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Tag Archives: Fidel Herrera Beltrán

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Especular por especular a estas alturas de los prolegómenos del proceso electoral que desembocará con la elección del gobernador de dos años, a mi juicio carece de sentido. De una u otra manera los aspirantes por los diversos partidos políticos y los que están optando por la candidatura independiente ya están más que vistos, su discurso proselitista anticipado ya es del conocimiento público y la simpatía en torno a uno u otro ya se ha expresado por las cúpulas de las diversas fuerzas políticas que electoralmente operan en Veracruz.

Faltaría únicamente el que la ciudadanía, hombres y mujeres de a pie, se exprese, pero esto tendrá que esperar a que lo hagan en las urnas ya que por lo pronto, las mayorías participamos únicamente como mirones de palo en asuntos que son estrictamente de la incumbencia de la partidocracia por más que en ello se disponga del futuro de todos.
Así que no queda de otra que esperar, dándole tiempo al tiempo para que tengamos candidatos oficialmente designados, para que el proceso tome otro nivel, al igual que la guerra sucia auspiciada por el gobernador Duarte de Ochoa que no cede en su propósito de imponer la continuidad del fidelismo, llegando, incluso, a violentar la legislación electoral vigente.

Lo que sí podría adelantarse, es que todo apunta al más de lo mismo. En el caso del PRI y habiendo cedido los bártulos el senador José Yunes Zorrilla a la espera de mejores tiempos, no deja de ser significativa la alianza de facto de los líderes la nueva CNC de propietarios rurales pudientes y SNTE en la entidad, Juan Carlos Molina Palacios y Nicolás Callejas, con Héctor Yunes Landa, aspirante presuntamente ya ungido por el CEN del tricolor. En tanto que por el PAN, Miguel Ángel Yunes Linares, fuera del agresivo discurso de valentón de barrio, no oferta nada que pudiere inclinar la balanza a favor de un auténtico rescate de la entidad.

La morralla partidista se suma al PRI o al PAN, por lo que en términos de cambio real no tiene la mayor relevancia, en tanto que Movimiento Ciudadano y Morena con sus aspirantes, hasta ahora no dan color si se trata de modificar el actual estado de cosas en materia económica y social que tiene a Veracruz sumido en una profunda crisis multidimensional.

Esto en el marco de una clase media que siendo la que realmente concurre en libertad a las urnas, ejerciendo su derecho al voto con más o menos razonamiento previo, cansada de tantos sobresaltos, dimes y diretes y cuestionada seguridad pública quiere que la fiesta transcurra en paz a lo largo del minigobierno.

Por otra parte, no podemos hacer de lado el peso específico de los propósitos neoliberales del gobierno de Peña Nieto, opuestos a todo barrunto de cambio que en las entidades federativas se constituyera en estorbo a su estrategia transexenal. Propósitos que sin duda hará suyos quien resulte candidato de unidad del PRI, como se intuye tras la concertacesión pactada entre Manlio Fabio Beltrones y Javier Duarte de Ochoa.
Luego no hay electoralmente para donde hacerse, sólo una sopa y esta es la del más de lo mismo en el banquete. Aguantar vara y resistir en la coyuntura, es la tónica del bailongo bianual para las mayorías.

Hojas que se lleva el viento

Acostumbrados como estamos a que el PRI nunca pierde en Veracruz y cuando pierde arrebata, en los círculos políticos y mediáticos afines, se da como un hecho que para el tricolor el adversario a vencer es la ya anunciada alianza PAN-PRD con Miguel Ángel Yunes Linares como candidato de unidad, minimizando lo que en términos electorales representa Morena, partido de nueva creación que viene creciendo en aceptación y simpatía entre los electores tradicionalmente indecisos. Pretendiéndose ignorar que en el escenario de la elección presidencial del 2018, para el PRI, el PAN y el PRD, el adversario a vencer es precisamente el partido de Andrés Manuel López Obrador, como ya lo ha dejado entrever Enrique Peña Nieto.

Lo que estaría por verse es si Cuitláhuac efectivamente será candidato a gobernador de Morena en la elección de junio próximo en la entidad, o si éste declinará en sus aspiraciones en favor de un correligionario o aspirante ciudadano con mayor presencia y experiencia.

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Si bien Javier Duarte ya pactó con el CEN del PRI, cediéndole a Héctor Yunes Landa la oportunidad de contender por el PRI en la búsqueda del gobierno de dos años, no se puede hacer de lado que una cosa es la elección de gobernador y otra, muy distinta, es la de diputados locales, en la que el fidelismo se jugará su resto. ¿Hasta dónde el PRI de Héctor Yunes va a permitir que Duarte de Ochoa imponga candidatos a diputados locales? Es la interrogante que flota en el ambiente. Si Héctor efectivamente es el bueno y llegara a ganar la elección, una Legislatura fuera de su control sería la piedra con la que tropezaría si realmente está dispuesto a transparentar el cochinero que deja el gobernador fallido.

Xalapa, Ver., enero 15 de 2016.

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Pulso crítico

 Enrique Olivera Arce

Para hombres y mujeres de a pie, votantes potenciales en Veracruz, no estaría mal el escrudiñar un poco en los fantasmas que rodean al tempraneramente descarrilado proceso de sucesión en marcha. Fantasmas como el de la infalibilidad electoral de la maquinaria priista y lo que representa en el contexto nacional, ser considerada la entidad como uno de los principales reservorios de votos para el tricolor y, por ende, para el buen éxito del proyecto transexenal del Sr. Peña a partir del 2018.

Reflexionar sobre medias verdades y medias mentiras, quizá ayude a definir la inclinación de cada quien en la elección de simpatías y apoyo que nos merecieran tanto el PRI como cada uno de los partidos políticos en el espectro electoral de Veracruz, hoy en pugna por hacerse de la mini gubernatura de dos años en el 2016.

El reservorio.

