Salte la navegación

Tag Archives: EZLN

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En recuerdo de David, Eunice, Mariana y Felipe

En el convulso reacomodo geopolítico  de un sistema económico, político y social que tiene de cabeza al planeta entero no es de extrañarse  el que hombres y mujeres comunes,  no le encontremos  la punta al mecate. 

Entre “postverdad” y “postmentira”, el exceso de información y contra información lejos de aclarar dudas les incrementa, haciendo nugatoria la búsqueda de algo que pudiera dar luz al clima de incertidumbre  en el que discurre la cotidianeidad de vidas y haciendas.

Quizá por ello una inmensa mayoría opta por hacer caso omiso de lo que la prensa,  internacional, nacional y local, difunde sobre lo que para ésta estaríamos obligados a  entender como contexto trascendente para ubicarnos en una realidad agobiante.

Cual habitantes de la Torre de Babel, en la que cada cabeza es un extraño mundo que no se comparte, vivimos encerrados en nosotros mismos, tratándole de sacar el mejor partido a nuestra gris existencia refugiándonos en trivialidades, por cierto diseñadas como punto de fuga legitimador de nuestra condición de subordinados.

Sobrevivir es el juego. Rascándose cada quién con sus propias uñas, sin intentar ver más allá de nuestro ombligo, ante el temor de confirmar el vacío de una vida sin futuro halagüeño en un mundo que no más nos es propio. Mundo en el que a miles de millones de seres humanos se  les impone la etiqueta de desechables sin opción al reciclaje. El que no consume es prescindible para la sociedad de mercado, no tiene derecho a la vida.

Extraña reflexión, empero obligada en una terca realidad cuya interpretación nos es impuesta por un poder real concentrado en una escasa minoría que,  ideológica, económica, política y culturalmente,  subordina a su interés la vida entera en el planeta.

No hay más sentido de pertenencia para las mayorías empobrecidas material y espiritualmente. Nada a que aferrarse,  somos y no somos a voluntad de nuestro dueño común.

Si, extraña reflexión en la que ganándome el pesimismo, en estas fechas dedicadas a la muerte viene a mi mente el recuerdo de camaradas que en la flor de su juventud fueran masacrados por las fuerzas represivas de la reacción, cuando acaso solo aspiraran a un mundo mejor.

Empero, no pierdo la esperanza, valorando en todo lo que vale la resistencia como expresión rebelde de un querer retornar de hombres y pueblos a la libertad y disfrute pleno en armónica consonancia con la naturaleza, utópica confirmación de la esencia  humana hoy aherrojada con la sutil cadena de las leyes del mercado.

Rebeldía y resistencia, individual y colectiva, destacada en formaciones sociales originarias o indígenas cuya presencia confirma dominación y subordinación,  en un estado de cosas impuesto más allá de nuestra imaginación en la perenne confrontación del hombre contra lo humano. Dominación y subordinación que en su relación dialéctica parece recrearse en el tiempo, cerrando el perenne círculo perverso de una humanidad sin futuro.

Y sin embargo, todo lo que es muere, como en estas fechas se pone en primer plano. La esperanza también muere pero muere al último.

Hojas que se lleva el viento

Con el inicio del proceso electoral 2018 en Veracruz, la batahola matraquera que mediáticamente ocupa a políticos y periodistas se incrementa exhibiendo el peso del Tarot, las güijas  y las bolas de cristal como  instrumentos de análisis para definir el incierto futuro de la vida político electoral nacional y local. Lo singular del estruendoso ruido, es que la llamada clase política y salvo honrosas excepciones en la prensa estatal, a diferencia del resto de la ciudadanía parece importarle un bledo presente y futuro económico y social de la entidad.

Hablar de partidos políticos, de alianzas y trastupijes, personajes iluminados y presuntos resultados de la contienda que hoy inicia, es el tema de moda en tanto que lo sustantivo y determinante para 2018, la economía veracruzana y el deterioro del tejido social concatenado, está ausente en el ánimo y quehacer de los aprendices de brujo.

La desigualdad, pobreza y desasosiego, también juegan.

-ooo-

Desde endenantes consideramos que a nuestro modesto pensar Morena, como nuevo partido político emergente,  estaba obligado a sumar y no a restar en su relación con los movimientos sociales que en resistencia defienden territorios y formas de vida comunitaria. No sucedió así, antes al contrario, respetando las reglas excluyentes  de la partidocracia se distanció de éstos. Ahora sus dirigentes se rasgan las vestiduras acusando al EZLN y al Consejo Nacional Indígena de competir electoralmente con MaryChuy, su vocera y aspirante a una candidatura presidencial independiente para restarle votos a la izquierda,  cuando en realidad electoralmente no es competencia ni modificará los nomios que hoy señalan a López Obrador como puntero indiscutible en la contienda por la presidencia de la república. Los pueblos originarios en resistencia y  organizados desde abajo, sólo muestran el camino para un México incluyente y sin prejuicios atávicos. Morena está a tiempo de reflexionar y corregir.

