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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Andanada de críticas vertidas en torno a las vacaciones que se tomara el Sr. Dr. Duarte de Ochoa impidiéndole estar presente en la entidad para enfrentar la amenaza anunciada de la tormenta tropical “Ernesto”, como si su presencia pudiera contrarrestar los efectos del meteoro en suelo veracruzano. Fuego amigo, inquietud social y escándalo mediático a modo, como ingredientes para preparar la puesta en escena de un escándalo mayor, el rumor del próximo abandono del juego del titular del poder ejecutivo estatal  y el nombramiento de un gobernador interino, cargo que bien pudiera recaer en el senador electo Héctor Yunes Landa, dicen sus panegiristas. Esto en respuesta  a las medidas adoptadas por el equipo de transición del aún candidato priísta a la presidencia de la república para fortalecer al joven Duarte de Ochoa que, como se sabe, no quedó bien parado tras los resultados que en Veracruz arrojara la elección federal.

Al priísmo estatal no le gustó que desde el CEN del PRI se enviara  un refuerzo  con la encomienda de auxiliar al gobernador en el rescate de orden y gobernabilidad, como es el caso de Enrique Ampudia, experimentado operador político de todas las confianzas del equipo de transición de Peña Nieto que, de facto, se asume por encima del Comité Directivo Estatal del tricolor, apuntalando a la administración duartista

Hasta aquí las implicaciones políticas de “Ernesto” y la ausencia del gobernador. Lo que debería ser motivo de verdadera preocupación para los veracruzanos es la falta evidente de previsión frente a la amenaza del cambio climático y la recurrencia de impactos ciclónicos en la entidad. Las medidas adoptadas hasta ahora y ampliamente difundidas por los medios de comunicación, están referidas a lo estrictamente coyuntural, ante, durante y después de ahogado el niño. Todo el énfasis se pone en el escenario político de atención oportuna y eficaz a las víctimas del desastre y, poco o nada se hace por tomar medidas eficaces para minimizar daños más que anunciados.

Se dice que Veracruz cuenta con un mapeo completo de zonas y localidades susceptibles de afectación; se mantiene una estrecha observación del comportamiento de los caudales de ríos y lagunas interiores; se advierte a la población de posibles amenazas ante la proximidad de un fenómeno natural no controlable ¿Y? 

Lo cierto es que tiro por viaje el daño es mayor que lo previsto; viento y lluvia se ceban sobre regiones y localidades consideradas de alto riesgo. Desborde de cuerpos de agua, derrumbes, vías de comunicación deteriorados por la fuerza de las aguas y comunidades enteras afectadas en viviendas, enseres domésticos, animales de crianza y sustento económico-productivo. Afortunadamente la pérdida de vidas es mínimo, más no así el estrés social resultante de la impotencia y pérdida de bienes materiales difícilmente reemplazables.

La inmediatez como respuesta gubernamental. El Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) siempre a la mano para auxiliar a supuestas  o reales víctimas del desastre. Recorrido obligado de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, cobijas, despensas y la presencia siempre responsable de las fuerzas armadas en apoyo a la población civil. Una vez tomada la foto evaluado los daños y declarada oficialmente la magnitud del siniestro, a esperar una nueva acometida. Hasta ahí las cosas.

Mapeo de zonas de alto riesgo y políticas públicas de prevención sirvieron para maldita la cosa. El auxilio a la población en el mejor de los casos tarda meses ¿o años? en aterrizar y, a los damnificados les vuelve a llover sobre mojado sin que se tomen medidas de fondo de respuesta a los efectos de los desastres naturales, hoy magnificados por un cambio climático que ya no está a discusión.

Que se sepa, ni reubicación de localidades, población, cultivos y ganado están a la orden del día. Antes al contrario, gracias a la corrupción se siguen tolerando asentamientos irregulares, fraccionamientos residenciales costeros, ganadería extensiva en zonas inundables y cultivos agrícolas año con años siniestrados. El FONDEN y el Seguro Agropecuario Catastrófico (SAC), cubre la mayor parte de los daños, dicen las autoridades sin que se establezca una auténtica política integral de prevención que apunte a la solución de esta problemática para el mediano y largo plazo.