No se necesita retroceder mucho en el pasado político electoral del PRI para constatar su paulatino pero constante retroceso en lo que a sufragios efectivos se refiere. Bastaría con revisar los resultados de las últimas elección federales para confirmar que por sí mismo, sin el apalancamiento de partidos satélites, el tricolor ha perdido lo mismo hegemonía que fortaleza en la vida política de México. Veracruz no es la excepción.

Y es en este marco que vale la pena destacar el papel que, como reservorio de votos, tiene Veracruz para el PRI, para tener una idea del por qué la entidad veracruzana no figura en el ánimo presidencial, y sí en entidades federativas en las que resulta más fácil y con menor esfuerzo, consolidar posiciones ganadas que remontar cuesta arriba.

En la elección presidencial del 2,000, el priísmo veracruzano obtuvo 1, 008, 778 votos a favor de su candidato. (Cámara de diputados).

Para la elección del 2,006, el PRI -en coalición con el PVEM-, obtuvo a favor de su candidato presidencial apenas 727,638 sufragios (Cetrade/Manuel Reyna Muñoz).

En tanto que para las elecciones presidenciales de 2012, , en la que resultara triunfador de la contienda presidencial –“haiga como haiga sido”- el Sr. Enrique Peña Nieto, la votación de los veracruzanos fue de 3,577,076, de un listado nominal de 5,332,362, correspondiéndole al PRI 1,034,308 sufragios (29.49% del total), contra 1,179,327 del PAN y 765,900 del PRD (Prep). Pasando el tricolor a ser la primera minoría.

Resultados que ya para ésta última elección la numeralia electoral a favor del Revolucionario Institucional, estaba prácticamente estancada y con visos de retroceso, si consideramos el crecimiento natural del listado nominal en el estado.

Lo cual se vino a confirmar en la elección de diputados federales del 2015, en la que el PRI obtuviera apenas 697,655 sufragios (Resultados preliminares), 28% del total de la votación registrada con el 98.63 de las actas capturadas.

Lo que obviamente indica que la correlación de fuerzas políticas en la entidad registra cambios substanciales en Veracruz. Con una mayor distribución del sufragio entre todos los partidos contendientes y, por ende, una mayor pulverización de las preferencias electorales que empobrece la vida democrática en la entidad.

Esto último al margen de opiniones en las que se considera que tanto las elecciones intermedias, federales o locales, son otro cantar. O bien, que el PRI nunca pierde, gracias a su maquinaria (dinero público) y estrategias electorales aplicadas .Los números hablan de una realidad que hoy por hoy, pone en duda la eficiencia y eficacia del aparato electoral tricolor en Veracruz, quedando éstas como un fantasma más que se agita mediáticamente para desalentar en la población inclinaciones electorales favorables a la oposición.

Luego la reserva electoral de Veracruz que tanto se presume en círculos políticos y medios de comunicación afines al tricolor, es cuestionable. El reservorio no parece ser tal, antes al contrario, y es en este supuesto que habría de considerar si el legado político de Javier Duarte de Ochoa al partido al que se debe, en la elección del 2016, modificará a favor del PRI la tendencia acusada.

Para la mayoría de analistas y estudiosos de la realidad política, económica y social que hoy se vive en Veracruz, tal legado sería negativo. El capital político que aporta al partido gobernante una administración pública estatal fallida, endeudada y carente de confianza y credibilidad, lejos de favorecer representa una carga adicional al deterioro histórico del priismo en la entidad. Razón ésta por la que para quién resultare ser candidato del tricolor a la mini gubernatura de dos años, la tarea electoral previa a la elección de 2016 será cuesta arriba y a contra corriente. Al intento por ganar la gubernatura de dos años, se sumará el obligado quedar bien con Enrique Peña Nieto.

Preocupación y guerra sucia

De ahí la preocupación y miedo en el priismo veracruzano, de que en los meses venideros pudiere concretarse y consolidarse una coalición opositora integrada por el PAN y PRD, más la morralla que se les una para la elección del 2016. Esto sin considerar que en su novatez, Morena con todo el peso específico del liderazgo de López Obrador, pudiere capitalizar a su favor todo el descontento, malestar y hartazgo del votante potencial para con los partidos políticos tradicionales o “patiños” de nuevo cuño, que por comisión u omisión le han hecho el caldo gordo tanto al gobierno duartista como al partido gobernante.

Lo que configura para el futuro inmediato, la prevalencia de una intensa guerra sucia en la vida electoral de Veracruz. Guerra sin cuartel en el que PRI y gobierno estatal, desde ya ponen toda la carne en el asador, como queda asentado en el prolífico campo de los medios de comunicación orgánicamente afines al régimen actual. Confrontación pedestre que con sus asegunes, no está respaldada por cierto por los ahora punteros en el proceso interno de selección de candidatos a la gubernatura y a la diputación local, lo que abona a su favor.

Guerra sin cuartel a la que no serán ajenos los partidos y personajes opositores, en una actitud que aunque se pueda considerar como de “autodefensa”, no deja de ser cuestionable y condenable, en tanto que se suma a la conformación de un clima electoral poco propicio en la búsqueda del mejor camino para un intento legítimo y racional, de rescate de una entidad federativa que hoy vive sus peores momentos.

Confrontación electoral en la que hombres y mujeres de a pie, no pueden evitar el pensar que para el partido en el gobierno, el recurrir de último momento a la compra de votos y conciencias es parte del herramental de combate. Y a esta degradación de la política es a la que hay que combatir, con un voto razonado, de ahí la necesidad desde ya de reflexionar y hacer pesar la conciencia individual y colectiva, entendiendo que el león no es como lo pintan.

Xalapa, Ver., noviembre 23 de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Vaya lío. Como de película y sin saber si reír o llorar ante un V informe de gobierno que lo mismo empina a los titulares del gabinete legal del gobierno de Veracruz, que al priísmo estatal y prensa orgánica de acompañamiento. ¿Cómo defender lo indefendible? No hay respuesta y a 48 horas escasas, toco al aún secretario de finanzas comparecer en el congreso local para confirmarlo.