Cd. Caucel, Yuc., noviembre 2 de 2017

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Anuncios

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dentro de los tiempos previstos el Instituto Nacional Electoral otorgó el registro a Morena como partido político, con todos los derechos, prerrogativas y obligaciones contempladas en la ley.

Sin dejar de considerar que el nuevo partido de izquierda institucional se incorpora al juego electoral, aceptando participar bajo las reglas y condiciones impuestas por la partidocracia dominante, Andrés Manuel y su seguidores tendrán que demostrar con hechos medibles que Morena responde a las aspiraciones y necesidades reales y sentidas de millones de mexicanos que, a lo largo del tiempo, han dejado de creer y de confiar en un sistema de partidos caduco, corrupto y corruptor.

De una estrategia declarativa, señalando, denunciando y cuestionando al gobierno y a los partidos nacionales hasta hoy existentes, Morena pasa a ubicarse en su nueva realidad ya no como movimiento social sino como una institución más de la república. Lo cual implica oportunidades pero también renuncias, no pocas, a propósitos y objetivos de una izquierda auténtica que le apuesta al cambio y transformación de la sociedad.

El cómo concilie su status institucional con apego a las reglas de los dueños de las canicas con la lucha social, dependerá su trascendencia en la vida política de un México sumido en el desencanto y el hartazgo. Ese es su reto y el reto de millones que confiando en el nuevo partido le darán viabilidad y sustento en lo que esperamos sea una larga y fructífera existencia.

Para diferenciarse positivamente de lo que tanto ha señalado y cuestionado, el primer paso es demostrar que está por la democracia partidista, construyendo ésta desde abajo con pleno respeto a la participación y derechos de la militancia y, al estilo del zapatismo, mandar obedeciendo. Ni tribus, compadrazgos u oscuros intereses, democracia a secas hasta donde el cuerpo aguante bajo las reglas del juego que con su registro acepta Morena.

Sin democracia a su interior su vida institucional sería corta e intrascendente, renunciando de entrada a la autoridad moral y política que requiere para legitimarse como expresión auténtica de una izquierda nacional que busca nuevos derroteros e instrumentos para avanzar. Democratizar la vida del partido aspirando a coadyuvar en la democratización de la vida nacional, es a mi juicio el principal reto hoy por hoy a asumir por Morena en el corto plazo.

Si se afronta con dignidad, honestidad, responsabilidad e inteligencia este reto nada menor, Morena recuperará credibilidad y confianza en una izquierda hoy marginada, excluida y sin voz propia.

Las reglas del juego que hoy se aceptan son claras. El registro que se le otorga a Morena no es eterno, sujeto al rejuego electoral la suma de sufragios a obtener es la medida. Jugando contra reloj los tiempos se acortan. Si para la elección del 2018 Morena no demuestra de que está hecho, su vida estará agotada. Luego tiene que poner toda la carne en el asador para convencer de que es diferente, de que no es un instrumento electorero más, de que su lucha por el poder político es incluyente, legítima y que no se suma a la partidocracia en el secuestro de la representación popular y voluntad ciudadana. En sus manos está el llegar para quedarse, esperemos que así sea.

Hojas que se lleva el viento

Hasta donde es dado observar, el “reconocimiento” del Sr. Dr. Duarte de Ochoa de una realidad que siempre ha negado, para sus apologistas de siempre es buena señal. No obstante habría que percibir señales más sólidas que la simple verborrea de siempre y eso está en chino ya que por lo pronto el gobernante se aferra a la idea de que mentes perversas “satanizan” el endeudamiento mil millonario que tiene tomada del cuello a su administración, lo que de ninguna manera es buena señal de un cambio positivo para afrontar lo que viene en los tres años que le restan en su mandato. Obras son amores, para convencer tendría que transparentar el que, el cómo, el cuanto y en donde en la aplicación de los recursos provenientes del injustificable endeudamiento para que cese la “satanización”. En tanto esto no suceda su acto de constricción tendrá efecto bumerang por más planas, columnas y gacetillas pagadas.- Cd. Caucel, Yuc., 13/09/2014

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Amigo lector, ¿no está de acuerdo con mi maquinazo? ¿Considera que con una clase política culta le iría mejor a México? Cuestión de enfoques mi estimado. Lo que habría que definir es que debemos entender  por “política del conocimiento”, concepto al que hace referencia Eduardo de la Torre Jaramillo, no sin antes considerar qué debemos entender por conocimiento en la política para entender el porqué para el autor de “François Hollande/Edgar Morin: diálogo sobre la política “, es asignatura pendiente en el bagaje cultural de la mayoría de nuestros políticos; empezando por preguntarnos: ¿que conocimiento?, ¿conocimiento para qué? Y ¿para que sociedad y al servicio de quien estaría éste?

Sin una respuesta racional a estas interrogantes, a mi juicio estaríamos hablando de una abstracción, habida cuenta de la amplitud y complejidad que en sí misma encierra la palabra “conocimiento”.

Política del conocimiento no significa lo mismo que conocimiento de la política entendida esta bien como dominio de la teoría que como praxis resultado de la experiencia.

