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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Los resultados, poco satisfactorios, son siempre perfectibles porque no coinciden jamás con el deseo, inmenso e indefinido”. Olivier Debroise

Sin temor a equivocarme, generalizando podría afirmar que si en algo existe consenso es que nadie, o casi nadie, desea que le vaya mal a Veracruz. Hasta por razones egoístas, esperamos un gobierno exitoso en sus propósitos de trabajar por la prosperidad y beneficio compartido para todos. El joven gobernador, Javier Duarte de Ochoa, debería entender que este consenso es el principal capital político con el que puede contar y en el que se debe apoyar para sacar al buey de la barranca.

Y sin embargo, todo indica que no encuentra el camino para canalizar voluntad y participación ciudadana en torno a su administración. Puede más su agradecimiento para con la familia Herrera Borunda y el compromiso adquirido de pago de facturas con los diversos “clanes” que le apoyaran en sus campañas políticas sucesivas, que confiar en una población hábida de participar y contribuir a la buena marcha del estado que le da cobijo.

Dando la impresión de que cortar el cordón umbilical que le ata al pasado no figura en su agenda; lo mismo en la integración de su mediocre equipo de trabajo que en su actitud asumida de ignorar el tamaño y fortaleza del tigre que en suerte, con el obsequio del boleto triunfador, se sacara en la ruleta política de Veracruz. Sin aún lograr entender que el consenso poblacional a su favor, se sustenta en la posibilidad de cambio como expectativa deseable tras padecer el nefasto fidelato.

No más mentiras, triunfalismo anticipado, y política de comunicación social sustentada en un desprecio a la inteligencia de los gobernados, y sí, no me cansaré de insistir, humildad, transparencia, trabajo eficaz, y resultados medibles y cuantificables que jalonen al paso de los días el quehacer gubernamental, es lo que se espera de Javier Duarte de Ochoa.

Lo heredado no es miel sobre hojuelas, la población lo sabe y hechos contundentes de opacidad, pesimo sentido del orden y conducción de la administración, corrupción y finanzas públicas quebradas lo confirman, conforme se va destapando la cloaca. Calificar a Fidel Herrera como adalid  de decencia, buena fe y excelente gobernador, a partir de la aprobación de la cuenta pública del período 2004-2009 por el Congreso local, resta confianza y credibilidad al joven gobernante.

Nadie se chupa el dedo. El análisis y aprobación, en su caso, de la cuenta pública gubernamental por parte de la diputación local, está referido a recursos propios del gobierno veracruzano, no a los federales que por diversos conceptos contribuyen en más de 90 por ciento al presupuesto  estatal y que ya, en el Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2009, figuran severos señalamientos en cuanto a su transparente y eficaz manejo. Y aún así, uso y destino de los recursos propios, en medio de la opacidad pudieran cuadrar en el papel más no en resultados tangibles y a satisfacción de la ciudadanía, colocando en entredicho las aseveraciones anticipadas del gobernador Duarte de Ochoa respecto al desempeño de su mentor y amigo.

De ahí que se cuestionen lo mismo medidas concretas adoptadas en el arranque de la administración,  que contenido de espectaculares campañas mediáticas cuyo impacto en la población en contrario a lo que considera la Dirección General de Comunicación Social, es de bajo perfil y proclive a su cuestionamiento. Temas como el de la creación al vapor de la secretaría del medio ambiente, tenencia vehícular, austeridad en el gasto, pago diferido a proveedores  y ahora, la disposición legal de otorgar pensiones a los deudos de los militares caídos en Veracruz en el combate a la delincuencia organizada, lejos de convencer de experiencia, visión de Estado, eficiencia y eficacia en quien gobierna, son objeto de bromas de mal gusto, malestar y rechazo por parte de amplios sectores de la población.

Baste comentar que la última de las medidas citadas, fue tomada como un acto demagógico, orientado a buscar cercanía y aprecio de Felipe Calderón Hinojosa, así como respaldo y reconocimiento de las fuerzas armadas a un gobierno que en sus inicios no percibe presencia y magnitud de su responsabilidad en el combate a la delincuencia.

Nadie ignora que nuestras fuerzas armadas cuentan con una amplia cobertura en materia de seguridad social (ISSFAM); adicionalmente, la dádiva graciosa otorgada, dado el caso, no compromete a nada a las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire con el gobierno de Veracruz, que no sea el cumplir con su deber.

La población no quiere a las tropas en la calle, pero tampoco desea que los soldados mueran en una “guerra” de antemano perdida. Lo que exige es que las autoridades civiles cumplan con su obligación. Los veracruzanos desean vivir en paz, el gobierno de la entidad está obligado a proporcionar seguridad, combatiendo a la delincuencia en cualquiera de sus manifestaciones y no esperar que el ejército y la armada le saquen las castañas del fuego.

El gobernador debería estar consciente de que la medida aprobada por unanimidad en el Congreso local, gana animadversión y rechazo cuando es sabido que a jubilados y pensionados en Veracruz se les regatea lo que en derecho les corresponde.