No hay nada que de soporte a la exaltada pieza oratoria del domingo. No hay argumento con el que avalar el retrato hablado de una realidad que sólo existe en la mente del controvertido orador. Nada con que salir en su defensa. Nada con que convencer en los tendidos, a lo largo y ancho de Veracruz y allende sus fronteras, de que la percepción colectiva y el amargo sabor de boca que dejara en el imaginario social el mensaje político dominguero, se sustenta en el trabajo de zapa y la mala leche de los detractores de siempre y no, como debiera esperarse, en la bondad, certeza y números duros expresados por el hombre mejor informado de la entidad.

Misión imposible, ante la sublime obsesión de un servidor público que creyendo a pié juntillas en sus propias fantasías, a lo largo de una hora, ante sus escuchas, lo mismo el representante personal del Sr. Peña que invitados especiales, acarreados a modo y audiencia radial y televisiva, evidenciara desprecio a la verdad, ceguera frente a la realidad de su entorno próximo y lejano y una soberbia enfermiza que refleja un total desapego para con los veracruzanos que dice gobernar.

Sublime obsesión que para infortunio del Sr. Duarte de Ochoa, es compartida únicamente, quizá, por el amanuense por contrato que plasmara en blanco y negro sus infortunadas fantasías.

Nunca en Veracruz. Ni siquiera en tiempos de su “Alteza Serenísima”, la torcida retórica exhibiera al desnudo la pobreza moral y política de quien ejerce el poder formal por consigna, a tras mano y con distancia de por medio. Decepción incluso para el pequeño grupo de mafiosos fidelistas que aspirando a la minigubernatura de la entidad, ven frustradas sus aspiraciones anidadas en un proyecto transexenal que desbarrancara en escasos 60 minutos.

Sí. De película cuyo guión trágico cómico, de no ser por el hecho de que afecta, lastima y ofende a una gran mayoría de la población veracruzana, se hace merecedor a los más altos galardones del mundo de la farándula. Sólo en descargo del autor, cabe decir que la culpa no es del indio. Sus ínclitos compadres llevados por la ingente necesidad de quien trueca dignidad por una torta, en las urnas le dispensaran el alto honor de hacer, deshacer y fantasear a su antojo. A esta pobre gente, urgida de pan es a la que habría de reclamarle del desastre que hoy se vive en la entidad.

Sin faltar aquellos que cotidianamente tienden la ignominiosa alfombra roja de la lisonja desmedida y el ocultar en defensa de sus intereses económicos o políticos, los desvaríos de quien no ha sabido gobernar. También estos son merecedores del reclamo. No está en ellos el hoy desgarrarse las vestiduras y llorar lo que en su momento no supieron denunciar y defender, parafraseando a la madre del último Abencerraje del Califato de Granada.

Así que a lo hecho pecho y a otra cosa mariposa. Aprender de lo andado y no insistir en tropezar con la misma piedra, confiando en quienes no merecen nuestra credibilidad y confianza.

La sucesión

Con el V informe sobre el comportamiento de una realidad que no existe, se cierra toda esperanza en el corto plazo de corrección de rumbo, castigo a los prevaricadores y retorno del gobernante a la realidad que olímpicamente ignora. Si en el pasado el gobernador pasaba a ser políticamente un cero a la izquierda en cuanto se destapaba al candidato de su partido a sucederle, en esta histórica ocasión Duarte se anticipa, sentando el precedente de ser el primero en adelantarse a los designios y propósitos del CEN del PRI, mostrando la ausencia de unidad y capital político que considerar en su calidad de primer príista de Veracruz y dejando al garete el proceso sucesorio.

Escenario inédito que resta capacidad de maniobra de un PRI que en el estado ha venido a menos a lo largo de las últimas décadas, y que si ofrece como nunca, oportunidad a las fuerzas opositoras para legítimamente vencerle en buena lid. Oportunidad condicionada ya no sólo a la inteligencia y oficio político de la oposición electoral, también y de manera relevante, en el como se vinculen a la llamada sociedad civil, ofertando con responsabilidad liderazgo y un programa mínimo para una acción transformadora, en torno a lo cual se canalice descontento, hartazgo y limitadas expectativas de una mejoría por la vía de una sana alternancia en la conducción política, económica y social de la entidad. Sin esto último, no hay camino viable para sentar las bases del rescate en los escasos 15 meses de un mini gobierno de dos años.

Una alternancia que auspicie la oxigenación de la política y contribuya a la democratización del quehacer gubernamental, más que opción de venganza en el ejercicio del poder. De no ser así, la alternancia por sí y para sí no sería garantía de nada, y, para nuestro infortunio, esto último es lo que se vislumbra en los intentos de coalición electoral del PAN y el PRD, que tras un aparente realismo pragmático, se oculta oportunismo e interés cupular para cambiar de manos el manido proceso de prevaricación y corrupción impune que, de dientes para afuera, se pretende combatir. Restándole a esta postura política el mínimo de legitimidad democrática y abriéndole de nueva cuenta la puerta al execrable continuismo fidelista.

Luego procede no perder de vista que en el juego electoral, la pelota está en los terrenos de la llamada sociedad civil y no en partidos políticos que ya no más responden al interés de las mayorías y ni por asomo, por sí solos cada uno de estos, en la contienda en marcha cuentan con el suficiente caudal de votos duros para alzarse con la minigubernatura. Por lo consiguiente, si de alianzas o coaliciones se trata para echar al PRI del gobierno y acceder a una legítima alternancia, es a la llamada sociedad civil, a sus organizaciones y a sus liderazgos, el establecer términos y condiciones para que estas fructifiquen por el bien de Veracruz. La sociedad civil tiene la palabra. En esta cabe el decidir si está por el cambio o por más de lo mismo. Tiempo al tiempo.

Xalapa, Ver., 18 de noviembre de 2015.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En entrega anterior me refería a los cambios en el gabinete del gobernador de Veracruz, considerándolos irrelevantes en el marco de las necesidades presentes y futuras de la sociedad veracruzana que, en sus expectativas de desarrollo, no se ve correspondida por un clima político con visión de largo aliento y un gobierno de enanos jugando en el tapanco.

Esto en un escenario nacional en el que están a debate temas de la mayor relevancia para el país y para el pueblo de México.

Me sostengo en lo dicho, no obstante que la corriente mayoritaria se inclina a considerar que no puede dejar de ser relevante en la entidad el ajuste que, a su administración imprime el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, con vías a preparar el terreno para su sucesión en el gobierno de Veracruz. Mencionándose incluso que entre cinco cercanos más a Fidel Herrera que al propio gobernante, se dará la futura contienda. Eliminándose mediáticamente y a priori a José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa de, senadores de la república, con mayor estatura, sustento y alcance en sus más que obvias pretensiones.

Sin embargo, entre todos los cambios y enroques en la administración pública, suficientemente ya tratados por los medios de comunicación y dados por acertados en los círculos políticos, no puede dejarse de considerar como de especial relevancia, la sucesión en la rectoría de la Universidad Veracruzana (UV).

No por el personaje en particular que se va,  el que llegará  como relevo y el que la Junta de Gobierno de la institución descalificara de entrada no obstante ser el favorito del gobernador.

Lo que me merece especial atención, es el hecho de que por primera vez en muchos años, se frenó en la UV tanto el dedazo como el continuismo en automático de un estado de cosas que en el ámbito nacional, ubica a nuestra máxima casa de estudios en los últimos lugares tanto en términos de calidad educativa y aprovechamiento del alumnado, como en retribución a la sociedad que le sostiene.

En los próximos días la Junta de Gobierno ratificará si su independencia es tal respecto a los poderes formales o fácticos, que le presionan para inclinar la balanza a favor o en contra de quien entre cinco aspirantes será nominado como rector. O bien, reculando, se someta y determine a lo que, políticamente, convenga más a intereses creados internos o externos, que condicionan tanto la ansiada autonomía real de la Casa de estudios como la buena marcha de la institución.

Ya lo veremos. Lo cierto es que la Universidad Veracruzana, como institución pública de y para los veracruzanos, se debe a la sociedad y a esta, en teoría, debe responder la Junta de Gobierno y, para ello, corresponde a la ciudadanía expresar que quiere y espera de su Universidad. En ello radicaría en primera y última instancia el acierto o desacierto de una decisión independiente y autónoma de los ocho notables, si en su intención está el escuchar la voz de la sociedad.

No se requiere de consulta popular o un amplio ejercicio plebiscitario como en el ámbito de la partidocracia y la politiquería se propone para otros menesteres. Tampoco salir a la calle para convencer de una decisión  autónoma e independiente como órgano de gobierno de la Universidad. La sociedad por diversos medios ha venido expresando su sentir, sus exigencias y expectativas en torno a lo que debería esperar de nuestra máxima casa de estudios. Inclinándose a favor de un refrescante cambio que rescatando lo mejor de la institución, barra con todo aquello que hoy se opone a sus propósitos y objetivos trascendentes. Así como encausarla en un proceso de modernización organizativa, académica y administrativa, adecuándola a las cambiantes necesidades presentes y futuras de la comunidad.

La Junta cuenta ya con las propuestas de cada uno de los cinco finalistas enlistados. En ellas seguramente está plasmado el que y el como apegarse más a lo que la sociedad espera y demanda de la Universidad que a un gatopardismo a modo; así como seguramente reflejan el quien con su formación, experiencia, conocimiento, capacidad de gestión, sensibilidad social y voluntad política, con una visión integral de lo que la Casa de Estudios necesita, podría ser punta de lanza para el rescate obligado y puesta en marcha de un proceso de cambio y transformación.

No es nada fácil la tarea. Sabido es que en Veracruz puede más la simulación y los intereses espurios que la racionalidad y visión de futuro. Tampoco escapa al conocimiento público que intereses ramplones con un alto grado de corrupción, desde los sindicatos ejercen presión para que las cosas queden como están. A ello deberán enfrentarse los ocho notables de  la Junta de Gobierno en su difícil decisión.

Por el bien de Veracruz, esperemos no se equivoquen.

Hojas que se lleva el viento

 Al cierre de la presente, se reporta un vergonzoso atentado contra la Universidad Veracruzana. Grupos porriles de presuntos estudiantes, encapuchados impidieron que el rector Raúl Arias Lovillo rindiera su informe  de labores ante el Consejo Universitario. Esto no puede interpretarse de otra manera que como una reacción de los grupos de interés  que resultaran derrotados en su intención de manipular la designación del nuevo rector por parte de la Junta de Gobierno. Razón de más para que esta actúe en consecuencia haciendo respetar su independencia y autoridad.

Pero no sólo en la UV se dan casos de intolerancia, también en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, al más alto nivel lejos de privilegiar el conocimiento, la reflexión y el diálogo, la descalificación se antepone a la confrontación racional de ideas y posturas ideológicas. Y aún más, se discrimina y excluye a “millones de analfabetas” de este país, considerándolos incapaces e impedidos de opinar sobre lo que mejor conviene a México.

Así están las cosas en el enrarecido clima de simulación y corrupción que priva en Veracruz. Ni las Universidades como reflejo supraestructural de la distensión y descomposición de una sociedad enferma se salvan.

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 Ya se observan los primeros indicios de que el ciclo de la titular de control de medios de comunicación del gobierno de Veracruz está por agotarse. El rumor corre, “… la relación entre la Sra. Gina Domínguez y la familia de la Sra. esposa del gobernador  acusa su más bajo nivel”. A ello se agrega el descontento de un buen número de propietarios de medios de comunicación y columnistas beneficiados con propaganda oficial, a los que la aún coordinadora les informara que se cancelan los llamados convenios y que, en adelante sólo se cubrirá el costo de inserciones específicamente solicitadas por el gobierno estatal. Ahora sí, se acabó aquello de que “perro no come perro”.- Xalapa, Ver., 23 de agosto de 2013.

