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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

Qué más quisiéramos que el llamado presidencial a la unidad y no a la división frente a la adversidad, que con motivo de la Navidad se trasmitiera por Cadena Nacional, fuera semilla depositada en tierra fértil.

Seguramente nadie desea que el nuevo año por iniciar dé cabida a más sobresaltos e incertidumbre en una sociedad que lastimada y ofendida, a lo largo de 2014 sufriera los embates de la penuria económica y tragedia social.

Empero, la realidad real se impone por sobre los buenos deseos. Negros nubarrones en el horizonte inmediato, anuncian para el país, antes que un clima de seguridad, certidumbre, bonanza y paz social, más de lo mismo; estado de cosas lamentable pero real y jalonado tanto por lo negativo del entorno global externo como por la incapacidad gubernamental para dar respuestas satisfactorias a la crisis que se vive.

El horizonte a la vista es de “desastre”, afirma el ex canciller Jorge Castañeda.

Y no hay elementos que permitan otear algo diferente en tanto el régimen político no esté dispuesto a cambiar para bien, abriendo paso a la transparencia, rendición de cuentas y una actitud autocrítica para reconocer que algo de extrema gravedad sí pasa en el México real.

Dos percepciones provenientes de espacios diferentes y distantes, hablan de la profundidad de la crisis. Por un lado la previsión del Banco de México para el 2015, advirtiendo que “…la rentabilidad de los proyectos derivados de la reforma energética podría reducirse por la caída de los precios internacionales del petróleo y con ello afectar el desempeño de la economía nacional”, en tanto que para el politólogo John M. Ackerman” (La Jornada), “…en lugar de levantar la cabeza y mirar a la musa de la historia en los ojos, los políticos se hunden en sus mentiras y lanzan desesperadas patadas de ahogado. Evidenciando una cultura política autoritaria y atrasada… ”.

Expresiones similares con más dejo de pesimismo que justificado optimismo, difundidas por diversos medios de comunicación, dejan constancia en la percepción colectiva de que el 2014 es un año perdido en el proceso de recuperación económica y fortalecimiento de la vida en democracia. Con este antecedente, el 2015 no será tan halagüeño ni esperanzador como es deseable.

Ausencia de autocrítica

El Sr. Peña si bien al parecer es consciente de que se enfrenta a una población dividida y polarizada y de ahí su llamado a la unidad, no acepta que su gobierno ha sido el principal factor de división y encono; al pretender imponer el pensamiento único en torno a la presunta panacea pomposamente llamada “reformas estructurales”, así como el no asumir la responsabilidad de la administración pública en sus tres órdenes de gobierno, de proporcionar seguridad y certidumbre así como expectativas reales de progreso a la sociedad.

Sin talante autocrítico e ignorando a la realidad real que se le opone, el llamado del Sr. Peña Nieto lejos de trasmitir confianza, expresa derrotismo. Incapacidad de un régimen político rebasado por la dinámica no prevista, tanto de la inercia de la llamada clase política que se niega a cambiar, como de la resistencia social que está diciendo basta al autoritarismo con el que, sin consulta previa ni amplio consenso, se pretende imponer un rumbo al país que por principio es rechazado por las mayorías.

El derrumbe de los precios del petróleo en lo externo, así como la merma en la producción nacional de hidrocarburos, sumado al deterioro creciente de un tejido social en ebullición, bastarían para percibir desde la cúpula del poder en México que el horno no está para bollos; que no basta con “llamadas a misa” para tranquilizar el cotarro y que la unidad se construye en el día a día y no se impone por decreto. No pasa nada, se insiste, prestando oídos sordos al clamor nacional.

Pretender seguir con la estrategia de tapar el sol con un dedo, ignorando que la sociedad mexicana hoy es otra, más participativa y mejor informada, pero también consciente de la necesidad de cambio, es evidente que no es el camino. No se puede construir unidad y consenso con simulación y mentira como pretende el Sr. Peña Nieto, quien con conocimiento de causa tanto en el discurso como en los hechos, evade lo sustantivo refugiándose en la presunción de vigencia plena de un estado de derecho hoy conculcado.

Al hueco discurso, las mayorías motivadas por descontento, indignación y hartazgo responden con un contundente: ¡Ni un voto al PRI!, identificando a este partido político con el desastre anunciado.

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Ya desde las postrimerías del 2012, se advertía de la percepción creciente de una crisis del régimen político y en lo específico del subsistema de partidos políticos, que tendía a profundizarse tocando fondo, habiendo perdido credibilidad y confianza. El llamado “Pacto por México” y la puesta en venta del patrimonio de la nación lo vino a confirmar.

Hoy día, la realidad supera a la percepción, expresándose el deterioro del régimen y la pérdida de confianza en las instituciones republicanas como reflejo de una crisis de Estado que la clase política a todos los niveles se niega a reconocer.

Igual se percibía que el escenario político post electoral no era nada propicio para que el Sr. Peña Nieto impusiera la continuidad y profundización del modelo neoliberal adoptado por el país desde los tiempos de Miguel de la Madrid. Montado en su macho, ya como presidente impuso la aprobación de reformas legales encaminadas a materializar las llamadas reformas estructurales, obteniendo rechazo y división de la sociedad, polarizándole.

El destape de la cloaca a partir del crimen de Iguala, exhibiendo horror, corrupción, impunidad, cinismo y desparpajo de las élites en el poder, fue la puntilla. La protesta y rechazo social acompañó al derrumbe económico, mostrando la profundidad de la crisis multisectorial del Estado mexicano. Crisis que va más allá de la ineficacia y reformas subsiguientes y a modo de la procuración, administración de justicia y seguridad pública, como pretende hacer creer el presidente Peña en su afán por rescatar su proyecto de nación.

La panacea de las reformas llamadas estructurales quedó atrás y hoy por hoy su inviabilidad está anunciada, en un marco de distanciamiento entre gobierno, partidos políticos y una mayoría social movilizada. Marco que no admite ya recursos retóricos como el falso triunfalismo y llamados a la unidad. La sociedad exige hechos concretos, el gobierno responde con balbuceos incoherentes y la llamada clase política, haciendo como que la virgen le habla, evade la realidad refugiándose en el velar armas ante una contienda electoral que las mayorías cuestionan y descalifican de antemano.

Así las cosas, 2015 no ofrece el clima de convivencia social deseable. Sólo el optimismo basado en la confianza de la fortaleza del pueblo de México, permitirán que nuestros buenos deseos a diferencia del llamado presidencial, no caigan en suelo estéril. Confiemos en el nosotros construyendo ciudadanía en pos del rescate de la democracia.

Mérida, Yuc., 30 de diciembre de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Gobernador de Veracruz

Gobernador de Veracruz

La Auditoria Superior de la Federación (ASF) destapó la Caja de Pandora en Veracruz (La Jornada en Veracruz 24/03/2014). Una más que presunta ola de corrupción en la administración pública estatal queda al descubierto.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, por su parte alimentó rumor y especulación con el cese fulminante de dos cercanos colaboradores “por haber traicionado la confianza del gobernador”, confirmándose de hecho lo que siempre se ha negado en el discurso oficial: una pésima administración y el saqueo sin límite a lo largo del mandato de Fidel Herrera Beltrán y en lo que va del actual gobierno duartista, dio pie al déficit en obra y finanzas públicas y su correspondiente ajuste vía endeudamiento creciente.

Hoy no hay dinero en las arcas públicas estatales. Pagar quincenalmente la nómina gubernamental, atender reclamos de acreedores de corto plazo, contratistas y proveedores y cubrir servicio de la deuda es un verdadero calvario. La obra pública estatal brilla por su ausencia y se atiende a necesidades reales y sentidas de la población con saliva.

Si el gobierno de Veracruz prácticamente se sostiene con aportaciones federales al presupuesto autorizado por el Congreso local, esta fórmula no da para más. Elementos de juicio sobran para justificar la pérdida de confianza del gobierno estatal ante la federación y, por ende, tal aportación fluirá por goteo y observada con lupa, o bien, será el gobierno federal el que se haga cargo de la ejecución de obras y servicios de conformidad con su orden de prioridades y no otro.

Adicionalmente, los recursos propios sustentados en el tributo de los veracruzanos, corren el riesgo de venirse abajo. Los contribuyentes no cautivos con justa razón habrán de oponerse a seguir contribuyendo a la inversión y gasto de un gobierno corrupto. Incrementándose informalidad tanto en el aparato productivo como en servicios y consumo.

Y lo más grave. Con el destape federal de la Caja de Pandora, la desconfianza del gobierno del Sr. Peña en el gobierno de Veracruz se reflejará en la actitud por asumir de una población engañada y lastimada que no confiará más en un gobierno fallido que hace del saqueo, impunidad y simulación regla de oro de un Estado de derecho que, en la entidad, sólo existe en el papel. Gobernanza y gobernabilidad a base de saliva y bombardeo mediático, no son ya garantía para paliar el temporal; tampoco marco propicio para crecimiento y desarrollo.

Y en este escenario, en lo político sobra decir que en el 2015 y 2016 las contiendas electorales no serán miel sobre hojuelas. No se puede hacer de lado que los partidos políticos hasta ahora existentes, han sido juez y parte de la corrupción impune y desaciertos gubernamentales y ni qué decir de los senadores priístas, aspirantes naturales a suceder al Dr. Duarte de Ochoa, que avalando a éste, al desorden administrativo, y al saqueo e impunidad, propalan que en Veracruz no pasa nada.

Éstos últimos, parafraseando a conocido columnista, al igual que el gobernador veracruzano, flotan en el espacio en calidad de astronautas. Desde las alturas del espacio sideral ven llover y no se mojan; ignorando la realidad hoy destapada por la Auditoría Superior de la Federación y puesta a la libre interpretación de los veracruzanos. No ven, no escuchan, haciéndose cómplices del saqueo.

Mal momento para Veracruz. A dos años y medio del relevo del Dr. Duarte la población está indefensa frente a un gobierno fallido. Estancamiento y retroceso en todos los órdenes, pese a la panacea de las presuntamente estructurales reformas del Sr. Peña que habrían de incidir positivamente en la entidad. Lo expresado por el gobernador en la rueda de prensa del pasado lunes, son ominoso anuncio de tormenta en suelo veracruzano. Su optimismo desbordado pretendiendo seguir tapando el sol con el dedo, no oculta los negros nubarrones en el horizonte inmediato.

Destapada la Caja de Pandora, Duarte de Ochoa está llamado a poner en la cárcel a quienes han defraudado no su confianza, sino la de los veracruzanos todos, o tirar el arpa pidiendo una licencia que es hoy por hoy lo obligado como primer responsable de desorden, ineficacia y saqueo en su gobierno.

Su partido con vista al 2015 y 2016 se lo agradecería.

Hojas que se lleva el viento

Por donde se le quiera ver, la pensión universal, iniciativa de Peña Nieto y aprobada por la Cámara de Diputados, constituye un engaño mayúsculo al pueblo de México, en tanto que el seguro de desempleo un vil saqueo a los ahorros para vivienda de los trabajadores. La ley de marras, ahora por aprobarse en el Senado, sí que es el robo del siglo.

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Ya lo dijo el santo Papa y algo de eso le toca a Xalapa: “… el desempleo es la consecuencia de un sistema económico que ya no está capacitado para crear trabajo, porque ha puesto en el centro a un ídolo que se llama dinero”. El pontífice Francisco añadió que “el trabajo es un bien de todos y tiene que estar disponible para todos”, y defendió “la dignidad de llevar el pan a casa”, instando a los sectores políticos, económicos y sociales a que favorezcan una economía basada en la “justicia y la solidaridad” que garantice a todos “la posibilidad de desarrollar un trabajo digno”.

Sin empleo y salarios dignos y remunerativos que fortalezcan capacidad real de consumo de la población, no hay crecimiento económico ni mejoramiento en la calidad de vida. Sin trabajo que ofrecer a sus habitantes, Xalapa está condenada a ser pueblo mágico en el que se sobreviva de milagro. Ojo señores planificadores.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El que la hace la paga, reza la conseja popular. Al Sr. Dr. Duarte de Ochoa, por comisión u omisión le tocó disfrutar de las mieles del “pinche poder” del que se vanagloriaba Fidel Herrera Beltrán, hoy le toca pagar las consecuencias embarcado en una nave a la deriva que hace agua por doquier.

Quiérase aceptar o no, el gobernante veracruzano heredo a una administración pública en exceso endeudada y  carente de autoridad moral y política, fruto de los excesos de su antecesor en los que no puede negar -a gusto o a disgusto- que estuvo involucrado. Aceptó ser tapadera de mil y un entuertos que rondan los terrenos de lo política, legal  y socialmente incorrecto; le cayó de perlas ser escogido como delfín y sucesor con consigna de su padrino y mentor; apechugó de buen grado el hacerse cargo de una tarea para la cual no estaba preparado; se dejó imponer a un primer círculo de colaboradores venidos de la cuadra fidelista y, confundiendo gobernar con el dar brillo mediático  a su inmadura imagen, dio rienda suelta a un triunfalismo sin sustento que, muy a su pesar, es cotidianamente desmentido por una realidad que no quiere o no puede ver.

¡En Veracruz no pasa nada, salvo una constante consolidación de la prosperidad!,  es su percepción de una realidad que le desborda.

Hoy día seguramente ha de preguntarse a sí mismo como es que la realidad virtual que ha venido construyendo a lo largo de más de tres años con una equívoca estrategia de comunicación social, no le es suficiente ni propicia para acompañar al presidente Peña en su aventura reformista.

Lo mismo ha de estar preguntándose el Sr. Peña Nieto respecto a la imagen del  gobierno próspero que mediáticamente proyecta la administración a cargo del Sr. Duarte; viéndose obligado a propalar la decisión de la administración federal de dotar a Veracruz de costosas obras de infraestructura, para así medio paliar el vendaval que envuelve a un gobierno estatal disminuido, si no es que fallido ya cuando menos en los terrenos de las finanzas  públicas y vigencia de seguridad y justicia, que no reúne condiciones para aterrizar socialmente las ambiciosas reformas constitucionales presuntamente estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión.

El evidente deterioro del tejido social, tanto en lo económico como en lo político y moral que  da cohesión y sustento a una sana, armónica y plural  convivencia entre diferentes, pone en relieve la fragilidad de un estado de derecho que en la entidad  ya a nadie satisface.

Ya lo dijo su padrino y mentor, “en política lo que se compra con dinero es barato”, esto, cuando el dinero sobra para sustentar gobernanza en la corrupción y el despilfarro. Hoy el gobernante veracruzano vive en carne propia aquello de  que no hay bien más caro que el que no se tiene. Con las arcas públicas vacías, ayuno de visión de Estado y con las reticencias de la sociedad veracruzana a seguir manteniendo a una administración pública mediocre e ineficaz, corrupción y despilfarro no son ya garantía para una tersa gobernabilidad. Antes al contrario, quienes se enriquecieron a la sombra del “pinche poder” fidelista, hoy frente a una sequía que se prolonga, le mueven el tapete al gobernante en turno exhibiendo  el derrumbe del teatro de la prosperidad. La sociedad en su conjunto, se encarga del resto. ¡Que se vayan todos!, es el sentir consensuado de una mayoría.

¡Es un complot! Que seguramente orquesta Miguel Ángel Yunes Linares y sus vástagos en contra del Sr. Gobernador, insinúan los defensores de oficio, amanuenses oficialistas que hacen lo imposible por tapar el sol con un dedo. Mentes avisas llevan agua a su molino pretendiendo descarrilar al gobierno próspero, politizando el crimen perpetrado en contra del reportero Gregorio Jiménez de la Cruz,  propala el partido en el gobierno, el que, por cierto, al Dr. Duarte flacos favores le dispensa.

Falsa presunción para mi gusto, el inflado poder y perversidad del “demonio azul” mediáticamente construido por la administración fidelista y por la actual, no da para tanto; la lúgubre lista que ya suma diez comunicadores victimados en los últimos tres años, rebasa tanto el ámbito de lo policiaco como del chisme aldeano y la leyenda urbana de las trapacerías y conspiraciones de la familia Yunes Linares construida y alimentada por sus detractores, para ubicarse en el pantano de políticas públicas fallidas.

Lo habíamos advertido: el triunfalismo sin sustento respaldado por una estrategia de comunicación social equívoca, no conduce a buen puerto, hoy a semejanza del emperador del cuento de Hans Christian Andersen y su traje nuevo tejido con hilos y pedrerías sin par, la obcecada realidad muestra a un gobernante desnudo ante su pueblo.

El Sr. Peña personalmente o por interpósita persona, conociendo como se teje el paño en Veracruz lo sabe; ojos y oídos de su gobierno en la entidad tentándole cotidianamente el agua a los camotes,  no ignoran que el rechazo y descontento viene fraguándose desde lo más profundo de una sociedad desatendida y frustrada,  que no ve futuro cargando a cuestas a una administración pública a la deriva. Para nuestro infortunio, toca a esta sociedad lastimada y ofendida pagar los platos rotos de lo que ya algunos califican como “la decena trágica veracruzana”.

Falta algo más de dos años para el término de su mandato, bueno sería por el bien de Veracruz que con talante autocrítico, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa  hiciera un alto en el camino, reflexionara y reencausara el paso, aún hay tiempo antes de que sea demasiado tarde.

Hojas que se lleva el viento

El diario La Jornada Veracruz viene a oxigenar al periodismo en la entidad, consideré cuando este medio informativo viera sus primeras luces. Hoy el diario, atinadamente conducido por Tulio Moreno Alvarado lo confirma en su quehacer cotidiano, respondiéndole a la sociedad con profesionalismo y seriedad reflejando la vida de un Veracruz plural que,  en condiciones adversas, realiza su mejor esfuerzo para sobrevivir no dejándose arrastrar por las veleidades e ineficiencias de un gobierno estatal que no da una.

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Américo Zúñiga, novel  alcalde xalapeño,  debe poner sus barbas en remojo. Calladito y haciendo bien las cosas  se vería más bonito. Nadie se traga la versión de que en unas cuantas semanas dejó atrás el cochinero de su antecesora y ya encarrila a la ciudad que gobierna. Por cierto, ¿ya estará  enterado de que la capital veracruzana no cuenta con plano regulador? Sin éste instrumento es prácticamente imposible tanto ordenar la expansión anárquica de la mancha urbana como atender a las recomendaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para las ciudades emergentes.- Xalapa, Ver., febrero 16 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La semana anterior el Delegado de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social de la federación,  en su primer encuentro con los integrantes de la Asociación Civil “Otero Ciudadano” que preside la contadora Leonor de la Millar, puso a disposición del auditorio un interesante informe  sobre las actividades de la delegación a su cargo.

Tras una amplia explicación de cometido y funciones de la delegación,  apoyado en  cifras del INEGI y atendiendo a la preocupación de los presentes sobre el comportamiento del empleo en la entidad, el funcionario federal destacó lo que a su juicio y desde la óptica de la Secretaría del Trabajo favorece o limita tanto la generación de nuevos empleos como el mantenimiento o pérdida de los existentes. Así como las modificaciones que se vienen aplicando en esa Secretaría para hacer de la dependencia  un instrumento promotor y no únicamente,  persecutorio de las empresas que no cumplen con los ordenamientos legales vigentes. 

Haciendo hincapié en  el rol que juega la información y la capacitación para una sana y fructífera relación entre gobierno, empresas y trabajadores,  propició y aceptó el diálogo con hombres de empresa, contadores y estudiosos presentes que, en un tono de crítica pero también de respeto, le formularan inquietudes, dudas, señalamientos y propuestas.

Para quien esto escribe lo destacable de la reunión con Dn. Francisco Mora Domínguez  fue la aceptación de un servidor público tácita, espontánea y compartida con su auditorio, de la justificada preocupación en torno a la  situación que se vive en la entidad en materia de empleo.

Sin falso triunfalismo, y respaldado por cifras oficiales generadas por el INEGI y el ENOE,  compartió un retrato hablado de la situación que para el segundo trimestre del año en curso, guarda la estructura económico-poblacional de Veracruz.

En el diagnóstico de referencia se asienta que de una población total en Veracruz de 7 millones, 915,231 habitantes, el 75 por ciento (5´932,982)  se encuentran en edad de trabajar en tanto que la población menor de 14 años registra el 25 % restante.

De ese 75 % en edad de trabajar, la población económicamente activa en la entidad asciende a 3´215,601 y la no económicamente activa a 2´717,381. Es decir, el 45.8% de 5´932,982, no se considera como activa esté o no disponible por razones diversas.

En este escenario, lo destacable es la población ocupada y la desocupada, al trimestre de referencia.

La primera asciende a 3´099, 934 en tanto que el 3.6% (115,667) corresponde a la no ocupada.

Hasta aquí, las cifras no son del todo preocupantes aunque podrían ser mejoradas bajo una óptica optimista. Remitiéndonos únicamente a la población económicamente activa, el 3.6 % de desocupación podría considerarse en época de crisis como aceptable y es en base a este indicador que se genera el discurso triunfalista del gobierno estatal.

Lo verdaderamente grave, a mi juicio, es que del total de la población ocupada, el empleo formal apenas es del orden de 1´013,678, contra 2´086,256 personas que se desenvuelven en la economía informal. Lo cual quiere decir que el 67.3% de la población ocupada en Veracruz se mueve en un nebuloso y opaco ambiente de informalidad en el que cabe todo, lo mismo   la evasión fiscal o de obligaciones de seguridad social, que el desempleo abierto o encubierto.

Situación esta última que no se contabiliza en la formulación del triunfalismo laboral del discurso con el que se pretende vender la idea del Veracruz próspero,  generador de empleo en calidad y cantidad por arriba de la media nacional.

Vistas de conjunto, las cifras anotadas y divulgadas por el delegado de la STPS en la entidad, dejan claro que la estructura económico-poblacional de Veracruz no se corresponde con una economía en bonanza, como tampoco justifican el que a los cuatro vientos se anuncie que el crecimiento económico de la entidad es del doble del que viene registrando el país.

Considero que no hay forma alguna de concebir un proceso económico de avanzada sustentado en la informalidad de la ocupación y, por ende, en la vulneración del estado de derecho en detrimento tanto de las finanzas públicas como en la redistribución de la riqueza generada,  por muy estrecha y marginal que se contemple esta para mantener la dinámica sistémica de reproducción ampliada del capital. Una economía caótica y anarquizante, necesariamente se refleja en atraso y estancamiento de la sociedad que lo permite y auspicia.

Faltaría constatar en qué proporción la población ocupada formalmente se desempeña en actividades primarias, secundarias o de servicios, en el medio rural o en los centros urbanos, para tener una imagen regional y sectorial más nítida de la realidad productiva y laboral de Veracruz. Eso se lo dejamos a los expertos y estudiosos como tarea. Baste este apunte para destacar el valor de la objetividad y humildad de un funcionario público que, sin tapujos ni simulación, enriquece el diálogo con la ciudadanía para un mayor acercamiento al conocimiento de la realidad real de nuestra entidad federativa.- Xalapa, Ver., octubre 27 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Pude concretar tres promesas expresadas al llegar al poder: primero voy a hacer lo necesario, después lo posible y, cuando menos lo imagine, estaré haciendo lo imposible. Quedó probado que es factible crecer distribuyendo riqueza”. Luiz Inacio Lula da Silva

La “Comisión Plural Nacional De Preservación del Entorno político de Equidad en la competencia Electoral”, creada como instrumento del Consejo Rector del llamado Pacto por México para entre los diversos partidos políticos cuidarse unos a otros, habla por sí del clima de descomposición que priva en la partidocracia, así como de la necesidad de generar nuevas reglas del juego que restablezcan certeza y confianza tanto en los procesos como en las instituciones comiciales.

En el actual escenario de nuestra tan incipiente como deformada democracia representativa, en tanto no se actualicen las reglas del juego electoral, adecuándolas legal y operativamente al México plural de hoy día, equidad y competencia entre las diversas fuerzas político electorales serán tema permanente de cuestionamiento de legitimidad democrática.

Lo grave de esta situación que pareciera ser insoluble, es que la administración y control del conflicto político resultando insuficiente e ineficaz, arrastra al resto de la vida económica y social del país, frenando crecimiento económico y bienestar de la población.

Frente a ello, no hay pacto o comisión que con visión de largo aliento ordene y arbitre el quehacer político en un régimen desgastado y evidentemente obsoleto,  en tanto el contexto general acuse profundización de descomposición, corrupción e impunidad en todos los órdenes de la vida política nacional.

Pacto y crecimiento

Como es dable observar, un pacto nacional sustentado en acuerdos políticos cupulares, sin base social de apoyo, que de facto sustituye al Congreso de la Unión en la toma de las grandes decisiones que a su vez son respuesta a recomendaciones externas, más que contribuir a las tareas del desarrollo propicia confusión e incertidumbre en la planta productiva, así como malestar entre los sectores más vulnerables de la población. El resultado, cuando menos en el corto plazo,  es el crecimiento “del Producto Interno Bruto, a niveles insatisfactorios” a decir del presidente Peña, así como una creciente tendencia a la protesta ciudadana organizada en torno a movimientos sociales contestatarios que se multiplican como hongos.

Preocupante que la tasa de evasión tributaria sobre el impuesto a la renta empresarial de acuerdo con indicadores del BID, alcance ya alrededor de 48 por ciento (La Jornada 19/05/2013), lo que a su vez lleva aparejada la evasión de responsabilidades de seguridad social, en un país en el que empleo, masa salarial, consumo y crecimiento económico de la mano se soportan en la micro, pequeña y mediana empresa, cuyo deterioro es evidente no obstante generar el 53% del PIB (Vanguardia 19/05/2013).

Esto en el marco de políticas públicas que inercialmente privilegian un modelo de crecimiento económico y distribución del ingreso que no se corresponde con la obvia necesidad de fortalecer un mercado interno deprimido. La creciente pauperización de grandes sectores de clase media que se suman a los pobres de siempre; la precarización del empleo y el congelamiento del salario, así como el incremento galopante de la economía informal, interactúan sobre la oferta y la demanda de bienes y servicios, castigándose al consumo y, por ende, a una la fábrica nacional estancada y ya en franco retroceso.

La OCDE y la inviabilidad de lo imposible

Ya en enero pasado comentaba que la paradoja existente entre fortaleza macroeconómica y la microeconomía que descansa en el bolsillo de los mexicanos, es una ecuación no resuelta que limita los márgenes de maniobra del nuevo gobierno. 

Hoy dos noticias alarmantes lo confirman: la revisión a la baja por parte de la Secretaría de Hacienda de la tasa de crecimiento estimada para el presente año, y la advertencia de la misma dependencia federal de que de persistir el bajo índice de crecimiento se verá afectado el ingreso fiscal y, por ende, la disponibilidad presupuestal para atender los compromisos gubernamentales.

Anuncio que pone sobre la mesa la necesidad de revisar y recortar metas en los compromisos asumidos por el Sr. Peña, tanto en su discurso de campaña como en la temática de propósitos y objetivos del llamado pacto por México. La paradoja persiste y el margen de maniobra se reduce tanto en lo político como en lo económico, con repercusiones en lo social.

Situación propicia para que la OCDE recomiende al gobierno de México profundizar en los procesos de privatización de recursos energéticos, educación y salud, así como en la política fiscal eliminando la tasa cero en el IVA para alimentos y medicinas para fortalecer finanzas públicas.

Lo inquietante de este ramillete de recomendaciones es que en el seno del “Consejo Rector” del llamado pacto por México, el gobierno federal y la partidocracia las hagan suyas, como hasta ahora se ha caminado en el tema de las reformas presuntamente estructurales ya aprobadas por el Congreso de la Unión, cuya iniciativa no surge premeditadamente del presidente Peña sino de organismos internacionales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y la OCDE.

Renunciando de facto el gobierno de México a políticas públicas redistributivas del ingreso y abatimiento de la desigualdad, para atender requerimientos sistémicos internacionales de incremento de plusvalía y tasa de ganancia del capital como “blindaje” frente a la crisis globalizada. No siendo circunstancial que el secretario de hacienda a su vez llame a la “democratización de la productividad” para socializar las pérdidas y privatizar las utilidades, como también lo recomienda la OCDE para acelerar el crecimiento.

Políticas sociales

De persistir tal situación, el hilo habrá de reventarse por lo más delgado: la cruzada nacional contra el hambre. El énfasis de la acción de gobierno en un clima nacional de privatizaciones, se pondrá en la creación de infraestructura e  inversión productiva para reactivar la economía. La justicia social, como siempre, no traspasará los límites del asistencialismo público y privado, persistiendo desigualdad y pobreza en espera de mejores tiempos.

Si para Luiz Inacio Lula en Brasil la tónica de su gobierno fue: primero lo necesario, después lo posible y, cuando menos se imaginara, estaría  haciendo lo imposible,  para el régimen a cargo del Sr. Peña, la tónica a seguir será el someter lo deseable a lo posible ante la inviabilidad de lo imposible. Lo necesario ante la escasez de recursos y la obligatoriedad de atender recomendaciones externas, quedará fuera de agenda.

“El logro de un Estado eficaz para una democracia de resultados” no ha caminado más allá del slogan de campaña. El ímpetu con el que inicia el Sr. Peña su gobierno, se ve frenado por una terca realidad que lo mismo en lo político que en lo social y económico, no sabe de pactos, treguas y acuerdos cupulares. El divorcio entre política y economía es evidente, la justicia social es la que hoy y siempre paga el pato. Cd. Caucel, Yuc., mayo 19 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Con todo el respeto que nos merecen las víctimas del lamentable incidente que tuviera lugar la semana pasada en la capital de la República, lo que sin duda debería ser motivo de preocupación es el hecho de que, fuera cual fuese el origen de la explosión en uno de los edificios sede de Pemex, la primera reacción ciudadana fue de una enfermiza combinación de especulación, rumor y ausencia de credibilidad en la información oficial, a la que se sumó la comercialización de la tragedia por la mayoría de los medios informativos.

Las diversas muestras de solidaridad para con las víctimas y sus familiares quedó en segundo plano, o bien se destacaron mediáticamente para arropar el bombardeo informativo sobre el penoso suceso. A la par que se explotaran políticamente para poner de relieve la premura y atingencia con la que los gobiernos federal y del D.F., se avocaran al control de daños. Reality Show que exacerbó especulación y desconfianza en las autoridades.

No es la intención de quien esto escribe el poner en duda la información vertida por las autoridades sobre el trágico suceso que ha enlutado hasta ahora a más de 35 hogares mexicanos; un tema en el que está en juego la seguridad nacional, merece ser tratado con seriedad por quienes si saben del paño. Lo que si quiero destacar es la percepción y amargo sabor de boca que deja en un pueblo harto de opacidad, violencia e inseguridad,  el que la información oficial se quede en medias verdades y medias mentiras. Daña más el rumor y la especulación que la verdad a secas.

Califico como enfermiza a la reacción ciudadana, no por el morbo desatado. Me refiero a la condición de una sociedad enferma en la que el deterioro del tejido social es tal que la falta de credibilidad en el gobierno, da lugar a la pérdida de perspectiva frente a hechos trascendentes que para bien o para mal, a todos nos competen.

De ello no cabe buscar culpables, pero sí profundizar en el análisis de las causas y actuar en consecuencia para atacar el virus que carcome la vida en sociedad. A grandes males granes remedios, corresponde al aparato del Estado restablecer credibilidad, y confianza en las instituciones, así como una autoridad moral y política basada en principios y valores éticos, transparencia e información veraz y oportuna a la población. Sin esto, la enfermedad cunde y profundiza, haciendo nugatorios los esfuerzos por sacar a México de su actual atolladero.

No puede fructificar un pacto político cupular sin que la sociedad en su conjunto lo haga suyo. Y ésta, por principio, duda, especula, deja correr el rumor, haciendo gala de una incredulidad frente al gobierno. Negándose a la oportunidad de participar concientemente en un esfuerzo común, en el que bien podría pesar en la toma de decisiones, inclinando acciones y tareas gubernamentales en beneficio de todos.

Construir credibilidad es construir ciudadanía, sin participación informada,  conciente y consecuente, no existe el ciudadano.

Así como tampoco hay lugar para la democracia que valga, frente a la constante del rumor, la especulación y la trivialización mediática, luego la responsabilidad debe ser compartida entre el aparato del Estado y la población. No es deseable conocer la enfermedad y no atajarle, la tarea es de todos si de sanar el tejido social se trata.

Lo que habría que preguntarse es si existe disposición para ello.

Hojas que se lleva el viento

“Para aquellos que andan diciendo que Veracruz está quebrado les respondemos no con discurso sino con hechos”, expresó el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa al dar el banderazo de inicio de lo que será la autopista Córdoba-Xalapa. Si los hechos y no el discurso triunfalista hablaran por sí mismos, el gobernante no tendría necesidad de referirse públicamente a sus detractores. Aclarando una vez más, que Veracruz no es el gobierno, si en el ámbito de la percepción popular es sabido que la deuda pública anda por el orden de más de 30 mil millones de pesos y se desconoce a cuanto ascienden los ingresos y egresos reales anuales del gobierno estatal y de los 212 Ayuntamientos -incluyendo participaciones federales y pago del servicio de la deuda-, discurso y  hechos relevantes dicen poco. Para hombres y mujeres de a pie, está quebrado aquel que gastando más de lo que gana empeña hasta la camisa. Cuestión de enfoques. Percepción es política..- Xalapa, Ver., febrero 6 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El Banco Mundial (BM) alertó hoy de que la recuperación económica mundial sigue siendo “frágil e incierta” , fundamentalmente por la crisis en la zona euro y los problemas fiscales y de la deuda en EU, e instó a los países emergentes a concentrarse en mejorar su potencial, dio a conocer hoy El Universal en relación al informe “Perspectivas Económicas Globales”, que publica cada semestre el organismo financiero internacional.

El BM estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial creció un 2,3 % en 2012, dos décimas menos de lo que había pronosticado en junio pasado. Además, si en junio el organismo anticipó que la economía mundial crecería un 3 % en 2013, en este último informe rebaja esa previsión al 2,4 %.

Los principales riesgos que enfrenta hoy la economía globalizada, a juicio del Banco Mundial, son la paralización de los avances para resolver la crisis en la zona euro, los problemas fiscales y de la deuda de Estados Unidos y la posibilidad de un recorte abrupto de las inversiones en China.

Panorama nada halagador que involucrando a la totalidad de la economía mundial, en México aparentemente se soslaya. Preocupados más por los vaivenes de la política, que giran en torno a la nueva versión de alternancia partidista en la conducción del país,  lo que promete dice o deja de decir el presidente Peña, así como en los prolegómenos de las elecciones locales en diversas entidades, que por una economía que acusa deterioro, estancamiento y alto grado de informalidad, la crisis global pareciera sernos ajena.

Y sin embargo, ahí está, de cuerpo presente, blandiendo la espada de Damocles sobre un México incapaz de imprimir reformas estructurales más allá de lo que mediáticamente representa el generar leyes que ni perjudican ni benefician a nadie en un estado de derecho poco fiable.

México requiere de cambios profundos que den congruencia al binomio macroeconomía y microeconomía. No se puede hablar de fortaleza macroeconómica cuando se carece de bases sólidas que en lo micro condenan a una gran mayoría de la población a salarios bajos no remunerativos, al desempleo, pobreza y una creciente desigualdad que no se resuelve ni con parches legislativos ni mucho menos con discursos triunfalistas sin sustento sobre un México cansado de vanas promesas.

El descontento crece, la protesta se criminaliza y la amenaza de estallidos sociales es ya tema que no se puede ignorar y que, sin embargo, la respuesta gubernamental pretende atajar con la creación de nuevas comisiones o reciclaje de las ya existentes, sin más objetivo que el diálogo entre sordos. Nada que contribuya con eficacia al abatimiento de los obstáculos estructurales que se oponen a crecimiento económico con justicia social.

Si el hecho de que lo que se consume en México apenas el 45 %  proviene de la fábrica nacional no es motivo de alarma, mucho menos para el gobierno en turno es piedra en el zapato el deterioro del salario, la reducción del consumo familiar y la informalidad en una economía que poco aporta al sostenimiento de las finanzas públicas. Sin el régimen fiscal a que se somete a Pemex, el Estado mexicano estaría en quiebra y, por ende, en condiciones de “Estado fallido” frente a una crisis global que no encuentra el camino para salir airosa.

¡Y la ignoramos! Privilegiando política (o politiquería) por sobre las prioridades económicas que la crisis global exige. Perdiéndose un tiempo precioso impulsando políticas públicas que no tienen más objeto que legitimar figura e imagen de un presidente de la República débil frente a una ciudadanía que, mayoritariamente en sentido lato, le diera la espalda en las urnas.

El PRI si sabe salpicar, es la esperanza, mientras la crisis globalizada restringe margen de maniobra a un presidente que cifrando su optimismo en que todo lo puede, no entiende aún que el que mucho abarca poco aprieta. Y si lo entiende, hace como que la virgen le habla. Superado por la realidad, el Sr. Peña ofrece lo que no puede cumplir mientras el país se le escurre entre las manos.

Si esto se da a nivel nacional, ni que decir de nuestra bucólica aldea en donde todo es prosperidad, no pasa nada, todo está bajo control, quien se dice manda en Veracruz moldea a su sano juicio una realidad que no quiere o no puede comprender. La crisis global no existe ni por tanto nos afecta. Finanzas públicas sanas, endeudamiento tolerable y más saliva que hechos concretos medibles, cuantificables y socialmente aceptables es el pan mediático de todos los días. Mientras el desempleo crece, la informalidad tiñe el territorio estatal y la iniciativa privada, por cierto sin iniciativa y sin invertir un clavo en tareas productivas, comparte esperanzas con la clase política sobre el maná que fluirá desde la cúspide del poder peñanietista.

Hojas que se lleva el viento.

Como un balde de agua fría sobre las espaldas fue recibido por el gobierno a cargo del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa el anuncio del Sr. Luís Videgaray, Secretario de Hacienda, en el sentido de que el Sr. Peña no tiene contemplado el rescate de la deuda estatal y municipal. Las arcas públicas en Veracruz seguirán padeciendo sequía extrema en espera de un nuevo invento que resulte menos oneroso financiera, política y socialmente que la dichosa bursatilización. Por lo pronto, la cortina de humo: acción persecutoria contra  ediles mañosos, firme pero no tanto la reventadera del hilo más delgado que ponga a más de tres en la cárcel.

-ooo-

Y mire con lo que nos sale un diputadillo del montón: ”Hasta 20 años de cárcel para aquellos ciudadanos que se manifiesten afectando vías de comunicación e intereses de terceros”.

¿Cuántos años le gustan, estimado lect@r, para los servidores públicos que prometen y no cumplen provocando la ira de los ciudadanos?

-ooo

Basta pararse sobre un papel para marearse cuando se tiene una piscacha de poder. Sólo así se explica que la Sra. Elizabeth Morales salga a manifestar su intención de competir por una diputación local. Loca de contento por efectos del mareo no ve, no escucha, que es objeto de repudio generalizado en la capital veracruzana.

-ooo-

Atribuirse talento quien ayuno de ideas juzga al perredismo veracruzano y a sus más conspicuos personeros, haciendo gala de epítetos pedestres entremezclados en un lenguaje de verdulería, es una forma más de considerar a los veracruzanos como faltos de inteligencia. Ni es sano ni contribuye en forma alguna al reconocimiento del periodismo crítico pomposamente etiquetado como “círculo rojo”.

Cd. Caucel, Yuc., a 15 de enero de 2013

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Pulso crítico

José Enrique Olivera Arce

 En el seno de cada uno de los partidos políticos nacionales actualmente existentes, la militancia acusa el golpe mediático sobre las debilidades de sus adversarios, observando la paja en el ojo ajeno sin aceptar la viga en el propio y, mucho menos, que son manipulados por una prensa más interesada en sus propios objetivos económicos que en el devenir nacional. 

Así podrían interpretarse los dimes y diretes en torno a la venida a menos del partido Acción Nacional y  la posibilidad de una desbandada en las bases perredeístas para pasar a engrosar las filas de Morena, ampliamente propalados por la mayoría de los medios de comunicación y sus acólitos. 

No se piensa que la crisis del régimen político nacional atañe a todos los partidos, con mayor o menor énfasis en unos u otros, en una profundización de la crisis a mi juicio terminal de un sistema de partidos políticos obsoleto, decadente y sin el menor asomo de credibilidad ante una ciudadanía que dicen representar en la caricatura de democracia que se vive en México. 

Cambia la correlación de fuerzas políticas con el retorno del PRI a la presidencia de la República, dicen, como si tal cambio se diera automáticamente. La oposición gracias al llamado “pacto por México”, se subordina al proyecto de nación de Enrique Peña Nieto, afirman sin mayor análisis, ignorando que ningún partido político existente cuenta con el respaldo social de las mayorías en que descansa la correlación de fuerzas. 

En el marco de tal presunto cambio se da por liquidado al PAN, ahora disminuido tras su proceso de reafiliación, ignorándose que históricamente este partido ha sido de cuadros y no de masas, privilegiando calidad de la militancia por sobre la cantidad de afiliados o adherentes. Como también se ignora que ideológica y pragmáticamente, ya no existe diferencia alguna entre un partido confesional de derecha y un PRI simulador que le apuesta a mantener un proyecto nacional neoliberal que le coloca también a la derecha del espectro político y social. 

Por cuanto al PRD, tiempo ha que abandonara el camino de la izquierda social, enquistándose en una pseudo izquierda electoral que pragmáticamente sirve a los intereses de la derecha. Luego tampoco se puede diferenciar del PRIAN en lo sustantivo como opción para el impulso de un nuevo proyecto económico y social que trace rumbo y destino a la Nación. Cediéndole en los hechos los bártulos a Morena que, al haber optado por sumarse al sistema de partidos aceptando las reglas del juego dominantes en una falsa democracia representativa, no hace diferencia. 

Todo es mediático. Aparentemente todo cambia con el PRI nuevamente en el gobierno de la república, la verdad es que todo sigue igual en un régimen de partidos políticos parchado que, en su carácter de partidocracia de hecho, se asume como  rector de la vida nacional. Ni vencedores ni vencidos, todos son iguales, todos se tapan con la misma sábana.

Si de correlación de fuerzas se trata, habría que escudriñar el horizonte cercano en el desenvolvimiento de un cada vez mayor número de movimientos sociales, contestatarios por cierto, que haciendo mayoría se oponen y enfrentan al statu quo que auspician y propician los diversos partidos políticos. La fuerza política se resume en estos movimientos, conformando una acción de masas que en términos más prácticos que ideológicos, podría considerarse como la izquierda nacional, opuesta a la derecha rampante entronizada en el régimen político que no por caduco pierde su carácter dominante. Ahí está presente la auténtica modificación en la correlación de fuerzas políticas en México; en este nuevo escenario el presidente Peña en su afán de legitimización pretende cambiarle el rostro al país. “Movamos a México” es su consigna genérica, sin puntualizar a que México se refiere. Al México de arriba a la derecha o al de izquierda desde abajo. Los zapatistas de nuevo en la cumbre del acontecer nacional, se han encargado de poner en primer plano tal dicotomía. 