Así como hay consenso en el deseo de que no le vaya mal a Veracruz, es la hora en que Duarte debe reconocer que también lo hay en torno a la pésima imagen de Calderón Hinojosa, de Fidel Herrera Beltrán y a toda manifestación de continuismo que huela a rojo fidelidad. No debe echar en saco roto la reacción de los oaxaqueños por el disimulo de Gabino Cué ante las trapacerías de Ulises Ruíz, su antecesor, y la sumisión acrítica y manifiesta a Calderón y sus nefastas y regresivas políticas públicas.

El gobernador Duarte de Ochoa se comprometió a gobernar para todos, su compromiso es con Veracruz no con camarillas aferradas a un oscuro pasado que, atándole de manos, le apuestan al derrumbe.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Antes de entrar en materia, con todo respeto y sin ánimo de polemizar, no estoy de acuerdo con la ligereza con la que Toño Nemi Dib trata un tema de la mayor relevancia, como es la obra de Marx, en su contexto histórico, y su vigencia en la etapa actual de crisis del capitalismo salvaje en todo el mundo. La declinación y derrumbe del socialismo real en la Unión Soviética y el este de Europa, no tiene nada que ver con el marxismo ni con su carácter doctrinario, como expresión de la utopía de un mundo mejor libre de la explotación del hombre por el hombre.

La inversión extranjera aplicada a la dinamización del aparato productivo, protección del empleo e incremento de la masa salarial en Veracruz, indudablemente es bienvenida en tanto suena agradable a nuestros oídos y, la costosa promoción para atraerla, por lo consiguiente. De ahí que los constantes y costosos viajes al extranjero del titular del ejecutivo con tal finalidad no sólo se justificaran, sino que merecieran el aplauso popular y el alto nivel de aceptación del gobernante por parte de una ciudadanía engañada y manipulada.

Es común escuchar que la fortaleza de Veracruz reside en sus ventajas comparativas y en ello se sustenta la promoción gubernamental; destacando la disponibilidad de materias primas, agua, energéticos, mano de obra barata, estabilidad social y política, así como nuestra inmejorable ubicación geográfica, cercana a la mayor economía del mundo, y a ello se enfocó la oferta del gobierno estatal en su política de promoción económica.

En teoría, tales ventajas serían suficientes, a considerar por el inversor extranjero en tanto garantiza,  bajo el supuesto de un mercado laboral excedentario con salarios congelados, precios a la baja de las materias primas disponibles y políticas fiscales proteccionistas, opción viable de altas tasas de ganancia y acumulación.

A la luz de la lógica, lo anterior sería suficiente para la canalización de nuevas inversiones en las actividades productivas y relanzamiento de la economía veracruzana. La realidad económico financiera global, sin embargo, apunta en contrario, y de ahí el fracaso de la promoción económica del gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

Para los que saben del paño, en las condiciones actuales de contracción económica, lo mismo en el ámbito internacional, que en el doméstico, existe duda respecto a la factibilidad de que tal inyección de recursos se concrete en el corto y mediano plazo; en que áreas específicas podría aterrizar, y cuales serían los beneficios inmediatos para la mayoría de la población.

A las ventajas comparativas que supuestamente garantizan al inversor extranjero menores costos de producción y por tanto mayores índices de ganancia y competitividad en el mercado internacional, se les opone la contracción de la demanda de bienes y servicios en aquellos países que, gracias al TLCAN, estarían llamados a ser destinatarios naturales de la producción veracruzana, caso de estar esta orientada a la exportación como así está contemplado. El bajo costo de oportunidad  a ofertar como ventaja, en tales condiciones y en tanto no se resuelva el problema de la recesión en las economías de nuestros socios comerciales, pareciera haber sido  irrelevante en la promoción del crecimiento económico sectorial y regional de la entidad.

El mercado interno, como segunda opción,  estaría prácticamente descartado y fuera de la prioridad del posible inversor extranjero; el desequilibrio entre oferta y demanda laboral, la congelación salarial, y la restricción crediticia,  limitan la capacidad real de compra de la mayoría de la población  y,  por ende, a la luz de la relación costo beneficio, el margen de ganancia que podría esperarse en este momento de la inyección de recursos frescos al aparato productivo estatal, no le es suficientemente atractivo al capital foráneo.

No así para las grandes cadenas comerciales que ofertan de todo, menos productos veracruzanos, “cachando” con indudable beneficio lo que pueden de la exigua capacidad real de compra de la población,  prioritariamente destinada al consumo de alimentos, y de lo cual el fidelato auspicia y se siente satisfecho.

De ahí que los montos de recursos aplicados a la presunta promoción económica del gobierno de la fidelidad en el extranjero a lo largo del sexenio, no se vean reflejados en destacada ampliación de la planta productiva, con impacto en empleo real, incremento de la masa salarial, ahorro,  y fortalecimiento del mercado interno.

Los resultados de la política económica diseñada y aplicada por el gobierno que concluye, fueron más mediáticos que reales. Mucho ruido y pocas nueces, anuncios espectaculares, triunfalismo sin sustento, con el que se engañara a los veracruzanos con un alto costo y opacidad en propaganda gubernamental.

Lo señalábamos en artículo anterior. Tanto el gobierno de la República Popular China, como la administración del presidente Barack Obama en los Estados Unidos, está mostrando el camino; señalando enfáticamente como prioridad el fortalecimiento y expansión de la oferta y demanda interna, apoyando con criterios proteccionistas, en primer término, al  consumidor, y en paralelo a la pequeña y mediana industria.. En las actuales condiciones de México, esto estaría algo así como en sánscrito. No hay dinero ni voluntad política para modificar el esquema macroeconómico a favor de la economía familiar en el corto plazo. La ceguera gubernamental hace marchar al país en sentido inverso, propiciando estancamiento y retroceso.

Bajo esta óptica, el sentido común indicaría que al contrario de las falsas expectativas del gobierno de la fidelidad, antes que confiar al capital foráneo la reactivación del aparato productivo de la entidad, habría que poner primero el énfasis en el fortalecimiento del mercado interno; con políticas públicas que propicien y posibiliten el incremento de la capacidad real de compra de la población, descongelando el régimen salarial, incentivando en términos reales y no con simples declaraciones o apoyos insuficientes, asistencialistas y extemporáneos, al campo y  pequeña y mediana empresa industrial, poniéndole freno a la importación indiscriminada de bienes y servicios.

Estando a unos pasos de estrenar nueva administración pública en la entidad, en términos muy pragmáticos, por lo que toca a la mayoría de los veracruzanos, valen las siguientes interrogantes en relación a mantener la misma estrategia de promoción económica gubernamental, basada en la inversión extranjera, como parece ser la intención ya anunciada de Javier Duarte, en un contexto nacional por demás restrictivo.

¿Veracruz está en condiciones de ir contra la corriente mundial y ofrecer con políticas públicas neoliberales, crecimiento económico y desarrollo?

¿Abatiría la tendencia al alza de los precios de la tortilla, los energéticos, el transporte, el cuidado de la salud, e incluso la educación?

¿En que medida abatiría la creciente tendencia al desempleo formal?

¿Cómo incidiría en la obtención de mejores niveles salariales para varios millones que perciben ingresos entre uno y cinco salarios mínimos?

¿Que oportunidad ofrecería  a las nuevas generaciones, hoy sumidas en el desencanto y pérdida de expectativas para el futuro?

Vale la pena reflexionar sobre ello, antes de aplaudir por anticipado el que el nuevo gobierno incurra nuevamente en una onerosa promoción gubernamental para la obtención de nuevos y mayores montos de inversión extranjera en Veracruz. Ya nos engañaron una vez, no más espejitos a cambio del desastre.

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Roberto Fonseca Flores / Correo de la Noche al Día

Fidel Herrera Beltrán

Cartón de "Rape"

Observando el desmadre que se trae el panismo estatal, así como el desinfle de seguidores del candidato Miguel Ángel Yunes Linares y la toalla que oportunamente tirara la coalición presunta apoyadora de la candidatura de Dante Delgado Rannauro, no puede uno más que asegurar que quienes votaran en contra de la alianza del PRI y sus paleros, verde ecologista y la empresa privada del Sr. Laborde, lo hicieron en contra de Fidel Herrera Beltrán, su proyecto fidelidad y su pleito personal con el neopanista choleño,  ex director del ISSSTE, más no así en contra de Javier Duarte de Ochoa, a quien marginalmente se enderezaran críticas sin sustancia a lo largo del proceso electoral.

Conforme se enfría el ambiente post electoral y se asientan las aguas, eso me queda claro y así debería quedarle claro al aún gobernador electo. Toda crisis implica oportunidad, y esta última es la que se le ofrece al “delfín” para congraciarse con todos los veracruzanos, deslindándose de los excesos de su padrino y presunto manejador, para obtener consenso y unidad en torno a su propio proyecto de gobierno. El “todo se los debo a Fidel”, debería ser expresión de gratitud de un hombre de bien, con valores bien cimentados, pero, esto en lo íntimo de su conciencia y no como sustento de un hacer las cosas en nombre y beneficio de y para, como es la percepción que de manera amplia se tiene sobre lo que será su gobierno. El poder lo ejerce quien lo tiene y lo pasado quedó atrás. Fidel es Fidel, sobrado está para manejarse solo en lo que le depare el destino, sin pretender depender de su sucesor. El cacique rojo ya no debe meter las manos en asuntos que serán responsabilidad única de Javier Duarte.

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J. Enrique Olivera Arce

“Fidel inició su mandato engañando y lo concluye engañando. Nos mintió a todos”, me comenta un ex alto funcionario del gobierno de Veracruz., por cierto muy cercano a Javier Duarte de Ochoa. Los únicos beneficiarios de un gobierno sustentado en la mentira y el engaño fueron aquellos, por cierto no todos veracruzanos, que conformaran la caterva de jovenzuelos arribistas que, a la sombra protectora y cómplice del “señor”, se enriquecieron sin medida en escasos seis años, agregara a su comentarios mi interlocutor…

Nada nuevo bajo el sol. Conforme se reducen la cuenta regresiva para la conclusión del mandato del Mtro. Fidel Herrera Beltrán y se amplía el plazo para conocer en definitiva la resolución inatacable del TRIFE en relación a la elección de gobernador, entre propios y extraños se arriba a la misma conclusión: Fidel le mintió a los veracruzanos, ofreciendo las perlas de la virgen para terminar con una administración pública en bancarrota y dejando la más abultada deuda pública de que se tenga memoria.

Por cuanto a los jovenzuelos sinvergüenzas, y uno que otro viejo mañoso, nadie se da ya por sorprendido. Los resultados de sus pillerías están a la vista y la ostentación que hacen de estos es del dominio público.

Lo que si no deja de sorprender es que varios de estos últimos, ya se nominan como continuadores impunes del saqueo, como acompañantes de Javier Duarte de Ochoa, hasta ahora gobernador electo de Veracruz, como herencia que Fidel Herrera Beltrán lega a su sucesor. De ahí que se derive la idea de que a lo largo de los próximos seis años, no va a variar, ni un ápice, la tónica de gobierno del hijo predilecto de Nopaltepec. “Fidel será el poder tras el trono”, se afirma.

Nada más alejado de la verdad, me comenta un analista bien informado y profundo conocedor de las entrañas de la fidelidad. Fidel termina y se va de Veracruz, sin dejarle a Duarte mayor legado que la imagen de un pésimo gobierno, así como la titánica tarea de enmendar entuertos, tapar hoyos y coordinar la reconstrucción de un Veracruz abatido por los efectos de una naturaleza desbordada. La realidad es otra, el poder tras el trono será ni más ni menos que Doña Rosa Borunda Quevedo, ya deslindada de los excesos del marido, me dice.

Es cuestión de observar, más que ver, comenta mi informante. Para empezar y bajo el supuesto ya casi un hecho de que Javier Duarte de Ochoa sea el próximo gobernador, puntualiza, la mejor y más destacada virtud del joven cordobés es la gratitud, no existiendo la menor duda de que sabrá honrarla en todo momento. Duarte le deberá la gubernatura a Doña Rosa y no a Fidel, así como de resultarle negativo el resolutivo del TRIFE, el golpe provendrá del comportamiento del actual gobernador a lo largo del proceso electoral y no de la ponderada, discreta  y calculada actuación de la señora, que supo operar con gran acierto en todo el estado desde un exitoso DIF.

Y aún hay más, agrega. Duarte de Ochoa no tiene más equipo político que aquel que Doña Rosa Borunda le acerque. Javier es demasiado joven y sus limitados andares en la vida política, no le han permitido hacerse de un equipo sólido que gire a su alrededor, tanto a nivel de Veracruz como en el ámbito nacional. La señora subsana tal limitante y basta con observar quienes son los personajes de que se está haciendo rodear el gobernador electo, empezando por la ex secretaria auxiliar de Mario Villanueva Madrid, ex gobernador de Quintana Roo, persona muy cercana y de todas las confianzas de la aún Primera Dama de Veracruz

Fidel Herrera es historia pasada, insiste el analista consultado. Lo actual, en términos de poder político, es Doña Rosa Borunda Quevedo y, por cierto, su apoyo a Javier no es de gratis, tenga la seguridad, me dice, de que La llamada fidelidad se agotó y lo que sigue es “La dinastía Borunda”, que dará de que hablar por varios sexenios por venir.

¿Será cierta tanta belleza? El tiempo lo dirá.

Por lo pronto, las vacaciones de tres de los siete ministros de la Sala Electoral del Tribunal Superior de la Federación prolongan la angustiosa espera del resolutivo final sobre la elección de gobernador y, con ello, crece la especulación sobre la posibilidad de la anulación y la designación de gobernador interino.

Y a manera de trascendido, se ha filtrado que en el grupo cercano del Sr. Duarte, Doña Gina Domínguez ya trabaja en el análisis y depuración de medios de comunicación al servicio de la administración pública estatal, privilegiándose criterios tales como tiraje, calidad de contenidos, penetración e influencia local, estatal y nacional, y, en congruencia, montos de convenios a considerar, sobre la base de reducir el gasto en medios y campañas publicitarias, acorde con la austeridad exigida por la situación que se vive en Veracruz.

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J. Enrique Olivera Arce


Partiendo del supuesto de que para la gran mayoría de los veracruzanos el Maestro Fidel Herrera lo es todo, que su poder es omnímodo, y que el pensamiento único que el promueve se impone por sobre la pluralidad de una sociedad que permanentemente exige cambios y  respuestas disímbolas en atención a sus demandas de progreso y modernidad, un convulsionado PRI, fracturado y cada vez más alejado de las necesidades reales y sentidas de la población, celebra con fastuosidad y soberbia el primer aniversario sexenal de eso que llaman “fidelidad”, ungiendo al adalid que como candidato único ya se asume como el llamado a gobernar a Veracruz.

En días pasados Javier Duarte de Ochoa expresó que tanto Miguel Ángel Yunes Linares como Dante Delgado Rannauro, no representan a nadie y, bajo tal criterio tanto el como el ejército clientelar que le sigue actúa en consecuencia, uniformando en pensamiento y acción a la corriente de la “fidelidad” –que no a la militancia priísta veracruzana en su totalidad- dando la espalda a la realidad y subestimando peligrosamente a sus adversarios políticos y partidos a los que éstos abanderan en la búsqueda de la gubernatura, diputaciones locales y alcaldías. Bajo esta premisa, no desmentida y si alentada por el gobernador Herrera Beltrán, “fidelidad” celebra su onomástico y el triunfo anticipado del PRI en las urnas el próximo cuatro de julio, para dar paso a la continuidad de un régimen que sustenta sus éxitos lo mismo en el triunfalismo mediático que en teñir todo de rojo a su paso.

Sin contrapesos, cooptada la casi totalidad de la prensa impresa y electrónica, con honrosas excepciones, la disidencia, la crítica y la autocrítica, no tienen cabida en los escenarios virtuales de lo que con boato festeja la fidelidad. Cual la frase bíblica atribuida a Jesús: “El que no está conmigo está contra mí; y el que no recoge conmigo desparrama.”, la corriente maniquea galopa desbocada, no atiende a razones y mucho menos escucha el estruendo que deja a su paso tras ofender y lastimar a quienes piensan diferente. Virtudes y defectos, fortalezas y debilidades de aspirantes desdeñados y candidatos impuestos no cuentan, mucho menos el sentir o el pensar lo mismo de la militancia que del resto de la población;  Al igual que en 2007 o 2009, el esperado triunfo en las urnas tiene un solo artífice: Fidel, “el que nunca ha conocido de derrotas”.

En medio de todo esto, los adversarios electorales del proyecto fiel avanzan, acumulando aceptación y simpatía incluso entre la tropa priísta. A la parafernalia de la fidelidad y el chato discurso del improvisado delfín responden con propuestas puntuales, interactúan con la población y concitan expectativas y esperanzas. Quienes “no representan a nadie” escuchan, amarran y construyen, cada uno a su paso una oposición real que convencida de que el tiempo de Fidel Herrera ya pasó, otean nuevos horizontes en los que no tiene cabida el color rojo de la imposición y la continuidad. Oposición que no se quiere ver ni escuchar, pero que ahí está, latente, esperando su oportunidad de expresarse en las urnas.

También, en medio del barullo y la quema de incienso, bajo la mesa operan quienes desde el centro neurálgico del priísmo nacional ven en un posible carro completo de la fidelidad, amenaza a sus futuros intereses. No pueden permitir que el Maestro Fidel Herrera tome la elección en Veracruz como su pasaporte a la candidatura por la presidencia de la República. Tampoco se ven, tampoco se escuchan en la torre de marfil de la fidelidad, pero ahí están  el PRI de Enrique Peña Nieto, el PRI de Manlio Fabio Beltrones, lo mismo prestos a negociar una calculada derrota del PRI del veracruzano Herrera Beltrán que a recoger el tiradero a reconstruir del que habrán de valerse para el 2012.

Las festividades habrán de prolongarse por 60 días más y de más despilfarro del joven delfín seremos testigos. Lo único que ensombrece el aquelarre es el temor de  Herrera Beltrán a que Calderón Hinojosa siga metiendo las manos;  no es de gratis, él con todo el cuerpo inmerso en lo mismo que acusa, sabe de lo pactado en la cúpula nacional del PRIAN. Lo percibe, siente y vive a cada momento, no por mucho madrugar se amanece más temprano, cuando en medio del festejo fiel se escucha el paso de los enanos del tapanco. Ese es el karma de un gobernador que obligado por las circunstancias del momento sabe que debe callar, pues el miedo es contagioso, antes que descarrilar y dar al traste con la fiesta, apechuga. No hay marcha atrás, entrado en gastos su decisión está tomada, “manque le lleven los pingos” en su afán de trascender.

Que festeje Javier y la fidelidad, es su momento. Ya mañana Dios dirá cuando se deban recoger las varas.

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J. Enrique Olivera Arce

En este país nuestro, de mentirillas políticas piadosas, todo es posible, hasta el aceptarlas sin el menor cuestionamiento. Nuestra capacidad de asombro duerme el sueño de los justos y, con ella, la de la indignación. El dejar hacer, el dejar pasar es la constante.

Ya nada nos mueve. Lo mismo nos dejamos envolver por la idea de que los partidos políticos sirven a los intereses de la ciudadanía que por aquella que machaconamente, en tiempos de elecciones, nos alienta a pensar que PRI y PAN son diferentes, tanto que aceptamos  sin chistar que de triunfar los candidatos del primero viene lo mejor, en tanto que del segundo lo más que podríamos esperar es que las cosas vayan de mal en peor.

¿O acaso nos sorprendió, llegando a indignarnos, el hecho de que las cúpulas de ambos partidos políticos firmaran un acuerdo lesivo de intercambio de intereses electorales por mayor carga tributaria para la mayoría del pueblo de México? Para nada. Es más, me atrevería a afirmar que más allá del estrecho círculo de una población medianamente informada, nadie se enteró del trastupije del PRIAN y, entre la clase política, todo se redujo a un esteril debate sobre si el que mintió fue Cesar Nava o la mentirosa fue Beatriz Paredes, concluyéndose entre desgarre de vestiduras que el primero faltó a su palabra “chamaqueando” a la encumbrada priísta.

La realidad es que en ambos cabe igual responsabilidad, así como en un tema tan relevante en el que va de por medio la  economía familiar de millones de mexicanos, tan responsable es el PAN como el PRI. El pragmatismo y oportunismo electorero les iguala.

Así que en este contexto, ¿debería sorprendernos que lo no lograra Carlos Salinas para México, Fidel Herrera lo alcanza virtualmente para Veracruz? Para nada, las mentiras piadosas con las que se pretende encubrir la realidad son parte ya de una vida cotidiana sin sorpresas que nos conmuevan.

“Ya jugamos en ligas mayores” y nos damos el lujo de ser copatrocinadores de la gran fiesta de entrega de los “Oscares”, anunció el gobernador de Veracruz tras ser invitado a transitar por la alfombra roja de la gran industria trasnacional del entretenimiento y la manipulación. No por ser destacados generadores de cultura a nivel mundial, o haber alcanzado mejores niveles de desarrollo humano, vamos, ni siquiera por tener un estadístico ingreso per cápita decente, sino apenas por reunir condiciones para ser locación cinematográfica “ad hoc”.

Nadie debería acordarse, salvo una ridícula y pedestre “comisión de la verdad”, de aquellos malhadados tiempos en que el gobernador priísta Chirinos Calero o su homólogo Alemán Velasco, “devastaran Veracruz”, salvo como punto de referencia del cual partir para medir la trascendencia del gran salto adelante que en escasos cinco años y medio, permitiera a una entidad federativa  que se encontraba postrada de rodillas, con una administración pública hundida en deudas y sin rumbo cierto, cual foxista ave fénix de entre las cenizas levantarse alcanzando alturas insospechadas al impulso de la administración fidelista, muy por encima de un México que ya nos viene guango.

A Veracruz se le reconoce ya como parte del primer mundo, más que sea virtualmente y al servicio de la pantalla grande.

Pobreza, desigualdad y pueblos indígenas en el abandono y la exclusión, son historia antigua en nuestra aldea. Rememorando un pasado superado, son hoy cotizado escenario para las fabulosas producciones cinematográficas con las que el imperio manipulador reafirma su poder por sobre un postrado tercer mundo.

Tocamos las estrellas con la punta de los dedos, al fin fieles al triunfalismo sin sustento construimos otro mundo, mientras el resto del país se desmorona en medio de la ingobernabilidad ó la violencia institucionalizada. Recreada ésta última en la pantalla grande en la que super héroes virtuales que nos son ajenos, le combaten con singular destreza; registrando un mínimo de daños colaterales para una población de alcohólicos ensarapados que dormitan la siesta entre aves de corral y magros expendios callejeros de frutas tropicales, bajo paradigmático nopal. ¿O no es este el bucólico escenario de fondo con que suele Holywood restregarnos en la cara nuestra condición de país tercermundista?

Mundo nuevo “en el que todos caben, todos los que quieren que la entidad siga adelante como lo ha hecho hasta ahora”, diría un aspirante a gobernador que recorre Veracruz, presunta y ostensiblemente con recursos públicos,  uniformando con roja vestimenta a un ejército de extras corporativizados que, fuera de la despensa de rigor, nada piden porque todo tienen, salvo ser filmados a todo color en torno al príncipe bursatilizador.

Veracruz virtual, el de las ligas mayores, ajeno al mundo real. Sí, el real de todos los días en el que la población se debate entre la crisis y la farándula carnavalesca de enmascarados que pretendiendo ocultar corrupción, impunidad e importamadrismo, ufanos tras la careta piden creamos en milagros.

Continuemos siguiéndoles la corriente y, en sueños, posemos también nuestras plantas en la alfombra roja del falso paraíso. Al fin y al cabo con el silencio cómplice de señoras y señores diputados, a la fiesta magna  de la pantalla grande contribuimos con nuestros impuestos.

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J. Enrique Olivera Arce

La evidente debilidad del proyecto del PRI en Veracruz con vías a la sucesión del Maestro Fidel Herrera Beltrán, se refleja nítidamente en las actitudes paranoicas que se asumen frente al adversario político potencialmente más competitivo de la contienda. El miedo exacerbado se impone por sobre la objetividad en el análisis e interpretación de los diversos escenarios que conforman la vida política de México y de la entidad; la percepción de un panismo que se derrota a sí mismo en todo el país no se considera y, antes al contrario, se asume que el enemigo personal de Herrera Beltrán y adversario panista de Javier Duarte de Ochoa en la búsqueda de la gubernatura, cuenta con más fortalezas que debilidades, contemplándosele como el enorme reto a vencer.