Así las cosas, con la presencia del gobernador o sin ésta, el daño está hecho. “No es bombero”, como dijera el gobernador Alemán Velasco. Cómo políticamente se quiera interpretar el papel asumido por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa  ante la presencia de “Ernesto”, lo que debería estar en la agenda de prioridades en materia de prevención brilla por su ausencia. El cambio climático ya tomó carta de naturalización a nivel global, ya está entre nosotros, su nefasta presencia es ignorada y eso sí debería ser motivo de verdadera preocupación. Lo demás es grilla y así deberíamos asumirlo.

Hojas que se lleva el viento

Mucho ruido y pocas nueces sobre el tema del organismo fiscalizador del Congreso local. Para nadie es un secreto que el Sr. Audirac es un pillo de siete suelas al que se le atribuyen múltiples irregularidades en el desempeño de su función. Unas de motu propio a través de las empresas contables de su propiedad y otras inducidas por intereses políticos concretos que le son impuestas. Sin embargo a mi juicio su posible reelección o substitución no es el problema de fondo del ORFIS. Corrupción, simulación, valores entendidos y dependencia del poder ejecutivo estatal son vicios de origen del organismo que van de la mano con otros de igual calibre de las Legislaturas en turno. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

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 J. Enrique Olivera Arce

 El tema de moda en la aldea es el del “ciber terrorismo”, el Procurador Escobar Pérez, la policía cibernética, y la meteórica pesquisa que llevara a la detención de varios twitteros que presuntamente encajan a la perfección en lo dispuesto por el Código Penal de Veracruz. Cortina de humo por demás eficiente para cubrir lo ineficaz de las políticas públicas de información y comunicación social del gobierno duartista. Tanto se ha insistido en las altas esferas del poder que los ciudadanos somos estúpidos o retrasados mentales, que muchos ya estamos convencidos de que lo somos, así que mejor darle vuelta a la hoja, que cada quien lo interprete a su manera, y que las autoridades se encarguen de resolver el como cerrar la Caja de Pandora que destaparan en el ciberespacio,  y a otra cosa mariposa.

Al declarar el gobernador que con la nueva línea de crédito por casi cinco mil millones de pesos que autorizara el Congreso local, se podrá cumplir con las reglas de operación establecidas  en el nuevo esquema del FONDEN, se da por terminada la discusión a que diera lugar el Secretario de Finanzas en torno a  la responsabilidad del gobierno federal al retrasar el arribo a la entidad de los recursos del Fondo de Reconstrucción de Entidades Federativas.

Más claro ni el agua. No bajaban los recursos porque el gobierno estatal no cumplía con las reglas de operación al no aportar la parte que le correspondía. Simplemente no se tenía el dinero para el pari passu al heredar el Dr. Duarte las arcas vacías. Así se pone fin a los dimes y diretes y aspavientos porriles de Héctor Yunes Landa, presidente del CDE del PRI en Veracruz, en contra de Calderón Hinojosa y Ernesto Cordero.

Lo que de ninguna manera queda claro, ni siquiera aún para la SHCP, pues se mantiene una hermética opacidad por parte del gobierno veracruzano, es lo referente al destino de los 10 mil millones de pesos de la línea de crédito autorizada por el Congreso en 2010 a Fidel Herrera Beltrán, titular del ejecutivo en aquel entonces. Toda vez que dicho monto presuntamente se destinaría a la reconstrucción de municipios devastados por lluvias y huracanes. Mismo destino que hoy se aduce para el voto a favor del Congreso para la autorización de una nueva línea de crédito por 4 mil 556 millones de pesos, con la salvedad de que ahora sí, a decir del gobernador, se está en condiciones de cumplir con las reglas de operación del FONDEN. Representando ello disponibilidades de 9 mil millones de pesos  para emprender la reconstrucción.

Tampoco se tiene claro como fue posible que Fidel Herrera Beltrán, en su carácter de titular del ejecutivo estatal (“el que manda en Veracruz”, decían sus panegiristas),  dejara de pagar al IPE, contratistas, proveedores y periodistas nada menos que 17 mil quinientos millones de pesos, heredándole la deuda a su sucesor. Lo menos que se dice en “radio bemba veracruzana”, es que se los robó, aunque en honor a la verdad concediéndole el beneficio de la duda, pudiéramos presumir que simplemente dio muestras de ser un pésimo administrador, como pésimo lo fue como gobernador.

Sea cual fuere el destino de la deuda pública acumulada y heredada al Dr. Duarte de Ochoa, algún día saldrá a la luz pública, como ya está aconteciendo con el caso Coahuila, cuyo gobierno ya fue denunciado por la Secretaría de Hacienda.

Lo verdaderamente grave en perjuicio del gobierno duartista, se da en dos vertientes, a saber:

La pérdida de credibilidad en el gobierno estatal por parte de una ciudadanía que se da por engañada, achacándosele al Dr. Duarte de Ochoa ser tapadera de los malos manejos de su antecesor;

La imposibilidad de la actual administración pública veracruzana para ocultar que no cuenta con dinero suficiente para atender con eficiencia y eficacia sus tareas, en el propósito de abatir la pobreza y consolidar la prosperidad en Veracruz.

En el primer caso, el gobernador tendrá mucho trabajo por delante para borrar tal impresión, actuando en consecuencia.

Por cuanto a la escasez de recursos, tendrá que admitirse que cuando menos que en lo que resta del año y en tanto no nos afecten nuevos huracanes, tormentas tropicales, lluvias y ventoleras, el énfasis del gobierno estará en aplicar los recursos del FONDEN en “la reconstrucción”, puesto que no hay para más.

Esto último sin que se sepa a ciencia cierta que se hizo en el 2010 y que se hará en el presente año; opacidad e impunidad cubren con un manto indeleble el verdadero alcance de las afectaciones a lo largo y ancho del estado.

Partiendo de esto último, el Dr. Duarte de Ochoa está más que obligado a imprimir a su mandato la más cristalina de las transparencias, so pena de ser juzgado con el mismo rasero con el que hoy se juzga a su antecesor, en una circunstancia clave como son las elecciones del 2012. Por el bien de Veracruz esperemos que el gobernador esté a la altura de lo que de el esperan los veracruzanos, empezando por una limpia de depredadores heredados y aún enquistados en las filas de su gobierno, así como la transparente y oportuna aplicación de los nueve mil millones que dice cuenta su administración  para hacer lo que debería haberse hecho el año pasado.

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J. Enrique Olivera Arce

El problema no es que los gobiernos se endeuden, lo grave es que los gobernantes se beneficien de ello saqueando al erario.

O de plano nos tienen a todos como incapaces de ver más allá de nuestra nariz ó es tal el desprecio por la inteligencia de los veracruzanos que nuestros políticos y algunos medios de comunicación que les sirven de comparsa, insisten en querer convencernos de que es mejor tragar el remedio que sufrir la enfermedad, sin parar mientes en que su credibilidad está ya por descontada para una opinión pública medianamente informada.

No es broma de mal gusto. Entre las noticias que en los últimos días ha publicado la prensa nacional y estatal alimentada por el boletín oficial del gobierno veracruzano que difunde la Sra. Gina Domínguez Colío, no obstante que son para morirse de risa, tanto el gobierno estatal como el priísmo trasnochado, se lo toman muy en serio. Habida cuenta de que con fines estrictamente electoreros, en su cortedad de miras pretenden que una mentira se vuelva verdad de tanto repetirse mediáticamente.