Por sus obras lo conoceréis,  reza el refrán. Si existe el mínimo de congruencia entre el ideario peñanietista y el desempeño del gobierno priísta con el respaldo del PAN y el PRD, no cabe la menor duda de que el presidente Peña optará por los caminos de arriba y a la derecha. Sus objetivos de modernización, productividad, competividad y eficiencia, así lo indican. No puede tomar el sendero de la izquierda desde abajo porque no está ni un su naturaleza ni en sus propósitos. La nueva y auténtica correlación de fuerzas en crescendo a favor de los de abajo, se encargará de demostrar que las políticas públicas y las llamadas reformas estructurales cocinadas al vapor en el Congreso y ampliamente aceptadas por el pacto entre partidos políticos, no son determinantes para mover a México ni mucho menos para cambiarle el rostro a un país que arrastra a más de la mitad de sus habitantes en condiciones de desigualdad, pobreza y, eufemísticamente en pobreza extrema. 

Basta un ejemplo: el presupuesto de ingresos y egresos de la federación ya bajo la esfera de competencia y decisión del Sr. Peña, con impacto en mayor o menor medida en las entidades federativas y en las grandes empresas nacionales y extranjeras que operan en el país, mantiene intacta la fórmula de privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas, que priva desde los tiempos del presidente López Portillo. Subsidios, exenciones y prebendas a favor de los poderosos que para calmar el hambre de los de abajo, con la bolsa del asistencialismo social es suficiente. 

 Con la salvedad de que actualmente son más los mexicanos que no pagan impuestos que aquellos cautivos que no teniendo para donde hacerse no tienen opción de sumarse a la economía informal que ya domina a México.

Los mexicanos aplicando su propio concepto de justicia tributaria, no participarán como lo desea el Sr. Peña en los esfuerzos por mover a México. Una manifestación más de donde está ubicada la nueva correlación de fuerzas que presuntamente favorece al PRI-gobierno. 

Hojas que se lleva el viento 

Gran capacidad de algunas figuras públicas de renombre en Veracruz, para a bote pronto vaticinar sin temor a equivocarse y sin el menor asomo de duda, que con el retorno del PRI a Los Pinos a diferencia de los últimos doce años a Veracruz le irá de maravilla. Posiblemente contando con información privilegiada o con grandes dotes de pitonisas,  sin rubor alguno adivinan un  futuro que hombres y mujeres de a pie no alcanzan a percibir. ¿Doce años perdidos y ahora sí, con borrón y cuenta nueva el Sr. Peña logrará trasformarle el rostro no al campo, sino al país entero? Así lo han hecho público y esperan que los veracruzanos lo crean a pie juntillas, sin parar mientes en que como Santo Tomás, hasta no ver no creer cuando de antemano para una gran mayoría existe plena convicción de que el discurso renovador del PRI es eso, discurso sin sustento de un partido político que no habiendo sido capaz de renovarse a sí mismo,  recicla hoy a un personaje de dudosa reputación, José Murat, ex gobernador de Oaxaca y ex asesor de Fidel Herrera y Javier Duarte de Ochoa, quien con todo el respaldo presidencial coordinara al Consejo Rector de eso que se dado en llamar “Pacto por México”.-  Cd. Caucel, Yuc., enero 10 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Concluye 2012 con noticias nada halagadoras para Veracruz. La bursatilización de deuda municipal en el 2010-2011 y por lo consiguiente las obligaciones financieras mensuales que de ello se derivan, pusieron a un buen número de ayuntamientos veracruzanos contra la pared. No habiendo dinero para cubrir conclusión de obra pública, prestación de servicios municipales y pago de aguinaldo, el gobierno estatal entra a su rescate. El Dr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, autoriza 176 millones de pesos para paliar temporalmente la crisis financiera edilicia en los ayuntamientos con mayor endeudamiento… Ya mañana Dios dirá.

Y en tanto se materializa el apoyo extraordinario, la Legislatura local aprueba el presupuesto de egresos 2013 para la administración pública estatal por un monto de 90 mil 42 millones 600 mil pesos; apoyada en supuestos de ingresos fiscales más virtuales que reales.

Curándose en salud, la Legislatura local se toma el cuidado de advertir en el proyecto de presupuesto aprobado que: “En el caso de que los ingresos recibidos sean inferiores a los determinados en la Ley de Ingresos, o se presenten situaciones económicas y financieras extraordinarias que afecten las finanzas públicas estatales, se aplicarán los ajustes presupuestales y medidas de contención del gasto que el Ejecutivo Estatal establezca para contrarrestar dichas situaciones”.

Como es lógico suponer, los egresos aprobados estarían destinados a infraestructura, crecimiento económico y “desarrollo social”, en el camino de la consolidación mediática de una prosperidad que no existe salvo en la mente del gobernador de Veracruz.

Como también es lógico estimar, dado que todo es virtual en el gobierno próspero, que los rubros prioritarios del presupuesto autorizado para un año electoral, estarán subordinados a la elección de diputados locales y alcaldes, ahora de cuatro años.

Si la información oficial propalada no miente, lo anterior se confirma. El  Instituto Electoral Veracruzano (IEV) dispondrá de 658 millones 300 mil pesos en tanto que la promoción e impulso a crecimiento económico apenas contará con 668 millones 500 mil pesos sumados los presupuestos autorizados para Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, Desarrollo Económico y Portuario, Turismo, Cultura y Cinematografía y, Comunicaciones.

Previéndose entonces que si el aporte del gobierno estatal a las tareas del desarrollo en el año venidero serán de saliva, el triunfalismo mediático sin sustento real debe incrementarse, por lo que el gasto presupuestado en Comunicación Social se eleva a 75 millones de pesos, cantidad  que indudablemente será sumada de hecho al gasto electoral previsto, dando soporte propagandístico al PRI para que el gobernador Duarte de Ochoa se saque la espina tras la derrota de Enrique Peña Nieto en Veracruz.

Señoras y señores diputados, concientes de lo desproporcionado de los rubros presupuestados, se cobran caro el favor. Despachándose con la cuchara grande le asignan al Poder Legislativo ni más ni menos que 541 millones 850 mil pesos, más 164 millones 900 mil pesos que absorberá el Órgano de Fiscalización Superior del Estado (en teoría dependiente del Congreso local).

 Demasiado caro para los contribuyentes el sostener dos elefantes blancos con los que se simula democracia representativa y transparencia administrativa en una entidad federativa que, tras seis años de bailar al son de la “barca de oro”, afronta hoy una administración pública estatal  endeudada en extremo, encargada de levantar la basura, lavar la mugre y taparle el ojo al macho. Lo comido y lo bailado en tiempos de Fidel tuvo su costo y hoy, la deuda pública ahoga a la administración duartista y, de paso, obliga a todos los veracruzanos a pagar los platos rotos durante los 20 años venideros.