En este marco, priístas de todos tamaños, unos muy cercanos al ejercicio del poder público en la entidad, no tienen otro tema que no sea la amenaza que representa Miguel Ángel Yunes Linares para el éxito del proyecto de Javier Duarte y la continuidad de la “fidelidad”. Bien sea sobredimensionando sus oscuros antecedentes ó minimizando su capacidad como operador político y su amplia red de apoyadores, entre los que paradójicamente se incluyen a no pocos priístas de la vieja guardia. Insistiéndose en que un perdedor consuetudinario como el ex director del ISSSTE se enfrenta a un gobernador que nunca ha perdido una elección. Olvidándose que el candidato que la ciudadanía debería contemplar como opción para la elección del 4 de julio, es Duarte de Ochoa y no Fidel Herrera Beltrán.

Y siguen las paradojas con las que se destaca la prevalencia del miedo y se pierde la objetividad:

“Fidel Herrera Beltrán es el primer gobernador que en muchos años llega al final de su mandato sin haber perdido un ápice de poder”. Esto nadie lo pone en duda, ¿luego a que se le teme?

“Fidel Herrera Beltrán con su gran capacidad de trabajo, cercanía con la gente e inigualable promotor de la inversión y el empleo, cuenta con la aceptación de cuando menos el 90 por ciento de aceptación entre sus gobernados”. Podría aceptarse sin conceder tal aseveración en un juicio objetivo, sin embargo para el priísmo no cabe la menor duda, ¿luego a que se le teme?

“Fidel Herrera Beltrán es el mejor de todos los gobernadores del país, contando con el reconocimiento nacional e internacional por su visión de Estado, finanzas públicas sanas, políticas públicas exitosas y un sustentado potencial  para aspirar a la candidatura de su partido a la presidencia de la República en el 2012”. Si nos atenemos a la versión mediática sobre el tema, para la ciudadanía no existe ningún elemento en que sustentar lo contrario, ¿luego a que se le teme?

“El Proyecto de Javier Duarte de Ochoa, bajo la tutela del gobernador, marcha sobre caballo de hacienda por lo que ya se le puede considerar como el virtual gobernador de Veracruz”. Lo afirmamos hace más de un mes, el joven diputado federal con licencia “será candidato único porque así lo decidió tiempo atrás la corriente de la fidelidad”. Y así se dieron las cosas, luego entonces que necesidad había de darle la espalda a las formas, exhibiendo el talante antidemocrático de la burocracia partidista al servicio de Fidel Herrera Beltrán, cerrándole las puertas a las aspiraciones de Héctor Yunes Landa y poniendo en riesgo la unidad del priísmo en Veracruz. ¿Miedo a que el diputado local con licencia pudiera desbancar a Duarte en la contienda interna?

Ahora es el propio Maestro Herrera Beltrán quien pone en duda la bondad de su proyecto transexenal, observando moros con tranchete a diestra y siniestra que  pudieran arrebatarle el triunfo en la elección de gobernador. Ya no sólo arremete contra el gobierno federal en abstracto y sus delegados en la entidad. También personaliza sus constantes señalamientos a Felipe Calderón Hinojosa, por haberle impuesto al PAN un candidato “antipopular” en Veracruz, sin parar mientes en que el michoacano, nos guste o no nos guste, lo aceptemos de buen grado o como un “espurio” impuesto por el PRIAN, es presidente de la República, Jefe del Estado Mexicano y salvaguarda constitucional de las instituciones. ¿Qué necesidad?, si como es del dominio público el gobernador impulsó y respalda a Javier Duarte de Ochoa, considerándolo capaz de derrotar a sus adversarios políticos así sea en una justa por principio asimétrica?

Y por si fuera poco, ahora, presumiblemente sin elementos contundentes para respaldar una acusación de tal magnitud, arremete contra el Ejército Mexicano, advirtiendo que éste podría ser utilizado con fines partidarios por la presidencia de la República, como si nuestras fuerzas armadas fueran proclives a actuar como los clásicos “mapaches” del priísmo.

Reitero: ¿Qué necesidad que no sea aquella que provoca un alto grado de paranoia ante la sola y lejana posibilidad de que el proyecto del PRI para la sucesión pudiera fracasar frente al PAN y su “aborrecible” abanderado?

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J. Enrique Olivera Arce

Posible fractura del PRI en Veracruz

Como se había anticipado, el órgano de Procesos Internos del Comité estatal del PRI ayer jueves a la media noche le negó el registro a Héctor Yunes Landa como precandidato a la gubernatura de Veracruz. “Luego del cotejo de la Comisión de las 105 mil 317 firmas de un millón 99 mil afiliados del Estado, presentadas por Yunes Landa, se determinó que sólo 20 mil ciudadanos son militantes priistas, el resto más de 70 mil, no lo eran”. Esta decisión, y la aprobación del registro de Javier Duarte de Ochoa, dejan a un solo precandidato a la gubernatura.