Como si los veracruzanos en su gran mayoría no supieran que dos mas dos es cuatro, cuando es público y notorio que la reestructuración de deuda pública, o más bien redocumentación en términos bancarios, por 10 mil millones de pesos e intereses no cubiertos en su oportunidad, sumados a 17 mil quinientos cincuenta millones de pesos a contratar para cubrir adeudos a proveedores varios de bienes y servicios que se arrastran del sexenio anterior, suman alrededor de 28 mil millones de pesos, a los que habría que agregar las obligaciones contraídas con la bursatilización fidelista. En lenguaje coloquial, la administración pública estatal está endeudada hasta el copete, si no es que en franca bancarrota por más que lo quiera disfrazar de otra cosa el Secretario de Finanzas.

A esta deuda el gobernador con la complicidad de la bancada priísta, pretende darse un respiro obteniendo un nuevo financiamiento bancario por 4 mil setecientos cincuenta millones de pesos, siempre con la garantía de las participaciones federales que corresponden anualmente a Veracruz.

De ahí que cuando leemos en la prensa que el Secretario de Hacienda declara que las medidas financieras adoptadas por el gobierno de Veracruz están bien encaminadas, poniendo al gobierno veracruzano como “ejemplo de orden”, asumiendo el gobernador Duarte de Ochoa “decisiones costosas en política pero fortaleciendo las finanzas”, no se sabe si reír o llorar, o las dos cosas acompañadas de sonora carcajada.

De un político que aspira a ser candidato de su partido a la presidencia de la República, se pueden esperar muchas cosas, con tal de ganar simpatía y apoyo pueden negar hasta a su madre si ello les es redituable. Luego las declaraciones de Cordero no tendrían mayor relevancia, si éstas no insinuaran que el apapacho al gobierno veracruzano y a quien lo encabeza, es resultado de un presunto acuerdo en lo oscurito entre las autoridades hacendarias y el Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Esto último en el marco del rompimiento de una fracción de gobernadores y diputados  priístas encabezados por Beatríz Paredes con el Secretario de Hacienda y con la propia dirigencia nacional de su partido, “para llevar la fiesta en paz con Calderón Hinojosa pues el escándalo por los alcances de la deuda de Coahuila podría poner en riesgo la Presidencia de la República”.

¿A que se comprometería el gobernador veracruzano con el Secretario de Hacienda, y a cambio de qué? Es la pregunta obligada, aunque es obvio que se le da fácil acceso a las arcas de BANOBRAS a cambio de respaldo político, tanto al gobierno calderonista como al aspirante a candidato presidencial del PAN, ante las andanadas de palos de ciego de Humberto Moreira.

Pero el asunto lleva cola. Cuando el mismísimo Secretario de Hacienda dice a los veracruzanos que su gobierno va por buen camino con la política financiera adoptada, implícitamente acepta que el Dr. Duarte puede seguir endeudando a Veracruz para tapar la cloaca heredada de su antecesor.

Y para seguir disfrutando de la farándula, Marco Antonio Aguilar Yunes, Secretario de Trabajo Previsión Social y Productividad del gobierno estatal, declara a la prensa que se han creado 50 mil empleos en Veracruz en lo que va del año “Vamos por la ruta adecuada. El eje fundamental de la política de gobierno de Javier Duarte de Ochoa es el empleo y lo vamos cumpliendo”, consideró el funcionario. Eso no se lo cree ni mi mamá, que a sus 93 años es asidua lectora de las engañifas del boletín oficial del gobierno veracruzano que publica literal y puntualmente el Diario de la provincia.

Claro que Aguilar Yunes se abstiene de declarar, si es que lo sabe, cuantos negocios han cerrado en igual período y a cuanto ascienden los despidos en la economía formal, incluidos los burócratas y policias que el gobierno puso de patitas en la calle sin aún haberles cubierto su liquidación,  con el pretexto de poner orden adelgazando la administración.

De risa, si todo ello no implicara perjuicios graves para la vida económica y social de la entidad.

Y espérese amigo lector. Falta por ver como le está yendo a los Ayuntamientos Veracruzanos con las cuantiosas deudas heredadas, incluidas las obligaciones de la bursatilización que les fueran impuestas en el trienio anterior.

Si no se dispone otra cosa, vamos bien, el camino andado es el correcto en la farándula mediática con que se nos da circo porque para pan, simplemente no hay de donde.

Aunque en descargo al Dr. Duarte de Ochoa, francamente a nadie le gustaría estar en sus zapatos, hace lo que puede, pues peor sería que no hiciera nada para tratar de salvar al  gobierno de los veracruzanos.

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José Enrique Olivera Arce

Si observamos lo que son hoy los partidos políticos en México resulta más que razonable la reticencia a confiarles nuestro voto en la elección del 2012. El resultado de la elección de gobernador en el estado de México, con un abstencionismo de seis millones de votantes potenciales, habla por sí mismo al mismo tiempo que echa por tierra el optimismo y presunta seguridad del PRI, respecto a su posible triunfo con Enrique Peña Nieto como candidato a la presidencia de la República.

Con todo, el aún gobernador no pudo vencer el rechazo de la mayoría de los votantes en su entidad, luego cabe preguntarse: ¿podrá vencer a nivel nacional la falta de confianza del electorado en los partidos políticos?

La interrogante queda en el aire, más sin embargo es más que obligado el pensar en un escenario para la elección del 2012, en el que el abstencionismo pudiera ser la mejor opción para una ciudadanía desencantada y escéptica.

Al día de hoy podría darse por sentado que el PRI retornará con relativa facilidad a Los Pinos, sin necesidad de imprimir un cambio sustancial a su rostro autoritario ni renunciar a sus prácticas antidemocráticas. Pero no puede hacerse de lado que con su triunfo en la elección presidencial pierde tanto la democracia representativa en México como la propia ciudadanía, frustrada e impotente para modificar la terca realidad.

Por otra parte, no se olvida que el PRI avaló el “haiga sido como haiga sido” del fraude electoral del 2006, facilitando la toma de posesión del que hoy a la luz de la confrontación del 2012,  llama  presidente espurio. Oportunismo y ausencia de congruencia como instrumentos electorales, tienen un costo político que el tricolor en su momento tendrá que saldar.

De ahí que me parezca inconsecuente la estrategia que el gobierno de Veracruz y su instrumento político satélite, el PRI en la entidad, con fines estrictamente electorales arremeta en contra del gobierno calderonista en el tema, por demás controvertido, del subejercicio de recursos del FONDEN;  como si “el gobierno federal” fuera únicamente el Poder Ejecutivo a cargo de Felipe calderón Hinojosa y no los tres Poderes Constitucionales, en los que por cierto el Legislativo, constituido por mayoría priísta, seguramente tiene mucho que decir al respecto.

El priísmo veracruzano se asume como juez y rehúye el de considerarse parte, en tanto ello conviene a sus intereses electorales. Llamándome la atención que el presidente del CDE del tricolor, en su artículo semanal, afirme en referencia al FONDEN: “Si el PAN quiere conservar la Presidencia para continuar con lo que hasta ahora ha sido un desastre de administración, definitivamente esta manipulación aviesa no es la mejor manera de hacerlo, y con ella sólo se evidencia más la certeza de que ya tienen a la vista su derrota. Lo peor, si puede haber algo peor en esto, es que veracruzanos, por el solo hecho de su militancia panista, hagan a un lado su origen y reserven su lealtad y solidaridad para su Partido, negándoselas a sus propios paisanos. Son los mismos a los que veremos el próximo año pidiéndonos el voto para sus candidatos”.

¿Por qué ahora tanta belicosidad? ¿Qué acaso los recursos del FONDEN que se reclaman no corresponden al ejercicio fiscal del 2010? Año en el que precisamente Héctor Yunes Landa fungía como diputado local, sin que conste en el desempeño de su representación popular reclamo alguno al gobierno federal, tanto por la lentitud como por el atraso de las ministraciones autorizadas en beneficio de los afectados por el huracán Karl y la tormenta tropical Matthew. Oportunismo y ausencia de congruencia como constante priísta, que se le revierte al dirigente estatal del PRI, que en su momento reservó su lealtad y solidaridad para con el gobernador en turno, negándosela a sus propios paisanos.

Yunes Landa, habla anticipadamente de la derrota del PAN en el 2012, atribuyéndola de antemano al desastre de la administración de Calderón. Seguramente nadie medianamente informado estaría en desacuerdo con esta percepción de un  pésimo desempeño y resultados de la gestión de Felipe Calderón, y más explícitamente de la derecha en el gobierno, pero el ex diputado local subestima la inteligencia de la mayoría de los mexicanos, si piensa que el único factor para inclinar la intención del voto a favor del PRI es el desempeño de la administración federal, hoy en manos del panismo; ignorando en su discurso el peso específico de la descomposición de la vida política del país, atribuible sí a la partidocracia en la que el tricolor de la mano con el PAN hacen cabeza como expresión de la derecha en México.

Deterioro político que arrastra a la economía, lo mismo que al bienestar y seguridad de los mexicanos. No hay partido político que se salve, todos son iguales y su crisis se refleja en su incapacidad para convencer al electorado. En 2012 todos sin excepción nos pedirán refrendemos nuestra confianza en ellos, concurriendo a las urnas y votando a favor de lo que cada uno nos oferte. Demasiado tarde, la confianza está perdida y no hay oferta partidista válida tendiente a recomponer el desastre recuperando el rumbo perdido.

De ahí que para cada instituto político, la estrategia toral gire en torno al llamado “voto duro”, que justifica la existencia misma de los partidos políticos en México. En esta minoría beligerante descansa el triunfo o la derrota electoral. El resto de los votantes potenciales les tiene sin cuidado, voten o no voten, puesto que el abstencionismo les es irrelevante.

En Veracruz el chillido, el reclamo, los dimes y diretes entre diversos actores, justificados o no, en torno al FONDEN, no tiene más objetivo que exacerbar visceralmente a este voto duro priísta o panista en la entidad, calentándolo para el 2012. Cortina de humo también por parte del PRI, tras la que se oculta el temor a la verdad; nadie desea y con mayor razón el gobernador, que antes de la elección presidencial se llegase a saber que el verdadero responsable de la desatención a los afectados por los fenómenos meteorológicos del 2010, es la administración pública estatal en manos del PRI, tanto la inmediata anterior por un presunto desvío de recursos a favor de las campañas políticas del 2010, como la actual por su silencio cómplice. 

Verdad que tarde o temprano tendrá que aflorar. Luego no se puede ser más papista que el papa, cuando se tiene la cola sucia.

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J. Enrique Olivera Arce

La necia realidad termina siempre por imponerse. La falacia de la eficiencia, eficacia y buen gobierno de la fidelidad, sustentada en un manejo mediático a modo tras el que se ocultara simulación, improvisación, opacidad, corrupción, e impunidad, exhibe hoy con toda su crudeza el estado que guarda el erario público en el ámbito estatal y municipal. El fantasma de la bancarrota de una “fiel” pero pésima administración, campea por todo lo alto a lo largo y ancho de Veracruz.

El gobierno estatal no cuenta con recursos para solventar sus obligaciones. No hay un solo peso para cubrir la parte que le corresponde aportar y a la que está obligado por los mecanismos del FONDEN para hacer frente a la contingencia climática. Constructores, proveedores y hasta los mismos servidores públicos, desesperados claman y presionan por un pago que no se hace efectivo. Los sindicatos de trabajadores al servicio de la administración pública veracruzana denuncian al gobierno estatal de no enterar las cuotas obrero-patronales de sus agremiados al Instituto de Pensiones. La obra pública parada y en gran medida abandonada a su suerte. El destino de los recursos provenientes de la bursatilización del impuesto a la tenencia vehicular, es incierto. La opacidad en la información sobre el estado que guardan las finanzas de la administración pública estatal es más que evidente.