Corresponderá a la prensa diaria, en su mayoría cooptada, desglosar y justificar la Ley de Egresos 2013 aprobada por la diputación local. Lo que será casi imposible es que logren trasmitir con veracidad a la opinión pública a cuanto ascienden anualmente comisiones e intereses a pagar como servicio de la deuda contratada con la banca o a los bonos de deuda producto de las bursatilizaciones y, obligadamente, a deducir del gran total aprobado. El monto neto de las disponibilidades reales para obras y servicios públicos se conservará en la opacidad.

La prensa oficialista no se atreverá a ser llamada mentirosa por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Así que el tema de la deuda, podría afirmarse a ciencia cierta, es tabú; miente quien lo toque; ventilarlo públicamente no entra en la estrategia mediática gubernamental, ni el periodismo boletinero “autocontrolado” tiene interés alguno en alborotar más el cotarro.  

Lo que sí queda claro es el favor mediático de la diputación al Gobernador. Para un estado próspero leyes de ingresos y egresos prósperas, así sean estas más virtuales que reales. Si los montos autorizados no se corresponden con las disponibilidades fiscales, siempre queda la posibilidad de nuevos endeudamientos, ajustes y reestructuraciones, eso sí, hasta donde lo permita el gobierno federal y el cuerpo aguante.

Hojas que se lleva el viento

Para la sociedad norteamericana la fórmula para tapar el pozo tras el niño ahogado es: Lo único que detiene a un hombre malo con un arma es un hombre bueno con un arma”: (Asociación Nacional del Rifle).

Quien esto escribe desea a sus estimados lectores, amigos y sus apreciables familias felices fiestas decembrinas, haciendo votos por que la paz y la alegría reinen  en sus hogares. Mérida, Yuc., a 23 de diciembre de 2012.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En una sociedad plural, aquejada por síntomas de exclusión, pobreza y desigualdad, es muy difícil, si no es que imposible, el obtener consensos en torno a problemas comunes, propuestas o percepciones individuales o colectivas que configuran un imaginario popular diverso, confuso y contradictorio. Se necesita algo más que simples llamados a la unidad para en base a denominadores comunes motivar, encauzar y concretar el consenso. Siempre habrá algo, un imponderable, que divida y polarice. De ahí que resulte absurdo el pretender imponer unanimidad de pensamiento lo mismo por decreto que por la vía del ablandamiento mediático, sin atender a aquello que más que unirnos nos divide.

En tanto el abatir pobreza y exclusión constituya un reto para los propósitos gubernamentales, como señala el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, y no resultado de acciones concretas encaminadas no a modificar estadísticas sino a reducir la brecha de la desigualdad, el consenso en torno a la acción de gobierno resulta utópico. Quizá esa sea la razón por la que en vísperas del informe del segundo año al frente del poder ejecutivo estatal, para el gobernador resulte un verdadero reto, no su loable propósito de abatir la pobreza en un 50% a lo largo de su mandato como lo ofreciera a los veracruzanos, sino el convencer de que se avanza en el logro de los objetivos y metas propuestos en el llamado Plan de Desarrollo de Veracruz.

De ahí, pienso yo, el que en su desesperación por lograr lo imposible, juzgue como nocivo fantasma a la opinión de quienes pensando diferente, perciben con mayor nitidez lo negativo que todo lo que de positivo tiene la labor de la administración pública estatal en estos dos últimos años, que sin duda lo tiene pero que no se percibe con la profundidad y claridad deseada. Es más sencillo aceptar que el gobierno estatal cuenta con arcas públicas quebradas, habida cuenta del abultado endeudamiento público que el propio gobernante y el Congreso local han admitido,  que reconocer una inversión pública estatal, en el año que corre, del orden de los 40 mil millones de pesos aplicada a la atención de la educación, la salud, infraestructura y combate a la pobreza.

Cada quien ve y habla sobre lo que observa en su entorno y así lo registra atendiendo a su ubicación social y económica. Para unos tiene mayor relevancia una carretera en buen estado, un puente o, entre otras cosas, un nuevo hospital, que un piso de cemento en el humilde jacal de una familia campesina que habita en alguno de los municipios con mayor índice de desarrollo relativo. Para esta familia y sus vecinos, lo relevante es asegurar su alimento a lo largo del año y no la carretera o el piso de cemento.

Estadísticamente cuenta el número de viviendas con piso de cemento, agua potable, drenaje y electrificación como indicadores de bienestar y avance contra la pobreza y la exclusión, pero eso queda en el papel. En la vida cotidiana de miles de familias, el contar con un empleo remunerado, techo y una comida caliente al día, la percepción de su pobreza es diferente y no olvidemos, percepción es política con toda la connotación que ello implica.  Todo es según el color del cristal con que se mira, diría el clásico.

Luego no cabe la impaciencia y el malestar del gobernante frente a la crítica. Mucho menos y en ello he insistido, el tratar de convencer con anuncios espectaculares de un triunfalismo sin sustento. La modestia, el reconocer con humildad que frente a lo deseable lo posible es el camino, convencería más acercándonos al necesario consenso para, en un esfuerzo común, solidariamente empujar parejo para tratar de sacar al buey de la barranca.

Por lo que toca a quien esto escribe, no veo en mis opiniones ningún ensabanado fantasma. La única vez que tuve la oportunidad de hablar con el Dr., siendo éste gobernador electo, fui claro: sería un crítico de su gobierno si a mi juicio ello era procedente. No podía ignorar que fue impuesto por el peor gobernador que ha tenido Veracruz. Y he ejercido la crítica con toda libertad, sin cortapisas, sin maiceo ni reclamos por parte de la administración pública estatal, dando la cara y poniendo un insistente énfasis en las políticas públicas erróneas de comunicación social, lado flaco del régimen actual.

No se puede convencer con dinero mal empleado de lo que la realidad objetivamente niega. Veracruz va a la zaga y no a la vanguardia en crecimiento económico, generación de empleos remunerativos, respeto al medio ambiente, bienestar social, expectativas de progreso a futuro de las nuevas generaciones, así como en transparencia en el manejo del erario público, esta es la percepción dominante a lo largo y ancho de la entidad. Mediáticamente, con recursos públicos no sujetos al escrutinio de la sociedad, se nos dice lo contrario.

 Lejos de convencer con discurso tras discurso de los que se hace eco la prensa adornándolos profusamente con la imagen del gobernante, genera duda y rechazo  alentando en la audiencia-objetivo incredulidad, rumores y chascarrillos de mal gusto, alejándonos del tan necesario como urgente consenso en torno a la necesidad de la unidad de pueblo y gobierno, frente a una crisis que ya está presente en  México sin que Veracruz sea la excepción.

. Estando por concluir el primer tercio de la gestión del gobernador Duarte de Ochoa, es hora de corregir. No más engaño mediático y simulación, por el bien de todos.

Hojas que se lleva el viento

Parece un absurdo, pero no lo es en tanto que sólo se reduce a un juego que ocupa únicamente a la llamada clase política y medios de comunicación. Me refiero al lúdico proceso preelectoral que desembocará con la selección de candidatos a las alcaldías de 4 años y a las diputaciones locales. Todos especulan, todos anticipan, todos apuestan, mientras al grueso de la población ni le va ni le viene quien o quienes habrán de contender por los diversos partidos políticos, nacionales y bodrios locales, al fin que para el caso es lo mismo, mirones de palo sin opción de participación para decir esta boca es mía.

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