Atendiendo al texto de Eduardo de la Torre, el conocimiento de la política debería estar subordinado a una política concreta, la del conocimiento; en un lugar y en un tiempo determinado, así como en el marco ideológico en el que anida,  para saber de que se trata esta última. Lo cual el autor no especifica.

Es por ello que en el maquinazo al que usted refiere su desacuerdo, hago hincapié en la necesidad de contextualizar la idea del déficit de conocimientos en nuestra clase política refiriéndome a un marco concreto, el del modelo neoliberal que desde el exterior se nos ha impuesto, referido al México de hoy y no al México de cualquier tiempo.

Ya que para mi gusto no es lo mismo conocer de la política como instrumento en la búsqueda del bien común para todos los mortales, que como herramienta de la que se vale la minoría plutocrática para poner a su servicio el bien común, caso del neoliberalismo como expresión del capitalismo salvaje que hoy por hoy prevalece a escala global.

Como le digo estimado lector, es cuestión de enfoques.

“Política del conocimiento”

Quiero decirle aprovechando el viaje, sin temor a equivocarme, que en dicho marco hoy día en México y la mayoría de las naciones del orbe, no existe una política del conocimiento ajena a propósitos y objetivos neoliberales; es por ello que, desde temprana edad el conocimiento válido al que se tiene acceso es aquel que se trasmite lo mismo a través de modelos educativos y  libros de texto amañados, que con los medios electrónicos e impresos y las nuevas herramientas de la comunicación y la información; conocimiento enfocado a condicionar y someter al individuo a la ideología dominante, al pensamiento único que modela la concepción del mundo y de la vida en pueblos y naciones, en los términos e interés de la clase dominante por el cabal cumplimiento de la estrategia sistémica de incremento sostenido de la rentabilidad del capital,  por sobre la legítima aspiración de las mayorías a la libertad y el bienestar para todos.

Luego el conocimiento implícito valedero para nuestra llamada clase política, es aquel que conciente o inconcientemente en términos de congruencia y pragmatismo, le condiciona, limita y somete a la política del conocimiento dominante.

Si esto es así, entonces no podemos pedirle peras al olmo pretendiendo que los políticos, con preparación, eficiencia y eficacia, se incorporen al mundo de la modernidad atendiendo al conocimiento de la política, en el contexto de una política de conocimiento que no sea aquella neoliberal oficialmente adoptada por el Estado mexicano, orientada a servir al capitalismo salvaje.

En primera y última instancia, habría que considerar si nuestros políticos, ilustrados o no, le son funcionales al sistema. Por lo que se vive en México indudablemente desde el presidente Peña para abajo, sin distingo partidista, si que lo son reduciendo frente a los avatares del mercado al Estado mexicano y eso,  mi estimado  lector, es lo que cuenta para los propósitos neoliberales

Cabe entonces preguntarse:

¿Es al conocimiento impuesto por la ideología neoliberal al que debemos remitirnos al hablar de la “política del conocimiento” ó el conocimiento de la política en México?

¿O a otro conocimiento ajeno a la ideología dominante que norme conductas y quehaceres de la llamada clase política?

Ahí se lo dejo de tarea mi estimado, invitándole a leer “La revolución de los ricos”, libro de Carlos Tello y Jorge Ibarra, UNAM, 2013.

Otros saberes alternativos

Aclaro que indudablemente existen otros saberes en la política -la no formal y ajena a lo electoral-, que hace verano para nuestra fortuna en cada vez más amplios sectores de la población, lo mismo en el ámbito intelectual que en el común de hombres y mujeres que los oponen al neoliberalismo en su vida cotidiana; resistiendo y generando otra política u otras políticas alternativas del conocimiento retomando el hilo conductor de nuestra identidad, experiencia histórica y afanes libertarios.

Ejemplo de esto último es la experiencia de 20 años del EZLN, con otros paradigmas, otros valores, otras conductas, otra forma de vida, que enriquece teoría y praxis en el conocimiento de la política a nivel internacional. Gobernar obedeciendo, es conocimiento político trascendente que no cabe en los paradigmas de la cultura política neoliberal. Es otra cosa y así lo están entendiendo un cada vez mayor número de movimientos sociales que ya marchan sobre los mismos pasos que el zapatismo.

 Luego si hay de saberes a saberes políticos, cuando hablamos de política del conocimiento o del conocimiento político, lo menos que se debe hacer es contextualizar estos conceptos en el marco de la ideología, paradigmas y valores que en lo personal más nos satisfagan. De lo contrario, insisto, hablar en abstracto de la carencia del conocimiento en la mayoría de nuestros políticos para insertarse y desempeñarse con acierto en una moderna política del conocimiento, es simple juego de palabras, cortina de humo para distraer de asuntos de mayor envergadura y relevancia para el país.

Este es mi pienso estimado lector. Esperemos que Eduardo de la Torre Jaramillo, desde su óptica panista y con la autoridad que como estudioso de la ciencia política le da el conocer del paño, a  usted y a un servidor nos ofrezca mayor luz sobre el tema.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 22 de 2013.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

A %d blogueros les gusta esto: