo partidista el único por el que se metería la mano al fuego es el priísta José Yunes Zorrilla, joven honesto y bien intencionado que, sin embargo y no obstante su reciente y trunca experiencia como presidente de la Comisión de Desarrollo Social en la LXI Legislatura Federal, cual loro huasteco repite lo que Enrique Peña Nieto propone a diestra y siniestra, sin parar mientes en que como senador estaría constreñido a lo que mal o bien disponga la camarilla que controlaría a la bancada priísta. Persistir en tal estrategia proselitista le orilla al terreno de la deshonestidad intelectual, a la simulación, y al engaño a sus presuntos electores.

Fox afirmaba que el Ejecutivo propone y el Congreso dispone, la verdad es que con el control de la partidocracia en ambas Cámaras, ninguno ata ni desata, mucho menos los que están destinados a ser simples levanta dedo. Abatir la pobreza, rescatar a PEMEX, incrementar el empleo y el salario, fortalecer el mercado interno y devolverle su vitalidad al campo reivindicando soberanía alimentaria, suena bien para quien aspira a la Presidencia de la República, en campaña se vale ofrecer hasta las chanclas de la abuela, pero en boca de un aspirante a Senador o diputado, simple y llanamente suena a demagogia, así como ignorancia de lo que es o no es competencia de un legislador bajo control de su partido.

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 No confundirse, una cosa es la burocracia partidista, corrupta, entreguista y convenenciera que medra en Veracruz   y otra muy distinta es la base militante de los partidos de la llamada izquierda electoral. Fidel Herrera y “los chuchos” se encargaron de acabar con lo poco que quedaba de honestidad y compromiso entre las dirigencias estatales de los partidos que integran la coalición de las izquierdas. Andrés Manuel lo sabe, lo sabe “Morena” y sus seguidores, por lo que el voto diferenciado está más que visto. Nadie en su sano juicio votaría por los candidatos propuestos por el PRD, el PT y el movimiento ciudadano. De los males el menos peor, la gente votará por el tabasqueño para la presidencia de la República y por los candidatos del PRI al Senado y a la Cámara de diputados. Mérida, Yuc., abril 18 de 2012

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 J. Enrique Olivera Arce

 “No soy un libertador. Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a si mismos”
Ernesto “Che” Guevara

 En diversas ocasiones me he referido a la cada vez más clara percepción de que el sistema político nacional atraviesa por una profunda crisis, que hoy, a mi juicio, con la elección del 2012 en puerta parece confirmarse con la confrontación entre los Poderes federales, Ejecutivo y Legislativo; el show mediático de la detención de Jorge Hank Rhon, y el cuestionamiento del Poder Judicial por la liberación de toda responsabilidad de Onésimo Cepeda, dos pillos de cuidado a los que se les extiende patente de impunidad estrictamente por razones políticas.

 Confirmación que exhibe un más que evidente resquebrajamiento del Estado de derecho en México, y que se hace acompañar por claros indicios de pérdida de gobernabilidad, vacío de poder frente a la delincuencia organizada en diversas regiones del país, así como de una notoria ausencia de representatividad y control por parte de los partidos políticos. Factores que contribuyen al deterioro del tejido social.

 Sin embargo, en mi apreciación no tomaba en cuenta la otra cara de la moneda: la crisis que acusa la sociedad misma en su conjunto que, para bien, parece ser de crecimiento con la irrupción de los jóvenes en la búsqueda de nuevas expectativas de participación, desarrollo y paradigmas acordes con la nueva realidad global.

 El haber leído el artículo La crisis del imaginario social. Inteligencia colectiva, las nuevas Dos Españas y un cine que habrá que construir, del cineasta contestatario español Gerardo Tuduri, publicado en su blog de internet, me ha permitido reflexionar sobre ello; intentando entender y aceptar que al no considerar la totalidad del fenómeno, su interrelación, y su mutua retroalimentación en el marco de la crisis sistémica derivada del agotamiento del neoliberalismo a escala global, todo intento por acercarme a un mínimo de comprensión de la realidad, me resultaba insuficiente.

 El leer a Tuduri, me aclara que la crisis del sistema político mexicano, en su expresión partidocrática, no puede separarse de la crisis del imaginario social, alimentados ambos fenómenos por el agotamiento del modelo económico neoliberal global. Van dialécticamente de la mano, aunque con diferente velocidad expresándose de manera desigual y asincrónica.

 No puede uno acercarse a la comprensión de ambos fenómenos tratándoseles por separado, constituyendo una unidad indisoluble cuya dinámica está determinada por el origen, desenvolvimiento, y consecuencias presentes y futuras del modelo económico dominante.

 Partiendo de la experiencia de la “acampada del 15-M” en la Plaza madrileña del Sol, Gerardo Tuduri se plantea que: “En cuatro semanas de Movimiento, no es posible reconocer lider o lideresa alguna de forma nítida sino caras que han ejercido funciones de manera frecuente…”. “Lo que parece suceder es que cuando se trata del ámbito común, de lo político común, algo se activa en este movimiento que suspende (no elimina) el interés individual. Las operativas colectivas que han irrumpido en nuestra sociedad a través del 15-M han tocado otros resortes a nivel humano. No los ha inventado, los ha activado…”.