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 J. Enrique Olivera Arce

 Las campañas de los 4 presidenciables no sólo ya se estancaron, sino que de tanto manoseo el interés del electorado es más de morbo en torno a los dimes y diretes que atender al bombardeo repetitivo de propuestas y promesas. En este escenario cobra fuerza la especulación sometiendo a la razón. De ahí que la nada velada intervención de Calderón Hinojosa en el proceso electoral ocupe la atención de la tertulia.

 “El as presidencial bajo la manga”, más que destinarse a fortalecer la alicaída posición de Vázquez Mota tiene como propósito impulsar a Peña Nieto, dicen unos, en tanto que otros, apoyándose en el odio visceral del titular del ejecutivo federal para todo lo que huela a PRI, convencidos están que el respaldo es para López Obrador. Al calor de estas encontradas posiciones, sale a relucir la desinformación y el prejuicio aplaudiendo o condenando lo mismo al Sr. Peña que a su oponente más cercano.

 Descalificación a priori para el primero, odio visceral para el segundo. Peña Nieto es un riesgo para México, López Obrador es el peligro. La sinrazón alimenta la polarización política y social, en tanto que la razón que debería animar el voto ciudadano se pierde en un constante reciclar de dimes y diretes que ya permea en el segmento al que se ha dado en llamar “los indecisos”. Curioso, lo que menos tienen estos ciudadanos, es indecisión para hacer frente a las urnas. Como coloquialmente se dice, están hasta la madre de simulación, engaño y gatopardismo rampante; sin color definido en la camiseta para los llamados indecisos su decisión está tomada. No se contempla el voto útil, como muchos dicen, lo que está en el ánimo es el voto de castigo conforme a cada quien le va en la feria.

 El voto duro es voto duro, le pese a quien le pese y pase lo que pase. Ya no hay marcha atrás lo mismo en los corrales del pinto que en los del colorado y, porqué no, a escasos 17 días de la elección tambien en los abrevaderos de “los indecisos” ni para atrás ni para adelante, los que no votan no votan y los que optarán por el voto inútil ya lo tienen agendado.

 La moneda está en el aire. El tema ahora es si quien resulte derrotado aceptara de buen grado ser el perdedor de la contienda. Uno y otro de los dos punteros afirma respetar lo que las urnas determinen. La incógnita es si en los tendidos se respeta. Eh ahí el riesgo, o se juega con limpieza y transparencia ó hacemos un llamado a la violencia. El país exige paz social, malo sería abundar con más leña en la caldera. Hay que serenarse, dice Andrés Manuel y le asiste la razón. 

 Hojas que se lleva el viento

 En nuestra bucólica aldea el tema de la prosperidad es historia de lo que pudo haber sido y no fué. Si algo marcha hacia delante es la violencia, el miedo, rumor y maledicencia.  La oscura sombra de un Fidel Herrera bajo sospecha oficializada, contamina la elección y deja sin sueño a no pocos aprendices de brujo que al cuenqueño tienen de mentor. Peña Nieto se deslinda, si fue mi amigo hoy no le conozco, que la justicia haga su trabajo, advierte a su partido antes de que de la chistera presidencial salte la liebre. Más vale perder Veracruz que apostarle a la derrota, son sus cálculos. 17 puntos arriba en las encuestas aguantan eso y más aseverarán fanáticos y estrategas despistados.

“Recadito”:

La única manera legítima de que los candidatos de las llamadas izquierdas a senadores y diputados federales respalden a López Obrador, es ganando la elección. Lo demás es pretexto para justificar por anticipado una derrota anunciada desde endenantes.

Xalapa, Ver., 14 de junio del 2012

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J. Enrique Olivera Arce

Si aún grazna como pato, se mueve y  camina como pato, ¿podemos dudar que el ave dejará de ser pato? Para algunos ingenuos la duda persiste, no porque estén convencidos de que el palmípedo del estanque ha dejado de ser tal, sino por pensar que por su oscuro plumaje, su linaje hoy es de cisne real, ajeno al mundanal estira y afloja de la elección presidencial.

Y cuidado que son muchos los ingenuos que se han ido con la finta de que el distinguido ideólogo veracruzano, artífice de la corrupción institucional, el engaño y el desastre político y administrativo, deja la política para erigirse en académico de altos vuelos, politólogo experto en crisis y oportunidades, cuya palabra por sobre todas las cosas, debe ser escuchada lo mismo en el ámbito internacional que en los círculos del poder doméstico.

Fidel es Fidel, hoy y siempre, hasta el momento en que deba entregar cuentas al creador. La política a la mexicana está en su sangre y en su intelecto, irredento no puede abandonar, nació para la corrupción y en ella morirá.

Veracruz por derecho propio y de nadie más es su universo. Fuera del estanque quien se asume cisne negro, patito feo es, así está marcado en su naturaleza. Luego no podemos esperar que de buenas a primeras deje gobernar en paz a su próspero comodín, hechura fiel de sus insulares sueños de omnímodo virrey.

Erick Lagos al PRI. Así lo decidió Fidel. Y con el, Reynaldo Escobar Pérez a la candidatura priísta a la diputación por el distrito de Xalapa Urbano. El fidelato como proyecto trasexenal permanece incólume. Un paso más en el propósito de llevar hasta sus últimas consecuencias la imposición de la dinastía Herrera-Borunda. Le pese a quien le pese, el virreinato primero, la elección del jefe de jefes, materializado este en la persona de Enrique Peña Nieto, objetivo subordinado en tanto el fortalecimiento del presidencialismo a que aspira el mexiquense, resta autoridad e independencia a los gobernadores hoy virreyes emanados del tricolor.

Siempre mejor cabeza de ratón que cola de león asume el ideólogo que marca rumbo a Veracruz. La experiencia de la relación con Vicente Fox, no se escatima en los planes de quien sigue gobernando a la entidad desde los oscuros rincones de “la vida privada y académica”, pretendidamente impuesta “de facto” a Fidel por la camarilla que, desde Atlacomulco, aspira retornar al pasado para imponer en el futuro inmediato el viejo estilo de gobernar desde Los Pinos.

Sabedor de quien realmente gobierna en Veracruz, a regañadientes el priísmo estatal agacha la cabeza. Deja atrás rumores y maledicencia. Lo que piense el centro no atañe a la periferia. Erick Lagos va al PRI en tanto Alberto Silva vela armas en previsión a lo que para el futuro se  le tiene encomendado.

Duarte de Ochoa, entre la espada y la pared, como siempre, deja hacer, deja pasar en espera de la oportunidad que no llega ni desea. El cetro virreinal, lo sabe, es prestado y así lo manifiesta.

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J. Enrique Olivera Arce

Pasada la media noche del miércoles “Fuenteovejuna” tomó la iniciativa desatando la batahola. Los teléfonos celulares entraron en acción, el mensaje brincó a las redes sociales: “El procurador Reynaldo Escobar renunció”. Empezó la celebración, quienes se decían amigos del fiscal se declararon sus adversarios corriendo a cambiarse de camiseta, los adversarios iniciaron el protocolo de presentación de sus respetos al Lic. Jorge Uscanga. En la primera hora de la mañana del jueves un diario impreso, a ocho columnas publicó lo que ya se consideraba una noticia confirmada, siendo secundado por diversos portales noticiosos en internet.

El presunto rumor se expandió a lo largo y ancho de Veracruz, desatándose durante todo el día jueves toda clase de especulaciones, incluidas tanto las más elaboradas sustentadas en sesudos análisis, como las más descabelladas que hablaban de una confrontación verbal entre el gobernador del estado y su procurador, sin faltar aquellas que aseguraban que desde la capital del país Calderón Hinojosa dio instrucciones en el sentido de que el señor no se podría ir así como así, sin antes entregar cuentas claras sobre los nefastos eventos criminales en la conurbación Veracruz-Boca del Río.

Hubo incluso quien expresara que el abogado Escobar Pérez renunciaba por serios problemas de salud, derivados de su excesivo gusto por las pildoritas azules y las buenas viandas siempre rociadas por espirituosas bebidas de origen escoces y francés.

La responsable de comunicación social se durmió, evidenciándose una vez más la ineficiencia de Gina Domínguez y su incapaz equipo de trabajo. Dejó correr rumor y especulaciones sin salir al paso con la ratificación o desmentido de lo que ya era del dominio público. Fue necesario que el gobernador desmintiera en un encuentro con la prensa lo que ya se daba como un hecho, para que el boletín oficial sobre el espinoso tema se hiciera llegar a las redacciones.

La tardanza en la reacción oficial dio lugar a otra especulación. Esta vez en el sentido de que el gobernador se resistía a dar cumplimiento a una orden o sugerencia de Fidel Herrera Beltrán, de que no hiciera olas y dejara por la paz a su hombre de confianza.

En esta ocasión, dado que no aterrorizó a más de aquellos que se consideran el primer círculo de amigos y lambiscones del abogado Escobar, no hubo tuiteros a los que culpar de terrorismo o perturbación del orden público.

El contra rumor

Mientras de tomaba la decisión de afirmar o negar la especie difundida, el distractor echado a volar tuvo relativo éxito. El ventilar la vida privada con implicaciones públicas de la alcaldesa xalapeña, desplazó en parte el presunto rumor de la también presunta renuncia del procurador. El morbo, el rasgar de vestiduras, y también los chistes crueles y de mal gusto sobre las preferencias sexuales de Elizabeth Morales y su guapa secretaria, permitieron que el tema de Reynaldo, la delincuencia organizada y los que se hacen llamar “matazetas”, pasara por unas horas a segundo plano.

El salivazo

Tomada la decisión del gobernador de desmentir la especie, el triunfalismo de saliva no se dejó esperar para diluir los efectos del rumor sobre la presunta renuncia.. A los medios oficialistas y texto servidores de postín, el Dr. Duarte de Ochoa les dio tema para ratificar la bondad del programa “Adelante” y los esfuerzos gubernamentales por consolidar al prospero Veracruz que nos cobija. Reynaldo y su renuncia pasaron a la historia en tanto que se hacía gala de éxitos sin igual en materia económica, obra pública y capacitación de las fuerzas estatales del orden.

 

“En Veracruz no pasa nada”. Gobernanza de saliva, rumor, contra rumor, especulación, chismes y maledicencia, son simplemente folklórica expresión de nuestra riqueza cultural, hoy mercancía al servicio del mejor postor. Ni para qué preocuparse.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 El tema de moda en la aldea es el del “ciber terrorismo”, el Procurador Escobar Pérez, la policía cibernética, y la meteórica pesquisa que llevara a la detención de varios twitteros que presuntamente encajan a la perfección en lo dispuesto por el Código Penal de Veracruz. Cortina de humo por demás eficiente para cubrir lo ineficaz de las políticas públicas de información y comunicación social del gobierno duartista. Tanto se ha insistido en las altas esferas del poder que los ciudadanos somos estúpidos o retrasados mentales, que muchos ya estamos convencidos de que lo somos, así que mejor darle vuelta a la hoja, que cada quien lo interprete a su manera, y que las autoridades se encarguen de resolver el como cerrar la Caja de Pandora que destaparan en el ciberespacio,  y a otra cosa mariposa.

Al declarar el gobernador que con la nueva línea de crédito por casi cinco mil millones de pesos que autorizara el Congreso local, se podrá cumplir con las reglas de operación establecidas  en el nuevo esquema del FONDEN, se da por terminada la discusión a que diera lugar el Secretario de Finanzas en torno a  la responsabilidad del gobierno federal al retrasar el arribo a la entidad de los recursos del Fondo de Reconstrucción de Entidades Federativas.

Más claro ni el agua. No bajaban los recursos porque el gobierno estatal no cumplía con las reglas de operación al no aportar la parte que le correspondía. Simplemente no se tenía el dinero para el pari passu al heredar el Dr. Duarte las arcas vacías. Así se pone fin a los dimes y diretes y aspavientos porriles de Héctor Yunes Landa, presidente del CDE del PRI en Veracruz, en contra de Calderón Hinojosa y Ernesto Cordero.