En el ámbito municipal, y no lo propala una oposición dolida como argumento para restar méritos al régimen fidelista,  lo afirman los mismos diputados locales priístas que llegaran al Congreso de la mano del “bien amado”. Más de cuarenta ayuntamientos veracruzanos en bancarrota y más de cien alcaldes que a lo largo del año no han rendido informes sobre el manejo de los recursos públicos bajo su responsabilidad, existiendo el temor entre la diputación local de que los ediles irresponsables se hayan despachado a su favor con la cuchara grande. Salvador Mikel Rivera, Procurador de Justicia de Veracruz, declara sin empacho que “se han recibido por lo menos unas 700 denuncias en contra de alcaldes que han registrado anomalías en la administración de los recursos públicos, y que solo se ha ejercido acción penal en contra de 50 ediles en lo que va de la actual administración”.

El diputado convergente Alfredo Tress, se pregunta que hicieron los alcaldes con mil millones de pesos del porcentaje que les correspondiera de la bursatilización de la tenencia. No se aplicaron en obra pública y a la fecha en el rubro de gasto corriente, no cuentan con fondos suficientes para el pago de servicios personales, señala. Por su parte, el director del Instituto Veracruzano de Desarrollo Municipal (INVEDEM), Enrique Mendoza Filidor, quien se asume como ideólogo del priísmo estatal, admite que alcaldes enfrentan graves problemas para administrar las finanzas municipales, a tal grado que no tienen para pagar la nómina de empleados ni terminar obras inconclusas. La mayoría no sabe administrar, concluye.

La culpa es de “la cocinera”, afirman el gobernador, sus empleados más próximos, y hasta el presidente de la Mesa Directiva del Congreso local. El gobierno federal a cargo de Felipe Calderón, castiga a Veracruz, no entregándole o escatimándole las participaciones y aportaciones a que la entidad tiene derecho. Tal aseveración no está confirmada oficialmente con números y documentos que así lo demuestren. Todos se tiran la bolita, mientras que los afectados por las inundaciones afirman que el número de despensas y apoyos que reciben es menor a lo distribuido por el partido de la fidelidad en tiempos de campaña política. Las fotos cotidianas de funcionarios públicos con el agua a las rodillas, en las que mediáticamente se exaltan trabajo, entrega y cercanía con la gente, no substituyen previsión y buen gobierno.

Tlacotalpan, patrimonio de la humanidad, hoy sin pobladores es el set escogido para la ocasión, mientras que varios cientos de comunidades afectadas en parecida o aún peor situación,  no conocen de la mano generosa y solidaria de quienes le gobiernan.

La desgracia es temporal, las inversiones siguen fluyendo a Veracruz, el crecimiento económico y el desarrollo en todos los órdenes va viento en popa, afirma el titular de Desarrollo Económico y Portuario. Industriales, productores agropecuarios, cámaras de comercio, y hasta músicos y trabajadores de la cultura, dicen lo contrario, Veracruz está de rodillas, el gobierno está quebrado, no paga, los despidos están a la orden del día,  y las pérdidas resultantes de la incesante lluvia, desborde de los ríos e inundación de poblaciones enteras y miles de hectáreas, son cuantiosas y por ahora incalculables.

El gobierno de la fidelidad se derrumba a escasas semanas del cambio de estafeta en la administración pública estatal y municipal. Y sin embargo, en medio de la inconsciencia y perversidad calculada, se celebra el Bicentenario de la gesta independentista nacional y Centenario del inicio de la Revolución Mexicana, con el grito “Vamos bien, viene lo mejor”, como en los mejores días del peor gobierno que ha padecido Veracruz.

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