 A partir de esta reflexión Tuduri saca en conclusión que este fenómeno es la expresión de una “…crisis de un tipo de imaginario social ante el nacimiento de una realidad inmersa en otro y que ya muta con gran rapidez. La puesta en escena de la otra política que ha sido la Plaza del Sol con sus asambleas y casi sistema de vida, al mismo tiempo que se desmonta, no ha hecho más que crear otras situaciones que abruman el imaginario: los lugares públicos intocables se están viendo invadidos por grupos de personas o verdaderas multitudes en otros casos. Lo colectivo de un movimiento como el 15-M parece a-rrepresentacional, si entendemos como representación las antiguas imágenes con las que operábamos…”.

 Explicándose que se trata de “Un movimiento horizontal de personas sin cúpula  que no responde ya a las viejas categorías del imaginario social, que nos gobiernan como fantasmas nómadas”.

 “Los líderes, la cúpula, los cabecillas; una masa, participantes de relleno, seguidores, convencidos, seducidos por esos líderes que les nutren de argumentos, los grandes hombres, quedan como viejas codificaciones, caducas, obscenas, de chiste <…>. Un estado de crisis de nuestro imaginario como el que estamos viviendo, trae como consecuencia, un obligado despertar. Ya no como gloria de alguna iluminación sino simplemente como ejercicio cotidiano ante la aceleración de los hechos a los que debemos mirar minuto a minuto. Para mirar hay que estar despiertos. Incluso en los que deseábamos un acontecer revolucionario para este país, el imaginario previo debe entrar en crisis. La imaginería de la revolución tienen que dar paso a los hechos revolucionarios, siempre más desbordantes, más cutres, más locos, más incomprensibles, más idiotas, que nuestra comprensión: “si la comprendes, no es una revolución”.

 Reflexiones de un cineasta progresista que posiblemente tocaría a los estudiosos tomar en consideración para una profundización y mayor comprensión de un fenómeno, al parecer por ahora irreversible, que atañe ya a  la aldea global en su conjunto. Los movimientos sociales impulsados por las nuevas generaciones, están tocando a la puerta de un nuevo orden social. Lo colectivo, el nosotros solidario, se le impone en épocas de crisis al individualismo que históricamente nos es dictado desde las estructuras de poder.

 Tuduri afirma que: “Hoy son otros tiempos. No hay “grandes hombres” donde fijar la vista…”, refiriéndose sin duda a una nueva etapa histórica en la que la crisis de lo caduco que no acaba de morir, se hace acompañar de una crisis de crecimiento de una sociedad que no cabiendo ya dentro de los moldes a que está sujeta, pone en duda paradigmas superados por la realidad presente, apuntando a la construcción del hombre del mañana.

 Aunque cabe señalar que se podría estar idealizando un movimiento social que podría disolverse sin más en su condición embrionaria, o bien prolongarse a lo largo de todo un periodo histórico, bien vale plantearse -siempre a mi juicio-, la necesidad de abordar por igual, lo mismo la crítica de la estructura del poder, como de todo el andamiaje teórico que ancla a la izquierda en el pasado, tamizándoles a la luz de las nuevas realidades que, nutriendo la percepción del hombre común, construyen el cambiante imaginario social.

 La lectura de Gerardo Tuduri me remite a otro texto. Este, ensayo del pintor mexicano Jacobo Silva Nogales, bajo el título de: La política como extracción de una forma particular de plusvalía”, complementa las reflexiones del cineasta español, abordando la analogía entre explotación económica y política en el capitalismo, partiendo de la idea de que Lo nuevo se comprende mejor cuando se expresa en términos de lo ya conocido”.

 Jacobo Silva Nogales concluye en su ensayo, entre otras cosas, con que:

 “Nuevos conceptos, nuevos enfoques, nuevos encuadres se hacen necesarios al internarse en terrenos insuficientemente explorados todavía y en los que no existen caminos andados y en los que no basta con la terminología en uso. Mucho más ocurre esto en la lucha social, donde hasta el terreno aparentemente conocido se ha transformado profundamente en las últimas décadas. Nuevos sentidos comunes acordes con la realidad contemporánea y opuestos a los falsos que se pretende imponer desde el imperio, nuevas formas organizativas que eliminen de sí mismas lo que pretenden abatir, que reconstruyan sobre bases nuevas, acordes con las nuevas situaciones los tejidos sociales debilitados ya por la estrategia de la dominación de espectro completo, eso se requiere con carácter urgente.<…> El Estado, el poder, las clases, los objetivos, la estrategia, la táctica, deben verse bajo una nueva óptica, para detectar en ellos los nuevos aspectos y matices que ahora es posible percibir y poder ir más allá de lo que se ha ido hasta el momento presente.