Lo que de ninguna manera queda claro, ni siquiera aún para la SHCP, pues se mantiene una hermética opacidad por parte del gobierno veracruzano, es lo referente al destino de los 10 mil millones de pesos de la línea de crédito autorizada por el Congreso en 2010 a Fidel Herrera Beltrán, titular del ejecutivo en aquel entonces. Toda vez que dicho monto presuntamente se destinaría a la reconstrucción de municipios devastados por lluvias y huracanes. Mismo destino que hoy se aduce para el voto a favor del Congreso para la autorización de una nueva línea de crédito por 4 mil 556 millones de pesos, con la salvedad de que ahora sí, a decir del gobernador, se está en condiciones de cumplir con las reglas de operación del FONDEN. Representando ello disponibilidades de 9 mil millones de pesos  para emprender la reconstrucción.

Tampoco se tiene claro como fue posible que Fidel Herrera Beltrán, en su carácter de titular del ejecutivo estatal (“el que manda en Veracruz”, decían sus panegiristas),  dejara de pagar al IPE, contratistas, proveedores y periodistas nada menos que 17 mil quinientos millones de pesos, heredándole la deuda a su sucesor. Lo menos que se dice en “radio bemba veracruzana”, es que se los robó, aunque en honor a la verdad concediéndole el beneficio de la duda, pudiéramos presumir que simplemente dio muestras de ser un pésimo administrador, como pésimo lo fue como gobernador.

Sea cual fuere el destino de la deuda pública acumulada y heredada al Dr. Duarte de Ochoa, algún día saldrá a la luz pública, como ya está aconteciendo con el caso Coahuila, cuyo gobierno ya fue denunciado por la Secretaría de Hacienda.

Lo verdaderamente grave en perjuicio del gobierno duartista, se da en dos vertientes, a saber:

La pérdida de credibilidad en el gobierno estatal por parte de una ciudadanía que se da por engañada, achacándosele al Dr. Duarte de Ochoa ser tapadera de los malos manejos de su antecesor;

La imposibilidad de la actual administración pública veracruzana para ocultar que no cuenta con dinero suficiente para atender con eficiencia y eficacia sus tareas, en el propósito de abatir la pobreza y consolidar la prosperidad en Veracruz.

En el primer caso, el gobernador tendrá mucho trabajo por delante para borrar tal impresión, actuando en consecuencia.

Por cuanto a la escasez de recursos, tendrá que admitirse que cuando menos que en lo que resta del año y en tanto no nos afecten nuevos huracanes, tormentas tropicales, lluvias y ventoleras, el énfasis del gobierno estará en aplicar los recursos del FONDEN en “la reconstrucción”, puesto que no hay para más.

Esto último sin que se sepa a ciencia cierta que se hizo en el 2010 y que se hará en el presente año; opacidad e impunidad cubren con un manto indeleble el verdadero alcance de las afectaciones a lo largo y ancho del estado.

Partiendo de esto último, el Dr. Duarte de Ochoa está más que obligado a imprimir a su mandato la más cristalina de las transparencias, so pena de ser juzgado con el mismo rasero con el que hoy se juzga a su antecesor, en una circunstancia clave como son las elecciones del 2012. Por el bien de Veracruz esperemos que el gobernador esté a la altura de lo que de el esperan los veracruzanos, empezando por una limpia de depredadores heredados y aún enquistados en las filas de su gobierno, así como la transparente y oportuna aplicación de los nueve mil millones que dice cuenta su administración  para hacer lo que debería haberse hecho el año pasado.

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J. Enrique Olivera Arce

Quizá la decisión más importante hasta ahora de la administración a cargo del Dr. Duarte de Ochoa, sea la iniciativa de reestructuración de la deuda pública, aprobada con dispensa de trámite el pasado 28 de julio por las bancadas del PRI y del Panal en la LXII Legislatura.

Medida audaz, con la que en principio se ponen los pies sobre la tierra, aceptándose oficialmente que el gobierno de Veracruz está en bancarrota, al mismo tiempo que puede considerarse como señal inequívoca de un claro deslinde del Dr. Duarte. Lo que no es de su año no es de su daño.

No sólo se propone redocumentar pasivos bancarios y los servicios de la deuda no cubiertos en su oportunidad, también la iniciativa contempla la autorización para contratar nuevos créditos para cubrir compromisos no cumplidos de la anterior administración contraidos con el IPE, empresas constructoras, proveedores y medios de comunicación, que ascienden a más de 17 mil millones de pesos.

No se puede hacer gran cosa ni se puede exigir más del gobierno de Veracruz, cuando se hereda una deuda pública de 30 mil millones de pesos. Pesada lápida con la que se inicia el mandato del Dr. Duarte, luego la medida más que obligada, contiene a mi juicio dos aspectos relevantes.

 

Reconocerla y de ahí partir para rediseñar propósitos, estrategias, objetivos y metas para conjugar lo deseable con lo posible y, dejar claramente sentado que el despilfarro, pésima administración y presunto desvío de recursos, representa un daño al erario público que no se puede atribuir al gobierno duartista.

Quedando asentado en el Congreso local que sólo hay un responsable, Fidel Herrera Beltrán y la administración a su cargo y, en consecuencia, ello es antecedente a considerar en la revisión de la cuenta pública del 2010. Con el salvataje propuesto por el Dr. Duarte de Ochoa, sin necesidad de rupturas políticas incómodas, el ex gobernador es exhibido ante la opinión pública y para la historia de Veracruz.

Los veracruzanos tendrán que pagar en 30 años este conjunto de obligaciones que, a su vez, estarán garantizados por un porcentaje anual de las participaciones federales, lo que repercutiría en menores inversiones del gobierno estatal en bienes y servicios a favor de la comunidad. Como corolario, es de  considerarse que se incrementaría la dependencia financiera que se guarda con la federación e instituciones bancarias, reduciéndose en el futuro cercano el margen de maniobra de la administración pública estatal.