Como reguero de pólvora corrió la noticia por todo Veracruz, a la que se agregaran comentarios en pro y en contra de la decisión del Comité Directivo Estatal del PRI. Los seguidores de Yunes Landa coinciden en señalar que se cumplió lo que ya todos esperaban pues la principal trampa en contra del legislador local con licencia es que el cotejo de las firmas de apoyo recabadas tuvo lugar con un padrón de militantes y simpatizantes inexistente. “No existe padrón alguno contra el cual cotejar”, afirman.

La mañana de hoy Héctor Yunes Landa fijará públicamente su postura, previéndose que impugnará ante el Tribunal Electoral Federal la decisión de la Comisión de Procesos Internos de su partido.

Javier Duarte de Ochoa, iniciará campaña en Nopaltepec, congregación en la que naciera Fidel Herrera Beltrán, a la que el ahora virtual “candidato único” llamó “cuna de la fidelidad”.

Con el rechazo al registro de Yunes Landa, la división al interior del priísmo veracruzano se da como un hecho. Sin embargo el ex coordinador de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local advirtió previamente a sus seguidores que quedarían en libertad de tomar el camino que mejor conviniera a sus intereses políticos.

Pulso critico

J. Enrique Olivera Arce

Tanto lo invocaron que el chamuco se apareció de cuerpo presente a los priístas de la fidelidad. La noche del jueves por acuerdo de la dirección nacional del PAN Miguel Ángel Yunes Linares será candidato único de los blanquiazules a la gubernatura de Veracruz. Esto en medio de una nueva arremetida en contra del aún director del ISSSTE mediante una escatológica manifestación en su contra en Xalapa, capital de la entidad, que, como cereza del pastel de estiércol, estuvo a cargo de las huestes del prostituido movimiento denominado “cuatrocientos pueblos”, que comanda Cesar del Angel.

Paradójico, tal expresión del bajísimo nivel de cultura democrática que acusa la clase política veracruzana, se le revertió al PRI y al gobierno estatal, señalándose a la manifestación de “encuerados” como obra y gracia del gobernador como un último esfuerzo por impedir que la junta de notables que a nivel nacional dirige al PAN, se inclinara a favor de la candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares. La prensa nacional destaca que precisamente éstos acordaron por mayoría otorgarle voto de confianza al director del ISSSTE, gracias a que el PRI en Veracruz se encargó de elevar artificialmente las posibilidades de triunfo del ahora virtual candidato panista. Nadie sabe para quien trabaja y hoy la correlación de fuerzas al interior del PRI da un vuelco al tener que enfrentar en la carrera por la gubernatura a un abanderado panista que, en términos prácticos, hará pedazos al considerado “delfín” del gobernador Herrera Beltrán.

Tan es así que sorpresivamente el gobernador aceptó enmendar el contenido de la convocatoria  priísta facilitando el registro de Héctor Yunes Landa, mismo que tendrá lugar el próximo miércoles, previa presentación de 150 mil firmas de militantes y simpatizantes priístas que comulgan con las aspiraciones del diputado local con licencia. Situación esta última que cayó como balde de agua fría entre quienes conforman el primer círculo del equipo de campaña de Javier Duarte de Ochoa pero que, al mismo tiempo, frena las intenciones de Héctor Yunes Landa de impugnar con sobrada razón la convocatoria y, con ello, descarrilar al interior del PRI la elección de gobernador.

Así las cosas, una paradoja más: en tanto que el PAN ya cuenta en la persona de Miguel Ángel Yunes Linares con un virtual candidato único, el PRI a estas alturas aún no cuenta con ninguno. Confirmándose en los hechos mi aseveración de que por ahora el enemigo a vencer del priísmo veracruzano está adentro de sus propias filas y no fuera. La división es más que evidente y de aquí a la asamblea de delegados que elegirá a quien habrá de abanderar al PRI en la contienda por la gubernatura, pueden suceder imprevistos no considerados en la estrategia electoral del Maestro Fidel Herrera Beltrán y su corriente “fidelidad”.

Sea cual sea el resultado del re acomodo al interior del PRI en el estado, de algo podemos estar seguros: frente al choque de trenes entre las dos fuerzas políticas mayoritarias, en el que habrá de derramarse estiércol a granel, la ciudadanía tendrá que optar entre el menos enlodado de quienes contiendan por la gubernatura, o recurrir al voto en blanco como castigo a una clase política que se debate entre la corrupción y la inmundicia.

Febrero 19 de 2010

Pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

En la red se está poniendo de moda el referirse a un tema por demás controversial: La polarización política en torno a la sucesión de Fidel Herrera Beltrán en Veracruz.

Tu, veracruzano que opinas ¿Javier Duarte de Ochoa podrá llegar a ser el candidato del PRI a la gubernatura?

Muchos afirman que no, descalificando al delfín por sus excesos en una campaña anticipada por demás ostentosa, como lo prueban con las siguientes imágenes.

¿Quién financia a Javier Duarte?


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