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Protestas solidarias en 80 localidades del mundo

Esto es… “el comienzo de una nueva era”

La Jornada

Madrid, 20 de mayo. Cientos de miles de personas en al menos 150 ciudades de España y en otras 80 distribuidas en el mundo emitieron hoy un grito mudo y comenzaron una reflexión colectiva para repudiar el actual modelo político y económico, en una jornada en la que el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional ratificaron la decisión de la Junta Electoral Central de no permitir movilización alguna previa a las elecciones municipales del próximo domingo.

En la madrileña Puerta del Sol, el epicentro de la revolución de los indignados, una vez finalizado un minuto de silencio que simbolizó el final de una era, al menos 100 mil personas entonaron durante más de 10 minutos, y con los brazos en alto, El pueblo unido jamás será vencido.

El Tribunal Supremo rechazó después de cinco horas de deliberaciones un recurso presentado por Izquierda Unida contra la resolución de la Junta Electoral Central para acallar las protestas que comenzaron el 15 de mayo (15-M), al considerar que los manifestantes no son parte interesada y que por tanto no pueden representar a las partes afectadas.

El Tribunal Constitucional no admitió el recurso de Izquierda Unida porque se encontraba cerrado el registro y, además, debido a una falla en el procedimiento de un abogado de Murcia, que acudió a ese órgano judicial.

Los fallos judiciales provocaron nerviosismo en los organizadores de la protesta ciudadana, ya que desde el conservador Partido Popular hasta los medios de comunicación afines se exigía al gobierno que cumpliera la ley y garantizara el derecho de los ciudadanos a una jornada de reflexión sin sobresaltos. Es decir, que en caso de concentración pública actúe policialmente y la disperse.

Frente a las presiones de las fuezas de derecha, el presidente del Ejecutivo español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió que el gobierno actuará con inteligencia y que por tanto no nos asustan, nos comprometen las protestas ciudadanas.

Por su parte, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió a la opinión pública que aplicaría la ley de forma proporcional, pues la policía no está para crear problemas sino para resolverlos. Además se basó en un informe de la Abogacía del Estado, en el que se recomendaba una actuación policial de dispersión exclusivamente cuando se registraran altercados.

Los representantes de la plataforma Democracia Real Ya sólo se limitaron a invitar a la gente a ejercer nuestro derecho a la reflexión colectiva y, si se da el caso, emitir un grito mudo con la boca tapada con una cinta para denunciar las razones de nuestra indignación.

Los activistas también fueron muy firmes en recomendar que la concentración ciudadana no se convirtiera en un botellón, y llamaron a no beber alcohol durante la jornada de reflexión.

Poco antes de las 12 de la noche, al vencer el plazo impuesto por la autoridad electoral para que cesen las movilizaciones, las plazas se llenaron de gente con la boca tapada, que guardó un minuto de silencio. Así lo hicieron en la Puerta del Sol de Madrid más de 60 mil personas, y en la plaza de Cataluña de Barcelona más de 45 mil, mientras en la rebautizada plaza del 15 de mayo de Valencia también varias decenas de miles de personas iniciaron la reflexión con camisas blancas.

Málaga, Bilbao, San Sebastián, Cáceres, Granada, Santiago de Compostela, La Coruña y Gijón, entre otras ciudades, fueron escenarios de protestas similares. Un movimiento que se puede seguir en el portal www.soltv.tv.

En todas ellas se recordó el origen del movimiento ciudadano, sobre todo la grave situación en la que se encuentra el país después de la crisis financiera y económica internacional. Se reiteró la indignación por los sucesivos recortes en el Estado del bienestar y la degradación del empleo y los servicios públicos, además del repudio a la corrupción endémica de las instituciones y los partidos políticos españoles, que tienen sólo en estos comicios 115 candidatos imputados en sus listas.

Por eso entre las consignas y lemas había, entre otras, No tenemos casa, nos quedamos en la plaza, Un mundo mejor es imperativo, Sol ya lo tenemos, ahora vamos por la Luna, Nos sobra demasiado mes para llegar a fin de sueldo, Ya no somos la voz dormida y No es un sueño, no es utopía. Esto es… el comienzo de una nueva era.

Y otras consignas más reivindicativas, como La libertad se conquista, no la dan, Hay momentos en la historia en que la indiferencia es criminal, Nuestros sueños no caben en las urnas o Nuestros padres lucharon contra la dictadura franquista, nosotros por la democracia.

Esta amalgama de reivindicaciones se fundieron en una sola cuando la manecilla del reloj marcaba las 12 de la noche. Entonces todos gritaron con las manos en alto, en señal de que esas son nuestras armas, que el pueblo unido jamás será vencido. Y advirtieron en coro: No nos moverán y un sí se puede.

Mientras, los partidos políticos finalizaron la campaña de cara a las elecciones en las que el próximo domingo se decidirán los gobiernos de la mayoría de los municipios de España y de varias comunidades autónomas.

Antes de que surgiera la revolución de los indignados se vaticinaba un triunfo aplastante del derechista Partido Popular, sobre todo por una abstención masiva del tradicional votante de izquierda desalentado. Ahora todo está más confuso y el nerviosismo se instaló en los búnkers de los partidos políticos, que tuvieron que cambiar el guión de su estrategia y en gran medida su mensaje para intentar contrarrestar esta ola de hartazgo e indignación.

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