¿Quién será responsable de ello? Usted lo sabe estimado lector. Más claro ni el agua. Una vez que sea desahogado el trámite de redocumentación y contratación del nuevo crédito, será a partir de ahí que se podrá calificar el desempeño financiero de la administración pública veracruzana cargo de Duarte de Ochoa. Borrón y cuenta nueva.

Hasta aquí es lo que  puedo interpretar a grandes rasgos del contenido del texto del Decreto con el cual el Congreso de Veracruz autoriza al titular del ejecutivo la reestructuración de la deuda pública, asentado en la Gaceta Legislativa No.48 De fecha 28 de julio del 2011.

Lo que sigue es la gran interrogante: ¿Con qué recursos propios y de participaciones federales, sostendrá el Dr. Duarte de Ochoa el ejercicio financiero del gobierno en su sexenio sin recurrir nuevamente al endeudamiento? Esto no lo dice el decreto, puesto que las señoras y señores diputados del PRI y del Panal, seguramente o no lo analizaron o no lo tomaron en cuenta al aprobarlo sin mayor trámite, puesto que ni se relaciona la reestructuración con el Producto Interno Bruto de Veracruz ni con los presupuestos de ingresos y egresos del 2012 y años subsiguientes.

Al parecer ni Finanzas ni el Congreso tomaron la previsión de considerar un colchón que asegure un mínimo de liquidez para satisfacer las demandas de inversión y gasto corriente para lo que resta del presente año y el inicio del siguiente. Entre otras cosas, para terminar con el tiradero heredado de obras inconclusas. ¿O el reemplacamiento vehícular anunciado y la exigencia de pagos vencidos de tenencia no cubiertos en su oportunidad  es tal previsión?

2011 prácticamente ya se fue. Esperaremos lo que sobre el particular se apruebe en los presupuestos de ingresos e ingresos para el 2012.

De ahí que podríamos estimar que el sexenio del Dr. Javier Duarte de Ochoa, será el de un gobierno pobre que, parafraseando a Hank González, será un pobre gobierno, cuando los retos presentes y futuros por afrontar superan en mucho la capacidad de la administración pública veracruzana. Todo se lo debemos a Fidel Herrera Beltrán y aún así lo queremos como Senador plurinominal por Veracruz.

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J. Enrique Olivera Arce

 Ante la ausencia de una racional jerarquización de prioridades, mediáticamente todo es importante y pareciera que todo y nada es prioritario, en tanto se observan acciones reactivas de la administración pública veracruzana frente a una realidad que le desborda. Ya no se sabe si se atiende a lo dispuesto en el Plan Veracruzano de Desarrollo o se reacciona a los palos de ciego de un Felipe Calderón que, en su quinto y penúltimo año de gobierno, ya no quiere queso sino salir de la ratonera.

 La anterior administración a cargo de Fidel Herrera Beltrán, creo el caos, apuntalándole con el despilfarro de recursos públicos y el aplauso acríticamente mayoritario e irresponsable de la prensa. La actual, con inopia inmovilista, lo profundiza sosteniéndole con saliva, sin contar con el apoyo unánime de los medios de comunicación. El impacto del rumor en la calle es superior a las campañas mediáticas en una prensa desacreditada, malquerida y pusilánime.

 Esto en el marco de un adelantado proceso electoral, en el que los partidos políticos exhiben fehacientemente su pérdida de razón de ser, en el contexto de crisis del sistema político nacional e internacional. El hartazgo y la indignación sellan con broche de oro la pérdida de representatividad y legitimidad de la democracia representativa en el mundo.

 

En México, el conato de acuerdo del PRI, PAN y PRD para ir con candidato único a la elección de gobernador en Michoacán, es el rasero. No existe diferencia de fondo entre los tres partidos políticos más importantes del país. El oportunismo en la coyuntura les iguala dejando sin opción al electorado. En tanto que en Veracruz no gobierna más el PRI,  que va a la zaga de un ecléctico Poder Ejecutivo estatal que marcha a bandazos, sin brújula ideológica que le guíe en el azaroso contexto de un mundo en decadencia.

 En múltiples ocasiones desde diciembre de 2007, he destacado mi percepción personal de una profunda crisis en el sistema político nacional, expresado en notable pérdida de los partidos políticos tanto de ideología, principios, valores, como de capacidad de interlocución con una sociedad que les cuestiona. Hoy a mi juicio estimo que tal crisis está tocando fondo, sin que a la vista se observe el menor afán por recobrar lo perdido, reflejándose lo mismo en la conducción del país que en el deterioro creciente del tejido social.

 Considero que Veracruz no escapa a ello. En nuestra aldea, el reflejo se da tanto en la conducción errática de la administración pública como en la vulnerabilidad fáctica de la división de poderes. El endeble estado de derecho da paso al endurecimiento de un principio de autoritarismo, impulsado más por la impotencia del momento para encontrar el camino que por respuesta a una oposición política responsable, por ahora inexistente. El escepticismo y desconfianza de la población frente a la descomposición política, económica y social generalizada, se deja sentir en el ánimo del titular del Poder Ejecutivo de la administración pública de la entidad.

 

No es circunstancial tanto el vació informativo en torno a la última visita de Andrés Manuel López Obrador a la capital de Veracruz, como la respuesta positiva, en esta ocasión de un mayor número de asistentes convocados al mitin de “Morena” en la Plaza Lerdo. La autocensura inducida de los medios de comunicación y la aún tímida pero destacable respuesta ciudadana a la convocatoria de los organizadores, van de la mano.

 No pasa nada en Veracruz, se dice en círculos oficialistas, y no precisamente por razones de seguridad y violencia, que si pasa. A mi juicio algo anda mal en la administración pública y que aún no se percibe de manera generalizada. Creo que es tiempo de ajustar las tuercas antes que el hartazgo y la indignación propiciada por el gobierno federal,  alcance los aparejos en la aldea.

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